CONTRA LA REACCIÓN Y EL OPORTUNISMO

1ª. Intervención: 4 de abril (Extractos)

Refiriéndose a Turbay Ayala, Piedrahita señaló: “Nunca en la historia del Partido Liberal hubo candidato presidencial más desacreditado e impopular que el actual. En la calle y en los salones, a cada rato, en forma espontánea, escuchamos la gran carcajada nacional provocada por los gracejos que corren de boca en boca en torno a la vida y milagros del ex concejal de Engativá. El humor de los chistes sobre Turbay está firmemente anclado en la realidad del personaje y del momento político nacional. La fuerza incontestable de estos proyectiles con que el ingenio popular martiriza a Turbay reside en una sola cosa: en que expresa el repudio airado del país no sólo contra la corrupción de las costumbres políticas que él representa, sino también contra la incapacidad y el analfabetismo en torno a los problemas nacionales, que él encarna. Entre todos los candidatos presidenciales, Turbay Ayala representa como ninguno el continuismo, la prolongación, que sería nefasta para Colombia, de los gobiernos del Frente Nacional, en los que unas cuantas familias privilegiadas hacen de intermediarias del capital imperialista y disfrutan de las prebendas del Estado”. Piedrahita continuó diciendo que “por todo los anterior, el país entero repudia la política antipopular y de traición a los intereses nacionales que Turbay representa”. Y puntualizó: “no es difícil, por tanto, vaticinar que el turbayismo en la cúspide del Poder tendrá que afrontar los mismos paros cívicos, las mismas invasiones campesinas, las mismas huelgas obreras, como le sucedió al lopismo, sólo que serán más numerosos y de mayor combatividad”.

Sobre la campaña de Belisario Betancur, Piedrahita Cardona destacó el hecho de que ésta cuenta con el patrocinio de Álvaro Gómez y Misael Pastrana, genuinos exponentes y soportes de los funestos regímenes frentenacionalistas, y, “así se disfrace de nacional, brota y depende de los dictámenes de quienes ya han gobernado el país directamente o tras bambalinas”. El candidato del FUP indicó claramente que “aunque pierda en las urnas el partido conservador, como en 1974, participará, según reza la Constitución, ‘en forma, adecuada y equitativa’ en el próximo gobierno. Ya veremos cómo a Álvaro Gómez o a Pastrana o a Belisario Betancur, o a los tres en resumidas cuentas, les tocará aproximadamente la mitad del gobierno si sale vencedor Turbay. De ahí que el pueblo no debe caer en la vieja trampa del sectarismo liberal-conservador que trata de avivar la oligarquía. Gane quien gane de los candidatos de los partidos tradicionales, seguirán gobernando ‘los mismos con las mismas’, como decía Gaitán”. Luego, Jaime Piedrahita afirmó: “Yo, como antioqueño, recuerdo a Belisario Betancur primordialmente por un hecho muy especial: la masacre de Santa Bárbara. Corría el año de 1963 bajo la administración de Guillermo León Valencia. Los obreros de Cementos el Cairo estaban en huelga, para romperla las fuerzas patronales con el apoyo del gobierno de entonces reprimieron a los obreros a sangre y fuego, dejando un saldo de varios muertos y heridos. El ministro de Gobierno, Eduardo Uribe Botero, había sido socio de la empresa. Y el ministro de Trabajo, que mejor debió llamarse ministro del Capital, era Belisario Betancur. Y fue bajo la autoridad de su Ministerio que las armas oficiales dispararon contra los obreros. Este solo antecedente sería suficiente para descalificar a cualquier político en su aspiración a ser Presidente de la República”.

Acerca de Julio César Pernía, Piedrahita indicó que éste “es una hechura efímera del Partido Comunista de Colombia, principal responsable de la división de la izquierda”. Y más adelante dijo: “A finales de 1976, a la cabeza del sector mayoritario anapista, le propuse a la izquierda colombiana la unidad en torno a un programa revolucionario y un candidato presidencial único. El IV Congreso de ANAPO, de diciembre de 1976, refrendó esta política y propuso mi nombre como precandidato. El señor Pernía apoyó estas determinaciones, no sólo en dicho Congreso sino en más de tres ocasiones, incluido el Primer Foro Unitario de febrero de 1977. Sin embargo, el Partido Comunista, mediante una política de halagos y sobornos, lo sonsacó de nuestras filas y lo nombró candidato, con el deliberado propósito de dividir a la ANAPO y a las fuerzas revolucionarias”. Piedrahita concluyó: “mientras nosotros defendíamos el no alineamiento para facilitar el entendimiento de los partidos y organizaciones de avanzada, el Partido Comunista se empecinaba en exigir matricular el Frente propuesto en la política de la Unión Soviética. Estas fueron las principales causas de la división de la izquierda colombiana”.

“A LÓPEZ LE LLEGÓ LA HORA DE RENDIR CUENTAS”

2ª. Intervención: 28 de abril (extractos)

Jaime Piedrahita aclaró las razones de la tremenda escalada alcista que ha sufrido el pueblo bajo el gobierno de López Michelsen, en los siguientes términos: “La orientación fundamental del funesto cuatrienio que finaliza consistió en favorecer a los grandes monopolios, principalmente norteamericanos, y a sus intermediarios criollos, los capitalistas financieros y los grandes terratenientes, en desmedro de las clases trabajadoras. El sólo hecho de mantener una inflación crónica y proporcionalmente en ascenso configura un formidable negocio para el reducido grupo de grandes potentados, en perjuicio de la mano de obra asalariada, del campesinado en su conjunto, de los artesanos y de los pequeños y medianos industriales y comerciantes. Todas y cada una de las medidas del mandato lopista repercutieron en la elevación del costo de la vida”.

Sobre la reforma tributaria, el candidato del FUP anotó: “la finalidad de ésta se redujo, pues, a engordar los recursos del Estado, pero el equipo técnico y el propio López, para tratar de hacerla grata ante los ojos del país, pregonaron que perseguía favorecer al ‘cincuenta por ciento más pobre de la población’. Tremendo engaño. Aunque el régimen patinó y llevó a cabo varias contrarreformas al decreto inicial, a la postre la nueva tributación trajo un mayor alivio a los monopolios extranjeros y colombianos, multiplicó las cargas a las rentas de trabajo y, en especial, dio preferencia a los impuestos indirectos, multiplicando el gravamen a las ventas, con la cual el pueblo, en última instancia, terminó aportando las partidas para sufragar el déficit oficial, cancelar intereses y amortizaciones de la deuda externa e incrementar el apartado burocrático y represivo”.

Luego de denunciar la política antinacional del “mandato claro” en relación con los recursos petroleros, Jaime Piedrahita tocó el tema de la “bonanza cafetera”. Afirmó: “Nadie se resigna a justificar que las promisorias cotizaciones alcanzadas por el café en los mercados internacionales, se hayan convertido en una catástrofe más para Colombia. Esto se debió a que los detentadores del Poder, una vez más, prefirieron el enriquecimiento de la minoría oligárquica al bienestar general. La mayor parte de la “bonanza” quedó en manos de 15 grandes exportadores privados y del grupo de financistas que controla a la Federación Nacional de Cafeteros”. Para terminar, el candidato revolucionario se refirió a la corrupción e inmoralidad oficiales implantadas por el régimen lopista, a las que no escaparon ni la familia presidencial ni los ministros del gabinete. Piedrahita sostuvo: “López habla mucho de la institucionalización, y verdaderamente el gobierno que agoniza instituyo en cierta forma la comercialización de los estupefacientes, al comprar y legalizar los dólares provenientes de tales actividades delictuosas, es decir, al poner en funcionamiento la llamada “ventanilla siniestra”. Y puntualizó: “A López le llegó la hora de rendir cuentas ante la nación atribulada”.

“LIBERACIÓN NACIONAL, PRINCIPAL OBJETIVO”

3ª. Intervención: Reportaje con Juan Gossaín, 12 de mayo (Extractos)

El dirigente revolucionario resumió, en primer término, los diez puntos del programa nacional y democrático del Frente por la Unidad del Pueblo.

Luego, respondiendo a una pregunta de Gossaín, Piedrahita trató el problema de la dominación del imperialismo norteamericano sobre nuestra patria.

Señaló: “Ahora mismo estamos viviendo las consecuencias del alza de la gasolina, determinación tomada por las compañías transnacionales que saquean nuestros recursos naturales. El alza de la gasolina incide en el alza del transporte de ésta, incide, a su vez, en el alza de los víveres. Ese imperialismo se expresa también en el control que ejerce en todos los centros neurálgicos de nuestra economía; en el control tecnológico; en el cobro de grandes sumas a través del sistema de marcas y patentes; en el condicionamiento de los empréstitos a las empresas públicas municipales, lo que conlleva alzas periódicas de agua, luz y teléfono; en las devaluaciones que le impone a nuestro país el Fondo Monetario Internacional; en la importación de excedentes agrícolas de los Estados Unidos, que distorsionan nuestra agricultura y arruinan y empobrecen a los trabajadores del campo colombiano”.

El candidato del FUP explicó cómo el capital extranjero sólo busca obtener enormes ganancias en Colombia y de qué manera es posible que nuestra nación se desarrolle basándose en sus propios esfuerzos. “Ha existido en el país, dijo, la creencia de que importando capitales va a producirse el desarrollo nacional. Pero la realidad demuestra todo lo contrario. Los Estados Unidos invirtieron en América Latina 7.500 millones de dólares entre 1952 y 1970 y repatriaron 16.000 millones. De 1921 a 1964, las compañías petroleras exportaron combustible por un valor de 2.000 millones de dólares sin dejarle ningún beneficio a Colombia. Por el contrario, nuestro país tuvo que importar, en 1976, más de 200 millones de dólares en derivados del petróleo. Según Planeación Nacional, por cada dólar invertido en Colombia, los Estados Unidos han repatriado seis y hasta doce dólares de ganancia. Además, la historia enseña que nunca una potencia que explota y reprime a los países atrasados los ha sacado de su condición de atraso y de subdesarrollo. Jamás un rico sacó de la indigencia a un pobre (…) El desarrollo de nuestro país tiene que fundamentarse en el autofinanciamiento; en la capacidad de ahorro del pueblo colombiano; en la plena, racional e intensiva utilización de todos nuestros recursos humanos y naturales”.

Acerca de la reforma agraria, Piedrahita Cardona subrayó: “La determinación más importante del nuevo Estado revolucionario será la de realizar, después de obtenida la liberación nacional, una profunda reforma agraria que resuelva el problema del desarrollo agrícola, que le entregue la tierra a los campesinos que la trabajan; que le suministre al país alimentos y materias primas (…) La pequeña y mediana propiedad serán respetadas, protegidas, asistidas y orientadas por el Estado. Este es el paso más trascendental que habrá de dar la república de trabajadores”.

Por último, el dirigente del FUP se refirió a los derechos y libertades del pueblo una vez instaurado el gobierno de las mayorías laboriosas en nuestro país. Indicó que todos los grupos y partidos que coadyuvan a la revolución, estarán representados en pie de igualdad en el nuevo Estado.

Asimismo, indicó que se garantizarán los derechos de organización, movilización y expresión para las masas populares, y de huelga para la clase obrera, así como la libertad de cultos sin discriminaciones.

“MI CANDIDATURA ESTÁ AL SERVICIO DE LA UNIDAD”

4ª. Intervención: 15 de mayo (Extractos)

En su última intervención televisada, Jaime Piedrahita se refirió a tres asuntos de importancia nacional: las continuas explosiones de rebeldía popular contra el gobierno, los patronos y los terratenientes; el movimiento tendiente a recolectar firmas para escoger un candidato único de la izquierda, y el problema de por cuál candidato debe votar el 4 de junio el pueblo colombiano.

Luchas populares

En primera instancia, el candidato del FUP destacó los innumerables paros cívicos llevados a cabo por las masas durante el cuatrienio lopista. Señaló que durantes estos, el pueblo ha puesto en práctica “su inagotable iniciativa, librando la lucha contra el enemigo en casi todos los terrenos y esbozando lo que serán los futuros órganos locales de poder popular”.

Luego pasó a ocuparse de los combates de la clase obrera, afirmando que no hubo en los cuatro años rama de la industria, ni sector oficial, que no presente un balance de aguerridos combates de los asalariados. Hasta los médicos y demás servidores de la salud, con un altivo cese de más de un mes, le dieron una lección de bizarría, decoro y dignidad al país, que nosotros somos los primeros en recoger”. Jaime Piedrahita se refirió a la heroica huelga de los trabajadores petroleros de finales del año pasado, que duró cerca de 70 días. Aseveró: “No obstante el estado de sitio, el toque de queda y la militarización de Barrancabermeja, el gobierno no pudo doblegar el movimiento. Los petroleros demostraron que al proletariado le sobra valor, energía e inteligencia para tomar en sus manos los destinos de la nación y construir una sociedad libre de la explotación del hombre por el hombre. Que esto es así, lo corroboró también la victoriosa contienda de los trabajadores de Indupalma”.

El candidato de los oprimidos hizo un recuento de las batallas libradas por los obreros cementeros, los vendedores ambulantes, los empleados de la Caja Agraria, los bancarios y los maestros. Sobre estos últimos dijo: “Los educadores colombianos, agrupados en Fecode, han reanudado con nuevos bríos la lucha contra el antidemocrático Estatuto Docente, conque el gobierno pretende privarlos de su derecho a la organización y coartarles la libertad de conciencia. Los maestros hacen la exigencia, que debe ser apoyada por todos los colombianos demócratas y progresistas, de un Estatuto Docente elaborado con la participación de Fecode”.

“Además de las anteriores luchas del sindicalismo independiente- prosiguió Piedrahita Cardona- merecen especial mención los esfuerzos de acción unitaria emprendidos por las cuatro centrales UTC, CTC, CGT y CSTC, que gestaron el paro nacional del 14 de septiembre y que en la actualidad se orientan hacia la preparación de una movilización nacional que notifique otra vez a los opresores que los oprimidos no están dispuestos a soportar, como el santo Job, la arremetida alcista con que el mandato de hambre quiere despedirse de los colombianos. Ciertamente, el gobierno ha decretad una nueva alza en el transporte que terminó por caldear el ambiente. Las protestas populares extendidas a nivel nacional contra la medida son justas porque ella configura una exacción más sobre los maltrechos ingresos de las masas. La intranquilidad social que vive el país no es fruto de la actividad de unos cuantos agitadores, como los aseguran los ideólogos del sistema, sino consecuencia de la política reaccionaria y antinacional de las clases dominantes”.

El dirigente del Frente por la Unidad del Pueblo trató a continuación los problemas del campesinado colombiano. Desenmascaro el denominado Desarrollo Rural Integrado, plan impuesto por el Banco Mundial y destinado a perpetuar las relaciones de atraso y explotación reinantes en el agro. Destacó que el DRI “no podía aumentar de ningún modo la producción nacional de alimentos porque partía de conservar precisamente los obstáculos mayúsculos a esta necesidad del país: los grandes latifundios improductivos, una técnica arcaica, la falta de vías de acceso a los mercados, la precariedad de los transportes y la carencia de lugares de almacenamiento para los productores agrícolas. Además, los cacareados créditos de fomento para los campesinos sujetos a este programa tienen intereses mucho más elevados que los préstamos que el Fondo Financiero Agropecuario concede a los grandes propietarios”. Jaime Piedrahita condenó enérgicamente la Ley 6ª de 1975, o Ley de Aparcería, calificándola como “la más regresiva de cuentas hayan dictado las oligarquías contra los pobres del campo”, ya que institucionaliza sistemas de explotación medievales como la prestación de servicios personales y el pago de la tierra en productos.

“El campesinado, en lugar de resignarse sumisamente a este miserable destino, señaló Piedrahita, bien pronto reanudó la lucha contra sus amos seculares. Miles de invasiones, escaramuzas y combates de envergadura han realizado los agricultores de Colombia para tomar por su propia cuenta las tierras de los terratenientes, mantenidas en la más indignante improductividad (…) Multitud de asociaciones, ligas campesinas y organizaciones indígenas han brotado durante este proceso, a la cabeza del cual ha marchado la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, línea Sincelejo”.

Por último, el candidato del FUP denunció la aguda represión que ha padecido la universidad oficial durante el régimen lopista. “En esta campaña persecutoria, la Universidad Nacional, el centro docente más importante de Colombia, ha sido cerrada en cuatro oportunidades y sus predios allanados por la fuerza pública. Recientemente fue cercada con una valla metálica que le da a la antigua Ciudad Blanca el aspecto de un campo de concentración”. Más adelante anotó que “estas medidas hacen parte del Plan Decenal de Desarrollo de la Educación, elaborado según los dictámenes de las agencias financieras imperialistas, cuyo objetivo consiste en restringir la enseñanza pública a favor de la educación privada”. Piedrahita Cardona enumeró varios atentados contra la universidad, tales como los recortes presupuestales progresivos, el alza de matrículas, la eliminación del bienestar estudiantil, especialmente residencias y la reducción paulatina de la población universitaria. “Por eso- puntualizó- desde el comienzo de la actual administración, las masas estudiantiles no han cesado de batallar contra la reforma imperialista (…) Más de30 jóvenes han inmolado sus vidas en esta causa enaltecedora. Pero ningún atropello ha logrado detener la oleada de protestas del estudiantado”.

El problema de la unidad

En cuanto al segundo punto de su alocución, la campaña orientada a conseguir firmas para escoger un candidato único de la izquierda, Jaime Piedrahita declaró: “En aras de la discusión se podría considerar que un movimiento que, no obstante su intempestiva aparición, consigue influenciar a 500 mil colombianos, tras cualquier objetivo político, tendría cauda suficiente para crear una corriente arrolladora. Pero por experiencia sabemos que una cosa es pedirle a un transeúnte que estampe su firma en un papel, y otra convencerlo de que se identifique con un determinado programa revolucionario. De todos modos, como este movimiento lo creemos inspirado en la buena fe de sus integrantes, me permito llamar la atención sobre los siguientes hechos: mi candidatura, como ninguna otra surgió de los anhelos unitarios de las fuerzas revolucionarias y estuvo y seguirá estando al servicio de tales anhelos. Adelanté contactos sin exclusiones de ninguna naturaleza con todos los grupos y partidos opuestos al régimen, para concertar un frente único, regido por un programa revolucionario de liberación nacional.
Para facilitar el entendimiento, un número considerable de agrupaciones nos pusimos de acuerdo en que dicho frente no podía alinearse internacionalmente en torno a ningún centro de poder mundial, lo cual no implica que no apoyemos, en cualquier latitud en que se dé, la lucha de las naciones sometidas por su independencia, la del proletariado internacional por el socialismo y la de los movimientos revolucionarios y progresistas de todos los países”.

El candidato presidencial del Frente por la Unidad del Pueblo señaló luego: “La Revista Alternativa, haciendo la salvedad de sus particulares criterios, se identificó con el postulado del no alineamiento como salida unitaria. Sólo el Partido Comunista se empecinó en la rendición total de los partidos que no comparten sus concepciones, y levantó intransigentemente el principal obstáculo para la unión al exigir el apoyo del Frente a la política de la Unión Soviética, a través del alinderamiento con Cuba”. Y concluyó: “Por nuestra parte, tenemos derecho a pedir a los recolectores de las 500 mil firmas que se refieran a tales cuestiones, ya que tanto ellos como nosotros conocemos de cerca el proceso de las vicisitudes de la unidad. En Colombia es una quimera hablar de la unión de la izquierda evadiendo estos problemas medulares o ignorando la necesidad de un programa que le garantice al pueblo colombiano su absoluta independencia nacional o limitándose a propuestas abstractas que en concreto le crean más dificultades a las fuerzas revolucionarias. Dimos una fórmula de unión, el no alineamiento, alrededor de la cual coincidimos desde un principio con la revista Alternativa. Hemos recorrido todo el país defendiendo los postulados de la revolución y más de 60.000 compatriotas, a pesar de la división y la confusión, nos respaldaron con entusiasmo, configurándose el núcleo fundamental del movimiento unitario que se abre paso entre el pueblo colombiano”.

Por la plena independencia nacional

Jaime Piedrahita explicó que “la lucha electoral es un medio para llevar nuestros planteamientos democráticos y patrióticos a los más vastos sectores populares, ampliar nuestro radio de acción y consolidar nuestras fuerzas para las batallas que están por venir”.

En relación con los programas de los demás aspirantes a la presidencia, afirmó: “El programa que mi candidatura representa es el único que no renuncia, ni abierta ni encubiertamente, como lo hacen las otras candidaturas, al interés máximo de la nación y del pueblo: la conquista de la plena independencia y soberanía de nuestra patria. Jamás transigiré con el primero de los grandes males de la nación; la opresión que Estados Unidos ejerce sobre Colombia”.

Para finalizar, el dirigente revolucionario dijo: “votar por la candidatura del Frente por la Unidad del Pueblo es rechazar lo que representan las candidaturas de Turbay y Betancur: el continuismo, la dominación extranjera y la reacción. Es manifestar, oportuna y eficazmente, la posición de inquebrantable seguridad en el futuro libre, independiente y próspero de Colombia. La posición de inconmovible certidumbre de que a la noche de opresión extranjera, de dolor, miseria y villanía contra nuestro pueblo seguirá, inevitablemente, el luminoso amanecer de la revolución colombiana”.

«UNIDAD DE PRINCIPIOS, SIN EXCLUSIONES Y CON DEMOCRACIA INTERNA»

(Discurso de Edgar Dussán (Extractos)))

Cada año, la celebración del Primero de Mayo constituye una demostración imponente y multitudinaria. Quedaron atrás las épocas en que la burguesía y el gobierno pretendían desfigurar esta fiesta de los explotados con actos carnavalescos y ruines. Esto ha cambiado por completo. Hoy la reacción ha militarizado las ciudades de Colombia y se esconde atemorizada tras sus guardias porque el proletariado sale a la calle, masivamente, con sus insignias de combate, a tributar el más emocionado homenaje a los mártires de Chicago.

Presentes en el Paro Cívico

El sindicalismo independiente que representamos nunca ha estado ausente de las citas unitarias del proletariado. Siempre ha respondido con entusiasmo y decisión a todo llamado que tenga como propósito inocultable la unión de los oprimidos para combatir a los opresores. Así, ni una sola de nuestras organizaciones estuvo ausente de la cita del 14 de septiembre, día del glorioso paro cívico nacional, la más combativa y revolucionaria jornada del pueblo contra el gobierno lopista de hambre, demagogia y represión. Aportamos a esa batalla nuestro modesto pero valerosos contingente, nuestros cuadros, nuestros recursos económicos y nuestro profundo odio de clase.

El paro cívico fue una escuela de lucha económica y política de las masas contra un régimen de violencia, inmoralidad y corrupción, y el indicador de que la clase obrera juega un papel decisivo en la solución de los conflictos sociales que desgarran esta sociedad. Por eso celebramos, al lado de todo el pueblo, la heroica jornada de septiembre, sin que las tergiversaciones ni las versiones mal intencionadas puedan mancillar la combativa e incuestionable posición del movimiento sindical independiente y clasista.

Apoyo a conflictos

Exaltamos en este Primero de Mayo la valerosa batalla librada por los trabajadores petroleros el año pasado, como ejemplo de combate proletario, de defensa de los recursos naturales del país, de repudio al imperialismo yanqui. Resaltamos el combativo paro del magisterio colombiano contra las pretensiones del gobierno de imponer un estatuto dictatorial y policivo. Destacamos la valerosa huelga de los obreros de Indupalma, que puso al descubierto la voraz explotación a que es sometido el proletariado agrícola, y arrancó al pulpo imperialista reivindicaciones que exigieron largos años de combate. En estos conflictos, los Comités Regionales de Solidaridad promovieron todo el apoyo que estuvo a su alcance. Sindicatos como Sittelecom, Aceb y Sintracreditario hicieron aportes económicos a la huelga de la USO, en sumas que no tienen antecedentes en la historia de la solidaridad económica en el sindicalismo nacional.

Bases de la unidad

No desmayamos un instante en pregonar que la unidad de la clase obrera requiere de unos principios programáticos mínimos que le sirvan de brújula. Tales principios no pueden ser otros que la defensa irrestricta de los intereses y derechos del proletariado y del pueblo, el combate sin cuartel contra los responsables de los males que agobian a Colombia, el imperialismo norteamericano y las clases dominantes, y la práctica cabal de una auténtica democracia en sus filas. Sin estas bases la unidad terminará siendo una quimera y no la realidad resplandeciente que anhelan millones y millones de obreros. La clase obrera necesita con urgencia de estas herramientas para forjar una poderosa organización que le permita resistir el embate reaccionario contra sus derechos y sus salarios, y para avanzar en la lucha por la liberación de la patria de la opresión imperialista, para aplastar el poder de la oligarquía y construir el socialismo.

Este Primero de Mayo no sólo pone de presente las inmensas aspiraciones del movimiento obrero, sino que además ratifica la vigente necesidad de todas las fuerzas revolucionarias, democráticas y antiimperialistas, de defender unitariamente las reivindicaciones fundamentales levantadas por la clase obrera y demás trabajadores, unidad que exige una política que no excluya a ninguna organización o persona que esté dispuesta a batallar contra el imperialismo y el régimen dominante.

Lucha contra medidas lopistas

Hoy diferentes sindicatos hermanos, como los de Fecode, Sittelecom, Sintracreditario, Acma, Sintrava, los de choferes, los de los trabajadores de la salud, están enfrentados a la intransigencia patronal y a la política represiva del régimen, y reclaman con urgencia un apoyo solidario y combativo.

Este gobierno sigue produciendo medidas antiobreras sin cesar; el reajuste unilateral a los trabajadores estatales, irrisorio, en comparación con el alza escandalosa en el costo de la vida, es una nueva campanada de alerta que nos llama a coordinar las acciones.

Finalmente no dejamos de proclamar en este Primero de Mayo nuestra solidaridad y compromiso con los pueblos que luchan por la independencia, con la clase obrera mundial que lucha por su emancipación definitiva, y por la construcción del socialismo, y en particular manifestamos nuestro más vivo y entrañable apoyo a los obreros y al pueblo de Nicaragua, Chile, Argentina, Uruguay, que resisten con heroísmo las sanguinarias dictaduras fascistas.

EN ESTADOS UNIDOS: EJEMPLAR CONTIENDA DE LOS MINEROS DE CARBÓN

El 6 de diciembre de 1977, 165.000 afiliados al sindicato de Trabajadores Mineros Unidos de América (TMUA) iniciaron una tempestuosa huelga que duró tres meses y medio, que puso en jaque a la Asociación de Empresarios del Carbón Bituminoso (AECB) y que desafió beligerantemente la autoridad del Presidente de los Estados Unidos. Al repudiar sucesivamente dos acuerdos que la directiva nacional había ya aprobado, la base de TMUA demostró que, a pesar de las posiciones entreguistas de algunos de sus dirigentes, estaba resuelta a defender sus derechos a como diera lugar.

Tradición de rebeldía
Desde su creación, en enero de 1890, la organización sindical TMUA ha combatido con espíritu indoblegable a las bandas de asesinos a sueldo de los patronos y ha librado cruentas batallas contra el ejército norteamericano. Uno de los primeros levantamientos fue la rebelión de Coal Creek, en 1981, de mano de obra cautiva, que permitía el arriendo, a bajo precio, de reos, para emplearlos en cualquier actividad. En defensa de sus prerrogativas laborales, los trabajadores organizados decidieron actuar. Se tomaron varios campamentos, liberaron a los penados, los embarcaron en trenes y luego incendiaron las empalizadas que servían de cárcel.

Varios regimientos del ejército, con destacamentos de artillería, recibieron orden de movilizarse para reprimir a los amotinados. Pero los ferroviarios se negaron a transportarlos y fue necesario militarizar la vía para que la soldadesca llegara a Coal Creek. Allí se produjo una recia batalla, y aunque la tropa los superaba en número los mineros, mal armados, ofrecieron una valerosa resistencia. Al tener que replegarse, la gente de la región los escondió en sus casas para evitar que fueran capturados. Gracias a acciones como éstas los obreros lograron que en 1986 se eliminara la contratación de condenados.

La primera huelga exitosa del sindicato como organización nacional comenzó el 4 de julio de 1897. En un movimiento que se conoció como “el levantamiento espontáneo de un pueblo esclavizado“, más de 200.000 hombres de las minas en los estados de Pennsylvania, Virginia, Virginia Occidental, Ohio, Indiana e Illinois paralizaron la producción del 70% de carbón suave del país. Luego de 12 semanas de cese y no obstante la persecución y los intentos de sabotaje, una buena parte de los trabajadores logró reducir su jornada de 10 a 8 horas y consiguió un aumento del 33% con respecto a los salarios vigentes cuatro años atrás.

Sin embargo, las condiciones oprobiosas se mantienen para la mayoría de los mineros. Por ejemplo, las explotaciones de carbón de antracita en Pennsylvania, pertenecientes a las compañías ferrocarrileras controladas por el magnate J. P. Morgan, no habían aumentado jornales en 20 años y los empresarios restringían el número de días al mes que cada obrero tenía derecho a laborar. Esto obligaba a que muchos menores de edad fueran enviados por sus padres a los tajos para compensar la pérdida en los ingresos de la familia. Además, en el pesaje del mineral extraído, la romana amañada exigía entre 2.600 y 3.200 libras para marcar solamente 2.240. Los capataces, por su parte, hacían deducciones arbitrarias por supuestas impurezas. Las tiendas de las compañías ferrocarrileras, únicas permitidas en la zona, cobraban precios exorbitantes por los artículos y mantenían a la población en un total endeudamiento.

Nuevas conquistas
En agosto de 1900, TMUA presentó un pliego de peticiones en que exigía: el reconocimiento de la organización, el aumento del 10% en los sueldos, el derecho a emplear sus representantes en la supervisión de las pesas, el uso de la tonelada inglesa como unidad de medida, la reducción de horas laborales y la eliminación de las tiendas de las empresas. Los propietarios rechazaron de plano todas las exigencias y la huelga estalló. En dos semanas, el 90% de los asalariados había acatado el llamado.

Puesto que en noviembre se celebran las elecciones para presidente del país, los dirigentes del Partido Republicano convencieron a las compañías ferrocarrileras para que llegaran a un arreglo. Así, TMUA logró que sus demandas fueran aceptadas, excepto el reconocimiento del sindicato. Sin ser un triunfo total, la fuerza de TMUA creció de 9.000 a 100.000 afiliados durante el conflicto.

En 1902 los patronos rescindieron el acuerdo. Inmediatamente, 140.000 mineros suspendieron labores en espera de la determinación final de la asamblea. No obstante que el presidente de la agremiación era partidario de levantar el paro, el movimiento prosiguió y a él se sumaron ingenieros, maquinistas, bomberos y muchos de quienes tenían relación con la brega del carbón. En otros estados, pararon en solidaridad por reivindicaciones propias, y el número de huelguistas ascendió a 184.000.

Ante estas presiones, el presidente Teodoro Roosevelt se vio obligado a intervenir personalmente para proponer una comisión de arbitramento. Siguiendo las instrucciones de J.P. Morgan, los empresarios prometieron acatar el fallo, a sabiendas de que les sería favorable. La asamblea de mineros aceptó el tribunal y votó por reanudar labores.
En su informe, la comisión ordenó un aumento del 10% en los salarios, una jornada de 9 horas y la creación de un consejo de conciliación con representantes de los trabajadores, pero sin reconocer de manera directa a la organización obrera. Aunque estos resultados fueron tildados de “victoria moral” por la dirección sindical, la mayoría de los afiliados los rechazó. De esta manera, al cabo de 5 meses, se puso fin a una de las más prolongadas huelgas en la historia del proletariado carbonero norteamericano.

La última contienda
Al expirar a fines de 1977 la convención suscrita por TMUA, la Asociación de Empresarios del Carbón Bituminoso, AECB, que agremia 130 firmas, pretendió aprovechar el entreguismo del actual presidente nacional del sindicato, Arnold Miller, para imponer un nuevo contrato que desconocía importantes reivindicaciones alcanzadas. Con esto se intentó ilegalizar los paros intempestivos, ceses relámpago que no requieren de la aprobación en asamblea y que son arma eficaz de lucha del proletariado norteamericano. Además, la atención médica gratuita para los mineros y sus familias fue eliminada al implantarse un cobro máximo anual de 500 dólares por servicios prestados. Al mismo tiempo, se estableció una desigualdad en el pago de pensiones, beneficiando solamente a los 7.100 jubilados de los últimos años, en detrimento de los 81.600 restantes.

Agotados los procedimientos de conciliación, TMUA decretó la huelga. Brigadas de trabajadores de las 789 subdirectivas se desplazaron para conseguir el apoyo de los mineros y transportadores del carbón no sindicalizados, así como la solidaridad de las amplias masas obreras y populares. En muchos lugares se levantaron barricadas en las carreteras y en las vías férreas para bloquear el abastecimiento del carbón a los usuarios industriales. Fueron necesarios convoyes blindados, protegidos por la Guardia Nacional, para asegurar que el mineral se le suministrara a las grandes compañías.

El paro se mantuvo incólume a pesar de las intimidaciones del gobierno, veladas primero y desembozadas, luego del empleo de rompehuelgas y de las amenazas de invocar la Ley Taft-Hartley, por medio de la cual el presidente de los Estados Unidos puede declarar ilegal cualquier huelga con el pretexto que amenaza la seguridad y la salud de la nación.

Granjeros de las diversas zonas enviaron alimentos a los huelguistas; el sindicato de los Trabajadores Automotrices Unidos contribuyó con 2 millones de dólares y organizó caravanas con comida; los Trabajadores Unidos del Acero donaron un millón de dólares para ayudar a los pensionados; muchas otras organizaciones se hicieron presentes con su ayuda proletaria.

El 12 de febrero, la propuesta inicial de los empresarios fue rechazada por el Consejo de Negociación, a pesar de haber sido firmada por Miller. Un mes después, la segunda oferta, que contenía variaciones sustanciales, fue impugnada airadamente por las bases, quines quemaron miles de copias de la propuesta ante la dirigencia sindical vendida. El presidente Jimmy Carter, que había puesto de por medio su más menguado prestigio para que este acuerdo se lograra, fue estruendosamente derrotado.

Merecida victoria
Firme en todo momento, el ánimo de los mineros se resume en estas palabras de un dirigente de Pennsylvania: “Nos podrán perseguir, matar o encarcelar; algunos podremos incluso morir. Pero es preferible perecer en la superficie y no en las minas bajo este contrato”.

Acosado por la crisis, Carter declaró en peligro “la seguridad y la salud de la nación”, con tal mala fortuna que, por tercera vez en la historia, los mineros se negaron a obedecer la ley Taft-Hartley.

En vista de la persistencia y tenacidad del movimiento, la AECB retiró la cláusula que prohíbe los paros intempestivos, redujo el cobro máximo anual por salud a menos de la mitad, aumentó en 50 dólares mensuales los pagos a los viejos pensionados y ofreció un reajuste salarial entre el 25 y el 31% en los próximos tres años. La última propuesta fue aprobada por 58.380 votos contra 44.210, el pasado 24 de marzo.

Esta contienda, que pone de relieve la decisión de las bases mineras norteamericanas para el combate, es apenas una muestra de los conflictos que le esperan al atribulado gobierno del señor Carter. Ya se aprestan a pelear los ferroviarios, los trabajadores del acero y de la industria automotriz, los empleados postales y los camioneros, en el desarrollo de un proceso que golpea al imperialismo en sus arterias económicas vitales.

El MOIR respalda las luchas de los oprimidos de todos los países en contra de sus opresores, por erradicar para siempre la explotación del hombre por el hombre.

DERROTADAS PRETENSIONES PATRONALES

El 10 de mayo, horas antes de la iniciación de un paro indefinido en el que se disponían a participar más de 14.000 trabajadores, la Caja Agraria se vio forzada a suscribir con el sindicato una nueva convención colectiva, que solucionó 22 de los 30 puntos del pliego de peticiones. Nueve días antes, la empresa había roto las negociaciones y exigido la convocatoria de un tribunal de arbitramento.

Según Rafael Conde, el Sintracreditario derrotó las pretensiones patronales tras cuatro meses de intensas movilizaciones. Dijo que la Caja Agraria buscaba el levantamiento de los fueros sindicales de varios miembros del comité ejecutivo, y quería la anulación de la asamblea sindical que eligió a la actual directiva. Denunció igualmente el despido de más 1.200 trabajadores en un lapso de cinco meses. Con base en la convención recientemente suscrita, la entidad bancaria desistió de los procesos judiciales y se comprometió a no tomar represalias contra los activistas que apoyaron los ceses de actividades del 13, 25 y 28 de abril, declarados ilegales por el Ministerio de Trabajo.

Informó el Sintracreditario que el acuerdo, firmado el 10 de mayo, estableció también trabas a los despidos masivos y a las destituciones sin justa causa de los trabajadores con más de diez años de servicio. Eliminó, por otra parte, el llamado «término presuntivo del contrato de trabajo», establecido por la ley 6ª de 1945, según el cual los asalariados tenían que renovar cada seis meses su vinculación con la Caja Agraria.

La empresa quedó obligada a pagar el aumento en las tarifas del Instituto de los Seguros Sociales y elevar el monto de otras prestaciones extralegales.

AMISTOSA ACOGIDA A FUTBOLISTAS CHINOS

Procedente de Venezuela, y después de una gira de varias semanas por varios países europeos, la Selección Nacional de Fútbol de la República Popular China visitó a Colombia durante siete días, a partir del 8 de abril. Invitada por la Asociación de Amistad Colombo China y por la Federación Colombiana de Fútbol, la agrupación deportiva de la nación más populosa del planeta, presidida por Yang Hsiu-wu como jefe de la delegación y por Hsiang Heng-ching como capitán del equipo, jugó dos partidos amistosos con la selección Colombia, uno en Medellín y otro en Bogotá.

El cuadro de futbolistas chinos lo conformaban 17 jugadores y 3 entrenadores, en su gran mayoría obreros, estudiantes y maestros de educación física, seleccionados entre los 98 mejores conjuntos existentes en las distintas provincias de la República Popular. En Bogotá fue recibido por dirigentes políticos, representantes de varios sindicatos y numerosos amigos del pueblo chino. El secretario general del MOIR, Francisco Mosquera, encabezó una comisión del Comité Ejecutivo Central para saludar a los jugadores y acompañarlos hasta Medellín. Posteriormente regresó con ellos en el mismo avión a Bogotá, y en diferentes homenajes en honor del elenco visitante tuvo ocasión de entrevistarse con la Selección de China en forma cordial y amistosa.

En Medellín
El sábado 8 de abril en las horas de la tarde, más de mil personas se hicieron presentes en el aeropuerto de la capital de Antioquia para recibir al grupo de deportistas. Portando pancartas en chino y en español con la leyenda de “Viva la eterna amistad entre los pueblos de Colombia y China”, varios partidos políticos revolucionarios y de oposición, así como de diferentes organizaciones sindicales le dieron una calurosa bienvenida al equipo. Trabajadores de los sindicatos de Vicuña, Industria Minera de Amagá, Compañía de Empaques, Universidad Nacional, Calzados Grulla y Telecom agitaron consignas exigiendo la apertura inmediata de relaciones diplomáticas con la República Popular China e izaron la bandera del hermano país en la plataforma del aeródromo.

Por la noche tuvo lugar un homenaje a la delegación en la sede de la Casa de la Cultura de Envigado. Medio millar de asistentes, entre obreros, estudiantes, intelectuales y personalidades democráticas, estrecharon la mano de los futbolistas chinos y les desearon una feliz estadía. En el acto se interpretaron danzas y canciones folclóricas colombianas. Hicieron uso de la palabra el vicepresidente de la Asociación de Amistad Colombo China, José María Gómez, y el subsecretario general de la Asociación de Fútbol de la República Popular China, Yang Hsiu-wu.

El primer partido con la Selección Colombia, que ésta logró decidir a su favor por una ventaja de un gol a cero, se realizó el domingo 9 de abril ante 22 mil espectadores que colmaron las graderías del estadio de Medellín. El alcalde de la ciudad izó el pabellón de China y el ministro de Trabajo efectuó el saque de honor. Al día siguiente hubo un encuentro amistoso con el equipo de trabajadores de la Universidad Nacional, al término del cual se intercambiaron regalos y los obreros entregaron al conjunto chino un trofeo y una placa haciendo votos por la pronta liberación de Taiwán.

Entrevista con el Presidente
La Selección de Fútbol de la República Popular China fue acogida en Bogotá con iguales muestras de cordialidad y afecto. En los pasillos del aeropuerto El Dorado se aglutinaron cientos de personas, con banderas de China y de Colombia, que aplaudieron a los deportistas cuando salieron del avión. El lunes por la noche se organizó una rueda de prensa en el Círculo de Periodistas de Bogotá, y la Federación Colombiana de Fútbol, presidida por Alfonso Senior, ofreció una recepción en honor del equipo visitante.

Los miembros de la agrupación China fueron agasajados el martes en diferentes sitios de la capital del país, y el miércoles se entrevistaron durante media hora con el presidente de la República, Alfonso López Michelsen, a quien obsequiaron un balón con las firmas de todos los jugadores. Ese mismo día, a las 9 de la noche, tuvo lugar el segundo partido con la Selección Colombia ante más de 30 mil espectadores.

Repudio a una provocación
La iniciación del encuentro demoró más de media hora debido al grotesco intento de sabotaje perpetrado por la banda musical de la Brigada de Institutos Militares, que en vez de interpretar el himno de la República Popular China comenzó a entonar el de Taiwán, hecho que provocó la indignación no sólo de los deportistas invitados sino de todos los concurrentes a El Campin. La isla de Taiwán, provincia de China que el imperialismo norteamericano ha querido convertir en un Estado que suplante a la República Popular, única representante de los 800 millones de chinos, es un remedo de país independiente que ha sido expulsado de todos los organismos internacionales de importancia, y con el cual sólo mantienen relaciones diplomáticas las naciones más vergonzosamente hipotecadas al dominio de los Estados Unidos, entre ellas Colombia.

En gesto de encendido patriotismo, los futbolistas chinos levantaron la bandera de su país en alto y dieron la vuelta olímpica al estadio en medio de los aplausos del público. Las tribunas se llenaron de pañuelos blancos y miles de entusiastas bogotanos, de pie, ovacionaron a los deportistas huéspedes, en señal de desagravio, durante más de quince minutos. La amistad se puso por encima de la competencia, y la maniobra reaccionaria se convirtió en blanco del repudio general.

Finalmente, el jueves 13 de abril se realizó un nuevo partido amistoso con un conjunto de obreros y campesinos de la Sabana de Bogotá, y en las horas de la noche la Selección de Fútbol de la República Popular China asistió a una presentación del Ballet de Delia Zapata y a un acto de despedida en la Asociación Distrital de Educadores. En este último hablaron Jorge Pedraza, presidente del Sindicato Nacional de Vendedores Ambulantes; Oscar Sánchez por la ANUC; Abel Rodríguez por Fecode; Guillermo Perry por la Asociación de Amistad Colombo China y el compañero Yang Hsiu-wu, por la delegación deportiva de su país.

Los oradores resaltaron la importancia de la visita de los futbolistas chinos, representantes de una nación en donde un pueblo sencillo y laborioso ha logrado rescatar su dignidad y ha efectuado transformaciones revolucionarias que son ejemplo para todos los pueblos del mundo. El pueblo colombiano tiene mucho que aprender del pueblo chino. ¡Viva la eterna amistad entre ellos!

VICTORIOSA HUELGA DE INTERNOS Y RESIDENTES

Con el reintegro de 27 residentes e internos del hospital de San José de Popayán y la financiación de 55 grupos de postgrado en Medellín, Cali y Cartagena, culminó triunfalmente la lucha librada por ANIR en los primeros meses del año.

Un encuentro de trabajadores de la salud, reunido en Bogotá los días 10, 11 y 12 de marzo, hizo un balance de las experiencias huelguísticas y convocó a los asalariados al combate contra las medidas demagógicas de López en el campo de la asistencia pública, en especial contra el llamado Plan Nacional de Salud, la Reforma Administrativa, el Programa de Alimentación y Nutrición (PAN) y la reestructuración de los Seguros Sociales.

El documento final aprobado por el encuentro, en el que se formula además un llamado a la cohesión sindical del gremio, fue suscrito por la Asociación Médica Sindical Colombiana (Asmedas), la Asociación Nacional de Internos y Residentes (Anir), la Asociación Nacional de Trabajadores de Hospitales (Anthoc), el Sindicato Nacional de Empleados dela Salud (Sindes), la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia (Anec), la Asociación Colombiana de Instrumentadores Técnico Quirúrgicos (Asiteq) y otras organizaciones de base y regionales. Los asistentes acogieron por unanimidad la convocatoria de un congreso de unidad, con el objeto de conformar una federación que aglutine a los trabajadores de la salud.

Cese en hospital de Medellín

La seccional de Anir en Antioquia informó que un paro de internos y residentes interrumpió los servicios del Hospital San Vicente de Paúl, principal centro asistencial de esta sección del país. El movimiento comenzó el 18 de mayo y exige del Estado una financiación adecuada para la entidad, así como inaplazable reivindicaciones salariales.

OLEADA DE PAROS POPULARES

El Bordo
Con la obstrucción total al tráfico de la carretera Panamericana, el pueblo de El Bordo, Cauca, inició el pasado 3 de abril un movimiento para exigir la rebaja en las tarifas de energía que cobra Cedelca, y el restablecimiento del servicio de agua, suspendido quince días antes.

En las horas de la tarde, cuando el gobernador llegó a un acuerdo con los Comités Cívico y Estudiantil, se organizó una manifestación por las calles del municipio. Un piquete de soldados cargó contra la multitud, provocando una violenta pedrea. En la refriega resultó muerto de un balazo el compañero Rafael Ramírez y más de treinta personas que quedaron retenidas, fueron torturadas por la tropa. El compañero Hernán Rodríguez, presidente del Comité Cívico y ex concejal del MOIR, tuvo que ser trasladado de urgencia a Popayán, con graves lesiones en la columna vertebral y en la cara, luego de haber sido brutalmente golpeado por los militares.

Los actos electorales programados para el día siguiente por el Frente por la Unidad del Pueblo, se suspendieron en señal de duelo y se convocó a toda la población al sepelio del compañero Ramírez. En el entierro se hizo presente Jaime Piedrahita Cardona, candidato presidencial del FUP, quien estuvo acompañado de dirigentes populares de la región.

En Zaragoza
El pasado 1° de abril, los habitantes del corregimiento de Zaragoza, ubicado a 5 kilómetros de Cartago, Valle, paralizaron durante siete horas la circulación de la carretera central, levantando barricadas y quemando llantas y palos. Con estas acciones exigían el suministro adecuado de agua potable, ininterrumpido un mes atrás por el daño de una motobomba.

Piedecuesta
Con mítines, manifestaciones, incendios y pedreas, respondió el pueblo de Piedecuesta al reajuste hecho por Emposan a las tarifas del acueducto. En la noche del 9 de mayo, iracundos ciudadanos, que se habían tomado las calles para rechazar los aumentos, apedrearon las oficinas del Banco de Bogotá y Telecom y se tomaron las instalaciones de Emposan. Con los archivos, las sillas, los muebles y las máquinas de escribir, las gentes hicieron una enorme hoguera en plena vía pública.

Aunque las autoridades implantaron la ley seca y el toque de queda y detuvieron más de 20 personas, la población dio a entender que no está dispuesta a tolerar el atraco oficial.

Salamina
El 27 de abril, los habitantes de Salamina, Caldas, realizaron un vigoroso movimiento de protesta contra el alza en las tarifas del acueducto y como rechazo a la pretensión de Empocaldas de cobrarles a los usuarios la instalación de medidores de agua. Los comerciantes no abrieron sus almacenes, los planteles educativos suspendieron labores y el Sindicato Único de Trabajadores al servicio del municipio se sumó al cese Durante la mañana, se produjeron choques con la fuerza pública, cuando esta trató de impedir que más de tres mil manifestantes se congregaran en la Plaza de Bolívar. Gracias a la enérgica actitud de la ciudadanía, la empresa se comprometió a que ni el valor de los medidores ni su instalación serían cargados al público.

San Carlos, Antioquia
El suministro insuficiente del fluido eléctrico, las alzas escandalosas en las tarifas, la falta de profesores para el liceo y la pésima dotación del hospital, fueron las causas para que en San Carlos, Antioquia, estallara un paro cívico el pasado 20 de febrero. En solidaridad, la mayoría de establecimientos comerciales cerró sus puertas y los transportadores retiraron los buses, mientras que centenares de personas se arremolinaban en la plaza principal para escuchar las arengas de los dirigentes del movimiento. Pese a la decisión oficial de implantar el toque de queda, las gentes permanecieron en el parque para exigirle al gobierno la solución de sus problemas. La tropa enviada desde Medellín arremetió contra las masas, dejando un saldo de varios heridos y más de cincuenta detenidos, incluidos los integrantes del comité organizador. La ciudadanía sólo levantó el paro cuando los compañeros fueron excarcelados.

Santander de Quilichao
El pasado 19 de enero, el pueblo de Santander de Quilichao, Cauca, se enfrentó corajudamente a la policía y al ejército, se tomó las calles con mítines y desfiles y paralizó los bancos, el comercio, la galería, Telecom y la Caja Agraria. El cese fue promovido en señal de repudio a las escandalosas alzas de tarifas que han efectuado las Centrales Eléctricas del Cauca (Cedelca) y las empresas de transporte intermunicipal, como también para exigir del gobierno el pago de cinco sueldos atrasados a los maestros del colegio de bachillerato Fernández Guerra y la remoción del rector del Instituto Técnico Industrial. El movimiento cívico contó desde su comienzo con el respaldo de los vecinos municipios de Villarrica, Caloto y Mondomo.

Al alba, las gentes bloquearon la carretera Panamericana hacia Cali, la vía a Popayán y la ruta a Caloto con piedras, llantas ardiendo, troncos y vallas metálicas. En los barrios se conformaron brigadas para enfrentar la agresión del régimen, que no se hizo esperar. Durante los choques fue herido de un disparo el compañero Carlos José Carvajal, de 16 años, y numerosas personas quedaron detenidas. Los desórdenes continuaron hasta la madrugada del viernes 20, no obstante haberse decretado el toque de queda.

Túquerres
Enardecidos por el aumento del 400 por ciento en las tarifas de energía eléctrica, los habitantes de Túquerres, Nariño, protagonizaron un agresivo paro en que las gentes se tomaron las instalaciones del municipio, le hicieron frente a los refuerzos militares enviados desde Pasto, obtuvieron la libertad de todos los detenidos en el movimiento y obligaron a que Centrales Eléctricas de Nariño, Cedenar, entraran a negociar con un Comité Cívico.

A partir del 12 de febrero quedaron bloqueadas todas las vías que conducen a la localidad y las actividades comerciales fueron suspendidas. El día siguiente, al término de una concurridísima concentración, la Fuerza Disponible arremetió contra la ciudadanía, lo que produjo violentos enfrentamientos que obligaron a los uniformados a buscar refugio en el cuartel de la policía. Piquetes de la tropa emboscaron a varios compañeros en el sitio El Pedregal, sobre la carretera Panamericana, los golpearon de manera salvaje y los llevaron presos a la capital del departamento. Entre los arrestados figuraban Segundo Eliécer Bacca, dirigente local del MOIR, Hugo Bacca y Medardo Revelo, profesores del colegio, y el comandante del Cuerpo de Bomberos.

Mientras tanto, nuevos combates se llevaban a cabo en Túquerres. Las masas rodearon el cuartel y consiguieron poner en libertad a ocho personas. Los cuatro dirigentes detenidos en Pasto también quedaron libres.

Yumbo
Yumbo, situado a 20 minutos de Cali, se convirtió en campo de batalla cuando sus habitantes se levantaron contra la corrompida administración municipal. En la tarde del 24 de enero, más de mil personas se concentraron en el Parque Belalcázar para exigir la destitución del alcalde y del rector del Colegio Mayor, el pago de salarios atrasados a los maestros y trabajadores oficiales y para protestar contra las alzas en el transporte interurbano.
Ante las provocaciones de la fuerza pública se desencadenaron violentos disturbios en los que fueron apedreadas las instalaciones de la Alcaldía y la Defensa Civil. Un policía asesinó por la espalda al compañero Alberto León Valencia, de 18 años, lo que obligó a que se implantaran la ley seca y el toque de queda. Temerosas, las autoridades no permitieron que el cadáver fuera enterrado en el pueblo. Muchos de los 40 detenidos denunciaron cómo la tropa los turnaba, obligándolos a pararse descalzos sobre los restos de llantas incendiadas. Sin embargo, la ley marcial fue continuamente violada: la muchedumbre bloqueaba las vías y los enfrentamientos continuaron durante el 25 y 26. Debido a esta vigorosa protesta popular, el rector tuvo que renunciar y el gobierno departamental se comprometió a cubrir los sueldos adeudados.