EN BOYACÁ: SE APAGARON LOS HORNOS Y PRENDIÓ LA INSURGENCIA

Millares de proletarios, campesinos e indigentes de Boyacá, convirtieron la jornada del 14 de septiembre en un día amargo para sus seculares enemigos. Numerosos trabajadores de Utrabo, Acerías Paz del Río, Metalúrgica Boyacá, Represa Chivor, Carreteras, Estruco, Ferrocarriles, Telecom, hospitales, transporte, educación y bancos, con el apoyo del estudiantado y activistas revolucionarios paralizaron a Tunja, Chiquinquirá, Moniquirá, el Valle de Tenza y las provincias de Lengupá y Márquez. Recorrieron las calles en manifestaciones a las que se unieron labriegos y pequeños comerciantes y en Duitama y Sogamoso, escenificaron valerosas contiendas contra la férula lopista.

Se rebela Paz del Río

Hornos, minas, bandas de transporte y máquinas dejaron de funcionar por completo, cual nunca antes había sucedido en Acerías Paz del Río. Desde el alba, barrios y veredas como Chámeza y Nazareth, en Belencito, se convirtieron en fortines de resistencia popular.

Por las principales arterias de Sogamoso desfiló el pueblo, con los proletarios metalúrgicos a la cabeza, incluidos siete obreros norteamericanos encargados de la refacción de los altos hornos. En Español, estos pronunciaron de manera incesante y con alegre vigor, “Viva el paro”. Ese mismo día, el 14, la empresa anunció la cancelación de su contrato, pero inmediatamente recibieron la solidaridad del sindicato de mineros y de las gentes sogamoseñas.

Cae Rito Antonio Cardozo

Las calles de Duitama amanecieron en manos de los asalariados del transporte, de las carreteras, de los bancos, del hospital, de Sofasa, del almacén Ley, y de los maestros y estudiantes del Colegio del Seminario, del Instituto Rafael Reyes y la Universidad Pedagógica y Tecnológica. Hacia el medio día se gestó una concentración que copó seis cuadras y se mantuvo en permanente agitación, expresando a voz en cuello su odio contra el “mandato de hambre”. Cuando la tropa traída desde Santa Rosa de Viterbo agredió a los manifestantes, se levantó una auténtica marejada que la cercó con un cerrado bombardeo de piedra.

Un teniente ametralló entonces a la multitud. Varios cuerpos se desplomaron. Uno ya exánime pudo ser rescatado; se trataba del cadáver del mecánico Rito Antonio Cardozo. Los enfrentamientos se reanudaron con mayores bríos por la cólera que suscitó el crimen. Un volquete del municipio fue incendiado y la brega de los habitantes de Duitama se mantuvo hasta el filo de la medianoche.

Balas, lo único recibido del gobierno

El jueves, más de dos mil personas marcharon con el féretro portando flores y banderas, y lanzando gritos acusadores a la soldadesca. Octavio Bermúdez, dirigente del MOIR, honró la memoria del hijo del pueblo caído y señaló a los homicidas. Al abandonar el cementerio, el sacerdote Manuel Sanabria y el compañero Bermúdez fueron agredidos por la policía y conducidos a los calabozos, donde se les sometió a nuevos vejámenes sin que al militante de nuestro partido, salvajemente golpeado, se le permitiera recibir atención médica. El 19 de septiembre, el gobernador de Boyacá lo condenó a 180 días de cárcel y dispuso su traslado a la Penitenciaria Central El Barne.

Plantando su dignidad en medio de su pena, sin una lágrima y con la frente en alto, Esther de Cardozo, viuda del compañero masacrado, exclamó: “El paro era justo. Estamos muriéndonos de hambre y no nos podemos dejar exterminar”. Y agregó con odio: “Lo único que recibimos del gobierno en toda la vida fueron las balas que le metieron en el cuerpo a Rito”.

Libertad para los detenidos

A la cárcel de Tunja llevaron a los compañeros Mauricio Jaramillo, secretario regional del MOIR, y Lino Granados, presidente de la seccional del Sindicato de Paz del Río, por tomar parte activa en las movilizaciones de repudio al sistema. Además del arresto a Alirio León, trabajador de Belencito, a Germán Cerquera, Euripides Chaparro, Hernando Castañeda y Miguel Muñoz, de Duitama: Hernando Delgado, Néstor Guerrero, Liborio Serna, Víctor Dávila, estudiantes de la pedagógica, y, en Garagoa, al operario del Telecom, Luis Medina.

PUJANTE LA CAMPAÑA DEL FRENTE

VALLE
El candidato presidencial del Frente por la Unidad del Pueblo, Jaime Piedrahíta Cardona, continuó la gira nacional electoral por el Valle del Cauca. Lo acompañaron José Jaramillo Giraldo, Solita de Jaramillo, Carlos Bula y Avelino Niño. Los dirigentes nacionales del FUP hablaron en nutridos actos en Cali el 23 de agosto, en Sevilla, Zarzal y Cartago el 27, en Florida, Caicedonia y Tuluá el 28.

Estuvieron presentes, además, Gabriel Darío Londoño, Camilo González, Gustavo Cubillos y Ponciano Hernández de la ANAPO; Hernán Monsalve, dirigente de la ANUC, y Álvaro Pío Valencia, Jorge Gamboa, Oscar Rivera, Luis Carlos Ramírez, Luis Enrique Arango, Norma Lazo de Ríos, Jaime Rojas y Alfredo Almario, del MOIR.

En Cartago, la multitud emocionada llevó en hombros hasta la tribuna al candidato presidencial y al Director Nacional de ANAPO, en medio de vivas a la revolución, al Frente, a Jaramillo y a Piedrahíta_.

LA DORADA
En el parque Santander de La Dorada, más de 1.000 personas aclamaron con entusiasmo los discursos de Jaime Piedrahíta, Germán Gutiérrez Arroyo, Camilo González, Otto Ñañez, Gustavo Vélez y Darío Encizo. Al acto acudieron delegaciones de Puerto Triunfo, Las Mercedes, Marquetalia, Puerto Perales, Manzanares, Puerto Salgar y Puerto Boyacá.

TOLIMA
Jaime Piedrahíta, José Jaramillo, Otto Ñañez, Camilo González y Darío Romero, presidieron concentraciones en Espinal el 30 de agosto, en Armero el 31 y en Ibagué el 2 de septiembre. En rueda de prensa en Ibagué, Piedrahíta Cardona explicó que _el programa del Frente comprende las orientaciones fundamentales de la lucha antioligárquica y antiimperialista_.

BOGOTÁ Y CUNDINAMARCA
Durante el mes de septiembre, Jaime Piedrahíta visitó las poblaciones cundinamarquesas de Tocaima, Girardot, Cajicá, Funza, Madrid, Soacha y Fusagasugá. Lo acompañaron José Jaramillo, Álvaro Bernal Segura, Gilberto Zapata Isaza, Margot Uribe de Camargo, Carlos Vanegas, Avelino Niño, César Pardo y Carlos Bula.

Igualmente se efectuaron concurridas manifestaciones en los barrios bogotanos de Tunjuelito, San Fernando, La Victoria, Venecia, Trinidad Galán, Santa Lucía y Tejar, y en el municipio de Fontibón.

META
La gira del FUP continuó entre el 22 y 25 de septiembre con actos públicos en Puerto López, Cumaral, Restrepo, Guamal, Acacías, San Martín y Villavicencio. La comitiva nacional estuvo conformada por Jaime Piedrahíta, José Jaramillo, Avelino Niño y Carlos Bula. Tomaron parte, asimismo, Fortunato Castañeda Millán, Oscar Londoño, Francisco Rubio, Cristóbal Báez, Pablo Barrera, Germán Pinto, Héctor Eduardo Santos y Eudoro Álvarez.

HUILA
Del 6 al 10 de septiembre, el candidato de los oprimidos participó en mítines realizados en Campoalegre, Gigante, Pitalito, Garzón y Neiva. También integraron la delegación del FUP José Jaramillo, Solita de Jaramillo, César Pardo, Carlos Tovar, Avelino Niño, Ángel Duarte, José Antonio Puentes, Gilberto Muñoz Páez, Teresa de Puentes, Libardo Quimbaya, Guillermo Tovar Ferreira, Jorge Andrade, Armando Narváez, Edgar Serrano, Luis González y Darío Suárez.

El candidato del FUP afirmó: «Somos solidarios con la lucha de los trabajadores de Indupalma, de los petroleros, de los maestros. Apoyamos todos los paros cívicos y la contienda de los campesinos por la tierra, lo cual hace parte del programa del Frente por la Unidad del Pueblo».

BOLÍVAR TAMBIÉN ACATÓ LA ORDEN

A pesar de la militarización establecida en la zona Industrial de Mamonal y en las calles por parte de la Infantería de Marina, decididos trabajadores abandonaron sus labores y vivaron en Cartagena el Paro Cívico Nacional. Las factorías de Daniel Lemaitre, la zona portuaria, Telecom, el mercado central, numerosos almacenes y las universidades, colegios y escuelas, sufrieron la paralización de actividades de los asalariados. En los barrios del Sur, sobre la Avenida Pedro de Heredia, se efectuaron varios mítines.

Prisión para trabajadores y estudiantes
Cuando recorrían el centro agitando el combate proletario, fueron apresados Ramiro Silva, Marco Fernández, Jorge Villalba, Jacinto Ruiz, Rodolfo Gaitán, Jesús Berna, Mariano Guasú, Alberto Álvarez, Jaime Mesa y Manuel Ramón Valest. Los dos últimos presidente y vicepresidente, respectivamente, de la subdirectiva de Sittelecom.

Ese mismo día, los gendarmes detuvieron a los militantes del MOIR Alfonso Leonidas Lorza, Felipe Gómez y Luz María Vega y, con anterioridad, el 6 de septiembre, a Simón Mekler, en los alrededores de Cicuco, cuando repartía chapolas de nuestro partido invitando a los obreros a librar la contienda nacional.

Los estudiantes de la Universidad Libre y el Liceo de la Costa, Donaldo Ardila, Fernando Caro, José Francisco Méndez, Gualberto Berrío y Alfonso Aroas, pasaron también a las cárceles por proclamar públicamente su radical desafecto con el régimen.

BARRANCABERMEJA, ESCUELA DE LUCHA

Cuando la TROCO dio su primer puntillazo para iniciar el saqueo del subsuelo colombiano, el proletariado petrolero le declaró la guerra en defensa de las riquezas naturales, convirtiéndose en escudero fiel de nuestra nacionalidad y en el más incisivo acusador que han tenido los desvergonzados cipayos vendepatria.

Gracias a esta contienda cincuentenaria se logró la reversión de la concesión de Mares y existe hoy Ecopetrol.

En el presente año, los trabajadores del petróleo se alzaron de nuevo contra los atropellos patronales que pretendían desconocer varias conquistas convencionales y contra el desmantelamiento de Ecopetrol y su entrega desembozada a los grandes consorcios extranjeros, todo ello auspiciado por el gobierno de turno.

En este denodado combate para repeler la embestida del gobierno, la Unión Sindical Obrera agrupó a su alrededor las poblaciones de Barrancabermeja y Tibú y, conjuntamente en un frente popular de lucha, ha resistido los embates de la reacción, la ha burlado con coraje e imaginación y emprendió la ofensiva con ejemplares paros cívicos en estas dos ciudades.

Represión acorralada

Al sonar las sirenas de la refinería en la mañana del 25 de agosto, anunciando la hora cero de la huelga en Ecopetrol, los trabajadores se agolparon a la entrada y salieron en un apretado y bullicioso tropel. Los agentes de la represión buscaban entre la multitud diez rostros de dirigentes señalados para ser aprehendidos. Todo inútil. Los líderes sindicales iban escondidos entre el mar de cuerpos de sus compañeros. Los obreros desbarataron así lo que el alcalde militar, coronel Álvaro Bonilla López, pensaba iba a ser el primero y definitivo zarpazo contra el movimiento petrolero.

Desde la llegada del oficial a la Alcaldía se incrementó el pie de fuerza del ejército a más de 10.000 efectivos y la ciudad fue inundada de agentes secretos que husmean por todos lados enfundados en los disfraces más ridículos. Su presencia es fácilmente detectada por los porteños, y en los barrios sus incursiones son seguidas de cerca por mil ojos suspicaces que no les pierden el rastro hasta cuando abandonan el vecindario.

El solo hecho de llevar un boletín del sindicato es motivo suficiente para encarcelar a su portador. Las reuniones de más de tres personas están prohibidas. Se implantaron el toque de queda y la ley seca. Las detenciones arbitrarias y las torturas son asiduamente denunciadas por presos y organizaciones sindicales y políticas revolucionarias.

Red clandestina
Los huelguistas han adoptado medidas para burlar los atropellos de la ley marcial. Las formas de lucha han variado sustancialmente. Los trabajadores extendieron su frente de combate hasta la periferia de la ciudad, imprimiéndole al movimiento mayor amplitud y participación popular. Las gentes sencillas de todos los oficios se apersonaron de la contienda y la impulsan con fervor. Los obreros clandestinizaron la organización sindical y crearon comités de barrios y zonas que toman a su cargo la solución de los diversos problemas, recogen inquietudes e iniciativas de la base y aplican las orientaciones de la dirección. “Ha llegado el momento – explica un directivo de la USO – en que nos pueden detener uno, dos, diez líderes y la red que hemos tejido sigue funcionando”. Las masas saben que terreno pisan y mantienen la disciplina. En esta forma el enemigo no puede introducir confusión a pesar de su cacería de brujas y la propalación de falsos rumores.

Mofándose del Ejército
Barrancabermeja respira un aire conspirativo, consignas susurradas al oído, órdenes en clave, boletines deslizados secretamente a manos conocidas, desplazamientos a través de los patios traseros de las casas, contactos con santo y seña y sombras furtivas que rompen el toque de queda. Las residencias del pueblo son sedes de la USO. Mujeres, hombres, niños, ancianos, personas de todas las condiciones ayudan a repartir.los volantes prohibidos, utilizando los procedimientos más recursivos para evadir la mirada matrera del señalador. Con la tinta del mimeógrafo todavía fresca, llegan las circulares diarias a los más recónditos lugares. Así se da el caso que mientras los piquetes de soldados recorren la ciudad, las señoras que platican en la calle, están en realidad discutiendo sobre cómo cumplir mejor una tarea revolucionaria. Cuando la patrulla se larga satisfecha por la pasividad del sector, una de ellas saca un papel de su escondrijo y lo pone en el cesto del mercado de su vecina despidiéndose con un “léalo y páselo”. Barranca es una verdadera escuela de lucha revolucionaria.

Las gentes del pueblo esconden y defienden a los dirigentes petroleros. Sus reuniones se efectúan todos los días, muchas veces en las mismas barbas de los perseguidores, quienes en su desespero vuelan vanamente sobre la ciudad en helicópteros, tratando de localizar estas pequeñas asambleas. El hostigamiento a las fuerzas militares es continuo. Al finalizar los mítines el orador es recogido por un vehículo que lo pone a paz y salvo.

Un campo de concentración
El alcalde de marras, debido a su impotencia para frenar el ascenso de la lucha de masas, comenzó por dar palos de ciego y terminó convertido en carcelero de un gigantesco campo de concentración. Los detenidos fueron hacinados por cientos en las instalaciones del batallón Nueva Granada. Los bandos intimidatorios se han sucedido uno tras otro. Los allanamientos violentos a las casas llegaron a ser la actividad favorita de la soldadesca. Por las noches, los agentes secretos de la policía disparan y rompen los vidrios de las viviendas de los activistas y después proceden a pintar nefastas cruces negras en las fachadas, mientras profieren, a grito herido, amenazas de muerte contra sus moradores. Nada de esto intimida a los aguerridos fogoneros de la revolución. Los boletines son instrucciones precisas, siguen saliendo todos los días, sin que las autoridades puedan dar con sus impresores.

Se fortalece la unidad
La palabra esquirol se ha convertido en el peor insulto que un barranqueño pueda proferir. Los contados traidores son repudiados por todo el mundo, incluso por los niños, quienes se tapan las narices a su paso. Los obreros les niegan el saludo: sus casas son pintadas con letreros que dicen: “Aquí vive un esquirol”. Los menos recalcitrantes, ante las manifestaciones de rechazo del vecindario y el vacío de sus compañeros, se reintegran en forma autocrítica a la huelga. El esquirolaje ha disminuido con el paso de los días. La Unión Sindical Obrera, en el fragor de la pelea, fortalece su unidad.

En la cárcel sigue la pelea
Los compañeros Edilberto Cabrera y Florentino Martínez, directivos del sindicato, encarcelados desde el 25 de agosto, dirigieron a la opinión pública una carta abierta, en la cual después de denunciar las torturas a que fueron sometidos concluyen: “¿Y cuál es nuestro pensamiento después de tanta represión? ¿Arrepentirnos? No. ¿Claudicar? Tampoco. ¿Entonces? Continuar con mayor beligerancia en el movimiento huelguístico…. no podemos permitir que el gobierno y el imperialismo norteamericano acaben con Ecopetrol, que existe gracias a la huelga de 1948 y a la Unión Sindical Obrera”.

Los militantes del MOIR Norman Alarcón y César Loaiza fueron condenados a seis meses de presidio por repartir un comunicado de nuestro Partido apoyando íntegramente la lucha de los petroleros. El 9 de septiembre, aniversario del deceso del Presidente Mao, los dos camaradas le rindieron un hermosos y sencillo homenaje en el patio de la penitenciaria municipal. De común acuerdo con todos los presos, erigieron el retrato del gran dirigente y maestro del proletariado mundial y pronunciaron dos cortos y sentidos discursos sobre las enseñanzas de la revolución china y la vida de su máximo líder. Esa noche el compañero Loaiza fue sancionado por las autoridades carcelaras y obligado a dormir en una celda de castigo llamada “El Túnel”.

El paro cívico
Cerca de 100.000 colombianos respondieron en Barrancabermeja el llamado al Paro Cívico Nacional lanzado en un comunicado conjunto por la ANAPO, el Partido Comunista, la Liga Comunista Revolucionaria, la Unión R.S. y el MOIR, con Utrasan, Festra, la USO, Fecode, Sintraadenavi, Sintrapalmas, Aceb, Sintrainduagro de Puerto Wilches, Sintraferroviarios, Sintracoca-cola, Sintrahipinto, Sintravendedores Ambulantes, Sintraproyecto Forestal, Usuarios de la plaza de Torcoroma y los Consejos Estudiantiles galleguista del colegio de la USO, del Técnico Comercial y del Técnico Industrial.

A las doce de la noche del martes hora cero del Paro Cívico Nacional, los habitantes de Barrancabermeja se lanzaron a las calles rompiendo el toque de queda. El cielo se iluminó con el estallido de cohetes y bengalas y en muchas casas las radiolas se pusieron a todo volumen, con grabaciones de la Internacional y del himno patrio.

Brigadas de choque entachuelaron las principales vías y mantuvieron a raya a la tropa con guijarros y bloqueos. A los disparos y las imprecaciones soeces de los uniformados la muchedumbre respondía con gritos de “Viva el Paro” y “Abajo López”.

La parálisis de la ciudad fue total. El humo de las llantas quemadas se perfilaba en el aire como emblema del ánimo subversivo del pueblo. Ni una sola máquina se movió en 24 horas en el puerto.

La USO, valiosa vanguardia
En la semana siguiente, los petroleros respondieron a los desafueros del coronel Bonilla y, en sus narices, realizaron una asamblea de más de 2.000 obreros, donde acordaron un nuevo paro cívico, esta vez de 48 horas, y exigir la destitución del abominado funcionario. Para efectuarla, los trabajadores programaron, a nombre de terceros, una película y a través de los diversos comités vendieron secretamente toda la boletería.

Cuando el teatro se encontraba atestado cerraron sus puertas de acceso y empezaron las deliberaciones. El ejército llegó cuando ya la silletería estaba vacía.

El proletariado petrolero con su rebeldía e indoblegable decisión de hacer prevalecer sus derechos adquiridos tras gloriosas luchas, demuestra una vez más que el pueblo de Colombia tiene una valiosa vanguardia en este núcleo de obreros de voluntad férrea. Algún día el petróleo y los otros recursos naturales serán explotados para el beneficio común.

NARIÑO DIO SU CUOTA DE REBELDÍA

En Pasto, los ciudadanos desinflaron centenares de neumáticos y apedrearon a las tropas lopistas que querían acallarlos. Un bus ardió en el barrio San Ignacio por violar la orden de paro.

En Ipiales y Tumaco se efectuaron manifestaciones y la policía detuvo, en la primera ciudad, a tres estudiantes. En el puerto tumaqueño fueron privados de la libertad los compañeros del MOIR, Jorge Ortiz y Alberto Zárate. En la capital de Nariño, 16 activistas de las protestas estuvieron retenidos, entre ellos Alejandro Jurado Miel, directivo del Sindicato de la Caja Agraria, y trabajadores de carreteras que abandonaron sus frentes de operación.

Claudio Torres Pérez, Luis Hugo Noguera, Humberto Vela Huertas, Jesús Ortiz y Carlos Humberto Henríquez, periodistas y trabajadores de la emisora Voz del Galeras, pagaron prisión por atreverse a romper la mordaza que el régimen lopista estableció para las informaciones radicales.

El secretario del MOIR en Nariño, Heraldo Romero, fue detenido y condenado a 60 días de prisión. El cabildo municipal aprobó una proposición de respaldo al camarada Romero, demandando su inmediata libertad.

TOMA DE TIERRAS EN CASANARE

Centenares de campesinos invadieron las tierras de grandes latifundistas en las regiones de Tilodirán, El Amparo y Nunchía. Haciendas como El Raudal, La Macarena y El Desecho fueron tomadas, y hasta en los predios de Santa Bárbara, de Francisco Aparicio Laserna, gerente general de Fedegan, se plantaron los mojones de los necesitados. Varias asambleas veredales aprobaron su vinculación al movimiento del 14 de septiembre.

«Ha llegado la hora en que nuestro sufrimiento se transforme en fuerza», pregonaron los boletines de agitación difundidos por el Comité de Paro de Yopal, integrado, entre otros, por los sindicatos de maestros y trabajadores del hospital, por la organización campesina OCIDEC, los transportadores, empleados de la Caja Agraria y el estudiantado del colegio Braulio González.

La población de Yopal exigió ese día la pronta solución a los problemas en los servicios, falta de carreteras adecuadas y apoyo a las reivindicaciones de los educadores. El DAS rural detuvo de manera arbitraria a los compañeros del MOIR José Daniel Rodríguez, Jeremías Silva y otros directivos del Comité de Paro.

DETENIDOS 28 DIRIGENTES DEL MOIR

Las autoridades y la fuerza pública de varias regiones del país, amparándose en las disposiciones represivas del decreto 2004, encarcelaron arbitrariamente a 28 dirigentes de nuestro Partido cuando éstos desarrollaban tareas de agitación y propaganda en apoyo al Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre. Algunos compañeros fueron condenados a 180 días de prisión, mientras que a otros no se les ha definido su situación, permaneciendo aún apresados. Varios recuperaron ya su libertad gracias a la movilización popular en respaldo suyo.

A continuación presentamos una relación de los detenidos: en Medellín, Alfonso Calderón y Marlie de Valencia. En Bello, José López. En Yarumal, Apolinar Muriel. En Urabá Alberto Arroyave y Álvaro Bedoya (condenados a 60 días). En Tunja, Mauricio Jaramillo y Octavio Bermúdez (condenado a 180 días). En Casanare, José Daniel Rodríguez y Jeremías Silva. En Barrancabermeja, Cesar Loaiza y Norman Alarcón. En Manizales, Jorge Ramón López Gómez y Diego Galvis. En Barranquilla, Cesar Lorduy. En Tumaco, Alberto Alzate y Jorge Ortiz. En Bolívar, Simón Meckler y Alfonso Leonidas Lorza. En Nariño, Heraldo Romero, Fabiola Astaiza, Ligia Medina, Virginia González, Luis Carlos Cárdenas, Harold Torres y Alejandro Jurado.

COMO REGUERO DE PÓLVORA SE EXTENDIÓ LA PROTESTA

Valle
Miles de proletarios vallecaucanos inmovilizaron importantes factorías, como Good Year, Codemaco, Fasa, Chapas del Pacifico, Maderas Tropicales y Quaker. En Calí, las federaciones sindicales denunciaron la retención de obreros de Uniroyal, Croydon y Good Year. Moradores del barrio Salomía apedrearon y quemaron vehículos y varias bombas explotaron, una en el Concejo.

Por primera vez en su historia, el ingenio San Carlos, de Tuluá, fue completamente paralizado por sus 1.500 trabajadores que comenzaron el paro desde el turno de las 10 de la noche del día anterior. Los jornaleros taponaron la vía hacia Riofrío, desafiaron la intimidación policial y las amenazas de despido y, al conocer la noticia de cuatro detenciones, organizaron mítines por los barrios populares de Tuluá y exigieron la libertad de sus compañeros.

En el propio frente de trabajo fueron apresados los dirigentes del sindicato Dagoberto Corrales, José Pérez, Julián Hurtado, José Jaramillo, Horacio Bueno y Octavio Londoño. La noche anterior al paro fue encarcelado el presidente de la subdirectiva del Sindicato de Telecom. También libraron la pelea cañeros de los ingenios de Central Castilla y Balsilla, y en Puerto Tejada los de los ingenios Bengala, Cabaña y Naranjo.

Tolima
400 operarios de Cementos Diamante, trabajadores de Camisas Sporting, de Promín, del hospital Federico Lleras y de la Universidad del Tolima y, maestros y transportadores, engrosaron junto con el estudiantado, la protesta del 14. En las calles de Ibagué y las carreteras que conducen a Girardot y Honda se regaron tachuelas. En Chaparral se informó de la detención del compañero Raúl Rojas.

Quindío
Arterias vitales de Armenia amanecieron cubiertas de grapas y se cortó la comunicación con Quimbaya. Maestros y trabajadores de la salud no se presentaron a laborar. En Montenegro, el sacerdote Oscar Montoya Monroy se puso a la cabeza de los mítines. Al ser arrestado, los habitantes exigieron su libertad, que se produjo ese mismo día. Soldados apresaron a 17 personas en Armenia, 16 en Montenegro y dos en Filandia y La Tebaida.

Risaralda
Se vieron paralizados por la determinación proletaria, Jarcano, don Felix, Hilos Cadena, Empresas Públicas, ICSS, Transformadores TPL, Hospital San Jorge y las obras en los caminos vecinales. Las autoridades retuvieron a varios miembros de Provienda y a Arles Marín, en Mistrato.

Magdalena
Los transportadores de Santa Marta no respondieron a las peticiones del alcalde y guardaron sus vehículos. Centenares de braceros no se presentaron en el terminal marítimo, lo mismo que obreros de los ferrocarriles, Postobón, Plásticos del Magdalena, Pepsicola y pasteurizadoras de leches.

Otras regiones
En Rioacha y Maicao, los comerciantes decretaron paro cívico, con los trabajadores de carreteras y Telecom. En el barrio Cándido Leguízamo de Neiva fue apedreado un carro del F-2 en el que se transportaba el segundo comandante de la policía.

Un centenar de personas estuvo detenido en los cuarteles. Obreros, maestros y estudiantes prolongaron las acciones hasta el día siguiente. En La Dorada se cortaron las líneas telegráficas de los ferrocarriles y el «Expreso del Sol» quedó inmovilizado. En Apulo pararon los cementeros de Diamante. En Arauca los educadores no dictaron clases.

XI CONGRESO DEL P.C. DE CHINA

Entre el 12 y 18 de agosto de 1977 se celebró en Pekín el XI Congreso del Partido Comunista de China, presidido por el camarada Jua Kuo-feng. Asistieron al Congreso 1.510 delegados en representación de más de 35 millones de militantes del Partido.

Fue un congreso de unidad y victoria. Reafirmó la decisión de continuar la construcción socialista de China tomando como guía el marxismo-leninismo-pensamiento de Mao Tsetung. Hizo un balance de la lucha triunfal contra la «Banda de los cuatro», y eligió al camarada Jua Kuo-feng como Presidente del Comité Central del Partido Comunista de China.

El Comité Central del MOIR, presidio por el camarada Francisco Mosquera, envió un mensaje fervoroso de felicitación al Partido Comunista de China.

USO: NO CEDEREMOS 30 AÑOS DE CONQUISTAS

“Al defender lo acordado en 30 años de negociaciones, protegemos la existencia misma de Ecopetrol, amenazada por sus actuales ejecutivos, reconocidos agentes de la Texas Petroleum Company”, comentaron dirigentes de la USO.

Violaciones sistemáticas
A mediados de julio, el comité paritario de despidos que funciona en Barranca, por tres votos a favor, uno en blanco y una abstención, acordó el reintegro de una trabajadora a quien la empresa, días antes, había sancionado injustamente. La decisión debía ser acatada sin demora, según las normas vigentes. Ecopetrol se negó, sin alegar razón valedera que justificara su conducta. El 26 de julio, 4.500 obreros se lanzaron a una huelga de 24 horas, exigiendo la restitución de la sancionada al puesto de trabajo.

Sucesivas asambleas examinaron la difícil situación creada por la empresa. En realidad, muy pocas cláusulas convencionales salían ilesas de la arremetida patronal. Ecopetrol generalizó el sistema de contratistas para evadir las prestaciones, entregó costosas maquinarias a los pulpos norteamericanos, recortó el servicio médico, desconoció sistemáticamente las decisiones de los comités paritarios, limitó los beneficios del casino y desmejoró el transporte.

Se agoto la paciencia
Por otra parte, Ecopetrol echó mano de refinadas tácticas para impedir la actividad propia de los directivos de la USO. A los médicos afiliados a la organización les bloqueó los aumentos salariales y negó la especialización. Y, con el apoyo del gobierno, militarizó los campos petroleros.

La prolongada cadena de atropellos agotó finalmente la paciencia de los trabajadores que decretaron nuevos ceses escalonados. El Ministerio del Trabajo respondió con la suspensión, por dos meses, de la personería jurídica del sindicato. Más tarde, con los primeros encarcelamientos, el conflicto adquirió mayores proporciones. Los trabajadores sin otra disyuntiva aceptaron el desafío. Como un solo hombre, desde el 25 de agosto, miles de petroleros pararon en Barranca, El Centro, Casabe, Cicuco, Cantagallo y Tibú.

Hipocresía gubernamental
El 2 de septiembre, nueve días después de iniciada la huelga, López llamó a negociaciones a los representantes de la USO. El presidente se comprometió a cesar la persecución y tuvo que reconocer las violaciones convencionales. Pese a ello, a la semana siguiente se supo de la destitución de 19 trabajadores más en Barrancabermeja.

La cifra de despidos ascendió a 38. Entonces, el jefe del “mandato de hambre” se excusó hipócritamente ante los negociadores obreros, alegando que “el asunto no estaba en sus manos”.

Viaja comisión de parlamentarios
El sábado 24 de septiembre una comisión del Congreso se hizo presente en Barrancabermeja. Integraron la delegación entre otros, Armando Yepes, Gilberto Zapata Isaza, Germán Gutiérrez, Carlos Toledo Plata, Gustavo Duque Ramírez, David Aljure y Hernando Hurtado. Los parlamentarios contaron con la valiosa colaboración del camarada. Diego Montaña Cuéllar, asesor y viejo amigo de luchas del proletariado petrolero. También los acompañó Jorge Regueros Peralta.

Ese día se efectuó una asamblea de la USO, a las 3 de la tarde en el club Infantas. Miles de entusiastas petroleros y barranqueños de todas las condiciones atiborraron los salones del club y sus alrededores. Intervinieron en esta ocasión Diego Montaña Cuéllar, los representantes Gilberto Zapata, Germán Gutiérrez, el senador David Aljure y los dirigentes de la USO. La reunión reiteró la decisión de llevar a cabo un nuevo Paro Cívico en Barrancabermeja. Luego los asistentes desfilaron por las calles de la ciudad.