CONTRA LA REACCIÓN Y EL OPORTUNISMO

1ª. Intervención: 4 de abril (Extractos)

Refiriéndose a Turbay Ayala, Piedrahita señaló: “Nunca en la historia del Partido Liberal hubo candidato presidencial más desacreditado e impopular que el actual. En la calle y en los salones, a cada rato, en forma espontánea, escuchamos la gran carcajada nacional provocada por los gracejos que corren de boca en boca en torno a la vida y milagros del ex concejal de Engativá. El humor de los chistes sobre Turbay está firmemente anclado en la realidad del personaje y del momento político nacional. La fuerza incontestable de estos proyectiles con que el ingenio popular martiriza a Turbay reside en una sola cosa: en que expresa el repudio airado del país no sólo contra la corrupción de las costumbres políticas que él representa, sino también contra la incapacidad y el analfabetismo en torno a los problemas nacionales, que él encarna. Entre todos los candidatos presidenciales, Turbay Ayala representa como ninguno el continuismo, la prolongación, que sería nefasta para Colombia, de los gobiernos del Frente Nacional, en los que unas cuantas familias privilegiadas hacen de intermediarias del capital imperialista y disfrutan de las prebendas del Estado”. Piedrahita continuó diciendo que “por todo los anterior, el país entero repudia la política antipopular y de traición a los intereses nacionales que Turbay representa”. Y puntualizó: “no es difícil, por tanto, vaticinar que el turbayismo en la cúspide del Poder tendrá que afrontar los mismos paros cívicos, las mismas invasiones campesinas, las mismas huelgas obreras, como le sucedió al lopismo, sólo que serán más numerosos y de mayor combatividad”.

Sobre la campaña de Belisario Betancur, Piedrahita Cardona destacó el hecho de que ésta cuenta con el patrocinio de Álvaro Gómez y Misael Pastrana, genuinos exponentes y soportes de los funestos regímenes frentenacionalistas, y, “así se disfrace de nacional, brota y depende de los dictámenes de quienes ya han gobernado el país directamente o tras bambalinas”. El candidato del FUP indicó claramente que “aunque pierda en las urnas el partido conservador, como en 1974, participará, según reza la Constitución, ‘en forma, adecuada y equitativa’ en el próximo gobierno. Ya veremos cómo a Álvaro Gómez o a Pastrana o a Belisario Betancur, o a los tres en resumidas cuentas, les tocará aproximadamente la mitad del gobierno si sale vencedor Turbay. De ahí que el pueblo no debe caer en la vieja trampa del sectarismo liberal-conservador que trata de avivar la oligarquía. Gane quien gane de los candidatos de los partidos tradicionales, seguirán gobernando ‘los mismos con las mismas’, como decía Gaitán”. Luego, Jaime Piedrahita afirmó: “Yo, como antioqueño, recuerdo a Belisario Betancur primordialmente por un hecho muy especial: la masacre de Santa Bárbara. Corría el año de 1963 bajo la administración de Guillermo León Valencia. Los obreros de Cementos el Cairo estaban en huelga, para romperla las fuerzas patronales con el apoyo del gobierno de entonces reprimieron a los obreros a sangre y fuego, dejando un saldo de varios muertos y heridos. El ministro de Gobierno, Eduardo Uribe Botero, había sido socio de la empresa. Y el ministro de Trabajo, que mejor debió llamarse ministro del Capital, era Belisario Betancur. Y fue bajo la autoridad de su Ministerio que las armas oficiales dispararon contra los obreros. Este solo antecedente sería suficiente para descalificar a cualquier político en su aspiración a ser Presidente de la República”.

Acerca de Julio César Pernía, Piedrahita indicó que éste “es una hechura efímera del Partido Comunista de Colombia, principal responsable de la división de la izquierda”. Y más adelante dijo: “A finales de 1976, a la cabeza del sector mayoritario anapista, le propuse a la izquierda colombiana la unidad en torno a un programa revolucionario y un candidato presidencial único. El IV Congreso de ANAPO, de diciembre de 1976, refrendó esta política y propuso mi nombre como precandidato. El señor Pernía apoyó estas determinaciones, no sólo en dicho Congreso sino en más de tres ocasiones, incluido el Primer Foro Unitario de febrero de 1977. Sin embargo, el Partido Comunista, mediante una política de halagos y sobornos, lo sonsacó de nuestras filas y lo nombró candidato, con el deliberado propósito de dividir a la ANAPO y a las fuerzas revolucionarias”. Piedrahita concluyó: “mientras nosotros defendíamos el no alineamiento para facilitar el entendimiento de los partidos y organizaciones de avanzada, el Partido Comunista se empecinaba en exigir matricular el Frente propuesto en la política de la Unión Soviética. Estas fueron las principales causas de la división de la izquierda colombiana”.

“A LÓPEZ LE LLEGÓ LA HORA DE RENDIR CUENTAS”

2ª. Intervención: 28 de abril (extractos)

Jaime Piedrahita aclaró las razones de la tremenda escalada alcista que ha sufrido el pueblo bajo el gobierno de López Michelsen, en los siguientes términos: “La orientación fundamental del funesto cuatrienio que finaliza consistió en favorecer a los grandes monopolios, principalmente norteamericanos, y a sus intermediarios criollos, los capitalistas financieros y los grandes terratenientes, en desmedro de las clases trabajadoras. El sólo hecho de mantener una inflación crónica y proporcionalmente en ascenso configura un formidable negocio para el reducido grupo de grandes potentados, en perjuicio de la mano de obra asalariada, del campesinado en su conjunto, de los artesanos y de los pequeños y medianos industriales y comerciantes. Todas y cada una de las medidas del mandato lopista repercutieron en la elevación del costo de la vida”.

Sobre la reforma tributaria, el candidato del FUP anotó: “la finalidad de ésta se redujo, pues, a engordar los recursos del Estado, pero el equipo técnico y el propio López, para tratar de hacerla grata ante los ojos del país, pregonaron que perseguía favorecer al ‘cincuenta por ciento más pobre de la población’. Tremendo engaño. Aunque el régimen patinó y llevó a cabo varias contrarreformas al decreto inicial, a la postre la nueva tributación trajo un mayor alivio a los monopolios extranjeros y colombianos, multiplicó las cargas a las rentas de trabajo y, en especial, dio preferencia a los impuestos indirectos, multiplicando el gravamen a las ventas, con la cual el pueblo, en última instancia, terminó aportando las partidas para sufragar el déficit oficial, cancelar intereses y amortizaciones de la deuda externa e incrementar el apartado burocrático y represivo”.

Luego de denunciar la política antinacional del “mandato claro” en relación con los recursos petroleros, Jaime Piedrahita tocó el tema de la “bonanza cafetera”. Afirmó: “Nadie se resigna a justificar que las promisorias cotizaciones alcanzadas por el café en los mercados internacionales, se hayan convertido en una catástrofe más para Colombia. Esto se debió a que los detentadores del Poder, una vez más, prefirieron el enriquecimiento de la minoría oligárquica al bienestar general. La mayor parte de la “bonanza” quedó en manos de 15 grandes exportadores privados y del grupo de financistas que controla a la Federación Nacional de Cafeteros”. Para terminar, el candidato revolucionario se refirió a la corrupción e inmoralidad oficiales implantadas por el régimen lopista, a las que no escaparon ni la familia presidencial ni los ministros del gabinete. Piedrahita sostuvo: “López habla mucho de la institucionalización, y verdaderamente el gobierno que agoniza instituyo en cierta forma la comercialización de los estupefacientes, al comprar y legalizar los dólares provenientes de tales actividades delictuosas, es decir, al poner en funcionamiento la llamada “ventanilla siniestra”. Y puntualizó: “A López le llegó la hora de rendir cuentas ante la nación atribulada”.

“LIBERACIÓN NACIONAL, PRINCIPAL OBJETIVO”

3ª. Intervención: Reportaje con Juan Gossaín, 12 de mayo (Extractos)

El dirigente revolucionario resumió, en primer término, los diez puntos del programa nacional y democrático del Frente por la Unidad del Pueblo.

Luego, respondiendo a una pregunta de Gossaín, Piedrahita trató el problema de la dominación del imperialismo norteamericano sobre nuestra patria.

Señaló: “Ahora mismo estamos viviendo las consecuencias del alza de la gasolina, determinación tomada por las compañías transnacionales que saquean nuestros recursos naturales. El alza de la gasolina incide en el alza del transporte de ésta, incide, a su vez, en el alza de los víveres. Ese imperialismo se expresa también en el control que ejerce en todos los centros neurálgicos de nuestra economía; en el control tecnológico; en el cobro de grandes sumas a través del sistema de marcas y patentes; en el condicionamiento de los empréstitos a las empresas públicas municipales, lo que conlleva alzas periódicas de agua, luz y teléfono; en las devaluaciones que le impone a nuestro país el Fondo Monetario Internacional; en la importación de excedentes agrícolas de los Estados Unidos, que distorsionan nuestra agricultura y arruinan y empobrecen a los trabajadores del campo colombiano”.

El candidato del FUP explicó cómo el capital extranjero sólo busca obtener enormes ganancias en Colombia y de qué manera es posible que nuestra nación se desarrolle basándose en sus propios esfuerzos. “Ha existido en el país, dijo, la creencia de que importando capitales va a producirse el desarrollo nacional. Pero la realidad demuestra todo lo contrario. Los Estados Unidos invirtieron en América Latina 7.500 millones de dólares entre 1952 y 1970 y repatriaron 16.000 millones. De 1921 a 1964, las compañías petroleras exportaron combustible por un valor de 2.000 millones de dólares sin dejarle ningún beneficio a Colombia. Por el contrario, nuestro país tuvo que importar, en 1976, más de 200 millones de dólares en derivados del petróleo. Según Planeación Nacional, por cada dólar invertido en Colombia, los Estados Unidos han repatriado seis y hasta doce dólares de ganancia. Además, la historia enseña que nunca una potencia que explota y reprime a los países atrasados los ha sacado de su condición de atraso y de subdesarrollo. Jamás un rico sacó de la indigencia a un pobre (…) El desarrollo de nuestro país tiene que fundamentarse en el autofinanciamiento; en la capacidad de ahorro del pueblo colombiano; en la plena, racional e intensiva utilización de todos nuestros recursos humanos y naturales”.

Acerca de la reforma agraria, Piedrahita Cardona subrayó: “La determinación más importante del nuevo Estado revolucionario será la de realizar, después de obtenida la liberación nacional, una profunda reforma agraria que resuelva el problema del desarrollo agrícola, que le entregue la tierra a los campesinos que la trabajan; que le suministre al país alimentos y materias primas (…) La pequeña y mediana propiedad serán respetadas, protegidas, asistidas y orientadas por el Estado. Este es el paso más trascendental que habrá de dar la república de trabajadores”.

Por último, el dirigente del FUP se refirió a los derechos y libertades del pueblo una vez instaurado el gobierno de las mayorías laboriosas en nuestro país. Indicó que todos los grupos y partidos que coadyuvan a la revolución, estarán representados en pie de igualdad en el nuevo Estado.

Asimismo, indicó que se garantizarán los derechos de organización, movilización y expresión para las masas populares, y de huelga para la clase obrera, así como la libertad de cultos sin discriminaciones.

“MI CANDIDATURA ESTÁ AL SERVICIO DE LA UNIDAD”

4ª. Intervención: 15 de mayo (Extractos)

En su última intervención televisada, Jaime Piedrahita se refirió a tres asuntos de importancia nacional: las continuas explosiones de rebeldía popular contra el gobierno, los patronos y los terratenientes; el movimiento tendiente a recolectar firmas para escoger un candidato único de la izquierda, y el problema de por cuál candidato debe votar el 4 de junio el pueblo colombiano.

Luchas populares

En primera instancia, el candidato del FUP destacó los innumerables paros cívicos llevados a cabo por las masas durante el cuatrienio lopista. Señaló que durantes estos, el pueblo ha puesto en práctica “su inagotable iniciativa, librando la lucha contra el enemigo en casi todos los terrenos y esbozando lo que serán los futuros órganos locales de poder popular”.

Luego pasó a ocuparse de los combates de la clase obrera, afirmando que no hubo en los cuatro años rama de la industria, ni sector oficial, que no presente un balance de aguerridos combates de los asalariados. Hasta los médicos y demás servidores de la salud, con un altivo cese de más de un mes, le dieron una lección de bizarría, decoro y dignidad al país, que nosotros somos los primeros en recoger”. Jaime Piedrahita se refirió a la heroica huelga de los trabajadores petroleros de finales del año pasado, que duró cerca de 70 días. Aseveró: “No obstante el estado de sitio, el toque de queda y la militarización de Barrancabermeja, el gobierno no pudo doblegar el movimiento. Los petroleros demostraron que al proletariado le sobra valor, energía e inteligencia para tomar en sus manos los destinos de la nación y construir una sociedad libre de la explotación del hombre por el hombre. Que esto es así, lo corroboró también la victoriosa contienda de los trabajadores de Indupalma”.

El candidato de los oprimidos hizo un recuento de las batallas libradas por los obreros cementeros, los vendedores ambulantes, los empleados de la Caja Agraria, los bancarios y los maestros. Sobre estos últimos dijo: “Los educadores colombianos, agrupados en Fecode, han reanudado con nuevos bríos la lucha contra el antidemocrático Estatuto Docente, conque el gobierno pretende privarlos de su derecho a la organización y coartarles la libertad de conciencia. Los maestros hacen la exigencia, que debe ser apoyada por todos los colombianos demócratas y progresistas, de un Estatuto Docente elaborado con la participación de Fecode”.

“Además de las anteriores luchas del sindicalismo independiente- prosiguió Piedrahita Cardona- merecen especial mención los esfuerzos de acción unitaria emprendidos por las cuatro centrales UTC, CTC, CGT y CSTC, que gestaron el paro nacional del 14 de septiembre y que en la actualidad se orientan hacia la preparación de una movilización nacional que notifique otra vez a los opresores que los oprimidos no están dispuestos a soportar, como el santo Job, la arremetida alcista con que el mandato de hambre quiere despedirse de los colombianos. Ciertamente, el gobierno ha decretad una nueva alza en el transporte que terminó por caldear el ambiente. Las protestas populares extendidas a nivel nacional contra la medida son justas porque ella configura una exacción más sobre los maltrechos ingresos de las masas. La intranquilidad social que vive el país no es fruto de la actividad de unos cuantos agitadores, como los aseguran los ideólogos del sistema, sino consecuencia de la política reaccionaria y antinacional de las clases dominantes”.

El dirigente del Frente por la Unidad del Pueblo trató a continuación los problemas del campesinado colombiano. Desenmascaro el denominado Desarrollo Rural Integrado, plan impuesto por el Banco Mundial y destinado a perpetuar las relaciones de atraso y explotación reinantes en el agro. Destacó que el DRI “no podía aumentar de ningún modo la producción nacional de alimentos porque partía de conservar precisamente los obstáculos mayúsculos a esta necesidad del país: los grandes latifundios improductivos, una técnica arcaica, la falta de vías de acceso a los mercados, la precariedad de los transportes y la carencia de lugares de almacenamiento para los productores agrícolas. Además, los cacareados créditos de fomento para los campesinos sujetos a este programa tienen intereses mucho más elevados que los préstamos que el Fondo Financiero Agropecuario concede a los grandes propietarios”. Jaime Piedrahita condenó enérgicamente la Ley 6ª de 1975, o Ley de Aparcería, calificándola como “la más regresiva de cuentas hayan dictado las oligarquías contra los pobres del campo”, ya que institucionaliza sistemas de explotación medievales como la prestación de servicios personales y el pago de la tierra en productos.

“El campesinado, en lugar de resignarse sumisamente a este miserable destino, señaló Piedrahita, bien pronto reanudó la lucha contra sus amos seculares. Miles de invasiones, escaramuzas y combates de envergadura han realizado los agricultores de Colombia para tomar por su propia cuenta las tierras de los terratenientes, mantenidas en la más indignante improductividad (…) Multitud de asociaciones, ligas campesinas y organizaciones indígenas han brotado durante este proceso, a la cabeza del cual ha marchado la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, ANUC, línea Sincelejo”.

Por último, el candidato del FUP denunció la aguda represión que ha padecido la universidad oficial durante el régimen lopista. “En esta campaña persecutoria, la Universidad Nacional, el centro docente más importante de Colombia, ha sido cerrada en cuatro oportunidades y sus predios allanados por la fuerza pública. Recientemente fue cercada con una valla metálica que le da a la antigua Ciudad Blanca el aspecto de un campo de concentración”. Más adelante anotó que “estas medidas hacen parte del Plan Decenal de Desarrollo de la Educación, elaborado según los dictámenes de las agencias financieras imperialistas, cuyo objetivo consiste en restringir la enseñanza pública a favor de la educación privada”. Piedrahita Cardona enumeró varios atentados contra la universidad, tales como los recortes presupuestales progresivos, el alza de matrículas, la eliminación del bienestar estudiantil, especialmente residencias y la reducción paulatina de la población universitaria. “Por eso- puntualizó- desde el comienzo de la actual administración, las masas estudiantiles no han cesado de batallar contra la reforma imperialista (…) Más de30 jóvenes han inmolado sus vidas en esta causa enaltecedora. Pero ningún atropello ha logrado detener la oleada de protestas del estudiantado”.

El problema de la unidad

En cuanto al segundo punto de su alocución, la campaña orientada a conseguir firmas para escoger un candidato único de la izquierda, Jaime Piedrahita declaró: “En aras de la discusión se podría considerar que un movimiento que, no obstante su intempestiva aparición, consigue influenciar a 500 mil colombianos, tras cualquier objetivo político, tendría cauda suficiente para crear una corriente arrolladora. Pero por experiencia sabemos que una cosa es pedirle a un transeúnte que estampe su firma en un papel, y otra convencerlo de que se identifique con un determinado programa revolucionario. De todos modos, como este movimiento lo creemos inspirado en la buena fe de sus integrantes, me permito llamar la atención sobre los siguientes hechos: mi candidatura, como ninguna otra surgió de los anhelos unitarios de las fuerzas revolucionarias y estuvo y seguirá estando al servicio de tales anhelos. Adelanté contactos sin exclusiones de ninguna naturaleza con todos los grupos y partidos opuestos al régimen, para concertar un frente único, regido por un programa revolucionario de liberación nacional.
Para facilitar el entendimiento, un número considerable de agrupaciones nos pusimos de acuerdo en que dicho frente no podía alinearse internacionalmente en torno a ningún centro de poder mundial, lo cual no implica que no apoyemos, en cualquier latitud en que se dé, la lucha de las naciones sometidas por su independencia, la del proletariado internacional por el socialismo y la de los movimientos revolucionarios y progresistas de todos los países”.

El candidato presidencial del Frente por la Unidad del Pueblo señaló luego: “La Revista Alternativa, haciendo la salvedad de sus particulares criterios, se identificó con el postulado del no alineamiento como salida unitaria. Sólo el Partido Comunista se empecinó en la rendición total de los partidos que no comparten sus concepciones, y levantó intransigentemente el principal obstáculo para la unión al exigir el apoyo del Frente a la política de la Unión Soviética, a través del alinderamiento con Cuba”. Y concluyó: “Por nuestra parte, tenemos derecho a pedir a los recolectores de las 500 mil firmas que se refieran a tales cuestiones, ya que tanto ellos como nosotros conocemos de cerca el proceso de las vicisitudes de la unidad. En Colombia es una quimera hablar de la unión de la izquierda evadiendo estos problemas medulares o ignorando la necesidad de un programa que le garantice al pueblo colombiano su absoluta independencia nacional o limitándose a propuestas abstractas que en concreto le crean más dificultades a las fuerzas revolucionarias. Dimos una fórmula de unión, el no alineamiento, alrededor de la cual coincidimos desde un principio con la revista Alternativa. Hemos recorrido todo el país defendiendo los postulados de la revolución y más de 60.000 compatriotas, a pesar de la división y la confusión, nos respaldaron con entusiasmo, configurándose el núcleo fundamental del movimiento unitario que se abre paso entre el pueblo colombiano”.

Por la plena independencia nacional

Jaime Piedrahita explicó que “la lucha electoral es un medio para llevar nuestros planteamientos democráticos y patrióticos a los más vastos sectores populares, ampliar nuestro radio de acción y consolidar nuestras fuerzas para las batallas que están por venir”.

En relación con los programas de los demás aspirantes a la presidencia, afirmó: “El programa que mi candidatura representa es el único que no renuncia, ni abierta ni encubiertamente, como lo hacen las otras candidaturas, al interés máximo de la nación y del pueblo: la conquista de la plena independencia y soberanía de nuestra patria. Jamás transigiré con el primero de los grandes males de la nación; la opresión que Estados Unidos ejerce sobre Colombia”.

Para finalizar, el dirigente revolucionario dijo: “votar por la candidatura del Frente por la Unidad del Pueblo es rechazar lo que representan las candidaturas de Turbay y Betancur: el continuismo, la dominación extranjera y la reacción. Es manifestar, oportuna y eficazmente, la posición de inquebrantable seguridad en el futuro libre, independiente y próspero de Colombia. La posición de inconmovible certidumbre de que a la noche de opresión extranjera, de dolor, miseria y villanía contra nuestro pueblo seguirá, inevitablemente, el luminoso amanecer de la revolución colombiana”.

ALTIVA JORNADA DE TRABAJADORES OFICIALES

600.000 maestros y trabajadores del Estado, afiliados a Fecode, al Cite y a Fenaltrase, paralizaron el 18 de mayo los Ministerios y demás establecimientos oficiales, en una jornada sin precedentes en la historia sindical del sector público.

El combativo cese fue la respuesta de los asalariados a recientes decretos del gobierno, dictados dentro de la Reforma Administrativa. Los trabajadores realizaron mítines frente a las dependencias y quemaron efigies de altos funcionarios. En el resto del país el paro resultó igualmente exitoso.

Además de Fecode, tomaron parte también otras organizaciones que militan en el Comité Nacional de Solidaridad, como los sindicatos del Ministerio de Hacienda y del Instituto Geográfico Agustín Codazzi. 2.500 trabajadores de la Registraduría Nacional, encargada del proceso electoral, suspendieron asimismo labores el 18 de mayo para exigir la solución del pliego de peticiones. El Consejo Nacional Sindical, conformado por UTC, CTC, CSTC y CGT, respaldó el movimiento.

El Comité Intersindical de Trabajadores del Estado (Cite), presidido por Angelino Garzón, informó que más del 90% de los asalariados participó en la movilización. Señaló el Cite que en tanto estén vigentes los decretos 710, 717, 718, 721, 777 y 785, los servidores públicos verán disminuidos sus salarios y demejor5adas sus conquistas laborales.

SINDICATOS DISTRITALES CONDENAN CLASIFICACIÓN

A solicitud del alcalde de Bogotá, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca viene gestionando la clasificación de los 14.00 trabajadores distritales como empleados públicos. La medida es una de las condiciones impuestas a Gaitán Mahecha por los prestamistas norteamericanos.

Sin esperar los resultados de la demanda, el gobierno ha puesto en práctica una serie de disposiciones encaminadas a obstaculizar la contratación colectiva. En el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), el alcalde condicionó el aumento salarial al reconocimiento de la clasificación por parte de los sindicalizados. En la Energía, los trabajadores denunciaron permanentes violaciones a la convención y exigieron la abolición del sistema de contratistas. Se informó, por otra parte, que más de cien activistas fueron lanzados a la calle en la Empresa de Acueducto, en represalia por su participación en las recientes movilizaciones, que culminaron a finales de febrero con la firma de significativos acuerdos convencionales.

Las ocho organizaciones sindicales del Distrito anunciaron paros parciales y mítines y dijeron que están dispuestas a ir hasta las últimas consecuencias en la lucha contra la Reforma Administrativa.

BOMBA EN SEDE DEL MOIR

El MOIR fue objeto en Medellín el 18 de mayo de un aleve atentado. Provocadores no identificados colocaron a las puertas de su sede una bomba de alto poder, que desmontaron agentes del DAS. El artefacto, cuyo detonador explotó, pero que por fallas mecánicas no logró ser accionado, consistía en una fuerte carda de nitroglicerina.

Las intentonas terroristas de la reacción no conseguirán su propósito de amilanar a los moiristas

30.000 OBREROS COORDINAN PLIEGOS

En Carreteras, Ferrocarriles y Caminos Vecinales

En el mantenimiento y construcción de carreteras nacionales laboran en Colombia, a pico y pala, sometidos a los rigores del clima, más de 12.000 obreros, que perciben del Ministerio de Obras Públicas 105 pesos diarios en promedio. Agrupados en decenas de organizaciones, aisladas unas de otras, han sido tradicionalmente víctimas del paralelismo sindical, que el gobierno aprovecha para perpetuar inhumanas condiciones de trabajo, no muy distintas de las que prevalecían a finales del siglo XIX.

Bajo la dependencia del mismo Ministerio, cerca de 12.000 ferroviarios son también expoliados sin clemencia. Sus sueldos son igualmente ínfimos. Los 4.000 obreros de las vías no reciben ni siquiera el mínimo legal y se ven obligados a soportar jornadas de doce horas diarias o más. La mayoría depende de contratistas independientes, viéndose excluida en consecuencia de los beneficios convencionales.

Pero a diferencia de los trabajadores de carreteras, los ferroviarios lograron hace dos años, después de lustros de división, conformar un sindicato único.

A finales del año pasado, el Sindicato Nacional Ferroviario, la Federación Nacional de Trabajadores de Carreteras (Fenaltracar), el Sindicato de Caminos Vecinales y el Sindicato Único del Ministerio de Obras Públicas (Sinaltramopcar), es decir, cerca de 30.000 obreros, se colocaron ante la perspectiva de coordinar pliegos y de lanzar un movimiento unificado, con posibilidades de golpear seriamente al enemigo. Las organizaciones mencionadas contrajeron el compromiso de mantener consultas permanentes.

Sucesivos paros en FFNN
La represión y las maniobras del gobierno no se hicieron esperar. A raíz de un paro parcial efectuado el 20 de febrero en las Divisiones Magdalena y Santander de los FF.NN., la policía ocupó las principales estaciones y mantuvo el cerco contra los trabajadores, quienes respondieron con una “operación tortuga”, retardando los itinerarios. Paros similares efectuaron los ferroviarios, a mediados de marzo, en la línea Grecia – Puerto Berrio – Medellín y en La Dorada y Facatativá donde centenares de obraros, por iniciativa de los comités de base, se negaron a salir a los frentes de trabajo.

Vigente conflicto en OOPP
El conflicto sigue vigente en Obras Públicas, donde más de 5.000 trabajadores afiliados a Sinaltramopcar enfrentan las maquinaciones del Ministerio, que se niega a nombrar el conciliador patronal desde hace más de un mes, paralizando las negociaciones.
Según lo reveló Luis Arango, presidente de la organización, los asalariados interrumpieron también labores a mediados de marzo en Palmira y Pereira, debido al atraso en la cancelación de los sueldos, y mantienen movimientos escalonados tendientes a presionar la rápida y justa solución de sus exigencias.

INDIGNACIÓN GENERAL POR ALZA DEL TRANSPORTE

Más de medio centenar de buses y vehículos oficiales incendiados y miles apedreados es el balance de la masiva cadena de protesta, suscitada en todo el país desde la misma noche del pasado 3 de mayo, cuando el gobierno decretó, por segunda vez en menos de un mes, alzas en el transporte urbano. Trabajadores y estudiantes se lanzaron a la calle a expresar su condena a la arbitraria medida y han convulsionado los últimos días del gobierno de López Michelsen.

Durante la primera semana de vigencia de las nuevas tarifas, las labores nocturnas de la capital del país se vieron prácticamente suspendidas por las manifestaciones. En Calí, donde la lucha ha sido muy enconada, hasta bombas molotov estallaron en el propio despacho de la Alcaldía. En Medellín, un estudiante fue muerto y otros dos heridos a bala, cuando participaban en las demostraciones de descontento popular. Acciones similares se han desarrollado en Neiva, Valledupar, Sincelejo, Bucaramanga, Ipiales y otras poblaciones.

El 15 de mayo, Unimotor y el Sindicato Nacional de Choferes, realizaron un paro, reclamando jornada de ocho horas, salario fijo, pago triple para trabajo dominical y nocturno, y eliminación de fianzas y cauciones impuestas por los empresarios. Mientras el gobierno responde solícito a las exigencias de los pulpos del transporte, no han sido atendidas las principales aspiraciones de los conductores.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades para darle a la capital, el día del paro, apariencia de normalidad, les resultó imposible contener las múltiples expresiones de rebeldía.

PERSECUCIÓN EN TERMINAL DE BARRANQUILLA

Con un cese repentino de labores, los obreros del Terminal de Barranquilla lograron el 5 de abril, en menos de 12 horas, la libertad de Manuel Cogollo, Anuar Nader y Diego Rodríguez, presos por el F-2 bajo la falsa sindicación de robo. Minutos después de que se divulgara la captura, Nicolás Martínez, José Acuña y César Fontalvo, dirigentes de Sindeoterma y Sinbranave, movilizaron a centenares de portuarios hacia el cuartel interno de policía y reclamaron la inmediata liberación de los detenidos, quienes regresaron a sus puestos de trabajo a las 9 de la noche. La policía le achacaba a Cogollo, Nader y Rodríguez, vigilantes de carga, la desaparición de un embalaje asegurado en 3 millones de pesos.

Se pasan de vivos
A comienzos de su mandato, López creó la policía portuaria con el supuesto propósito de vigilar los terminales marítimos. Desde esa época decenas de agentes ocupan las instalaciones del puerto barranquillero. Disponen de guarnición y de numerosos vehículos, y están facultados para intervenir en los problemas laborales y sancionar a los trabajadores. El 15 de marzo llegó a los muelles una caja sellada, que fue depositada frente al puesto de policía, bajo custodia del F-2. En la madrugada del domingo 19 de marzo, mientras la casi totalidad de los obreros hacía uso del festivo, el cargamento desapareció misteriosamente. Días después, la empresa inició investigación contra los responsables de carga ya mencionados, pero estos comprobaron que no estaban laborando al momento de producirse el ilícito.

Mientras que en torno de los verdaderos responsables se hace un silencio extraño, la policía portuaria continúa acusando a los trabajadores de los frecuentes robos y perfecciona sus métodos de persecución. Directivos sindicales denunciaron que, en varias ocasiones, los agentes han disparado contra braceros y estibadores, como ocurrió en diciembre de 1977.