EL NORTE DEL VALLE LLAMA A CONFORMAR FRENTE

Que se agilicen los acuerdos piden miembros de la ANAPO y el MOIR

La siguiente carta fue aprobada por dirigentes de la ANAPO y del MOIR del Norte del Valle del Cauca en una reunión efectuada en Cartago el 4 de septiembre. En ella se hace un llamamiento a las direcciones nacionales de los diferentes partidos revolucionarios de oposición para que éstos realicen acuerdos de unidad basados en un programa revolucionario y se presenten en la próxima campaña electoral con un solo candidato que tenga el respaldo de todo el pueblo.

Compañeros:
Las organizaciones que representamos a nivel local de Cartago y sus alrededores a la Alianza Nacional Popular y al Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, hemos decidido hacerles un llamamiento para que se aceleren los acuerdos para lograr la unidad de las fuerzas revolucionarias y de oposición.

La situación por la cual atraviesa nuestro país, sumido en la más profunda crisis de su historia, ha sido producida por la dominación que ejerce el imperialismo norteamericano que, coaligado con la oligarquía liberal – conservadora, saquea las riquezas naturales y explota al pueblo colombiano. Esta situación ha llegado a extremos intolerables, agravados últimamente por las alzas de la gasolina y el transporte. Pero también ha encontrado el repudio de las masas a todo lo largo y ancho del país que ha sido sofocado a bolillo y plomo como sucedió en Bucaramanga, donde la represión segó la vida del compañero Pedro Vicente Rueda Montañez. Estos hechos se repiten a diario en la zona del Magdalena Medio, Cimitarra y Urabá contra campesinos y obreros.

Como respuesta a esta situación de ofensiva contra el pueblo, creemos que debemos apoyarnos en un PROGRAMA REVOLUCIONARIO de lucha que contenga las aspiraciones de las clases revolucionarias y del pueblo, llegar a los acuerdos necesarios para el funcionamiento de la alianza que se produce y que, en algo tan concreto como la prevista campaña, escojamos un solo candidato que represente a la oposición y estemos dispuestos a apoyarlo unificadamente.

Basados en estos puntos y en otras consideraciones que ustedes, como dirigentes, comprenderán mejor, y si sinceramente están comprometidos con la unidad del pueblo, esperamos que se agilicen los acuerdos para lograr la unidad de las fuerzas revolucionarias y poder presentar así un Frente Patriótico contra la oligarquía, que no sea una unidad sólo para la campaña que se avecina, sino que se extienda a todas las luchas que a diario nuestro pueblo tiene que librar para conquistar su definitiva independencia nacional y que contribuya a lograr los cambios democráticos que se necesitan para que nuestro país marche hacia el socialismo.

ALIANZA NACIONAL POPULAR
MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR)

Por el MOIR Por la ANAPO
Guillermo García Vicente Ortiz
Fernando Vélez Pedro Patiño
Leopoldo Orozco Mario Marín
Dubiel Gómez Jaime Cano
Ana de Dios Gil de Soto
Adolfo León Gutiérrez Ochoa
Oscar Mata
Manuel Valladares
Francisco Buitrago

EL PROLETARIADO PETROLERO: 55 AÑOS DE LUCHA ANTIIMPERIALISTA

El proletariado petrolero colombiano nació en 1921, cuando tras irregularidades maniobras, la Tropical Oil Company obtuvo la concesión de los yacimientos de la ciudad de Barrancabermeja. Al pie del pozo “Infantas Nº 1”, centenares de obreros iniciaron entonces una historia de formidables episodios de lucha contra el yugo imperialista que pesa sobre nuestro pueblo. Nunca serán suficientemente exaltadas las jornadas de 1924, 1927, 1938, 1957 y 1971, pero sobre todas ellas, el combate de 1948, cuando tras vencer en una aguerrida batalla por la nacionalización del petróleo, los obreros, a la cabeza de las masas, se tomaron el poder local y constituyeron un gobierno popular que es símbolo y antorcha de los combates revolucionarios.

Actualmente, desde el Putumayo hasta la Guajira, miles de obreros del petróleo laboran en El Centro, Casabe, Cantagallo, Cicuco, Orito, Mamonal, Salgar, El Guamo, Aipe, Coveñas, Tibú y otros lugares, extrayendo la inmensa riqueza del subsuelo en cantidad superior a los 100.000 barriles por día: cavan los pozos bajo el sol ardiente, los limpian, mantienen el ritmo infatigable de los “Chin-machones”, o bien reparan la maquinaria en los talleres industriales mientras las cuadrillas domeñan selvas, desafían abismos y caudalosos ríos para tender los oleoductos de crudos y blancos. Otros más, en medio del calor atafagante de los complejos de refinación y petroquímica, entregan su capacidad y su energía, para el funcionamiento de las plantas de alquilación, craking, parafinas, turbo-expander, energía, tanques de almacenamiento, bombeo y tantas más.

Una riqueza enajenada

Cómo sucede con todos los recursos naturales, el caso del petróleo refleja de manera nítida la ilimitada voracidad con que los norteamericanos ejercen el pillaje en nuestro país. Este producto ha constituido la base de la industria mundial durante el siglo XX, pues del trabajo de los obreros surgen no solamente las gasolinas de aviación, blanca y de motor, el Fuel-Oil y el ACPM, sino también grasas, aceites, disolventes, alifáticos, ácidos, parafinas y cientos de derivados, fundamentalmente orientados hacia cuatro renglones.

Pero nuestro país, que extrae y refina crudo desde hace 55 años, jamas ha disfrutado de sus beneficios, dado que a lo largo de la historia la oligarquía gobernante ha mantenido una inmodificable actitud de entrega frente al imperialismo yanqui, cuya gigantesca asociación de monopolios, conformada por las compañías Standard Oil, Socony-Mobil, Texas Petroleum, Gulf y Shell, controla el 90% de la producción y comercio mundial.

Mientras esto sucede, ancianos, mujeres y niños humildes tienen que madrugar y formar largas colas ante las estaciones de gasolina, portando frascos y tarros vacíos en espera infructuosa del combustible para sus rudimentarias estufas.

A tal punto llegan los abusos de las compañías extranjeras, que tal y como lo anunció hace unos meses el gobierno, el país importará este año entre 20 y 30 mil barriles diarios, mientras la Texas, exporta, nada más que a Venezuela, 40.000 barriles de crudo colombiano por día. En el momento en que López anunciaba que no había petróleo, un buque extranjero lleno de éste se hunda frente a Tumaco.

Las primeras batallas proletarias

La entrega de nuestros hidrocarburos se remonta en 1905, cuando el dictador Rafael Reyes urdió una serie de maniobras y pisoteó la propia legalidad burguesa para otorgar a su protegido Roberto De Mares la concesión de los yacimientos de Barrancabermeja, que se extienden entre las desembocaduras de los ríos Carare y Sogamoso en el Magdalena.

El logrero De Mares burló a su vez todos los plazos que iniciación de trabajos, hasta que en 1919 ferió sus derechos a la Tropical Oil Company, filial de la International Petroleum, que era uno de los nombres de la Standard Oil, el pulpo con el cual John D. Rockefeller llegó a controlar a fines de siglo pasado, tras inenarrables filibusterías, el 95% de la capacidad de refinación de los Estado Unidos. La compañía recibió la concesión por un término de treinta años, cumplidos los cuales revertirían gratuitamente al Estado los equipos, maquinas, instalaciones, medios e instrumentos de producción.

La Tropical inició su explotación petrolera en agosto de 1921, imponiendo a los obreros el afrentoso régimen de exacción que ha caracterizado al imperialismo desde los tiempos del “Gran Garrote” hasta los del “Nuevo Diálogo”. Pero los centenares de trabajadores supieron oponer desde el mismo comienzo una beligerante resistencia a la opresión. Un anciano que vivió aquellas primeras luchas nos lo recuerda: “Por allá por 1922 empezamos a reunirnos en la casa con Raúl Eduardo Mahecha para ver cómo nos defendíamos; publicamos la ‘Vanguardia Obrera’, con la cual ganamos gente para fundar nuestro sindicato clandestino, que desde entonces se llama Unión Sindical Obrera. A los dos años ya estábamos peleando para que lo legalizaran y por un mejor pago del trabajo; porque claro que se ganaba más que en el campo, pero de todos modos no alcanzaba para vivir”. Ese movimiento significó la consolidación de la USO y su vinculación con los sindicatos de las riberas del Río Magdalena y la zona bananera.

Para el año 27, indóciles a los abusos sin cuenta de la Tropical, los trabajadores declararon una huelga que fue apoyada por los obreros de la Andian, los braceros de Neiva, Girardot, La Dorada y Puerto Berrío, y los ferrocarrileros de Barranquilla. Ante la magnitud del conflicto, el gobierno de Abadía Méndez, que un año más tarde ordenaría a sangre fría la masacre de las bananeras, hizo disparar sobre Barranca sus cañoneras de río y encarceló a los dirigentes populares.

La férula liberal de los años treinta

Tras una larga ausencia, el Partido Liberal volvió al Poder en la persona de Enrique Olaya Herrera, utilizando demagógicamente los anhelos de autonomía nacional y libertades democráticas del pueblo colombiano. Pero bien pronto mostró su verdadera cara: la “salvación nacional” que pregona Olaya consistió en el mayor sometimiento del país a los Estados Unidos, como quedó claro con la entrega de la Concesión Barco a la Colpet y con la legislación petrolera que expidió para darle carácter institucional al saqueo de los potentados foráneos.

El continuador de esa política fue Alfonso López Pumarejo, quien desparpajadamente apoyaba la tesis de Olaya, según la cual los colombianos estamos destinados a ser dependientes “por ley natural”.
Sin embargo durante su gobierno el combate de las masas le impuso el derecho de asociación sindical, y en 1928 la USO presentó un pliego de perdiciones que revela el grado de opresión a que la Tropical, llamada “Troco” por los trabajadores, sometía a sus obreros: éstos tuvieron que luchar no solamente por la jornada de ocho horas, sino incluso por el derecho de leer cualquier periódico. Pese a ello el pliego fue rechazado por la compañía, y el 8 de abril se declaró la huelga.

Cuatro días después, mientras los obreros realizaban una concentración en la Plaza de Bolívar de Barranca, ocurrieron los hechos que relata un trabajador jubilado: “Estábamos con las mujeres y los niños, cuando por las cuatro esquinas nos rodeó la tropa y sin más ni más comenzó a ametrallar. Yo vi caer a mucha gente. No supe cómo salí de ese infierno. Al otro día no quedaron sino las manchas de sangre, porque esa noche tiraron los cadáveres al río”. A partir de entonces, la ciudad fue escenario de los crímenes que cometían las bandas de esquiroles de la Troco.

“Colombia sí, Troco no!”

La Concesión De Mares debía revertir a la nación en agosto de 1951, de acuerdo con el contrato firmado por la Tropical. Pero los monopolios no suelen abandonar fácilmente sus rentables explotaciones, y desde cuatro años antes la compañía solicitó al gobierno de Mariano Ospina Pérez una prórroga de sus privilegios.

La Troco sobornó a ingenieros y funcionarios oficiales, con lo que obtuvo un informe al gobierno según el cual, durante el lapso de disfrute de la concesión que le restaba, no alcanzaba a recuperar sus inversiones en taladros, instalaciones, tubería, torres, talleres, transporte, cocinas y plantas de gas.

Pero la Tropical cometió un grave error; no contaba con la conciencia patriótica de la clase obrera colombiana, totalmente opuesta a la de los lacayos con los que trataba en las altas esferas.
El 7 de enero de 1948, a las 12 del día, la Unión Sindical Obrera declaró una inolvidable huelga cuyos protagonistas relatan con orgullo.

En efecto, el gobierno intentó quebrar el movimiento ordenado al ejercito que realizara el cargue y descargue en el puerto de Galán. Pero la respuesta popular fue masiva; petroleros, braceros y pescadores se interpusieron con sus mujeres y niños entre la carga y los buques, defendiendo una huelga en la que no estaba de por medio una sola reivindicación económica para los obreros. El proletariado libraba la heroica batalla por la nacionalización del petróleo en representación de toda Colombia. La USO, que diez años atrás parecía más unida y combativa que nunca.

Durante los 57 días que duró la batalla, por todo el país se desplegó la solidaridad popular. Un combatiente de entonces cuenta que “El concejo de Barranca nos tuvo que apoyar. Y todos los días llegaban proclamas a favor de la huelga; las leíamos en los mítines y después salíamos en manifestación gritando: ¡Colombia sí, Troco no!”.

De nada valieron al gobierno las amenazas, ni las golpizas, ni los allanamientos, ni la detención de los dirigentes. La causa patriótica de los obreros se extendió por todo el país, y el prolongado arbitramento que se convocó, falló a favor de la nacionalización. La clase obrera entregaba al pueblo una resonante victoria sobre la Troco y sus agentes criollos, como resultado de la cual se fundó hace veinticinco años la Empresa Colombiana de Petróleos Ecopetrol, de propiedad del Estado.

El primer Poder obrero de nuestra historia.

Antes de que hubiera transcurrido dos semanas de levantada la huelga, el 9 de abril, la oligarquía asesinó en Bogotá a Jorge Eliécer Gaitán, lo que provocó insurrecciones espontaneas por todo el territorio nacional. El pueblo de Barrancabermeja, curtido en muchas batallas y a cuya cabeza esta un proletariado rico en experiencias y de incomparable audacia, se lanzó al combate.

Hoy en día, en cada cuadra hay por lo menos una persona que vivió aquellas jornadas y puede narrarlas emocionadamente: “No se sabía de dónde salían tantas armas, pero lo cierto fue que en horas barranca era del pueblo”, dice un antiguo trabajador petrolero. Las masas eligieron democráticamente un “Comité Provisional Revolucionario Primer organismo de Poder dirigido por la clase obrera en la historia de Colombia, que de inmediato conformó milicias populares y proclamó la toma del Poder, exigiendo la entrega del gobierno nacional. Los humildes desbarataron el orden de los explotadores: tomaron control de la ciudad y enviaron batallones obreros para ocupar la radio, los teléfonos, correos y telégrafos; bloquearon con grandes barriles la pista del aeropuerto, coparon el paso por el Magdalena y se posesionaron de la refinería y el Centro de producción.

Los obreros fabricaron en la refinería tres cañones accionados a la manera de las antiguas escopetas con los cuales desfilaron victoriosas las milicias del pueblo por las calles.

Sin embargo, las condiciones políticas del país no estaban aun maduras para que la revolución triunfara nacionalmente. La rebelión se aplaco en las demás ciudades, y Barranca tuvo que entregar el Poder.
Las formidables jornadas de 1948 en Barrancabermeja constituyen un valioso legado proletario, porque los obreros y las gentes humildes se atrevieron a violar el privilegio de gobierno de sus explotadores y superaron las dificultades, lucharon decididamente, pusieron todo su empeño en demostrar que el futuro les pertenece.

La oligarquía vuelve a hincar su rodilla

El gobierno bipartidista que se conformó a raíz del 9 de abril, extendió como una plaga por todo el país la represión: creó la “Guardia Rural” y la Policía Militar, instauró la censura de prensa, y lanzó una ola de consejos de guerra para condenar sumariamente a sus opositores, entre ellos varios combatientes de la USO, muchos de los cuales tuvieron que pasar a la resistencia guerrillera para enfrentar a los asesinos a sueldo que los perseguían.

Entre tanto, la Troco socavaba la nacionalización del petróleo. En 1951, no entregó la refinería ampliada, como estaba estipulado, ni devolvió la flota con la que operaba en el Magdalena.

La oligarquía, que desplegó todas sus fuerzas en contra de las clases populares, hincó una vez más su rodilla ante los monopolios. Les arrendó la planta de envase por cien pesos al año, les otorgó los derechos de recuperación secundaria de varios yacimientos, y les anexó los equipos, carreteras, plantas de energía, vapor y gas, los talleres, bodegas, comisariatos, restaurantes, escuelas y casas de habitación, además de un hospital y la cantidad de cuatro y medio millones de dólares.

Como si ello fuera poco, Ecopetrol fue obligada a comprar petróleo colombiano a los extranjeros pagando en dólares el 40%, porcentaje que actualmente sube hasta el 75%. En 1957, los obreros dieron la batalla contra el contrato que bajo esas condiciones existía con la Forest, pero el gobierno indemnizó a la compañía con 10 millones de dólares que cargó a la empresa estatal.

El frente nacional y la desnacionalización

La alianza burgués–terrateniente que se ha alternado en el poder durante los últimos 18 años, incrementó la desnacionalización de Ecopetrol mediante onerosos “contratos de asociación” con los monopolios, entre los cuales se destaca la Texas, ahora usufructuaría también del gas de la Guajira. En tales contratos se beneficia a los pulpos con todas las prerrogativas imaginables: exención de impuestos en virtud de la “Cláusula de deducción por agotamiento”, regalías, exención de inspección y registro de sus diversas en el exterior, pago en dólares por parte de la empresa estatal colombiana del petróleo que extraen, alzas mensuales en el precio interno de la gasolina y nombramiento de sus ex funcionarios y beneficiados como directivos de Ecopetrol, empresa a la que los pulpos niegan el derecho de explotar y el de comercializar la gasolina, dejándole únicamente la función de realizar una parte de la refinación.

Ultimamente, los imperialistas vienen utilizando la crisis energética para especular acaparando el suministro del crudo y aumentar sus descomunales ganancias. Dentro de esa estrategia presionan las alzas en el precio del petróleo, alegando que “se desliza” hacia Venezuela y el Ecuador, mientras que de hecho sabotean los equipos de Ecopetrol, como lo denuncia un dirigente de la USO: “En 1963, nosotros fuimos a la huelga porque los agentes de las compañías extranjeras incrustados en las actividades de la empresa dañaban o se robaban los equipos, y después ellos mismos le vendían los repuestos. Duramos peleando 42 días y logramos la destitución de algunos, pero los reemplazaron con otros iguales o peores. Fíjese que en Casabe, por ejemplo, mantienen funcionando pozos casi agotados, mientras que han sellado 600 de buen rendimiento.

Los obreros petroleros libraron su más reciente batalla en 1971, cuando en la Colpet se fueron a la huelga por la nacionalización de las concesiones Barco y Cicuco – Violo, ganándose el apoyo de la población de Tibú y de Cúcuta, que los respaldó con paros cívicos llenos de combatividad, mientras que en Barrancabermeja un cese de actividades contra las violaciones a la convención colectiva y la corrupción administrativa era reprimido a sangre y fuego, en la contienda en que entregó su vida el compañero Fermín Amaya, encarnando con su sacrificio el heroísmo de las luchas del proletariado petrolero.

Un arsenal para las batallas del futuro

López Michelsen demostró una vez más que es títere del poder extranjero, al comprar las instalaciones de la Colpet cuando apenas faltaba un mes para que revirtieran gratuitamente al Estado, y cargar de paso a Ecopetrol con los 650 millones de pesos que el monopolio adeudaba a sus trabajadores, cuyos derechos, arduamente conquistados, quiere ahora desconocer.

Pero el proletariado petrolero de nuestro país ha demostrado desde su nacimiento por qué la clase obrera dirige el proceso de liberación nacional del yugo del imperialismo norteamericano. Sus combates, librados en las más diversas regiones del territorio nacional, han conquistado victorias llenas de invaluables enseñanzas para todos los patriotas. Su experiencia constituye un arsenal poderoso para las batallas futuras de la revolución colombiana, y la sangre que han derramado sus combatientes caídos fecunda constantemente todas y cada una de las luchas que a diario libran las masas populares de nuestro país. Los revolucionarios tendremos siempre presente esta brillante historia, a cuyos protagonistas saludamos emocionadamente, y hombre a hombro marcharemos con ellos hacia la conquista de esa Colombia distinta a la de los explotadores, por la cual se han librado ya tantas contiendas.

LOS TAC: ESTAFA LOPISTA A LOS CAFETEROS

A continuación publicamos la declaración conjunta por la ANAPO y el MOIR de Caldas en la que se desenmascararon la verdadera naturaleza de los Títulos de Ahorro Cafetero del “mandato de hambre”. Firman el documento por la ANAPO, Gildardo Arcila García, Germán Gutiérrez Arroyo y Alirio Mendieta Pacheco y, por el MOIR, Jorge Robledo, Gonzalo Arango J. y Carlos Giraldo H.

Con la carga de café vendiéndose en Nueva York por QUINCE MIL PESOS aproximadamente, el gobierno y la Federación elevaron los impuestos cafeteros hasta más del 50% del valor de la cosecha, resultando que al productor sólo le pagan, en el mejor de los casos, SEIS MIL QUINIENTOS PESOS por cada carga del grano y MIL PESOS de éstos no son en efectivo, sino en un Bono, el Título de Ahorro Cafetero TAC. Papeles que sólo se podrán cobrar a los tres años, ganan bajos intereses y sobre los cuales hay que pagar también impuestos. Pretende López demostrar que los Títulos son para impulsar el ahorro, cuando la mayoría de los cafeteros, con hambre en sus hogares, tendrán que entregarlos por menos de su valor a un puñado de usureros que harán grandes ganancias como intermediarios, negociándolos con el imperialismo norteamericano según el uso que le dio a los Tac el gobierno de López. Además, con estos bonos la Federación ha logrado que la mayoría de los productores no vendan su café en las Cooperativas de Cafeteros, lesionados así gravemente a estas organizaciones.

Los casi OCHO MIL QUINIENTOS PESOS en cada carga que le quitan por impuestos al cafetero, además de los impuestos corrientes, de renta, patrimonio y complementarios, producirán TREINTA MIL MILLONES DE PESOS este ano al gobierno y a la Federación, dinero que sale del trabajo de los cafeteros y que como el caso de los TAC terminará en manos de los monopolistas que controlan la Federación y los exportadores. Para los pequeños y medianos productores la llamada “Bonanza Cafetera” sólo representa la elevación de los precios de la comida, el transporte, los servicios públicos, los implementos agrícolas y más impuestos para la Federación y el gobierno antipopular que nos oprime.
Conocedores de este gran atraco oficial contra el gremio cafetero, invitamos a todas las organizaciones gremiales y políticas y a los productores de café, para que organizados democráticamente nos unamos y luchemos contra los Títulos de Ahorro y los impuestos cafeteros.

Esta lucha, contra la oligarquía liberal – conservadora y su representante ahora Alfonso López Michelsen, es una de las muchas que librará el pueblo en la defensa de sus intereses y debe servir para que las organizaciones en la defensa de sus intereses y debe servir para que las organizaciones que combatimos contra las clases dominantes y el imperialismo norteamericano, avancemos en el camino de la unión definitiva de los oprimidos contra los opresores y hagamos realidad el anhelo popular de conquistar la totalidad independencia nacional de nuestra patria.

EN LA CÁMARA DE REPRESENTATES: RICARDO SAMPER ENJUICIA EL DESPOTISMO OFICIAL

Resonante debate en defensa de los trabajadores del ICSS

Durante las sesiones plenarias de la Cámara del 16 y el 21 de septiembre el representante del MOIR, compañero Ricardo Samper, adelantó una vigorosa defensa de la justa lucha de los trabajadores del Instituto Colombiano de Seguros Sociales por sus derechos democráticos. En brillante debate contra la ministra de Trabajo, el camarada Samper utilizó revolucionariamente la tribuna parlamentaria para fustigar la política antiobrera del “mandato de hambre” y de sus acólitos de UTC y CTC, así como para ofrecer el apoyo irrestricto del MOIR al movimiento de los médicos y el personal paramédico.

Las mentiras oficiales

El compañero Samper refutó una por una las declaraciones del Presidente y su ministra en contra de los médicos del ICSS. Refiriéndose a lo dicho por López en su ultimo mensaje al Congreso en el que afirma que los dirigentes sindicales del instituto gastan varios millones de pesos anualmente, Ricardo Samper señaló: “En ese mensaje el presidente de la República abrió fuego por primera vez contra los médicos del Seguro Social. Me puse a investigar, porque uno jamas logra penetrar la totalidad de esa conciencia astrosa y nefaria que dirige los destinos del país. Que dizque 26 millones de pesos gastan los dirigentes sindicales, mientras que apenas 27 millones destinan para drogas, dice ‘la palabra de oro’ del Presidente. Pero aquí tengo la cuenta de los pagos que ha hecho el ICSS por concepto de gastos sindicales en los años de 1973, 1974 y 1975: la suma de 113.090 pesos. Eso se convierte dentro de la alquimia presidencial en 26 millones anuales! Ese ha sido el sistema con el que atacan a los médicos!”.
Sobre el discurso presidencial televisado del 13 de septiembre, el compañero Samper anotó: “El Presidente dijo a toda una serie de inexactitudes en ese mensaje. López con su acostumbrada truculencia, López el manipulador de la verdad y la mentira, López que todo lo confunde, atacó a los médicos por haberse lanzado a las vías de hecho, a la huelga, cuando según él no había un ‘acto jurídico perfecto’. Dice a los médicos que por qué no demandaron. Pero eso lo vino a decir López cuando le había fallado completamente su estrategia de detracción y de calumnia contra los médicos en huelga. Cuando también había fallado la tergiversación acomodaticia de la señora Ministra en el Senado y ante las cámaras de televisión. Declararon ilegal la huelga, como es costumbre en el Ministerio de Trabajo, y destituyeron como empleados públicos a numerosos médicos por resolución del consejo directivo del ICSS. No obstante, al país le dicen que el gobierno tiene ánimo de conciliación, que no habrá vencedores ni vencidos, que quedan los recursos legales”.
En relación con algunas afirmaciones hechas por la ministra, el compañero Samper dijo: “La señora ministra presenta unas cifras y dice que los médicos van a quebrar el instituto porque el 40% del presupuesto se destina al pago del personal científico y paramédico. Es natural que en una institución como los Seguros Sociales se pague el 40% de su presupuesto a los médicos ya que la materia prima fundamental de los Seguros es el trabajo que realizan estos profesionales y que no son parte de la gigantesca burocracia chanchullera y viatiquera que sí ha venido desangrando al Instituto. Ese 40% es la única plata bien gastada y que se sabe cómo se gastó!”.

La justeza del movimiento

El compañero Samper hizo una enérgica defensa del paro adelantando por los trabajadores del ICSS en defensa de sus más sagrados derechos en los siguientes términos: “El gobierno estaba convencido de que iba a resultarle muy fácil arrebatarle a los médicos sus derechos fundamentales de prestar pliegos de peticiones, de utilizar la huelga, de contratación colectiva, como lo han hecho otros gobiernos con decenas de miles de trabajadores oficiales. El poder concentrado del capital monopolista, que no tolera ningún derecho democrático, ha venido desarrollando la más tenebrosa ofensiva contra el derecho de huelga. El derecho de huelga es una conquista fundamental de la clase obrera. Sin embargo en Colombia cualquier gobierno puede en cualquier momento declarar ilegal cualquier huelga. En este sistema, mientras el capital busca mayores ganancias, los trabajadores necesitan organizarse como fuerza para hacer valer sus derechos. Cuando hay un proceso inflacionario que recorta enormemente el valor de los salarios reales, no le queda a los trabajadores más recurso que acudir a la huelga, no le queda a los trabajadores de cualquier índole más recurso que su organización para defender la estabilidad de su trabajo. Es monstruosa la situación que la inmensa mayoría de los empleados públicos tiene que padecer en este país donde se ha hecho famoso el dicho popular: Cambio de Ministro, que tiemblen los porteros. Todos estos empleados públicos son funcionarios de libre nombramiento y remoción que se ven obligados por los caciques de turno a prestar toda clase de servicios contrarios a su propia dignidad porque de otra manera son declarados insubsistentes. Y ahora quiere el gobierno que los trabajadores del Seguro acepten con los brazos cruzados y mansamente la eliminación de sus derechos democráticos conquistados”.

“Este conflicto ha puesto de manifiesto entre otras cosas –prosiguió Ricardo Samper– cómo es de deplorable la situación de los pobres de Colombia frente a los servicios de salud. A Asmedas y demás organizaciones sindicales les debemos el que se esté cobrando conciencia nacional ante tan grave situación. Pero ahora vienen las lagrimas de cocodrilo de quienes jamas les ha importado la salud del pueblo”. Sobre este tema puntualizó ante la defensa del derecho de huelga. Aquí se trata de una guerra entre el capital y el trabajo. Qué gran ejemplo para la clase obrera de todo el país ver a esos profesionales tomando en sus manos iuna gloriosa bandera proletaria! Por eso tiene una trascendencia y una importancia gigantesca el actual movimiento!”

La traición de las camarillas patronales

El compañero Samper condenó a lo largo del debate la actitud entreguista, traidora y falaz de los dirigentes de UTC y CTC ante el paro médico. Al respecto dijo: “Pero resulta que el gobierno y la oligarquía tienen aliados fieles en el seno del movimiento obrero. El país vio a Tulio Cuevas, presidente de la UTC, paseándose en la pasada campaña electoral haciendo las manifestaciones del más despreciable servillismo ante Gómez Hurtado, verdugo de este pueblo, dizque a nombre de la clase obrera. Y ahora el señor Tulio Cuevas en el consejo directivo del ICSS firma con el actual gobierno la reclasificación de los trabajadores de ese instituto, sumándose a la ANDI y a la SAC, los chacales más crueles del sistema. Los señores de UTC y CTC han sido cómplices de toda la legislación laboral existente y que ahora el ‘mandato claro’ quiere hacer aún más regresiva. Y podríamos señalar una tras otra las huelgas que han sido vendidas por esas centrales controladas por burócratas amarillos y esquiroles. Es una pagina siniestra la que han escrito en nuestro país los dirigentes de esas centrales en contubernio con el gobierno y los patronos. Han traicionado todos los movimientos, venden las huelgas. Porque uno sabe que si los trabajadores piden cinco pesos diarios de aumento y son mil trabajadores serían cinco mil pesos diarios; luego es más fácil para el patrón darle a los burócratas treinta o cuarenta mil pesos para que entreguen el movimiento”.

Al referirse a algunas afirmaciones del representante conservador Tulio Cuevas, Ricardo Samper indicó: “El señor Cuevas reconoce que desde la reforma administrativa de sus derechos de contratación colectiva, organización y huelga, y dice calumniosamente que porque se trataba de humildes obreros nadie protestó en su tiempo. Resulta que el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) en 1970, convocando sindicatos de todas las centrales a encuentros nacionales, llamó a un Paro Nacional Patriótico precisamente en contra del Decreto 3135 y de la aplicación de la reforma administrativa. Los primeros en oponerse a este movimiento fueron los señores dirigentes de la UTC”.

El gobierno culpable

El representante del MOIR concluyó su intervención agregando: “Están pasando miles y miles de masas por el camino de la unidad y del combate. Ya se suman a las huestes proletarias pisoteadas sectores que los esquiroles y el gobierno llaman privilegiados. Es el sentido patriótico de los médicos que comprometen que Colombia por donde va no puede seguir. ¡Mientras el gobierno no reconozca los derechos democráticos de los trabajadores, restituya a los despedidos y se abstenga de tomar represalias, seguirá siendo el único culpable de todas las consecuencias que tenga su absurda, terca y provocadora actitud en contra del Seguro Social!”.

MANIFESTACIÓN CONJUNTA EN CALI

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), el Partido Comunista de Colombia y la Alianza Nacional Popular, por iniciativa de este último partido, realizaron en la tarde del 18 de septiembre una gran manifestación de rechazo a las políticas lopistas en la ciudad de Cali.

En el acto intervinieron José Ignacio Giraldo, senador de la República y dirigente de la Anapo, el representante a la Cámara José Cardona Hoyos en nombre del Partido Comunista y el concejal del MOIR en Cali, Jorge Gamboa.

José Ignacio Giraldo:
“La unidad, exigencia perentoria”

En primer término habló el compañero José Ignacio Giraldo. Emocionado por la combatividad y el espíritu unitario dijo: “La convocatoria de la oposición, expresada en los movimientos y partidos políticos más significativos, para que desde esta plaza pública exprese su inconformidad con un solo grito de protesta, tiene una honda significación en nuestro universo político”.

En otro aparte señaló: “Una política de alianzas de fuerzas diversas, desde luego, encuentra tropiezos difíciles de superar. Peligrosa, por ejemplo, la tendencia muy marcada en otras experiencias, de que la parte sustituya al todo, traducida en el afán vehemente de muchos militantes y de no pocos dirigentes de hacer prevalecer, de imponer el liderazgo del partido o grupo de sus apetencias. Una sana política de alianza implica el respeto mutuo, la garantía total de que serán respetadas en su autonomía de las distintas vertientes que confluyen a ese prodigioso de la unidad popular”.

Jorge Gamboa:
“Por un frente que no excluya a nadie”.

A continuación hizo uso de la palabra al compañero Jorge Gamboa del MOIR quien, refiriéndose al problema de la unidad de las diferentes fuerzas revolucionarias expresó: “Si nos decidimos sinceramente por una política unitaria, podemos realizar grandes jornadas revolucionarias. Podemos poner en aprietos a la oligarquía liberal – conservadora y en aprietos al imperialismo norteamericano. Somos del criterio también de que a la unidad no debemos ponerle trabas, que los problemas fundamentales que nos deben unificar son el combate contra el imperialismo y la oligarquía y la conquista de las transformaciones democráticas de nuestro pueblo. Creemos que sobre estas bases, que cada vez encuentran mayor aceptación, podemos conformar un portentoso Frente Único de lucha y combate. Y creemos, compañeros, que hay que hacerlo sin excluir a nadie…”

José Cardona Hoyos:
“Superar obstáculos para la unidad”

El compañero José Cardona Hoyos, en nombre del Partido Comunista de Colombia, clausuró la concentración. En su intervención señaló que deben unirse: “No solamente los grupos políticos aquí presentes sino también aquella masa inmensa que todavía está engañada con los represores y los explotadores del trabajo colombiano”.

MINISTERIO DE TRABAJO DERROCHA DINEROS DE LOS SEGUROS SOCIALES

El representante de la ANAPO Socialista y miembro del Frente Parlamentario de Oposición, Carlos Toledo Plata, hizo uso de la palabra durante el debate sobre el ICSS para formular una serie de importantes denuncias, a la vez que realizó una enérgica defensa del paro medico. El compañero Toledo Plata resumió el problema de la siguiente manera:

“La Ministra de Trabajo ha querido presentar este conflicto como un conflicto de un gremio privilegiado y llama a los obreros para que respalden al gobierno, porque es un gremio privilegiado el que está atentando contra la salud del pueblo. Este ha demostrado ser un argumento falso y ridículo. Dice el gobierno que trasladando al personal medico de trabajadores oficiales a empleados públicos se va a resolver el problema del Instituto de Seguros Sociales. ¿Acaso se ha solucionado el problema de los servicios médicos en la Caja Nacional de Previsión con el simple hecho que sus médicos sean empleados públicos? Lo que ocurre es que el gobierno quiere pasar el problema del gran déficit del Instituto a sus trabajadores. El problema del Seguro no se soluciona desmejorando las condiciones de sus trabajadores. Aunque se diga en la resolución que se van a respetar los derechos adquiridos, no se están respetando ni se van a respetar porque el hecho de pasar a ser empleado publico automáticamente elimina todas las conquistas adquiridas como la de huelga y contratación colectiva.

El compañero Toledo Plata continuó: “Usted dice, señora Ministra, que los médicos gastan mucho dinero, que reciben sueldos muy altos. Lo que no dice es que usted misma aumentó de $250 a $2.000 lo que se paga a los miembros del consejo directivo del ICSS por cada junta, según resolución Nº 102 del 4 de mayo de 1976. Y si el ICSS está en crisis, señora Ministra, ¿usted por qué destina $500.000 para una fiesta en Cúcuta para el Encuentro de las dos Colombias? Y si el ICSS está en crisis, ¿qué significan $75.499.95 trasladados a la Ministra en funciones del consejo directivo del Instituto para actividades en Santa Marta, Barranquilla y Bogotá (resolución Nº 1098 del 23 y 24 de agosto de 1976)? Y si el ICSS está en crisis, señora Ministra, ¿por qué se gasta usted en los viajes a Cali $35.333.75, según resolución Nº 917 de julio de 1976?”

HACIA LA COOPERACIÓN EN LA CAUSA COMÚN

A lo largo de 1976, y a todo lo ancho de Colombia, desde los frentes de lucha de los obreros y estudiantes en las ciudades hasta los más apartados rincones donde los campesinos libran su brega por la tierra, no cesaron de escucharse los llamamientos a la unidad de todas las fuerzas empeñadas en combatir al régimen del “mandato de hambre”, y que desean una nueva vida para la patria.

Movilizaciones
El pasado 30 de junio se llevó a cabo una nutrida concentración en el Parque Berrío de Medellín, organizada por el Comité Amplio contra la política alcista del gobierno. Asistieron, la ANAPO Socialista, Espartaco, la Liga M-L, el Bloque Socialista, la Liga Obrera Comunista, la Tendencia M-L, la URS, la ANAPO y el MOIR. Hablando a nombre del la ANAPO, el compañero Jaime Piedrahita Cardona señaló que “este acto es un gran paso en la necesaria unidad de los revolucionarios colombianos”.

En Barrancabermeja, la USO, Festra, los Comandos Camilitas, la URS, la Liga M-L, el Partido Comunista y el MOIR llevaron a cabo una manifestación para protestar contra el mal servicio de agua que se presta en esa ciudad. El 13 de agosto se llevó a cabo en Santa Marta un concurrido mitin convocado por la Liga M-L, el Partido Comunista y el MOIR, en repudio a las políticas antipopulares del gobierno lopista. En Sabanalarga, la ANAPO, la URS y el MOIR realizaron una concentración donde se condenaron las medidas del “mandato claro”. El 22 de agosto en Itagüí se realizó una manifestación citada por la ANAPO, Ruptura, la Liga Obrera Comunista, Espartaco, el Bloque Socialista, el Partido Comunista, la URS y el MOIR para exigir servicio permanente de agua y contra el alza en los servicios. En Barranquilla se realizaron actos en numerosos barrios populares convocados por la ANAPO Socialista, los Comités Cívicos, Fesutral–CSTC, el MOIR. Las mismas organizaciones emitieron un llamamiento a la lucha unitaria contra el régimen.

En los concejos

Los concejales de Popayán, Alvaro Pio Valencia del MOIR y Luis Carlos Olano de ANAPO, presentaron una constancia en la instalación del cabildo en la que llaman a “superar todos los obstáculos para unificar al pueblo en una sola voluntad, que haga marchar a más de veinte millones de personas en la misma dirección“. En Plato (Magdalena), el concejal de ANAPO, Alejandro Akle, señaló el 1º de noviembre en un discurso en el concejo, que los partidos de oposición, “atizaremos el descontento popular contra este gobierno frentenacionalista de López”. En El Copey, Aguachica y Chiriguaná, el concejal anapista Lugerio Huertas y los moiristas Maximiliano Leas, Nicolás Mendoza, Moisés Alvarez y Adolfo Kintín Martínez, han combatido unificadamente contra la coalición liberal–conservadora gobernante.

Declaraciones conjuntas

El 22 de septiembre, dirigentes de la ANAPO y el MOIR e Tuluá aprobaron un llamamiento “a las fuerzas democráticas y revolucionarias, sin excepción alguna, con la disposición de agotar todos los medios y el objeto de llegar a acuerdos temporales o permanentes dentro del espíritu de la creación de un Frente Único”. En Florencia, la UNO, la ANAPO y el MOIR dieron a conocer el 24 de agosto una declaración en la que convocan “a todas las fuerzas políticas y gremiales a la conformación del más amplio frente de lucha contra todas las medidas del régimen»” en San Vicente de Chucurí, la ANAPO Socialista, el Partido Comunista y el MOIR formularon un llamamiento “a todas las fuerzas populares, democráticas y patrióticas a que impulsemos en la lucha el más amplio frente unido de liberación guiado por un programa democrático antiimperialista”.

El 17 de agosto, el Comité Interuniversitario, la URS, la Juventud Comunista, el Bloque Socialista, la Liga M-L, Ruptura y la Juventud Patriótica, suscribieron en Medellín una declaración política unitaria en la que se anuncia la conformación del Comité Amplio contra la Política Educativa del Gobierno. En Betania y Belencito, el Comité de Lucha Popular conformado por la ANAPO y el MOIR, dio a conocer el 9 de agosto un comunicado en el que condena la represión contra el pueblo y el alza lopista en el transporte y los servicios públicos.

EL MOIR BATALLA SIN TREGUA EN EL CONCEJO DE BOGOTÁ

Expresidente y presidenciables exministros y candidatos, exalcaldes y aspirantes a burgomaestre, exfuncionarios distritales y pretendientes a cargos en el gabinete ministerial, hasta exreinas de belleza, lanzaron los partidos tradicionales en enconada rebatiña por ocupar las bancas del cabildo de la capital. Dada su importancia política y el botín burocrático que representa para los partidos liberal y conservador, éstos le han dedicado siempre la mayor importancia al Concejo de Bogotá. Pero, no obstante la presencia de los jerarcas de la coalición gobernante, el Concejo se hallaba, según palabras de El Tiempo “en jaque”, debido a la combativa labor de los concejales de la oposición.

En 1976, Carlos Bula Camacho, concejal del MOIR, junto con los concejales de la oposición, transformó el Concejo de la capital en terreno de enconados debates que sembraron la confusión y la división en las filas enemigas. Ante su ofensiva, los editorialistas de la gran prensa liberal y conservadora se rasgaron las vestiduras y fustigaron a sus compinches, llamándolos vanamente al orden. El Siglo acusó “el desfallecimiento más profundo”, y la existencia de “una angustiosa sensación de vacío, de desamparo, de que puede haber llegado el momento de la irredención” por la aparición en la corporación distrital de la voz revolucionaria de Carlos Bula, quien se yergue sin vacilación contra el orden putrefacto de explotación y opresión del imperialismo, la gran burguesía y los grandes terratenientes.

Llamado a la Unidad

El 3 de agosto, Carlos Bula, formuló ante el Concejo los principios que guían nuestra actividad en dicha corporación, al explicar la constancia que dejó junto con la concejal del Movimiento Amplio Colombiano (MAC), compañera Margoth Uribe de Camargo.

Bula remarcó la voluntad del MOIR de llegar a acuerdos con los partidos de la oposición para adelantar la defensa conjunta de las reivindicaciones de las masas. La oposición radical a la administración distrital fue asimismo subrayada por el compañero Bula, quien, además, anunció su lucha contra todas las componendas político–burocráticas que los partidos tradicionales realizan contra el pueblo.

Por el derecho al trabajo

El 3 y el 18 de agosto, los vendedores ambulantes realizaron manifestaciones frente al Concejo. Tras la insistencia de la bancada de la oposición se pudo escuchar a sus voceros. Carlos Bula, quien con Mario Upegui, concejal del Partido Comunista, había citado al Secretario de Gobierno Distrital, denunció a la administración por atentar a través del esquirolaje contra las auténticas organizaciones gremiales de los vendedores, por confiscar sus mercancías y vitrinas, y por negarles las licencias de funcionamiento mediante la imposición de requisitos imposible de cumplir, así como por demarcar como zonas prohibidas precisamente las calles comerciales de la ciudad. El concejal del MOIR dijo que el gobierno distrital, al no ofrecerles otras alternativas de trabajo, quiere llevar a los 50.000 vendedores ambulantes a la miseria total. La corporación aprobó una proposición de los dos concejales para que la Secretaría de Gobierno Distrital devuelva las vitrinas y mercancías confiscadas y agilice la expedición de las licencias de funcionamiento.

Contra los negociados de Chingaza

El debate que adelantó el vocero del MOIR el 10 de agosto sobre este proyecto Chingaza, se enfiló contra la dependencia nacional del imperialismo y la corrupción administrativa. Ante el gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, Carlos Bula demostró cómo en los contratos de empréstitos firmados con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo para la construcción del Proyecto Chingaza, estas agencias yanquis imponen el alza gradual de las tarifas, descargando sobre los contribuyentes onerosas obligaciones. Agregó que los barcos mencionados tienen en sus manos el control sobre las operaciones e incluso sobre la designación del gerente y demás funcionarios.

Finalmente, el compañero Bula denunció el despilfarro de más de 500 millones de pesos por la Empresa de Acueducto en una serie de irregularidades cometidas en las obras del Proyecto Chingaza.

Atrás los desalojos

El 16 de agosto, Carlos Bula denunció la manera fraudulenta como las grandes urbanizadoras adquirieron extensos terrenos en la zona nororiental de Bogotá al saber de los programas de Planeación Distrital sobre la apertura de avenidas en ese sector. Comprobó que los habitantes del barrio Bosque Calderón, a quienes pretende desalojar la Alcaldía, son los auténticos propietarios, puesto que tomaron posesión del lugar en pago por prestaciones sociales hace 30 años. Añadió que los vecinos de El Paraíso, Pardo Rubio, Juan XXLLL, San Martín, Sucre y Bosque Calderón Norte se hallan en igual situación.

Autonomía en la Distrital

En las sesiones del 24 y 25 de agosto se discutió la crisis de la Universidad Distrital “Francisco José Caldas”, cuyos estudiantes habían desfilado el 5 de ese mes en demanda de fondos para cubrir el déficit del centro docente. El compañero Bula defendió: que se mantenga la autonomía de la Distrital, que el rector sea nombrado por el consejo superior universitario y no por el alcalde, que no pertenezcan a dicho consejo personas ajenas a los estamentos universitarios, y que los trabajadores del claustro no sean declarados empleados públicos y el Estado se comprometa a financiar adecuadamente la universidad y a cubrir su déficit.

Estos fueron los más importantes debates realizados durante el periodo de sesiones pasado, en los cuales el portavoz del MOIR estableció los derroteros para su batallar en defensa del pueblo de la capital. Consecuente con la oposición unitaria que ha marcado su actividad revolucionaria en el Concejo dijo: “allí donde se levante una voz digna a denunciar los atropellos contra el pueblo, allí donde haya un colombiano dispuesto a combatir, se puede contar con el respaldo firme y solidario del MOIR”.

DIEZ PUNTOS DE UNIDAD Y COMBATE

Propone el MOIR a organizaciones y partidos revolucionarios

Los siguientes son los diez puntos de unidad, aprobados por la dirección del MOIR en diciembre de 1975, y que hemos venido sosteniendo a la consideración de dirigentes y partidos amigos:

1. Constitución de un frente unido revolucionario, integrado por todas las fuerzas políticas, gremiales y religiosas que se comprometan a respaldar y luchar por un programa nacional y democrático y a someterse a una normas mínimas democráticas de organización y funcionamiento.

2. El programa nacional y democrático debe responder e interpretar las inquietudes y reivindicaciones fundamentales del pueblo y la nación colombiana en la presente etapa de la revolución. Por lo tanto dicho programa ha de contemplar:

a) La conquista de la liberación nacional del yugo del imperialismo norteamericano y la construcción de una república independiente y libre de toda presión y sojuzgación externa, autónoma, soberana, popular, democrática y en marcha al socialismo.

b) La instauración como triunfo de la revolución colombiana de un Estado de unidad nacional conformado por las clases, capas, sectores, personalidades y demás fuerzas revolucionarias, democráticas y patrióticas, basado en la alianza obrero–campesina y bajo la dirección de la clase obrera.

c) La confiscación y nacionalización de los monopolios extranjeros y colombianos que en el territorio patrio explotan económicamente y oprimen la vida de las masas populares.

d) La confiscación de la tierra de los grandes terratenientes y su reparto entre los campesinos que la trabajan.

e) El logro y garantía de los derechos democráticos esenciales para el pueblo colombiano, verbigracia: de organización, expresión y movilización de las clases revolucionarias; de huelga para la clase obrera; de libertad de cultos; de igualdad de sexos y razas; de protección de la niñez y de la vejez.

f) El apoyo de las luchas del pueblo colombiano por sus reivindicaciones económicas y políticas y de las minorías indígenas nacionales por sus tierras, costumbres y creencias.

g) El respaldo y protección a los pequeños y medianos industriales y comerciantes y demás sectores que contribuyen al desarrollo de la producción nacional.

h) La estrecha colaboración con los educadores, estudiantes, intelectuales, escritores y artistas que combaten por la creación y consolidación de una cultura nacional y científica al servicio de las grandes masas.

i) El apoyo a los movimientos de liberación nacional de Asia, Africa y América Latina, a los países socialistas, al movimiento obrero internacional y a los movimientos revolucionarios de todos los países.

3. El programa nacional y democrático estará basado en el principio supremo de propiciar la alianza de todas las clases, capas y fuerzas revolucionarias colombianas en el más amplio frente de lucha antiimperialista.

4. Las fuerzas integrantes del frente revolucionario aplicarán y defenderán el programa nacional y democrático en una lucha consecuente contra el régimen oligárquico liberal–conservador, cuya cabeza visible es ahora el presidente Alfonso López Michelsen.

5. La acción parlamentaria en las corporaciones públicas por parte de las fuerzas integrantes del frente unido revolucionario se guiará por el programa nacional y democrático y promoverá la lucha consecuente contra el régimen oligárquico.

6. Las normas mínimas de organización y funcionamiento del frente unido revolucionario estarán basadas en los siguientes principios democráticos:

a) La dirección del frente a distinto nivel se estructurará con representación de todos los partidos y organizaciones integrantes en pie de igualdad.

b) Las decisiones se tomarán por unanimidad, previa consulta y discusión democrática.

c) Se auspiciará constantemente la coordinación y cooperación de todas las fuerzas integrantes en las luchas que se libren en pro de la causa revolucionaria.

d) Se respetará la independencia ideológica y organizativa de las fuerzas integrantes del frente, entendiendo por tal que ningún partido se inmiscuirá en los asuntos internos de otro, ni lo infiltrará con cuadros de doble militancia, ni le sustraerá sus efectivos.

e) Las contradicciones internas del frente se resolverán mediante el método de unidad – critica – unidad.

f) Se permitirá la participación dentro del frente de todas las fuerzas políticas, sin excepción alguna, siempre y cuando estén dispuestas a respaldar el programa y a someterse disciplinadamente a las normas mínimas de organización y funcionamiento.

7. La lucha electoral habrá de ser adelantada conjunta y coordinadamente a través del frente unido revolucionario, para lo cual se agitará el programa nacional y democrático acordado. Las listas a las corporaciones publicas serán únicas al nivel respectivo, y para su elaboración se tendrá en cuenta el criterio de garantizar al máximo la preservación de las posiciones que en las mencionadas corporaciones mantengan los diversos partidos integrantes.

8. En las elecciones previstas para 1978 se designará un candidato presidencial del frente unido revolucionario, mediante el procedimiento democrático de que las distintas fuerzas integrantes presentarán precandidatos a su asamblea nacional, para que ésta ratifique el nombre que haya logrado el respaldo unánime.

9. El frente unido revolucionario impartirá durante la campaña electoral, y con su acción en las corporaciones públicas, una especial educación a las masas sobre el verdadero papel reaccionario y antipopular de las instituciones parlamentarias del régimen neocolonial y semifeudal de Colombia. Igualmente combatirá la ilusión de que los grandes problemas de la revolución colombiana, y entre ellos la cuestión de la toma del Poder por el pueblo, puedan encontrar una salida adecuada con el hipotético triunfo de un candidato presidencial de izquierda. Si participamos en la lucha electoral y parlamentaria es para avanzar en la preparación de las condiciones subjetivas de organización y conciencia de las masas populares para destruir el Estado opresor de las oligarquías vendepatrias y en su lugar erigir un Estado democrático–popular, con sus propias instituciones representativas y auténticamente democráticas, que desbroce el camino hacia el socialismo.

10. El acuerdo alrededor de estos puntos se deberá conseguir con el intercambio multilateral de opiniones entre las fuerzas políticas interesadas. Cumplido este paso se procederá de común acuerdo a convocar una reunión nacional de todos los partidos y organizaciones comprometidos en la alianza, la cual refrendara públicamente los postulados unitarios y dará fundación al frente unido revolucionario.

IMPIDAMOS LOS DESALOJOS EN LA ZONA ORIENTAL

Publicamos a continuación apartes de la declaración emitida en noviembre por la Unión de Comités Pro–Defensa de los Barrios Orientales de Bogotá.

El pasado 25 de octubre, se hizo presente la maquinaria en el barrio Sucre, reiniciando las obras de los “Circuitos viales”, hecho que constituye la amenaza franca del desalojo a las familias que viven en este sector. Igual ocurrió en la primera semana de noviembre en el Bosque Calderón y en los barrios: Paraíso, San Martín, Pardo Rubio, Juan XXIII y, en general, en toda la zona oriental.

El pueblo colombiano, y el pueblo bogotano en particular, viene combatiendo desde hace más de cinco años uno de los planes más antipopulares e imperialistas como es el llamado «Plan Cerros» caído en un desprestigio tal a los ojos del pueblo el actual gobierno de López ha tenido que disfrazarlos con el nombre de “Anillos o circuitos viales” con el fin de meterle gato por liebre al pueblo, y darle paso a los “Planes de Desarrollo Urbano” que benefician exclusivamente a los pulpos urbanizadores y al imperialismo norteamericano.

La reanudación de estas obras es la respuesta servil del gobierno distrital y nacional a las órdenes del Banco interamericano de Desarrollo (BID) que exige que antes del 11 de diciembre deben haberse puesto en marcha todas las obras en la zona. Así lo confiesa el director del IDU, Emilio Saravia, en el reportaje a El Tiempo (oct. 25/76) y al discurso del alcalde mayor, Luis Prieto Ocampo, en la instalación del Concejo de Bogotá (nov. 2/76). Esto significa que los desalojos es otra de las obras que se ponen a la orden del día; ya sea directamente, porque las viviendas se encuentren sobre los trazados o indirectamente, a través del desalojador impuesto de valorización y la correspondiente y continua alza de los servicios públicos, más las intimidaciones de las autoridades distritales y las compañías urbanizadoras.

Ante este atropello que se cierne sobre el pueblo colombiano, en cabeza de los habitantes de la zona oriental de Bogotá, llamamos al pueblo en general a la solidaridad en torno a nuestras exigencias que son:

1. El reconocimiento de los habitantes de la zona oriental como los únicos y legítimos propietarios y de los Comités Pro–Defensa como nuestros auténticos voceros.

2. El gobierno debe asumir la responsabilidad de indemnizar a los habitantes afectados por las obras. La indemnización debe satisfacer las necesidades de vida y de trabajo; eximir a los habitantes de cualquier pago adicional y entregar los respectivos títulos de propiedad.

3. La paralización inmediata de las obras hasta tanto no se defina por parte del gobierno sobre nuestras exigencias, que ponga fin a la actual situación.