Jornada Nacional de Protesta del 16 de marzo: “RESISTIR LA FEROZ ARREMETIDA GRINGA Y SALVAR LA PATRIA”

Comunicado del MOIR

Héctor Valencia, Secretario general; Bogotá, marzo 15 de 2000

Colombia vive hoy el mayor grado de dominación imperialista en toda su historia. Llegando a extremos intolerables de vasallaje, el gobierno de Pastrana calca al pie de la letra los programas y recetas que Estados Unidos y sus organismos de colonización disponen a su arbitrio para consolidar su hegemonía en todo el mundo. Los demócratas y patriotas demandan al unísono del Comando Nacional Unitario una convocatoria amplia y combativa a fin de resistir la feroz arremetida y salvar la patria.

El acuerdo reciente con el Fondo Monetario Internacional, cuyos aspectos principales han quedado incluidos en el Plan Colombia, socava aún más nuestra soberanía económica y nos coloca totalmente bajo la férula del Banco Mundial, el FMI, el Departamento de Estado y otras agencias del intervencionismo norteamericano.

Tales dictados imperiales obligan al gobierno a tramitar en el Congreso varios proyectos de ley: la reforma de la seguridad social, la reforma tributaria y el reordenamiento territorial, la reforma a la justicia y la penalización de menores, entre otros, conducentes a cercenar aún más la función social del Estado, amortiguar el déficit fiscal y satisfacer las obligaciones con la banca extranjera. Estas reformas y el proyecto sobre el Código Sustantivo del Trabajo nos volverán a los albores del siglo XX en materia de legislación laboral y seguridad social, pues buscan arrancarle a la clase obrera, de un solo tajo, lo conquistado en cerca de cien años de luchas valerosas.

Paralelamente, el gobierno de Pastrana adelanta un agresivo proceso de reestructuración en los sectores de la salud y la educación, como también en las entidades estatales de orden territorial, lo cual dejará en la calle a más de cien mil trabajadores y privará a los colombianos de sus derechos más elementales. Cientos de municipios, incluidas importantes ciudades, han caído en la bancarrota por causa de las políticas oficiales, situación cuyas nefastas consecuencias recaen sobre los trabajadores y la población más pobre. En los últimos tres años las entidades territoriales han despedido a más de 60 mil asalariados. Ante la inminencia del cierre se encuentran más de 40 hospitales públicos y clínicas del Seguro Social, lo que hará aún más grave el ya deprimente cuadro de abandono y pauperización, con pacientes falleciendo a diario en las aceras de los centros asistenciales. Toda esta calamitosa e intolerable situación ha llenado de coraje a decenas de millares de colombianos, que reclaman a gritos que el movimiento sindical y los sectores populares acometan acciones firmes y perseverantes en defensa de sus más elementales y sentidos derechos.

En varias regiones la población ya está librando ejemplares batallas. El azote al menguado presupuesto del pueblo, fruto de la extorsión y el robo a que lo someten las multinacionales que se apropiaron de las empresas de servicios públicos, ha provocado fuertes estallidos en Cartagena, Codazzi, Tulúa y en la zona de Ciudad Bolívar en Bogotá, entre otros muchos sitios, en protesta contra Codensa, Aguas de Barcelona y los demás consorcios foráneos. El desmonte de los subsidios y la privatización de las empresas han encarecido escandalosamente las tarifas de los servicios que pagan las gentes y, además, han mermado la cobertura y congelado los proyectos de expansión.

Los trabajadores del sector financiero también son blanco de la embestida pastranista. Buscando aniquilar la banca pública, el gobierno ya liquidó la Caja Agraria y el BCH y se apresta a feriar el Bancafe. Al mismo tiempo, los banqueros han desatado una ofensiva que, con la expresa intención de bajar los costos laborales, recarga las funciones de los empleados y elimina puestos de trabajo. Más de diez mil trabajadores han sido despedidos en esas entidades, y miles más están amenazados en los bancos de la República, Bogotá y Cafetero, así como en las corporaciones y la banca cooperativa. La hora demanda con urgencia la unidad de todos los sindicatos del sector en procura de poner freno a los atropellos del capital financiero nacional e internacional.

Los efectos de la crisis agraria, que cada día se agrava más, hacen sentir sus drásticas secuelas. La producción nacional se halla en la ruina. Estamos importando 50% de la alimentación del país, a tal punto que se están aprobando importaciones de nuestro producto insignia, el café.

El gobierno les ha facilitado a las trasnacionales el acentuamiento de la explotación de recursos tan estratégicos como el carbón, el gas, el níquel y el petróleo, entre otros, así como el asalto a las empresas generadoras de energía y la monopolización de las telecomunicaciones.

En síntesis, el imperialismo continúa afianzando a pasos agigantados la toma económica, política y militar de Colombia. El acuerdo con el FMI, el Plan Colombia y las demás disposiciones del gobierno sirven sin excepción a tan torvo propósito. El futuro de la nación está comprometido, mientras nos sumimos aceleradamente en el atraso material y social.

La hora demanda una postura de resistencia patriótica. Con las centrales obreras a la cabeza, los diversos sectores sociales y de la producción deben aunar sus esfuerzos y disponerse a detener, sin temores ni vacilaciones, tan destructivo ataque contra la nación. El Paro Cívico Nacional debe comenzar a prepararse ya mismo de manera amplia y vigorosa con miras a su realización pronta y eficaz. Las peleas sectoriales deben contar con la solidaridad y el acompañamiento del Comando Nacional Unitario, pues todo pleito de las masas contra la dominación imperialista debe ser estimulado. El momento exige de nosotros la mayor consecuencia si no queremos ver que la política del imperialismo norteamericano, como la contenida en el Plan Colombia, siga hundiendo a la nación en la subyugación política , el estancamiento económico y el retraso cultural propios de las colonias.

El MOIR persiste en este llamamiento a la unidad contra la dominación imperialista y, junto a todos los patriotas y demócratas, dedicará sus mayores y más tenaces esfuerzos a la tarea de concretarla.

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR.

Comité Ejecutivo Central.

24 BARRIOS DE MEDELLÍN REALIZAN PARO CÍVICO CONTRA VALORIZACIÓN

Javier Garcia

Con la exigencia de que no se recurra al sistema de valorización para ampliar la Carrera 76, al occidente de Medellín, 24 barrios de los sectores de Belén y Laureles que abarcan una población de 300 mil personas saldrán al paro cívico el 6 de abril desde las seis de la mañana. El movimiento fue aprobado en multitudinaria asamblea por el Comité Coordinador Central, alrededor de esta consigna: “Todos al paro cívico por la suspensión inmediata de la facturación y por la devolución de los dineros recaudados por el Inval”.

En numerosos foros, conferencias y publicaciones, los organizadores han denunciado que el gobierno municipal ha decidido descargar sobre la ciudadanía el pesado gravamen de valorización, pese a que es clamoroso y unánime el rechazo en todas las comunidades afectadas. El verdadero origen del impuesto, señalan, tiene que ver con la reforma tributaria territorial, enmarcada en el nuevo Plan de Ordenamiento, y con la sustancial reducción de las transferencias a los municipios. Con ambas medidas, impuestas por la banca internacional, Pastrana les garantiza a los mandamases de las finanzas que cumplirá obedientemente con el servicio de la deuda externa.

Aunque el Tribunal Administrativo de Antioquia falló recientemente en favor de la comunidad, ordenándole al Inval no cobrar valorización en casi la mitad de la obra, la administración municipal acaba de apelar ante el Consejo de Estado.

Dando prioridad a la acción de masas y conscientes de que nada les será regalado, los diversos comités realizaron una resonante marcha de antorchas y otra de cacerolas, la primera de este género en el Valle de Aburrá, con participación de miles de ciudadanos.

El 6 de abril, el paro cívico será una vital expresión de los anhelos democráticos del pueblo medellinense y se suma al torrente de protestas contra la política antinacional de Pastrana.

INMINENTE BATALLA EN TELECOM EN DEFENSA DEL PLIEGO, LOS DERECHOS ADQUIRIDOS Y LA EXISTENCIA DE LA EMPRESA

Por Ramón Barrios Iriarte

Nuevamente los trabajadores de Telecom se ven abocados a utilizar las herramientas de la movilización y la lucha para enfrentar la inminente liquidación de la Empresa y el desconocimiento de sus derechos adquiridos, dentro de la política de arrasamiento de las instituciones estatales y conquistas laborales, impuesta por el imperialismo, materializada en el acuerdo de Pastrana con el FMI y aplicada en Telecom por su agente, Eduardo Pizano de Narváez.

En 1992 fueron los primeros en levantarse contra el modelo neoliberal en el sector de las comunicaciones, con el glorioso Paro Nacional de las Telecomunicaciones, que evitó que el régimen gavirista entregara a las multinacionales esta Empresa, patrimonio de todos los colombianos. También libraron importantes peleas contra la privatización del sector, cuando fue impuesta la mal llamada competencia en contra de la permanente resistencia de los trabajadores y violando todas las normas vigentes.

En este sector tan estratégico para la soberanía nacional, hoy la nación debe enfrentar una “competencia” que se desarrolla y enriquece aprovechando la infraestructura de Telecom, como producto de las antinacionales medidas de la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones, CRT, quien para completar sus actos de traición contra el país, tiene lista una nueva resolución donde termina de entregar las redes de Telecom para que la exploten la competencia privada a nivel de un mismo departamento . Los perjudicados han sido todos los estratos de la población, y muy especialmente las clases populares, con el aumento desmedido y permanente de las tarifas de la telefonía local, aumento con el cual se esta subsidiando la reducción de las tarifas de la telefonía de larga distancia internacional, servicio que utiliza una porción muy baja de la población. A esta Empresa estatal se la castiga con la pérdida progresiva del mercado. Además, el manejo con criterio privado que vienen haciendo las últimas administraciones ha desmontado la función social que les prestaba Telecom a los colombianos.

El MOIR reconoce la actitud y la capacidad combativa de los trabajadores de Telecom, y apoya irrestrictamente la decisión unánime de las organizaciones sindicales SITTELECOM, ATT y ASITEL de enfrentar la política antinacional de Pastrana con la preparación y ejecución del Paro Nacional Indefinido de las Telecomunicaciones. El movimiento será inevitable si el gobierno y la administración de Pizano persisten en su posición de violar la Convención Colectiva en la liquidación de las pensiones e intenta imponer en la negociación del pliego de peticiones las concepciones neoliberales de reestructurar la Empresa creando cargos estrategicos y no estrategicos, permitiendo con esos la division de la misma y la entrega de los servicios a las agencias temporales de empleos, asimismo ,con esta propuesta de encamina a desestabilizar a los trabajadores con traslados, reubicaciones y modificaciones de la planta de personal unilateralmente. y como fiel representante de la politica imperialista de Pastrana, se encamina a imponer el cero aumento salarial , ofreciendo en su reemplazo una gaseosa y subjetiva bonificaciòn por alcance de resultados, que no sera ni factor salarial, ni prestacional y cuyo reconocimiento dependerá de una calificación que harà la direcciòn de la Empresa y como remate propone que el mejoramiento en cuestiones de bienestar social, vivienda, vehiculos y auxilios educativos, seran sometidos a la politica general del gobierno y a las limitaciones presupuestales de Telecom.

Ante el inevitable desenlace de un conflicto de envergadura en Telecom, por el intento de definir la negociaciòn del pliego de peticiones con el tribunal de arbitramento por parte del gobierno nacional, los Trabajadores deben prestarse a fortalecer la unidad de las tres organizaciones sindicales; denunciar ante la opiniòn publica de la imposiciòn del conflicto por parte de Pizano; Asegurar la participaciòn de la inmensa mayoria de los trabajadores a nivel nacional y exigir de las organizaciones sindicales hermanas la solidaridad y el respaldo en esta trascendental lucha.

También hacemos un llamado a todos los trabajadores de Telecom a preparar el Paro Cívico Nacional, que desarrollaremos conjuntamente con las organizaciones políticas, sociales y populares dentro del proceso de resistencia civil contra la intromisión sin precedentes de Estados Unidos, en su empeño de recolonizar al país económica, política y militarmente. También los llamamos a preparar nuestra participación el 1º de Mayo, en la gran jornada nacional de los trabajadores contra todos los proyectos de ley presentados al Congreso por el régimen pastranista y que afectan los intereses de los trabajadores y la población.

Décimo aniversario de la muerte de Agustín González

Al cumplirse diez años de la muerte del compañero Agustín González, destacamos su capacidad de lucha, su honestidad, su persistencia en la defensa de los intereses de los trabajadores de Telecom, del pueblo y de la nación colombiana, su disciplina y su ejemplar vida de militante en nuestro Partido. Llamamos a seguir su ejemplo y de nuestra parte seguiremos leales a la corriente revolucionaria de la cual él hizo parte.

Editorial: ¡RECHACEMOS EL REFERENDO!

Al iniciar su administración, Andrés Pastrana olfateó la necesidad de montar con miembros de la casta política pertenecientes a la Alianza para el Cambio – conservadores y decenas de liberales lentejos- un bloque mayoritario en el Congreso. Tal sociedad política tenía como basamento un vulgar trueque de prebendas y gangas otorgadas por el gobierno a cambio de votos aprobatorios de sus proyectos e iniciativas. Se reeditaba así por enésima vez la consuetudinaria práctica de toda democracia burguesa que se respete, consistente en que el Ejecutivo ofrece cargos, dineros y favores a cambio de que miembros del Legislativo le proporcionen los instrumentos legales que precisa para sacar avante su gestión administrativa y política. Un verdadero maridaje, consentido y ya admitido. Este chalaneo que se realiza soportado en dineros y bienes del Estado no es un fenómeno extraño en la historia de las relaciones entre gobernantes y legisladores en Colombia. Y, aunque no sirve de disculpa alguna a políticos y funcionarios, es sabido que esta práctica es connatural a democracias tan rancias como la francesa y tan refinadas como la norteamericana, países en donde aparece en mayores proporciones aunque bajo formas más sofisticadas, incluida su legalización y exaltación.

Durante más de veinte meses Pastrana estuvo cebando en esa forma tradicional sus mayorías parlamentarias, siempre con la mira puesta en la aplicación de las políticas de naturaleza colonialista que le dicta el gobierno de Estados Unidos, en particular las medidas económicas neoliberales. Entre las que se ha comprometido a implantar se destacan las que entrañan reformas y ajustes económicos, jurídicos e institucionales, como son las contempladas en el Plan Colombia y en el Acuerdo Extendido de Colombia con el Fondo Monetario Internacional. Pero dos aspectos de la situación nacional anunciaban grandes dificultades para ese designio servil. Primero, la continuidad de la recesión económica, con su correlativo aumento del desempleo (hoy por encima del 20.1%, que es la cifra del DANE), la intensificación de la violencia y el terrorismo, y el incremento de la pobreza y la miseria, estaban produciendo un gran desasosiego social y generando recias manifestaciones de rechazo al conjunto de la gestión gubernamental por parte de sectores de la población cada vez más amplios. Segundo, los tratos chalanescos entre funcionarios del gobierno, principalmente los pertenecientes a los ministerios del Interior y de Hacienda, y sus socios políticos incrustados en las mesas directivas del parlamento, denotaban tanta avaricia que rebosaron los despachos ministeriales y los recintos del Congreso, hasta adquirir dimensiones de escándalo público. Como reconoció el ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, sacar las leyes económicas del Congreso “habría implicado un manejo de congresistas tan grande, que habría sido muy difícil no terminar enredado en un nuevo escándalo como el de la Cámara tratando de conseguir los votos para esas leyes”.

Ante esta situación, Pastrana, con previa asesoría gringa, recurre a la astucia, esa virtud tan entrañable a los políticos neoliberales, para erigirse ante la nación como el gran moralizador que quiere erradicar unas manifestaciones de corrupción cuya matriz generadora es precisamente el propio poder ejecutivo que él preside. Y procede a echar mano de un instrumento político ordinario que le calza bien, el referendo, ese expediente que los caudillos autoritarios y gobernantes fascistas siempre utilizan cuidándose de revestirlo de “necedades doctrinarias” como la “democracia participativa” y las elucubraciones sobre “el constituyente primario”.

A ningún colombiano le quedará difícil captar el origen y los fines del referendo, si tiene en cuenta que, en momentos en que el equipo de gobierno estaba tramando su propuesta, Pastrana recibió un espaldarazo clave, el de Bill Clinton, con cartilla neoliberal incluida: “Me mandó su discurso en Davos, Suiza, de hace algunos días, con anotaciones al margen y un subrayado en las menciones al Plan Colombia”, revelaría, exultante, el llamado presidente de los colombianos. Y días después, cuando éste, en visita a los Estados Unidos a la cabeza de sus más notables burócratas, conformó una singular “corte de mendigos” en correría por lo recintos donde se determina la globalización, recibió el respaldo expreso y oficial del gobierno norteamericano al referendo- “iniciativa importante y necesaria para hacer de Colombia un país democrático”, diría la secretaria de Estado, Albright – y el “apoyo básico” y la actitud “positiva” del Fondo Monetario Internacional al “paquete de reformas estructurales” en ciernes.

Hace una década, una panda de neoliberales, especie de patanes ilustrados que encabezó Cesar Gaviria, escenificaron desde el poder -con sus criterios y acciones contra todo lo que tenía raigambre nacional y teniendo ya la Constitución del 1991 como telón de fondo- el drama de la instauración de la apertura económica y el acondicionamiento del país para la recolonización norteamericana. Drama cargado de entregas de la soberanía, quebrantamientos constitucionales y procederes antidemocráticos. En la actualidad, como si esa componenda vendepatria no hubiese bastado, los episodios que rodean el referendo pastranista obedecen a un nuevo montaje de la obra, de semejantes o superiores consecuencias nefastas, pero esta vez en forma de tragicomedia. Otra vez aparecen los moralistas, como redivivos: los estudiantes de universidades aristocráticas y confesionales queriendo inventarse otra séptima papeleta, los colaboracionistas disfrazados de independientes, los medios de comunicación en su cacería de brujas en aras de la anticorrupción. Vuelven a proliferar lo infundios pseudo jurídicos de Cepedas y cepedines predicando recortes democráticos a la restringida democracia que se institucionalizó en 1991. De nuevo se dispone el cierre del Congreso, en un acto de alevosía con quienes lo eligieron hace dos años, y llevándose por delante tanto a los parlamentarios que “votaron a favor del presidente y éste los botó” como a quienes no votaron por él pero ahora, queriendo no enmendarle sino mejorarle la plana, están dispuestos a botarse ellos mismos.

Pero la identidad esencial que toda esta pantomima de la democracia tiene con los sucesos políticos de hace diez años, radica en que se dan en el marco de la nueva colonización imperialista. Esta es la razón para que los conceptos que expresó Francisco Mosquera hace casi una década revelen plena vigencia, pues tanto en esa época como ahora estamos ante un paso del gobierno dirigido a remover “cuanto obstáculo se interponga a sus objetivos estratégicos, los cuales no son otros que las exigencias del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, en la actualidad circunscritas a la liberalización de las economías de los países débiles y aceptadas por las clases dominantes de éstos para mayor gloria de los monopolios imperialistas, primordialmente los de Estados Unidos.”

Mediante el referendo, al igual que con instrumentos de carácter similar, como la asamblea constituyente que proponen otros sectores políticos, se tienden cortinas de humo con la pretensión de distraer al pueblo de su lucha principal y auténtica, la resistencia antiimperialista, y se entrampa a vastos sectores de la población para que apruebe reformas que por su misma naturaleza van en contra de sus más caros intereses. ¡ Llenemos los ámbitos de la geografía patria con sonoras voces de alerta y llamados a que la población rechace el referendo y repudie las políticas que el gobierno de Andrés Pastrana y su corte de cipayos políticos desarrollan con aviesas intenciones antidemocráticas y de traición nacional!

POR LA RECUPERACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO

(Declaración del MOIR en el Atlántico, firmada por su secretario regional)

Ante la grave situación por la que atraviesa la Universidad del Atlántico, y por algunas aseveraciones infundadas, queremos hacer las siguientes precisiones:

1. El señor Ubaldo Enrique Meza Ricardo desde hace más de un año dejó de pertenecer al Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR. Por tanto, ni representa nuestra política ni está autorizado para hablar en nombre de nuestro Partido, como tampoco en nombre de la Juventud Patriótica, organización juvenil del MOIR.

2. Al MOIR no le cabe ninguna responsabilidad en el manejo de la Universidad del Atlántico, puesto que no tiene representación en el Consejo Superior ni en el Consejo Académico ni en los Consejos de Facultades. Las vicerrectorías, las decanaturas, las escuelas, los departamentos y los centros de investigación están ocupados por personas ajenas a nuestra organización política.

3. La crisis de la Universidad del Atlántico se debe a la aplicación en ella de la nefasta política educativa del gobierno, de asfixia económica, impuesta al país por Estados Unidos a través del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y que ha encontrado en el rector a su más connotado aliado y ejecutor.

4. A la comunidad universitaria le reiteramos el llamamiento realizado a través de nuestro órgano de expresión, Avance Profesoral, para desplegar la más combativa lucha por la recuperación de la universidad pública, incluida la Universidad del Atlántico, fundamentada en los siguientes puntos:

¨ Financiación estatal adecuada para profesorado de tiempo completo, dotación, inversión, investigación y ampliación de cobertura.

¨ Aumento del profesorado de tiempo completo, por lo menos hasta un 80%, y garantías de programas de capacitación de posgrados.

¨ Congelamiento de matrículas y rebaja progresiva de ellas hasta la gratuidad completa.

¨ Programa de bienestar estudiantil en residencias, restaurantes, deportes y actividades culturales.

¨ Dirección colegiada democrática con participación mayoritaria de profesores y estudiantes, elegidos popularmente.

¨ Fortalecimiento de la docencia, de los pregrados y programas gratuitos de posgrados.

¨ Investigación científica independiente de condicionamientos y vinculada a la docencia.

5. La lucha por la defensa de la Universidad del Atlántico debe estar inmersa en la resistencia contra el imperialismo norteamericano. La recuperación de una universidad del más alto nivel científico, democrática, al servicio de la nación, será fruto de la lucha antiimperialista que libran los sectores populares, demócratas y patriotas. El proceso de recolonización que viene sufriendo Colombia no deja ningún campo al margen de la dominación imperialista, menos el de la educación. El peligro de una completa recolonización del país, sin descartar su balcanización territorial, obliga hoy más que nunca a los sectores universitarios a comprometerse con la defensa de la soberanía nacional y la integridad territorial de la patria. Resulta ineludible en cualquier circunstancia, pero más en la que vive hoy Colombia, la responsabilidad histórica de defensa de la soberanía nacional en el campo económico, político, cultural y educativo.

SIN LA RESISTENCIA ANTIMPERIALISTA COMO EJE CENTRAL NO PODRA CONSTRUIRSE VERDADERA ALTERNATIVA POPULAR

(Mensaje que el 12 de abril la dirección del MOIR le envió a Luis Eduardo Garzón y, por su conducto, al Frente Social y Político)

Hace casi un año sostuvimos con usted conversaciones en torno a su propuesta de conformar un frente que fuera alternativa a la grave crisis social y política que enfrenta la nación. De entrada aparecieron importantes coincidencias, entre ellas la defensa de nuestra soberanía, el combate contra la apertura y el neoliberalismo, incluidas las variantes reformistas que hoy se predican pretendiendo remozarlo, el respaldo a la producción nacional y la salvaguarda de los intereses y derechos de las gentes laboriosas. Todas estas coincidencias se apuntalaban en el hecho de que usted, en su calidad de presidente de la CUT, tiene como base social de su actividad a un buen número de organismos sindicales, mientras que nosotros, en razón de nuestra naturaleza política, tenemos como columna vertebral de nuestro trabajo a la clase obrera. Emprendimos entonces bajo su coordinación una serie de reuniones y actos con un conjunto de organizaciones políticas y sociales dispuestas a participar en la conformación del Frente Social y Político.

Convencidos de que este Frente debía constituirse en un polo generador de firme resistencia a las políticas prevalecientes, insistimos en dichas reuniones en que, junto a la indispensable solución de otros aspectos, se discutiese y acordase un documento que le sirviera de eje programático. Para que este fuera un manifiesto político sólido y orientador, era necesario que señalara como tarea principal liberar a la nación del actual proceso de nueva colonización a que la tiene sometida el gobierno de los Estados Unidos. Como lo expresamos en nuestra propuesta de Plataforma de Lucha para el Frente: “La creciente intervención norteamericana en lo económico, político y militar, se ha convertido en el principal factor que deforma nuestra economía, debilita la nación, amenazando con su desintegración, agudiza la violencia y asegura la permanencia en el poder de una minoría antinacional que conduce la nación hacia el precipicio”.

Al respecto viene al caso resaltar la armonía que con las anteriores consideraciones guardan los conceptos que aparecen en la declaración titulada 16 de Marzo, Jornada Nacional contra las Reformas Neoliberales emitida por usted, a nombre de la CUT, con dirigentes de las otras centrales sindicales. Allí se expresa que los propósitos reaccionarios del gobierno pastranista en una gama de asuntos claves para la población “contravienen el interés nacional y solo obedecen los dictámenes de Washington estipulados en el Acuerdo Extendido de Colombia con el Fondo Monetario Internacional y en el Plan Colombia, compromisos que se pretenden legitimar bajo las banderas de la paz y la erradicación del narcotráfico”. Más adelante denuncia que “dentro de los citados compromisos con el gobierno de Washington”, se dispone una política de gasto público “consistente en poner a todo el país a trabajar exclusivamente para un sector financiero controlado cada vez más por manos extranjeras”. Por último califica la actuación del gobierno como “la renuncia permanente a hacer valer el interés y la voluntad soberana de la nación sobre las pretensiones de los inversionistas y el gobierno del norte”.

Es obvio que si en el marco de denuncias y reivindicaciones sociales, este es el talante y el modo que correctamente se adopta en un comunicado público de las más importantes organizaciones sindicales del país, con mayores veras debe poseer rasgos antiimperialistas concretos y categóricos lo que se exprese en la declaración política de una agrupación que se propone asumir liderazgo en el cambio radical de las estructuras económicas y políticas de nuestra patria.

Pero a pesar de nuestro perseverante esfuerzo, no fue posible que la dominación ejercida desde Washington -causa mayor de los males que experimenta la nación y cuyas manifestaciones evidentes relevan de cualquier demostración teórica ya que se encuentran en todas las actividades económicas y sociales de Colombia- recibiera una condena clara y expresa como política del Frente. Para el MOIR tal negativa priva al Frente Social y Político de un principio fundamental que durante más de un siglo, a lo largo de la actual época histórica, siempre ha caracterizado aquí y en todo el mundo a la auténtica izquierda: la lucha contra el imperialismo. Hoy, ante la “globalización” -alias que le ha puesto Estados Unidos a su recolonización en marcha- es más plena nuestra certeza de que no podrá construirse una verdadera alternativa popular sin formular este principio y ponerlo en práctica consecuentemente.

Luego de analizar detenida y rigurosamente esta situación, hemos determinado que esta falencia programática del Frente Social y Político, que le quita un ancla necesaria para que nazca y se desarrolle arraigado a los más altos intereses y valores de la nación, imposibilita que asistamos a su acto de lanzamiento.

A sabiendas de que este acto se celebra en el contexto de la necesidad que tienen los demócratas y patriotas de unificar fuerzas a fin de enfrentar al imperialismo y la reacción, es nuestra esperanza que las tozudas realidades sociales -las que nos llevan a machacar ante nuestros amigos y ante el pueblo en el despliegue de la resistencia antiimperialista- creen un terreno político que le permita en el futuro al MOIR aunar esfuerzos con usted y con quienes hoy lo acompañan en esta empresa del Frente. Si tal es el caso, desde ya reiteramos nuestra disposición positiva y fraternal.

Atentamente,

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR)

Comité Ejecutivo Central

Héctor Valencia, secretario general

GUSTAVO UPEGUI, EJEMPLAR VIDA REVOLUCIONARIA

Gustavo Upegui nació en Girardot el 6 de enero de 1952 y su infancia estuvo marcada por el constante viajar de su familia a lo largo y ancho del país. Cursó estudios de secundaria en el Instituto Tecnológico Municipal de Cali. Fue una época de grandes privaciones, en la que tuvo que asumir responsabilidades de adulto.

Además de darle a conocer en carne propia los sufrimientos del pueblo, Cali le abrió a Gustavo la puerta para que su rebeldía encontrara cauce. Allí, siendo empleado bancario, fue elegido directivo de UNEB y en esa tarea fue como conoció al MOIR. En 1974 tomó la decisión de vincularse a nuestro Partido, al cual le dedicó durante 25 años lo mejor de su vida y a cuyos postulados revolucionarios guardó siempre lealtad. Despedido del banco a raíz de su activa participación en la huelga de 1975, viajó a Bogotá, donde continuó con su actividad política en los barrios populares.

Al año siguiente decidió acogerse al llamado de Francisco Mosquera y se descalzó a las breñas cundinamarquesas. Los campesinos lo conocieron de vereda en vereda vendiendo máquinas de coser y esparciendo como semilla la palabra revolucionaria, que en sus labios adquiría vibrante fuerza persuasiva.

Desde 1981 se radicó en Arauca. Acompañando una delegación del Teatro Libre de Bogotá, Gustavo llegó un día al corazón del Llano y, entusiasmado, se fue poco después de maestro a la vereda Puentetabla, de Tame, donde vivió la etapa más fructífera de su militancia. Ayudó a consolidar la Organización Campesina Intendencial de Arauca y fue elegido directivo de Asedar, la asociación de educadores. Por esa misma época fue encargado de la secretaría local del Partido en Tame.

En 1988 se trasladó a la ciudad de Arauca, donde continuó desplegando su ya vasta experiencia en la lucha sindical. Los trabajadores de la Empresa de Servicios Públicos de Arauca, Emserpa, como también los de la Gobernación, la Alcaldía, la salud y el petróleo, el magisterio y los vendedores ambulantes, contaron con su valiosa dirección. Al momento de su muerte era presidente de la seccional de la CGTD. Cada esquina de Arauca guarda grabados los ecos clamorosos de sus luchas.

La batalla contra la desviación oportunista de derecha que pretendía usurpar la dirección del Partido iluminó los dos últimos años de su vida. La derrota de esa contracorriente en Arauca obedece en buena medida a la estrecha ligazón de Gustavo con las masas y a su permanente estudio de la realidad y de la teoría marxista-leninista. Cumplió a cabalidad su compromiso frente a la clase obrera.

Su valerosa y significativa obra, en Gustavo adquirió carácter de titánico, pues desde su juventud sufría graves quebrantos de salud. Ese enemigo interno fue minando sus fuerzas. Agobiado por los padecimientos, el pasado 24 de diciembre su enfermedad tuvo un desenlace fatal. Esa noche, los trabajadores velaron en las instalaciones de la USO los despojos mortales de uno de sus más queridos dirigentes y al día siguiente lo acompañaron hasta su última morada.

Su ejemplo de revolucionario íntegro es un legado imperecedero.

NUESTRA PROPUESTA PARA EL FRENTE SOCIAL Y POLITICO

En la participación del MOIR en las reuniones preparatorias del Frente Social y Político, planteamos repetidamente la necesidad de acuerdos programáticos básicos. En la ponencia presentada al Seminario Nacional del 25 de febrero, concretamos nuestra propuesta al respecto, la cual fue suscrita por Gustavo Triana, Enrique Daza, José Fernando Ocampo, Francisco Valderrama, Francisco Cabrera y Carlos Naranjo

Colombia comienza el nuevo siglo sufriendo la creciente intromisión del gobierno de los Estados Unidos para someterla aún más a su saqueo y avasallamiento. La creciente intervención norteamericana en lo económico político y militar, se ha convertido en el principal factor que deforma nuestra economía, debilita la nación amenazando con su desintegración, agudiza la violencia y asegura la permanencia en el poder de una minoría antinacional que conduce la nación hacia el precipicio. Llevamos diez años de aplicación de la apertura neoliberal y el resultado no puede ser más desastroso: bancarrota de la producción industrial y agraria, con sus millones de desempleados e insoportables grados de pobreza y miseria para inmensas capas de la población.

El gobierno de Pastrana aplica obsecuente los dictados del Fondo Monetario Internacional, volcando sobre los explotados, oprimidos y marginados las nefastas consecuencias de más privatizaciones, más deuda externa, más y mayores impuestos, alzas permanentes en las tarifas de los servicios públicos, envilecimiento de los salarios, despojo de las conquistas laborales y reducción del gasto social a costa de la salud, la educación y la vivienda para los sectores populares, mientras aumentan las prebendas para los grandes consorcios y en especial para el gran capital extranjero, facilitándoles su avance en la superexplotación de la mano de obra, la toma del mercado y el saqueo de los recursos de la nación.

Como si fuera poco, la violencia y la inseguridad se intensifican por doquier y, con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico, Estados Unidos interviene descaradamente en los manejos del proceso de paz. El cuantioso apoyo que Clinton acaba de prometerle a Pastrana equivale a una intensa escalada en su intervención militar, lo cual traerá mayor represión, constituyéndose en serio obstáculo para que la clase obrera y el pueblo puedan crear y fortalecer sus organizaciones y movilizarse en la lucha por sus reivindicaciones y por la defensa de la patria.

Por ello, hoy más que nunca es indispensable la coordinación y la unidad de quienes estamos dispuestos a luchar por un futuro próspero, democrático y patriótico para la nación colombiana. En la búsqueda de estos altos objetivos y en el cumplimiento de las tareas para lograrlos, es indispensable la participación decidida de obreros, campesinos, indígenas, industriales, productores agropecuarios, estudiantes e intelectuales en un amplio haz de voluntades que, sin discriminación alguna de edad, sexo, raza, religión o color político, aglutine a todos los que estén por una nación unificada e independiente, libre de la dominación extranjera y del puñado de gobernantes al servicio de esa dominación.

La crisis causada por la apertura económica; la pérdida de soberanía y la consecuente pérdida de la capacidad de la nación para enrutarse por un camino de desarrollo; las dificultades crecientes para la mayoría del pueblo, y el deterioro de las reglas del juego democrático que han sido reemplazadas por la arbitrariedad, hacen necesaria la construcción de un Frente Social y Político que organice a los sectores afectados por las medidas y programas oficiales.

Para cumplir su papel de orientador y guía del pueblo colombiano, el Frente Social y Político debe contar con una Plataforma de lucha común que contemple los siguientes puntos principales:

1. Defensa de la soberanía y la independencia de la nación y mantenimiento de la unidad territorial de la república.

2. Resguardo y fortalecimiento del mercado interno frente a las arremetidas de las grandes multinacionales.

3. Control a las importaciones que lesionen la producción del país y rechazo a la política neoliberal de apertura económica y a las imposiciones del Fondo Monetario Internacional. Suspensión de las privatizaciones y del desmonte de empresas estratégicas para el desarrollo económico nacional y reversión al Estado de las que ya fueron vendidas al capital monopolista tanto nacional como extranjero.

4. Apoyo a los empresarios que contribuyen al desarrollo económico y social del país y fomento a la economía solidaria.

5. Estímulo a campesinos y agricultores mediante créditos de fomento, precios de sustentación, programas estatales de ciencia y tecnología e inversión pública en infraestructura y vías rurales.

6. Defensa y explotación racional de los recursos naturales y del medio ambiente.

7. Mejores condiciones de vida y de trabajo para la población; congelación de los precios de los artículos de primera necesidad y de las tarifas del transporte y de los servicios públicos. Aumento de sueldos y salarios, de tal manera que se eleve la capacidad adquisitiva de las masas trabajadoras, a la vez que se cumple con un requisito indispensable para fortalecer el mercado interno e impulsar la industrialización del país.

8. Control a la especulación y la usura y denuncia y castigo para los defraudadores de los recursos y bienes del Estado.

9. Establecimiento de un sistema fiscal basado en los impuestos directos y progresivos. Eliminación de cargas expoliadoras como el IVA.

10. Defensa y fortalecimiento de la salud y la educación públicas y categórico rechazo a la privatización de universidades, colegios y hospitales.

11. Establecimiento de planes de vivienda que eliminen la especulación y los abusos de los pulpos urbanizadores y la usura de las entidades financieras, y que faciliten al pueblo la adquisición de vivienda adecuada.

12. Plena vigencia de las libertades democráticas y de las garantías ciudadanas, respeto a los derechos de organización, reunión, protesta, movilización y expresión para el pueblo. Respeto a los derechos de organización, contratación colectiva y huelga para la clase obrera.

13. Solidaridad con todos los pueblos que luchan contra la opresión extranjera, contra las imposiciones de entidades financieras internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y en defensa de la autodeterminación y la soberanía de sus naciones.

El Frente Social y Político contará con organismos de dirección a nivel nacional, departamental y local, en los que deben concurrir representantes de las fuerzas políticas y sociales que compartan los objetivos del mismo. Para su funcionamiento y toma de decisiones, el Frente utilizará el método del consenso entre las fuerzas que lo componen, propiciando discusiones amplias y francas sobre los problemas centrales que se deban resolver. El Frente Social y Político se esforzará por acercarse a otras fuerzas de oposición nacionales y regionales; la defensa de la soberanía, el apoyo a las luchas populares, la instauración de normas civilizadas en la contienda política y la oposición a la apertura económica serán los parámetros para evaluar las posibilidades de trabajo conjunto con ellas.

Ante el conflicto armado que hoy desangra a Colombia, el Frente Social y Político, al tiempo que respalda una salida política que preserve la soberanía e integridad de la nación, desarrollará con autonomía orgánica e independencia programática toda clase de actividades que contribuyan a la paz que anhelan las mayorías nacionales. El Frente Social y Político rechaza el terrorismo, el secuestro, el atentado personal, la extorsión, las desapariciones forzadas, la coerción y el genocidio como herramientas de lucha, cualesquiera sean los actores en conflicto que las utilicen.

El Frente Social y Político apoyará e impulsará las protestas de la ciudadanía, las huelgas y paros cívicos y las diversas expresiones de descontento contra las políticas impuestas por el capitalismo internacional y el gobierno proimperialista, y pugnará por convertir la inconformidad aislada y sectorial en un gran torrente de rebeldía popular. El Frente Social y Político cree en la lucha de las masas y en que sólo mediante su movilización se podrán conseguir las grandes transformaciones que Colombia necesita.

Expresamos el reconocimiento al compañero Luis Eduardo Garzón por sus esfuerzos unitarios y esperamos que bajo su conducción se logre crear el Frente Social y Político y avanzar en su consolidación y desarrollo.

¡Construyamos un gran Frente Social y Político y luchemos unidos por la soberanía, la integridad territorial, la democracia popular y el desarrollo económico de nuestra patria!

Plan de acción

El Frente Social y Político debe lanzar de inmediato un plan de acción que incluya vigorosas protestas nacionales contra la administración de Andrés Pastrana y las imposiciones del gobierno norteamericano, que buscan profundizar la política de apertura económica. Es urgente que el Frente impulse tareas en defensa de la salud y la educación públicas, contra las privatizaciones y la reestructuración de empresas estatales, contra las alzas en los impuestos y en las tarifas de los servicios públicos y, en general, contra toda medida que lesione los intereses de los sectores populares y vaya en menoscabo de los bienes de la nación.

Bogotá, febrero 25 de 2000

Ponencia presentada por la delegación del MOIR al Seminario Nacional del Frente Social y Político.

Gustavo Triana, Enrique Daza, José Fernando Ocampo, Francisco Valderrama, Francisco Cabrera, Carlos Naranjo.

MULTITUDINARIO RECHAZO A LAS IMPORTACIONES DE CAFÉ

Cerca de 20 mil cafeteros colombianos se reunieron en una extraordinaria marcha de protesta contra las importaciones de café anunciadas por el ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, y el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Jorge Cárdenas Gutiérrez. Caficultores de más de 100 municipios marcharon desde la Plaza de Banderas hasta la Plaza de Bolívar de la capital de Risaralda, donde intervinieron Ángel María Caballero, presidente de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, Jorge Enrique Robledo, máximo dirigente de la Unidad Cafetera Nacional y Aurelio Suárez, coordinador de esta organización en Risaralda.

Ángel María Caballero repudió las importaciones de café, y planteó la necesidad de profundizar y ampliar las movilizaciones de los agricultores para materializar en un gran torrente de lucha popular las consignas de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria: no a las importaciones agrícolas, condonación total de las deudas del sector rural, precios de sustentación remunerativos y estables, créditos de fomento, apoyo estatal a la investigación y la transferencia de tecnología, control a la calidad y a los precios de los insumos y, en general, por la defensa del golpeado sector agropecuario.

Jorge Enrique Robledo exigió un cambio radical en la cúpula de la Federación, culpable de. la desastrosa política cafetera que tiene en la ruina a miles de productores y que en el curso de unos pocos años a disminuido en más de 50% la producción del grano, base de la economía nacional durante el siglo pasado y producto insignia del país. Robledo señaló que es indispensable una política que, además de la condonación de las deudas cafeteras, establezca un programa general de renovación de los cafetales. Terminó haciendo un llamado para no permitir que continúe la irresponsabilidad de una dirigencia nacional que la única solución que encuentra para todos los males es la importación masiva, sin que los conmueva la quiebra generalizada de nuestra economía.

En Pereira, los cafeteros le anunciaron al gobierno la organización de un paro nacional agrario si no cambia su nefasta política de apertura y de desestímulo a la producción nacional.

GLOBALIZACIÓN Y EMPRESAS MULTINACIONALES

Por Alfonso Hernández

En lo que hace referencia a los asuntos económicos y políticos, las décadas culminantes del siglo XX serán recordadas como un período de máxima concentración mundial de capitales y de hegemonía norteamericana.

Bautizada con el pomposo nombre de globalización, la época emergente al finalizar la Guerra Fría abrió de golpe enormes posibilidades a las expediciones imperiales. No sólo los haberes del rival de la víspera se sumaron a la arrebatiña, también las naciones sometidas de vieja data a la férula neocolonial hubieron de eliminar, por órdenes perentorias del Banco Mundial y del Fondo Monetario, cualquier restricción a los apetitos de los monopolios. Además, en las potencias se vive un verdadero frenesí de compras de empresas y en todos los continentes campea la especulación financiera.

Unos pocos centenares de compañías que durante décadas habían venido extendiendo sus operaciones a diversos países, dotadas con la agilidad del transporte moderno, de las computadoras y de las telecomunicaciones, han llegado a tener el mundo literalmente al alcance de la mano.

Esta gran capacidad para expandirse encarniza aún más la disputa; los consorcios norteamericanos, europeos y japoneses contienden, con el apoyo de sus Estados, por el control de cada empresa, de todo mercado. Cualquier rasgo de soberanía patria o el más ínfimo derecho obrero entorpecen su febril carrera. Las burguesías de alcance meramente nacional son engullidas o se subordinan a los conquistadores.

La gula de éstos ha tenido devastadoras consecuencias; la crisis hace presa un día de México, el otro de Asia y en seguida se extiende a Rusia y América Latina. El tercer mundo ve cómo se arruinan sus renglones productivos, el desempleo se generaliza y los salarios caen a niveles miserables. Las monedas, objeto de maniobras de los financistas, ganan y pierden valor con la brusquedad de una montaña rusa. Varios gobiernos han llegado a la insolvencia y en las metrópolis mismas crece la miseria.

Pero el “nuevo orden” viene arremolinando una enorme resistencia. Si las décadas finales del siglo XX serán recordadas por la concentración de la riqueza, las primeras de la naciente centuria habrán de serlo por el auge de las luchas. En la cumbre de la Organización Mundial del Comercio, realizada recientemente en Seattle, urbe tan amada por los ejecutivos de empresa, se vio cómo las políticas en marcha provocan el rechazo conjunto de los proletarios de las diferentes latitudes. El valeroso levantamiento de los ecuatorianos mostró que los rigores de la globalización empujan a vastas capas sociales a resistir. Son dos hechos que advierten que miles de millones de seres no están dispuestos a permitir que se les sojuzgue indefinidamente.

Estas sacudidas han abierto un gran debate sobre el rumbo de la economía y la política mundiales. El triunfalismo de los dueños del orbe se ha trocado en preocupación, y su angustia de la hora vuelve a ser cómo apuntalar el andamiaje de su sistema social. Los más sagaces de ellos reconocen que “el capitalismo mundial se está derrumbando”. Muchos añoran los viejos tiempos y suspiran por volver a las épocas de Roosevelt o de Kennedy, a las que denominan, con desfachatez, estado social o de bienestar. No faltan quienes, para exonerar a los monopolios, culpan sólo a los teóricos neoliberales de las dificultades que enfrentan, e imploran que se establezca un control mínimo a las manipulaciones financieras. Todos declaman su amor por los pobres y urgen la aplicación de una política social que dé sosiego… a los más poderosos. Keynesianos y neoliberales, las dos grandes corrientes del pensamiento económico imperialista, se hallan enzarzados en una agria polémica acerca de cómo prolongarle la vida al capitalismo.

En lo que sí hay coincidencia es en el propósito de seguir favoreciendo las inversiones extranjeras y facilitando el ensanchamiento de las multinacionales. Por ello, este artículo se referirá a ese aspecto, que algunos consideran la parte “buena” de la globalización, dejando para uno posterior el análisis de las operaciones y de las instituciones exclusivamente financieras, hasta donde sea posible hacer esta diferencia.

La globalización: auge de exportación de capital1
Uno de los rasgos más característicos de la globalización es la masiva exportación de capitales. El fenómeno en sí no es nuevo, se convirtió en un factor de importancia a finales del siglo XIX y comienzos del XX, lapso en que el capitalismo pasó de la libre competencia al monopolio, como lo explicara Lenin. En unos cuantos países ricos, en los cuales la acumulación había alcanzado proporciones gigantescas, se produjo, sobre la base de la concentración de la producción, un enorme aunque relativo excedente de capital, que buscaba afanosamente invertirse en el extranjero.

Según la definición de la Unctad, la inversión extranjera directa, IED, materia de este escrito, se da cuando el capitalista foráneo compra una empresa, la construye o adquiere una parte importante de sus acciones y de la responsabilidad en su administración. Generalmente se trata de una operación con miras de largo plazo, hecha por una multinacional productora de bienes o servicios. Con ella busca hacerse a un mercado, aprovechar los recursos naturales o explotar mano de obra de otra nación.

Las cifras ilustran hasta qué punto es urgente para los oligopolios incursionar allende sus fronteras. El monto acumulado de la IED se ha multiplicado por cuatro en once años:

Año monto
1987 1 billón de dólares2
1993 2 billones de dólares
1996 3,2 billones de dólares
1998 4,2 billones de dólares.

En el periodo comprendido entre 1978 y 1981, los flujos transfronterizos de capitales crecieron un promedio anual de 11%; entre 1986 y 1990, 27%; entre 1991 y 1995, 16%. En el año 1996, el 6% y en sólo 1997, 25%.

De manera resumida, podemos decir que las tasas de incremento de la IED superan las de las exportaciones, las de formación bruta de capital fijo y las del PIB mundial. Empero, ha de señalarse que con frecuencia dichos negocios se adelantan sin ningún desembolso de dinero, ya que se han ingeniado la manera de echar mano a una porción de otras compañías, mediante el aporte de “intangibles”, como es el caso del conocimiento administrativo o técnico. Además, la repatriación de utilidades puede con prontitud superar el valor del capital inicial. Las multinacionales también acostumbran adquirir con dinero proveniente de empréstitos o de ventas de acciones y bonos. Compran con el ahorro de otros. En Estados Unidos, principalmente, está en boga el trueque de acciones.

Las multinacionales, aquellas que realizan operaciones en varios países y cuyo contacto con el exterior no se limita a la exportación de mercancías o servicios, también han aumentado rápidamente.

Año Casas matrices Filiales en el extranjero
1990 37.000 170.000
1996 44.000 280.000
1999 60.000 500.000

Como punto de comparación vale la pena anotar que en los años setenta había siete mil casas matrices en los principales catorce países inversionistas; al comenzar los años noventa su número alcanzaba las 24 mil.

Es tal el poderío de las empresas multinacionales que una tercera parte del comercio mundial se realiza en el seno de ellas, el denominado comercio intrafirma. Los defensores de la apertura y de la liberalización alaban el desarrollo del intercambio entre naciones pero callan el hecho de que una buena porción de él se lleva a cabo como tráfico interno de gigantescos consorcios. Esto es lo que ocurre con muchas de las exportaciones de nuestros países.

Hay algo más alarmante aún: un tercio de los activos del sector productivo privado del mundo están bajo alguna forma de control de las multinacionales. Esto significa que millones de empresas de todo tamaño, en todos los puntos cardinales, son meramente tributarias de las multinacionales, a través de sociedades, alianzas, subcontratación, franquicias u otras formas.

Agreguemos que las filiales en el extranjero contaban, en 1998, con más de 35 millones de empleados. Estos datos nos permiten adelantar una conclusión: que se irá corroborando a lo largo del escrito. Nunca antes había trabajado tanta gente para tan pocos. Nunca antes había sido tan claro el antagonismo entre la producción social y la apropiación individual.

Pero examinemos cuáles son los países que invierten y dónde lo hacen.

Estados Unidos es, desde hace varios años, el que más inversión recibe. Esto se debe a la oleada de fusiones y adquisiciones, instrumento principal en la pelea por el dominio de los mercados. La compra de Chrysler por Daimler Benz y la de Amoco por la British Petroleum, sumaron más de 90 mil millones de dólares, la mitad de todo el capital que ingresó en 1998 a Estados Unidos. Gran Bretaña y Alemania, seguidos de Japón, son los que han movilizado las mayores sumas a Norteamérica. La desenfrenada actividad de las bolsas de valores y la capacidad de compra de los habitantes son otros factores que hacen atractivo al coloso del Norte. Ninguna compañía puede pretender envergadura mundial si no posee negocios de importancia allí.

La Unión Europea capta el 36% de la IED, buena parte de la cual proviene de Estados Unidos, que dirige el 54% de sus capitales a dicha zona. También hay una fuerte tendencia a las fusiones entre empresas de los países miembros de la Unión Europea. Ésta, encabezada por los gobiernos de Alemania y Francia, se da prisa por culminar la construcción de un mercado de dimensiones tales que pueda contrapesar el poderío del Tío Sam.

Pero Estados Unidos y la Unión Europea no se limitan a penetrar el mercado del adversario, la rivalidad por ejercer control sobre los países neocoloniales también se agudiza. Al terminar los años setentas, las naciones rezagadas recibían el 15% de la IED; en 1980 y 1981, subió a cerca de 45%, que se destinó principalmente a las regiones petroleras. La crisis de la deuda hizo bajar esos porcentajes a 15% y en 1997 habían subido, otra vez, a 37%.

Por mucho tiempo EU ha sido, con gran ventaja, el mayor inversionista. Le sigue Gran Bretaña, su principal aliado, y luego vienen Alemania y Francia. Japón, uno de los principales en el periodo comprendido entre 1986 y 1990, ha venido perdiendo protagonismo por causa de su crisis.

Concentración de capitales
Hemos señalado que en el mundo hay unas 60 mil casas matrices de empresas multinacionales, las que poseen alrededor de 500 mil afiliadas en el extranjero. Este dato oculta un hecho de cardinal importancia: el grado de concentración del capital. Las cien más grandes, 0,16% de las casas matrices, ordenadas de acuerdo con el monto de sus activos foráneos, poseen 4,21 billones de dólares en activos totales. Nótese que su monto es semejante al acumulado en el exterior por todas las multinacionales.

Esas cien gigantes son dueñas de 1,8 billones de dólares en activos en el extranjero, más de un tercio del acumulado total de IED. Fortune afirma que 500 empresas tienen activos por un valor de 34 billones de dólares, y The Economist3 estima que mil compañías gigantes controlan cuatro quintos del producto industrial del mundo. Estas últimas cifras incluyen empresas como las de aeronáutica, que tienen un gran peso económico pero cuya producción no es internacional, pues se hace fundamentalmente en el país sede, como es el caso de la Boeing.

De las cien más grandes compañías multinacionales, 27 son norteamericanas, 11 del Reino Unido, 11 de Alemania, 17 de Japón, 13 de Francia, 3 de Holanda, 3 de Italia, 5 de Suiza, 3 de Suecia, 3 de Canadá, 1 de Bélgica, 1 de Australia y hay dos del tercer mundo: Daewoo, de Corea, y Petróleos de Venezuela. En la Tríada, Estados Unidos, Unión Europea y Japón, se concentra el 90%.

En cada país se da un alto grado de concentración de la inversión. De las 3.400 casas matrices con sede en los Estados Unidos, sólo cinco controlan el 19% del acumulado de la IED gringa; y 50, el 1.5% de las empresas, poseen el 63% de la IED. Una situación similar se vive en los diferentes países capitalistas.

Las solas estadísticas desmienten categóricamente a quienes pregonan que se vive una época de mercados libres, abiertos, llenos de oportunidades para todos. Los enormes caudales acaparados por pocas manos determinan que toda desregulación favorezca inevitablemente a los tiburones de las finanzas. Del monto de las operaciones en el exterior se colige, además, la necesidad que tienen las firmas en mención de un fuerte respaldo estatal. Sin apoyo militar y político, las propiedades ubicadas en otras naciones carecerían de toda seguridad. Con frecuencia militarmente es como se barren los obstáculos que encuentran los monopolistas. Además, los altos funcionarios del Estado y los diplomáticos norteamericanos arrancan prerrogativas para sus inversionistas en la banca japonesa, en el comercio agrícola con Europa o en la ya agobiada Latinoamérica. Como si eso fuera poca cosa, el Fondo Monetario, el Banco Mundial y Naciones Unidas, entre otras, actuando como supraestado, imponen disposiciones favorables a los conglomerados. Éstos actúan en indisoluble alianza con el Estado imperialista, digan lo que quieran los profesores neoliberales. La información de la revista Time4 sobre la manera como Carl Lindner compra a Clinton y a republicanos y demócratas, para que el gobierno defienda los intereses de Chiquita Brands es apenas un ejemplo.

La gran oleada de fusiones y adquisiciones revela la verdadera naturaleza de rapiña de la globalización. La prensa internacional nos sorprende frecuentemente con noticias acerca de nuevos y colosales negocios. Un día Mercedes Benz compra a Chrysler, otro Vodafone obtiene a AirTouch y luego a Mannesman. America Online se hace a Time Warner. Los montos de los tratos son cada vez más elevados. En 1990 hubo fusiones por un valor de 159 mil millones de dólares; en 1998 por 404 mil millones, y en 1999 por 797 mil millones.

En los decenios de 1950 y 1960 la principal forma de entrar a los mercados externos era a través de inversiones nuevas; desde mediados de los años ochenta se utiliza primordialmente la compra de empresas, hecho que demuestra que la tan loada globalización consiste en una verdadera furia especulativa, alimentada por las políticas de privatización. En vez del esfuerzo por establecer nuevas factorías, toma impulso la maniobra para hacerse a las existentes. En América Latina cerca del 60% del capital extranjero que ingresa lo hace mediante la compra de empresas, principalmente públicas. Los dineros obtenidos por esas ventas se convierten luego en abonos a la deuda externa; así los linces de las finanzas se quedan con todo.

Pero los defensores de la apertura se afanan por demostrar que la economía del mundo constituye, en la actualidad, un mar de oportunidades para los países pobres; con frecuencia exaltan modelos y descubren milagros. Es el de Corea del Sur uno de los más afamados. Esta nación, cómplice de primera línea de Estados Unidos en la cruzada por abatir a sangre y fuego las luchas anticoloniales y por el socialismo, protegió y subsidió una serie de renglones productivos, mantuvo los salarios bajos mediante una férrea represión y logró formar enormes grupos económicos, los chaeboles, dueños de ramas económicas enteras, sobre cuya base han salido a competir en los mercados externos con algún grado de éxito. Daewoo es la única empresa privada del tercer mundo que figura entre las cien más grandes multinacionales. Luego de la crisis que sacudió al Asia en 1997, con la brusca devaluación de las monedas y el consecuente encarecimiento de la deuda de los chaeboles, el FMI impidió que el gobierno coreano los auxiliara. Se les llevó la insolvencia y mediante el chantaje financiero se obligó a los descaecidos tigres y dragones a liberalizarse aún más. Hoy el capital norteamericano y europeo está adquiriendo a precio de quema multitud de empresas en esa región. Ford y General Motors disputan por quedarse con la propiedad de Daewoo, la prueba fehaciente de que “no hay barreras para el tercer mundo”. Los capitalistas coreanos, que mantuvieron un Estado militarista para que el pueblo no los expropiara, están siendo expropiados por sus jefes y socios, los norteamericanos. La globalización permite a los imperialistas, y sólo a ellos, apoderarse de todas las riquezas, de las miles de empresas que se han venido desarrollando durante décadas en las naciones de Asia, Europa central y oriental y América Latina. Como explicara Francisco Mosquera se trata de un proceso de recolonización.

No sobra echar una mirada a lo que ocurre con los medios de comunicación. Éstos se han convertido en materia de jugosos negocios:5 Murdoch compró Tv Guide por un poco más de mil millones y a los pocos años la vendió por cinco mil millones de dólares. McChesney, quien ha hecho varias investigaciones sobre el asunto, sostiene que “tenemos sistemas de telecomunicaciones creados para servir a Wall Street y al Estados Unidos empresarial, y después al resto de la población en orden descendente, dependiendo de sus ingresos”. Según el estudio de Ben Bagdikian, “El monopolio y los medios de comunicación”, en 1984 había 50 compañías en la punta de la pirámide; otras investigaciones señalan que en 1990 había 23; en 1996 unas 10; hoy el número se ha reducido todavía más. Estos grandes conglomerados manipulan las noticias y fomentan una cultura superficial y proclive a los intereses monopolistas. Las exaltaciones a la democracia de hoy quedan en ridículo cuando se conocen estas cifras.

Toda esta agitación de fusiones y adquisiciones está alimentada en gran medida por un auge especulativo en la Bolsa de Valores. Los índices de Standard & Poor’s 500, Nasdaq y Dow Jones crecen de manera desmedida. Las acciones elevan sus precios hasta perder toda relación sensata con el valor de los activos o de las utilidades. En esto tienen mucho que ver las firmas de alta tecnología. America Online pasó de tener en 1992 un valor en bolsa de alrededor de dos mil millones a cerca de doscientos mil millones de dólares, el año pasado. Subidas semejantes experimentan Yahoo, Amazon.com y otras varias. Lo curioso es que estas compañías no pagan dividendos, y muchas de ellas tampoco obtienen ganancias. Pero fondos de pensiones, pequeños inversionistas y ahorradores y diestros especuladores invierten en dichos títulos y la gente que ha comprado uno de ellos se siente millonaria al ver cómo se inflan sus precios. Pero es imposible que las ganancias operativas lleguen algún día a dar soporte a los valores accionarios, según lo indican varios estudios.6 America Online, por ejemplo, tendría que aumentar en cinco mil millones de dólares sus ganancias anuales, por el resto de su historia, para mantener el precio de sus acciones. Los milagros de la nueva economía convertirán en mera realidad virtual las pensiones y los ahorros de muchísimos norteamericanos que se han dejado entrampar.

Centralización del capital
El capital no sólo se concentra, también se ha centralizado su manejo. Se trata aquí de la tendencia a organizar la producción sobre una base regional o mundial, lo que supone que las unidades ubicadas en unos países elaboran unas partes o componentes, y las situadas en otros, ensamblan. Este cambio en el funcionamiento tiene su origen en los años 60, cuando la recuperación de Europa y Japón acreció la competencia y se empezó a trasladar las operaciones intensivas en mano de obra a zonas con más bajos salarios, principalmente al este asiático y México. Se utilizó, en primer lugar, en la electrónica y en las confecciones y, posteriormente, se extendió a otras ramas. El desarrollo de los medios de comunicación, satelital por ejemplo, facilitó la coordinación requerida.

La forma tradicional de organización de las multinacionales consistía en una casa matriz, ubicada en el país sede, y unas filiales en el extranjero. La filial, que tenía un considerable grado de autonomía, operaba para el mercado interno del país receptor, adquiría materias primas y otros insumos y tendía a producir casi la totalidad de sus productos allí mismo. Las decisiones importantes acerca de las asignaciones de capital, del personal clave, de qué productos o servicios se vendían en el mundo, eran centralizados en la casa matriz, la cual concentraba las actividades de investigación y desarrollo. Pero en las áreas de manufactura, comercialización, finanzas y manejo de personal, las filiales gozaban de amplia iniciativa. La enorme escala productiva alcanzada, la necesidad de rebajar costos y la urgencia de disponer de todos los recursos de manera inmediata -por ejemplo, los ingresos de una filial en Colombia deben poder usarse para comprar una factoría en Tailandia- determinaron una creciente y rápida centralización.7

Los estudios de la Unctad confirman este fenómeno.8 En ellos se clasifica en tres los niveles de integración de las empresas: las filiales que operan casi exclusivamente para el mercado del país receptor (stand-alone strategies); en segundo término, las de integración simple (outsourcing), y, por último, las de integración compleja.

Las filiales del primer tipo, las más tradicionales, corresponden a las descritas arriba. Las barreras comerciales y los controles cambiarios determinan esa forma de relación con la casa matriz y reflejan un compromiso entre la multinacional y el Estado. La empresa explota el mercado interior del país receptor, incluso realiza exportaciones a partir de él, pero acepta las decisiones gubernamentales en materia de reinversión de utilidades, paga aranceles relativamente altos y por ello ha de interesarse por el desarrollo del mercado interior de dicha nación, pues allí vende la mayor parte de su producto. Éstas fueron las condiciones de ingreso de muchas multinacionales a los países latinoamericanos durante el periodo de la llamada sustitución de importaciones.

El otro nivel se denomina la estrategia de integración simple. En este modelo, outsourcing, algunas actividades se realizan en el país receptor y se ligan al trabajo hecho en otra parte, de preferencia en países desarrollados. Las industrias del calzado y el vestido están entre los numerosos ejemplos de esta clase de producción internacional; a ella acuden las grandes cadenas de ventas al por menor, tales como Montgomery Ward y Marks and Spencer. En los servicios, algunas empresas utilizan filiales extranjeras a las que contratan para el proceso de datos. La afiliada o el subcontratista están sujetos a la dirección y control de la casa matriz. En comparación con la filial semiindependiente mencionada arriba, en este caso hay un grado mucho mayor de centralización. Esta clase de subsidiaria depende poco del mercado interior del país receptor; para ella son ideales las ciudades Estado como Singapur, o los países pequeños como Costa Rica, Haití o la República Dominicana. Su desarrollo impone eliminar o reducir a su mínima expresión los aranceles, la protección laboral, las leyes sobre repatriación de utilidades, las exigencias de utilizar materias primas o valor agregado locales. Con frecuencia operan en zonas francas o en parques industriales, por las razones ya mencionadas. El Estado nacional ha de eliminar los pocos requisitos que ponía al capital foráneo. En este tipo de integración tuvieron su origen las famosas maquiladoras. Nike, de Estados Unidos, por ejemplo, subcontrata la manufactura de sus zapatos y ropa deportiva en 40 sitios distintos del sur y el sudeste asiáticos. El diseño y la mercadotecnia son hechos por la casa matriz, y los nuevos modelos son enviados por satélite a Taiwán. En años recientes, Nike ha extendido sus operaciones a China, Indonesia y Tailandia, las cuales ofrecen costos laborales sumamente bajos.

Finalmente, existe la llamada integración compleja, en la cual la empresa está en capacidad de producir parte o la totalidad del producto en cualquiera de las filiales. En Europa, las multinacionales vienen organizándose regionalmente, y planean sus operaciones y su mercado para toda la Unión Europea; es el caso del funcionamiento de Ford en dicho continente.

El hecho relevante consiste en que la centralización del capital se da a costa de los salarios. La internacionalización productiva hace que el ejército de reserva funcione mundialmente, ya que las reivindicaciones de los obreros son denegadas con la amenaza de trasladar las operaciones a otro punto del planeta. El Estado nacional tiene que rebajar o suprimir aranceles e impuestos al capital, para cargárselos al pueblo. De otra manera no sería posible este funcionamiento, que exige que un producto sea exportado y reimportado en el proceso de elaboración. Por ese solo hecho, los países coloniales con mercados internos grandes representan un riesgo, pues pueden, según las circunstancias políticas, adoptar medidas de protección y elevar los tributos. Un miniestado difícilmente puede tomar una medida semejante. De ahí el impulso que se da a las ciudades Estado o al Estado región, en los cuales se está fragmentando a nuestras repúblicas mediante las tan publicitadas estrategias de desarrollo regional y ordenamiento territorial. Mientras la organización del capital, la empresa, se agiganta, los Estados pobres deben achicarse. ¡Ésta es la típica política actual de recolonización!

El anterior recuento permite confirmar cuánta razón tenía Lenin en su análisis marxista del imperialismo. Ya en 1916 enumeró sus cinco rasgos fundamentales: 1) la concentración de la producción y del capital llega hasta un grado tan elevado de desarrollo, que crea los monopolios, los cuales desempeñan un papel decisivo en la vida económica; 2) la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este ‘capital financiero’, de la oligarquía financiera; 3) la exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia particular; 4) la formación de asociaciones internacionales monopolistas de capitalistas, las cuales se reparten el mundo, y 5) la terminación del reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes.9 ¡Cuánta vigencia tiene su análisis! Hoy las contradicciones entre la producción social y la apropiación individual se han agudizado al máximo. Igual ocurre con el antagonismo entre los imperialistas y los países dominados. El paso del tiempo no ha hecho caducar las tesis de Marx y de Lenin; por el contrario, las ha confirmado. Y en la medida en que los inconformes del globo las hagan suyas, lucirán más lozanas.

Notas:

1 La información que da sustento a este artículo se ha tomado de World Investment Report, que publica anualmente la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, Unctad. Se utilizaron principalmente los correspondientes a 1993, 1997 y 1999. Cuando la fuente sea otra, se indicará.

2 Un billón es un millón de millones, la unidad seguida por doce ceros. Para tener una idea de cuánto significan estas cifras, es bueno tener en cuenta que el PIB de Colombia es de alrededor de 85 mil millones de dólares (0,085 billones de dólares).

3 The Economist, enero 29 de 2000, The World’s View of Multinationals, pág. 21.

4 Time, febrero 4 de 2000, Vol. 3, Nº 5, págs. 4 a 8.

5 La República, Diario Mundial, diciembre 8 de 1999, Danny Schechter, “Los medios de comunicación prosperan, pero las fusiones idiotizan las noticias”.

6 Fortune Americas, febrero 4 de 2000, Vol. 4, Nº 3, pág. 15. Geoffrey Colvin.

7 Peter Drucker, La nueva dimensión de la administración, Bogotá, Editorial Norma, 1985, Cap. 4.

8 Unctad, World Investment Report, 1993, pág. 118-131.

9 Vladimir Ílich Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Tomo 5, Obras Escogidas, Moscú, Editorial Progreso, pág. 459.