EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA Y LA PATRIA AMENAZADAS

El asedio colonialista norteamericano contra Colombia no da tregua alguna. Diariamente Frechette, Gelbard y otros altos funcionarios gringos profieren nuevos insultos y amenazas y traman chantajes: vilipendian al Congreso; exigen la aplicación inmediata de la extradición: intiman el cambio perentorio de la legislación penal: advierten al sector bancario; anuncian la guerra aérea: fuerzan el retiro del acuerdo bananero; ordenan mayor celeridad en las políticas de apertura y en la venta de las empresas estatales; vetan a funcionarios e instituciones colombianos, y despliegan operaciones militares que lesionan nuestra independencia.

A la vez azuzan a sus correveidiles apátridas para que, bajo el pretexto de la cruzada contra la corrupción, faciliten el avasallamiento del país.
De ahí la urgencia de llamar a la unidad a todos los patriotas para rechazar la ofensiva imperialista y salvar a la patria amenazada, tal como lo proclama el siguiente comunicado, con el cual se convocó la jornada nacional del 19 de junio.

“Durante la actual crisis política nacional, la intervención norteamericana en nuestro país ha sido intensa, continua y descarada. De modo directo e indirecto, la inadmisible intromisión viene desplegándose mediante un amplio espectro de presiones, espionaje, chantaje y amenazas. En lo inmediato, Washington persigue imponer sus definiciones en lo que concierne al tipo de Estado, concesiones más gravosas en materia de justicia y lucha antinarcóticos, y reforzar aún más su estrategia económica en el país.

“En el mismo contexto, las operaciones militares norteamericanas en aumento en nuestra frontera con Panamá constituyen fuertes indicios de una eventual invasión de nuestro suelo. Está claro que Estados Unidos pretende aprovecharse del dramático derramamiento de sangre en Urabá para hacerse al control de toda o parte de la estratégica región, a costa de la integridad territorial de Colombia. Quienes abogan por la presencia de Cascos Azules quieren ignorar que las intervenciones multilaterales de la ONU favorecieron los intereses imperiales norteamericanos en la Guerra del Golfo, Somalia, Haití e incluso en los Balcanes. Ni el pueblo de Antioquia ni el de Colombia en su conjunto permitirán que en Urabá se repita la historia de la secesión panameña.

“Los problemas generados por el tráfico de estupefacientes en Colombia, la crisis política nacional y el resto de nuestras dificultades, constituyen asuntos internos del país que deben resolverse por el pueblo de nuestra nación, autónomamente, sin ninguna intromisión foránea. Es cierto que la lucha contra el narcotráfico debe adelantarse sin dilación y coordinarse las naciones entre sí para impedir la impunidad internacional y derrotar el flagelo. Mas esta cooperación debe adelantarse dentro del respeto a la libre autodeterminación y soberanía, a las constituciones y las leves nacionales de los distintos países.

“El más grave y acuciante problema que padece nuestra república en la hora actual es la escalada intervencionista norteamericana. El primer deber de los colombianos es repudiar esta injerencia y exigir su cese completo y definitivo, exigencia que debe plantear el propio Estado, para que el país pueda alcanzar sus propias soluciones. El gobierno colombiano debe asumir una actitud clara y sostenida de dignidad en defensa de la soberanía nacional ante los desafueros norteamericanos, que ponga fin al intervencionismo de los Estados Unidos en los asuntos de la nación. Quienes firmamos esta convocatoria, integrantes tanto de sectores contrarios al actual gobierno como de partidarios del mismo, nos identificamos plenamente en que todos los colombianos debemos unirnos para rechazar la intrusión norteamericana y en que es urgente la movilización masiva para enfrentarla y derrotarla. Compartimos, asimismo, el rechazo de los países de América Latina a la Ley Helms-Burton. En consecuencia, convocamos a los patriotas de todas las clases sociales, partidos políticos, sindicatos de trabajadores, agrupaciones campesinas e indígenas, sectores y organizaciones sociales, comunidades religiosas, maestros, estudiantes, amas de casa, personalidades y demás fuerzas de la nación, a marchar contra la intromisión extranjera, el próximo 19 de junio, en defensa de la soberanía y la patria amenazadas.

(Declaración aprobada por los senadores Jorge Santos Núñez, Hernán Motta Motta, Jaime Dussán Calderón, el Partido Comunista Colombiano, PCC: el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR, el Partido Socialista de los Trabajadores, PST, el Movimiento Educación. Trabajo y Cambio Social, la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, la Federación Colombiana de Educadores, Fecode, la Federación Sindical de Trabajadores de Cundinamarca, Festrac, la Federación Nacional de Trabajadores Estatales, Fenaltrase, la Federación Nacional de Trabajadores de la Alimentación, Fentraalimentación, la Federación Nacional de Empleados Bancarios, Fenasibancol, la Federación Nacional de Empleados del Sena, Sindesena, y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud y la Seguridad Social, Sindess).

YELTSIN, LLEVADO EN ANDAS POR ESTADOS UNIDOS

Por Edgar Piñeros

La reelección de Boris Yeltsin a la presidencia de Rusia, el pasado 3 de julio, terminará por ahondar aún más el sometimiento del viejo imperio al capital financiero internacional. Los mensajes durante la campaña mostraban su obsecuencia con la voluntad de Washington: “No puede haber una vuelta al pasado. La preservación de los principios democráticos esenciales acabará con las interrupciones abruptas en la historia de Rusia; acabará con las revoluciones, temblores y discordias”. Y con las falacias neoliberales justificaba el saqueo: “Las inversiones de Occidente serán esenciales para el desarrollo de una economía de mercado en Rusia y la modernización de ciertas áreas de producción. Las condiciones para las inversiones mejoran cada año”.

Privatizar para especular
Su permanencia como jefe de Estado no es obra del azar, Yeltsin encarna el interés de la burguesía proimperialista para hacer de Rusia una neocolonia. Desde antes de su ascenso alentó resueltamente la disolución de la URSS y apoyó a Gorbachov, en 1989, en el arrendamiento de las empresas estatales. Luego, a partir de junio de 1991, año en que fue elegido presidente, desató una franca privatización. Pronto aceptó las condiciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, conforme a las cuales la propiedad estatal y municipal de las más importantes empresas tendría que estar en manos de particulares para 1995: el déficit fiscal se corregiría pagando menores salarios a los trabajadores, cuando se pagan pues ya es costumbre en Rusia reconocerlos con varios meses de retardo. Los precios al consumidor continuaron disparándose, de modo que tuvieron un alza de 92% en 1991. 1.353% en 1992 y 896% en 1993, con una economía dolarizada y donde la mitad de los productos son importados. Los subsidios, que reconocía el gobierno para mantener bajos los precios de los productos básicos, fueron eliminados y se destinaron a la especulación financiera o a programas meramente asistenciales. Se establecieron el IVA y otros gravámenes como el impuesto de renta. La propiedad colectiva sobre la tierra fue liquidada para dar paso a dueños cada vez más ambiciosos. El FMI ha “propuesto” suprimir la gratuidad en los servicios de salud y educación con la finalidad de someterlos a la ley de la ganancia.

El presidente ha venido haciendo más pesadas las obligaciones de la nación rusa con el crédito internacional y espera hacerse a los US$ 60 mil millones que le han ofrecido el Banco Mundial, el FMI y la banca comercial, sin contar los US$ 3 mil millones que le han desembolsado los Estados Unidos para agilizar la apertura. Todo lo anterior explica la hambruna del pueblo ruso v que la producción industrial trabaje a media máquina.

En la vieja patria de Lenin, la política neoliberal hizo proliferar, como ha sucedido en todos los lugares donde se ha aplicado, la clase de los capos de la bolsa, de los rufianes especuladores con los bienes que se subastan, y todas las formas de vida criminales y perniciosas, connaturales al capitalismo. “Somos el Estado mafioso”, tuvo que reconocer Yeltsin, el autor de las reformas.

El absolutismo del señor presidente
El actual mandatario dispuso a su arbitrio de los medios de comunicación v de los millones que le giró Occidente, no obstante lo cual, sólo alcanzó el 34% de votos en la primera vuelta, y en la elección final obtuvo apenas 40% del total de electores inscritos. Buscando salvar la reducida diferencia que mostraron los resultados electorales del 16 de junio, Yeltsin negoció con Alexander Lebed, el tercero en discordia, nombrándolo secretario del Consejo de Seguridad y asesor de Seguridad Nacional. Al general Lebed se le conoce por haber estado al mando de las tropas rusas que invadieron a Moldavia en junio de 1992 y declararse admirador de Augusto Pinochet, a quien considera su héroe.

En la vieja patria de Lenin, la política neoliberal hizo proliferar la clase de los rufianes especuladores con los bienes que se subastan, y todas las formas de vida criminales -y perniciosas, connaturales al capitalismo.

Para acallar a la oposición, Yeltsin, proclamado por Clinton como campeón de la democracia, ordenó el cierre del Parlamento en septiembre de 1993, y luego lo sitió hasta convertirlo en un río de sangre. Así logró imponer una carta constitucional que instaura la autocracia del presidente, con salvoconducto para disolver la Duma del Estado cuando le plazca y que permite someter por la fuerza las repúblicas de la Federación. Como dijo un diario moscovita. “tiene más poderes que el zar Nicolás II en 1906”.

En su desespero electoral, no tuvo empacho en llegar a acuerdos apresurados y frágiles con los rebeldes chechenos. Tampoco tuvo recato en ordenar al ejército que votara por él, su comandante en jefe, y en recordarles a los oficiales que su carrera dependía del resultado de los comicios en su unidad.

Cada uno de los pasos del tirano fue convenido con Washington, pues Estados Unidos teme que el sentimiento de indignación patrio provocado por la miseria y el desplome de la producción se conviertan en un movimiento nacionalista. El designio del gran capital financiero mundiales hacer de Rusia un país del Tercer Mundo.

Pero los obreros rusos, que han respondido con huelgas y protestas a lo largo y ancho del territorio, saben que su lucha se enlazará con el levantamiento de sus hermanos de clase en todo el mundo. Yeltsin no tendrá paz.

Mario de J. Valderrama en el 7° Congreso de la CGTD: “LA INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA, SOMBRÍO NUBARRÓN SOBRE COLOMBIA”

“Lo que hace cuatro años, en el 6o. Congreso, era apenas un sueño, es hoy una realidad incuestionable”, dijo Mario de J. Valderrama, reelegido por unanimidad presidente de la CGTD, al intervenir ante los casi dos mil delegados que colmaban el auditorio de la Biblioteca Luis Ángel Arango, en Bogotá, el 27 de abril, durante el acto multitudinario que dio inicio al 7° Congreso Nacional de la confederación democrática. “En estos cuatro años -agregó Valderrama-, sobre Colombia se ha cernido la más sombría amenaza, la de la intervención norteamericana, frente a la cual la CGTD ha llamado a la clase obrera a dar la lucha unificada. Tengo la plena convicción de que es éste el mejor momento para que los trabajadores tomen las riendas del país”.

En el evento, presidido por el compañero Jorge Espinosa, del comité ejecutivo, se hallaban representadas diez federaciones regionales, seis federaciones sectoriales, 21 comités seccionales. 21 sindicatos nacionales de industria y más de 600 organizaciones.

Ocuparon la mesa directiva los compañeros Carlos Cúster, presidente de la Confederación Mundial del Trabajo, CMT; Emilio Máspero, presidente de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores, CLAT; Mario de J. Valderrama, presidente de la CGTD; Julio Roberto Gómez, secretario general; Jorge Espinosa, presidente del 7o. Congreso; Jesús Bernal y Bertina Calderón, del comité ejecutivo de la CUT; Gustavo Serpa, del comité ejecutivo de la CTC: el senador del MOIR, Jorge Santos Núñez, y Jorge Palacio, asesor de la CGTD.

Al grito resonante de “¡Fuera yanquis de Haití!”, los dos mil dirigentes rindieron fraternal homenaje al compañero Kesner Chadid, quien traía el mensaje solidario de los trabajadores haitianos, en primera línea de resistencia contra la criminal invasión de los marines. De la delegación internacional hacían parte asimismo dirigentes venidos de Argentina, Nicaragua, Cuba, Panamá Bélgica, Perú, Brasil, Uruguay, República Dominicana, España, Costa Rica, Puerto Rico, Guatemala, Venezuela y Paraguay.

La víspera, en el Capitolio, se había realizado la Conferencia Internacional de Solidaridad con los Trabajadores y el Pueblo Colombianos, en la que intervinieron Carlos Cúster, Emilio Máspero y el secretario del Ministerio de Trabajo de Colombia, como también voceros del movimiento sindical mundial y de los organismos de derechos humanos.

Congreso de unidad
En una nueva muestra de unidad, el Congreso ratificó en sus cargos a Mario de J. Valderrama, Julio Roberto Gómez, Yezid García y demás integrantes de la mesa ejecutiva, condenó el intervencionismo gringo, rechazó la apertura, fustigó los dos Pactos Sociales samperistas y dio pleno respaldo al Sindicato de Telecom, listo a lanzarse a un combate nacional contra la privatización.

El 7° Congreso definió la apertura como “una estrategia de carácter global para los países pobres del mundo, incluida toda América Latina, que abarca la economía, la política, lo social, lo cultural y lo ideológico. Estrategia impuesta a través de los organismos internacionales de crédito como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo; contraria a los intereses de las naciones, los pueblos y los trabajadores de los países a los cuales se aplica y, en el caso de Colombia y América Latina, para beneficio de los intereses estratégicos de Estados Unidos”. Los asistentes examinaron en detalle cada uno de los aspectos de este siniestro plan aplicado por Barco, Gaviria y Samper, y repudiaron la “creciente intervención extranjera en todos los asuntos internos del país, que presiona más y mayores concesiones en lo económico, lo político y lo social”.

Defender empresas del Estado y producción
Tomando como ejemplo la industria textil, la CGTD exigió poner en práctica una política de protección al capital nacional, profundamente golpeado por la apertura, y rechazó el G-3, que “lleva solamente a beneficiar a la potencia del Norte”, con “las graves repercusiones que viene ocasionando por las recientes crisis en México y Venezuela”. Añade: “El panorama es desolador y hoy se encuentran cuatro empresas del sector textil en concordato, dos en proceso de liquidación y los trabajadores de la fibra del fique al borde del despido, porque ésta ha sido sustituida por fibra sintética que llega al país a precios insostenibles para la producción nacional”. Y denuncia: “Los trabajadores textileros nos hemos pronunciado de mil maneras por la defensa de nuestro sector y hemos llamado a los empresarios a conformar el gran frente de defensa que propone la CGTD, pero su respuesta ha sido en extremo vacilante y nos deja entrever que aun a pesar de estar tan golpeados siguen soñando con las prebendas otorgadas por el gobierno, tales como la Ley 50 de 1990”.

Sobre salud .y seguridad social, el Congreso destacó: “La Ley 100 de 1993 es la aplicación en nuestro país por los diferentes gobiernos, desde Belisario Betancur hasta Samper, de la política neoliberal de apertura trazada por Estados Unidos”. Dicha norma constituye “un atentado contra la población, implica la privatización de la salud, desmejora sustancialmente el aspecto pensional de los trabajadores, aumentándoles cotizaciones, semanas cotizadas y edad para adquirir la pensión, y recortándoles los beneficios. Y por lo tanto, la lucha por su derogación no puede ser obra exclusiva del sector salud, sino que debe ser de todo el pueblo colombiano, encabezada por la CGTD”.

Sobre las privatizaciones, se hizo hincapié en que “los gobiernos de turno, en actitud servil y antinacional, han dado paso a los procesos de enajenación y venta de .las entidades del Estado a los monopolios nacionales y extranjeros, a la privatización del patrimonio estatal representado en empresas como Ecopetrol, Cerromatoso, las telecomunicaciones, el sector agrario y financiero, los servicios públicos domiciliarios de energía, acueducto, alcantarillado y aseo, educación, vivienda y salud, los ferrocarriles, los puentes, la red vial y las zonas portuarias”. La CGTD llamó a dar “una efectiva respuesta de masas y de lucha que frene la andanada privatizadora y confronte a fondo el modelo de apertura económica”.

El Congreso puso atención muy especial a los proyectos que el gobierno de Samper ha puesto en marcha contra Telecom, sometiéndose a las imposiciones del imperialismo: “En el transcurso de los últimos veinte años se han posesionado de las comunicaciones y de la más alta tecnología en ese campo cinco consorcios mundiales: la Nipon, Alcatel, MCY, Nortel y AT&T. No en vano la ley 142 y las resoluciones 025, 026, 028, 033 y 034 apuntan principalmente a la entrega de estos servicios a las compañías trasnacionales. La política oficial no busca ya a la venta o privatización de Telecom, porque ello fue impedido por sus trabajadores en el año 1992, sino que la pretende someter a la llamada competencia, al permitir el ingreso de nuevos operadores y arruinarla con el estrangulamiento económico y jurídico. En este marco la pelea por la defensa de Telecom y demás estamentos afines se convierte definitivamente en la defensa de la soberanía nacional y de la independencia económica, cultural y política”.

El 7o. Congreso Nacional de la Confederación General de Trabajadores Democráticos ratificó que seguirá la lucha contra el neoliberalismo, por los derechos de los trabajadores y por la independencia de los pueblos.

Miércoles 10 de julio: PARO CONTRA LAS PRIVATIZACIONES IMPUESTAS POR EL IMPERIALISMO

Para mañana miércoles está previsto un paro de 24 horas contra la política privatizadora y antinacional de Ernesto Samper, quien además de doblar sumiso la cabeza frente a la intervención política norteamericana en los asuntos internos de Colombia, corre presuroso a obedecer las órdenes de poner en subasta las más importantes y rentables empresas estatales del país.

Las aves de rapiña están lanzadas sobre Telecom. Ecopetrol, las Empresas Públicas de Medellín, Cali y Bucaramanga, la Empresa de Teléfonos de Bogotá, el Banco Popular y las empresas del sector eléctrico y de servicios.

Quieren apropiarse de Telecom pues produjo utilidades por 241; millones de dólares en 1995, y según el presidente de la empresa, Julio Molano, en corto tiempo cuadruplicará sus ganancias.

Cuando ya el negocio está montado con el esfuerzo de los colombianos por más de medio siglo, entonces los piratas del mundo actual llegan por el botín y el gobierno lo entrega obsecuente. Otro tanto se quiere hacer con Ecopetrol, los 250 millones de dólares de ganancias anuales v sus transferencias al Estado por un billón 629 millones de pesos: con las Empresas Públicas de Medellín v sus excedentes financieros de 249 mil millones de pesos en 1995. y con las otras empresas mencionadas.

Frente a este saqueo arrasador los gobernantes se doblegan, el sector financiero nacional sólo discute sus comisiones v la burguesía apenas suplica que le dejen algunas migajas en las bolsas de repartición de las acciones.

Es a la clase obrera y a los sectores populares a quienes les corresponde entonces darlas grandes batallas por la defensa del patrimonio nacional, movilizando cada vez mayores contingentes.

Dentro de estos criterios se convoca el paro de 24 horas en Telecom, Ecopetrol y la Empresa de Teléfonos de Bogotá.

Esta acción ha sido citada por la USO, Sittelecom. ATT, Sintrateléfonos y Sintramunicipio de Yumbo, y está apoyada por Fedepetrol, Sintracueducto, Acotv, Fenaltrase, UNEB, Sintraelecol, ADE y Sindess, además de los Estudiantes de la Universidad Distrital, el Movimiento Cívico Ciudad Bolívar, Bosa, Kennedy, Tintal Central, Patiobonito, Usme, San Cristóbal y Rafael Uribe, Movimiento Campesino, Sintracroydon, Sintracade, Sinucom, ACEB Seccional Bogotá, Sindicato Secretaría de Obras Públicas del Distrito, y las centrales obreras CUT y CGTD.

El MOIR respalda fervorosamente este llamamiento.

EL PRIMERO DE MAYO FUE UNITARIO

La gigantesca pancarta que presidió la multitudinaria manifestación en la Plaza de Bolívar hizo explícitos los dos puntos centrales del acuerdo entre la CUT y la CGTD para la ocasión: ¡Por la autodeterminación de los pueblos, fuera yanquis de América Latina! ¡No a la política económica y laboral del gobierno!

El espíritu de unidad se vio ratificado por la presencia de ambos presidentes, Luis Eduardo Garzón y Mario de J. Valderrama. Encabezaron también el acto los compañeros Emilio Máspero, de la CLA T, Julio Roberto Gómez, Yezid García y Eberto López, de la CGTD, Jesús Bernal, Bertina Calderón, Gustavo Osorio y Domingo Tovar, de la CUT, y el senador Jorge Santos Núñez, del MOIR, además de numerosos delegados internacionales.

Tomaron la palabra Julio Roberto Gómez, Luis Eduardo Garzón y Emilio Máspero. Este último llamó a proseguir sin vacilación los contactos entre la CUT y la CGTD.

Del legado de Mosquera: “NO PIERDAN LA MAREA ALTA”

(Apartes del discurso pronunciado en el Salón Fundadores del Hotel Bacatá el 25 de noviembre de 1993 con motivo del lanzamiento de la candidatura al Senado de Jorge Santos, publicado en el libro Resistencia Civil, Bogotá, Editor Tribuna Roja, 1995, bajo el título “Hagamos del debate un cursillo que eduque a las masas).

“Atronadores aplausos se oyeron por doquier ante la actitud moscovita. Los estadistas de las más disímiles naciones miraron complacidos cómo la denominada “guerra fría” había cesado y previeron mil años de benevolencia entre los hombres. Hasta los curitas de parroquia predicaron que, con la llegada del mesías de la perestroika, la humanidad doliente descubrió por fin la senda hacia la paz paradisíaca. Al contrario: Gorbachov terminó prisionero de los agentes de sus aparatos represivos; y, con la fuga de las repúblicas del Pacto de Varsovia que desertaban del rebaño, junto con la desmembración soviética y el ascenso de Boris Yeltsin en Rusia, el flamante presidente perdió el empleo por física sustracción de materia. Los Estados Unidos supieron aprovechar las oportunidades que el azar les brindaba. Respaldaron con furor a ambos mandatarios. A uno cuando estaba detenido por la soldadesca y al otro cuando ésta vacilaba en tomarse el edificio del Soviet Supremo y conducir a los diputados a la cárcel. El apoyo lo condicionaron, por supuesto,’ a una sola pero decisiva petición, que se implantaran los cánones burgueses a lo largo y ancho del territorio ruso, facilitando la entrada de los capitales extranjeros. Y los yanquis ganaron la disputa por el control mundial después de décadas de confrontaciones, mientras que los herederos de los Romanov se resignaban a pasar de superpotencia a ser un mero apéndice del imperialismo norteamericano.

El clima de cierta estabilidad que antes prevalecía a causa del equilibrio entre los dos colosos, empezó a enrarecerse por los avatares de la multipolaridad. Las pugnas comerciales que han mantenido los monopolios de América, Europa y Japón, e incluidos los de la misma Rusia, salieron a flote con todas las repercusiones de una competencia cada día más aguda. El globo en vez de enfriarse se calienta. Washington no ha dudado en recurrir a la fuerza en busca de consolidar la reconquista. En 1983 se atrevió a desalojar de la diminuta isla de Granada, en el Caribe, a las escuadras cubanas, un ensayo remoto. Le seguiría Panamá, en el 98, desde donde atalaya e infiltra a Latinoamérica. Posteriormente Irak y Somalia. Conminó a la disuelta Yugoslavia, a Corea del Norte y a los vecinos de Haití. En consecuencia, las guerras no amainan, se diseminan.

De cualquier modo el fenómeno se traducirá en una extensión sin fronteras del capitalismo. En los más apartados y escondidos parajes se instalarán factorías semejantes entre sí que pondrán en oferta géneros idénticos o parecidos. La inevitable superproducción traerá consigo la estrechez relativa de los mercados, el desempleo, la explosión de los conflictos laborales a una escala jamás conocida. Los problemas de los pueblos continúan siendo los mismos de ayer aunque ahora enfrenten enemigos distintos. Las verdades de Marx y Lenin, lejos de marchitarse, cual lo pregona la burguesía que carece de respuesta para los interrogantes de la actualidad, volverán a ponerse de moda. Parece que el socialismo, al igual de lo acontecido al sistema capitalista, adolecerá de tropiezos y, altibajos durante un interregno prolongado, antes del triunfo definitivo. Y los obreros, con sus batallas revolucionarias, proseguirán tejiendo el hilo ininterrumpido de la evolución histórica.

En consonancia con los vuelcos planetarios, a Colombia, que ha sido desde hace más de una centuria un algorín de los asentistas del Norte, se le redujeron sus posibilidades, sus márgenes, su autonomía de vuelo. En los sesentas los planes de la Casa Blanca para el hemisferio, la Alianza para el Progreso, la desaparecida Alalc, el Pacto Andino, preservaban intactos los artificios del desvalijamiento y. conforme a estos términos exactos, se trataba de una expoliación disimulada, astuta, que nos permitía algún grado de desarrollo, complementario a la sustracción de las riquezas del país. Digamos que los gringos chupaban el néctar con ciertas consideraciones. Pero con la apertura la extorsión se ha tornado descarada, cruda, sin miramiento alguno.

Cuando el Comité Ejecutivo Central del MOIR miraba con detenimiento y antelación la nueva política saqueadora, pronta a instalarse, llegó a varias conclusiones pertinentes. A pesar de que lo ubicaban en los terrenos de la cuestión económica, forzosamente abarca un universo de preparativos y sustentáculos que revuelcan el discurrir de la caduca república. Partiendo de un problema inicial: se necesita alguien que lo enrute y conduzca a buen puerto: un conjunto amplio de funcionarios ilustrados, catedráticos expertos y discípulos maleables que sepan del asunto. La clave estuvo en la incorporación al ajetreo público de la panda de los Andes, una especie de culto de las adoratrices de la especulación. No es raro que el presidente y su consorte provengan de allí; que doña Ana Milena haya montado a Colfuturo en donde, además de correr dinero a porrillo, hacen fila los alumnos mansos y distinguidos que recibieron becas de posgrado en el exterior, o que los periódicos promocionen los estudios de la Academia americana. El duelo económico se decide en la arena ideológica.

A los oficiales de las Fuerzas Armadas también los educan o reeducan allá porque las artes marciales representan otro puntal imprescindible. Hay que domesticarlos y civilizarlos, reorientando incluso las charlas que escuchan, pues muchos de los egresados de esas escuelas dieron mal ejemplo, como el general Pérez Jiménez que se desvió hacia la dictadura, o el general Noriega que amasó una fortuna traficando en cocaína; y los mandos han de comportarse bien, acatar los derechos humanos, ser respetuosos de las declaraciones de la Conferencia Episcopal, no asesinar a quienes protestan o a los que ejercitan el terrorismo, en fin, proporcionar sustento a la majestad de la Ley. Mas todo debe ejecutarse sin desmedro de los operativos encubiertos de las unidades del Pentágono, y a ratos no tan encubiertos. Se conoce de la presencia de contingentes suyos en Perú. Bolivia y otras partes. En el departamento de Amazonas se detectó uno de ellos. Hemos padecido asimismo la interferencia y el bloqueo en nuestro mar Caribe. Y la opinión se ha enterado con alarma de que aviones militares de transporte sobrevuelan, con permiso o sin él, encima de nosotros; y que en más de un lance estuvieron a punto de colusionar con naves repletas de pasajeros. Es decir, que nos hostigan por aire, mar y tierra. La agresión constituye otro elemento adicional de la apertura, ya que, a medida que avanza ésta, la resistencia civil se expande cual reguero de pólvora por el Continente.

Dentro de las adecuaciones legales que han dotado a la gran burguesía de los medios para escoger entre cualquier opción, se destaca la Ley 50 de 1990, con que se cercenan los logros conseguidos por los asalariados en más de tres cuartos de siglo de arduas peleas. En síntesis, el objeto estriba en asegurar, en un santiamén, la disminución de las remuneraciones y la supresión de las normas permisivas del Código Laboral. Otra vez las normas. Sin mano de obra barata no habrá neoliberalismo que funcione. Como la América Latina acusa algún desarrollo y algunos adelantos tecnológicos que conllevan progresos sindicales. Colombia, pletórica de dinamita, secuestros, laboratorios de coca, nunca será atractiva para Wall Street, si no entraba la industria nacional, no arruina a los empresarios agrícolas y no envilece a las masas laboriosas. Sucede igual con las expectativas que generan los jugosos tejemanejes de las entidades estatales, de cuya subasta no se eximen siquiera la Caja Agraria, el Banco Cafetero, Terpel y Ecopetrol, Telecom, el Sena, los Seguros Sociales, la Flota Mercante, las electrificadoras y otras instituciones respecto a las cuales el presidente ha dicho que no son transables. Si el régimen pudiera enajenar los escritorios del Ministerio de Educación, lo haría, como lo efectuaron en el siglo pasado los radicales con el Capitolio, que “sacaron a remate”; y vendieron, “a menos precio el lote destinado por Mosquera para construir el Palacio Presidencial.

(…) Los trabajadores de las tierras de Colón y Magallanes se hermanarán inexorablemente. Lo puso de manifiesto el Tratado de Libre Comercio, que rubricaran Estados Unidos, Canadá y México, y ante el cual los asalariados estadinenses protestaron con fiereza. En presencia de un enemigo común, lenguaje común y lucha común. A medida que el imperialismo alarga sus tentáculos se debilita afuera y adentro. Su derrumbe será inevitable; ayudémoslo a que su desaparición sea rápida. Pese a los obvios apremios la situación es excelente. Yo les aconsejaría que no pierdan la marea alta.

Paro agropecuario del Huila: EJEMPLAR COMBATE DE MASAS

Por Carlos Tovar

En la noche del 23 de abril. Adán Cárdenas, viejo y curtido luchador agrario de Gigante, se aprestó a participar en el paro convocado por la Asociación Agropecuaria del Huila. También decenas de compañeros de la vereda La Peñalosa, inspección de Vueltas Arriba, emprendieron el camine en el frío de invierno hacia el casco urbano de este municipio cafetero. Al igual que ellos, centenares de familias campesinas se movilizaron desde las distintas veredas hacia la carretera nacional que atraviesa de sur a norte el departamento. Allí, a la medianoche, en los distintos puntos de concentración, se dio comienzo a una de las grandes movilizaciones campesinas que recuerda el sur de Colombia.

A esa hora, en varias decenas de lugares se vivía la misma escena. A lado y lado del río Bache, sobre la vía que de Neiva conduce a Bogotá, se congregaron los campesinos de Iquira, Teruel, Santa María, Villavieja y Aipe. En la salida norte de Neiva, el bloqueo fue por los productores llegados de Tello, Baraya y Colombia. Al oriente de la capital lo hicieron los campesinos de las inspecciones de San Antonio, Vegalarga y el medio Pato, y al occidente, los de Palermo. y de las inspecciones de San Luis Órganos, La Julia, Chapinero y Aipecito. En La Cabañita se concentraron agricultores de Campoalegre. Rivera. Algeciras y El Hobo. En Gigante y Garzón se dieron importantes movilizaciones. En el puente del río Suaza, estuvieron campesinos de Acevedo, Altamira, Tarqui y Suaza. Hubo manifestaciones en La Plata y en el puente sobre el río Paez, se hicieron presentes los de Paicol y Tesalia. De las concentraciones de sur del Huila necesario destacar las once que hubo en los alrededores de Pitalito. En el cruce de San Agustín y San José de Isnos, protestaron más de 2.500 personas. En Palestina, La Mesa de Elías y Timaná tampoco se quedaron atrás. Se puede decir que más de 40 mil huilenses recorrieron valles y montañas para hacer sentir sus reclamos y exigirle soluciones al gobierno.

No era la primera protesta que realizaban por sobrevivir como productores del campo. Ya en 1991 y 1992 se habían presentado levantamientos espontáneos en Pitalito, Altamira y La Plata. Fue la respuesta al dramático proceso de pauperización, agravado por las políticas de apertura económica puestas en marcha por el régimen gavirista, las cuales, además, de suprimir de un tajo los créditos de fomento, le dieron al sector un rudo golpe. Como resultado de aquellas luchas, se suscribió en La Plata un acuerdo para refinanciar las deudas de los campesinos con la Caja Agraria y el Banco Cafetero, el más urgente problema en ese momento.

En Gigante, municipio con tradición de lucha, comoquiera que allí se inició la seccional de la Unidad Cafetera Nacional, bajo cuya dirección se participó en múltiples movilizaciones hasta culminar en el Paro Nacional Cafetero de 1995, se sembraron las semillas organizativas del campesinado huilense: la Comuna Agropecuaria de Gigante. Ésta, fundada el 27 de julio de 1992, dio origen, como resultado de un paro en noviembre de 1994. a la Asociación Agropecuaria del Huila.

En esa ocasión se firmaron con el gobierno de Samper una serie de compromisos que éste, mediante subterfugios y aplazamientos, terminó por desconocer.

Al finalizar 1995 la situación agraria se tornó aún más crítica, al ahondarse la baja rentabilidad del sector y agotarse los plazos de refinanciación. Más de 30 mil familias habían caído en la trampa del endeudamiento con intereses usurarios. Obligaciones bancarias de 500 mil y un millón de pesos fueron incrementándose hasta el punto que ni el valor de las propiedades alcanzaba para cubrirlas.

La perspectiva para millares de personas no fue otra que la confiscación de sus predios. Quienes durante generaciones estuvieron sometidos al ciclo de endeudarse para producir y producir para pagar, se encontraron a la vuelta de pocos años sin cómo producir ni con qué pagar.

“El paro, única salida”
A la Asociación no le quedó otra alternativa que programar una nueva protesta, la cual fue concertada para el 24 de abril. Una asamblea multitudinaria, en la que estuvieron representados 37 municipios, formuló cuatro objetivos básicos:

• Exigir el aval del gobierno para la creación del Fondo de Solidaridad Agropecuaria, con el compromiso de asignarle 150 mil millones de pesos del presupuesto nacional.
• Suspender los procesos judiciales por las deudas vencidas hasta 30 millones de pesos.
• Reabrir los créditos de la Caja Agraria y que los viejos deudores sean sujetos de nuevos créditos.
• Suprimir el cobro de valorización en la vía Río Loro-Pitalito, impuesto que afecta a los propietarios rurales del sur del Huila.
Luego de sortear múltiples maniobras oficiales encaminadas a desmontar el paro, entre ellas amenazas militares contra los dirigentes de la Asociación, se dio comienzo el 24 de abril a una formidable movilización del agro huilense que contó con la solidaridad de sectores gremiales, sindicatos, dirigentes políticos, jerarcas de la Iglesia y gente del común.
Los millares de campesinos, confiados en su fuerza, en lo justo de sus reclamos y en la firmeza de su dirigencia, encabezada por Orlando Fernández, Antonio Vargas, Ernesto Macías, Luis Edgar Gutiérrez, Teódulo Guzmán, Jaime Hernández, Yeny Laguna y decenas de hombres y mujeres de la Asociación, enfrentaron al gobierno samperista. Tras cinco días de bloqueo, que paralizó todas las actividades económicas del Huila y de los vecinos departamentos del Caquetá y Putumayo, los ministros del régimen hubieron de firmar un acuerdo sobre la base de las cuatro exigencias planteadas.

En las siguientes semanas, bajo la vigilancia de la Asociación se llevó al Congreso y fue aprobada la ley que creó el Fondo de Solidaridad Agropecuaria, cuyos términos estipulan que: 1) El Fondo contará con al menos 150 mil millones de pesos. 2) El Fondo comprará totalmente las deudas – capital e intereses- hasta cinco millones de pesos de pagaré inicial, y 25% del capital y la totalidad de los intereses de las deudas entre cinco y diez millones de pesos de pagaré inicial. 3) Comprará tierras para readjudicarlas a los campesinos que las hayan perdido en procesos judiciales.

El mayor logro ha sido sin duda el fortalecimiento de la organización gremial para futuros combates.

SOLITA VÉLEZ DE JARAMILLO

El día 25 de abril falleció en Bogotá Solita Vélez de Jaramillo, entrañable amiga del MOIR, esposa de José Jaramillo Giraldo, connotado dirigente político con quien a partir de 1976 libramos numerosas batallas revolucionarias, hasta su desaparición.

Solita fue una mujer de avanzada y desde su juventud mostró su temple. Junto con José, recorrió la geografía patria y conoció de cerca los problemas que aquejan a las gentes sencillas, a las cuales brindó permanente solidaridad. Se caracterizó también por defender la dignidad y los derechos de las mujeres colombianas, y estuvo siempre al lado de la causa de los desposeídos.

Su muerte nos deja un hondo vacío. Hemos perdido a una compañera y amiga que día a día se preocupó por la suerte de nuestro Partido. Su recuerdo nos acompañará en las futuras luchas que debe dar la nación para lograr su plena independencia.

A sus hijos y familiares les expresamos que su dolor es el nuestro y que no olvidaremos nunca los caminos recorridos brazo a brazo con tan especiales compañeros.

FRUCO CIERRA SU FÁBRICA DE SALSA DE TOMATE EN CALI

Sólo catorce millones de pesos – cinco salarios mínimos mensuales- deberá pagar Frutera Colombiana S. A., más conocida como Fruco, por la sanción que posiblemente le aplique la Regional del Trabajo al no haber llenado los requisitos para el cierre de su fábrica de salsa de tomate, mayonesa y vinagre que desde 1954 operaba en la Sultana del Valle.

Con esa irrisoria suma los empresarios responderán ante el Ministerio, pero no por las graves dificultades en que pondrán a los trescientos obreros y empleados que llevaban tres semanas custodiando los equipos para que no fueran retirados por la empresa de su planta de la calle 47 con carrera primera.

Mientras los trabajadores y la policía vigilaban la parte externa de la fábrica, las máquinas empezaron a ser trasteadas por el aire con helicópteros, desde las primeras horas de la mañana del día 2 de junio. Por la tarde, los trabajadores trataron de impedir el desmantelamiento pero la policía los atacó con gases lacrimógenos y chorros de agua y en el enfrentamiento quedaron trece personas lesionadas, entre ellas cinco agentes y dos sindicalistas.

Fruco quiere llevarse para Barranquilla la línea de salsa de tomate, para Maizena la de mayonesa y acabará con la producción de vinagre.

La empresa no ha aclarado la situación laboral, aunque públicamente sí anunció el cierre.

Es éste uno más de los centenares de cierres o de concordatos que se vienen presentando en el país como consecuencia de la apertura económica y las masivas importaciones de productos agrícolas e industriales que golpean inmisericordemente la producción nacional.

Paro en las telecomunicaciones: LOS TRABAJADORES SALEN DE NUEVO EN DEFENSA DE TELECOM

(No se les exige inversión en infraestructura, pues la red nacional y sus equipos suplementarios se ponen a su disposición. A los nuevos operadores sólo les tocará abrir la oficina y cobrar)

Por Oscar Parra

En materia de telecomunicaciones, Colombia se ha convertido en -uno de los mercados más apetecidos. Cuenta con recursos humanos, infraestructura y tecnología creados en casi 50 años de incansable trabajo. Sus redes y servicios se mantienen dentro de parámetros avanzados, incluida la fibra óptica, la digitalización y la transmisión satelital. Su estratégica posición geográfica la convierte en el principal corredor del continente. Todo ello, resumido en un nombre: Telecom.

Telecom es una de las empresas bandera del Estado. Tiene en marcha proyectos de valor casi incalculable, como la Red Nacional de Fibra óptica -a través de los cables submarinos del Pacífico y el Atlántico-, que en los primeros meses de 1997 unirá a más de cien ciudades colombianas, entre sí y con el resto del continente. Continúa desarrollando el proyecto del satélite latinoamericano Simón Bolívar y acaba de aprobar un plan de inversiones que compromete más de 3.5 billones de pesos durante los próximos cuatro años.

Con un gobierno digno y consecuente, las anteriores estrategias servirían de base para el pleno ejercicio de la soberanía en aras del progreso. Con Gaviria y Samper, en cambio, tan ingentes esfuerzos hechos por la nación se entregan en bandeja a un puñado de consorcios, principalmente norteamericanos.

La apertura
Para nadie es un secreto que el objetivo primordial de la apertura en tan vital sector consiste en traspasar a Estados Unidos y a sus socios el lucrativo mercado colombiano. En el país, según las proyecciones, en el año 2005 los ingresos por concepto de larga distancia nacional e internacional ascenderán a 3.500 millones de dólares.

En pos de ese objetivo, la potencia del Norte presiona a los gobiernos para que barran con las empresas del Estado y les abran a los consorcios de par en par las puertas. Si hablan de competencia y libre empresa es entonces buscando para ellos el monopolio y la concentración de la propiedad.

Actuando en consonancia con el designio imperialista, en 1991 Gaviria expidió el decreto 1794, con el cual se inició en firme la ofensiva: redefinió a su amaño los servicios básicos, permitiendo que fueran manejados como servicios de valor agregado, sometidos desde esa época al régimen de libre competencia, e hizo posible así que la telefonía pública conmutada internacional fuera prestada por múltiples operadores no habilitados para ello. Telecom, a partir de ese año, dejó de percibir importantes ingresos, víctima además del caos tarifario y la piratería del Call Back (llamadas sin retorno). Merced a este fraudulento sistema, hay monopolios extranjeros que utilizan la red de Telecom pero no pagan por hacerlo sino sumas ridículas. El objetivo final no es otro que arrebatarle a Telecom el mercado de larga distancia, que le representa 95% de las entradas totales.

Normas lesivas al interés nacional
Tres años después, la Ley 142 de 1994 impuso como norma la privatización y la competencia en los servicios públicos domiciliarios. La concesión de licencias a los nuevos operadores de telefonía básica de larga distancia nacional e internacional le fue asignada a la Comisión de Regulación de las Telecomunicaciones. CRT. También debe señalar las tarifas que se cobren por dichas concesiones.

Son los grandes conglomerados los que llevan del cabestro a la CRT. Esta, protegida por el gobierno, configura en la práctica una tropilla de avanzada contra los intereses de la nación. Su criterio inflexible es uno solo: las ventajas son para los nuevos operadores, las restricciones, para Telecom. Según sus reglas, las tarifas de larga distancia nacional de Telecom serán manejadas por el sistema de libertad regulada. Para las de los operadores, en cambio, se establece la libertad plena.

Las normas en vigor garantizan que únicamente sean los monopolios mundiales los que se queden con la partija en Colombia, al exigirse en la licitación requerimientos técnicos que sólo aquéllos pueden cumplir. El gobierno les crea además las condiciones favorables para que en corto tiempo se apoderen del tráfico más rentable. Y no les exige inversión en infraestructura, pues la red nacional y sus equipos suplementarios se ponen a su disposición. A los nuevos operadores sólo les tocará abrir oficina y cobrar.

Bajo esta reglamentación antinacional, continuada por Samper, lo primero que se va a perder es la crema del mercado, constituida por el tráfico de Bogotá. Medellín. Cali v Barranquilla -48.35% de los ingresos de Telecom en 1995, equivalentes a 4.711 mil millones de pesos-, que a los nuevos operadores, con una mínima inversión real, les generará una fabulosa ganancia. Samper les redujo además el pago por la concesión, permitiéndoles cancelarla en tres años, a sabiendas de que los dos últimos los podrán pagar con las ganancias del primero.

Telecom se verá aún más debilitada cuando se la divida en dos empresas diferentes, separando la infraestructura técnica y operativa de los servicios de larga distancia nacional.

La Comisión de Regulación liquidó la telefonía rural y social, pues nada les impone en este campo a los nuevos operadores. Telecom no podrá seguir fomentándola, ya que se la despoja de los recursos adecuados. Sólo con los subsidios que ha venido otorgándoles la empresa estatal es como han podido existir las telecomunicaciones en las regiones más atrasadas y aisladas, que en nuestro país son la mayor parte. Telecom atiende en la actualidad más de cinco mil localidades.

En síntesis, con la llamada reestructuración, el presidente de Telecom, Julio Molano, lo que está haciendo es en realidad liquidar a la empresa por pedazos, dejando por aparte los segmentos rentables, precisamente los que van a feriarse a las trasnacionales.

La lógica vendepatria es simple: con la competencia se liquida a Telecom, y liquidada Telecom la mesa queda servida para las multinacionales.

El pliego de peticiones
El pasado 3 de mayo, en una multitudinaria jornada nacional de protesta, los trabajadores de Telecom, dirigidos por sus organizaciones sindicales, Sittelecom y la ATT, apoyadas por las centrales obreras CGTD y CUT, por otras organizaciones populares, por personalidades democráticas v partidos políticos, entre ellos el MOIR. anunciaron al país su indeclinable compromiso con la batalla que busca preservar a la empresa como patrimonio nacional. Calles y plazas han sido testigos del rechazo a la política proimperialista del gobierno.

El pliego de peticiones presentado días antes fijó claramente el actual objetivo de la lucha: la exclusividad para Telecom en la prestación de los servicios básicos de larga distancia nacional e internacional. Desde el gobierno de Gaviria se quiso liquidar a Telecom por la vía de la competencia impuesta por los consorcios internacionales. Sin embargo. el histórico paro de abril de 1992 hizo polvo aquella intentona aperturista, aun cuando el gobierno de Samper se ha encargado de continuar y refinar tamaño atentado. Atentado que consiste, ni más ni menos, que en subastar una de las más importantes fuentes de riqueza con que cuenta el país.

Desde la instalación formal, en abril, de la mesa de negociaciones, la empresa y el gobierno han respondido negativamente a la justa exigencia de los trabajadores, que es la de la nación entera, de preservarla como empresa estatal y única en el servicio de telecomunicaciones de larga distancia. A la vez que arremeten contra los derechos de los trabajadores, blanden un contrapliego que apuntala la liquidación de Telecom.

En decenas de asambleas y mítines, los líderes de los dos sindicatos, encabezados por Eberto López, presidente de Sittelecom, y Carlos Cely, presidente de ATT, reiteraron que ante la feroz embestida norteamericana, la competencia sólo va a significa ceder la soberanía y someter al país a los caprichos de las trasnacionales. Y se comprometieron a no firmar con el gobierno o la administración acuerdo alguno que no contenga el punto de la exclusividad de los servicios de larga distancia nacional e internacional para Telecom. Como en abril de 1992, el paro nacional indefinido constituye la mejor arma de los trabajadores en procura de tan patriótico objetivo.

De nuevo sobre los hombros de los proletarios descansa el peso de esta decisiva batalla.