MANIOBRA DE CORTO VUELO

Para el próximo martes, 11 de noviembre, el Partido Comunista viene preparando un acto político en la Ciudad de Bogotá que tiene por objeto, según la propaganda desplegada, el lanzamiento de candidatos de dicha agrupación para los comicios del año entrante. El hecho no tiene nada de particular. Lo que nos mueve a comentarlo y aclararlo es que el Partido Comunista en forma habilidosa pero sin mayores consecuencias, le ha dado una presentación tal a su acto electoral como para dejar la confusa impresión de que éste fue convocado por la Unión Nacional de Oposición. El MOIR se ve obligado a desenredar el truco publicitario y a explicar brevemente, una vez más, la situación en que se halla la UNO como frente de organizaciones partidistas.

Unión Nacional de Oposición fue la denominación dada a la alianza constituída por el Movimiento Amplio Colombiano (MAC), el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y el Partido Comunista, y bajo la cual estas fuerzas coaligadas participaron en la lucha electoral de 1974 con la candidatura del senador Hernando Echeverri Mejía. Las normas orgánicas de democracia interna y los nueve puntos de la Plataforma Programática, aprobados y ratificados en sus dos últimas convenciones nacionales, acondicionaban a la UNO como un frente de combate de amplias perspectivas para la revolución colombiana. Sin embargo, luego del descollante éxito relativo alcanzado en las pasadas elecciones, cuando al rededor de 150.000 colombianos respaldaron con el voto sus postulados y tesis revolucionarios, y después de las primeras batallas conjuntas en las corporaciones públicas, la UNO encaró una serie de dificultades, debido al surgimiento en su seno de tendencias conciliacionistas con el nuevo gobierno del llamado “mandato claro”. La contradicción originada en estas desviaciones terminó por sumergir a la UNO en una gran crisis que empantanó su marcha y que tuvo como remate la triste adhesión al llerismo de tres de los cuatro parlamentarios del MAC, incluyendo al candidato presidencial, como lo difundió en su ocasión la prensa tradicional con destacados caracteres.

Ante esta circunstancia, el MOIR propuso un replanteamiento a fondo de la Unión Nacional de Oposición, orientado a resolver sus problemas de línea y de funcionamiento y que parta de la base fundamental de la aplicación a las condiciones políticas actuales del programa mínimo de nueve puntos refrendado en la Convención Nacional de septiembre de 1973, y del riguroso acatamiento de los principios organizativos acogidos en la Convención de julio de 1974. La proposición la hemos sustentado en reuniones varias con los antiguos aliados y últimamente en carta crítica abierta al Comité Ejecutivo del Partido Comunista. Hasta la presente no se conoce una respuesta al respecto por parte de la dirección de ese partido. Se ha limitado únicamente a condicionar cualquier entendimiento en la UNO a una salida favorable para sus intereses en la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC), que a su turno viene afrontando la desafiliación de federaciones y sindicatos de innegable peso y significación, a causa precisamente del desconocimiento de los acuerdos de la política de unidad sindical y de la violación de los procedimientos democráticos.

Ahora el Partido Comunista, queriendo ignorar la grave crisis de la UNO y sin importarle la responsabilidad política que lo obliga a dar una respuesta clara y positiva a las contradicciones planteadas, monta la maniobra de corto vuelo de lanzar sus propios candidatos en nombre de la Unión Nacional de Oposición. El MOIR reafirma diáfanamente su posición de que la UNO sólo será útil para la revolución colombiana y podría ampliarse con nuevos contingentes de combate, en la medida en que mantenga su estructura de frente y no se convierta en apéndice de ninguno de sus integrantes. Y para ello es indispensable que la UNO aplique una línea unitaria, que no puede ser otra que la lucha consecuente a favor de los intereses de las masas populares y en contra de la minoría oligárquica liberal-conservadora gobernante vendida al imperialismo norteamericano. El respeto a la democracia interna dentro del frente unido permitirá que esta línea política culmine imponiéndose, ganando cada día más y más defensores.

Los candidatos del Partido Comunista, lanzados en las condiciones descritas, por lo tanto, representan exclusivamente a ese partido y en ninguna manera a cualquier frente en el cual haya tenido históricamente arte y parte el MOIR.

MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR).
Comité Ejecutivo Central.
Bogotá, noviembre 8 de 1975.

LOS HORRORES DE LA PAZ BAJO EL “MANDATO DE HAMBRE”

A 15 meses de gobierno, nadie puece reprocharle a Alfonso López Michelsen haber fallado a su promesa de imponer un gobierno “fuerte”. Decenas de manifestantes y líderes populares han caído atravesados por los disparos oficiales, centenas de campesinos, obreros y gentes del pueblo han sido apaleadas, perseguidas y arrastradas a la cárcel y el país entero está sometido a la coyunda del Estado de Sitio y a la amenaza de los Consejos Verbales de Guerra.

En Colombia hay un polícia por cada 500 habitantes. Pero por cada 100.000 no existe ni siquiera ni una enfermera. López ya anunció que va a modificar esta proporción, para hacerla más aberrante. En Medellín dijo recientemente que habrá más policías, que el pie de fuerza represivo se agigantará y vaticinó que caerían lluvias de plomo donde quiera que las gentes osen desafiar sus medidas. Con mayor desfachatez, su ministro de gobierno Cornelio Reyes proclamó la novísima enseña del régimen: “cárceles o cementerios” para los que se rebelen!

A 13 días de su posesión, López ordení el toque de queda en todo Córdoba para apuntalar al burgomaestre de Cereté cercado por la ira popular que protestaba por el asesinato del estudiante Rosmiro Burgos Polo a manos de un carabinero. Ya desde el 7 de agosto de 1974, en epílogo al nefasto gobierno de Pastrana y en prólogo a los vigorosos combates populares que han arreciado contra López, 3.000 obreros de Celanese tenían paralizadas tres factorías, elpueblo de Itagüi estaba en pie de lucha contra los reajustes del transporte y 21 hombres, 20 mujeres y 35 niños, se aferraban a la tierra invadida en Caiminito, Sucre, defendiéndose del cerco policial y terreteniente.

Desde entonces ha sido cruento el itinerario del mandato lopista. Bastará repasar este resumen de lo sucedido, en el cual desafortunadamente, por falta de información precisa y espacio, no lo está todo, para comprender hasta qué extremos de intimidación y terror ha llegado el gobierno, y hasta dónde le ha sabido responder, con decisión y coraje, el pueblo colombiano.

SE DESATA LA FURIA POPULAR

Enardecido, el pueblo costeño se rebeló a lo largo y ancho de un cordón de más de medio centenar de municipios y corregimientos, desde Urabá hasta La Guajira. Caminos y carreteras fueron bloqueados, oficinas de tesorería y recaudos incendiadas, abiertas las cárceles, tomadas las gobernaciones y enterrados los muertos en funerales que se convirtieron en iracundas manifestaciones que marcharon a esar de las nubes de gases lacrimógenos. Balas del gobierno mataron el 21 de octubre del año pasado, en Rioacha, al estudiante Edison Luque, que apoyaba a los campesinos invasores de Mingüeo. En Popayán, el adolescente Wilfredo Muñoz es derribado y muere con el cráneo aplastado a culatazos por participar en una concentración pacífica. En noviembre un número indeterminado de manifestantes es masacrado en Cali, cuando la ciudadanía se rebeló contra las alzas en el transporte, y varios de los cadáveres desaparecen en manos de la policía. Cinco colonos mueren abaleados por la fuerza pública el 13 de diciembre en Puerto Asís. Toda la furia del pueblo se desata y los esbirros del régimen huyen despavoridos mientras qrden alcaldía, juzgados, tesorería y retenes.

Por esos mismos días López notificó su actitud ante tales crímenes: en menos de 10 minutos un Consejo Verbel de Guerra absolvió al agente que había asesinado al estudiante Darío Palma la víspera de elecciones.

Apresurado, Cornelio Reyes telegrafió a gobernadores y alcaldes: “ante ola creciente invasiones” “actuar de inmediato sumariamente sin trámites de enjuiciamiento”. Centenares de campesinos son confinados en las mazmorras. Ranchos y cultivos de los invasores son quemados y arrasados y su ropa salada y arrojada al campo para que la devore el ganado.

En los últios días de 1974, los habitentes de las colinas del suroriente bogotano bloquearon la vía hacia los Llanos con enormes rocas y troncos hasta que consiguieron que se atendieran sus reclamos. Cuando la convulsión popular amagó extenderse, todos los pueblos de la Sabana fueon militarizados. López no pudo hablar de nada bueno al terminar el año, acosado por el combativo repudio que afloró en toda Colombia.

1975 COMENZÓ COMO TERMINÓ EL 74

El nuevo año prolongó las batallas de las masas empobrecidas. Una vez más se agitaron los reclamos cívicos en la Costa, surgieron en el oriente de Antioquia, en Nariño, en la Sabana de Bogotá, en el Valle, en los Llanos. Tumaco estalló una mañana al descubrir las gentes que las prendas que pignoraron habían desaparecido de las prenderías y que, por lo tanto, ya no poseían nada más que su miseria. Jamundí, rechazó en las calles el encarecimiento de los servicios y el gobierno respondió asesinando al niño de 8 años Orlando Perdigón Bedoya, el 18 de febrero, el 17 de marzo, un hijo de uno de los miembros de la Defensa Civil de Popayán le voló la cabeza al carretillero Euclides Yangana, padre de siete hijos, para “pegarle un susto”. Tropas del Ejército abalearon en la Dorada una manifestación de solidaridad con invasores urbanos: mueren la maestra Ruth Vera de Pérez y el estudiante Luis Alfonso Llanos. El concejal del MOIR, Gustavo Vélez, es encarcelado y amenazado. En Cúcuta la policía desaloja el 29 de mayo a los vendedores ambulantes y un agente del F-2 le quita la vida al estudiante Reinaldo Monsalve Melo.

Escuadrones del ejército allanan hospitales en Bogotá y colegios y universidades en Cali, Medellín, Santa Marta, Tunja. Batallones de paracaidistas tienen que saltar sobre el aeropuerto de Tame y cargar a disparos y culatazos contra los llaneros que recusan la demagogia lopista. En Cali los guardianes de la lay arrijan desde un cuarto piso de la universidad del Valle a varios estudiantes. Aulas, laboratorios, museos y material docente son destruidos. 319 campesinos son encarcelados por asistir a una reunión de la ANUNC en Ovejas. Centenares más son detenidos y torturados en Cimitarra y otras regiones bajo la sospecha de simpatizar con las guerrillas.

El 28 de julio cae en Cali, acribillado por los disparos de más de 500 soldados, el compañero Pedro León Arboleda, Secretario Político del Partido Comunista (marxista-leninista) de Colombia y dirigente del Ejército Popular de Liberación. Su último grito, cercado por las llamas y el ejército: “Viva la revolución colombiana”.

A mediados de enero la ministra del trabajo, María Elena de Crovo, ilegaliza el paro nacional bancario, cancela la personería jurídica de ACEB y UNEB y manda a la cárcel a decenas de trabajadores, mientras otros son despedidos con su visto bueno. La “izquierdista” ministro, emulando con el señor Cornelio Reyes, cocina el llamado “plan de marzo”, patraña de subversión que sólo existió en su parolera cabeza, para enfrentarla, formando filas bajo las ramplonas banderas del macartismo, a la oleada de justos pliegos y peticiones de los obreros. El 21 de abril, infantes de marina ocuparon las instalaciones de Planta de Soda en Cartagena para impedir una huelga. En Tunja, la policía dispara el 20 de junio contra una movilización de apoyo a la lucha de los trabajadores de SOFASA, hiriendo al estudiante Carlos Y. Rubiano. En Medellín dirigentes sindicales son apresados y torturados por presuntas vinculaciones con las guerrillas. En Barranca son detenidos por organizar una manifestación dos directivos de la USO.

Con tanques en las calles y con el folclórico show de la Crovo, Cuevas y Mercado, el gobierno quiso impedir la celebración del 1° de mayo. Para su pesar, más de 100.000 obreros respondieron combativamente el llamado de los sindicatos avanzados y de las fuerzas de la izquierda, concentrándose en las plazas de las principales ciudades a condenar la demagogia lopista y a celebrar la histórica victoria de los pueblos de Indochina sobre el imperialismo yanqui.

VUELVE EL ESTADO DE SITIO

El 26 de junio pasado, López anunció la extensión del Estado de Sitio a todo el país -ya el mismo mes lo había firmado para el Valle, Antioquia y Atlántico- y la implantación de los Consejos Verbales de Guerra. Con toda la fuerza de su cinismo, López dijo que no se trataba de utilizarlo “como arma política para dirimir la controversia entre el gobierno y la oposición”, sino de emplearlo contra las “mafias”. Pero párrafos adelante, en el mismo discurso, López mencionó cierto tipo de manifestaciones que se vienen produciendo casi desde el comienzo del gobierno”. Por boca del mismo López fue obvio que el objeto de sus medidas de amedrentamiento es el pueblo, pues jamás a la mafia se le ocurrirá lanzarse a las calles a protagonizar manifestaciones contra el sistema en vez de usufructuar su descomposición y dedicarse al pillaje.

Pero no bastaron al actual compatrón del bipartidismo los manidos recursos del Estado de Sitio. El 7 de agosto último, al celebrar su primer año de gobierno, López, después de presidir un desfile que se tituló “Vuelven los caballos”, difundió su tristemente célebre decreta 1533. Ya no aludió a la coartada de “las mafias” y tajantemente habló de “actos subversivos del orden social”. Bravuconada del peor corte antidemocrático, el 1533 es el pretexto para encarcelar y condenar masivamente, sin indagatoria y sin defensas, aún por el más tímido asomo de insubordinación, una “leyenda o dibujo ultrajante”, como dice el texto de esta medida, o por desacatar el llamado a colaborar con los cancerberos de turno. Cómo será de reaccionaria esta disposición salida del puño de López que, en la oscura Corte Suprema de Justicia, siete magistrados se negaron a refrendarla por encontrarle “hondas afinidades y semejanzas” con la repudiable sombra del fascismo. Hasta los juristas nombrados para redactar un nuevo Código Penal, más refinado que el actual, renunciaron por considerar inútil su tarea ante la persistente hegemonía de la justicia penal militar.

A los pocos días de su expedición el 1533 fue la mejor disculpa para que el rector de un colegio de Bucaramanga mandara a encarcelar a sus “indisciplinados” alumnos. Ahora los reglamentos académicos se rigen por un decreto punitivo.

DE ACUSADOR A ACUSADO

Pero el 1533 se revirtió contra el gobierno y los juicios colectivos se tornaron actos beligerantes para desenmascararlo. El 1° de septiembre fueron detenidos en Pereira 40 manifestantes, entre ellos el concejal del MOIR, Luis Enrique Arango, el concejal del Partido Comunista Luis Castañeda. Conducidos a los estrados, de acusados pasaron a ser acusadores, desentrañando valientemente el saqueo y la corrupción oficialies, siendo luego liberados por la presión de las masas. Lo mismo ocurrió en Facatativá, en donde 14 personas y el concejal y diputado del MOIR, César Pardo fueron encarcelados bajo la acusación de “realizar una manifestación clandestina”. En Bogotá, los procesos contra un centenar de personas capturadas por participar en las movilizaciones del 11 y 27 de septiembre se volvieron mítines de denuncia. En estas fechas, miles de manifestantes rompieron las cadenas de soldados y policías para solidarizarse con el pueblo chileno y rechazar el Estado de Sitio. Entre los detenidos se encontraban militantes del Partido Comunista, del MAC, de la CSTC, de la URS, de la JUCO y de otras organizaciones que convocaron estos actos.

En Medellín, un Consejo Verbal de Guerra pretende juzgar a más de medio centenar de obreros, campesinos y de intelectuales, acusándolos de ser enlaces guerrilleros. El médico Francisco Lasprilla y varios detenidos deben ser liberados a falta de pruebas.

Decenas de ciudadanos son capturados y torturados por la presunción de que, por sus desafectos con el sistema, tienen algo que ver con la muerte del generalRincón Quiñónes. La residencia del intelectual Gerardo Molina es allanada con la mascarada de requisar cocaína.

En Neiva encarcelan a más de 30 personas, entre ellos al concejal del MOIR, Carlos Tovar, por efectuar una manifestación que contaba con el permiso del alcalde. En Urabá son encerrados más de 300 campesinos en los primeros días de noviembre por luchar por la tierra. En la misma zona son privados de la libertad los compañeros Alberto Arroyave y Carlos Gómez cuando hacían labor de propaganda de la UNO. El CRIC(Consejo Regional Indígena del Cauca) denuncia por esos días que en Coconuco han sido torturados 5 campesinos y encarcelados 40.

En Casanare, con la cooperación del DAS rural, los terratenientes siembran el terror y salen a “cazar” colonos en avioneta. El 15 de agosto pasado cae asesinado por agentes secretos, en Nunchía, el líder campesino Abedulio Viancha. En pore son eliminados también los campesinos José López y Raúl Chacón. El concejal del MOIR, José Daniel Rodríguez, es detenido y se le confina, bajo la amenaza de no responder por su vida, a permanecer en la zona urbana, con el fin de impedirle su labor de organizar independientemente a los campesinos. En esa misma población son arrestados el 5 de octubre 31 profesores, sin motivo alguno, entre ellos Luis A. Rodríguez, presidente del Sindicato de Educadores dek Casanare. Varios son torturados y estudiantes de la JUPA que protestan son expulsados.

DE NUEVO COMBATES EN LAS CALLES

Los alzamientos de los humildes se están generalizando, configurándose una vez más otro estremecimiento popular de fin de año. López, dirigiéndose el 16 de noviembre pasado, a la crema latifundista de la Sociedad Colombiana de Agricultores, se lamentó de “la precaria seguridad de que disfrutamos” y anunció el enganche de dos mil detectives, 4 mil policías y mil carceleros más. Con esto y con las andanadas de golpes que el gobierno desata cada vez que surge la protesta de las gentes, López no hace más que revelar su propia debilidad.

Ya en septiembre 800 soldados tuvieron que allanar la Universidad de Tunja para controlar la rebeldía estudiantil y en Riohacha, donde de nuevo los estudientes del Liceo Padilla abandonaron las aulas para ir a luchar en las calles, el ejército hirió a bala a uno de los jpovenes. El 21 de octubre fueron detenidos en Cali 12 manifestantes y heridos 20, cuando la policía cargó contra un desfile de educadores de secundaria. El mismo mes, el 9, agentes secretos fusilaron al exconcejal del Partido Comunista y dirigente campesino, Antoni Jiménez, en Apartadó. El 17 de octubre tres destacados dirigentes campesinos, militantes del Partido Comunista, Javier Baquero, Nicolás Mahecha y Diomedes Rayo, fueron asasinados por uniformados. Agentes secretos hirieron, en un acto de provocación, a un trabajador del periódico del Partido Comunista “Voz Proletaria”, y una bomba explotó en las oficinas de la revista “Alternativa”. Horas antes de partir hacia los Estados Unidos, López Michelsen había declarado en Barranquilla su respaldo a los deseos del ministro de la Defensa para amordazar la prensa que denunciara las corruptelas del régimen. En la primera semana de noviembre el gobierno asumió el control absoluto de los canales de comunicación y dejó pender la espada de la censura sobre la radio, ya aplicada, con sanciones y multas, a varios noticieros.

Al finalizar octubre, e proletariado y el pueblo bumangués se alzaron en una enconada y heróica batalla que hizo retroceder a las tropas hasta sus cuarteles. Toda Bucaramanga quedó paralizada y los obreros y estudiantes ocuparon las calles mientras las mujeres bloqueaban las carreteras con cilindros de gas, exigiendo el suministro adecuado del combustible. El “mandato claro” respondió, com siempre lo ha venido haciendo, con batallones, toque de queda, allanamientos, bombas, disparos y cárcel. El 30 el ejército disparó contra una marcha multitudinaria y cayó muerto el estudiantes Jorge Eliécer Ariza. 12 personas más fueron heridas y más de 500 detenidas, entre ellas los dirigentes del movimiento cívico. La lucha se agudizó y las autoridades tuvieron que derogar las disposiciones vilipendiadas por las masas.

En Santa Marta, Tuluá, Bogotá y otras ciudades, se generalizaron los paros de los conductores y varios edificios del gobierno fueron apedreados. En Tumaco desfilaron 15.000 estudiantes denunciando el abandono y la miseria. En El Banco la población retuvo las embarcaciones que navegaban por el río Magdalena para exigir solución a sus problemas.

Nuevos aires de solevantamiento recorren al país. En 15 meses López ha conocido la imposibilidad de acallar los requerimientos de los miles y miles que hacen ahora la historia por su propia cuenta. Desafiando crímenes y chantajes, las demostraciones populares contra la humillante subyugación no cesan de generarse y saltar a las calles y plazas. Nunca, ningún mandato, por “fuerte” que sea, podrá acabarlas.

ES INDISPENSABLE PERSEVERAR EN UNA LÍNEA CORRECTA

Compañeros convencionistas:

Las pasadas elecciones fueron una verdadera prueba para la Unión Nacional de Oposición. Se trataba de la primera batalla de importancia, de un frente de izquierda recién aparecido a la vida política del país, después de un complejo proceso, que no tenemos por qué ocultar, de francas discusiones para poder llegar a acuerdos progresivos que nos permitieran unificar nuestros contingentes y combatir con mayores posibilidades de éxito a los enemigos principales del pueblo y la nación colombiana. Eran unas elecciones en las cuales los partidos Liberal y Conservador, coligados e identificados en lo fundamental, además del Poder y el dinero, tenían la ventaja de que al cabo de dieciséis años de Frente Nacional se presentaban por primera vez aparentemente enfrentados entre sí, lo que les daba una gran capacidad de juego para confundir a las masas, aprovechar al máximo la tradición bipartidista colombiana y reencauchar viejas ilusiones. Creo que pasamos triunfalmente esta prueba y hemos avanzado.

En la condiciones en que nos correspondió actuar, los siete congresistas obtenidos, así como los nueve diputados y los numerosos concejales en casi todos los departamentos, son un resultado satisfactorio. Sobre todo si se tiene en cuenta que con los escasos recursos de que disponíamos, adelantamos una vigorosa campaña en todo el país, agitando las reivindicaciones más sentidas por las masas populares y explicando nuestra plataforma nacional y democrática, todo ello sin hacer una sola concesión de principios, nadando contra la corriente, firmemente basados en el criterio revolucionario de que debemos aprovechar la lucha electoral para denunciar los crímenes del sistema oligárquico, acumular fuerzas y preparar al pueblo para más amplios y profundos combates, pero convencidos, como estamos, de que las elecciones no resolverán jamás el problema del Poder para las clases explotadas. Esta victoria se la debemos ante todo a la acción paciente, constante y anónima de las bases de los partidos que integran la Unión Nacional de Oposición y en especial a la labor infatigable de nuestro candidato Hernando Echeverri Mejía.

Alfonso López llega a la presidencia de la República con tres millones de votos de respaldo, es cierto, pero echó mano de cuanta argucia imaginable, explotó su pasado seudoindependiente de los días del MRL y prometió insistentemente algo que en la actualidad le interesa vivamente a las masas asalariadas y desempleadas: que bajaría el costo de la vida. Así como se engañó calculada y fríamente a una considerable porción de electores, no se hará esperar la protesta tumultuosa de los desengañados, a medida que se vayan conociendo las determinaciones del futuro gobierno. Porque López no sólo no cumplirá sus
promesas demagógicas que de antemano sabe muy bien que no podrá cumplir, sino que llevará a la práctica las otras cosas que propuso durante la campaña, las que prometió en serio, más y mejores privilegios a los monopolios yanquis y a sus lacayos colombianos.

De otra parte, el conservatismo, no obstante haber obtenido un millón y medio de votos menos que el liberalismo, tendrá igual número de ministerios, de gobernaciones y de alcaldías que éste. Sobre esta base participaron en las elecciones las clases dominantes; a sabiendas de que cualquiera que hubiera sido el resultado de las urnas, de todas maneras continuaría la paridad liberal-conservadora en la rama ejecutiva del Poder, por mandato de la Constitución, como también está contemplado en la Constitución que de 1978 en adelante seguirán los llamados «gobiernos nacionales» de idéntico espíritu
frentenacionalista. ¿A qué obedece este peculiar engendro antidemocrático? A que Colombia como neocolonia de los Estados Unidos, no puede ser controlada por el imperialismo sino a través de la alianza de la gran burguesía y los grandes terratenientes, cuya expresión política ha sido la coalición liberalconservadora. Los actos de un gobierno apuntalado por esa coalición, como será el de López, no pueden responder más que a los intereses del imperialismo yanqui y de las clases antinacionales intermediarias. Nada bueno ha recibido nunca el pueblo de esa clase de gobiernos. Por eso es ridícula la táctica, inventada por la ANAPO, de apoyar las medidas «positivas» y combatir las «negativas» del títere de turno.

Frente a los problemas del campo, ya López anunció categóricamente que no propiciará reformas sustanciales a la vieja legislación agraria que mantiene el régimen de explotación terrateniente y excluye a los campesinos de la propiedad de la tierra. La cacareada política de ingresos y salarios quedará reducida a un pacto de caballeros entre el gobierno, los empresarios y las camarillas vendeobreras de la UTC y CTC, orientado a imponerle mayores sacrificios a las clases trabajadoras, así prosiga, como proseguirá, la espiral alcista. En relación a los denominados planes de desarrollo el presidente electo en realidad no ha presentado un fórmula diferente a la defendida con tanta ardentía por el candidato conservador Alvaro Gómez, consistente en brindar todas las facilidades para la penetración en Colombia de los grandes consorcios del capital internacional. Parlamentarios liberales y conservadores están preparando con el patrocinio del próximo mandatario un estatuto de los partidos y una reforma electoral, tendientes ambos proyectos a impedir mediante la coacción el ejercicio de los derechos políticos a los partidos distintos al liberalismo y al conservatismo. De esta laya antinacional y antidemocrática será el resto de
medidas programáticas del gobierno de Alfonso López Michelsen.

Y en cuanto a la falsa creencia de que Alfonso será menos represivo y sanguinario que sus antecesores, vale la pena hacer la siguiente consideración ¿Qué va a pasar cuando los obreros acosados por el hambre exijan aumentos de sus salarios y hagan uso del legítimo derecho de la huelga, o cuando los campesinos invadan los grandes latifundios en procura de un pedazo de tierra para trabajarlo, o cuando
los estudiantes se subleven en defensa de sus derechos y de una cultura nacional y científica al servicio de las masas populares, o cuando el pueblo se levante contra el saqueo imperialista, contra el alza continua del costo de la vida, contra la inseguridad social, ¿qué va pasar?, preguntamos, ¿cuál será la orden del presidente liberal a los aparatos represivos del régimen?, ¿qué intereses se van a proteger?, ¿a quién se va a encarcelar y a reprimir, a los explotadores o a los explotados, a los opresores o a los oprimidos?.

Por experiencia sabemos que estos conflictos de clase, de los cuales en última instancia depende el desarrollo de la sociedad colombiana, no se podrán congelar, y que, latentes como se hallan en toda la actividad política del país, a cada paso estallarán con mayor furia y más definidos perfiles. Y también por experiencia sabemos que el Estado oligárquico golpeará cada vez más violentamente los justos reclamos
de las masas, para eso fue creado y esa será su función. hasta que lo destruya el pueblo. La lucha de clases en pleno auge hará saltar en pedazos todas las ilusiones sobre el nuevo gobierno, colocará a cada cual en su sitio y demostrará que el resultado electoral no fue más que uno de los tantos aspectos contradictorios de la multifacética sociedad colombiana.

De tal manera, el gobierno que se inaugurará el 7 de agosto será una nueva edición de los cuatro regímenes anteriores del Frente Nacional. 0 como dijo Alberto Lleras en un reciente editorial de «El Tiempo»: «Casi, casi nos atreveríamos a decir que el carismático, doctor López Michelsen logró persuadir a los colombianos de hacer una nueva prueba». Una nueva oportunidad. Eso es lo que siempre han pedido los podridos partidos dominantes a la hora de rendir cuentas, cada vez que se les cumple el plazo
del tránsito de una administración a la siguiente. Y si el pueblo no ha podido sacar buen provecho de los fracasos, de las crisis, de las frustraciones que han dejado, unos tras otros, todos los gobiernos antinacionales y antipopulares, ha sido por la falta de una corriente política capaz de aprovechar las dificultades de nuestros enemigos y de movilizar contra ellos ampliamente a las masas explotadas y apaleadas. En la misión de darle forma a esa nueva corriente política en Colombia, que abarque a las inmensas mayorías nacionales y aísle a la reacción, los partidos revolucionarios nos hemos quedado en muchas ocasiones cortos. Sin embargo, la descomposición de la sociedad colombiana se acelera, los acontecimientos marchan en una dirección propicia y, comprobada la ineficacia de la ANAPO, a los ojos del pueblo, hoy por hoy, ha venido quedando claro que la UNO, aunque débil aún, es la fuerza política más consecuentemente opuesta al régimen burgués-terrateniente proimperialista. Así que, nosotros también podemos afirmar, a manera de autocrítica si se quiere, que a la izquierda revolucionaria de Colombia, y en particular a la
Unión Nacional de Oposición, se le presenta ahora una. gran oportunidad para encauzar el creciente descontento, los deseos de lucha, la rebeldía innata del pueblo colombiano y encarnar la esperada, la verdadera, la única alternativa revolucionaria que requiere Colombia. Nuestra obligación es ponernos al frente de tan tremenda responsabilidad histórica.

Pero para lograr nuestros objetivos es indispensable perseverar en una línea correcta.Debemos seguir respaldando y profundizando el programa mínimo de nueve puntos de la Unión Nacional de Oposición, por la liberación nacional del yugo del imperialismo yanqui y por la revolución.
Debemos apoyar incondicionalmente las luchas de las masas populares por sus reivindicaciones inmediatas y futuras, y en especial concentrar esfuerzos en la tarea que la unidad del movimiento sindical independiente, basándonos en la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia.

Debemos adelantar una acción parlamentaria revolucionaria en el Congreso, en asambleas y concejos, combinándola con las acciones de las masas.
Debemos combatir el sectarismo dentro y fuera de nuestras filas para poder avanzar en la organización de la UNO a todos los niveles, aplicando una política de «puertas abiertas» que permita acercar a todas las fuerzas susceptibles de engrosar a la postre el Frente Unico Antimperialista.

Debemos respaldar activamente al proletariado internacional, a los países socialistas y a las naciones oprimidas que en todo el mundo luchan contra la intervención y agresión imperialistas y por la paz
mundial.

Continuemos sin desmayo la lucha por un Estado colombiano de obreros, campesinos y demás clases revolucionarias, que construya una, patria próspera, soberana y libre de toda sojuzgación externa.

RESPALDO A “ALTERNATIVA”: POR LA LIBERTAD DE PRENSA

La revista Alternativa fue víctima en la madrugada del pasado 11 de noviembre de un atentado dinamitero que produjo cuantiosos daños materiales. Si no se presentaron perdidas humanas que lamentar se debió a que, momentos antes de hacer explosión lo que parece fue una bomba de tiempo de alto poder, el personal de redacción había abandonado el edificio. El incidente conlleva enorme gravedad, inútil de ignorar. Por más que los criminales hayan obrado clandestinamente y a altas horas de la noche, a nadie se le oculta que el golpe terrorista tiene la exprofesa y única finalidad de buscar acallar una tribuna de información y análisis que no comulga con el régimen. La acción intimidatoria coincide con la solicitud insistentemente formulada por mandos militares, gacetilleros de las grandes rotativas y caballeros del alto mundo de los negocios y de la politiquería bipartidista tradicional, sobre la imperiosa necesidad de cerrar el semanario.

Alternativa es una publicación independiente que ha marchado en un visible proceso de superación, creciendo en audiencia y simpatía dentro de sectores revolucionarios y populares, de cuyo apoyo espontáneo proviene su exclusiva fuente de sostenimiento. Esto de por sí es una intolerable impertinencia, que no soportan de buen gusto aquellos que desde las columnas de la gran prensa han estado por siempre acostumbrados a fabricar y manejar a su antojo a la opinión pública. Por eso en Colombia, cada que de cuando en cuando surge una publicación independiente, los poderes establecidos le declaran una guerra sin cuartel hasta silenciarla. Pero es que además Alternativa se ha distinguido por sus justas y valerosas denuncias de las podredumbres del sistema, sin perdonar a los monopolios imperialistas que desvalijan al país, ni a los usureros de las gigantescas corporaciones financieras, ni a la clase terrateniente que vive de la explotación de los campesinos y de los favores del Estado, ni a los encumbrados funcionarios del gobierno que se enriquecen a costa del fisco. Hasta un sector fundamental del régimen, intocable y consentido, como el de las Fuerzas Armadas, ha sido dometido a una acertada crítica implacable. Echar tierra a todas estas acusaciones de chanchullos, peculados y tráfico de influencias es lo que se pretende conseguir con el atentado a la revista. Sus autores medran a la sombra de los organismos oficiales. Y sabemos que nada en serio se hará para impedir la implantación de la violencia como un procedimiento que dirima los conflictos ideológicos y políticos entre las grandes mayorías nacionales y la minoría que traiciona los intereses del pueblo y de la patria.

En una situación de honda crisis por la que atraviesa la sociedad colombiana, en donde por todas partes se comprueba la descomposición del sistema, cuando cada vez son más las voces revolucionarias que se escuchan y las vacas saradas que gobiernan el país no tienen una sola solución efectiva a los males de la nación, entonces los alardes democrateros del “mandato claro” ceden el paso a los métodos de excepción como la represión oficial, el Estado de Sitio y el terror blanco. El clima político de persecución y atemorización creado por las disposiciones del binomio López Michelsen-Cornelio Reyes le dan alas y fundamento a las actividades delictivas de las organizaciones facistoides.

Pero las fuerzas populares y revolucionarias no agacharán la cabeza. Las masas esclavizadas que no tienen más que perder que sus cadenas, han aprendido a conocer quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. La clase obrera, junto al campesinado, al estudiantado y demás fuerzas patrióticas, cuyas luchas han tenido eco en las páginas de Alternativa, le harán llegar su cálido respaldo. Y el pueblo entero seguirá combatiendo por implantar en la práctica el derecho de libertad de expresión, reunión, organización y demás garantías democráticas.

EL MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR) que viene contribuyendo a estas batallas y ante la provocación a que se ha querido someter a Alternativa, le expresa a los compañeros de su Comité Editorial y demás camaradas de labores, la solidaridad incondicional. Cualquier amenaza contra aquella por parte de la reacción la entenderemos como una amenaza directa contra nuestros intereses políticos y revolucionarios. En la hora actual se impone a las corrientes revolucionarias la obligación de aunar esfuerzos y cerrar filas hasta lograr conformar un poderoso frente único de liberación nacional que a la larga saque triunfantes las reivindicaciones del pueblo y la nación colombiana.

Los reaccionarios se creen con derecho a incendiar aldeas enteras, pero a la gente sencilla le prohiben prender una lámpara, como reza un proverbio chino. Alternativa debe continuar con su importante tarea, en la seguridad de que no será apagada fácilmente por las fuerzas oscurantistas, ya que cuenta con el respaldo sincero de los partidarios de la verdad y del progreso.

MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR)

 Comité Ejecutivo Central-
Bogotá, noviembre 12 de 1975

“CON LÓPEZ MICHELSEN CONTINÚA DESDE EL GOBIERNO LA DOMINACIÓN DE LOS MISMOS MONOPOLIOS EXTRANJEROS”

Convención Nacional de la UNO;Bogotá, julio 13-14 de 1974.

Se reune la Convención Nacional de la UNO en un momento en que una enorme expectativa popular rodea a nuestro movimiento.

Hemos surgido de las elecciones del 21 de abril como la respuesta a las esperanzas de nuestro pueblo, hastiado de moverse en la trampa de los viejos partidos tradicionales.

Por eso emergemos de los comicios del 21 de abril como la verdadera oposición, no sólo a los gobiernos de Pastrana y de López, sino al sistema que impera en nuestro país.

BALANCE ELECTORAL

En primer término, el balance electoral que la UNO presenta a esta Convención indica que hemos avanzado y que en los años venideros, si sostenemos y ampliamos nuestra unidad y difundimos el programa de los nueve puntos, vamos a crecer impetuosamente.

Amplios sectores de la opinión pública, que engañados votaron por los dos candidatos del continuismo, López Michelsen y Gómez Hurtado, verán, en el curso de las luchas venideras, que la solución no está en apoyar a los voceros de los partidos tradicionales.

Gómez Hurtado se presentó como la encarnación de las fórmulas más reaccionarias. Por su parte López Michelsen, envolviéndolas en demagogia, presentó soluciones reformistas a nombre de la oligarquía y de los monopolios norteamericanos.

La Anapo, a cuyos sectores populares saludamos y llamamos nuevamente a la unidad, tuvo un inocultable descenso debido al rumbo derechista que le imprimió su directiva. Para avanzar hacia el futuro, las bases de la Anapo deberán romper con las talanqueras derechistas e integrarse a las corrientes unitarias y democráticas.

En esta situación, con cerca de 200.000 votos calificados, que se pronunciaron por la UNO, derrotando las presiones partidistas, la Unión Nacional de Oposición debe multiplicar sus esfuerzos, cada uno de los integrantes de la coalición popular tiene que reforzar su actividad para lograr llevar nuevas fuerzas a la verdadera alternativa de oposición que es la UNO.

SOMOS LA OPOSICIÓN AL SISTEMA

De las elecciones del 21 de abril ha surgido una nueva situación.

Con López Michelsen continúa desde el gobierno la dominación de los mismos monopolios extranjeros, las mismas grandes compañías norteamericanas que saquean nuestras riquezas, los mismos terratenientes que oprimen al campesinado, la misma gran burguesía dueña de los monopolios. Cúales son entonces, según las fuerzas oposicionistas, los factores de renovación que hacen de la actual una nueva situación?

Hay una nueva situación porque ha surgido una verdadera oposición, revolucionaria y decidida, que está dispuesta a desenmascarar la demogogia de López y a llevar a las masas a la lucha por sus más auténticas reivindicaciones. Ha surgido un frente de las fuerzas revolucionarias y populares, con un programa de nueve puntos, cuyo objetivo final es abrir el camino de Colombia hacia el socialismo. Ese factor político actúa sobre una situación social tormentosa, en que ascienden las luchas de clase contra la explotación oligárquica.

Afirmamos que somos la oposición vertical al gobierno, que encabezamos la alternativa popular, que se opone al engaño y a la mentira. Mediante nuestra lucha tesonera estamos llamados a convertirnos en el centro de atracción de los sectores que están dispuestos a compartir por un cambio revolucionario.

ACTIVIDAD EN EL CONGRESO

Los congresistas, diputados y concejales de la UNO, electos el 21 de abril, tienen un compromiso: luchar porque la plataforma de la UNO y sus 9 puntos se conozcan cada vez más, irradien su influencia y encarnen en nuevas batallas populares.

Cada senador, cada representante, cada diputado, cada concejal de la UNO es un tribuno del pueblo. Vamos a aprovechar esas corporaciones como puestos de combate y como tribunas de denuncia, para hacer avanzar la causa popular.

Los congresistas de la UNO centrarán su acción en el Parlamento en los problemas fundamentales que afectan a las masas. Los problemas agrario, salarial, de vivienda, de educación, de salud, de entrega de nuestras riquezas naturales y en primer término de nuestro petróleo, del dominio norteamericano sobre la industria y la banca colombiana, de las libertades ciudadanas y sindicales, ocuparán la atención de nuestros voceros.

Nuestros parlamentarios adelantarán una crítica frontal a los proyectos oficiales, pero especialmente a aquellos que buscan prolongar la hipoteca bipartidista liberal-conservadora y que so pretexto de “modernizar” la vida política del país pretenden eternizar el monopolio oligárquico en el poder.

Tales proyectos -la elección presidencial en dos vueltas, la elección unipersonal y no por listas, el medio cuociente y el llamado “estatuto de los partidos políticos”- son simplemente nuevas maniobras para tratar de reencauchar al Frente oligárquico que durante 16 años, mediante la reforma constitucional de 1959, mantuvo controlada la vida política de Colombia.

¿CUAL ES LA PERSPECTIVA?

Se ha demostrado que cuando nuestro pueblo ve en acción un núcleo popular decidido a luchar y a ir adelante, avanza con el y agrega su potencia a ese núcleo, engrandeciendo la unidad popular.

La votación de la UNO presenta por primera vez en nuestra historia la perspectiva de una coalición definidamente antiimperialista y liberadora, capaz de llevar un importante número de voceros a las corporaciones públicas y de presentarle al país un programa combatiente, que recibió la adhesión de millares de colombianos, en múltiples actos y manifestaciones.

El rápido crecimiento de la UNO, que en breve lapso adquirió dimensión nacional, que ganó la simpatía apasionada de la juventud, que se enfrentó a la coalición de los grandes poderes financieros de la reacción, se debe al trabajo de las colectividades presentes en la UNO y muy especialmente a la respuesta del pueblo que con la Unión Nacional de Oposición, como ya lo había hecho con Jorge Eliécer Gaitán y con Camilo Torres, respondió afirmativamente al clamor de lucha contra la oligarquía. En la campaña cumplida el 21 de abril desempeñó destacado papel nuestro candidato, compañero Hernando Echeverri Mejía, quien supo conducir las banderas unitarias ante una creciente audiencia.

La perspectiva indica que podemos desarrollarnos, que estamos en posibilidades de avanzar y de ganar para la causa de la liberación a inmensos sectores. Quienes, desde fuera de la UNO, pretenden minimizar la empresa de coordinación y alianzas de los sectores revolucionarios, cometen error histórico. El futuro está en la unidad de las masas trabajadoras. Debemos estar presentes en todas las acciones de masas, superar todo remanente de sectarismo que nos impida abordar a nuevos contingentes y abocar con ánimo creador las nuevas tareas que tenemos al frente.

LAS TAREAS ACTUALES

La UNO sintetiza así sus principales tareas:

 Hacer crecer los organismos de la UNO, robusteciéndolos, multiplicándolos, extendiéndolos por toda Colombia.

 Atraer a sus filas a millares de gentes de todos los sectores, entre los cuales mencionamos a las corrientes populares de la Anapo y a grupos del liberalismo inconformes, así como a nuevas organizaciones que están surgiendo y que buscan un sitio de acción.

 Convertir los comandos de la UNO en voceros del descontento ciudadano y en expresión viva de los intereses populares.

 Contribuir al éxito del Congreso de Unidad Sindical, citado para diciembre de ese año, al cual la UNO le brinda todo su respaldo. Tarea central es esta reunión. La unidad de amplios sectores independientes de la clase obrera contribuirá decisivamente para nuevos avances de la unidad popular.

 Adelantar en las corporaciones públicas la más combativa actividad, a fin de que las grandes mayorías nacionales vean que los voceros de la UNO son sus legítimos representantes.

 Los parlamentarios de la UNO deben convertirse en los más activos portavoces de la acción de los trabajadores. A su vez la presencia activa de las masas laboriosas a lado de sus representantes, permitirá ligar la labor parlamentaria con las vitales luchas de clase.

 Participar en la vanguardia de las luchas de obreros, campesinos, estudiantes, profesionales, sectores laboriosos, que se enfrentarán a la actividad del gobierno que se inicia el próximo 7 de agosto.

 Aportar nuestra fuerza al impulso de las grandes luchas juveniles, especialmente a aquellas que se adelantan por la reforma universitaria.

 Continuar extendiendo la solidaridad de la UNO a todos los pueblos que luchan por su liberación. La UNO es solidaria con la batalla revolucionaria de todos los pueblos del mundo. En este frente, la ayuda fraternal al perseguido pueblo de Chile ocupa destacado lugar.

La Convención Nacional de la UNO exhorta a todos los integrantes de la coalición popular a continuar avanzando.

Saluda fervorosamente a todos los que depositan su voto por las listas rojas de la UNO el pasado 21 de abril.

Llama al pueblo de todos los sectores y partidos a ocupar su sitio de combate en las filas de la Unión Nacional de Oposición, cuyo lema central de que “El pueblo unido jamás será vencido”, está llamado a ancabezar las nuevas y formidables luchas que ya empiezan a desenvolverse.

POR LA UNIDAD DEL PUEBLO COLOMBIANO, ADELANTE,
POR LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA Y LIBERADORA, ADELANTE
VIVA LA UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN.

EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO.

CONVENCIÓN NAICONAL DE LA UNO.

Bogotá, julio 13-14 de 1974.

SACERDOTES CONFESOS Y CONVICTOS

Sr. Cornelio Reyes
Ministro de Gobierno

Sr. ministro:

Comprendemos su angustia por la actual situación del país y la preocupación de las clases privilegiadas por la seguridad de sus personas y bienes. Queremos hacer un pequeño aporte al análisis de las causas de la inseguridad, y de sus posibles soluciones, pues mucho nos tememos que el “aumento del pie de fuerza” sólo logre aplazar el problema que tanto le preocupa. Por trabajar en medio del pueblo, creemos tener algo que decir pues somos testigos de su miseria y de sus esperanzas siempre insatisfechas.

Tal vez nos sería muy útil su colaboración para establecer la distinción que le pide el Secretario General del Episcopado entre el “promover la justicia y la “subversión”. Siguiendo la orientación del CELAM 1968, no creemos que ejercer la función profética del Evangelio, necesariamente opuesta a un sistema injusto, sea “mezclar el agua bendita con la revolución”, como Ud. afirmara contra uno de nuestros jerarcas.

Por esto, no nos extraña la elasticidad con que se habla de “subversión” y de “orden”. No es la situación de miseria general la que es subversiva? Será subvertir el orden la denuncia del desempleo, la ignorancia, la falta de asistencia médica, la represión? Si es así, Cristo y los Profetas son modelos de nuestra subversión. Por qué no controlar la opresión de los magnates del capital y de los terratenientes, el parasitismo de los legisladores, politiqueros y demás funcionarios y la subversión moral de un ejército que reprime al pueblo y no es, propiamente, modelo de la “mansedumbre cristiana” que nos pide el editorial de “El Siglo”? (nov. 2).

Es motivo de alegría su preocupación por el papel de la Iglesia; esperamos que dicha preocupación no responda a un intento oportunista de apoyarse en una institución cuya misión es -entre otras cosas- trabajar por la justicia y la igualdad.

Quisiéramos que, reconociendo la angustiosa situación económica de las mayorías, pudiera Ud. explicar al país las causas de la inseguridad; y, en cuanto a las soluciones para esa situación, encontramos que 17 años de Frente Nacional han mostrado la ineficacia de las medidas que Ud. propone: quizá refrenen temporalmente la inseguridad, pero dejarán intactas sus raíces.

Quisiéramos, pues, Sr. Ministro, que se atendiera efectivamente a las causas de la inseguridad. Por esto nos alegra la firme declaración de nuestra jerarquía sobre la promoción de la justicia: nuestra opción es por los pobres y esperamos que así sea comprendida; coherentes con el Evangelio, seguiremos denunciando la injusticia y acompañando al pueblo en sus luchas.

Siguen 150 firmas.

“LAS DECISIONES Y LA POLÍTICA GENERAL DE LA UNO SE TOMARÁN POR UNANIMIDAD ENTRE LAS ORGANIZACIONES QUE LA INTEGRAN”

LA SEGUNDA CONVENCIÓN NACIONAL DE LA UNO CONSIDERANDO:

Que es necesario dictar normas generales que regulen el funcionamiento interno de la Unión Nacional de Oposición y la conducta de los partidos que la integran,

RESUELVE:

Art. 1°.- La UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN, UNO, tiene como finalidad agrupar todas las fuerzas y sectores del pueblo colombiano, para liberar nuestro país de la opresión del imperialismo norteamericano e igualmente terminar con la explotación que hacen las oligarquías nacionales de las clases populares.

Art. 2°.- La UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN, UNO, es por tanto una alianza de partidos, movimientos o grupos políticos, que compartan estos objetivos, manifiesten expresamente adherir a su Programa, actúen políticamente en función de la Unidad del Pueblo y se integren a las organizaciones de la UNO, a escala nacional, departamental, regional o municipal, según sea su propio desarrollo.

Art. 3°.- Teniendo en cuenta el carácter enunciado, los partidos, grupos o movimientos que conforman la UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN, UNO, son autónomos orgánica e ideológicamente y las decisiones que tengan que ver con la organización y la política general de la UNO se tomarán por unanimidad entre las organizaciones que la integran.

Art. 4°.- La dirección general de la UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN, UNO, estará a cargo de un Comando Nacional, compuesto por cinco miembros principales y dos suplentes alternos, designados por cada organización política integrada a la UNO a escala nacional.

Art. 5°.- El Comando Nacional tendrá a su cargo todo lo relacionado con la organización y desarrollo de la UNO, el recaudo y distribución de fondos, el cumplimiento de la política trazada por las Convenciones Nacionales, la aplicación de los acuerdos de los partidos que la conforman, y en fin de todo aquello que implique el logro de los objetivos de la UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN, UNO.

Art. 6°.- El Comando Nacional tendrá un Presidente, un Tesorero, un Secretario Ejecutivo y las Comisiones de trabajo que sean necesarias, de acuerdo a las tareas por cumplir.

Art. 7°.- La dirección de la UNO a escala departamental o municipal será ejercida por Comandos hasta de tres miembros para cada organización integrante y tendrá a su cargo la aplicación de la política nacional trazada tanto por las Convenciones como por el Comando Nacional, buscando el desarrollo e incremento de la UNO en su respectivo territorio.

Art. 8°.- La UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN, UNO, tendrá organismos de base, formados en las zonas, barrios, sectores o veredas, y estarán compuestos por los militantes de las organizaciones integradas, así como también por todas aquellas personas que compartan los objetivos de la UNO, adhieran a su Programa e ingresen a los organismos de base.

Art. 9°.- Tales organismos de base se denominarán comandos y deberán tener una dirección mínima compuesta por Presidente, Vicepresidente, Tesorero, Secretario de Agitación y Propaganda y además los vocales que se crean necesarios. En casos especiales podrá aumentar los cargos de dirección de acuerdo a sus propias necesidades y desarrollo.

Art. 10°.- Las decisiones de los Comandos de Base se tomarán por unanimidad y no pueden contrariar las normas de organismos superiores, ni los acuerdos de los partidos que integren la UNO, ni los principios generales que la rigen, ni tampoco la política trazada por la UNO a escala nacional.

Art. 11°.- Quienes ejerzan cargos de representación a nombre de la UNO, tanto en Corporaciones Públicas como en otras entidades, quedan sometidos a las reglamentaciones especiales que para tales efectos se señalen, responden políticamente ante el Comando Nacional por el desempeño de las labores a su cargo.

Art. 12°.- Los fondos generales de la UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN, UNO, estarán formados por las cuotas de sus parlamentarios, por las contribuciones de los partidos integrados y las voluntarias que se reciban. Serán manejados tales fondos por la Tesorería General, según las instrucciones del Comando Nacional.

ACTOS MASIVOS EN BOGOTÁ: “LA UNO NO ES PRIVILEGIO DE NINGÚN GRUPO”

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) ha venido organizando importantes actos unitarios de masas en algunos de los principales barrios populares de Bogotá. A todos éstos han sido invitados fraternalmente los dirigentes nacionales del Movimiento Amplio Colombiano (MAC), quienes con su activa presencia han contribuido al buen éxito de tales eventos. Los mítines han brillado por su carácter multitudinario y combativo, a pesar de haber sido realizados en recintos cerrados a causa de las represivas disposiciones del Estado de Sitio.

Tres han sido las grandes concentraciones organizadas por el MOIR: el 19 de octubre en el teatro “Aristi” del barrio Tunjuelito, el 2 de noviembre en el teatro “Copelia” del San Fernando y el pasado 16 de noviembre en el teatro “Alcalá” de la zona suroriental de Bogotá.

Dirigentes de los dos partidos intervinieron en las tres oportunidades ante auditorios de más de 1.500 personas que corearon incesantemente consignas revolucionarias, en locales engalanados con enormes pancartas y banderas del MAC y el MOIR.

En las mesas directivas estuvieron presentes los dirigentes nacionales del Movimiento Amplio Colombiano, compañeros Gilberto Zapata Isaza, representante a la Cámara, Margoth Uribe de Camargo, concejal de Bogotá, Jorge Regueros Peralta, Rafael Bonilla Gamboa, Alfonso Cruz y Luis Martel. Por el MOIR estuvieron presentes los compañeros Ricardo Samper, representante a la Cámara, Carlos Bula Camacho, concejal de Bogotá, Otto Ñañez, dirigente nacional del MOIR, César Pardo, diputado a la Asamblea de Cundinamarca y los dirigentes populares Elvira de Romero, Cecilia Camacho de Orellanos y José García.

Hicieron uso de la palabra los compañeros Gilberto Zapata, Jorge Regueros y Rafael Bonilla por el MAC, y Ricardo Samper, Carlos Bula, Elvira de Romero, Cecilia Camacho y José García.

El compañero Zapata Isaza se refirió en sus intervenciones al problema de la unidad de las fuerzas revolucionarias en Colombia, empresa en la cual ha venido trabajando el MAC desde su fundación. “Con esta tarea se compromete el Movimiento Amplio Colombiano sin ninguna vacilación, como lo hemos demostrado con la expulsión de nuestras filas de las personas que nos traicionaron y se entregaron al señor Lleras Restrepo, como el ex-compañero Echeverri Mejía”, afirmó Zapata Isaza. “No es fácil la unidad -dijo en el teatro “Alcalá”- por que no todos están preparados para marchar con las huestes revolucionarias, porque hay espíritus débiles, porque hay espíritus vacilantes y porque hay espíritus sectarios”.

En cuanto al gobierno de López Michelsen, el compañero Zapata denunció enérgicamente las entregas que éste ha hecho de la soberanía nacional al imperialismo yanqui y concluyó: “El doctor López vive arrodillado ante el becerro de oro”.

El compañero Jorge Regueros Peralta, hablando en el acto del barrio Tunjuelito hizo importantes planteamientos en torno a la unidad de la izquierda en Colombia. “Ratificamos nuestra decisión de lucha conjunta contra el enemigo común y llamamos a todas las fuerzas auténticamente revolucionarias a que nos unamos en base a la lucha contra López Michelsen”, afirmó. Refiriéndose más concretamente a la Unión Nacional de Oposición, Jorge Regueros anotó enfáticamente: “Hemos dicho y preconizado que el nombre de la UNO no es ni puede ser privilegio de ningún grupo”.

En el teatro “Alcalá”, el compañero Rafael Bonilla Gamboa ratificó: “No creemos los miembros del Movimiento Amplio Colombiano que ningún grupo político ni ningún dirigente, por importante que sea, puede utilizar el nombre de la Unión Nacional de Oposición para sus intereses personales o de grupo”.

Con estos actos de masas, el MAC y el MOIR se han propuesto llevar al pueblo bogotano las consignas de lucha antiimperialista y antioligárquica, así como dar a conocer y explicar los diversos problemas de la unidad de las fuerzas revolucionarias en las actuales circunstancias.

PROPOSICIÓN DEL MOIR PRESENTADA A LA UNO EN 1974: LOS ELEGIDOS DEBEN RESPONDER ANTE LOS ELECTORES

EL COMANDO… DE LA UNIÓN NACIONAL DE OPOSICIÓN
CONSIDERANDO:

1) La lucha en las corporaciones públicas es uno de los frentes de batalla que debe atender la Unión Nacional de Oposición con el mayor celo y decisión. Aunque nada bueno puede esperar el pueblo de tales corporaciones desahuciadas históricamente, no es exagerado afirmar que de la lucha que libremos dentro y fuera de ellas para desenmascarar su papel de celestinas del régimen y condenar los crímenes y atentados del gobierno de turno contra el pueblo, depende en gran parte del futuro de la Unión Nacional de Oposición. Fuimos a la campaña electoral pasada agitando un programa nacional y democrático que recoge las aspiraciones fundamentales del pueblo en la actual etapa de la revolución colombiana, y en radical enfrentamiento con las políticas y los dirigentes del liberalismo y el conservatismo, a sabiendas que esas políticas y esos dirigentes significaban la prolongación del oprobioso sistema frentenacionalista. Denunciamos por todo el país que no eran muchas ni de fondo las diferencias entre los delfines Gómez y López. Advertimos que cualquiera de los dos que resultare vencedor, gobernaría en coalición con el partido del otro, y que Colombia continuaría bajo el saqueo del imperialismo yanqui y el pueblo colombiano esclavizado y oprimido. A pesar de la inmensa maquinaria de funcionarios, del dinero y de los poderosos aparatos de propaganda con que las clases dominantes manipulan sus certámenes electorales, la Unión Nacional de Oposición recibió un respaldo entusiasta de los sectores más avnzados de Colombia. Y lo recibió en un momento en el que las masas venían de la frustación producida por las vacilaciones y el oportunismo de la Alianza Nacional Popular, que había obtenido en 1970 más de un millón y medio de votos. Logramos siete congresistas, dos concejales en Bogotá y numerosos diputados y concejales en casi todos los departamentos. Así hemos podido integrar una fracción minoritaria en las corporaciones públicas de la cual espera el pueblo colombiano una lucha valerosa, altiva y consecuente con lo que predicamos durante la campaña.

2) En la Convención Nacional de la UNO, celebrada en los días 13 y 14 de julio último, aprobamos la Resolución Política y las Normas Generales de Funcionamiento Interno. En el primer documento fijamos sin ambigüedad de ninguna clase cuál sería la conducta revolucionaria de la Unión Nacional de Oposición y de sus voceros en las corporaciones públicas frente al “nuevo” gobierno. Proclamamos entre otras cosas lo siguiente: “Con López Michelsen continúan desde el gobierno la dominación de los mismos monopolios extranjeros, las mismas grandes compañías norteamericanas que saquean nuestras riquezas, los mismos terratenientes que oprimen al campesinado, la misma gran burguesía dueña de los monopolios”… Afirmamos que “somos la oposición vertical al gobierno, que encabezamos la alternativa popular que se opone al engaño y la mentira”. Y convinimos que “cada senador, cada representante, cada diputado, cada concejal de la UNO es un tribuno del pueblo. Vamos a aprovechar esas corporaciones como puestos de combate y como tribunas de denuncia, para hacer avanzar la causa popular”. En las Normas de Funcionamiento definimos los principios organizativos de la Unión Nacional de Oposición. Acordamos que las decisiones se tomarían por unanimidad y que todos los integrantes de la UNO se someterían disciplinadamente a sus determinaciones, y entre ellas están, además de las directivas que trace el Comando Nacional en los asuntos referentes a la alianza, las conclusiones básicas de las convenciones.

3) El actual período por el que la atraviesa la revolución colombiana se caracteriza por el enfrentamiento de las tesis, programas y estrategias que las diferentes clases tienen sobre los agudos problemas nacionales. Las fuerzas revolucionarias deben defender los puntos de vista y las reivindicaciones políticas de la clase obrera, del campesinado y del resto de clases revolucionarias como las únicas soluciones acertadas para sacar al país del estado de vasallaje y atraso en que se encuentra. Las masas populares irán haciendo cada más suyas tales reivindicaiones, conscientemente, y, armadas con los programas y políticas de la revolución pasarán a la acción revolucionaria. En estas condiciones la Unión Nacional de Oposición no puede hacer una sola concesión al enemigo; debe, por el contrario, defender sin vacilación alguna todos y cada uno de sus puntos programáticos, y combatir las ilusiones que los reaccionarios tejen alrededor de las perspectivas del gobierno de Alfonso López Michelsen. El programa presidencial de López favorece al gran capital imperialista yanqui y a sus testaferros colombianos: la gran burguesía y los grandes terratenientes. Los derechos democráticos que conquisten las masas, así como su preservación, serán exclusivamente fruto de su lucha. Las condiciones están dadas para que en medio del oportunismo que ha desatado el “nuevo” gobierno sea la revolución la que trace el camino de la emancipación del pueblo colombiano. Nuestra obligación es ponernos al frente de tan tremenda responsabilidad histórica.

4) Los últimos acontecimientos han llevado a la creencia generalizada de que el gobierno de López no tiene contradictores y que el papel de las fuerzas opuestas al régimen se reduce a una expectativa benévola. A la creación de tal ambiente pernicioso ha contribuido el desvergonzado apoyo que destacados dirigentes de la ANAPO le han venido dando al gobierno con la desacreditada táctica de “apoyar lo positivo y combatir lo negativo” del llamado “mandato claro”. También son criticables ciertas declaraciones y actitudes desafortunadas de algunos de los más conocidos voceros de la UNO. Lo anterior ha producido confusión natural tanto en nuestras filas como en el seno de las masas que observan de cerca el proceso que estamos viviendo. En más de una ocasión dirigentes de la UNO han acallado las protestas de militantes de base y de gentes del pueblo que depositaron su voto por nuestros candidatos, cuando con justicia señalan nuestras fallas y desaciertos. Debemos enmendar esta situación, por lo menos en lo que a nosotros respecta. No sólo para responder a los compromisos revolucionarios contraídos con el pueblo, sino para consolidar la UNO y despejar su porvenir.

RESUELVE:

PRIMERO.- Invitar a todo nivel a los miembros de los distintos comandos de la UNO a que se pronuncien sobre las determinaciones adoptadas por nuestra dirección nacional o por nuestros representantes en las corporaciones públicas. Que se discutan y aprueben en los respectivos comandos de la Unión Nacional de Oposición todas las críticas y sugerencias que las masas tengan que hacer a este respecto, y las hagan llegar al Comando Nacional.

SEGUNDO.- Invitar a todo nivel a los miembros de los distintos comandos de la UNO a que discutan en lo sucesivo con las masas de sus localidades las cuestiones relacionadas con la acción parlamentaria de la UNO. Permitir, sin cortapisas ni presiones, que las masas hagan saber libremente sus opiniones en los respectivos comandos sobre este asunto, y aplicar así el principio revolucionario de que los electores pueden y deben vigilar y criticar la conducta de los elegidos.

PALABRAS DEL CONCEJAL CARLOS BULA: LA DISCUSIÓN ES SOBRE EL FUTURO INMEDIATO DE LA REVOLUCIÓN COLOMBIANA

Compañeros de la dirección nacional del Movimiento Amplio Colombiano (MAC).

Compañeros de la dirección nacional del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR).

Compañeros y compañeras:

De la realización de estos actos programados conjuntamente por el Movimiento Amplio Colombiano, y por nuestro partido, el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), se desprenden enseñanzas y experiencias que los revolucionarios todos debemos tratar de analizar y profundizar. La más importante, si no la primera de todas estas experiencias, está constituida por la del principio imbatible de que los asuntos atinentes a la unidad de las fuerzas patrióticas, antiimperialistas, democráticas y revolucionarias tienen que ser amplia y profundamente discutidas en el seno de las clases populares.

Nos apartamos nosotros, y con cuánta seguridad lo hacemos, del viejo criterio reaccionario según el cual a las masas populares no se les pueden plantear sus propios problemas por temor a que en ellas se fermente la apatía, se fomente el desconcierto o se genere el escepticismo. No! definitivamente nosotros hacemos y pensamos todo lo contrario. Si la unidad del pueblo colombiano es asunto de tan vital importancia, si sólo mediante la construcción del mas amplio frente de lucha antiimperialista podrá nuestro pueblo derrotar a sus tradicionales enemigos, ello indica que estamos frente a problemas que deben disponer de la más amplia discusión, difusión y aceptación en el seno de la clase obrera, los campesinos, las capas medias de la población, los estudiantes y los intelectuales revolucionarios, es decir, todas las clases y sectores que harán posible y coronarán victoriosamente esta gigantesca empresa libertadora.

El proletariado colombiano ha entendido, y específicamente sus sectores más avanzados, que mas temprano que tarde podrá emprenderse en nuestro país la construcción del socialismo cuanto antes se aboque la realización de las tareas democráticas. Y saben que lejos de aislarse de las otras clases revolucionarias, la misión histórica que se tiene por delante es ganar el respaldo y concurso del noventa por ciento del pueblo colombiano con un programa nacional y democrático, el único capaz de aplastar a la oligarquía y expulsar al imperialismo.

OBLIGACIONES Y DERECHOS MUTUOS Y RECÍPROCOS

Desde ésta, nuestra invariable posición de principios, adelantamos nuestro trabajo para concretar nuestra política. Nosotros, como militantes del MOIR, nos comprometemos con nuestro partido, con su programa y sus estatutos, mientras que en relación con nuestros aliados que disponen de su propia organización independiente y que nuestro partido sabe respetar como nigún otro, los términos del compromiso están dados por el contenido de los acuerdos, sin olvidar que de esos acuerdos nacen y se generan obligaciones y derechos mutuos y recíprocos. Por tanto, cuando solicitamos en la Unión Nacional de Oposición el cumplimiento de los acuerdos, no estamos reclamando que se nos exima de lo que debe correspondernos, ni estamos exigiendo asuntos de poca monta o de minúscula cuantía. Son los intereses supremos del pueblo con lo que ha pretendido jugarse, es, por decir lo menos, el futuro inmediato de la revolución colombiana sobre lo que hemos estado discutiendo. Sabemos que el destino de este país depende de la lucha que llevamos a cabo y que cuanto más amplia y encarnizada sea esta lucha contra los imperialistas y sus lacayos, la oligarquía liberal-conservadora, tanto más cercano estará el día de la liberación definitiva.

Nada de cuanto está ocurriendo hoy en Colombia tiene que sorprendernos. Cuando nosotros solicitamos en la dirección de la UNO que se cumplieran los acuerdos y compromisos de mantener una oposición revolucionaria, sin matices ni dobleces, al gobierno de Alfonso López Michelsen, lo hicimos porque se trata de un problema de principios, de un compromiso adquirido con el pueblo, que es en últimas el que dirime la actual controversia. Pero decíamos que nada de cuanto ocurre tiene por qué causarnos sorpresas. Los revolucionarios, para fijar nuestra posición frente a gobiernos como el de López, no acudimos a complicados silogismos metafísicos sino a elementos sencillos que nos brinda la diaria lucha de clases. Quiénes son, nos preguntamos, los enemigos de la nación y del pueblo? Y si nos respondemos con honestidad revolucionaria, sin mucha dificultad nos encontramos ante el hecho de que nuestro país es una neocolonia de los Estados Unidos. Que el imperialismo yanqui, agenciado en nuestro país por la gran burguesía y los grandes terratenientes, explota la nación y oprime al pueblo. Y que esa gran burguesía y esos grandes terratenientes disponen en Colombia, como han dispuesto en todo el mundo, de sus propias organizaciones políticas y militares. Cuentan en Colombia con el partido liberal, con el partido conservador, con su ejército títere que trata de reprimir violentamente las justas aspiraciones de las fuerzas populares que también se van a organizar revolucionariamente para derrotar al ejército enemigo.

CONTRADICCIÓN RADICAL E IRRECONCILIABLE

¿Cuál ha sido la posición de López frente al mas grande problema que sufre nuestro pueblo, la dominación por parte del imperialismo norteamericano? La posición del señor López es la que corresponde a todos los gobiernos antinacionales: La entrega de los recursos naturales y los contratos de empréstitos con el imperialismo yanqui y sus agencias, corroborados en el último viaje que hizo a la metrópoli imperial de los Estados Unidos. Frente a eso nuestra posición es radical e irreconciliablemente distinta: es expulsar al imperialismo yanqui de Colombia.

¿Y cuál la posición del gobierno del señor López con respecto a los grandes terratenientes y latifundistas? La famosa ley de aparcería que obtuvo a contrapartida del aumento de las dietas parlamentarias. Frente a eso nuestra posición es radical e irreconciliablemente distinta: confiscación de los bienes de los grandes terratenientes y entrega de la tierra a los campesinos.

¿Cúal la posición del señor López con respecto a los intereses del gran capital monopolista financiero? Su mal llamada reforma tributaria que disminuye los impuestos para los grandes monopolios y aumenta los impuestos para los pequeños empresarios y para los trabajadores. Y frente a eso nuestra posición es total y radicalmente distinta: el respaldo al trabajador y al pequeño empresario, y nacionalización de los grandes monopolios financieros en Colombia.

¿Y cuál, por último, la posición del señor López frente al problema de las libertades del pueblo? La imposición del Estado de Sitio y de toda una serie de medidas represivas en contra de los intereses de nuestra nación y de nuestro pueblo. Y frente a eso nuestra posición tiene que ser radicalmente distinta: amplia democracia para la clase obrera, para los campesinos, para todas las clases populares y control estatal, dictadura del estado revolucionario de Nueva Democracia contra los lacayos proimperialistas.

Hemos hablado pues de nuestro comportamiento frente a las fuerzas de la derecha oligárquica liberal-conservadora, de nuestra posición frente al incumplimiento de los acuerdos por parte del Partido Comunista, de nuestro respeto por el Movimiento Amplio Colombiano y de nuestra propia posición política en este momento del país. Pero para cubrir todo el espectro de la política colombiana y como hoy es el día de los difuntos, hablemos un poco de la Alianza Nacional Popular. Nuestra posición sigue siendo la misma que se ha expuesto reiteradamente en todos nuestros documentos. Es preciso que las bases que permanecen en ese partido y algunos dirigentes que pueden ser contados con los dedos de la mano, consecuentes con las luchas del pueblo, rompan con la dirección anapista y engrosen el ejército revolucionario del pueblo colombiano en su combate antioligárquico y contra el imperialismo norteamericano.

¿Qué gobierno ejerce el seño Alfonso López Michelsen? Hemos venido sosteniendo que en nuestro país la oligarquía liberal-conservadora bajo la tutela del imperialismo yanqui tiene pactada una alianza y que su dominio sobre el estado sólo será eliminado por el ascenso revolucionario de las masas al poder. De allí que la oligarquía siempre escoja como sus mejores representantes a aquellos personajes de sus filas que de mejor manera puedan interpretar los intereses de los dos partidos tradicionales. Esto es lo principal. Como aspectos puramente secundarios se encuentran las pugnas y pujas entre los dos partidos o entre los grupos personales que se forman en los mismos y que generalmente se deciden en las elecciones de mitaca o intermedias como las que se celebrarán en nuestro país el próximo abril de 1976.

UN GOBIERNO DE MIL CARETAS

No se trata de que el gobierno tenga, como se afirma en algunos rincones, dos sectores. Se trata de que el gobierno tiene distintos personajes que le permiten asumir distintos papeles de acuerdo con la ocasión de turno. Cuando López trata de posar de progresista, recurre a la “izquierdista” señora de Crovo para que intente subyugar el movimiento sindical independiente, cada día más crecido, cada día más fuerte, cada día en avance victorioso contra las camarillas patronales de la UTC y CTC.

Cuando el señor López Michelsen quiere garantizarle al Pentágono que reprimirá las luchas victoriosas y en ascenso del pueblo colombiano, comisiona al general Camacho Leyva quien a su regreso del Uruguay declara que no hubo discrepancia alguna entre el ejército colombiano y el resto de ejércitos títeres de la América Latina. Cuando el señor López quiere tranquilizar a la gran burguesía antioqueña, comisiona al señor Cornelio Reyes, para que se traslade a Medellín y desde la capital de la montaña lance todo tipo de insultos y amenazas contra las masas y contra el pueblo.

Cuando el señor López quiere aparecer de independiente frente a sus propios manzanillos, nos coloca como alcalde mayor de Bogotá al señor Prieto Ocampo, testaferro de la Chocó Pacífico, y mañana que se instala el Concejo de Bogotá es oportuno manifestar que estaremos a la cabeza en respaldo de las reivindicaciones de las masas y de las clases populares que luchan contra este mando medio del “mandato claro”.

Pero los crímenes de este gobierno no van a quedar impunes. Hemos visto en el día de ayer cómo se anunciaban nuevas alzas en la gasolina, en el combustible y en las tarifas de los transportes aéreos. Pero hemos visto también cómo el pueblo de Bucaramanga, especialmente obreros y estudiantes, se levanta para protestar contra este atropello. Y si algunos compañeros han caído en la lucha, esa sangre hará germinar la semilla de nuevos combatientes.

Y también vimos la semana pasada a los obreros ferroviarios que como en los mejores días del pasado levantaban su bandera roja para luchar por sus derechos democráticos en contra de los atropellos del patrón que en este caso es el Estado. Así se lucha, así se combate. Nosotros sabemos que estamos recorriendo un camino de mil leguas y que apenas hemos dado los primeros pasos. Sabemos que este partido que estamos construyendo tendrá que someterse a muchas pruebas y de todas ellas saldrá triunfante y victorioso.

Pero sabiendo que la victoria definitiva se fragua en cada combate concreto, sabiendo que tenemos que ponerle el entusiasmo a cada batalla como si se tratara de la victoria final, como si el triunfo fuera mañana y no dentro de cuarenta y cinco años, decimos: que donde quiera que haya un explotado, sepa que estamos a su servicio, que donde quiera que haya un oprimido, con él queremos juntarnos para combatir, que donde quiera que haya un combatiente, sepa que somos sus camaradas en la lucha por la revolución colombiana.