CASO «LA LIBERTAD»: LÓPEZ MIENTE SEIS VECES

El caso de la hacienda “La Libertad” ha conmovido a la nación entera. Dentro del cúmulo de inmoralidades y corruptelas, propias de la decadente sociedad oligárquica y que convulsionan el ambiente político de los últimos tiempos, el negocio del latifundio de los Llanos de los hijos del presidente López, es típico del afán de enriquecimiento de un puñado de familias poderosas, merced a las altas influencias y a la utilización del poder público en beneficio privado. Todo esto confirma una tesis reiterada del MOIR: que en Colombia las multimillonarias fortunas sólo se amasan a la sombra de los favores del Estado o mediante el soborno de los encumbrados funcionarios.

El gobierno y la coalición liberal-conservadora dominante hacen esfuerzos supremos por desvirtuar las acusaciones sobre los turbios sucesos del fundo “La Libertad”, y pretenden imponer un fallo absolutorio en el Congreso, prevalidos de la mayoría parlamentaria. Sin embargo, el propio López, al tratar de justificar la conducta del gobierno en este bochornoso escándalo, ha tenido que mentirle al país, y lo ha hecho seis veces, como lo demuestra la crónica de TRIBUNA ROJA. En todo caso el veredicto popular ya puso en la picota a los grandes negociantes, con la familia presidencial a la cabeza.

1. La vía alterna no toca la finca.
2. Los propietarios son más de cien.
3. La compra se hizo cuando era candidato.
4. No se hicieron préstamos oficiales a sus hijos.
5. No hubo decretos que favorecieran las transacciones.
6. Los colonos no han sido desalojados.

El país entero ha seguido con especial atención el escándalo que se ha suscitado en torno a la adquisición hecha por la familia presidencial de una hacienda en los Llanos del Casanare, llamada pomposamente “Hato la Libertad”.

Y mientras concejales y representantes de la oposición denuncian que la transacción se hizo con dinero obtenido en bancos oficiales, que la vía alterna al Llano, construida bajo el actual gobierno, beneficia a estas tierras debido a su trazado, y columnistas y comentarios editoriales de varios periódicos se preguntan cómo se logra que lo comprado tres años antes en 5 millones valga hora 400, el presidente López se rasga las vestiduras y solicita una investigación, creyéndose protegido por un fallo de la Procuraduría dado hace más de quince meses, a tiempo que altera la realidad con toda la desfachatez de que puede ser capaz sólo quien ya pasó por estos mismos escabrosos pero gananciosos tejemanejes treinta y tantos años atrás. Porque no fue cosa distinta lo que hizo el Presidente en su discurso del 1° de marzo de este año ante el Congreso.

En esa oportunidad, y con relación a la hacienda de sus hijos, López le mintió seis veces al país. Primero, al aseverar que la vía alterna al Llano no toca la finca, cuando esta colinda con el latifundio en algunos tramos. Segundo, al sostener que la sociedad compradora del fundo está compuesta por más de cien personas, cuando en verdad son sólo diez y su familia posee el 61% de las acciones. Tercero, al decir que el inmueble fue comprado siendo él candidato, cuando lo cierto es que ya estaba elegido. Cuarto, al asegurar que su hijo, Juan Manuel López Caballero, no ha obtenido préstamos de bancos oficiales, a pesar de que se le concedieron tres. Quinto, al sustentar que no existe decreto alguno que favorezca los intereses de su prole en los Llanos, cuando fue él mismo, en uso de la “emergencia económica”, quien dictó uno prorrogando los créditos otorgados a inversionistas en esa región. Sexto, al afirmar que no existe problema alguno de colonos en el “Hato la Libertad”, cuando cerca de 150 familias se enfrentaron hoy en día a la sociedad de la cual su hijo Juan Manuel es el mayor accionista. El 1° de marzo el país obtuvo de labios del Presidente más que una versión amañada y acomodaticia del problema, encaminada a encubrir las “supuestas indelicadezas de uno de mis hijos”.

En medio de la descomposición del Estado colombiano y de quienes detentan el Poder, en medio de los chanchullos y el contrabando de los cuales es depositaria la oligarquía burgués-terrateniente proimperialista, la familia presidencial no podía quedarse atrás y se convierte, con alarde de impudicia, en ejemplo acabado de esta corruptela.

Haciendo un repaso cronológico de los acontecimientos, se podrá desenredar la madeja y aflorarán los hechos incontrovertibles.
Analicemos una a una las falsas afirmaciones del presidente López.

Quebradablanca y la vía alterna
Días antes del desastre de Quebradablanca y siendo ya presidente electo Alfonso López Michelsen, Juan Manuel López Caballero, a nombre propio y de otros, firmaba la promesa de compra de la hacienda “Hato la Libertad”. Este latifundio de aproximadamente 40.000 hectáreas se encuentra ubicado en los municipios de Sabanalarga y Orocué, en la Intendencia del Casanare, rica zona petrolífera que ya se encuentra concedida a varias compañías extranjeras.

A raíz de la tragedia y la declaratoria del Llano como zona en emergencia, a mediados de 1974 y poco antes de la posesión de López, volvió a ponerse a la orden del día la necesidad de una carretera alterna al Llano. En su informe ante el Senado el ex ministro Argelino Durán Quintero enumeró, en ese entonces, las distintas opciones: “Estoy convencido de que el Llano necesita vías alternas…. por eso desde el año pasado,… contraté los estudios de vías alternas al Llano y estudiaron la vía que aprovecha lo que se llama el Valle de Tenza….La otra posibilidad estudiada es la que va por la región de Medina; otra solución es pasando por la región de Chingaza y otra solución pasando por la población de Gutiérrez….”

El gobierno que se iniciaba se decidió, días más tarde y ya formalizada la compra del predio, por la vía que hoy bordea parte del “Hato la Libertad” en el trayecto comprendido entre Barranca de Upía y Villanueva. Esto último puede comprobarlo cualquiera que recorra la vía alterna, aunque muchos funcionarios estén empeñados en desvirtuar este hecho y confundir las cosas. En la relación efectuada a partir de la inspección ocular que realizaron el 2 de octubre de 1975 el Procurador Jaime Serrano Rueda, el viceministro de Obras Públicas Javier Restrepo Toro y el vicealmirante Eduardo Meléndez, se señala que “el único contacto entre la hacienda y la carretera es en el punto de Barranca de Upía”.

Posteriormente, en el informe del Procurador del 30 de noviembre de 1975, dado a conocer el 2 de marzo de 1977, se dice que “la carretera ni siquiera toca con aquella”.

Además, Rodrigo Rueda, administrador del hato, se empeña últimamente en disminuir el asunto, vendiendo a los colonos, que llevan años de estar allí trabajando la tierra, parcelas que limitan con la carretera. Se pretende de esta manera desvirtuar las denuncias afirmando que la vía no toca la finca propiamente dicha. El desespero por urdir esta patraña ha llevado al administrador a decirles a los campesinos que “si no tienen plata, pues que nos paguen aunque sea con canciones”. Así lo afirmó ante los periodistas que acompañaron el 17 y 18 de marzo de este año a la Comisión de Acusaciones de la Cámara en su visita ocular. Pero una vez se haya disipado el humo del incendio, todos se preguntan ¿a cómo serán estas canciones?

El problema no puede reducirse, sin embargo, a si existe o no algún punto de contacto entre el latifundio y la carretera como pretende el Procurador. Lo irrebatible es que ahí se encuentra, bordeando parcialmente la hacienda, la famosa vía alterna al Llano que costó más de 161 millones de pesos con sus 93 kilómetros de longitud y cuyos solos dos puentes en Barranca de Upía y El Secreto costaron cerca de 100 millones. No se necesita saber más para comprender porqué hectáreas compradas hace tres años a 126 pesos, hoy estén valiendo más de 10.000.

No puede sorprendernos, tampoco, el gran desparpajo con el que López Michelsen afirmó el 31 de enero de 1976 en Villavicencio, luego de inaugurar las obras de Quebradablanca y la vía alterna: “256 millones para medio Colombia. Y hay enemigos del gobierno que creen utilizar en esta cifra un arma, preguntando de dónde viene esa preferencia por los Llanos”. (El Tiempo; feb. 1°, 76) ¡Qué elocuente demostración ésta la que nos hace el Presidente de la República de cómo utilizar el Poder para el enriquecimiento personal y el de sus familiares!

En su mensaje al Congreso del 20 de julio de 1976, López decía: “El 31 de enero, tuve la satisfacción de entregar al país las obras que en forma permanente, mantendrán conectados los Llanos Orientales con el centro de la República. En solo 16 meses, tiempo sin precedentes en la historia de la ingeniería nacional”. Lo que en realidad constituyó una obra sin precedentes fue la carretera interna del “Hato la Libertad”, construida también en tiempo record con la maquinaria del Ministerio de Obras Públicas y cuya existencia niega el Procurador.

Como lo señalara a El Bogotano el concejal del MOIR, Carlos Bula Camacho, el 11 de septiembre de 1975: “Mientras para el pueblo llanero lo de Quebradablanca fue una tragedia, para otros, entre ellos para la familia presidencial, fue le camino de un enriquecimiento personal de magnitud aún desconocida”.

Lulú Ltda. y Cía., una trinca familiar

El 4 de septiembre de 1974, en la Notaría Sexta de Bogotá, se firmó la escritura pública por medio de la cual se constituía la “Sociedad Hato Lulú Ltda., y Cía. S.C.A.” (Sociedad Comandita por Acciones), cuyo objetivo social es, según consta en dicho documento, “el de la industria agrícola y ganadera en general”. Fue esta la que compró, el 22 de noviembre de 1974, las 39.600 hectáreas del “Hato la Libertad” en cinco millones de pesos, según escritura pública 8136 de la misma Notaría, y de acuerdo a la promesa firmada el 2 de julio de este año por Juan Manuel López Caballero.

Y es precisamente en aquella sociedad, compuesta tan sólo por 9 personas y un socio colectivo llamado “Hato Lulú Ltda.” (conformado este a su vez por dos personas; Juan Manuel López y señora.), en donde la familia del ejecutivo cuenta con el 61% de las acciones, distribuidas así: Felipe López Caballero, secretario privado de la Presidencia de la República, el 5%; Martha Carrizosa de Urraza, cuñada de Alfonso López Caballero, el 5%; “Hato Lulú Ltda.”, el 2% y Juan Manuel López Caballero, el 49%. Pero el último de estos no es solamente el mayor accionista; también es el representante de la sociedad y su gerente. ¡Y el Presidente afirma en su discurso que el latifundio fue comprado siendo él candidato y que la sociedad compradora está compuesta por más de cien personas!

Los préstamos oficiales

López Michelsen también asegura que no han existido préstamos para sus hijos por parte de bancos oficiales. Sin embargo, lo cierto es que sí existen préstamos comprobados, todos ellos otorgados después de la firma de la promesa de compra de la finca y de estar López posesionado de la Presidencia. Por ejemplo, el Banco Cafetero ha concedido tres préstamos a Juan Manuel López por un total de un millón cincuenta mil pesos ($1.050.000) en un lapso de tiempo comprendido entre el 28 de agosto de 1974 y el 14 de febrero de 1975. Esto en cuanto tiene que ver con los préstamos cuya existencia se ha podido certificar.
Pero ahí no termina el asunto. Cuatro días después de constituida la “Sociedad Hato Lulú Ltda.. y Cía. S.C.A.”, el Hijo del Ejecutivo compra al anterior dueño de la hacienda 13.000 cabezas de ganado vacuno y caballar por un valor de 30 millones de pesos y hace entrega de la mitad de dicha suma. Por otra parte, tres días después de firmada la escritura de compra de “La Libertad”, y después de cancelar 2 millones de pesos, la sociedad pagó la deuda de 3 millones que en la escritura figuraba como hipoteca en segundo grado a favor del vendedor. Realmente sorprende, no es para menos, la solvencia de la familia López que maneja un millón 250 mil pesos diarios.

La prórroga de los créditos
y las exenciones de impuestos

Pero como si todo lo anterior fuera poco, las cosas le resultaron mejor a Juan Manuel gracias a las medidas adoptadas por el gobierno de su papá. A pocos días de iniciado, el “Mandato de claro” optaba por la construcción de la vía alterna a la cual ya nos hemos referido.

Amparándose en el desastre de Quebradablanca, López, en uso de los poderes que le confería la “emergencia económica”, expidió el decreto legislativo 2364 del 31 de octubre de 1974, por medio del “cual quedan prorrogados, por un año y en las mismas condiciones en que fueron otorgados, los créditos a corto y mediano plazo concedidos por los bancos para desarrollar actividades en el departamento del Meta, las intendencias de Arauca y Casanare y la comisaría del Vichada”.

Días antes, el 21 de octubre, Alfonso López firmó el decreto 2247 cuyo artículo 81 determina: “Estarán exentas de impuesto de renta y patrimonio las nuevas explotaciones agropecuarias que se realicen en zonas de colonización de la Orinoquia, la Amazonia”. Poco después de inaugurados los puentes de la vía alterna, el gobierno reglamentó la delimitación dela Orinoquia por medio del decreto 236 del 17 de febrero de 1977. Coincidencialmente, los límites de esta zona llegan justo hasta el río Upía, lindero del costado occidental de “La Libertad”. No obstante, el Presidente, apoyándose esta vez en quien sabe qué, garantiza ante el Congreso que no existe decreto alguno que beneficie con exenciones o prórrogas a sus hijos.

El concejal del MOIR, Carlos Bula Camacho, denunció en repetidas ocasiones en 1975 que el desastre de Quebradablanca había sido tomado como pretexto para declarar a los terratenientes de los Llanos exentos del pago de la renta presuntiva y que la moratoria de sus deudas era un “premio” otorgado por el gobierno.

Pero López Michelsen se empecina en que dichas disposiciones no existen, a tiempo que el Procurador acolita esta mendacidad. A esto ha quedado reducida la tan cacareada “palabra de oro” del Presidente.

Se destapa el leonino negocio
Mucho antes de que los columnistas de los diarios capitalinos empezaran a hablar de “La Libertad”, el concejal del MOIR, Carlos Bula Camacho, denunció el tráfico de influencias y los negocios de la familia López. El 16 de abril de 1975 dijo en el Concejo de Bogotá: “Hay otras maneras de caminar por los espacios en blanco del Código Penal, como lo hizo el hijo del presidente de la República que se consiguió 34 millones de pesos en dos bancos oficiales para financiar la compra de un inmenso latifundio en los Llanos Orientales y después, con el pretexto de la catástrofe de Quebradablanca, se declararon los terratenientes del Llano exentos del pago de rente presuntiva”. (Acta de la Comisión General).

Unos meses más tarde varios periódicos denunciaban el hecho de que mientras el pueblo pasaba hambre y dificultades, la familia presidencial se enriquecía en forma insospechada y se daba a entender que los procedimientos no eran muy claros. El 5 de septiembre el diario La República hablaba de “la compra de una gran hacienda en un momento oportuno al cambio de gobierno, de cientos de hectáreas y a base de una deuda”. Seis días después, Bula volvía a desenmascarar las trapisondas presidenciales: “..la llamada campaña moralizadora que dice adelantar el presidente López no deja de causar risa… nosotros fuimos los primeros en denunciar la compra que ha hecho la familia del presidente López de inmensos latifundios en los Llanos, que serán valorizados con la construcción de una carretera, adquiridos con préstamos de instituciones oficiales y premiados con la declaración de moratoria de la deuda para los terratenientes de esa región del país”. Por esa misma época, el diario mexicano Excelsior hacía eco a las denuncias formuladas.

López, entre tanto, haciendo esfuerzos por cubrirse las espaldas, solicitó a fines de 1975 al Procurador General realizar una investigación para determinar la culpabilidad o la inocencia del propio Presidente con respecto a los negociados de sus hijos. Como reza el adagio popular, “aclaración no pedida, acusación manifiesta”. Esto no fue más que una torpe maniobra de López, que pretendía antes de solicitar la investigación de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, aparecer limpio de toda culpa ante la opinión pública, lo que le permitiría esgrimir su amenazadora autoridad contra la supuesta libertad de prensa y acusar de calumniadores a numerosos periodistas.

Definitivamente, como lo anotara Carlos Bula el 11 de septiembre de ese año, López con su campaña moralizadora es “el diablo haciendo hostias”.

Desalojo de colonos
“….no existe en el ‘Hato La Libertad’ problema alguno de colonos distinto a una controversia con un invasor…”, afirmó el Presidente en su discurso del 1° de marzo.

La verdad es muy distinta a como quiere presentarla el mandatario. Lo cierto es que el clima que se vive en los Llanos del Casanare niega los más elementales principios de la libertad y el derecho al trabajo; lo cierto es que la atmósfera que se respira allí de represión y zozobra por los atropellos de que son víctimas los “campesinos, lo cierto es que alrededor de 150 familias de colonos se enfrentan actualmente a la voracidad de los socios de “Hato Lulú Ltda. y Cía. S.C.A.”.

Desde hace más de treinta años, las tierras ubicadas entre los ríos Upía, Túa y Meta y la Mesa de San Pedro han sido usufructuados por colonos en forma individual (pancoger) y en sabanas comunales (pastoreo) y algunos de ellos cuentan con escrituras registradas desde 1967.

La Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) y varios habitantes de la zona han venido denunciando los despojos de que hacen víctimas a los colonos los propietarios de “La Libertad”.

En los últimos cinco meses, de octubre del año pasado a hoy, agentes de la policía, el DAS rural y la Defensa Civil, acompañados algunas veces por el corregidor de Villanueva o representantes del latifundio, se han dedicado a destruir las cercas tendidas por los agricultores, a derrumbar los corrales, a quemar humildes viviendas y a intimidar a todo el mundo, empezando por las mujeres y los niños.

El 27 y 28 de octubre agentes del DAS y varios civiles derrumbaron las cercas de la propiedad de Juan Francisco Becerra, en la vereda Puerto Miryam, y les decomisaron 11 quintales de alambre.

El 31 de diciembre, agentes de la policía y el DAS y el mencionado corregidor destruyeron las viviendas y los corrales de más de cinco familias y detuvieron a Horminso Reyes, diciendo que cumplían “órdenes de Juan Manuel López”, que ellos salvaban toda responsabilidad.

El 8 de enero, otros agentes uniformados, borrachos, destruyeron las casas de Donaldo Sandoval y Carlos Beltrán y les confiscaron todas las herramientas de trabajo.

El 1° de febrero, le fue destruida por cuarta vez la casa a Isabel Bohórquez y fueron detenidos los campesinos que en esos momentos le ayudaban en la reconstrucción. (estas denuncias están consignadas en la carta enviada el 3 de marzo de 1977 por el Comité Ejecutivo de ANUC el presidente de la Comisión de Acusaciones de la Cámara y en el memorial publicado por El Espectador, el 16 de febrero del mismo año).

Edilberto López cuenta que el 31 de diciembre, cuando le destruyeron su rancho, no contentos con este atropello, se alzaron con todo: “Se llevaron las drogas de los niños, los teteros, la ropa, las herramientas, todos los enseres. Se llevaron hasta mis ahorros, que estaban en un baulito pequeño. Eran 2.000 pesos”. Y su mujer concluye: “Hubiera visto eso, se llevaron todo, hasta las ollas que teníamos puestas en el fogón”. (Declaraciones dadas a Tribuna Roja).

El 14 de febrero El Espectador dio a conocer una información, confirmada por el comandante de la Policía, División Llanos Orientales, según la cual “el doctor Juan Manuel López personalmente le solicitó vigilancia y protección para evitar que la posesión de los colonos de la tierra continue, colaboración que se le ha brindado…” Ante estas acusaciones, López solicitó en el discurso del 1° de marzo ante el Congreso que se investigaran los “cargos que, a la ligera, se me formularon en su tiempo, por supuestas indelicadezas de uno de mis hijos”.

A su vez, unos días antes en Villavicencio, sostenía que “el título de propiedad en los Llanos lo da el trabajo”. Su frágil memoria de carcamal le hizo olvidar que el 17 de septiembre de 1975, en reportaje concedido al New York Times, decía: “La idea de que la felicidad de los campesinos es obtenida por la distribución de la tierra es completamente infundada en todo el mundo”. (Tomado de El Tiempo, septiembre 24 de 1976)

Cortina de humo sobre el escándalo

“Yo no diría que se va abrir una investigación sino que se trata de verificar el informe del Procurador General de la Nación sobre el hecho al que se refirió el Presidente”, afirmó el representante Jorge Sedano, miembro de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, que comenzó a sesionar a partir del 3 de marzo último. Este organismo está compuesto por diez parlamentarios, seis liberales, tres conservadores y un anapista, el compañero Álvaro Bernal Segura. En declaraciones para Tribuna Roja, el dirigente de ANAPO dijo: “La Comisión no puede atenerse al fallo del Procurador porque su investigación de carácter administrativo fue superficial, tocando apenas tangencialmente las pruebas y los hechos”.

Así mismo, se advirtió “el peligro de que todo llegue a convertirse en una farsa por medio de la cual los paniaguados liberales y conservadores, amigos del doctor López, terminarán absolviéndolo de toda implicación en el asunto. Téngase en cuenta, además, que en la Comisión hay nueve defensores del Presidente y sólo un enemigo del régimen”.

Con el criterio expresado por varios de sus miembros, de verificar simplemente el fallo de la Procuraduría, la Comisión viajó a la finca “La Libertad” el 17 de marzo para practicar una inspección ocular.

A pesar de las múltiples maniobras preparadas de antemano por las autoridades locales y el administrador de la hacienda; a pesar de los testigos amañados y de las presiones ejercidas sobre campesinos y colonos para que desvirtuasen las acusaciones formuladas por la ANUC, la mayoría de las personas interrogadas por la Comisión confirmaron los encarcelamientos, la destrucción de viviendas y de cercas, los desalojos y otros atropellos. Las familias víctimas de la persecución terrateniente se ratificaron en las denuncias, no obstante que varios de los matones a sueldo mantenidos por López Caballero en la finca estuvieron presentes en las reuniones, metralleta en mano.

Álvaro Bernal Segura sintetizó la situación de la región así: “Se palpa un ambiente de intimidación por parte de los latifundistas, la policía, el DAS, el corregidor de Villanueva y el alcalde de Sabanalarga contra los colonos, la ANUC y los partidos de oposición. Lo que han hecho las autoridades es crear un cerco de hierro contra los campesinos para dejarles la vía libre a los terratenientes”.

Según testimonio de algunos dirigentes de la ANUC de Villanueva, el propósito manifestado públicamente por el administrador, Rodrigo Rueda, es desterrar la organización campesina a como dé lugar. Para esto cuenta con la ayuda de la policía que, como ya se vio, recibe órdenes directas del Hijo del Ejecutivo.

Con respecto a la vía alterna, la evidencia de los hechos es tan grande que el representante Jattin dijo que “es obvio que la carretera esté beneficiando a los hijos del presidente”.

Pero contra lo constatado por la Comisión, contra las denuncias sostenidas por los campesinos y los desmanes comprobados de los funcionarios locales, la policía y el DAS, los representantes de la coalición liberal-conservadora terminarán por eximir de toda culpa al Presidente, porque, como lo señalara Álvaro Bernal Segura, “la pretendida ‘humildad republicana’ y el ‘valor civil’ que tanto le alaban al mandatario por pedir la investigación, radica en su absoluta seguridad de que será absuelto por sus incondicionales. Se trata de armar una alharaca para tender una cortina de humo sobre el negociador”.

El desarrollo de los acontecimientos ha comprobado plenamente la aseveración del compañero Bernal Segura. Los comisionados liberales y conservadores, apenas concluida la visita al Casanare, se apresuraron a garantizar un “fallo absolutorio”. Sobre la carretera dijeron que “no puede emitirse un juicio sobre la valorización del ‘Hato La Libertad’ puesto que las demás propiedades han sido también favorecidas con la obra” y que el predio en cuestión “es uno de los más alejados de esa vía”. (Tomado de El Tiempo, marzo 9 de 1977):

Una historia que se repite

El 16 de marzo pasado, mientras el presidente López iniciaba su visita a Costa Rica, la junta de parlamentarios liberales escuchaba embelesada el mensaje que el primer magistrado le dejara advirtiéndole según expresa el segundo párrafo, que su partido no ‘puede atarse ciegamente a cualquier causa’, pero señalando, a su vez, que el propósito de la junta no es otro distinto que darle a él un respaldo, el de brindarle un “apoyo a los dos programas del Gobierno Nacional”.

Pero además de esta exigencia táctica, Alfonso López dedica la casi totalidad del mensaje a reafirmarse en sus versiones sosteniendo que, ante toda esa cantidad de información calumniosa de la prensa, él no tiene otra alternativa distinta a exclamar: “… ¡qué sé yo!”, y a escudarse como lo viene haciendo en el informe del Procurador, su única tabla de salvación, por considerar que a éste lo asisten “razones de hecho y derecho… para desestimar la acusación en mi contra”.

“Atacar a los presidentes a través de sus hijos es una práctica tradicional en la política colombiana..”, anota en uno de sus apartes, retomando casi las mismas palabras con que defendiera en 1969 a Carlos Lleras cuando su hijo, Lleras de La Fuente, salió a bailar a la arena pública por una serie de irregularidades: “He esperado 25 años para tener la oportunidad de referirme a esta clase de ataques e insidias. Esta cobardía consiste en no atacar de frente a los presidentes…”. Lo que ninguna de las dos apreciaciones puede ocultar es que López está sangrando por su propia herida, a tiempo que dejan entrever la manía aberrante de que cada mandatario colombiano hace de las suyas, para su bien y el de su familia, desde el Palacio de San Carlos.

Como lo dijo el compañero Ricardo Samper, en la Cámara: “Uno se siente en el año de 1945. Ahora, 32 años después, estamos en las mismas: la utilización del Poder político para el enriquecimiento personal”.

Hemos terminado el recuento de los hechos y ha quedado al descubierto que Colombia tiene una familia presidencial latifundista. No bastaron los grandes negocios de otros tiempos; era necesario también traficar con la renta de la tierra. Pero las heroicas luchas de los desposeídos se han encargado de demostrar que a las corruptas clases dominantes colombianas el futuro les tiene reservado su lugar en el basurero de la historia.

«SÓLO CON EL PODER EXPULSAREMOS AL IMPERIALISMO»

(extractos)

De Luis Carlos Sotelo

A comienzos del siglo, Uribe Uribe interpretó el sentimiento de cambio pero no logró que se concretara en nada positivo por cuanto en 1914 fue asesinado. Y esa corriente quedo sin cauce hasta cuando Jorge Eliécer Gaitán en el 30 la recogió. ¿Y qué ocurrió con esta fuerza? Que nuevamente quedó trunca cuando Gaitán fue asesinado en 1948. Y otra vez seguimos con esas soluciones de continuidad. Y fue esa justamente la oportunidad que encontró la oligarquía representada en el elegido, Alfonso López Michelsen, para conformar un partido llamado Movimiento Revolucionario Liberal, que nada tuvo en ningún momento de revolucionario.

Fue ese precisamente el momento en que surgió ANAPO y recogió ese caudal humano. De ahí la histórica jornada que cumplió. Por eso resulta deplorable que quienes se llamaron dizque capitanes del pueblo no hubieran sido capaces de hacer coronar con éxito esa batalla. Afortunadamente quedaron ilustres dirigentes con José Jaramillo Giraldo a la cabeza, con Jaime Piedrahíta y otros compañeros.

Nosotros entendemos que siendo esta la realidad histórica en Colombia, si somos sinceros con nosotros mismos y si de veras queremos cumplir un papel histórico, debemos hacer un solo partido socialista, un solo partido que sea realmente el vocero del pueblo colombiano, que conquiste el Poder, porque sólo en la medida en que el pueblo conquiste el Poder se solucionarán sus problemas y sólo en la medida en que el pueblo colombiano conquiste el Poder se podrá sacar de Colombia al imperialismo.

Nosotros en el Partido Socialista Colombiano estaremos dispuestos en todo momento a conversar, a discutir y a luchar por conquistar para el pueblo el control de la soberanía nacional.

COLOMBIA PAGARÁ POR PRÉSTAMOS US $ 350 MILLONES ANUALMENTE

El representante a la Cámara Ricardo Samper ha combatido enérgicamente el proyecto de nuevos y mayores endeudamientos externos con la astronómica suma de millones de dólares propuesto por el gobierno a las sesiones extraordinarias del Congreso. El 17 de marzo en la comisión tercera y ante el ministro de Hacienda, el dirigente del MOIR catalogó estos empréstitos como un nuevo hipotecamiento, una nueva postración de la soberanía económica nacional ante los grandes consorcios controlados por el imperialismo yanqui.

Samper señalo cómo se aumentó el endeudamiento externo del país en 1.000 millones de dólares, por medio de la Ley 18 de 1975, sin que aún se conozca en qué forma ha sido empleado ese dinero. Asimismo, denunció el hecho alarmante de que Colombia tiene compromisos para los próximos tres años del orden de 350 millones de dólares anuales por concepto de intereses y pago de la deuda.

El compañero Samper concluyó: «Es todo un sistema montado por el imperialismo norteamericano encaminado a endeudar a los países neocoloniales para que no puedan en ninguna forma invertir su excedente económico en obras de desarrollo industrial, sino en obras que no lleguen a competir con las necesidades de la expansión del imperialismo.»

«NUEVAS FUERZAS POLÍTICAS SE LEVANTAN»

(extractos)

De Antonio Restrepo

Se observan serias dificultades, síntomas de crisis, que oscurecen el panorama político y que crean condiciones, y en esto estamos de acuerdo con los compañeros del MOIR, inmejorables para la revolución colombiana.

Mientras las clases dominantes navegan por aguas borrascosas, en el movimiento obrero y popular se perfilan cada vez con mayor nitidez los matices que han de señalar los destinos futuros de la patria. Y el momento es importante porque están en juego cuestiones fundamentales, decisivas. El futuro depende en gran parte de la forma como los revolucionarios sepamos resolver nuestro comportamiento concreto en la presente coyuntura social. Está en juego el problema de si logramos echar para adelante el movimiento obrero que sepa acaudillar a los millones de masas hacia la conquista de la libertad, hacia la conquista de una vida mejor y hacia la conquista del socialismo.

Creemos que las fuerzas democráticas, las fuerzas socialistas y todas aquellas fuerzas comprometidas en un cambio radical, deben llegar a acuerdos de lucha, a acuerdos tácticos para el enfrentamiento del régimen. Esta cuestión la hemos venido precisando, por cuanto somos una formación política que ayer desconocía la importancia de estos eventos, que ayer no más se marginaba de las luchas directas y pensaba que las luchas democráticas eran una traición a la revolución, al paso que nos negábamos también a luchar por el socialismo en forma práctica y directa. Hemos venido comprendiendo que el eslabón al que hemos de asirnos es el de las luchas por los derechos democráticos y por las necesidades sentidas, vitales e inmediatas del pueblo colombiano, para depositar allí, para plasmar en esa lucha, nuestros ideales para forjar una Colombia socialista.

LA INFLACIÓN AZOTE DEL PUEBLO

A pesar de que el DANE no revela nunca la verdadera magnitud del aumento mensual del costo de la vida, los datos oficiales admiten que en enero y febrero de este año la inflación se aproximó al 7%.

Todos los monopolios y los bancos anuncian que en 1976 incrementaron sus ganancias entre 35 y 200%, mientras que en los últimos 6 años el salario real de los trabajadores colombianos disminuyó su capacidad adquisitiva en 50%.

Las luchas que libran los asalariados de nuestro país por mejores sueldos, están más que justificadas y buscan compensar la antipopular política económica que sostiene este estado de cosas.

«EL MOVIMIENTO UNITARIO SE ABRE PASO INCONTENIBLEMENTE»

Francisco Mosquera

Compañeros asistentes al Foro Nacional de la Oposición Popular y Revolucionaria:

Gracias al esfuerzo y gestiones de la Coordinadora Nacional de ANAPO nos hemos reunido en este grandioso acto ¿A qué obedece esto, siendo que pertenecemos a organizaciones y tendencias políticas disímiles, no hace mucho enfrentadas entre sí por pasajeras o trascendentales discrepancias? La única razón valedera para explicarse el hecho de que estemos congregados, la encontramos en la preocupación que nos impulsa a todos a luchar por alcanzar la unidad del pueblo colombiano. Un poderoso movimiento unitario se viene abriendo paso inconteniblemente, arrasando mitos e irrespetando dogmas. Es tal la dinámica y el ímpetu de este movimiento que, al verlo engrosarse y avanzar, se atreve uno a predecir que los más soberbios escollos que se le interpongan terminarán achicándose y serán vencidos, al igual que las grandes crecidas se estrellan en los altos collados sólo para prepararse momentáneamente, incrementar su furia y continuar con su estampida atronadora.

Al ser convocado este Foro, algunos, para invalidarlo, nos indicaron, tal vez como fruto de su propia experiencia, que la unidad no brota mágicamente de reuniones. En la afirmación general les sobra juicio. Se equivocan es en la apreciación de que encuentros como estos son apenas el comienzo del viaje, cuando en verdad constituyen la conquista de un largo proceso. No visualizan que la unidad revolucionaria que liberará a Colombia y emancipará a las masas oprimidas, viene forjándose desde tiempo atrás en la fragua de las múltiples batallas populares y en las incontables contiendas políticas e ideológicas de los nuevos partidos. Que ello es así lo comprueban fenómenos tan palpables en la vida del país, como, primero, la crisis de la sociedad colombiana y la bancaria del régimen de López Michelsen; segundo, el auge de la conciencia y el sentimiento antiimperialista del pueblo colombiano; tercero, el desarrollo de las acciones de las masas y el criterio generalizado de que el frente popular hay que hacerlo en torno a un programa revolucionario y conforme a normas democráticas, y cuarto, la lucha y el reagrupamiento de la izquierda de ANAPO y la realización de su IV Congreso.

Son cuatro factores positivos que coadyuvan, unos más que otros, a explanar la senda de la unidad del pueblo. Desde luego que contra cada uno de ellos conspiran a su vez aspectos negativos que los entorpecen, pero en la situación actual los primeros prevalecen sobre los segundos y concluirán por imponerse definitivamente, si actuamos con acierto y decisión.

Hagamos un análisis rapidísimo de tales problemas.

Después de los 16 años de alternación presidencial frentenacionalista, tras las elecciones de los tres delfines, en 1974, López Michelsen insurge como el milagroso redentor de la República maltrecha. El entusiasmo liberal se fue propalando por doquier y contagió con su morbo aun a los partidos distintos de la coalición dominante, lo cual debilitó inevitablemente la acción unificada de las fuerzas contrapuestas al régimen. Pero el improvisado mesías traía impreso no en el madero sino en la bolsa el INRI del continuismo. Su única misión en este mundo consistía en prolongar los turbios negocios y las vejaciones de los gobiernos bipartidistas precedentes, a costa incluso de inmolar su efímera popularidad. Y a fe que lo ha logrado. En connivencia con el heredero de Laureano Gómez inició su peregrinaje por los escabrosos vericuetos del “mandato de hambre, demagogia y represión”

Las consecuencias de sus medidas económicas se pueden resumir en lo siguiente: mayores privilegios a los monopolios extranjeros, principalmente norteamericanos y entrega progresiva a éstos de los recursos naturales del país; entronización de la usura de la banca y corporaciones financieras y devaluación automática del peso colombiano; multiplicación de los impuestos al pueblo y merma a los de las grandes compañías y sociedades; aumento extraordinario de la deuda externa y emisión periódica de moneda para subsanar el déficit fiscal; restauración legal de la servidumbre en el campo e incremento de la explotación de la clase terrateniente sobre los campesinos; quiebra de la industria nacional y retroceso de la producción agraria; entrega de la llamada “bonanza cafetera” a los grandes exportadores y a los amos de la Federación Nacional de Cafeteros y ruina para los pequeños y medianos cultivadores del grano; encumbramiento del costo de la vida y restricción al alza de salarios; desempleo y hambre, y, como remate de este lúgubre espectáculo, la corrupción campeando a sus anchas en todos los despachos, reproduciéndose, propagándose, inmune a cualquier antídoto que no sea la cremación del sistema mismo que le da la existencia. El carácter antidemocrático del continuismo es la expresión en el terreno político de su orientación económica , y su despotismo contra las clases y fuerzas revolucionarias se compendia en: estado de sitio, consejos verbales de guerra, ilegalización de huelgas, terror blanco en las zonas campesinas, allanamiento de universidades, represión violenta de los paros cívicos, asesinatos y arrestos de dirigentes populares, obstrucción sistemática de los partidos de avanzada y militarización creciente de las funciones estatales que estimula la salida cuartelaria de la crisis.

A los dos años y medio de vigencia del periodo lopista, el pueblo colombiano ha comprendido la estratagema de la minoría oligárquica y en infinidad de tumultuarios combates exterioriza su indignado rechazo a la estafa de que ha sido víctima. Y este es un factor supremamente positivo. A excepción del reducido círculo palaciego, ninguna fuerza política se atreve hoy a meter las manos en el fuego por los decretos de los promeseros oficiales. En las filas de la izquierda hay plena identificación tanto sobre el desastre que ha significado para Colombia la economía del gobierno, como sobre la naturaleza despótica de su política contra las masas populares. Al calor de los acontecimientos se han evaporado todas las ilusiones acerca del lopismo como se desvanecen las brumas de verano con el sol de la mañana. El pueblo empieza a ver las cosas claras y a la oligarquía se le oscurece el panorama. De esto dan noticia las duras peleas de obreros, campesinos, estudiantes, médicos, maestros, vendedores ambulantes, indígenas y pobladores de los municipios abandonados. La crisis de la sociedad colombiana evoluciona aceleradamente y repercute en los toldos de los partidos tradicionales. Y mientras éstos padecen el vértigo del abismo, los nuevos partidos prosiguen el ascenso con la vista fija en la cúspide de la montaña. La reacción se divide despedazada en refriegas internas y la revolución se agrupa y se reconforta con la concentración de esfuerzos y recursos. Las condiciones son excelentes. Grandes batallas están en gestación, llamadas a producir cambios favorables en la correlación política de fuerzas entre uno y otro bando. Parodiando a un gran poeta, la unidad del pueblo derrotará la solución fascista, o la solución fascista precipitará la victoria de la unidad del pueblo.

¿Y contra esa perspectiva qué conspira? El renacer de las marchitas esperanzas sobre el papel progresista o de contención que podrían desempeñar los altos mandos del liberalismo. Aunque tal contracorriente es demasiado débil, resulta aconsejable no descuidarla y debemos combatirla haciendo claridad sobre la bancarrota del lopismo, las contradicciones internas de la reacción y la aproximación de grandes batallas populares, todo lo cual despeja el camino de la creación de un frente unido revolucionario.

El desarrollo de la conciencia y el sentimiento antiimperialista del pueblo colombiano constituye igualmente otro de los logros de la lucha revolucionaria. Desde finales del siglo pasado y comienzos del presente hasta hoy Colombia ha sufrido el asedio e intromisión de varias potencias imperialistas, pero a Estados Unidos le ha correspondido siempre la parte de león en el pillaje de los frutos del trabajo de las masas y de los recursos naturales del país. Hace alrededor de 80 años que los colombianos vienen librando resonantes y heroicos enfrentamientos con el imperialismo norteamericano. Entre ellos, para citar sólo dos de los más distantes en el tiempo, sobresalen la erguida resistencia nacional a la flagrante intervención del gobierno estadinense en la separación de Panamá y Colombia, y la gloriosa huelga de los trabajadores bananeros contra la United Fruit Company, que testimonia tanto la crueldad sin escrúpulos de los hampones del gran capital como el valor, la dignidad y la fortaleza indomeñables de la clase obrera. A encender el patriotismo revolucionario del pueblo colombiano han contribuido también las luchas nacionales de México, Nicaragua, Guatemala, Ecuador, Chile y demás países de Latinoamérica contra el imperialismo norteamericano, así como el grandioso triunfo en Cuba de los guerrilleros de la Sierra Maestra y más recientemente la culminación exitosa de las prolongadas guerras de liberación de los pueblos indochinos de Viet Nam, Camboya y Laos.

El avance en este sentido radica en que no solo el proletariado, sino los campesinos y el resto de fuerzas que colaboran en el desarrollo nacional, cada vez comprenden mejor que la sojuzgación neocolonialista sobre la nación, el control absoluto del Estado oligárquico por parte de los monopolios norteamericanos y a través de él de toda la economía del país representan la causa fundamental de la crisis de Colombia, con el estancamiento de la producción no imperialista, el desempleo, la inflación, la miseria y esclavitud progresivas de las masas populares, es decir, la indescriptible tragedia que se cierne y atormenta la vida del 90% y más de la población colombiana .

Si la nación aspira a la soberanía y autodeterminación, si el pueblo busca la libertad, la democracia y el progreso y si la clase obrera desea acortar la distancia que la separa del socialismo, deben vencer en la lucha por independizar a Colombia de las garras de la dominación extranjera. Este convencimiento cada día más difundido prepara las condiciones de la construcción del más amplio frente de las clases y partidos revolucionarios que aplaste en el país al imperialismo norteamericano y sus intermediarios y establezca un Estado popular, democrático, libre, auténticamente soberano, próspero y en marcha al socialismo.

¿Y contra ello que conspira? Las antiguas y novísimas contracorrientes que pretenden mofarse del énfasis que le ponemos a la necesidad de la liberación nacional como el principal objetivo de la revolución colombiana en la etapa actual, al motejarlo de vulgar nacionalismo, antagónico con el apoyo que le debemos a la lucha revolucionaria mundial. No obstante estar estas contracorrientes perdiendo la partida, es indispensable redoblar el trabajo educativo entre las masas, acerca de que la obtención de la independencia nacional y el celoso mantenimiento de la soberanía de Colombia no solo reñirán con las obligaciones internacionalistas de la revolución, sino que concretarán el máximo aporte, la ayuda insustituible, la verdadera solidaridad a la causa de la liberación de las naciones sometidas, de la emancipación de los obreros de los países capitalistas y de la construcción de las repúblicas socialistas. La revolución colombiana hace parte integral del gigantesco movimiento antiimperialista mundial y estamos en la primera línea de combate de ese movimiento, junto a más de mil millones de seres de Asia, África y América Latina. La independencia y soberanía de Colombia la defenderemos intransigentemente tanto frente al imperialismo contra el cual combatimos como en las relaciones internacionales que después del triunfo de la revolución establezcamos en pie de igualdad con todos los países del planeta. La libre y voluntaria cooperación internacional por la cual aboga el socialismo se basa en el respeto absoluto de la autodeterminación de las naciones, uno de los principios democráticos esenciales de la concepción internacionalista del proletariado. Dilucidemos, pues, estas cuestiones, apoyémonos sin prejuicio en el patriotismo revolucionario de las masas y unámonos decididamente con todos los que en el país combaten al imperialismo norteamericano, opresor número uno de Colombia.

Un tercer factor favorable en pro de la unidad del pueblo colombiano se ha venido perfilando en los últimos años del quehacer revolucionario. Junto a la erupción de volcánicas contiendas de las masas de la ciudad y el campo y como reflejo de las más valiosas lecciones de estas lides, se va imponiendo la idea de que para los fines de la liberación y de la revolución en Colombia son imprescindibles los aportes pequeños o grandes, temporales o duraderos, conscientes o inconscientes que puedan ofrecer las muchas y abigarradas fuerzas que sufren y repudian la sojuzgación del imperialismo norteamericano. Que en los apogeos y perigeos de la lucha debemos estimular y acercar, según las circunstancias, a estamentos y sectores vacilantes, e inclusive aprovechar sabia y audazmente las contradicciones del enemigo, que las tiene bastantes y en constante ebullición. Que en la actual etapa revolucionaria el triunfo no será la hoja de laurel en las sienes de una clase o un partido en particular, sino la obra de un frente unido antiimperialista. Que este frente demanda, por lo tanto, un programa que aglutine y movilice a las clases y fuerzas revolucionarias en procura de sus más sentidas reivindicaciones económicas y políticas y la estructuración de una dirección centralizada y compartida por todas aquellas, basada en normas democráticas de relación y funcionamiento. Que solo así la incipiente y espontánea cohesión que se vislumbra en los múltiples combates de las masas dará un salto cualitativo y se tornará operante y eficaz. Que el programa no puede ser socialista sino nacional y democrático, porque de lo contrario se renunciaría de antemano a la necesaria contribución de clases, capas y organizaciones que estarían dispuestas a engrosar el gran torrente liberador, pero que no comparten la totalidad de las apreciaciones ni la concepción dialecto-materialista propias del proletariado. Los anteriores son criterios unitarios cardinales cuya justeza ha sido tamizada por la práctica de los revolucionarios de Colombia. Corresponden a la teoría de la función y desarrollo del frente unido antiimperialista que habrá de acoger y organizar al 90% y más de la población colombiana tras la meta suprema de la liberación nacional y de las transformaciones históricas que requiere el país. Pertenecen al arsenal ideológico de la revolución y apertrechan a las masas que luchan por su unidad.

¿Y contra estos avances qué conspira? Las tesis viejas de quienes contraponen la unidad de acción al frente y niegan tanto el carácter democrático del actual programa de la revolución colombiana como la democracia en las normas organizativas del mismo. Tales contracorrientes se hallan igualmente de capa caída. Sin embargo, tendremos que ocuparnos de ellas persuadiendo a las masas populares de que no podemos limitarnos a las acciones unitarias que esporádicamente efectuamos para sacar adelante las peticiones o reclamos de un determinado sector o de varios sectores, como cuando conformamos, por ejemplo, comités de solidaridad con la USO, para derrotar el contrapliego patronal y, con FECODE, el estatuto docente. Siempre que haya ocasión reafirmaremos la enorme importancia de estas acciones, más no acallaremos ni por un minuto nuestra propaganda a favor de la unidad programática del frente, por la cual las clases revolucionarias exponen sus planteamientos con respecto a los problemas medulares de la sociedad y del Estado. Lo contrario sería rendirle culto a la espontaneidad y al economismo, cuando no defender la anarquía o pretender románticamente que la generalidad del campesinado y demás fuerzas antiimperialistas no proletarias asuman una falsa posición socialista que las condiciones materiales y políticas de la nación no permiten.

La revolución no se ganará a los campesinos hasta tanto no espalde sin reservas la legítima y acendrada aspiración de éstos a poseer como suya la tierra confiscada a la clase terrateniente. Y se ha vuelto proverbial que sin la alianza obrero-campesina no habrá frente, ni liberación, ni democracia popular. Cosa parecida sucede con otras reivindicaciones de aliados de la clase obrera. Debemos así mismo darles garantías de que sus intereses y derechos son tenidos en cuenta, empezando por un programa que los consigne a satisfacción y por una dirección compartida democráticamente que los represente a plenitud, único medio de que las inmensas mayorías se levanten rebosantes de entusiasmo contra el enemigo común. En una palabra, demostremos que sí sabemos para donde vamos, que la revolución será capaz de gobernar el país acertadamente, incomparablemente más capaz que las anacrónicas clases antinacionales y despóticas próximas a salir a puntapiés del escenario histórico. No le temamos a las complicaciones ni a las dificultades. Los manantiales puros son pequeños, pero no crece el río con aguas cristalinas. Remanguémonos, vinculémonos a las masas y construyamos el frente con todas las fuerzas susceptibles de aliarse con nosotros.

Y para terminar, deseo subrayar la existencia de un nuevo factor llamado a incidir positivamente también en la unidad del pueblo colombiano. Me refiero a la lucha que sostiene con tesón la izquierda de ANAPO, dentro y fuera de su partido, con el fin de hacerle ambiente a una política consecuentemente revolucionaria y unitaria. Varias secuencias componen este proceso anapista de los últimos años: la critica a la conducta de contemporización con las clase dominantes proimperialistas y a los métodos antidemocráticos característicos de la antigua dirección; los lineamientos de una orientación acorde con los intereses primordiales de la nación y las masas populares; el reagrupamiento de las bases dispersas alrededor de dichos postulados revolucionarios, mediante la realización de múltiples reuniones y movilizaciones en casi todo el país, y los esfuerzos por unir en un solo frente a todos los partidos y organizaciones opuestos a la dictadura oligárquica prevaleciente. Esta ha sido una gran corriente revolucionaria del pueblo colombiano que ha permitido la aparición de agrupamientos partidistas remozados y de indiscutible influencia, y el arrinconamiento de las minorías antipopulares y antiunitarias del anapismo.

Sobresale la creación de la Comisión Nacional Coordinadora de ANAPO que llevó a cabo, en diciembre pasado, su IV congreso, que aprobó un programa nacional y democrático, llamó a la integración de un frente unido, refrendó la convocatoria de este Foro de la Oposición Popular y Revolucionaria, reafirmó la jefatura de José Jaramillo Giraldo y lanzó la precandidatura de Jaime Piedrahita Cardona. Determinaciones todas sin lugar a dudas movidas por el ánimo de propiciar el entendimiento del mayor número de fuerzas políticas hacia una cooperación revolucionaria amplia, sólida y duradera. En conclusión, el desenvolvimiento de la situación de Alianza Nacional Popular, de unos años para acá, lejos de enrarecer la perspectiva unitaria, le inyecta nuevo aliento y mejora las condiciones para lograr el anhelado propósito de un solo frente que saque adelante las tareas de la revolución en el presente periodo y, entre ellas, una campaña electoral unificada, con un candidato único que se le contraponga a los varios y desacreditados aspirantes presidenciales de la coalición dominante.

¿Y contra este atrayente pronóstico qué conspira? Los infundados recelos de quienes con sobredosis des sectarismo creen ver en las propuestas de la izquierda anapista torcidas intenciones que nunca hubo. Aunque las iniciativas adoptadas por la Comisión Coordinadora de ANAPO, como la invitación a este foro, se defienden por sí solas, la evidente desventaja de que surjan dos o tres frentes en la orilla opuesta al bipartidismo tradicional, nos señala la convivencia de persuadir a los sectores refractarios a que depongan su actitud negativa y preparar una atmósfera respirable que permita ventilar y resolver todas y cada una de las diferencias. Si en verdad el objetivo que se persigue es la unidad del pueblo, el hecho de que otros tomen la iniciativa con el mismo Norte no significa una cosa mala sino buena. Aquí el acierto radica en descubrir cuál es la palanca que pueda desatascar el carro y no en malgastar combustible y fundir el motor. La orden de discriminar y excluir destacamentos políticos inclinados a prestar ayuda, por modesta que ella sea, es tremendamente negativa, como lo es también la de permitir que las exigencias descabelladas e inoportunas de una o más agrupaciones interfieran la marcha de la más alta alianza. Creemos que el candidato único de la izquierda para las elecciones presidenciales de 1.978 debe salir de las huestes de la ANAPO, pero el problema de la candidatura no puede convertirse en excusa ni pretexto para no llegar a acuerdo. En definitiva, todas las decisiones habrán de tomarse democráticamente, previa consulta y a satisfacción de las fuerzas participantes. Conforme a lo expuesto, el MOIR quiere reiterar a las organizaciones y personalidades asistentes a este espléndido y fructífero encuentro, nuestra garantía de que haremos las concesiones necesarias y propiciaremos las soluciones positivas que faciliten la fundación y consolidación de un solo frente unido de la revolución colombiana.

Compañeros: el futuro de Colombia descansa en la unidad del pueblo y la conquista de ésta depende de la supremacía de las corrientes revolucionarias en movimiento y de la derrota completa de las contracorrientes que se les imponen. Quien ambicione servir a la causa revolucionaria no tiene mucho que escoger y debe ser valiente. El valor es hálito vital en todas las empresas desbrozadoras del progreso del hombre.

Muchas gracias.

ANUC AGRADECE AL MOIR PRESENCIA EN VI CONGRESO

Compañero
Francisco Mosquera
Secretario General MOIR

Estimado compañero:

Por la presente agradecemos el gesto unitario del MOIR al aceptar nuestra invitación a participar en el Cuarto Congreso de ANUC.

El hecho de que en la manifestación de Magangué hubiera estado presente una delegación de dirigentes nacionales del MOIR encabezados por el mismo Secretario General, es para nosotros altamente estimulante.

Lamentamos no haber podido atender mejor a la delegación de dirigentes nacionales y sobre todo no haber tenido tiempo para intercambiar opiniones.

Esperamos que los otros delegados del MOIR que estuvieron presentes en Tomala les hayan hecho llegar sus impresiones y en esta forma poder recibir sus francas y sinceras opiniones sobre nuestro Cuarto Congreso.

COMITE EJECUTIVO ANUC
Hernán Monsalve Bedoya (Pte)
Juan de Dios Torres (Srio)

DE ANUC

La ANUC desea que las fuerzas participantes en este Foro hagan una contribución positiva al proceso de organización y lucha revolucionaria de nuestro pueblo que aspira y necesita profundizar el combate contra la oligarquía, el imperialismo yanqui y el hegemonismo de las superpotencias.

Nuestra organización fue invitada a participar oficialmente en el desarrollo de este Foro y con delegados plenos en el organismo coordinador que se elegirá. Entendemos esta invitación como un gesto fraternal con la Anuc y como un reconocimiento a la importancia que juega el movimiento campesino en el proceso revolucionario colombiano.

Tomamos muy en cuenta esta actitud, que de nuestra parte será correspondida redoblando esfuerzos para impulsar un ambiente de relaciones fraternales con los sectores que intervienen en el Foro. Sin embargo, diversos factores nos llevaron a participar como delegados observadores, lo que no debe entenderse como una actitud indiferente ante los diversos esfuerzos unitarios en que están empeñados los revolucionarios y el pueblo colombiano. El campesinado y su principal organización de masas, la ANUC, han comprendido que solo tienen contradicciones antagónicas con los terratenientes, la gran burguesía, el imperialismo yanqui y el hegemonismo. En este sentido no puede menos que interesarnos que se desarrollen las fuerzas que en una u otra forma ayuden a golpear estos blancos.

El 21 de febrero se dará comienzo al Cuarto Congreso Nacional Campesino de ANUC que pasará revista al problema agrario, hará un balance del desarrollo de la organización y la lucha campesina, tomará medidas para estrechar la unidad con el resto del pueblo y la clase obrara, en primer lugar, y también aprobará una plataforma de lucha. Solicitamos que este Foro se pronuncie en apoyo al Cuarto Congreso de ANUC que constituye también un paso adelante en el proceso revolucionario.

En aras de impulsar un mayor acercamiento y una mayor compresión sobre el carácter y la actividad de ANUC, hemos extendido invitación a los sectores comprometidos en el Foro, a que se hagan presentes mediante delegados en nuestro Congreso.

¡Viva la lucha de todos los sectores explotados de Colombia!

¡Éxitos para el Foro de la Oposición Popular y Revolucionaria!

SENTADAS BASES DEL FRANTE PATRIÓTICO

Con extraordinario éxito se cumplió el pasado 18 de febrero el gran Foro Nacional de la Oposición Popular y Revolucionaria convocado por la Comisión Coordinadora de ANAPO desde diciembre del año anterior. El teatro municipal “Jorge Eliécer Gaitán” de Bogotá se colmo con más de 4.000 asistentes de las organizaciones participantes e invitadas provenientes de todos los rincones del país. El recinto fue engalanado con vistosas pancartas de los partidos revolucionarios y de las diversas agremiaciones populares que se hicieron presentes. El acto presidido por gigantescas banderas de la Anapo, el MOIR, los Comités Democráticos Populares Revolucionarios, el MAC y la Anapo Socialista, el Bloque Socialista el Tricolor nacional y una gran pancarta con el lema revolucionario José Antonio Galán de “Unión de los oprimidos contra los opresores”. En medio del agitar de miles de banderas, contra el “mandato de hambre, demagogia y represión” y contra el imperialismo norteamericano.

Amplia participación
La mesa directiva del Foro estuvo integrada por José Jaramillo Giraldo, Jaime Piedrahita Cardona, Solita de Jaramillo, Amparo de Piedrahita, Germán Gutiérrez Arroyo, Julio Cesar Pernía, Álvaro Bernal Segura, Jaime Jaramillo Panesso, Alfonso Cabrera y Luis Carlos Alcaraz, de Alianza Nacional Popular (Anapo); Francisco Mosquera, Ricardo Samper, Carlos Bula Camacho y Otto Ñañez del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), Avelino Niño y Carlos Vanegas de los Comités Democráticos Populares Revolucionario (CDPR), Gilberto Zapata Isaza, Jorge Regueros Peralta y Margoth Uribe de Camargo, del Movimiento Amplio Colombiano (MAC), Carlos Toledo Plata, Hebert Bustamante y Carlos Vidales de la Anapo Socialista, Antonio Restrepo de la Organización Comunista Ruptura; Camilo González, Socorro Ramírez y Eduardo Barragán del Bloque Socialista, Luis Carlos Sotelo del Partido Socialista Colombiano y los dirigentes revolucionarios Diego Montaña Cuellar y Hernando Garavito Muñoz, así como el representante de la Unión Sindical Obrera (USO), Javier Rozo.

Además de las fuerzas y personalidades mencionadas estuvieron presentes numerosas organizaciones populares revolucionarias, entre las que se destacan el Movimiento Comunista del Cesar, el Movimiento Izquierda Liberal de Bolívar, el Frente Patriótico Revolucionario de Nariño (Frepar), el Frente Sindical Autónomo de Antioquia, la Organización Campesina Intendencial del Casanare (Ocidec), Fecode, los vendedores ambulantes y los campesinos invasores de la hacienda “La Libertad” de propiedad de la familia presidencial.

Mensajes de saludo
Contribuyen a realzar este magnífico Foro Unitario los numerosos mensajes de saludo recibidos por la comisión organizadora y que fueron leídos en medio de los aplausos de los asistentes. Las principales comunicaciones de respaldo fueron enviadas por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), el Frente Sindical Autónomo de Antioquia, el Sindicato de Industrial Hullera de Amagá, el Sindicato de Trabajadores de Hilanderías del Fonce, Sintrasatexco, Asociación Nacional de Navieros, los consejos estudiantiles de los colegios “Aurelio Tobón” de la Universidad Libre y “Vasco Núñez” de Balboa (Cauca), la Asociación de Usuarios Campesinos del Patía, los Comités Pro-defensa de los Barrios Orientales de Bogotá, la militancia anapista de Mariquita y los comandos municipales de la ANAPO y el MOIR de Santa Bárbara (Antioquia), el consejo estudiantil de la Universidad del Llano y el Sindicato de Pequeños Expendedores de Artículos de Consumo Popular de Antioquia.

Asimismo fueron leídos los mensajes de Álvaro Pío Valencia, concejal del MOIR en Popayán: Fabio Cadavid Escobar, destacado dirigente obrero de Antioquia, Rafael Enrique Ariza concejal de Valledupar y dirigente del Movimiento Comunista del Cesar: Antonio Caballero Cabarcas, dirigente del Movimiento de Izquierda Liberal de Bolívar, Carlos Pantoja, dirigente del Frente Popular Revolucionario de Nariño, los dirigentes anapistas del Cauca, Luis Carlos Olano, concejal de Popayán, Guillermo Rojas y Luis Marino González, el concejal de ANAPO en Palmira, Omar Sánchez; los dirigentes anapistas de la Guajira Hernando René Urrea, Segundo Britto, Jesús Solano García, Víctor Camacho y Miguel Gómez Romero; Mario Bernal, dirigente de ANAPO del Cesar; Manuel Jesús Quitumbo, dirigente del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y Domingo Labio, dirigente del cabildo indígena de la Aurora-Munchique; Los dirigentes Anapistas de Boyacá, Erwin Castillo, Argemiro Lugo, Sadot Ospina, Alfonso Acosta, Edgar Arcos, Carlos Julio Cáceres, Fabio Vargas, José Barrera y Jairo Valencia; los dirigentes de la ANAPO de Bolívar, Ubaldo Barranca, Fabián Benavides y Marcos Fuentes. Por otra parte, el Grupo Posadista de Colombia IV Internacional también envió un mensaje fraternal de saludo al Foro Unitario.

Oradores
Correspondió la instalación del Foro al dirigentes anapista y precandidato presidencial de ese partido, compañero Jaime Piedrahita Cardona, cuya intervención fue recibida con calurosos aplausos de los concurrentes. Posteriormente hicieron uso de la palabra, en su orden, el Secretario General del MOIR, Francisco Mosquera, Carlos Toledo Plata de la ANAPO Socialista, Jorge Regueros Peralta del MAC, Avelino Niño de los Comités Democráticos Populares Revolucionarios, Camilo González del Bloque Socialista, Antonio Restrepo de la O.C. Ruptura, Luis Carlos Sotelo del Partido Socialista Colombiano y el dirigente revolucionario Diego Montaña Cuellar. Clausuró el evento el director nacional de ANAPO, José Jaramillo Giraldo. Todos los oradores pronunciaron encendidos discursos en los que condenaron al actual régimen lopista liberal-conservador y al imperialismo norteamericano, a la vez que formularon llamados a la unificación de todas las fuerzas revolucionarias de Colombia.

Documentos aprobados

La Comisión Permanente por la Unidad del Pueblo, integrada por los partidos asistentes al Foro, dio a conocer los documentos programáticos y organizativos acordados en su seno. Son estos, el “Programa Nacional y democrático”, firmado por Germán Gutiérrez Arroyo, Alfonso Cabrera, Luis Carlos Alcaraz y Jaime Jaramillo Panesso de ANAPO, Marcelo Torres y Otto Ñañez del MOIR, Gilberto Zapata Isaza y Jorge Regueros Peralta del MAC, y Avelino Niño y Jorge Rodríguez de los CDPR y Carlos Toledo Plata y Carlos Vidales de Anapo Socialista; los “Principios democráticos de Organización”, firmados por Germán Gutiérrez Arroyo, Alfonso Cabrera, Luis C. Alcaraz y Jaime Jaramillo P. de ANAPO, Marcelo Torres del MOIR y Jorge Regueros del MAC y Avelino Niño y Jorge Rodríguez de los CDPR.

La comisión permanente por la Unidad del Pueblo Colombiano acordó por unanimidad un programa de lucha que contempla tres jornadas unitarias: el 4 de marzo, en solidaridad con los trabajadores petroleros, el 1 de mayo, Día Internacional del Proletariado y el 20 de julio contra la Constituyente lopista.

Según resolución, también unánime, la Comisión Permanente convocó el Segundo Foro Nacional de la Oposición Popular y Revolucionaria que se efectuará el viernes 27 de mayo del presente año. Con el fin de preparar este nuevo evento unitario, las diferentes fuerzas comprometidas llevarán a cabo manifestaciones y actos conjuntos en todo el país.

La realización de este primer Foro Unitario se constituyó indudablemente en un paso firme hacia la consolidación de la unidad revolucionaria de fuerzas antes dispersas pero que hoy comienzan a marchar juntas contra el enemigo común. Se sentaron las bases programáticas y organizativas que permitirán la creación del frente unido de liberación de nuestra patria que aglutine en su seno el 90% y más del pueblo colombiano.

DÉ ÁLVARO PÍO VALENCIA

Popayán, febrero 17 de 1977

Señores
Doctores
Jaime Piedrahíta Cardona y José Jaramillo Giraldo
Bogotá

Muy distinguidos amigos:

Reciban un fraternal saludo revolucionario.
Me refiero a su mensaje telegráfico de 16 del presente mes, por medio del cual me invitan a participar en el Encuentro Nacional Unitario de las fuerzas de oposición.

Por hallarme físicamente imposibilitado para asistir, les expreso mi plena solidaridad con los grandes objetivos de lucha que habrán de salir de la histórica reunión. Nunca antes en Colombia ha sido tan urgente buscar la organización de un gran movimiento de todas las gentes oprimidas, que exigen la unidad para vencer a quienes vienen explotando en forma inhumana al pueblo colombiano. En los campos, en las ciudades y aldeas, a todos los niveles, la gente que trabaja busca afanosamente organizarse y marchar firmemente unida hacia la conquista efectiva de todos sus derechos.

Ante la gravedad de la situación económica y social que padecemos, estamos en el deber ineludible de prestar toda nuestra colaboración, hasta las últimas consecuencias, para que logre integrarse el gran movimiento que todos deseamos. Es preciso deponer egoísmos, posiciones sectarias, pequeñas diferencias de poder que nada significan ante la realización de los más altos fines que perseguimos. Nada tenemos que esperar de las clases dominantes, unidas ya firmemente por encima de los falsos rótulos políticos que solamente les sirven para engañar al electorado. El hambre, la miseria, la ignorancia, el caos social, la inmoralidad total en la administración pública, en toda la escala del poder, exigen que el pueblo se ponga en marcha, dirigido honestamente, con decisión y valor absolutos, para salvar a Colombia en esta hora de crisis total. Quien se niegue a colaborar en esta batalla por la patria estaría traicionando no solamente a la sociedad en que vive sino también a sí mismo, pues el capitalismo en su carrera desenfrenada va devorando sucesivamente todas las capas sociales.

Deseo vivamente que este histórico encuentro de todas las fuerzas de izquierda, sea el principio de la gran revolución que Colombia entera exige.

Fraternalmente,
Álvaro Pío Valencia