“YO CREO QUE ÉSTE ES UN DÍA HISTÓRICO”

Apartes del discurso de José Jaramillo Giraldo, director Nacional de ANAPO

Compañeras y compañeros del frente del descontento, del frente de la inconformidad nacional, del frente de lucha contra el gobierno: desde hace muchísimos años los dirigentes de los partidos tradicionales han disfrutado conjuntamente el Poder. A pesar de que la violencia cobraba vidas del pueblo en ambos partidos, el doctor Lleras Restrepo negociaba el Fondo de Estabilización y recibía magníficos cheques del gobierno de Ospina Pérez. Se habían repartido la política, se habían repartido los puestos, se habían repartido los contratos, había que repartirse los muertos. Y Ospina Pérez le dio a la oligarquía liberal la mitad de la administración, exactamente la mitad, la mitad de los ministerios, la mitad de las gobernaciones, la mitad de las embajadas, la mitad de los serruchos. Se habían borrado las fronteras entre los dos partidos.

Otra de las artimañas empleadas por la oligarquía liberal-conservadora para perpetuarse conjuntamente en el Poder fue el nefasto plebiscito de 1957. Un plebiscito contra todas las tradiciones de la historia universal, porque todos los plebiscitos se habían producido en base a una pregunta, o a lo sumo dos, para que fuera fácil de entender y se pudiera contestar “sí” o “no”. Y el ingenio de estos rábulas de la oligarquía los llevó a inventar un pliego de 14 preguntas que había que contestar monolíticamente. Es decir, “sí” a todo el pliego, a las 14 preguntas, o “no”, pero de ninguna manera podían contestarse afirmativamente unas y negativamente otras.

Ahora, el gobierno cree tener todo arreglado con el apoyo de los millonarios de todos los partidos. Pero se han equivocado sobre la fuerza popular que los va a derrotar, porque el pueblo liberal odia a la oligarquía liberal, el pueblo conservador rechaza a la oligarquía conservadora y el pueblo anapista rechaza a la oligarquía samuelista. Que sigan pactando los multimillonarios de todos los partidos, que el pueblo está saliendo ya a la plaza pública y hoy se ha reunido en un gran Foro de Unidad. Yo creo que este es un día histórico. Hoy se inicia una época en la vida colombiana. Nunca se podrá olvidar el 18 de febrero de 1977.

Escuchando las intervenciones encuentro que hay buena intención, que hay buena voluntad, que hay deseo de entenderse. Por lo tanto, podemos decirle al Partido Comunista que ahí está su casilla, que nadie pretende excluirlo, porque presenta una larga tradición en la vida colombiana.

Todos tenemos una historia menos los ausentes. Para los ausentes no habrá historia jamás. Por eso los llamamos para que vengan aquí, a acompañarnos en esta lucha.
Porque aquí están los hombres sencillos que mañana van a dirigir el Estado colombiano. Aquí están los jefes que van a dirigir la revolución.

Nosotros no podemos permitir que se mantenga en el Poder una oligarquía corrompida que ha destruido al país, que ha acabado con sus riquezas, que ha destruido a Colombia. Tenemos que prepararnos para la toma del Poder. Hoy es un día histórico, inclusive para los que estemos ese día en el valle de los caídos, donde siempre habrá frescas flores del pueblo y no crecerá jamás la yerba maldita.

La burguesía colombiana día a día gobierna menos, día a día descuida más la administración, día a día está más ausente de los problemas de los ciudadanos comunes. No más opresión ¡No más angustia en los hogares desamparados! No más abandono a los campesinos que se están quedando sin tierra sobre su propia tierra ¡No más hombres sin tierra, no más tierra sin hombres! ¡La tierra para el que la trabaja!

Las estadísticas nos demuestran que los campesinos colombianos tienen más tierras por las invasiones que por lo que les dio el INCORA. ¡A desalambrar! Y todos los que estamos aquí reunidos, y todos los que están en la calle deben apoyar todas las invasiones de los campesinos y la lucha de los maestros y de los obreros petroleros.

No más libertad para destruir, para agotar, para exprimir día a día el trabajo, la vida, la inteligencia, la esperanza de nuestro pueblo. No más libertad para burlarse de los pequeños empresarios agrícolas, como en el caso de las importaciones de maíz, dizque para la industria avícola, y que fueron a parar a manos de los grandes monopolios de los inversionistas norteamericanos.

No más el cacareo de la bonanza para los caficultores de cinco fanegadas, que es el promedio de la propiedad cafetera en Colombia, y que están con el agua al cuello de bonanza y el costo de todo, ahogándose en medio de la inflación que ha enriquecido a la Federación de Cafeteros, a los intermediarios y al gobierno, pero que no beneficiará al pueblo. Porque todos los dineros de la bonanza ya los debían por importaciones de artículos suntuarios en un 80 ó 90 por ciento.

El gobierno dice que no sabe manejar la bonanza cafetera. El Presidente asegura que somos 25 millones de chambones. ¡No! Sencillamente, con el café a tres dólares no podemos hacer nada porque todo eso lo debemos. Porque todo lo que está llegando al Banco de la República hay que pagarlo. Porque ya han enriquecido a los amigos de la oligarquía liberal-conservadora con importaciones suntuarias. Porque desde hace tiempo se han gastado la plata de los caficultores colombianos. No más burla, pues, a los caficultores. No más burla a la agricultura.

La agricultura por la cual se sacrifica, sufre y trabaja el hombre del campo, alimentándose mal, descuidando continuamente su salud, endeudándose hasta la coronilla con insumos de procedencia yanqui de tercera calidad, con abonos que tienen la mitad de arena, preparando la tierra en forma, carísma y con los elevados costos del transporte. Comienza a caer la ceniza de la pobreza a los pies del agricultor, cuando todavía brilla en el cielo de las promesas la luz de las mentiras oficiales.

No más administración y altos funcionarios dedicados al peculado, al serrucho y la cocaína. Administración ausente que no le resuelve ningún problema al ciudadano sin influencias pecuniarias, políticas y sociales. Al ciudadano común y corriente que sólo sirve para tratarlo mal, para reclutarlo para el cuartel, para cobrarle impuestos, para imponer multas.

No más al Estado de Sitio, porque ya se confirmó la regla de que ahí no prevalece sino la ley de le dé la gana, lo que le dé la gana hacer al jefe de la ocupación militar de inspiración norteamericana que sólo usa dos artículos de la Constitución Nacional, el 32 corto y el 38 largo. No más patrullaje de las tropas en traje de fatiga.

¡No más alzas en el costo de vida! ¡No más desocupación! Casi un millón de desocupados en sólo 20 departamentos, fuera de la desocupación parcial y la desocupación disfrazada, como la que soportan después de las cosechas los recolectores de maíz y arroz.

No más felonías contra los servidores públicos, ahora sin fuero. No más gases, ultrajes al pudor, contra universitarias, universitarios y maestros sumidos en el atascadero colonial.

No más empalagosas homilías a una juventud que está perdiéndose por la falta de oportunidades y de recursos económicos. La juventud más capaz, más estudiosa, más inteligente de todas nuestras épocas, y que sabe, siente y ve que su patria se está acabando, se está aniquilando, se está muriendo en las manos del Frente Nacional.

Tenemos oportunidad de demostrar que este Foro no es un foro más. Tenemos oportunidad de demostrar que este foro es revolucionario. Tenemos la oportunidad de demostrar que esto es algo distinto porque tenemos la batalla de los miembros de Amagá, de los maestros de FECODE, de los obreros petroleros. Y nos la vamos a jugar toda ayudándoles en esa lucha, porque es en la lucha donde se forja la teoría revolucionaria y donde se forja la unidad.

“EL HIJO DEL EJECUTIVO”

Hay en nuestro país una institución cuyas características no se encuentran en ningún manual de comercio, ni está esbozada en ningún libro de leyes; no tiene personería jurídica, carece de estatutos, no paga impuestos, no la conocen en la Cámara de Comercio y sus miembros gozan de libertad total para enriquecerse a voluntad de su capricho y en perjuicio de los intereses del pueblo. Esta institución extraña y nefanda es conocida con el nombre de “El Hijo del Ejecutivo” y ha sido engendrada, criada y transmitida, con especial solicitud, por una familia dos o tres veces presidencial.

Sus primeras operaciones fueron conocidas por los años en que Alfonso López Pumarejo desempeñaba por segunda vez el puesto de presidente de la República, y conmovieron la opinión pública hasta el punto de colaborar en gran medida al desprestigio del gobierno y a la caída del régimen liberal.

En aquella época, como representante de la Institución de que hablamos, oficiaba el señor Alfonso López Michelsen, sagaz hombre de negocios, quien no desaprovechando la oportunidad de ser Hijo de su Padre, y con la ayuda de éste, se embolsilló, birlándoselos al país, varios millones de pesos. La nación, sorprendida, conoció algunas de las andanzas financieras del joven López Michelsen bajo el mote de “los escándalos de la Handel y la Trilladora Tolima”.

El caso de la Handel

La Handel era una compañía holandesa, poseedora del 60% de las acciones de Bavaria, acciones que se negociaban por todo el mundo. Holanda fue invadida por las tropas de Hitler y, en consecuencia, las acciones de la Handel podían ser confiscadas por el gobierno colombiano, con lo cual la nación pasaría a ser la mayor accionista de Bavaria. En otras palabras, Bavaria, compañía cuya mayor parte de capital estaba en manos extranjeras, habría sido nacionalizada.

Sin embargo, nada de esto ocurrió. Los negocios de ‘El Hijo del Ejecutivo’ estaban de por medio. López Michelsen, que había sido vicepresidente del consorcio Bavaria, y abogado apoderado de la Handel, era ahora negociante de esas acciones, con comisiones que llegaban al 50% y se había comprometido con muchas personas, entre ellas parientes muy allegados, a lograr de su padre, el Presidente, una ley que les permitiera introducir al país esas acciones, compradas a muy bajo precio en el exterior, y negociarlas a estupendos precios en el mercado legal. Así se hizo. El presidente López Michelsen, gracias a un escandaloso tráfico de influencias, obtuvo como premio a sus afanes una respetable ganancia.

Como vemos, la institución “El Hijo del Ejecutivo” funcionó a las mil maravillas en aquella época. Gracias a sus privilegios, la familia se enriqueció con despojos de una guerra y permitió que López Michelsen se lanzara, años después, a la conquista del sillón presidencial, para así poder legar a sus hijos lo que a él le había legado su padre. ¡Hermoso ejemplo de tradición familiar!

Tan apasionante historia, cuyos capítulos próximos ya se están gestando, es sólo posible gracias a “la coincidencia, como decía algún defensor de la Institución, entre el interés público y el privado”. Coincidencia fácil de lograr para el grupo de familias que conforman la clase dominante y para las cuales la patria no trasciende los límites de la bolsa familiar.

NUESTRO PROPÓSITO: IMPULSAR LA LUCHA REVOLUCIONARIA HASTA LA TOMA DEL PODER

Después de un tiempo relativamente corto de conversaciones, pero fructífero por su contenido y resultados, se reune este Foro de la Oposición Popular y Revolucionaria convocado por mi partido, alianza Nacional Popular. Es la presencia política de los que aquí estamos, más que cualquier declaración formal, lo que testimonia la posición unitaria de los diferentes partidos, movimientos y personalidades que nos reunimos en el día de hoy. A las bases, cuadros medios, dirigentes regionales y a la dirección nacional de ANAPO, nos tocó adelantar el trabajo político de los últimos tiempos combatiendo en dos frentes de vital importancia. Hacia dentro del partido, realizamos el necesario deslinde con el sector reaccionario de ANAPO que impedía la adopción de posiciones consecuentes en la lucha antiimperialista, en el combate contra los grandes monopolios y los grandes terratenientes. Desenmascaramos ante todo el país a quienes con sus posiciones anti-unitarias frente al campo revolucionario demostraban no solo una insolencia reaccionaria, sino que al disponer de semejante actitud se colocaban en el campo enemigo, al persistir en una conducta tendiente a mantener dividido al pueblo, pero de conciliación frente a la oligarquía liberal-conservadora. Ante el campo revolucionario de Colombia, la Alianza Nacional Popular no ha ahorrado ni ahorrará esfuerzos para unificar a toda la oposición popular y revolucionaria sobre la base de que el proceso unitario consulte un programa nacionalista, popular, antiimperialista y revolucionario, ya que no queremos ser artífices de una colcha de retazos que se propusiera impulsar, por ejemplo, simple y exclusivamente una candidatura presidencial. Si esta fuera nuestra mira, nuestro propósito no sería impulsar una lucha revolucionaria hasta la toma del Poder. No hubiéramos roto con el oportunismo que, acostumbrado como está a comprar conciencias a base de prebendas, no hubiera tenido inconveniente en ofrecer la candidatura presidencial a alguien que, como yo, fundó la ANAPO con Gustavo Rojas Pinilla.

Pero así como en la historia llegan momentos de definiciones de los pueblos, también nos llegan definiciones a los hombres en nuestra existencia. Hemos tomado nuestras definiciones y estamos hoy aquí profundamente satisfechos de estar reunidos con ustedes, libres del fardo de las conciliaciones, de las maniobras reaccionarias y de las entregas contra el pueblo. Somos nosotros, junto con los representantes de ANAPO Socialista, la ANAPO que está con la revolución, ¡La ANAPO que quiere la liberación de Colombia! Como quiera que ellos son un pequeño grupo reaccionario y oportunista que será barrido junto con los patronos de la oligarquía Liberal-Conservadora en las gloriosas jornadas del pueblo por su emancipación nacional y popular. Si hacemos tan reiterativa afirmación de nuestra militancia anapista y afirmamos con tanta vehemencia la independencia de nuestro partido, no es porque ninguna organización aliada en este Foro esté atentando contra la autonomía de la ANAPO. ¡Todo lo contrario! Es porque sabemos que este tipo de insidias buscan sembrar el desconcierto y la desconfianza. ¡Pero éste propósito jamás pasará, jamás pasará! Porque estamos cerrando filas en el día de hoy con compañeros revolucionarios y patriotas a quienes la ANAPO, por mi conducto, les quiere expresar el más sentido testimonio de reconocimiento.

¿Porqué y para qué nos unimos? Jamás hemos afirmado que los problemas del mundo no nos atañen a los colombianos. La sola creencia de que se haya podido pensar en ello nos inquieta. Ciertamente nuestro partido no es un partido marxista-leninista. Pero si hoy ningún rincón del universo, ningún partido político de cualquier tendencia que él fuere puede prescindir de consideraciones sobre la política mundial, mucho menos podemos hacerlo los anapistas que estamos comprometidos en la lucha antimperialista. Lo que constituye una posición inmodificable para la Alianza Nacional Popular en la controversia del movimiento comunista internacional, es la de concebir el frente revolucionario en el cual participamos sin tomar posición ni sutil ni expresamente a favor de alguno de los sectores en que se encuentra dividido el campo socialista en la actualidad. Concebimos la revolución colombiana como parte de la revolución continental, integrada al gran frente de liberación nacional de los pueblos de Asia, África y América Latina. Apoyamos a todos los países socialistas, al movimiento obrero internacional y a los movimientos revolucionarios que luchan por la construcción del socialismo. Ello nace del hecho incontrovertible de que el imperialismo norteamericano es nuestro principal y común enemigo y controla de manera absoluta la vida material, económica, política, cultural y espiritual de la nación e impide nuestro desarrollo autónomo e independiente. Este dominio se ejerce con la colaboración y complicidad de un pequeño grupo de colombianos, los propietarios de los grandes monopolios, los grandes terratenientes, que se expresan políticamente a través del partido liberal y del partido conservador y contra los cuales tenemos que unificar a toda la nación colombiana.

El control imperialista en nuestro país de una u otra manera afecta a las grandes mayorías nacionales. Sus tentáculos de pulpo explotador de una u otra forma penetran en nuestra patria y atropellan a nuestro pueblo. Mientras los colombianos no resolvamos
el problema de la liberación nacional, no seremos capaces de superar ningún obstáculo que se presente en el proceso de construir una sociedad libre, sin explotados y sin explotadores. Toda la economía nacional se resquebraja ante el poder omnímodo de los monopolios que sustraen de las entrañas de la tierra colombiana todos los recursos naturales para beneficio no del país, sino del amo imperialista, ante quien el gobierno nacional con su presidente a la cabeza, se inclina respetuosamente y le entrega en bandeja de plata los contratos de asociación y el alza de la gasolina que incidirá en los mayores costos del transporte y de los alimentos. Los monopolios extranjeros de la más diversa índole industrial, comercial y bancaria dominan la economía nacional impidiendo el desarrollo de la industria en el país.

Los campesinos sin tierra y los pequeños y medianos productores se asfixian ante el poder terrateniente en beneficio de quien el gobierno lopista ordenó a un congreso obsecuente la aprobación del esperpento feudal de la Ley de Aparcería. Ese valiente proletariado colombiano que le anunció al mundo desde 1928, con la huelga de los bananeros, su disposición de luchar por sus derechos y por la liberación nacional, se enfrenta a la más sanguinaria represión de un gobierno que ha escogido como su víctima favorita a la gloriosa clase obrera colombiana.

Nuestro deseo ha sido que todos aquellos partidos de oposición con los cuales a través de concesiones positivas hemos llegado a acuerdos de un programa, se hubieran hecho presentes en el día de hoy. Este hecho, no obstante, no debilita nuestro entusiasmo por la conquista, que hemos obtenido. En medio de nuestra marcha reiteramos nuestro llamamiento al Partido Comunista, a la Unión Revolucionaria Socialista, a las organizaciones marxista-leninistas y a todos los partidos de oposición para que fortalezcan con su presencia la construcción de un gran frente unitario y antiimperialista.

Sobre los puntos de nuestro memorando y los acuerdos previos con otros partidos, nos pronunciaremos en el día de hoy. El programa, como la declaración política, garantiza el desarrollo y la ampliación de la unidad. Las normas de funcionamiento deben permitir la escogencia de un candidato único de la oposición para el próximo debate electoral.

Sobre este punto debo señalar que el IV congreso de Alianza Nacional Popular escogió mi nombre para ser presentado a los partidos y demás organizaciones revolucionarias del frente unido antiimperialista. Esta postulación en ningún momento condiciona nuestra permanencia en la unidad. La ANAPO está aquí y estará cualquiera que sea la decisión que sobre esta materia expresen nuestros aliados en el momento que todos consideremos más oportuno. Lo que proponemos son normas que signifiquen garantías para todos en un proceso electoral donde de alguna manera el participar unidos o desunidos determinará el futuro inmediato de la lucha revolucionaria en Colombia.

No podía terminar la intervención sin referirme de una manera especial a las personas que presiden este acto. En primer lugar, a nuestro jefe, a mi jefe, José Jaramillo Giraldo, con su dirección se cumplirá el querer del fundador de la ANAPO, general Gustavo Rojas Pinilla, de no dejar desaparecer el partido con su muerte. José Jaramillo Giraldo es un ejemplo y un abanderado de la revolución colombiana. A nuestro presidente, el compañero Julio Cesar Pernía, intrépido y valiente dirigente nacional de la ANAPO. Quiero agradecer además a los compañeros del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y significarle de manera sincera a su secretario general, compañero Francisco Mosquera, nuestro agradecimiento por haber sido el primero en responder a nuestro llamado unitario. A los compañeros del movimiento Amplio Colombiano, de ANAPO Socialista, del Bloque Socialista, de los Comités Democráticos Populares Revolucionarios, del Partido Socialista, de Ruptura, del Frepar, a las personalidades democráticas, entre las que nos acompañan Diego Montaña Cuéllar y Gerardo Molina, con todo el significado que les otorga una vida dedicada a las luchas populares y a la revolución colombiana.

Finalmente, retomando la senda de nuestras luchas revolucionarias, saldremos adelante. Con José Antonio Galán, Simón Bolívar, Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Camilo Torres y Gustavo Rojas Pinilla, como testigos de nuestros propósitos, el triunfo será del pueblo que sobre las ruinas de una patria humillada y oprimida construirá la Colombia justa, libre y soberana, en fin, una patria socialista.

¡VIVA EL FORO NACIONAL DE LA OPOSICIÓN POPULAR Y REVOLUCIONARIA!

SE REALIZA IV CONGRESO DE ANUC

Del 21 al 25 de febrero sesionó en el corregimiento de Tomala (Sucre), el IV Congreso Nacional de la Asociación de Usuarios Campesinos (ANUC). Previamente el Gobierno intentó fortalecer una organización paralela, la llamada “Línea Armenia”, reuniendo en Santa Marta a gamonales y tenientes de los partidos tradicionales, en medio del rechazo del campesinado.

El Congreso fue instalado el 21 de febrero en Magangué con una nutrida manifestación. Campesinos de la región y delegados de todo el país enarbolaron la consigna de “la tierra para el que la trabaja” y corearon proclamas contra el régimen explotador.
En dicha manifestación se hicieron presentes el camarada Francisco Mosquera, secretario general del MOIR, y los miembros de la dirección central de nuestro partido, camaradas Ricardo Samper y Marcelo Torres, quienes presentaron un fraternal saludo al Comité Ejecutivo de la ANUC y, por su intermedio, a los campesinos de todo el país que combaten contra el imperialismo norteamericano y el régimen terrateniente.

A las sesiones que se efectuaron en la vereda Tomala asistieron 240 delegados oficiales en representación de 22 asociaciones departamentales de usuarios y dos comités regionales de indígenas. Concurrieron también, como invitados, Fecode, Fedepetrol, la Asociación Colombiana de Ingenieros Agrónomos (ACIA), los Sindicatos de Cicolac y Empaques de Medellín y otras agremiaciones obreras y estudiantiles.

En el curso de las discusiones intervinieron los dirigentes de la Liga M.L., la Unión Revolucionaria Socialista, la Tendencia M-L-M-, el Movimiento Camilista M-L., la Organización Revolucionaria del Pueblo y el MOIR.

El Comité Ejecutivo de la ANUC denunció, al presentar su informe a los delegados, los atropellos de los terratenientes contra el movimiento campesino y, en particular, la presencia de bandas armadas de “pájaros” que hostigan a los trabajadores del campo, destruyen sus cosechas y cometen los peores abusos, amparadas en la impunidad. El informe de los dirigentes de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos destacó también el avance de las invasiones a los grandes latifundios.

Dos semanas después del Congreso, un comunicado de la ANUC informó que una vez terminado el evento, “las fuerzas armadas invadieron la vereda de Tomala y la zona de La Mojana, amedrentando a los campesinos y hostigando a nuestra organización. El 5 y 6 de marzo, la policía detuvo a cuatro campesinos en Achí, veinticinco en Sucre, y sesenta y cinco en Majagual. El 7 de marzo fue puesto preso en Magangué el compañero Armando Arias, presidente de la Asociación de Usuarios Campesinos de Bolívar, cuando pedía información sobre los detenidos.

Esta ola de represión es la respuesta del Estado a las necesidades de los pobres del campo. “Llamamos al campesinado, a la clase obrera y demás sectores populares a consolidar la organización y lucha contra la represión”.

El MOIR ha destacado en varias oportunidades el papel desempeñado por la ANUC en los últimos años, y señalado el auge de las invasiones campesinas, que sacuden los cimientos del régimen semifeudal, pilar de la dominación imperialista. Igualmente, nuestro partido ha reiterado su convicción de que la consigna “la tierra para el que la trabaja” resume el camino revolucionario para los pobres del campo. Sobre la base de la alianza obrero-campesina, la revolución agraria colombiana expulsará del territorio patrio al opresor imperialista, destruirá el sistema terrateniente y sentará las bases para el socialismo.

“HA LLEGADO LA HORA DE LA UNIDAD”

(extractos)

De Diego Montaña Cuéllar

Compañeros, la hora de la izquierda ha llegado. La revolución no es un problema de días ni de meses, pero hay algo que es necesario precisar y que ya ha sido expuesto por los dirigentes de los movimientos que integran este Foro. El país no atraviesa, simplemente, por una depresión económica. Depresiones económicas ha habido muchas. No es simplemente la miseria, la penuria y el hambre que invade los hogares de las clases trabajadoras. Hace tiempo están instaladas en Colombia la miseria, la penuria y el hambre. Es algo mucho más grave. Lo que ocurre es que se resquebraja profundamente todo el sistema. Es que hay una crisis de fondo del sistema y de la sociedad burguesa que se expresa en Colombia en la ineptitud de las clases dirigentes para seguir gobernando el país. Por eso, compañeros, la hora de la izquierda ha llegado.

Esforcémonos por conducir esta unidad popular hacia su término. Tenemos grandes baluartes; tenemos la Alianza Nacional Popular, que ilumina con esa claridad interior ese vigía de la revolución colombiana que es José Jaramillo Giraldo. Tenemos un gran capitán con Jaime Piedrahíta Cardona que mantendrá la nave de la unidad popular sin exponerla jamás a los vaivenes del oportunismo, dirigiéndola dentro de la ecuanimidad, dentro de la unidad nacional. Tenemos a parte de los grupos socialistas que tanto han hecho por el desenvolvimiento de la conciencia política de la clase obrera. Y tenemos, además al Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, esa gran fuerza que ha abierto para amplios sectores la perspectiva de la lucha revolucionaria.

Aquí falta el Partido Comunista, es cierto. Yo quiero decirles a ellos, con la autoridad que me da la gran admiración que siento por sus bases y por todas sus luchas libradas, que todos los comunistas tenemos la obligación de cumplir el mandato contenido en él capítulo segundo del Manifiesto comunista. Los comunistas no podemos tener posiciones que oponer a los intereses del proletariado. Los comunistas no tenemos programa diferente de los programas de liberación de la clase obrera. Los comunistas no podemos distinguirnos por privilegios sino por la demostración que hagamos en el proceso revolucionario de ser los más modestos, los más abnegados, los más resueltos.

Estoy seguro que las bases del Partido Comunista comprenderán que esta es una unión generosa que no excluye a nadie, que no veta a nadie, pero que no permite vetos contra nadie, esta unión no le resta a nadie posibilidades de demostrar cuál es su superioridad revolucionaria. Pero hay que hacerlo es participando en el proceso que se inicia. Yo creo que los Camaradas del Partido Comunista vendrán. Y vendrán porque, como lo decía con gran exactitud Francisco Mosquera, este proceso que se inicia es el comienzo de la construcción de la necesaria unidad para conducir al pueblo colombiano a la revolución democrática y luego al socialismo.

Estamos en los umbrales de un gran movimiento nacional. Estamos ante la posibilidad, real y concreta, de aislar a las clases dominantes. Así como antes el sectarismo y el dogmatismo nos han aislado, hoy, a partir de esta noche, y luchando contra el sectarismo y el dogmatismo, podemos unificar alrededor de la clase obrera a todas las fuerzas nacionales colombianas y podemos aislar a la oligarquía dominante.

EL PROLETARIADO CONSOLIDA SU FUERZA

Mientras el gobierno antipopular de López atraviesa día a día por dificultades, el proletariado coordina exitosas movilizaciones a escala nacional, lanza millares de sus efectivos al combate por la defensa de los derechos democráticos y obtiene nuevos triunfos. Se abre paso la unidad de las fuerzas revolucionarias en un solo frente de lucha, forjado al calor de las batallas cotidianas contra el régimen despótico y hambreador.

El magisterio prepara combate

La junta nacional ampliada de FECODE reiteró el 19 de marzo que el único camino para derrotar el Estatuto Docente es el paro nacional y llamó a los sindicatos filiales a respaldarlo masivamente.

Aprobaron ya el paro, desde comienzos de marzo, numerosas asambleas zonales efectuadas en Bogotá, así como Aspemboy y Sindimaestros, de Boyacá, Adida de Antioquia, la IV Convención de Nacional de Aceinem y otras organizaciones de los educadores. También millares de maestros en el Valle del Cauca, Atlántico, Arauca, Cundinamarca, Bogotá, Antioquia, Cauca, Quindío, Huila, Santander y Tolima, durante varias semanas realizaron victoriosas huelgas en protesta por el atraso de los sueldos, y mil quinientos profesores del Chocó, un paro indefinido para presionar el pago de los salarios que el gobierno les adeuda.

Después de la agitación y las movilizaciones llevadas a cabo por los maestros, que han contado con la fervorosa simpatía de las fuerzas sindicales y populares, el gobierno anunció que la aplicación del Estatuto Docente quedaría suspendida temporalmente. En todo caso la junta ampliada de FECODE convocó para el 4 de abril un Pleno Nacional, que decidirá en definitiva el camino a seguir. El combate contra el policivo Estatuto movilizará a más de 150.000 maestros y construirá un poderoso refuerzo para el frente de batalla del proletariado.

Decenas de contiendas sindicales

Ante la arremetida de millares de trabajadores, que se lanzaron en no menos de treinta grandes empresas e instituciones a la defensa de la contratación colectiva y de la huelga, el gobierno se vio obligado a pactar aumentos convencionales que superan el 18 por ciento, límite calificado por el propio López como “infranqueable”.

La clase obrera rechazó unánimemente los tribunales de arbitramiento y reivindicó el camino de la negociación directa.

El 16 de marzo, una huelga de varias semanas paralizó cerca de 50 centros hospitalarios, con el respaldo de más de 60.000 asalariados. A la postre, el gobierno tuvo que ceder muchas de sus intransigentes negativas. En el curso del movimiento, los sindicatos de la salud denunciaron el cierre criminal de la Hortúa de Bogotá, paralizada por la asfixia presupuestal.

La opinión pública nacional repudió enérgicamente el brutal allanamiento del Hospital de Cartagena, ejecutado el 7 de marzo por la infantería de marina, que destruyó equipos quirúrgicos, golpeó a los pacientes y empleados y desalojó al personal médico. La tropa ocupó el 12 de marzo el Hospital Ramón Gonzáles Valencia de Bucaramanga, cuyos trabajadores se negaron a reiniciar actividades como expresión de protesta, pese a los despidos y sanciones que recayeron sobre dirigentes y activistas.

Cuando esperaban la hora cero, siete mil quinientos obreros metalúrgicos de Paz de Río (Boyacá), el gobierno y la empresa accedieron a firmar aumentos convencionales del 24 y el 26 por ciento.

Igual cosa sucedió en Telecom, Inravision, Administración Postal, Colpuertos y el Ministerio de Justicia, donde se obtuvieron varias conquistas, luego que los trabajadores –clasificados como empleados públicos – habían votado la huelga. Protocolizaron acuerdos poco después Fenaltracar y el Sindicato Nacional de Purina, que preparaban el paro nacional, ya aprobado por las bases.

700 asalariados, dirigidos por Adenavi, interrumpieron durante varias semanas el dragado del canal del Dique y el mantenimiento de los muelles de Barrancabermeja y Puerto Berrío, logrando al cabo importantes reivindicaciones. Los días 19,20 y 21 de marzo, 400 obreros de Flores S.A., de Funza (Cundinamarca), dieron una valerosa muestra de resistencia, en protesta por el despido de destacados dirigentes del sindicato. Finalmente, los mineros de Industrial Hullera de Amagá (Antioquia) concretaron el 8 de marzo un arreglo que comprende mejoras en sueldos y otros puntos extralegales.

Al cierre de esta edición se supo que la USO había obtenido una significativa victoria parcial en la discusión y defensa de su pliego de peticiones. La firmeza de los trabajadores de Ecopetrol derrotó el contrapliego que la empresa pretendía imponer mediante un tribunal de arbitramiento, y forzó al gobierno a traspasar su propia frontera salarial del 18 por ciento.

Durante las negociaciones, la USO recibió del proletariado y de las masas populares el más caudaloso respaldo que se tenga noticia en los últimos años de la historia sindical del país, apoyo exteriorizado a través de numerosos mítines y declaraciones en la jornada de solidaridad del 4 de marzo.

Dentro del debate público suscitado por el conflicto petrolero, se demostró que para resolver no solo el problema energético del país, sino el bienestar de la clase obrera, es indispensable el rescate de los recursos naturales de manos de los monopolios y la independencia nacional de la influencia del imperialismo. Otra gran lección de la pelea de la USO es la necesidad de mantener dentro del campo de la revolución una política que unifique a todas las fuerzas en torno de una línea de combate, tanto contra el sistema oligárquico explotador, como contra el gobierno que lo representa.

A pesar de los logros alcanzados, quedan pendientes reivindicaciones muy sentidas por los trabajadores de Ecopetrol, como las de la estabilidad plena, la supresión del sistema de contratistas que le niega los derechos convencionales a una inmensa gama de trabajadores y otras conquistas democráticas y sindicales. La USO, que ha salido fortalecida y unificada de esa batalla, no cejará en sus intentos por alcanzar tales objetivos y en dar su aporte al prolongado combate por la liberación nacional y por la construcción de una patria soberana, democrática y próspera.

Continúan huelgas
720 trabajadores de metalúrgica de Boyacá, de Paipa, en paro desde el 25 de febrero, se convirtieron en avanzada combativa del sindicalismo de este departamento al congregar en Tunja dos semanas después a 10.000 manifestantes, en un acto entusiasta que contó con la presencia de directivos de UTC, Utramicol, Utrabo, Fecode, Fenaltracar y el Comité de Unidad Sindical de Boyacá.

Se encuentran también en huelga los obreros de Cervunión de Medellín, El Diario de la Costa de Cartagena y la fábrica de tornillos y remaches Gutemberto de Bogotá. Se preparan para el cese de actividades, de no concretar acuerdos satisfactorios para sus pliegos de peticiones, los sindicatos de Quintal de Barranquilla – subsidiaria de Celanese – la Chocó Pacífico, Monómeros Colombo-Venezolanos de Cartagena y Planta de Soda de Zipaquirá.

En el frente de los servicios públicos, más de 3.000 asalariados de las Empresas Varias de Medellín impidieron con un paro, el 16 de marzo, el funcionamiento del matadero, el aseo de las vías públicas y la recolección de la basura, para presionar la solución de sus exigencias. Coordinados por el Comité Intersindical de Trabajadores del Estado (CITE), los trabajadores del DANE y la Registraduría Civil, considerados arbitrariamente como empleados públicos, llevaron a cabo paros parciales el 10 de marzo. A su turno, el sindicato de Empresas Municipales de Cali programó paros escalonados y mítines, en protesta por el alza de las tarifas, el racionamiento de energía y la negativa de la administración a solucionar el pliego petitorio.

Ante los continuados atropellos de la empresa, que despidió a siete directivos sindicales y a 40 trabajadores, el Sindicato de la Compañía de Empaques de Medellín ha anunciado que responderá con decididas acciones de masas. En igual forma se preparan para nuevas acciones los sindicatos de la caña de azúcar, en el Valle del Cauca, donde los ingenios amenazan con echar a la calle a centenares de obreros.

“QUEREMOS UNA PATRIA LIBRE DE LA COYUNDA IMPERIALISTA”

(extractos)

De Jorge Regueros Peralta

Qué extraordinario espectáculo éste del teatro Jorge Eliécer Gaitán que congrega a los movimientos revolucionarios colombianos y le anuncia al país que la conciencia revolucionaria está despierta y en marcha. Y cómo contrasta con el espectáculo que presenta el sistema social imperante encarnado en el gobierno de Alfonso López Michelsen. ¿Cómo podemos derrotar este gobierno de explotación, hambre y miseria?.

Uniéndonos todos los que queremos una transformación social, los que queremos una patria liberada de la coyunda imperialista y de la explotación nacional. La izquierda colombiana tiene, pues, una responsabilidad histórica extraordinaria: la responsabilidad de hacer la revolución. Pero para hacer esta revolución no hay otro camino en Colombia que la unidad popular. Esto es, el proyecto de una unidad popular verdadera, leal, generosa, amplia, sin estirpes, sin celadas, una unidad en que todos contribuyamos con nuestro propio esfuerzo a la inmensa tarea de hacer la revolución colombiana, una unidad verdadera que no se mueva por propósitos subalternos. Nuestro movimiento ha declarado, y vamos a declararlo de nuevo esta noche, que no hay en Colombia un movimiento por respetable y poderoso que sea, ni una tribuna que pueda él solo o ella sola realizar las tareas de la revolución.

Francisco Mosquera tenía razón al decir que este proceso de la unidad no ha nacido hoy. Yo creo también que es un proceso muy largo que se va incubando a través de toda la historia de Colombia; que los revolucionarios contemporáneos tenemos que reivindicar esa historia, tenemos que lanzar nuestros valores nacionales; tenemos que decir que los partidos revolucionarios sí somos los partidos históricos porque estamos afincados en la historia nacional; porque el socialismo tiene antecedentes desde los albores de las luchas coloniales; porque el lema de Galán de los oprimidos contra los opresores tiene vigencia actual; porque nosotros podemos levantar y reclamar para nosotros las luchas de Antonio Nariño y José María Carbonel y de su partido popular de los “patiadores”, podemos decir que nos pertenecen las figuras de Victoriano y Diego Paredes en la lucha del Congreso contra los que se oponían a la libertad de los esclavos; porque debemos decir que prohijamos el llamado de Rafael Uribe Uribe al pueblo colombiano a nutrirse en las fuentes del socialismo; porque reivindicamos la lucha popular de Gaitán y decimos como él que la miseria no es liberal ni conservadora sino simplemente miseria, porque hacemos nuestra la figura de Camilo Torres Restrepo.

El porvenir, compañeros y compañeras, nos pertenece. Pero nos pertenece si somos capaces de conquistarlo, si no olvidamos la advertencia de Marx de que la historia trabaja para nosotros a condición de que nosotros trabajemos para la historia. ¡El ejército de la revolución colombiana se ha puesto en marcha! ¡En este lugar, en este día y en esta hora se ha iniciado una nueva página en la historia de Colombia!

EL MANDATO DE REPRESIÓN: VIOLENCIA TERRATENIENTE EN PLATO, MAGDALENA

Los campesinos de las veredas del corregimiento de los Andes, cercano a Plato, Magdalena, se están organizando para enfrentar la violencia terrateniente como producto de la cual 25 familias fueron desalojadas de sus tierras.

La colonización de esta región se inició a finales de los años sesenta. Familias provenientes de todo el país se radicaron en los montes de los alrededores, los adecuaron para la producción agrícola y establecieron varias veredas. Hace dos años, después de innumerables trámites, los campesinos lograron por fin que el INCORA les titulara las tierras.

Los latifundistas de la zona llevaron entonces un bulldozer para desmontar algunos terrenos y desvirtuar el argumento de su no explotación y, de paso, arrasar con viviendas y cultivos. “Nos echaron encima la máquina y trajeron carabineros a cuidarla, pero nosotros protegimos nuestras casas parándonos delante”, relata un campesino.

La persecución contra los campesinos se intensificó. La policía irrumpió en tres viviendas para apresar a sus moradores. Al no encontrar a uno de los hombres buscados, golpearon a su mujer y la violaron.

Entre diciembre y enero pasados, matones a sueldo de los terratenientes quemaron seis casas, tumbaron otras tres, derribaron las cercas e introdujeron 400 reses que acabaron con los cultivos. En febrero incendiaron otras 17 viviendas. La noche del 7, descerrajaron un disparo entre las cejas del agricultor José Hernández, quien se encuentra en el Hospital Universitario de Cartagena con la bala alojada en la base del cráneo. El 28, después de atropellos y crímenes sin nombre, las últimas tres familias que permanecían en El Socorro vieron arder sus ranchos.

Los campesinos desalojados han encontrado en las veredas vecinas la solidaridad de los demás trabajadores, que los han recibido en sus viviendas y comparten con ellos el agua y la comida. Por esta razón saben, como lo expresó uno de ellos, que “la unidad del pueblo es la única vía que tenemos para enfrentar esta humillante situación y algún día poder terminar con ella definitivamente”.

“CONTRA LA UNIDAD SÓLO ATENTAN LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO”

(extractos)

De Luis Avelino Niño

Hoy, cuando con irresistible fuerza, superando múltiples dificultades, se abre paso una importante corriente unitaria antiimperialista y antioligárquica, fruto de los últimos años de luchas populares y también de la mayor comprensión y madurez alcanzada en los últimos años por el movimiento revolucionario, es una importante victoria que este sector revolucionario constituido en la Comisión Permanente por la Unidad del Pueblo haya logrado un acuerdo sobre un programa antiimperialista y democrático, poderosa arma en la lucha de nuestro pueblo por conquistar la democracia, la independencia, la libertad y la tierra.

Sólo un programa así recoge las aspiraciones más sentidas de nuestro heroico pueblo en la larga lucha por la liberación nacional. Su conformación no es sino el fruto de la incansable lucha de las masas campesinas por pan, libertad y tierra; de los obreros, trabajadores, maestros y empleados por sus reivindicaciones y derechos; de pequeños y medianos comerciantes e industriales y vendedores ambulantes contra el gran monopolio; de poblaciones enteras por mejores condiciones de existencia; y de miles de estudiantes e intelectuales contra la penetración cultural imperialista. Y por ello sólo pertenece a la nación y al pueblo colombiano. Y no es ni puede ser convertido en patrimonio exclusivo de grupo, partido o movimiento alguno.

Este importante logro tiene otra significativa característica y es la de haber alcanzado una unidad que supera la mera unidad de acción pasajera y momentánea que impide la lucha contra el gobierno de López en una clara perspectiva revolucionaria. Estamos convencidos de que toda lucha o combate popular, por grande que sea, no tendrá fruto si no está orientado precisamente por esa perspectiva clara hacia la toma revolucionaria del Poder para las amplias masas populares.

Contra la unidad atentan solamente los enemigos del pueblo. La peor calamidad para los países oprimidos por el yugo extranjero es la falta de unidad. Como contrapartida, su más preciada arma está en saber unirse para conquistar la victoria. En nuestro país las masas populares luchan a diario, pero su avance será muy tortuoso si no se unen todas sus fuerzas en torno a un programa revolucionario, democrático y nacional.

Compañeros de la ANAPO, del MOIR, del MAC y demás compañeros: esforcémonos todavía más por construir una unidad profunda y significante de incidencia histórica. Resolvamos correctamente nuestras contradicciones que esto será de beneficio mutuo. Hagamos todos los esfuerzos posibles para atraer a otras fuerzas y ganar a cualquier hombre del pueblo que ose levantarse contra el imperialismo y quiera construir una patria nueva. Apliquemos consecuentemente los acuerdos. ¡Que la lucha revolucionaria se convierta en la tónica de nuestros días. Si nos unimos, un brillante futuro nos espera!

ASESINADO DIRIGENTE DEL MOIR EN MAICAO

Los gamonales de la Guajira han agregado un nuevo eslabón a la larga cadena de crímenes de la minoría oligárquica contra el pueblo colombiano. Después de que participó en la organización de la invasión “Los Comuneros” llevaba a cabo el 4 de febrero en Maicao, el compañero Eugenio Pimienta, militante del MOIR y dirigente popular del departamento, cayó acribillado por una cuadrilla de homicidas a sueldo, en las afueras del nuevo barrio. Desde 1974 Pimienta había formado parte del Comando de la UNO-MOIR y durante las elecciones de 1976 jugó un papel vital en la propagación y agitación de las tesis revolucionarias de nuestro Partido, por lo que gozaba de un merecido prestigio.

Desafiando las prohibiciones gubernamentales, miles de personas se hicieron presentes en el entierro, que se convirtió en una de las más grandes manifestaciones políticas que haya conocido Maicao. Durante el sepelio llevaron la palabra dirigentes de la ANAPO y el MOIR, quienes resaltaron el ejemplo revolucionario del compañero Pimienta como defensor incansable de los intereses del pueblo guajiro.

Rindiéndole un homenaje póstumo a su dirigente, los invasores acordaron camibar el nombre de “Los Comuneros” por el de Eugenio Pimienta”.