“GRACIAS COMPAÑEROS POR SU EJEMPLO Y VALENTÍA”

Dijo Carlos Bula Camacho a los obreros del sindicato de Indupalma en el homenaje que se les brindó con motivo de su libertad, después de cuatro años de injusto encarcelamiento.

Ventas. Y ante el país atónito el presidente López confiesa que al estado colombiano le queda imposible controlar los precios y evitar los desmanes del gran capital. Ciertamente, como dijera un ministro de Lleras Restrepo, no se puede colocar un policía detrás de cada precio, pero si se colocan batallones enteros en contra de los sindicatos para tratar de impedir la lucha de los trabajadores por mejores condiciones de vida y de trabajo.

“La respuesta del proletariado colombiano no se hizo esperar. En este año y medio de gobierno convulsionado de López Michelsen, año y medio que ha coincido con un vigoroso despertar de la clase obrera colombiana, que ha estremecido todos sus estamentos, han sido centenares las luchas que los obreros han librado y que continuarán librando por sus derechos y por la revolución colombiana.

“Afianzados amplios sectores del sindicalismo independiente en los tres principios de la Unidad Sindical; lucha contra las camarillas UTC y CTC, respeto a la democracia sindical, y solidaridad con las luchas de la nación y del pueblo, la clase obrera colombiana encontrará el camino que le permitirá construir su unidad orgánica y expulsará de sus filas al esquirolaje, a los vendeobreros, a la traición y al oportunismo. El proletariado colombiano y específicamente sus sectores más avanzados han entendido que más temprano que tarde podrá nuestro país emprender la construcción del socialismo, cuanto antes se aboque la realización de las tareas democráticas. Saben mejor que lejos de aislarse de las otras clases revolucionarias, la misión histórica que se tiene por delante es ganar el respaldo y el concurso del 90% de la población colombiana con un programa patriótico y democrático, el único capaz de aplastar a la oligarquía y expulsar al imperialismo.
“Y porque quiere nuestro partido fervientemente la liberación de la nación y del pueblo, y porque creemos firmemente en la dirección del proletariado a través del Frente Unico, decía nuestro camarada Francisco Mosquera el pasado 1º de Mayo de 1975: “Sólo mediante la conformación del más amplio frente de lucha revolucionaria, integrado por todas las clases, capas y sectores y personas que en una u otra forma sufran o les indigne la opresión imperialista, podrá nuestro pueblo derrotar a sus tradicionales enemigos y construir una patria soberana, independiente, próspera y en marcha al socialismo”.

“Reciban todos ustedes en nombre de nuestra Dirección Nacional y de nuestro Secretario General el más encendido testimonio de homenaje y solidaridad”.

Compañeros, Compañeras: “¡Unidos para combatir, será temprana la victoria!”

TODOS LOS DÍAS EL MOIR EN LA CAPITAL

El MOIR inauguró su campaña electoral en la capital de la República con una serie de concurridos, entusiastas y combativos actos políticos en los barrios Restrepo, Kennedy, Estrada, Fátima, Alcalá, Quirigua, La Victoria, San Carlos, Fontibón y Quiroga. A la realización de estos eventos se suma la intensa labor de agitación y propaganda que viene desarrollando nuestro Partido, tanto para convocar sus actos para difundir sus candidatos y consignas. La pega de afiches ha sido una labor permanente: se han fijado alrededor del 5 kilómetros de carteles en las principales avenidas de Bogotá y que exponen la consigna principal de nuestra campaña: “Contra el ‘mandato de hambre’ ¡a la carga”. También se ha escrito esta consigna vigorosamente en muros por toda la ciudad. La repartición de chapolas, las caravanas de carros y el perifoneo han sido igualmente continuos. Parques, calles y plazoletas de distintos barrios han sido engalanados con banderas rojas y pancartas, que han puesto la nota de colorido a nuestros actos electorales. Y la nota de alegría ha sido el conjunto musical “Son del Pueblo”, cuyas coplas contra el gobierno lopista y canciones en homenaje a los héroes populares y sus luchas, ha acompañado la asistencia con las palmas. Han presidido estos actos el representante a la Cámara Ricardo Samper, el Concejal de Bogotá Carlos Bula Camacho, los dirigentes del MOIR Marcelo Torres y Marino Vivas, el dirigente obrero Víctor Morenos, y los compañeros Elvira de Romero, Luis Torres y Gonzalo España entre otros, quienes en sus discursos han denunciado enérgicamente el gobierno oligárquico de López Michelsen, llamado a las gentes a la conformación del más amplio frente de lucha antiimperialista, proclamado la candidatura de Carlos Bula al Concejo de Bogotá e invitado al público a votar calurosamente por nuestros candidatos el 18 de abril. Los oradores han sido calurosamente recibidos entre vítores, aplausos y consignas, acompañados en la calle de honor hasta las tarimas, y repetidamente interrumpidos en sus intervenciones por la aclamación popular. Al finalizar los actos, la gente se ha agolpado alrededor de nuestros dirigentes para felicitarlos y saludarlos fraternalmente.

La clase obrera presente

Los compañeros Víctor Moreno, Israel George y Anaximandro Escobar, siendo dirigentes del Sindicato de Indupalma y por su posición consecuente con los intereses de los trabajadores, fueron perseguidos por la Empresa Industrial Agraria de La Palma, coaligada con la justicia colombiana, que los acusó de un crimen que no habían cometido. Al cabo de 52 meses de injusta prisión, tuvieron que ser declarados inocentes. Después de más de cuatro años de cárcel, éstos valientes compañeros han salido directamente a vincularse a nuestra campaña electoral, y se han hecho presentes en todos nuestros mítines, en los que han sido aclamados e invitados a subir a las tarimas a presidir los actos y hacer uso de la palabra. En sus intervenciones, los compañeros han hecho un vivo recuento de su recorrido por las diferentes prisiones del país, de la solidaridad que les brindaron tanto el pueblo de Pasto como los diferentes sectores populares de Colombia entera, y han pedido que esa solidaridad se siga manifestando hacia todos los obreros que luchan contra la explotación, como es el caso de los trabajadores de Riopaila.

En estos actos, a los que concurren centenares de personas, los moradores de los distintos barrios de Bogotá han ido haciendo suyas las consignas y las tesis revolucionarias del MOIR, comenzando a organizarse y vincularse masivamente a nuestros comandos, brindando positiva acogida a nuestra prensa, y en diversas formas manifiestan una creciente simpatía por nuestro Partido.

Apuntes de campaña

“Tendamos la mano solidariamente a todos los grupos políticos, partidos, personal y movimientos que estén dispuestos a unirse contra el gobierno de López” (Marcelo Torres, Restrepo, Enero 30)

“Solamente engrosando las huestes proletarias, unificándose, trabajando diaria y pacientemente, será posible construir la fuerza que barra de Colombia a la camarilla liberal–conservadora, que le ha entregado nuestra patria a la dominación norteamericana” (Ricardo Samper, Alcalá, feb.4).

“Si a pesar de la represión y del sabotaje, si pesar de las dificultades que nos ponen a los movimientos revolucionarios, si a pesar de los mil inconvenientes que encontramos, fortalecemos las filas del MOIR y vamos en Bogotá con un candidato claro, con un permanente contradictor de la oligarquía liberal–conservadora como lo es nuestro concejal Carlos Bula Camacho, si el 18 de abril reelegimos a Carlos Bula y si ponemos en el Concejo de Bogotá a dos o más compañeros valientes que combatan contra la reacción, la oligarquía va a temblar de miedo en Colombia”.
(Gonzalo España, La Victoria, 8 de feb.)

“Fuimos víctimas de la más feroz represión del enemigo, solo por atrevernos a defender los intereses de los trabajadores. Ahora que nos encontramos libre, recorremos todos los rincones del país, repitiéndole a la gente que no dé un paso atrás en sus luchas” (Víctor Moreno, Fátima, feb. 2)

“Si para la oligarquía el personaje del año fue López, para los revolucionarios fue el pueblo colombiano, los obreros de Riopaila, los obreros de Indupalma aquí presentes” (Carlos Bula Camacho, Estrada, feb.1)

“El voto que les pedimos es un voto revolucionario. Es el voto por el cual le van a entregar una credencial a unos luchadores que entienden que las curules que se alcancen no son reclinatorios sino trincheras de combate, en donde los compañeros del MOIR van a continuar la obra de Carlos Bula y que con él se convertirán en permanentes acusadores de la oligarquía” (Marino Vivas, San Carlos, feb. 9).

“Hemos dicho que esta campaña se debe orientar directamente contra el causante de las desgracias que padece Colombia, de la miseria de los trabajadores, el actual personero de los intereses oligárquicos, el Sr. López Michelsen” (Ricardo Samper, Alcalá, feb. 4)

“Estamos abriendo la campaña electoral, batalla que tendrá que culminar con la marcha de los desposeídos y oprimidos de Colombia que el 18 de abril votarán contra el gobierno más antipopular, el gobierno del mandato de hambre” (César Pardo, Quirigua, feb. 7)

“En año y medio de gobierno de López, no hay entrega que no se haya hecho el imperialismo, no hay atropello que no se haya cometido contra el pueblo, pero también no hay batalla que no haya dado el pueblo en defensa de sus derechos y sus intereses. Así, mientras López entregó al imperialismo el gas de la Guajira, las amas de casa de Bucaramanga tienen que salir con sus tanques vacíos a bloquear las cías y a exigir la venta de este producto” (Carlos Bula Camacho, Fontibón, feb. 10)

“Nuestro candidato es Carlos Bula. Nuestra consigna es: ¡Contra el “mandato de hambre” a la carga!, nuestra meta es alcanzar una Colombia independiente, próspera, soberana y digna” (Gonzalo España, Quirigua, feb. 7)

EN NARIÑO: “MARCHAREMOS UNIDOS CON TODOS LOS QUE COMBATEN EN RÉGIMEN”

La gira nacional del MOIR se inició exitosamente en el departamento de Nariño con nutridas concentraciones en Ipiales el 4 de febrero. Túquerres y Samaniego el 5, una multitudinaria manifestación en Pasto el 7 y un concurrido acto en Tumaco el 8.

En pasto

Pese a los continuos cambios del lugar para la concentración, a la militarización de la ciudad y la detención de diez miembros de nuestro Partido, el pueblo de Pasto se movilizó masivamente a la Plaza de la Merced colmándola con más de 3.000 personas y desafiando la represión oficial. En medio del gran entusiasmo revolucionario reinante entre los asistentes al acto, hicieron uso de la palabra los dirigentes nacionales del MOIR Ricardo Samper, Carlos Bula, Marcelo Torres, el líder obrero Víctor Moreno, el dirigente departamental y concejal del MOIR en Pasto e Ipiales Heraldo Romero, y Aníbal Zambrano, dirigente popular de Pasto.

En su intervención el compañero Samper subrayó: “Queremos aclarar una vez más que iremos como MOIR a las próximas elecciones. No iremos con la UNO debido a que ésta se convirtió en un apéndice del Partido Comunista y ya no cumple el papel de fuerza unificadora de los sectores patrióticos y revolucionarios de Colombia. Iremos a las elecciones con todos aquellos que se quieran comprometer con nosotros en el combate sin cuartel contra el mandato hambreador de Alfonso López Michelsen.

El dirigente regional del MOIR, Heraldo Romero, en su fogoso discurso señaló: “El pueblo sale a la calle a pesar de las amenazas y represión. Es la masa de obreros y campesinos, estudiantes y gentes del pueblo que comprenden que no puede continuar la actual situación, sino que ve levantarse todo ese clamor popular que quiere la revolución, desprecia a los viejos partidos de sus explotadores y que en abril apoyará con su voto a los candidatos revolucionarios.”

En Ipiales

En esta población, donde se efectuó una concentración que contó con cerca de 800 asistentes, fueron detenidos ocho militantes del MOIR cuando desempeñaban labores de propaganda para lo cual existía autorización escrita de la alcaldía. En medio de continuos aplausos Carlos Bula pidió al pueblo de Ipiales una copiosa votación por los candidatos del MOIR a nivel local y departamental. El compañero Bula expresó que “Colombia no está fatalmente condenada a ser neocolonia de los Estados Unidos. Como en Vietnam, Laos y Camboya terminaremos arrojando al imperialismo norteamericano al mar. Para ello es indispensable que el pueblo se una como un solo hombre y aplaste a la oligarquía vendepatria, cuyo personero más caracterizado es el señor López Michelsen”. Además de los dirigentes nacionales y regionales, intervino el compañero Erasmo Rosero Gualpa, dirigente indígena de Ipiales y concejal en ese municipio.

El compañero Erasmo Gualpa comenzó su discurso diciendo: “Vengo en nombre de las comunidades indígenas de Ipiales y la antigua provincia de Obando a presentarles un cordial saludo de unidad, lucha y revolución bajo una sola bandera, la del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario MOIR y bajo una sola consigna: “Contra el ‘mandato de hambre’ del López… ¡A la carga!”.

En Túquerres

Túquerres fue escenario de una vistosa y combativa concentración donde más de medio millar de personas escucharon los planteamientos de nuestros dirigentes nacionales y del dirigente popular de la región. Segundo Eliécer Basca, quienes pronunciaron encendidos discursos contra el mandato lopista y su secuela de miseria y represión. El compañero Marcelo Torres expresó la urgente necesidad de conformar un frente único antiimperialista y antioligárquico compuesto por todas las clases y sectores patrióticos. Marcelo Torres formuló así su llamado: “Queremos invitar a liberales, conservadores, anapistas y miembros de las demás corrientes políticas que se encuentren descontentos con el gobierno lopista y deseen combatirlo, a que nos unamos en ese gran frente que bajo la consigna “Contra el ‘mandato de hambre… ¿A la carga!” guié al pueblo colombiano por el sendero de la revolución.”

En Tumaco

En Tumaco, en medio de las provocaciones y el sabotaje del ejército que recorrió la ciudad bayonera en mano destruyendo la propaganda que invitaba al acto de domingo 8 de febrero, se efectuó un concurrido mitin en el centro de ese puerto. El evento fue organizado conjuntamente con los compañeros de la ANAPO local. Intervinieron, además de los dirigentes del MOIR en gira, los compañeros Ramiro Enríquez, concejal de la ANAPO en Tumaco y Jorge Ortiz, dirigente popular de nuestro Partido.

El compañero Ramiro Enríquez informó en su discurso sobre el acuerdo logrado con el MOIR para participar unificadamente en las próximas elecciones. Dijo: “Nuestro deber consiste en combatir a los partidos tradicionales, acólitos del imperialismo norteamericano que se lleva el café, el oro y las esmeraldas, y aquí en Tumaco, nos roba la madera, la pesca y el petróleo”.

El dirigente nacional obrero del MOIR Víctor Manuel Moreno pronunció un emocionado discurso en el que manifestó su reconocimiento por la solidaridad brindada por el pueblo nariñense mientras él y sus compañeros de Indupalma estuvieron presos dos años en Pasto. El compañero Moreno apuntó finalmente. “Como obrero y como revolucionario hago un llamado al pueblo de Tumaco y de Nariño para que acompañe a nuestro Partido y sus candidatos en esta dura batalla electoral contra el mandato oligárquico de López Michelsen y contribuyamos así al esclarecimiento del camino que debe seguir nuestro pueblo para conquistar su liberación y su felicidad”.

POPAYÁN NO SE DEJÓ INTIMIDAR

En la tarde del 13 de febrero pasado la plaza de toros de Popayán se engalanó con las banderas de la Anapo Revolucionaria del Cauca y del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, que realizaron una multitudinaria concentración en la apertura de la campaña electoral departamental.

La delegación del MOIR, de la que hacen parte los dirigentes Ricardo Samper y Marcelo Torres, se hizo presente en varios actos realizados en todo el departamento. –Puerto Tejada, Balboa, Mercaderes, Puracé, Siberia y Santander de Quilichao entre otros -. En compañía de los dirigentes regionales de la Anapo Revolucionaria, Guillermo Rojas, concejal de Popayán y Luis González, y de los compañeros del MOIR, Hernán Rodríguez concejal de El Bordo y Eduardo Escorcia, concejal del Balboa.

Pese a la militarización de toda la ciudad a los cordones policiales en las afueras de la plaza y a la intimidación de la población, se hicieron presentes en el acto más de dos mil personas, como lo reconocieron los diarios oficiales de la capital.

Resaltando la unidad lograda con el MOIR, el compañero Guillermo Rojas enfatizó que: “…Es el camino de la alianza de todos los partidos y movimientos de izquierda lo que permitirá reivindicar a las masas colombianas”.

El concejal de El Bordo, Hernán Rodríguez dijo: “El día en que logremos que una plaza pública como ésta se colme de miles de banderas que empuñen todos los revolucionarios, que nos unamos alrededor de un programa revolucionario, ese día, compañeros, habremos dado un paso en firme hacia la revolución que tanto necesita Colombia”. Más adelante señalo: “Realizaremos este acto entre el cerco erizado de fusiles de los enemigos del pueblo y de la patria, ahora que apenas comenzamos la larga marcha de los oprimidos por el Poder”.

“Antorcha del pueblo”

Por su parte, Ricardo Samper expresó: “Frente a la orfandad histórica de unas clases dominantes caducas, Alvaro Pío Valencia resplandece como antorcha reluciente del pueblo”. Al concluir llamó al pueblo de Popayán “ a unificarnos el 18 de abril para manifestar nuestra protesta contra el régimen del mandato de hambre”.

Marcelo Torres señaló en su intervención que el país atraviesa desde tiempo a tras por una aguda crisis que no tiene otra salida distinta a la revolución. “En estas elecciones –concluyó– todos ustedes que votar copiosamente la alternativa revolucionaria que presenta el Frente que hemos conformado en este departamento”.

Habla Alvaro Pío Valencia

Cerró el acto el compañero Alvaro Pío Valencia, en medio de aplausos que lo interrumpieron en repetidas ocasiones. “Aquí está la patria porque aquí está el pueblo”, fueron las palabras con que inició su intervención.

Refiriéndose al engaño que significa la administración liberal–conservadora de López Michelsen, dijo: “Desde esta ciudad vetusta, donde se oyen campanas y chismes, alzo mi voz para protestar por la que ese le hace al pueblo”. Entre vítores y aplausos, con el cálido respaldo que se ha granjeado entre el pueblo, Alvaro Pío concluyó: “Unámonos, trabajemos unidos para destilar la miel de la felicidad, porque tenemos derecho a ella”.

Finalizadas las intervenciones, el Teatro Foro de Cali representó “Condoto”, pieza de cantos y danzas en homenaje a la lucha del pueblo chocoano contra el pillaje del oro y el platino que realizan allí los monopolios imperialistas.

ÁLVARO PÍO VALENCIA: “LÓPEZ, DICTADOR DERECHISTA”

El pueblo caucano, secularmente agobiado por el pesado fardo de la tradición feudal –clerical, ha entrado desde hace casi medio siglo en el compañero Alvaro Pío Valencia un desvelado e intransigente defensor de sus derechos contra el despotismo de los grandes señores de la tierra.

Incondicional amigo de los obreros, campesinos, indígenas, estudiantes y demás gentes sencillas del departamento, su casa es escenario de un ininterrumpido desfilar de los humildes que vienen a solicitarle apoyo y consejo revolucionarios para sus luchas cotidianas contra la opresión.

López, dictador derechista

TRIBUNA ROJA tuvo la oportunidad de dialogar con el compañero Alvaro Pío en el transcurso de la gira electoral que el MOIR realizó por el Cauca. “López, que hizo alarde de un democratismo exagerado, se ha convertido en un dictador derechista que no permite el libre uso del pensamiento político y social en el país. Todo se ha convertido en delito contra el Estado. La suya es una oligarquía celosa de sus privilegios y de sus negocios”, denunció inicialmente. Continuó Alvaro Pío caracterizando el “mandato de hambre”, señalando que “el gran capital al que pertenece López y toda la ‘clic’ de técnicos consejeros y soplones que andan rodeándolo y merodeando en torno a los miles de millones de pesos del presupuesto y de los empréstitos externos, están socavando los cimientos de la nacionalidad. Y nosotros, los hombres de la izquierda, los hombres que creemos en el pueblo en la revolución que creemos en el pueblo que es la base de todo proceso histórico en sus actuaciones, en sus propósitos, en su capacidad creativa, tenemos que hacerle claridad a las masas en estas horas difíciles sobre estas cuestiones. Ese es nuestro deber asó los deprima el doctor López con su emergencia económica, con su Estado de Sitio, con sus ministros reaccionarios al servicio del pentágono.

La lucha es contra el imperialismo

Apuntó luego el prestigioso dirigente caucano que “Colombia debe ser para su pueblo, no para sus explotadores nacionales e internacionales. Por eso nuestra lucha se dirige en primer término contra el imperialismo que es el que alimenta a la oligarquía nacional; en segundo término contra aquellos oligarcas y burgueses que se dicen colombianos contra los intereses de su pueblo. Hay que despertar en los hombres de trabajo de Colombia la conciencia verdadera de nacionalidad. Y el pueblo unido a todos los hombres de trabajo honestos creará la nueva era”.

Por la unidad del pueblo

Después de afirmar que “los procesos electorales deben ser utilizados inteligentemente por los partidos revolucionarios”, el compañero Alvaro Pío pasó luego a referirse a la reunión efectuada en Popayán el 26 de noviembre del año anterior entre la Anapo Revolucionaria del Cauca y el MOIR que selló una alianza para participar conjuntamente en la contienda electoral de 1976, Anotó que es decidido partidario de la unidad de todo el pueblo contra sus explotadores y añadió que esa reunión “me confirmó a mí la idea que he tenido desde el momento en que conocí más a fondo al MOIR, que es el grupo que va a aglutinar a las masas con amplitud revolucionaria”.

BELLO CONTRA LA VALORIZACIÓN: 60 DÍAS DE CÁRCEL A CONCEJAL DEL MOIR

Dos claros ejemplos, dos muestras inocultables de las “bondades” del “mandato de hambre”, se están dando en la ciudad de Bello. Por una parte se le exige al pueblo, superexplotado por los grandes monopolios de la región y exprimido por incontables impuestos, que pague el costo de obras que el Estado tiene la obligación de financiar y, por otra, cuando ante tamaña desvergüenza la gente protesta sus líderes y representantes son encarcelados. El concejal del MOIR, Alfonso Berrío, ha sido condenado a 60 días de prisión por medio del decreto 1533, en un juicio amañado. De esta manera el gobierno pretende acallar a los voceros del pueblo y de paso impedir a los revolucionarios el desarrollo de sus campañas electorales.

Una ciudad sin servicios

Situada a sólo 15 minutos de Medellín, Bello es la segunda ciudad de Antioquia y al mismo tiempo una gran concentración proletaria, quizá la mayor del departamento. Viven allí unas cuarenta mil familias obreras de las grandes industrias: Fabricato, Pantex, Ferrocarriles, etc., junto a una gran masa de desempleados.

Manejada por un pequeño grupo de gamonales de los partidos tradicionales y testaferros del gran monopolio Fabricato–Pantex, manipular la administración pública atropellando los intereses de la gran mayoría de la población. La corrupción, el chantaje directo en contra de la gente humilde, la miseria del pueblo que carece de agua y alcantarillado, de salud y educación, las triquiñuelas, componendas y maquinarias políticas, son el pan nuestro de cada día en Bello.

Otro atraco del “mandato de hambre”

Según estadísticas oficiales, el 90% de los ciento cincuenta mil habitantes padecen de enfermedades estomacales debido a la contaminación de las precarias fuentes hidrológicas. Repetidas movilizaciones populares habían exigido una solución. Finalmente la administración municipal ordenó la iniciación de obras de acueducto y alcantarillado en la zona central. ¿Se iba a dar, por fin, una justa utilización a los dineros reunidos por los impuestos del pueblo? De ninguna manera, La fórmula era otra: contratar un empréstito con el BID por un valor de 200 millones de pesos para las Empresas Públicas de Medellín realizaran la obra y los habitantes de la ciudad pagaran la deuda más los intereses, por medio del impuesto de valorización.

Los caciques liberales y conservadores, encabezados por el alcalde, encentados por la perspectiva del manejo de tales dineros, anunciaron que aplicarían la llamada “valorización” por encima de todo el mundo y fijaron arbitrariamente la cuanta de los aportes particulares entre $6.000 y $60.000.

Nada acallará la justa protesta

Ante tal atraco, diversas organizaciones políticas y gremiales convocaron una asamblea el 25 de enero pasado en el teatro de Bello. Cerca de tres mil personas rechazaron unánimemente el nefasto sistema de oligarquía a numerosos pequeños propietarios a malvender sus propiedades. El concejal del MOIR, Alfonso Berrío, dirigió la palabra a los asistentes y demostró como “el sistema de valorización es un engendro imperialista destinado a exprimir aún más al pueblo”. “Este sistema –dijo– despertará por todas parte el más airado descontento popular contra el atracador “mandato de hambre”.

Asustado, el alcalde desató entonces una inmensa persecución contra las cabezas del movimiento; al día siguiente fue encarcelado el dirigente Enrique Restrepo, se militarizó la ciudad en un esfuerzo desesperado para evitar la concentración popular que había sido programada para el 1º de febrero. El concejal Alfonso Berrío envió una carta abierta al alcalde manifestándoles que nada podría impedir la justa protesta de la población bellanita.

La persecución oficial no pudo impedir que el 1º de febrero se realizara la asamblea. Se reunieron más de quinientos propietarios que reafirmaron su rechazo al sistema de valorización. La policía, obedeciendo las órdenes del alcalde, arremetió contra los presentes a bala y garrote. Durante más de dos horas los manifestantes, a los gritos de “Abajo el atraco de valorización” y “Abajo el alcalde”, mantuvieron en tensión a las fuerzas represivas. Treinta personas fueron detenidas y un joven herido a bala fue conducido a empellones a la cárcel.

Prisión para los revolucionarios

Tres días después de los anteriores acontecimiento el concejal Alfonso Berrío fue detenido por agentes de seguridad y control, en el momento en que se hacía presente para defender a los detenidos de la asamblea del 1º de febrero. Se le acusó de “Incitación a desorden” y “subversión”. Fue juzgado el 5 del presente mes en audiencia pública ante más de quinientas personas que, a pesar de las restricciones impuestas por la administración municipal, lograron penetrar al salón del Concejo para acompañar y escuchar al dirigente político. El concejal Berrío, a quien sólo se le permitió hablar durante diez minutos, rechazó la farsa judicial montada contra él. “Están felices –dijo refiriéndose a los gamonales del pueblo- porque me han metido a la cárcel. Los ilusos creen que con eso detendrán las luchas del pueblo, pero éstas no dependen de la voluntad de unos cuantos hombres. Son la furia y la miseria, los verdaderos motores de la lucha”.

La única prueba que pudieron aducir contra él fue la carta abierta al alcalde. El abogado defensor, Luis Eduardo Calle, demostró claramente las características de pantomima de este proceso en el que el alcalde era juez y parte, y la farsa que representan todos estos juicios colectivos. A pesar de su brillante defensa, la administración municipal, en cumplimiento de su campaña persecutoria contra el MOIR, dictó veredicto condenatorio y le aplicó la arbitraria de 60 días de prisión. Dos días antes, en juicio similar, habían sido condenados a 30 días, seis dirigentes más. Con estas burdas maniobras se pretende acallar la indignación de las masas populares.

Crece y se extiende la propuesta

El ejemplo de la lucha de los habitantes de Bello contra el atraco de la valorización se ha extendido. Los barrios populares de Medellín comienzan a movilizarse en contra de ese plan que agotaría los ya exiguos patrimonios familiares. No es justo que se exija a la población trabajadora el financiamiento de obras públicas, cuando un gran porcentaje del Presupuesto Nacional, presupuesto conformado por los innumerables impuestos que paga esa misma población, se ha destinado a costear una gigantesca, ineficaz y serruchera burocracia y, lo que es más inaudito, al crecimiento y dotación de las fuerzas militares y policiales para la defensa de la tranquilidad de los grandes personajes y el silencio de las justas protestas del pueblo.

CONDENADO EL CONCEJAL LUIS ALBERTO JIMÉNEZ

Bogotá Chía manejan a su antojo en su beneficio personal la población, el concejal de la oposición Luis Alberto Jiménez, miembro del Partido Socialista, y Guillermo Cubillos, concejal del MIL, fueron detenidos en una manifestación que se realizaba frente a las puertas del Concejo cuando las encontraron cerradas con candado por órdenes de Bogotá Chía, quien así trataba de impedir las sesiones del cabildo.

Un alcalde ad-hoc nombrado por el gobierno de Cundinamarca, con el din de aparenta imparcialidad, juzgó a los detenidos violando hasta el mismo decreto 1533 pues fijó la audiencia publica para diez días después, siendo que reglamentariamente esta debe realizarse antes de las 72 horas siguientes a la detención. Declaraciones amañadas de 4 agentes de la policía, entorpecimiento de las declaraciones de la ciudadanía, disminución del tiempo de las intervenciones de la defensa, compañero Jaime Moreno, dejó constancia de estas arbitrariedades. Después de una hora de intervención, donde quedó totalmente destruida la fundamentación del juicio, pidió la absolución y la libertad inmediata para los detenidos. Cinco horas después, contra toda evidencia, se condenó a los ediles Jiménez y Cubillos a 60 días de cárcel al primero y 7 al segundo.

Tamaño desafuero responde a la pretensión de acallar la protesta popular e impedir que el concejal Jiménez realice la campaña electoral.

NUEVO TEATRO

Con inusitada fuerza de un grupo de teatro ha interrumpido en el ámbito cultural del país: el Teatro Libre de Bogotá. Es quizás el más joven de los conjuntos profesionales, ya que sólo cuenta con algo más de año y medio de exigencia. Sin embargo su gran actividad y su intenso deseo de servir al desarrollo de un arte vigoroso, cuyas raíces nutricias penetren hondamente en la vida misma de nuestras masas, han hecho del Teatro Libre de Bogotá, un conjunto de importancia para el florecimiento de una expresión artística que sirva a los intereses del pueblo colombiano.

Su aparición y desarrollo hacen parte del gran despertar que agita la estructura toda de nuestra nación. Las grandes masas, por generaciones acalladas, marginadas y explotadas han emprendido la marcha hacia su liberación. Gritos de insurgencia penetran en los intersticios del grande y vetusto sistema oligárquico y lo resquebrajan. Cientos de miles de personas, cuyos sueños, esperanzas, anhelos, lenguaje, formas de vida, diario luchar, no habían logrado en el arte, elitista y extranjerizante, el derecho de manifestarse, lo van conquistando palmo a palmo en dura pelea.

El Teatro Libre de Bogotá es parte y manifestación de este proceso. La mayor parte de sus integrantes vivió y participó en las luchas que convulsionaron la universidad colombiana a fines de la década del sesenta y principios de la actual y que pusieron al descubierto las características antinacionales y antipopulares de la cultura y del arte colombianos. Esta verdad, junto con la vinculación a las masas, cambió radicalmente su actitud hacia el quehacer artístico. Era en la vida de la gente sencilla de nuestro país, en su lenguaje y sus costumbres, en sus tradiciones y sus luchas, en la realidad de esa inmensa cantidad de gente que constituye más del 80% de la población, en donde estaba la fuente inagotable y el camino seguro para la creación del arte nacional. Ese era también su publico.

A mediados de 1974 se fusionaron tres grupos que a lo largo de varios años de trabajo estuvieron vinculados pro la colaboración entre sus actores y directores y por el intercambio de experiencias. Fueron el Teatro Estudio de la Universidad de los Andes, el Teatro Independiente Popular, nacido en la Universidad Nacional, y el Teatro Libre, conformado por actores egresados de los anteriores y de escuelas de teatro. Así nació el Teatro Libre de Bogotá.

Poco a poco, en un trajinar ininterrumpido, el grupo ha ido encontrando formas de expresión nuevas y vigorosas que reflejan las características fundamentales, los anhelos más sentidos y las luchas heroicas de nuestro pueblo. Cada una de sus obras, desde “La Verdadera Historia de Milcíades García” hasta “Los Inquilinos de la Ira”, es un constante avance en su propósito de hacer un arte vivo, hermoso y combativo de, por y para el pueblo.
En año y medio de existencia, puede decirse que no hay lugar importante de la geografía colombiana adonde no se haya hecho presente. Pequeñas y grandes ciudades, aldeas y veredas, sindicatos industriales y agrarios, grandes, teatros como el Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá, el Municipal de Cali, el “Pablo Tobón Uribe” de Medellín o el “Fundadores” de Manizales han sido escenarios para las siete obras montadas hasta el momento.

Su taller de dramaturgia, trabaja permanentemente en la creación de nuevas piezas para el grupo, haciendo con ello un valioso aporte a la escasa dramaturgia colombiana. Jairo Aníbal Niño, el más conocido de los escritores del taller por su larga y brillante trayectoria literaria produjo en el último año tres obras: “El Rescate”, “El Sol Subterráneo” y “Los Inquilinos de la Ira”, obra ésta con la que el Teatro Libre de Bogotá participó en el pasado Festival del Nuevo Teatro, quedando entre los finalistas, y con la cual ha sido invitado al III Festival Internacional de teatro de Caracas para representar a Colombia. Sebastián Ospina ha entregado al Teatro Libre de Bogotá “La Huelga” “Tiempo Vidrio”, y “La Baldosa”, obras que están siendo montadas en la actualidad por el grupo. Finalmente Esteban Navajas, quien acaba de recibir el primer premio de Teatro Casa de las Américas 1976 por su obra “La Agonía del Difunto”.

Veintidós actores dirigidos por Ricardo Camacho e impulsados por un permanente deseo de encarnar de la manera más realista posible la vida de su pueblo, investigan, estudian y se funden con los sectores cuyas luchas diarias representan.

NOTAS EDITORIALES

Abril de 1976.

El MOIR no va al “Tribunal de Garantías”

La siguiente es la carta que la dirección del MOIR envió al Ministro de Gobierno, en respuesta a la invitación que dicho funcionario formulara a nuestro Partido para formar parte del Tribunal Nacional de Garantías:

Bogotá, febrero 4 de 1976
Señor Doctor
Cornelio Reyes
Ministro de Gobierno
E. S. D.

Señor Ministro:

La dirección del MOIR tomó nota de la comunicación que Ud. Tuvo a bien hacerle llegar, con el objeto de que nuestro partido designara un representante suya al llamado “Tribunal Nacional de Garantías”, cuya supuesta función, conforme a las explicaciones del gobierno, será la de colocar a las diversas fuerzas políticas que concurren a las elecciones del abril próximo en igualdad de condiciones y en posibilidades de velar por sus fueros y prerrogativas.

Sin embargo, lo primero que salta a la vista, es que los ciudadanos oficiales en esta materia carecen de sentido mientras se mantenga al país en estado de sitio y se pretenda proseguir la totalidad del debate electoral, o buena parte de él, bajo este régimen de desembozada negación de los derechos democráticos y de las libertades públicas. Los escrúpulos del gobierno no van más allá de guardar las apariencias externas de dejar en el ambiente la impresión de que se colma a todos por parejo de garantías, cuando únicamente gozan de plenas facilidades de organización, movilización, manifestación y difusión de sus tesis y programas las corrientes políticas de la coalición liberal conservadora dominante. Vemos un contraste palpable. A tiempo que el ex presidente Lleras Restrepo y su grupo de seguidores continúa con absoluta libertad desde hace más de un año su campaña, sin interferirles para nada el hecho de que haya o no estado de sitio, nuestro partido se ve sometido a cada paso a los trámites dilatorios o a las abiertas prohibiciones de los funcionarios, todo el cual frena notoriamente la eficacia y agilidad de nuestra acción electoral. Por ejemplo, en el corto transcurso del presente año más de un centenar de militantes del MOIR han sido detenidos en todo el país por adelantar la labor propagandística. En varios municipios, entre lo que vale destacar los casos de Magangué y el El Difícil, las autoridades locales se han dedicado a hostigar sistemáticamente nuestros compañeros, cuando no a prorrogar los decretos de extrañamiento de algunos de ellos. En Bogotá solicitamos hace ya una semana la Plaza de Bolívar para el 9 de abril venidero, a fin de realizar una manifestación pública, y a pesar de que ningún movimiento la había pedido para dicha fecha, esta es la hora en que no hemos obtenido una respuesta definitiva al respecto.

Bajo el estado de sitio y con la evidente parcialización contra las organizaciones democráticas y populares por parte del gobierno, el asiento del MOIR en tan paradójico “Tribunal de Garantías” sólo tendría la melancólica repercusión de calarle durante el proceso eleccionario la etiqueta de igualdad a lo que en el fondo es desigual y discriminatorio.
En tales condiciones no nos es posible aceptar la invitación del Señor Ministro.

Atte,
Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR)
FRANCISCO MOSQUERA
Secretario General

Mano de hierro en guante de seda

Si tomamos en bloque los últimos 30 años de la historia del país, captaremos al rompe, cómo Colombia ha vivido durante este lapso, casi ininterrumpidamente, bajo el estado de sitio. Los 16 años de Frente Nacional, período bautizado por las clases dominantes con el de la “convivencia” o “responsabilidad compartida liberal–conservadora”, se distinguieron porque sus gobiernos recurrieron permanentemente a las facultades extraordinarias y absolutas del artículo 121 de la Constitución. Estas atribuciones de excepción dentro del andamiaje jurídico del régimen burgués–terrateniente pro imperialista prevaleciente, terminaron siendo la norma general y de uso corriente de los mandatarios no sólo para reprimir y someter a las mayorías de la población explotada y discriminada, sino para legislar de manera expedita y extrarrápida sobre todas y cada una de las materias imaginables. La reforma constitucional de 1968 separó los poderes limitados del estado de sitio relativos a la manutención del orden público, de las prerrogativas del Ejecutivo para reglamentar y disponer a su arbitrio lo concerniente a la economía nacional, mediante la innovación de la denominada “emergencia económica”, la misma que López Michelsen utilizó a los días contados de su posesión para conceder mayores privilegios a los monopolios extranjeros, la banca, los pulpos urbanizadores y multiplicar los impuestos al pueblo.

Desde 1968 el artículo 121 de la Constitución se halla, pues, encaminado en lo fundamental a tender los menesteres represivos del sistema, a instaurar la justicia castrense de los sumarísimos consejos verbales de guerra y a restringir al máximo las libertades públicas. La frecuente implantación de los mecanismos propios de la anormalidad institucional por un tiempo tan largo, nos señala más que cualquiera de las otras facetas del caos social, que la oligarquía vendepatria imperante no puede prolongar su reino en Colombia si no a punta de fusil y de las prohibiciones consuetudinarias para tratar de impedir que el pueblo exprese cuando piensa, siente y aspira. A fin de preservar las reglas de juego de la dictadura antipopular y antinacional de la democracia representativa colombiana, los presidentes han procurado suspender la aplicación del 121 en las épocas electorales, para tornar sin falta a él luego de la farándula comicial.
El señor López Michelsen, no obstante haber llegado al Palacio de San Carlos con el respaldo de la más abultada votación liberal–conservadora en los anales del país, tampoco ha escapado a la inclinación fascistoide y antes de un año de ejercicio ya imitaba las andanzas de sus antecesores decretando el estado de sitio y apertrechándose de todas las despóticas facultades con el objeto de sofocar violentamente las reiteradas y justas manifestaciones de descontento del pueblo. Buscando justificar el fracaso político que implica tamaña determinación, el jefe del “mandato de hambre” lo ha pretendido encubrir con el alegato de que el 121 en sus manos únicamente está dirigido a combatir el “delito común” (1). Los centenares de obreros, campesinos y estudiantes asesinados o encarcelados durante el corto tramo de año y medio de vigencia del actual régimen desmienten de manera inobjetable la palabra oficial. El decreto 1533, por ejemplo, ha sido destinado a acallar las protestas y reclamos de las organizaciones y dirigentes populares ante el incremento de la explotación, el costo de la vida, la elevación de los impuestos, la deficiencia de los servicios públicos, la falta de empleo, a través del procedimiento de juzgar y condenar en juicios manejados caprichosamente por las autoridades locales a las personas que osen exteriorizas sus discrepancias por las decisiones económicas del gobierno. Las corrientes políticas distintas al bipartidismo tradicional configuran los blancos preferidos de las disposiciones emanadas de la declaratoria de quebrantamiento del orden público. La primera y más acuciosa preocupación de la minoría oligárquica detentadora del Poder fue siempre la de obstaculizar el desarrollo de los partidos que puedan llegar a amenazar la hegemónica coalición liberal–conservadora. Y de obstaculizarlos no tanto con las armas de la pluma y de la tinta como con las fundamentales del plomo y la pólvora.
El régimen lopista no sólo ha instaurado por ocho meses seguidos el estado de sitio sino que, según se desprende de recientes declaraciones suyas, pretende presidir el debate electoral o buena parte de él, en las condiciones de completa negación de las libertades públicas. Por lo menos la mitad del trayecto de la campaña se ha recorrido ya en semejante situación. El país tiene ante sí el grotesco espectáculo de una pantomima inicua. Las explicaciones del presidente sobre la urgencia de prorrogar el imperio de los decretos de excepción, como una exigencia de la lucha del Estado “contra el delito común” o como una petición clamorosa de los gobernados, hacen la comedia más cómica y la burla más burlesca. Un único objetivo se persigue con todo ello: entrabar la política de las organizaciones y partidos opuestos al régimen. Apenas comenzando el debate, el MOIR y otros movimientos ajenos al liberalismo y al conservatismo han tenido que afrontar las sistemáticas detenciones de cientos de sus partidos por realizar trabajos de agitación de propaganda. A estas agrupaciones que no cuentan con el enorme aparataje de los medios de difusión monopolizados por los partidos oficiales, los funcionarios, debidamente instruidos al respecto desde arriba, les entraban, les dilatan o les niegan sin justificación alguna los permisos para los actos públicos, con lo cual sus posibilidades de preparar con éxito la campaña que concluirá en las votaciones del 18 de abril se han visto notoriamente mermadas.
Una muestra de cuanto venimos denunciando son dos casos singulares que queremos comentar así sea sucintamente. El primero es la circular de la Gobernación de Cundinamarca los alcaldes del departamento en la que se estipula una serie de disposiciones restrictivas para la realización de concentraciones políticas en lugares públicos. Una de ellas dice así: “Será motivo de suspensión inmediata del acto que se empleen frases subversivas contra las instituciones o se incite contra el orden público o contra otros grupos o partidos políticos, ya que esto puede perturbar la tranquilidad ciudadana” (2). Según esto, en las manifestaciones autorizadas por la Gobernación de Cundinamarca estaría prohibido atacar al sistema y combatir otros partidos, es decir, que las únicas reuniones abiertas que podrían permitirse serían las de los diversos grupos de liberalismo y del conservatismo, puntuales políticos del sistema y enemigos declarados de los movimientos revolucionarios. El segundo caso se refiere a la detención del compañero Alonso Berrío, concejal del MOIR de Bello y su condena a 60 días de arresto por la vía del decreto 1533. El indignante atropello en la persona de nuestro más conocido dirigente en aquella población antioqueña, su arbitraria reclusión por un tiempo tan largo, prácticamente por toda la campaña electoral, indica a las claras que la intención del gobierno es la de entorpecer de cualquier modo la labor organizativa y agitacional de las fuerzas revolucionarias que iremos a las elecciones de abril próximo.

¿Por qué entonces asistimos a una contienda cuya reglamentación favorece al enemigo? El MOIR ha abundado en razones al responder a esta pregunta. Nuestra experiencia en las dos pasadas elecciones, la de 1972 y 1974, demostró en la práctica cómo sí, a pesar de los factores adversos y la correlación de fuerzas desfavorable, logramos extender y consolidar nuestro partido combatiendo sin desmayo y utilizando correctamente la participación en la lucha electoral. Ha sido además el mejor instrumento para desenmascarar la farsa de estos certámenes manipulados por las clases dominantes, así como para educar a las masas sobre el carácter profundamente reaccionario y antipopular de las corporaciones por las cuales votan. En síntesis, continuemos en 1976 la línea de concurrir con acierto a la contienda electoral sin dejarnos adormecer por los cánticos en honor a la falsa democracia representativa que acostumbran a entonar los politicastros de las minorías opresoras, especialmente durante los procesos eleccionarios. En idéntica forma lucharemos y exijamos del régimen el respeto a los derechos democráticos y a las libertades públicas, con el criterio de clase y la actitud revolucionaria de que tales derechos y libertades no pueden significar a los ojos del proletariado y el resto de fuerzas sojuzgadas el acomodo vergonzoso dentro de la asfixiante atmósfera de explotación y opresión del imperialismo norteamericano y sus lacayos, la gran burguesía y los grandes terratenientes, sino que unos, y otras representan herramientas para avanzar hacia la meta suprema de la liberación nacional y la construcción de una república auténtica soberana, democrática, popular y en marcha al socialismo.
La carta que la dirección del MOIR envió al Ministerio de Gobierno declinando la invitación que éste hiciera para que integrara conjuntamente con el liberalismo y el conservatismo el llamado “Tribunal Nacional de Garantías”, era la respuesta adecuada frente a la trapisonda que el lopismo ha querido montar con la conformación de dicho tribunal. El señor López Michelsen pretende coronar propósitos que se excluyen entre sí: mantener el estado de sitio y continuar persiguiendo a las organizaciones revolucionarias y populares y a la vez ganarse las palmas como mandatario ecuánime demócrata, que en el debate electoral colmó de garantías tanto a los partidos que lo sustentan como a los que lo combaten. El MOIR no refrendará con su presencia en el mencionado organismo de la demagógica estratagema oficial de seguir adelante con el 121 y al mismo tiempo hablar de imparcialidad y democracia.

Las pesadillas de un ex presidente

En su febricitante y desesperado deambular por todo el país en procura de apoyo a su lánguida candidatura reeleccionista, el ex presidente Carlos Lleras Restrepo decidió hace unos pocos días en tierras de Nariño enfilar baterías contra el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario. Fatigado de su acérrima campaña contra el señor Turbay Ayala, el más peligrosos contrincante dentro de su propio partido para sus aspiraciones de volver a la presidencia de la República, e imposibilitado para combatir al señor López Michelsen, quien lo atajara en 1974 en los mismo intentos de retornar al Poder, el jefe de la “democratización liberal” descubrió, después de trasegar por ciudades, pueblos y veredas, que dentro del ancho caudal revolucionario del pueblo colombiano existía en el MOIR una inocultable amenaza no sólo para sus ambiciones personales inmediatas sino para todo cuanto ha defendido durante sus cincuenta años de actividad política. Al viejo caudillo liberal se le ocurrió presagiar que el MOIR es un movimiento “ en vías de extinción”, lo cual, en plata franca, significaba un abierto desafío que nada raro tendría que terminara siendo consignado en el programa de gobierno del candidato presidencial. A esto se le agrega otro reto: que el liberalismo sacará muchos más votos en relación con los que contabilizaremos nosotros en las próximas elecciones.
Valiente postura la del ex presidente al equipara el eventual resultado de las urnas del 18 de abril entre los guarismos que obtendrá su grupo con los que se registrarán a nombre del MOIR. De antemano queda descartada por nuestra parte la vana aspiración de que en 1976, superemos en el conteo final de papeletas a la “democratización liberal” y aún menos al liberalismo en su conjunto. No únicamente por aquello de que el que escruta elige como decía Camilo Torres Restrepo. Las fuerzas revolucionarias colombianas que han aprendido a desenvolverse y a sacar provecho de las campañas electorales, saben mejor que sus críticos las condiciones de inferioridad que deben sortear con audacia frente a los partidos oficialistas gobernantes en esta clase de eventos democrateros. Empezando por lo que hemos repetido insistentemente: el omnímodo control de los partidos oligárquicos sobre los principales medios de difusión. La proporción entre la capacidad de propaganda y agitación de la coalición liberal–conservadora y la de las tendencias políticas contrarias al régimen no tiene comparación. Sin contar con la radio ni la televisión, al servicio de los intereses prevalecientes, la reacción edita en un solo día tanta o mayor cantidad de publicaciones que lo que pueden financiar sus opositores en un año. La diferencia radica en que la prensa revolucionaria defiende las más caras y sentidas reivindicaciones del pueblo y por ello llega más hondo a la inteligencia y al sentimiento de las amplias masas que son las que al fin y al cabo definirán el rumbo de la historia. Con todo, los recursos del liberalismo y el conservatismo para distorsionar la verdad y prefabricar una opción pública conforme a sus necesidades políticas continúan siendo ilimitados.

Para inclinar la balanza electoral hay otro factor todavía más determinante, como es la influencia decisoría del Estado con su nube de funcionarios venales e inescrupulosos. El gobierno organiza las elecciones, las supervisa y luego escruta. Con el agravante de que esta campaña electoral, según parece, va a desarrollarse bajo el estado de sitio, con el cual el régimen se mueve sin cortapisas de ninguna naturaleza. En estas circunstancias al MOIR y al resto de fuerzas contrarias al bipartidismo tradicional les tocará adelantar su debate en medio de incontable cohibiciones que el ex presidente Lleras silencia cuando baladronea sobre su hipotético triunfo comicial. A la “democratización liberal” no le perjudica el estado de sitio, por el contrario le favorece en la medida que entraba acción de los partidos revolucionarios, con imposiciones de todo tipo, desde los trámites engorrosos para pedir un permiso por una simple reunión hasta las constantes detenciones de dirigentes y activistas con los pretextos más mínimos.

A pesar de todo, estas elecciones llamadas de “mitaca”, no van a ser tan fáciles como dicen imaginárselas los personeros políticos de las clases opresoras pro imperialistas. La situación económica angustiosa de las grandes mayorías, el alto costo de la vida, el desempleo creciente, el fracaso de la engañifa del “mandato claro”, la descomposición social, el incremento de las luchas populares hasta el tope y en una intensidad sin precedentes, las contradicciones internas de la gran coalición gobernante y las divisiones de cada uno de los dos partidos tradicionales harán que la contienda de abril se lleve a cabo dentro de un panorama político muy diferente al de las votaciones de hace dos años. Especialmente el liberalismo, que echa lápiz sobre los 3 millones de electores de 1974, está abocado a sufrir una enorme desinflada. De tal manera que el desafío electoral que no ha formulado desde suelo nariñense la antañona comandancia de la “democratización liberal”, de labios de su más conocido y recalentado exponente, estamos dispuestos a aceptarlo. No faltaba de más. Y vamos a afrontarlo porque por encima de la virtual ventaja relativa de votos que nos imponga el carlosllerismo podremos detectar cuál fuerza marcha en ascenso y cuál comenzó a rodar por la pendiente, si el caduco y desacreditado liberalismo colombiano o la nueva política auténticamente nacional y democrática de las fuerzas revolucionarias colombianas encarnada por el MOIR.

El doctor Lleras tiene a su lado todos los factores de poder y sin oponente visible para esta “mitaca” dentro de su partido le corresponderá llevar a cuestas buena parte del descrédito no sólo de su gobierno, que se distinguió por sus aristas protuberantemente antipatrióticas y antipopulares, sino de los odiados regímenes del Frente Nacional. El liberalismo nada tiene que ofrecerle al pueblo colombiano y mucho menos quien desde sus filas ha gozado como nadie de todas las oportunidades para regir los destinos del país desde los cargos más representativos y vitales de la dictadura burgués–terrateniente pro imperialista. Mueve a la hilaridad el hecho de que al final de medio siglo de quehacer político como jefe prominente de ese partido concluya el ex presidente Lleras que lo que han requerido los liberales para superar su crisis son unos cuantos baños democráticos. La trayectoria de los partidos tradicionales se ha caracterizado por la entrega de la riqueza de la nación al imperialismo y por la política despótica contra las masas trabajadoras. Los troncos viejos y podridos no se dejan enderezar. Los esfuerzos por reencauchar la tétrica imagen y el viejo historial serán fallidos. Nada de ello logrará ya retoñar las marchitas esperanzas. El movimiento de “democratización” se ha dedicado a resucitar en todos los departamentos a unos cuantos personajes muertos en la memoria de las gentes y, con aquella “caterva de vencejos”, piensa rejuvenecer las glorias de un pasado desaparecido para siempre. Cualquiera que contemple sin prevención este cuadro desolador le bastará para apreciar que son las corrientes reaccionarias las fuerzas que en la sociedad colombiana están ciertamente “en vías de extinción”.

He ahí el otro reto que también encaramos: el compromiso trascendente de quién sobrevivirá a quién tras los cambios demanda la historia de nuestros días. El MOIR entero, sus actuales cuadros directivos y su militancia comprenden a cabalidad que la pelea es peleando, así como que la lucha será prolongada y dura y que el triunfo definitivo está distante. Ninguna victoria será gratuita y el éxito de la revolución seguirá dependiendo de la consecuencia con que interpretemos y combatamos por los intereses de la nación y el pueblo colombianos. Nuestro partido continuará su línea revolucionaria, apoyándose en sus propios esfuerzos y en los esfuerzos de las masas, animados por la certeza de que toda fuerza nueva al servicio de una causa justa es invencible.

La UNO: aparato de bolsillo

Aunque en el inmediato pasado hemos redundado en explicar las contradicciones internas que desembocaron en el resquebrajamiento de la Unión Nacional de Oposición, resulta imperativo, al entrar en vigor la campaña electoral, despejar cualquier malentendido que todavía flote en el ámbito político acerca si el MOIR continúa o no formando parte de la UNO. Como hay algunos órganos de expresión que persisten de buena o mala fe en insuflar la imagen de que la UNO sigue funcionando en la misma forma del debate de 1974, con el consiguiente desconcierto que tal enfoque produce en determinados sectores de la opinión, queremos dejar establecido una vez más a través de esta circular que el MOIR no irá con el nombre de la UNO a las próximas elecciones y que ésta de frente de fuerzas aliadas que fue, sólo tiene agónica vigencia en la actualidad como un aparato de bolsillo del Partido Comunista.

La UNO cesó en su papel aglutinante y unitario de diversas fuerzas políticas alrededor de una línea del principio revolucionaria, en el preciso momento en que la mayoría del MAC y el Partido Comunista comenzaron a vacilar entre abrirle una lucha tenaz, clara y efectiva al “mandato de hambre, demagogia y represión” del gobierno lopista, o en estimular ciertas recónditas ilusiones sobre los aspectos que ellos calificaron de “progresistas” y “avanzados” del nuevo gobierno. El MOIR alertó a tiempo que la UNO saldría fortalecida después de su primera prueba electoral si persistía en la defensa consecuente de su programa nacional y democrático, desenmascaraba sin claudicaciones la inmensa estafa del régimen continuista del señor López Michelsen y se regía rigurosamente por las normas democráticas de funcionamiento interno aprobadas en sus dos últimas convenciones nacionales. Ninguno de estos acuerdos de principio fue respetado por el Partido Comunista y, por el contrario, procesión a poner en práctica el ardid de convertir a la UNO en un apéndice suyo, cerrando las puertas al entendimiento mientras de palabra se declaraba farisaicamente partidario de la unidad de las fuerzas revolucionarias. Pero esa clase de astucias jamás darán frutos positivos dentro de la revolución.

Por todas estas razones aclaramos, y lo seguiremos haciendo cuando sea necesario, que el MOIR nada tiene que ver con la UNO ni con las maniobras que tras su sigla trame el Partido Comunista. Por ejemplo, creemos que la delegación del Partido Comunista, presidida por Manuel Bayona Carrascal, que como UNO visitó en audiencia especial al Jefe de Estado y cabeza visible del “mandato de hambre”, le ha prestado un flaco servicio a las corrientes políticas distintas a la coalición liberal–conservadora gobernante y al pueblo en general. La verdad ha sido que la gran prensa le dio especial despliegue a tan inoportuna y rara visita, por decir lo menos. La ocasión fue aprovechada hábilmente por el alto gobierno para hablar de “garantías” cuando es un secreto a voces que éste no piensa levantar el estado de sitio, y sí agudiza la represión e impide en mil formas la libre movilización, reunión y agitación de las fuerzas políticas que le son contrarias y participan en la campaña electoral. El Partido Comunista ha dicho que no concurrirá al llamado tribuna de garantías electorales mientras continuemos bajo la égida del artículo 121 de la Constitución, pero le ha importado el alarde democratero del primer mandatario. Esto es, como lo hemos señalado con otras parecidas inconsecuencias, prenderle una vela a dios y otra al diablo.

Iremos como MOIR a las elecciones que se avecinan, propiciando las alianzas con las agrupaciones políticas patrióticas, democráticas y revolucionarias que estén dispuestas a acompañarnos en la gran pelea por hacer más consciente el descontento del pueblo colombiano contra el fraude continuista de las oligarquías liberales y conservadoras vendidas al imperialismo norteamericano y por organizar a las masas hasta constituir a la larga el más amplio frente único de todas las clases y fuerzas que luchan sinceramente por la liberación, ña soberanía uy la prosperidad de la nación. Para ello hemos propuesto a los revolucionarios y al pueblo en general como base de discusión los diez puntos de la creación del frente, en torno de los cuales adelantaremos nuestro debate electoral y seguiremos batallando después de las elecciones del 18 de abril de 1976.

ESTEBAN NAVAJAS GANA “PREMIO CASA DE LAS AMÉRICAS”

El actor y dramaturgo del Teatro Libre de Bogotá Esteban Navajas, se hizo acreedor a la edición 1976 del “Premio Casa de las Américas”, en el género teatro, por su obra “La agonía del difunto”. El grupo teatral La Candelaria de Bogotá, obtuvo igualmente el galardón con la pieza “Guadalupe años sin cuenta”.

El concurso “Casa de las Américas” fue instituido en Cuba poco después del triunfo de la revolución y desde entonces se celebra anualmente, considerándosele sin duda de gran trascendencia en toda Hispanoamérica, no sólo por la calidad literaria de las obras distinguidas, sino pro ser un certamen que exalta y promueve la nueva cultura latinoamericana, en los campos de la novela, la poesía, el cuento, el teatro, la literatura infantil y el ensayo. Además, “Casa de las Américas”, a través de su revista del mismo nombre ha venido difundiéndose desde hace más de 15 años testimonios políticos y literarios que constituyen expresión del despertar antiimperialista de los pueblos de América Latina. A la versión de 1976 de este premio, fueron enviadas 608 obras y 34 personas de 17 países sirvieron como jurados.

El compañero Esteban Navajas se inició en teatro con el grupo de la Universidad de los Andes dirigido por Humberto Dorado. Inicialmente actuó y participó en la reacción del texto de “Encuentro en el camino”, en 1974. Posteriormente, a partir de la fusión de dicho grupo con el Teatro Libre de Bogotá, Esteban Navajas se incorpora a él y actúa en “La verdadera historia de Milcíades García” y en La Madre” de Bertolt Brecht, bajo la dirección de Ricardo Camacho. Desde 1975 entra a formar parte del Taller de Dramaturgia del Teatro Libre de Bogotá, organizado y orientado por Jairo Aníbal Niño. En el marco de este taller, escribe “La agonía de difunto”, su primera producción.

La obra premiada –que será puesta en escena por el Teatro Libre- narra la invasión de unas familias campesinas al latifundio de un terrateniente, las patrañas y maniobras de que éste se vale para desalojarlos y la astucia y decisión que los campesinos desarrollan para conquistar sus derechos. El vigoroso y vivo realismo del texto y su combativo contenido lo convierten en una expresión más de la floreciente cultura revolucionaria colombiana y latinoamericana.