ACCIÓN UNITARIA

CONSTANCIA

Los Suscritos Concejales representantes en el Cabildo de las fuerzas de Oposición e independientes de las Directivas Oficialistas consignamos por medio de la presente, los siguientes criterios:

1°.- La designación del señor Luis Prieto Ocampo como Alcalde Mayor de Bogotá, confirma una vez más el carácter del Gobierno actual presidido por el señor López Michelsen. El presente Gobierno representa como ninguno otro, los intereses del imperialismo, de la plutocracia y de las clases oligárquicas liberales y conservadoras.

2°.- Luis Prieto Ocampo es un reconocido agente en Colombia de los intereses extranjeros, del gran capital monopolista y de los grandes terratenientes e intenta enmascararse en un falso tecnicismo y apolicitismo, que no es sino el reflejo de su posición al servicio de los intereses antinacionales y antipopulares.

3°.- Siguiendo la línea trasada por anteriores administraciones de la cual no se escapa la última del doctor Palacio Rudas, este Gobierno continúa adelantando una política de empréstitos con los organismos prestamistas internacionales que hipotecan seriamente la soberanía nacional, comprometen los recursos públicos y encarecen y elevan el valor de las tarifas de los servicios.

4°.- Esta Administración continúa adelantando políticas claramente antipopulares tales como: el Plan Cerros, Las ciudades dentro de la Ciudad, la política sobre migraciones concretada en el Proyecto de Acuerdo sobre Perímetro Urbano y sanitario, cobro del gravámen de Valorización en perjuicio de los pequeños propietarios y en favor de los monopolios urbanizadores, elevación de las tarifas de servicios públicos, y cobros adicionales exhorbitantes para instalarlas. A todas estas medidas anunciamos nuestra beligerante oposición y nuestro concurso y respaldo a las masas, a su inconformismo y a los organismos que ellos han creado para derrotarlas.

5°.- Lucharemos dentro del presente período de sesiones, cuando se estudie el presupuesto de Bogotá, por los derechos de los trabajadores al servicio del Distrito, consignados en sus peticiones de estabilidad, más y mejores prestaciones, aumento de salarios y libertad de organización, movilización y huelga. Esta será nuestra invariable posición en contradicción con la que asumirán los voceros del oficialismo liberal y conservador, cualquiera que sea su matiz, que tratarán de distribuirse el presupuesto con criterio de rebatiña electoral y botín burocrático.

6°.- Elevamos nuestra más encendida voz de rechazo por la represión desatada por el Gobierno contra las fuerzas populares y democráticas y anunciamos que no estamos dispuestos a tolerar amenazas, al tiempo que sabremos defender nuestros derechos.

7°.- No obstante los diversos criterios con los cuales podemos mirar los signatarios de la presente constancia la participación electoral, anunciamos que a pesar de las normas discriminatorias que a nosotros se nos aplican, utilizaremos la próxima campaña electoral para desenmascarar al gobierno, a las fuerzas oligárquicas y pro-imperialistas gobernantes, a los oficialismos de los partidos tradicionales y a sus máximos dirigentes, reconocidos enemigos de los intereses populares y abanderados del atraso, de los monopolios y de los terratenientes.

8°.- Anunciamos que manteniendo cada movimiento y partido su independencia y autonomía para fijar sus propios y particulares criterios, haremos ingentes esfuerzos para adoptar posiciones coincidentes, tendientes a unificar el trabajo en este período de sesiones en el combate contra el régimen.
Bogotá, noviembre 3 de 1975

Por el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), Carlos Bula Camacho

Por el Movimiento Amplio Colombiano (MAC), Margoth Uribe de Camargo

Por el Partido Comunista (PCC), Teófilo Forero y Mario Upegüi

Por el Movimiento Independiente Liberal, Jairo Bonilla y José María Martínez

EL VIAJE DE LÓPEZ A ESTADOS UNIDOS: «VINE, VÍ, VENDÍ»

La reciente visita de López Michelsen a Estados Unidos lejos de configurar las funciones de un jefe de Estado que atiende responsabilidades internacionales con autonomía, con brillo, con dignidad, pareció más bien el viaje del caporal a informar al patrón cómo anda el fundo y a solicitar instrucciones y autorización para las mejoras que sean menester. Y es que Colombia a pesar de tener himno, bandera y escudo y elegir a veces cada cuatro años un presidente, continúa siendo una enorme hacienda de propiedad de los monopolios estadinenses, como en los años de la separación de Panamá, cuando nuestra república ya era una colonia de nuevo tipo del imperialismo norteamericano. El carácter sumiso del gobierno colombiano ha quedado plenamente patentizado, no obstante los esfuerzos de las agencias noticiosas occidentales y de la gran prensa colombiana de presentar las gestiones del presidente López, en la metrópoli, cual originadas en una posición independiente y hasta contraria en algunos aspectos con la política demarcada por Gerald Ford.

Días antes de la reunión de los dos mandatarios, cables procedentes de Washington tendientes a preparar el terreno para la entrevista, comenzaron a propalar que «Colombia encarna hoy día la nueva actitud latinoamericana de creciente alejamiento de Estados Unidos»; que «Colombia por su prestigio internacional, es el país latinoamericano con mejores condiciones para formar un puente entre Estados Unidos y el Tercer Mundo», y que «Colombia es un país importante y puede desempeñar un papel decisivo como fuerza moderadora en América Latina»1 . Qué más desearía el señor Ford! Pintar con ribetes cuidadosamente improvisados de seudo-decoro nacional al obsequioso régimen colombiano, para luego designarlo como intermediario o «puente» de las relaciones entre los Estados Unidos y los países neocoloniales de Latinoamérica y hasta del Tercer Mundo.

Veamos qué pasó.

1. La cuestión del Canal de Panamá

Sobre los buenos oficios del señor López ante el gobierno norteamericano alrededor del conflicto del Canal de Panamá los comentaristas a sueldo hicieron especial énfasis, resaltando que el dirigente colombiano sería personero de los intereses del pueblo panameño, en nombre del resto de naciones del Hemisferio. Para el despliegue periodístico fue aprovechada la intempestiva aparición en Bogotá del general Torrijos, en vísperas de la salida de López y de su numerosa comitiva. Se promulgó que el gobernante panameño había nombrado a su colega colombiano como emisario de la causa del hermano país durante la gira de éste por Norteamérica. En torno a ello se especuló lo bastante para prefabricar notoria expectativa acerca de la misión internacionalista del procónsul del «mandato claro».

¿Cuál fue el desempeño del señor López con problema tan inquietante para Panamá y para el resto de las naciones latinoamericanas? ¿Qué planteamientos hizo? Sólo sabemos de sus opiniones públicas por versión recogida en la gran prensa y que son de conocimiento general, Con ellas basta para desentrañar los genuinos afectos en política exterior de nuestro caporal en trance de estadista de talla internacional. De lo que pregonó en público podemos deducir cuánto confesaría en privado. A la cuestión canalera se refirió por dos ocasiones. La una en su discurso del banquete de la Casa Blanca y la otra durante rueda de prensa en Washington. Del discurso extractamos al respecto lo que sigue: «Con la debida consideración por la seguridad de los Estados Unidos, es necesario encarar, con un criterio de las realidades de 1975, la modificación de las condiciones que tenían vigencia a comienzos del siglo, creadas bajo un tipo de relaciones internacionales hoy superado»2. Frente a los periodistas complementó la idea. Según el cable de la UPI, «López Michelsen sugirió, que en la tarea de defender al Canal, Estados Unidos debe actuar conjuntamente con Panamá, tratando a ese país como un aliado». Y comentó textualmente: «Nadie ignora que en un evento de tal magnitud, el concurso de Estados Unidos sería indispensable, gústenos o no. Y los panameños están al tanto de ello»3

Como se aprecia, el presidente López, en su representación de portaestandarte imprevisto de los intereses latinoamericanos, resultó terciando del lado de las prerrogativas arbitrarias de los imperialistas. Referente a los derechos de Panamá a ejercer la soberanía en todo su suelo patrio, se limitó a sugerir a su anfitrión que tuviera en cuenta «las realidades de 1975». Mientras con desfachatez pasmosa demandó «la debida consideración por la seguridad de los Estados Unidos» en Panamá, y planteó que el «concurso de los Estados Unidos» en la defensa del Canal «sería indispensable».

Ni con el alegato de la protección de su seguridad, ni bajo ningún título legítimo, al imperialismo norteamericano le está permitido reclamar su intervención en Panamá o en cualquier otro país del globo. Unicamente en el código de la piratería internacional se registra ese inaudito derecho a trasladar tropas, levantar bases militares y mantener jurisdicción en tierras ajenas como lo hace el gobierno de Washington en los cinco continentes. Es la seguridad de Panamá la que ha estado permanentemente amenazada con la presencia del ejército norteamericano. El pueblo panameño lo que exige es soberanía plena en cada palmo de su geografía. El Canal se halla dentro de sus fronteras y al pueblo panameño y a su gobierno les corresponde por consiguiente su indiscutible control. Además, Estados Unidos en tres cuartos de siglo de explotación de aquel, sacó ganancias más que excesivas a las inversiones de 1903.

Los pueblos latinoamericanos respaldan incondicionalmente las peticiones y batallas del pueblo panameño para ponerle punto final al enclave colonialista yanqui en su territorio y lograr disponer libremente del Canal y demás recursos naturales y económicos, sin la ingerencia de ningún poder extranjero. Esta contienda de proporciones gigantescas hace parte de la colosal lucha de los pueblos explotados y oprimidos del tercer mundo por anular y derrotar la intromisión y agresión que tanto el imperialismo norteamericano como el socialimperialismo soviético despliegan sin cesar, en la disputa descabellada por el dominio y reparto del mundo. La corriente histórica de los movimientos de liberación nacional de Asia, Africa y América Latina, fuerza principal de la revolución actual, terminará imponiéndose. Su incontenible desarrollo derrumbará las ambiciones colonialistas del imperialismo y del socialimperialismo y creará las condiciones para la implantación de un nuevo orden internacional, basado en el mutuo respeto y apoyo entre las naciones, en el que desaparezca la extorsión de unos países por otros, la dependencia económica y política y los peligros de la guerra mundial.

La cabeza visible del régimen antinacional y antipopular que sojuzga a Colombia, el presidente López, no pierde oportunidad para posar de demócrata y patriota, pretextando estar con las «realidades de 1975», aún en diligencias tan poco defensables como su viaje a los Estados Unidos. Sin embargo, una vez actúa o abre la boca, queda al descubierto su verdadera naturaleza. Nada más demostrativo de esto que sus ínfulas de amigo ferviente del pueblo panameño. No es patriótico, ni democrático, ni favorece a la causa del pueblo panameño prohijar la tesis norteamericana de que Estados Unidos debe velar por su seguridad en Panamá. No es patriótico porque la presencia de las bases militares estadinenses en el vecino país son una amenaza directa para Colombia. lmplícitamente se está admitiendo que así como el gobierno de los Estados Unidos goza del insólito privilegio de salvaguardar su seguridad nacional en Panamá, lo podría aplicar en cualquier región, en el Caribe, en Europa, en el Mediterráneo, en Asia, en el Medio Oriente, inclusive en Colombia. Tampoco es democrático porque las relaciones internacionales no pueden estar regidas por la ley de la selva, con arreglo a la cual el más fuerte devora al más débil y a éste se le prohibe hasta chistar. Estados Unidos parapetado en una supremacía de fuerza se atreve inescrupulosamente a sustentar la intervención militar en Panamá como medida de su seguridad nacional. Pero es a Panamá al que con toda la razón del mundo y en aras de su seguridad interna le asiste el absoluto e incontrovertible derecho a exigir el retiro de todos los soldados y autoridades norteamericanas de su territorio. Amigo sincero de Panamá sólo será quien respalde incondicionalmente las justas reivindicaciones y la heroica lucha del pueblo panameño por su independencia completa, plena soberanía, cabal autodeterminación e integridad territorial, de las cuales nunca ha disfrutado ya que desde su nacimiento como República el imperialismo norteamericano pisotea su nacionalidad, en el ávido propósito de manipular a sus anchas la puerta que comunica a los dos océanos.

El general Torrijos debió buscar otro emisario digno de mejor confianza.

2. El caso de los cayos Colombianos

El viaje del presidente López estuvo relacionado también con el asunto de Roncador, Quitasueño y Serrana. Expliquemos someramente.

Los cayos de Roncador, Quitasueño y Serrana se encuentran ubicados en aguas territoriales colombianas en el Mar de las Antillas, entre las 35 y 75 millas de distancia de las islas de San Andrés y Providencia. Al margen de los cuantiosos recursos naturales de su subsuelo marino, esta zona posee una flora y una fauna muy variada y rica. Razón más que suficiente para que Estados Unidos la haya apetecido durante cerca de cien años. Pero los cayos pertenecen a Colombia, lo cual se sustenta en una larga tradición y en documentos irrefragables que datan algunos de ellos de la época del régimen colonial español. Sin embargo, desde el siglo pasado los gobiernos norteamericanos se han valido de mil tretas y de su prepotencia armada para mantener la posesión arbitraria de los cayos y aprovechar su capacidad piscícola sin tasa ni medida. Después de múltiples intrigas el despojo se pretendió protocolizar mediante el «modus vivendi» Olaya-Herrera-Kellog de 1928, impuesto compulsivamente tras la complicidad de los vendepatrias colombianos, con el que se establecía el condominio de los cayos de los Estados Unidos y de Colombia, hasta tanto no se resolviera el «litigio». Durante la administración de Pastrana Borrero el gobierno norteamericano resolvió reconocer la propiedad colombiana sobre los cayos de Roncador, Quitasueño y Serrana, en un alarde de falso acatamiento a la soberanía y prerrogativas ajenas, pues se abrogó el abusivo usufructo tanto de la pesca como de la libre navegación por los mismos. Este curioso doble reconocimiento de los derechos de Colombia y Estados Unidos sobre un segmento del territorio y del mar territorial colombianos quedó consignado en el tratado Vásquez-Saccio de 1972. El gobierno de Pastrana jamás clarificó a satisfacción a la opinión pública el nuevo tratado. Ni el gobierno actual tampoco. Con el agravante de que el señor López Michelsen tuvo que ver con el asunto cuando desempeñó el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores en la presidencia de Lleras Restrepo.

El tratado Vásquez-Saccio se encuentra hace más de dos años a la aprobación del Congreso de los Estados Unidos pero éste no lo ha refrendado aún. Uno de los objetivos del viaje de López, conforme se precisó posteriormente, fue presionar la aprobación de dicho tratado en el parlamento norteamericano.

No se conocen las alegaciones que presentó el señor López a los congresistas norteamericanos sobre los cayos de Colombia febrilmente codiciados por la superpotencia del Norte. Contamos con algo mejor, el informe oficial de su gira de una semana que sometió al examen del Senado colombiano. En él argumentó el Presidente, refiriéndose a Roncador, Quitasueño y Serrana: «No obstante el escaso potencial económico, conocido hasta ahora, de los cayos, siempre he considerado que, para Colombia, obtener en forma inequívoca el reconocimiento de su soberanía, garantizando los derechos de pesca norteamericanos, constituye un paso decisivo dentro del propósito constante de alinderar nuestra jurisdicción territorial y marítima»4.

Las palabras citadas agotan por decirlo así el criterio presidencial sobre este tema de vital importancia para la nación. Algo hay oscuro y turbio en el problema que no fue despejado. Demandamos -según el señor López- el reconocimiento de la soberanía colombiana sobre los cayos, pero, y pongamos atención a este pero, «garantizando los derechos de pesca norteamericanos». Tal merced no ha sido lo suficientemente explicada. Simplemente es una frase que se menciona y se desliza entre otras como una más de las cuentas del rosario, sin parar mientes en ella, ¿Por qué tenemos que garantizar los derechos de pesca norteamericanos? ¿Como contraprestación a que Estados Unidos nos conceda el reconocimiento de la soberanía colombiana de los cayos? No hay respuesta para ninguna de estas inquietudes. La notificación recibida por el Congreso menciona a secas: «garantizando los derechos de pesca norteamericanos». A esto se le añade la declaración del subsecretario de Estado, William D. Rogers, quien ratificó hace poco que el mencionado tratado, además de contemplar los derechos de pesca de los Estados Unidos en los cayos, permite «el mantenimiento de ayuda de navegación norteamericana en los mismos»5.

Atando cabos y siguiendo el curso histórico de las violaciones estadinenses de la jurisdicción colombiana en esa porción del Caribe, la conclusión es obligada: por una parte Estados Unidos, después de un siglo de latrocinio, resuelve admitir formalmente que los cayos pertenecen a Colombia, y por la otra, mantiene realmente la franquicia para proseguir percibiendo los beneficios de su integral utilización. He ahí la radiografía del neocolonialismo, o colonialismo de nuevo tipo. En apariencia el acatamiento de las normas internacionales de derecho que rigen las relaciones entre los países y de hecho el saqueo, el atraco a mano armada, el soborno, la violabilidad y la transgresión sistemática de los principios de no intervención y no agresión. Todo indica que semejante cosa está sucediendo con Roncador, Quitasueño y Serrana. Colombia recibe una despreciable reparación en el papel, y en los cayos el imperialismo norteamericano continúa como Pedro por su casa.

Este problema tampoco está aislado de la lucha que libra el tercer mundo contra las fuerzas imperialistas y socialimperialistas. Las flotas pesqueras de Estados Unidos y de la Unión Soviética surcan los siete mares apropiándose de las riquezas ictiológicas de las naciones ribereñas. Los pueblos víctimas de esta sustracción atrabiliaria y conscientes de la necesidad de preservar principalmente ante las dos superpotencias los recursos de sus plataformas marina y submarina, emprendieron la descomunal batalla por la implantación de las 200 millas de mar territorial. Los países y pueblos del tercer mundo que terminaron por integrar un poderoso frente de lucha en las varias conferencias internacionales sobre los problemas marítimos, han propinado duros golpes a las superpotencias. A su vez, el imperialismo norteamericano y el socialimperialismo soviético se asociaron en esas conferencias, acaso como en ningún momento mejor, para oponerse rabiosamente a los proponentes de las 200 millas. La polarización del mundo en estas dos posiciones irreconciliables en lo concerniente a los derechos de las aguas oceánicas resulta apenas natural. Los países pequeños y subdesarrollados, dueños de una riqueza marina y submarina por la cual los pulpos internacionales se relamen, deciden aunar fuerzas entre sí para conseguir instaurar una disposición internacional que autorice a cada república ribereña extender de las 12 a las 200 millas la soberanía sobre su mar territorial y la haga efectiva. En la práctica varias naciones hacen valer actualmente esta conquista. Y viceversa, las dos superpotencias, que se encuentran dedicadas a producir y fortalecer flotas navieras de hondo calado, tanto para fines económicos como militares, pugnan porque se limite al máximo la soberanía marítima y así poder transitar sin mayores trabas en todos los océanos succionando las riquezas de las naciones pobres e intimidándolas.

En su viaje el señor López dio prueba de su sesgo complaciente con estos procederes vandálicos de las fuerzas imperialistas. Por eso tranquilamente habla de «alinderar nuestra jurisdicción territorial y marítima» y al mismo tiempo de garantizar la navegación y la pesca de los barcos norteamericanos en dicha jurisdicción.

3. El asunto del Tapón del Darién

La construcción del sector de la Carretera Panamericana que habrá de unir a Colombia con Panamá, tramo conocido corrientemente como el Tapón del Darién, fue también uno de los tantos negocios que el presidente López trató con el alto mando estadinense.

En más de una oportunidad los colombianos hemos oído comentar sobre este objetivo. Sabemos que consiste en una obra tremenda, un auténtico desafío a la ingeniería que habrá de abrirse paso en medio de la manigua más inhóspita, salvar ríos caudalosos, bordear montes, todo lo cual demanda además una cuantiosa inversión calculada hoy por hoy en cientos de millones de dólares. Las opiniones concuerdan en que la empresa bien vale la pena, no sólo porque complementa la Carretera Panamericana y vincula por tierra a los dos países, sino porque desembotella a una de las regiones colombianas más promisorias e intrínsecamente ricas y a la vez más pobres y abandonadas, como es el Chocó. Los campesinos de los dos lados de la frontera deberían ser los llamados a beneficiarse en primer término del prodigioso avance. Empero el imperialismo norteamericano, que no da puntada sin dedal y lleva décadas sustrayendo el oro, las maderas y la fauna del lugar a cargo de la miseria de la raza chocoana, ya ha hecho cálculos de los beneficios que le aportaría la apertura de la vía y ha ofrecido correr con una buena parte de las erogaciones. Se ignoran en qué consisten exactamente las condiciones financieras de la «ayuda» brindada por el gobierno de Washington, así como el resto de pormenores de un proyecto que contabiliza más de quince años ventilándose. Son secretos de Estado que los funcionarios lacayunos colombianos guardan con singular celo. A sus súbditos les comunican alambicadamente una que otra noticia fragmentaria. No hace mucho se conoció que Estados Unidos impediría la iniciación de los trabajos mientras el gobierno colombiano no pusiera en funcionamiento un plan de sanidad en los departamentos ganaderos que asegurara la extirpación del peligro de transmisión de fiebre aftosa. Hasta aquí en líneas generales la situación de este ambicioso plan, antes del viaje del Presidente y su selecto séquito. Ahora volvamos de nuevo la vista al informe oficial.

El señor López le comunicó al Parlamento que la carretera del Darién ya no valía 150 millones de dólares como en los tiempos de la visita de su antecesor Lleras Restrepo, sino 250 millones de dólares y que Colombia tendría que contribuir con una novena parte del total. El faltante mayor correspondería sufragarlo a los Estados Unidos, Panamá y las repúblicas centroamericanas. Y en cuanto a la exigencia de adelantar las campañas contra la aftosa para evitar su propagación, como medida previa a la hechura de la vía, se expresó concretamente López Michelsen: «Con ayuda norteamericana se vienen dando pasos enderezados a conjurar la posibilidad de tal contagio, atendiendo insinuaciones que se vienen poniendo en práctica por el ICA y el INDERENA, siendo revisado el proceso por las propias autoridades norteamericanas, periódicamente, con resultados satisfactorios»6.

Decíamos al principio de este artículo que Colombia parecía una hacienda del imperialismo norteamericano, cuyo administrador es el presidente de la República. Quienquiera que repare en el mensaje del señor López irá reafirmando esta creencia. Desprovisto de todo recato el mandatario colombiano comenta como la cosa más elemental y obvia la de que «las propias autoridades norteamericanas» vienen supervisando «periódicamente» determinadas actividades del ICA y del INDERENA, dos institutos encargados de la investigación agropecuaria y de la preservación de los recursos renovables, respectivamente. No de ahora sino de mucho rato atrás se tiene la certeza que tales establecimientos públicos son programados, mantenidos y accionados por las correspondientes secciones del engranaje colonialista estadinense. Como conclusión, aquellos organismos promovidos teóricamente para desarrollar y mejorar la agricultura y la ganadería del país y para proteger sus bosques y múltiples especies, muchas de ellas en camino de desaparecer, en lugar de cumplir con su cometido conforme a un riguroso criterio científico y de acuerdo a los intereses nacionales, actúan en consonancia con las conveniencias de los monopolios extranjeros, principales causantes del actual desbarajuste de la producción campesina, de la tala irracional de los depósitos naturales madereros, del cáncer progresivo de la erosión, de la sequía y contaminación de las hoyas hidrográficas, de la extinción implacable de valiosos animales únicos en su género. El Estado colombiano es indolente por completo ante este desastre devastador que lesiona en forma grave la economía patria y el bienestar del pueblo. Cual instrumento dócil del imperialismo norteamericano se preocupa más bien en anestesiar el cerebro de las gentes, de idiotizarlas y tornarlas insensibles como él frente a la intromisión extranjera y demás problemas de repercusión pública y social. Muy acentuada ha de ser la mentalidad colonial en la cúpula estatal, cuando el Presidente informa a la rama legislativa del Poder que las autoridades de una potencia extranjera revisan «periódicamente» funciones de dos establecimientos públicos, cual requisito previo a que esta potencia conceda la autorización para hacer una carretera, y el Parlamento acepte como algo común y corriente tamaña ingerencia en los asuntos internos, violatoria de la soberanía nacional, sin proferir una sola objeción ni hacer una sola pregunta.

En verdad son aberrantes los compromisos adquiridos por el gobierno colombiano en la última salida de su Presidente, por mas que éste los comente con soberano desparpajo.

4. El capítulo de los préstamos

No hay nada que entusiasme más a la gran burguesía y los grandes terratenientes, las clases colombianas usufructuarias de los favores del sistema neocolonial y semifeudal del país, que los empréstitos alcanzados por sus representantes oficiosos. Los préstamos son encubiertos casi siempre con planes y programas de «contenido social». Hoy se dice que benefician al «5O por ciento más pobre de la población colombiana». Sobra agregar que tales consignas forman parte de la alharaca propagandística de un negocio como cualquier otro. Las agencias financieras imperialistas prestan a intereses elevados y después de la correspondiente aprobación de la finalidad a que se destinen sus capitales. Por encima de cualquier consideración se cercioran que sus erogaciones estén respaldadas, seguras y que sean rentables. El Estado se responsabiliza de cumplir con la destinación y de pagar. Al fin de cuentas el pueblo es quien cubre las pérdidas, proporcionales a las ganancias de los prestamistas, los grandes monopolios internacionales, y a las ganancias de los prestatarios, las clases vendepatrias intermediarias.

En el mes de junio del presente año se reunió en París el denominado Grupo de Consulta, integrado por las principales agencias financieras internacionales, uno de los mecanismos de vigilancia y control constituidos por las fuerzas imperialistas para tramitar los empréstitos. En aquella reunión, a la que asistió el ministro de Hacienda Rodrigo Botero a promover la política de endeudamiento del país, se apreció que Colombia podía absorber en el próximo futuro préstamos por la astronómica suma de 2.600 millones de dólares. El Grupo de Consulta emitió exclusivamente el visto bueno, mas con éste las solicitudes gubernamentales son estudiadas y atendidas por la gran banca mundial. El viaje de López a Estados Unidos buscaba precisamente concertar en definitiva con los financistas norteamericanos los proyectos que habían obtenido luz verde, y por eso su comitiva era abundante y escogida. Lo acompañaron, entre otros, los ministros de Hacienda, Desarrollo Económico, Agricultura y Obras Públicas y el alcalde de Bogotá. Cada uno de estos acuciosos servidores públicos velaría por la financiación de los programas y planes de las dependencias a su cuidado ante los usureros del capitalismo internacional. De esta suerte Colombia fue distinguida con pesadas y numerosas deudas que la hipotecan hasta el siglo XXI, y cuya discriminación está todavía confusa. El informe del Presidente menciona algunas. Por su parte, la gran prensa registró otros datos más. Podemos tentativamente esbozar una síntesis en cifras del quehacer internacionalista del «mandato claro»:

 Para el Plan de Desarrollo Rural Integrado, préstamo por 180 millones de dólares, con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (B I R F). Serán ejecutores la Caja Agraria y el ICA y se desarrollará en los departamentos de Boyacá, Santander, Nariño, Cundinamarca, Antioquia, Sucre, Cesar y Córdoba.

 Para el Plan Nacional de Nutrición y Alimentación, empréstito de 150 millones de dóIares con el BID, el BIRF y la Agencia Internacional de Desarrollo (AlD). Destinación: producción alimentos de alto poder nutritivo, asistencia técnica, silos y mejoras de comercialización, caminos, electrificación, saneamiento ambiental, escuelas, puestos de salud, investigaciones y mejoras de variedades agrícolas.

 Para el Fondo Financiero Agropecuario, 80 millones de dólares con el BID y el BIRF. Objetivo: ganadería y cultivos comerciales.

 Para el Plan Cerros, conocido también con el nombre de la Avenida de los Cerros, 44 millones de dólares. Prestamista: el BID; destinatario: la ciudad de Bogotá.

 Préstamos especiales de la AlD por 39.9 millones de dólares. Propósitos: carreteras de pico y pala, financiación producción textos escolares, programa SENA-ACPO, programas ciencia y tecnología, programa ICA, nutrición, catastro, investigación pesca, apoyo financiero a cooperativas.

El BID concedió además empréstitos para los siguientes proyectos: Plan de Desarrollo de Buenaventura, US$ 20 millones; control de erosión, Corporación de Defensa de Manizales, Salamina y Aranzazu un total de US$ 10 millones; reforestación INDERENA, US$ 22 millones; acueductos y alcantarillados, ciudades pequeñas, US$ 20 millones.

 El BID concedió también préstamos por 27 millones de dólares para la colonización del Caquetá y por 21 millones de dólares para el desarrollo agrícola del Departamento de Córdoba.

 El alcalde de Bogotá obtuvo del BID un millón de dólares como financiación para un estudio del transporte colectivo de la capital.

 En trámite quedaron préstamos pendientes para los trabajos de regularización de las aguas de los ríos Magdalena y Cauca y construcción de la represa de Salvajina, en el departamento del Valle; para diversas obras en ciudades como Sincelejo, Quibdó, Santa Marta y Tumaco y para programas especiales del Plan Vial.

 Finalmente, la elevada misión consiguió «ayuda» en recursos y equipos para los cuerpos represivos. Objetivo declarado: «ponernos en condiciones de luchar contra las mafias»7.

Este fue un resumen del financiamiento externo, cuyos guarismos divulgó profusamente la gran prensa con motivo de la visita presidencial. Podrá no ser muy exacto, no obstante basta para formar una noción aproximada de cómo todas las actividades esenciales del país se encuentran en última instancia determinadas por la influencia avasalladora del capital financiero norteamericano. Sin ocuparnos de otras herramientas de dominación y explotación como la inversión directa en la banca y la industria, la extracción de materias primas básicas y el control del comercio internacional, la relación anterior de préstamos demuestra hasta qué extremos ha llegado la dependencia de la economía colombiana de los dictados del imperialismo norteamericano. En Colombia el gobierno requiere de empréstitos extranjeros para abrir un hueco y, para cerrarlo, también recurre al endeudamiento externo. En tales condiciones la industrialización del país continuará estancada, los productores nacionales medianos y pequeños caerán sin remedio en la quiebra, los campesinos vivirán en permanente ruina, el desempleo crecerá progresivamente en campos y ciudades, el hambre y la miseria asolará a las grandes masas populares y la sociedad entera se debatirá en una permanente crisis. La nación apenas si alcanza a soportar la pesada cobranza, las gabelas y la despiadada explotación. Todo por el enriquecimiento de los potentados imperialistas y del grupillo de antipatriotas que le sirven de sostén.

Y para escarnio de la paciencia de los colombianos, el presidente López expresó a su regreso a Bogotá: «Cómo me siento de orgulloso de haber reducido la dependencia económica entre nuestros países, sin perjuicio de estrechar las relaciones internacionales»8.

5. La promesa antipatriótica presidencial

Caído el telón y acabada la función de la gira por Estados Unidos, quienes presenciaron este deprimente espectáculo, pudieron observar perplejos en qué forma el gobierno lopista, sin tapujos y después de año y medio de vigencia del «centro-izquierda», a manera de salida a las gravísimas dificultades, le presenta al país la negra perspectiva de ahondar la subordinación y el sometimiento al imperialismo norteamericano. Absolutamente todos los programas del régimen, sus intentos farisaicos para mejorar la «calidad de la vida», como dicen los tratadistas yanquis, sus denominados planes de desarrollo rural y de nutrición, sus proyectos de obras públicas y sus cacareadas estrategias de «contenido social», están definidas por los préstamos, las inversiones, o por cualquier otro «favor» de los monopolios imperialistas. La transformación más audaz, la tan llevada y traída reforma tributaria, a la postre no fue más que un escandaloso aumento del impuesto al consumo de las masas trabajadoras, con el cual se adecuaron las finanzas del Estado para atender el progresivo endeudamiento y los demás compromisos con los capitalistas internacionales.

No estaban muy desencaminadas las agencias noticiosas imperialistas al difundir la peculiar especie de que Colombia actualmente «es el país latinoamericano con mejores condiciones para formar un puente entre Estados Unidos y el Tercer Mundo» y «desempeñar un papel decisivo como fuerza moderadora en América Latina». Eso es una ferviente aspiración del imperialismo norteamericano. Que la vocería de los países neocoloniales en creciente ebullición revolucionaria recayera en un gobierno de fachada democrática, constituido de acuerdo al proceso electoral oligárquico tradicional, con ínfulas de «izquierdismo» y «tolerancia», legalista y dispuesto a ceder a los caprichos de los conquistadores contemporáneos, desde desollar a la nación hasta bañarla en sangre. Un régimen títere «constitucional» para ponerlo de modelo de un Continente anonadado por las dictaduras militares y desarticulado por las convulsiones sociales. Y López Michelsen se apresuró a manifestar a Gerald Ford su predisposición a aceptar el histriónico encargo. «En la débil medida de nuestras fuerzas, señor Presidente -le prometió- estamos dispuestos a acompañar a los Estados Unidos, dentro de nuestra amistad tradicional, a propiciar el cambio, a admitir las realidades, a reconocer derechos, a la par que asumir responsabilidades, conservando lo que sea digno de conservar y reconociendo la obsolescencia de lo que debe ser sustituido»9.

¡Ay de las naciones sojuzgadas que dejan en manos de los colonizadores su propio porvenir! La «amistad tradicional» a los tiburones del capitalismo imperialista se paga con la pérdida de bienes, vida y honra, para usar la antiquísima expresión repetida a menudo por las clases dominantes colombianas. Los problemas ancestrales de Colombia, agudizados al máximo en los campos económico, político y social, tienen como causa primera la explotación y dominación imperialista norteamericana. Un país que no trabaja para el bienestar de sus hijos sino para el enriquecimiento de una potencia extranjera, esta condenado a la bancarrota en todos los órdenes. Y cuando el presidente de aquel país ofrece familiarmente al mandatario de esta potencia que lo acompañará a «propiciar el cambio», no pronuncia sólo un cumplido diplomático de intrascendente consecuencia. Está comprometiendo el futuro de la patria y traicionando a sus conciudadanos. El cambio que propicie Estados Unidos, las realidades que pueda admitir, los derechos que se digne reconocer, las responsabilidades que decida asumir, las cosas que proponga conservar y las que acepte sustituir, no son más que las modificaciones requeridas para incrementar el saqueo de sus neocolonias, a tono con las nuevas situaciones que se vayan presentando. El imperialismo, por ejemplo, no reclama ya de las repúblicas que se mueven en su órbita, la entrega tanto de concesiones de explotación, pasadas de moda, como la buena marcha del sistema de asociación, por medio del cual el inversionista extranjero aparentemente comparte por igual los mismos derechos y obligaciones que el capital nacional, mas con el resultado de que se lleva la ganancia fundamental con un mínimo de riesgos económicos y políticos. Estas son expresiones típicas del neocolonialismo, a las que se ajustan maravillosamente fenómenos como el de la integración latinoamericana, para mencionarlo de pasada. El Pacto Andino lo han inspirado y manejado entre bambalinas los consorcios internacionales, aunque los gobiernos de la subregión aparezcan en el tinglado actuando. El fruto de toda aquella pantomina seudonacionalista, hoy reconocido hasta por la misma burguesía colombiana, ha sido el de que las grandes empresas imperialistas pueden invertir en cualquiera de los países del área, dentro de las mayores seguridades y gozar de un mercado ampliado con mínimas trabas arancelarias. Son los cambios que patrocina el imperialismo. Los compromisos del amo norteamericano con sus satélites. La alianza del jinete y el caballo.

Muy confundidos, por el contrario, han estado en Colombia aquellos que fomentan en una u otra forma la ilusión de que el «mandato claro» y su mayordomo representan una tendencia progresista en el conjunto de los últimos gobiernos colombianos. Acontecimientos como el viaje a los Estados Unidos conducirán a las personas honestamente equivocadas sobre la naturaleza del actual gobierno a reconocer su error, si analizan con ánimo desprevenido y patriótico estos episodios. La revolución saludará fervorosamente el consenso y la unidad de todas las fuerzas políticas en torno al convencimiento consecuente de que el régimen lopista en la práctica no ha sido más que la prolongación de los cuatrienios del Frente Nacional. Con todas sus virtudes y defectos. Y ciertamente el historiador científico del mañana encontrará que López Segundo no se dejó opacar por sus predecesores. Yancófilo fue como Mister Alberto Lleras, folclórico como Guillermo León, transformador como el otro Lleras y pacificador como Pastrana.

T. R. 17, Noviembre de 1975


Notas
1 .Cables de la AFP y de la UPI. «El Tiempo», septiembre 21 y 27 de 1975.
2. «El Tiempo», septiembre 26 de 1975.
3. «El Tiempo», septiembre 27 de 1975.
4. «El Tiempo», octubre 8 de 1975.
5. «El Tiempo», septiembre 22 de 1975.
6. Informe citado.
7. Idem.
8. «El Tiempo», octubre lo. de 1975.
9. Discurso citado.

SOLIDARIDAD CON PALESTINA

Vigorosa demostración de respaldo a la lucha antiimperilista de su pueblo

Han transcurrido 27 años desde mayo de 1948 cuando, en connivencia con los imperialistas norteamericanos e ingleses, los sionistas desalojaron brutalmente al pueblo palestino de su territorio nacional. Estos años de dificultades y sacrificios han visto crecer y desarrollarse la lucha del pueblo palestino y otros pueblos árabes por la recuperación de los territorios usurpados y la restauración de los derechos nacionales palestinos y en el plan internacional, han visto proliferar la solidaridad y el apoyo para con su causa.

En el teatro Atenas de Bogotá se realizó el 22 de mayo pasado una multitudinaria concentración de respaldo a la lucha palestina. Unas tres mil personas colmaron el teatro entre estudiantes, personalidades democráticas y trabajadores de diversos frentes de la producción así como numerosos palestinos y otros árabes radicados en nuestro país.

El acto fue una muestra del apoyo que dan las fuerzas revolucionarias y el pueblo de Colombia a esta lucha anticionista y antiimperialista. Detrás de la tribuna había una gran pancarta con la leyenda: “Viva la heróica lucha del pueblo palestino”. Todo el recinto estaba engalanado con las banderas de las organizaciones participantes y grandes consignas tales como “Los pueblos árabes triunfarán; el imperialismo fracasará” y “Estamos con la lucha del pueblo palestino”. El orador central fue el Dr. Eduardo Kronfly prestigioso abogado y catedrático universitario, ampliamente conocido por sus posiciones democráticas y antiimperialistas. Hablaron también representantes de diversas organizaciones: Gilberto Zapata Isaza por el MAC, Carlos Romero por el PCC, Ramiro López por la Unión R.S., Francisco Sandoval por la CSTC y Daniel Paternina por el MOIR.

El discurso del Dr Kronfly fue una vigorosa alocución antiimperilista y patriótica en la cual señaló como signo de nuestro siglo la emancipación de las naciones oprimidas de Asia, Africa y América Latina y la derrota de las fuerzas del imperialismo ante el embate de los pueblos del mundo. En esta gran corriente histórica enmarcó la victoria de los ocho millones de argelinos sobre las tropas colonialistas francesas respaldadas por la OTAN, el poderío del pueblo cubano que humilló a EE.UU., el heroísmo con que Laos, Camboya y Viet Nam pisotearon a los bandidos del colonialismo occidental. Indicó que este mismo signo prevalece sobre el indoblegable batallar del pueblo palestino al que no han podido abatir la fuerza del dinero ni la fuerza de las armas ni la coalición de los poderosos. Dijo que su lucha es un apoyo y un estímulo a las luchas de los demás pueblos del mundo y destacó que su blanco es el colonialismo sionista y de ninguna manera el pueblo judío. El Dr Kronfly concluyó con estas palabras: “Nosotros, colombianos solidarios con esta causa, erguidos y henchidos también de entusiasmo, coreamos con emoción: ¡Viva la lucha del pueblo palestino!”.

Carlos Romero, dirigente nacional del PCC, expresó en su discurso la solidaridad de su partido con la lucha del pueblo palestino y demás pueblos árabes. Se refirió a la identidad de la causa de las fuerzas progresistas de Palestina y demás pueblos árabes con la causa de los obreros, campesinos y todo el pueblo colombiano. Condenó la intervención del imperialismo de Estados Unidos en el Medio Orientey señaló que este imperialismo será expulsado definitivamente de “donde quiera que intente sembrar sus garras destructoras”.

El dirigente del MAC y representante a la Cámara por la UNO, Gilberto Zapata Isaza, exaltó la lucha de las fuerzas revolucionarias palestinas. Hizo una exposición de la solidaridad mundial con Palestina y remarcó la importancia de la solidaridad entre los pueblos del mundo en sus diversas luchas revolucionarias, particularmente entre los pueblos palestino y latinoamericanos. El compañero Zapata condenó la agresión sionista e imperialista y llamó a los asistentes a redoblar la solidaridad, la amistad y el apoyo mutuo entre el pueblo colombiano y los diversos pueblos árabes.

Cerraron el acto las intervenciones de Ramiro López por la Unión R.S., y de Francisco Sandoval por la CSTC. Ambos oradores hicieron mención a diversos problemas generales y específicos que aquejan a las masas colombianas así como también expresaron solidaridad y apoyo a las luchas del pueblo palestino y los otros pueblos árabes.

Al declararse finalizada la concentración, los asistentes dieron una prolongada salva de aplausos y de vivas a la lucha del heróico pueblo palestino y unieron sus voces para entonar La Internacional.

INTERVENCIÓN DE DANIEL PATERNINA: LOS PUEBLOS ÁRABES VENCERÁN

Compañeros palestinos y demás compañeros árabes residentes en Colombia:

Compañeros y amigos:

Desde cuando los imperialistas montaron por la fuerza el llamado Estado de Israel en territorio de Palestina, no hay paz en el Medio Oriente. Desde entonces, los sionistas israelíes y sus amos imperialistas se han propuesto inutilmente obligar, por medio de la amenaza y la agresión armada, al pueblo palestino y a los demás pueblos árabes, a que reconozcan la existencia de dicho estado como legal y legítima. Siguiendo esta política de bandidos, han desencadenado guerras de conquista y ocupado territorios de Egipto, Jordania y Siria.

Israel es el producto de la agresión imperialista y es más bien una base militar del imperialismo yanqui para ejercer la agresión contra los pueblos árabes. Israel no podría existir sin el sustento económico y militar desde el exterior, por los imperialistas.

Los sionistas israelíes han desterrado al pueblo palestino de su propio territorio, habitado por sus antepasados desde la antigüedad; llegaron como usurpadores y se mantienen allí aplicando una bárbara represión sobre la población árabe.

El pueblo palestino y los demás pueblos árabes pertenecen al Tercer Mundo; ellos, como los demás pueblos asiáticos, africanos y latinoamericanos, sufren la intervención de los imperialistas en sus asuntos internos, el atropello a sus derechos nacionales y el saqueo de sus recursos naturales. Después de muchas décadas de dominio colonial y explotación por parte de los imperialistas ingleses y franceses, los imperialitas alemanes, italianos y estadinenses se lanzaron sobre los países árabes como lobos sobre la presa, para desalojar a los viejos colonialistas. Antes de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos entraron a disputarle a Inglaterra el control del petróleo del Medio Oriente y en el curso del conflicto, los imperialistas convirtieron el territorio árabe en campo de batalla, causándole grandes calamidades a los pueblos árabes. Como resultado de esta guerra, el imperialismo norteamericano pasó a ocupar el primer lugar como explotador de los países árabes.

El nuevo colonialismo, practicado por los Estados Unidos después de la última conflagración mundial, ha cometido en corto tiempo muchas agresiones contra los pueblos árabes. Establecieron en el Mediterráneo, de manera ilegal y contra la voluntad de los países mediterráneos, la VI Flota Naval, destinada a ejercer la amenaza y el control sobre los países de la región. Los Estados Unidos se inmiscuyeron en el Medio Oriente a través del pacto militar de Bagdad y sometieron a su control militar a varios países árabes. Desembarcaron tropas en el Líbano en 1958, y han intervanido en Irak, Jordania y Egipto en varias ocasiones. Todas las guerras de agresión desatadas por Israel han sido patrocinadas y apertrechadas por los Estados Unidos.

Es larga la historia de las agresiones de los imperialistas contra los pueblos árabes y aún no ha cesado la intervención, el saqueo y la ocupación militar extranjeros en esa región. Pero el pueblo palestino y demás pueblos árabes, han empuñado las armas y combatido incesantemente a los sionistas e imperialistas. Mediante la guerra han creado una excelente situación revolucionaria en el Medio Oriente y han ganado simpatía y apoyo de todo el mundo.

No habrá paz en el Medio Oriente mientras los territorios árabes ocupados y los territorios y derechos nacionales de Palestina no sean recuperados.

Para llevar a cabo esta sagrada misión, el pueblo palestino ha creado varias organizaciones revolucionarias y está desarrollando la lucha armada en forma de guerrilla y en forma regular, tanto en los territorios ocupados como dentro de las fronteras de Israel. Los heroicos combatientes palestinos han demostrado valor y espíritu de sacrificio en la lucha. Siempre que fortalezcan su unidad y perseveren en la lucha armada, lograrán la victoria. Así ha sucedido en el pasado con las guerras revolucionarias de otros pueblos y recientemente, con la guerra de liberación nacional de Camboya y Viet Nam.

Este hecho merece destacarse. La victoria de Camboya y Viet Nam sobre la más poderosa potencia imperialista de la actualidad, gracias a una prolongada guerra popular, demuestra una vez más que una causa justa es invencible y gana amplio apoyo en todas partes. Esta victoria es también un brillante ejemplo de cómo un país pequeño, cuando se decide a levantarse en guerra popular, con una línea y dirección correctas como guía, puede rechazar la agresión y derrotar a una gran potencia imperialista.

Los acontecimientos mundiales son cada vez más favorables a los pueblos revolucionarios. El movimiento de liberación nacional de Asia, Africa y América Latina ha entrado en un nuevo auge. El imperialismo yanqui, enemigo número uno de los pueblos del mundo, está siendo rechazado en todas partes y ha caído en el desprestigio y el aislamiento internacionales; no cuenta más que con una odiada minoría de reaccionarios vende-patrias famosos por su corrupción y despotismo, como Van Thieu, Lon Nol y otros por el estilo; unos más desvergonzados que otros, pero en el fondo iguales. Pues allá como acá, han negociado con los intereses nacionales y pisoteado la dignidad de la patria. Allá como acá, han enrolado a los países a los bloques políticos y en los pactos militares del imperialismo, aceptando sus órdenes y practicando la división y el enfrentamiento con otros pueblos que son igualmente víctimas del imperialismo, que padecen los mismos males y defienden intereses que les son comunes.

Después de la guerra árabe-israelí de octubre de 1973, los países árabes utilizaron su petróleo, por primera vez, como arma en la lucha contra el sionismo y el imperialismo: suspendieron los suministros de petróleo a los países que apoyaban a Israel y elevaron su precio a un nivel equitativo, contrarrestando de esta manera la actitud de los monopolios extranjeros, que a la fuerza los habían mantenido excesivamente bajos desde la II Guerra Mundial. Esta justa medida puso en dificultades a los imperialistas y demostró que son muy vulnerables. Como resultado, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), encabezada por los países árabes, se fortaleció y aprestigió en todo el mundo y numerosos países del Tercer Mundo se sintieron estimulados y se decidieron por la lucha unificada para defender sus materias primas del saqueo imperialista; sólo en 1974 surgieron 7 organizaciones de países exportadores de materias primas. La ofensiva antiimperialista se ha extendido a otros frentes de lucha como el del derecho a las 200 millas de mar territorial y por un nuevo derecho del mar, que reemplace al viejo derecho colonialista del mar, impuesto por los imperialistas.

Los países del tercer Mundo han hecho aprobar en la ONU la “Declaración sobre la implantación de un nuevo orden económico internacional”, que golpea los privilegios de las potencias imperialistas. Estos países se están apoyando mutuamente y están fortaleciendo su unidad, cosa que desagrada mucho a los opresores imperialistas. Como resultado de esta situación, creada por la lucha y por los éxitos obtenidos por los pueblos revolucionarios del mundo, la justa causa del pueblo palestino y demás pueblos árabes ha ganado apoyo en todas las naciones. La prueba de que las cosas andan bien para los pueblos de Palestina y demás pueblos árabes, es que el año pasado una amplia mayoría de países invitaron a Yasser Arafat, dirigente de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), a hablar en la reunión de la Asamblea General de la ONU, en medio del entusiasmo general de las fuerzas progresistas y del pánico de los reaccionarios.

Una gran marejada anti-imperialista está recorriendo el mundo. Quienes estén contra esta tempestad popular, serán barridos al basurero de la historia. Esa es la suerte reservada a todos los reaccionarios.

El MOIR apoya firmemente la justa lucha del pueblo palestino y demás pueblos árabes contra el sionismo y el imperialismo y se opone a todas sus maniobras contra los intereses de estos pueblos. Apoya la lucha libertadora de los pueblos asiáticos, africanos y latinoamericanos. Apoya la lucha de las masas trabajadoras de los países imperialistas. Apoya la causa de los países no alineados y del Tercer Mundo. El MOIR condena el colonialismo, el racismo, el sionismo, el imperialismo y el hegemonismo, causa de todos los males de los pueblos.

Viva la guerra revolucionaria del pueblo palestino y demás pueblos árabes!
Viva la amistad revolucionaria del pueblo árabe y colombiano!
Viva la victoria de Camboya y Viet Nam!
Viva la revolución mundial!

LO DEL CARBÓN NO ES COMO LO PINTAN

Enrique Santos Calderón
La semana pasada una numerosa comisión oficial encabezada por los ministros de Minas y Desarrollo visitó la zona carbonífera de El Cerrejón, en el municipio guajiro de Barrancas. Por primera vez, altos funcionarios del Estado vieron de cerca los yacimientos de carbón más grandes del país -80 millones de toneladas de reservas probadas- y regresaron con el cuento de que “esta riqueza aún no ha sido entregada para su explotación a ninguna compañía extranjera”.

La advertencia de los ministros seguramente busca disipar la reacción que despertó en todo el país el aberrante acuerdo firmado por el IFI con la firma norteamericana Peabody, en septiembre de 1972, para la “exploración, desarrollo y explotación económica de los carbones de El Cerrejón”. Se trata, ahora, de crear la impresión de que sólo existe acuerdo para explorar los yacimientos y que la explotación propiamente dicha podrá ser contratada libremente por el gobierno colombiano en una fase posterior con cualquiera otra compañía en términos más favorables.

Esta nueva e impreovisada versión se esfuerza por tapar algo inocultable. La verdad es que, mientras no se derogue o suscriba otro, el único válido que existe es el ya mencionado con la Peabody. Además, la firma norteamericana ya ha invertido un millón de dólares en exploración. Y ninguna compañía del mundo, menos un pulpo internacional como la Peabody (filial de Kennecot Copper Corp.), va a desembolsar esta suma sin plenas garantías de seguir adelante con la explotación, que representa el verdadero negocio.

Debe ser por esto que los ministros recuerdan al final de sus declaraciones que, claro está, la Peabody es una empresa seria y que “esta prestigiosa firma tiene la primera opción” (“El Tiempo”, enero 26), Entonces, se preguntan muchos, para qué tanta cortina de humo verbal si todos sabemos quien acabará explotando estas minas.

La Peabody, en todo caso, no dejará escapar así no mas, un negocio tan redondo como el que consagra el polemizado acuerdo en cuestión. Sobre todo en momentos en que recursos energéticos como el carbón adquieren un extraordinario valor en todo el mundo. Y ya que el actual gobierno ha decidido seguir adelante con esta campaña en El Cerrejón, creando en su entorno falsas ilusiones nacionalistas, conviene recordar algunos de los aspectos más significativos y aún no modificados del acuerdo vigente.

La Peabody obtuvo la licitación tras un procedimiento rodeado de irregularidades, entre ellas la se que su apoderado en Colombia era miembro de la junta directiva del IFI, organismo encargado de concretar la negociación. El acuerdo firmado apresuradamente en ese entonces resultó tan contrario a los intereses del país que fue criticado por los mismos técnicos del IFI y el Departamento de Planeación elaboró un documento, urgiendo que se renegociara el contrato de El Cerrejón.

En el mencionado acuerdo, el Estado colombiano entrega a la compañía un 47 por ciento del depósito carbonífero sin recibir ninguna compensación por su descubrimiento, ni por el hecho de ser el propietario de esa riqueza. Pero sí le concede a la firma extranjera prebendas como el de un porcentaje por “asistencia técnica y asesoría en ventas” que puede llegar hasta el 40 por ciento de las utilidades brutas. Esto, con el antecedente de que el pliego de cargos presentado por el IFI especificaba claramente que el país no pagaría regalías por concepto de asistencia técnica, patentes, etc.

Cómo apareció esta asombrosa claúsula es apenas uno de los muchos lados oscuros de esta negociación, que ni ésta ni la anterior administración han querido aclarar. Se ha optado más bien por crear la impresión de que los perjuicios a la nación podrán subsanarse en la tercera fase del proyecto. Lo más probable es que en la etapa de la explotación, aparezca una tercera compañía, con un nombre y marco jurídico distintos, que no sería sino una filial de la Peabody. Esta es, por lo demás, una fórmula común dentro del modelo de “contratos de asociación” adoptado por el gobierno y donde la alianza de los pulpos internacionales con el capital estatal legitimiza la nueva forma del saqueo.

Tal vez con el ánimo de disimular aún más las dimensiones del atropello de El Cerrejón, se hace saber oficialmente que la zona adelaña a las 10 mil hectáreas ya adjudicadas, será entregada a Ecopetrol para su explotación. Pero no se especifica que Ecopetrol piensa entregárselas a su vez, al consorcio petrolero British Petroleum. Tampoco se informa que los yacimientos carboníferos de Santander los explotará otra compañía petrolera, la Cayman. Dos hechos que apenas confirman la avidez con que los consorcios petroleros, conscientes, ellos sí, de la creciente importancia del carbón como fuente de energía, se están apoderando de cuanto yacimiento de importancia aparezca en el horizonte.

Siguiendo con este mineral, cabe resaltar el anuncio del ministro de Minas, el miércoles, de que ha sido definitivamente cancelado el convenio con el Brasil para explotar conjuntamente el carbón de Cundinamarca por considerarlo “lesivo a los intereses nacionales”. Esto es incuestionable y debe aplaudirse. Pero doblemente lesivo a estos mismos intereses resulta el convenio con la Peabody en Cerrejón. Y lo es mucho más desde que la administración López expidió el célebre decreto de hidrocarburos, donde se extiende a la minería el concepto de “agotamiento”, que regía exclusivamente para el petróleo.

Esta regresiva modificación permite que también las empresas mineras puedan acogerse ahora a que “sus” reservas disminuyen gradualmente para pagar una suma cada vez menor de impuestos al Estado. Tanta generosidad busca estimular aún más -si cabe- a empresas como la Peabody o como la Hanna-Chevron, el consorcio norteamericano que explotará el níquel de Cerromatoso.

A esta última firma se le han otorgado también concesiones realmente abrumadoras, como la de permitir que su giro de utilidades sea calculado no sólo sobre el capital que la compañía aporte, sino también sobre los préstamos externos que se obtengan para financiar el proyecto. De esta manera, la Hanna-Chevron podrá repatriar hasta el 100 por ciento de ganancias y recuperar -según Planeación Nacional- “la inversión neta en uno o dos años”.

Los casos anteriores, todos muy concretos, sumados a otros como la entrega del gas natural de la Guajira a la Texas (libre giro al exterior de utilidades) o como los asombrosos privilegios que se otorgan al consorcio “Mineros Colombianos”, para que trafique con el oro, conforman un panorama desolador en lo que se refiere a la supuesta defensa de los recursos naturales anunciada en alguna ocasión por el gobierno.

No hay argumento sobre falta de capital nacional, o tecnología, o divisas, que justifique que riquezas como el petróleo y el carbón, el oro y el platino, el gas natural y el níquel sean arrancadas del país sin dejar más que la ilusión de una prosperidad pasajera. Este es el antidesarrollo por excelencia. Algunos responderán que estos recursos (fuente de divisas, mano de obra, “desarrollo”, etc) no pueden guardarse indefinidamente bajo tierra. Pero no se trata de eso, sino de ejercer una mínima capacidad de negociación cuando se decide ofrecerlos.

Para rematar, esta semana se divulgó la noticia de que también somos inmensamente ricos en uranio, materia prima de la energía nuclear.

Pero simultáneamente con los grandes titulares y los mapas de color indicando el sitio de los yacimientos, ya se insinúa el tremendo interés de diversas compañías extranjeras por sacar cuanto antes este mineral radioactivo de gran valor estratégico. Dados los antecedentes en este campo y la forma como se está preparando el terreno, el uranio parece destinado a seguir el camino que, desde tiempos inmemoriables, le ha trazado a las riquezas naturales la clase dirigente colombiana.

BUCARAMANGA DERROTA EL ESTADO DE SITIO

Durante diez días consecutivos la clase obrera y el pueblo de Bucaramanga batallaron sin cesar contra el alza del transporte, la escasez de gas y la represión oficial en una lucha que por su amplitud y heroísmo no tiene precedentes en los últimos años en las ciudades capitales del país.

A la cabeza de esta importante rebelión popular estuvo en todo momento el proletariado bumangués que logró movilizar al 95% de la ciudadanía en procura de sus reivindicaciones y derechos. Veamos cómo de desarrolló el conflicto.

PRIMEROS ENFRENTAMIENTOS

El 28 de octubre el INTRA decretó para Bucaramanga una sorpresiva alza del 100% en las tarifas del transporte urbano y recortó notablemente las rutas de buses en detrimento de los habitantes de los barrios populares de esa ciudad. Tal fue la chispa que encendió la justificada indignación popular. A partir de ese momento diversos sectores de la ciudadanía comenzaron a manifestar pública y masivamente su rechazo a tan arbitrarias medidas. Varias organizaciones sindicales y estudiantiles convocaron mítines en los lugares céntricos de la ciudad con el fin de preparar lo que más tarde sería un movimiento cívico de gran envergadura. Las fuerzas de policía reprimieron brutalmente todo acto público de protesta y procedieron a detener numerosas personas.

LA PRIMERA VÍCTIMA

El día 30 se llevó a cabo una gigantesca manifestación popular organizada por un considerable número de organizaciones obreras y por la Asociación Universitaria de Santander (AUDESA) y que conto con un amplio respaldo de las gentes sencillas de Bucaramanga. A los manifestantes , el gobierno enfrentó varias columnas del ejército que procedieron a disolver la marcha con tiros de fusil. El joven estudiante de secundaria Jorge Eliécer Ariza cayó mortalmente herido por un disparo a quemarropa. Junto con él fueron heridos a bala seis estudiantes más y un obrero. El número de detenidos pasó del medio centenar. Horas más tarde el alcalde decreto el toque de queda y ordenó la militarización total de la ciudad.

Al día siguiente miles de trabajadores, estudiantes y amas de casa se volcaron a las calles a construir barricadas para enfrentar los ataques del ejército y la policía. En todos los barrios populares comenzaron a formarse comités cívicos que se constituyeron en los organismos de dirección del movimiento.

En las horas de la madrugada del sábado 1° de noviembre falleció el estudiante Jorge Eliécer Ariza. Su entierro fue una extraordinaria demostración de solidaridad combativa. Asistieron más de 15.000 personas que posteriormente realizaron mítines en el centro de la ciudad. De nuevo se sucedieron los disparos del ejército y las detenciones. Durante esta jornada de lucha fueron arrestados catorce obreros del sindicato metalmecánico de Santander.

ORGANIZACIÓN, PROGRAMA DE LUCHA Y CABILDO ABIERTO

El 3 de noviembre las calles de Bucaramanga amanecieron totalmente bloqueadas por miles de amas de casa que construían barricadas con cilindros de gas.
La distribución del gas propano había sido fuertemente restringuida causando enormes perjuicios a numerosísimas familias de escasos recursos. Ese mismo día se conformó un organismo central para la dirección del movimiento integrado por representantes de los comités cívicos, de la Federación Santandereana de Trabajadores (FESTRA), de la Unión de Trabajadores de Santander (UTRASAN), de los trabajadores bancarios, del magisterio y de AUDESA. El programa de lucha planteado por este comité contemplaba los siguientes puntos: rebaja de las tarifas de los buses urbanos, eliminación del nuevo sistema de rutas, arreglo de las vías públicas, suministro adecuado de gas propano, libertad de todos los detenidos y suspensión del toque de queda y de la militarización de la ciudad. Se decidió también convocar un cabildo abierto para discutir los diferentes problemas del momento. Esa noche fue disulta por la tropa una multitudinaria concentración que se desarrollaba en el Parque García Rovira y que esperaba la realización del cabildo abierto. El concejal del MOIR, Gildardo Jiménez, fue detenido con otros dirigentes del movimiento entre los que figuraban Tiberio Trespalacios, presidente nacional de ACEINEM, Gerardo Ardila, presidente de la Asociación de Profesores de Secundaria, Carlos Duarte, obrero metalúrgico y 20 personas más.

EL PARO CÍVICO

Para los días 4 y 5 de noviembre las organizaciones populares convocaron a un paro cívico que contó con la particiapación combativa de toda la ciudadanía y decenas de organizaciones gremiales. Las fábricas y el comercio quedaron completamente paralizados y las vías de acceso a la ciudad fueron bloqueadas por las gentes. El pueblo bumangués resistió valientemente los infructuosos intentos de la policía y el ejército por detener la oleada de rebeldía popular. Fueron heridos a tiros o con bombas de gases lacrimógenos trece personas, varias de ellas de gravedad. Los detenidos sumaron más de 100 y se anunciaron consejos verbales de guerra contra nueve de ellos. En los municipios cercanos a Bucaramanga como Piedecuesta y Floridablanca estudiantes y trabajadores realizaron manifestaciones de apoyo y solidaridad con el pueblo de la ciudad vecina.

La insurrección de Bucaramanga muestra dos cuestiones importantes al pueblo colombiano. En primer lugar, quedó al desnudo la catadura sanguinaria y profundamente reaccionaria del gobierno de López Michelsen. En segundo lugar, quedó plenamente demostrado que el pueblo es capaz de derrotar con su lucha cualquier medida represiva, empezando por el Estado de Sitio.

EDITORIAL: A MANERA DE EXPLICACIÓN

En esta edición de nuestro periódico hacemos una recopilación de documentos relacionados con los logros y problemas de la Unión Nacional de Oposición. En total son ocho los materiales escogidos y están publicados en las primeras cinco páginas. Irán distinguidos por su correspondiente número. Muchos de ellos tienen ya, por decirlo así, un carácter histórico, pero conservan su actualidad ante el desenvolvimiento posterior de las contradicciones de la UNO. Consideramos que serán de suma utilidad para los interesados en captar de qué lado se encuentra la razón en la punzante controversia ideológica y política que, alrededor de estos asuntos, se ha desencadecado entre el MOIR y el Partido Comunista.

En primer término encontraremos el comunicado de prensa emitido por el Comité Ejecutivo Central del MOIR en el que se descubre la maniobra del Partido Comunista, de lanzar listas propias bajo el paraguas del nombre de la UNO, sin presentar una efectiva solución de continuidad a la grave crisis por la que atraviesa este frente y tratando de demostrar en forma artificiosa que allí las cosas siguen avanzando viento en popa, como en la pasada campaña electoral.

Podremos igualmente analizar el discurso del Secretario General del MOIR, compañero Francisco Mosquera, pronunciado en la Convención de Julio de 1974, en el cual se llama la atención, desde antes de la posesión de López Michelsen, que el nuevo gobierno de esencia “frentenacionalista”, como fiel continuador de los regímenes prm co-imperialistas liberal-conservadores, no sólo acogotaría aún más económicamente al pueblo colombiano, sino que lo reprimiría violentamente, recurriendo a todas las armas institucionales del Estado antipopular y antidemocrático. Hacemos hincapié en que en ese discurso a los convencionistas de la Unión Nacional de Oposición, el compañero Mosquera condena la táctica moldeada por el oportunismo de apoyar “lo bueno” y combatir “lo malo” del futuro gobierno de López y destaca que, no obstante los triunfos obtenidos, el porvenir de la revolución colombiana en general y de la UNO en particular depende de “persistir en una línea correcta”.

Hallaremos también los dos documentos más importantes aprobados por la Convención de la UNO de julio de 1974, la resolución política y las normas de funcionamiento interno, cuyos aspectos principales podemos resumir en: fijar una orientación clara de lucha revolucionaria contra el gobierno que se inauguraría el siguiente 7 de agosto, por una parte, y, por la otra, consignar el acuerdo de que la UNO se regiría por los principios organizativos de democracia, respeto recíproco y decisiones unánimes.

Tendremos oportunidad de repasar la proposición presentada por el MOIR a los comandos de la UNO a todo nivel, con ocasión de los primeros coqueteos con el nuevo gobierno por parte de algunos dirigentes de ésta, especialmente de miembros del Movimiento Amplio Colombiano, y por la cual se exige el cumplimiento de los compromisos contraídos y se defiende el criterio revolucionario de que los elegidos a las corporaciones públicas deben responder ante sus electores. Así mismo se reproduce la declaración del Comando Nacional de la Unión Nacional de Oposición, de diciembre de 1974, en donde se recuerda, frente a las graves violaciones y desviaciones antedichas, que “la vocería de la UNO reposa en su Comando Nacional” y no en un grupo de personas ni en ninguno de los partidos aliados por aparte.

Finalmente, en esta recopilación insertamos un artículo enviado por la dirección del MAC a diversos órganos de prensa hablada y escrita, a mediados del presente año, aclarando sus puntos de vista concernientes a dos cuestiones de vital trascendencia: el alcance de las contradicciones en el seno del ejército reaccionario y el contenido de la política lopista para la educación superior. Del MAC a su vez publicamos la notificación que le hiciera llegar a la dirección del MOIR, a principios de 1975, anunciando la determinación de expulsar de sus filas a Echeverri y compañía.

Algunos de los materiales descritos ya han sido publicados, otros han estado inéditos. Sin embargo, todos contribuirán a esclarecer la justeza de la línea del MOIR en torno a la Unión Nacional de Oposición y que se sintetiza en el cumplimiento y aplicación consecuente de los acuerdos adquiridos.

COBARDE MATANZA EN YACOPÍ

Asesinados a sangre fría por tropas dependientes de la Brigada de Institutos Militares, cayeron el pasado mes de octubre en el municipio de Yacopí (Cundinamarca) los compañeros Diomedes Rayo, Nicolás Mahecha y Javier Baquero, vicepresidente del Concejo de Yacopí. Los tres eran reconocidos luchadores populares y militantes del Partido Comunista.

En la mañana del 17 de octubre, Diomedes Rayo cayó acribillado por el ejército cuando tropa _contraguerrillera_ irrumpió a balazos en un bazar organizado por la junta de acción comunal de la vereda de Varecaucho, en el que detuvieron a Baquero, Mahecha y otros seis campesinos y los condujeron al puesto militar de Llano Mateo. Sin permitir que se les llevara alimento, los mantuvieron allí hasta la media noche del sábado 18, cuando cortaron sorpresivamente el servicio de alumbrado, sacaron a empellones a los detenidos y los alejaron al trote del pueblo. Dos horas después se oyeron cinco detenoaciones en el Alto del Aguila. Al amanecer, los campesinos encontraron los cuerpos despeñados de Javier Baquero y Nicolás Mahecha, muertos por las balas del ejército. El desarrollo de este crimen muestra a las claras el carácter extremadamente cruel y sanguinario del régimen de Alfonso López Michelsen.

El triple asesinato de Yacopí responde a un plan fraguado desde comienzos del año en la Brigada de Institutos Militares. El diario «El Tiempo» transcribe el 4 de abril, apartes de un informe en el que el exgeneral Gabriel Puyana García, entonces comandante de la BIM, hipócritamente trata de encubrir con palabras sobre «programas sociales» el claro propósito del gobierno de sumir en un baño de sangre a la región de Yacopí. Utilizando el pretexto de «evitar una república independiente a 150 kilómetros de Bogotá». El gobierno ha ocupado militarmente la zona y premeditadamente ha perpetrado esta masacre tratando de atemorizar a las masas. Pero la lógica de los reaccionarios de crear disturbios fracasará una y otra vez. Este crimen no hará otra cosa que darle temple al pueblo de Yacopí y fortalecer su decisión de lucha. Los mártires de la revolución vivirán eternamente en el corazón del pueblo.

MANIOBRA DE CORTO VUELO

Para el próximo martes, 11 de noviembre, el Partido Comunista viene preparando un acto político en la Ciudad de Bogotá que tiene por objeto, según la propaganda desplegada, el lanzamiento de candidatos de dicha agrupación para los comicios del año entrante. El hecho no tiene nada de particular. Lo que nos mueve a comentarlo y aclararlo es que el Partido Comunista en forma habilidosa pero sin mayores consecuencias, le ha dado una presentación tal a su acto electoral como para dejar la confusa impresión de que éste fue convocado por la Unión Nacional de Oposición. El MOIR se ve obligado a desenredar el truco publicitario y a explicar brevemente, una vez más, la situación en que se halla la UNO como frente de organizaciones partidistas.

Unión Nacional de Oposición fue la denominación dada a la alianza constituída por el Movimiento Amplio Colombiano (MAC), el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y el Partido Comunista, y bajo la cual estas fuerzas coaligadas participaron en la lucha electoral de 1974 con la candidatura del senador Hernando Echeverri Mejía. Las normas orgánicas de democracia interna y los nueve puntos de la Plataforma Programática, aprobados y ratificados en sus dos últimas convenciones nacionales, acondicionaban a la UNO como un frente de combate de amplias perspectivas para la revolución colombiana. Sin embargo, luego del descollante éxito relativo alcanzado en las pasadas elecciones, cuando al rededor de 150.000 colombianos respaldaron con el voto sus postulados y tesis revolucionarios, y después de las primeras batallas conjuntas en las corporaciones públicas, la UNO encaró una serie de dificultades, debido al surgimiento en su seno de tendencias conciliacionistas con el nuevo gobierno del llamado “mandato claro”. La contradicción originada en estas desviaciones terminó por sumergir a la UNO en una gran crisis que empantanó su marcha y que tuvo como remate la triste adhesión al llerismo de tres de los cuatro parlamentarios del MAC, incluyendo al candidato presidencial, como lo difundió en su ocasión la prensa tradicional con destacados caracteres.

Ante esta circunstancia, el MOIR propuso un replanteamiento a fondo de la Unión Nacional de Oposición, orientado a resolver sus problemas de línea y de funcionamiento y que parta de la base fundamental de la aplicación a las condiciones políticas actuales del programa mínimo de nueve puntos refrendado en la Convención Nacional de septiembre de 1973, y del riguroso acatamiento de los principios organizativos acogidos en la Convención de julio de 1974. La proposición la hemos sustentado en reuniones varias con los antiguos aliados y últimamente en carta crítica abierta al Comité Ejecutivo del Partido Comunista. Hasta la presente no se conoce una respuesta al respecto por parte de la dirección de ese partido. Se ha limitado únicamente a condicionar cualquier entendimiento en la UNO a una salida favorable para sus intereses en la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC), que a su turno viene afrontando la desafiliación de federaciones y sindicatos de innegable peso y significación, a causa precisamente del desconocimiento de los acuerdos de la política de unidad sindical y de la violación de los procedimientos democráticos.

Ahora el Partido Comunista, queriendo ignorar la grave crisis de la UNO y sin importarle la responsabilidad política que lo obliga a dar una respuesta clara y positiva a las contradicciones planteadas, monta la maniobra de corto vuelo de lanzar sus propios candidatos en nombre de la Unión Nacional de Oposición. El MOIR reafirma diáfanamente su posición de que la UNO sólo será útil para la revolución colombiana y podría ampliarse con nuevos contingentes de combate, en la medida en que mantenga su estructura de frente y no se convierta en apéndice de ninguno de sus integrantes. Y para ello es indispensable que la UNO aplique una línea unitaria, que no puede ser otra que la lucha consecuente a favor de los intereses de las masas populares y en contra de la minoría oligárquica liberal-conservadora gobernante vendida al imperialismo norteamericano. El respeto a la democracia interna dentro del frente unido permitirá que esta línea política culmine imponiéndose, ganando cada día más y más defensores.

Los candidatos del Partido Comunista, lanzados en las condiciones descritas, por lo tanto, representan exclusivamente a ese partido y en ninguna manera a cualquier frente en el cual haya tenido históricamente arte y parte el MOIR.

MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR).
Comité Ejecutivo Central.
Bogotá, noviembre 8 de 1975.

LOS HORRORES DE LA PAZ BAJO EL «MANDATO DE HAMBRE»

A 15 meses de gobierno, nadie puece reprocharle a Alfonso López Michelsen haber fallado a su promesa de imponer un gobierno “fuerte”. Decenas de manifestantes y líderes populares han caído atravesados por los disparos oficiales, centenas de campesinos, obreros y gentes del pueblo han sido apaleadas, perseguidas y arrastradas a la cárcel y el país entero está sometido a la coyunda del Estado de Sitio y a la amenaza de los Consejos Verbales de Guerra.

En Colombia hay un polícia por cada 500 habitantes. Pero por cada 100.000 no existe ni siquiera ni una enfermera. López ya anunció que va a modificar esta proporción, para hacerla más aberrante. En Medellín dijo recientemente que habrá más policías, que el pie de fuerza represivo se agigantará y vaticinó que caerían lluvias de plomo donde quiera que las gentes osen desafiar sus medidas. Con mayor desfachatez, su ministro de gobierno Cornelio Reyes proclamó la novísima enseña del régimen: “cárceles o cementerios” para los que se rebelen!

A 13 días de su posesión, López ordení el toque de queda en todo Córdoba para apuntalar al burgomaestre de Cereté cercado por la ira popular que protestaba por el asesinato del estudiante Rosmiro Burgos Polo a manos de un carabinero. Ya desde el 7 de agosto de 1974, en epílogo al nefasto gobierno de Pastrana y en prólogo a los vigorosos combates populares que han arreciado contra López, 3.000 obreros de Celanese tenían paralizadas tres factorías, elpueblo de Itagüi estaba en pie de lucha contra los reajustes del transporte y 21 hombres, 20 mujeres y 35 niños, se aferraban a la tierra invadida en Caiminito, Sucre, defendiéndose del cerco policial y terreteniente.

Desde entonces ha sido cruento el itinerario del mandato lopista. Bastará repasar este resumen de lo sucedido, en el cual desafortunadamente, por falta de información precisa y espacio, no lo está todo, para comprender hasta qué extremos de intimidación y terror ha llegado el gobierno, y hasta dónde le ha sabido responder, con decisión y coraje, el pueblo colombiano.

SE DESATA LA FURIA POPULAR

Enardecido, el pueblo costeño se rebeló a lo largo y ancho de un cordón de más de medio centenar de municipios y corregimientos, desde Urabá hasta La Guajira. Caminos y carreteras fueron bloqueados, oficinas de tesorería y recaudos incendiadas, abiertas las cárceles, tomadas las gobernaciones y enterrados los muertos en funerales que se convirtieron en iracundas manifestaciones que marcharon a esar de las nubes de gases lacrimógenos. Balas del gobierno mataron el 21 de octubre del año pasado, en Rioacha, al estudiante Edison Luque, que apoyaba a los campesinos invasores de Mingüeo. En Popayán, el adolescente Wilfredo Muñoz es derribado y muere con el cráneo aplastado a culatazos por participar en una concentración pacífica. En noviembre un número indeterminado de manifestantes es masacrado en Cali, cuando la ciudadanía se rebeló contra las alzas en el transporte, y varios de los cadáveres desaparecen en manos de la policía. Cinco colonos mueren abaleados por la fuerza pública el 13 de diciembre en Puerto Asís. Toda la furia del pueblo se desata y los esbirros del régimen huyen despavoridos mientras qrden alcaldía, juzgados, tesorería y retenes.

Por esos mismos días López notificó su actitud ante tales crímenes: en menos de 10 minutos un Consejo Verbel de Guerra absolvió al agente que había asesinado al estudiante Darío Palma la víspera de elecciones.

Apresurado, Cornelio Reyes telegrafió a gobernadores y alcaldes: “ante ola creciente invasiones” “actuar de inmediato sumariamente sin trámites de enjuiciamiento”. Centenares de campesinos son confinados en las mazmorras. Ranchos y cultivos de los invasores son quemados y arrasados y su ropa salada y arrojada al campo para que la devore el ganado.

En los últios días de 1974, los habitentes de las colinas del suroriente bogotano bloquearon la vía hacia los Llanos con enormes rocas y troncos hasta que consiguieron que se atendieran sus reclamos. Cuando la convulsión popular amagó extenderse, todos los pueblos de la Sabana fueon militarizados. López no pudo hablar de nada bueno al terminar el año, acosado por el combativo repudio que afloró en toda Colombia.

1975 COMENZÓ COMO TERMINÓ EL 74

El nuevo año prolongó las batallas de las masas empobrecidas. Una vez más se agitaron los reclamos cívicos en la Costa, surgieron en el oriente de Antioquia, en Nariño, en la Sabana de Bogotá, en el Valle, en los Llanos. Tumaco estalló una mañana al descubrir las gentes que las prendas que pignoraron habían desaparecido de las prenderías y que, por lo tanto, ya no poseían nada más que su miseria. Jamundí, rechazó en las calles el encarecimiento de los servicios y el gobierno respondió asesinando al niño de 8 años Orlando Perdigón Bedoya, el 18 de febrero, el 17 de marzo, un hijo de uno de los miembros de la Defensa Civil de Popayán le voló la cabeza al carretillero Euclides Yangana, padre de siete hijos, para “pegarle un susto”. Tropas del Ejército abalearon en la Dorada una manifestación de solidaridad con invasores urbanos: mueren la maestra Ruth Vera de Pérez y el estudiante Luis Alfonso Llanos. El concejal del MOIR, Gustavo Vélez, es encarcelado y amenazado. En Cúcuta la policía desaloja el 29 de mayo a los vendedores ambulantes y un agente del F-2 le quita la vida al estudiante Reinaldo Monsalve Melo.

Escuadrones del ejército allanan hospitales en Bogotá y colegios y universidades en Cali, Medellín, Santa Marta, Tunja. Batallones de paracaidistas tienen que saltar sobre el aeropuerto de Tame y cargar a disparos y culatazos contra los llaneros que recusan la demagogia lopista. En Cali los guardianes de la lay arrijan desde un cuarto piso de la universidad del Valle a varios estudiantes. Aulas, laboratorios, museos y material docente son destruidos. 319 campesinos son encarcelados por asistir a una reunión de la ANUNC en Ovejas. Centenares más son detenidos y torturados en Cimitarra y otras regiones bajo la sospecha de simpatizar con las guerrillas.

El 28 de julio cae en Cali, acribillado por los disparos de más de 500 soldados, el compañero Pedro León Arboleda, Secretario Político del Partido Comunista (marxista-leninista) de Colombia y dirigente del Ejército Popular de Liberación. Su último grito, cercado por las llamas y el ejército: “Viva la revolución colombiana”.

A mediados de enero la ministra del trabajo, María Elena de Crovo, ilegaliza el paro nacional bancario, cancela la personería jurídica de ACEB y UNEB y manda a la cárcel a decenas de trabajadores, mientras otros son despedidos con su visto bueno. La “izquierdista” ministro, emulando con el señor Cornelio Reyes, cocina el llamado “plan de marzo”, patraña de subversión que sólo existió en su parolera cabeza, para enfrentarla, formando filas bajo las ramplonas banderas del macartismo, a la oleada de justos pliegos y peticiones de los obreros. El 21 de abril, infantes de marina ocuparon las instalaciones de Planta de Soda en Cartagena para impedir una huelga. En Tunja, la policía dispara el 20 de junio contra una movilización de apoyo a la lucha de los trabajadores de SOFASA, hiriendo al estudiante Carlos Y. Rubiano. En Medellín dirigentes sindicales son apresados y torturados por presuntas vinculaciones con las guerrillas. En Barranca son detenidos por organizar una manifestación dos directivos de la USO.

Con tanques en las calles y con el folclórico show de la Crovo, Cuevas y Mercado, el gobierno quiso impedir la celebración del 1° de mayo. Para su pesar, más de 100.000 obreros respondieron combativamente el llamado de los sindicatos avanzados y de las fuerzas de la izquierda, concentrándose en las plazas de las principales ciudades a condenar la demagogia lopista y a celebrar la histórica victoria de los pueblos de Indochina sobre el imperialismo yanqui.

VUELVE EL ESTADO DE SITIO

El 26 de junio pasado, López anunció la extensión del Estado de Sitio a todo el país -ya el mismo mes lo había firmado para el Valle, Antioquia y Atlántico- y la implantación de los Consejos Verbales de Guerra. Con toda la fuerza de su cinismo, López dijo que no se trataba de utilizarlo “como arma política para dirimir la controversia entre el gobierno y la oposición”, sino de emplearlo contra las “mafias”. Pero párrafos adelante, en el mismo discurso, López mencionó cierto tipo de manifestaciones que se vienen produciendo casi desde el comienzo del gobierno”. Por boca del mismo López fue obvio que el objeto de sus medidas de amedrentamiento es el pueblo, pues jamás a la mafia se le ocurrirá lanzarse a las calles a protagonizar manifestaciones contra el sistema en vez de usufructuar su descomposición y dedicarse al pillaje.

Pero no bastaron al actual compatrón del bipartidismo los manidos recursos del Estado de Sitio. El 7 de agosto último, al celebrar su primer año de gobierno, López, después de presidir un desfile que se tituló “Vuelven los caballos”, difundió su tristemente célebre decreta 1533. Ya no aludió a la coartada de “las mafias” y tajantemente habló de “actos subversivos del orden social”. Bravuconada del peor corte antidemocrático, el 1533 es el pretexto para encarcelar y condenar masivamente, sin indagatoria y sin defensas, aún por el más tímido asomo de insubordinación, una “leyenda o dibujo ultrajante”, como dice el texto de esta medida, o por desacatar el llamado a colaborar con los cancerberos de turno. Cómo será de reaccionaria esta disposición salida del puño de López que, en la oscura Corte Suprema de Justicia, siete magistrados se negaron a refrendarla por encontrarle “hondas afinidades y semejanzas” con la repudiable sombra del fascismo. Hasta los juristas nombrados para redactar un nuevo Código Penal, más refinado que el actual, renunciaron por considerar inútil su tarea ante la persistente hegemonía de la justicia penal militar.

A los pocos días de su expedición el 1533 fue la mejor disculpa para que el rector de un colegio de Bucaramanga mandara a encarcelar a sus “indisciplinados” alumnos. Ahora los reglamentos académicos se rigen por un decreto punitivo.

DE ACUSADOR A ACUSADO

Pero el 1533 se revirtió contra el gobierno y los juicios colectivos se tornaron actos beligerantes para desenmascararlo. El 1° de septiembre fueron detenidos en Pereira 40 manifestantes, entre ellos el concejal del MOIR, Luis Enrique Arango, el concejal del Partido Comunista Luis Castañeda. Conducidos a los estrados, de acusados pasaron a ser acusadores, desentrañando valientemente el saqueo y la corrupción oficialies, siendo luego liberados por la presión de las masas. Lo mismo ocurrió en Facatativá, en donde 14 personas y el concejal y diputado del MOIR, César Pardo fueron encarcelados bajo la acusación de “realizar una manifestación clandestina”. En Bogotá, los procesos contra un centenar de personas capturadas por participar en las movilizaciones del 11 y 27 de septiembre se volvieron mítines de denuncia. En estas fechas, miles de manifestantes rompieron las cadenas de soldados y policías para solidarizarse con el pueblo chileno y rechazar el Estado de Sitio. Entre los detenidos se encontraban militantes del Partido Comunista, del MAC, de la CSTC, de la URS, de la JUCO y de otras organizaciones que convocaron estos actos.

En Medellín, un Consejo Verbal de Guerra pretende juzgar a más de medio centenar de obreros, campesinos y de intelectuales, acusándolos de ser enlaces guerrilleros. El médico Francisco Lasprilla y varios detenidos deben ser liberados a falta de pruebas.

Decenas de ciudadanos son capturados y torturados por la presunción de que, por sus desafectos con el sistema, tienen algo que ver con la muerte del generalRincón Quiñónes. La residencia del intelectual Gerardo Molina es allanada con la mascarada de requisar cocaína.

En Neiva encarcelan a más de 30 personas, entre ellos al concejal del MOIR, Carlos Tovar, por efectuar una manifestación que contaba con el permiso del alcalde. En Urabá son encerrados más de 300 campesinos en los primeros días de noviembre por luchar por la tierra. En la misma zona son privados de la libertad los compañeros Alberto Arroyave y Carlos Gómez cuando hacían labor de propaganda de la UNO. El CRIC(Consejo Regional Indígena del Cauca) denuncia por esos días que en Coconuco han sido torturados 5 campesinos y encarcelados 40.

En Casanare, con la cooperación del DAS rural, los terratenientes siembran el terror y salen a “cazar” colonos en avioneta. El 15 de agosto pasado cae asesinado por agentes secretos, en Nunchía, el líder campesino Abedulio Viancha. En pore son eliminados también los campesinos José López y Raúl Chacón. El concejal del MOIR, José Daniel Rodríguez, es detenido y se le confina, bajo la amenaza de no responder por su vida, a permanecer en la zona urbana, con el fin de impedirle su labor de organizar independientemente a los campesinos. En esa misma población son arrestados el 5 de octubre 31 profesores, sin motivo alguno, entre ellos Luis A. Rodríguez, presidente del Sindicato de Educadores dek Casanare. Varios son torturados y estudiantes de la JUPA que protestan son expulsados.

DE NUEVO COMBATES EN LAS CALLES

Los alzamientos de los humildes se están generalizando, configurándose una vez más otro estremecimiento popular de fin de año. López, dirigiéndose el 16 de noviembre pasado, a la crema latifundista de la Sociedad Colombiana de Agricultores, se lamentó de “la precaria seguridad de que disfrutamos” y anunció el enganche de dos mil detectives, 4 mil policías y mil carceleros más. Con esto y con las andanadas de golpes que el gobierno desata cada vez que surge la protesta de las gentes, López no hace más que revelar su propia debilidad.

Ya en septiembre 800 soldados tuvieron que allanar la Universidad de Tunja para controlar la rebeldía estudiantil y en Riohacha, donde de nuevo los estudientes del Liceo Padilla abandonaron las aulas para ir a luchar en las calles, el ejército hirió a bala a uno de los jpovenes. El 21 de octubre fueron detenidos en Cali 12 manifestantes y heridos 20, cuando la policía cargó contra un desfile de educadores de secundaria. El mismo mes, el 9, agentes secretos fusilaron al exconcejal del Partido Comunista y dirigente campesino, Antoni Jiménez, en Apartadó. El 17 de octubre tres destacados dirigentes campesinos, militantes del Partido Comunista, Javier Baquero, Nicolás Mahecha y Diomedes Rayo, fueron asasinados por uniformados. Agentes secretos hirieron, en un acto de provocación, a un trabajador del periódico del Partido Comunista “Voz Proletaria”, y una bomba explotó en las oficinas de la revista “Alternativa”. Horas antes de partir hacia los Estados Unidos, López Michelsen había declarado en Barranquilla su respaldo a los deseos del ministro de la Defensa para amordazar la prensa que denunciara las corruptelas del régimen. En la primera semana de noviembre el gobierno asumió el control absoluto de los canales de comunicación y dejó pender la espada de la censura sobre la radio, ya aplicada, con sanciones y multas, a varios noticieros.

Al finalizar octubre, e proletariado y el pueblo bumangués se alzaron en una enconada y heróica batalla que hizo retroceder a las tropas hasta sus cuarteles. Toda Bucaramanga quedó paralizada y los obreros y estudiantes ocuparon las calles mientras las mujeres bloqueaban las carreteras con cilindros de gas, exigiendo el suministro adecuado del combustible. El “mandato claro” respondió, com siempre lo ha venido haciendo, con batallones, toque de queda, allanamientos, bombas, disparos y cárcel. El 30 el ejército disparó contra una marcha multitudinaria y cayó muerto el estudiantes Jorge Eliécer Ariza. 12 personas más fueron heridas y más de 500 detenidas, entre ellas los dirigentes del movimiento cívico. La lucha se agudizó y las autoridades tuvieron que derogar las disposiciones vilipendiadas por las masas.

En Santa Marta, Tuluá, Bogotá y otras ciudades, se generalizaron los paros de los conductores y varios edificios del gobierno fueron apedreados. En Tumaco desfilaron 15.000 estudiantes denunciando el abandono y la miseria. En El Banco la población retuvo las embarcaciones que navegaban por el río Magdalena para exigir solución a sus problemas.

Nuevos aires de solevantamiento recorren al país. En 15 meses López ha conocido la imposibilidad de acallar los requerimientos de los miles y miles que hacen ahora la historia por su propia cuenta. Desafiando crímenes y chantajes, las demostraciones populares contra la humillante subyugación no cesan de generarse y saltar a las calles y plazas. Nunca, ningún mandato, por “fuerte” que sea, podrá acabarlas.