Editorial: POR EL AMPLIO Y ABIERTO SENDERO DE LA IZQUIERDA

Por Héctor Valencia, secretario general del MOIR

El hecho con mayores perspectivas de desarrollo en la situación nacional es la unidad que lograron concretar la casi totalidad de las organizaciones políticas de izquierda (Editorial de Tribuna Roja: “La izquierda prevalecerá”. Febrero 24 de 2006)

I – Por el período crítico en que se produce, por su contenido progra¬mático y por la forma democrática como aglutinó a partidos, movimientos y personalidades, el proceso unitario de la izquierda que actualmente se consolida en el Polo Democrático Alternativo no sólo no tiene precedentes, sino que está irrumpiendo en el vórtice de la política nacional como incontrastable fuerza de cambio. No otra cosa indica la espiral de audiencia que tienen los postulados de soberanía y democracia predicados por su candidato presidencial Carlos Gaviria y el destacamento de dirigentes políticos y parlamentarios que encabeza.

Es indudable que la corriente de opinión que alrededor de ellos se está creando tiene todas las trazas de constituir la avanzada del despertar político de millones de colombianos; todos los que durante prolongados años han estado a la espera de encauzar sus insatisfacciones, luchas y rebeldías hacia los cambios sociales y políticos que les depare la dignidad material y del espíritu que les es propia.

II – Como ya ni siquiera lo niegan algunos de sus más obsesivos impulsores, la implementación en las naciones de América Latina de los ucases neoliberales emitidos por Estados Unidos, ahora perfilados en algunas de ellas como Tratados de Libre Comercio (TLC), estropeó sus economías y cual implacable mazo quebrantó la vida social de los estamentos mayoritarios de sus poblaciones. Resistir fue la consecuente opción que estos fueron adoptando gradualmente mediante diversas manifestaciones de descontento y rebeldía. De allí que sea apenas natural que ellas hayan tenido gran incidencia en la sucesiva instauración de gobiernos que se caracterizan por ser fruto de las resistencias desplegadas o por corresponder a las que se avizoraban en ciernes. El hecho de que esos nuevos poderes respondan a tales fenómenos sociales constituye su gran semejanza, no desvirtuada porque lo hagan en diverso grado y con disímiles enfoques, lo que explica sus variopintas tendencias. La misma que el imperialismo, y las rancias plutocracias que le apuntalan sus intereses en cada país, no pueden menos que avizorar como la anunciación de la llegada de su Némesis.

Prolongada ha sido la pesadilla padecida por esos pueblos y complejo será el proceso para salir de ella. Mas, puesto este en marcha, una cosa es segura: si, más allá de las peculiaridades sociales y políticas de cada nación, y no obstante las recias embestidas que contra ellos desatan desde el exterior el imperialismo y desde el interior las elites nativas, los gobiernos recién instaurados conservan su consecuencia con las aspiraciones de soberanía nacional y democracia política que alienta entre las gentes, su rumbo será irreversible. Y así, desde México hasta Argentina, se crearán condiciones para que esté más próximo a ser cortado el nudo gordiano de la dominación imperialista en este hemisferio.

III – Ante esos dinámicos sucesos, se da como un hecho que Colombia es la excepción, lo cual amerita una explicación. Primero, en cuanto a Álvaro Uribe y su gobierno, no cabe duda. Su política exterior y los aspectos principales de la interna se anclan en la alianza estratégica con los Estados Unidos, que sin empacho pregona a los cuatro vientos. En los hechos, esta equivale a una confabulación en contra de los intereses nacionales. Sin vergüenza alguna, su gobierno vota a favor las disposiciones imperialistas en los organismos internacionales y apoya su intervencionismo, como en el caso de la terrorista invasión a Iraq. Subsume la economía colombiana en los planes de recolonización emprendidos por el gobierno norteamericano, como lo demuestra la suscripción del Tratado de Libre Comercio. Y este colmo en la entrega de la soberanía económica lo extiende a los aspectos políticos, militares y culturales.

La última demostración de su escandaloso servilismo la dio Uribe en la conversación que tuvo en Bogotá con el congresista norteamericano Arlen Specter. Allí, mientras mendigaba un buen trato por parte del imperio, se ofreció como punta de lanza o potencial quintacolumnista de Estados Unidos en la contradicción que este tiene en la actualidad con Venezuela. Consignó Specter: «El presidente Uribe formuló su creencia en que era importante para los Estados Unidos legislar cuidadosamente en este campo (el de la inmigración) a fin de conservar una relación positiva con Colombia. Anotó que Estados Unidos necesitaba amigos en Sudamérica para que sirvan como contrapeso a Venezuela y al presidente Chávez».

Segundo, la mencionada excepcio¬nalidad en cuanto a la población, no es cierta, no obstante el apoyo a Uribe que manifiesta buena parte de ella. La actitud de apegadura a la política uribista que exhibe este sector, hunde sus raíces en el desbarajuste social y político que ha acompañado los nefastos impactos económicos producidos por la apertura neoliberal y en la intensidad de las violencias provenientes tanto desde el flanco de las fuerzas estatales y paramilitares como, aunque con una naturaleza diferente, desde el de las agrupaciones insurrectas. La persistencia durantes lustros o décadas de estos factores produjo en numerosos estamentos de la población, principalmente en los sectores medios estragados de semejantes males, un político «espasmo de ciervo encandilado». Uribe, al ser presentado por la oligarquía y avalado por Estados Unidos como el llamado a reprimir a los generadores de violencia y a deshacer los entuertos sociales y económicos, recibió de ellos gran parte del respaldo que lo encumbró a la Presidencia. Y puesto que bajo su gobierno ese estado de cosas se ha mantenido, cuando no empeorado, tanto el espasmo como el respaldo persisten todavía en una parte de la población. Contando con eso y ostentando su astucia como saber mesiánico, ha dedicado su mandato a tramar la reelección en la que ahora se empeña.

Pero esa es sola una de las caras de la luna. La otra, creciente en su destino a predominar, la integran los millones de colombianos que han librado la resistencia civil contra la política asoladora de la nación, que lleva a cabo Uribe. Los que derrotaron el referendo con el que pretendía intensificarla, los que en ciudades y campos se han movilizado en contra del TLC y en defensa de sus reivindicaciones y derechos democráticos, los que en actos y manifestaciones protestan y denuncian el deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo. En fin, los que se empeñan en unir fuerzas para hacer realidad la consigna, en su sencillez valiosa y significativa, que preside la campaña presidencial de Carlos Gaviria: Construyamos democracia, no más desigualdad. Esos millones ya están haciendo la historia de una Colombia con nueva y auténtica democracia, con soberanía plena, y solidaria con las naciones hermanas.

El candidato presidencial del Polo: LA CAMPAÑA DE CARLOS GAVIRIA, CRECIMIENTO SORPRENDENTE

Desde cuando en Alternativa Democrática se habló por primera vez de que Carlos Gaviria fuera el vocero de los sectores de izquierda democrática para las elecciones presidenciales dde 2006, su prestigio y reconocimiento entre los colombianos no han dejado de crecer y sorprender. Era enero del año 2004, un buen número de juristas y académicos conocían su valiosa trayectoria profesional, especialmente en Antioquia y Bogotá, y varias de sus intervenciones en el Senado a nombre del Frente Social y Político habían dado muestra de su garra como político serio y elocuente en defensa de los derechos democráticos y de los intereses nacionales, pero pocos alcanzaban a imaginarse que apenas 24 meses después lograría superar a Antonio Navarro Woolfe en la consulta electoral del 12 de marzo pasado, consulta acordada entre el Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática para definir cuál de los dos senadores sería el candidato presidencial del naciente Polo Democrático Alternativo para enfrentar el 28 de mayo a Álvaro Uribe Vélez, el candidato-presidente.

La precandidatura

En junio de 2004, en su seminario nacional celebrado en Paipa, los dirigentes de AD decidieron presentarle al país el nombre de Carlos Gaviria como precandidato presidencial, con el objetivo de iniciar un gran proceso unitario que aglutinara a todos los descontentos con el régimen imperante y con la política neoliberal aplicada en el país por los sucesivos gobiernos desde 1990. Como pilares de esos primeros acuerdos estuvieron el Frente Social y Político, encabezado por el mismo Carlos Gaviria y los representantes Wilson Borja y Alexander López y por luchadores de la trayectoria de Jaime Caicedo, Daniel Libreros, Jaime Arévalo, Nixon Padilla, Bertina Calderón, Alberto Bejarano y Ricardo López; la Unidad Democrática, con el senador Luis Carlos Avellaneda, y los dirigentes Jorge Gantiva y Arnulfo Bayona; el Movimiento Ciudadano, con el padre Bernardo Hoyos, el senador Antonio Peñalosa y el compañero Tiberio Trespalacios; el Movimiento Opción Siete con el representante Venus Albeiro Silva y los compañeros Leonel Peña y Saúl Reyes; las Autoridades Indígenas de Colombia y su senador Efrén Tarapués, y el MOIR con su senador Jorge Enrique Robledo y los camaradas Francisco Valderrama y Carlos Naranjo.

Se continuó entonces con la triple tarea de impulsar nacionalmente la precandidatura de Carlos Gaviria, consolidar a Alternativa Democrática y elaborar acuerdos políticos e ideológicos sólidos. Para ello se programaron una serie de actos en distintas regiones, siempre con la presencia del doctor Carlos Gaviria y los principales dirigentes de las organizaciones comprometidas, y se crearon comisiones para plasmar los acuerdos que se fueran concretando, lo cual culminó con la aprobación final de las Bases Programáticas, guía fundamental de nuestro trabajo político entre obreros y campesinos, empresarios pequeños y medianos de la ciudad y el campo, intelectuales y estudiantes, comunidades de indígenas y afrodescendientes, mujeres y ancianos, sin discriminación alguna, teniendo como único objetivo la conformación de un gran torrente unitario hacia la transformación real de Colombia, con la conquista de la plena soberanía de la nación y la aplicación de los principios democráticos claves. En la primera gira se hizo un extraordinario acto político en el Rincón Latino, en Barranquilla, donde Carlos Gaviria recibió el apoyo clamoroso de los seguidores del padre Hoyos, y luego en Cali, Villavicencio, Manizales, Chinchiná, Riosucio, Pereira, Armenia, Medellín, Ibagué, Bucaramanga, Santa Marta, Ciénaga, Cartagena, Sincelejo, Montería, Tunja, Pasto, Popayán y Quibdó. El cierre de oro fue con el clamoroso acto del 3 de diciembre de 2004, en Bogotá, con el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada completamente abarrotado.

Acuerdos con el PDI

A comienzos de 2005 el doctor Gaviria recibió, como coordinador nacional de Alternativa Democrática, una carta del presidente del Polo Democrático Independiente, doctor Samuel Moreno Rojas, en la que se proponía un acuerdo político para definir entre las dos organizaciones un candidato único a la Presidencia. La respuesta de AD no se hizo esperar, y en ella el doctor Gaviria planteó la necesidad de llegar a «la unidad total» de la izquierda sobre la base de cuatro puntos: 1. Programa único; 2. Normas organizativas comunes; 3. Candidato presidencial único y 4. Listas únicas para las elecciones parlamentarias.

Después de crear las instancias organizativas para la discusión y definir los compromisarios de ambas organizaciones para lograr un programa político común y acordar la forma de la escogencia del candidato único, y mediante serias, profundas e incluso intensas reuniones, se llegó paulatinamente a: 1. Un acuerdo programático, consignado en el documento denominado Ideario de Unidad. 2. Un gran Acuerdo Político entre el PDI y Alternativa Democrática que creaba una Mesa Nacional de Unidad, organismo máximo que orientaría el funcionamiento conjunto para la realización de las elecciones parlamentarias y presidenciales; las reglas para la definición del candidato único y las listas únicas para Senado y Cámara; el manejo de los recursos económicos comunes y la preparación de un Congreso de Unidad antes de terminar el 2006, y que todo esto debería concretarse, como en efecto se concretó, en la reforma de los estatutos del PDI, dando nacimiento al Polo Democrático Alternativo como organización de confluencia de las fuerzas del acuerdo y de otras que quisieran participar del gran deseo unitario. 3. Que simultáneamente con las elecciones parlamentarias del 12 de marzo de 2006 se definiría mediante consulta a los electores cuál sería, entre Antonio Navarro y Carlos Gaviria, el candidato presidencial del PDA.

El proceso derivó entonces hacia las conversaciones para la elaboración de las listas a Senado y Cámara, lo que culminó positivamente en listas unitarias en todo el país y en el buen resultado de once senadores y nueve representantes a la Cámara, lo que consolida al Polo Democrático Alternativo como la fuerza de oposición a la oligarquía y como verdadera alternativa para construir una república de nuevo cuño. Y, simultáneamente, en la campaña desarrollada por los precandidatos del PDA, periodo que no vacilamos en calificar como de sana y grata emulación entre Antonio Navarro y Carlos Gaviria, disputándose el derecho y el honor de representar al Polo en las elecciones presidenciales del 28 de mayo, y de enfrentar a Álvaro Uribe Vélez, el candidato de la politiquería y el clientelismo, de los grandes medios de comunicación, de los monopolios nacionales y extranjeros, en fin, del imperialismo y sus agentes, el candidato de la sojuzgación, el amedrentamiento y la represión. Esa etapa terminó el 12 de marzo con el triunfo de Carlos Gaviria en la consulta popular.

Carlos Gaviria, candidato; Navarro, jefe de debate

De la consulta popular, el PDA salió unificado tras la candidatura a la Presidencia de Carlos Gaviria y la jefatura de debate de Antonio Navarro. El ánimo y convicción de los militantes y cuadros dirigentes ha sido la base para librar una campaña sorprendente que crece día a día en entusiasmo y que ha movilizado a miles de personas a la plaza pública, atrayendo a gentes del pueblo, empresarios, profesionales, concejales y diputados de diferentes partidos, incluso liberales y conservadores, organizaciones sociales y, sobre todo, a una gran masa juvenil que le ha impreso a la actividad un sello de alegría y optimismo por una candidatura presidencial que ha levantado el lema de «Construyamos democracia, no más desigualdad».

POR SOBERANÍA Y DEMOCRACIA, EL SINDICALISMO CON CARLOS GAVIRIA

Por Gustavo Triana, del Comité Ejecutivo Nacional de la CUT

A todas luces la candidadutura de Carlos Gaviria Díaz a la Presidencia de la República, es el portante suceso político para los trabajadores colombianos y los sectores más avanzados de la población en la era neoliberal. Su propuesta está dirigida a concretar el más amplio frente de unidad nacional para sacudirnos de la dominación imperial de Estados Unidos y la alcahueta minoría oligárquica.

Los 16 años de apertura de nuestra economía, de privatizaciones del patrimonio público y desnacionalizaciones de la industria y la banca nacionales, han traído ruina y pauperización para las clases laboriosas y la más inequitativa concentración de la riqueza en manos de las multinacionales y los grupos económicos que usufructúan el poder. Todas las políticas neoliberales aplicadas por César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe han tenido como objetivo principal el abaratamiento de la mano de obra, la negación de los derechos de organización, negociación y huelga, y la entrega descarada a los monopolios extranjeros de los recursos naturales, el patrimonio público y el mercado interno. Todo lo anterior ha sido llevado al extremo por el servilismo del presidente Uribe, quien además hace gala de su carácter autoritario y de áulico del gobierno de Bush en la región.

El movimiento sindical colombiano ha sido seriamente diezmado, cientos de sindicatos liquidados o puestos en minoría frente a la inmensa masa de trabajadores tercerizados, la legislación laboral y las escasas conquistas logradas en casi un siglo de luchas han sido derogadas por contrarreformas del legislativo, decretos presidenciales, fallos de las altas Cortes y la más descarada parcialización del Ministerio de «Desprotección Social». Hemos llegado al extremo de que el contrato individual de trabajo y el derecho colectivo están proscritos en las relaciones laborales, como se deduce del escaso número de sindicalizados y de la todavía más ínfima cifra de trabajadores amparados por la negociación colectiva.

En el marco de esta coyuntura se concretó el proceso de unidad de la izquierda colombiana en el Polo Democrático Alternativo, partido cuya bandera de lucha, conocida como Ideario de Unidad, armoniza con las principales reivindicaciones de la clase obrera colombiana y que plasma de manera más precisa Carlos Gaviria Díaz, en su programa de gobierno.

El Ideario de Unidad del Polo y el Programa de Gobierno de su candidato presidencial contemplan, entre otros objetivos, los siguientes:

*Defenderemos la soberanía y la independencia de nuestra nación frente a cualquier centro de poder extranjero. Rechazamos la globalización neoliberal y su expresión actual en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, TLC, o en el Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA, lo mismo que las imposiciones del gran capital financiero y sus instituciones internacionales de control, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio.

*Ejerceremos soberanía sobre la explotación de los recursos naturales estratégicos tales como los hidrocarburos, el carbón, las salinas, el níquel, la generación eléctrica, los metales y minerales preciosos, de tal manera que su extracción favorezca los intereses nacionales. Igualmente, recuperaremos la soberanía sobre la utilización del espectro electromagnético, la plataforma submarina, el agua de los ríos, los páramos y los bosques.

*El empleo digno y la generación de ingresos serán prioridades del conjunto de las políticas económicas y sociales en todos los niveles del Estado y del gobierno. Propondremos la derogatoria de la Ley 789 de 2002. Garantizaremos los derechos de asociación sindical y contratación colectiva para todos los trabajadores. Armonizaremos la legislación laboral con los convenios de la OIT. Proscribiremos las formas de tercerización de la contratación laboral y recuperaremos la vigencia del contrato individual y colectivo del trabajo.

Este contenido democrático del programa del Polo y de su candidato presidencial debe motivar a las filas del movimiento sindical a armonizar su lucha política y reivindicativa con la más estrecha vinculación a las actividades proselitistas de la campaña de Carlos Gaviria. Es de esta forma como se le pone contenido a la lucha contra la reelección de Álvaro Uribe y se estimula a todos los activistas sindicales a integrar la corriente más avanzada de la sociedad colombiana, enarbolando con decisión las banderas por la democracia y la soberanía. Los trabajadores deben enlazar con entusiasmo sus quehaceres sindicales a esta tarea política decisiva para la nación, en un periodo en que el arreciamiento de la dominación imperialista y la pérdida de soberanía están convirtiendo a Colombia en colonia de Estados Unidos, con todas las secuelas del atraso.

En la carta de adhesión que en noviembre de 2005 firmaron más de dos mil sindicalistas, se destaca el siguiente llamamiento: «Conscientes del deber proletario de unirnos con el resto de los sectores demócratas y progresistas, para adelantar actividades de resistencia contra el gobierno de Uribe Vélez y las políticas del gobierno norteamericano, los dirigentes del movimiento sindical recibimos con entusiasmo la postulación del senador Carlos Gaviria como candidato presidencial y lo animamos a continuar en el loable propósito de unificar en un gran frente a todos los damnificados por las medidas económicas y sociales, y por el autoritarismo del Estado comunitario y la seguridad democrática. Su candidatura a la Presidencia es un gran paso hacia una propuesta de unidad nacional que perdure y le traiga al país la concreción de una nación soberana y próspera con plena democracia». Este compromiso ha sido acogido por unanimidad en destacamentos insignia del movimiento sindical como Fecode, la USO, Anebre, Anthoc, Uneb, Sindesena, Sinbienestar, Sintrateléfonos, Sintraemsdes, Sintratextil, Sinaltradihitexco, entre otros, mientras que mayoritarios sectores de los comités ejecutivos de la CUT, la CGT, la CCP, y un significativo número de dirigentes de la CTC han hecho lo propio. Se puede afirmar que Carlos Gaviria cuenta con el respaldo de la inmensa mayoría del sindicalismo y del movimiento de pensionados, tal como quedó demostrado en la celebración del Primero de Mayo, cuando todas las movilizaciones se convirtieron en demostraciones de unidad y simpatía con su candidatura.

Ligar las luchas reivindicativas de los empleados de la Rama Judicial, hoy en paro nacional, los trabajadores del carbón del Cesar que negocian pliego con la multinacional Drumond, los compañeros de Ecopetrol que resisten la ofensiva de Uribe y Yanovich, los corteros de caña que batallan por consolidar su sindicato y enfrentan la amenaza del desempleo por la mecanización del corte, los proletarios agrícolas que en Urabá enfrentan un brutal contrapliego y, en fin, todos los conflictos obreros, con la campaña por llevar a Carlos Gaviria a la Presidencia de la República, es la posición más consecuente que pueden asumir los dirigentes y activistas sindicales con los intereses de la clase, el pueblo y la nación.

ROBLEDO, “LA VOZ EN DEFENSA DEL INTERÉS DE LA NACIÓN”, DE NUEVO AL SENADO

Mientras que el uribismo de todas las vertientes mantuvo a duras penas la fuerza en el Congreso, y los conservadores vieron la suya bastante decaída, Jorge Enrique Robledo fue de los pocos senadores que incrementaron en forma significativa la cauda electoral, por el orden de 75 por ciento, al subir de 45 000 votos hace cuatro años a casi 77 000 el pasado 12 de marzo.

A diferencia de lo hecho por los partidos uribistas, que cifraron su suerte en el uso y abuso del poder del Estado, la actividad proselitista de Robledo descansó en el esfuerzo denodado y el espíritu de sacrificio de los miles de militantes y colaboradores anónimos. No fueron menos decisivas las alianzas regionales con destacados dirigentes de los sectores populares, entre las cuales cabe destacar la efectuada en la capital con el representante a la Cámara por el PDA, Venus Albeiro Silva, quien repite igualmente en el Congreso para un nuevo período.

En lo tocante al Polo Democrático Alternativo, PDA, la nueva y pujante colectividad que agrupa a una nítida coalición de movimientos, personalidades y partidos –el MOIR, entre ellos–, la situación es también muy alentadora. Sus listas únicas fueron apoyadas por cerca de un millón de colombianos, la mayor votación alcanzada por la izquierda en toda la historia del país, lo que indica que amplios segmentos de la población piden para Colombia un nuevo rumbo. El PDA salió completamente unificado de la difícil prueba y se dispone a dar la gran sorpresa, el próximo 28 de mayo, con la candidatura del doctor Carlos Gaviria Díaz a la Presidencia de la República.

Reconocimiento a una gran labor

El auspicioso resultado significa muy a las claras que el país reconoce la labor tesonera y consecuente adelantada por Jorge Enrique Robledo en el Senado desde el año 2002. No hubo tema importante de actualidad que no abordara el congresista con carácter y lucidez, tanto en las Plenarias de la cámara alta como en su Comisión Quinta.

Robledo ha estado liderando desde hace más de veinte meses la batalla contra el TLC, al que denuncia como una entrega abyecta de la soberanía nacional. Acompañó en el año 2005 las consultas populares emprendidas por los indígenas, los productores de clima frío y los arroceros del Tolima y el Meta, que rechazaron el Tratado por mayoría abrumadora. La pelea contra el TLC fue el eje cardinal de la reciente campaña de Robledo por llegar otra vez al Senado de la República.

Resonantes han sido sus debates contra la antipatriótica política del presidente Uribe en el campo de los hidrocarburos y contra la privatización de Coltel (antigua Telecom), las fumigaciones con glifosato y la lesiva importación de millones de toneladas de alimentos. Robledo ha combatido la Ley 100 de 1993, la reforma pensional uribista, las sucesivas reformas tributarias, la política de vivienda, los recortes laborales y la ofensiva contra la educación pública y, junto con un nutrido grupo de senadores y de representantes, se ha opuesto en forma erguida al modelo económico neoliberal, puesto en marcha por el gobierno al servicio exclusivo del interés foráneo y del gran capital.

Robledo con Carlos Gaviria

En la contienda actual por la Presidencia, el senador Robledo acompaña al candidato del Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria Díaz, secundándolo en el proyecto de unidad nacional que este último ha venido impulsando en torno a la defensa de la soberanía, los derechos de los trabajadores, la producción agropecuaria e industrial y la auténtica democracia.

Coincidiendo con lo propuesto por el candidato del Polo, Jorge Enrique Robledo afirma que la soberanía nacional es la más poderosa palanca del desarrollo económico y social. Una primera piedra para echar los cimientos de las transformaciones profundas que requiere Colombia –dice también Robledo– radica en conquistar la plena independencia de la nación colombiana y en poner en la dirección del Estado a quienes tengan el propósito de superar el desastre actual derrotando a la rosca de logreros que medran en un mar de corrupción.

Sostiene que Colombia debe tener relaciones económicas y diplomáticas con todos los países de la Tierra, incluso con Estados Unidos, pero en pie de igualdad y beneficio recíproco.

Agrega que de elevar el nivel de vida de los trabajadores, incrementando los salarios y prestaciones, volviendo a concederles lo perdido por ellos en la reforma laboral uribista y garantizándoles la salud, el empleo y la educación, depende el fortalecimiento del mercado interno, base democrática para el salto adelante de la industria y el agro, cuya producción ha de protegerse sin vacilaciones. Debe entonces rechazarse de plano la práctica de empobrecer, empobrecer y empobrecer a los asalariados persiguiéndoles hasta el último centavo de sus ingresos.

Añade que el auténtico progreso de Colombia exige asimismo convertir la industrialización en objetivo fundamental. Repudia por lo mismo la propuesta de especializar al país en maquilas de baja tecnología y en la exportación de materias primas. Y concluye llamando a defender la democracia, pero la auténtica, y no esta farsa que se practica en Colombia.

A despecho de los encuestadores, que, como todo el país sabe, pelaron el cobre en las pasadas elecciones, Robledo opina que el candidato presidencial del Polo Democrático Alternativo va en camino de convertirse en un fenómeno político.

URIBE CERRÓ DE HINOJOS NEGOCIACIÓN DEL TLC

Por Aurelio Suárez y Juan Pablo Fernández

Después de veintiún meses, a las cuatro de la mañana del 27 de febrero se «cerraron» las «negociaciones» del TLC con Estados Unidos. En todo el proceso, el gobierno colombiano se dedicó a ceder, ceder y ceder, y Estados Unidos a imponer, imponer e imponer. Quedó al descubierto la obsecuencia del régimen de Álvaro Uribe Vélez frente a los designios del imperio. Llamar negociación a las rondas del TLC resulta una falacia, porque el gobierno de Colombia se doblegó ante todas y cada una de las exigencias de Estados Unidos. Y si en algunas ocasiones no lo hizo de manera inmediata, fue para hacer creer que Uribe con su tecnocracia neoliberal «daba la pelea» para luego inclinarse ante los designios estadounidenses.

Los hechos mostraron que teníamos razón quienes desde un principio advertimos que esto terminaría en una lesión enorme para la nación y un menoscabo a la soberanía y a los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Táctica de Uribe: ceder, ceder y ceder

En los días previos al cierre, en un acto más de colaboracionismo con Estados Unidos, Uribe Vélez viajó a Washington para apuntalar la claudicación total, pues al agotarse la negociación técnica se llegó a la llamada «fase política», la cual trató principalmente en torno al comercio de productos agropecuarios y del capítulo de Propiedad Intelectual sin que en otros temas, como inversiones o servicios, hubiera dejado de satisfacerse a plenitud la agenda de la superpotencia. Al arribo de Uribe, Robert Portman, representante comercial de Estados Unidos, señaló que el periplo serviría para que Colombia cediera un poco más, como en efecto sucedió en beneficio de los intereses estadounidenses y en contra de los colombianos.

El ejemplo del Capítulo de Agricultura

Como botón de muestra de esta pantomima, sirve el proceso del capítulo de Agricultura en el que hubo múltiples entregas, pese a que se convirtió en el más embarazoso para la capitulación debido a la férrea oposición que al TLC le han hecho millones de agricultores, campesinos e indígenas. Vale mencionar desde la más grave, la del Sistema Andino de Franjas de Precios, hasta otras como la de las Salvaguardias Especiales Agropecuarias disparadas por precios y su carácter de permanente durante la vigencia del Tratado, a fin de contrarrestar –así fuera en mínima forma– las ayudas internas a los productores agropecuarios gringos, que suman más de 50 mil millones de dólares anuales, y que constituyen el contrafuerte para la exportación de sus productos a precios por debajo del costo de producción, bajo la modalidad conocida como dumping, condenada hasta por la misma OMC. Del mismo modo, fue altamente nociva la clasificación de sólo tres productos agropecuarios –arroz, maíz y pollo–, como «sensibles», cuando al principio de la negociación catorce cadenas eran tenidas como tales.

En su visita de hinojos a la Casa Blanca, Uribe Vélez avaló una negociación con tan inicua estructura y, además, renunció a un eventual comité permanente de trabajo en materia de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF) que, según los negociadores, dejaría expedito el «acceso real al mercado más grande del mundo». Esa quimérica ambición fue trocada simplemente por unos planes de trabajo sectoriales insuficientes, bajo la supervisión de autoridades norteamericanas y la contratación de empresas y firmas gringas que trabajan en estas áreas, con lo cual el anhelado acceso de los géneros colombianos que sufren el obstáculo de las barreras no arancelarias no deja de ser un espejismo.

Contraria fue la suerte que en ese sentido corrieron las ambiciones gringas en cuanto al mercado colombiano En junio de 2005, Colombia había propuesto permitir el ingreso sin aranceles de 27 000 toneladas de arroz blanco, con 80% como arancel para cantidades mayores, y crecimiento de esa cantidad libre de impuestos a un ritmo de 3,5% por año, durante 20 años, al cabo de los cuales quedaba un impuesto de 25% para las importaciones, conocido como arancel residual. En la «fase política de la negociación», Uribe aumentó el monto de las toneladas libres de impuestos a 79 000, el ritmo de crecimiento anual de esa cantidad pasó a 5%, el plazo para llegar al cero por ciento de arancel bajó a 19 años y, pese a que el arancel de castigo se mantuvo, solamente operará para los primeros diez años, en tanto se cedió en la fijación de un arancel residual de 25% que inicialmente se había solicitado.

En maíz, un cereal de producción campesina, Colombia ofreció permitir el ingreso de 500 000 toneladas desde Estados Unidos, libres de impuestos, y terminó aceptando la entrada de dos millones. Y ofrecía que esa cuantía sin aranceles creciera 3,5% anual, pero con la intervención servil de Uribe se aceptó que ese crecimiento fuera de 5%, y que el impuesto con el que se castigarían las importaciones mayores a dos millones fuera sólo de 25% cuando Colombia había pedido que estuviera entre 70% y 60%.

Para los cuartos traseros de pollo, Colombia entregaba una concesión de 1 000 toneladas anuales de libre ingreso. Luego del viaje de Uribe, la suma libre de tributo se incrementó a 26 000 toneladas y podrá crecer 4% anual. Y se determinó en 164% el arancel de castigo para exportaciones estadounidenses mayores a la cuota permitida, porcentaje que llegará a cero en 18 años, cuando la OMC tiene para el mismo caso aranceles hasta de 209%. Para los trozos sazonados de pollo, que son cuartos traseros pero con una transformación mínima, el arancel será de 70%, situación que a ojos de Fenavi significa que «la industria del pollo ha quedado expuesta a la competencia estadounidense desde el primer día de vigencia del acuerdo».

Al algodón y al fríjol, la perfidia de Uribe no los pudo tratar peor. Para el algodón de fibras larga y media, el que más se produce en el país, se había fijado un impuesto de 10%, que se llevaría gradualmente a cero en cinco años. Al final, se negoció un ingreso libre, en cualquier volumen, desde el primer año de vigencia del TLC, igualando la infeliz condición del trigo y de la cebada. Y con el fríjol, las 6 000 toneladas libres de arancel antes del «paseo de la traición», se volvieron 15 000; y para importaciones superiores, se rebajó a diez el plazo de veinte años contemplado para llevar a cero el arancel de 60% hoy existente.

Para la porcicultura, previamente a la «fase política» algunas partidas de sus productos se ofrecieron con ciertas salvaguardias, y se hablaba de desgravaciones desde 70% a 15 y 20 años. Con la visita «redentora» de Uribe este plazo se volvió de cinco años y el máximo arancel quedó en 30%, aunque es conocido que la carne de cerdo de Estados Unidos es 30% más barata, y de las salvaguardias no se habló más. Por ello Freddy Velásquez, presidente de la Asociación Nacional de Porcicultores, señaló que «los efectos negativos sobre la producción nacional se podrían observar a partir del año tres». Con las oleaginosas ocurrió algo parecido.

Pasando por encima de la Constitución y acabando con la CAN

En su perversa gestión, Uribe desestimó que el artículo 65 de la Constitución Política, lo obliga a proteger debidamente la producción agropecuaria y sacrificó cualquier posibilidad de desarrollo serio para el sector y la seguridad alimentaria nacional, entregándole a Estados Unidos el monopolio futuro de la comida en Colombia. Nuestra nación ingresará al grupo de las más dependientes en materia alimenticia, cuando ya son importadas más de 50% de las proteínas y las calorías y 33% de las grasas de origen vegetal que los colombianos ingieren en promedio al día. Se fragua así una grave alevosía contra la patria.

Y si bien el Capítulo de Agricultura es una prueba al canto sobre la claudicación de proporciones insospechadas que se extiende a todas las cláusulas del Tratado, esa rutina desvergonzada ha seguido después del 27 de febrero. Con el argumento de supuestas inconsistencias en el anexo se terminó en una ronda adicional de negociación, en la que Estados Unidos ha señalado que no se moverá de su posición, con un draconiano «tómelo o déjelo». Y, tal como ha sido durante los dos últimos años, el jefe negociador, Hernando José Gómez, y el ministro Andrés Arias, en representación del primer mandatario, accedieron en todo para satisfacer al «socio amigo», incluido el comercio libre de rarísimos especímenes como las «gallinas viejas».

Estas concesiones y las que Perú hizo a Estados Unidos harán estallar en pedazos la Comunidad Andina de Naciones, con o sin la presencia de Venezuela. Desaparecerán elementos claves de la integración como el Arancel Externo Común; así lo ha reconocido el propio ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero, o aspectos sustanciales de la normatividad de la CAN como el de la autoridad sanitaria, suplantada, como se establece en una carta adjunta al capítulo de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, firmada el 26 de febrero, por el reconocimiento con facultades equivalentes al sistema de control e inspección de carne y aves de Estados Unidos, permitiendo simultáneamente, a más tardar el 15 de abril y el 15 de mayo de 2006, la importación de carne y de productos avícolas, pasando por encima de decisiones como la 515 y la 1013. Este acto ilegal ha sido reconocido por el negociador de la mesa de asuntos sanitarios, Juan Lucas Restrepo (Véase Carta Fedegan, edición especial, marzo de 2006).

Verdades a medias y mentiras oficiales contra realidades

En plena campaña presidencial el país asiste a un festín de engaños acerca de las implicaciones del TLC, orquestado por Uribe Vélez y sus conmilitones. Se ocultan los graves perjuicios que en materia institucional y constitucional se le infligen al orden jurídico del país y a las normas que preservan derechos colectivos y fundamentales de los ciudadanos, como lo ha advertido el Tribunal Administrativo de Cundinamarca en un fallo a la Acción Popular interpuesta contra el TLC por Recalca. Uribe, por su parte, utilizando de manera abusiva los medios de comunicación y braveando a sus opositores en distintos escenarios, funda su infamia en que productos como etanol, azúcar, confecciones, flores y algunos artículos exóticos han conquistado acceso a Estados Unidos.

Este procedimiento tiene como propósito desarmar la resistencia de quienes con su suerte atada a la de la nación están condenados a la ruina, el hambre y la pobreza que les traerá el TLC. Para tan maligna empresa, Uribe ha contado con algunos dirigentes gremiales, quienes por razones ajenas a los intereses de sus representados o porque están comprometidos con los de compañías multinacionales o de importadores, predican que el Tratado «es manejable» o positivo para el país.

Los sectores patrióticos del país tienen que hacer una labor de esclarecimiento de gran alcance para enfrentar la reaccionaria empresa de desinformación oficial. Resulta indispensable desarrollar la más amplia iniciativa política, con variadas formas de difusión de la verdad en torno al TLC, que lleve a la movilización de las magnitudes necesarias para derrotarlo, pues es un Tratado que guarda analogías con los documentos de Protectorado que las metrópolis europeas obligaron a suscribir a los países africanos a comienzos del siglo pasado.

RESISTENCIA CIVIL INDÍGENA AL TLC, ENFRENTADA A LA REPRESIÓN OFICIAL

Desde el martes 16 de mayo, y en el marco del proceso llamado Cumbre de los Pueblos, 17 mil indígenas del Cauca se sentaron en la Vía Panamericana, en las inmediaciones del Resguardo de La María, Piendamó, y pidieron la presencia de altos funcionarios para presentarles sus solicitudes, en términos de necesidades de educación y salud y reivindicación de territorios ancestrales, que ha sido incumplida por el gobierno y, en especial, para concertar una consulta sobre el TLC.

El gobierno no solamente desatendió esas preocupaciones sino que desplazó casi un millar de efectivos del ESMAD, quienes agredieron a los manifestantes por tierra y aire, con golpes, tanquetas, gases tóxicos. El resultado fue la muerte con arma de fuego de un comunero de Corinto, unos 50 heridos, 30 detenidos y diez desaparecidos.

La conducta de Uribe contradice sus recientes posturas pacifistas, difundidas con fines electoreros. Bastó que el pueblo campesino e indígena saliera a protestar pública y pacíficamente contra el TLC para que mostrara su verdadera entraña represiva y autoritaria. El candidato presidencial Carlos Gaviria, el Polo Democrático Alternativo, el senador Jorge Enrique Robledo, Agropemca y la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria se pronunciaron para exigir al gobierno diálogo con las comunidades indígenas y campesinas, la libertad para más de 40 personas detenidas en Popayán como consecuencia de la jornada del 15 de mayo y el cese de las acciones de ataque contra la población. El ministro del Interior ha intentado deslegitimar la protesta señalándole vínculos «terroristas», para justificar la brutalidad gubernamental. Con la muerte de Pedro Mauricio Poscué ya son varios los miembros de estas comunidades que han caído asesinados en marchas y protestas colectivas contra el TLC.

Al presidente Uribe puede perfectamente repetírsele lo que en su época dijera Jorge Eliécer Gaitán del presidente Abadía Méndez: «Tiene la rodilla en tierra ante el oro yanqui y la metralla asesina para el pueblo».

«Que cesen los disparos contra la población civil», exige Carlos Gaviria

El candidato a la Presidencia de la República por el Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria Díaz, se solidarizó con los campesinos movilizados en contra del TLC y reclamó: «No se puede aceptar el uso de las armas del Estado contra la población civil que se moviliza pacíficamente».

Los hechos han sucedido en la vereda El Pital, municipio de Caldono, Cauca, donde el martes 16, el ejército arremetió a bala para intentar despejar la Vía Panamericana tomada por los manifestantes desde ayer, cuando se inició la movilización nacional en contra del TLC.

Más de un millar de campesinos se encuentran en la Vía Panamericana, entre Mondomo y Pescador, reclamando el derecho a la educación pública, gratuita y de calidad; el derecho a la salud y el rechazo al cierre de los hospitales; exigiendo una reforma agraria y rechazando las políticas de seguridad democrática.

«Los disparos empezaron hacia las 10 de la mañana de hoy y fueron constantes por cerca de 40 minutos», dijo una de las líderes de la marcha. «Aquí no hay guerrilla, somos todos civiles, campesinos, indígenas y afrodescendientes que no tenemos más armas que nuestra palabra», añadió.

Los manifestantes esperan que una comisión del gobierno nacional se reúna con ellos para dialogar acerca de los temas que los han llevado a movilizarse.

El gobierno debe atender las solicitudes de las comunidades indígenas del Cauca y acabar con la represión y la violencia

PDA se solidariza con los caucanos

«Ayer, y como parte de la movilización nacional contra el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, la fuerza pública reprimió a los indígenas, campesinos, estudiantes, educadores y demás ciudadanos que protestaban en Popayán y en La María, en el departamento del Cauca.

«Hoy, en La María, quienes participaban en la Cumbre Nacional de Organizaciones Sociales, también fueron agredidos por la policía, con la dramática consecuencia de la muerte a bala del indígena Pedro Mauricio Poscué, y la herida también por disparo de otros dos compatriotas y de treinta y un contusos.

«Ante estos hechos, en los que la protesta popular es reprimida por el Estado con el agravante de disparar contra ciudadanos desarmados, el Polo Democrático Alternativo y su candidato presidencial, Carlos Gaviria, repudiamos la represión oficial, expresamos nuestra solidaridad con quienes luchan por sus intereses y derechos y llamamos al Gobierno a concertar con ellos una solución a sus peticiones.»

Samuel Moreno Rojas, presidente Polo Democrático Alternativo
Mayo 16 de 2006

Salvación Agropecuaria

También la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria reconoció la justeza de la movilización y reclamó del gobierno el cese inmediato de las acciones hostiles contra la población campesina e indígena, la libertad de los detenidos, la atención de los heridos y el diálogo necesario, como lo ha pedido la Defensoría del Pueblo. En comunicado suscrito por Ángel María Caballero, presidente, y Aurelio Suárez, director ejecutivo, la Asociación exigió que se investigue el homicidio de los comuneros muertos para enjuiciar a los responsables, a fin de que se termine con la impunidad. Requirió asimismo que a quienes se han manifestado en otras regiones, como en Nariño, se les brinde un trato democrático y no se recurra a la descalificación para validar la violación de sus derechos fundamentales.

Como la opinión colombiana conoce –añade la declaración–, desde el 15 de mayo, cuando se adelantó en más de 20 departamentos una jornada nacional contra el TLC por parte de 200 mil personas, por la vida digna y la soberanía nacional, casi dos decenas de miles de indígenas, campesinos y miembros de las comunidades afrodescendientes del Cauca, se reunieron en Piendamó en la Cumbre de los Pueblos. Allí se pronunciaron por la presencia de varios ministros para atender sus demandas en torno a la concertación de una consulta ciudadana sobre el TLC, a la reclamación de territorios ancestrales que les pertenecen, cuya entrega se les ha incumplido, y al requerimiento de mayor atención a sus necesidades en educación y salud.

Al ser desoídas sus peticiones, procedieron a ubicarse de manera pacífica en la Carretera Panamericana. Esa protesta fue reprimida por la fuerza pública. El saldo de las bestiales tácticas del gobierno, hasta el 17 de mayo, para desmovilizar a la población, es la muerte del comunero indígena de Corinto, Pedro Mauricio Poscué, con arma de fuego, más de 50 heridos, 30 detenidos y diez desaparecidos. Ángel María Caballero y Aurelio Suárez demandaron el cese inmediato de toda represión.

Agropemca

«La Asociación de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios del Cauca, Agropemca, nos solidarizamos con las peticiones democráticas de las comunidades indígenas y otros sectores sociales, reunidos en La María, Piendamó, quienes de manera pacífica adelantan un bloqueo en la Carretera Panamericana, evento al que se le quiere dar el mismo tratamiento. Como también con otras protestas que continúan en el departamento y en Nariño.
«Agropemca convoca a la solidaridad, y exige la libertad inmediata de los detenidos, respeto a los Derechos Humanos y al Derecho a la protesta, consignado en la Constitución Nacional.»

HAROLD PINTER: ARTE, VERDAD Y POLÍTICA

Apartes, en una especie de collage, del discurso del dramaturgo británico Harold Pinter al aceptar el pasado 7 de diciembre el Premio Nobel de Literatura 2005).

En 1958, escribí lo siguiente:

«No hay grandes diferencias entre realidad y ficción, ni entre lo verdadero y lo falso. Una cosa no es necesariamente cierta o falsa; puede ser al mismo tiempo verdad y mentira.»

Creo que estas afirmaciones aún tienen sentido, y aún se aplican a la exploración de la realidad a través del arte. Así que, como escritor, las mantengo, pero como ciudadano no puedo; como ciudadano he de preguntar: ¿Qué es verdad? ¿Qué es mentira?

Pero, como he dicho, la búsqueda de la verdad no se puede detener nunca. No puede aplazarse, no puede retrasarse. Hay que hacerle frente, ahí mismo, en el acto.

Como todo el mundo aquí sabe, la justificación de la invasión de Irak era que Sadam Hussein tenía en su posesión un peligrosísimo arsenal de armas de destrucción masiva, algunas de las cuales podían ser lanzadas en 45 minutos, capaces de provocar una espeluznante destrucción. Nos aseguraron que eso era cierto. No era cierto. Nos contaron que Irak mantenía una relación con Al Quaeda y que era en parte responsable de la atrocidad que ocurrió en Nueva York el 11 de Septiembre de 2001. Nos aseguraron que esto era cierto. No era cierto. Nos contaron que Irak era una amenaza para la seguridad del mundo. Nos aseguraron que era cierto. No era cierto.

Los crímenes de Estados Unidos han sido sistemáticos, constantes, inmorales, despiadados, pero muy pocas personas han hablado de ellos. Esto es algo que hay que reconocerle a Estados Unidos. Ha ejercido su poder a través del mundo sin apenas dejarse llevar por las emociones mientras pretendía ser una fuerza al servicio del bien universal. Ha sido un brillante ejercicio de hipnosis, incluso ingenioso, y ha tenido un gran éxito.

Os digo que Estados Unidos son sin duda el mayor espectáculo ambulante. Pueden ser brutales, indiferentes, desdeñosos y bárbaros, pero también son muy inteligentes. Como vendedores no tienen rival, y la mercancía que mejor venden es el amor propio.

El lenguaje se usa hoy en día para mantener controlado al pensamiento. Las palabras «el pueblo americano» producen un cojín de tranquilidad verdaderamente sensual. No necesitas pensar. Simplemente échate sobre el cojín. El cojín puede estar sofocando tu inteligencia y tu capacidad crítica pero es muy cómodo. Esto no funciona, por supuesto, para los 40 millones de personas que viven bajo la línea de pobreza y los dos millones de hombres y mujeres prisioneras en los vastos gulags de las cárceles, que se extienden a lo largo de todo Estados Unidos.

Estados Unidos ya no se preocupa por los conflictos de baja intensidad. No ve ningún interés en ser reticente o disimulado. Pone sus cartas sobre la mesa sin miedo ni favor. Sencillamente le importan un bledo las Naciones Unidas, la legalidad internacional o el desacuerdo crítico, que juzga impotente e irrelevante. Tiene su propio perrito faldero acurrucado detrás de ellos, la patética y supina Gran Bretaña.

La invasión de Irak ha sido un acto de bandidos, un evidente acto de terrorismo de estado, demostrando un desprecio absoluto por el concepto de leyes internacionales. La invasión fue una acción militar arbitraria basada en una serie de mentiras sobre mentiras y burda manipulación de los medios y, por consiguiente, del publico; un acto con la intención de consolidar el control económico y militar de Estados Unidos sobre el Mediano Oriente, camuflado –como ultimo recurso, todas las otras justificaciones han caído por ellas mismas– como una liberación. Una formidable afirmación de la fuerza militar responsable de la muerte y mutilación de cientos y cientos de personas inocentes.

Hemos traído tortura, bombas de racimo, uranio empobrecido, innumerables actos de muerte aleatoria, miseria, degradación y muerte para el pueblo iraquí y lo llamamos «llevar la libertad y la democracia al Medio Oriente».

Al menos 100 000 iraquíes murieron por las bombas y misiles estadounidenses antes de que la insurgencia iraquí empezase. Estas personas no existen ahora. Sus muertes no existen. Son espacios en blanco. Ni siquiera han sido registrados como muertos. «No hacemos recuento de cuerpos», dijo el general estadounidense Tommy Franks.

Los dos mil estadounidenses muertos son una vergüenza. Son transportados a sus tumbas en la oscuridad. Los funerales son discretos, fuera de peligro. Los mutilados se pudren en sus camas, algunos para el resto de sus vidas. De tal modo que tanto los muertos como los mutilados se pudren, en diferentes tipos de tumbas.

He dicho antes que Estados Unidos está ahora siendo totalmente franco poniendo las cartas sobre la mesa. Éste es el caso. Su política oficial es hoy en día definida como «Dominio sobre todo el espectro». Ése no es mi término, es el suyo. «Dominio sobre todo el espectro» quiere decir control de la tierra, mar, aire y espacio y todos sus recursos.

Estados Unidos ahora ocupa 702 bases militares a lo largo del mundo en 132 países, con la honorable excepción de Suiza, por supuesto. No sabemos muy bien como ha llegado a estar allí, pero de hecho está allí.

Muchos miles, si no millones, de personas en Estados Unidos están demostrablemente asqueados, avergonzados y enfadados por las acciones de su gobierno, pero, tal y como están las cosas, no son una fuerza política coherente, todavía. Pero la ansiedad, la incertidumbre y el miedo que podemos ver crecer cada día en Estados Unidos no es probable que disminuya.

La vida de un escritor es extremadamente vulnerable, casi una actividad expuesta. No tenemos que llorar por ello. El escritor hace su elección y queda atrapado en ella. Pero es cierto que estás abierto a todos los vientos, alguno de ellos en verdad helados. Estás solo, por tu cuenta. No encuentras refugio, ni protección –a menos que mientas– en cuyo caso, por supuesto, te habrás construido tu propia protección y, podría decirse, te habrás vuelto un político.

Cuando miramos un espejo pensamos que la imagen que nos ofrece es exacta. Pero si te mueves un milímetro la imagen cambia. Ahora mismo, nosotros estamos mirando a un círculo de reflejos sin fin. Pero a veces el escritor tiene que destrozar el espejo, porque es en el otro lado del espejo donde la verdad nos mira a nosotros.

Creo que, a pesar de las enormes dificultades que existen, una firme determinación, inquebrantable, sin vuelta atrás, como ciudadanos, para definir la auténtica verdad de nuestras vidas y nuestras sociedades es una necesidad crucial que nos afecta a todos. Es, de hecho, una obligación.

Si una determinación como ésta no forma parte de nuestra visión política, no tenemos esperanza de restituir lo que casi se nos ha perdido: la dignidad como personas.