ENCUENTRO DE LÍDERES CAFETEROS DEL VIEJO CALDAS

Durante los días 3 y 4 de diciembre se reunieron en Bonafont, corregimiento de Riosucio, 152 líderes cafeteros, de 64 veredas pertenecientes a 26 municipios del Viejo Caldas, para analizar la situación actual de la caficultura colombiana y lo que puede ocurrir por el avance de la roya.

El encuentro, después de ser instalado por el dirigente agrario de Quinchía (Risaralda), Aristides Trejos, procedió a discutir en sendas comisiones la situación agraria; los efectos del hongo y la organización y el programa de lucha del campesinado.

En la sesión plenaria del martes 4 se aprobaron las ponencias estudiadas, con los cambios y las mejoras hechas en las respectivas comisiones; se decidió exigir a la Federación Nacional de Cafeteros el pago total e indefinido del control de la roya y que, a la vez, la distribución de la semilla de variedad Colombia se haga dando prioridad a los pequeños y medianos productores; se votó positiva y unánimemente el rechazo a la extorsión, al secuestro y a todo tipo de actividad terrorista como medio de lucha del campesinado, y, por último, se decidió convocar para los días 24 y 25 de junio de 1985, en la ciudad de Manizales, el Congreso de Fundación de la Unión Cafetera Colombiana.

Clausura
Para dirigir y coordinar las tareas de preparación y agitación del Primer Congreso de la Unión Cafetera Colombiana fueron elegidos los siguientes compañeros: Leonidas Londoño, Rodolfo Serna y Edealey Puerta, por el Quindío; Aristides Trejos, Aldemar García y Mario Velásquez, por Risaralda, y Mario Cardona, Fernel Amaya y Guillermo Vargas, por Caldas.

Igualmente, los dirigentes populares Gabriel Gaviria y Jaime Montoya, de Andes, Antioquia, expresaron su compromiso de impulsar la vinculación del suroeste antioqueño a la lucha.

El respaldo de la Asociación Colombiana de Ingenieros Agrónomos, ACTA, fue también recibido con gran satisfacción.

En el discurso de clausura, el dirigente campesino de Salamina, Fernel Amaya, destacó el éxito de la reunión realizada, explicó el manejo discriminatorio y contrario a los intereses de los pequeños y medianos productores que hacen las autoridades cafeteras y, como respuesta a ello, llamó a los asistentes a comprometerse en una gran lucha para crear y fortalecer una organización amplia y democrática, sin distingos políticos ni religiosos y sin tutelajes ni del gobierno ni de la federación nacional del gremio.

El Encuentro de Líderes Campesinos del Viejo Caldas Contra la Roya, teniendo en cuenta:
1 ° Que los pequeños y medianos cafeteros colombianos siempre hemos soportado difíciles condiciones de vida y de trabajo y que por esta situación millares de nuestros compañeros han perdido sus parcelas;

2° Que los bajos precios del café, el elevado costo de los insumos y los servicios, la ausencia de créditos baratos y oportunos, el alto costo de la vida, las pésimas vías de comunicación y los demás problemas que padecemos han hecho casi imposible sobrevivir en nuestras tierras;

3° Que a las anteriores condiciones se suma el aparecimiento y rápido avance de la roya del café, que amenaza con la ruina inmediata a más de 300.000 familias cafeteras, sin que hasta ahora ni la Federación de Cafeteros ni el gobierno hayan tomado las medidas necesarias para impedir la catástrofe que nos amenaza;

4° Que a las clases trabajadoras nada les es dado si no lo consiguen con su unidad, organización y esfuerzos propios;

5° Que en Colombia nunca ha existido una organización que represente los auténticos intereses del campesino cafetero;

Resuelve:

1° Impulsar la constitución de la Unión Cafetera Colombiana, organización nacional y democrática, independiente del tutelaje oficial y de la federación Nacional de Cafeteros, que se encargará de velar por los intereses del campesino cafetero y especialmente por las reivindicaciones atinentes a la presencia y desarrollo de la roya del café en las fincas de los pequeños y medianos productores del grano.

2° Convocar el Congreso de Fundación de la Unión Cafetera Colombiana para los días 24 y 25 de junio de 1985 en la ciudad de Manizales.

3° Establecer como tarea inmediata la conformación de los Comités Veredales de la nueva organización y de sus Comités Municipales, promoviendo la difusión del programa y los estatutos de la Unión Cafetera Colombiana.

SITTELECOM: LUCHÓ, VENCIÓ Y SIGUE EN LA PALESTRA

Después de 55 días de paros y movilizaciones en que participó la abrumadora mayoría de los 14.800 trabajadores, el Sindicato de Telecom salió adelante en sus fundamentales aspiraciones y coronó con éxito el delicado conflicto alrededor del pliego petitorio. El acuerdo con la empresa estatal, suscrito el 16 de enero, fue respaldado en forma casi unánime por las bases y por las organizaciones de ingenieros y técnicos.
El Partido Comunista, por conducto de sus federaciones sindicales y con el apoyo de sus aliados de la extrema izquierda, ha pretendido orquestar a nivel nacional la acusación de que el arreglo firmado por Sittelecom no sólo representa una entrega sino que legitima el irrisorio aumento del 10 por ciento impuesto por el régimen contra los servidores del Estado. Toda esta tempestad en un vaso de agua busca en el fondo endilgarle a la tendencia sindical orientada por el MOIR la responsabilidad de allanarle el camino a la política antiobrera de Belisario Betancur. Según esta lógica, si los trabajadores de Telecom no hubieran Mimado su convención y hubieran resistido solos hasta las últimas con secuencias, habría desaparecido como por ensalmo el tope antedicho y la clase obrera colombiana no estaría hoy bajo el asedio inclemente de las medidas oficiales. Pero sólo a muy pocos despistados se les escapa que el país atraviesa por una tremenda crisis económica, en la cual tanto los monopolios imperialistas como los explotadores intermediarios recomponen su cuota de ganancia mediante el recorte de los magros ingresos de los trabajadores. ¿Quién ignora que el incremento de los impuestos indirectos, el alza en las tarifas de los servicios públicos, la eliminación de subsidios, la disminución real de las remuneraciones de las masas laboriosas, obedecen a las exigencias del Fondo Monetario Internacional que el régimen del “cambio con equidad” ha venido aplicando paulatina y obedientemente, aunque afirme de manera demagógica que se resiste a ello?
La pregunta es entonces: ¿por qué el proletariado en Colombia no ha podido responder aún con la suficiente cohesión y firmeza a esta ofensiva mancomunada de sus expoliadores, como sí lo ha hecho en otros países de América Latina? ¿Por qué el gobierno de Belisario Betancur, tan lleno de contradicciones, se muestra muy envalentonado y muy seguro al imponer el tope del 10 por ciento? Cual si supiera de antemano que no fuera a tener mayores tropiezos con ciertas dirigencias sindicales, vivamente interesadas en salvaguardar la deteriorada imagen del señor presidente en el marco del gran diálogo y demás entendederas con las autoridades, llevados a cabo en aras del fementido proceso de la pacificación.

Para el mamertismo y sus amigos resulta la mar de fácil ocultar su estrecha colaboración con Belisario Betancur alegando que la arremetida económica contra las fuerzas del trabajo no es propiciada por éste sino por la ultraderecha del gobierno, y sobre todo, que al Sindicato de Telecom le cae la culpa histórica por no haber echado atrás los arbitrarios decretos presidenciales. De tal manera que los traidores son los dirigentes obreros del MOIR, que han peleado a brazo partido contra el Ejecutivo actual desde el 7 de agosto de 1982, y no quienes con su coqueteo sistemático con el primer mandatario han creado las condiciones políticas para que la administración pueda imponer sus desafueros. Lo irónico de toda esta tragicomedia es que el Sindicato de Telecom, al que el régimen quiso convertir en escarmiento de sus baladronadas, además de no caer en la trampa, burló hábilmente el límite del 10 por ciento. Oigamos lo que nos dice al respecto Heberto López, presidente nacional de Sittelecom: “Se encontró una salida que nos ha permitido rebasarlo en cerca del 7 por ciento, si se mira el arreglo en su conjunto. En el sector de los estatales, tan sólo Acotv y Sittelecom pudimos suscribir convenios por fuera del decreto oficial, comparables a convenciones colectivas de trabajo. Al resto de entidades les fue impuesto unilateralmente el 10 por ciento”.

TR:¿Cuáles fueron las conquistas obtenidas en el aspecto económico?
Heberto López: A más del 10 por ciento de incremento salarial, extensible a profesionales y técnicos, se crea un Fondo de Vivienda con 300 millones de pesos de capital inicial, en el que cada uno de los trabajadores tendrá una cuenta personal de ahorros. La empresa deberá aportar a dicha cuenta una suma igual a la que ahorra el trabajador. Tales cuotas, que oscilarán entre el 5 y el 10 por ciento del sueldo, se constituyen de hecho en un ingreso efectivo.
Además, hubo incremento del subsidio de alimentación para los operarios de Bogotá y Cartagena, lo cual guarda incidencia salarial, y la sobrerremuneración de diciembre se elevó de 20 a 25 días para todo el personal. Lo anterior nos permite calcular el promedio del aumento en 16.38 por ciento.

TR: ¿En qué radica el mayor logro de la negociación?
Heberto López: La conquista del régimen disciplinario bilateral, perdido en 1982 por sentencia del Consejo de Estado. No está de más recordar que, ante semejante atropello, la junta directiva de entonces, conformada mayoritariamente por quienes ahora nos sindican de traición, adoptó una actitud pasiva. En la asamblea, al aprobarse el pliego, se votó por entera unanimidad -y recalco, por unanimidad, sin que hubiera una voz discordante- centrar la discusión del pliego en el punto de la carrera administrativa, incluido el régimen disciplinario. A este respecto, Sittelecom da el parte de victoria: el acuerdo entre empresa y sindicato prevé la implantación de comités bilaterales para casos de sanción y despido, y una carrera administrativa especial, distinta a la ya establecida por Betancur en el Decreto 583.

TR: ¿Qué significa en concreto tal reivindicación?
Heberto López: Al trabajador se le brindan de nuevo garantías de defensa. Cuando la empresa esté dispuesta a despedir a un trabajador, debe primero exponer el caso ante un comité paritario obrero patronal, en el cual las dos partes habrán de sopesar las pruebas y descargos. Si no hay consenso en dicho comité, queda el trabajador con el recurso de apelar ante un segundo comité paritario. Es una forma de contener, posibles desmanes.

Y en cuanto a la carrera administrativa, el convenio suscrito representa un avance. El Decreto 583 del gobierno, sobre carrera administrativa, no garantiza la estabilidad. Por el contrario, al imponer las pruebas de aptitud, con la consiguiente interinidad de los cargos, deja un arma en manos del gobierno para dar justificación a las destituciones que se vienen llevando a cabo. Nosotros demandamos que se pactara un régimen de ascensos, condicionado a que el trabajador de las telecomunicaciones quedara inscrito automáticamente en la carrera administrativa, lo cual lo libra de la resbaladiza exigencia de los exámenes de aptitud y también de la interinidad.

TR: ¿Cómo acogieron los trabajadores el convenio?
Heberto López: Puedo afirmar que el 95 por ciento de los trabajadores han expresado su respaldo. Es apenas lógico. Durante las etapas del conflicto se aplicó siempre una política de unidad no sólo con las organizaciones de ingenieros y técnicos sino también con las fuerzas minoritarias que se mueven dentro de Sittelecom. No hubo tarea que no fuera acordada por consenso.
TR: Usted habla de un 95 por ciento. El otro 5 por ciento ¿qué posición adoptó?
Heberto López: El mamertismo arguye que el acuerdo de Sittelecom desmovilizó al sector estatal. Tal afirmación carece de piso. Durante un mes, desde el 17 de diciembre, Sittelecom realizó asambleas diarias de cuatro horas en todo el país, mítines en las 1.600 oficinas de la empresa y continuas marchas por las calles de las principales ciudades. La agitación no se detuvo ni siquiera en los días 24 y 31 de diciembre. Durante dicho lapso, Fenaltrase, que hoy nos acusa de haber roto el frente de lucha, no le brindó a nuestro conflicto ni un boletín de apoyo. Es bien sabido que a sus sindicatos filiales les fue impuesto el decreto oficial del 10 por ciento, que los cogió desmovilizados, días antes de nuestro arreglo. Su única respuesta al atropello ha sido un paro de dos horas, que contó con nuestro respaldo. ¿Era correcto y lógico subordinar la suerte de nuestras peticiones al combate anunciado por el comité ejecutivo de la mencionada generación, nunca se vio? Somos nosotros los que podemos con sobrada razón acusarlos a ellos por negligencia en la defensa de sus afiliados.

La resistencia afgana: FECUNDA GIRA POR EL SUELO COLOMBIANO

Entre el 9 y el 17 de diciembre de 1984 resonó en todos los ámbitos del país la consigna ¡Fuera rusos de Afganistán!, coreada por miles de colombianos en múltiples actos de masas, estampada en afiches e impulsada por la militancia moirista durante la Semana Nacional de Solidaridad con la Lucha del Pueblo Afgano, al cumplirse el quinto aniversario de la invasión rusa del 27 de diciembre de 1979. Importantes líderes afganos, invitados por el MOIR, estuvieron presentes en la jornada internacionalista: encabezó la delegación el presidente del Frente Unido Nacional de Afganistán, Abdul Gayum, y lo acompañaron Mohammad Hachem Zamani, poeta y guerrillero, y Calid Durán, director de la Universidad Islámica de Hamburgo. La presencia de los camaradas afganos contó, asimismo, con el apoyo de Angelo Pitoni, del comité de ayuda a la resistencia afgana en Italia.

Los dirigentes del heroico pueblo afgano recibieron manifestaciones de apoyo en. Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla, y se entrevistaron con destacadas personalidades de la política colombiana, del gobierno y de la iglesia. Posteriormente viajaron a Chile y Argentina, donde pudieron apreciar y sentir la solidaridad de los pueblos hermanos.

Intensa actividad
Desde antes de la llegada de los afganos, el Comité de la Solidaridad conformado para tal efecto, y encabezado por el dirigente del MOIR Enrique Daza Gamba, organizó múltiples actos y desplegó una amplia propaganda; más de trescientos intelectuales, dirigentes políticos, artistas, periodistas, representantes de los gremios y líderes sindicales firmaron una declaración en la que se denuncia la agresión soviética y las tropelías del ejército invasor, se brinda apoyo a combatientes resistencia afgana y se afirma: “condenamos enérgicamente la invasión soviética”, y “exigimos el retiro inmediato de las fuerzas ocupacionistas de la Unión Soviética y el respeto a la autodeterminación nacional, la integridad territorial y el status no alineado y neutral de Afganistán, de modo que su pueblo pueda decidir su propio destino sin interferencias foráneas”.

Simultáneamente, por toda Colombia fueron exhibidas filmaciones testimoniales de la difícil y esforzada lucha que los afganos libran por su causa nacional, y se organizó la venta de afiches en casetas callejeras, con gran acogida por parte de numerosos sectores populares.

Desde el momento mismo de su arribo, el domingo 9 de diciembre a las 8 de la mañana, los representantes del pueblo afgano recibieron calurosa bienvenida. En el aeropuerto de Bogotá los esperaban cuatrocientas personas, encabezadas por los miembros del Comité Ejecutivo Central del MOIR, Marcelo Torres, Héctor Valencia, Carlos Valverde, Oscar Parra y Enrique Daza. Ese mismo día asistieron a un acto cultural en el Parque de Santander.

Durante las jornadas siguientes, los camaradas Gayum, Zamani y Durán atendieron una rueda de prensa en el Círculo de Periodistas de Bogotá, y se entrevistaron con dirigentes obreros de la CTC, UTC, CGT y el Consejo Nacional Sindical, así como con numerosas personalidades, tales como Hugo Escobar Sierra, la viceministra de Relaciones Exteriores, Laura Ochoa de Ardila, Hernando Santos Castillo, Carlos Lleras Restrepo, Alfonso López Michelsen, Gabriel Melo Guevara, Augusto Espinosa Valderrama y el padre Melguízo, secretario general del episcopado colombiano. En cada uno de estos encuentros, recibieron expresiones de solidaridad y el compromiso de una mayor difusión de su justa causa en los principales medios de comunicación.

Conferencia y recital
De especial importancia fueron los actos cumplidos el 11 de diciembre, cuando Abdul Gayum dictó fina conferencia en el Centro de Estudios Colombianos, que dirige Alberto Dangond Uribe, conferencia que fue atendida por más de doscientos profesionales, y, simultáneamente, Mohammad Hachem Zamaní efectuó un recital poético en El Portón de los Libros de la Biblioteca Luis Ángel Arango. Zamani leyó poemas de su libro “El oso polar”, vibrante testimonio de la revolución afgana, que fueron traducidos y leídos por integrantes del Teatro Libre de Bogotá; lo presentaron ante el numeroso auditorio Germán Arciniegas y el poeta Darío Jaramillo Agudelo.

Fraternal solidaridad
El miércoles 12 de diciembre, el MOIR realizó un homenaje a la resistencia afgana en la sede del Teatro Libre de Bogotá. Los visitantes presenciaron allí la ejecución de danzas folklóricas colombianas, y recibieron presentes típicos de nuestro país. Posteriormente llevaron la palabra el secretario general del MOIR, Francisco Mosquera, cuyo discurso resaltó el heroísmo de Afganistán, y Abdul Qayum, quien, emocionadamente, inició su intervención diciendo: “Con este enorme apoyo del pueblo colombiano, la revolución en Afganistán y la revolución mundial no serán derrotadas jamás”. Relató el camarada Qayum cómo los soviéticos prepararon la invasión a su país con veinte años de anticipación, y relacionó este hecho con la política expansionista de la URSS en el mundo entero, mencionando en particular las agresiones del socialimperialismo en Angola, Yemen del Sur, el Cuerno de África, Eritrea y América Latina. Recordó también que a pesar de las dificultades y penurias en medio de las cuales la resistencia enfrenta a los soviéticos, el pueblo afgano tiene una larga experiencia en la defensa de su soberanía, como que fue el primero que se opuso al colonialismo británico en el siglo XIX, y destacó que en la actual guerra de liberación, sólo un puñado de renegados apoya a los 150.000 soldados invasores del Kremlin.

Más adelante denunció que los soviéticos han causado entre el pueblo afgano más de un millón de muertos, cifra verdaderamente aterradora, y han forzado a abandonar el país a más de cuatro millones de habitantes, lo que constituye la más grande población de refugiados en el mundo. Agregó que aparte de sus sofisticados tanques y helicópteros artillados, los socialimperialistas utilizan armas químicas, destruyen la economía y la cultura, arrasan aldeas y pueblos.

Al agradecer la solidaridad colombiana, advirtió: _Por supuesto que tanto aquí como en Europa hay quienes piensan que la URSS no es un país imperialista, pero esto lo prueban numerosos ejemplos: el levantamiento de los trabajadores polacos demostró que en Europa Oriental existen también pueblos oprimidos por el imperio soviético. En Eritrea quedó claro que estos imperialistas que se presentan como «socialistas» quitan con una mano lo que dan con la otra. El socialimperialismo se ha convertido en el gendarme del orbe. En Afganistán, un día recibieron como su gran amigo a Taraki, lo llevaron a Moscú, lo homenajearon, y al día siguiente, en Kabul, lo asesinaron para reemplazarlo con Karmal. Tal es la lógica de los imperialistas_.
Informó Qayum que la resistencia controla, a pesar de las dificultades, el ochenta por ciento del territorio, y que realiza ataques también en las ciudades y hasta en los propios cuarteles de los invasores. La conciencia nacional, prosiguió, ha contribuido a unificar al pueblo a pesar de la heterogeneidad política, racial y religiosa. Finalmente agradeció la solidaridad internacional, y afirmó al despedirse: “Sólo tenemos nuestra sangre para dar por la independencia y la libertad de nuestro país. Prometemos que nos mantendremos firmes junto a nuestro pueblo hasta la victoria final”.

Por otras ciudades y países
La gira de los camaradas afganos fue acompañada por los dirigentes moiristas Marcelo Torres, Carlos Valverde y Enrique Daza. En Cali, el 13 de diciembre, recibieron un cordial homenaje en el Hotel Petecuy, al cual asistieron relevantes personalidades del Valle del Cauca; el dirigente político Alfredo Carvajal Sinisterra reafirmó la solidaridad de todos los estratos colombianos con la resistencia en Afganistán. Al día siguiente viajaron a Medellín, donde se celebró un acto en el recinto de la Asamblea Departamental. Algunos intentos de sabotaje, llevados a cabo por los mamertos, fueron repudiados por la nutrida asistencia, que los desalojó de inmediato. Posteriormente en Barranquilla, en la sede de la Asamblea del Atlántico, culminó con todo éxito la gira nacional.

A su paso por Bogotá, de regreso del viaje que efectuaron a finales de diciembre y comienzos de enero de este año, los camaradas Qayum, Zamani y Durán relataron que también allí fueron calurosamente acogidos. En Chile hubo un gran despliegue de la prensa a favor del pueblo afgano y en Argentina asistieron a concurridas concentraciones, y se entrevistaron con dirigentes del Partido Comunista Revolucionario Argentino, con las madres de la Plaza de Mayo y con el escritor Ernesto Sábato. Concedieron igualmente un extenso reportaje para la revista mexicana’ “Proceso”.

En el Capitolio
Los líderes de la resistencia afgana recibieron respaldo de numerosos parlamentarios colombianos. El senador Hugo Escobar Sierra presentó en el Congreso una declaración que fue firmada por más de ochenta de sus colegas, así como por varios representantes, y asistió al acto de cierre de la jornada de solidaridad efectuado en el salón Boyacá del Capitolio, el lunes 17 de diciembre.

Durante este homenaje, el camarada Marcelo Torres pronunció un discurso a nombre del MOIR, en uno de cuyos apartes expresó: “No contaban los invasores soviéticos con que la nación afgana, cinco veces milenaria, situada en la encrucijada de las rutas que unían el Oriente civilizador con el Occidente bárbaro de la antigüedad, conocidas como por las errabundas caravanas que la cruzaron incontables veces en plan de comercio o de conquista, fue y sigue siendo a pesar de la influencia de los cien pueblos que la transitaron, uno de los países con más acendrada identidad nacional de que tenga noticia la historia. La pasión de los afganos es su libertad; siempre que un poder extranjero se ha interpuesto entre ellos y el sol que los alumbra de día y las estrellas que titilan en su firmamento nocturno, se han levantado en rebelión, han despejado su cielo de sombras y los agresores han sido expulsados de su territorio”.

El senador Escobar Sierra, por su parte, manifestó: “Los afganos nos están diciendo en este instante que hay que luchar vigorosamente, en forma suprema, contra el expansionismo soviético”. Acerca de la catadura del imperio del Kremlin, dijo: “Resulta inconcebible que quien sojuzga a los pueblos en actitud sanguinaria y cruel, con una arrogancia imperialista realmente desproporcionada, y asalta un pueblo humilde de pastores y agricultores con los más sofisticados y modernos armamentos, y lo hace como nación prepotente, se llame a sí misma una nación socialista”. Contra ese socialismo “desnaturalizado y pervertido”, Escobar Sierra ofreció su solidaridad incondicional.

Abdul Qayum agradeció posteriormente este homenaje, y en su intervención destacó que “La verdadera solidaridad no puede significar limitaciones o imposiciones. En estos cinco años de agresión, la comunidad internacional nos ha brindado simpatía y apoyo en varios aspectos, y se han conformado comités en todo el mundo. Pero hay mucho por hacer. Los gobiernos pueden contribuir de manera oficial, establecer relaciones diplomáticas con la resistencia afgana y suspenderlas con el régimen títere de Kabul, expulsar a los representantes de éste de los foros internacionales y darnos asistencia militar, económica y moral”.

Luego de que Qayum expresara su confianza en la victoria, Mohammad Hasham Zamani leyó un poema al pueblo colombiano, en el cual decía:

Oh, amigos de Colombia, amantes de la libertad,
Escuchad:
En mi país el horizonte está en llamas. (…)
Pero escuchad también:
Los afganos no tenemos miedo ni de los tanques ni de los aviones. (…)
Los soviéticos serán derrotados.
Entre tanto, hermanos colombianos,
Los saludo desde el fondo de mi corazón.

En los FF.NN: “LIGAR EL PLIEGO A DENUNCIA CONTRA EL BANCO MUNDIAL”

“La quiebra de los Ferrocarriles Nacionales no se origina en los salarios ni en las conquistas convencionales, sino casi exclusivamente en las imposiciones del Banco Mundial lesivas a la soberanía de Colombia”, denunció Libardo Fernández, dirigente de Sínatrafer-División Centrales y vocero de los sectores independientes en el seno de la organización. “En el combate por el pliego de peticiones, actualmente en trámite, los trabajadores ferroviarios debemos también enarbolar la bandera antiimperialista -agregó Fernández-, porque tal vez no haya otra empresa del Estado en que se palpen con tanta claridad la injerencia altanera del BIRF y las nefastas consecuencias de su política antinacional”.

Según lo demostró el Tercer Foro sobre la crisis de los Ferrocarriles, celebrado en Armenia por Sinatrafer, en junio de 1984, la red férrea ha sido reducida por obra y gracia del BIRF a unos cuantos “corredores de línea”, en beneficio del transporte automotor, de monopolios norteamericanos como la General Motors y de unos cuantos importadores de tractomulas y buses, atrincherados en las sucesivas administraciones de la empresa estatal.

Desde 1950, cuando el Banco Mundial encomendó a la Misión Currie -llamada así por Lauchlin Currie, quien la presidió- la redacción de un plan de largo alcance sobre el futuro del transporte por carrilera, las “recomendaciones técnicas” se han cifrado en el cierre de vías y en la eliminación de tramos vitales para el progreso del país. Tal orientación se repitió en 1968, con el arribo de los “expertos” enviados por la Universidad de Harvard; en 1969, con el informe de la entidad consultora Sofrerail; en la política adoptada por el Conpes durante la administración López Michelsen; y en 1980, con motivo de la tramitación de un séptimo préstamo ante la agencia financiera del imperialismo.

Pero, además, el Banco Mundial condicionó la entrega de sus créditos a la adquisición por parte de Colombia, entre 1967 y 1977, de 88 locomotoras diesel a la firma Babcok & Wilcox, subsidiaria española de la General Electric, de las cuales por lo menos 70 debieron ser después abandonadas en los talleres por falta de repuestos. El Banco se ha rehusado, asimismo, a la electrificación de las vías y a la implantación de la trocha ancha.

La congelación de los salarios y las prestaciones, más la destitución masiva de operarios, ha sido otra de las muchas exigencias del Banco Mundial.

“La suerte del pliego y el futuro de los ferrocarriles están estrechamente ligados al combate nacionalista contra el Banco Mundial y el régimen vendepatria de Belisario Betancur -concluyó Libardo Fernández-. Esta tarea de esclarecimiento entre las bases de Sinatrafer requiere, sin duda, un ambiente interno que favorezca la democracia sindical”.

GRAN ACOGIDA A AFGANOS EN ARGENTINA

En los primeros días del año, la delegación del Frente Unido Nacional de Afganistán (FUNA), fue objeto de sendos homenajes en la capital argentina, entre los que vale la pena destacar un multitudinario acto político llevado a cabo en el Centro General San Martín de Buenos Aires, organizado por la Comisión de Recepción a los patriotas afganos, el cual contó con la asistencia de dirigentes sindicales de la CGT, representantes políticos de diversas organizaciones peronistas, democristianas y marxistas-leninistas, y destacadas personalidades del mundo cultural y artístico argentino.

Asimismo, los militantes de la resistencia afgana fueron recibidos por el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, por la dirigente de las Madres de la Plaza de Mayo, Hebe Bonafini, y por el prominente escritor y filósofo, Ernesto Sábato.

En declaraciones registradas por la prensa del hermano país, Sábato, Premio Cervantes de Literatura 1984, manifestó ante los patriotas afganos que “reconocer a la Unión Soviética como país imperialista, no significa ser proyanki ni antisoviético sino mantener una posición independiente”.

El célebre autor de “El Túnel”, “Abbadón el Exterminador” y “Sobre Héroes y Tumbas” añadió que “esta idea crece ahora en América Latina entre intelectuales como el poeta mexicano Octavio Paz y el peruano Mario Vargas Llosa, que tienen una posición independiente de ambas superpotencias”. Aunque reconoció que la gloriosa revolución de los bolcheviques rusos transformó el mundo en 1917, Sábato puntualizó que la URSS “ahora es un país imperialista” como lo demuestra palmariamente el caso de Afganistán.

Al escuchar la posición del escritor de condena a la hegemonía soviética, el líder de la resistencia, Zamani subrayó que “a nosotros nos pasa lo mismo, y por luchar contra la URSS, somos tildados de agentes de la CIA. Afganistán lo único que quiere es la independencia nacional y la libertad para su pueblo”. Por último concluyó manifestando la firme decisión del FUNA de “luchar hasta vencer y expulsar al invasor soviético del país”.

DECLARACIÓN ARGENTINA A LOS CINCO AÑOS DE LA INVASIÓN SOVIÉTICA A AFGANISTÁN

En diciembre de 1984 se cumplieron cinco años de la invasión soviética a Afganistán. Desde entonces, quince millones de campesinos afganos resisten heroicamente, luchando contra una de las superpotencias más poderosas del globo. La URSS, empantanada, no puede controlar la situación a pesar de haber aumentado permanentemente el número de sus efectivos y la escalada bélica.

Afganistán vuelve a demostrar que un pueblo luchando unido por su independencia nacional y libertad es indoblegable por más poderosas que sean las fuerzas opresoras.

Los abajos firmantes reclamamos el retiro inmediato de las tropas soviéticas de Afganistán y el respeto al derecho a la autodeterminación del pueblo afgano.

Diciembre 27 de 1984.
Adolfo Pérez Esquivel
Hebe de Bonafini
Ernesto Sábato
Jorge Luis Borges
David Viñas
(Siguen 150 firmas más).

PROLETARIADO COLOMBIANO CIERRA FILAS CON AFGANISTÁN

La UTC, la CTC, la CGT, el Comité Nacional Sindical de Solidaridad y Fetramecol expresaron su apoyo solidario a la causa liberadora del pueblo afgano, durante un amistoso, y multitudinario encuentro realizado en Bogotá el 10 de diciembre en la sede de Utracun. Llevando la vocería de una gran parte del proletariado colombiano, las centrales presentes repudiaron el genocidio ruso y prometieron coordinar esfuerzos mediante un comité de ayuda permanente a los patriotas del hermano país, que batallan por su independencia y autodeterminación.

Presidieron el acto Adbul Gayum, Mohámmad Hachem Zamani y Calib Lamarti Durán, voceros del Frente Unido Nacional de Afganistán; Hernando Rodríguez, miembro del comité ejecutivo de la UTC; Rafael Alberto Baena y Carlos León, dirigentes nacionales de la CTC; José Corredor Núñez y Julio Roberto Gómez, del ejecutivo nacional de la CGT; Marco A. Córdoba y Ángel Orjuela, por Fetramecol; Agustín González por el Comité Nacional Sindical de Solidaridad; Víctor Cuéllar, de la Uso; Miguel Mejía, del Sindicato de Paz de Río; Heberto López, por Sittelecom; Avelino Niño, por Sinucom; Fabio Arias, por el Sindicato del Sena; Carlos Rentería, de Anebre, y Enrique Daza, responsable de las relaciones internacionales del MOIR.

“No esconderemos la cabeza ante el avance ruso”
Marco A. Córdoba, presidente de Fetramecol, inició las intervenciones con un vehemente llamado a los trabajadores colombianos: “Los hombres libres de todo el mundo acompañan a Afganistán -señaló Córdoba- y el movimiento sindical de Colombia no puede estar ausente. No esconderemos la cabeza ante el avance de los zares del imperio ruso. Con la misma autoridad con que exigimos que Latinoamérica decida su destino sin la injerencia de Estados Unidos, reclamamos la plena autodeterminación para Afganistán”

Concluyó el dirigente metalúrgico: “Nos preocupa la suerte de esa pequeña nación del Asia, que si bien no dispone de la tecnología militar con que cuentan los rusos, quiere el progreso y, sobre todo, anhela definir por sí mismo su futuro”.

“Un ejemplo para los pueblos”
En nombre del sindicalismo independiente llevó la palabra Heberto López; presidente de Sittelecom. “Los cinco años de conflicto armado que en este mes completan los patriotas afganos -afirmó- representan una rica lección para los pueblos oprimidos. Se trata de una guerra tan desigual como la que libró el Vietnam contra los norteamericanos pero con un tropiezo adicional: el enemigo, la URSS, se enmascara bajo el disfraz del socialismo y lleva a cabo su labor de exterminio, peor que la Hitler, escudándose hipócritamente tras las banderas del internacionalismo proletario”.

Dijo asimismo Heberto López: ” Cada vez se hace más claro que es Rusia el enemigo principal de los pueblos del mundo, aunque en Colombia, a nosotros, por nuestra situación peculiar, nos corresponda batallar en primer término contra el imperialismo norteamericano” Y concluyó: “El repudio a la ocupación rusa parte de un principio común a todos los demócratas del orbe: la defensa de la libre autodeterminación, anhelo válido, tanto en la América Latina como en África, Europa y Asia. Por eso el pueblo afgano no está solo en su gesta. Nuestro combate histórico se hermana con el suyo”.

“La solidaridad es decisiva”
Julio Roberto Gómez, secretario general de la CGT, destacó el papel de la solidaridad internacional, “decisiva en la derrota del socialimperialismo soviético”. Debemos denunciar sin tregua, añadió, “el vergonzoso genocidio, sin antecedentes en la historia de la humanidad, proporcionalmente mayor que el de Hitler y el de Estados Unidos en Vietnam: ahí están los cientos de miles de muertos que no nos dejarán mentir. “Que el mundo no se olvide jamás de la invasión a Afganistán”.

Julio Roberto Gómez sindicó al Partido Comunista de Colombia por su manifiesta doblez: “Ellos expresó el directivo de la CGT – condenan la intromisión estadounidense en Granada, pero callan ante la criminal ofensiva emprendida por Rusia en Afganistán.

¿Cómo puede tratar de convencernos el Partido Comunista sobre el papel liberador de la URSS? El cambio de amo no es liberación. Colombia no está dispuesta a caer bajo el dominio ruso”.

“Estamos con ustedes”
Antes de ceder la palabra al dirigente afgano Adbul Gayum, quien rindió un amplio informe sobre la situación política y militar en su país, Hernando Rodríguez, de la UTC, coronó las intervenciones de los dirigentes obreros con un expreso apoyo a la causa afgana: “La Unión de Trabajadores de Colombia -anotó- se hizo presente en este acto para atender una invitación que nos pedía rechazar la invasión soviética a Afganistán y declarar abiertamente nuestra disposición solidaria frente a la resistencia. Vengo a decirles, en nombre de mi confederación, que estamos con ustedes en la derrota del imperialismo soviético.”.

DECLARACIÓN CONTRA EL ATROPELLO DE LA URSS

Hace cinco años, el 27 de diciembre de 1979, la Unión Soviética invadió a Afganistán, un pequeño país asiático de apenas 16 millones de habitantes y con una superficie equivalente a la mitad de Colombia, en lo que constituyó la primera intervención militar directa de la URSS contra una nación del Tercer Mundo. Desde entonces, alrededor de 150.000 soldados rusos, apoyados por el más sofisticado equipo de guerra convencional, pugnan por doblegar a los patriotas afganos, quienes deben enfrentar, en condiciones de extrema desigualdad, la potente ofensiva de los invasores. Hasta el momento la aventura soviética ha costado la vida a casi un millón de ciudadanos de Afganistán, mientras que más de tres millones se han visto forzados a dejar su patria y a buscar refugio en Pakistán e Irán, donde viven precariamente en improvisados campamentos, constituyendo la mayor población de refugiados existente hoy en el planeta.

En su empeño por aplastar la resistencia y consolidar su sojuzgación sobre el país, los soviéticos no han vacilado en aplicar los más brutales métodos contra los civiles. Centenares de aldeas y campos de cultivo han sido arrasados por los helicópteros y aviones de combate de la URSS y, de acuerdo con innumerables testimonios de médicos europeos, prisioneros y desertores rusos, periodistas extranjeros e insurgentes y refugiados afganos, la Unión Soviética ha estado empleando en sus operaciones una gran variedad de armas químicas. Entre éstas figuran elementos tales como napalm, gases venenosos, explosivos de fósforo y la nefasta “lluvia amarilla”.
Las diversas organizaciones que luchan por la liberación de Afganistán, no obstante el escaso respaldo logístico que reciben del extranjero, han conseguido mantenerse firmes ante el ejército más poderoso del mundo. Los soviéticos y el gobierno espurio de Kabul solamente dominan algunas ciudades importantes, a tiempo que la resistencia controla más del 80% del territorio, en especial las áreas rurales. Pobremente equipados, sin armas pesadas, sin recursos médicos, los afganos están escribiendo una de las páginas más heroicas de los últimos tiempos en los anales de las batallas libertarias de los pueblos. Con altos costos políticos y económicos la URSS se halla completamente atascada en la montañosa geografía de Afganistán, librando una guerra de conquista que no puede ganar. La inmensa mayoría de los países ha repudiado la agresión de Moscú y exigido el respeto a la soberanía de Afganistán. En ello han coincidido las Naciones Unidas, la Organización de la Conferencia Islámica, la Comunidad Europea y, en general, la opinión democrática del mundo entero.

Los abajo firmantes, conscientes de la justeza de la lucha que libra Afganistán contra los ejércitos del Kremlin, condenamos enérgicamente la invasión soviética y expresamos nuestra irrestricta solidaridad con los combatientes afganos. Asimismo, exigimos el retiro inmediato de las fuerzas ocupacionistas de la Unión Soviética y el respeto a la autodeterminación nacional, la integridad territorial y el status no alineado y neutral de Afganistán, de modo que su pueblo pueda decidir su propio destino sin interferencias foráneas.

Hacemos un llamado a todos los colombianos, sin distingos de color político, para que se sumen activamente a la jornada de denuncia a la invasión rusa y de apoyo al pueblo afgano que llevará a cabo en nuestro país del 9 al 17 de diciembre.

Personalidades firmantes
Hernando Santos, Germán Arciniegas, Andrés Holguín, Germán Zea Hernández, Rodrigo Escobar Navia, Álvaro Valencia Tovar, Jorge Valencia Jaramillo, Francisco Mosquera, Carlos Lemos Simonds, Jorge Mario Eastman, Fernando Sanclemente Molina, Hernán Jaramillo Ocampo, Diego Betancur Álvarez, Alberto Dangond Uribe, Alberto Casas Santamaría, Ernesto Samper Pizano, Alfredo Araújo Grau, Victor Renán Barco, Guillermo Alfonso Jaramillo, Jairo Slebi Medina, Jorge Ramírez Ocampo, Marcelo Torres, Federico Giraldo, Carlos Valverde, Enrique Grau, Ricardo Camacho, Eduardo Ramírez Villamizar, Gonzalo Ariza, Margarita Vidal, Germán Santamaria, Enrique Santos Calderón, Daniel Samper Pizano, Roberto Posada García-Peña, Gloria Valencia de Castaño, Alberto Giraldo, Yamid Amat, Mauricio Gómez, Germán Castro Caicedo, María Elvira Samper, María Isabel Rueda, María Teresa Herrán, Juan Guillermo Ríos, Hector Ocampo Marín, Consuelo Mendoza de Riaño, Leonel Giraldo, María Mercedes Carranza, Alfonso Castellanos, Juan Gossaín, Jorge Enrique Pulido, Javier Ayala, Carlos Caballero Argáez, Guillermo Perry, Clemente Forero, José Antonio Ocampo, Alberto Umaña, Juan Alfredo Pinto, Juan Sebastian Betancur, Jorge Téllez, Mike Forero Nougués, Jorge Restrepo, Mauricio Vargas, Amparo Pérez, Gloria Gaitán, Germán Lozano E., Miguel Escobar López, Avelino Niño, Alfredo Guerrero, Celmira Luzardo, Consuelo Luzardo, Germán Moure, Gonzalo Sánchez, Grupo Musical Canta Mi Tierra, Centro de Estudios Internacionales, Pedro Claver Téllez, Gabriel Iriarte Núñez, Lía de Ganitski, Moisés Ganitski, Claudia Gaitán de Caballero, Eduardo Kronfly , Alejandro Angulo S.J., Francisco Roux S.J., Juan Manuel Ospina, Enrique Daza, Grupo Musical Nueva Cultura, Jorge Sosa, Fernando Ponce de León, Julián Barba, Hugo-Hoegnisberg, Enrique Molinares, Enrique Hernández; Unión de Trabajadores de Colombia, Víctor Acosta (Presidente); Confederación de Trabajadores de Colombia, Manuel Felipe Hurtado (Presidente) y Alpécides Alvis (Segundo Vicepresidente); Confederación General de Trabajadores, Alvaro Ramírez Pinilla (Presidente) y Luis Roberto Gómez (Secretario General); Comité Nacional Sindical de Solidaridad, Agustín González (Presidente), Jesús Bernal; Federación de Trabajadores Metalúrgicos de Colombia, Marco A. Córdoba (Presidente); Asociación Colombiana de Empleados Bancarios, Luis Sánchez (Presidente); Sindicato de Trabajadores de Telecom, Heberto López (Presidente); Asociación Nacional de Enfermeras Colombianas, Nelly Garzón (Presidente), Lucía C. de González (Fiscal), Esperanza Sánchez (Secretaria General); Sinucom, Avelino Niño (Presidente); Anebre, Carlos Rentería (Presidente), Acción Sindical Antioqueña, Jairo Gutiérrez (Presidente); Jorge Santos (Presidente Unión Sindical Obrera), Aldo Cadena (Presidente Nacional de Sindes); José Fernando Ocampo, Carlos Guarín, Luis Cadena (Miembros Comité Ejecutivo Fecode), Jaime Carmona S. (Presidente Amda), Luz Mariela Agudelo (Presidente Andec), Efrén Marín (Presidente SintraHilandería Medellín), César Ortiz (Presidente Sintracoltejer), Sintravicuña, Luis E. Sánchez (Presidente SintraCervunión), Sindicato de Industria Química y Farmacéutica de Antioquia, Germán Restrepo (Presidente Sintraempaques), Parménides Grajales (Presidente Sintra-HazamaUmi); Raúl Guzmán (Presidente Sintrainc), Sintraladrilleros de Antioquia, Carlos Durango (Presidente SintraCerromatoso), Sindicato de Industria Minera de Antioquia, Rafael Torres (Presidente Fetrallano), Abelardo Díaz (Presidente Sintracarrenales), Diógenes Orjuela (Secretario Adem), Jorge Ruiz (Presidente SintraCristal), Sintracontexa, Rodrigo Saldarriaga, Jaime Borrero M., Alfredo Iriarte, Alberto Rubiano, Fernando Valdés, Alcides Ballesteros, Javier Ocampo, Fernando Caicedo, Alejandro Cruz, Jairo Meza, Rodrigo Gómez, Guillermo Caviedes, Silvio Cabrera, Alirio Montenegro, Flavio Paredes, Eduardo Mora, Jorge Acosta, Cecilio Guerrero, Gabriel Fonnegra, Cristóbal Ospina, Ugo Barti, Felipe Escobar, César Fernández, Jairo Pulgarín, Eduardo Mckenzie, Eduardo Arias, Ricardo Avila, Fernando Álvarez, Arturo Guerrero, Miriam Bautista, Jairo Matiz, Francisco Lozano Valcárcel, Olga de Amaral, Jairo Aníbal Niño, Lucía Madriñán, Iván Puyo, Marcos Barrios, Pedro Caballero Flórez, Omar Aníbal Ortiz, Esperanza Vargas Q., Ligia Riveros, Adalberto Carvajal, Miguel Angel Flórez, Ismael Quintero Pineda, Albino Gaviria F., Iván Clavijo, Ismael Carrillo C., Luis Emilio Ruiz C., Fernando Maldonado, Rafael Reyes, Herney Murillo, John Castro, Esteban Navajas, Laura García, Diego Hoyos, Arnulfo Luna, Carmen Gómez, Santiago Cárdenas, Martha Rodríguez, Jairo Mejía, Nelly Rojas, Luis Paz, Teresa Lleras, Felipe Arango, Gerardo Arellano, Jim Amaral, Conrado Zuluaga, Carlos Nicolás Hernández, Paco Barrero, Francisco Roca, Gonzalo Mahecha, Mario González, José Durán, Rosa Elvira Malagón, Loraine Abady, Amalia Iriarte, Kepa Amuchástegui, Bellien Maarschalk, Diego Figueroa, Umberto Giangrandi, María Mercedes Angel, Francisco Ariza R., Blanca Moreno, Genaro Mejía, Viki Ospina, Eugenia Escobar, Santiago Pombo, Patricia Hoher, Joaquín Vélez, Alfonso Cepeda, Gabriel Peláez, Fernando Obregón V., Jairo Salcedo, Juan Palacio, Rafael Iguarán, Nicolás Mayorga, Leslie Abady, Carlos Cotes, Rafael Cuentas, Manuel Vengoechea, Willian Villar, Luz Marina Bruges, Harold Alzate, Alvaro Ortiz Cala, Margarita Ramos, Neila Vélez, Patricia Rodríguez, Claudia Navarro de Vélez, Rubén Guttman, Francisco Lafont, Jaime López Z:, María del Rosario Ortiz S., Marco Raúl Mejía, Jorge Julio Mejía, Jacques Mosseri, Hernando Cubillos, Jorge Ramírez, Hermógenes Nagles, Elvira Cantillo, Guillermo Alberto Arévalo, Hernando Carrizosa, Manuel Llanes G., Peter Paul Valencia, Jorge Eliécer Méndez, Andrés Torrente, Jorge Gantiva, Marino Tadeo Henao, Camilo Romero, Silvia Arango, Samuel Jaramillo, Martha Lasprilla, Julia de Camargo, Juan Vicente Arias, Jairo Bravo, Guillermo Henríquez, Edgardo Mafla, Segundo Eliécer Banca, Daniel D»Achiardi. José Manuel Mejía, José Fernando Ramírez, Alberto Gómez, Juan Manuel Caballero, Eudoro Álvarez, Omar Vaca, Narciso Matus Torres, Mario Soto, Hugo Velásquez Jaramillo, Jaime Ruales, Wilson Guarín Quevedo, Gustavo Martín, José A. Sabogal, Luis E. Parada, Oscar Velásquez, Alvaro Velásquez, Jaime Restrepo, Luis F. García, Samuel Franco, Mario Botero B., Diego Gaviria l í., Jaime Restrepo Espinal, Luis J. Giraldo, Francisco Gómez ?., Humberto Aristizábal, Raúl Astudillo, Orlando Rendón, Yolanda Baoz, Hortensia Cañas Casas, Junta Directiva Sintraindustria Minera de Antioquia, Jesús Vasco.

Adhieren parlamentamos

Senadores
Hugo Escobar Sierra, Guillermo Vélez Urreta, Ignacio Vélez Escobar, Mario Giraldo, Hernán Echeverri Coronado, Ditía Estrada de Gómez, Omar Hernando Ortega, Pedro Martín Leyes, Roberto Gerlein Echeverría, Hernando Barjuch, Silvio Ceballos, Ernesto Suárez Rueda, Abel Francisco Carbonel, Guillermo Torres B., J. Emilio Valderrama, Humberto Peláez, Arturo Vega Sánchez, Guillermo Angulo Gómez, José Ignacio Díaz Granados Alzamora, Marún Gossain Jattín, Alfonso Ortiz Bautista, María Victoria Amaya Amaya, Miguel Santamaría Dávila, José Fernando Botero, Blas Alfonso Riaño, Juan Tole Lis, Hernán Peñalosa, Raimundo Emiliani Román, Jaime Escobar Vallejo, Gustavo Sánchez Chacón, José Guillermo Castro, Zamir Silva, Omar Yepes, Ignacio Valencia López, Napoleón Peralta, Alberto Casas Santamaría, Manuel Horacio Nieves, Rodrigo Barraza, Fernando Sanz Manrique, Julio Ospina, Carlos Holguín Sardi, Fernando Sanclemente Molina, Nellit Abuchaibe Abuchaibe, Miguel Facio Lince, Francisco Mercado Villadiego, José Guerra Tulena, Alberto Santofimio Botero, Héctor Polanía Sánchez, Hernando Pinzón Avila, Edgar Orozco Agredo, Lucio Pabón Nuñez, José Manuel Arias Carrizosa y Juan Hernández.

Representantes
Fernando Ospina Hernández, Antonio Bejarano Urrego, Jorge Gerlein Echeverría, Olimpo Oliver Espinosa, Victorio Garrido, Darío A. Ordoñez Ortega, Alfonso Uribe Badillo, Carlos Albornoz Guerrero, Reinaldo Ospina Caicedo, Alberto Herrera Ocampo, Jorge Eliécer Ortega Cárdenas, Héctor Horacio Vargas, Guillermo Tascón, Hugo Castro, Rafael Escorcia, Juan Zuluaga Herrera, Armando Echeverri Jiménez, Laureano Tascón Victoria, Manuel Barcha Garcés, José Joaquín Ortiz Perdomo, José Antonio Gómez Hermida y Armando Rico Avendaño.
(Siguen más firmas).

MOSQUERA: “SU VISITA ES UNA AYUDA GRANDE PARA NOSOTROS”, ZAMANI: “NUNCA OLVIDAREMOS LA SOLIDARIDAD DE COLOMBIA”

Después de recorrer en avión más de 16 mil kilómetros desde su lejana patria de Afganistán hasta arribar a Colombia, por primera vez se entrevistaron delegados revolucionarios de aquella nación asiática con dirigentes del MOIR. Desde el otro lado del mundo, con sus rostros afilados y cenicientos, vestidos con sus túnicas de preciosos tejidos, acompañados de sus milenarias costumbres que les impiden beber cualquier licor, llegaron a Bogotá Abdul Gayum, presidente del Frente Unido Nacional de Afganistán, Hachem Zamani, parlamentario, poeta y miembro del Comité Ejecutivo del mismo frente, y el investigador Y diplomático Calid Lamarti Durán.

Por el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario asistieron a la reunión su Secretario General, Francisco Mosquera, y los demás miembros del Comité Ejecutivo, Enrique Daza, Carlos Valverde, Héctor Valencia, Marcelo Torres, Oscar Parra y Carlos Naranjo.

Francisco Mosquera agradeció, en primer lugar, a los líderes afganos el que hubieran aceptado la invitación que les hizo el MOIR para que visitaran a Colombia. “Ustedes van a efectuar una gran labor -les dijo el jefe de nuestro Partido-. Sembrarán una semilla y propagarán las noticias sobre toda la gesta heroica que durante cinco años ha llevado a cabo su pueblo en contra de la invasión soviética. Para nosotros esto es supremamente importante ya que desde hace largos años estamos librando una batalla contra la influencia de los agentes prosoviéticos en Colombia. Sin embargo, como en América Latina aún no existe una presencia directa de una agresión soviética, de la magnitud de la que ustedes resisten en su país, la amenaza de la URSS se ve como algo lejano. Empero nosotros sabemos que ello no es así. De todas maneras aquí contamos con un puntal nada despreciable del Kremlin en el continente, que es Cuba. El régimen de la Isla se ha prestado para cumplir las tareas de establecer cabezas de playa del socialimperialismo en muchas regiones del mundo, principalmente en Angola, en Etiopía y en otros países de África. Nosotros creemos que con la invasión a Angola la Unión Soviética dio por primera vez un zarpazo violento para tomarse un país. Años atrás Moscú había intrigado a nivel diplomático y trató de entrometerse en los asuntos políticos de muchas naciones, pero a partir de lo sucedido en Angola ya lo hace recurriendo también a las decisiones militares. El MOIR le dio vital importancia a este suceso ya que conjeturamos que no se trataba apenas de la toma de una pequeña república sino de la iniciación de la arremetida militar y estratégica hacia un nuevo reparto del mundo por parte de la URSS. Posteriormente los acontecimientos de Indochina nos comprobaron que este análisis era cierto. Allí Moscú actuó a través de sus intermediarios vietnamitas, llevando a cabo una ocupación en extremo sanguinaria y violenta contra el pueblo de Kampuchea. Sin embargo, lo que viene a corroborar la catadura socialimperialista de la URSS y su afán por apoderarse del mundo es la invasión a Afganistán. Esta agresión reviste una característica especial, y es la de que se trata de la primera toma de un país por parte de los soviéticos con sus propias tropas y no por medio de ejércitos títeres. Sabemos además que Afganistán es apenas una de las tantas víctimas sobre las cuales el Kremlin tiene puestos sus ojos. Pero nos llena de orgullo y de emoción revolucionarios el saber de la lucha tan valerosa que ustedes adelantan en medio de una situación difícil. Cuando recibimos noticias de que la resistencia afgana le ha propinado un golpe a los invasores soviéticos, lo que sucede a menudo, se nos Llena de alegría el corazón”.

“Creo que el pueblo afgano -prosiguió Mosquera-, con su valor y su resistencia de ya cinco años, ha puesto en aprietos a esta superpotencia. Estamos convencidos de que obtendrá la victoria. En el campo internacional ustedes de, cierta manera han obtenido un enorme éxito ya que los soviéticos están bastante acorralados con motivo del asunto afgano. Todas las fuerzas amantes de la paz, de la democracia y de la libertad apoyan incondicionalmente al pueblo afgano. Y por eso para nosotros es inmensamente placentera, además de convertirse en una ayuda grande, la visita que nos hacen. Con la labor que han adelantado en estos breves días de su permanencia en Colombia nos van a ayudar a esclarecer este problema de vital importancia. Nuestro país gira en la órbita de los Estados Unidos y nuestra plena autodeterminación nacional tenemos que arrancársela a la superpotencia de Occidente. Así respaldamos la batalla de todos los patriotas latinoamericanos, en concreto de los de Centroamérica en su lucha contra los Estados Unidos. Pero advertimos que ese combate no se puede convertir en una franquicia para la intromisión de la Unión Soviética en nuestro continente y en nuestros asuntos internos”.

“Finalmente quiero decirles -expresó Mosquera- que por parte de nuestro Partido, y en la medida de nuestras capacidades y de nuestras fuerzas, tienen toda la solidaridad en la causa que libran en defensa de su patria. Como decimos aquí, también nosotros queremos poner nuestro granito de arena en la lucha que los pueblos del mundo tienen que adelantar contra la superpotencia del Oriente. Nosotros pensamos que hay que integrar un gran frente único, en el que participen incluso Europa y las demás fuerzas del mundo, sin excluir a Norteamérica, ya que el imperialismo que está en ascenso es la Unión Soviética. Estados Unidos afronta graves problemas en todo el orbe. Se debate en grandes dificultades hasta en su propio patio trasero, en Centroamérica. A pesar de que Reagan ha frenado un poco el avance del expansionismo soviético la verdad es que sus dificultades son mucho mayores que sus posibilidades. Por estas razones no vemos como descabellada la consigna de constituir un gran frente único mundial contra la URSS. Y la Unión Soviética indudablemente perderá a la larga la batalla porque todos los que han soñado con dominar el mundo han perecido siempre, como Hitler”.

Habla Abdul Gayum
Al responder al saludo del camarada Mosquera, Abdul Gayum manifestó, en nombre del Frente Unido Nacional de Afganistán, su gratitud por la invitación del MOIR. “Estamos seguros que las grandes manifestaciones de solidaridad que hemos visto en estos días a favor de la causa afgana son fruto del trabajo de ustedes”, dijo Gayum. Luego comenzó a relatar cómo desde hace más o menos un cuarto de siglo Afganistán es víctima de la agresión soviética, inicialmente en los terrenos político, económico y cultural y luego a través de golpes de Estado como el de 1973. “Tan pronto como la URSS cambió de color empezó a colaborar con la reacción en muchos países. El caso de Afganistán es un ejemplo de ello -afirmó Gayum-. Hay que recordar la hostilidad manifiesta del Kremlin hacia la revolución vietnamita y la lucha palestina en sus inicios. Los revolucionarios afganos desde un comienzo nos dimos cuenta de que la Unión Soviética tenía el propósito de llevar a cabo una política expansionista. El golpe de Estado de 1973 fue el primer paso encaminado a establecer el control socialimperialista en nuestro país. Camuflados con el nombre de consejeros estaban infiltrados en todas partes agentes de la KGR. Luego vino el golpe de 1978, propinado por la burguesía compradora, la cual actuaba como agente directo de la URSS. Por carecer de base social y de respaldo tuvo entonces que implantar una dictadura fascista. Sus reformas políticas sólo tenían el objetivo de preparar la entrega de la economía afgana a sus amos de Moscú: Miles de trabajadores, obreros, campesinos, comerciantes e intelectuales fueron asesinados. La resistencia surgió entonces entre los sectores contrarios a la intromisión soviética, todos con distintos objetivos y metas políticos.

“De otro lado existen las fuerzas nacionalistas y democráticas interesadas no sólo en la independencia de Afganistán sino en crear una nueva sociedad democrática -continuó diciendo Gayum-. Estas fuerzas enfrentan grandes dificultades. Una de ellas consiste en que el atraso de un país como Afganistán entorpece el hacer conciencia entre las masas sobre el carácter de la URSS. Esta y sus lacayos quieren hacer creer que en nuestra patria se libra una guerra entre las reformas sociales y la cultura tradicional. Otro problema que encaran las fuerzas nacionaldemócratas radica en que no están unificadas sino divididas en una serie de grupos. La situación regional, especialmente la que viven Pakistán e Irán, conspira contra la unidad de aquellas fuerzas. Sin embargo, a pesar de estos escollos los hechos muestran cómo cada vez más el pueblo afgano acata los planteamientos de los sectores democráticos”.

El compañero Gayum resaltó también la importancia de la solidaridad internacional, que reviste motivos e intereses diferentes. “Los Estados Unidos, por ejemplo, se oponen a la agresión soviética en Afganistán porque quieren ocupar el lugar que hoy ocupa la potencia del Oriente -explicó el rebelde afgano-. Los países europeos y muchos de los gobiernos árabes desean penetrar o conseguir influencia dentro de la resistencia afgana. Naciones vecinas como Irán y Pakistán rechazan la agresión soviética porque también temen ser invadidos. Pero la verdad es que todos los pueblos se han manifestado en contra de la ocupación de la URSS, así como han condenado siempre los atropellos de las superpotencias. También existen en el mundo fuerzas revolucionarias que tienen claro el carácter y la naturaleza de la Unión Soviética y los peligros que entraña el expansionismo ruso. Y aun cuando cada fuerza abriga motivaciones disímiles, objetivamente todas ellas están en contra del socialimperialismo. Por ello la tarea de nuestro frente estriba en realizar contacto con estas fuerzas, buscar los puntos comunes y cooperar conjuntamente, ya sea de manera temporal o a más largo plazo”.

“Corno revolucionarios sabemos que nos compete una tarea particular, la de mostrarle al mundo entero la verdadera catadura de la Unión Soviética- -continuó pormenorizando Gayum-. La tragedia de Afganistán debe servir de lección a los pueblos para aprender de qué manera la URSS se inmiscuye en los países y los domina. La lucha contra el imperialismo norteamericano cuenta ya con una tradición dentro de las fuerzas revolucionarias. En cambio la pelea contra el socialimperialismo es bastante reciente y requiere de un trabajo de esclarecimiento que aleccione a las gentes en los peligros del imperialismo. Consideramos que nuestra responsabilidad en esta tarea se ha vuelto muy grande en este momento ya que somos víctimas directas de la tropelía rusa. Nuestro viaje a América Latina constituye una página muy valiosa en nuestra lucha contra la agresión de la URSS. Este abre una nueva dimensión en nuestro batallar contra el expansionismo del Kremlin. Por eso queremos agradecer a los amigos del MOIR, quienes contribuyeron a crear las facilidades para llevar a cabo esta misión. Hemos apreciado en ustedes una conducta realmente internacionalista. Hemos aprendido de su trabajo y de su estilo de trabajo. Estamos seguros que cualquier progreso en su lucha en Colombia se reflejará en nuestra propia brega en Afganistán. Confiamos en que nuestros esfuerzos allá en Afganistán sirvan también en algo para el logro de sus metas aquí en Colombia. Para Hachem Zamani y para mí ha sido muy grato poder estar en este instante en contacto con tantos amigos revolucionarios”.

Palabras de un poeta

Enseguida el poeta y dirigente del frente afgano, Hachem Zamani, comentó que nunca olvidaría el apoyo del MOIR. Luego añadió: “Ahora estamos presenciando en nuestro país cómo la intervención rusa ha terminado en un baño de sangre, a pesar de que nunca leímos en los libros de Marx que había que exterminar a los obreros y campesinos de una nación débil. Pero a este genocidio han conducido los engaños del socialimperialismo”

“A nosotros se nos ha preguntado aquí varias veces -continuó Zamani- cuál es nuestra impresión de Colombia y cómo nos sentimos entre ustedes. Pues bien, quiero contarles algo: el pueblo afgano sabe distinguir muy bien entre sus amigos y sus enemigos. Y así como somos unos adversarios feroces de nuestros enemigos, así mismo nos distinguimos por ser muy calurosos con nuestros amigos. Vivimos una época de internacionalismo y la solidaridad nos alegra mucho. Nunca la olvidaremos. Atravesamos por una situación difícil y necesitamos mucho de su ayuda. Y grabaré en mí los sentimientos de afecto y apoyo de los colombianos para transmitírselos a mi gente”.

La impotencia soviética

Luego de las cálidas palabras de Zamani, la dirección del MOIR y reporteros de TRIBUNA ROJA iniciaron un cordial diálogo con la delegación afgana. A la primera pregunta sobre la situación militar en Afganistán, Abdul Gayum respondió que en la actualidad se presenta muy mala para los rusos. “Ellos sólo poseen cuarteles en algunas ciudades. Lanzan su ofensiva contra la resistencia y la población civil recurriendo casi que exclusivamente a la fuerza aérea. Sus tanques y su artillería sólo llegan a las zonas liberadas luego de que los aviones han realizado sus bombardeos. Han tratado de consolidarse en algunos puntos claves pero la resistencia siempre los obliga a retirarse a sus cuarteles. Y ésta crece en la medida en que es más feroz la acción contra los vecinos. Hoy los soviéticos mantienen en Afganistán unos 120.000 soldados. Sus mayores ofensivas se producen en la estación invernal, cuando ellos consideran que la resistencia se torna más vulnerable. Sus acciones durante la primavera revisten en cambio un carácter más preventivo. Sin embargo, a lo largo de la guerra los soviéticos nunca han podido consolidar una posición estratégica. Asimismo han fracasado en sus intentos por “afganizar” el conflicto.

“La resistencia también ha afrontado dificultades. Pero gracias a la experiencia de seis años de batallas, sus fuerzas están ahora mejor entrenadas y poseen además armamentos más avanzados, la mayoría provenientes de las filas del ejército soviético. No obstante la resistencia aún carece de un mando político y militar único que pueda dirigir todas las operaciones de los rebeldes. Se trata en realidad de un problema político antes que militar. Por tal razón hasta hoy las fuerzas de la resistencia se encuentran fragmentadas regionalmente. En cada provincia hay varios comandantes y cada uno de ellos se ingenia su propia manera de conducir la guerra. En algunas oportunidades cooperan entre si pero en otras no. Incluso algunas unidades insurgentes están obstaculizadas por otras hasta el punto de que cuando necesitan retirarse no lo pueden hacer libremente. A pesar de todo lo anterior las bajas en nuestras filas han disminuido. Las víctimas dentro de la población civil son en cambio muy altas. Precisamente la política de la Unión Soviética trata de romperle el espinazo a la resistencia aniquilando al pueblo. O busca enrolarlo a la brava en el ejército títere. Llegaron, por ejemplo, a decretar el reclutamiento forzoso para los afganos entre los 16 y los 40 años de edad. Otra táctica fue la de crear una especie de milicia y unos llamados grupos de defensa de la revolución. Sin embargo, en la actualidad las fuerzas armadas afganas no cuentan con 30 mil efectivos. Antes del golpe de 1978 el ejército sumaba más de 100.000 unidades. Las permanentes deserciones de soldados y oficiales lo han reducido. Incluso los que quedan son enemigos potenciales de los rusos. De la misma manera han fracasado la milicia y los grupos de defensa. Cabe señalar que aun dentro del actual régimen existen muchos funcionarios que están contra los soviéticos. Hasta en la policía secreta, controlada por los ocupacionistas, hay quienes colaboran con la resistencia. En el futuro los soviéticos van a hallarse en una situación tan comprometida que necesitarán trasladar más tropas a Afganistán. Desde Chernenko se ha agudizado la opción militarista de la URSS en nuestra patria. Quizás, siendo muy optimistas, ellos podrían introducir en Afganistán un millón de soldados. Pero nosotros contamos con cinco millones de personas capaces de manejar armas. Así que la lucha por la liberación adquirirá cada vez mayor importancia. Por eso el Frente Unido Nacional se ha, concentrado en la consolidación de una guerra popular prolongada”, declaró Gayum.

Atrocidades a lo Hitler

Al averiguársele por los crímenes cometidos por los soviéticos contra las masas afganas, dijo Gayum: “Son de tal magnitud que sólo se les podría comparar con los consumados por los nazis durante la segunda guerra mundial. Aún más espantosos que los perpetrados por los norteamericanos en Viet Nam. Vengan de los americanos o los rusos de todas maneras son crímenes, pero los de los soviéticos rememoran los de Hitler. Cerca a la frontera con Irán, en la provincia de Heradt, en marzo de 1979, se llevó a cabo un levantamiento popular. Los soviéticos ordenaron entonces a sus pilotos que masacraran a la población. Más de 30 mil personas perecieron bajo las bombas. Hay que tener en cuenta que esto lo hicieron antes de la invasión oficial de las tropas rusas. Este crimen permanece aún en la oscuridad. Posteriormente, a los tres meses, un nuevo levantamiento sacudió a otra provincia. Alrededor de 7 mil personas fueron arrestadas y jamás se les volvió a ver. Las matanzas colectivas son comunes en las aldeas. Los refugiados suman, millares de millares. En la provincia de Kerala se produjo una carnicería tan salvaje como la de My Lai en Viet Nam. Zamani, quien es originario de aquel lugar, dedicó algunos de sus poemas a la tragedia. En febrero de 1979 una demostración estudiantil en Kabul fue reprimida y más de 3 mil jóvenes encarcelados. Hasta ahora se ha podido compro bar que de todos ellos sobreviven 44”

“Las atrocidades de los soviéticos son como granos de arena, que no se pueden contar”, exclamó enseguida Hachem Zamani.

“En repetidas oportunidades los invasores han lanzado ataques con armas químicas -prosiguió Gayum-. Muchas personas han resultado con serias lesiones en la piel y desórdenes nerviosos. Aun en algunas; zonas animales salvajes y domésticos han muerto bajo los efectos de estas armas”.

Participación de la mujer

“La vinculación de las mujeres a la lucha de la resistencia emula con la de los hombres -contó Gayum-. Hemos enfatizado que sin ellas el movimiento guerrillero no podría vivir ni un día. Su labor varía según se encuentren en las ciudades o en el campo. En las urbes llevan a cabo trabajo político y ayudan a transportar armas y documentos. Muchas camuflan y esconden a los rebeldes en sus hogares, lo que reviste una particular importancia ya que a las afganas les está prohibido, por tradición, vivir con extraños que no sean sus familiares o su marido. En el frente de batalla ellas juegan un rol vital para resolver el problema del apoyo logístico, de sostenimiento de las tropas y también de vigilancia nocturna”.

Los tropiezos de la unidad

Al plantearse las posibilidades de la cohesión de las distintas fuerzas que combaten contra la URSS, Abdul Gayum opinó que este “construye un problema muy complicado debido a que Afganistán comprende una sociedad heterogénea con diversas religiones, lenguas, grupos étnicos, inclusive diversos grados de desarrollo económico. Hasta la geografía es escarpada y cambiante. Además, en esta guerra las distintas clases participan con diferentes motivos y metas, así como en el campo internacional diversos países o grupos de países apoyan la lucha de Afganistán con variados intereses. Sin olvidar que en los últimos tiempos los soviéticos se esfuerzan por penetrar la resistencia, lo cual también dificulta la unificación.

Quisiéramos que la asociación de los luchadores afganos se diera lo más pronto posible, mejor hoy que mañana. Siempre hemos enraizado que sin unidad no alcanzaremos la victoria. Pero al mismo tiempo debemos ser realistas y sopesar las condiciones propias del país. La unificación está estrechamente vinculada con el problema del liderazgo, con el debate sobre cuál debe ser la línea política que conduzca a Afganistán. Si no concebimos el asunto de aliarnos en estos términos jamás podremos aglutinar a nuestro pueblo. Pensamos que deben darse dos pasos fundamentales en este sentido, uno pequeño y uno grande. El primero, el acercamiento entre las fuerzas revolucionarias, las nacionaldemócratas, las personalidades y los patriotas independientes. El núcleo de esta pequeña unificación deben ser las fuerzas revolucionarias. A su vez este núcleo tiene que servir de instrumento para que los otros grandes partidos acepten una política de frente unido. ‘Este constituiría el segundo gran paso y para obtener tan histórica conquista habremos de movilizar y encauzar al pueblo en una línea auténticamente nacional”.

SE UNIFICA EN 60 AÑOS LA EDAD DE JUBILACIÓN

La edad de jubilación fue elevada a 60 y 65 años, al tenor de una ley puesta en vigencia a fines de enero.
El tope único de 60 años quedará como obligatorio para los empleados inscritos en las Cajas de Previsión Social, en tanto que el de 65, presentado como “voluntario”, afectará especialmente a quienes en la fecha no hayan cumplido aún los 15 años al servicio de la Nación.

Aunque el gobierno se quejó de la creciente “uruguayización” del país para justificar la medida, la Confederación de Pensionados de Colombia, CPC, desmintió que sea ésta una “república de jubilados” por el estilo de Uruguay. Según datos del Comité Nacional de Pensionados, Conalpen, de los casi dos millones y medio de compatriotas que hoy superan los 50 años de edad, sólo 320 mil reciben protección del Estado por intermedio de las Cajas y el ISS. Y de estos últimos, “el 70 por ciento percibe una retribución igual al salario mínimo”. En otras palabras, campesinos, artesanos y un buen número de proletarios pasan el final de sus días prácticamente sin apoyo estatal. Y los pocos que de él disfrutan se ven a diario _atrapados en una telaraña legal y sometidos a un tratamiento muchas veces indigno_, según lo concluyó el periodista de El Tiempo, Hugo Sabogal, en su informa sobre “el drama de los pensionados”.

El porvenir se advierte sombrío hasta para los 320 mil afiliados de Cajanal y el ISS. Conforme lo señaló Hernando Zuleta Holguín, director del Seguro Social, en 1986 se echará mano de las reservas con las que el instituto viene cubriendo los riesgos de invalidez, vejez y muerte, con el objeto de saldar el creciente déficit de la entidad. Los faltantes totales de la Caja y el ISS para el presente año se calculan en 30 mil millones de pesos, en cifras de la directora de Cajanal, Olga Duque de Ospina. La salida propuesta por Betancur a semejante quiebra ha consistido en acrecer las cuotas y en retardar la edad de jubilación, sobre todo para el inmenso porcentaje de mujeres trabajadoras.

Ofensiva contra las cesantías
Un proyecto acariciado por Betancur desde 1963, cuando se hallaba al frente del Ministerio de Trabajo, podría ser expedido este año por el Congreso: el que suprimirá la retroactividad de las cesantías a la totalidad de los trabajadores estatales.

“Cuando un empleado oficial (…) solicite y obtenga un pago parcial de su cesantía -dice el texto del proyecto-, esta prestación se considerará liquidada definitivamente hasta esa fecha. Para cualquier liquidación posterior, se tomará esa fecha como si hubiere sido la de ingreso a la entidad”

Al presente la retroactividad no existe para el considerable sector de los trabajadores estatales adscritos a entidades del orden nacional, tales como departamentos administrativos, ministerios y superintendencias, que se ven sometidos desde 1968 al viacrucis del Fondo Nacional del Ahorro. Si el proyecto en mención fuere aprobado, el resto de los funcionarios caerá también bajo la férula del establecimiento liquidador. Como lo denunció el Comité Regional de Solidaridad de Cundinamarca, el paso siguiente consistirá en cortar de raíz dicha conquista a los obreros de la industria privada.

Entre tanto, la quimérica Reforma Laboral presentada en la Cámara por algunos parlamentarios del PC, dentro del espíritu de la denominada apertura democrática -“nuestra apertura”, como la llama Betancur-, continúa durmiendo el sueño de los justos. Tal como lo anotó Agustín González, dirigente del Comité Nacional Sindical de Solidaridad, “de este régimen no hay que esperar medidas en defensa del derecho de huelga, ni en contra de los tribunales y contrapliegos, y mucho menos aumentos salariales y prestacionales acordes con el costo de vida, sino recortes y más recortes a los derechos democráticos y reivindicaciones laborales”.

Los obreros no pueden permitir que “en aras de falsas soluciones para la crisis actual se aumente su explotación”, concluyó Cedetrabajo en reciente estudio. Coincidente con tal planteamiento, el Comité Nacional Sindical de Solidaridad llamó al movimiento obrero, sin excluir a la UTC y a la CTC, a desatar una gran batalla en defensa de la retroactividad de las cesantías y la jubilación.