HACIA LA COOPERACIÓN EN LA CAUSA COMÚN

A lo largo de 1976, y a todo lo ancho de Colombia, desde los frentes de lucha de los obreros y estudiantes en las ciudades hasta los más apartados rincones donde los campesinos libran su brega por la tierra, no cesaron de escucharse los llamamientos a la unidad de todas las fuerzas empeñadas en combatir al régimen del “mandato de hambre”, y que desean una nueva vida para la patria.

Movilizaciones
El pasado 30 de junio se llevó a cabo una nutrida concentración en el Parque Berrío de Medellín, organizada por el Comité Amplio contra la política alcista del gobierno. Asistieron, la ANAPO Socialista, Espartaco, la Liga M-L, el Bloque Socialista, la Liga Obrera Comunista, la Tendencia M-L, la URS, la ANAPO y el MOIR. Hablando a nombre del la ANAPO, el compañero Jaime Piedrahita Cardona señaló que “este acto es un gran paso en la necesaria unidad de los revolucionarios colombianos”.

En Barrancabermeja, la USO, Festra, los Comandos Camilitas, la URS, la Liga M-L, el Partido Comunista y el MOIR llevaron a cabo una manifestación para protestar contra el mal servicio de agua que se presta en esa ciudad. El 13 de agosto se llevó a cabo en Santa Marta un concurrido mitin convocado por la Liga M-L, el Partido Comunista y el MOIR, en repudio a las políticas antipopulares del gobierno lopista. En Sabanalarga, la ANAPO, la URS y el MOIR realizaron una concentración donde se condenaron las medidas del “mandato claro”. El 22 de agosto en Itagüí se realizó una manifestación citada por la ANAPO, Ruptura, la Liga Obrera Comunista, Espartaco, el Bloque Socialista, el Partido Comunista, la URS y el MOIR para exigir servicio permanente de agua y contra el alza en los servicios. En Barranquilla se realizaron actos en numerosos barrios populares convocados por la ANAPO Socialista, los Comités Cívicos, Fesutral–CSTC, el MOIR. Las mismas organizaciones emitieron un llamamiento a la lucha unitaria contra el régimen.

En los concejos

Los concejales de Popayán, Alvaro Pio Valencia del MOIR y Luis Carlos Olano de ANAPO, presentaron una constancia en la instalación del cabildo en la que llaman a “superar todos los obstáculos para unificar al pueblo en una sola voluntad, que haga marchar a más de veinte millones de personas en la misma dirección“. En Plato (Magdalena), el concejal de ANAPO, Alejandro Akle, señaló el 1º de noviembre en un discurso en el concejo, que los partidos de oposición, “atizaremos el descontento popular contra este gobierno frentenacionalista de López”. En El Copey, Aguachica y Chiriguaná, el concejal anapista Lugerio Huertas y los moiristas Maximiliano Leas, Nicolás Mendoza, Moisés Alvarez y Adolfo Kintín Martínez, han combatido unificadamente contra la coalición liberal–conservadora gobernante.

Declaraciones conjuntas

El 22 de septiembre, dirigentes de la ANAPO y el MOIR e Tuluá aprobaron un llamamiento “a las fuerzas democráticas y revolucionarias, sin excepción alguna, con la disposición de agotar todos los medios y el objeto de llegar a acuerdos temporales o permanentes dentro del espíritu de la creación de un Frente Único”. En Florencia, la UNO, la ANAPO y el MOIR dieron a conocer el 24 de agosto una declaración en la que convocan “a todas las fuerzas políticas y gremiales a la conformación del más amplio frente de lucha contra todas las medidas del régimen»” en San Vicente de Chucurí, la ANAPO Socialista, el Partido Comunista y el MOIR formularon un llamamiento “a todas las fuerzas populares, democráticas y patrióticas a que impulsemos en la lucha el más amplio frente unido de liberación guiado por un programa democrático antiimperialista”.

El 17 de agosto, el Comité Interuniversitario, la URS, la Juventud Comunista, el Bloque Socialista, la Liga M-L, Ruptura y la Juventud Patriótica, suscribieron en Medellín una declaración política unitaria en la que se anuncia la conformación del Comité Amplio contra la Política Educativa del Gobierno. En Betania y Belencito, el Comité de Lucha Popular conformado por la ANAPO y el MOIR, dio a conocer el 9 de agosto un comunicado en el que condena la represión contra el pueblo y el alza lopista en el transporte y los servicios públicos.

EL MOIR BATALLA SIN TREGUA EN EL CONCEJO DE BOGOTÁ

Expresidente y presidenciables exministros y candidatos, exalcaldes y aspirantes a burgomaestre, exfuncionarios distritales y pretendientes a cargos en el gabinete ministerial, hasta exreinas de belleza, lanzaron los partidos tradicionales en enconada rebatiña por ocupar las bancas del cabildo de la capital. Dada su importancia política y el botín burocrático que representa para los partidos liberal y conservador, éstos le han dedicado siempre la mayor importancia al Concejo de Bogotá. Pero, no obstante la presencia de los jerarcas de la coalición gobernante, el Concejo se hallaba, según palabras de El Tiempo “en jaque”, debido a la combativa labor de los concejales de la oposición.

En 1976, Carlos Bula Camacho, concejal del MOIR, junto con los concejales de la oposición, transformó el Concejo de la capital en terreno de enconados debates que sembraron la confusión y la división en las filas enemigas. Ante su ofensiva, los editorialistas de la gran prensa liberal y conservadora se rasgaron las vestiduras y fustigaron a sus compinches, llamándolos vanamente al orden. El Siglo acusó “el desfallecimiento más profundo”, y la existencia de “una angustiosa sensación de vacío, de desamparo, de que puede haber llegado el momento de la irredención” por la aparición en la corporación distrital de la voz revolucionaria de Carlos Bula, quien se yergue sin vacilación contra el orden putrefacto de explotación y opresión del imperialismo, la gran burguesía y los grandes terratenientes.

Llamado a la Unidad

El 3 de agosto, Carlos Bula, formuló ante el Concejo los principios que guían nuestra actividad en dicha corporación, al explicar la constancia que dejó junto con la concejal del Movimiento Amplio Colombiano (MAC), compañera Margoth Uribe de Camargo.

Bula remarcó la voluntad del MOIR de llegar a acuerdos con los partidos de la oposición para adelantar la defensa conjunta de las reivindicaciones de las masas. La oposición radical a la administración distrital fue asimismo subrayada por el compañero Bula, quien, además, anunció su lucha contra todas las componendas político–burocráticas que los partidos tradicionales realizan contra el pueblo.

Por el derecho al trabajo

El 3 y el 18 de agosto, los vendedores ambulantes realizaron manifestaciones frente al Concejo. Tras la insistencia de la bancada de la oposición se pudo escuchar a sus voceros. Carlos Bula, quien con Mario Upegui, concejal del Partido Comunista, había citado al Secretario de Gobierno Distrital, denunció a la administración por atentar a través del esquirolaje contra las auténticas organizaciones gremiales de los vendedores, por confiscar sus mercancías y vitrinas, y por negarles las licencias de funcionamiento mediante la imposición de requisitos imposible de cumplir, así como por demarcar como zonas prohibidas precisamente las calles comerciales de la ciudad. El concejal del MOIR dijo que el gobierno distrital, al no ofrecerles otras alternativas de trabajo, quiere llevar a los 50.000 vendedores ambulantes a la miseria total. La corporación aprobó una proposición de los dos concejales para que la Secretaría de Gobierno Distrital devuelva las vitrinas y mercancías confiscadas y agilice la expedición de las licencias de funcionamiento.

Contra los negociados de Chingaza

El debate que adelantó el vocero del MOIR el 10 de agosto sobre este proyecto Chingaza, se enfiló contra la dependencia nacional del imperialismo y la corrupción administrativa. Ante el gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, Carlos Bula demostró cómo en los contratos de empréstitos firmados con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo para la construcción del Proyecto Chingaza, estas agencias yanquis imponen el alza gradual de las tarifas, descargando sobre los contribuyentes onerosas obligaciones. Agregó que los barcos mencionados tienen en sus manos el control sobre las operaciones e incluso sobre la designación del gerente y demás funcionarios.

Finalmente, el compañero Bula denunció el despilfarro de más de 500 millones de pesos por la Empresa de Acueducto en una serie de irregularidades cometidas en las obras del Proyecto Chingaza.

Atrás los desalojos

El 16 de agosto, Carlos Bula denunció la manera fraudulenta como las grandes urbanizadoras adquirieron extensos terrenos en la zona nororiental de Bogotá al saber de los programas de Planeación Distrital sobre la apertura de avenidas en ese sector. Comprobó que los habitantes del barrio Bosque Calderón, a quienes pretende desalojar la Alcaldía, son los auténticos propietarios, puesto que tomaron posesión del lugar en pago por prestaciones sociales hace 30 años. Añadió que los vecinos de El Paraíso, Pardo Rubio, Juan XXLLL, San Martín, Sucre y Bosque Calderón Norte se hallan en igual situación.

Autonomía en la Distrital

En las sesiones del 24 y 25 de agosto se discutió la crisis de la Universidad Distrital “Francisco José Caldas”, cuyos estudiantes habían desfilado el 5 de ese mes en demanda de fondos para cubrir el déficit del centro docente. El compañero Bula defendió: que se mantenga la autonomía de la Distrital, que el rector sea nombrado por el consejo superior universitario y no por el alcalde, que no pertenezcan a dicho consejo personas ajenas a los estamentos universitarios, y que los trabajadores del claustro no sean declarados empleados públicos y el Estado se comprometa a financiar adecuadamente la universidad y a cubrir su déficit.

Estos fueron los más importantes debates realizados durante el periodo de sesiones pasado, en los cuales el portavoz del MOIR estableció los derroteros para su batallar en defensa del pueblo de la capital. Consecuente con la oposición unitaria que ha marcado su actividad revolucionaria en el Concejo dijo: “allí donde se levante una voz digna a denunciar los atropellos contra el pueblo, allí donde haya un colombiano dispuesto a combatir, se puede contar con el respaldo firme y solidario del MOIR”.

DIEZ PUNTOS DE UNIDAD Y COMBATE

Propone el MOIR a organizaciones y partidos revolucionarios

Los siguientes son los diez puntos de unidad, aprobados por la dirección del MOIR en diciembre de 1975, y que hemos venido sosteniendo a la consideración de dirigentes y partidos amigos:

1. Constitución de un frente unido revolucionario, integrado por todas las fuerzas políticas, gremiales y religiosas que se comprometan a respaldar y luchar por un programa nacional y democrático y a someterse a una normas mínimas democráticas de organización y funcionamiento.

2. El programa nacional y democrático debe responder e interpretar las inquietudes y reivindicaciones fundamentales del pueblo y la nación colombiana en la presente etapa de la revolución. Por lo tanto dicho programa ha de contemplar:

a) La conquista de la liberación nacional del yugo del imperialismo norteamericano y la construcción de una república independiente y libre de toda presión y sojuzgación externa, autónoma, soberana, popular, democrática y en marcha al socialismo.

b) La instauración como triunfo de la revolución colombiana de un Estado de unidad nacional conformado por las clases, capas, sectores, personalidades y demás fuerzas revolucionarias, democráticas y patrióticas, basado en la alianza obrero–campesina y bajo la dirección de la clase obrera.

c) La confiscación y nacionalización de los monopolios extranjeros y colombianos que en el territorio patrio explotan económicamente y oprimen la vida de las masas populares.

d) La confiscación de la tierra de los grandes terratenientes y su reparto entre los campesinos que la trabajan.

e) El logro y garantía de los derechos democráticos esenciales para el pueblo colombiano, verbigracia: de organización, expresión y movilización de las clases revolucionarias; de huelga para la clase obrera; de libertad de cultos; de igualdad de sexos y razas; de protección de la niñez y de la vejez.

f) El apoyo de las luchas del pueblo colombiano por sus reivindicaciones económicas y políticas y de las minorías indígenas nacionales por sus tierras, costumbres y creencias.

g) El respaldo y protección a los pequeños y medianos industriales y comerciantes y demás sectores que contribuyen al desarrollo de la producción nacional.

h) La estrecha colaboración con los educadores, estudiantes, intelectuales, escritores y artistas que combaten por la creación y consolidación de una cultura nacional y científica al servicio de las grandes masas.

i) El apoyo a los movimientos de liberación nacional de Asia, Africa y América Latina, a los países socialistas, al movimiento obrero internacional y a los movimientos revolucionarios de todos los países.

3. El programa nacional y democrático estará basado en el principio supremo de propiciar la alianza de todas las clases, capas y fuerzas revolucionarias colombianas en el más amplio frente de lucha antiimperialista.

4. Las fuerzas integrantes del frente revolucionario aplicarán y defenderán el programa nacional y democrático en una lucha consecuente contra el régimen oligárquico liberal–conservador, cuya cabeza visible es ahora el presidente Alfonso López Michelsen.

5. La acción parlamentaria en las corporaciones públicas por parte de las fuerzas integrantes del frente unido revolucionario se guiará por el programa nacional y democrático y promoverá la lucha consecuente contra el régimen oligárquico.

6. Las normas mínimas de organización y funcionamiento del frente unido revolucionario estarán basadas en los siguientes principios democráticos:

a) La dirección del frente a distinto nivel se estructurará con representación de todos los partidos y organizaciones integrantes en pie de igualdad.

b) Las decisiones se tomarán por unanimidad, previa consulta y discusión democrática.

c) Se auspiciará constantemente la coordinación y cooperación de todas las fuerzas integrantes en las luchas que se libren en pro de la causa revolucionaria.

d) Se respetará la independencia ideológica y organizativa de las fuerzas integrantes del frente, entendiendo por tal que ningún partido se inmiscuirá en los asuntos internos de otro, ni lo infiltrará con cuadros de doble militancia, ni le sustraerá sus efectivos.

e) Las contradicciones internas del frente se resolverán mediante el método de unidad – critica – unidad.

f) Se permitirá la participación dentro del frente de todas las fuerzas políticas, sin excepción alguna, siempre y cuando estén dispuestas a respaldar el programa y a someterse disciplinadamente a las normas mínimas de organización y funcionamiento.

7. La lucha electoral habrá de ser adelantada conjunta y coordinadamente a través del frente unido revolucionario, para lo cual se agitará el programa nacional y democrático acordado. Las listas a las corporaciones publicas serán únicas al nivel respectivo, y para su elaboración se tendrá en cuenta el criterio de garantizar al máximo la preservación de las posiciones que en las mencionadas corporaciones mantengan los diversos partidos integrantes.

8. En las elecciones previstas para 1978 se designará un candidato presidencial del frente unido revolucionario, mediante el procedimiento democrático de que las distintas fuerzas integrantes presentarán precandidatos a su asamblea nacional, para que ésta ratifique el nombre que haya logrado el respaldo unánime.

9. El frente unido revolucionario impartirá durante la campaña electoral, y con su acción en las corporaciones públicas, una especial educación a las masas sobre el verdadero papel reaccionario y antipopular de las instituciones parlamentarias del régimen neocolonial y semifeudal de Colombia. Igualmente combatirá la ilusión de que los grandes problemas de la revolución colombiana, y entre ellos la cuestión de la toma del Poder por el pueblo, puedan encontrar una salida adecuada con el hipotético triunfo de un candidato presidencial de izquierda. Si participamos en la lucha electoral y parlamentaria es para avanzar en la preparación de las condiciones subjetivas de organización y conciencia de las masas populares para destruir el Estado opresor de las oligarquías vendepatrias y en su lugar erigir un Estado democrático–popular, con sus propias instituciones representativas y auténticamente democráticas, que desbroce el camino hacia el socialismo.

10. El acuerdo alrededor de estos puntos se deberá conseguir con el intercambio multilateral de opiniones entre las fuerzas políticas interesadas. Cumplido este paso se procederá de común acuerdo a convocar una reunión nacional de todos los partidos y organizaciones comprometidos en la alianza, la cual refrendara públicamente los postulados unitarios y dará fundación al frente unido revolucionario.

IMPIDAMOS LOS DESALOJOS EN LA ZONA ORIENTAL

Publicamos a continuación apartes de la declaración emitida en noviembre por la Unión de Comités Pro–Defensa de los Barrios Orientales de Bogotá.

El pasado 25 de octubre, se hizo presente la maquinaria en el barrio Sucre, reiniciando las obras de los “Circuitos viales”, hecho que constituye la amenaza franca del desalojo a las familias que viven en este sector. Igual ocurrió en la primera semana de noviembre en el Bosque Calderón y en los barrios: Paraíso, San Martín, Pardo Rubio, Juan XXIII y, en general, en toda la zona oriental.

El pueblo colombiano, y el pueblo bogotano en particular, viene combatiendo desde hace más de cinco años uno de los planes más antipopulares e imperialistas como es el llamado «Plan Cerros» caído en un desprestigio tal a los ojos del pueblo el actual gobierno de López ha tenido que disfrazarlos con el nombre de “Anillos o circuitos viales” con el fin de meterle gato por liebre al pueblo, y darle paso a los “Planes de Desarrollo Urbano” que benefician exclusivamente a los pulpos urbanizadores y al imperialismo norteamericano.

La reanudación de estas obras es la respuesta servil del gobierno distrital y nacional a las órdenes del Banco interamericano de Desarrollo (BID) que exige que antes del 11 de diciembre deben haberse puesto en marcha todas las obras en la zona. Así lo confiesa el director del IDU, Emilio Saravia, en el reportaje a El Tiempo (oct. 25/76) y al discurso del alcalde mayor, Luis Prieto Ocampo, en la instalación del Concejo de Bogotá (nov. 2/76). Esto significa que los desalojos es otra de las obras que se ponen a la orden del día; ya sea directamente, porque las viviendas se encuentren sobre los trazados o indirectamente, a través del desalojador impuesto de valorización y la correspondiente y continua alza de los servicios públicos, más las intimidaciones de las autoridades distritales y las compañías urbanizadoras.

Ante este atropello que se cierne sobre el pueblo colombiano, en cabeza de los habitantes de la zona oriental de Bogotá, llamamos al pueblo en general a la solidaridad en torno a nuestras exigencias que son:

1. El reconocimiento de los habitantes de la zona oriental como los únicos y legítimos propietarios y de los Comités Pro–Defensa como nuestros auténticos voceros.

2. El gobierno debe asumir la responsabilidad de indemnizar a los habitantes afectados por las obras. La indemnización debe satisfacer las necesidades de vida y de trabajo; eximir a los habitantes de cualquier pago adicional y entregar los respectivos títulos de propiedad.

3. La paralización inmediata de las obras hasta tanto no se defina por parte del gobierno sobre nuestras exigencias, que ponga fin a la actual situación.

EL MOIR ADELANTA CONVERSACIONES

En los días que antecedieron a las pasadas elecciones de abril de este año, y ante la descarada represión desatada por el gobierno contra todos los movimientos de partidos revolucionarios de oposición –lo que hacia mas evidentemente necesaria la unidad de sus fuerzas-, la Unión Revolucionaria Socialista, la Anapo Socialista, La Línea Proletaria, el Movimiento Camilista (M-L) de Colombia, el Movimiento Amplio Colombiano y el MOIR, firmaron y dieron a conocer a la opinión pública una declaración conjunta. En ésta, al tiempo que denunciaban los atropellos oficiales y llamaban la atención sobre la grave situación que atraviesa el país, exhortaban a todas las agrupaciones políticas y de masas a conformar un instrumento organizativo que unificase sus fuerzas en la lucha contra la embestida antipopular de la reacción, el gobierno de López y la dominación imperialista yanqui. También se precisaba que, como medio de facilitar dicha aglutinación de esfuerzos, debería constituirse un comité que impulsara la más amplia unidad de los sectores revolucionarios y democráticos. Esta declaración, que fue publicada el 9 de abril pasado, sirvió posteriormente de base, a fines del mismo mes, para que un buen número de organizaciones de izquierda iniciara y mantuviera durante varios meses conversaciones tendientes a la construcción del comité de unidad aludido.

Las bases de la unidad

Así las cosas, los Comités Democráticos Populares y Revolucionarios, la Unión Comunista Revolucionaria, el Movimiento Camilista (M-L) de Colombia, el Movimiento Amplio Colombiano y el MOIR decidieron continuar trabajando conjuntamente por la unidad, adoptando el siguiente orden de puntos a discutir: 1) el programa del comité, 2) posición ante el gobierno de López. 3) normas de funcionamiento, 4) posición ante las elecciones presidenciales de 1978.
En la actualidad, estas mismas organizaciones han llegado a un acuerdo inicial, ad–referendum de las direcciones de las respectivas agrupaciones políticas, sobre el primero de los puntos arriba enumerados. Este, que versa sobre el programa, contempla la lucha por los objetivos que, de modo esencial, se señalan a continuación: la independencia nacional de la opresión imperialista yanqui, la instauración de un Estado democrático–popular, la nacionalización de los monopolios colombianos y extranjeros, la confiscación de la tierra de los terratenientes y su reparto entre los campesinos que la trabajan, la práctica efectiva de los derechos democráticos de la clase obrera y del pueblo, la protección a los pequeños y medianos industriales y comerciantes, el desarrollo de una cultura nacional y democrática basadas en la ciencia, la alianza de todas las clases, capas, sectores, grupos y personas revolucionarias y progresistas en el más amplio frente antiimperialista y democrático, el apoyo a la lucha de los pueblos oprimidos del mundo, del proletariado internacional, de los países socialistas, y el establecimiento de relaciones en pie de igualdad entre Colombia y el resto de los países del mundo.

En este momento se avanza sobre los demás puntos que figuran en la agenda de discusión establecida. Las organizaciones participantes han coincidido en que, de llegar a un acuerdo definitivo sobre la totalidad de los cuatro puntos señalados, éste deberá ser fraternalmente discutido con todas las otras fuerzas del campo revolucionario y democrático con miras a lograr la más amplia unidad de los sectores antiimperialistas del país. Esperemos, entretanto, a que las actuales conversaciones lleguen a buen término.

DESTAPAN NEGOCIADOS Y «SERRUCHOS» EN CUNDINAMARCA

César Pardo y Jaime Moreno en la Asamblea

En la Asamblea de Cundinamarca, donde se arrellanan algunos exponentes de la parasitaria minoría oligárquica, los diputados del MOIR y de la oposición repudiaron los negociados del régimen, respaldaron las movilizaciones del pueblo y denunciaron numerosos atropellos.

Los compañeros César Pardo y Jaime Moreno García del MOIR; Armando Aljure y Jairo García de la ANAPO; Guillermo Benavides Melo y Eccelino Rodríguez del Movimiento Independiente Liberal; Luis Alberto Jiménez de la UNO; y Víctor J. Merchán, Gustavo Osorio y Raúl Herrera del Partido Comunista, firmaron en la sesión inaugural de la Asamblea una constancia en la que consignaron su compromiso de “luchar desde esta tribuna contra la política antipopular, represiva y proimperialista del gobierno de Alfonso López Michelsen y de su agente en Cundinamarca, Hernando Zuleta Holguín”. En varios debates se unieron al enjuiciamiento del sistema los diputados Consuelo de Montejo y Segundo Pastor Pastrán.
El negociado de El Salitre

El 30 de septiembre del presente año se firmó, ante el presidente López Michelsen, el acta de intención para vende a la Empresa de Desarrollo Urbano El Salitre Ltda, los enormes terrenos ubicados en aquellas zonas de la capital, pertenecientes a la Beneficencia de Cundinamarca. Durante la discusión suscitada alrededor de esta venta, el diputado del MOIR dejó en claro que “el plan de ciudades dentro de la ciudad no hace más que convertir al Estado en intermediario que ejecuta obras a favor de las gigantescas corporaciones de ahorro y vivienda”.
Las inversiones en la llamada “Ciudad Verde” que se construirá en estos terrenos, provendrán en un alto porcentaje de entidades financieras cuyo aporte inicial será de 900 millones de pesos. César Pardo señaló “que la amortización mediante el fraudulento sistema de UPAC descarta que la “Ciudad Verde” sea de vivienda popular como demagógicamente pretende el gobierno, sino que por el contrario su fin es el de buscar utilidades”, tal como lo afirmó cínicamente el gerente de la Empresa de Desarrollo Urbano, René Caballero. El compañero Pardo calificó de chanchullo el proyecto de vender los terrenos de la Beneficencia según el precio establecido por el avalúo del Instituto Agustín Codazzi (700 millones de pesos) y no por el calor que le asignó la Contraloría Departamental (1.300 millones de pesos). Indicó además, que en su afán por entregar los 600 millones de diferencia a los monopolios urbanizadores, la Administración ha llegado incluso a violar disposiciones legales.

Ante las denuncias de los diputados de la oposición, la bancada de los partidos tradicionales, eludiendo todo debate, sepultó a pupitrazos cualquier investigación y trasladó el problema a la Comisión del Plan.

Apoyo a médicos

A raíz del paro de los trabajadores del ICSS, los diputados de la oposición presentaron una ejemplar y justa lucha. Los representantes de la coalición liberal–conservadora a falta de argumentos para defender al gobierno, optaron por hacer un llamado a que se reanudara el diálogo con los médicos.

Contra gravamen de valorización

El 27 de octubre el compañero César Pardo adelantó un debate condenado el antipopular sistema de valorización. Explicó cómo las clases dominantes contratan empréstitos con las agencias prestamistas norteamericanas para construir hasta las obras de servicio publico más sencillas, descargando sobre los pequeños y medianos propietarios el pago de los empréstitos y sus intereses, mientras que a los grandes terratenientes del departamento se les exime del pago del gravamen de valorización. Ante las denuncias formuladas por los diputados César Pardo y Eccelino Rodríguez, la corporación se vio obligada a aprobar una proposición en la que se condena las exenciones a los grandes propietarios.

La quiebra de la licorera

El diputado del MOIR, Jaime Moreno García, examinó la situación de quiebra en que se encuentra la Licorera Departamental y explicó que ésta se debe a los serruchos de la burocracia oficialista y a la política de escamoteo al presupuesto.

EL PARO DEL ICSS: EJEMPLO DE FIRMEZA Y DIGNIDAD

Nada detuvo el justo movimiento de los médicos La batalla contra la clasificación continua.

Quemada en la hoguera del movimiento medico, María Elena de Crovo, de quien dos años antes se había aseverado que era “la figura más prestigiosa del viejo MRL”, tuvo que renunciar a su cargo y hacer mutis por la puerta trasera. El paro alcanzaba una de sus victorias significativas.

Cuando el gobierno bipartidista dio a conocer, el 26 de agosto, el acuerdo 632, tal vez no calculaba la resistencia que ofrecerían, en defensa de los derechos de huelga, organización y contratación colectiva, más de 7.000 profesionales y 6.000 trabajadores de base del Seguro Social. El lunes 6 de septiembre estalló el paro del ICSS, que pasará a la historia como uno de los más sonoros bofetones que sector alguno de las masas le haya propinado al “mandato de hambre”.

Un radical y beligerante paro

En todo el país, miles de profesionales se sumaron al movimiento desde su inicio. Delegados de la Asociación Medica de Antioquia que pasaron revista a 82 remotos puestos de salud rurales constaron con sus propios ojos la pujanza del paro en ese departamento. Algunas sociedades científicas, como la Asociación Colombiana de Médicos Siquiatras, acordaron “trasladar sus fondos, en su totalidad, al Fondo de Solidaridad del Comité Intersindical”. Hasta los propios médicos del Hospital Militar, quizás el único que sólo vio interrumpidas sus labores en forma esporádica, testimoniaron su “respaldo absoluto”.

De acuerdo con informaciones del Comité Intersindical, más de 500 organizaciones obreras, comprendidas CSTC, CGT, Fecode, Fedepetrol, Anuc, Fenasintrap, Aceb y Sittelecom, participaron en la Primera Jornada de Solidaridad con los Trabajadores de la Salud que culminó el 1º de octubre. La misma Ministra de Trabajo, a despecho de sus invectivas contra el paro, palpó con sus propias manos el peso de la fraternidad obrera. En apoyo a los médicos, los trabajadores de Inravisión afiliados a ACOTV, rehusaron filmar el 9 de septiembre la intervención de la señora Crovo por la cadena estatal de televisión y la agresiva ministra, con los crespos hechos, se vio obligada a recurrir a una empresa privada.

El compañero Eduardo Arévalo Burgos, presidente de Asmedas, resumió la firmeza de los huelguistas, al anunciar el 22 de septiembre en la Plaza de Bolívar ante millares de manifestantes: “Este es un movimiento ilegal por una bandera justa”.

Los partidos políticos de izquierda y las fuerzas democráticas se pronunciaron a favor del paro. El Comité Ejecutivo Central del MOIR publicó el 12 de septiembre un comunicado de apoyo suscrito por su secretario general, Francisco Mosquera.

Amargo trance para las camarillas

Tulio Cuevas en el Consejo Directivo del ICSS votó la clasificación a favor. Asimismo las camarillas directivas de UTC y CTC conformaron el único sector sindical que condenó abiertamente el paro medico. Pero éste no sólo arrinconó al gobierno, sino que le hizo pasar un trance amargo a las momias dirigentes, quienes quedaron aisladas por completo. Las federaciones más importantes de la UTC, Utracun y Utraval, se vieron sacudidas por agudos fraccionamientos internos.

La campaña de la hipocresía

Mientras fuerzas de la policía tomaban por asalto las clínicas del ICSS en varias ciudades del país, un clima sensiblero invadía las páginas de la gran prensa. Tan hipócrita actitud fue sazonada con buena dosis de macartismo: “Sujetos extremistas se apoderaron del paro”, denunciaba el 20 de septiembre un periódico de la capital con miras a predisponer a la opinión publica en contra de los médicos. Se divulgaron toda suerte de cifras amañadas y mendaces para mostrar las supuestas fortunas que ganaban en el Seguro Social los profesionales de la salud. 250 dirigentes y activistas fueron despedidos durante los primeros diez días del movimiento. Sin embargo, ni calumnias ni intimidaciones surtieron efecto. Por el contrario, a medida que pasaban los días, el paro atraída a nuevos sectores.

“Este es apenas el preludio”

Después de 52 días de huelga, el Comité Intersindical ordenó el lunes 25 de octubre el reintegro de los combatientes a sus puestos de trabajo, sobre la base del mantenimiento del régimen contractual, la vigencia de las convenciones colectivas, el reintegro de los destituidos y algunas garantías contra futuras represalias. Se aclaró que se trataba de una “tregua de seis meses”.

Acosado por múltiples dificultades, López había tenido que ceder finalmente, en una alocución televisada tímida y conciliadora.

En ambiente de fiesta, médicos y trabajadores se presentaron a laborar el martes. “Los derechos democráticos se defienden por las vías de hecho, en la calle y combatiendo”, proclamaban las pancartas. Un dirigente de Asomeva dijo emocionado: “Aunque soy godo, voy a cantar La Internacional”. Muchos de los dirigentes del paro fueron cargados en hombros y paseados por los corredores de los hospitales, mudos testigos del radical combate.

La lucha de los trabajadores del Estado contra la Reforma Administrativa desde el Paro Nacional Patriótico de 1970, no ha tenido descanso. En su tiempo, los compañeros de EE.PP, de Medellín, Emcali, Sena, Incora, Telecom, Ministerio de Hacienda, portuarios, ferroviarios, maestros y empleados judiciales, bancarios y médicos residentes, han levantado con firmeza las banderas antiimperialistas y democráticas. La coalición burgués–terrateniente proimperialista no ha podido aplicar en este campo ninguna de sus medidas sin que brote como un torrente la impetuosa protesta de la clase obrera. El paro de los médicos, parte entrañable de las luchas del pueblo colombiano, fue un grandioso movimiento contra la Reforma Administrativa y por la defensa de los derechos democráticos de los trabajadores del Estado.
Y como lo señaló el Comité Intersindical: “es apenas la primera batalla de muchas que tendremos que librar en el futuro. La tarea del momento es defender la unidad y luchar porque se cumplan los acuerdos. Hay que alertar a los profesionales y trabajadores del ICSS contra la inminente clasificación”.

Habla Arévalo Burgos

Para TRIBUNA ROJA, el principal dirigente del movimiento medico emitió los siguientes conceptos sobre la Reforma Administrativa: ”Concretamente nosotros creemos que la Reforma Administrativa, que se gestó durante mucho tiempo pero que nadie se había atrevido a llevar a la practica y que la hicieron en virtud de facultades extraordinarias concedidas durante la administración del Dr. Carlos Lleras, es completamente regresiva y represiva”.

Refiriéndose a las camarillas de la UTC y CTC, agregó Arévalo Burgos: “Uno de los efectos imponderables del paro es el desprestigio total de las centrales tradicionales. Yo creo, francamente, que quienes tengan conciencia de clase trabajadora no pueden seguir creyendo en las directivas de estas centrales obreras”.

Finalmente concluyó: “Creo definitivamente que este paro ha marcado realmente un hito extraordinario en las relaciones entre los trabajadores de este país. Y es la proletarización de los profesionales colombianos, quienes logramos una intima unidad con el resto de las clases trabajadoras, porque nosotros debemos comprender que no somos más que otros trabajadores, quizá calificados, pero al fin y al cabo iguales a los asalariados de los sectores de productividad como de los sectores de servicios”.

EN EL MUNDO

TRANSKEI: FARSA RACISTA

El 25 de octubre a medianoche, el gobierno racista de Sudáfrica declaró la “independencia” de Transkei, la primera de las nueve “patrias negras” que prepara para hacinar en ellas a la numerosa población negra de ese país. Esta política de “naciones protegidas”, como la llama eufemísticamente el gobierno racista, es parte integrante del sistema de apartheid, y está destinada a hacer que los 18 millones de habitantes negros del país se queden en el 13,7% del territorio bajo un gobierno central de la minoría blanca, que suma 4,5 millones y que seguirá controlando directamente el 86,3% restante del país.

El 26, 27 y 28 del mismo mes, en la Asamblea General de la Naciones Unidas la abrumadora mayoría de los países miembros de dicha organización condenaron la farsa montada desde Sudáfrica, y el Mercado Común Europeo señaló en declaración aparte el 28 que no reconocería esta “parodia de independencia de Transkei racista de Vorster para prolongar el apartheid, queriendo transformar a ese territorio en una prisión para un millón de medio de negros bajo el disfraz de ‘Estado’”.

OTRO MONSTRUOSO CRIMEN DE LA CIA

Inmediatamente después de que el gobierno de los Estados Unidos lanzara con renovadas energías sus amenazas contra la República de Cuba, a principios del presente año, la escalada de atentados y otras agresiones contra este país no ha cesado de aumentar, hasta llegar a los limites del genocidio el pasado 6 de octubre. Ese día, comprobados agentes de la Agencia Central de Inteligencia yanqui con base en Venezuela, hicieron explotar un avión DC-8 de la Compañía Cubana de Aviación que acababa de decolar del aeropuerto de Barbados. Los restos del avión se precipitaron al mar, y sus 73 pasajeros murieron en el acto.
En la larga cadena de crímenes que el imperialismo norteamericano ha perpetrado contra el pueblo cubano, esta masacre ha merecido un enérgico repudio en la opinión publica mundial.

SUDAFRICA (AZANIA) REBELION PERMANENTE

En la primera mitad de ese mes proseguían las huelgas y manifestaciones en Soweto, barrio negro de Johannesburgo, capital de la República de Sudáfrica (Azania). Estas luchas son continuación de las oleadas de rebelión de las masas que se iniciaron en junio pasado y honra la memoria de los estudiantes y trabajadores caídos entonces en combate. En ese momento, los estudiantes negros organizados por el Consejo Representativo de los Estudiantes de Soweo, libran una lucha para boicotear los exámenes. Las tropas policiales racistas han entrado a reprimirlos, masacrándolos salvajemente. Más, a pesar de las duras condiciones, los estudiantes prosiguen sus combates al lado de los obreros y otros trabajadores de la periferia industrial de la capital, quienes continúan en huelga general indefinida.

EE.UU.: UNA PAUSA INTERMINABLE

La “pausa”, como llaman los economistas norteamericanos a la crisis del verano pasado, no ha terminado. Los primeros indicios de una “recuperación” de la economía que habían aparecido a fines de agosto no siquiera han sido reafirmados por las cifras publicadas en octubre, e incluso el índice general de los principales indicadores bajó en el mes de agosto por primera vez desde febrero de 1975. A fines de octubre el Congreso norteamericano hizo público un estudio en el cual se afirma que “la mortalidad debida a la tensión nerviosa provocada por el aumento del desempleo en el pasado mes de septiembre tendrá como consecuencia 52 mil muertes por apoplejía, infartos y ataques renales, 3.600 homicidios, 3.200 suicidios, 1.700 muertes por cirrosis, 1.100 admisiones en los hospitales psiquiátricos y un aumento de 15.000 personas en las prisiones”.

LA USO SE APRESTA PARA UNA NUEVA BATALLA

Los trabajadores petroleros rechazan el contrapliego patronal

Un mamotreto de 8 páginas y 3 anexos fue dejado el 5 de noviembre, último día válido para la denuncia de la convención, sobre una de las mesas de la oficina de la USO en Barrancabermeja, por el jefe de relaciones industriales de Ecopetrol. Como ninguno de los directivos se encontraba presente, el legajo de papeles, nada menos que contrapliego patronal, quedó allí abandonado. Hoy la empresa pretende imponerlo argumentando falazmente que su documentación “pasó los trámites de rigor”, en tanto que la USO lo rechaza en forma categórica. En espera del inicio de las conversaciones del 5 de diciembre, cerca de 7.000 trabajadores se declararon en estado de alerta, mientras decenas de asambleas generales, efectuadas en la Refinería, Centro, Cicuco, Casabe y Cantagallo les ordenaban a los delegados sindicales que por ningún motivo aceptaran la discusión del contrapliego en la mesa de negociaciones.

Aprovechando el clima antidemocrático fraguado por el gobierno de López, la empresa estatal de petróleos intenta extender el sistema de contratistas privados a la gran mayoría del personal. De imponerse el contrapliego, serían aniquilados además los derechos sindicales conquistados por la organización a través de batallas denodadas que se remontan a las épocas de la tropical Oil Company. Otras reivindicaciones, tales como casinos y alimentación, venta de carne a bajo precio, escalafón, préstamos de vivienda y auxilios escolares, que darían igualmente eliminadas.

Se conoció que la totalidad de los trabajadores de Ecopetrol y la ciudadanía de Barrancabermeja apoyan las decisiones de la USO y preparan sus efectivos para el inminente enfrentamiento contra las pretensiones empresariales.

LAS RELACIONES SOVIÉTICO-HINDÚES: ¿AYUDA O PILLAJE?

En su informe ante el XXV Congreso del Partido Comunista que la URSS, Brezhnev se refirió al “desarrollo de las relaciones normales, y donde ha sido posible, de relaciones amistosas, con los Estados de Asia”, y, ante todo “a la polifacética colaboración con la India”, país al que los dirigentes soviéticos conceden “especial atención” (1).

La importancia económica y estratégica de la India es evidente, por el gran mercado que ofrece, su riqueza de materias primas, bajo costo de mano de obra, etc., de un lado, y del otro por su posición dominante en el océano indico y el subcontinente asiático. Estas razones han hecho de ese país una de las presas más codiciadas por las grandes potencias imperialistas.

Desde finales de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas norteamericanas fueron desplazando de allí a las inglesas, tomando ventajas mediante prestamos, “ayuda económica” a las empresas privadas, y otros medios. Más, hacia mediados de los años 50, los recién posesionados dirigentes del Kremlin, con Jruschov a la cabeza, empezaron a prestarle su “especial” atención a la penetración en la India.

Préstamos de la URSS: agio internacional

La India es hoy el país del Tercer Mundo que recibe más “ayuda” de la Unión Soviética. Desde el 2 de febrero de 1955 hasta fines de 1971 había obtenido de ésta 10.211 millones de rupias en préstamos y 101,5 millones en “donaciones” (2).

Mediante su “ayuda”, los soviéticos entraron en relación estrecha con empresas que dominan el 80% de la fabricación de maquinarias, 60% de los equipos eléctricos, 35% de la refinación de petróleo, 30% del acero y 20% de la energía eléctrica (3). No pocas de estas empresas se hallan bajo la administración directa de especialistas soviéticos.

Mas, examinemos de cerca los prestamos y “donaciones” soviéticos, y tendremos una revelación de lo que tras ellos se oculta. Ante todo, los préstamos, nominalmente a un interés del 2,5%, son a un interés real mucho más alto: por cada 100 rupias que la India recibe debe reembolsar, durante un año, 160. En 1973-1974 el total a pagar ascendió a 567 millones de rupias, suma netamente superior a la que percibió ese año por concepto de “ayuda”, que fue tan sólo de 139 millones (4). El Economic Times hindú del 24 de junio de 1974 estimaba que cuando la India haya terminado de cancelar su deuda, la URSS habrá recibido una suma que será el 565,7% del total de sus prestamos!

Junto con los créditos, viene la obligación para la India de comprar a la URSS equipos y productos excedentes. En general, los soviéticos tienen la necesidad de deshacerse de sus equipos obsoletos y de baja calidad, y son éstos los que exporta a la India. Una muestra son los equipos propuestos por ellos para la construcción, en la acería de Bokaro, de dos talleres de afinación de acero y la instalación de siete hornos rotativos. Este proyecto es anacrónico, y así lo señalaron los responsables de una empresa hindú, quienes propusieron la construcción de un solo taller equipado con cuatro hornos rotativos modernos de 200 a 300 toneladas, y probaron lo anticuado de los planes soviéticos indicando que las principales acerías del mundo utilizaban los hornos propuestos por la compañía hindú. Además, los costos de fabricación eran de 467,6 millones para el propuesto por dicha empresa ¡178 millones de diferencia!

Los soviéticos aceptaron que sus equipos eran anticuados, pero con el pretexto de que “el método de afinación continua es de la técnicas más recientes que la URSS acaba de adoptar” (5), rehusaron proporcionarlo a la India.

Además de los prestamos usurarios, en el comercio soviético–hindú los precios de los equipos mecánicos y otros productos de la URSS son en general superiores en un 20 a 30% a los del mercado mundial, y a veces hasta en un 100%. Un parlamentario hindú reveló recientemente en una entrevista a The Hindú que la URSS hacia pagar a la India ciertos productos a un precio hasta cuatro veces superior al del mercado internacional, en tanto que ella misma pagaba 50% más barato lo que compraba de ésta. por ejemplo, por cada tonelada de níquel que la Unión Soviética vende a la India le hace pagar 30.000 rupias, mientras que el precio internacional es de 15.000. Asimismo, el precio de las 15.900 toneladas de yute que los soviéticos adquirieron de los hindúes entre 1967 y 1968 fue un 31% inferior al precio medio de exportación fijado por la India a otros países (6).

Lo mío es mío, lo tuyo también es mío

Otra fuente de ganancia para los soviéticos es la parte de reembolso de los préstamos que los hindúes tienen que hacer con productos de la empresa para la cual ha sido acordada la “ayuda”, amén de las materias primas que se van por el mismo concepto. Así por ejemplo, para la industria siderúrgica, la India debe “exportar” hacia la URSS, avaluadas a un precio 10 o 20% inferior al del mercado internacional, grandes cantidades de acero y otros productos, especialmente materias primas. The Times of India informó hace unos meses que, según un acuerdo comercial soviético–hindú para 1976-1980, los reembolsos hindúes llegaran productos y materias primas para la URSS.

Para justificar esto, los dirigentes del Kremlim se ha inventado una “teoría” según la cual: “La soberanía de los países en desarrollo sobre sus recursos naturales depende en gran parte de la capacidad que tenga su industria para utilizar esos recursos” (7). Como quien dice, ya que tienen una industria limitadamente desarrollada, los países del Tercer Mundo deben igualmente tener una “soberanía limitada” sobre sus propios recursos. ¡¿No es ésta una típica lógica imperialista?!

También con los préstamos, los jerarcas del Kremlin imponen un gran numero de “especialistas”, quienes deben ser contratados con salarios exorbitantes, que superan varias veces a los de los técnicos nacionales del mismo nivel, además de los viáticos diarios, indemnizaciones y transporte para los técnicos y sus familias, que el gobierno hindú debe pagarles por estar trabajando fuera de la URSS.

Todos estos gastos corren por cuenta de la India, país “beneficiario de la ayuda”, y el salario mensual fijado se calcula en rublos y no en rupias, con lo que no sufren las bajas reales que pueda tener la moneda nacional con respecto a la rusa.

Negocio redondo

Es así como los soviéticos exprimen de la misma fruta tres jugos por lo menos: 1. Sacan enormes ganancias sobre los préstamos, 2. Ganan al vender sus equipos viejos o imperfectos a un precio superior al del mercado internacional y al comprar productos y materias primas a bajos precios, y 3. Ganan con los “especialistas” que imponen. El lector notará la similitud de estas prácticas con las utilizadas por el imperialismo norteamericano en Colombia.

Y todavía más, los soviéticos aumentan cómo y cuando quieren la paridad de cambio entre el rublo y la rupia. Hace poco, en un editorial, The Hindú protestaba: “En todo caso, no hay derecho de elevar el valor del rublo unilateralmente en un 30% por encima de la tasa fijada por el gobierno hindú. La perdida colosal sufrida (por la India) será evidente, ya que el volumen total del comercio bilateral llega ahora a ocho mil millones de rupias” (8).

Empréstitos a cambio de control

Por mucho que los dirigentes soviéticos se jacten de que no ponen condiciones para hacer sus prestamos y “donaciones” a los países del Tercer Mundo, la realidad es muy distinta.

Los rusos no tienen empacho en pisotear la soberanía de los países a los cuales “ayudan. En la India, por ejemplo, el gobierno había llegado a un acuerdo previo con una compañía siderúrgica hindú, para que ésta se encargara de lo esencial de los trabajos de la planta de Bokaro. Sin embargo, los rusos manifestaron que “no tenían necesidad alguna de cooperación con esa compañía”, y, según declaró el secretario de la industria siderúrgica hindú a la prensa de su país: “… Se opusieron (los soviéticos) a ello, prefiriendo invertir 200 millones de rublos… a cambio de tener un poder total de decisión en esas obras”. Además, obligaron a la India a comprar todos los materiales necesarios a empresas soviéticas o a las “beneficiarias” de su “asistencia”.

Mediante el control del sector capitalista burocrático, la URSS influye sobre importantes círculos políticos y domina considerablemente la política exterior de la India, país que considera clave para la formación de su soñado “sistema de seguridad colectiva de Asia” (9), aparato de bolsillo de los soviéticos para su penetración en dicho continente. Ya en 1971 vimos cómo la URSS incitó, pertrechó y sostuvo a la India en su agresión y desmembramiento de Pakistán, y con frecuencia observamos cómo el gobierno hindú se alinea con los rusos en el plano internacional. Realmente, al decir de Brehnev, la “colaboración entre la URSS y la India es muy estrecha”.

NOTAS
1. L.I Brezhnev, informe del Comité Central del PCUS ante el XXV Congreso del Partido, suplemento a Enfoque Internacional, marzo de 1976.
2. L’Imperialisme aujourd’hui (El imperialismo hoy), París, 1976. Pág. 181. (1 rupia=3,50 pesos).
3. Idid., pág.180.
4. Boletín de Estadísticas del Ministerio de Finanzas de la India para el año fiscal de 1973-1974.
5. The Statesman, 9 de mayo de 1976.
6. L’Imperialisme … pág. 189.
7. Discurso del representante soviético ante la VI Sesión Extraordinaria de la Asamblea General de la ONU sobre las materias primas y el desarrollo (abril – mayo de 1974). Ver Tiempos nuevos de los meses correspondientes, en donde se producen artículos sobre el mismo tema.
8. Efectivamente, el Financial Times de la india informa, el 17 de marzo de 1975, que, “violando un acuerdo concluido con la India”, los soviéticos exigieron la “revaluación de la deuda hindú en unos 4.000 millones de rupias… con el pretexto de la devaluación de la rupia” en relación con el rublo.
9. Este “sistema de seguridad” fue propuesto por Brezhnev en junio de 1969 como “mejor sustituto del bloque militar y político” predominante entonces en la región, o sea EE.UU. en plata blanca esto significa subsistir al bloque militar yanqui por un “sistema de seguridad” en manos de los soviéticos.