Jornada Nacional de Protesta del 16 de marzo: “RESISTIR LA FEROZ ARREMETIDA GRINGA Y SALVAR LA PATRIA”

Comunicado del MOIR

Héctor Valencia, Secretario general; Bogotá, marzo 15 de 2000

Colombia vive hoy el mayor grado de dominación imperialista en toda su historia. Llegando a extremos intolerables de vasallaje, el gobierno de Pastrana calca al pie de la letra los programas y recetas que Estados Unidos y sus organismos de colonización disponen a su arbitrio para consolidar su hegemonía en todo el mundo. Los demócratas y patriotas demandan al unísono del Comando Nacional Unitario una convocatoria amplia y combativa a fin de resistir la feroz arremetida y salvar la patria.

El acuerdo reciente con el Fondo Monetario Internacional, cuyos aspectos principales han quedado incluidos en el Plan Colombia, socava aún más nuestra soberanía económica y nos coloca totalmente bajo la férula del Banco Mundial, el FMI, el Departamento de Estado y otras agencias del intervencionismo norteamericano.

Tales dictados imperiales obligan al gobierno a tramitar en el Congreso varios proyectos de ley: la reforma de la seguridad social, la reforma tributaria y el reordenamiento territorial, la reforma a la justicia y la penalización de menores, entre otros, conducentes a cercenar aún más la función social del Estado, amortiguar el déficit fiscal y satisfacer las obligaciones con la banca extranjera. Estas reformas y el proyecto sobre el Código Sustantivo del Trabajo nos volverán a los albores del siglo XX en materia de legislación laboral y seguridad social, pues buscan arrancarle a la clase obrera, de un solo tajo, lo conquistado en cerca de cien años de luchas valerosas.

Paralelamente, el gobierno de Pastrana adelanta un agresivo proceso de reestructuración en los sectores de la salud y la educación, como también en las entidades estatales de orden territorial, lo cual dejará en la calle a más de cien mil trabajadores y privará a los colombianos de sus derechos más elementales. Cientos de municipios, incluidas importantes ciudades, han caído en la bancarrota por causa de las políticas oficiales, situación cuyas nefastas consecuencias recaen sobre los trabajadores y la población más pobre. En los últimos tres años las entidades territoriales han despedido a más de 60 mil asalariados. Ante la inminencia del cierre se encuentran más de 40 hospitales públicos y clínicas del Seguro Social, lo que hará aún más grave el ya deprimente cuadro de abandono y pauperización, con pacientes falleciendo a diario en las aceras de los centros asistenciales. Toda esta calamitosa e intolerable situación ha llenado de coraje a decenas de millares de colombianos, que reclaman a gritos que el movimiento sindical y los sectores populares acometan acciones firmes y perseverantes en defensa de sus más elementales y sentidos derechos.

En varias regiones la población ya está librando ejemplares batallas. El azote al menguado presupuesto del pueblo, fruto de la extorsión y el robo a que lo someten las multinacionales que se apropiaron de las empresas de servicios públicos, ha provocado fuertes estallidos en Cartagena, Codazzi, Tulúa y en la zona de Ciudad Bolívar en Bogotá, entre otros muchos sitios, en protesta contra Codensa, Aguas de Barcelona y los demás consorcios foráneos. El desmonte de los subsidios y la privatización de las empresas han encarecido escandalosamente las tarifas de los servicios que pagan las gentes y, además, han mermado la cobertura y congelado los proyectos de expansión.

Los trabajadores del sector financiero también son blanco de la embestida pastranista. Buscando aniquilar la banca pública, el gobierno ya liquidó la Caja Agraria y el BCH y se apresta a feriar el Bancafe. Al mismo tiempo, los banqueros han desatado una ofensiva que, con la expresa intención de bajar los costos laborales, recarga las funciones de los empleados y elimina puestos de trabajo. Más de diez mil trabajadores han sido despedidos en esas entidades, y miles más están amenazados en los bancos de la República, Bogotá y Cafetero, así como en las corporaciones y la banca cooperativa. La hora demanda con urgencia la unidad de todos los sindicatos del sector en procura de poner freno a los atropellos del capital financiero nacional e internacional.

Los efectos de la crisis agraria, que cada día se agrava más, hacen sentir sus drásticas secuelas. La producción nacional se halla en la ruina. Estamos importando 50% de la alimentación del país, a tal punto que se están aprobando importaciones de nuestro producto insignia, el café.

El gobierno les ha facilitado a las trasnacionales el acentuamiento de la explotación de recursos tan estratégicos como el carbón, el gas, el níquel y el petróleo, entre otros, así como el asalto a las empresas generadoras de energía y la monopolización de las telecomunicaciones.

En síntesis, el imperialismo continúa afianzando a pasos agigantados la toma económica, política y militar de Colombia. El acuerdo con el FMI, el Plan Colombia y las demás disposiciones del gobierno sirven sin excepción a tan torvo propósito. El futuro de la nación está comprometido, mientras nos sumimos aceleradamente en el atraso material y social.

La hora demanda una postura de resistencia patriótica. Con las centrales obreras a la cabeza, los diversos sectores sociales y de la producción deben aunar sus esfuerzos y disponerse a detener, sin temores ni vacilaciones, tan destructivo ataque contra la nación. El Paro Cívico Nacional debe comenzar a prepararse ya mismo de manera amplia y vigorosa con miras a su realización pronta y eficaz. Las peleas sectoriales deben contar con la solidaridad y el acompañamiento del Comando Nacional Unitario, pues todo pleito de las masas contra la dominación imperialista debe ser estimulado. El momento exige de nosotros la mayor consecuencia si no queremos ver que la política del imperialismo norteamericano, como la contenida en el Plan Colombia, siga hundiendo a la nación en la subyugación política , el estancamiento económico y el retraso cultural propios de las colonias.

El MOIR persiste en este llamamiento a la unidad contra la dominación imperialista y, junto a todos los patriotas y demócratas, dedicará sus mayores y más tenaces esfuerzos a la tarea de concretarla.

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR.

Comité Ejecutivo Central.

24 BARRIOS DE MEDELLÍN REALIZAN PARO CÍVICO CONTRA VALORIZACIÓN

Javier Garcia

Con la exigencia de que no se recurra al sistema de valorización para ampliar la Carrera 76, al occidente de Medellín, 24 barrios de los sectores de Belén y Laureles que abarcan una población de 300 mil personas saldrán al paro cívico el 6 de abril desde las seis de la mañana. El movimiento fue aprobado en multitudinaria asamblea por el Comité Coordinador Central, alrededor de esta consigna: “Todos al paro cívico por la suspensión inmediata de la facturación y por la devolución de los dineros recaudados por el Inval”.

En numerosos foros, conferencias y publicaciones, los organizadores han denunciado que el gobierno municipal ha decidido descargar sobre la ciudadanía el pesado gravamen de valorización, pese a que es clamoroso y unánime el rechazo en todas las comunidades afectadas. El verdadero origen del impuesto, señalan, tiene que ver con la reforma tributaria territorial, enmarcada en el nuevo Plan de Ordenamiento, y con la sustancial reducción de las transferencias a los municipios. Con ambas medidas, impuestas por la banca internacional, Pastrana les garantiza a los mandamases de las finanzas que cumplirá obedientemente con el servicio de la deuda externa.

Aunque el Tribunal Administrativo de Antioquia falló recientemente en favor de la comunidad, ordenándole al Inval no cobrar valorización en casi la mitad de la obra, la administración municipal acaba de apelar ante el Consejo de Estado.

Dando prioridad a la acción de masas y conscientes de que nada les será regalado, los diversos comités realizaron una resonante marcha de antorchas y otra de cacerolas, la primera de este género en el Valle de Aburrá, con participación de miles de ciudadanos.

El 6 de abril, el paro cívico será una vital expresión de los anhelos democráticos del pueblo medellinense y se suma al torrente de protestas contra la política antinacional de Pastrana.

EL SITIO DE SEATTLE

Por Raúl Fernández

A finales de noviembre tuvo lugar en Seattle la reunión de la Organización Mundial del Comercio. Manejada por las grandes multinacionales y por los países desarrollados, la OMC fue creada al finalizar la Ronda Uruguay del GATT en l994. La meta de la Ronda Uruguay había sido la “flexibilización del comercio mundial”, generalizando el libre mercado y desmontando el proteccionismo. Sus efectos fueron la agudización de la pobreza, el aumento de la desigualdad en todo el globo, la superexplotación de los trabajadores y la expropiación de los pueblos sojuzgados, los cuales sufrieron la desnacionalización de sus economías y la quiebra de su producción industrial y agraria. Según la ONU, para 1998 más de tres mil millones de personas deben subsistir con un ingreso inferior a dos dólares diarios. El “libre comercio” acelera este proceso en la medida en que el dominio de los grandes capitales impone el continuo abaratamiento de la mano de obra y el empobrecimiento general de la gran mayoría de la humanidad.

La sede de la reunión, Seattle, ciudad portuaria del noroeste de Estados Unidos, con una vieja tradición de luchas obreras, fue testigo, en l912, de la única huelga general en la historia de Estados Unidos. La cumbre se vislumbraba como una oportunidad para el gobierno norteamericano de dar otro paso en sus políticas, y obtener una nueva victoria en la carrera desenfrenada por apoderarse de los mercados mundiales. Como mínimo se anticipaba el lanzamiento de un nuevo periodo de negociaciones, la Ronda del Milenio, cuyo objetivo era “liberar” aun más el comercio mundial, especialmente en el campo de la producción agrícola y el comercio por medio de Internet. Al mismo tiempo buscaba colmar de garantías la inversión extranjera en detrimento de la autonomía estatal y amarrar la propiedad intelectual en beneficio de los grandes y poderosos, mientras se frena la investigación científica en la mayoría de las naciones.

Por todo el mundo se escucharon denuncias contra las maquinaciones de Seattle. Más de 700 organizaciones de 80 países, entre ellas el MOIR y su periódico Tribuna Roja, y Cedetrabajo y su revista Deslinde, de Colombia, enviaron a Seattle una declaración en la cual se rechaza el designio de “extender los poderes de la OMC mediante una nueva ronda de negociaciones sobre el comercio mundial”.

La reunión de la OMC terminó en un rotundo fracaso. Las calles de la ciudad se convirtieron en un campo de batalla en el que miles de manifestantes lograron paralizar las deliberaciones y descarrilar los planes del gobierno de Washington de cerrar el mandato Clinton con otra victoria neoliberal.

Antecedentes

Desde 1996, los 24 países capitalistas miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, sostuvieron una serie de conversaciones secretas con el fin de crear el Acuerdo Multilateral sobre Inversiones, AMI. El propósito del AMI era claro: eliminar toda restricción a la inversión de capitales en el mundo, en particular las limitaciones a los inversionistas extranjeros para adquirir tierras, recursos naturales y empresas de servicios públicos. También se quería recortar la soberanía en el manejo de las monedas nacionales. Mas aún, los proyectos de acuerdo incluían medidas como la protección de las empresas extranjeras contra daños sufridos por huelgas o boicots, cuyas reparaciones estarían a cargo de los respectivos gobiernos nacionales. En fin, otorgaba todos los derechos a las multinacionales y les dejaba las obligaciones a los países.

La urdimbre del AMI se fue a pique por las contradicciones entre los grandes poderes. Francia y Canadá se opusieron a que las multinacionales gringas entraran a saco y destruyeran todo el patrimonio cultural y de comunicaciones en sus países. Estados Unidos exigía todo de todos, mientras que mantenía los subsidios a sus grandes compañías, por ejemplo, las de aviación, y se negaba rotundamente a suspender el bloqueo a Irán, Iraq y Cuba.

El meollo de la reunión de Seattle era revivir los proyectos del AMI y presentar como fruto de una discusión “abierta y democrática” lo que había sido fraguado en oscuras y secretas negociaciones.

En cuanto a “los acuerdos sobre derechos de propiedad intelectual relativos al comercio”, TRIP, un ejemplo basta para entender lo que persigue la OMC y para sopesar sus funestas consecuencias. La República de Sudáfrica ha intentado abaratar las medicinas permitiendo la producción o importación de los medicamentos “genéricos”. Apoyándose en el TRIP, el gobierno de Estados Unidos y las trasnacionales farmacéuticas exigen que las autoridades de El Cabo adquieran medicinas con marcas registradas o paguen cuantiosas sumas por la utilización de productos genéricos. Es claro que, independientemente del estado de salud de una población, las multinacionales gringas harán todo lo posible, y se apoyarán en su gobierno, para mantener altos los precios de los medicamentos de primera necesidad, o sea, fuera del alcance de la población pobre, pase lo que pase, y muérase quien se muera.

La pelea estelar
En Seattle, la acción de masas y la agudización de diversas contradicciones de la globalización dieron al traste con todas las argucias gringas. A la ciudad acudieron miles de opositores a la OMC. Abigarradas huestes de obreros, estudiantes, organizaciones de izquierda, religiosos, ecologistas, feministas, organizaciones no gubernamentales y pacifistas se enfrentaron a la policía y a la guardia nacional. Protagonizando una importante lucha callejera, los manifestantes se expresaron de forma pacífica cuando les fue permitido pero respondieron a los ataques de las fuerzas represivas con piedras, botellas, y devolvieron las bombas lacrimógenas; bloquearon calles y avenidas; paralizaron la ciudad disfrazándose de tortugas, delfines y ballenas; se introdujeron en hoteles, volcaron carros de burócratas de la OMC e irrumpieron en las reuniones de la organización con pancartas y gritos de protesta. Se pronunciaron contra la explotación de los trabajadores, la pauperización, la quiebra de la producción agrícola en el Tercer Mundo, el desempleo, los desastres ecológicos que implica el modelo neoliberal y su carácter antidemocrático. Todo frente a las cámaras de televisión y la mirada del mundo entero.

No sólo la pelea callejera puso en jaque la Cumbre. El desacuerdo primó entre los delegados de más de cien países. Ni siquiera Estados Unidos y Europa pudieron avenirse respecto de la agenda, por la presión gringa para que el Viejo Continente abra sus mercados a los productos agrícolas estadounidenses; y Japón abogó a diestra y siniestra por la formación de un Banco de Asia que remplace al Banco Mundial en los asuntos del Lejano Oriente.

Con actitud hipócrita, Clinton introdujo una iniciativa para eliminar el trabajo infantil y la superexplotación de la mano de obra en países pobres. La propuesta de Clinton –quien apoya el Acuerdo Multilateral de Inversiones, que prohibiría hasta huelgas, y los TRIP, que pueden causar las muertes de personas—era una burda manipulación de estos temas, para poner el movimiento sindical norteamericano al servicio del partido demócrata en las próximas elecciones presidenciales. El mandatario gringo, que durante una década conminó a los gobiernos a que flexibilizaran el mercado laboral, abaratando la mano de obra en beneficio de las multinacionales gringas, se presenta ahora como gran defensor de los trabajadores y hasta tuvo la caradura de declarar a la prensa de Seattle que este asunto podría ser utilizado por Estados Unidos para aplicar medidas proteccionistas contra ciertos países. Desde luego que no mencionó las condiciones de trabajo de los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos, la explotación de los presidiarios o las tenebrosas maquiladoras gringas que operan en la frontera con México. Todo esto provocó una reacción de desagrado incluso entre los delegados normalmente sumisos a Washington, al punto de abuchear a la jefa de la delegación gringa, la señora Barshefsky, durante la última sesión.

Después de Seattle, Estados Unidos y Europa ni siquiera han podido reanudar conversaciones bilaterales sobre sus diferendos en materia de comercio agrícola. Japón, Francia, China, Rusia e India, entre otros, adelantan contactos para sacudirse el dominio norteamericano. Crece el antagonismo entre los Estados Unidos y los bloques de países liderados por Europa y Japón.

En Seattle la historia avanzó rápidamente en cuestión de días. Las acciones populares le anunciaron al mundo que habrá muchos más Seattles, y que a los dueños del mundo les tocará esconderse en sus guaridas para continuar sus maquinaciones contra la mayoría de la población.

El maestro Germán Arciniegas: HISTORIADOR DE COLOMBIA Y DE AMERICA

Por Guillermo Alberto Arévalo

La única vez en la cual los redactores de Tribuna Roja tuvimos oportunidad de conversar durante un buen rato con Germán Arciniegas, fallecido a comienzos del pasado diciembre, en vísperas de su centenario, fue en su casa, cuando nos recibió para intercambiar opiniones sobre diversos aspectos de la vida colombiana. A todos nos sorprendió que un hombre de más de noventa años, casi sordo y casi ciego, y que por ello, nos manifestaba, había renunciado a sus dignidades académicas, hablara con tal lucidez. Dialogamos acerca de la situación del país, en contra de los neoliberales, y nos resumió algunas de sus ideas sobre la importancia de América –y de Colombia—en el decurso de la historia del mundo occidental. Nos preguntó por amigos comunes, combatientes de la resistencia afgana contra la ocupación soviética, como el poeta Abdul Yamani. Y vivaz, como siempre lo fue, nos advirtió que no se dejaría “encasillar” por el MOIR. “Lejos de nosotros semejante pretensión”, le contestamos, y lo celebró con risas. Pues en verdad, nunca dejó que nadie lo hiciera. Germán Arciniegas proclamó en todo momento su ideología liberal. Pero tampoco se dejó “encasillar” por la multitud de políticos liberales que se disputaron y siguen disputándose su nombre como bandera.

Arciniegas se conoció con nosotros a raíz de la invasión socialimperialista de la extinta URSS a Afganistán. Entonces participamos conjuntamente en conferencias y reuniones de denuncia. Tuvimos algunos otros contactos y él fue destinatario de una carta pública escrita por nuestro fundador y secretario general, Francisco Mosquera, con motivo de la rapaz destitución que el gobierno de César Gaviria le hiciera (a favor de su esposa, Ana Milena, bautizada por Arciniegas como la virreina) de la presidencia del comité que conmemorara los quinientos años del Descubrimiento de América. Y fue nuestro cordial amigo.

Vida de trabajo por América

Germán Arciniegas fue un testigo excepcional del siglo XX en Colombia. Y un ejemplar e infatigable escritor. Los más de sesenta volúmenes que componen su obra así lo testimonian. Había nacido en Bogotá, el 6 de diciembre de 1900 y, ya en 1932, en Madrid, España, vio la luz su primer libro, que tendría resonancia internacional: El estudiante de la mesa redonda. Desde 1918, cuando fue elegido secretario de la Federación de Estudiantes Colombianos, había entablado relaciones con los dirigentes que en todo el continente defendieron las ideas de la Reforma Universitaria originada en la ciudad de Córdoba, Argentina, la cual se propagó desde la Patagonia hasta la frontera norte de México, procurando la libertad de cátedra y la autonomía universitaria. Cuando se desempeñó como ministro de Educación, se mantuvo fiel a esos postulados.

En la década de los veintes fundó y dirigió la revista Universidad, que tuvo decisiva influencia sobre su generación, como innovadora de ideas, medio de actualización para la intelectualidad colombiana y vehículo de difusión de los más jóvenes valores literarios, artísticos y culturales de entonces. Aquello le despertó una pasión por las aventuras editoriales. Dirigiría entre 1940 y 1990 la Revista de Indias, la Revista de América, Cuadernos y Correo de los Andes. Ello sin contar con su participación en SUR, una de las publicaciones más influyentes del siglo XX en el ámbito hispanoamericano, desde cuyas páginas suscitó memorables controversias.

También se desempeñó el maestro como catedrático, no sólo en Colombia sino en muchos países de su querida América y Europa; incluso fue rector universitario. Y cuando le encargaron embajadas, las aprovechó con intensidad para ampliar su conocimiento del mundo. Famoso fue su fervor hacia personajes como Américo Vespucci, o por las esquivas damas que fueran símbolos del Renacimiento italiano. Pero ello jamás le impidió reflexionar acerca del presente de América. En 1952, por ejemplo, muchos gobiernos censuraron su libro Entre la libertad y el miedo, que constituía una denuncia de las tropelías de las dictaduras militares. Tal actitud le generó incontables enemistades, pero también la simpatía de los lectores, quienes impulsaron la reedición de sus libros. Unos cuantos de sus amigos y corresponsales fueron Gabriela Mistral, José Vasconcelos, Victoria Ocampo, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Eduardo Mallea, Macedonio Fernández, Ramón Gómez de la Serna, Víctor Raúl Haya de la Torre, Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges, Stefan Zweig y Miguel Otero Silva.

Personaje polémico

A propósito de la batalla de Palonegro, que culminó la Guerra de los Mil Días, Arciniegas dijo que a la pirámide de calaveras formada por los campesinos “como testimonio de la pelea” sólo le faltaba un gallinazo que se parara “sobre el cráneo del vértice, y mentalmente se ponía un letrero debajo que dijera ‘Libertad y Orden? Y quedaba retratado el escudo nacional”. A Eduardo Santos le escribió que “en Colombia se puede decir todo, menos la verdad”. El poeta mexicano Carlos Pellicer le dedicó sus versos contra Teodoro Roosevelt y contra el imperialismo gringo. El “Che” Guevara leyó y comentó y criticó su clásica Biografía del Caribe.

Arciniegas tomó posición del lado de José Antonio Galán cuando se desató el debate a propósito del bicentenario de la insurrección de los Comuneros del Socorro, pioneros de nuestra independencia, la cual él valoraba tanto o más que el Descubrimiento. Igualmente reivindicó la trascendencia histórica de Francisco de Paula Santander.

Germán Arciniegas estuvo en el centro de muchísimos debates. Trasegó por los mundos de la política, la historia y la cultura, siempre con la convicción de que Nuestra América –como la llamara José Martí— sí ha jugado un papel determinante en el decurso del desarrollo de la humanidad.

Lo que evidencian las dos batallas de Seattle: LA CRISIS DEL IMPERIALISMO, SU DECADENCIA INEVITABLE

Por Aurelio Suárez Montoya

Norm Stamper, jefe de la policía de Seattle, presentó renuncia inmediatamente después de la reunión de la OMC efectuada entre el 30 de noviembre y el 3 de diciembre pasados. Su decisión obedeció a las implacables críticas recibidas por la brutal conducta que la policía asumió contra las decenas de miles de personas que en esos días protestaron frente a la OMC. Los estimativos de las agencias de noticias acerca del número de manifestantes oscilan entre 30 mil y 50 mil, la gran mayoría trabajadores sindicalizados, estudiantes, integrantes de grupos ambientalistas, de consumidores, de indigenistas, de algunas iglesias y hasta de miembros de la organización Amigos de la Tierra y la Sociedad Humana. “Es una coalición que llevamos construyendo desde hace más de dos años”, comentó John Sweeney, presidente de la central obrera norteamericana AFL-CIO.

Las lluvias de gas lacrimógeno y gas pimienta descargadas contra las pacíficas movilizaciones, y que agredieron inclusive a comunes ciudadanos en su diario devenir, como lo denunció el ama de casa Kathy Cado en la audiencia pública convocada para juzgar el comportamiento policial; los 500 arrestos producidos, las piedras, los neumáticos incendiados y las batallas a puños; y los 20 millones de dólares que valieron los daños ocasionados por las refriegas, entre ellos a las vitrinas de la exclusiva tienda Starbucks, muestran la temperatura de los acontecimientos que allí se presentaron.

Hasta la Guardia Nacional fue llevada para conjurar la situación, ante los nulos efectos producidos por la declaratoria del toque de queda. La protesta fue de tal magnitud, que la representante norteamericana a la Conferencia, Charlene Barshefsky, no pudo asistir y debió permanecer recluida en su hotel, el Westing. La misma suerte corrieron la secretaria de Estado, Madelaine Albright, y el secretario de la ONU, Kofi Anan.

¿A quién estaban representando aquellos manifestantes? No hay duda ninguna, su presencia fue la expresión del rechazo de miles de millones de seres humanos a la llamada globalización, y a la OMC, su principal instrumento: los 1.300 millones de personas que sobreviven con menos de un dólar al día; los habitantes de 70 países que en 1970 tenían ingresos per cápita superiores a los de hoy; los superexplotados del planeta, de China, México, India y Filipinas, que laboran en las maquilas del vestuario y que devengan menos de medio dólar por hora.

Pero también representaban a nuevos sectores que ven amenazadas sus rentas ante la borrasca inatajable del “dejar hacer”: los agricultores europeos, como José Bové, un finquero francés, conocido como el anti-MacDonald, quien con sus frutos viajó a Seattle para defender los subsidios a los productores agrícolas europeos, en contra de los cuales ha centrado su ataque Washington; los cientos de millones de latinoamericanos que han visto arrasadas sus economías y sus empleos por el Nuevo Orden Económico Mundial y, además, los múltiples grupos de ecologistas que presencian inermes cómo “donde la producción y el cambio no persiguen más fin que la ganancia inmediata, es natural que sólo se tomen en consideración los resultados inmediatos y directos”, y de ahí que en el mundo se estén exterminando millones de mamíferos y que los devotos de las tortugas se unan con los obreros y hasta con quienes denuncian que los suicidios de los jóvenes se han triplicado en los últimos 35 años.

Los piquetes de trabajadores norteamericanos llevaban como insignia oponerse al tratamiento que propone Clinton para China como nación más favorecida, pues ellos se verían afectados por el desempleo y la desmejora en sus condiciones laborales. Exigen que se fijen estándares laborales y ambientales, garantizando los correspondientes derechos en las reglas de comercio. Es una forma de defender sus empleos ante la voracidad de los monopolios trasnacionales volcados a los países más pobres en busca de mano de obra barata y envilecida. A estas alturas el modelo global comienza a manifestar en los países atrasados las peores formas de explotación del siglo XIX, y el desempleo amenaza a los trabajadores de las metrópolis, que ven desplazar sus puestos de trabajo a los paraísos de la plusvalía absoluta.

“Una organización cuyas reglas inapelables son dictadas por los intereses corporativos multinacionales, contrariando los mínimos derechos laborales, ambientales y humanos, promoviendo salarios bajísimos, condiciones de trabajo peligrosas y trabajo infantil”, es la OMC, según el escritor William Geider y la cual parece desestabilizarse por la lucha de las fuerzas populares y por las contradicciones entre los distintos centros de poder, enfrentados por sobrevivir en medio de la superproducción.

En tanto tales contradicciones se ahonden, se cumple la sentencia de List: “En las actuales circunstancias del mundo, de una libertad general de comercio no se puede derivar una república universal, sino la esclavitud de las naciones menos adelantadas”. Y del mismo modo se ratificará la premonición de Francisco Mosquera: “Los trabajadores del orbe entero han comenzado a hablar el mismo lenguaje en distintos idiomas”. Apreciaciones bien distintas a las de los neoliberales, los abiertos y los solapados, quienes propagan que el bienestar común sólo será cuando el capitalismo se haya impuesto al conjunto de la sociedad y haya alcanzado altos niveles tecnológicos y sociales.

¡Basura! Seattle evidencia sus crisis, sus hondos conflictos, su decadencia inevitable. ¡Un gran espectáculo para el siglo XXI!

MENSAJE DEL MOIR ANTE LA MUERTE DEL MAESTRO GERMAN ARCINIEGAS

(La Valoración de su pensamiento fue fue una de las últimas actividades de nuestro desaparecido fundador y dirigente Francisco Mosquera)

Señoras

Gabriela y Aurora Arciniegas

Ciudad

Para el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario es motivo de hondo pesar el fallecimiento del maestro Germán Arciniegas, cuyo ejemplo y valor exaltamos en reiteradas ocasiones. Justamente, la valoración de su pensamiento fue una de las últimas actividades de nuestro desaparecido fundador y dirigente Francisco Mosquera, quien con ocasión de que se hubiese desplazado al maestro Arciniegas de la presidencia de la Comisión Colombiana para la Conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, condenó en nombre de nuestro Partido la burda decisión del gobierno de Gaviria y la señaló como una evidencia de que los “vientos neoliberales quieren cerrarle el paso a toda tendencia que tenga algo que ver con la nación y con su historia”. Posteriormente, los sucesivos gobiernos trataron infructuosamente de encerrar a quien constituyó durante todo el siglo XX uno de los periodistas e historiadores más profundos, originales e independientes de Colombia y de América.

No fue este el primer encuentro de nuestra organización con el maestro Arciniegas. Durante la década de los años ochentas coincidimos con él en la vigorosa condena a la invasión soviética a Afganistán; y en la de los noventas, resaltamos su profundo sentido republicano, su reivindicación de los principios democráticos y su sentido civilista en momentos en los que la falta de normas y garantías y la arbitrariedad se impusieron como única ley en medio del caos de la patria que él tanto amó. Su profundo sentido de la nacionalidad, que resaltó simultáneamente con el papel de América en el mundo, ha sido una permanente lección de nacionalismo y de internacionalismo, de la cual los obreros, los campesinos y todos los colombianos tenemos todavía mucho que aprender.

Manifestándoles nuestra condolencia, les reiteramos nuestro propósito de que la memoria del maestro Germán Arciniegas brille en el nuevo país que los comuneros del siglo XXI nos esforzaremos en construir.

Comité Ejecutivo Central

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR

Héctor Valencia

Secretario General

REPRESIÓN EN WASHINGTON

Las manifestaciones y disturbios de los días 16 y 17 de abril en la capital de Estados Unidos fueron la continuación de las que se presentaron a finales del año pasado en Seattle. En las más recientes, los ataques se orientaron contra el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y en las de diciembre el objetivo fue la Organización Mundial del Comercio. Tres nombres distintos al servicio del imperio de las transnacionales. “Cucarachas del mismo calabazo”, diría un campesino costeño.

Es que los dos organismos multilaterales de crédito, el FMI y el BM, y el ente que rige los destinos del comercio mundial, la OMC, son desenmascarados cada vez más por los pueblos del mundo como instrumentos fundamentales para aplicar la política imperialista de globalización que arrasa con la economía de decenas de países y aumenta el desempleo y la miseria de las masas al barrer con las fronteras nacionales e imponer la libertad de mercados. Tal es la situación que incluso Paul Krugman, quien hasta hace poco tiempo fuera uno de los más importantes teóricos y defensores de esa política, aparece ahora haciendo declaraciones contra esos organismos. En su libro Hacia una gran recesión (página ) dice: “ Si a alguien le gusta el Fondo Monetario Internacional es una mala señal porque este es un prestamista de última instancia, a donde se va en busca de dinero cuando los gobiernos tienen problemas. Y los prestamistas de última instancia practican un amor doloroso”.

Contra ese “amor doloroso” se vienen ampliando las luchas populares en distintas regiones del planeta. En América Latina es difícil encontrar un país donde no se hayan dado masivas expresiones de rechazo contra las políticas agenciadas por las tres instituciones. Ecuador y Bolivia, Brasil y Costa Rica son ejemplos claros de la ira popular contra las políticas imperialistas. Y entre esas protestas crecientes, las ocurridas en la capital del imperio son de especial importancia “porque contribuyeron a aumentar la conciencia en el público sobre el papel del FMI y el BM”, porque “los acontecimientos demostraron que el periodo de dulce indiferencia de la opinión pública hacia las actividades del FMI y del Banco Mundial terminó”, y porque la mayor represión en Washington muestra claramente que “el país más democrático del mundo” no vacila en utilizar la violencia, así sea en sus mismas calles, si sus intereses son amenazados.

El primer Congreso Nacional Panelero: CREADA UNIDAD PANELERA NACIONAL

Pedro Nel Camargo Acevedo

El Congreso Panelero Nacional celebrado en Moniquirá, Boyacá, el pasado 25 de marzo constituyó la primera gran victoria de los productores de este importante sector del agro Colombiano. A la espléndida reunión concurrieron mil delegados de 74 municipios pertenecientes a diez departamentos y un sinnúmero de organizaciones y personalidades solidarias con sus propósitos.(1)

El evento fue instalado por el Alcalde de Moniquirá, LUIS ALBETO SAENZ LEGUIZAMON, y presidido por ANGEL MARIA CABALLERO y JORGE ROBLEDO, presidente y secretario respectivamente de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, la organización convocante del Congreso. En sus deliberaciones, el Congreso tuvo como sus ponentes centrales a los dos dirigentes mencionados. Ángel María Caballero abrió su intervención explicando el carácter independiente de Salvación Agropecuaria, reseñando su corta pero brillante historia de luchas a favor de la producción agraria nacional y continuó invitando a los labriegos y empresarios agrícolas esquilmados por la apertura económica a unirse y conformar un poderoso frente por salvaguardar nuestras tierras y haberes productivos e invocando al economista Eduardo Sarmiento, dijo que la consigna a imponer para lograrlo debe ser la de: “colombiano compra colombiano”. Denunció los convenios internacionales de libre comercio firmados por el gobierno, expresando su naturaleza lesiva al interés nacional por que parten del criterio de “vender a Colombia en el exterior y por ese camino no va a salir adelante la población colombiana”. Así mismo, fustigó con vehemencia las medidas neoliberales de privatización de las empresas estatales y los despidos de trabajadores que profundizan la miseria de las masas y acrecientan la recesión económica causada por la aplicación a rajatabla de diez funestos años de apertura.

Caballero instó a los paneleros a organizarse y resistir siguiendo la senda abierta por los cafeteros y arroceros, con la seguridad de que sólo su firme unidad y su disposición a luchar sin vacilaciones podrá impedir su desaparición del escenario productivo nacional. Remató explicando el programa de los siente puntos de Salvación Agropecuaria y convocando a los cañicultores del país a “hacer la marcha de la panela, de las mieles, que embadurne toda la carrera séptima de melaza”, como el primer paso para conquistar un lugar bajo el cielo de Colombia.(2)

Jorge Robledo puntualizó en su ponencia que la importancia de la producción panelera no se compadece con la poca respetabilidad que tiene en la política agraria oficial y atribuyó este fenómeno a la dispersión y falta de unidad organizativa de los productores del ramo. Dado que en el país se cultivan 200.000 hectáreas en caña panelera en 236 municipios y la elaboración de panela se hace en 27 mil trapiches artesanales, generando 350.000 empleos directos y un millón de empleos indirectos, lo cual lo ubica como el segundo producto agrícola, después del café, en ocupación laboral agraria del país.(3)

Si se tiene en cuenta, señaló Robledo, que de las 70.000 unidades agrícolas dedicadas al laboreo de la panela, muy contadas sobrepasan el promedio nacional para el sector de 10 hectáreas con la excepción de algunos productores empresariales de la Hoya del Río Suárez, el Norte del Valle y Risaralda; sumado a la ausencia de capital, créditos, transferencia de tecnología y sólidas redes de comercialización; la competencia con los monopolios azucareros estrechamente vinculados al capital financiero nacional e internacional, dedicados al cultivo de caña de azúcar en tierras planas, mecanizadas y con uso intensivo de capital y tecnología en sus ingenios, reviste una desventaja insuperable para los pequeños y medianos productores de panela. Por lo tanto, concluyó, creemos que si hay un producto seriamente amenazado en su existencia en Colombia, es la panela. Esta es la razón por la cual Salvación Agropecuaria asumió la tarea urgente de estimular la organización de sus cultivadores y fabricantes artesanales. La panela debe su permanencia en la vida productiva nacional, afirmó el dirigente agrario, a una razón sencilla: desde la década del 40 el Presidente Eduardo Santos ante el intento de los azucareros de tomarse el mercado de la panela fabricándola en sus ingenios tomó una decisión correcta: prohibió su elaboración a escala industrial, sentenciando que los ricos a la azúcar y los pobres a la panela. Medida refrendada por Virgilio Barco, después de que en 1987 los magnates azucareros hicieron otra intentona por adueñarse del mercado, dictando la Ley 40 de 1990, la cual en su artículo primero mantiene la prohibición de elaborar panela industrializada y en el quinto prescribe que no puede fabricarse a partir del azúcar y las mieles de ingenio. Es decir, si la panela debe su existencia a una norma legal, los paneleros deben convertir en el eje de su lucha el principio que la fundamenta: la producción de panela en Colombia debe continuar reservada para la caña panelera y los trapiches artesanales, reiteró Robledo.

Para salvar el negocio panelero, afirmó el expositor, es necesario exigir a Pastrana el cumplimiento de la Ley, burlada por los ingenios con el expediente truculento de vender el azúcar y las mieles a sus calanchines para derretir panela, inundando el mercado nacional del género con un producto fraudulento, dañino para la salud de los consumidores, sin las características alimenticias y nutricionales de la panela, que por ser más barata que la auténtica la desaloja del mercado. Apenas el año pasado derritieron 250 mil toneladas de mieles y azúcar, ganándose los falsificadores de panela, con la abierta complicidad del gobierno, el 20.8% del mercado y deprimiendo los precios de compra al productor en 50% en todo el país.

La nueva arremetida contra la panela, continuó Robledo, proviene de la nefasta aplicación de la apertura, pues con ella empezó a entrar panela mas barata de los paupérrimos campesinos ecuatorianos, y las industrias licoreras empezaron a hacer sus alcoholes con mieles importadas, privando a los productores nacionales de este recurso de comercialización y abaratando más el precio de su producto, pues ingresa mas panela al mercado. Para completar la arremetida está a la espera de la licencia ambiental un ingenio panelero de 30 mil millones de pesos que se montó en el departamento del Cauca bajo las exenciones tributarias de la Ley Páez – de las desgracias de los pobres se sirven los señorones – el cual de entrada acapararía 10% de las ventas debido a sus menores costos de producción y a que utilizaría los 55 mil puntos de distribución que posee la Casa Luker S.A, en flagrante violación a la Ley 40 de 1990. Esta tercera arremetida de los pulpos financieros y azucareros, tienen origen en el aumento de sus siembras de caña de 125 mil a 200 mil hectáreas de 1992 a 1999, en las pérdidas que la crisis nacional les ha provocado en los últimos años y en que así se preparan para cuando el gobierno decida levantar, por presiones de la Organización Mundial del Comercio, el arancel de 105 % que protege el azúcar colombiano con lo que se daría una avalancha de importaciones de ese producto. Y también porque su posición obedece a la idea de que consideran más provechoso unirse con los patrones del neoliberalismo que unirse con la nación contra éstos, concluyó el dirigente de la Asociación por la Salvación Agropecuaria.

Para defender el cultivo y el laboreo de la panela, un producto consustancial a la nacionalidad, comoquiera que está presente en la historia nacional desde los tiempos coloniales y hace parte de la cultura ancestral de nuestro pueblo, además de ser un producto básico en la dieta alimenticia de la población más pobre del país, es necesario que sus sufridos protagonistas, los paneleros, asuman la tarea de crear su propia organización para batallar al lado del resto de los agricultores en procura de impedir que los conjurados neoliberales en el poder logren barrerlos de la faz de Colombia y, en todo caso, si lo hacen no sea como fruto de su resignación, sino en franca lid, pues no está muerto quien pelea sentenció, para finalizar, Jorge Robledo. En su parte resolutiva, el I Congreso Panelero Nacional aprobó exigirle al gobierno nacional que se mantenga la panela como un producto reservado para los cultivadores de caña panelera y los trapiches artesanales. Emitió un rotundo rechazo a las políticas neoliberales de apertura a las importaciones que permiten que Colombia se inunde de panela, mieles y alcoholes producidos en otros países y, en consecuencia, exigió al gobierno de Andrés Pastrana el cierre de dichas importaciones y el cumplimiento de la Ley 40 de 1990, prohibiendo la elaboración industrial de panela y los derretideros de azúcar y mieles de ingenio.

El Congreso rechazó unánimemente la puesta en funcionamiento del ingenio panelero de Padilla, Cauca, por la firma Desarrollos Empresariales Caucanos S. A y la concesión de la licencia ambiental a dicho proyecto por ser ruinoso para el interés de 350 mil familias paneleras y por que así lo determinó en dos instancias la corporación regional del Cauca, y es manifiestamente violatorio de la Ley 40 de 1990. Así mismo, aprobó con alborozo la constitución de la Unidad Panelera Nacional, la cual en adelante será la organización que aglutine a los cultivadores de caña y los productores de panela en trapiches artesanales en todo el territorio de Colombia. La novel agremiación se guiará por el principio de mantener una celosa independencia respecto frente al Estado colombiano y a los gobiernos que lo representen y defenderá sin vacilaciones oportunistas todos y cada uno de los intereses de los paneleros relativos a precios, créditos, deudas, costos de producción, tecnificación, respaldo estatal a su actividad y fiscalizará la utilización de los recursos del Fondo Nacional Panelero.

Unidad panelera defenderá a los paneleros sin distingos de ningún tipo, sin importar su condición económica, extracción política o creencia religiosa y hará esfuerzos por la unificación de los reclamos de todos los paneleros, y no reconoce adversarios en ninguna organización del sector que exista en Colombia y promoverá su unidad para fortalecer las reivindicaciones de los productores ante el gobierno nacional.

En cuanto a sus métodos de lucha, Unidad Panelera sólo empleará como mecanismos de presión aquellos que autoricen las formas civilizadas y democráticas de reclamo y, bajo ninguna consideración o motivo, empleará la violencia para la defensa de los intereses de sus agremiados o la consecución de sus fines.

Conformó una Junta Directiva Nacional integrada por 30 miembros representativos de las regiones productoras de panela y la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria nombró como su Coordinador a Pedro Nel Camargo. A su vez, refrendó la afiliación a ésta, acogió su programa y respaldó sus procedimientos de acción.

El Congreso repudió las importaciones de todos los productos del agro que puedan producirse en Colombia y exigió al gobierno nacional el cese de las políticas neoliberales que las estimulan y autorizan. En particular, rechazó la pretensión de desproteger la industria azucarera y cualquier importación de azúcar al país. Respaldo la lucha de los arroceros por este motivo y apoyó las jornadas de Unidad Cafetera Nacional en contra de la política antinacional de importar café a Colombia.

Acordó condenar cualquier proceso judicial, embargo o remate contra los endeudados productores de panela, a causa de la crisis de los precios de esta y las onerosas tasas de interés de sus créditos y se solidarizó con la Asociación por la Salvación Agropecuaria en su exigencia de condonación total de las deudas del sector agropecuario y reclamó lo propio para las deudas de los paneleros.

Finalmente, el Congreso aprobó autorizar a la Junta Directiva Nacional de Unidad Panelera para gestionar una reunión con el Presidente de la República a fin de solicitarle soluciones a la grave crisis panelera centradas en la suspensión inmediata de las importaciones de panela, mieles y alcoholes; la efectiva eliminación de la producción de panela de los “derretideros” de azúcar y la negación de plano de la licencia ambiental al ingenio industrial de panela en Padilla, Cauca. En caso de que el gobierno no atienda estas justas peticiones los paneleros harán una Gran Marcha Nacional el 30 de Mayo a la ciudad de Bogotá, para respaldar sus reclamos ante Andrés Pastrana y hacer sentir su voz en toda Colombia.

Estoy convencido de que la arremetida por “cortarle de noche el corazón a la caña”, como en la canción de nuestro juglar José A Morales, encontrará una poderosa resistencia entre los duros labradores y empresarios de la panela que habrá de confirmarse en esta primera demostración de dignidad y valor, que será la marcha panelera anunciada, y que la nación recibirá gozosa la noticia de que un nuevo bastión de compatriotas se ha sumado a la batalla para detener la oscura conspiración neoliberal que ha puesto en almoneda su economía, su trabajo, su alimento, sus valores, sus tradiciones y su cultura. Para entonces el maestro Morales descansará en paz, porque ya no tendrá que lamentar que “un funeral de luceros, cubre la piel de la patria”. (4)

NOTAS

(1) Al Congreso asistieron delegados de 26 municipios de Santander, 9 de Boyacá, 4 del Tolima, 4 de Cundinamarca, 8 de Antioquia, 8 de caldas, 5 de Risaralda, 8 del Cauca, 1 del Cesar y 1 del Meta.

Entre otras, asistieron las siguientes organizaciones agrarias: Agropemca, Agameta, Fundagro, representantes de Fedepanela y Asopanela, ACIA, Coopanelas Santander y Anuc. Las organizaciones obreras USO, Fecode, Uneb, Sindimaestros Boyacá, Anthoc, y Adida.

Los parlamentarios Ciro Ramírez, Aristides Andrade y Juan de Dios Alfonso; diputados de Boyacá y Antioquia, concejales de Cundinamarca, Santander y Boyacá, 10 alcaldes de Boyacá y Santander y los candidatos a la gobernación por estos dos departamentos, Gustavo Suárez y Jorge Gómez Villamizar. Así mismo, cinco párrocos de la zona sede del Congreso.

(2) Intervención de Angel María Caballero en el Congreso Panelero Nacional. Grabación magnetofónica. Moniquirá (Boy) marzo 25 del año 2000

(3) Intervención de Jorge Robledo en el Congreso Panelero Nacional. Grabación Magnetofónica. Moniquira, marzo 25 de 2000.

(4) José A Morales. Bambuco El corazón de la caña.

NO A LA PRIVATIZACIÓN Y AL CIERRE DE OFICINAS EN BANCAFE

(Rechazamos cierre de oficinas en Banrepública y la liquidación del BCH y el Banestado)

Por Ólger David Forero

El antiguo Banco Cafetero, hoy Bancafe, cerrará cien oficinas y despedirá a dos mil trabajadores.

La abultada deuda externa pública y privada, la desindustrialización, la ruina en el campo, el desempleo y el abaratamiento de la mano de obra, las altas tasas de interés, afectaron la capacidad de compra de los colombianos. En consecuencia, en los diez años de la apertura el ahorro nacional disminuyó drásticamente y los sectores productivos se quebraron, de modo que, por reflejo, la banca pública entró en crisis y, por tanto, también el Bancafe. Además, la administración del Banco, acatando las orientaciones del BM, del FMI y del gobierno de Pastrana, no le presta al caficultor; únicamente 4% de su cartera está ubicada en el fomento del sector cafetero y 96% se concentra en sectores diferentes.

A esto se suma la campaña de prensa orientada a buscar el retiro de sus clientes con el cínico pretexto de combatir la corrupción, con el cual se busca justificar el cierre de la banca pública o su privatización. Ya fueron liquidados otros dos bancos oficiales, el BCH y el Banestado. Y ahora, como las muchas oficinas de Bancafe son un obstáculo para la expansión de la banca privada, nacional y extranjera, se van a cerrar cien de ellas. Todo esto configura un plan siniestro del gobierno que apunta a eliminar la rentabilidad e incluso la existencia de Bancafe.

Dado que en la negociación del último pliego los trabajadores de la institución dieron con su huelga un ejemplo de altivez, nos compete incrementar este espíritu de descontento. Si casi la mitad de los trabajadores están a las puertas del despido, y rechacemos cualquier plan de retiro “voluntario” o expresiones de resignación o acomodo ante los atropellos.

El gobierno, por intermedio de Fogafin, tomó posesión del banco para privatizarlo. Este rumbo se vio facilitado al pactarse en la última convención colectiva la pérdida para los nuevos trabajadores de una serie de conquistas. Las direcciones sindicales deben cambiar posturas inconsecuentes, como las asumidas en los resultados finales de las negociaciones de los pliegos.

UNEB, Astraban, Anebre, ACEB y Sintrabancol debemos hacer una sola causa para defender Bancafe; para denunciar el despido de 3.700 compañeros del BCH y del Banco del Estado, que fueron arrojados de las oficinas, como antes en la Caja Agraria; para rechazar el despojo de $ 600 mil millones que hacían parte del Fondo Pensional del ISS, dueño del BCH; y para repudiar el cierre que se hizo de la oficina del Banrepública en Buenaventura, y de otras cuatro que ya se han programado. En la banca privada se anuncian casi cinco mil despidos, de tal manera que alrededor de veinte mil trabajadores van al asfalto, casi la tercera parte de la fuerza laboral bancaria.

Ante la gravedad de la situación, consideramos que es urgente convocar un encuentro nacional bancario que programe tareas de fondo encaminadas a impedir todos estos desafueros. El evento debe ser seguido de encuentros regionales que promuevan y ejecuten estas tareas y que jalonen subsiguientes movilizaciones y batallas en todos los municipios. Esta lucha habrá de contar con la solidaridad inmediata de todos los bancarios y sus sindicatos, especialmente de la CUT y del Comando Nacional Unitario de Paro. El paro de medio día del 16 de marzo en Bancafe fue un buen comienzo, pero no basta.

El MOIR propone que el movimiento sindical bancario: a) Señale el papel del imperialismo en la banca como contrario a los intereses de la nación y combata la política de más entrega de la nación al imperialismo por el gobierno de Pastrana; b) Pugne por una línea de masas y declare el rechazo a toda acción que se haga aislada de los trabajadores; c) Se comprometa a una irrestricta defensa de los derechos de los trabajadores; d) Practique la democracia interna en la vida de las organizaciones sindicales y combata el sectarismo; e) Impulse el sindicalismo de industria y la unidad del movimiento obrero colombiano.

SE CREA EN MEDELLIN COMITÉ PERMANENTE POR LA DEFENSA DEL PATRIMONIO PÚBLICO

Por Eduardo Benavides Legarda

Por convocatoria de las centrales obreras CUT y CGTD, de la USO, la Asociación de Educadores de Antioquia –Adida-, el sindicato de ISA, Sintraemdes, Sintraelecol y Cedetrabajo, se realizó en Medellín, el 14 y 15 de marzo, la Jornada por la Defensa del Patrimonio Público, para fijar tareas de lucha contra la privatización de Isagen.

Intervinieron en el foro los dirigentes del sindicato de ISA e Isagen; Jorge Enrique Robledo Castillo, en representación de Cedetrabajo y las ligas de usuarios; Álvaro Villegas Moreno, por la Sociedad Antioqueña de Ingenieros; los concejales de Medellín, Carlos Alberto Zuluaga y Jorge Mejía; Gonzalo Álvarez, ex concejal de la ciudad; Carlos Julio Díaz, de la CUT, y Carlos Bustamante, de la CGTD. Todos ellos fueron enfáticos en rechazar la privatización del patrimonio público y, en especial, la del sistema eléctrico.

Al final se aprobó la declaración “Llegó la hora de defender el patrimonio público”, y se creó un comité permanente, con carácter amplio y democrático. En la declaración se convoca a los antioqueños a unificar acciones para “impedir que se entregue al capital privado internacional el patrimonio público, que es fruto del esfuerzo de varias generaciones de colombianos”.

En defensa de Empresas Públicas de Medellín, el documento señala que al privatizar el sistema eléctrico nacional se le estaría oponiendo a aquélla una competencia desventajosa que “crearía las condiciones necesarias para su debilitamiento y posterior venta”.

Afirma también: “Todos los colombianos debemos rechazar la pretensión del gobierno de privatizar ISA e Isagen, que además son bienes estratégicos, porque si un operador privado controla la producción y la distribución de energía eléctrica, eventualmente podría ocasionar un colapso económico del país. La soberanía económica y la seguridad nacional estarían en grave riesgo”.

A esta declaración se sumaron, además de las personalidades y organizaciones que intervinieron en la Jornada, asociaciones y sindicatos como Asmedas, Anusif, Ademi, Asdem, Sindecol, Sintrashellmar y otros. Del comité se invitó a hacer parte a todos los partidos políticos, a las organizaciones sindicales, sociales y cívicas, a la Iglesia, a las autoridades regionales y locales, a los congresistas, diputados y concejales, a los intelectuales y a las personalides patrióticas y democráticas.

El Comité Permanente se ha trazado como meta el lograr la suspensión definitiva de todos los procesos de privatización que hoy adelanta el gobierno de Andrés Pastrana.