INTERVENCIÓN DE DANIEL PATERNINA: LOS PUEBLOS ÁRABES VENCERÁN

Compañeros palestinos y demás compañeros árabes residentes en Colombia:

Compañeros y amigos:

Desde cuando los imperialistas montaron por la fuerza el llamado Estado de Israel en territorio de Palestina, no hay paz en el Medio Oriente. Desde entonces, los sionistas israelíes y sus amos imperialistas se han propuesto inutilmente obligar, por medio de la amenaza y la agresión armada, al pueblo palestino y a los demás pueblos árabes, a que reconozcan la existencia de dicho estado como legal y legítima. Siguiendo esta política de bandidos, han desencadenado guerras de conquista y ocupado territorios de Egipto, Jordania y Siria.

Israel es el producto de la agresión imperialista y es más bien una base militar del imperialismo yanqui para ejercer la agresión contra los pueblos árabes. Israel no podría existir sin el sustento económico y militar desde el exterior, por los imperialistas.

Los sionistas israelíes han desterrado al pueblo palestino de su propio territorio, habitado por sus antepasados desde la antigüedad; llegaron como usurpadores y se mantienen allí aplicando una bárbara represión sobre la población árabe.

El pueblo palestino y los demás pueblos árabes pertenecen al Tercer Mundo; ellos, como los demás pueblos asiáticos, africanos y latinoamericanos, sufren la intervención de los imperialistas en sus asuntos internos, el atropello a sus derechos nacionales y el saqueo de sus recursos naturales. Después de muchas décadas de dominio colonial y explotación por parte de los imperialistas ingleses y franceses, los imperialitas alemanes, italianos y estadinenses se lanzaron sobre los países árabes como lobos sobre la presa, para desalojar a los viejos colonialistas. Antes de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos entraron a disputarle a Inglaterra el control del petróleo del Medio Oriente y en el curso del conflicto, los imperialistas convirtieron el territorio árabe en campo de batalla, causándole grandes calamidades a los pueblos árabes. Como resultado de esta guerra, el imperialismo norteamericano pasó a ocupar el primer lugar como explotador de los países árabes.

El nuevo colonialismo, practicado por los Estados Unidos después de la última conflagración mundial, ha cometido en corto tiempo muchas agresiones contra los pueblos árabes. Establecieron en el Mediterráneo, de manera ilegal y contra la voluntad de los países mediterráneos, la VI Flota Naval, destinada a ejercer la amenaza y el control sobre los países de la región. Los Estados Unidos se inmiscuyeron en el Medio Oriente a través del pacto militar de Bagdad y sometieron a su control militar a varios países árabes. Desembarcaron tropas en el Líbano en 1958, y han intervanido en Irak, Jordania y Egipto en varias ocasiones. Todas las guerras de agresión desatadas por Israel han sido patrocinadas y apertrechadas por los Estados Unidos.

Es larga la historia de las agresiones de los imperialistas contra los pueblos árabes y aún no ha cesado la intervención, el saqueo y la ocupación militar extranjeros en esa región. Pero el pueblo palestino y demás pueblos árabes, han empuñado las armas y combatido incesantemente a los sionistas e imperialistas. Mediante la guerra han creado una excelente situación revolucionaria en el Medio Oriente y han ganado simpatía y apoyo de todo el mundo.

No habrá paz en el Medio Oriente mientras los territorios árabes ocupados y los territorios y derechos nacionales de Palestina no sean recuperados.

Para llevar a cabo esta sagrada misión, el pueblo palestino ha creado varias organizaciones revolucionarias y está desarrollando la lucha armada en forma de guerrilla y en forma regular, tanto en los territorios ocupados como dentro de las fronteras de Israel. Los heroicos combatientes palestinos han demostrado valor y espíritu de sacrificio en la lucha. Siempre que fortalezcan su unidad y perseveren en la lucha armada, lograrán la victoria. Así ha sucedido en el pasado con las guerras revolucionarias de otros pueblos y recientemente, con la guerra de liberación nacional de Camboya y Viet Nam.

Este hecho merece destacarse. La victoria de Camboya y Viet Nam sobre la más poderosa potencia imperialista de la actualidad, gracias a una prolongada guerra popular, demuestra una vez más que una causa justa es invencible y gana amplio apoyo en todas partes. Esta victoria es también un brillante ejemplo de cómo un país pequeño, cuando se decide a levantarse en guerra popular, con una línea y dirección correctas como guía, puede rechazar la agresión y derrotar a una gran potencia imperialista.

Los acontecimientos mundiales son cada vez más favorables a los pueblos revolucionarios. El movimiento de liberación nacional de Asia, Africa y América Latina ha entrado en un nuevo auge. El imperialismo yanqui, enemigo número uno de los pueblos del mundo, está siendo rechazado en todas partes y ha caído en el desprestigio y el aislamiento internacionales; no cuenta más que con una odiada minoría de reaccionarios vende-patrias famosos por su corrupción y despotismo, como Van Thieu, Lon Nol y otros por el estilo; unos más desvergonzados que otros, pero en el fondo iguales. Pues allá como acá, han negociado con los intereses nacionales y pisoteado la dignidad de la patria. Allá como acá, han enrolado a los países a los bloques políticos y en los pactos militares del imperialismo, aceptando sus órdenes y practicando la división y el enfrentamiento con otros pueblos que son igualmente víctimas del imperialismo, que padecen los mismos males y defienden intereses que les son comunes.

Después de la guerra árabe-israelí de octubre de 1973, los países árabes utilizaron su petróleo, por primera vez, como arma en la lucha contra el sionismo y el imperialismo: suspendieron los suministros de petróleo a los países que apoyaban a Israel y elevaron su precio a un nivel equitativo, contrarrestando de esta manera la actitud de los monopolios extranjeros, que a la fuerza los habían mantenido excesivamente bajos desde la II Guerra Mundial. Esta justa medida puso en dificultades a los imperialistas y demostró que son muy vulnerables. Como resultado, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), encabezada por los países árabes, se fortaleció y aprestigió en todo el mundo y numerosos países del Tercer Mundo se sintieron estimulados y se decidieron por la lucha unificada para defender sus materias primas del saqueo imperialista; sólo en 1974 surgieron 7 organizaciones de países exportadores de materias primas. La ofensiva antiimperialista se ha extendido a otros frentes de lucha como el del derecho a las 200 millas de mar territorial y por un nuevo derecho del mar, que reemplace al viejo derecho colonialista del mar, impuesto por los imperialistas.

Los países del tercer Mundo han hecho aprobar en la ONU la “Declaración sobre la implantación de un nuevo orden económico internacional”, que golpea los privilegios de las potencias imperialistas. Estos países se están apoyando mutuamente y están fortaleciendo su unidad, cosa que desagrada mucho a los opresores imperialistas. Como resultado de esta situación, creada por la lucha y por los éxitos obtenidos por los pueblos revolucionarios del mundo, la justa causa del pueblo palestino y demás pueblos árabes ha ganado apoyo en todas las naciones. La prueba de que las cosas andan bien para los pueblos de Palestina y demás pueblos árabes, es que el año pasado una amplia mayoría de países invitaron a Yasser Arafat, dirigente de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), a hablar en la reunión de la Asamblea General de la ONU, en medio del entusiasmo general de las fuerzas progresistas y del pánico de los reaccionarios.

Una gran marejada anti-imperialista está recorriendo el mundo. Quienes estén contra esta tempestad popular, serán barridos al basurero de la historia. Esa es la suerte reservada a todos los reaccionarios.

El MOIR apoya firmemente la justa lucha del pueblo palestino y demás pueblos árabes contra el sionismo y el imperialismo y se opone a todas sus maniobras contra los intereses de estos pueblos. Apoya la lucha libertadora de los pueblos asiáticos, africanos y latinoamericanos. Apoya la lucha de las masas trabajadoras de los países imperialistas. Apoya la causa de los países no alineados y del Tercer Mundo. El MOIR condena el colonialismo, el racismo, el sionismo, el imperialismo y el hegemonismo, causa de todos los males de los pueblos.

Viva la guerra revolucionaria del pueblo palestino y demás pueblos árabes!
Viva la amistad revolucionaria del pueblo árabe y colombiano!
Viva la victoria de Camboya y Viet Nam!
Viva la revolución mundial!

LO DEL CARBÓN NO ES COMO LO PINTAN

Enrique Santos Calderón
La semana pasada una numerosa comisión oficial encabezada por los ministros de Minas y Desarrollo visitó la zona carbonífera de El Cerrejón, en el municipio guajiro de Barrancas. Por primera vez, altos funcionarios del Estado vieron de cerca los yacimientos de carbón más grandes del país -80 millones de toneladas de reservas probadas- y regresaron con el cuento de que “esta riqueza aún no ha sido entregada para su explotación a ninguna compañía extranjera”.

La advertencia de los ministros seguramente busca disipar la reacción que despertó en todo el país el aberrante acuerdo firmado por el IFI con la firma norteamericana Peabody, en septiembre de 1972, para la “exploración, desarrollo y explotación económica de los carbones de El Cerrejón”. Se trata, ahora, de crear la impresión de que sólo existe acuerdo para explorar los yacimientos y que la explotación propiamente dicha podrá ser contratada libremente por el gobierno colombiano en una fase posterior con cualquiera otra compañía en términos más favorables.

Esta nueva e impreovisada versión se esfuerza por tapar algo inocultable. La verdad es que, mientras no se derogue o suscriba otro, el único válido que existe es el ya mencionado con la Peabody. Además, la firma norteamericana ya ha invertido un millón de dólares en exploración. Y ninguna compañía del mundo, menos un pulpo internacional como la Peabody (filial de Kennecot Copper Corp.), va a desembolsar esta suma sin plenas garantías de seguir adelante con la explotación, que representa el verdadero negocio.

Debe ser por esto que los ministros recuerdan al final de sus declaraciones que, claro está, la Peabody es una empresa seria y que “esta prestigiosa firma tiene la primera opción” (“El Tiempo”, enero 26), Entonces, se preguntan muchos, para qué tanta cortina de humo verbal si todos sabemos quien acabará explotando estas minas.

La Peabody, en todo caso, no dejará escapar así no mas, un negocio tan redondo como el que consagra el polemizado acuerdo en cuestión. Sobre todo en momentos en que recursos energéticos como el carbón adquieren un extraordinario valor en todo el mundo. Y ya que el actual gobierno ha decidido seguir adelante con esta campaña en El Cerrejón, creando en su entorno falsas ilusiones nacionalistas, conviene recordar algunos de los aspectos más significativos y aún no modificados del acuerdo vigente.

La Peabody obtuvo la licitación tras un procedimiento rodeado de irregularidades, entre ellas la se que su apoderado en Colombia era miembro de la junta directiva del IFI, organismo encargado de concretar la negociación. El acuerdo firmado apresuradamente en ese entonces resultó tan contrario a los intereses del país que fue criticado por los mismos técnicos del IFI y el Departamento de Planeación elaboró un documento, urgiendo que se renegociara el contrato de El Cerrejón.

En el mencionado acuerdo, el Estado colombiano entrega a la compañía un 47 por ciento del depósito carbonífero sin recibir ninguna compensación por su descubrimiento, ni por el hecho de ser el propietario de esa riqueza. Pero sí le concede a la firma extranjera prebendas como el de un porcentaje por “asistencia técnica y asesoría en ventas” que puede llegar hasta el 40 por ciento de las utilidades brutas. Esto, con el antecedente de que el pliego de cargos presentado por el IFI especificaba claramente que el país no pagaría regalías por concepto de asistencia técnica, patentes, etc.

Cómo apareció esta asombrosa claúsula es apenas uno de los muchos lados oscuros de esta negociación, que ni ésta ni la anterior administración han querido aclarar. Se ha optado más bien por crear la impresión de que los perjuicios a la nación podrán subsanarse en la tercera fase del proyecto. Lo más probable es que en la etapa de la explotación, aparezca una tercera compañía, con un nombre y marco jurídico distintos, que no sería sino una filial de la Peabody. Esta es, por lo demás, una fórmula común dentro del modelo de “contratos de asociación” adoptado por el gobierno y donde la alianza de los pulpos internacionales con el capital estatal legitimiza la nueva forma del saqueo.

Tal vez con el ánimo de disimular aún más las dimensiones del atropello de El Cerrejón, se hace saber oficialmente que la zona adelaña a las 10 mil hectáreas ya adjudicadas, será entregada a Ecopetrol para su explotación. Pero no se especifica que Ecopetrol piensa entregárselas a su vez, al consorcio petrolero British Petroleum. Tampoco se informa que los yacimientos carboníferos de Santander los explotará otra compañía petrolera, la Cayman. Dos hechos que apenas confirman la avidez con que los consorcios petroleros, conscientes, ellos sí, de la creciente importancia del carbón como fuente de energía, se están apoderando de cuanto yacimiento de importancia aparezca en el horizonte.

Siguiendo con este mineral, cabe resaltar el anuncio del ministro de Minas, el miércoles, de que ha sido definitivamente cancelado el convenio con el Brasil para explotar conjuntamente el carbón de Cundinamarca por considerarlo “lesivo a los intereses nacionales”. Esto es incuestionable y debe aplaudirse. Pero doblemente lesivo a estos mismos intereses resulta el convenio con la Peabody en Cerrejón. Y lo es mucho más desde que la administración López expidió el célebre decreto de hidrocarburos, donde se extiende a la minería el concepto de “agotamiento”, que regía exclusivamente para el petróleo.

Esta regresiva modificación permite que también las empresas mineras puedan acogerse ahora a que “sus” reservas disminuyen gradualmente para pagar una suma cada vez menor de impuestos al Estado. Tanta generosidad busca estimular aún más -si cabe- a empresas como la Peabody o como la Hanna-Chevron, el consorcio norteamericano que explotará el níquel de Cerromatoso.

A esta última firma se le han otorgado también concesiones realmente abrumadoras, como la de permitir que su giro de utilidades sea calculado no sólo sobre el capital que la compañía aporte, sino también sobre los préstamos externos que se obtengan para financiar el proyecto. De esta manera, la Hanna-Chevron podrá repatriar hasta el 100 por ciento de ganancias y recuperar -según Planeación Nacional- “la inversión neta en uno o dos años”.

Los casos anteriores, todos muy concretos, sumados a otros como la entrega del gas natural de la Guajira a la Texas (libre giro al exterior de utilidades) o como los asombrosos privilegios que se otorgan al consorcio “Mineros Colombianos”, para que trafique con el oro, conforman un panorama desolador en lo que se refiere a la supuesta defensa de los recursos naturales anunciada en alguna ocasión por el gobierno.

No hay argumento sobre falta de capital nacional, o tecnología, o divisas, que justifique que riquezas como el petróleo y el carbón, el oro y el platino, el gas natural y el níquel sean arrancadas del país sin dejar más que la ilusión de una prosperidad pasajera. Este es el antidesarrollo por excelencia. Algunos responderán que estos recursos (fuente de divisas, mano de obra, “desarrollo”, etc) no pueden guardarse indefinidamente bajo tierra. Pero no se trata de eso, sino de ejercer una mínima capacidad de negociación cuando se decide ofrecerlos.

Para rematar, esta semana se divulgó la noticia de que también somos inmensamente ricos en uranio, materia prima de la energía nuclear.

Pero simultáneamente con los grandes titulares y los mapas de color indicando el sitio de los yacimientos, ya se insinúa el tremendo interés de diversas compañías extranjeras por sacar cuanto antes este mineral radioactivo de gran valor estratégico. Dados los antecedentes en este campo y la forma como se está preparando el terreno, el uranio parece destinado a seguir el camino que, desde tiempos inmemoriables, le ha trazado a las riquezas naturales la clase dirigente colombiana.

BUCARAMANGA DERROTA EL ESTADO DE SITIO

Durante diez días consecutivos la clase obrera y el pueblo de Bucaramanga batallaron sin cesar contra el alza del transporte, la escasez de gas y la represión oficial en una lucha que por su amplitud y heroísmo no tiene precedentes en los últimos años en las ciudades capitales del país.

A la cabeza de esta importante rebelión popular estuvo en todo momento el proletariado bumangués que logró movilizar al 95% de la ciudadanía en procura de sus reivindicaciones y derechos. Veamos cómo de desarrolló el conflicto.

PRIMEROS ENFRENTAMIENTOS

El 28 de octubre el INTRA decretó para Bucaramanga una sorpresiva alza del 100% en las tarifas del transporte urbano y recortó notablemente las rutas de buses en detrimento de los habitantes de los barrios populares de esa ciudad. Tal fue la chispa que encendió la justificada indignación popular. A partir de ese momento diversos sectores de la ciudadanía comenzaron a manifestar pública y masivamente su rechazo a tan arbitrarias medidas. Varias organizaciones sindicales y estudiantiles convocaron mítines en los lugares céntricos de la ciudad con el fin de preparar lo que más tarde sería un movimiento cívico de gran envergadura. Las fuerzas de policía reprimieron brutalmente todo acto público de protesta y procedieron a detener numerosas personas.

LA PRIMERA VÍCTIMA

El día 30 se llevó a cabo una gigantesca manifestación popular organizada por un considerable número de organizaciones obreras y por la Asociación Universitaria de Santander (AUDESA) y que conto con un amplio respaldo de las gentes sencillas de Bucaramanga. A los manifestantes , el gobierno enfrentó varias columnas del ejército que procedieron a disolver la marcha con tiros de fusil. El joven estudiante de secundaria Jorge Eliécer Ariza cayó mortalmente herido por un disparo a quemarropa. Junto con él fueron heridos a bala seis estudiantes más y un obrero. El número de detenidos pasó del medio centenar. Horas más tarde el alcalde decreto el toque de queda y ordenó la militarización total de la ciudad.

Al día siguiente miles de trabajadores, estudiantes y amas de casa se volcaron a las calles a construir barricadas para enfrentar los ataques del ejército y la policía. En todos los barrios populares comenzaron a formarse comités cívicos que se constituyeron en los organismos de dirección del movimiento.

En las horas de la madrugada del sábado 1° de noviembre falleció el estudiante Jorge Eliécer Ariza. Su entierro fue una extraordinaria demostración de solidaridad combativa. Asistieron más de 15.000 personas que posteriormente realizaron mítines en el centro de la ciudad. De nuevo se sucedieron los disparos del ejército y las detenciones. Durante esta jornada de lucha fueron arrestados catorce obreros del sindicato metalmecánico de Santander.

ORGANIZACIÓN, PROGRAMA DE LUCHA Y CABILDO ABIERTO

El 3 de noviembre las calles de Bucaramanga amanecieron totalmente bloqueadas por miles de amas de casa que construían barricadas con cilindros de gas.
La distribución del gas propano había sido fuertemente restringuida causando enormes perjuicios a numerosísimas familias de escasos recursos. Ese mismo día se conformó un organismo central para la dirección del movimiento integrado por representantes de los comités cívicos, de la Federación Santandereana de Trabajadores (FESTRA), de la Unión de Trabajadores de Santander (UTRASAN), de los trabajadores bancarios, del magisterio y de AUDESA. El programa de lucha planteado por este comité contemplaba los siguientes puntos: rebaja de las tarifas de los buses urbanos, eliminación del nuevo sistema de rutas, arreglo de las vías públicas, suministro adecuado de gas propano, libertad de todos los detenidos y suspensión del toque de queda y de la militarización de la ciudad. Se decidió también convocar un cabildo abierto para discutir los diferentes problemas del momento. Esa noche fue disulta por la tropa una multitudinaria concentración que se desarrollaba en el Parque García Rovira y que esperaba la realización del cabildo abierto. El concejal del MOIR, Gildardo Jiménez, fue detenido con otros dirigentes del movimiento entre los que figuraban Tiberio Trespalacios, presidente nacional de ACEINEM, Gerardo Ardila, presidente de la Asociación de Profesores de Secundaria, Carlos Duarte, obrero metalúrgico y 20 personas más.

EL PARO CÍVICO

Para los días 4 y 5 de noviembre las organizaciones populares convocaron a un paro cívico que contó con la particiapación combativa de toda la ciudadanía y decenas de organizaciones gremiales. Las fábricas y el comercio quedaron completamente paralizados y las vías de acceso a la ciudad fueron bloqueadas por las gentes. El pueblo bumangués resistió valientemente los infructuosos intentos de la policía y el ejército por detener la oleada de rebeldía popular. Fueron heridos a tiros o con bombas de gases lacrimógenos trece personas, varias de ellas de gravedad. Los detenidos sumaron más de 100 y se anunciaron consejos verbales de guerra contra nueve de ellos. En los municipios cercanos a Bucaramanga como Piedecuesta y Floridablanca estudiantes y trabajadores realizaron manifestaciones de apoyo y solidaridad con el pueblo de la ciudad vecina.

La insurrección de Bucaramanga muestra dos cuestiones importantes al pueblo colombiano. En primer lugar, quedó al desnudo la catadura sanguinaria y profundamente reaccionaria del gobierno de López Michelsen. En segundo lugar, quedó plenamente demostrado que el pueblo es capaz de derrotar con su lucha cualquier medida represiva, empezando por el Estado de Sitio.

EDITORIAL: A MANERA DE EXPLICACIÓN

En esta edición de nuestro periódico hacemos una recopilación de documentos relacionados con los logros y problemas de la Unión Nacional de Oposición. En total son ocho los materiales escogidos y están publicados en las primeras cinco páginas. Irán distinguidos por su correspondiente número. Muchos de ellos tienen ya, por decirlo así, un carácter histórico, pero conservan su actualidad ante el desenvolvimiento posterior de las contradicciones de la UNO. Consideramos que serán de suma utilidad para los interesados en captar de qué lado se encuentra la razón en la punzante controversia ideológica y política que, alrededor de estos asuntos, se ha desencadecado entre el MOIR y el Partido Comunista.

En primer término encontraremos el comunicado de prensa emitido por el Comité Ejecutivo Central del MOIR en el que se descubre la maniobra del Partido Comunista, de lanzar listas propias bajo el paraguas del nombre de la UNO, sin presentar una efectiva solución de continuidad a la grave crisis por la que atraviesa este frente y tratando de demostrar en forma artificiosa que allí las cosas siguen avanzando viento en popa, como en la pasada campaña electoral.

Podremos igualmente analizar el discurso del Secretario General del MOIR, compañero Francisco Mosquera, pronunciado en la Convención de Julio de 1974, en el cual se llama la atención, desde antes de la posesión de López Michelsen, que el nuevo gobierno de esencia “frentenacionalista”, como fiel continuador de los regímenes prm co-imperialistas liberal-conservadores, no sólo acogotaría aún más económicamente al pueblo colombiano, sino que lo reprimiría violentamente, recurriendo a todas las armas institucionales del Estado antipopular y antidemocrático. Hacemos hincapié en que en ese discurso a los convencionistas de la Unión Nacional de Oposición, el compañero Mosquera condena la táctica moldeada por el oportunismo de apoyar “lo bueno” y combatir “lo malo” del futuro gobierno de López y destaca que, no obstante los triunfos obtenidos, el porvenir de la revolución colombiana en general y de la UNO en particular depende de “persistir en una línea correcta”.

Hallaremos también los dos documentos más importantes aprobados por la Convención de la UNO de julio de 1974, la resolución política y las normas de funcionamiento interno, cuyos aspectos principales podemos resumir en: fijar una orientación clara de lucha revolucionaria contra el gobierno que se inauguraría el siguiente 7 de agosto, por una parte, y, por la otra, consignar el acuerdo de que la UNO se regiría por los principios organizativos de democracia, respeto recíproco y decisiones unánimes.

Tendremos oportunidad de repasar la proposición presentada por el MOIR a los comandos de la UNO a todo nivel, con ocasión de los primeros coqueteos con el nuevo gobierno por parte de algunos dirigentes de ésta, especialmente de miembros del Movimiento Amplio Colombiano, y por la cual se exige el cumplimiento de los compromisos contraídos y se defiende el criterio revolucionario de que los elegidos a las corporaciones públicas deben responder ante sus electores. Así mismo se reproduce la declaración del Comando Nacional de la Unión Nacional de Oposición, de diciembre de 1974, en donde se recuerda, frente a las graves violaciones y desviaciones antedichas, que “la vocería de la UNO reposa en su Comando Nacional” y no en un grupo de personas ni en ninguno de los partidos aliados por aparte.

Finalmente, en esta recopilación insertamos un artículo enviado por la dirección del MAC a diversos órganos de prensa hablada y escrita, a mediados del presente año, aclarando sus puntos de vista concernientes a dos cuestiones de vital trascendencia: el alcance de las contradicciones en el seno del ejército reaccionario y el contenido de la política lopista para la educación superior. Del MAC a su vez publicamos la notificación que le hiciera llegar a la dirección del MOIR, a principios de 1975, anunciando la determinación de expulsar de sus filas a Echeverri y compañía.

Algunos de los materiales descritos ya han sido publicados, otros han estado inéditos. Sin embargo, todos contribuirán a esclarecer la justeza de la línea del MOIR en torno a la Unión Nacional de Oposición y que se sintetiza en el cumplimiento y aplicación consecuente de los acuerdos adquiridos.

COBARDE MATANZA EN YACOPÍ

Asesinados a sangre fría por tropas dependientes de la Brigada de Institutos Militares, cayeron el pasado mes de octubre en el municipio de Yacopí (Cundinamarca) los compañeros Diomedes Rayo, Nicolás Mahecha y Javier Baquero, vicepresidente del Concejo de Yacopí. Los tres eran reconocidos luchadores populares y militantes del Partido Comunista.

En la mañana del 17 de octubre, Diomedes Rayo cayó acribillado por el ejército cuando tropa _contraguerrillera_ irrumpió a balazos en un bazar organizado por la junta de acción comunal de la vereda de Varecaucho, en el que detuvieron a Baquero, Mahecha y otros seis campesinos y los condujeron al puesto militar de Llano Mateo. Sin permitir que se les llevara alimento, los mantuvieron allí hasta la media noche del sábado 18, cuando cortaron sorpresivamente el servicio de alumbrado, sacaron a empellones a los detenidos y los alejaron al trote del pueblo. Dos horas después se oyeron cinco detenoaciones en el Alto del Aguila. Al amanecer, los campesinos encontraron los cuerpos despeñados de Javier Baquero y Nicolás Mahecha, muertos por las balas del ejército. El desarrollo de este crimen muestra a las claras el carácter extremadamente cruel y sanguinario del régimen de Alfonso López Michelsen.

El triple asesinato de Yacopí responde a un plan fraguado desde comienzos del año en la Brigada de Institutos Militares. El diario «El Tiempo» transcribe el 4 de abril, apartes de un informe en el que el exgeneral Gabriel Puyana García, entonces comandante de la BIM, hipócritamente trata de encubrir con palabras sobre «programas sociales» el claro propósito del gobierno de sumir en un baño de sangre a la región de Yacopí. Utilizando el pretexto de «evitar una república independiente a 150 kilómetros de Bogotá». El gobierno ha ocupado militarmente la zona y premeditadamente ha perpetrado esta masacre tratando de atemorizar a las masas. Pero la lógica de los reaccionarios de crear disturbios fracasará una y otra vez. Este crimen no hará otra cosa que darle temple al pueblo de Yacopí y fortalecer su decisión de lucha. Los mártires de la revolución vivirán eternamente en el corazón del pueblo.

MANIOBRA DE CORTO VUELO

Para el próximo martes, 11 de noviembre, el Partido Comunista viene preparando un acto político en la Ciudad de Bogotá que tiene por objeto, según la propaganda desplegada, el lanzamiento de candidatos de dicha agrupación para los comicios del año entrante. El hecho no tiene nada de particular. Lo que nos mueve a comentarlo y aclararlo es que el Partido Comunista en forma habilidosa pero sin mayores consecuencias, le ha dado una presentación tal a su acto electoral como para dejar la confusa impresión de que éste fue convocado por la Unión Nacional de Oposición. El MOIR se ve obligado a desenredar el truco publicitario y a explicar brevemente, una vez más, la situación en que se halla la UNO como frente de organizaciones partidistas.

Unión Nacional de Oposición fue la denominación dada a la alianza constituída por el Movimiento Amplio Colombiano (MAC), el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y el Partido Comunista, y bajo la cual estas fuerzas coaligadas participaron en la lucha electoral de 1974 con la candidatura del senador Hernando Echeverri Mejía. Las normas orgánicas de democracia interna y los nueve puntos de la Plataforma Programática, aprobados y ratificados en sus dos últimas convenciones nacionales, acondicionaban a la UNO como un frente de combate de amplias perspectivas para la revolución colombiana. Sin embargo, luego del descollante éxito relativo alcanzado en las pasadas elecciones, cuando al rededor de 150.000 colombianos respaldaron con el voto sus postulados y tesis revolucionarios, y después de las primeras batallas conjuntas en las corporaciones públicas, la UNO encaró una serie de dificultades, debido al surgimiento en su seno de tendencias conciliacionistas con el nuevo gobierno del llamado “mandato claro”. La contradicción originada en estas desviaciones terminó por sumergir a la UNO en una gran crisis que empantanó su marcha y que tuvo como remate la triste adhesión al llerismo de tres de los cuatro parlamentarios del MAC, incluyendo al candidato presidencial, como lo difundió en su ocasión la prensa tradicional con destacados caracteres.

Ante esta circunstancia, el MOIR propuso un replanteamiento a fondo de la Unión Nacional de Oposición, orientado a resolver sus problemas de línea y de funcionamiento y que parta de la base fundamental de la aplicación a las condiciones políticas actuales del programa mínimo de nueve puntos refrendado en la Convención Nacional de septiembre de 1973, y del riguroso acatamiento de los principios organizativos acogidos en la Convención de julio de 1974. La proposición la hemos sustentado en reuniones varias con los antiguos aliados y últimamente en carta crítica abierta al Comité Ejecutivo del Partido Comunista. Hasta la presente no se conoce una respuesta al respecto por parte de la dirección de ese partido. Se ha limitado únicamente a condicionar cualquier entendimiento en la UNO a una salida favorable para sus intereses en la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC), que a su turno viene afrontando la desafiliación de federaciones y sindicatos de innegable peso y significación, a causa precisamente del desconocimiento de los acuerdos de la política de unidad sindical y de la violación de los procedimientos democráticos.

Ahora el Partido Comunista, queriendo ignorar la grave crisis de la UNO y sin importarle la responsabilidad política que lo obliga a dar una respuesta clara y positiva a las contradicciones planteadas, monta la maniobra de corto vuelo de lanzar sus propios candidatos en nombre de la Unión Nacional de Oposición. El MOIR reafirma diáfanamente su posición de que la UNO sólo será útil para la revolución colombiana y podría ampliarse con nuevos contingentes de combate, en la medida en que mantenga su estructura de frente y no se convierta en apéndice de ninguno de sus integrantes. Y para ello es indispensable que la UNO aplique una línea unitaria, que no puede ser otra que la lucha consecuente a favor de los intereses de las masas populares y en contra de la minoría oligárquica liberal-conservadora gobernante vendida al imperialismo norteamericano. El respeto a la democracia interna dentro del frente unido permitirá que esta línea política culmine imponiéndose, ganando cada día más y más defensores.

Los candidatos del Partido Comunista, lanzados en las condiciones descritas, por lo tanto, representan exclusivamente a ese partido y en ninguna manera a cualquier frente en el cual haya tenido históricamente arte y parte el MOIR.

MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR).
Comité Ejecutivo Central.
Bogotá, noviembre 8 de 1975.

LOS HORRORES DE LA PAZ BAJO EL «MANDATO DE HAMBRE»

A 15 meses de gobierno, nadie puece reprocharle a Alfonso López Michelsen haber fallado a su promesa de imponer un gobierno “fuerte”. Decenas de manifestantes y líderes populares han caído atravesados por los disparos oficiales, centenas de campesinos, obreros y gentes del pueblo han sido apaleadas, perseguidas y arrastradas a la cárcel y el país entero está sometido a la coyunda del Estado de Sitio y a la amenaza de los Consejos Verbales de Guerra.

En Colombia hay un polícia por cada 500 habitantes. Pero por cada 100.000 no existe ni siquiera ni una enfermera. López ya anunció que va a modificar esta proporción, para hacerla más aberrante. En Medellín dijo recientemente que habrá más policías, que el pie de fuerza represivo se agigantará y vaticinó que caerían lluvias de plomo donde quiera que las gentes osen desafiar sus medidas. Con mayor desfachatez, su ministro de gobierno Cornelio Reyes proclamó la novísima enseña del régimen: “cárceles o cementerios” para los que se rebelen!

A 13 días de su posesión, López ordení el toque de queda en todo Córdoba para apuntalar al burgomaestre de Cereté cercado por la ira popular que protestaba por el asesinato del estudiante Rosmiro Burgos Polo a manos de un carabinero. Ya desde el 7 de agosto de 1974, en epílogo al nefasto gobierno de Pastrana y en prólogo a los vigorosos combates populares que han arreciado contra López, 3.000 obreros de Celanese tenían paralizadas tres factorías, elpueblo de Itagüi estaba en pie de lucha contra los reajustes del transporte y 21 hombres, 20 mujeres y 35 niños, se aferraban a la tierra invadida en Caiminito, Sucre, defendiéndose del cerco policial y terreteniente.

Desde entonces ha sido cruento el itinerario del mandato lopista. Bastará repasar este resumen de lo sucedido, en el cual desafortunadamente, por falta de información precisa y espacio, no lo está todo, para comprender hasta qué extremos de intimidación y terror ha llegado el gobierno, y hasta dónde le ha sabido responder, con decisión y coraje, el pueblo colombiano.

SE DESATA LA FURIA POPULAR

Enardecido, el pueblo costeño se rebeló a lo largo y ancho de un cordón de más de medio centenar de municipios y corregimientos, desde Urabá hasta La Guajira. Caminos y carreteras fueron bloqueados, oficinas de tesorería y recaudos incendiadas, abiertas las cárceles, tomadas las gobernaciones y enterrados los muertos en funerales que se convirtieron en iracundas manifestaciones que marcharon a esar de las nubes de gases lacrimógenos. Balas del gobierno mataron el 21 de octubre del año pasado, en Rioacha, al estudiante Edison Luque, que apoyaba a los campesinos invasores de Mingüeo. En Popayán, el adolescente Wilfredo Muñoz es derribado y muere con el cráneo aplastado a culatazos por participar en una concentración pacífica. En noviembre un número indeterminado de manifestantes es masacrado en Cali, cuando la ciudadanía se rebeló contra las alzas en el transporte, y varios de los cadáveres desaparecen en manos de la policía. Cinco colonos mueren abaleados por la fuerza pública el 13 de diciembre en Puerto Asís. Toda la furia del pueblo se desata y los esbirros del régimen huyen despavoridos mientras qrden alcaldía, juzgados, tesorería y retenes.

Por esos mismos días López notificó su actitud ante tales crímenes: en menos de 10 minutos un Consejo Verbel de Guerra absolvió al agente que había asesinado al estudiante Darío Palma la víspera de elecciones.

Apresurado, Cornelio Reyes telegrafió a gobernadores y alcaldes: “ante ola creciente invasiones” “actuar de inmediato sumariamente sin trámites de enjuiciamiento”. Centenares de campesinos son confinados en las mazmorras. Ranchos y cultivos de los invasores son quemados y arrasados y su ropa salada y arrojada al campo para que la devore el ganado.

En los últios días de 1974, los habitentes de las colinas del suroriente bogotano bloquearon la vía hacia los Llanos con enormes rocas y troncos hasta que consiguieron que se atendieran sus reclamos. Cuando la convulsión popular amagó extenderse, todos los pueblos de la Sabana fueon militarizados. López no pudo hablar de nada bueno al terminar el año, acosado por el combativo repudio que afloró en toda Colombia.

1975 COMENZÓ COMO TERMINÓ EL 74

El nuevo año prolongó las batallas de las masas empobrecidas. Una vez más se agitaron los reclamos cívicos en la Costa, surgieron en el oriente de Antioquia, en Nariño, en la Sabana de Bogotá, en el Valle, en los Llanos. Tumaco estalló una mañana al descubrir las gentes que las prendas que pignoraron habían desaparecido de las prenderías y que, por lo tanto, ya no poseían nada más que su miseria. Jamundí, rechazó en las calles el encarecimiento de los servicios y el gobierno respondió asesinando al niño de 8 años Orlando Perdigón Bedoya, el 18 de febrero, el 17 de marzo, un hijo de uno de los miembros de la Defensa Civil de Popayán le voló la cabeza al carretillero Euclides Yangana, padre de siete hijos, para “pegarle un susto”. Tropas del Ejército abalearon en la Dorada una manifestación de solidaridad con invasores urbanos: mueren la maestra Ruth Vera de Pérez y el estudiante Luis Alfonso Llanos. El concejal del MOIR, Gustavo Vélez, es encarcelado y amenazado. En Cúcuta la policía desaloja el 29 de mayo a los vendedores ambulantes y un agente del F-2 le quita la vida al estudiante Reinaldo Monsalve Melo.

Escuadrones del ejército allanan hospitales en Bogotá y colegios y universidades en Cali, Medellín, Santa Marta, Tunja. Batallones de paracaidistas tienen que saltar sobre el aeropuerto de Tame y cargar a disparos y culatazos contra los llaneros que recusan la demagogia lopista. En Cali los guardianes de la lay arrijan desde un cuarto piso de la universidad del Valle a varios estudiantes. Aulas, laboratorios, museos y material docente son destruidos. 319 campesinos son encarcelados por asistir a una reunión de la ANUNC en Ovejas. Centenares más son detenidos y torturados en Cimitarra y otras regiones bajo la sospecha de simpatizar con las guerrillas.

El 28 de julio cae en Cali, acribillado por los disparos de más de 500 soldados, el compañero Pedro León Arboleda, Secretario Político del Partido Comunista (marxista-leninista) de Colombia y dirigente del Ejército Popular de Liberación. Su último grito, cercado por las llamas y el ejército: “Viva la revolución colombiana”.

A mediados de enero la ministra del trabajo, María Elena de Crovo, ilegaliza el paro nacional bancario, cancela la personería jurídica de ACEB y UNEB y manda a la cárcel a decenas de trabajadores, mientras otros son despedidos con su visto bueno. La “izquierdista” ministro, emulando con el señor Cornelio Reyes, cocina el llamado “plan de marzo”, patraña de subversión que sólo existió en su parolera cabeza, para enfrentarla, formando filas bajo las ramplonas banderas del macartismo, a la oleada de justos pliegos y peticiones de los obreros. El 21 de abril, infantes de marina ocuparon las instalaciones de Planta de Soda en Cartagena para impedir una huelga. En Tunja, la policía dispara el 20 de junio contra una movilización de apoyo a la lucha de los trabajadores de SOFASA, hiriendo al estudiante Carlos Y. Rubiano. En Medellín dirigentes sindicales son apresados y torturados por presuntas vinculaciones con las guerrillas. En Barranca son detenidos por organizar una manifestación dos directivos de la USO.

Con tanques en las calles y con el folclórico show de la Crovo, Cuevas y Mercado, el gobierno quiso impedir la celebración del 1° de mayo. Para su pesar, más de 100.000 obreros respondieron combativamente el llamado de los sindicatos avanzados y de las fuerzas de la izquierda, concentrándose en las plazas de las principales ciudades a condenar la demagogia lopista y a celebrar la histórica victoria de los pueblos de Indochina sobre el imperialismo yanqui.

VUELVE EL ESTADO DE SITIO

El 26 de junio pasado, López anunció la extensión del Estado de Sitio a todo el país -ya el mismo mes lo había firmado para el Valle, Antioquia y Atlántico- y la implantación de los Consejos Verbales de Guerra. Con toda la fuerza de su cinismo, López dijo que no se trataba de utilizarlo “como arma política para dirimir la controversia entre el gobierno y la oposición”, sino de emplearlo contra las “mafias”. Pero párrafos adelante, en el mismo discurso, López mencionó cierto tipo de manifestaciones que se vienen produciendo casi desde el comienzo del gobierno”. Por boca del mismo López fue obvio que el objeto de sus medidas de amedrentamiento es el pueblo, pues jamás a la mafia se le ocurrirá lanzarse a las calles a protagonizar manifestaciones contra el sistema en vez de usufructuar su descomposición y dedicarse al pillaje.

Pero no bastaron al actual compatrón del bipartidismo los manidos recursos del Estado de Sitio. El 7 de agosto último, al celebrar su primer año de gobierno, López, después de presidir un desfile que se tituló “Vuelven los caballos”, difundió su tristemente célebre decreta 1533. Ya no aludió a la coartada de “las mafias” y tajantemente habló de “actos subversivos del orden social”. Bravuconada del peor corte antidemocrático, el 1533 es el pretexto para encarcelar y condenar masivamente, sin indagatoria y sin defensas, aún por el más tímido asomo de insubordinación, una “leyenda o dibujo ultrajante”, como dice el texto de esta medida, o por desacatar el llamado a colaborar con los cancerberos de turno. Cómo será de reaccionaria esta disposición salida del puño de López que, en la oscura Corte Suprema de Justicia, siete magistrados se negaron a refrendarla por encontrarle “hondas afinidades y semejanzas” con la repudiable sombra del fascismo. Hasta los juristas nombrados para redactar un nuevo Código Penal, más refinado que el actual, renunciaron por considerar inútil su tarea ante la persistente hegemonía de la justicia penal militar.

A los pocos días de su expedición el 1533 fue la mejor disculpa para que el rector de un colegio de Bucaramanga mandara a encarcelar a sus “indisciplinados” alumnos. Ahora los reglamentos académicos se rigen por un decreto punitivo.

DE ACUSADOR A ACUSADO

Pero el 1533 se revirtió contra el gobierno y los juicios colectivos se tornaron actos beligerantes para desenmascararlo. El 1° de septiembre fueron detenidos en Pereira 40 manifestantes, entre ellos el concejal del MOIR, Luis Enrique Arango, el concejal del Partido Comunista Luis Castañeda. Conducidos a los estrados, de acusados pasaron a ser acusadores, desentrañando valientemente el saqueo y la corrupción oficialies, siendo luego liberados por la presión de las masas. Lo mismo ocurrió en Facatativá, en donde 14 personas y el concejal y diputado del MOIR, César Pardo fueron encarcelados bajo la acusación de “realizar una manifestación clandestina”. En Bogotá, los procesos contra un centenar de personas capturadas por participar en las movilizaciones del 11 y 27 de septiembre se volvieron mítines de denuncia. En estas fechas, miles de manifestantes rompieron las cadenas de soldados y policías para solidarizarse con el pueblo chileno y rechazar el Estado de Sitio. Entre los detenidos se encontraban militantes del Partido Comunista, del MAC, de la CSTC, de la URS, de la JUCO y de otras organizaciones que convocaron estos actos.

En Medellín, un Consejo Verbal de Guerra pretende juzgar a más de medio centenar de obreros, campesinos y de intelectuales, acusándolos de ser enlaces guerrilleros. El médico Francisco Lasprilla y varios detenidos deben ser liberados a falta de pruebas.

Decenas de ciudadanos son capturados y torturados por la presunción de que, por sus desafectos con el sistema, tienen algo que ver con la muerte del generalRincón Quiñónes. La residencia del intelectual Gerardo Molina es allanada con la mascarada de requisar cocaína.

En Neiva encarcelan a más de 30 personas, entre ellos al concejal del MOIR, Carlos Tovar, por efectuar una manifestación que contaba con el permiso del alcalde. En Urabá son encerrados más de 300 campesinos en los primeros días de noviembre por luchar por la tierra. En la misma zona son privados de la libertad los compañeros Alberto Arroyave y Carlos Gómez cuando hacían labor de propaganda de la UNO. El CRIC(Consejo Regional Indígena del Cauca) denuncia por esos días que en Coconuco han sido torturados 5 campesinos y encarcelados 40.

En Casanare, con la cooperación del DAS rural, los terratenientes siembran el terror y salen a “cazar” colonos en avioneta. El 15 de agosto pasado cae asesinado por agentes secretos, en Nunchía, el líder campesino Abedulio Viancha. En pore son eliminados también los campesinos José López y Raúl Chacón. El concejal del MOIR, José Daniel Rodríguez, es detenido y se le confina, bajo la amenaza de no responder por su vida, a permanecer en la zona urbana, con el fin de impedirle su labor de organizar independientemente a los campesinos. En esa misma población son arrestados el 5 de octubre 31 profesores, sin motivo alguno, entre ellos Luis A. Rodríguez, presidente del Sindicato de Educadores dek Casanare. Varios son torturados y estudiantes de la JUPA que protestan son expulsados.

DE NUEVO COMBATES EN LAS CALLES

Los alzamientos de los humildes se están generalizando, configurándose una vez más otro estremecimiento popular de fin de año. López, dirigiéndose el 16 de noviembre pasado, a la crema latifundista de la Sociedad Colombiana de Agricultores, se lamentó de “la precaria seguridad de que disfrutamos” y anunció el enganche de dos mil detectives, 4 mil policías y mil carceleros más. Con esto y con las andanadas de golpes que el gobierno desata cada vez que surge la protesta de las gentes, López no hace más que revelar su propia debilidad.

Ya en septiembre 800 soldados tuvieron que allanar la Universidad de Tunja para controlar la rebeldía estudiantil y en Riohacha, donde de nuevo los estudientes del Liceo Padilla abandonaron las aulas para ir a luchar en las calles, el ejército hirió a bala a uno de los jpovenes. El 21 de octubre fueron detenidos en Cali 12 manifestantes y heridos 20, cuando la policía cargó contra un desfile de educadores de secundaria. El mismo mes, el 9, agentes secretos fusilaron al exconcejal del Partido Comunista y dirigente campesino, Antoni Jiménez, en Apartadó. El 17 de octubre tres destacados dirigentes campesinos, militantes del Partido Comunista, Javier Baquero, Nicolás Mahecha y Diomedes Rayo, fueron asasinados por uniformados. Agentes secretos hirieron, en un acto de provocación, a un trabajador del periódico del Partido Comunista “Voz Proletaria”, y una bomba explotó en las oficinas de la revista “Alternativa”. Horas antes de partir hacia los Estados Unidos, López Michelsen había declarado en Barranquilla su respaldo a los deseos del ministro de la Defensa para amordazar la prensa que denunciara las corruptelas del régimen. En la primera semana de noviembre el gobierno asumió el control absoluto de los canales de comunicación y dejó pender la espada de la censura sobre la radio, ya aplicada, con sanciones y multas, a varios noticieros.

Al finalizar octubre, e proletariado y el pueblo bumangués se alzaron en una enconada y heróica batalla que hizo retroceder a las tropas hasta sus cuarteles. Toda Bucaramanga quedó paralizada y los obreros y estudiantes ocuparon las calles mientras las mujeres bloqueaban las carreteras con cilindros de gas, exigiendo el suministro adecuado del combustible. El “mandato claro” respondió, com siempre lo ha venido haciendo, con batallones, toque de queda, allanamientos, bombas, disparos y cárcel. El 30 el ejército disparó contra una marcha multitudinaria y cayó muerto el estudiantes Jorge Eliécer Ariza. 12 personas más fueron heridas y más de 500 detenidas, entre ellas los dirigentes del movimiento cívico. La lucha se agudizó y las autoridades tuvieron que derogar las disposiciones vilipendiadas por las masas.

En Santa Marta, Tuluá, Bogotá y otras ciudades, se generalizaron los paros de los conductores y varios edificios del gobierno fueron apedreados. En Tumaco desfilaron 15.000 estudiantes denunciando el abandono y la miseria. En El Banco la población retuvo las embarcaciones que navegaban por el río Magdalena para exigir solución a sus problemas.

Nuevos aires de solevantamiento recorren al país. En 15 meses López ha conocido la imposibilidad de acallar los requerimientos de los miles y miles que hacen ahora la historia por su propia cuenta. Desafiando crímenes y chantajes, las demostraciones populares contra la humillante subyugación no cesan de generarse y saltar a las calles y plazas. Nunca, ningún mandato, por “fuerte” que sea, podrá acabarlas.

ES INDISPENSABLE PERSEVERAR EN UNA LÍNEA CORRECTA

Compañeros convencionistas:

Las pasadas elecciones fueron una verdadera prueba para la Unión Nacional de Oposición. Se trataba de la primera batalla de importancia, de un frente de izquierda recién aparecido a la vida política del país, después de un complejo proceso, que no tenemos por qué ocultar, de francas discusiones para poder llegar a acuerdos progresivos que nos permitieran unificar nuestros contingentes y combatir con mayores posibilidades de éxito a los enemigos principales del pueblo y la nación colombiana. Eran unas elecciones en las cuales los partidos Liberal y Conservador, coligados e identificados en lo fundamental, además del Poder y el dinero, tenían la ventaja de que al cabo de dieciséis años de Frente Nacional se presentaban por primera vez aparentemente enfrentados entre sí, lo que les daba una gran capacidad de juego para confundir a las masas, aprovechar al máximo la tradición bipartidista colombiana y reencauchar viejas ilusiones. Creo que pasamos triunfalmente esta prueba y hemos avanzado.

En la condiciones en que nos correspondió actuar, los siete congresistas obtenidos, así como los nueve diputados y los numerosos concejales en casi todos los departamentos, son un resultado satisfactorio. Sobre todo si se tiene en cuenta que con los escasos recursos de que disponíamos, adelantamos una vigorosa campaña en todo el país, agitando las reivindicaciones más sentidas por las masas populares y explicando nuestra plataforma nacional y democrática, todo ello sin hacer una sola concesión de principios, nadando contra la corriente, firmemente basados en el criterio revolucionario de que debemos aprovechar la lucha electoral para denunciar los crímenes del sistema oligárquico, acumular fuerzas y preparar al pueblo para más amplios y profundos combates, pero convencidos, como estamos, de que las elecciones no resolverán jamás el problema del Poder para las clases explotadas. Esta victoria se la debemos ante todo a la acción paciente, constante y anónima de las bases de los partidos que integran la Unión Nacional de Oposición y en especial a la labor infatigable de nuestro candidato Hernando Echeverri Mejía.

Alfonso López llega a la presidencia de la República con tres millones de votos de respaldo, es cierto, pero echó mano de cuanta argucia imaginable, explotó su pasado seudoindependiente de los días del MRL y prometió insistentemente algo que en la actualidad le interesa vivamente a las masas asalariadas y desempleadas: que bajaría el costo de la vida. Así como se engañó calculada y fríamente a una considerable porción de electores, no se hará esperar la protesta tumultuosa de los desengañados, a medida que se vayan conociendo las determinaciones del futuro gobierno. Porque López no sólo no cumplirá sus
promesas demagógicas que de antemano sabe muy bien que no podrá cumplir, sino que llevará a la práctica las otras cosas que propuso durante la campaña, las que prometió en serio, más y mejores privilegios a los monopolios yanquis y a sus lacayos colombianos.

De otra parte, el conservatismo, no obstante haber obtenido un millón y medio de votos menos que el liberalismo, tendrá igual número de ministerios, de gobernaciones y de alcaldías que éste. Sobre esta base participaron en las elecciones las clases dominantes; a sabiendas de que cualquiera que hubiera sido el resultado de las urnas, de todas maneras continuaría la paridad liberal-conservadora en la rama ejecutiva del Poder, por mandato de la Constitución, como también está contemplado en la Constitución que de 1978 en adelante seguirán los llamados «gobiernos nacionales» de idéntico espíritu
frentenacionalista. ¿A qué obedece este peculiar engendro antidemocrático? A que Colombia como neocolonia de los Estados Unidos, no puede ser controlada por el imperialismo sino a través de la alianza de la gran burguesía y los grandes terratenientes, cuya expresión política ha sido la coalición liberalconservadora. Los actos de un gobierno apuntalado por esa coalición, como será el de López, no pueden responder más que a los intereses del imperialismo yanqui y de las clases antinacionales intermediarias. Nada bueno ha recibido nunca el pueblo de esa clase de gobiernos. Por eso es ridícula la táctica, inventada por la ANAPO, de apoyar las medidas «positivas» y combatir las «negativas» del títere de turno.

Frente a los problemas del campo, ya López anunció categóricamente que no propiciará reformas sustanciales a la vieja legislación agraria que mantiene el régimen de explotación terrateniente y excluye a los campesinos de la propiedad de la tierra. La cacareada política de ingresos y salarios quedará reducida a un pacto de caballeros entre el gobierno, los empresarios y las camarillas vendeobreras de la UTC y CTC, orientado a imponerle mayores sacrificios a las clases trabajadoras, así prosiga, como proseguirá, la espiral alcista. En relación a los denominados planes de desarrollo el presidente electo en realidad no ha presentado un fórmula diferente a la defendida con tanta ardentía por el candidato conservador Alvaro Gómez, consistente en brindar todas las facilidades para la penetración en Colombia de los grandes consorcios del capital internacional. Parlamentarios liberales y conservadores están preparando con el patrocinio del próximo mandatario un estatuto de los partidos y una reforma electoral, tendientes ambos proyectos a impedir mediante la coacción el ejercicio de los derechos políticos a los partidos distintos al liberalismo y al conservatismo. De esta laya antinacional y antidemocrática será el resto de
medidas programáticas del gobierno de Alfonso López Michelsen.

Y en cuanto a la falsa creencia de que Alfonso será menos represivo y sanguinario que sus antecesores, vale la pena hacer la siguiente consideración ¿Qué va a pasar cuando los obreros acosados por el hambre exijan aumentos de sus salarios y hagan uso del legítimo derecho de la huelga, o cuando los campesinos invadan los grandes latifundios en procura de un pedazo de tierra para trabajarlo, o cuando
los estudiantes se subleven en defensa de sus derechos y de una cultura nacional y científica al servicio de las masas populares, o cuando el pueblo se levante contra el saqueo imperialista, contra el alza continua del costo de la vida, contra la inseguridad social, ¿qué va pasar?, preguntamos, ¿cuál será la orden del presidente liberal a los aparatos represivos del régimen?, ¿qué intereses se van a proteger?, ¿a quién se va a encarcelar y a reprimir, a los explotadores o a los explotados, a los opresores o a los oprimidos?.

Por experiencia sabemos que estos conflictos de clase, de los cuales en última instancia depende el desarrollo de la sociedad colombiana, no se podrán congelar, y que, latentes como se hallan en toda la actividad política del país, a cada paso estallarán con mayor furia y más definidos perfiles. Y también por experiencia sabemos que el Estado oligárquico golpeará cada vez más violentamente los justos reclamos
de las masas, para eso fue creado y esa será su función. hasta que lo destruya el pueblo. La lucha de clases en pleno auge hará saltar en pedazos todas las ilusiones sobre el nuevo gobierno, colocará a cada cual en su sitio y demostrará que el resultado electoral no fue más que uno de los tantos aspectos contradictorios de la multifacética sociedad colombiana.

De tal manera, el gobierno que se inaugurará el 7 de agosto será una nueva edición de los cuatro regímenes anteriores del Frente Nacional. 0 como dijo Alberto Lleras en un reciente editorial de «El Tiempo»: «Casi, casi nos atreveríamos a decir que el carismático, doctor López Michelsen logró persuadir a los colombianos de hacer una nueva prueba». Una nueva oportunidad. Eso es lo que siempre han pedido los podridos partidos dominantes a la hora de rendir cuentas, cada vez que se les cumple el plazo
del tránsito de una administración a la siguiente. Y si el pueblo no ha podido sacar buen provecho de los fracasos, de las crisis, de las frustraciones que han dejado, unos tras otros, todos los gobiernos antinacionales y antipopulares, ha sido por la falta de una corriente política capaz de aprovechar las dificultades de nuestros enemigos y de movilizar contra ellos ampliamente a las masas explotadas y apaleadas. En la misión de darle forma a esa nueva corriente política en Colombia, que abarque a las inmensas mayorías nacionales y aísle a la reacción, los partidos revolucionarios nos hemos quedado en muchas ocasiones cortos. Sin embargo, la descomposición de la sociedad colombiana se acelera, los acontecimientos marchan en una dirección propicia y, comprobada la ineficacia de la ANAPO, a los ojos del pueblo, hoy por hoy, ha venido quedando claro que la UNO, aunque débil aún, es la fuerza política más consecuentemente opuesta al régimen burgués-terrateniente proimperialista. Así que, nosotros también podemos afirmar, a manera de autocrítica si se quiere, que a la izquierda revolucionaria de Colombia, y en particular a la
Unión Nacional de Oposición, se le presenta ahora una. gran oportunidad para encauzar el creciente descontento, los deseos de lucha, la rebeldía innata del pueblo colombiano y encarnar la esperada, la verdadera, la única alternativa revolucionaria que requiere Colombia. Nuestra obligación es ponernos al frente de tan tremenda responsabilidad histórica.

Pero para lograr nuestros objetivos es indispensable perseverar en una línea correcta.Debemos seguir respaldando y profundizando el programa mínimo de nueve puntos de la Unión Nacional de Oposición, por la liberación nacional del yugo del imperialismo yanqui y por la revolución.
Debemos apoyar incondicionalmente las luchas de las masas populares por sus reivindicaciones inmediatas y futuras, y en especial concentrar esfuerzos en la tarea que la unidad del movimiento sindical independiente, basándonos en la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia.

Debemos adelantar una acción parlamentaria revolucionaria en el Congreso, en asambleas y concejos, combinándola con las acciones de las masas.
Debemos combatir el sectarismo dentro y fuera de nuestras filas para poder avanzar en la organización de la UNO a todos los niveles, aplicando una política de «puertas abiertas» que permita acercar a todas las fuerzas susceptibles de engrosar a la postre el Frente Unico Antimperialista.

Debemos respaldar activamente al proletariado internacional, a los países socialistas y a las naciones oprimidas que en todo el mundo luchan contra la intervención y agresión imperialistas y por la paz
mundial.

Continuemos sin desmayo la lucha por un Estado colombiano de obreros, campesinos y demás clases revolucionarias, que construya una, patria próspera, soberana y libre de toda sojuzgación externa.

RESPALDO A «ALTERNATIVA»: POR LA LIBERTAD DE PRENSA

La revista Alternativa fue víctima en la madrugada del pasado 11 de noviembre de un atentado dinamitero que produjo cuantiosos daños materiales. Si no se presentaron perdidas humanas que lamentar se debió a que, momentos antes de hacer explosión lo que parece fue una bomba de tiempo de alto poder, el personal de redacción había abandonado el edificio. El incidente conlleva enorme gravedad, inútil de ignorar. Por más que los criminales hayan obrado clandestinamente y a altas horas de la noche, a nadie se le oculta que el golpe terrorista tiene la exprofesa y única finalidad de buscar acallar una tribuna de información y análisis que no comulga con el régimen. La acción intimidatoria coincide con la solicitud insistentemente formulada por mandos militares, gacetilleros de las grandes rotativas y caballeros del alto mundo de los negocios y de la politiquería bipartidista tradicional, sobre la imperiosa necesidad de cerrar el semanario.

Alternativa es una publicación independiente que ha marchado en un visible proceso de superación, creciendo en audiencia y simpatía dentro de sectores revolucionarios y populares, de cuyo apoyo espontáneo proviene su exclusiva fuente de sostenimiento. Esto de por sí es una intolerable impertinencia, que no soportan de buen gusto aquellos que desde las columnas de la gran prensa han estado por siempre acostumbrados a fabricar y manejar a su antojo a la opinión pública. Por eso en Colombia, cada que de cuando en cuando surge una publicación independiente, los poderes establecidos le declaran una guerra sin cuartel hasta silenciarla. Pero es que además Alternativa se ha distinguido por sus justas y valerosas denuncias de las podredumbres del sistema, sin perdonar a los monopolios imperialistas que desvalijan al país, ni a los usureros de las gigantescas corporaciones financieras, ni a la clase terrateniente que vive de la explotación de los campesinos y de los favores del Estado, ni a los encumbrados funcionarios del gobierno que se enriquecen a costa del fisco. Hasta un sector fundamental del régimen, intocable y consentido, como el de las Fuerzas Armadas, ha sido dometido a una acertada crítica implacable. Echar tierra a todas estas acusaciones de chanchullos, peculados y tráfico de influencias es lo que se pretende conseguir con el atentado a la revista. Sus autores medran a la sombra de los organismos oficiales. Y sabemos que nada en serio se hará para impedir la implantación de la violencia como un procedimiento que dirima los conflictos ideológicos y políticos entre las grandes mayorías nacionales y la minoría que traiciona los intereses del pueblo y de la patria.

En una situación de honda crisis por la que atraviesa la sociedad colombiana, en donde por todas partes se comprueba la descomposición del sistema, cuando cada vez son más las voces revolucionarias que se escuchan y las vacas saradas que gobiernan el país no tienen una sola solución efectiva a los males de la nación, entonces los alardes democrateros del “mandato claro” ceden el paso a los métodos de excepción como la represión oficial, el Estado de Sitio y el terror blanco. El clima político de persecución y atemorización creado por las disposiciones del binomio López Michelsen-Cornelio Reyes le dan alas y fundamento a las actividades delictivas de las organizaciones facistoides.

Pero las fuerzas populares y revolucionarias no agacharán la cabeza. Las masas esclavizadas que no tienen más que perder que sus cadenas, han aprendido a conocer quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. La clase obrera, junto al campesinado, al estudiantado y demás fuerzas patrióticas, cuyas luchas han tenido eco en las páginas de Alternativa, le harán llegar su cálido respaldo. Y el pueblo entero seguirá combatiendo por implantar en la práctica el derecho de libertad de expresión, reunión, organización y demás garantías democráticas.

EL MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR) que viene contribuyendo a estas batallas y ante la provocación a que se ha querido someter a Alternativa, le expresa a los compañeros de su Comité Editorial y demás camaradas de labores, la solidaridad incondicional. Cualquier amenaza contra aquella por parte de la reacción la entenderemos como una amenaza directa contra nuestros intereses políticos y revolucionarios. En la hora actual se impone a las corrientes revolucionarias la obligación de aunar esfuerzos y cerrar filas hasta lograr conformar un poderoso frente único de liberación nacional que a la larga saque triunfantes las reivindicaciones del pueblo y la nación colombiana.

Los reaccionarios se creen con derecho a incendiar aldeas enteras, pero a la gente sencilla le prohiben prender una lámpara, como reza un proverbio chino. Alternativa debe continuar con su importante tarea, en la seguridad de que no será apagada fácilmente por las fuerzas oscurantistas, ya que cuenta con el respaldo sincero de los partidarios de la verdad y del progreso.

MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR)

 Comité Ejecutivo Central-
Bogotá, noviembre 12 de 1975

«CON LÓPEZ MICHELSEN CONTINÚA DESDE EL GOBIERNO LA DOMINACIÓN DE LOS MISMOS MONOPOLIOS EXTRANJEROS»

Convención Nacional de la UNO;Bogotá, julio 13-14 de 1974.

Se reune la Convención Nacional de la UNO en un momento en que una enorme expectativa popular rodea a nuestro movimiento.

Hemos surgido de las elecciones del 21 de abril como la respuesta a las esperanzas de nuestro pueblo, hastiado de moverse en la trampa de los viejos partidos tradicionales.

Por eso emergemos de los comicios del 21 de abril como la verdadera oposición, no sólo a los gobiernos de Pastrana y de López, sino al sistema que impera en nuestro país.

BALANCE ELECTORAL

En primer término, el balance electoral que la UNO presenta a esta Convención indica que hemos avanzado y que en los años venideros, si sostenemos y ampliamos nuestra unidad y difundimos el programa de los nueve puntos, vamos a crecer impetuosamente.

Amplios sectores de la opinión pública, que engañados votaron por los dos candidatos del continuismo, López Michelsen y Gómez Hurtado, verán, en el curso de las luchas venideras, que la solución no está en apoyar a los voceros de los partidos tradicionales.

Gómez Hurtado se presentó como la encarnación de las fórmulas más reaccionarias. Por su parte López Michelsen, envolviéndolas en demagogia, presentó soluciones reformistas a nombre de la oligarquía y de los monopolios norteamericanos.

La Anapo, a cuyos sectores populares saludamos y llamamos nuevamente a la unidad, tuvo un inocultable descenso debido al rumbo derechista que le imprimió su directiva. Para avanzar hacia el futuro, las bases de la Anapo deberán romper con las talanqueras derechistas e integrarse a las corrientes unitarias y democráticas.

En esta situación, con cerca de 200.000 votos calificados, que se pronunciaron por la UNO, derrotando las presiones partidistas, la Unión Nacional de Oposición debe multiplicar sus esfuerzos, cada uno de los integrantes de la coalición popular tiene que reforzar su actividad para lograr llevar nuevas fuerzas a la verdadera alternativa de oposición que es la UNO.

SOMOS LA OPOSICIÓN AL SISTEMA

De las elecciones del 21 de abril ha surgido una nueva situación.

Con López Michelsen continúa desde el gobierno la dominación de los mismos monopolios extranjeros, las mismas grandes compañías norteamericanas que saquean nuestras riquezas, los mismos terratenientes que oprimen al campesinado, la misma gran burguesía dueña de los monopolios. Cúales son entonces, según las fuerzas oposicionistas, los factores de renovación que hacen de la actual una nueva situación?

Hay una nueva situación porque ha surgido una verdadera oposición, revolucionaria y decidida, que está dispuesta a desenmascarar la demogogia de López y a llevar a las masas a la lucha por sus más auténticas reivindicaciones. Ha surgido un frente de las fuerzas revolucionarias y populares, con un programa de nueve puntos, cuyo objetivo final es abrir el camino de Colombia hacia el socialismo. Ese factor político actúa sobre una situación social tormentosa, en que ascienden las luchas de clase contra la explotación oligárquica.

Afirmamos que somos la oposición vertical al gobierno, que encabezamos la alternativa popular, que se opone al engaño y a la mentira. Mediante nuestra lucha tesonera estamos llamados a convertirnos en el centro de atracción de los sectores que están dispuestos a compartir por un cambio revolucionario.

ACTIVIDAD EN EL CONGRESO

Los congresistas, diputados y concejales de la UNO, electos el 21 de abril, tienen un compromiso: luchar porque la plataforma de la UNO y sus 9 puntos se conozcan cada vez más, irradien su influencia y encarnen en nuevas batallas populares.

Cada senador, cada representante, cada diputado, cada concejal de la UNO es un tribuno del pueblo. Vamos a aprovechar esas corporaciones como puestos de combate y como tribunas de denuncia, para hacer avanzar la causa popular.

Los congresistas de la UNO centrarán su acción en el Parlamento en los problemas fundamentales que afectan a las masas. Los problemas agrario, salarial, de vivienda, de educación, de salud, de entrega de nuestras riquezas naturales y en primer término de nuestro petróleo, del dominio norteamericano sobre la industria y la banca colombiana, de las libertades ciudadanas y sindicales, ocuparán la atención de nuestros voceros.

Nuestros parlamentarios adelantarán una crítica frontal a los proyectos oficiales, pero especialmente a aquellos que buscan prolongar la hipoteca bipartidista liberal-conservadora y que so pretexto de “modernizar” la vida política del país pretenden eternizar el monopolio oligárquico en el poder.

Tales proyectos -la elección presidencial en dos vueltas, la elección unipersonal y no por listas, el medio cuociente y el llamado “estatuto de los partidos políticos”- son simplemente nuevas maniobras para tratar de reencauchar al Frente oligárquico que durante 16 años, mediante la reforma constitucional de 1959, mantuvo controlada la vida política de Colombia.

¿CUAL ES LA PERSPECTIVA?

Se ha demostrado que cuando nuestro pueblo ve en acción un núcleo popular decidido a luchar y a ir adelante, avanza con el y agrega su potencia a ese núcleo, engrandeciendo la unidad popular.

La votación de la UNO presenta por primera vez en nuestra historia la perspectiva de una coalición definidamente antiimperialista y liberadora, capaz de llevar un importante número de voceros a las corporaciones públicas y de presentarle al país un programa combatiente, que recibió la adhesión de millares de colombianos, en múltiples actos y manifestaciones.

El rápido crecimiento de la UNO, que en breve lapso adquirió dimensión nacional, que ganó la simpatía apasionada de la juventud, que se enfrentó a la coalición de los grandes poderes financieros de la reacción, se debe al trabajo de las colectividades presentes en la UNO y muy especialmente a la respuesta del pueblo que con la Unión Nacional de Oposición, como ya lo había hecho con Jorge Eliécer Gaitán y con Camilo Torres, respondió afirmativamente al clamor de lucha contra la oligarquía. En la campaña cumplida el 21 de abril desempeñó destacado papel nuestro candidato, compañero Hernando Echeverri Mejía, quien supo conducir las banderas unitarias ante una creciente audiencia.

La perspectiva indica que podemos desarrollarnos, que estamos en posibilidades de avanzar y de ganar para la causa de la liberación a inmensos sectores. Quienes, desde fuera de la UNO, pretenden minimizar la empresa de coordinación y alianzas de los sectores revolucionarios, cometen error histórico. El futuro está en la unidad de las masas trabajadoras. Debemos estar presentes en todas las acciones de masas, superar todo remanente de sectarismo que nos impida abordar a nuevos contingentes y abocar con ánimo creador las nuevas tareas que tenemos al frente.

LAS TAREAS ACTUALES

La UNO sintetiza así sus principales tareas:

 Hacer crecer los organismos de la UNO, robusteciéndolos, multiplicándolos, extendiéndolos por toda Colombia.

 Atraer a sus filas a millares de gentes de todos los sectores, entre los cuales mencionamos a las corrientes populares de la Anapo y a grupos del liberalismo inconformes, así como a nuevas organizaciones que están surgiendo y que buscan un sitio de acción.

 Convertir los comandos de la UNO en voceros del descontento ciudadano y en expresión viva de los intereses populares.

 Contribuir al éxito del Congreso de Unidad Sindical, citado para diciembre de ese año, al cual la UNO le brinda todo su respaldo. Tarea central es esta reunión. La unidad de amplios sectores independientes de la clase obrera contribuirá decisivamente para nuevos avances de la unidad popular.

 Adelantar en las corporaciones públicas la más combativa actividad, a fin de que las grandes mayorías nacionales vean que los voceros de la UNO son sus legítimos representantes.

 Los parlamentarios de la UNO deben convertirse en los más activos portavoces de la acción de los trabajadores. A su vez la presencia activa de las masas laboriosas a lado de sus representantes, permitirá ligar la labor parlamentaria con las vitales luchas de clase.

 Participar en la vanguardia de las luchas de obreros, campesinos, estudiantes, profesionales, sectores laboriosos, que se enfrentarán a la actividad del gobierno que se inicia el próximo 7 de agosto.

 Aportar nuestra fuerza al impulso de las grandes luchas juveniles, especialmente a aquellas que se adelantan por la reforma universitaria.

 Continuar extendiendo la solidaridad de la UNO a todos los pueblos que luchan por su liberación. La UNO es solidaria con la batalla revolucionaria de todos los pueblos del mundo. En este frente, la ayuda fraternal al perseguido pueblo de Chile ocupa destacado lugar.

La Convención Nacional de la UNO exhorta a todos los integrantes de la coalición popular a continuar avanzando.

Saluda fervorosamente a todos los que depositan su voto por las listas rojas de la UNO el pasado 21 de abril.

Llama al pueblo de todos los sectores y partidos a ocupar su sitio de combate en las filas de la Unión Nacional de Oposición, cuyo lema central de que “El pueblo unido jamás será vencido”, está llamado a ancabezar las nuevas y formidables luchas que ya empiezan a desenvolverse.

POR LA UNIDAD DEL PUEBLO COLOMBIANO, ADELANTE,
POR LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA Y LIBERADORA, ADELANTE
VIVA LA UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN.

EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO.

CONVENCIÓN NAICONAL DE LA UNO.

Bogotá, julio 13-14 de 1974.