SE AGIGANTA EL PELIGRO DE INVASIÓN RUSA

Los últimos acontecimientos de la crisis de Polonia han vuelto a colocar sobre el tapete los peligros de una intervención militar soviética para impedir por la fuerza el resquebrajamiento del pacto de Varsovia. Entre los elementos nuevos que influyen en la actual situación sobresalen el fortalecimiento de las organizaciones de los obreros y los campesinos; el predominio, en el seno del gobierno del Partido Unificado Polaco (POUP), de aquellos dirigentes que se muestran favorables a hacer las concesiones y las reformas exigidas por las masas laboriosas, y el ultimátum enviado por Moscú a Varsovia advirtiendo enérgicamente contra cualquier “desviación” que erosione la hegemonía rusa sobre Polonia.
La afrentosa carta de Moscú.

La ininterrumpida cadena de huelgas y movimientos de protesta populares, que se iniciara en junio de 1980 y se conquistara importantes reivindicaciones para la clase obrera polaca, continuó durante todo el primer semestre de este año. En febrero cayó el tercer Primer Ministro en lo que va de la crisis y el cuarto, Jaruzelski, se vio obligado a pedir a “Solidaridad” una tregua de 90 días a modo de respiro para el gobierno, la cual fue aceptada por los líderes sindicales, este acuerdo estuvo a punto de romperse bruscamente, a mediados de marzo, a raíz de los actos de brutalidad policial contra varios activistas gremiales en la ciudad de Bydgoszcz. Los obreros respondieron de inmediato con una huelga de advertencia de cuatro horas, mientras delegados del régimen y de “Solidaridad” negociaban una salida al incidente. El 31 de marzo se llegó a un acuerdo por medio del cual la dirigencia obrera, encabezada por Lech Walesa, suspendió la orden de un paro nacional. Entre los afiliados al sindicato se produjeron enfrentamientos, puesto que muchos de ellos señalaron que Walesa había cedido ante simples promesas del gobierno de que investigaría los hechos de Bydgoszcz. Por esos días se acentuaron los rumores acerca de una posible invasión rusa a tiempo que tropas del Pacto de Varsovia realizaban sus maniobras regulares precisamente en suelo polonés.

Después de la prueba de fuego de marzo, en la que se evidenció un acercamiento entre los principales cabecillas del gobierno y del Partido y de «Solidaridad», las autoridades principiaron a mostrar un tono abiertamente conciliador. A comienzos de abril se comprometieron a reconocer legalmente la organización campesina denominada «Solidaridad Rural» que agrupa unos 800.000 agricultores particulares. Ese mismo mes, Stanislaw Kania, dirigente máximo del POUP, afirmó que «tenemos la voluntad indeclinable de continuar el proceso de renovación social, desarrollar la democracia en el Partido y el Estado, reformar la economía nacional y la vida social». Y refiriéndose al sindicato independiente indicó que se trataba de «una organización de trabajadores que comprenden a millones de personas de buena voluntad, en la cual participan muchos cientos de miles de miembros del Partido». En efecto, cerca del 40% de los militantes del POUP está afiliado a «Solidaridad» y cumple con las tareas que ésta impulsa, lo cual dota a esta federación de un poderío excepcional e impele a la alta burocracia partidista a pensar más de dos veces sus determinaciones respecto al movimiento obrero.

Iniciado junio, el Primer Ministro Jaruzelski presentó al Parlamento un proyecto de ley laboral que garantiza el derecho de huelga de los trabajadores, con lo que se cumplía uno de los puntos principales de los acuerdos de Gdansk de agosto de 1980. Fue entonces cuando el Partido Comunista de la URSS escribió a su homólogo polonés una misiva, firmada por Leonid Brezhnev, que contenía un verdadero ultimátum. La carta reprende a Kania y Jaruzelski por no tomar «medidas prácticas» para combatir «la creciente amenaza contrarrevolucionaria». El documento los socialimperialistas dice que el «serio peligro» que se cierne sobre Polonia «constituye una amenaza a la existencia misma de un Estado polaco independiente». Más adelante se lee: «desde los primeros días de la crisis, juzgamos importante que el Partido resistiera en forma decisiva los intentos de los enemigos del socialismo de sacar ventaja de las dificultades. Sin embargo, esto no se ha hecho. Las constantes concesiones a las fuerzas antisocialistas y sus exigencias han llevado a la retirada del Partido ante la presión de la contrarrevolución doméstica». Y culmina diciendo que «estamos preocupados por el hecho de que la ofensiva de las fuerzas enemigas en Polonia amenaza los intereses de toda nuestra comunidad y la seguridad de sus fronteras …» Tan grosera intromisión en la vida de la nación polaca despertó una ola de repudio entre vastos sectores populares, que vieron en esta carta la referencia más clara a una invasión soviética. Asimismo, se puso de manifiesto la hipocresía de los mandamases del Kremlin, quienes por boca de Brezhnev afirmaron en noviembre de 1968, con motivo del V Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco: «Los Estados socialistas son partidarios de que se observe estrictamente la soberanía de todos los países. Nos pronunciamos resueltamente contra la injerencia en los asuntos internos de cualquier Estado, contra la violación de su soberanía».

Continúa la bancarrota
La polonés y su lacayismo con la URSS se han evidenciado particularmente en la quiebra económica que sufre el país hace ya más de cinco años. Desde cuando los revisionistas instauraron su hegemonía en Rusia, las relaciones entre ésta y la mayoría de los países de Europa Oriental comenzaron a parecerse cada vez más a los lazos existentes entre una potencia imperialista y sus neocolonias. Con los argumentos de la «división internacional del trabajo socialista» y la «integración económica», los nuevos zares sujetaron las economías de varias naciones del Este europeo, entre ellas la de Polonia, a los planes de desarrollo soviético y a las necesidades de Moscú. EL CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica), manejado por los rusos, se puso al servicio de esta política. Lo que prima en el esquema no son lo requerimientos propios de cada economía nacional, sino los de la Unión Soviética, impidiéndose así el curso ascendente, autónomo y armónico de la producción en cada país. Uno de los resultados ha sido, como en el caso polaco, el descuido o el abandono oficial de importantes sectores que por una u otra razón no interesan a la URSS. Ello ha generado la escasez de numerosos artículos de consumo de origen agropecuario e industrial como carne, mantequilla, leche, repuestos, etc.

Con el fin de aliviar un poco la crisis, el gobierno polonés ha recurrido al crédito externo. En la actualidad, la deuda de Polonia con el exterior sobrepasa los 27 mil millones de dólares y este año deberá pagar 4 mil millones en servicio de la misma. Debido a la falta crónica de divisas que padece Rusia, Varsovia obtiene la mayor parte de los préstamos de bancos de Occidente, en especial de Alemania Federal, Inglaterra, Francia y Estados Unidos.

Al clausurarse el congreso del Partido, el Primer Ministro Jaruzelski indicó que este año la deuda externa de su país aumentará en cerca de 3.000 millones de dólares, como resultado de la importación de alimentos y materias primas. Asimismo, advirtió que el ingreso nacional decrecerá en un 15%, aproximadamente.

El sombrío panorama de la economía polonesa tiende a empeorar aún más, sobre todo si se tiene en cuenta que el gobierno se halla comprometido a cumplir con una serie de promesas hechas a «Solidaridad», para lo cual deberá contar con ingentes sumas de dinero. Si la crisis se profundiza, habrá una mayor indisciplina social y un mayor peligro de una intervención militar soviética.

La aguda escasez de artículos de consumo básico, los aumentos de los precios y la negativa del gobierno a elevar los salarios han creado, desde la última semana de julio, una situación extremadamente tensa. A lo anterior se agrega un fuerte racionamiento en los suministros de carne. En numerosas ciudades las masas se tomaron las calles para protestar contra este estado de cosas, a tiempo que «Solidaridad» organizaba paros parciales y movilizaciones a nivel nacional.

VISITA DEL CANCILLER CHINO

Entre el 7 y el 10 de agosto visitó a Colombia el Canciller dela Republica Popular China, Huang Hua, uno de los más destacados dirigentes del Partido Comunista y del Estado en aquel país socialista. Huang arribó a Bogotá en compañía de su esposa, la señora He Liliang; del vicecanciller Pu Shoushang; del subdirector del Departamento de América y Oceanía, Yang Mai, y del subdirector del Departamento de Protocolo de la Cancillería, Cao Yuanxin.

La delegación china adelantó conversaciones y contactos con el gobierno colombiano en los que intercambió opiniones sobre asuntos bilaterales y de interés común. El presidente Turbay y la mayoría de su gabinete, y personalidades de la política colombiana, ofrecieron el 8 de agosto un almuerzo a los visitantes chinos. El mismo día, por la tarde, el Canciller Huang asistió a un agasajo campestre organizado por la Asociación de Amistad Colombo-china. En la mayoría de estos actos Huang Hua estuvo acompañado por el embajador de la República Popular China en Colombia, Zhao Zhengyi.
Del discurso del canciller chino, pronunciado durante el banquete ofrecido en su honor por el ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Carlos Lemos Simmonds, extractamos los siguientes apartes:

Salvaguardar la paz y la estabilidad internacionales nos permite concentrar nuestros esfuerzos para llevar a feliz término la construcción de nuestros respectivos países y elevar el nivel de la vida material y moral de nuestros pueblos. Esto encarna el deseo común de los pueblos chino y colombiano así como de los otros pueblos de los numerosos países tercermundistas. Mas es motivo de inquietud que la actual situación internacional se torne muy intranquila y se presenten convulsiones y tensiones por todas partes. Las contiendas entre las superpotencias y la expansión hegemonista imponen enorme amenaza contra el mundo. De ello la prueba de mayor relieve la constituye la bárbara invasión contra los países soberanos de Kampuchea y Afganistán. La reciente Conferencia Internacional sobre Kampuchea, en la que participaron más de 90 países, exige otra vez que los invasores retiren sus tropas y que se respete a plenitud la independencia, la soberanía, la integridad territorial y la neutralidad de Kampuchea, exigencias estas que reflejan la justa voz de la comunidad internacional y asimismo representan la única y correcta vía para solucionar el problema de Kampuchea y salvaguardar la paz internacional. Hoy han aumentado en el mundo los puntos calientes. Se han agravado las tensiones y agitaciones, incluida la situación en el área del Caribe. Consideramos indispensable que todos los países amantes de la paz y defensores de la justicia cierren sus filas, ejerzan una mayor presión sobre los invasores y den enorme y necesario apoyo a los pueblos en su resistencia a la agresión foránea. Sólo de este modo se podrán frenar los pasos de invasión del hegemonismo y defender la paz mundial. China está dispuesta a hacer esfuerzos junto con Colombia por salvaguardar la paz y la justicia internacional (…)”.

“China es un país socialista en vías de desarrollo y pertenece al tercer mundo. Los Cinco Principios de Coexistencia Pacífica preconizados y practicados por el Gobierno y el pueblo chino bajo la dirección del presidente Mao Zedong y el primer ministro Zhou Enlai se han convertido en normas de relaciones internacionales universalmente reconocidas por la comunidad internacional. China, fiel a su convicción, no intervendrá jamás en los asuntos internos de otros países, no cometerá ningún acto que perjudique los beneficios de otros ni por ser poderoso atropellará a los débiles. Chino no tiene instalada ninguna base militar ni ha enviado ningún soldado al extranjero, no pretende estableces esferas de influencia en ningún lugar del mundo. El pueblo chino está determinado a hacer, junto con el pueblo colombiano y todos los pueblos amantes de la paz y sostenedores de la justicia, contribuciones a la sublime causa del progreso de la humanidad y de la paz mundial”.

COMUNICADO DEL FUP SOBRE EL BÁRBARO ASESINATO

Bogotá, junio 4 de 1881
En la tarde del lunes 18 de mayo, un campesino del lugar encontró botado en una rastrojera de Santiago Berrio, caserío distante tres kilómetros de Puerto Triunfo, Antioquia, el cadáver de Oscar Restrepo Hurtado, concejal del MOIR en este municipio. Sin uñas, sin lengua, cubierto de excoriaciones, con varios balazos en la cabeza y desfigurado por completo, el cuerpo presentaba señales inequívocas de que el compañero había sido salvajemente torturado. A pesar de que los sicarios actuaron con sumo sigilo, todo indica que los autores del sádico crimen fueron elementos de los aparatos de inteligencia del Estado. Desde hace rato el Magdalena Medio viene siendo militarizado gradualmente y en las últimas semanas han ido apareciendo allí sujetos extraños que esconden su identidad, y bajo la mirada complaciente de las autoridades se mueven a sus anchas en diferentes tipos de vehículos, indagando por los luchadores populares más reconocidos, especialmente por los activistas del MOIR. La misteriosa desaparición de Oscar Restrepo, ocurrida el viernes anterior, coincide según el testimonio de algunos de los pobladores de la localidad, con el notorio merodeo de dichos agentes secretos. Por los antecedentes de la sistemática persecución, los métodos utilizados, los brutales suplicios y demás marcas inconfundibles, así como el carácter netamente político del homicidio, no hay duda de que el directo responsable del mismo es el gobierno, que, a través del Ejército y del resto de instituciones armadas, apela a la violencia para estrangular el descontento del pueblo e impedir el sostenido avance de los partidos auténticamente revolucionarios.

El vandalismo de que fuera víctima el dirigente del MOIR no se trata de un hecho aislado. La lista de las personas vejadas, desaparecidas y muertas por la acción oficial en Colombia no se queda atrás de las que ostentan las satrapías militares del cono sur del Hemisferio. Debido a ello, el mandato turbayista, no obstante ufanarse de su índole civil y de origen comicial, tiene ganada, en el interior y en el exterior, una bien merecida fama de tiránico. Ante atrocidades como las denunciadas, cuán sarcásticas suenan las palabras del presidente, quien acaba de proclamar en Armenia que aspira para su período la distinción de que se le considere “la edad de oro de las garantías ciudadanas”. Y recalcó: “Que nadie sea perseguido, como nadie lo ha sido, por razón de su credo político (…); que los ciudadanos que dentro del marco de la constitución y de la ley quieran participar disputándose el favor de la opinión nacional, puedan hacerlo rodeados de las garantías que los miembros del gobierno estamos obligados a proporcionarles”, etc.

¿Cuáles garantías?, Oscar Restrepo era por segunda ocasión concejal de Puerto Triunfo. Su labor militante consistía en propagar las concepciones y los programas de la revolución, en organizar a las masas populares y apoyarlas en sus justos requerimientos, en señalar los desafueros del despotismo y las traiciones del oportunismo. He ahí compendiadas las más protuberantes infracciones que pagó con su vida. ¡Tal el artificioso funcionamiento de la actual democracia colombiana! Mientras los protagonistas de la coalición liberal-conservadora dominante disfrutan de prebendas monetarias y políticas, otorgadas a manos llenas por diversos órganos del Poder, las agrupaciones representativas de obreros y campesinos han de exponer su integridad y la de sus adherentes si desean llevar a cabo las tareas partidarias y expandir sus filas.

Las dulzonas promesas de imparcialidad de los mandatarios y las consabidas fórmulas democráticas de la Carta no pasan de ser meros formalismos, con los que se guardan las apariencias de que en Colombia existen idénticas oportunidades para la actividad pública de la minoría privilegiada y de la mayoría oprimida. Las libertades consagradas en el papel enmascaran la inclemente dictadura contra las masas trabajadoras. ¿Cómo hablar de garantías y condiciones iguales cuando, en vísperas de unos sufragios, las fuerzas represivas, para amedrentar a sus oponentes, masacran a mansalva, sin dar la cara y de manera tan bárbara a destacados voceros de los pobres de las regiones olvidadas?

Así resultan más que explicables las altas votaciones y la hegemonía que mantienen los dos partidos tradicionales en vastas porciones del territorio patrio.

Como quiera que el CAES, el tenebroso cuerpo encargado de reprimir la extorsión y el secuestro, se ha mostrado particularmente activo en aquellas zonas de Antioquia, que no se vaya a pretextar que Oscar Restrepo estuvo involucrado en proyectos de semejante jaez. Nadie, sin mentir, podrá sostener que el MOIR lo haya retenido o violentado para sacarle un peso, sencillamente porque sus métodos de lucha son contrarios por principio a tales modalidades. Tanto sus finanzas como sus batallas contra las clases expoliadoras vendidas al imperialismo dependen del respaldo consciente y organizado del pueblo, único recurso verdaderamente inobtejable e invencible.

La suerte corrida por Oscar Restrepo pesa como una condena sobre la cabeza de quienes persistan en refutar los dictámenes del régimen. Los integrantes del Frente por la Unidad del Pueblo alertamos al país sobre las graves repercusiones del atroz asesinato. Cada vez más la reacción recurre a inicuos expedientes intimidatorios, justificándolos con bajos ardides y calumnias contra sus contrincantes. Nosotros combatimos porque los inmensos sectores populares, incluidos los industriales y comerciantes que contribuyen al progreso de la nación, conquisten un ambiente para trabajar en paz y libres del sojuzgamiento externo y de las coacciones internas. No somos nosotros los que queremos ensangrentar a Colombia. Hemos puesto las víctimas, no los verdugos. Por eso exigimos que se atrape a los culpables de las torturas y la muerte de Oscar Restrepo y que sean castigados ejemplarmente. Conminamos al gobierno para que se pronuncie públicamente sobre los cargos que le estamos formulando, si es que tiene algo que decir.

En todo caso el triunfo definitivo de la clase obrera y sus aliados no podrá ser impedido con las artes del crimen. La revolución revive con sus mártires y los venga venciendo.

FRENTE POR LA UNIDAD DEL PUEBLO (FUP)
Consuelo de Montejo, del MIL
Jaime Piedrahíta Cardona, de ANAPO
Francisco Mosquera, del MOIR
Álvaro Bernal Segura, de ANAPO
Avelino Niño, del MOIR
Enrique Molinares, del Movimiento Unitario Liberal
Enrique Hernández, del Movimiento Insurgencia Liberal
Germán Pérez Ariza, del MIL
José Zamudio, del MIL

EMPIEZA LA CAMPAÑA

Con una serie de masivos actos públicos en los principales municipios de la región del Magdalena Medio, el Frente por la Unidad del Pueblo dio comienzo a la contienda electoral, la que se llevará a todos los rincones de la patria y agitará el programa revolucionario con el que se ha comprometido. La candidata presidencial del Frente y dirigente del MIL, Consuelo de Montejo, encabezó la comitiva del FUP; la acompañaron Jaime Piedrahíta Cardona, líder nacional de Anapo Revolucionaria, y Carlos Valverde, y Marcelo Torres, dirigentes del MOIR.

En todos los lugares en los que se hicieron presentes los oradores del FUP, las gentes manifestaron su simpatía y su respaldo a los postulados antiimperialistas y antioligárquicos enunciados por Consuelo y demás camaradas.

Entre el 31 de julio y el 2 de agosto se realizaron concentraciones en La Dorada, Fresno Puerto Boyacá, Puerto Triunfo, La Sierra y Puerto Berrío. Además de los dirigentes nacionales, hicieron uso de la palabra en los diferentes actos, a nombre del MOIR, Álvaro Bedoya, Eduardo Muñetón, Fernando Guerra, John Ospina, Antonio Murcia y Luis A. Acevedo.

En Puerto Triunfo, Antioquia, se llevó a cabo un emocionante desfile en memoria de Oscar Restrepo, recientemente asesinado por esbirros del régimen. Consuelo marchó a la cabeza de centenares de personas hasta el cementerio local, donde fue depositada una ofrenda floral, en la tumba del camarada sacrificado. En todas las manifestaciones, los representantes del FUP expresaron su condena al abominable crimen.

En varios de los sitios visitados, consuelo intercambió opiniones con integrantes de las masas populares y se informó sobre sus problemas cotidianos. Conversó con pescadores en La Dorada y Puerto Salgar, con trabajadores del cemento en Puerto Boyacá y La sierra y con labradores y colonos de las laderas del Magdalena.

Revolucionarios Norteamericanos: «NOS CONSIDERAMOS CAMARADAS DE TODOS LOS PATRIOTAS COLOMBIANOS»

Uno de los aspectos menos conocidos de la sociedad norteamericana es el trabajo revolucionario que llevan a cabo los obreros, los estudiantes, los intelectuales y en general las gentes progresistas. Sin embargo, desde la época de las protestas masivas contra la guerra de Vietnam, entre 1965 y 1972, en los Estados Unidos son cada vez más comunes las manifestaciones de inconformidad con el sistema imperante, que atraviesa por una de las peores crisis de su historia en un momento en que la Unión Soviética, armada hasta los topes, inicia su ofensiva estratégica en procura de materias primas, mano de obra barata, facilidades militares, mercados y vías de comunicación en todo el mundo.

La competencia de Europa Occidental y del Japón, por otra parte, ha contribuido también al progresivo debilitamiento de ramas enteras de la economía norteamericana, como es el caso de la industria automotriz, que ha tenido que despedir cerca de 200 mil trabajadores en el curso de los últimos años. Al mismo tiempo, millones de negros, chicanos, puertorriqueños, cubanos, colombianos y miembros de muchas otras minorías nacionales de quienes depende un buen porcentaje de la producción agrícola y fabril del país, se han aglutinado en diferentes organizaciones de masas para combatir la discriminación racial, los bajos salarios y la ausencia de derechos democráticos. En estas circunstancias, algunos partidos políticos que buscan orientarse por un programa marxista-leninista han salido a la luz pública, y numerosos grupos independientes de obreros, periodistas, académicos y profesores universitarios, dispersos en varias ciudades, han multiplicado sus campañas de solidaridad con la lucha de los pueblos del Tercer Mundo.

Unos de estos grupos, radicado en Los Ángeles, en la Costa Pacífica de los Estados Unidos, edita desde hace algunos años una revista trimestral con el nombre de Colombia Report, en cuyas páginas se difunden las luchas del pueblo colombiano y las actividades de nuestro Partido. Un miembro del equipo de redacción, Raúl Fernández, profesor de economía en la Universidad de California, visitó recientemente a Colombia, por tercera vez desde 1975, y concedió a Tribuna Roja la siguiente entrevista:

¿Cuándo, cómo y por qué fundaron ustedes la revista?
Colombia Report nació como una iniciativa de varios ciudadanos norteamericanos vinculados a distintos centros universitarios de California; iniciamos labores hace tres años con un tiraje aproximado de 600 ejemplares y procuramos hacer una publicación dirigida principalmente a estudiantes, profesores, investigadores y periodistas especializados en la problemática en América Latina, aunque también vendemos suscripciones en sindicatos, partidos políticos y medios de comunicación. Nuestro objetivo es fomentar la solidaridad con la batalla que libran las naciones oprimidas del mundo contra las dos superpotencias, los Estados Unidos y la Unión Soviética, y en este sentido estamos desarrollando un trabajo informativo sobre luchas populares en Colombia y hemos escrito artículos de fondo sobre cuestiones económicas y de política internacional. Próximamente vamos a publicar una investigación sobre el agro colombiano, y en los números siguientes esperamos aumentar el tiraje, ampliar nuestro radio de acción y dar a conocer materiales que, junto con otros compañeros, hemos elaborado sobre México, Cuba y República Dominicana.

¿Cuál es la situación actual del movimiento obrero y de las fuerzas marxistas en los Estados Unidos?
Por muchos motivos, la conciencia del movimiento obrero norteamericano, en este momento, es mínima. Esto se explica entre otras cosas porque la explotación despiadada a que están sometidos los países neocoloniales por parte del imperialismo yanqui, particularmente en América Latina, ha permitido que los cartels dispongan de multimillonarias sumas de dinero para sobornar a algunas capas privilegiadas del proletariado estadinense y para mantener a las demás en el atraso, la apatía y el escepticismo. Las confederaciones sindicales han caído en manos de grandes y pequeñas camarillas de dirigentes corruptos, que constituyen verdaderas mafias vinculadas a los organismos del gobierno, a los magnates de la industria y a los dos partidos tradicionales. El caso del sindicato nacional del magisterio, que hace unos años otorgó un empréstito de 100 millones de dólares a la ciudad de Nueva York, es apenas una muestra al respecto.

No obstante, en el movimiento obrero de los Estados Unidos siempre han existido sectores importantes que se han negado a claudicar ante los monopolios. Un ejemplo reciente lo dieron 165 mil mineros del carbón que en 1978 realizaron una huelga de varios meses, paralizando la producción y el transporte d este mineral en todo el país. Los braceros de los puertos, los asalariados agrícolas de California, la Unión de Trabajadores Agrícolas de Texas y otras organizaciones similares también han emprendido valerosas protestas.

En cuanto a las fuerzas políticas de izquierda hay que señalar, en primer término, por orden de antigüedad, al Partido Comunista pro-soviético de los Estados Unidos, una agrupación que en sus orígenes sostuvo batallas revolucionarias pero que se disolvió lánguidamente, en 1944, bajo el embate liberal y reformista de Earl Browder.

Sus restos padecieron las consecuencias de la persecución oficial de la “caza de brujas” durante la época del macartismo, y hacia 1960 sólo había unos pocos militantes que por lo general operaban clandestinamente en frentes amplios, o camuflados dentro de las filas del Partido Demócrata. Hoy en día el revisionismo es una colectividad hipotecada a la política del Kremlin y con muy poca audiencia ante la clase obrera, y cuya principal actividad de prensa consiste en repetir los despachos de la agencia Tass sobre el desarme y la distensión.

Desde mediados de la década del sesenta, sin embargo, y bajo la influencia de la polémica chino-soviética, en Norteamérica surgieron numerosos grupos de orientación marxista-leninista. El más importante de ellos fue el Progressive Labor Party (Partido Progresista del Trabajo), fundado en 1965, que combatió con bastante éxito por imprimirles un rumbo revolucionario a las manifestaciones estudiantiles contra la guerra de Indochina, durante los gobiernos de Jonson y de Nixon. El PLP fue el primer destacamento en romper con las tesis revisionistas de la Unión Soviética, en clarificar el problema de la participación en elecciones y en crear una corriente maoísta en los Estados Unidos, que llegó a tener varios miles de militantes. Por errores de infantilismo de izquierda, en 1969 se escindió en varias tendencias, muchas de las cuales conformaron después el núcleo inicial de las tres principales organizaciones que se reclaman marxistas–leninistas en la actualidad: el Partido Comunista (ML), el Cuartel General Revolucionario de los Trabajadores y la Liga de Lucha Revolucionaria.

¿Cómo interpretan ustedes el fracaso electoral de Carter y la victoria de Reagan?
En los Estados Unidos la política internacional desempeña un papel definitivo en las campañas presidenciales, y existe allá una especie de tradición nacional que casi siempre reelige a los primeros mandatarios cuando el país se encuentra en crisis en el exterior. En las elecciones pasadas las cosas sucedieron al contrario por primera vez desde 1932, y el triunfo del lado de los republicanos.
Es apenas natural que ciertas consideraciones internas, como la inflación y el desempleo, hayan contribuido a la derrota fulminante de Carter en la mayoría de los Estados de la Unión. Pero lo que inclinó la balanza a favor de Ronald Reagan fueron los errores y vacilaciones de su antecesor en el manejo de la situación mundial. Durante el cuatrienio de los Derechos Humanos la Unión Soviética consolidó sus esferas de influencia en el Sureste Asiático, invadió Afganistán, sentó sus reales en América Central y reafirmó sus puestos de dominación en el Caribe, Angola, Etiopía, Yemen del Sur y Medio Oriente, al tiempo que cercó de alambras la frontera con Polonia.

En estas condiciones no es extraño que un hombre como Reagan representara mejor los intereses, los anhelos y las aspiraciones revanchistas de los monopolios yanquis, que terminan llevándolo a la Casa Blanca para que afilara de nuevo las espuelas del águila imperial.

Su programa de gobierno pretende restablecer los viejos privilegios y prerrogativas de que gozaban los Estados Unidos en el mundo de la última post-guerra, para ello se propone aumentar el presupuesto militar en un 67% durante los próximos 6 años, disminuir los gastos de asistencia pública y aprobar una reducción de impuestos que beneficia ante todo a las grandes corporaciones y al capital financiero. Sobra decir que ninguna de estas medidas podrá detener la decadencia del imperialismo norteamericano, ni las luchas de liberación nacional en Asia, África y América Latina.

¿Cuál es la realidad sobre las minorías nacionales, y en qué consiste el problema de los trabajadores indocumentados?
Incluidos los negros, dueños de tradición de lucha propia en muchas regiones del país, en los Estados Unidos hay decenas de millones de inmigrantes que provienen de todas partes del mundo, especialmente de Latinoamérica, y que subsisten en condiciones infrahumanas de vida, realizando trabajos mal remunerados que los obreros norteamericanos se niegan a hacer. Ya desde los años veinte México se convirtió en la fuente principal de mano de obra barata para empresas agroindustriales del sureste de los Estados Unidos. Luego llegaron oleadas de puertorriqueños, cubanos, dominicanos, haitianos, colombianos y de otras naciones del Continente. Algunos entran de manera legal, con sus papeles en regla, pero miles atraviesan la frontera sin permiso de las autoridades, acosados por la necesidad de ganarse el pan a cualquier precio.

Hay que señalar que el trabajo de estas personas, legal o ilegal, beneficia enormemente a la economía norteamericana, que no tiene que gastar ni un solo centavo para levantar y preparar a estos. “obreros cautivos”, a quienes por lo demás tampoco retribuye con ningún tipo de prestaciones sociales. Es la misma estructura económica del capitalismo monopolista la que crea estos fenómenos de desempleo y obliga a los pueblos a emigrar en masa. Los trabajadores nativos de los Estados Unidos, al igual que sus hermanos de clase provenientes de todos los países del mundo, son las víctimas de este sistema, aunque también serán sus sepultureros.

EL FUP POSTULA A CONSUELO

En un nutrido acto público, celebrado en el Concejo de Bogotá, el pasado 19 de junio, el Frente por la Unidad del Pueblo (FUP) lanzó la pre-candidatura presidencial de la destacada dirigente del movimiento Independiente Liberal (MIL) y Concejal de Bogotá, Consuelo de Montejo. A la proclamación asistieron centenares de dirigentes populares de los barrios de la capital, en representación de las distintas fuerzas que integran el Frente.

En la tribuna estuvieron acompañando a Consuelo de Montejo: Jaime Piedrahíta Cardona, dirigente nacional del FUP, y Álvaro Bernal Segura, representante a la Cámara por la Anapo Revolucionaria; Francisco Mosquera, Marcelo Torres, Avelino Niño y Carlos Valverde, del MOIR; Enrique Hernández, de Insurgencia_Liberal; Germán Pérez Ariza y José Zamudio, del MIL.

Jaime Piedrahíta Cardona dio lectura al mensaje del FUP en el que se sustenta la exaltación del nombre de Consuelo. Posteriormente, la precandidata hizo uso de la palabra aceptando su nominación.

Previo al evento del Concejo se efectuó en las dependencias del diario El Bogotano una reunión de la dirección nacional del Frente, en la que se acordó la convocatoria del IV Foro del FUP en Cali el próximo 14 de noviembre. Allí se reiterarán los principios que rigen la actividad del Frente, a saber, el programa revolucionario, las normas democráticas de relación y funcionamiento y el no alineamiento. Igualmente se decidieron un plan nacional de giras, una campaña de finanzas y la apertura de comandos.

El Frente por la Unidad del Pueblo inicia de esta manera su batalla electoral, que abarcará todas las regiones del país y que arrancará a finales de julio por el Magdalena Medio. La comitiva del FUP estará encabezada por Consuelo de Montejo, Jaime Piedrahíta Cardona y demás dirigentes de los partidos de coalición.

Estractos del Discurso de Consuelo: «LA REVOLUCIÓN NO SERÁ PARA CAMBIAR UN AMO POR OTRO»

Con profunda emoción he escuchado el manifiesto que se acaba de leer, en el cual un sector de la izquierda colombiana propone mi nombre como precandidata a la presidencia de la República y como bandera de protesta, oposición y cambio. Como simple soldado que soy de los sectores marginados y oprimidos, de los que no tienen voz, ni poder, ni dinero, acepto esta postulación con todos sus derechos y todas sus responsabilidades; no tengo aspiraciones personales y sé que esta campaña no va a traerme honores diferentes de ser el vocero de un pueblo perseguido que se debate entre el caos, la represión y la ignominia (…).

Pero la historia y el cambio no se hacen sin lucha, y yo he sido una luchadora de toda una vida, que no retrocede ante los fracasos, y las derrotas solo me dan nuevos ánimos para continuar la pelea en la cual el pueblo colombiano está comprometido para su independencia total.

Mi nombre no es más que una propuesta a todas las fuerzas revolucionarias y patrióticas de la izquierda colombiana para que se ponga en discusión, junto a otros, para tratar de lograr una unidad, pero una unidad que piense en Colombia (…) No se puede hacer una revolución con la bandera de cambiar un amo por otro y en detrimento de la soberanía nacional.

Si así lo entienden otros sectores, bienvenidos, pero si sólo quieren usar el nombre de la revolución para vender la idiosincrasia y el territorio colombiano a otra potencia, me permito manifestarles que estaremos alerta y no permitiremos que se sacrifiquen los cóndores colombianos en beneficio de una lucha que no es la nuestra, y donde la voracidad por el poder y el dinero han llevado a esos imperialismos al camino de la autodestrucción (…).

Quiero darles las gracias por esta deferencia a compañeros de lucha como Jaime Piedrahíta Cardona, gran capitán de Anapo Revolucionaria, quien ha sufrido en carne propia toda la sevicia de quienes quieren mantener el país como un privilegio de las minorías.

Pueden estar seguros de que al aceptar lo hago como soldado, y como soldado estaré al frente de ustedes con todas sus consecuencias hasta el final, o hasta que ustedes mismos me liberen de la responsabilidad.

Aprovecho la ocasión para tenderles la mano a todos los colombianos y a otros sectores de la izquierda que quieran un cambio, pero un cambio revolucionario con mano fuerte.

Buscamos la unidad de todas las fuerzas de la izquierda del país, y mi nombre podría ceder el paso a otro en cualquier momento, en busca de esa aglutinación. Pero quiero aclarar, que mi posición será firme hasta el final, si quienes no quieren la unidad interponen otros intereses a los nacionales.

El llevar sobre mis hombros la responsabilidad de la pre-candidatura de la izquierda colombiana a la presidencia de la República es un honor que cuesta, y que lo haré respetar por todo el territorio nacional, pues no es mi voz la que hablará, sino la voz de ustedes, de los que gritan cambio, y piden justicia pero con la bandera colombiana en las manos.

¡CON CONSUELO, UNIÓN DE LOS OPRIMIDOS!

Nosotros, el Frente por la Unidad del Pueblo, hemos tomado la decisión de presentar a las clases democráticas en general, el nombre de Consuelo de Montejo como la mejor reserva con que, a nuestro juicio, cuenta la izquierda colombiana para librar la batalla electoral que se avecina. Sus méritos hablan por sí solos. El respaldo que constantemente ha brindado a las luchas de las masas desposeídas y oprimidas; la intrépida defensa de los derechos democráticos y las libertades públicas que ha pagado incluso con la cárcel, la denuncia de los latrocinios y arbitrariedades del régimen que ha promovido durante años, y el odio con que la denigran desde las esferas más reaccionarias y oportunistas, son algunos de los relevantes atributos de su trayectoria rebelde y que en definitiva nos han convencido para postularla.

Sin embargo, debido a que queremos escuchar la opinión de organizaciones y personas no ligadas todavía a nosotros pero que combaten a los opresores, deliberadamente lanzamos la pre-candidatura presidencial de Consuelo de Montejo a manera de propuesta, con miras a cuajar un frente más amplio. En consecuencia convocamos el IV Foro del FUP para el próximo 14 de noviembre, en la ciudad de Cali, en donde examinaremos los resultados de las diligencias unitarias y refrendaremos las resoluciones atinentes a la participación en los comicios.

A pesar del descarado manipuleo de los sufragios por parte de las clases dominantes y de no hacernos ilusiones electorales, las fuerzas revolucionarias habrán de sacar en la campaña el máximo provecho a las mutaciones favorables de la situación y a los percances crecientes de sus adversarios. Por la manifiesta gravedad, la presente coyuntura no tiene paralelo en los anales de la nación. Salvo el gobierno y el pequeño círculo de beneficios, que se empecinan aún en pintar de color el sombrío panorama, nadie ignora ni niega el caos reinante. Para captarlo basta posar la vista sobre cualesquiera de los ámbitos económico, político y social, sin necesidad de excavar, puesto que la descomposición está ya a flor de tierra. Lo que antes era del conocimiento exclusivo de los destacamentos avanzados, hoy comienza a tornarse evidente para el grueso de la población. Lo pregonan a gritos la bancarrota de la industria y de la agricultura, el descenso de las exportaciones, el multimillonario déficit fiscal, las miasmas de la corrupción administrativa, la insoportable carestía, el hambre, la miseria y el resto de lacras propias de esta sociedad oligárquica, sujeta a la inclemente explotación del imperialismo norteamericano. En medio de tantas privaciones del pueblo, la agudización de la crisis trae, no obstante, el aspecto altamente positivo de que las condiciones varían cada vez más en pro de las profundas transformaciones que venimos propugnando y desvirtúan los embelecos de la reacción.

Los datos acerca de la quiebra de decenas de factorías y del drástico recorte del área de los cultivos ponen al descubierto, cual ningún otro fenómeno reciente, el hecho incontrastable de que el país no conseguirá reavivar realmente la producción nacional hasta cuando no arranque de raíz los asfixiantes impedimentos que se yerguen contra ella. Tal contradicción terminará por precipitar inevitablemente la revolución colombiana.

Resulta irritante, por decir lo menos, achacar las dificultades de las empresas a las modestísimas reivindicaciones sindicales de los obreros, a quienes se les escatima el pan y se les prodiga el palo, mientras el imperialismo recibe incontables franquicias para invertir a sus anchas, saturar el mercado con sus géneros, controlar y encarecer los suministros de materias básicas, maquinarias, repuestos, etc., todo en detrimento de los fabricantes criollos, y mientras se absuelve a las traidoras sanguijuelas del capital financiero que, a través de la regulación del crédito, los elevados intereses y miles de ardides más, arruinan y someten a las industrias. Con uno u otro matiz esta ha sido la farisaica postura de los candidatos abiertos o tapados de la coalición gobernante.

Nosotros condenamos a los responsables del atraso y a los impostores de las mayorías trabajadoras. Llamamos a la unidad por la salvación y prosperidad de Colombia, cuyas crónicas dolencias reclaman claros y precisos cambios revolucionarios. Con las soluciones reformistas de las camarillas dirigentes de los dos partidos tradicionales, coreadas por los oportunistas de todos los pelambres, el país no saldrá de la postración ni dejará de ser un mero botín de los monopolios extranjeros y de los intermediarios vendepatria. Y el despotismo continuará pavoneándose con o sin ropaje republicano.

Urge suprimir el saqueo de los consorcios imperialistas y la extorsión de los pulpos financieros, principales factores de nuestro estancamiento económico; rescatar y utilizar racionalmente los recursos naturales, obtener plenamente la soberanía y la autodeterminación de la nación; apoyar sin reservas a las masas laboriosas de la ciudad y el campo para que puedan desplegar a cabalidad sus infinitas aptitudes en las tareas materiales y espirituales del desarrollo y crearles también a los empresarios y comerciantes no monopolistas una atmósfera que facilite sus aportes correspondientes en esta etapa histórica de la construcción de Colombia. Los sectores parasitarios, que se enriquecen con el agio y la especulación, que impiden el progreso y que son sólo una ínfima minoría, deben ser confiscados mediante la entrega de los latifundios ociosos a los campesinos que los trabajen y el paso de los otros monopolios al Estado. Pero un Estado diametralmente distinto al actual, el que impondrán todas las clases y corrientes revolucionarias, patrióticas y democráticas como garantía de que las conquistas enunciadas serán llevadas a cabo consecuentemente.

Por eso, en aras de la claridad, insistimos en la unión alrededor de un programa revolucionario y no de una componenda reformista; de unas normas democráticas de relación y funcionamiento que proscriban las imposiciones arbitrarias de unos aliados sobre otros, y del no alineamiento, contrapuesto a las estratagemas del social imperialismo y sus agentes que pretenden valerse de los anhelos de emancipación de los pueblos para subordinarlos a la hegemonía soviética. De acuerdo con estos tres principios reiteramos el ánimo de buscar el entendimiento con quienes deseen coordinar sus esfuerzos con los nuestros en la brega por transformar a Colombia.

Con Consuelo, ¡Unión de los oprimidos contra los opresores!

FRENTE POR LA UNIDAD DEL PUEBLO (FUP)
Jaime Piedrahíta Cardona, de Anapo Revolucionaria.
Francisco Mosquera, del MOIR.
Álvaro Bernal Segura, de Anapo Revolucionaria
Avelino Niño, del MOIR
Enrique Molinares del Movimiento Unitario Liberal.
Enrique Hernández, del Movimiento de Insurgencia Liberal.
Germán Pérez Ariza, del MIL.
José Zamudio, del MIL.

V CONGRESO DE ASA: SE COHESIONA SINDICALISMO INDEPENDIENTE EN ANTIOQUIA

Del 29 al 31 de mayo la Acción Sindical Antioqueña (ASA), fundada en 1961, y con 20 sindicatos afiliados, realizó en Medellín su 5º. Congreso regional al que asistieron 365 delegados bajo la consigna de “por un sindicalismo revolucionario al servicio de los intereses de la clase obrera”. En el evento se oficializó el ingreso de las organizaciones del Frente Sindical Autónomo y se eligió el nuevo comité ejecutivo integrado por Jairo Gutiérrez, Jesús Hernández, Rubén Holguín, Julio César González, Hernán Taborda, Raúl Gallego, Rosario Fonnegra, Noe Arango, Jorge Iván Castañeda, Elizabeth Zárate y Beatriz Cano.

El discurso de apertura estuvo a cargo de Jesús Hernández, presidente del Sindicato de Vicuña y vicepresidente de ASA, quien señaló: “El congreso que hoy inauguramos es la culminación de un proceso de convergencia y afinidad, vivido con mayor fuerza en los últimos años, y que se concreta ahora con la decisión del Frente Sindical Autónomo de sumar sus fuerzas a las de ASA para avanzar en la construcción de un fortín del sindicalismo revolucionario, con base en la defensa de los principios mínimos que ha resumido el proletariado tras largos años de batallar”. Al referirse a la situación del movimiento obrero colombiano, Hernández anotó: “El sindicalismo independiente se ha abierto paso contra las posiciones traidoras y conciliadoras representadas en la actualidad por el Consejo Nacional Sindical. Ha compendiado en esta experiencia los principios esclarecedores de la unidad revolucionaria, que hacen parte del arsenal ideológico con que cuenta el proletariado en la lucha frontal contra sus opresores; defender los intereses de la clase obrera y el pueblo, aislar a las camarillas de la UTC y la CTC, y practicar la democracia sindical. Nuestra propuesta de unidad, que sólo excluye a los enemigos y traidores, se desarrolla aceleradamente ante los ojos atónitos de los conciliadores que ven cómo se derrumban sus ilusiones de atar el movimiento sindical al carro del oportunismo”. Finalmente, Hernández repudió el régimen antipopular de Turbay y exhortó a avanzar por el camino de los principios revolucionarios, con la seguridad, “de que llegará más temprano que tarde la ocasión propicia para saltar a la ofensiva y capitalizar en favor de los explotados las llamas de la insurrección”.

Al certamen concurrieron delegaciones fraternales de 15 organizaciones de carácter nacional, 18 de Antioquia y 20 ligas campesinas. Jaime Piedrahita Cardona y Enrique Molinares, dirigentes del Frente por la Unidad del Pueblo (FUP), así como la revista norteamericana Colombia Report, enviaron saludos al congreso. En acto especial, la artista Clemencia Lucena hizo entrega a la Federación de tres réplicas de sus pinturas.

Entre las numerosas intervenciones cabe mencionar las de Manuel Mejía, en nombre de los trabajadores de Coltejer; Eliseo Arango, directivo de Sittelecom; Víctor Carreño, de la USO; Emilio Troncoso, por el Sindicato de Pescadores del río Magdalena; Lácides Benítez, por las ligas campesinas del Magangué; Emilio Zea, presidente de la liga campesina de Remedios, y Luis Rodríguez, de la liga campesina de Cerro Grande. El congreso fue clausurado por Agustín González, presidente de Sittelecom, quien habló en representación del Comité Nacional de Solidaridad.

JUSTA MOVILIZACIÓN DE FERROVIARIOS

Como producto de las políticas impuestas por el BID, la crisis de los ferrocarriles llegó a su punto más álgido este mes; no sólo no hay combustible ni repuestos para decenas de locomotoras abandonadas en los patios, sino que a los trabajadores se les debía hasta hace poco la prima semestral y tres quincenas de sueldo, a más del atraso en la cancelación de las pensiones a 11.000 jubilados. Los servicios médicos y cooperativos y el pago del subsidio familiar se encontraban asimismo suspendidos.

El Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Sinatrafer, lanzó el 13 de julio un paro indefinido y llevó a cabo nutridas manifestaciones frente a las oficinas de la administración en todo el país, señalando a los organismos financieros del imperialismo y al gobierno turbayista como los verdaderos responsables de la caótica situación. El cese de actividades terminó el 17 de julio, con la garantía patronal de liquidar la prima y las quincenas de junio.

La Regional Magdalena y un gran número de sub-directivas de Santander, así como las divisiones de Centrales y Antioquia, apoyaron el comité ejecutivo. Los dirigentes de Pacífico y Santander, en cambio, se negaron a dar su visto bueno al movimiento, pretextando que antes de llevarlo a la práctica debía haberse convocado la asamblea nacional. Santander Orellanos, presidente de Sinatrafer, explicó que «Tal argucia no es más que otro sofisma para obstaculizar la lucha, puesto que es en momentos como éste cuando el comité ejecutivo ha de asumir plenamente su papel conductor; las asambleas nacionales no son viables ahora por cuanto convocarlas lleva mínimo unas cuantas semanas y, además, porque resultan muy costosas y hace meses que la empresa no descuenta las cuotas sindicales». Orellanos formuló un llamamiento a las distintas regionales para que se respeten las directrices del comité ejecutivo, conforme a la disciplina sindical y al centralismo democrático.