RESULTADO DEL CONCURSO DE POESÍA

En febrero de 1981, TRIBUNA ROJA convocó un concurso de poseía en conmemoración del bicentenario de la Revolución Comunera.
El jurado, constituido por Alfredo Iriarte, Conrado Zuluaga y Jairo Aníbal Niño, emitió su veredicto declarando desierto el premio, sin embargo, la Comisión de Redacción de TRIBUNA ROJA escogió, como un reconocimiento al esfuerzo de los concursantes, las mejores muestras seleccionadas entre más de cuarenta colaboraciones, con el objeto de publicarlas.

Los poemas fueron escritos por Alcira Nassar Bechara, publicista, y Carlos Julio Gutiérrez Roa, estudiante universitario.

Acta del jurado del Concurso de Poesía
“Bicentenario de los Comuneros”

A los 24 días del mes de febrero de 1982, el jurado, después de haber leído detenidamente los poemas participantes en el concurso convocado por TRIBUNA ROJA decidió declararlo desierto, por la deficiente calidad literaria de las obras presentadas.
El jurado, a su vez, recomienda que el premio se acumule para un nuevo concurso, cuyas bases dará el periódico a conocer en caso de aceptar la recomendación del jurado.

Firmado

ALFREDO IRIARTE
CONRADO ZULUAGA
JAIRO ANIBAL NIÑO

Galán

Todos te conocen
tu nombre se pronuncia
en todo lugar,
todo sitio
toda hora
eres inmortal.

Charalá, Socorro y San Gil
te llaman. Sigue el dominio,
tu obra no ha sido culminada.

Tu cabeza – en las Guaduas –
sigue guiando la rebelión.
Tus manos – en Socorro y San Gil –
tienen empuñadas las armas.
Tus pies – en Charalá y Mogotes –
van rumbo a la batalla.
No han retrocedido.

No has muerto.
Tu nombre se proclama
y vivirá en la historia.
Tu obra sigue erguida
y tus pensamientos
van de mente en mente.
Tu fuerza, tu valentía
corre por las venas,
por los brazos,
y los más débiles
caminan contigo.
Eres inmortal.
Eres José Antonio Galán.

Carlos Julio Gutiérrez Roa

Por si los nuevos Berbeos

Los motivos del odio
del pobre y del paria;

De iracundos labriegos
la yesca incendiaria;

Los anhelos airados
del hombre en la mina;

El hambre, la sangre,
la pena y la ruina

Restituirán del caudillo la vida,
la magna humanidad esparcida.

Librarán la cabeza clavada del gancho,
clamaran por su boca, lejos, a lo ancho;

Y dirán a la patria
y al mundo doliente,

Que otros viles Berbeos
y los zares de Oriente,

Antenores, Caínes,
Iscariotes, ¡verdugos!

Mercadean sus cadenas
por menores mendrugos.

Alcira Nassar Bechara

MÁS PAROS CÍVICOS: LÍBANO Y TUNJA

No había terminado aun el primer mes de 1983, cuando los problemas ocasionados por las deficiencias en los servicios públicos y los abusos en sus tarifas desencadenaron nuevos paros cívicos en dos municipios del país.

Cada vez más la respuesta gubernamental combinó las promesas con el garrote, soluciones que, día a día, convencen y atemorizan menos.

En la capital de Boyacá
Desde hace varios años, Tunja ha padecido por la escasez de agua para las necesidades vitales de su población. Boyacá ha sido testigo de encendidas protestas de la ciudadanía, justamente enfurecido por la decidía oficial al respecto.

Cada vez que las gentes se movilizan, gobernadores, alcaldes y enviados del gobierno central acuden a calmarlas con ofrecimientos de solución al problema, pero sistemáticamente incumplen estos compromisos. De tal manera que al pueblo no le queda otro recurso distinto de la lucha masiva para exigir su derecho a disfrutar del servicio de acueducto.

Tal situación se presentó de nuevo durante los días 30 y 31 de enero, cuando los habitantes del barrio Los Muiscas decidieron bloquear la Carretera Central del Norte, para protestar por la crónica carencia de agua que soportan, en una urbanización que fue construida por el Instituto de Crédito Territorial pero que, junto con los barrios Asís y Santa Ana, donde residen unas quince mil personas, se ve permanentemente amenazada por epidemias y todo tipo de problemas sanitarios debidos a la irregularidad en el suministro de agua. Últimamente hubo graves brotes de gastroenteritis.

Los voceros de las juntas de acción comunal anunciaron que mantendrán su movimiento “hasta tanto un representante del gobierno anuncie una solución definitiva al problema, ante la inoperancia de Empotunja.

Por otra parte, las amas de casa organizaron una marcha con ollas vacías y respaldaron, con decisión y valor, el paro y se hicieron presentes en el bloqueo, junto con sus pequeños hijos.

Heridos y desaparecidos
En el municipio de Líbano, Tolima, sus 60 mil habitantes se levantaron también, durante tres días, en contra de las abusivas alzas en las tarifas del acueducto, puestas recientemente en vigencia por la Empresa Empolíbano.

El movimiento se inicio el día 29 de enero, y ya desde ese momento la policía pretendió impedirlo con detenciones y golpizas. Pero lejos de amilanarse, las gentes se volcaron a las calles y dieron plazo a las autoridades hasta el 31 a las tres de la tarde para pronunciarse al respecto. La alcaldesa municipal dijo, por toda respuesta, que se verá obligada a “imponer el toque de queda”. No obstante que al día siguiente la población amaneció militarizada, miles de manifestantes se tomaron las calles para continuar su protesta.

La respuesta oficial fue brutal; más de cien personas fueron detenidas; el saldo de heridos llegó a 30, y entre ellos se hallaba un anciano de 70 años que fue brutalmente golpeado con bolillo; se informó de varias desapariciones y el propio presidente del comité cívico del Líbano, Jaime Ávila, denunció que uno de los directivos del paro fue detenido por el ejército delante de testigos, pero que no había noticias sobre su paradero. Sin embargo, la población estaba decidida a continuar la protesta hasta lograr una solución satisfactoria.

ALARMANTE LA INSEGURIDAD INDUSTRIAL EN EL PAÍS

En julio de 1977 el gas grisú de los socavones, convertido a 300 metros bajo tierra en un turbión de llamadas, puso fin trágico a la vida de ochenta y seis mineros del carbón en Amagá, Antioquia y un alud sepultó a cinco más el 7 de noviembre de 1981, casi en el mismo corredor de la mina “Villadiana” donde ocurrió el siniestro anterior. Otros trece compañeros, 38 días después, quedaron atrapados por un deslizamiento de rocas en un profundo manto de la mina “La Aurora”, también de Amagá; consiguieron salvarse porque el derrumbe no echó a perder la tubería utilizada para extraer el agua, ni interrumpió por consiguiente el paso del aire. Y el 25 de mayo de 1982, en la localidad de Neira, Caldas, una avalancha de lodo y piedras aplastó a 23 obreros de “La Concha”, una cantera de caliza perteneciente a Cementos Caldas, sorprendiéndolos en momentos en que se guarecían de la lluvia. En Colombia, los gases inflamables y los desprendimientos de rocas siguen constituyendo, como en la Europa del siglo XVIII, las principales causas de mortalidad en las minas, junto con las enfermedades pulmonares. Y tal es el atraso del país en este campo que, según lo ha reconocido el mismo Ministerio de Salud, el 66% de la explotación carbonífera en galerías subterráneas se realiza con iluminación de llama abierta, sin aireamiento de ninguna clase y empleando la pica, la pala y la tracción humana.

En febrero de 1982 hicieron explosión 3 mil barriles de productos químicos en las bodegas del Terminal Marítimo, en Barranquilla. Cinco personas murieron y otras cuarenta, en su mayoría trabajadores, resultaron con heridas de gravedad. Y en las postrimerías del año la zona industrial de Bogotá estuvo a punto de saltar en pedazos al incendiarse un inmenso tanque de gasolina en Puente Aranda, una barriada obrera donde se hallan acumulados, como a la espera de un detonante, millones y millones de litros de combustible.

En minas, puertos, centrales, hidroeléctricas, ferrocarriles, ingenios azucareros, fundiciones canteras, plantaciones y fábricas, hombres, mujeres y niños arriesgan diariamente su integridad por una salario exiguo sin que el Estado se haya mostrado nunca dispuesto a garantizarles un ambiente de trabajo seguro. De hecho el Ministerio de Salud invirtió en 1982 únicamente 10 millones de pesos en programas de salud ocupacional y, de contera, los organismos oficiales encargados no cuentan con personal suficiente para atender la prevención de los riesgos, ni mucho menos con los equipos de medición y detección indispensables.

Los sindicatos advierten
En 1977, el sindicato de Abonos Colombianos, Abocol, informó a la opinión cartagenera que un reactor de úrea de 42 toneladas, dado de baja en 1970 por fatiga del recubrimiento metálico, representaba un serio peligro. El tanque, puesto en servicio sin mayores reformas, estalló el 8 de diciembre, causando a 22 trabajadores la muerte y a otros 169 considerables lesiones. La empresa, situada en Mamonal, pertenece en buena parte a la Internacional Petroleum Company.

También los trabajadores barranquilleros protestaron cuando la firma Zeizel & Cia, decidió levantar una torre de siete pisos junto al Hotel del Prado, cuya estructura estaba diseñada sólo para cuatro. La construcción se vino a bajo el 6 de noviembre de 1978, con un saldo de 21 obreros muertos y esta es la hora en que los responsables no han sido castigados. También la indolencia de los constructores, estimulada por el afán del lucro, motivó la caída de un edificio de seis plantas en Medellín, el 9 de junio de 1982, hecho en el que once trabajadores perdieron la vida.

El 1° de febrero de 1980 pereció el trabajador Supertino Florido, de 28 años, al desprenderse de una altura de 20 metro en las instalaciones del ICT en Bogotá. El sindicato había notificado que un andamio en el que laboraba la cuadrilla de pintores presentaba fallas en las poleas. El día del accidente, los obreros que debían subir a pintar se negaron a hacerlo, presagiando la tragedia, y la empresa ordenó entonces a Florido y a José A. Ropero, auxiliares de pintura, que reemplazaran a sus compañeros. Sólo Ropero consiguió asirse a tiempo de una ventana, de la que fue más tarde rescatado. Y si bien se trata de una desgracia individual, casos como este son de común ocurrencia en el país.

Fatal desprotección
La construcción de hidroeléctricas se adelante en condiciones de peligrosidad que escapan a cualquier descripción. En Chivor II, obra dirigida por la firma Impregilo de Italia, la tarea de perforación de acomete con una fresadora gigantesca de 800 toneladas de empuje, que pulveriza de un envión la roca. Allí, en lo más profundo de la Cordillera Oriental, los obreros laboran a 40 grados de temperatura y bajo una humedad de hasta el 90% que no permite al cuerpo sudar, con ruidos cuyas escalas alcanzan los 125 decibeles – cuando es de 85 el máximo por reglamentación de la OIT, y absorbiendo continuamente nubes de polvo. La jornada laboral es de doce horas. En la hechura de esta represa, que el 3 de enero pasado cobró otras trece victimas, han sucumbido decenas de trabajadores.

Se afirma que el cloruro de polivinilo, sustancia empleada por Colcalburos de Zipaquirá y otras empresas, puede producir cáncer en el hígado. Los obreros son forzados a entrar en tanques reactores enormes, saturados de vapores letales, para hacer la limpieza con manguera y cepillo. Y aun cuando llevan una mascarilla, es tan grande la concentración de las emanaciones que aquella acaba taponándose y los hombres han de terminar la faena prácticamente sin protección.

En el proletariado de las flores son frecuentes los mareos, los dolores de cabeza, las alergias y la sinusitis. Según algunos estudios si el 65% de los 35 mil asalariados de esta industria, en su gran mayoría mujeres, sufren problemas de salud ocupacional, ello se debe en parte a que muchas de las empresas que funcionan en la sabana de Bogotá continúan aplicando pesticidas proscritos en EE.UU., y otros países, debido a su alto grado de toxicidad. Entre ellos, los órganos-clorados, como el Thiodan, el Aldrín y el Lindane, que provocan aborto; los órgano-fosforados, como el Malation y el Diazinon, y los carbonados, como el Temik y el Manzate, que afectan el sistema nervioso.

Se ha comenzado a llamar la atención, de otra parte, sobre las amenazas del asbesto, otro probable cancerígeno, que se aprovecha en la producción de láminas y tejas. Organismos internacionales han llegado incluso a recomendar que se proteja la manipulación de dicho mineral y que, aún más, sea sustituido por elementos menos riesgosos. Dirigentes sindicales de la empresa Eternit, han señalado también los peligros que entraña esta materia prima “Cuando se contrae la asbestosis resulta poco menos que inútil la pensión del Seguro – declaró un directivo -. En los casos que hemos tenido aquí en los últimos diez años; los pagos por invalidez y la defunción del trabajador suelen llegar unidos, por lo que la indemnización viene a ser algo así como un sufragio para la viuda”.

¿Ficción o realidad?
Para los proletarios colombianos puede llegar a ser funesto hasta calmar la sed. La filtración de las inmundicias del río Fucha en la tubería del acueducto que provee a la empresa textilera Maniatan, de Bogotá, resultó fatal en noviembre de 1980 y de nuevo en agosto de 1981, cuando perdieron la vida cinco asalariados y miles más hubieron de ser recluidos en hospitales con severos ataques de hepatitis amebiana. Desde hacia algún tiempo los obreros venían acudiendo a la consulta médica del ISS, aquejados de cólicos y dolencias estomacales, más la entidad se cruzó de brazos y permitió que la epidemia fuera cobrando magnitud.

También el consumir alimentos en los casinos de las empresas conlleva insospechados peligros. Son frecuentes los casos de intoxicación colectiva como el que aconteció en Croydon en 1979, cuando ochocientos hombres fueron internados de urgencia, varios hasta por mes y medio, tras ingerir comidas contaminadas.
Y los ejemplos reseñados constituyen apenas una pequeña ilustración del terrible problema que a diario causa incontables victimas en las filas del proletariado, compelidas por los capitalistas a enfrentar, inertes, vapores venenosos maquinarias en mal estado y demás contingencias. Esto, sin pormenorizar las secuelas que la contaminación del ambiente trae para la población en general.
Recordemos sólo algunos hechos bastante conocidos; el envenenamiento con restos de mercurio que la compañía Álcalis de Colombia origina en la bahía de Cartagena; el uso incontrolado de plaguicidas altamente tóxicos, como el clordimeform, sobre todo al sur del Tolima, y la solución de los ríos Bogotá, Cali y Medellín, ocasionada por los desechos industriales.
El problema de las corrientes fluviales se ha convertido en un flagelo para los colombianos, a despecho de la publicitada “revolución del agua potable”.

De otro lado, y aunque parezca cosa de ficción, los médicos, enfermeras y auxiliares de la salud están expuestos a gravísimos riesgos por el imperdonable abandono en que se encuentran hospitales y centros de asistencia. Expuestos, por ejemplo, a contraer, cuando no hay un estricto control, las llamadas infecciones inhospitalarias o a sufrir los efectos de las radiaciones que emiten los equipos de rayos X. El Sindicato de Empleados de la Salud, Sindes, ha denunciado por su parte que a los trabajadores de Malaria no se les suministra la dotación requerida para resguardarlos de productos que, como el DDT, deben aplicar cotidianamente.

Cifras reveladoras
El ISS, que posee datos sobre los accidentes y enfermedades profesionales que se presentan entre sus aproximadamente dos millones de usuarios, sólo cobija del 4% de las instalaciones fabriles del país y tampoco agrupa a vendedoras ambulantes, artesanos, albañiles, jornaleros agropecuarios, trabajadores temporales, empleadas del servicio domestico. Quedan por fuera también los niños de menos de 14 años, vinculados a diversas faenas y cuyo número se calcula en tres millones por la Oficina del Menor Trabajador, adscrita al Ministerio del ramo. Toda esta inmensa masa labora sin ninguna protección en Colombia.

De acuerdo con las cifras presentadas al Primer Ministro Latinoamericano sobre la Salud de los Trabajadores, que se realizó en Bogotá a comienzos de junio de 1982 en Colombia se registran anualmente dos millones de accidentes laborales, con incapacidad en el 57% de los casos, a un costo de 65 mil millones de pesos. Situación causada, según las conclusiones del Seminario, por “la falta de protección de los obreros en los centros fabriles” y por “la carencia de una política estatal definida en materia de salud ocupacional”. El documento agrega: “La prevención de los riesgos seria muchísimo menos costosa”.

Conforme a lo expresado por la OIT, en los países latinoamericanos los peligros ocasionados por las pésimas condiciones en las actividades productivas son equiparables a los de una guerra no declarada: “Cada año 100 mil trabajadores pierden la vida y un millón y medio quedan inválidos como resultado de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales”.
Las investigaciones revelan que en Colombia el 65% de los mineros del Carbón sufre algún tipo de fibrosis pulmonar; el 28% de los operarios de la industria textil y el 23% de los que manipulan el asbesto padecen enfermedades pulmonares, y el 74% de quienes cumplen tareas de fumigación es victima de las nocivas sustancias. Según otros estudios, las causas más frecuentes de morbilidad profesional son, en su orden; las distintas clases de neumoconiosis, la sordera, de gran ocurrencia en las ramas textil y metalmecánica, las dermatosis, frecuentemente las industrias química y de la construcción; y las lumbalgias o enfermedades de la columna vertebral.
Cabe agregar que en las encuestas, muy parciales por cierto, que pública la entidad empresarial conocida como Consejo Colombiano de Seguridad, el renglón que ostenta el mayor índice de accidentalidad es el de los alimentos principalmente en los ingenios azucareros.

La engañifa legal
Desde la promulgación del Código Sustantivo del Trabajo, en 1951, transcurrieron casi 30 años sin que se expidiera una sola norma de significación en materia de seguridad industrial. Y la más importante, que se dicto en 1979, la Ley 9ª o Código Sanitario, fuera de ser discutible, espera por reglamentación para entrar en vigencia.

A instancias de la OIT, el Ministerio del Trabajo dio a conocer el 22 de mayo de 1979 la resolución 2400, bautizada como Estatuto de Seguridad Industrial, cuyo articulado exigía a los empresarios determinadas reformas en los sitios de trabajo. De aquel formaban parte las resoluciones 2406 y 2413 de 1979 y la 1405 de 1980, que estipulaban el reglamento de Seguridad Minera y los llamados Comités Paritarios de Higiene y Seguridad Social. El Estatuto entró en vigencia en mayo de 1981, es decir, dos años después de su publicación en el Diario Oficial.
Pronto los gremios patronales empezaron a reclamar su derogatoria, alegando los “altos costos” que entrañaba. Y, en cosa de meses, el gobierno de Turbay halló el ardid para echar pie atrás; existiendo la ley 9ª. – adujo la ministra Mari Stella Sanín de Aldana, está de más el Estatuto. Así, en septiembre de 1981, la resolución 4358 mandó al limbo, por un año, a la 2400 y complementarias.

En la actualidad, con el Estatuto de nuevo en vigor, el gobierno de Betancur viene otorgando a las empresas que no cumplen los requisitos de seguridad industrial una especie de moratoria, negociando con cada una de ellas, a paso de buey, las condiciones de trabajo que deben imponer a sus obreros. Esto, mientras se adopta el Código Sanitario, tal es, al menos, la explicación que le ofrecen al público los altos funcionarios del Ministerio.

Según directivos de Sindes, hasta ahora el sindicalismo se ha limitado a reclamar primas de ruido, fatiga, calor, etc., pero está en mora de impulsar un gran movimiento nacional que arranque a los explotadores un régimen de seguridad industrial acorde con la dramática situación del país.

El pueblo, que ha derramado su sangre por el progreso de Colombia, no la escatimará para derrocar a la minoría parasitaria que lo ha sojuzgado. Enterrará la vieja sociedad y convertirá en pieza de museo sus condiciones de trabajo, que alguien reflejara cáusticamente en esta conocida expresión: “En la senectud acabó su dinero buscando salud. Y hoy, sin dinero y sin salud, ahí va un obrero en un ataúd”.

CON ELOCUENTES PAROS CÍVICOS FUE RECIBIDO GOBIERNO DE BETANCUR

En lo que va corrido del mandato de Belisario Betancur, el pueblo colombiano ha demostrado que la única manera de obtener sus reivindicaciones, por tanto tiempo escamoteadas, es la lucha masiva y organizada. Por lo menos 47 municipios del país, en efecto, han sido escenario de combativos paros cívicos, en los cuales sus moradores pusieron de presente los agudos e incontable problemas que padecen por falta de servicios públicos, exageración de los aumentos en sus tarifas, deterioro o inexistencia de vías de comunicación, precarias condiciones sanitarias y abandono en los campos de la salud y la educación.

Pese a los esfuerzos del Presidente y de sus gobernadores y emisarios especiales por ocultar las verdaderas causas de las alzas en el costo de la energía eléctrica, de los consumos de agua y alcantarillado, de las telecomunicaciones y demás servicios, cada día resulta más claro que aquellas se deben a la dominación de los monopolios imperialistas sobre la economía nacional y a los altísimos intereses que cobran por los prestamos. En este sentido, la política del actual mandatario es exactamente, igual a la de los gobiernos anteriores. Su aspecto novedoso estriba en la demagogia persistente, en las constantes promesas, en las posturas patéticas. Sin embargo los hechos van demostrando que cada vez menos gente cree en tales artimañas.

Saravena abrió el camino
En vísperas de la posesión de Betancur, la población de Saravena, Arauca, dio rienda suelta a su rebeldía. La totalidad de sus habitantes desoyó los cantos de sirena que llamaban a esperar, a dar una tregua, a observar que iba a hacer el nuevo gobierno; los sarareños sabían que solo cuando hicieron un paro, en 1972, consiguieron alguna atención a sus necesidades más urgentes. Desde entonces les sobraban ya promesas y se decidieron a recibir con un nuevo paro cívico al presidente de turno. Porque nadie atendía sus carreteras destruidas; porque no tienen agua ni electricidad; porque su hospital es insuficiente; porque la educación de sus hijos se ve menguada cuando no les pagan a los maestros.

En el paro, iniciado el 5 de agosto, tomaron parte las demás poblaciones del Sarare y acudieron campesinos de las más remotas veredas; colaboraron los comerciantes, los sindicalistas, y hasta los religiosos de siete diferentes credos. El pueblo eligió un Comité Cívico, y nombró una guardia que coordinó la toma de la Caja Agraria, la Alcaldía, Telecom, los establecimientos comerciales, las instalaciones del Incora, las de las compañías petroleras y la pista aérea, donde retuvieron un avión de Satena. Bloquearon las carreteras e interrumpieron el tráfico de camiones hasta el 17 de agosto, cuando se logró un compromiso del gobierno para atender sus reclamos.

Inútiles resultaron las medidas represivas; el ejército tuvo que dejar libres a los campesinos que detuvo a lo largo del paro, y cuando intentó rescatar el avión de la FAC o abrirles el paso a los automotores, se encontró con la decidida resistencia del pueblo, permanentemente movilizado. Ni siquiera los 95 paracaidistas que cayeron sobre Saravena el 7 de agosto, e momentos en que Belisario Betancur se posesionaba en el Capitolio, intimidaron a las gentes, Hombre, mujeres, niños, ancianos, pelearon hasta cuando alcanzaron su meta. Y desde entonces han permanecido alerta. Ante el incumplimiento de lo estrictamente pactado. Saravena cerró 1982 con otras dos jornadas de protesta masiva, el 29 y 30 de diciembre.

Como un reguero de pólvora
Durante el paro del Sarare, el recién instalado presidente dijo que este tipo de movimientos constituía una “presión indebida” sobre su gobierno. No obstante, el 10 de septiembre, el Oriente antioqueño se sumó a la ola de protestas cívicas, para repudiar los abusos de la Electrificadora de Antioquia. Durante 48 horas, las gantes de el Carmen de Viboral. El santuario, Concepción, San Carlos, Guarne, Marinilla, Río Negro, El Retiro, La Ceja, Alejandría, San Vicente, La Unión, Granada y Cisneros, se irguieron para exigir “soluciones y no promesas” frente a sus demandas. Una vez más, ni el toque de queda, ni las 450 detenciones llevadas a cabo por los uniformados, ni las golpizas intimidaron a las masas. Y un mes más tarde, durante los días 11 y 12 de octubre, los 14 municipios volvieron a parar, y obtuvieron el apoyo de otras localidades del departamento, como Cocorná, San Luis, San Rafael, Guatape y El Peñol, de la misma zona, aparte de Montebello, Andes, Urrao, Bolívar y Amalfi, del suroeste, y Santa Bárbara, del noroeste.

Los paros cívicos se extendieron por Colombia como un reguero de pólvora. Entre el 4 y e 18 de octubre estuvo paralizado el Putumayo; en Mocoa, Puerto Asís, Orito, Villagarzón, Puerto Caicedo, La Hormiga y El Tigre, los pobladores declararon un cese total de actividades, y manifestaron que esa región del país “siempre ha permanecido en el más absoluto abandono por parte del gobierno nacional, que sólo se preocupa por entregar a los monopolios extranjeros la exportación de los recursos que posee la comarca”. Precisamente en Puerto Asís cayó muerta, durante enfrentamientos con el ejército la primera victima de la represión contra esta serie de paros.

A tiempo que ocurría el segundo estallido cívico en Antioquia, también en Caldas y Risaralda se daban múltiples paralizaciones. El 11 de octubre, en Riosucio, la policía baleó y mató a Henry Estrada, de 23 años, al minero Desiderio Bañol Morales y al empleado Julián Alberto Trejos, quienes participaban en la lucha contra las alzas de hasta un 200% en las tarifas de la Central Hidroeléctrica de Caldas, cuya congelación se logró finalmente. En ese movimiento participaron igualmente los municipios de Chinchiná, Aranzau, Aguadas, Supia, Palestina y Marmato. Dos semanas después, frente al incumplimiento de lo acordado, varias de estas localidades anunciaron nuevos paros, y el 2 de noviembre los llevaron a cabo.

Promesas pero no ilusiones
Un somero recuento de otras protestas ciudadanas en demanda de mejores servicios y de tarifas equitativas, nos señala que el 12 de octubre las amas de casa de Villavicencio bloquearon la carretera a Bogotá, pocos días después, hubo marchas en Apulo y Tocaima, Cundinamarca; el 28 se comenzó a preparar un paro en el occidente de Boyacá; el 30, otro en Vichada; el 2 de noviembre se paralizó Itagui, Antioquia, durante 48 horas; ese mismo día protestaron Sogamoso, Boyacá y San Bernardo del Viento, Córdoba, donde la población bloqueó las carreteras, el 7 de noviembre los habitantes del barrio El Verbenal de Bogotá, taponaron la autopista del Norte, al día siguiente, los barrios del nororiente de Barrancabermeja lograron mediante un paro la suspensión de un sobrecargo tarifarío; el 11 de noviembre, finalmente, se registraron manifestaciones en Tumaco, Nariño.

Entre tanto, el presidente se dirigió al país culpando por las alzas a unos cuantos funcionarios; y mientras pedía “extrema prudencia en el manejo de las tarifas de los servicios públicos, advertía al pueblo que debía “apretarse el cinturón”. Como quien dice que además de las alzas en el transporte, los combustibles, los víveres, los servicios, además del desempleo y la miseria generalizados, se exigen mayores sacrificios a nombre de una “buena voluntad” que no va más allá de las promesas.

Muestra palpable de ello fue la declaración de Otto Morales Benítez, enviado personal de Betancur a Risaralda y Caldas durante los conflictos, quien escuchó las demandas de las juntas cívicas para sólo responder, como lo declaró el 25 de octubre, que 2les explique que no poseía las facultades que querían que yo ejerciera”.

Es evidente que darle largas a los problemas no es una solución, sino un engaño. Pero las lecciones aprendidas por el pueblo colombiano durante los cinco últimos meses de 1982 fructificarán, sin duda, en nuevos y más combativos paros cívicos.

A LOS 20 AÑOS LA MATANZA DE SANTA BÁRBARA

Un 23 de enero, de esto hace ya 20 años, cerca de 200 operarios en huelga paralizaron la factoría de cementos El Cairo, situada a orillas del río……. y a escasos kilómetros de Santa Bárbara. El Cairo, eje de la producción Cementera de Antioquia, suministraba un poco más de 600 toneladas diarias (el 40% del total en el departamento) y proveía de materia prima clinquer, a Cementos Argos de Medellín. El conflicto, originado en la frustrada negociación de un pliego de peticiones, entrañaba así un desafío a los monopolios de la construcción y el cemento, en particular al constituido por Argos, Nare y Cairo, que controlaba por entonces la cuarta parte del mercado nacional.

La presión ejercida por las empresas cementeras sobre el gobernador Fernando Gómez Martínez rindió pronto sus frutos. Como se trataba de impedir que Cementos Argos quedara también paralizada por carencia de materia prima y, además de asegurar el abastecimiento del mercado, fueron puestos por el gobierno a la disposición de aquellos 42 vagones de los Ferrocarriles Nacionales, para movilizar el mineral entre Puerto Inmarco, cerca de Nare, y Medellín.

Con el fin de quebrar el paro, el gobierno intervino asimismo para forzar a los transportadores particulares que en épocas normales se encargan de conducir el clinquer hasta cementos Argos. Pero el 16 de febrero, los dueños de 45 volquetas se negaron a servir de esquiroles. Ya a estas alturas, el régimen de Guillermo León Valencia, cuyo ministro de Trabajo era precisamente Belisario Betancur, se hallaba decidió a recurrir al argumento de la fuerza bruta. Súbitamente se reforzó la soldadesca acantonada en Santa Bárbara; era el preludio de lo que sobrevendría.

En la mañana del 23 de febrero, una caravana de 40 volquetas prestadas por el Municipio de Medellín y protegidas por destacamentos armados logró llegar a las canteras que poseía El Cairo en Montebello, donde un grupo de rompehuelgas se prestó para las tareas de cargue.

Horas después, los camiones repletos de caliza emprendieron el camino de ascenso a Santa Bárbara. Ya se sabía, y de seguro se comunicó a Bogotá, que a lo largo de los barrancos que dominan la carretera se apostaban centenares de obreros y gentes del común resueltos a impedir, con palos y piedras, que la maniobra patronal se consumara. La orden del gobierno fue flexible; tirar a matar.

Bajo instrucciones de las altas esferas, el ejército abrió a las 5 de la tarde nutrido fuego de fusil contra los grupos de ciudadanos, asesinando a trece personas, incluida una niña. La provocación había sido maquinada a conciencia y premeditadamente.
Aun cuando algunos han pretendido echar toda la culpa sobre el gobernador de Antioquia, la solidaridad cómplice que recibió del Ejecutivo demuestra que no obró por su cuenta. Y fue Belisario Betancur, el hoy benemérito, amigo de los pobres y guardián de la paz, quien primero puso las manos en el fuego en defensa de su subalterno: “En Gómez Martínez tiene el parlamento, que lo cuenta entre los más insignes miembros del Senado, y tienen la sociedad y el periodismo, a uno de los más serenos y severos dirigentes, y le han dado pleno respaldo por sus condiciones de hombre público y de gobernante”.
(El Colombiano”, 26 de febrero de 1963).

ENCUENTRO CAMPESINO EN MAGANGUE

El pasado 24 de octubre se celebró en Magangue un exitoso encuentro de trabajadores del agro convocado por la Junta Departamental de la UCIB – Unión Campesina Independiente de Bolívar, al que asistieron más de 70 delegados de 11 corregimientos del puerto y de la zona de El Chicagua, Córdoba y La Peña. Al acto concurrieron también representantes de varios sindicatos y organizaciones del pueblo, así como invitados especiales de San Martín de Loba y de Barranco de Loba, frente a la isla de Mompós.

En la reunión se analizó de manera pormenorizada la situación del campo colombiano a escala nacional y local, y se tomaron importantes decisiones para el trabajo futuro de la UCIB. Entre ellas se destacan la de consolidar y fortalecer la unidad de los labriegos pobres y medios del departamento, la de elevar el nivel cultural y político de los campesinos de la región mediante cursillos y conferencias, y la de apoyar incondicionalmente los combates grandes y pequeños que libran a diario los agricultores de la zona.

En el encuentro, así mismo, nombró una nueva Junta Directiva para el municipio de Magangue, Juan Álvarez, del corregimiento de Cascajal, fue elegido presidente; Manuel González, de Sabaneta, vicepresidente; Walberto Acosta, de La Pascuala, secretario, y Faustino Barragán, de Madrid, fiscal.

COLPUERTOS: CAMPAÑA TENDENCIOSA

El gobierno de Betancur declaró ilegal un paro que llevaron a cabo los siete mil quinientos trabajadores de Colpuertos en Buenaventura Barranquilla, Cartagena y Santa Marta el pasado 18 de enero, militarizo los terminales marítimos y autorizó a la empresa para que despidiera al día siguiente a 18 activistas del sindicato. La discusión del pliego se reanudo sin embargo a fines de enero, no sin que al mismo tiempo el periodismo de la reacción montara una mendaz campaña para mostrar a los trabajadores como lo responsables de la quiebra a que perece esta abocada Colpuertos. La gerencia ha esgrimido como argumento los salarios relativamente altos que devengan unas cuantas personas, buscando hacer creer a la opinión pública que todos los obreros portuarios perciben sueldos multimillonarios. Estos han demostrado, por el contrario, que la crisis de Colpuertos se origina en la corrupción administrativa y en la política entreguista de los sucesivos regimenes, que no han vacilado en poner a la entidad estatal bajo el dominio de los monopolios privados.

Sittelecom adhiere al decreto del gobierno
Con la única salvedad del compañero Rafael Baldovino, la comisión negociadora de Sittelecom adhirió a fines de enero el aumento salarial decretado por el gobierno, actitud que mereció el cerrado aplauso de Betancur y de la prensa oficialista pero que ha despertado grande inconformidad entre las bases sindicales. El arreglo no solo va en perjuicio del resto de organizaciones obreras en conflicto, a la vez que el régimen quiere imponer el mismo tope salarial aceptado por Sittelecom, sino que implica también una renuncia al derecho de contratación colectiva.

Supresión de casinos en Indupalma
Al anunciar en plena etapa de arreglo directo que serán suprimidos 13 de los 14 casinos actualmente en servicio, la empresa Indupalma de San Alberto, Cesar, ha provocado en forma deliberada el empantanamiento de las negociaciones. La amenaza comenzó a ser puesta en práctica el 3 de enero con el cierre de dos restaurantes.

Los 2.600 obreros, de los cuales el 30% labora al servicio de contratistas particulares, exigen mejoras sustanciales en el servicio médico y, de nuevo, la total asimilación del personal de contratistas.

Conflictos en gestación
Sin solución continúan las negociaciones en el magisterio, Ferrocarriles Nacionales, Acerías Paz del Río y Ecopetrol. La Federación colombiana de Educadores, FECODE, reclama la total nacionalización de la instrucción pública, asistencia médica, aumento de salarios y, en especial, pago de cesantías, jubilación y primas de servicios, ya que, en materia de prestaciones, los maestros se encuentran muy por debajo del resto de trabajadores. En la Empresa Colombiana de Petróleos, una asamblea conjunta de la USO que se cumplió en Barranca el 29 de enero rechazo como calumniosas las acusaciones de sabotaje propaladas por la empresa, las cuales sólo pretenden «justificar la militarización de los campos».

Declarada huelga en Amagá
Los 400 obreros de Industrial Hullera votaron la huelga en una asamblea realizada en Amagá el 31 de enero, después de resultar infructuosa la negociación del petitorio. El principal obstáculo que impidió llegar a un acuerdo fue el contrapliego presentado por la empresa.

FRUCTÍFERA VISITA DE CAMARADAS NORUEGOS

Entre el 28 de noviembre y el 3 de diciembre último visitó nuestro país una delegación del Partido Comunista Obrero Marxista-Leninista de Noruega, encabezada por el camarada Tron Ogrim, miembro de la dirección nacional de dicho partido, y de la cual formaban parte también los camaradas Olaf Svorstol y Jon Michelet.

Luego de haber realizado una gira por Bolivia y Perú, en donde se entrevistaron con representantes del Partido Comunista del Perú (Patria Roja) y de otras organizaciones revolucionarias, los compañeros noruegos llegaron a Bogotá con el fin de establecer por primera vez vínculos internacionalistas con el MOIR y tomar contacto con la situación política y social de Colombia.

El 29 de noviembre la delegación Noruega sostuvo una prolongada conversación con Enrique Daza, del Comité Ejecutivo Central, durante la cual se intercambiaron puntos de vista acerca de las diversas contradicciones que se ven en el mundo y la amenaza que para los pueblos europeos y de todas las latitudes significa el expansionismo soviético. Ese mismo día los camaradas Ogrim, Svorstol y Michelet asistieron en Ciudad Kennedy a una representación callejera de la obra “Episodios Comuneros”. El 30 se reunieron con cuadros de varios frentes de masas de nuestro Partido, con quienes confrontaron experiencias del combate revolucionario en Noruega y Colombia.

El 1° de diciembre se llevó a cano en la sede del Teatro Libre de Bogotá un nutrido acto de homenaje, presidido por los dirigentes del MOIR, Oscar Parra, Marcelo Torres, Carlos Valverde, Héctor Valencia, Enrique Daza, Carlos Naranjo y Gonzalo España. Después de las palabras de bienvenida pronunciadas por Carlos Valverde, algunas organizaciones de nuestro Partido entregaron a los visitantes sencillos presentes. El compañero Tron Ogrim dio enseguida una conferencia en la que presentó un sucinto pero a la vez profundo análisis de las condiciones económicas, políticas y sociales de la Noruega contemporánea, así como de las principales luchas llevadas a cabo por el Partido Comunista Obrero (M.L.) de dicha nación.

Por último los delgados sostuvieron, el 2 de diciembre, una cordial entrevista con el Secretario General del MOIR, Francisco Mosquera, en la que se acordó mantener y ampliar las relaciones entre las dos organizaciones en la lid contra el socialimperialismo ruso y el imperialismo norteamericano.

«ES NECESARIO DETENER A LA UNIÓN SOVIÉTICA DONDEQUIERA QUE ATAQUE»

TRIBUNA ROJA llevó a cabo una larga entrevista con el jefe de la delegación del Partido Comunista Obrero Marxista-Leninista de Noruega reproducimos los principales apartes de la misma.

T.R. – Quisiéramos saber cuales son los factores que han permitido el avance del Partido Comunista Obrero Marxista-Leninista de Noruega, en una Europa contaminada por las muchas variantes del oportunismo y de la ideología burguesa.

T.O. – Aunque los grupos maoístas, 1965 y 1975, pregonaron el marxismo-leninismo, se pronunciaron por la revolución socialista, rompieron con los partidos revisionistas y socialdemócratas, denunciaron a la URSS como una potencia imperialista y expresaron su solidaridad con el Tercer Mundo, su gran falta siguió siendo su desvinculación de la clase obrera.
Concebían el marxismo como un sistema de dogmas y no como un método científico para la analizar la realidad; por consiguiente, no veían la necesidad de investigar las condiciones concretas de sus países.

Cuando el movimiento juvenil desapareció en 1975, la mayoría de los partidos maoístas quedo sin base social y en consecuencia entró en proceso de liquidación. Nuestro partido también tuvo, luchas de estas debilidades y no obstante pudo seguir adelante. Señalaré algunas razones. Al contrario de casi todos los demás grupos, durante varios años nos dedicamos a trabajar con el proletariado, así que con el estudiantado. Por otra parte, desde los sesentas participamos en una serie de luchas fuera de las universidades, especialmente de solidaridad antiimperialista y por reivindicaciones económicas de los obreros y de las amplias masas populares. Finalmente, nuestra organización no sufrió las divisiones ni los desgajamientos de los demás partidos maoístas.

T.R. – Ustedes se oponen al ingreso de Noruega a la Comunidad Económica Europea, ¿Cuáles son los motivos que aducen?

T.O. – Noruega es un país capitalista relativamente pequeño, con cuatro millones de habitantes.
Es también un país imperialista, no porque posea colonias (nunca las ha tenido), sino porque la burguesía ha amasado superganancias trasportando en sus flotas diversos bienes de otros países, particularmente petróleo, y exportando capitales. Pero tiene contradicciones con las otras potencias europeas que desean que Noruega dependa de ellas y que su mercado les pertenezca. En cuanto a la entrada al Mercado Común, consideramos que afectaría la independencia de nuestra nación y la sometería a los países poderosos de la Comunidad, sobre todo Alemania, Francia y Gran Bretaña, que si bien no lo son a nivel mundial, comparados con Noruega sí lo son. El ingreso de nuestro país arruinaría la agricultura y la pesca, sectores vitales para una parte de la población rural.

Los que apoyan la participación de Noruega en la Comunidad son los partidos conservador y socialdemócrata y, en general, el capital monopolista; están en contra algunos partidos burgueses de reducido tamaño, la base sindical, los campesinos, los pescadores y ciertos monopolios con intereses en la pesca y la agricultura. La propuesta de afiliar a Noruega al Mercado Común resultó derrotada en un plebiscito en 1972, con una mayoría de aproximadamente 53%. Desde entonces la cuestión no ha vuelto a plantearse, puesto que es políticamente imposible. Creemos que nuestra oposición al ingreso de Noruega fue correcta.

T.R. – Hablemos de la actual situación política de su país.

T.O. – El partido dominante es el socialdemócrata, el cual se guía por una línea totalmente burguesa y defiende los intereses de los grandes monopolios, en especial los estatales. Tienen decenas de miles de militantes y su base principal radica en el movimiento sindical que cuenta con unos 700.000 miembros. La socialdemocracia obtiene más o menos el 40% de los votos en las elecciones generales y ha detentado el Poder con pocas interrupciones desde 1935.

T.R. – ¿Podemos considerar a la socialdemocracia lo que llaman un partido de izquierda?

T.O. – No. Sin embargo, es la organización a la cual pertenece la mayor parte del proletariado industrial y se considera a si misma un partido obrero. Al tiempo, la socialdemocracia tiene sectores de izquierda.

Luego encontramos tres agrupaciones, una de las cuales es la más reaccionaria del país. Me refiero al partido revisionista. En segundo lugar se halla el Partido Socialdemócrata de Izquierda, que engloba unos cuantos miles de afiliados y alcanza el 4% de los sufragios; se trata de un partido reformista que ha apoyado a los gobiernos socialdemócratas y su línea se parece mucho al denominado eurocomunismo. Finalmente este nuestro partido, con una militancia similar a la del anterior. Los revisionistas no suman más de mil y su votación apenas llega al 0.2%; es importante anotar que son completamente pro soviéticos. Respaldan la invasión a Afganistán y a la tiranía militar polaca.

Ante la profunda crisis política surgida después de la Primera Guerra Mundial y ante el peligro de una revolución proletaria, la burguesía noruega decidió jugar la carta de la socialdemocracia. Desde cuando ésta subió al Poder, en 1935, en Noruega se implantó el sistema de colaboración de clase bajo la dictadura de la burguesía y del capital monopolista de Estado. Los socialdemócratas se convirtieron en garantes de dicha colaboración.
A cambio, los capitalistas reparten una pequeña porción de sus ganancias entre la masa obrera, mientras los lideres sindicales son sobornados por el Estado. Es así como el proletariado se le ha tratado de convencer de que todos sus problemas políticos y económicos se resuelven cooperando con sus explotadores. En materia de relaciones exteriores, aunque la socialdemocracia apoya la vinculación de Noruega a la OTAN, existe un sector que tiende al entendimiento con la Unión Soviética.

T.R. – ¿Por qué se opone su partido a la instalación de los llamados “euromisiles” norteamericanos en Europa?

T.O. – Estamos contra el despliegue de nuevos misiles. El problema surgió debido a que la URSS aumentó en forma considerable sus armamentos nucleares en Europa Oriental. La propuesta de los “euromisiles” constituye una reacción a dicha amenaza. Pero nosotros nos oponemos a este plan porque creemos que la defensa de Noruega y de Europa Occidental no debe basarse en armas nucleares, sino en grandes ejércitos regulares. El objetivo de un ataque soviético consiste en tomarse los países europeos y para ello tendría que utilizar fuerzas convencionales. El alto mando norteamericano, al desplegar los nuevos mísiles en Europa, se inclina por una contienda nuclear limitada en territorio europeo, sin peligro alguno para Estados Unidos. Buscar emplear a los pueblos europeos como carne de cañón en una guerra entre las dos superpotencias. De modo que exponer a los habitantes de una Europa Occidental densamente poblada a una confrontación atómica no es precisamente defenderlos.

Estamos en contra de toda doctrina militar de la OTAN y queremos que Noruega sea un país no alineado y neutral. Creemos que Noruega debe tener un ejército convencional fuerte, preparado para combatir defensivamente en nuestro territorio, bajo un mando noruego. Pero por otra parte pensamos que si se da una gran ofensiva rusa, el ejército de la burguesía quedará derrotado. Entonces nuestra tarea será la de organizar la resistencia, la de llevar a cabo una guerra de liberación nacional.

T.R. – Pero la mayor ambiental de la URSS es la conquista de Europa.

T.O. – En un sentido general si lo considero como el objetivo estratégico de Moscú. La potencia que controle realmente Europa Occidental dominará el mundo. Empero, esto no depende de la voluntad de los lideres del Kremlin. Por ejemplo, no creo que la URSS calculara que iba a enfrentar una resistencia tan poderosa en Afganistán. Los soviéticos se expanden donde quiera que pueden y en los últimos quince años les ha resultado mucho más fácil hacerlo en el Tercer Mundo que en Europa. Además mantienen todas las opciones abiertas. En el cuerno de África respaldaron primero a los eritreos y luego a Mengistu. En la guerra entre Irán e Irak mantienen contactos con los bandos.
Quiero significar que la evolución de los conflictos de Afganistán, el Cuerno de Africa, Kampuchea, etc., puede trastornar los planes estratégicos de Moscú. La explosión de Polonia es otro caso. Por consiguiente, el futuro de Europa no se puede predecir con exactitud.

T.R. – ¿Cómo evalúan ustedes la situación de Centroamérica?

T.O. – Reagan pretende aniquilar las luchas de los pueblos de esa región y sentar un precedente para el resto de América Latina, en el sentido de que no vale la pena alzarse contra el imperialismo estadinense. Pero simultáneamente las luchas centroamericanas abren la puerta la Unión Soviética, que se presenta como amiga de los pueblos del área. Nosotros apoyamos los combates de los centroamericanos. Si la URSS convirtiera dichas naciones en neocolonias, apoyaríamos se lucha contra el socialimperialismo.

Cuba está relegada al triste papel de neocolonia de la Unión Soviética. Contribuye a Moscú no sólo económicamente, sino enviando soldados a África. Esta es una gran tragedia para el pueblo cubano. Pero también algo trágico para los pueblos contra los cuales pelea Cuba. Por ejemplo, Eritrea. En los años sesentas. La Habana entrenó a numerosos guerrilleros de aquella región, cuyos combates de liberación se hallaban manipulados por los cubanos. Pero en consonancia con la política soviética. Cuba despachó posteriormente soldados a Etiopía para apuntalar el régimen de Mengistu.
La resistencia eritrea está siendo masacrada ahora por tropas cubanas. Agentes de Fidel Castro participaron en el genocidio de más de diez mil revolucionarios en Addis Abeba, entre 1974 y 1977.

T.R. – ¿Qué tipo de actividades internacionalista ha desempeñado su partido?

T.O. –Lenin señaló que todo partido revolucionario de un país capitalista debe respaldar a los pueblos que están oprimidos por el imperialismo. El internacionalismo es una cuestión de principio para nosotros. Por otro lado, contribuye a nuestro propio proceso revolucionario. Hemos brindados solidaridad a varias luchas, tales como las de Kampuchea, África del Sur, Eritrea, Centroamérica, Palestina, Polonia y otras. En Noruega organizamos un comité sindical de solidaridad con los obreros polcaos, el cual envío un equipo de impresiono a las organizaciones proletarias cuando gozaban de legalidad. Participamos, asimismo, en un frente unido que manda médicos y enfermeras a los campamentos palestinos; algunos de estos compañeros fueron testigos del asesinato de más de tres mil civiles palestinos, por parte de los falangistas, a fines del año pasado.

T.R. – ¿Cuál ha de ser la principal tarea de los marxista-leninistas en la eventualidad de la guerra mundial?

T.O. – Es necesario detener a la Unión Soviética dondequiera que ataque. Los marxista-leninistas del orbe deben redoblar la solidaridad entre sí y apoyar a las fuerzas que se encuentran combatiendo a las dos superpotencias.
Si llegase a estallar la guerra, los pueblos del mundo entero deberán aprovechar esta circunstancia para derrotar a los imperialismos de todas las denominaciones.

T.R. – ¿Quisiera agregar algunas palabras al pueblo y a los revolucionarios de Colombia?

T.O. – Estamos impresionados por las tradiciones de rebeldía del pueblo colombiano. Hemos constatado que la situación de las clases trabajadoras es bastante difícil debido a la brutal dominación del imperialismo norteamericano y de la reacción del país. Sin embargo, estamos convencidos de que el pueblo y los revolucionarios colombianos superarán estos problemas y saldrán adelante.
La primer línea de combate con contra los imperialista está en el Tercer Mundo, en naciones como Colombia. En Europa, por el contrario, la situación permanece relativamente estable y las fuerzas proletarias marchan con dificultad. Consideramos que partidos revolucionarios como el MOIR son muy importantes en el mundo actual y estamos satisfechos de haber podido estrechar nuestros vínculos con ustedes.

«LA HERMANDAD ENTRE NUESTROS PARTIDOS ESTÁ BASADA EN UNA INDESCRIPTIBLE POSICIÓN DE PRINCIPIOS»

Publicamos extractos del discurso pronunciado por Carlos Valverde durante el acto de bienvenida a los camaradas noruegos, el 1° de diciembre pasado.

“Colombia es parte integrante de los países sometidos y explotados del Tercer Mundo y gira en la órbita de influencia de los Estados Unidos de América. Su revolución, en las condiciones prevalecientes, sólo puede ser dirigida por la clase obrera; y para colaborar a esta magna tarea los moiristas dedicamos ingentes esfuerzos a la construcción de su autentico partido proletario, armado ideológicamente con el marxismo-leninismo pensamiento de Mao Tse-tung. La causa emancipadora del pueblo colombiano se integra al más poderoso frente de lucha, el de los movimientos de liberación nacional de Asia, África y América Latina”.

“Luego de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos llegaron a la cumbre de su esplendor, convirtiéndose, en el más prepotente de los imperios y arrogándose el derecho de violar territorios y aplastar naciones a lo largo y ancho de los cinco continentes. Sin embargo, ya inició su decadencia y hoy no desempeña el papel preponderante de antaño”.
“Los Romanov modernos, mucho más feroces que los antiguos, traicionado las ideas de Lenin, han ocupado el lugar de los Estados Unidos y la Unión Soviética es actualmente el imperialismo más belicoso y expansionista de la Tierra. En 1968 invaden Checoslovaquia para mantener dicha nación bajo su férula; a través de los mercenarios cubanos pisotean el suelo angoleño; utilizan las tropas vietnamitas para adelantar una guerra de exterminio contra Kampuchea y Lao; envían militares y asesores a Etiopía, Libia, Mozambique, Yemen del Sur y Siria, que les sirven de trampolín en sus designios de asaltar África y el Medio Oriente, y con sus propios ejércitos invaden a Afganistán. En Centroamérica pretenden aprovecharse de la centenaria lucha de sus pueblos contra la sojuzgación estadinense, utilizando a Cuba y Nicaragua como puntas de lanza para convertir esa martirizada región en un centro de la contienda que libran las superpotencias por la hegemonía universal.

“Los marxista-leninista debemos fortalecer nuestros vínculos a la más amplia escala y estrechar la solidaridad de todas las fuerzas revolucionarias. Profundos deberes internacionales nos imponen el respeto al derecho de los pueblos a darse el gobierno que a bien tengan, principio sin el cual será imposible la unidad del proletariado. Aquellos que fomentan la agresión de un país contra otro e intervienen en los asuntos internos de los demás, violando sui soberanía nacional, no dejan de ser vulgares chovinistas, aunque actúen en nombre del socialismo.

“La hermandad entre el Partido Comunista Obrero Marxista-Leninista de Noruega y el MOIR esta basada en una indestructible posición de principios. Enfrentamos enemigos comunes y aspiramos conjuntamente a la victoria del socialismo en el mundo entero.

“La visita de los camaradas noruegos coincide con los preparativos que venimos haciendo para conmemorar el centenario de la muerte de Marx. Quien descubriera entre otras tantas verdades los fundamentos del desarrollo social y fundara la primera Asociación Internacional de los Trabajadores, afirmó llana pero certeramente que: “Las sencillas leyes de la moral y de la justicia, que deben presidir las relaciones entre los individuos, sean las leyes supremas de las relaciones entre las naciones”.