LAS CARRETERAS FUERON DEL PUEBLO

En Atlántico

Desde las cinco de la mañana, habitantes de los barrios San Martín y San Luis, en Barranquilla, iniciaron el bloqueo de la carretera de “La Cordialidad”. Sólo en las horas de la tarde, y utilizando armas de fuego, fuerzas combinadas de la Marina, el Ejército y la Policía, pudieron avanzar por la importante vía interdepartamental. Cambiando de táctica, los manifestantes se disgregaron en pequeñas brigadas que hostilizaron hasta el anochecer a los uniformados.

También interrumpieron los barranquilleros el tránsito en la Autopista del Aeropuerto, en la Troncal del Caribe y en la Carretera de Oriente. Nuevos contingentes se sumaron a la insubordinación en los barrios Cevillar, Los Educadores, El Hipódromo, Simón Bolívar y El Bosque. Cerca a la invasión urbana “La Chinita” dos vehículos fueron incendiados.

Todo el comercio de Barranquilla se paralizó y, según reconoció El Tiempo, en la zona industrial solo unas tres factorías operaron normalmente. En el terminal marítimo no hubo labor alguna, en la Zona Franca apenas se trabajó en un 40% y en la Electrificadora del Atlántico las actividades fueron parciales. Hasta en la Gobernación y la Alcaldía se hizo notoria la ausencia de centenares de empleados.

Como fruto de las embestidas castrenses, en La Cordialidad y el barrio El Bosque resultaron heridos a bala Eduardo Pino, Miguel Amaya, Adolfo Guzmán, Erasmo Anaya y una joven no identificada.

Al Coliseo Cubierto fueron conducidos por la policía más de mil manifestantes y Eduardo Santiago, presidente de Utemac, fue condenado a seis meses de prisión.

En los municipios de Santo Tomás, Manatí, Baranoa, Sabanalarga y Sabanagrande, los pobladores se tomaron las plazas, obstaculizaron el tránsito y apedrearon edificios públicos.

LOS MAESTROS NO SE DOBLEGAN

A partir del 22 de agosto, el magisterio inició el paro nacional acordado por la Federación Colombiana de Educadores FECODE, y allí donde las condiciones no permitieron un cese total de actividades, llevó a cabo jornadas de apoyo al movimiento. Sus objetivos fueron la derogatoria del decreto 128 o Estatuto Docente, y de los artículos 2º. y 3º. del decreto 2132, en los que se faculta a gobernadores, intendentes, comisarios y al alcalde mayor de Bogotá para destituir maestros, y se suspenden las garantías del escalafón. Se luchó, además, por un régimen salarial justo, el reintegro de los educadores sancionados, la libertad de los detenidos y la reapertura de las universidades cerradas por el gobierno. El gremio no se amedrentó por la salvaje represión lanzada sobre sus movilizaciones, ni por la cárcel y despido que padecieron decenas de sus más destacados activistas, ni aun por la amenaza de descuentos salariales.

Acrecentando la insubordinación del pueblo

La lucha de FECODE engrosó el gran torrente de rebeldía popular contra el actual régimen, y coincidió con las valerosas huelgas de los trabajadores del petróleo, el cemento e Indupalma, y con el Paro Cívico Nacional, en cuya preparación y desarrollo el movimiento magisterial estuvo en primera línea. El 22 de agosto, quince departamentos iniciaron la contienda de los servidores de la educación, que a los pocos días cubría casi todo el país. El cese de actividades se inició con desfiles, asambleas y campañas de agitación, contra las cuales desplegó el gobierno toda su brutalidad. Así, en Medellín, cuando más de 6.000 afiliados a la Asociación de Institutores de Antioquia, ADIDA, estaban reunidos en asamblea, la Fuerza Disponible allanó su sede y detuvo a 266 maestros.

El 31 de agosto, una marcha pacífica de educadores que se dirigía de Armenia a Calarcá, bárbaramente interceptada en el puente de La Florida por la caballería, se convirtió en una verdadera batalla campal. En Neiva, el 3 de septiembre más de 4.000 educadores se tomaron la Plaza Santander, hicieron un mitin y la evacuaron antes de que la policía tuviera tiempo de intervenir.

Cientos de sancionados y detenidos

En Antioquia ha sido sentenciado a 120 días de cárcel Francisco Monsalve, del Comité Ejecutivo de FECODE y secretario general de ADIDA. En Bucaramanga, David Flórez, dirigente de ASPES, a 120 días; Pompilio Ávila, presidente del consejo estudiantil del Colegio de Santander, y Rafael Ochoa Fiscal de ASANDIP, a dos meses. En Huila hay 18 despidos, entre ellos Miller Dussán, dirigente nacional de FECODE, y 23 sancionados por un año.

En el Quindío está encarcelado Carlos Leiva, presidente del Sindicato de Institutores de Enseñanza Pública, y en Atlántico, a 40 días, Eduardo Santiago, presidente de la Unión de Profesores de Educación Media. Fueron botados seis maestros en el Banco y dos en Ocaña. En Meta, uno de los 13 detenidos, Josué Saldaña, está gravemente herido a consecuencia de los golpes que le propinó la policía.

Todo el pueblo con los maestros
Los padres de familia hicieron suya la pelea del magisterio, y se organizaron para apoyarla y difundir sus consignas. La Asociación Sindical de Profesores Universitarios, ASPU, también se unió a la lucha de sus compañeros de primaria y secundaria. Alumnos de diversas universidades llevaron a cabo acciones de respaldo y el clero progresista de numerosos municipios hizo sentir su decidido apoyo al movimiento.

Además de la fraternal ayuda que recibió el gremio por parte de la clase obrera, de las organizaciones campesinas y de los partidos de izquierda, con él se identificó el pueblo de barrios y municipios, que concurrió masivamente a sus concentraciones públicas. Sea cual fuere el resultado del conflicto, lo cierto es que ningún sector revolucionario ha contribuido últimamente con tantas peleas a elevar la conciencia y la unidad del pueblo colombiano.

NADA CONTUVO A LAS MASAS

La nota característica del 14 de septiembre en Antioquia la constituyó la parálisis generalizada que afectó en mayor o menor medida a todo el departamento. Pasando por encima de la cruel represión desatada en esta sección del país y acatando la orden de cese impartida por las centrales CSTC, CGT, UTC y CTC, las masas obreras de las distintas ramas de la producción atendieron los múltiples frentes de lucha. En Turbo el gobierno implantó el toque de queda pero no consiguió apagar la rebeldía. Y así en otras partes en donde las medidas oficiales solo lograron avivar las llamas prendidas desde el amanecer del miércoles del Paro Cívico Nacional.

Todos pusieron su grano de arena
La masacre de una decena de personas, las heridas propinadas a innumerables manifestantes y la captura de varios centenares de dirigentes y activistas del movimiento sindical y de los partidos de izquierda, tampoco pudieron evitar que en Medellín la protesta se sintiera en todo su rigor. La capital antioqueña vio quebrantada completamente la normalidad de fábricas, transporte, comercio, servicios, educación y demás actividades cotidianas. Las gentes de los barrios esparcieron por vías y arterias adyacentes troncos, rocas, llantas incendiadas, botellas rotas, grapas y la infalible tachuela. Todos los sectores sociales oprimidos y discriminados pusieron su grano de arena. Por ejemplo, un automotor fue incendiado en la zona de Santacruz, frente a una iglesia, y cuando los piquetes armados acudieron al lugar encontraron a la multitud congregada ante un sacerdote que explicaba la conveniencia del movimiento.

En Aranjuez, las llantas ardieron en cada esquina y la autopista Medellín-Bogotá quedó taponada por los residentes de Moravia y Zamora. Cosa igual sucedió con las rutas hacia el noroccidente y sureste antioqueños. Incontables invasores de Santo Domingo ocuparon la carretera de Medellín a Guarne, desplegando pancartas del Frente por la Unidad del Pueblo, FUP. En el corregimiento Machado dos radiopatrullas huyeron ante el apedreo organizado por los campesinos. En la Central Mayorista no se subastó una sola tonelada de alimentos y el aeropuerto Olaya Herrera canceló la mayoría de los vuelos.

Hombro a hombro con los insumisos
Proletarios de numerosas factorías salieron a las calles a exteriorizar su repulsa al régimen, y los maestros, en huelga desde el 22 de agosto, intensificaron sus reclamos. Varias reuniones comunales se convirtieron en mítines contra López Michelsen. La Juventud Patriótica, JUPA, participó hombro a hombro con los insumisos en el cumplimiento de la batalla general, tal como lo había consignado públicamente en una asamblea general de estudiantes celebrada en la Universidad de Antioquia. El 15, el estudiantado del Liceo Antioqueño se enfrentó con atrevimiento a la policía resultando heridos a bala cinco jóvenes. Ese mismo día más de 4 mil educadores desfilaron y se concentraron en la Plazuela Nutibara y el 16 su sede sindical fue allanada por segunda vez en un mes.

Víctimas del mandato represivo
Con premeditada sevicia, la fusilería gobiernista disparó contra los habitantes de los suburbios de Medellín. En El 12 de Octubre, luego de violentar la puerta, un soldado descargó su arma sobre Mercedes Chica Colorado, una joven e indefensa mujer embarazada, quien murió poco después. En otros lugares se informó que por lo menos seis personas perecieron bajo el fuego oficial.

Encarcelados dirigentes revolucionarios
Los uniformados detuvieron al militante de nuestro Partido Alfonso Calderón, del Comité Regional, y Marlie de Valencia, secretaria del Sindicato de Vicuña, cuando repartían volantes de la ANAPO y el MOIR llamando al paro.

Por idénticas razones se privó de la libertad a los moiristas Apolinar Muriel en Yarumal, Alberto Arroyave en Urabá, Antonio López y Basilio Calazans en Puerto Berrío y, en Bello, a José López, de la dirección del Sindicato de Jornaleros Agropecuarios de Antioquia.
E
l compañero Álvaro Bedoya fue condenado a 60 días de prisión por el alcalde de Turbo. Darío Acevedo, presidente del Comité de Lucha por la Unidad Sindical, CLUS, y Héctor Vásquez, tesorero del Sindicato de Polímeros, también arrestados el 14 de septiembre, recibieron penas por 180 días.

Cuando cumplían una representación, agentes de Itagüi apresaron a Eduardo Cárdenas y Carlos Valencia, del Pequeño Teatro de Medellín, integrantes del frente artístico del MOIR, acusados de «ridiculizar al gobierno».

VENCIDA POR LA REACCIÓN INDUPALMA

Fue un jueves ardiente cuando las mujeres de Indupalma abandonaron su sitio en la carpa de huelga y emprendieron la marcha hacia el puesto militar, con la firme intención de liberar a los dirigentes obreros detenidos. Cuando un capitán anunció que estos serían trasladados en avioneta a Bucaramanga, la respuesta fue altanera: “La avioneta no la dejamos despegar porque nos echamos todos boca abajo en la pista”.

El 16 de agosto estalló la huelga de los trabajadores de contratistas. A los dos días fue detenida la delegación de Utrasan, encabezada por Isaías Tristancho Gómez. También encarcelaron a Luis Antonio Valdés, presidente del Sindicato Nacional de la Palma Africana. Seguramente la reacción pensó que el movimiento cercado, acéfalo y hambreado desembocaría rápidamente en una desbandada inevitable.

La causa de los trabajadores de contratistas despertó la más viva simpatía entre las gentes de la región. Por la carretera que va de la Palma a San Alberto y hasta la casa de Lucho Valdés, convertida en un toldo más del campamento huelguista, desfilaron infinidad de colonos llevando provisiones. Hubo uno que regaló una hectárea de yuca, otro un marrano, e incluso fuimos testigos del alboroto que se formó un domingo cuando se presentó un campesino con una res. De todas partes del país arribaron también delegaciones de sindicatos y organizaciones políticas revolucionarias a brindar su respaldo. Por otra parte, en San Alberto, ante la creciente presión popular eran puestos en libertad los líderes sindicales.

Contra viento y marea

A la gigantesca plantación de palma africana, que consta de 22.000 hectáreas, han venido a trabajar gentes de todos los departamentos. Allí padecen la explotación desaforada por parte de los capitales nacionales y extranjeros, como Grasco, el Grupo Grancolombiano, el Banco Francés e Italiano y el BID.

Las operaciones productivas se desarrollan fundamentalmente en dos frentes: la planta industrial y el campo de cultivo. 500 hombres procesan el fruto – una pepa de color rojizo – y extraen mediante un proceso altamente tecnificado 120 toneladas diarias de aceite de cocina y 80 de “palmiste”, materia prima empleada en cosméticos, jabones, insecticidas, abonos y algunos lubricantes. No se desperdicia ni la fibra del corozo. Con ella alimentan a 25.000 reces mantenidas en los predios de la plantación. En la actualidad, los obreros de la planta se agrupan en un sindicato de base, al que le ha tocado luchar contra viento y marea por su existencia.

Los trabajadores de campo

Entre hombres, mujeres y niños, realizan sus labores del campo; el cultivo, la recolección y el acarreo de fruto. Hacinados en diez campamentos, durmiendo sobre camas de palo, sometidos a las enfermedades, 2.500 personas se entregan a jornadas de 12 y más horas, para arrancar al destajo un salario que a duras penas alcanza para sobrevivir. Para ellos no existen prestaciones sociales. Además, como son trabajadores enganchados por el sistema de contratistas, la ley les impide afiliarse al sindicato de base. “Sólo falta que nos mochen la oreja y nos marquen con el herrete como al ganado.

Cansados de tantas vejaciones, estos camaradas decidieron organizar hace cinco meses su propio sindicato Nacional de Industria de la Palma Africana. El Ministerio de Trabajo negó la personería jurídica y fueron despedidos 80 fundadores de la agremiación. Sin embargo, los obreros arremetieron con mayor empeño y el 18 de julio declararon la huelga.

¡Atrás el régimen de contratistas!

La noche del lunes 12 de septiembre, Lucho Valdés y los demás compañeros que atendieron las negociaciones en Bogotá, pudieron regresar con el parte de victoria a las plantaciones del Cesar. Se había obtenido la abolición de los intermediarios en el contrato de trabajo. Ahora los trabajadores de campo podrán integrar con sus compañeros de industria una organización más amplia y poderosa que se apresta para nuevos y victoriosos combates.
Entre las otras conquistas que obtuvo la huelga vale destacar el reintegro con pago retroactivo de salarios y prestaciones para los obreros despedidos hace cinco meses, y la ampliación de la convención vigente que ahora cobijará los intereses de la totalidad de los asalariados. Pero es indudable que la conquista más importante del movimiento ha sido la eliminación del régimen de contratistas, abriendo así una brecha en esta modalidad de explotación que los monopolios norteamericanos pretenden implantar en nuestro país.

Apoyo de un viejo camarada
El domingo 21 de agosto, en medio de efusivos abrazos, los trabajadores recibieron la visita de Víctor Moreno, un antiguo y querido combatiente. En 1971 había comandado la naciente organización sindical que combatió con denuedo a los amos imperialistas. Fue en ese año cuando la clase obrera de Indupalma levantó en alto las banderas de lucha contra el ignominioso régimen de contratistas. Sin embargo, después de la heroica huelga, la empresa, valiéndose del asesinato de su propio jefe de Personal, mandó a detener la junta directiva del sindicato. Sin ser llamados a juicio, Víctor y cuatro compañeros directivos fueron paseados durante 52 meses por las cárceles del país. Finalmente, y a pesar de las millonadas invertidas por la empresa en sobornos y abogados, en la ciudad de Pasto se celebró la tan escamoteada audiencia y los obreros recobraron su libertad.

Cuando Víctor Moreno presentó el apoyo de la dirección nacional del MOIR, en la carpa estallaron los aplausos y muchos exclamaron: “Carajo, ¡éste es el mismo compañero del 71, él no ha cambiado, sigue siendo el mismo!”.

BELIGERANTES ACCIONES EN TODO EL PAÍS

Norte de Santander
En Cúcuta, alumnos del INEM paralizaron la avenida Guaymaral y los trabajadores impidieron el funcionamiento de Coca Cola, Hipinto, Postobón, Gaseosas La Frontera, Distribución de Bavaria, Tejares de Pescadero, Arrocera Los Andes y el ICSS. Lo mismo hicieron loteros, vendedores ambulantes y transportadores hacia San Antonio. El ejército apresó a 30 manifestantes, entre ellos a los activistas de la USO, Horacio Jáuregui y Elías Laguado.

En Pamplona se suspendió todo el comercio. La tropa abrió el mercado a la fuerza pero nadie se acercó. Cuando el alcalde conminó a los choferes para que sacaran los carros, éstos le respondieron altivamente que si él se creía dueño de los vehículos que mandara por las llaves. Los universitarios celebraron mítines.

Actos públicos se realizaron en Convención, Ocaña y Chinácota. La policía encarceló en las dos primeras poblaciones a 15 personas.

Cauca
Trabajadores de Empaques, Lácteos, Puracé, Instituto Agustín Codazzi, Carreteras Nacionales, Caja Agraria y maestros, transportadores y estudiantes se solidarizaron con el Paro, igual que pequeños cultivadores e indígenas. Cuatro petardos estallaron en Popayán, uno en la casa del terrateniente liberal Víctor Mosquera Chaux. Agentes armados condujeron a los cuarteles a 35 compañeros revolucionarios, uno de ellos Héctor Rodríguez, ejecutivo nacional de Sintracreditario.

El 26 de agosto, el comandante regional del Paro Cívico en el Cauca (conformado por el Partido Comunista, el Frente por la Unidad del Pueblo, Ruptura, el Bloque Socialista, Fetracauca, Utracauca, CRIC, Comité de Solidaridad, Sindicarrenales, Unimotor, Asoinca) declaró su decisión de «vincularnos al gran Paro Cívico Nacional como manifestación de nuestra protesta contra la clase dominante encabezada hoy por el régimen oligárquico reaccionario y antipopular de López».

Caldas
En Manizales, habitantes de los barrios El Nevado, Baja Suiza, Las Colinas, Camilo Torres, Avanzada y Sultana, ocuparon las vías junto a estudiantes del Instituto Chipre y de la seccional de la Universidad Nacional. La policía confinó en las cárceles a 28 personas, seis estudiantes de Chipre y dos dirigentes del MOIR, los compañeros José Ramón López Gómez y Diego Galvis. Los esbirros maltrataron con saña a este último arrojándolo inconsciente a una celda.

Santander
Miles de asalariados de Cementos Diamante, Sigma, Hipinto, Hilanderías del Fonce, Talleres Zabala, Electrificadora, Curtiembres de Oriente, de la sección de Teléfonos de las Empresas Municipales, obedecieron la orden de cese en Bucaramanga. También los trabajadores de los Hospitales Ramón González Valencia y los de Barranca, San Gil y Socorro.

Pobladores de los suburbios bumangueses y del municipio de Floridablanca arrojaron guijarros sobre los vehículos militares. En Sabana de Torres, obreros de la International Petroleum Company Limited y de la Colombian Cities Services paralizaron las instalaciones de las compañías imperialistas. Los acompañaron en el cese los educadores y buena parte de Barrancabermeja.

Meta
La clase trabajadora de Villavicencio suspendió actividades en Coca Cola, Gaseosas del Llano, Agustín Codazzi, Telecom, Inderena, Seguros Sociales, Carreteras, Valorización, Ica, al lado de trabajadores de Sindigas, Andepet, Adem, Industria Agropecuaria de San Martín, Sintrenal, Sindicato de la Construcción, Sindicato de Obras Públicas Municipales y pequeños comerciantes.
Unidades del ejército encalabozaron a 20 personas, varias de ellas militantes del Partido Comunista y de Juco.

RECHAZO A INFAMES PROVOCACIONES DEL PARTIDO COMUNISTA

La Federación Colombiana de Educadores FECODE, la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios ACEB, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Caja Agraria SINTRACREDITARIO y el Sindicato de Trabajadores de Telecom, SITTELECOM publicaron sendas cartas, desenmascarando las desesperadas y falsas acusaciones de “Voz Proletaria” contra las fuerzas sindicales independientes.

ACEB
No nos está permitido faltar a la verdad

Bogotá, septiembre 23 de 1977

Compañeros
“Voz Proletaria”
Semanario del Partido Comunista de Colombia
Compañeros:

Con el fin de aclarar informaciones contenidas en su semanario, en los números 947 y 948 correspondientes a septiembre, les manifestamos lo siguiente:

En la página 5 en su primer número bajo el subtitulo de “El caso de los Bancarios”, acusan a estos de no participar en el paro “en el colmo de la desvergüenza y el atraso político”, por el sólo hecho de estar asociados en organizaciones gremiales independientes que no comparten la dirección política de ustedes, aunque a renglón seguido reconocen la participación beligerante de los trabajadores del Banco de Bogotá, así callen el ánimo beligerante que acompañó a los bancarios del Ganadero, Comercial Antioqueño y Comercio a nivel nacional, en esa gesta del 14 de septiembre. Pues bien, la participación activa de los bancarios no fue causal sino el resultado de un arduo trabajo comenzado desde antes de nuestra Asamblea Nacional efectuada en julio del presente, bajo la orientación del Comité Regional de Solidaridad y organizaciones políticas revolucionarias que se mueven en el seno del Sindicato. Al frente de las masas estuvimos los dirigentes sindicales el día del paro y así lo pueden constatar miles de trabajadores con quienes estuvimos en permanente contacto.

También en dos oportunidades consecutivas se han ido lanza en ristre contra nuestra seccional en Cúcuta, una de las más combativas y consecuente impulsadora del Paro Cívico Nacional, refiriéndose a estos compañeros en términos despectivos e incluso calumniosamente. Tampoco pueden ustedes decir que los empleados bancarios “acudieron al llamado del Presidente López”, menos sabiendo como les consta, que en una asamblea previa al paro, donde estuvieron presentes un orador del Comité Regional de Solidaridad y Gonzalo Duque de la CSTC, se impulsó y aprobó participar en el Paro Cívico Nacional, ratificando nuestra posición de la Asamblea Nacional.

Deplorable sí la actitud de los directivos seccionales de la ACEB en Medellín, quienes contrariando las determinaciones de la Asamblea Nacional y de la Junta Directiva al respecto, después de posar de consecuentes impulsadores del Paro, el 14 de septiembre ofrecieron el bochornoso espectáculo, ante sus propias bases, de presentarse a trabajar bajo la excusa de “no dar a la Empresa oportunidad de reprimirlos”, disculpa que sólo contribuye a deshonrarlos. Lo que más nos extraña es que estos compañeros se precian de acatar la dirección política trazada por ustedes.

Compañeros: la inconsecuencia y el sectarismo no son los mejores caminos para la unidad. Así como no se puede tapar el sol con la mano, tampoco se puede insultar y negar la combatividad de los trabajadores bancarios, ni arrimarse a la candela cuando se tiene rabo de paja.

Claros ejemplos de espíritu unitario y de heroísmo dieron las masas en esta jornada. Esto es lo que le sirve a la revolución. A los comunistas no nos está consentido faltar a la verdad ni tergiversar los hechos, o acobardarse ante la lucha, menos abonar el sectarismo. Si se recogen los ejemplos que diariamente dan las masas, se mejora el tratamiento a las bases y organizaciones que bajo otras direcciones combaten al Gobierno de López y al imperialismo norteamericano, entonces se allanarán muchos de los obstáculos que se interponen en el camino de la unidad.
Lo anterior recoge el sentimiento de los trabajadores que en Asamblea Distrital realizada en la noche de ayer rechazaron totalmente estas injuriosas calumnias y determinaron hacer público conocimiento de esta comunicación.

Fraternalmente,
Por la Junta Directiva Nacional
Carlos Rodríguez B.
Presidente
Arnaldo Costa P.
Secretario General

DE SINTRACREDITARIO

Sentamos nuestra protesta por publicación mentirosa

Bogotá, septiembre 23 de 1977

Compañeros
“Voz Proletaria” (Semanario del Partido Comunista)

Estimados compañeros:

En su edición No. 947 de la semana comprendida entre el 15 y el 21 de septiembre hacen referencia ustedes a la participación de los compañeros de la Caja Agraria en el Paro Cívico Nacional. Transcribimos a continuación la parte pertinente en que se habla del caso de los bancarios en la página 5: “Los empleados bancarios y particularmente la Caja Agraria acudieron al llamado del presidente López. Casualmente es justamente el sector sindical que orientan el MOIR y los ML y en general en los primeros informes que de otras ciudades se tenían al medio día en la sede de la CSTC daban cuenta que los sectores orientados por el MOIR, ‘revolucionarios’ a ultranza, no participaron en el Paro, en el colmo de la vergüenza y del atraso político”.

Nuestro Comité Ejecutivo Nacional, en su reunión del pasado martes 20 del presente mes, estudió el contenido de su informe sobre el Paro Cívico y aprobó hacer un pronunciamiento público que clarifique nuestra situación ante ese semanario, en el cual se rechace, a nombre de los 14.000 trabajadores de la Caja Agraria, las informaciones malintencionadas y carentes de la más mínima objetividad que se consignan en gran parte del informe, principalmente en sus páginas 8 y la ya citada anteriormente.

En primer lugar, nos permitimos anexarles nuestro Boletín de septiembre 23/77, en el cual se exige la libertad inmediata para el compañero Alejandro Jurado Mier, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de Sintracreditario, detenido el pasado 10 de septiembre en el aeropuerto de Pasto portando boletines de ese organismo y de la Junta Directiva Nacional, concernientes al Paro Cívico. El compañero Jurado fue sentenciado en virtud del decreto 2004. Igualmente, y por el mismo motivo, se encuentra detenido el compañero Héctor Aurelio Rodríguez, directivo nacional de nuestra organización, acusado de participar en un mitin sobre el Paro Cívico.

Los anteriores hechos son más dicientes que cualquier escrito sobre la materia. La actitud consecuente de toda organización revolucionaria y de sus órganos de expresión es la de coadyuvar a la libertad de los compañeros detenidos en las jornadas del 14 y 15 de septiembre, pero vemos con indignación que “Voz Proletaria” se ha encargado de difamar y desconocer los hechos, tratando de engañar y desconcertar a algunos compañeros.

Sería largo relatar el sinnúmero de hechos vividos y sentidos por los compañeros de la Caja Agraria con motivo del Paro. Sólo para citar algunos casos sobre represalias consideramos bueno resaltar la detención del compañero Ramiro Charry, directivo de la seccional de Boyacá, en su calidad de presidente, lo mismo que al compañero Ángel Peñuela, presidente de la seccional Cundinamarca, de Jorge Chaparro, miembro del Comité Ejecutivo Nacional, los cuales fueron apresados días antes del Paro o durante el Paro, no precisamente en la tarea de estar contra el Paro o de torpedearlo.

Como segundo aspecto de nuestra comunicación queremos resaltar que ese mismo semanario, en su edición No. 946, publicó apartes del comunicado nuestro a todos los trabajadores de la Caja Agraria y a la opinión pública, donde se recalca a todos los trabajadores la urgente necesidad de “impulsar y cumplir estrictamente todas las tareas que está trazando el Comité Ejecutivo Nacional, de redoblar esfuerzos para llevar la denuncia a todos los sectores y para hacer conciencia de que el conflicto a que estamos abocados converge y debe entrelazarse con los movimientos de la USO, FECODE, Cementeros, Indupalma y con el Paro Cívico Nacional. No nos explicamos porqué se reconoce antes del Paro que está siendo impulsado por los trabajadores de la Caja Agraria y después se pretende explicar que lo hemos torpedeado.

Por último, nos permitimos anexarles copia de la resolución No. 001 de nuestra Junta Directiva Nacional o Pleno de Presidentes que resuelve como primer punto: “Saludar y apoyar la propuesta de Paro Cívico Nacional, ratificando la decisión del Comité Ejecutivo Nacional de Sintracreditario en ese sentido, y adelantar las tareas necesarias para este fin”. En el tercer numeral de la misma Resolución se lee. “Llamar a todos los usuarios de la Caja Agraria para que se vinculen estrechamente a la realización del Paro Cívico, contando con el respaldo que los trabajadores de la Caja Agraria y del sector Bancario dan a la lucha de los obreros petroleros agrupados en la USO, Sinaltratexas, a los campesinos que luchan por la tierra y en general a todo el pueblo que se levanta a combatir por mejores condiciones de vida, por una Colombia auténticamente libre y democrática”.

En razón de lo anterior, la tesorería nacional de sintracreditario procedió a cumplir con la cuota correspondiente a nuestra organización sindical y para tal efecto se expidió el cheque a nombre del tesorero del Comité Ejecutivo Nacional de Paro y entregado en FESTRAC por valor de $12.000 al compañero Mardoqueo Rincón. El anterior valor se debió a las sumas fijadas por el Comité Nacional de Paro, (en el cual no se nos permitió el derecho a voto) para la propaganda y para la compra de artículos que requeríamos y que hasta la fecha no nos han llegado.
Dejamos en esta forma sentada nuestra más enérgica protesta por la publicación mentirosa de su semanario. De otra parte, reiteramos una vez más nuestra indeclinable posición de contribuir con todos nuestros efectivos a la conformación del más amplio frente de lucha antiimperialista, en el cual, contando con unas normas democráticas de funcionamiento estén representadas sin ninguna exclusión todas las fuerzas que sinceramente luchan por la liberación de nuestra patria, y sean muy celosas en preservar el derecho que tiene nuestro pueblo de decidir sin intromisión de ninguna fuerza extranjera su propio destino.

Atentamente,
Comité Ejecutivo Nacional
Rafael Conde Santos
Presidente
Edy Saúl Cano Hernández
Secretario General
Felix Medina Vallejo
Secretario Asuntos Intersindicales y Sociales

DE FECODE
Un estilo de la prensa reaccionaria

Compañeros
Voz Proletaria
Ciudad.

En su edición del día 15 de septiembre Voz Proletaria, órgano del Partido Comunista, acusa a la dirección de FECODE de boicotear el Paro Cívico Nacional, por haber lanzado un paro del magisterio fuera del marco del Paro Cívico. Esta es una vil calumnia del órgano del Partido Comunista contra el Pleno que votó el paro del magisterio. En primer lugar, las diferentes reuniones nacionales que trataron sobre el Paro Nacional del magisterio desde que se definió un Paro Cívico Nacional, siempre aprobaron el impulso a éste y su participación. La Federación planteó que la dirección y coordinación del Paro Cívico no fuera excluyente que se le diera participación a todos los sectores, que se ampliaran los objetivos de tal manera que quedaran incluidas reivindicaciones de más amplios sectores y golpeara las causas de la situación que vive el país. Sin embargo, la Federación nunca condicionó su participación y apoyo a la aceptación de estas propuestas. En segundo lugar, la Federación mantuvo dos delegados en el Comando Nacional del Paro Cívico, a pesar de que en todo momento trató de excluírsele. En tercer lugar, no sólo apoyó el Paro Cívico Nacional, sino que le propuso al Comando Nacional para fecha concreta la del 5 de septiembre para llevarlo a cabo. En cuarto lugar, la clase obrera y el pueblo se dieron cuenta de la actividad del magisterio en torno a la preparación del Paro Cívico Nacional y su participación efectiva en él.

Por otra parte, la Federación lanzó el Paro Nacional del Magisterio el 22 de agosto obedeciendo las condiciones concretas del gremio. En ese momento se desconocía la fecha exacta del Paro Cívico Nacional y el Comando Nacional de éste en ningún momento trató de coordinar con la dirección de la Federación una fecha que fuera conveniente para las condiciones concretas de la Federación y para las exigencias del Paro Cívico Nacional, no obstante que el vicepresidente de la CSTC y miembro de ese comando, Miguel Antonio Caro, hacía parte, en el momento del pleno, de la Comisión Negociadora de FECODE y era miembro de su Dirección Nacional. No se podía obligar al magisterio a esperar una fecha no fijada, cuado las condiciones eran apremiantes a nivel nacional y urgían el lanzamiento del paro de la Federación. Así como la CSTC y el Partido Comunista no le exigieron al movimiento cementero aplazar su paro para esperar el Paro Cívico Nacional, por sus condiciones específicas, en la misma forma no puede hacerse lo mismo con FECODE. Ese tiempo de chantaje, es decir, el de tener que supeditar el movimiento del magisterio a la celebración del Paro Cívico, o de lo contrario, quedar la Federación como saboteadora del Paro, no se lo hacen a los cementeros que iniciaron el levantamiento de su paro, por condiciones concretas, antes del Paro Cívico.

Además, la Federación conjuntamente con la USO e Indupalma, convocó al segundo Encuentro Nacional de Solidaridad el día 4 de septiembre de 1977 con el objeto de darle solidaridad a los sindicatos del conflicto e impulsar entre ellos el Paro Cívico Nacional. Efectivamente, en el Encuentro, más de setenta organizaciones sindicales, populares y políticas aprobaron una resolución de apoyo al Paro Cívico que textualmente dice: “Respaldar e impulsar la propuesta del Paro Cívico Nacional y trabajar activamente en su realización, vinculándose todas las organizaciones firmantes a las tareas encaminadas a su realización. Convocar al resto del movimiento sindical independiente a trabajar por el Paro Cívico Nacional”.

La posición de Voz Proletaria frente a FECODE y su estilo de ganar puntos ante las masas con calumnias y mentiras no es sino el estilo de la prensa reaccionaria. Desde el X Congreso de la Federación este órgano de prensa ha mantenido una posición sectaria y revanchista contra FECODE, por la simple razón de que la Federación se encuentra fuera de la CSTC. Es necesario, de todas maneras, dejar en claro que el magisterio participó combativamente en el Paro Cívico Nacional, que en muchas partes fue el sector más combativo y que se siguieron las directivas del XXV Pleno, del Comando de Paro, de la dirección de FECODE y del II Encuentro Nacional de Solidaridad, de vincularse activamente al Paro Cívico Nacional.

Federación Colombiana de Educadores
Comando Central del Paro
Edgar Dussán Calderón
Presidente
Abel Rodríguez Céspedes
Vicepresidente
(Fdo) Carlos Leyva, Héctor Fajardo, Rodrigo Pérez, Jorge Pachón, Javier Darío Vélez, Arnulfo Bayona, Jesús María Antolinez, Kemel George, Jaime Dussán.

SITTELECOM
“Calumniad, calumniad, que de la calumnia algo queda”

El Paro Cívico Nacional constituyó una importante victoria contra la política continuista del régimen de López. Muchas lecciones recibimos de ese combate, una de gran importancia la de la necesidad de la unidad de todos los sectores revolucionarios, democráticos y patrióticos de la sociedad colombiana en un gran “Frente Único” que sirva de aglutinador de las fuerzas populares, que sea capaz de pasar a la ofensiva y revivir las épicas jornadas del ejército de los Comuneros y de las tropas libertadoras que bajo el mando de Bolívar lograron nuestra primera independencia del colonialismo español.

Esta tarea de la liberación e independencia de nuestra patria avanza de manera segura y promisoria. Constituye un gran acierto de los últimos años el haber determinado el blanco principal de ataque. Los piratas norteamericanos y la minoría vendepatria que usufructúan el poder, constituyen el campo de la reacción y son los enemigos principales de la nación y el pueblo colombiano. Sittelecom, como organización de los trabajadores colombianos, defiende celosamente este principio y a él hemos contribuido gradual y positivamente en los últimos cuatro (4) años.

Se requiere entonces que en esta oportunidad nuestra organización responda enérgicamente a quienes desde el campo de la izquierda utilizan el bastón de la infamia y la calumnia, sin confesar sus oscuros propósitos. El órgano periodístico Voz Proletaria, semanario del Partido Comunista, desde hace dos largos años viene realizando publicaciones reñidas con la verdad que nosotros nos hemos abstenido de responder, pero como en el refrán popular, la taza se ha rebosado con las afirmaciones que dicho periódico hace en su edición del 15 de septiembre próximo pasado, donde bajo el titulo de “Casos concretos que son irrefutables” se calumnia a nuestra organización sindical y a otras que hacen parte del movimiento sindical independiente.

Tomemos apartes de la infamia: “En la última reunión del Consejo Consultivo Nacional del Sindicato de Trabajadores de Telecom, durante los días 25 y 26 de agosto, los dirigentes del MOIR maniobraron hasta última hora para tergiversar los móviles del Paro Cívico Nacional…”. Según Voz Proletaria, dizque propusimos, “que se debía organizar otro Paro Nacional con otros objetivos y otra dirección política”. Tan aberrante mentira obligó a los compañeros Antonio Yemail y Alberto Fadul, directivos nacionales de Sittelecom, a prometer una pública rectificación. Dicha carta es publicada en Voz en la edición del 22 de septiembre, donde se afirma: “Deseamos dejar en claro que a pesar del trabajo unitario desarrollado con marcada firmeza en la etapa a partir del Consultivo en mención, incluyendo al grupo MOIR, dicho grupo tuvo etapas de inactividad y vacilación, emanadas de su dirección nacional que se reflejó en sus militantes en Telecom”. Así, la prometida rectificación, da vueltas y revueltas y cae en el mismo pantano.

En su largo historial los compañeros del Partido Comunista han pretendido cambiar muchas reglas del juego y nosotros quisiéramos impedir que ahora cambien el significado de las palabras. Hechos irrefutables, en sana lógica, son los que corresponden al desarrollo irreversible de los hechos y no a la conducta mal intencionada de quienes se reservan el derecho de vituperar y calumniar a quienes en el campo de la revolución desconocemos su arzobispado.

A costa de la brevedad, es preciso que los “hechos irrefutables” permitan esclarecer nuestra diáfana conducta y que se reviertan las calumnias como en el mito de Sísifo contra nuestros detractores. El 25 de mayo en reunión de Junta Directiva Nacional de Sittelecom y por invitación de Festrac, aprobamos participar en la constitución de un comando distrital pro-paro cívico y de cuya acta extraemos “que era saludable conformar este frente con todas las fuerzas posibles para luchar contra el régimen represivo de López”. El 15 de junio el compañero Antonio Yemail propone nuestra participación en un comité nacional pro-paro cívico y fue designada una comisión de la junta directiva para tratar todo lo concerniente, integrada por los compañeros: Olga Sánchez de Rodríguez, Alberto Fadul, Antonio Yemail, y Héctor Luis Arias. El 5 de julio se nombra en propiedad a los compañeros Agustín González Parra y José Gómez Moncada, como miembros principal y suplente respectivamente, ante el Comité Nacional del Paro Cívico, conformado con distintas organizaciones independientes y la CSTC. En declaraciones dadas a la revista El Manifiesto, los compañeros José Gómez Moncada por Sittelecom, Héctor Fajardo por Fecode y Carlos Rodríguez por Aceb plantearon a nombre de las organizaciones sindicales su irrestricto apoyo al Paro Cívico. El 25 de agosto, en el acto realizado en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, como culminación de nuestra semana cultural, el presidente de Sittelecom pronunció un discurso y dijo entre otras cosas: “Igualmente, en el día de mañana, el Consejo Consultivo Nacional de Sittelecom, reunido en Bogotá, refrendará la decisión unánime de participar en el Paro Cívico Nacional”.

El Consejo Consultivo Nacional reunido en Bogotá los días 26 y 27 de agosto aprobó por 39 votos a favor y uno en contra (que no corresponde a ninguna de las fuerzas que se mueven en la Directiva Nacional) participar activamente en el Paro Cívico Nacional, reunión que emitió una declaración denominada “Vamos al Paro Cívico Nacional”, de cuya parte resolutiva extraemos: “Respaldar y participar activamente en el Paro Cívico Nacional, el que está llamado a cumplir un gran papel en el avance del combate del proletariado por sus derechos democráticos y los del resto del pueblo colombiano”. Finalmente afirmábamos con toda razón: “Los trabajadores de Telecom consideramos que este combate del pueblo colombiano refrendará la crisis de la coalición gobernante y demostrará al unísono la fuerza incontenible de la clase obrera”. Esta declaración fue publicada en primera página en nuestro periódico Noticiero Sittelecom, de agosto del presente año, con un tiraje de 20.000 números.

El 14 de septiembre, fecha de la gran jornada, fueron detenidos más de una veintena de afiliados a nuestra organización sindical, entre ellos los Directivos Nacionales José Gómez Moncada, Agustín González, Eberto López, Alberto Fadul, Emilia Penagos y Rubén Darío Contreras, puestos en libertad, fruto de la movilización y la lucha de los trabajadores de Telecom. Cabe resaltar que el régimen condenó a 30 días de cárcel al compañero Alberto Medina, presidente de Sittelecom en el municipio de Garagoa (Boyacá), a Jaime Meza y Ramón Valest directivos de la seccional de Bolívar; condenas éstas que finalmente fueron derogadas el día 28 de septiembre, resultado de los mítines y acciones desarrolladas por los trabajadores de Telecom en todo el país.

El combate del Paro Cívico Nacional constituye un triunfo inobjetable del proletariado y el pueblo colombiano. Todas y cada una de las fuerzas que se mueven a nivel de la Directiva Nacional de Sittelecom, fuimos leales a dicho compromiso y trabajamos incansablemente para propender por la victoria del mismo. Por ello nos indigna, como a todos los trabajadores de Telecom, la falsa afirmación del periódico Voz Proletaria. Los dardos venenosos que nos lanzan constituyen una afrenta contra la clase obrera y el pueblo colombiano, pero sirven para confirmar la ceguera de quienes recurren a estas artimañas para demeritar nuestra conducta y la de decenas de combatientes de otras organizaciones políticas y sindicales que en el Paro Cívico demostramos nuestra consecuencia en el combate del pueblo colombiano.

Compañeros del Partido Comunista: ese viejo estribillo de “Calumniad, calumniad que de la calumnia algo queda”, no surtirá ningún efecto en esta oportunidad. De nuestra parte oponemos a semejante iniquidad el lema de combate de los desposeídos de hoy: “UNIÓN DE LOS OPRIMIDOS CONTRA LOS OPRESORES”. Esa es la tarea de la hora, ¡Ay de aquellos que por razones mezquinas traicionen ese postulado de José Antonio Galán!

Junta Directiva Nacional de “Sittelecom”
José Gómez Moncada
Presidente
Agustín González Parra
Secretario General
Hernán Caballero Herrera
Secretario de Reclamos
Rubén Darío Contreras
Vicepresidente
Eberto López Machado
Tesorero
Emilia Penagos Olmos
Secretaria de Educación
Héctor Luis Arias
Secretario de Relaciones Sindicales

EN BOYACÁ: SE APAGARON LOS HORNOS Y PRENDIÓ LA INSURGENCIA

Millares de proletarios, campesinos e indigentes de Boyacá, convirtieron la jornada del 14 de septiembre en un día amargo para sus seculares enemigos. Numerosos trabajadores de Utrabo, Acerías Paz del Río, Metalúrgica Boyacá, Represa Chivor, Carreteras, Estruco, Ferrocarriles, Telecom, hospitales, transporte, educación y bancos, con el apoyo del estudiantado y activistas revolucionarios paralizaron a Tunja, Chiquinquirá, Moniquirá, el Valle de Tenza y las provincias de Lengupá y Márquez. Recorrieron las calles en manifestaciones a las que se unieron labriegos y pequeños comerciantes y en Duitama y Sogamoso, escenificaron valerosas contiendas contra la férula lopista.

Se rebela Paz del Río

Hornos, minas, bandas de transporte y máquinas dejaron de funcionar por completo, cual nunca antes había sucedido en Acerías Paz del Río. Desde el alba, barrios y veredas como Chámeza y Nazareth, en Belencito, se convirtieron en fortines de resistencia popular.

Por las principales arterias de Sogamoso desfiló el pueblo, con los proletarios metalúrgicos a la cabeza, incluidos siete obreros norteamericanos encargados de la refacción de los altos hornos. En Español, estos pronunciaron de manera incesante y con alegre vigor, “Viva el paro”. Ese mismo día, el 14, la empresa anunció la cancelación de su contrato, pero inmediatamente recibieron la solidaridad del sindicato de mineros y de las gentes sogamoseñas.

Cae Rito Antonio Cardozo

Las calles de Duitama amanecieron en manos de los asalariados del transporte, de las carreteras, de los bancos, del hospital, de Sofasa, del almacén Ley, y de los maestros y estudiantes del Colegio del Seminario, del Instituto Rafael Reyes y la Universidad Pedagógica y Tecnológica. Hacia el medio día se gestó una concentración que copó seis cuadras y se mantuvo en permanente agitación, expresando a voz en cuello su odio contra el “mandato de hambre”. Cuando la tropa traída desde Santa Rosa de Viterbo agredió a los manifestantes, se levantó una auténtica marejada que la cercó con un cerrado bombardeo de piedra.

Un teniente ametralló entonces a la multitud. Varios cuerpos se desplomaron. Uno ya exánime pudo ser rescatado; se trataba del cadáver del mecánico Rito Antonio Cardozo. Los enfrentamientos se reanudaron con mayores bríos por la cólera que suscitó el crimen. Un volquete del municipio fue incendiado y la brega de los habitantes de Duitama se mantuvo hasta el filo de la medianoche.

Balas, lo único recibido del gobierno

El jueves, más de dos mil personas marcharon con el féretro portando flores y banderas, y lanzando gritos acusadores a la soldadesca. Octavio Bermúdez, dirigente del MOIR, honró la memoria del hijo del pueblo caído y señaló a los homicidas. Al abandonar el cementerio, el sacerdote Manuel Sanabria y el compañero Bermúdez fueron agredidos por la policía y conducidos a los calabozos, donde se les sometió a nuevos vejámenes sin que al militante de nuestro partido, salvajemente golpeado, se le permitiera recibir atención médica. El 19 de septiembre, el gobernador de Boyacá lo condenó a 180 días de cárcel y dispuso su traslado a la Penitenciaria Central El Barne.

Plantando su dignidad en medio de su pena, sin una lágrima y con la frente en alto, Esther de Cardozo, viuda del compañero masacrado, exclamó: “El paro era justo. Estamos muriéndonos de hambre y no nos podemos dejar exterminar”. Y agregó con odio: “Lo único que recibimos del gobierno en toda la vida fueron las balas que le metieron en el cuerpo a Rito”.

Libertad para los detenidos

A la cárcel de Tunja llevaron a los compañeros Mauricio Jaramillo, secretario regional del MOIR, y Lino Granados, presidente de la seccional del Sindicato de Paz del Río, por tomar parte activa en las movilizaciones de repudio al sistema. Además del arresto a Alirio León, trabajador de Belencito, a Germán Cerquera, Euripides Chaparro, Hernando Castañeda y Miguel Muñoz, de Duitama: Hernando Delgado, Néstor Guerrero, Liborio Serna, Víctor Dávila, estudiantes de la pedagógica, y, en Garagoa, al operario del Telecom, Luis Medina.

PUJANTE LA CAMPAÑA DEL FRENTE

VALLE
El candidato presidencial del Frente por la Unidad del Pueblo, Jaime Piedrahíta Cardona, continuó la gira nacional electoral por el Valle del Cauca. Lo acompañaron José Jaramillo Giraldo, Solita de Jaramillo, Carlos Bula y Avelino Niño. Los dirigentes nacionales del FUP hablaron en nutridos actos en Cali el 23 de agosto, en Sevilla, Zarzal y Cartago el 27, en Florida, Caicedonia y Tuluá el 28.

Estuvieron presentes, además, Gabriel Darío Londoño, Camilo González, Gustavo Cubillos y Ponciano Hernández de la ANAPO; Hernán Monsalve, dirigente de la ANUC, y Álvaro Pío Valencia, Jorge Gamboa, Oscar Rivera, Luis Carlos Ramírez, Luis Enrique Arango, Norma Lazo de Ríos, Jaime Rojas y Alfredo Almario, del MOIR.

En Cartago, la multitud emocionada llevó en hombros hasta la tribuna al candidato presidencial y al Director Nacional de ANAPO, en medio de vivas a la revolución, al Frente, a Jaramillo y a Piedrahíta_.

LA DORADA
En el parque Santander de La Dorada, más de 1.000 personas aclamaron con entusiasmo los discursos de Jaime Piedrahíta, Germán Gutiérrez Arroyo, Camilo González, Otto Ñañez, Gustavo Vélez y Darío Encizo. Al acto acudieron delegaciones de Puerto Triunfo, Las Mercedes, Marquetalia, Puerto Perales, Manzanares, Puerto Salgar y Puerto Boyacá.

TOLIMA
Jaime Piedrahíta, José Jaramillo, Otto Ñañez, Camilo González y Darío Romero, presidieron concentraciones en Espinal el 30 de agosto, en Armero el 31 y en Ibagué el 2 de septiembre. En rueda de prensa en Ibagué, Piedrahíta Cardona explicó que _el programa del Frente comprende las orientaciones fundamentales de la lucha antioligárquica y antiimperialista_.

BOGOTÁ Y CUNDINAMARCA
Durante el mes de septiembre, Jaime Piedrahíta visitó las poblaciones cundinamarquesas de Tocaima, Girardot, Cajicá, Funza, Madrid, Soacha y Fusagasugá. Lo acompañaron José Jaramillo, Álvaro Bernal Segura, Gilberto Zapata Isaza, Margot Uribe de Camargo, Carlos Vanegas, Avelino Niño, César Pardo y Carlos Bula.

Igualmente se efectuaron concurridas manifestaciones en los barrios bogotanos de Tunjuelito, San Fernando, La Victoria, Venecia, Trinidad Galán, Santa Lucía y Tejar, y en el municipio de Fontibón.

META
La gira del FUP continuó entre el 22 y 25 de septiembre con actos públicos en Puerto López, Cumaral, Restrepo, Guamal, Acacías, San Martín y Villavicencio. La comitiva nacional estuvo conformada por Jaime Piedrahíta, José Jaramillo, Avelino Niño y Carlos Bula. Tomaron parte, asimismo, Fortunato Castañeda Millán, Oscar Londoño, Francisco Rubio, Cristóbal Báez, Pablo Barrera, Germán Pinto, Héctor Eduardo Santos y Eudoro Álvarez.

HUILA
Del 6 al 10 de septiembre, el candidato de los oprimidos participó en mítines realizados en Campoalegre, Gigante, Pitalito, Garzón y Neiva. También integraron la delegación del FUP José Jaramillo, Solita de Jaramillo, César Pardo, Carlos Tovar, Avelino Niño, Ángel Duarte, José Antonio Puentes, Gilberto Muñoz Páez, Teresa de Puentes, Libardo Quimbaya, Guillermo Tovar Ferreira, Jorge Andrade, Armando Narváez, Edgar Serrano, Luis González y Darío Suárez.

El candidato del FUP afirmó: «Somos solidarios con la lucha de los trabajadores de Indupalma, de los petroleros, de los maestros. Apoyamos todos los paros cívicos y la contienda de los campesinos por la tierra, lo cual hace parte del programa del Frente por la Unidad del Pueblo».

BOLÍVAR TAMBIÉN ACATÓ LA ORDEN

A pesar de la militarización establecida en la zona Industrial de Mamonal y en las calles por parte de la Infantería de Marina, decididos trabajadores abandonaron sus labores y vivaron en Cartagena el Paro Cívico Nacional. Las factorías de Daniel Lemaitre, la zona portuaria, Telecom, el mercado central, numerosos almacenes y las universidades, colegios y escuelas, sufrieron la paralización de actividades de los asalariados. En los barrios del Sur, sobre la Avenida Pedro de Heredia, se efectuaron varios mítines.

Prisión para trabajadores y estudiantes
Cuando recorrían el centro agitando el combate proletario, fueron apresados Ramiro Silva, Marco Fernández, Jorge Villalba, Jacinto Ruiz, Rodolfo Gaitán, Jesús Berna, Mariano Guasú, Alberto Álvarez, Jaime Mesa y Manuel Ramón Valest. Los dos últimos presidente y vicepresidente, respectivamente, de la subdirectiva de Sittelecom.

Ese mismo día, los gendarmes detuvieron a los militantes del MOIR Alfonso Leonidas Lorza, Felipe Gómez y Luz María Vega y, con anterioridad, el 6 de septiembre, a Simón Mekler, en los alrededores de Cicuco, cuando repartía chapolas de nuestro partido invitando a los obreros a librar la contienda nacional.

Los estudiantes de la Universidad Libre y el Liceo de la Costa, Donaldo Ardila, Fernando Caro, José Francisco Méndez, Gualberto Berrío y Alfonso Aroas, pasaron también a las cárceles por proclamar públicamente su radical desafecto con el régimen.

BARRANCABERMEJA, ESCUELA DE LUCHA

Cuando la TROCO dio su primer puntillazo para iniciar el saqueo del subsuelo colombiano, el proletariado petrolero le declaró la guerra en defensa de las riquezas naturales, convirtiéndose en escudero fiel de nuestra nacionalidad y en el más incisivo acusador que han tenido los desvergonzados cipayos vendepatria.

Gracias a esta contienda cincuentenaria se logró la reversión de la concesión de Mares y existe hoy Ecopetrol.

En el presente año, los trabajadores del petróleo se alzaron de nuevo contra los atropellos patronales que pretendían desconocer varias conquistas convencionales y contra el desmantelamiento de Ecopetrol y su entrega desembozada a los grandes consorcios extranjeros, todo ello auspiciado por el gobierno de turno.

En este denodado combate para repeler la embestida del gobierno, la Unión Sindical Obrera agrupó a su alrededor las poblaciones de Barrancabermeja y Tibú y, conjuntamente en un frente popular de lucha, ha resistido los embates de la reacción, la ha burlado con coraje e imaginación y emprendió la ofensiva con ejemplares paros cívicos en estas dos ciudades.

Represión acorralada

Al sonar las sirenas de la refinería en la mañana del 25 de agosto, anunciando la hora cero de la huelga en Ecopetrol, los trabajadores se agolparon a la entrada y salieron en un apretado y bullicioso tropel. Los agentes de la represión buscaban entre la multitud diez rostros de dirigentes señalados para ser aprehendidos. Todo inútil. Los líderes sindicales iban escondidos entre el mar de cuerpos de sus compañeros. Los obreros desbarataron así lo que el alcalde militar, coronel Álvaro Bonilla López, pensaba iba a ser el primero y definitivo zarpazo contra el movimiento petrolero.

Desde la llegada del oficial a la Alcaldía se incrementó el pie de fuerza del ejército a más de 10.000 efectivos y la ciudad fue inundada de agentes secretos que husmean por todos lados enfundados en los disfraces más ridículos. Su presencia es fácilmente detectada por los porteños, y en los barrios sus incursiones son seguidas de cerca por mil ojos suspicaces que no les pierden el rastro hasta cuando abandonan el vecindario.

El solo hecho de llevar un boletín del sindicato es motivo suficiente para encarcelar a su portador. Las reuniones de más de tres personas están prohibidas. Se implantaron el toque de queda y la ley seca. Las detenciones arbitrarias y las torturas son asiduamente denunciadas por presos y organizaciones sindicales y políticas revolucionarias.

Red clandestina
Los huelguistas han adoptado medidas para burlar los atropellos de la ley marcial. Las formas de lucha han variado sustancialmente. Los trabajadores extendieron su frente de combate hasta la periferia de la ciudad, imprimiéndole al movimiento mayor amplitud y participación popular. Las gentes sencillas de todos los oficios se apersonaron de la contienda y la impulsan con fervor. Los obreros clandestinizaron la organización sindical y crearon comités de barrios y zonas que toman a su cargo la solución de los diversos problemas, recogen inquietudes e iniciativas de la base y aplican las orientaciones de la dirección. “Ha llegado el momento – explica un directivo de la USO – en que nos pueden detener uno, dos, diez líderes y la red que hemos tejido sigue funcionando”. Las masas saben que terreno pisan y mantienen la disciplina. En esta forma el enemigo no puede introducir confusión a pesar de su cacería de brujas y la propalación de falsos rumores.

Mofándose del Ejército
Barrancabermeja respira un aire conspirativo, consignas susurradas al oído, órdenes en clave, boletines deslizados secretamente a manos conocidas, desplazamientos a través de los patios traseros de las casas, contactos con santo y seña y sombras furtivas que rompen el toque de queda. Las residencias del pueblo son sedes de la USO. Mujeres, hombres, niños, ancianos, personas de todas las condiciones ayudan a repartir.los volantes prohibidos, utilizando los procedimientos más recursivos para evadir la mirada matrera del señalador. Con la tinta del mimeógrafo todavía fresca, llegan las circulares diarias a los más recónditos lugares. Así se da el caso que mientras los piquetes de soldados recorren la ciudad, las señoras que platican en la calle, están en realidad discutiendo sobre cómo cumplir mejor una tarea revolucionaria. Cuando la patrulla se larga satisfecha por la pasividad del sector, una de ellas saca un papel de su escondrijo y lo pone en el cesto del mercado de su vecina despidiéndose con un “léalo y páselo”. Barranca es una verdadera escuela de lucha revolucionaria.

Las gentes del pueblo esconden y defienden a los dirigentes petroleros. Sus reuniones se efectúan todos los días, muchas veces en las mismas barbas de los perseguidores, quienes en su desespero vuelan vanamente sobre la ciudad en helicópteros, tratando de localizar estas pequeñas asambleas. El hostigamiento a las fuerzas militares es continuo. Al finalizar los mítines el orador es recogido por un vehículo que lo pone a paz y salvo.

Un campo de concentración
El alcalde de marras, debido a su impotencia para frenar el ascenso de la lucha de masas, comenzó por dar palos de ciego y terminó convertido en carcelero de un gigantesco campo de concentración. Los detenidos fueron hacinados por cientos en las instalaciones del batallón Nueva Granada. Los bandos intimidatorios se han sucedido uno tras otro. Los allanamientos violentos a las casas llegaron a ser la actividad favorita de la soldadesca. Por las noches, los agentes secretos de la policía disparan y rompen los vidrios de las viviendas de los activistas y después proceden a pintar nefastas cruces negras en las fachadas, mientras profieren, a grito herido, amenazas de muerte contra sus moradores. Nada de esto intimida a los aguerridos fogoneros de la revolución. Los boletines son instrucciones precisas, siguen saliendo todos los días, sin que las autoridades puedan dar con sus impresores.

Se fortalece la unidad
La palabra esquirol se ha convertido en el peor insulto que un barranqueño pueda proferir. Los contados traidores son repudiados por todo el mundo, incluso por los niños, quienes se tapan las narices a su paso. Los obreros les niegan el saludo: sus casas son pintadas con letreros que dicen: “Aquí vive un esquirol”. Los menos recalcitrantes, ante las manifestaciones de rechazo del vecindario y el vacío de sus compañeros, se reintegran en forma autocrítica a la huelga. El esquirolaje ha disminuido con el paso de los días. La Unión Sindical Obrera, en el fragor de la pelea, fortalece su unidad.

En la cárcel sigue la pelea
Los compañeros Edilberto Cabrera y Florentino Martínez, directivos del sindicato, encarcelados desde el 25 de agosto, dirigieron a la opinión pública una carta abierta, en la cual después de denunciar las torturas a que fueron sometidos concluyen: “¿Y cuál es nuestro pensamiento después de tanta represión? ¿Arrepentirnos? No. ¿Claudicar? Tampoco. ¿Entonces? Continuar con mayor beligerancia en el movimiento huelguístico…. no podemos permitir que el gobierno y el imperialismo norteamericano acaben con Ecopetrol, que existe gracias a la huelga de 1948 y a la Unión Sindical Obrera”.

Los militantes del MOIR Norman Alarcón y César Loaiza fueron condenados a seis meses de presidio por repartir un comunicado de nuestro Partido apoyando íntegramente la lucha de los petroleros. El 9 de septiembre, aniversario del deceso del Presidente Mao, los dos camaradas le rindieron un hermosos y sencillo homenaje en el patio de la penitenciaria municipal. De común acuerdo con todos los presos, erigieron el retrato del gran dirigente y maestro del proletariado mundial y pronunciaron dos cortos y sentidos discursos sobre las enseñanzas de la revolución china y la vida de su máximo líder. Esa noche el compañero Loaiza fue sancionado por las autoridades carcelaras y obligado a dormir en una celda de castigo llamada “El Túnel”.

El paro cívico
Cerca de 100.000 colombianos respondieron en Barrancabermeja el llamado al Paro Cívico Nacional lanzado en un comunicado conjunto por la ANAPO, el Partido Comunista, la Liga Comunista Revolucionaria, la Unión R.S. y el MOIR, con Utrasan, Festra, la USO, Fecode, Sintraadenavi, Sintrapalmas, Aceb, Sintrainduagro de Puerto Wilches, Sintraferroviarios, Sintracoca-cola, Sintrahipinto, Sintravendedores Ambulantes, Sintraproyecto Forestal, Usuarios de la plaza de Torcoroma y los Consejos Estudiantiles galleguista del colegio de la USO, del Técnico Comercial y del Técnico Industrial.

A las doce de la noche del martes hora cero del Paro Cívico Nacional, los habitantes de Barrancabermeja se lanzaron a las calles rompiendo el toque de queda. El cielo se iluminó con el estallido de cohetes y bengalas y en muchas casas las radiolas se pusieron a todo volumen, con grabaciones de la Internacional y del himno patrio.

Brigadas de choque entachuelaron las principales vías y mantuvieron a raya a la tropa con guijarros y bloqueos. A los disparos y las imprecaciones soeces de los uniformados la muchedumbre respondía con gritos de “Viva el Paro” y “Abajo López”.

La parálisis de la ciudad fue total. El humo de las llantas quemadas se perfilaba en el aire como emblema del ánimo subversivo del pueblo. Ni una sola máquina se movió en 24 horas en el puerto.

La USO, valiosa vanguardia
En la semana siguiente, los petroleros respondieron a los desafueros del coronel Bonilla y, en sus narices, realizaron una asamblea de más de 2.000 obreros, donde acordaron un nuevo paro cívico, esta vez de 48 horas, y exigir la destitución del abominado funcionario. Para efectuarla, los trabajadores programaron, a nombre de terceros, una película y a través de los diversos comités vendieron secretamente toda la boletería.

Cuando el teatro se encontraba atestado cerraron sus puertas de acceso y empezaron las deliberaciones. El ejército llegó cuando ya la silletería estaba vacía.

El proletariado petrolero con su rebeldía e indoblegable decisión de hacer prevalecer sus derechos adquiridos tras gloriosas luchas, demuestra una vez más que el pueblo de Colombia tiene una valiosa vanguardia en este núcleo de obreros de voluntad férrea. Algún día el petróleo y los otros recursos naturales serán explotados para el beneficio común.