NARIÑO DIO SU CUOTA DE REBELDÍA

En Pasto, los ciudadanos desinflaron centenares de neumáticos y apedrearon a las tropas lopistas que querían acallarlos. Un bus ardió en el barrio San Ignacio por violar la orden de paro.

En Ipiales y Tumaco se efectuaron manifestaciones y la policía detuvo, en la primera ciudad, a tres estudiantes. En el puerto tumaqueño fueron privados de la libertad los compañeros del MOIR, Jorge Ortiz y Alberto Zárate. En la capital de Nariño, 16 activistas de las protestas estuvieron retenidos, entre ellos Alejandro Jurado Miel, directivo del Sindicato de la Caja Agraria, y trabajadores de carreteras que abandonaron sus frentes de operación.

Claudio Torres Pérez, Luis Hugo Noguera, Humberto Vela Huertas, Jesús Ortiz y Carlos Humberto Henríquez, periodistas y trabajadores de la emisora Voz del Galeras, pagaron prisión por atreverse a romper la mordaza que el régimen lopista estableció para las informaciones radicales.

El secretario del MOIR en Nariño, Heraldo Romero, fue detenido y condenado a 60 días de prisión. El cabildo municipal aprobó una proposición de respaldo al camarada Romero, demandando su inmediata libertad.

TOMA DE TIERRAS EN CASANARE

Centenares de campesinos invadieron las tierras de grandes latifundistas en las regiones de Tilodirán, El Amparo y Nunchía. Haciendas como El Raudal, La Macarena y El Desecho fueron tomadas, y hasta en los predios de Santa Bárbara, de Francisco Aparicio Laserna, gerente general de Fedegan, se plantaron los mojones de los necesitados. Varias asambleas veredales aprobaron su vinculación al movimiento del 14 de septiembre.

“Ha llegado la hora en que nuestro sufrimiento se transforme en fuerza”, pregonaron los boletines de agitación difundidos por el Comité de Paro de Yopal, integrado, entre otros, por los sindicatos de maestros y trabajadores del hospital, por la organización campesina OCIDEC, los transportadores, empleados de la Caja Agraria y el estudiantado del colegio Braulio González.

La población de Yopal exigió ese día la pronta solución a los problemas en los servicios, falta de carreteras adecuadas y apoyo a las reivindicaciones de los educadores. El DAS rural detuvo de manera arbitraria a los compañeros del MOIR José Daniel Rodríguez, Jeremías Silva y otros directivos del Comité de Paro.

DETENIDOS 28 DIRIGENTES DEL MOIR

Las autoridades y la fuerza pública de varias regiones del país, amparándose en las disposiciones represivas del decreto 2004, encarcelaron arbitrariamente a 28 dirigentes de nuestro Partido cuando éstos desarrollaban tareas de agitación y propaganda en apoyo al Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre. Algunos compañeros fueron condenados a 180 días de prisión, mientras que a otros no se les ha definido su situación, permaneciendo aún apresados. Varios recuperaron ya su libertad gracias a la movilización popular en respaldo suyo.

A continuación presentamos una relación de los detenidos: en Medellín, Alfonso Calderón y Marlie de Valencia. En Bello, José López. En Yarumal, Apolinar Muriel. En Urabá Alberto Arroyave y Álvaro Bedoya (condenados a 60 días). En Tunja, Mauricio Jaramillo y Octavio Bermúdez (condenado a 180 días). En Casanare, José Daniel Rodríguez y Jeremías Silva. En Barrancabermeja, Cesar Loaiza y Norman Alarcón. En Manizales, Jorge Ramón López Gómez y Diego Galvis. En Barranquilla, Cesar Lorduy. En Tumaco, Alberto Alzate y Jorge Ortiz. En Bolívar, Simón Meckler y Alfonso Leonidas Lorza. En Nariño, Heraldo Romero, Fabiola Astaiza, Ligia Medina, Virginia González, Luis Carlos Cárdenas, Harold Torres y Alejandro Jurado.

COMO REGUERO DE PÓLVORA SE EXTENDIÓ LA PROTESTA

Valle
Miles de proletarios vallecaucanos inmovilizaron importantes factorías, como Good Year, Codemaco, Fasa, Chapas del Pacifico, Maderas Tropicales y Quaker. En Calí, las federaciones sindicales denunciaron la retención de obreros de Uniroyal, Croydon y Good Year. Moradores del barrio Salomía apedrearon y quemaron vehículos y varias bombas explotaron, una en el Concejo.

Por primera vez en su historia, el ingenio San Carlos, de Tuluá, fue completamente paralizado por sus 1.500 trabajadores que comenzaron el paro desde el turno de las 10 de la noche del día anterior. Los jornaleros taponaron la vía hacia Riofrío, desafiaron la intimidación policial y las amenazas de despido y, al conocer la noticia de cuatro detenciones, organizaron mítines por los barrios populares de Tuluá y exigieron la libertad de sus compañeros.

En el propio frente de trabajo fueron apresados los dirigentes del sindicato Dagoberto Corrales, José Pérez, Julián Hurtado, José Jaramillo, Horacio Bueno y Octavio Londoño. La noche anterior al paro fue encarcelado el presidente de la subdirectiva del Sindicato de Telecom. También libraron la pelea cañeros de los ingenios de Central Castilla y Balsilla, y en Puerto Tejada los de los ingenios Bengala, Cabaña y Naranjo.

Tolima
400 operarios de Cementos Diamante, trabajadores de Camisas Sporting, de Promín, del hospital Federico Lleras y de la Universidad del Tolima y, maestros y transportadores, engrosaron junto con el estudiantado, la protesta del 14. En las calles de Ibagué y las carreteras que conducen a Girardot y Honda se regaron tachuelas. En Chaparral se informó de la detención del compañero Raúl Rojas.

Quindío
Arterias vitales de Armenia amanecieron cubiertas de grapas y se cortó la comunicación con Quimbaya. Maestros y trabajadores de la salud no se presentaron a laborar. En Montenegro, el sacerdote Oscar Montoya Monroy se puso a la cabeza de los mítines. Al ser arrestado, los habitantes exigieron su libertad, que se produjo ese mismo día. Soldados apresaron a 17 personas en Armenia, 16 en Montenegro y dos en Filandia y La Tebaida.

Risaralda
Se vieron paralizados por la determinación proletaria, Jarcano, don Felix, Hilos Cadena, Empresas Públicas, ICSS, Transformadores TPL, Hospital San Jorge y las obras en los caminos vecinales. Las autoridades retuvieron a varios miembros de Provienda y a Arles Marín, en Mistrato.

Magdalena
Los transportadores de Santa Marta no respondieron a las peticiones del alcalde y guardaron sus vehículos. Centenares de braceros no se presentaron en el terminal marítimo, lo mismo que obreros de los ferrocarriles, Postobón, Plásticos del Magdalena, Pepsicola y pasteurizadoras de leches.

Otras regiones
En Rioacha y Maicao, los comerciantes decretaron paro cívico, con los trabajadores de carreteras y Telecom. En el barrio Cándido Leguízamo de Neiva fue apedreado un carro del F-2 en el que se transportaba el segundo comandante de la policía.

Un centenar de personas estuvo detenido en los cuarteles. Obreros, maestros y estudiantes prolongaron las acciones hasta el día siguiente. En La Dorada se cortaron las líneas telegráficas de los ferrocarriles y el “Expreso del Sol” quedó inmovilizado. En Apulo pararon los cementeros de Diamante. En Arauca los educadores no dictaron clases.

XI CONGRESO DEL P.C. DE CHINA

Entre el 12 y 18 de agosto de 1977 se celebró en Pekín el XI Congreso del Partido Comunista de China, presidido por el camarada Jua Kuo-feng. Asistieron al Congreso 1.510 delegados en representación de más de 35 millones de militantes del Partido.

Fue un congreso de unidad y victoria. Reafirmó la decisión de continuar la construcción socialista de China tomando como guía el marxismo-leninismo-pensamiento de Mao Tsetung. Hizo un balance de la lucha triunfal contra la “Banda de los cuatro”, y eligió al camarada Jua Kuo-feng como Presidente del Comité Central del Partido Comunista de China.

El Comité Central del MOIR, presidio por el camarada Francisco Mosquera, envió un mensaje fervoroso de felicitación al Partido Comunista de China.

USO: NO CEDEREMOS 30 AÑOS DE CONQUISTAS

“Al defender lo acordado en 30 años de negociaciones, protegemos la existencia misma de Ecopetrol, amenazada por sus actuales ejecutivos, reconocidos agentes de la Texas Petroleum Company”, comentaron dirigentes de la USO.

Violaciones sistemáticas
A mediados de julio, el comité paritario de despidos que funciona en Barranca, por tres votos a favor, uno en blanco y una abstención, acordó el reintegro de una trabajadora a quien la empresa, días antes, había sancionado injustamente. La decisión debía ser acatada sin demora, según las normas vigentes. Ecopetrol se negó, sin alegar razón valedera que justificara su conducta. El 26 de julio, 4.500 obreros se lanzaron a una huelga de 24 horas, exigiendo la restitución de la sancionada al puesto de trabajo.

Sucesivas asambleas examinaron la difícil situación creada por la empresa. En realidad, muy pocas cláusulas convencionales salían ilesas de la arremetida patronal. Ecopetrol generalizó el sistema de contratistas para evadir las prestaciones, entregó costosas maquinarias a los pulpos norteamericanos, recortó el servicio médico, desconoció sistemáticamente las decisiones de los comités paritarios, limitó los beneficios del casino y desmejoró el transporte.

Se agoto la paciencia
Por otra parte, Ecopetrol echó mano de refinadas tácticas para impedir la actividad propia de los directivos de la USO. A los médicos afiliados a la organización les bloqueó los aumentos salariales y negó la especialización. Y, con el apoyo del gobierno, militarizó los campos petroleros.

La prolongada cadena de atropellos agotó finalmente la paciencia de los trabajadores que decretaron nuevos ceses escalonados. El Ministerio del Trabajo respondió con la suspensión, por dos meses, de la personería jurídica del sindicato. Más tarde, con los primeros encarcelamientos, el conflicto adquirió mayores proporciones. Los trabajadores sin otra disyuntiva aceptaron el desafío. Como un solo hombre, desde el 25 de agosto, miles de petroleros pararon en Barranca, El Centro, Casabe, Cicuco, Cantagallo y Tibú.

Hipocresía gubernamental
El 2 de septiembre, nueve días después de iniciada la huelga, López llamó a negociaciones a los representantes de la USO. El presidente se comprometió a cesar la persecución y tuvo que reconocer las violaciones convencionales. Pese a ello, a la semana siguiente se supo de la destitución de 19 trabajadores más en Barrancabermeja.

La cifra de despidos ascendió a 38. Entonces, el jefe del “mandato de hambre” se excusó hipócritamente ante los negociadores obreros, alegando que “el asunto no estaba en sus manos”.

Viaja comisión de parlamentarios
El sábado 24 de septiembre una comisión del Congreso se hizo presente en Barrancabermeja. Integraron la delegación entre otros, Armando Yepes, Gilberto Zapata Isaza, Germán Gutiérrez, Carlos Toledo Plata, Gustavo Duque Ramírez, David Aljure y Hernando Hurtado. Los parlamentarios contaron con la valiosa colaboración del camarada. Diego Montaña Cuéllar, asesor y viejo amigo de luchas del proletariado petrolero. También los acompañó Jorge Regueros Peralta.

Ese día se efectuó una asamblea de la USO, a las 3 de la tarde en el club Infantas. Miles de entusiastas petroleros y barranqueños de todas las condiciones atiborraron los salones del club y sus alrededores. Intervinieron en esta ocasión Diego Montaña Cuéllar, los representantes Gilberto Zapata, Germán Gutiérrez, el senador David Aljure y los dirigentes de la USO. La reunión reiteró la decisión de llevar a cabo un nuevo Paro Cívico en Barrancabermeja. Luego los asistentes desfilaron por las calles de la ciudad.

48 HORAS PARADA BARRANCA

El 3 y el 4 de octubre fueron de total paralización en el puerto petrolero. Desde cuando comenzó, a las cinco de la mañana del lunes, el cese se extendió a la industria, el comercio, el transporte, la banca, las empresas públicas municipales y los centros educativos y hospitalarios. El comité cívico calificó el movimiento de “rotundo éxito”. Participaron en la heroica jornada todos los sectores obreros y populares en altiva demostración de unidad y beligerancia.

En busca de sus justas peticiones, los petroleros hicieron el primer paro de 24 horas el 26 de julio pasado, y luego el 25 de agosto, lanzaron la huelga general, que se mantiene cada día con mayor vigor y mística. Barranca ha sido convertida en un verdadero campo de concentración, en donde hay un soldado por cada cinco habitantes. A pesar de este despliegue y de las medidas de corte típicamente fascista, la lucha de los obreros de la USO continua firme.

7 DE OCTUBRE, PARO BANCARIO

37 seccionales, que agrupan a 15.000 afiliados, se lanzarán a un paro de 24 horas el 7 de octubre, en los Bancos de Bogotá, Comercial Antioqueño, Anglo Colombiano, Ganadero y del Comercio, para presionar la solución de los pliegos de peticiones en curso. Así lo decidió el pleno Nacional de la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios (ACEB), congregado en Bogotá el 1 y 2 de octubre. El evento aprobó, además, realizar una huelga nacional de una semana, que se iniciará el 17 de octubre si para esa fecha no han sido resueltas satisfactoriamente las exigencias de los trabajadores. Los ceses serán la repuesta de los bancarios a la actitud intransigente de sus patronos.

Carlos Rodríguez, presidente de la Asociación, denunció que el Banco del Comercio despidió la semana pasada al presidente y al fiscal de la seccional de Neiva, Armando Vega y José Antonio Pérez, y a otros directivos de Pasto, Buga y Sogamoso. Igualmente informó que la misma entidad bancaria pretende el levantamiento de los fueros sindicales de Jorge Enríquez y Arnaldo Acosta, tesorero y secretario general del comité ejecutivo, por su participación en el Paro Cívico Nacional.

Dijo Rodríguez que las empresas han enganchado vigilantes reclutados de los organismos secretos de policía y puesto en peligro la estabilidad de los empleados, a través de contratos con entidades como “Manos”.

La ACEB resaltó la solidaridad brindada por el Sindicato de Trabajadores de la Caja Agraria y alertó a sus afiliados con miras a la lucha frontal que se aproxima.

CRECE EL FUP

Al Frente por la Unidad del Pueblo han ingresado valiosos contingentes: el Movimiento Independiente Liberal. MIL, que dirige Consuelo de Montejo y el Movimiento Nacional Democrático Popular, MNDP, joven organización con raigambre principalmente entre las masas campesinas y cuyo secretario encargado es Miguel Gamboa. Con estas incorporaciones ascienden a seis las fuerzas políticas de envergadura nacional que conforman el FUP.

Como lo advirtiera Francisco Mosquera en su discurso del Foro del 18 de febrero: “El movimiento unitario se viene abriendo paso inconteniblemente, arrasando mitos e irrespetando dogmas”. Por primera vez en la historia del país, comienza a desarrollarse la más abigarrada alianza de partidos y agrupaciones identificados en el objetivo común de liberar a Colombia de la dominación imperialista y emancipar al pueblo de sus tradicionales opresores.

EN CEMENTOS: CINCUENTA DÍAS DE RESISTENCIA OBRERA

Ni las detenciones masivas practicadas por la tropa en la última semana de agosto, ni el allanamiento en las sedes sindicales, ni los decretos de estado de sitio, ni los tribunales de arbitramento, ni la militarización y destrozo de las carpas, pudieron con la osada firmeza de los trabajadores cementeros. Al fin, después de resistir con aplomo 50 días en los puestos de combate, los 2.800 trabajadores conquistaron significativos acuerdos convencionales, incluidos aumentos del 32% en los salarios.

Brutal allanamiento
En la madrugada del 29 de agosto, más de 800 hombres armados asaltaron la casa sindical de Sutimac, en Neira, población cercana a Manizales, donde funciona la fábrica de Cementos Caldas. Según se supo después, fueron llamados por el gerente y actuaron bajo las órdenes de un alto funcionario de la empresa.

Las turbas uniformadas ocuparon el salón principal y se entregaron de inmediato a la destrucción de los enseres de oficina y equipos de sonido. Pisotearon con saña la comida destinada a los 187 huelguistas, y procedieron luego a echar abajo la carpa, levantada desde el 12 de julio como símbolo de la resistencia obrera. Cerca de un centenar de personas presentes a esa hora en la sede sindical, se vieron en cosa de minutos amontonadas en camiones militares que enrumbaron hacia Manizales. Un día permanecieron detenidas en los patios de la Brigada local. Al retornar por la noche a Neira, se integraron con mayor decisión que antes a las tareas cotidianas del movimiento.

El Gerente vestido de militar
“Como a las 3 de la mañana del 30 de agosto, narra Camilo Gutiérrez, dirigente de la Federación de Trabajadores del Tolima (Fedetol) y asesor de Sutimac en Cementos Diamante, vimos llegar varios camiones repletos de soldados, como unos 1.500, traídos de la vecina guarnición de Tolemaida”.

“No les hubiera importado masacrarnos, como a los huelguistas de El Cairo en 1963 – denuncia Gutiérrez – pero nosotros tampoco nos íbamos a someter dócilmente y sin resistencia”. En un gesto de valentía, los obreros y sus esposas se sentaron sobre el pavimento, negándose a cumplir las órdenes del coronel. Entonces la tropa los cogió a culata, sin respetar mujeres ni ancianos. Detuvieron a diez trabajadores, levantaron la carpa y pisotearon las banderas de los sindicatos. “Pero la sorpresa de esa madrugada – concluye el directivo – fue ver al gerente vestido de militar, inspeccionando las instalaciones y dando órdenes a soldados y altos funcionarios de la empresa”.

Alta concentración de la propiedad
Agrupadas en el Instituto Colombiano de Productores de Cemento, 13 empresas se reparten el mercado nacional y de exportación, y fijan a su antojo los precios, que en sólo dos años. 1974 y 1975, aumentaron en un 60%. Forman un solo y poderoso grupo, compartiendo unas con otras la propiedad y dependiendo de los más grandes consorcios financieros del país, ligados, a su vez, al capital imperialista.

Basta sólo un ejemplo. Cementos Argos de Medellín, compañía aparentemente pequeña, con 187 trabajadores, es en realidad un pulpo inversionista. Controla las acciones de una de las mayores fábricas, Cementos El Cairo, y las de Cementos El Caribe, de Barranquilla. Posee, además, gran parte del capital de Cementos del Valle y de Colcarburos, único productor de cemento blanco en Colombia. Cementos Caribe, por su parte, tienen la mayoría de las acciones de Cementos Nare y de Tolcementos. Y Cementos del Valle domina las de Cementos Caldas.

La huelga que acaba de culminar exitosamente, paralizó el 50% de la producción del país, en 7 de las 13 fábricas existentes. Según datos de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), el sector dejó de percibir $81 millones diarios. Contrasta esta cifra con los salarios vigentes en la totalidad de las empresas del ramo. El salario mínimo no alcanzaba los $90 antes de los nuevos aumentos.

Trayectoria de lucha
Los obreros de Argos, Nare, Boyacá y Diamante (en Apulo, Bogotá y Bucaramanga), también enfrentaron con arrojo los abusos del ejército y salieron airosos de la dura prueba a que los sometieron las bayonetas y decretos fascistoides del régimen lopista. Se conoció que fueron destituidos los integrantes de la junta subdirectiva de Sutimac en Neira.

En apreciable porcentaje afectados de silicosis, enfermedad que les endurece el tejido de los pulmones, los cementeros testimonian muchas veces con su propia vida el rigor de las condiciones de trabajo. Los patronos, aprovechando la legislación laboral, reclutan día a día más obreros por el sistema de contratistas independientes para evadir las prestaciones sociales. Tan inhumana explotación explica la prolongada trayectoria de lucha de los sindicatos del cemento, fundados la mayoría en los años 40. La huelga reciente constituyó una valiosa experiencia que enriquece los futuros combates del proletariado colombiano.