22 DE OCTUBRE, HOMENAJE A JOSÉ JARAMILLO GIRALDO

En Bogotá, delegaciones del Frente por la Unidad del Pueblo, personalidades democráticas y amigos, rendirán al Director Nacional de ANAPO, José Jaramillo Giraldo, un caluroso homenaje a su labor revolucionaria. Serán oferentes el candidato del Frente, Jaime Piedrahíta Cardona, el compañero Diego Montaña Cuéllar y el dirigente de los CDPR Avelino Niño.

El acto tendrá lugar en la Feria Internacional de Bogotá, a las 7 de la noche del sábado 22. Están en venta boletas de distintos precios, y los fondos se destinarán a la campaña electoral del FUP.

MÉDICOS CONTRA HUMILLANTES CONDICIONES DE TRABAJO

Son llamados “residentes” y se ven obligados a pagar costosos alquileres cerca de sus sitios de trabajo, porque el gobierno no les adecua viviendas en las entidades hospitalarias. Aunque la jornada máxima no puede exceder de 48 horas semanales, ellos laboran más de 60, en turnos ininterrumpidos de 24 horas, día de por medio. Sus salarios oscilan entre $3.500 y $8.000, constituyendo la fuerza profesional más barata del país y, por añadidura, hace poco fueron englobados bajo la ambigua calificación de “becarios”, perdiendo así los derechos sindicales.

Son 1.500 médicos, agrupados en la Asociación Nacional de Internos y Residentes (ANIR), que finalmente se lanzaron al combate para exigir la abolición de tan humillantes condiciones de trabajo. Después de tres meses de infructuosas negociaciones con la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina y la Asociación de Hospitales, decidieron realizar paros escalonados de 24 horas. El primero se llevó a cabo en forma exitosa el 22 de septiembre.

Un comunicado de prensa publicado por ANIR el 23 de septiembre reportó que “el paro fue acatado como estaba previsto por la gran mayoría de las seccionales”, en los centros asistenciales de Cundinamarca, Cauca, Antioquia, Nariño, Valle, Quindío, Tolima y Meta. En Pereira, Cartagena y Manizales, los médicos efectuaron asambleas permanentes, con masiva asistencia.

APRENDAMOS DEL PARO CÍVICO NACIONAL

Declaración del Frente por la Unidad del Pueblo
Bogotá, septiembre 19 de 1977

El paro cívico nacional, como era de esperarse, culminó en la más inobjetable victoria. Sin antecedentes, el 14 de septiembre encarnó a lo largo y ancho del país la más enérgica condena de cuanto representa el odiado sistema tradicional de explotación, opresión y vejaciones sobre las inmensas mayorías populares. La vandálica acción de la tropa armada, que agotó los recursos a su alcance y asesinó a cerca de medio centenar de personas, resultó insuficiente para sofocar la heroica rebeldía de las masas. Este acontecimiento histórico obedeció a que el pueblo, en su infinita inteligencia, comprendió que el cese general de actividades de 24 horas decretado por las cuatro centrales y apoyado por el resto del movimiento sindical independiente, creaba las condiciones requeridas, mediante la unión de hecho de las corrientes contrarias al gobierno, para exteriorizar en un gigantesco estallido de indignación, lo indeseable que ha llegado a ser el “mandato de hambre” del imperialismo norteamericano y de su microscópica gavilla de mandaderos pertenecientes a la oligarquía colombiana. En el 14 de septiembre vienen a desembocar los innumerables combates que en los últimos meses sostuvieron los obreros, campesinos, estudiantes, maestros, profesionales y demás sectores sojuzgados. Los beligerantes paros cívicos que se han realizado durante el actual cuatrienio recabando la atención a las necesidades más apremiantes de las poblaciones, se fundieron en uno nacional que compendia reclamos económicos y políticos, antiguos y recientes, particulares y comunes de las clases revolucionarias. El proletariado, cuya lucha registra un prodigioso avance, manifestado tanto en duras y prolongadas huelgas como en diversas movilizaciones, le hizo honor a su papel de vanguardia de la revolución. El campesinado también se hizo sentir en esta gran batalla y aportó su cuota de sacrificio y abnegado respaldo, desbrozando en la práctica la estratégica alianza obrero-campesina. Y el pueblo colombiano demostró que unido e insubordinado es más poderoso que sus enemigos.

Por su parte, la reacción oligárquica, queriendo tapar el sol con las manos, explica el enorme descontento reinante debido a la actividad de los partidos revolucionarios, como si bastara dar la orden o regar unas pocas tachuelas para producir el brusco sacudón del miércoles, que acabó por derrumbar los paredones aún en pie de la demagogia oficial. El problema de fondo radica en la decisión del pueblo de no soportar más pacientemente las consecuencias de una política que lo lesiona en todo sentido y de manera grave y sólo beneficia a un grupo de familias multimillonarias y a sus amos extranjeros. El gobierno lopista desde sus primeros pasos se malquisto el favor dela opinión mayoritaria, incluidos los sectores populares que, engañados por la propaganda oportunista, saludaron con ilusión el advenimiento del nuevo presidente, sin percatarse de que representaba el continuismo del Frente Nacional bajo otro disfraz. Empezando por la declaratoria de la emergencia económica que implantó una reforma tributaria cuya finalidad primordial fuel el voluminoso aumento del impuesto a las ventas, y que repercutió de inmediato en el alza desmesurada de los artículos de consumo. Continuando con la cadena de disposiciones ejecutivas y parlamentarias, dirigidas a auspiciar irritantes privilegios a los monopolios imperialistas a costa de los intereses de la nación y a colmar de mayores garantías al capital financiero, a los grandes magnates y especuladores y a los latifundistas, y que se convirtieron en pesados fardos sobre las espaldas de las masas laboriosas. Y terminando con las medidas de fijar índices ridículos de reajustes salariales, cuando los costos de la vida han llegado a topes jamás previstos, y que con sobrada razón exacerban el ánimo de los millones de trabajadores de la ciudad y el campo. El mismo manejo de la llamada “bonanza cafetera”, lejos de aliviar la quebrada economía de los pequeños y medianos productores del grano, atizó la hoguera inflacionaria, mientras el país entero ha observado cómo los manipuladores de a Federación Nacional de Cafeteros y los pulpos del comercio exterior centuplican sus fortunas.

Otro toque de escándalo lo constituye el conocimiento en detalle de los negociados de la familia presidencial, máxima expresión de la inveterada costumbre de utilizar el Poder como palanca del enriquecimiento privado, y que se concretan en la valorización de haciendas con obras públicas, en préstamos de la banca gubernamental, en contratos con organismos de participación estatal, en la venta de ganado a entidades descentralizadas, en el florecimiento de sociedades industriales, financieras, comerciales y de la construcción a la sombra del Ejecutivo y en el otorgamiento de las más variadas concesiones a firmas de amigos y socios. Y todo ello dentro de la caravana de las mafias dedicadas al tráfico de narcóticos y del crimen organizado que sentaron sus reales en una sociedad descompuesta y sumida en la zozobra. Es el conjunto de esta ensombrecida situación el que rebosó la copa y contra el cual se pronuncio a su modo el pueblo colombiano el 14 de septiembre.

Es evidente la miopía del gobierno y con él la de las clases dominantes al creer que tales contradicciones sociales pueden ser solventadas con los métodos de la fusilería. Durante el día del paro y el siguiente cayeron masacrados cobardemente por el régimen niños, jóvenes, mujeres y hombres indefensos, víctimas inocentes como tantas más inmoladas por las operaciones pacificadoras que abierta o soterradamente emprenden con frecuencia en zonas urbanas y rurales los aparatos represivos. Pero sorprende todavía más el ingenuo cinismo de los mandatarios de turno al tratar de crear la impresión de que después de la tormenta la calma ha retornado, que los focos de perturbación han sido eliminados, que la campaña electoral prosigue normalmente su curso luego de momentánea interrupción y que todo será como antes o mejor que antes, cuando se pregona el escarmiento de consejos de guerra contra decenas de presos cogidos al azar y los conflictos promovidos por la persecución patronal de Ecopetrol contra la USO y del Ministerio de Educación contra FECODE, en lugar de remediarse positivamente, se agravan con sanciones, despidos y amenazas. Igualmente sucede con la Universidad, a la cual se le continúa reservando un tratamiento policivo. Y así con las demás demandas del proletariado y del campesinado, acosados por la miseria y el despotismo fascistoide.

El mantenimiento del estado de sitio, recurso preferido para entorpecer la libre expresión de los partidos y organizaciones opuestos a la dictadura de la coalición liberal-conservadora, está indicando que el gobierno es el menos convencido de la fementida tranquilidad. Por el contrario, la insistencia en la política antinacional y antipopular heredada y acentuada por el mandato lopista le abre el camino a la solución de fuerza y pone en peligro la paz pública.

Colombia avanza aceleradamente a la crisis más profunda de su historia y las condiciones son excelentes para la revolución. Las únicas transformaciones que lograrán sacar a la nación del caos y el atraso en que se encuentra y proporcionarle un porvenir seguro de progreso y estabilidad, son las planteadas en el programa nacional y democrático del Frente por la Unidad del Pueblo. Partiendo de la conquista de la liberación nacional y del celoso sostenimiento de la soberanía alcanzada, la anunciada república de obreros y campesinos implantará una auténtica democracia que barra las lacras del pasado, que aproveche cabalmente los recursos naturales del país y que permita a las masas populares, como genuinas forjadoras de la riqueza social, poner en pleno vigor su ilimitada capacidad laboriosa, su espíritu emprendedor y su sabiduría, para construir una patria grande, próspera, respetable y grata a las generaciones venideras. Una patria que se hermane con todos los pueblos del mundo que combaten por idénticos objetivos revolucionarios.

El futuro es nuestro, más las dificultades siguen siendo considerables. La división y la dispersión de las fuerzas contrapuestas al régimen oligárquico proimperialista materializan un obstáculo protuberante que debemos esforzarnos por superar rápidamente. El triunfo de la causa liberadora exige la activa participación de las clases, capas, personalidades y sectores revolucionarios, democráticos y patrióticos. Reiteramos por lo tanto el llamamiento a los partidos y organizaciones de avanzada para que integremos un solo frente, sin exclusiones sectarias, no alineado internacionalmente y estructurado en base a una dirección compartida que preserve la autonomía ideológica y orgánica y, a la vez, facilite la eficaz cooperación de las distintas agrupaciones aliadas.

Las pruebas difíciles que le aguardan al pueblo colombiano y en especial la urgencia de preparar, ante los planes de terror maquinados por sus enemigos, sólidas defensas que le permitan no sólo resistir sino pasar posteriormente a la ofensiva, nos mueven a trabajar con redoblada energía por desarrollar y consolidar lo más pronto posible la anhelad unión de los oprimidos contra los opresores. Aprendamos del pueblo bogotano y del resto del país que en las jornadas del paro cívico nacional dio sobradas lecciones de valor, unidad y decisión de lucha.

FRENTE POR LA UNIDAD DEL PUEBLO
Jaime Piedrahíta Cardona – candidato presidencial
José Jaramillo Giraldo – director de ANAPO
Consuelo de Montejo – dirigente nacional del MIL
Francisco Mosquera – secretario general del MOIR
Gilberto Zapata – dirigente nacional del MAC
Avelino Niño – dirigente nacional de los CDPR
Vicente Rodríguez – dirigente nacional del MNDP

“Las pruebas difíciles que aguardan al pueblo colombiano y en especial la urgencia de preparar, ante los planes de terror maquinados por sus enemigos, sólidas defensas que le permitan no sólo resistir sino pasar posteriormente a la ofensiva, nos mueven a trabajar con redoblada energía por desarrollar y consolidar lo más pronto posible la anhelada unión de los oprimidos contra los opresores”.

XI CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA: RESONANTE TRIUNFO DEL PROLETARIADO INTERNACIONAL

El Partido Comunista de China celebró, entre el 12 y el 18 agosto su XI Congreso Nacional, primero que realiza luego del fallecimiento del gran líder y maestro Mao Tsetung. Ante 1.510 delegados elegidos democráticamente por más de 35 millones de militantes, el camarada Jua Kuo-feng presentó el informe Político del Comité Central, en el cual formuló un llamado a mantener en alto la gran bandera del camarada Mao Tsetung y a perseverar en la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado. Sintetizó las recientes experiencias del Partido Comunista y el pueblo chino en la revolución y construcción socialistas, especialmente las de la victoriosa contienda que culminó con la pulverización de la “Banda de los cuatro”, y señaló el rumbo de la política interna y externa de China y las tareas a emprender para cumplirla. Los análisis y conclusiones contenidas en el informe tienen una importancia extraordinaria para el avance revolucionario no sólo de la clase obrera y el pueblo chinos, sino también para el proletariado y los pueblos del mundo entero en su lucha contra el dominio hegemónico de las dos superpotencias, los Estados Unidos y la Unión Soviética, y por la revolución y el socialismo. A continuación transcribimos algunos apartes de dicho informe Político.

Continuará hasta el fin la revolución
bajo la dictadura del proletariado

Como es sabido de todos, la gran teoría del presidentes Mao sobre la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado ocupa un lugar de particular importancia en la historia del desarrollo del marxismo.

Si el mayor aporte de Lenin a la doctrina de la revolución proletaria y la dictadura del proletariado consiste en que expuso las leyes que rigen el desarrollo del imperialismo como última fase del capitalismo y creó la gran teoría sobre la posibilidad del triunfo de la revolución proletaria y de la construcción del socialismo en un solo país, en el eslabón más débil del frente imperialista, la mayor contribución del Presidente Mao a esta doctrina estriba en que, habiendo sintetizado la experiencia histórica de la dictadura del proletariado acumulada después de Lenin y heredado, defendido y desarrollado las ideas de Marx y Lenin, expuso la leyes que rigen el desarrollo de la sociedad socialista, creó en forma integral la gran teoría sobre la contribución de la revolución bajo la dictadura del proletariado, prevenir la restauración del capitalismo y construir el socialismo. Esta es la más importante conquista del marxismo en nuestra época.

El “Estado de todo el pueblo” es una falacia revisionista
En esta gran teoría, el Presidente Mao valiéndose de la ley dialéctica materialista de la unidad de los contrarios para examinar y analizar la sociedad socialista, enseña que la sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga y que, durante la etapa histórica del socialismo, siempre existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases, existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista, existe el peligro de restauración capitalista y existe la amenaza de subversión y agresión por parte del imperialismo y el social-imperialismo. Por eso, en esta etapa histórica, se hace necesario persistir en la lucha del proletariado contra la burguesía, en la dictadura del proletariado sobre la burguesía y en la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado. Así, esta teoría ha hecho añicos, definitivamente, falacias revisionistas como la “teoría dela extinción de la lucha de clases” y las falacias del “Partido de todo el pueblo” y del “Estado de todo el pueblo”.

En esta gran teoría, el Presidente Mao, aplicando a la sociedad socialista la tesis marxista de que la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y la existente entre la superestructura y la base económica son las contradicciones fundamentales de la sociedad, señala que, en la sociedad socialista, hay consonancia y contradicción simultáneas entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas y entre la superestructura y la base económica. Todo aquello que en las relaciones de producción no corresponda a las fuerzas productivas, así como todo aquello que en la superestructura no concuerde con la base económica, entorpece el desarrollo delas fuerzas productivas. Por consiguiente, es preciso continuar llevando adelante la revolución en el terreno de la superestructura y consolidar y fortalecer la dictadura del proletariado en la superestructura, incluidos todos los dominios culturales, a fin de hacerla concordar con la base económica socialista. Es imperativo continuar llevando adelante la revolución en el terreno de las relaciones de producción y consolidar y desarrollar la propiedad socialista y los demás aspectos de las relaciones de producción socialistas, para hacerlas concordar con las necesidades del desarrollo de las fuerzas productivas. Es necesario realizar la innovación y la revolución y desarrollar rápidamente las fuerzas productivas, para dotar el sistema socialista de una base material cada vez más poderosa e impulsar el desarrollo y las transformaciones de las relaciones de producción y la superestructura. Sólo en esta forma se puede consolidar y fortalecer la dictadura del proletariado, hacer avanzar continuamente la causa socialista y llegar, finalmente, a la sociedad comunista, en la que habrán sido abolidas todas las clases (….)

La lucha contra los burgueses dentro del partido

Los viejos y nuevos burgueses constituyen todavía una fuerza bastante grande en la sociedad desde el punto de vista de su capacidad de maniobra y de su influencia. Siempre andan en busca de agentes en el seno del Partido Comunista y depositan sus esperanzas de restauración capitalista en los dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del Partido. El Presidente Mao indicó: el blanco principal del movimiento de educación socialista y del Movimiento de la Gran Revolución Cultural Proletaria los constituyen “los dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del Partido”. “Se está haciendo – dijo – la revolución socialista; sin embargo, no se sabe dónde está la burguesía. Está justamente dentro del Partido Comunista, se trata de los dirigentes seguidores del camino capitalista en el Partido”. Esta tesis científica la había venido elaborando y desarrollando el Presidente Mao al sintetizar las experiencias de la lucha sostenida por Stalin contra Trotski, Zinoveiv y Bujarin, las lecciones deducidas de la restauración del capitalismo en la Unión Soviética por parte de Jruschov y Brezhnev y las experiencias de la lucha librada en el seno de nuestro partido contra los dirigentes seguidores del camino capitalista. La lucha que durante la Gran Revolución Cultural Proletaria desembocó en el aplastamiento de los tres cuarteles generales burgueses corrobora a las claras que los empedernidos dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del partido como Liu Shao-chi, Lin Piao y la “banda de los cuatro” Wang Chang-Chiang-Yao, representan, efectivamente, el peligro principal de restauración capitalista.

La unidad no pone fin a las contradicciones de clases
Al iniciarse la Gran Revolución Cultural Proletaria, el Presidente Mao señaló: “Un gran desorden bajo los cielos conduce a un gran orden bajo los cielos”. Indicó repetidas veces después del X Congreso Nacional del Partido: “Ahora, cuando la Gran Revolución Cultural proletaria lleva ya ocho años, conviene la estabilidad. Todo el Partido y todo el Ejército deben unirse”. “Después de todo, convienen la estabilidad y la unidad”. Pero la “banda de los cuatro” agotó todos sus esfuerzos por hacer sabotajes y provocar disturbios.

Hoy, derribada esta banda, podemos, siguiendo las instrucciones del Presidente Mao, hacer efectivas la estabilidad y la unidad para conseguir un gran orden en todo el país. De esta manera, la Primera Gran Revolución Cultural Proletaria de nuestro país, que duró once años, ha terminado triunfalmente con el aplastamiento de la “banda de los cuatro”.

“Estabilidad y unidad no significan renunciar a la lucha de clases”. La feliz coronación de la Primera Gran Revolución Cultural Proletaria no supone, de ningún modo, el fin de la lucha de clases ni de la revolución continua bajo la dictadura del proletariado. En toda la etapa histórica del socialismo, existe la lucha entre el proletariado y la burguesía, existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista. Esta lucha es prolongada, sinuosa y, a veces, incluso muy enconada. Grandes revoluciones políticas de una naturaleza como la de la Gran Revolución Cultural Proletaria han de efectuarse muchas veces en el futuro. Debemos, a la luz de las enseñanzas del Presidente Mao, continuar hasta el fin la revolución bajo la dictadura del proletariado, liquidar gradualmente a la burguesía y a todas las demás clases explotadoras y lograr la victoria del socialismo sobre el capitalismo, hasta alcanzar nuestro objetivo final: el comunismo.

La situación internacional es muy buena
La actual situación internacional es excelente; es muy buena, no medianamente buena ni algo buena. En años recientes, la lucha revolucionaria del proletariado internacional, la lucha liberadora de los pueblos y naciones oprimidos y los movimientos revolucionarios de masas en muchos países han continuado desarrollándose. Un grupo más de países se ha sacudido el yugo colonial, ha expulsado los agresores foráneos y conseguido la independencia y la liberación. Está tomando cuerpo, a amplia escala, un frente único internacional contra la agresión, la intervención, la subversión, el control o el atropello de las superpotencias. Entre tanto, acosadas por múltiples dificultades y enfrentadas a crisis por todos lados, las dos potencias hegemónicas, la Unión Soviética y los Estados Unidos, van de mal en peor. En particular el social imperialismo soviético, que en los últimos años ha dejado ver con mayor claridad su catadura agresora y expansionista y ha sufrido duros golpes, uno tras otro, como resultado de su sabotaje de la guerra sostenida por los países árabes y el pueblo palestino contra la agresión israelí, de su utilización de tropas mercenarias para intervenir en Angola e invadir a Zaire, de su montaje de intrigas para subvertir el gobierno sudanés, de su ingerencia en los asuntos internos de muchos países y de su tentativa de sembrar la discordia y socavar la unidad de países del tercer mundo. Los hechos demuestran que el que los países quieran la independencia, las naciones la liberación y los pueblos la revolución, constituye la corriente principal de la situación internacional y que ninguna fuerza es capaz de contenerla.

Los pueblos desean la paz y las superpotencias la guerra
Junto con seguir incrementándose los factores de la revolución, han aumentado notablemente los de la guerra. En los últimos años, el presidente Mao advirtió una y otra vez que la gente prestara atención a este problema. A comienzos del año pasado puntualizó:
“Los Estados Unidos tienen intereses que proteger en el mundo; mientras que la Unión Soviética quiere la expansión: esto es inalterable. En la época en que existen clases, la guerra es un intervalo entre dos periodos de paz. La guerra es la continuación de la política, vale decir, la continuación de la paz. Paz significa política”. Ambas superpotencias, la Unión soviética y los Estados Unidos, procuran la hegemonía mundial y se dedican por doquier a la disputa, sumiendo en la mayor intranquilidad al mundo. Empeñadas en semejante contienda, terminarán por conducir a la guerra algún día. Pregonan a los cuatro vientos la “distensión”, pero, mientras lo hacen, menos indicios de distensión se tienen. Vociferan a gritos sobre “desarme”, pero, mientras más se “desarman”, más armamentos se poseen. Hablan todos los días de “paz”; pero, de hecho, se preparan todos los días para la guerra. Los pueblos del mundo desean la paz, y el pueblo chino también quiere un ambiente internacional pacífico. El problema no es que los pueblos quieran la guerra, que el pueblo chino la desee, sino que son las superpotencias las que abrigan este deseo. Esto está determinado por la naturaleza imperialista y es independiente de la voluntad del hombre. Imperialismo significa agresión y guerra. El presidente Mao nos indicó, que mientras este sistema social – el imperialismo y el social-imperialismo – no cambie, será inevitable la guerra entre ellos, o la revolución de los pueblos, y jamás habrá paz duradera.

La Unión Soviética y los Estados Unidos son los focos de una nueva conflagración mundial, y el social imperialismo soviético, en particular, es el más peligroso. La actual situación estratégica de la contienda soviético-norteamericana se caracteriza por que el social imperialismo soviético está a la ofensiva en tanto que el imperialismo estadounidense se halla a la defensiva. Ostentando las banderas de “socialismo”, de “apoyo a la liberación nacional” y de “paz y cooperación”, los revisionistas soviéticos aplican con redoblados esfuerzos su “estrategia de ofensiva” global y tratan de tomar en sus manos toda Europa, Asia y África (…)

Con respecto a la guerra mundial, el Presidente Mao, nos enseñó dos puntos: “En primer lugar, estamos en contra; en segundo, no la tememos”. Tanto el revisionismo soviético como el imperialismo norteamericano son tigres de papel y no tienen nada de temibles. (…)

La teoría sobre los tres mundos señala el rumbo de la lucha antiimperialista
La teoría formulada por el presidente Mao en 1974 sobre los tres mundos es de significación trascendental y de largo alcance. Valiéndose del método de análisis de clases, el presidente Mao examinó el desarrollo y los cambios operados en las diferentes contradicciones fundamentales, la división y el reagrupamiento de las distintas fuerzas políticas en el mundo actual, así como el status político y económico de los diversos países en el plano internacional, y de este modo elaboró una síntesis científica de la situación estratégica del mundo en los tiempos actuales. Las dos potencias hegemónicas, la Unión Soviética y los Estados Unidos, son los mayores explotadores y opresores internacionales de nuestra época y los enemigos comunes de los pueblos del mundo entero. Los numerosos países del tercer mundo, que son los más oprimidos y los más enérgicos en la resistencia, constituyen la fuerza principal en la lucha contra el imperialismo, el colonialismo y el hegemonismo. Los países del segundo mundo tienen doble carácter. Por un lado, oprimen, explotan y controlan a los países del tercer mundo y, por el otro, sufren, en mayor o menor grado, el control, la amenaza, o el atropello de parte de las dos potencias hegemónicas. La teoría del presidente Mao de los tres mundos señala el rumbo fundamental de la actual lucha en el plano internacional y precisa cuáles son las fuerzas revolucionarias principales, cuáles los enemigos principales y cuáles las fuerzas intermedias, susceptibles de ser ganadas y unidas, de manera que, en la lucha de clases a escala mundial, el proletariado internacional puede unirse con todas las fuerzas unibles y formar un frente único lo más amplio posible para combatir a los enemigos principales. Esta definición responde a las exigencias estratégicas de la lucha del proletariado internacional y de todos los pueblos y naciones oprimidos del mundo en la época actual, así como de la lucha por la victoria del socialismo y el comunismo. Es una correcta definición estratégica y táctica para el proletariado internacional en nuestros días y constituye su línea de clase en la lucha internacional. La práctica de los últimos años ha comprobado la completa justeza de esta teoría del presidente Mao, teoría que, con el correr del tiempo, mostrará indudablemente aun mayor poderío.

Apoyarse en el pueblo y ganar aliados
La experiencia histórica ha testimoniado repetidas veces que el triunfo de la revolución depende principalmente de la propia fuerza del pueblo y, al mismo tiempo, es necesario ganarse el mayor número posible de aliados. Lenin dijo: “Sólo se puede vencer a su enemigo más poderoso poniendo en tensión todas las fuerzas y aprovechando obligatoriamente con el mayor celo, minuciosidad, prudencia y habilidad la menor ‘fisura’ entre los enemigos, toda contradicción de intereses entre la burguesía de los distintos países, entre los diferentes grupos o categorías de la burguesía en el interior de cada país; hay que aprovechar así mismo las menores posibilidades de lograr un aliado de masas, aunque sea temporal, vacilante, inestable, poco seguro, condicional. El que no comprende esto, no comprende ni una palabra del marxismo ni de socialismo científico, contemporáneo, en general”. En la actual lucha de los pueblos contre el hegemonismo, este principio marxista reviste importante y actual significado en la teoría como en la práctica.

La revolución no se puede exportar
El presidente Mao siempre nos enseñó que los pueblos que han conquistado la victoria en la revolución tienen el deber de ayudar a los pueblos empeñados en la lucha por la liberación. Apoyamos a los Partidos Comunistas del mundo, pero no al revisionismo. Siendo el nuestro un Partido Comunista, debemos apoyar, desde luego, a los demás Partidos Comunistas en su lucha revolucionaria. Al propio tiempo, siempre hemos sostenido que los Partidos Comunistas son independientes y autónomos. En cuanto a la revolución de cada país, es al Partido Comunista de ese país al que le incumbe conducir al pueblo a realizarla, integrando la verdad universal del marxismo-leninismo con la práctica concreta de la revolución del país en cuestión. La revolución no se puede exportar. Nunca intervenimos en los asuntos internos de otros países. Nuestro Partido mantiene relaciones con muchos Partidos Comunistas. Más tales relaciones entre partidos y las existentes entre Estados son dos cosas diferentes.

China es un país socialista en vías de desarrollo y forma parte del tercer mundo. Estamos firmemente del lado de los países en desarrollo de Asia, África y América Latina y otras regiones y los apoyamos con resolución en su justa lucha por conquistar o mantener la independencia nacional, defender la soberanía estatal y desarrollar la economía nacional. (…)
Perseverar en el internacionalismo proletario
Todo el Partido, Ejército y pueblo deben tener bien presente la enseñanza del presidente Mao de “abrir profundos túneles, guardar cereales de reserva por todas partes y no procurar la hegemonía”, deben mantener alta vigilancia y realizar todos los preparativos necesarios para enfrentar una nueva guerra mundial que desencadenen el imperialismo y el social imperialismo.

No atacaremos a menos que seamos atacados; si somos atacados, contraatacaremos. Debemos estar listos en todo momento para aniquilar a cualquier enemigo que ose invadir nuestro país. Nunca procuraremos la hegemonía y jamás seremos una superpotencia. Debemos desechar resuelta, definitiva, cabal y totalmente cualquier manifestación de chovinismo de gran nación en nuestro trabajo relacionado con el extranjero.

Debemos mantener en alto la gran bandera del Presidente Mao, perseverar en el internacionalismo y seguir aplicando la línea revolucionaria del Presidente Mao en los asuntos exteriores. Debemos fortalecer nuestra unidad con los otros países socialistas, con el proletariado y los pueblos y naciones oprimidos del mundo entero, así como con los países del tercer mundo, unirnos con todos los países víctimas de la agresión, subversión, intervención, control o atropello de parte del imperialismo y del socialimperialismo y formar de este modo un frente único lo más amplio posible para luchar contra el hegemonismo de las dos superpotencias, la Unión Soviética y los Estados Unidos. Debemos establecer o desarrollar las relaciones con todos los países sobre la base de los Cinco Principios de Coexistencia Pacifica. Debemos reforzar nuestra unidad con todos los auténticos partidos y organizaciones marxista-leninistas del mundo para llevar hasta el fin la lucha contra el revisionismo contemporáneo, que tiene como centro a la camarilla de renegados revisionistas soviéticos.

EL MIL INGRESA AL FRENTE

Carta a Consuelo de Montejo

Bogotá 5 de septiembre de 1977

A los compañeros del Movimiento Independiente Liberal “MIL”
A su dirigente Nacional, Consuelo de Montejo
La Ciudad.

Apreciados compañeros:

Como es de público y general conocimiento el pasado 15 de julio de 1977, la Alianza Nacional Popular, ANAPO, el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR, el Movimiento Amplio Colombiano, MAC, y los Comités Democráticos Populares y Revolucionarios, CDPR, celebramos el II FORO NACIONAL DE LA OPOSICIÓN POPULAR Y REVOLUCIONARIA y constituimos el FRENTE POR LA UNIDAD DEL PUEBLO.

Coronábamos así un recorrido que de tiempo atrás habíamos emprendido tendiente a conformar el más amplio frente de lucha antiimperialista en Colombia. La Alianza Nacional Popular, ANAPO, desde el año pasado, había invitado a todos los partidos y movimientos de oposición, sin exclusión de ninguno de ellos, a la celebración de una gran asamblea revolucionaria que finalmente tuvo ocurrencia el 18 de febrero de 1977 con la realización del I FORO.

En este evento aprobamos un programa nacional y democrático como supremo inspirador de nuestra actividad política revolucionaria. Señalamos en él, al Imperialismo Norteamericano como el principal enemigo de la nación y del pueblo colombianos y, por lo tanto, llamamos a todas las clases populares para que unidas férreamente, realizaran la gran tarea histórica de conquistar y mantener para Colombia su independencia nacional. En una palabra consignamos nuestra firme decisión de luchar por la liberación y soberanía patrias, de combatir contra los intermediarios criollos del imperialismo, las oligarquías liberales y conservadoras y de realizar las transformaciones democráticas que abrirán a Colombia el luminoso sendero hacia el socialismo.

Igualmente nos comprometimos en el combate por los derechos democráticos de la clase obrera, por la confiscación de la tierra de la clase terrateniente y su reparto entre los campesinos que la trabajan y por la vigencia efectiva de las libertades públicas.

De los planteamientos anteriores se desprende la necesidad de construir un amplio frente, en donde participen todas las clases, partidos, movimientos y personalidades opuestas al régimen: la clase obrera, los campesinos, los intelectuales y estudiantes, los pequeños y medianos productores y comerciantes. Por todo ello, el I FORO aprobó igualmente, para asegurar el desarrollo del frente, las normas democráticas de funcionamiento que garantizan el cumplimiento de los acuerdos a que libremente nos comprometemos todos, así como también la independencia y autonomía de los sectores políticos que participen.

En desarrollo de lo anterior, actualmente se encuentran para el estudio del Comité Nacional del Frente las normas de acción parlamentaria unificada.

Invitados todos a este I FORO, el Partido Comunista se negó a participar exigiendo, de una parte, la exclusión de importantes destacamentos del movimiento revolucionario y, por otra, proponiendo el alineamiento del frente revolucionario de Colombia al lado de la Unión Soviética. Quienes finalmente integramos el 15 de julio el FRENTE POR LA UNIDAD DEL PUEBLO, nos negamos rotundamente a aceptar esta imposición por ser ella contraria a los intereses del pueblo y de la unidad. Proclamamos para el frente una política de no alineamiento internacional, al tiempo que señalamos nuestra indeclinable solidaridad con todos los países socialistas, con los pueblos y movimientos de liberación de los países del tercer mundo y con el movimiento obrero mundial.

Se construyeron así tres pilares indispensables en nuestra política: el programa antiimperialista y democrático, las normas de funcionamiento y el no alineamiento.

Con estos instrumentos a partir del I FORO del 18 de febrero nos lanzamos a impulsar la construcción de un amplio frente unido, encontrando la simpatía creciente de importantes sectores de las clases populares.

Ante la reiterada actitud negativa del Partido Comunista de trabajar por la unidad, nos decidimos a convocar el II FORO para el pasado 15 de julio. Allí ratificamos los acuerdos del I FORO, constituimos el FRENT E POR LA UNIDAD DEL PUEBLO y proclamamos la candidatura presidencial del compañero JAIME PIEDRAHÍTA CARDONA, que había sido escogido por dos congresos sucesivos de la ANAPO, como el único nombre que esa organización presentaría a la consideración de los restantes paridos y movimientos revolucionarios.

No queremos desaprovechar esta oportunidad para expresarles a los compañeros del MOVIMIENTO INDEPENDIENTE LIBERAL, MIL, y a su dirigente nacional Consuelo de Montejo, nuestro agradecimiento por el mensaje que en esa ocasión recibimos de ustedes y que lo entendimos como una manifestación expresa de estímulo a nuestra lucha y como una convocatoria para que continuáramos en la discusión y en la búsqueda de puntos comunes que permitieran unir nuestros esfuerzos.

Anteriormente participamos conjuntamente en diversas acciones y llegamos a acuerdos para la manifestación del pasado 1º. de Mayo, día internacional del proletariado, en la cual todos expresamos nuestra decisión de combatir por la libertad de los explotados y oprimidos.

El II FORO del 15 de julio autorizó expresamente al Comité Nacional del FRENTE POR LA UNIDAD DEL PUEBLO, y a su candidato presidencial JAIME PIEDRAHÍTA CARDONA, para continuar las conversaciones con todos los partidos y movimientos democráticos tendientes a obtener su vinculación al FUP, pues el nuestro es un movimiento de puertas abiertas, desprovisto de todo afán hegemónico y sectario, que lucha sinceramente por la unidad revolucionaria. En desarrollo de este mandato el Comité Nacional del Frente ha continuado intercambiando opiniones con todos aquellos sectores dispuestos a entenderse con nosotros, y algunos hechos importantes de nuevas vinculaciones estarían por producirse.

Por todo ello reiteramos nuestra invitación a participar en el FRENTE a los compañeros del MIL, y a su dirigente nacional Consuelo de Montejo, que en varias oportunidades han compartido con nosotros el propósito de lograr el más vasto entendimiento de todas las fuerzas opositoras, para que identificados en los principios unitarios y revolucionarios, unifiquemos los esfuerzos en esta nueva batalla por Colombia.

El régimen de López sucumbe hoy bajo el peso de sus procederes antinacionales y antipopulares y se encuentra corroído por la más grande inmoralidad conocida en la república, auspiciada y agenciada principalmente por la propia familia presidencial.

Colombia entera se levanta en actitud de combate contra el gobierno lopista de hambre, demagogia y represión. La oligarquía liberal – conservadora se encuentra sumida en profunda crisis, situación esta que los revolucionarios y patriotas sinceros debemos aprovechar para impulsar mayores logros y avances de la revolución colombiana.

Ni Julio César Turbay, ni Carlos Lleras, ni los alzafuelles Agudelo Villa y Holmes Trujillo, como precandidatos de la oligarquía liberal, encontrarán sólido respaldo popular. Tampoco lo logrará el candidato de la oligarquía conservadora Belisario Betancur. Todos ellos representan los mismos intereses, divididos apenas por la ambición personal de conseguir el respaldo del imperialismo sobre la base de demostrar la mayor abyección y cipayismo.

Aprovechemos estas elecciones para ampliar la influencia de las ideas y las organizaciones revolucionarias en el pueblo, para combatir el imperialismo, para desenmascarar a los candidatos de la oligarquía y apoyar las luchas de las masas populares. Y después de los comicios, esta batalla la proseguiremos con mayor ahínco, por fortalecer el frente que en un futuro no lejano convierta esta república oligárquica y sometida al extranjero, en una república popular y democrática que ilumine con sus destellos radiantes el firmamento de las naciones y pueblos liberados del mundo.

Fraternalmente,

FRENTE POR LA UNIDAD DEL PUEBLO
Jaime Piedrahíta Cardona
Candidato Presidencial

Por la ALIANZA NACIONAL POPULAR, ANAPO
José Jaramillo Giraldo, Director Nacional
Álvaro Bernal Segura
Jaime Jaramillo Panesso
Germán Gutiérrez
Por el MOVIMIENTO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO, MOIR
Francisco Mosquera
Secretario General
Carlos Bula
Marcelo torres
Otto Ñañez

Por el MOVIMIENTO AMPLIO COLOMBIANO, MAC
Gilberto Zapata Isaza
Jorge Regueros Peralta
Margoth Uribe de Camargo

Por los COMITÉS DEMOCRÁTICOS POPULARES Y REVOLUCIONARIOS, CDPR
Carlos Vanegas
Avelino Niño

FELICITACIONES DEL MOIR

Comité Central del partido Comunista de China
Pekín

Queridos Camaradas:

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario quiere unir su voz a la de los comunistas y fuerzas revolucionarias del orbe entero que, con ocasión de la exitosa culminación el XI Congreso del Partido Comunista de China, han expresado el júbilo por este resonante triunfo del proletariado internacional y han enviado cálidas y elogiosas congratulaciones.

Las acciones y los logros de un Partido Comunista que como el de China viene realizando la revolución más vasta y profunda en los anales de la clase obrera, no pueden menos que mantener viva la atención y embargar de fervor a las masas combatientes por un mundo nuevo, sin explotados ni opresión nacional. Que China, un país extenso, con 850 millones de habitantes, avance seguro por la senda luminosa del socialismo, es un hecho de incalculables proporciones, llamado a influir decisivamente en el futuro de la humanidad. La importancia de la enorme contribución de China a la causa del comunismo, de las naciones que batallan por su emancipación y de la paz mundial se irá agigantando con el paso del tiempo.

El glorioso Partido Comunista de China, en algo más de medio siglo de existencia, estimulando y apoyándose en la indómita voluntad de lucha y espíritu emprendedor del pueblo chino, ha llevado a efecto uno tras otro verdaderos prodigios que le han ganado de los cientos de millones de amigos del exterior no sólo el afecto, sino la confianza en su inagotable capacidad de salir airoso de las pruebas más duras. Así como eliminó el feudalismo, el capitalismo burocrático y derrotó a los imperialistas japoneses y norteamericanos, para liberar y sacar de su postración secular a China y convertirla luego en una república socialista respetable, próspera y poderosa, el Partido Comunista de China alcanzará también la victoria en cada una de sus metas propuestas. Ello se debe a que siempre ha sido fiel al pensamiento de Mao Tsetung, quien heredó, defendió y enriqueció el marxismo-leninismo en todos sus aspectos, llevándolo a una etapa superior de su desarrollo.

1976 fue un año particularmente difícil para el Partido Comunista de China, la muerte del presidente Mao Tsetung y la de otros entrañables camaradas de la vieja guardia, como Chou En-Lai y Chu Te, determinaron la integración de los cargos que dejaron vacantes y la continuación sin ellos de la obra que no pudieron concluir. Prevaliéndose de tales circunstancias, la «banda de los cuatro» fraguó un complot tendiente a usurpar el Poder, imponer su línea revisionista y contrarrevolucionaria y trocar la dictadura del proletariado en dictadura fascista burguesa. Enfrentándolas con arrojo y sapiencia, el Partido superó las dificultades. Escogió certeramente la nueva dirección máxima, aplastó a los complotadores y reafirmó su línea proletaria. Con la designación del camarada Jua Kuo-feng, digno sucesor del presidente Mao Tsetung, y la pulverización de la «banda de los cuatro», el Partido Comunista de China y China toda propinaron un golpe demoledor al revisionismo, despejaron el porvenir y garantizaron más grandiosas conquistas revolucionarias.

Recogiendo el legado del presidente Mao, el XI congreso ratificó estas sabias decisiones y trazó la orientación general para aprovechar los frutos de la Gran Revolución Cultural Proletaria, consolida la unidad y proseguir la edificación económica bajo la dictadura del proletariado. El análisis de la situación internacional emprendido por el Congreso es igualmente justo. La síntesis que de ella se hace trae relievantes aportes para la táctica del proletariado y de los pueblos que a escala mundial contienden contra las dos superpotencias, el imperialismo norteamericano y el socialimperialismo soviético, y en pro del socialismo, la democracia y la independencia.

Camaradas:
Por estos aciertos de dimensión histórica, el MOIR manifiesta lleno de regocijo sus sinceras felicitaciones al Partido Comunista de China y al camarada Jua Kuo-feng. Asimismo reiteramos el hondo convencimiento de que la amistad entre nuestros partidos y entre nuestros pueblos será imperecedera.

Fraternalmente,

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario
Comité Central
Francisco Mosquera, Secretario General

«APORTAREMOS NUESTRO CONTINGENTE POR LOS PROPÓSITOS QUE NOS SON COMUNES»

Bogotá, 11 de septiembre de 1977

Compañeros

Jaime Piedrahíta Cardona, Candidato Presidencial del Frente por la Unidad del Pueblo
José Jaramillo Giraldo, Director Nacional de ANAPO
Francisco Mosquera, Secretario General del MOIR
Gilberto Zapata, Dirigente Nacional del MAC
Avelino Niño, Dirigente Nacional de los CDPR

Hemos estudiado la invitación al MOVIMIENTO INDEPENDIENTE LIBERAL “MIL”, para que forme parte del Frente por la Unidad del Pueblo.

El MOVIMIENTO INDEPENDIENTE LIBERAL ha sostenido desde su fundación Tesis Políticas de izquierda y ha reclamado la unidad de las fuerzas de oposición para realizar las transformaciones democráticas que el país necesita, entre las que podemos mencionar prioritariamente la conquista y mantenimiento de la independencia nacional y la eliminación del régimen de atraso y latifundio en el campo.

Me parece apropiado el planteamiento que ustedes hacen de integrar un vasto movimiento de demócratas, patriotas y revolucionarios que preocupados por la suerte del país se formulen la política de unir al pueblo. Tales planteamientos consignados en el programa del Frente recogen viejas y siempre aplazadas reivindicaciones populares que, expuestas sintéticamente en sus diez puntos, se convierten en herramienta eficaz en manos de las clases populares para impulsar su política.

Esta es una época convulsionada de grandes contrastes; de pobreza dentro de la riqueza; de ignorancia dentro de los grandes avances científicos y tecnológicos; de falta de comida dentro de un país de plenas posibilidades agrícolas; de desempleo dentro de la era industrial; de desmoralización general.

Por otro lado, no podemos aceptar, que a través de empresas multinacionales, sin Dios ni Ley y de intereses políticos extranjeros, se trate de mantener el país en un estado colonial, manejado por testaferros que por cuatro monedas venden la soberanía nacional y luego quieren aparecer ante la opinión con el manto de la honradez, como patriotas benefactores, cuando por debajo ocultan su verdadera personalidad de apátridas y negociantes que se lucran con el trabajo de las clases populares y la riqueza de la nación.

Nosotros no somos comunistas, somos liberales que queremos recoger las aspiraciones de las masas del partido y de algunos de sus jefes que perseguidos incluso por la propia oligarquía liberal, siempre pregonaron la necesidad de abrir en Colombia las perspectivas socialistas. Con toda modestia señalamos como nuestros ejemplos y guías a Rafael Uribe Uribe y a Jorge Eliécer Gaitán, caídos en defensa de sus ideas progresistas y democráticas.

Habiendo fijado con toda claridad nuestra oposición al gobierno de López, habiendo señalado con toda claridad que no apoyaremos a ningún candidato que represente los intereses tradicionales, y para ser consecuentes con toda nuestra política de lucha anterior, les expresamos que aceptamos participar en el Frente por la Unidad del Pueblo, cuyas normas democráticas de funcionamiento al establecer el consenso garantizan la igualdad, el respeto mutuo y el cumplimiento de las determinaciones así tomadas.

Al dirigirnos a Jaime Piedrahíta Cardona, a los dirigentes de os Partidos que integran el Frente por la Unidad del Pueblo y el Comité Nacional, les manifestamos que aportamos nuestro contingente en esta lucha por los propósitos que nos son comunes.

MOVIMIENTO INDEPENDIENTE LIBERAL
Consuelo de Montejo

CONGRATULACIONES AL PARTIDO COMUNISTA DE CHINA

De Corea
Felicitó calurosamente al Congreso Nacional de su Partido, un congreso realizado en medio de la profunda expectativa e interés de todos los miembros de su partido y el pueblo de su país, por su exitosa conclusión de su trabajo.

El Partido Comunista de China, fundado por el gran líder del pueblo chino el camarada Mao Tsetung, como vanguardia de la clase obrera china, dirigió al pueblo chino en la frustración de las repetidas maniobras de los enemigos de clase de adentro y fuera del país en cada etapa y en la conquista de la brillante victoria de la revolución china y fundó la República Popular China, el primer Estado de la dictadura del proletariado y elevó considerablemente su prestigio internacional.

Hoy, el hermano pueblo chino, bajo la esclarecida dirección de su sabio líder el camarada Jua Kuo Feng, aplastada la “banda de los cuatro”, ha concluido exitosamente la Gran Revolución Cultural Proletaria y está levantando un nuevo auge en todos los frentes de la revolución y la construcción socialistas.

Nuestros dos países son íntimos vecinos y los Partidos y pueblos de Corea y China son camaradas de armas revolucionarios y hermanos que luchan hombro a hombro en la lucha prolongada contra el enemigo común.

Creo que las relaciones tradicionales de amistad y cooperación fraternales entre los Partidos y pueblos de nuestros dos países se fortalecerán aún más y desarrollarán en la lucha común contra el imperialismo y por la victoria final de la causa del socialismo en el futuro, yo le deseo sinceramente aún mayores éxitos en su trabajo responsable.

Kim II Sung
Secretario General del C.C.
Del Partido del Trabajo de Corea

De Laos
Desde su nacimiento, el PCCh, encabezado por su gran presidentes Mao Tsetung, dirigió al heroico pueblo chino en la prolongada y ardua lucha contra el imperialismo, el feudalismo y la burguesía burocrática y en el logro de grandes victorias que condujeron a la fundación de la República Popular China y la apertura de una nueva era en la milenaria historia del pueblo chino, la era de la independencia, la libertad y el socialismo.

Esta histórica victoria ha hecho una importantes contribución al cambio absoluto de la correlación mundial de fuerzas a favor de las fuerzas que luchan por la paz, la independencia nacional, la democracia y el socialismo.

El Undécimo Congreso del PCCh constituye un acontecimiento muy importante en la vida política del PCCh y del pueblo Chino, y un gran estímulo para ellos en su avance hacia la transformación de China en un poderoso país socialista moderno.
Aprovechamos esta oportunidad para expresar nuestros profundos agradecimientos al Partido Comunista de China y el hermano pueblo chino por su grande y eficaz apoyo y asistencia a nuestra lucha revolucionaria en el pasado así como a nuestra construcción nacional en el presente.
Comité Central del Partido Revolucionario Popular de Laos

De Vietnam
Nosotros felicitamos calurosamente los grandes éxitos suyos y deseamos sinceramente que el undécimo Comité Central del Partido Comunista de China, encabezado por el Presidente Jua Kuo-feng, logre éxitos aún más brillantes en la construcción socialista de China, contribuyendo así a la lucha de los pueblos del mundo por la paz, la independencia nacional, la democracia y el socialismo.

El Partido Comunista de Viet Nam y todo el pueblo vietnamita recordarán siempre el grande y valioso apoyo y asistencia múltiples del Partido Comunista, el gobierno y el hermano pueblo de China a la causa revolucionaria de Viet Nam. Vietnam y China son dos allegados países vecinos socialistas y permanecen siempre juntos hombro a hombro. Estas relaciones de “camaradas y hermanos a la vez” nutridas concienzudamente por los presidentes Ho Chiminh y Mao Tsetung, se han fortalecido y desarrollado en forma constante.

Fieles al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario y siguiendo el testamento del presidente Ho Chiminh el Partido Comunista de Viet Nam y el pueblo vietnamita están consecuentemente decididos a preservar y desarrollar su solidaridad militante y larga cooperación con el Partido Comunista y el hermano pueblo de China, por el noble ideal y la causa revolucionaria de los pueblos de Viet Nam y China y la causa revolucionaria común de los pueblos del mundo.
Comité Central del Partido Comunista de Viet Nam

De Albania
Con ocasión de la conclusión del proceso del Undécimo Congreso Nacional del Partido Comunista de China, en nombre del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania y todos los comunistas albaneses, hacemos al Partido Comunista de China, a la clase obrera al pueblo de China en nuestras felicitaciones revolucionarias.

El pueblo Chino, dirigido por su Partido Comunista encabezado por el camarada Mao Tsetung, derrocó la burguesía, los feudalistas y la dominación imperialista, fundó la República Popular e hizo que el país emprendiera el camino del socialismo. Deseamos sinceramente que en adelante avancen constantemente la causa de la revolución, la dictadura del proletariado y el socialismo en China.

El Partido del Trabajo de Albania y el pueblo albanés hacemos votos porque se desarrolle y se fortalezca la amistad revolucionaria entre nuestros Partidos y pueblos en el correcto camino del marxismo-leninismo y sobre la base de los principios inmortales del internacionalismo proletario.
Enver Hoxha
Primer Secretario delo Comité Central del Partido del Trabajo de Albania.

De Rumania
En nombre del Comité Central del Partido Comunista Rumano y en el mio propio, expreso con extrema felicidad al Comité Central del Partido Comunista de China y a Ud., cordiales y fraternales saludos y las más calurosas congratulaciones con motivo de la exitosa conclusión del Undécimo Congreso Nacional del Partido Comunista de China, la elección del Comité Central del Partido y la elección de usted al noble cargo de Presidente del Comité Central.

Deseo sinceramente que el laborioso y talentoso pueblo chino, bajo la probada dirección del Partido Comunista de China y su Comité Central encabezado por usted camarada Jua Kuo-feng, obtenga nuevos y aún mayores éxitos en la revolución y la construcción socialistas y en el cumplimiento de las tareas planteadas por el Undécimo Congreso del Partido para convertir la gran China Popular en una potencia socialista moderna y para hacerla cada vez más fuerte en la arena internacional.
Nicolae Ceausescu
Secretario General del Partido Comunista Rumano

EL PARO CÍVICO NACIONAL MOSTRÓ EL PODERÍO OBRERO

En Bogotá imperó la ley de los de abajo

Sin obreros que trabajaran en las fábricas, sin choferes que manejaran el transporte, sin dependientes que abrieran el comercio; con la inmensa mayoría de la población enarbolando las banderas del Paro Cívico Nacional y agitando consignas de rechazo al régimen lopista, la capital del país se convirtió en un hervidero de gentes humildes y sencillas, seguras de su fuerza y orgullosas de su causa, que se adueñaron de las calles y lograron implantar por más de 24 horas la vigorosa, valerosa y necesaria “ley de los de abajo”.

A pesar de que el gobierno y los grandes magnates de la industria amenazaron con despidos a todo el que faltara a sus labores, en ningún establecimiento público o privado se pudo comprobar la “absoluta normalidad”, pregonada por el régimen. Solo al Presidente López en su temblorosa y tartamuda alocución del miércoles 14, se le ocurrió, con el sol a las espaldas, declarar que el Paro había sido un fracaso.

Desde mucho antes del amanecer
Las últimas horas del 13 de septiembre fueron de una febril actividad en todos los barrios indigentes del sur de Bogotá. Envueltas en un ambiente de conspiración, familias enteras se dedicaron a doblar grapas, almacenar llantas viejas, preparar botellas de gasolina, alistar mechas, arrumar bultos con vidrios rotos, recolectar estopa y miles de tachuelas. Ni ancianos ni niños se daban un minuto de reposo.

Desde las 5 de la mañana, un caudal humano comenzó a llenar la Avenida Caracas en las entradas a los barrios San Carlos, Marco Fidel Suárez, San Jorge, Santa Lucía y Las Colinas. Tres cuartos de hora más tarde, más de 10 mil personas cortaron el cruce de la Avenida 68 con Autopista Sur. Una pesada casamata del tránsito había sido destruida y arrojada por pedazos en mitad de la calzada. Luego de varios enfrentamientos sin cuartel con los uniformados, un grupo de manifestantes refuerza el tapón con enormes bloques de concreto. Aparece una inmensa muchedumbre, imbuida de coraje y temeridad, con los restos de un chasis humeante sobre los hombros. El armazón de acero calcinado levanta chispas contra el pavimento. Nace uno de los primeros bloqueos populares del 14 de septiembre.

Un gigantesco campo de batalla

Mientras tanto, los habitantes de los barrios Tejar, Alquería, Muzú, San Eusebio, Santa Rita y La Fragua, ya habían convertido la avenida 1º de Mayo en una trinchera inexpugnable. Hombres, mujeres, jóvenes y niños se apoderaron de un extenso tramo de la carrilera Soacha-Bogotá, y durante más de media hora sitiaron un tren de seis vagones a golpes de piedra, varillas de hierro y canecas de basura atravesadas en la vía. A las 10 de la mañana se presentó una violenta refriega con la fuerza pública, y el pueblo, a la ofensiva, se tomó las fábricas Mármoles Andinos, Modulíneas, Laboratorios Lutecia y Calzado La Corona. Los archivadores, escritorios, máquinas de escribir y teléfonos volaron por las ventanas.

Durante todo el día y parte de la noche, los barrios populares del sur de la ciudad fueron escenario de violentos forcejeos en los que alternativamente los contendientes ganaban y perdían cada palmo de terreno. Las puertas de las humildes viviendas estuvieron siempre abiertas para dar refugio a quines se batían en las calles.

El rencor ancestral de los oprimidos
Tal vez porque los vecinos de Bonanza, Las Ferias, Estrada, Palo Blanco y Tabora, al noroccidente de Bogotá, conforman un cinturón de miseria alrededor de la opulencia de los clubes y mansiones de la oligarquía, los salvajismos de la Fuerza Disponible se presentaron aquí con unas características especiales de crueldad y ensañamiento.

Derribando viejos muros de ladrillo, arrancando semáforos, árboles y postes de alumbrado eléctrico, los combatientes del pueblo bloquearon la calle 68 en sus principales cruces, la Avenida Boyacá y la Avenida Rojas Pinilla. En el barrio Santa Helenita sus habitantes sitiaron la central de teléfonos en un encuentro encarnizado con la policía.

En Las Ferias, la multitud se pone en movimiento y la tropa se ve obligada a retroceder, y es entonces cuando centenares de gentes sumidas en el hambre y la desesperanza se lanzan sobre las instalaciones del almacén YEP y arrasan con candados, mallas, cerrojos. Las máquinas registradoras, símbolos de la explotación y el alto costo de la vida, se estrellan contra el piso. Un rencor ancestral que recorre las venas de los oprimidos, después de largos años de penuria y de estrechez insoportables, ha salido finalmente a flote. Es el saqueo de los que han sido saqueados permanentemente.

Encerrados en su propia jaula
En ciudad Kennedy, al sur occidente de Bogotá, los trabajadores se ubicaron en los paraderos de los buses desde mucho antes de la madrugada, y lograron la suspensión total del transporte durante el resto del día. En la mañana programaron una marcha de protesta contra el régimen, que recorrió cuadras enteras, en medio del apoyo vehemente de todo el vecindario, y que terminó por concentrarse en la Avenida 1º. De Mayo con carrera 76, a la entrada del barrio Timiza. Allí se tomó la decisión de interceptar la vía con vallas derrumbadas, troncos caídos y grandes parches de aceite. Los uniformados tuvieron que replegarse y buscar refugio dentro del furgón antimotines que los había conducido hasta el sitio. Quedaron encerrados en su propia jaula, hasta cuando se hicieron presentes los refuerzos de tropa enviados en su auxilio.

En mitad de un polvorín
Paralizado por la falta de transporte, el centro de Bogotá vivió la soledad de una ciudad evacuada, cuya tensa calma era rota por las noticias permanentes de pedreas, incendios, saqueos y enfrentamientos en los barrios periféricos.

Un enorme porcentaje de establecimientos comerciales había cerrado sus puertas ante el clima de incertidumbre y de zozobra. En la Carrera 13 con Calle 33, centenares de trabajadores oficiales se arremolinaron en la vía gritando consignas de solidaridad con el Paro Cívico, y en las oficinas centrales de Telecom y de la Empresa de Teléfonos vivaron la jornada revolucionaria y cerraron las dependencias. La sede principal del Banco de Bogotá tuvo que ser allanada por la fuerza pública cuando los bancarios abandonaron sus casillas y organizaron mítines en varios pisos del edificio. Los compañeros de la Caja Agraria recorrieron en la tarde la Carrera Séptima lanzando abajos al imperialismo yanqui y al régimen lopista.

El lenguaje de la metralla
En los cuatro puntos cardinales de la capital del país, el Paro Cívico Nacional se prolongó hasta el jueves 15 de septiembre. Fueron más de 24 horas de contiendas incesantes en las calles, donde el pueblo bogotano desplegó su enorme capacidad para la lucha revolucionaria.

Más de 30 muertos que los organismos del Estado han tenido que reconocer públicamente; cientos de heridos y 3.800 detenidos son el desquite cobrado en Bogotá por el régimen lopista. El “mandato de hambre, demagogia y represión” demostró que el lenguaje de la metralla es el único recurso que aún le sirve para tratar de acallar el descontento cada día mayor de los sectores populares.

EN MEMORIA DEL CAMARADA MAO

Entre los días 5 y 9 de septiembre se realizaron en Bogotá, Medellín, Cartagena, Barranquilla y otras ciudades del país, diversos actos conmemorativos del primer aniversario de la desaparición del camarada Mao Tsetung.

Muchas organizaciones revolucionarias y varios sindicatos independientes aunaron sus esfuerzos para enaltecer la memoria del principal dirigente y pensador del proletariado de nuestro tiempo. En el Sindicato de Telecom, en Bogotá, se presentaron las películas de los funerales del Presidente Mao y del camarada Chou En-lai.

En la sede nacional del MOIR durante varios días hubo una exposición de fotografía que recoge momentos históricos de la trayectoria sin igual del camarada Mao, a lo largo de su titánica batalla por el triunfo y la consolidación de la revolución China. Así como de su fiel compañero, el camarada Chou En-lai. Se exhibieron además, afiches, pinturas y papel recortado con motivos alegóricos a los distintos procesos vividos por el pueblo chino en los últimos 50 años.

Las actividades de la semana culminaron en Bogotá con una multitudinaria concentración en honor del camarada Mao, por parte del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR). Los Comités Democráticos populares Revolucionarios (CDPR), el Movimiento Nacional Democrático Popular (MNDP). La Liga Marxista leninista de Colombia y el Movimiento Camilista (M-L) de Colombia.

El homenaje tuvo lugar en el teatro Jorge Eliécer Gaitán, el viernes 9, y estuvo enmarcado por las banderas de las organizaciones participantes, con crespones negros en señal de duelo, y lleno de pancartas alusivas a las innumerables enseñanzas que le legó a todos los pueblos del mundo el fundador de la República Popular China. La masiva reunión se abrió y cerró con el himno del proletariado, La Internacional. Los asistentes guardaron al comienzo tres minutos de silencio en recuerdo del camarada Mao. A estos siguieron los vivas al marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung. Luego intervinieron los compañeros Miguel Gamboa, Eduardo Urrea, Orlando Calis, Carlos Vanegas y Marcelo Torres. El compañero Juan simón Rico leyó el comunicado emitido por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, en tributo al presidente Mao Tsetung.

Todos los oradores coincidieron en señalar al camarada Mao como el más grande marxista-leninista de la época y recalcaron la necesidad de hacer de su pensamiento el arma ideológica en la lucha por nuestra independencia y total soberanía, así como en la contienda que se libra a nivel internacional contra el socialimperialismo y el revisionismo soviético.

Palabras de Marcelo Torres

Los siguientes son apartes de su discurso:
Hoy, al congregarnos para rendir homenaje a la memoria del camarada Mao en el primer aniversario de su desaparición física, reafirmamos solemnemente que su invencible pensamiento será siempre la guía universal para los oprimidos de todas las latitudes en la lucha por su emancipación definitiva.

Recalcamos que las enseñanzas del máximo conductor de la más vasta y profunda de las revoluciones proletarias del siglo XX, la gran Revolución China, llevaron la teoría revolucionaria a un nivel más alto de su desarrollo. El pensamiento de Mao Tsetung es por ello el marxismo-leninismo de nuestra época.

No es de extrañar el resultado. Fueron dignas de titanes las tareas revolucionarias cuya dirección hubo de acometer y de señalarles un camino seguro a la victoria, crear el Ejército Rojo y realizar la Gran Marcha. Unir el pueblo chino para conquistar la independencia nacional. Adelantar la lucha contra el imperialismo japonés en medio de la Segunda Guerra Mundial y lograr expulsarlo del territorio chino. Derrotar a la camarilla de Chiang Kai Shek. Instaurar la República Popular China. Emprender y alcanzar en lo fundamental la transformación socialista de la economía nacional china. Avizorar, desenmascarar y combatir sin cuartel la pandilla revisionista de Jruschov y de sus continuadores. Comandar contra las tentativas de restauración capitalista, el más extraordinario movimiento de masas en cumplimiento de la Primera Revolución Cultural Proletaria, sin precedentes en la historia de la revolución mundial. Formular la teoría de los tres mundos. Declarar que China forma parte del Tercer Mundo, que jamás pretenderá la hegemonía, que apoyará siempre las luchas de los pueblos oprimidos por su liberación nacional, y los combates por el socialismo.

Los marxistas-leninistas de Colombia podremos convertir el pensamiento de Mao Tsetung en una fuerza material de la revolución colombiana, a condición de que logremos que hunda sus raíces en el suelo fértil de la lucha popular, valore justamente nuestras tradiciones revolucionarias y adopte una forma acorde con las características de nuestra nación. Así y sólo así florecerá el marxismo en nuestro país y el triunfo de la revolución será seguro.

Bajo su influjo, el mundo entero vivió la rebelión de toda una nueva generación de combatientes revolucionarios, particularmente en América Latina, que encarnizadamente inició la lucha por arrebatar la bandera roja de las manos traidoras de partidos que nunca fueron, aunque así se llamaran, auténticamente comunistas. Esta gran insurrección de las nacientes fuerzas marxista-leninistas era tanto más importante en nuestro país por cuanto que, como afirmó nuestro máximo líder el camarada Francisco Mosquera, aplicando las enseñanzas de Mao: en Colombia echó primero raíces el revisionismo que el marxismo-leninismo.