DECLARACIÓN CONTRA EL ATROPELLO DE LA URSS

Hace cinco años, el 27 de diciembre de 1979, la Unión Soviética invadió a Afganistán, un pequeño país asiático de apenas 16 millones de habitantes y con una superficie equivalente a la mitad de Colombia, en lo que constituyó la primera intervención militar directa de la URSS contra una nación del Tercer Mundo. Desde entonces, alrededor de 150.000 soldados rusos, apoyados por el más sofisticado equipo de guerra convencional, pugnan por doblegar a los patriotas afganos, quienes deben enfrentar, en condiciones de extrema desigualdad, la potente ofensiva de los invasores. Hasta el momento la aventura soviética ha costado la vida a casi un millón de ciudadanos de Afganistán, mientras que más de tres millones se han visto forzados a dejar su patria y a buscar refugio en Pakistán e Irán, donde viven precariamente en improvisados campamentos, constituyendo la mayor población de refugiados existente hoy en el planeta.

En su empeño por aplastar la resistencia y consolidar su sojuzgación sobre el país, los soviéticos no han vacilado en aplicar los más brutales métodos contra los civiles. Centenares de aldeas y campos de cultivo han sido arrasados por los helicópteros y aviones de combate de la URSS y, de acuerdo con innumerables testimonios de médicos europeos, prisioneros y desertores rusos, periodistas extranjeros e insurgentes y refugiados afganos, la Unión Soviética ha estado empleando en sus operaciones una gran variedad de armas químicas. Entre éstas figuran elementos tales como napalm, gases venenosos, explosivos de fósforo y la nefasta «lluvia amarilla».
Las diversas organizaciones que luchan por la liberación de Afganistán, no obstante el escaso respaldo logístico que reciben del extranjero, han conseguido mantenerse firmes ante el ejército más poderoso del mundo. Los soviéticos y el gobierno espurio de Kabul solamente dominan algunas ciudades importantes, a tiempo que la resistencia controla más del 80% del territorio, en especial las áreas rurales. Pobremente equipados, sin armas pesadas, sin recursos médicos, los afganos están escribiendo una de las páginas más heroicas de los últimos tiempos en los anales de las batallas libertarias de los pueblos. Con altos costos políticos y económicos la URSS se halla completamente atascada en la montañosa geografía de Afganistán, librando una guerra de conquista que no puede ganar. La inmensa mayoría de los países ha repudiado la agresión de Moscú y exigido el respeto a la soberanía de Afganistán. En ello han coincidido las Naciones Unidas, la Organización de la Conferencia Islámica, la Comunidad Europea y, en general, la opinión democrática del mundo entero.

Los abajo firmantes, conscientes de la justeza de la lucha que libra Afganistán contra los ejércitos del Kremlin, condenamos enérgicamente la invasión soviética y expresamos nuestra irrestricta solidaridad con los combatientes afganos. Asimismo, exigimos el retiro inmediato de las fuerzas ocupacionistas de la Unión Soviética y el respeto a la autodeterminación nacional, la integridad territorial y el status no alineado y neutral de Afganistán, de modo que su pueblo pueda decidir su propio destino sin interferencias foráneas.

Hacemos un llamado a todos los colombianos, sin distingos de color político, para que se sumen activamente a la jornada de denuncia a la invasión rusa y de apoyo al pueblo afgano que llevará a cabo en nuestro país del 9 al 17 de diciembre.

Personalidades firmantes
Hernando Santos, Germán Arciniegas, Andrés Holguín, Germán Zea Hernández, Rodrigo Escobar Navia, Álvaro Valencia Tovar, Jorge Valencia Jaramillo, Francisco Mosquera, Carlos Lemos Simonds, Jorge Mario Eastman, Fernando Sanclemente Molina, Hernán Jaramillo Ocampo, Diego Betancur Álvarez, Alberto Dangond Uribe, Alberto Casas Santamaría, Ernesto Samper Pizano, Alfredo Araújo Grau, Victor Renán Barco, Guillermo Alfonso Jaramillo, Jairo Slebi Medina, Jorge Ramírez Ocampo, Marcelo Torres, Federico Giraldo, Carlos Valverde, Enrique Grau, Ricardo Camacho, Eduardo Ramírez Villamizar, Gonzalo Ariza, Margarita Vidal, Germán Santamaria, Enrique Santos Calderón, Daniel Samper Pizano, Roberto Posada García-Peña, Gloria Valencia de Castaño, Alberto Giraldo, Yamid Amat, Mauricio Gómez, Germán Castro Caicedo, María Elvira Samper, María Isabel Rueda, María Teresa Herrán, Juan Guillermo Ríos, Hector Ocampo Marín, Consuelo Mendoza de Riaño, Leonel Giraldo, María Mercedes Carranza, Alfonso Castellanos, Juan Gossaín, Jorge Enrique Pulido, Javier Ayala, Carlos Caballero Argáez, Guillermo Perry, Clemente Forero, José Antonio Ocampo, Alberto Umaña, Juan Alfredo Pinto, Juan Sebastian Betancur, Jorge Téllez, Mike Forero Nougués, Jorge Restrepo, Mauricio Vargas, Amparo Pérez, Gloria Gaitán, Germán Lozano E., Miguel Escobar López, Avelino Niño, Alfredo Guerrero, Celmira Luzardo, Consuelo Luzardo, Germán Moure, Gonzalo Sánchez, Grupo Musical Canta Mi Tierra, Centro de Estudios Internacionales, Pedro Claver Téllez, Gabriel Iriarte Núñez, Lía de Ganitski, Moisés Ganitski, Claudia Gaitán de Caballero, Eduardo Kronfly , Alejandro Angulo S.J., Francisco Roux S.J., Juan Manuel Ospina, Enrique Daza, Grupo Musical Nueva Cultura, Jorge Sosa, Fernando Ponce de León, Julián Barba, Hugo-Hoegnisberg, Enrique Molinares, Enrique Hernández; Unión de Trabajadores de Colombia, Víctor Acosta (Presidente); Confederación de Trabajadores de Colombia, Manuel Felipe Hurtado (Presidente) y Alpécides Alvis (Segundo Vicepresidente); Confederación General de Trabajadores, Alvaro Ramírez Pinilla (Presidente) y Luis Roberto Gómez (Secretario General); Comité Nacional Sindical de Solidaridad, Agustín González (Presidente), Jesús Bernal; Federación de Trabajadores Metalúrgicos de Colombia, Marco A. Córdoba (Presidente); Asociación Colombiana de Empleados Bancarios, Luis Sánchez (Presidente); Sindicato de Trabajadores de Telecom, Heberto López (Presidente); Asociación Nacional de Enfermeras Colombianas, Nelly Garzón (Presidente), Lucía C. de González (Fiscal), Esperanza Sánchez (Secretaria General); Sinucom, Avelino Niño (Presidente); Anebre, Carlos Rentería (Presidente), Acción Sindical Antioqueña, Jairo Gutiérrez (Presidente); Jorge Santos (Presidente Unión Sindical Obrera), Aldo Cadena (Presidente Nacional de Sindes); José Fernando Ocampo, Carlos Guarín, Luis Cadena (Miembros Comité Ejecutivo Fecode), Jaime Carmona S. (Presidente Amda), Luz Mariela Agudelo (Presidente Andec), Efrén Marín (Presidente SintraHilandería Medellín), César Ortiz (Presidente Sintracoltejer), Sintravicuña, Luis E. Sánchez (Presidente SintraCervunión), Sindicato de Industria Química y Farmacéutica de Antioquia, Germán Restrepo (Presidente Sintraempaques), Parménides Grajales (Presidente Sintra-HazamaUmi); Raúl Guzmán (Presidente Sintrainc), Sintraladrilleros de Antioquia, Carlos Durango (Presidente SintraCerromatoso), Sindicato de Industria Minera de Antioquia, Rafael Torres (Presidente Fetrallano), Abelardo Díaz (Presidente Sintracarrenales), Diógenes Orjuela (Secretario Adem), Jorge Ruiz (Presidente SintraCristal), Sintracontexa, Rodrigo Saldarriaga, Jaime Borrero M., Alfredo Iriarte, Alberto Rubiano, Fernando Valdés, Alcides Ballesteros, Javier Ocampo, Fernando Caicedo, Alejandro Cruz, Jairo Meza, Rodrigo Gómez, Guillermo Caviedes, Silvio Cabrera, Alirio Montenegro, Flavio Paredes, Eduardo Mora, Jorge Acosta, Cecilio Guerrero, Gabriel Fonnegra, Cristóbal Ospina, Ugo Barti, Felipe Escobar, César Fernández, Jairo Pulgarín, Eduardo Mckenzie, Eduardo Arias, Ricardo Avila, Fernando Álvarez, Arturo Guerrero, Miriam Bautista, Jairo Matiz, Francisco Lozano Valcárcel, Olga de Amaral, Jairo Aníbal Niño, Lucía Madriñán, Iván Puyo, Marcos Barrios, Pedro Caballero Flórez, Omar Aníbal Ortiz, Esperanza Vargas Q., Ligia Riveros, Adalberto Carvajal, Miguel Angel Flórez, Ismael Quintero Pineda, Albino Gaviria F., Iván Clavijo, Ismael Carrillo C., Luis Emilio Ruiz C., Fernando Maldonado, Rafael Reyes, Herney Murillo, John Castro, Esteban Navajas, Laura García, Diego Hoyos, Arnulfo Luna, Carmen Gómez, Santiago Cárdenas, Martha Rodríguez, Jairo Mejía, Nelly Rojas, Luis Paz, Teresa Lleras, Felipe Arango, Gerardo Arellano, Jim Amaral, Conrado Zuluaga, Carlos Nicolás Hernández, Paco Barrero, Francisco Roca, Gonzalo Mahecha, Mario González, José Durán, Rosa Elvira Malagón, Loraine Abady, Amalia Iriarte, Kepa Amuchástegui, Bellien Maarschalk, Diego Figueroa, Umberto Giangrandi, María Mercedes Angel, Francisco Ariza R., Blanca Moreno, Genaro Mejía, Viki Ospina, Eugenia Escobar, Santiago Pombo, Patricia Hoher, Joaquín Vélez, Alfonso Cepeda, Gabriel Peláez, Fernando Obregón V., Jairo Salcedo, Juan Palacio, Rafael Iguarán, Nicolás Mayorga, Leslie Abady, Carlos Cotes, Rafael Cuentas, Manuel Vengoechea, Willian Villar, Luz Marina Bruges, Harold Alzate, Alvaro Ortiz Cala, Margarita Ramos, Neila Vélez, Patricia Rodríguez, Claudia Navarro de Vélez, Rubén Guttman, Francisco Lafont, Jaime López Z:, María del Rosario Ortiz S., Marco Raúl Mejía, Jorge Julio Mejía, Jacques Mosseri, Hernando Cubillos, Jorge Ramírez, Hermógenes Nagles, Elvira Cantillo, Guillermo Alberto Arévalo, Hernando Carrizosa, Manuel Llanes G., Peter Paul Valencia, Jorge Eliécer Méndez, Andrés Torrente, Jorge Gantiva, Marino Tadeo Henao, Camilo Romero, Silvia Arango, Samuel Jaramillo, Martha Lasprilla, Julia de Camargo, Juan Vicente Arias, Jairo Bravo, Guillermo Henríquez, Edgardo Mafla, Segundo Eliécer Banca, Daniel D»Achiardi. José Manuel Mejía, José Fernando Ramírez, Alberto Gómez, Juan Manuel Caballero, Eudoro Álvarez, Omar Vaca, Narciso Matus Torres, Mario Soto, Hugo Velásquez Jaramillo, Jaime Ruales, Wilson Guarín Quevedo, Gustavo Martín, José A. Sabogal, Luis E. Parada, Oscar Velásquez, Alvaro Velásquez, Jaime Restrepo, Luis F. García, Samuel Franco, Mario Botero B., Diego Gaviria l í., Jaime Restrepo Espinal, Luis J. Giraldo, Francisco Gómez ?., Humberto Aristizábal, Raúl Astudillo, Orlando Rendón, Yolanda Baoz, Hortensia Cañas Casas, Junta Directiva Sintraindustria Minera de Antioquia, Jesús Vasco.

Adhieren parlamentamos

Senadores
Hugo Escobar Sierra, Guillermo Vélez Urreta, Ignacio Vélez Escobar, Mario Giraldo, Hernán Echeverri Coronado, Ditía Estrada de Gómez, Omar Hernando Ortega, Pedro Martín Leyes, Roberto Gerlein Echeverría, Hernando Barjuch, Silvio Ceballos, Ernesto Suárez Rueda, Abel Francisco Carbonel, Guillermo Torres B., J. Emilio Valderrama, Humberto Peláez, Arturo Vega Sánchez, Guillermo Angulo Gómez, José Ignacio Díaz Granados Alzamora, Marún Gossain Jattín, Alfonso Ortiz Bautista, María Victoria Amaya Amaya, Miguel Santamaría Dávila, José Fernando Botero, Blas Alfonso Riaño, Juan Tole Lis, Hernán Peñalosa, Raimundo Emiliani Román, Jaime Escobar Vallejo, Gustavo Sánchez Chacón, José Guillermo Castro, Zamir Silva, Omar Yepes, Ignacio Valencia López, Napoleón Peralta, Alberto Casas Santamaría, Manuel Horacio Nieves, Rodrigo Barraza, Fernando Sanz Manrique, Julio Ospina, Carlos Holguín Sardi, Fernando Sanclemente Molina, Nellit Abuchaibe Abuchaibe, Miguel Facio Lince, Francisco Mercado Villadiego, José Guerra Tulena, Alberto Santofimio Botero, Héctor Polanía Sánchez, Hernando Pinzón Avila, Edgar Orozco Agredo, Lucio Pabón Nuñez, José Manuel Arias Carrizosa y Juan Hernández.

Representantes
Fernando Ospina Hernández, Antonio Bejarano Urrego, Jorge Gerlein Echeverría, Olimpo Oliver Espinosa, Victorio Garrido, Darío A. Ordoñez Ortega, Alfonso Uribe Badillo, Carlos Albornoz Guerrero, Reinaldo Ospina Caicedo, Alberto Herrera Ocampo, Jorge Eliécer Ortega Cárdenas, Héctor Horacio Vargas, Guillermo Tascón, Hugo Castro, Rafael Escorcia, Juan Zuluaga Herrera, Armando Echeverri Jiménez, Laureano Tascón Victoria, Manuel Barcha Garcés, José Joaquín Ortiz Perdomo, José Antonio Gómez Hermida y Armando Rico Avendaño.
(Siguen más firmas).

MOSQUERA: «SU VISITA ES UNA AYUDA GRANDE PARA NOSOTROS», ZAMANI: «NUNCA OLVIDAREMOS LA SOLIDARIDAD DE COLOMBIA»

Después de recorrer en avión más de 16 mil kilómetros desde su lejana patria de Afganistán hasta arribar a Colombia, por primera vez se entrevistaron delegados revolucionarios de aquella nación asiática con dirigentes del MOIR. Desde el otro lado del mundo, con sus rostros afilados y cenicientos, vestidos con sus túnicas de preciosos tejidos, acompañados de sus milenarias costumbres que les impiden beber cualquier licor, llegaron a Bogotá Abdul Gayum, presidente del Frente Unido Nacional de Afganistán, Hachem Zamani, parlamentario, poeta y miembro del Comité Ejecutivo del mismo frente, y el investigador Y diplomático Calid Lamarti Durán.

Por el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario asistieron a la reunión su Secretario General, Francisco Mosquera, y los demás miembros del Comité Ejecutivo, Enrique Daza, Carlos Valverde, Héctor Valencia, Marcelo Torres, Oscar Parra y Carlos Naranjo.

Francisco Mosquera agradeció, en primer lugar, a los líderes afganos el que hubieran aceptado la invitación que les hizo el MOIR para que visitaran a Colombia. «Ustedes van a efectuar una gran labor -les dijo el jefe de nuestro Partido-. Sembrarán una semilla y propagarán las noticias sobre toda la gesta heroica que durante cinco años ha llevado a cabo su pueblo en contra de la invasión soviética. Para nosotros esto es supremamente importante ya que desde hace largos años estamos librando una batalla contra la influencia de los agentes prosoviéticos en Colombia. Sin embargo, como en América Latina aún no existe una presencia directa de una agresión soviética, de la magnitud de la que ustedes resisten en su país, la amenaza de la URSS se ve como algo lejano. Empero nosotros sabemos que ello no es así. De todas maneras aquí contamos con un puntal nada despreciable del Kremlin en el continente, que es Cuba. El régimen de la Isla se ha prestado para cumplir las tareas de establecer cabezas de playa del socialimperialismo en muchas regiones del mundo, principalmente en Angola, en Etiopía y en otros países de África. Nosotros creemos que con la invasión a Angola la Unión Soviética dio por primera vez un zarpazo violento para tomarse un país. Años atrás Moscú había intrigado a nivel diplomático y trató de entrometerse en los asuntos políticos de muchas naciones, pero a partir de lo sucedido en Angola ya lo hace recurriendo también a las decisiones militares. El MOIR le dio vital importancia a este suceso ya que conjeturamos que no se trataba apenas de la toma de una pequeña república sino de la iniciación de la arremetida militar y estratégica hacia un nuevo reparto del mundo por parte de la URSS. Posteriormente los acontecimientos de Indochina nos comprobaron que este análisis era cierto. Allí Moscú actuó a través de sus intermediarios vietnamitas, llevando a cabo una ocupación en extremo sanguinaria y violenta contra el pueblo de Kampuchea. Sin embargo, lo que viene a corroborar la catadura socialimperialista de la URSS y su afán por apoderarse del mundo es la invasión a Afganistán. Esta agresión reviste una característica especial, y es la de que se trata de la primera toma de un país por parte de los soviéticos con sus propias tropas y no por medio de ejércitos títeres. Sabemos además que Afganistán es apenas una de las tantas víctimas sobre las cuales el Kremlin tiene puestos sus ojos. Pero nos llena de orgullo y de emoción revolucionarios el saber de la lucha tan valerosa que ustedes adelantan en medio de una situación difícil. Cuando recibimos noticias de que la resistencia afgana le ha propinado un golpe a los invasores soviéticos, lo que sucede a menudo, se nos Llena de alegría el corazón».

«Creo que el pueblo afgano -prosiguió Mosquera-, con su valor y su resistencia de ya cinco años, ha puesto en aprietos a esta superpotencia. Estamos convencidos de que obtendrá la victoria. En el campo internacional ustedes de, cierta manera han obtenido un enorme éxito ya que los soviéticos están bastante acorralados con motivo del asunto afgano. Todas las fuerzas amantes de la paz, de la democracia y de la libertad apoyan incondicionalmente al pueblo afgano. Y por eso para nosotros es inmensamente placentera, además de convertirse en una ayuda grande, la visita que nos hacen. Con la labor que han adelantado en estos breves días de su permanencia en Colombia nos van a ayudar a esclarecer este problema de vital importancia. Nuestro país gira en la órbita de los Estados Unidos y nuestra plena autodeterminación nacional tenemos que arrancársela a la superpotencia de Occidente. Así respaldamos la batalla de todos los patriotas latinoamericanos, en concreto de los de Centroamérica en su lucha contra los Estados Unidos. Pero advertimos que ese combate no se puede convertir en una franquicia para la intromisión de la Unión Soviética en nuestro continente y en nuestros asuntos internos».

«Finalmente quiero decirles -expresó Mosquera- que por parte de nuestro Partido, y en la medida de nuestras capacidades y de nuestras fuerzas, tienen toda la solidaridad en la causa que libran en defensa de su patria. Como decimos aquí, también nosotros queremos poner nuestro granito de arena en la lucha que los pueblos del mundo tienen que adelantar contra la superpotencia del Oriente. Nosotros pensamos que hay que integrar un gran frente único, en el que participen incluso Europa y las demás fuerzas del mundo, sin excluir a Norteamérica, ya que el imperialismo que está en ascenso es la Unión Soviética. Estados Unidos afronta graves problemas en todo el orbe. Se debate en grandes dificultades hasta en su propio patio trasero, en Centroamérica. A pesar de que Reagan ha frenado un poco el avance del expansionismo soviético la verdad es que sus dificultades son mucho mayores que sus posibilidades. Por estas razones no vemos como descabellada la consigna de constituir un gran frente único mundial contra la URSS. Y la Unión Soviética indudablemente perderá a la larga la batalla porque todos los que han soñado con dominar el mundo han perecido siempre, como Hitler».

Habla Abdul Gayum
Al responder al saludo del camarada Mosquera, Abdul Gayum manifestó, en nombre del Frente Unido Nacional de Afganistán, su gratitud por la invitación del MOIR. «Estamos seguros que las grandes manifestaciones de solidaridad que hemos visto en estos días a favor de la causa afgana son fruto del trabajo de ustedes», dijo Gayum. Luego comenzó a relatar cómo desde hace más o menos un cuarto de siglo Afganistán es víctima de la agresión soviética, inicialmente en los terrenos político, económico y cultural y luego a través de golpes de Estado como el de 1973. «Tan pronto como la URSS cambió de color empezó a colaborar con la reacción en muchos países. El caso de Afganistán es un ejemplo de ello -afirmó Gayum-. Hay que recordar la hostilidad manifiesta del Kremlin hacia la revolución vietnamita y la lucha palestina en sus inicios. Los revolucionarios afganos desde un comienzo nos dimos cuenta de que la Unión Soviética tenía el propósito de llevar a cabo una política expansionista. El golpe de Estado de 1973 fue el primer paso encaminado a establecer el control socialimperialista en nuestro país. Camuflados con el nombre de consejeros estaban infiltrados en todas partes agentes de la KGR. Luego vino el golpe de 1978, propinado por la burguesía compradora, la cual actuaba como agente directo de la URSS. Por carecer de base social y de respaldo tuvo entonces que implantar una dictadura fascista. Sus reformas políticas sólo tenían el objetivo de preparar la entrega de la economía afgana a sus amos de Moscú: Miles de trabajadores, obreros, campesinos, comerciantes e intelectuales fueron asesinados. La resistencia surgió entonces entre los sectores contrarios a la intromisión soviética, todos con distintos objetivos y metas políticos.

«De otro lado existen las fuerzas nacionalistas y democráticas interesadas no sólo en la independencia de Afganistán sino en crear una nueva sociedad democrática -continuó diciendo Gayum-. Estas fuerzas enfrentan grandes dificultades. Una de ellas consiste en que el atraso de un país como Afganistán entorpece el hacer conciencia entre las masas sobre el carácter de la URSS. Esta y sus lacayos quieren hacer creer que en nuestra patria se libra una guerra entre las reformas sociales y la cultura tradicional. Otro problema que encaran las fuerzas nacionaldemócratas radica en que no están unificadas sino divididas en una serie de grupos. La situación regional, especialmente la que viven Pakistán e Irán, conspira contra la unidad de aquellas fuerzas. Sin embargo, a pesar de estos escollos los hechos muestran cómo cada vez más el pueblo afgano acata los planteamientos de los sectores democráticos».

El compañero Gayum resaltó también la importancia de la solidaridad internacional, que reviste motivos e intereses diferentes. “Los Estados Unidos, por ejemplo, se oponen a la agresión soviética en Afganistán porque quieren ocupar el lugar que hoy ocupa la potencia del Oriente -explicó el rebelde afgano-. Los países europeos y muchos de los gobiernos árabes desean penetrar o conseguir influencia dentro de la resistencia afgana. Naciones vecinas como Irán y Pakistán rechazan la agresión soviética porque también temen ser invadidos. Pero la verdad es que todos los pueblos se han manifestado en contra de la ocupación de la URSS, así como han condenado siempre los atropellos de las superpotencias. También existen en el mundo fuerzas revolucionarias que tienen claro el carácter y la naturaleza de la Unión Soviética y los peligros que entraña el expansionismo ruso. Y aun cuando cada fuerza abriga motivaciones disímiles, objetivamente todas ellas están en contra del socialimperialismo. Por ello la tarea de nuestro frente estriba en realizar contacto con estas fuerzas, buscar los puntos comunes y cooperar conjuntamente, ya sea de manera temporal o a más largo plazo”.

«Corno revolucionarios sabemos que nos compete una tarea particular, la de mostrarle al mundo entero la verdadera catadura de la Unión Soviética- -continuó pormenorizando Gayum-. La tragedia de Afganistán debe servir de lección a los pueblos para aprender de qué manera la URSS se inmiscuye en los países y los domina. La lucha contra el imperialismo norteamericano cuenta ya con una tradición dentro de las fuerzas revolucionarias. En cambio la pelea contra el socialimperialismo es bastante reciente y requiere de un trabajo de esclarecimiento que aleccione a las gentes en los peligros del imperialismo. Consideramos que nuestra responsabilidad en esta tarea se ha vuelto muy grande en este momento ya que somos víctimas directas de la tropelía rusa. Nuestro viaje a América Latina constituye una página muy valiosa en nuestra lucha contra la agresión de la URSS. Este abre una nueva dimensión en nuestro batallar contra el expansionismo del Kremlin. Por eso queremos agradecer a los amigos del MOIR, quienes contribuyeron a crear las facilidades para llevar a cabo esta misión. Hemos apreciado en ustedes una conducta realmente internacionalista. Hemos aprendido de su trabajo y de su estilo de trabajo. Estamos seguros que cualquier progreso en su lucha en Colombia se reflejará en nuestra propia brega en Afganistán. Confiamos en que nuestros esfuerzos allá en Afganistán sirvan también en algo para el logro de sus metas aquí en Colombia. Para Hachem Zamani y para mí ha sido muy grato poder estar en este instante en contacto con tantos amigos revolucionarios».

Palabras de un poeta

Enseguida el poeta y dirigente del frente afgano, Hachem Zamani, comentó que nunca olvidaría el apoyo del MOIR. Luego añadió: “Ahora estamos presenciando en nuestro país cómo la intervención rusa ha terminado en un baño de sangre, a pesar de que nunca leímos en los libros de Marx que había que exterminar a los obreros y campesinos de una nación débil. Pero a este genocidio han conducido los engaños del socialimperialismo”

«A nosotros se nos ha preguntado aquí varias veces -continuó Zamani- cuál es nuestra impresión de Colombia y cómo nos sentimos entre ustedes. Pues bien, quiero contarles algo: el pueblo afgano sabe distinguir muy bien entre sus amigos y sus enemigos. Y así como somos unos adversarios feroces de nuestros enemigos, así mismo nos distinguimos por ser muy calurosos con nuestros amigos. Vivimos una época de internacionalismo y la solidaridad nos alegra mucho. Nunca la olvidaremos. Atravesamos por una situación difícil y necesitamos mucho de su ayuda. Y grabaré en mí los sentimientos de afecto y apoyo de los colombianos para transmitírselos a mi gente».

La impotencia soviética

Luego de las cálidas palabras de Zamani, la dirección del MOIR y reporteros de TRIBUNA ROJA iniciaron un cordial diálogo con la delegación afgana. A la primera pregunta sobre la situación militar en Afganistán, Abdul Gayum respondió que en la actualidad se presenta muy mala para los rusos. «Ellos sólo poseen cuarteles en algunas ciudades. Lanzan su ofensiva contra la resistencia y la población civil recurriendo casi que exclusivamente a la fuerza aérea. Sus tanques y su artillería sólo llegan a las zonas liberadas luego de que los aviones han realizado sus bombardeos. Han tratado de consolidarse en algunos puntos claves pero la resistencia siempre los obliga a retirarse a sus cuarteles. Y ésta crece en la medida en que es más feroz la acción contra los vecinos. Hoy los soviéticos mantienen en Afganistán unos 120.000 soldados. Sus mayores ofensivas se producen en la estación invernal, cuando ellos consideran que la resistencia se torna más vulnerable. Sus acciones durante la primavera revisten en cambio un carácter más preventivo. Sin embargo, a lo largo de la guerra los soviéticos nunca han podido consolidar una posición estratégica. Asimismo han fracasado en sus intentos por «afganizar» el conflicto.

«La resistencia también ha afrontado dificultades. Pero gracias a la experiencia de seis años de batallas, sus fuerzas están ahora mejor entrenadas y poseen además armamentos más avanzados, la mayoría provenientes de las filas del ejército soviético. No obstante la resistencia aún carece de un mando político y militar único que pueda dirigir todas las operaciones de los rebeldes. Se trata en realidad de un problema político antes que militar. Por tal razón hasta hoy las fuerzas de la resistencia se encuentran fragmentadas regionalmente. En cada provincia hay varios comandantes y cada uno de ellos se ingenia su propia manera de conducir la guerra. En algunas oportunidades cooperan entre si pero en otras no. Incluso algunas unidades insurgentes están obstaculizadas por otras hasta el punto de que cuando necesitan retirarse no lo pueden hacer libremente. A pesar de todo lo anterior las bajas en nuestras filas han disminuido. Las víctimas dentro de la población civil son en cambio muy altas. Precisamente la política de la Unión Soviética trata de romperle el espinazo a la resistencia aniquilando al pueblo. O busca enrolarlo a la brava en el ejército títere. Llegaron, por ejemplo, a decretar el reclutamiento forzoso para los afganos entre los 16 y los 40 años de edad. Otra táctica fue la de crear una especie de milicia y unos llamados grupos de defensa de la revolución. Sin embargo, en la actualidad las fuerzas armadas afganas no cuentan con 30 mil efectivos. Antes del golpe de 1978 el ejército sumaba más de 100.000 unidades. Las permanentes deserciones de soldados y oficiales lo han reducido. Incluso los que quedan son enemigos potenciales de los rusos. De la misma manera han fracasado la milicia y los grupos de defensa. Cabe señalar que aun dentro del actual régimen existen muchos funcionarios que están contra los soviéticos. Hasta en la policía secreta, controlada por los ocupacionistas, hay quienes colaboran con la resistencia. En el futuro los soviéticos van a hallarse en una situación tan comprometida que necesitarán trasladar más tropas a Afganistán. Desde Chernenko se ha agudizado la opción militarista de la URSS en nuestra patria. Quizás, siendo muy optimistas, ellos podrían introducir en Afganistán un millón de soldados. Pero nosotros contamos con cinco millones de personas capaces de manejar armas. Así que la lucha por la liberación adquirirá cada vez mayor importancia. Por eso el Frente Unido Nacional se ha, concentrado en la consolidación de una guerra popular prolongada», declaró Gayum.

Atrocidades a lo Hitler

Al averiguársele por los crímenes cometidos por los soviéticos contra las masas afganas, dijo Gayum: “Son de tal magnitud que sólo se les podría comparar con los consumados por los nazis durante la segunda guerra mundial. Aún más espantosos que los perpetrados por los norteamericanos en Viet Nam. Vengan de los americanos o los rusos de todas maneras son crímenes, pero los de los soviéticos rememoran los de Hitler. Cerca a la frontera con Irán, en la provincia de Heradt, en marzo de 1979, se llevó a cabo un levantamiento popular. Los soviéticos ordenaron entonces a sus pilotos que masacraran a la población. Más de 30 mil personas perecieron bajo las bombas. Hay que tener en cuenta que esto lo hicieron antes de la invasión oficial de las tropas rusas. Este crimen permanece aún en la oscuridad. Posteriormente, a los tres meses, un nuevo levantamiento sacudió a otra provincia. Alrededor de 7 mil personas fueron arrestadas y jamás se les volvió a ver. Las matanzas colectivas son comunes en las aldeas. Los refugiados suman, millares de millares. En la provincia de Kerala se produjo una carnicería tan salvaje como la de My Lai en Viet Nam. Zamani, quien es originario de aquel lugar, dedicó algunos de sus poemas a la tragedia. En febrero de 1979 una demostración estudiantil en Kabul fue reprimida y más de 3 mil jóvenes encarcelados. Hasta ahora se ha podido compro bar que de todos ellos sobreviven 44”

«Las atrocidades de los soviéticos son como granos de arena, que no se pueden contar», exclamó enseguida Hachem Zamani.

«En repetidas oportunidades los invasores han lanzado ataques con armas químicas -prosiguió Gayum-. Muchas personas han resultado con serias lesiones en la piel y desórdenes nerviosos. Aun en algunas; zonas animales salvajes y domésticos han muerto bajo los efectos de estas armas».

Participación de la mujer

«La vinculación de las mujeres a la lucha de la resistencia emula con la de los hombres -contó Gayum-. Hemos enfatizado que sin ellas el movimiento guerrillero no podría vivir ni un día. Su labor varía según se encuentren en las ciudades o en el campo. En las urbes llevan a cabo trabajo político y ayudan a transportar armas y documentos. Muchas camuflan y esconden a los rebeldes en sus hogares, lo que reviste una particular importancia ya que a las afganas les está prohibido, por tradición, vivir con extraños que no sean sus familiares o su marido. En el frente de batalla ellas juegan un rol vital para resolver el problema del apoyo logístico, de sostenimiento de las tropas y también de vigilancia nocturna».

Los tropiezos de la unidad

Al plantearse las posibilidades de la cohesión de las distintas fuerzas que combaten contra la URSS, Abdul Gayum opinó que este «construye un problema muy complicado debido a que Afganistán comprende una sociedad heterogénea con diversas religiones, lenguas, grupos étnicos, inclusive diversos grados de desarrollo económico. Hasta la geografía es escarpada y cambiante. Además, en esta guerra las distintas clases participan con diferentes motivos y metas, así como en el campo internacional diversos países o grupos de países apoyan la lucha de Afganistán con variados intereses. Sin olvidar que en los últimos tiempos los soviéticos se esfuerzan por penetrar la resistencia, lo cual también dificulta la unificación.

Quisiéramos que la asociación de los luchadores afganos se diera lo más pronto posible, mejor hoy que mañana. Siempre hemos enraizado que sin unidad no alcanzaremos la victoria. Pero al mismo tiempo debemos ser realistas y sopesar las condiciones propias del país. La unificación está estrechamente vinculada con el problema del liderazgo, con el debate sobre cuál debe ser la línea política que conduzca a Afganistán. Si no concebimos el asunto de aliarnos en estos términos jamás podremos aglutinar a nuestro pueblo. Pensamos que deben darse dos pasos fundamentales en este sentido, uno pequeño y uno grande. El primero, el acercamiento entre las fuerzas revolucionarias, las nacionaldemócratas, las personalidades y los patriotas independientes. El núcleo de esta pequeña unificación deben ser las fuerzas revolucionarias. A su vez este núcleo tiene que servir de instrumento para que los otros grandes partidos acepten una política de frente unido. ‘Este constituiría el segundo gran paso y para obtener tan histórica conquista habremos de movilizar y encauzar al pueblo en una línea auténticamente nacional».

SE UNIFICA EN 60 AÑOS LA EDAD DE JUBILACIÓN

La edad de jubilación fue elevada a 60 y 65 años, al tenor de una ley puesta en vigencia a fines de enero.
El tope único de 60 años quedará como obligatorio para los empleados inscritos en las Cajas de Previsión Social, en tanto que el de 65, presentado como «voluntario», afectará especialmente a quienes en la fecha no hayan cumplido aún los 15 años al servicio de la Nación.

Aunque el gobierno se quejó de la creciente «uruguayización» del país para justificar la medida, la Confederación de Pensionados de Colombia, CPC, desmintió que sea ésta una «república de jubilados» por el estilo de Uruguay. Según datos del Comité Nacional de Pensionados, Conalpen, de los casi dos millones y medio de compatriotas que hoy superan los 50 años de edad, sólo 320 mil reciben protección del Estado por intermedio de las Cajas y el ISS. Y de estos últimos, «el 70 por ciento percibe una retribución igual al salario mínimo». En otras palabras, campesinos, artesanos y un buen número de proletarios pasan el final de sus días prácticamente sin apoyo estatal. Y los pocos que de él disfrutan se ven a diario _atrapados en una telaraña legal y sometidos a un tratamiento muchas veces indigno_, según lo concluyó el periodista de El Tiempo, Hugo Sabogal, en su informa sobre «el drama de los pensionados».

El porvenir se advierte sombrío hasta para los 320 mil afiliados de Cajanal y el ISS. Conforme lo señaló Hernando Zuleta Holguín, director del Seguro Social, en 1986 se echará mano de las reservas con las que el instituto viene cubriendo los riesgos de invalidez, vejez y muerte, con el objeto de saldar el creciente déficit de la entidad. Los faltantes totales de la Caja y el ISS para el presente año se calculan en 30 mil millones de pesos, en cifras de la directora de Cajanal, Olga Duque de Ospina. La salida propuesta por Betancur a semejante quiebra ha consistido en acrecer las cuotas y en retardar la edad de jubilación, sobre todo para el inmenso porcentaje de mujeres trabajadoras.

Ofensiva contra las cesantías
Un proyecto acariciado por Betancur desde 1963, cuando se hallaba al frente del Ministerio de Trabajo, podría ser expedido este año por el Congreso: el que suprimirá la retroactividad de las cesantías a la totalidad de los trabajadores estatales.

«Cuando un empleado oficial (…) solicite y obtenga un pago parcial de su cesantía -dice el texto del proyecto-, esta prestación se considerará liquidada definitivamente hasta esa fecha. Para cualquier liquidación posterior, se tomará esa fecha como si hubiere sido la de ingreso a la entidad»

Al presente la retroactividad no existe para el considerable sector de los trabajadores estatales adscritos a entidades del orden nacional, tales como departamentos administrativos, ministerios y superintendencias, que se ven sometidos desde 1968 al viacrucis del Fondo Nacional del Ahorro. Si el proyecto en mención fuere aprobado, el resto de los funcionarios caerá también bajo la férula del establecimiento liquidador. Como lo denunció el Comité Regional de Solidaridad de Cundinamarca, el paso siguiente consistirá en cortar de raíz dicha conquista a los obreros de la industria privada.

Entre tanto, la quimérica Reforma Laboral presentada en la Cámara por algunos parlamentarios del PC, dentro del espíritu de la denominada apertura democrática -«nuestra apertura», como la llama Betancur-, continúa durmiendo el sueño de los justos. Tal como lo anotó Agustín González, dirigente del Comité Nacional Sindical de Solidaridad, «de este régimen no hay que esperar medidas en defensa del derecho de huelga, ni en contra de los tribunales y contrapliegos, y mucho menos aumentos salariales y prestacionales acordes con el costo de vida, sino recortes y más recortes a los derechos democráticos y reivindicaciones laborales».

Los obreros no pueden permitir que «en aras de falsas soluciones para la crisis actual se aumente su explotación», concluyó Cedetrabajo en reciente estudio. Coincidente con tal planteamiento, el Comité Nacional Sindical de Solidaridad llamó al movimiento obrero, sin excluir a la UTC y a la CTC, a desatar una gran batalla en defensa de la retroactividad de las cesantías y la jubilación.

EJEMPLO PARA LA JUVENTUD

El pasado 21 de enero pereció ahogado en el río Catatumbo el camarada José Luis Garzón, de 25 años, quien se había vinculado a la zona de colonización y ocupaba una plaza de maestro en la Isla del Cedro, colaborando al tiempo en las actividades de la liga y la cooperativa campesinas. Provenía el camarada Garzón de los barrios suroccidentales de Bogotá y militaba en el MOIR desde hacía cinco años.

El camarada Marcelo Torres, al despedirlo, exaltó su memoria como un vivo ejemplo para juventud colombiana.

INTROMISIÓN DEL CLIENTELISMO EN CAJA AGRARIA

Superado el conflicto laboral del año anterior, los trabajadores de la Caja Agraria enfrentan una arremetida patronal sin precedentes. El régimen belisarista – por medio de su agente Ospina Hernández- escudado en una supuesta política de «reestructuración», pretende cercenar derechos adquiridos por los trabajadores, desmembrando la empresa y entregándola maniatada a la voracidad del clientelismo y los latifundistas.

Tan lesiva política abarca el conjunto de las entidades agropecuarias, tales como el Ica, Inderena, Himat, Incora, Banco Ganadero, Sena, Banco Cafetero, Agustín Codazzi e Idema. En el Ica se contabilizan más de 300 despidos luego del convenio con el Banco Mundial, y entre los que se cuentan seis miembros de la Junta Directiva Nacional del sindicato encabezados por su presidente, Manuel Santos.

La ofensiva contra la Caja Agraria, por medio del Decreto 1599 de 1984, implica la creación de dos sociedades de economía mixta, Proagrícolas S.A. y Fiduagraria S.A., que significará la entrega de los almacenes agrícolas y bienes de la Caja a los gremios privados para que los exploten comercialmente con evidente perjuicio para el campesinado, y además, la sustitución patronal, con onerosas consecuencias para los intereses de los trabajadores.

La nefasta «reestructuración» apunta hacia el predominio del clientelismo, pues las 26 gerencias regionales se han agrupado en seis grandes entes. Las gerencias quedan en capacidad de contratar o despedir personal, fijar regionalmente las líneas de crédito y suprimir sucursales. Para citar un solo ejemplo, en los siete departamentos de la Costa, se han nombrado siete gerentes de departamento y un sólo gerente regional que maneja a su antojo los hilos claves de la institución. Es de anotar que cinco de ellos pertenecen a la corriente del ospinismo gustavista.

El viernes 15 de febrero el sintracreditario realizó una jornada de nacional de protesta contra el régimen de Belisario Betancur. Con mítines, marchas denuncias públicas, los valerosos trabajadores se unieron alrededor de un sindicato para luchar, no solo por el derecho al trabajo, sino para apoyar el clamor de los campesinos pobres y medios en demanda de un crédito barato, oportuno y suficiente, y para denunciar la siniestra “reestructuración”, como una patraña que beneficiará a los terratenientes y al clientelismo.

NOTABLE AVANCE EN LA VINCULACIÓN DE LA MUJER AL TRABAJO REVOLUCIONARIO

Como un ejemplo de la organización de las mujeres por sus reivindicaciones, cerca de cien delegadas de diversas agremiaciones femeninas y sindicales de Bolívar celebraron el pasado 1 ° de diciembre un encuentro departamental en Cartagena. La reunión fue convocada por la Comisión Femenina del Comité Sindical de Solidaridad de Bolívar, lo cual confirma el apoyo decidido que el movimiento obrero ha resuelto prestar al desarrollo del trabajo en este sector de la población.

El encuentro, que evaluó las ricas experiencias de un año de labores, contó con la asistencia de la reconocida dirigente del magisterio en el Atlántico, Néstar de Ferrer, de numerosas líderes campesinas y cívicas de Carmen de Bolívar, Mompós, Magangué y otras municipalidades, así como de dirigentes femeninas de Telecom, Caja Agraria, el magisterio y los consejos estudiantiles del departamento. Al acto asistió también Yolanda Nieto, en nombre de la Comisión Femenina Nacional del MOIR.

Fue notable la participación de artistas como la poetisa Hortensia Neizzara, la directora cultural Erixe de Lozano y su grupo «Palmeras del Oasis», el grupo de danzas de Sittelecom, el grupo de teatro La Pandonga y un buen número de fotógrafas y pintoras que facilitaron el montaje de una exposición alusiva a las luchas de la mujer colombiana. Se destacó el avance logrado por las brigadas de salud, especialmente en el campo. La médica Silvia Casabianca, del Centro de Salud de Magangué, hizo un balance de las tareas cumplidas en 1984. Un papel determinante en la preparación del encuentro lo cumplió el periódico «La mitad del cielo» publicado por la comisión femenina de Bolívar.

El evento dejó planteada la necesidad de efectuar reuniones similares en otras ciudades con el objeto de crear comités femeninos a nivel regional. Se discutió además la posibilidad de convocar un gran encuentro nacional, como culminación del anterior proceso.

El primer encuentro femenino de Bolívar significa un paso adelante en la conformación de un poderoso movimiento orientado a incorporar a la mujer a las luchas por la liberación nacional.

TRABAJADORES PROTESTAN POR INSEGURIDAD INDUSTRIAL

Los 650 obreros de la firma contratista Hazama-Gumi, del Japón, constructora de la Central de Playas, se lanzaron el 23 de enero a la huelga para exigir seguridad en los frentes y reclamar el cumplimiento de la convención. Voceros de Acción Sindical Antioqueña, ASA, señalaron que el artículo 15 de la convención colectiva suscrita en noviembre autorizó a los operarios a suspender labores si por descuido en el mantenimiento llegare a presentarse un accidente grave. El paro fue acordado cinco días después de que un trabajador pereciera en uno de los túneles. El gobierno declaró ilegal la protesta.

Según denuncias de la organización, el consorcio japonés venía quebrantando 17 de las 47 cláusulas convencionales.

Además, el incremento del 26.5 por ciento en los jornales se vio contrapesado por la destitución de 120 obreros y por nuevos y agotadores sistemas de trabajo, violatorios de lo acordado en noviembre.

Mediante un acta de tres puntos ambas partes pusieron término al conflicto el 3 de febrero. El documento, que abroga los efectos del decreto de ilegalidad, crea una junta de seguridad industrial y un comité conjunto que estudiará los cargos existentes contra doce activistas y directivos del sindicato. La Hazama-Gumi adquirió el compromiso de resolver las quejas sobre infracciones a la convención colectiva.

SENTADAS BASES DE COORDINADORA NACIONAL INTERSINDICAL

Una perspectiva favorable para el sindicalismo independiente fue desbrozada en Melgar, el 9 de febrero, por el 2° Encuentro Nacional; intersindical, en que participaron la Federación de Trabajadores Metalúrgicos -Fetramecol- filial de la CTC, y un buen número de sindicatos confederados. Las organizaciones presentes decidieron por unanimidad sentar las bases de una Coordinadora Nacional Intersindical.

Asistieron, por Fetramecol, Marco A. Córdoba y Angel Orjuela; Agustín González, Yesid García e Iván Toro, por el Comité Nacional de Solidaridad; Jorge Santos, presidente de la USO; Jairo Gutiérrez, presidente de Acción Sindical Antioqueña, ASA; Heberto López, presidente de Sittelecom; Olger Forero, secretario general de ACEB; Avelino Niño presidente de Sinucom; Gilberto Marulanda, por el Comité Intersindical de Santander, y directivos del sector metalmecánico. Tomaron parte las deliberaciones voceros de Sindes, Anebre, la Asociación Nacional Enfermeras, Sintrainc y Sintraceat General del Valle. En la mesa directiva estuvieron, además, el doctor Fernando Cepeda Ulloa, conocido ensayista y politólogo, y el compañero Marcelo Torres, del MOIR.

Instaló el Encuentro Marco A. Córdoba, con un llamado a intercambiar puntos de vista sin prevenciones y con espíritu abierto. Posteriormente, en su intervención central, Córdoba planteó una posición “independiente de los centros internacionales de poder», y exhortó al movimiento obrero a superar la dispersión. Jorge Santos, presidente de la USO, cerró el evento haciendo hincapié en la trascendencia de la tarea acometida. Señaló que el proletariado no podrá someter a la gran burguesía si no sabe extraer de su propia experiencia las lecciones sobre la táctica revolucionaria de la clase obrera. En tal sentido Jorge Santos destacó el reciente acuerdo firmado en Telecom, que «significa -dijo- un ejemplo positivo del correcto manejo de la táctica». Se transcriben en seguida apartes relevantes de la Declaración y Plataforma de Lucha aprobada por el 2° Encuentro de Melgar:

La división imperante en el movimiento sindical colombiano, reflejada en la existencia de cuatro centrales obreras, un vasto sector de sindicatos independientes y un gran porcentaje de trabajadores no sindicalizados, es el resultado de las políticas de los partidos tradicionales liberal y conservador, que desde los inicios del proceso de organización sindical han controlado ideológica y políticamente importantes sectores del sindicalismo confederado. Un factor que ha coadyuvado a la permanencia de esta situación en el seno del obrerismo organizado es la contemporización de la corriente sindical prosoviética con la política burguesa en el movimiento obrero.

Sobre el Terrorismo
El proletariado colombiano ha sido ajeno al terrorismo y no ha practicado métodos como el chantaje, la extorsión y el secuestro, puesto que éstos se confunden con la delincuencia común y le dan a la represión estatal excusas para atacar y silenciar el descontento del pueblo. Estas prácticas facilitan la acción de los explotadores y entorpecen la labor educativa y organizativa de los explotados.

La Crisis Económica
La crisis por la que atraviesa la economía nacional es el fruto de las seculares ataduras de nuestra producción industrial y agrícola, a los intereses de los monopolios nacionales y extranjeros, acentuadas por la política del actual gobierno belisarista de acatamiento pleno a las «recomendaciones» de los organismos financieros internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, de descargar la quiebra sobre las espaldas del pueblo trabajador.

La Unidad Sindical
Los trabajadores colombianos necesitan de la unidad del movimiento sindical para lograr sus reivindicaciones y contribuir a la lucha del pueblo. colombiano por la independencia nacional y contra la oligarquía y el imperialismo. El proletariado necesita una organización que lo aglutine nacionalmente, que pueda defender sus conquistas, exigir sus derechos y fortalecer sus luchas. Sin embargo, a la clase obrera bajo el yugo imperialista y en la situación de esclavitud asalariada le resultó muy difícil conseguir y consolidar una organización sindical nacional. La débil influencia de las políticas consecuentes, el predominio de la ideología burguesa, la nefasta actividad de los agentes patronales, la conciliación de la CSTC, el apoliticismo, han sido algunos de los obstáculos más serios para que la clase obrera corone con éxito éstas y otras tareas que históricamente le corresponden.

La unidad orgánica del movimiento sindical debe contemplar:

a.- La defensa irrestricta de los intereses inmediatos y estratégicos del proletariado y demás sectores populares. Ello implica, además de los conflictos por las reivindicaciones económicas de los trabajadores y del comportamiento solidario con sus hermanos de clase, la lucha por la liberación nacional y la revolución social.

b.- La lucha por aislar y derrotar los agentes patronales y gubernamentales enquistados en el movimiento sindical y consecuencialmente, luchar contra el apoliticismo y por la elevación del nivel político y cultural de las masas trabajadoras.

c.- El fundamento básico organizativo es la democracia sindical, es decir, la minoría debe someterse a la mayoría y ésta debe respetar las opiniones de aquella, preservando un ambiente propicio para la confrontación de ideas en torno a la táctica y a la estrategia del movimiento sindical.

d.- Apoyo a la unidad de acción alrededor de las luchas concretas de los trabajadores, buscando condiciones favorables para que sus batallas por las reivindicaciones económicas y políticas culminen exitosamente.

e.-El respeto al derecho de los pueblos a la autodeterminación nacional y la práctica de la más amplia solidaridad internacional con los obreros del mundo que sufren la opresión imperialista o la sojuzgación del socialimperialismo soviético.

Convocatoria
Celebración del III Encuentro Nacional o Congreso Nacional para dar paso a la conformación de una Coordinadora Nacional Intersindical (CNI) que aglutine a los sectores que compartan estos criterios y que se convierta en una alternativa independiente de los centros de poder internacional. Para ello se constituye un Comité Preparatorio encargado de fijarle fecha, organizarlo y reglamentarlo conformado así:

Dirección Nacional:
Agustín González –CNSS-, Angel Orjuela Fetramecol, Jorge Santos USO, Heberto López Sittelecom, Olger Forero ACEB.

Comité Asesor:
Marco A. Córdoba, Yesid García, Iván Toro, José Fernando Ocampo.

SALUD PÚBLICA ESTÁ ENFERMA

En 1981 el Seguro Social prestó asistencia solamente a uno de cada diez colombianos y el Estado gastó en salud la irrisoria suma de 3 mil pesos por habitante, reveló la Federación Nacional, de Trabajadores al Servicio del Estado, Fenaltrase.

No en vano el sector más vapuleado por la política de «austeridad» ha sido el de salud, en detrimento de la población. Las campañas antimaláricas se han visto suspendidas y han reaparecido con fuerza creciente el tifo, el paludismo, la fiebre amarilla, la tuberculosis y otros males endémicos.

En Bogotá, Medellín, Ibagué y otras ciudades, la Asociación Nacional de Médicos Internos y Residentes, ANIR, realizó en el segundo semestre de 1984 un buen número de ceses parciales en demanda de mejores salarios y de plazas para los egresados.

Con el fin de evaluar los combates hasta ahora librados y analizar la situación del sector, se reunirá en Pereira, entre el 16 y el 19 de mayo próximos, el Segundo Congreso de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud, Fentrasalud, entidad que agrupa a 27 sindicatos, entre ellos Sindes, Asmedas, Anec, Asdoas, y a unos 40 mil trabajadores y profesionales.

Aldo Cadena, presidente de Sindes, el sindicato mayoritario de Fentrasalud, expresó su inquietud porque se está poniendo en peligro la unidad de la naciente federación. Dijo Cadena que «a semejanza de lo que pasa en Fecode, se pretende casar a Fentrasalud con la política irresponsable del partido comunista». Y agregó el directivo: «Sin que mediara citación del comité ejecutivo, ciertos dirigentes de Fentrasalud aparecen firmando un manifiesto en contra del reciente acuerdo suscrito por Sittelecom. Asimismo, en la reunión del comité intersindical del ISS, celebrada el 30 de enero, los mismos directivos se comprometen a respaldar el diálogo y la apertura democrática. Tales prácticas, por completo antidemocráticas, no contribuyen al fortalecimiento interno de Fentrasalud y arrojan dudas sobre el éxito del Segundo Congreso».

PORTUARIOS CONTRA EL 10%

El sindicato del terminal de Buenaventura abrió la batalla por recuperar el nivel de los salarios; congelados desde 1983. Los dirigentes señalaron que el límite oficial del 10 por ciento demuestra el servilismo de Betancur «ante las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional».

Según las conclusiones de un estudio elaborado por Cedetrabajo, la planeación del régimen continúa golpeando a Colpuertos. Así lo prueban el subsidio a los monopolios, el auge de los muelles y bodegas privados, la injerencia del Cutma en el manejo de las zonas francas y la casi absoluta falta de inversiones.

¿Porqué motivo-se pregunta el periódico Tribuna Portuaria, órgano informativo del sindicato de Buenaventura- los gastos de Colpuertos se mantuvieron invariables entre 1983 y 1984, por el orden de los 15 mil millones de pesos, siendo que el costo financiero se hizo mayor? La razón -concluye- no es otra que la rebaja sustancial de los salarios, que en el mismo período se redujeron en 2.555 millones de pesos.

A fines de enero el sindicato de Buenaventura promovió un Foro en defensa de los puertos del Estado, en el que se aprobó la coordinación de tareas con la USO.