EL PUEBLO LLORÓ A HERALDO ROMERO

El 6 de septiembre de 1980 falleció en Bogotá, víctima de penosa y prolongada enfermedad, el camarada Heraldo Romero, miembro del Comité Central del MOIR y su secretario regional en Nariño. Ese día toda la militancia de Bogotá y Cundinamarca y dirigentes de Anapo y la DP, encabezados por Álvaro Bernal Segura y Miguel Gamboa, respectivamente, le rindieron un sentido homenaje póstumo.

Posteriormente, su cadáver fue trasladado a Pasto. En el aeropuerto de dicha ciudad lo esperaba una nutrida caravana de vehículos que lo acompañó hasta Ipiales donde se efectuarían las exequias. Durante el sábado 7 y la mañana del domingo 8, el compañero fue puesto en cámara ardiente en la escuela «Tomas Arturo». Ante el féretro desfilaron no menos de 20.000 personas, y el Comité Ejecutivo Central del MOIR montó guardia en su honor. Antes del desfile fúnebre, el sacerdote Luis Antonio Gallardo pronunció unas emocionadas palabras de despedida a Heraldo.

En la tarde del entierro se realizó una multitudinaria concentración en el parque «La Pola», en la que el camarada Otto Ñañez leyó el comunicado de la dirección nacional del Partido, e intervinieron Orlando Patiño, dirigente regional; Darío Romero, secretario regional del Tolima y Francisco Mosquera, secretario general del MOIR. Finalmente, tras larga marcha, Heraldo fue sepultado en el cementerio local, en medio del dolor del pueblo ipialeño.

A los actos asistieron delegaciones del MOIR de todos los departamentos, presididas por la dirección central. Además se hicieron presentes delegaciones de Sittelecom, Aceb, Sintracreditario, Anebre, Aspu, Sintrateléfonos, Fecode, Sindicollantas, Frente Sindical Autónomo de Antioquia y de numerosas organizaciones gremiales de Nariño.
En Bogotá, el 25 de septiembre, se llevó a cabo un homenaje del sindicalismo independiente en la sede de Hocar. Hizo uso de la palabra Omar Ñañez, dirigente nacional del MOIR.

CORRERÍA NACIONAL DE CONSUELO Y EL FUP

Calurosa y nutrida bienvenida dieron las fuerzas populares y los destacamentos revolucionarios a Consuelo de Montejo, líder del Movimiento Independiente Liberal (MIL) y dirigente nacional del FUP, durante la gira que en julio y agosto de 1980 la llevara por nueve departamentos. La concejal de Bogotá presidió concentraciones en municipios y veredas de Antioquia, Valle, Cauca, Caldas, Risaralda, Quindío, Meta, Bolívar y Magdalena, que culminaron en Bogotá el 20 de agosto con un gran homenaje organizado por el MOIR.

Buscando estrechar vínculos con grupos liberales contrapuestos al régimen, Consuelo de Montejo suscribió acuerdos en Apartadó y Magangué respectivamente, con Enrique Molinares, del Movimiento de Unidad Liberal (MUL), con Enrique Hernández, del Movimiento de Integración Liberal (MIL), y asimismo con importantes personalidades del liberalismo popular en Pereira, Armenia y El Carmen de Bolívar. En los diversos actos hicieron uso de la palabra, entre otros, Jaime Piedrahíta Cardona, máximo dirigente del FUP y de la ANAPO, y oferente del agasajo que se brindó a Consuelo en el Hotel Nutibara de Medellín; Miguel Gamboa, en nombre de la DP, y Antonio Caballero Cabarcas, por el comando del FUP en Bolívar. La aguerrida periodista estuvo acompañada en su correría por Carlos Valverde, dirigente nacional del MOIR, así como por numerosos dirigentes regionales y locales de nuestro Partido. También el sindicalismo independiente tomó parte activa en la preparación exitosa de esta campaña.

REVISIONISMO SIN CUENTA

Declaración de Francisco Mosquera, a El Espectador del 13 de julio pasado, con ocasión del cincuentenario del Partido Comunista Revolucionario.

¿Cuál partido comunista de Colombia? Cuando Marx y Engels adoptaron a mediados del siglo XIX la denominación de comunistas, buscaban para las fuerzas avanzadas del proletariado una divisa que les ayudara a diferenciarse de los partidos burgueses y de las varias tendencias del socialismo utópico en boga. Pero como el hábito no hace al monje, el fenómeno de que en nuestro país haya existido durante media centuria una agrupación con dicho calificativo, no quiere decir que hubiésemos contado por ese tiempo con la organización política de la clase obrera. Todo lo contrario. Si algo explica el embotamiento de importantes sectores del proletariado colombiano, el desgano por una teoría científica de la revolución, los palos de ciego en la táctica y la proclividad a las posiciones oligárquicas, ello obedece a la labor oportunista llevada a cabo entre trabajadores de la ciudad y el campo por la colectividad que hoy arriba a sus cincuenta otoños. Probablemente uno que otro ideólogo del sistema exprese en la fecha su reconocimiento a la persistencia del Partido Comunista. Mas los obreros conscientes, si se ocupan del asunto, han de reflexionar sobre la urgencia de seguir construyendo una vanguardia revolucionaria, el genuino partido del trabajo, cuya génesis se haya en los incontables núcleos de luchadores proletarios esparcidos ya en todos los frentes de masas. Han de comenzar por reafirmar el marxismo–leninismo y combatir el revisionismo. Y la historia del Partido Comunista, ¿servirá de algo? Claro que sí, de maestro negativo. Nos enseña cómo no se hace la revolución.

En los días de su aparición, en la década del treinta, los autollamados comunistas colombianos pelecharon a la sombra del régimen liberal, al que encubrieron en sus iniquidades y engaños contra el pueblo. Durante la época de la violencia propugnaron rabiosamente el desarme del movimiento guerrillero. Al término de la Segunda Guerra Mundial se inclinaron por las tesis del revisionista estadinense Earl R. Browder, que pregonaba la conciliación con el imperialismo vencedor: el norteamericano. A la instauración del Frente Nacional contribuyeron sufragando por Alberto Lleras, a quien ya habían una vez apoyado para la presidencia con sus votos, en el Congreso de 1945. Desde finales de los años cincuentas renegaron de Stalin y del marxismo, y apoyaron a Kruschov. A raíz del triunfo electoral de Allende en Chile especularon febrilmente acerca de lo maravilloso de la revolución por conducto de las urnas. Han coqueteado en diversos momentos con el foquismo, el terrorismo y el trotskismo. En la actualidad actúan de agentes de la expansión soviética. Aplaudieron la ocupación de Angola por tropas cubanas subvencionadas por el Kremlin, la cual completó cinco años. Igualmente han secundado los demás crímenes de la política colonialista del socialimperialismo en Etiopía, Viet Nam, Kampuchea, Lao, etc. Ni siquiera la invasión a Afganistán los ha llevado a recapacitar sobre la incompatibilidad absoluta entre el marxismo–leninismo y la opresión de unas naciones por otras, mucho más cuando ésta la efectúa una república que se precia de socialista. Su internacionalismo no pasa pues de ser vulgar chovinismo pro soviético. Y en la política doméstica son ahora los principales instigadores de la contracorriente reformista que pretende el apuntalamiento de la democracia burguesa, o sea de la dictadura oligárquica reinante, por medios democráticos, y cuya máxima ambición estriba en llegar a un gran “pacto social”, una especie de contrato rousseauniano entre explotadores y explotados, en un país como Colombia, sometido por el imperialismo norteamericano y en las postrimerías del siglo XX. Sin duda los desbrozadores del camino proletario de la revolución colombiana tienen mucho que aprender, por ejemplo negativo, de esta versión criolla revisada del marxismo, de los insucesos de este partido liberal chiquito.

AGUERRIDOS DEBATES DEL FUP EN CONCEJO DE BOGOTÁ

A lo largo de los seis meses transcurridos de las nuevas sesiones del cabildo en la capital de la República, los concejales del FUP, Consuelo de Montejo y Avelino Niño, han librado una denodada campaña de denuncia de los desmanes del régimen turbayista. Ya desde la sesión de instalación, celebrada el 1° de agosto del año pasado, los representantes del Frente por la Unidad del Pueblo apuntaron contra la desembozada rebatiña burocrática por los cargos del Concejo, en la que se trenzaron las distintas facciones de los partidos de la reacción y el oportunismo. Descorrieron el velo de la exaltación que la prensa oficiosa había tendido sobre la Corporación, y que la mostró como un “concejo admirable y distinto”, “independiente y pensante”, “ajeno al tutelaje del ejecutivo” y “unido en torno a la defensa de los intereses de la comunidad bogotana”.

En una constancia presentada por Avelino Niño el 7 de diciembre de 1980, con motivo de la puja protagonizada en la designación de Contralor, Personero y Tesorero distritales, el dirigente del MOIR, expresó: “Las posiciones que los representantes de los explotadores defendieron no fueron, en el mejor de los casos, más allá de la “crítica constructiva” a los aspectos secundarios de la política despótica de Turbay. Pero, en lo fundamental, todos coinciden y hacen parte del sistema. Si en algún momento fustigaron a funcionarios de la administración, no correspondía a otra motivación distinta que a la de solicitar una nueva repartición burocrática, de acuerdo con los resultados electorales de marzo (…). Todos los reclamos de la población han sido burlados; no hubo reapertura de la Universidad Distrital, se aceptó el reavalúo catastral, el incremento de los precios del cocinol y su continua escasez, el alza en los combustibles y en el transporte, la elevación de los servicios públicos, la ausencia de garantías y derechos democráticos, las persecuciones, los allanamientos, las torturas. ¡Nada los conmovió! Sólo se nombraron comisiones para adelantar estudios cuyos resultados ignoran los interesados (…). Cuando el ponqué de la burocracia estaba en la mesa, todo se aclaró. Había llegado la hora del reparto. El alcalde decretó la crisis y todo el gabinete renunció. Era necesario dejar las manos libres para negociar y ‘dar satisfacción a todos los grupos que en el Concejo apoyan al gobierno’, según señaló el burgomaestre terrateniente Hernando Durán Dussán. Se iniciaron las negociaciones y era tanto el apetito burocrático que lo que había que repartir no alcanzaba (…). El espectáculo fue grotesco. Fue la verificación de la conducta propia de los parásitos de esta sociedad en crisis”.

Condena popular a la matrícula

Una masiva oleada de repudio suscitó el arbitrario cobro de la matricula por el servicio del agua. Ante las puertas mismas del Concejo desfilaron millares de gentes pobres que gritaron su ira contra aquel latrocinio del gobierno distrital. Consuelo de Montejo y Avelino Niño presidieron allí manifestaciones de rechazo a la medida, y concurrieron a centenares de mítines que se celebraron en los barrios. En el debate del problema, los dos concejales del FUP expusieron la auténtica causa del cobro indebido; el cuantioso déficit de 4.500 millones de pesos de la empresa del acueducto, originado en los préstamos suscritos con los bancos imperialistas.

Sin hacer caso de las amenazas de Durán Dussán, la mayoría de los bogotanos se negó a pagar el cobro de la matrícula y comenzó a sumarse a las acciones de protesta y a la Liga de Usuarios de los Servicios Públicos impulsada por Consuelo de Montejo. Cuando las juntas de Acción Comunal de los barrios principiaron a adherir al movimiento reprobatorio, el gobierno y sus politicastros se apresuraron a presentar fórmulas y salidas. Finalmente, acosados por la impopularidad del cobro, los ediles soporte de la administración tuvieron que votar la cancelación del recaudo del Acueducto. Semanas después, y luego de que sus objeciones se derrumbaron, el alcalde Durán Dussán, en una obligada actitud revanchista, para dar acatamiento a las exigencias de las agencias prestamistas norteamericanas, decretó un alza del 73% en las tarifas de los servicios públicos de la capital.

Desentrañado los horrores del turbayismo

También durante las sesiones del año pasado, el compañero Niño desenmascaró la demagogia de los déspotas distritales, quienes mientras hablan de que el problema de los vendedores ambulantes tiene causas sociales, arremeten contra sus pequeños negocios con todo el aparataje policial. En varias ocasiones los comerciantes callejeros se movilizaron hasta el Concejo para apoyar los enjuiciamientos efectuados por su compañero de bregas.

Una de las necesidades más sentidas por miles de humildes familias bogotanas es la del suministro del combustible necesario para cocer sus alimentos. En octubre pasado, Consuelo de Montejo y Avelino Niño demostraron ante funcionarios del gobierno cómo apenas se destinan para el consumo de Bogotá 4 millones de galones de cocinol, volumen que no alcanza a satisfacer siquiera el 30% de la demanda.

En un enérgico debate contra la secretaria de Educación, Pilar Santamaría de Reyes, los cabildantes del FUP la acusaron por mover sus influencias para adjudicar a la compañía, en la cual tiene intereses su esposo, algunas de las licitaciones para la construcción de escuelas. Censuraron el despido colectivo de 909 empleados de aquella dependencia, que violó convenios suscritos por el gobierno con la ADE y Fecode. Igualmente exigieron la inmediata reapertura de la Universidad Distrital, clausurada por las autoridades desde hace más de dos años.

El pasado 29 de enero, Consuelo de Montejo interpeló al gerente de la empresa de Energía Eléctrica de Bogotá, para reprocharle las “mentiras piadosas” con las cuales pretendía engañar a la opinión, en relación al fracaso de la política de energía de los gobiernos bipartidistas. Un dirigente del MIL expuso que de cada peso que cancelaba un usuario, sólo dos centavos se destinaban a inversiones y obras, mientras el resto se despilfarraba en trámites de cancelación de las deudas externas. Avelino Niño recordó las presiones del Banco Mundial en el manejo de los planes de energía eléctrica en el país. “Valiéndose de todo el peso de su aparato represivo, el gobierno ha venido incrementado precios hasta niveles nunca antes vistos las tarifas de los servicios. Creen los alcabaleros del imperialismo que las masas aceptarán siempre, sumisamente, este atraco. Sin embargo, quiero hoy traer a cuento la valiente actitud de una mujer del pueblo, que hace 200 años en la Plaza del Socorro, rompió los edictos de los impuestos fruto del coloniaje español, suscitando con su actitud la osadía que alimentó la gloriosa revolución comunera. Quiero repetirles a los lacayos de nuestro tiempo que el pueblo colombiano no ha olvidado el ejemplo de Manuela Beltrán y que no transcurrirá un largo trecho para que vuelva a “imitarlo”, finalizó diciendo el concejal del MOIR.

No faltaron circunstancias para que en el Concejo los voceros del FUP fustigaran las posturas ilusas y oportunistas de los ediles del revisionismo y sus consortes. Con vigor, Consuelo de Montejo clarificó su posición patriótica y democrática: “Creo en una revolución y en un cambio hechos netamente a la colombiana. Voy a dar la pelea aquí y en todas partes, por el socialismo, por las clases trabajadoras, porque se rompan los monopolios, pero no voy a permitir, como colombiana que soy, que nuestra revolución y la sangre de los colombianos la vengan a cosechar los papagayos que están al servicio del imperialismo, ya sea el norteamericano o ya sea el ruso”.

VIVA EL BICENTENARIO COMUNERO

Durante todo el año, las masas populares celebrarán los 200 años de la rebelión de José Antonio Galán y los comuneros contra la corona española. El Comité Nacional Pro Conmemoración del Bicentenario ha programado numerosos eventos, entre los cuales figuran manifestaciones, concursos de pintura y fotografía, funciones teatrales y conferencias.

En coordinación con el movimiento «Comuneros 81», con sede en varias localidades de Santander, el Comité Nacional realizará el sábado 14 de marzo una concentración en la Plaza del Socorro, a la que asistirán nutridas delegaciones provenientes de todo el país. El MOIR ha lanzado la orientación general de agitar durante todo el año el recuerdo de la sublevación comunera, y de celebrar el bicentenario a la manera revolucionaria, con la consigna de: «Por la segunda Independencia, unión de los oprimidos contra los opresores».

CINCO AÑOS DE LA ORGANIZACIÓN CAMPESINA DE CASANARE

Con diversos actos conmemorativos celebró sus cinco años de fundación la Ocidec, Organización Campesina Intendencial de Casanare, el pasado 1 y 2 de noviembre. En Yopal se congregó más de un centenar de delgados campesinos, sindicalistas y grupos artísticos, quienes exaltaron el primer lustro de luchas de dicha organización.

Desde apartadas veredas, sumidas en la profundidad del Llano, algunos de los colonos caminaron cinco días con tal de poder asistir a la celebración. Desde Bogotá llegó una delegación encabezada por el concejal del FUP, Avelino Niño; por dirigentes de los sindicatos de Fecode, Sintracreditario, Aceb, Sindillantas, Sintrateléfonos, Sintraicasa, Sinucom, Sintrabancaldas y por el Teatro Libre y el Conjunto Son del Pueblo.

De Boyacá arribaron representantes del Movimiento de Renovación Sindical, de Sindimaestros, de la Seccional del Sindicato de Trabajadores de Acerías Paz del Río y de Aceb de Sogamoso.

El domingo 2 de noviembre, al mediodía, la Ocidec realizó una nutrida manifestación en la Esquina del Transporte, en Yopal. Los oradores recordaron cómo doce años después de la falaz amnistía de 1953, el campesinado llanero se sintió traicionado y más perseguido y oprimido que nunca. Sobreponiéndose al desconcierto sufrido por la entrega y el asesinato de varios de sus dirigentes, los agricultores decidieron organizarse para defender sus vidas y sus tierras. Rompieron entonces con los partidos de los mandamases y principiaron a realizar sus primeros contactos con los sectores más avanzados de la clase obrera colombiana.

Fue este proceso de búsqueda de nuevos caminos el que cristalizó hace cinco años con la conformación de la nueva Organización Campesina Intendencial de Casanare.

Durante la asamblea general de Ocidec, la delegación del municipio de Maní denunció los atropellos de que vienen siendo víctimas más de ocho familias de la vereda Las Brisas, con la tolerancia del alcalde, quien defiende el acaparamiento de baldíos por un terrateniente. Los labriegos del Comité Veredal de Huerta Vieja, del municipio de Pajarito, relataron cómo un escuadrón de policías, enviado por el gobernador de Boyacá, incendió sus viviendas, arrasó los cultivos y confiscó sus papeles de identificación, para también respaldar la concentración de tierras en la región. Los campesinos de Orocué, después de caminar durante cinco días para asistir a la reunión conmemorativa, informaron sobre las componendas de las autoridades con los terratenientes para disponer de más de 50 mil hectáreas de terrenos baldíos y ociosos, y de las intimidaciones contra una veintena de familias que allí laboran la tierra.

El ultraje que mayor repudio suscitó entre la asistencia, fue el cometido contra moradores de la vereda El Caucho, del municipio de Nunchía. Allí los «campovolantes» y los funcionarios han desatado una feroz persecución contra los líderes agrarios y los habitantes de aquella vereda, hasta el punto de prohibir la pesca en las tomas del río Pauto. El 29 de septiembre pasado, por ejemplo, una cuadrilla de sicarios asaltó al dirigente de Ocidec, compañero Gregorio Moreno. Gracias a su coraje, Moreno pudo escapar con vida del cobarde atentado. El 13 de julio, el mismo grupo de matones torturó a uno de los trabajadores de la fundación La Bonanza. A mediados de 1980 fueron arbitrariamente encarcelados Reinaldo Teatín, Angelberto Murillo, José del Carmen Cruz y Neftalí Arias. El 3 de octubre del mismo año agentes del DAS apresaron a Plutarco Urbano en su propio sembrado, luego de haber propalado rumores sobre su muerte con el fin de amedrentarlo. Todos estos actos de terrorismo obedecen a un plan con el cual un minúsculo grupo de terratenientes quiere desalojar a 186 familias de las posesiones que, tras largos y duros años de trabajo, han civilizado en las 26.500 hectáreas del latifundio El Desecho-Quitebe. Sin embargo, en defensa de sus fundos, los habitantes de El Caucho se fundieron como un solo puño, bajo la orientación de la Ocidec, y tres veces se han lanzado a derribar las cercas tendidas por los latifundistas.

La asamblea congregada en Yopal condenó, finalmente, esta oleada de violencia orientada por los déspotas del campo con la anuencia del gobierno, y procedió a elegir nueva junta directiva. Resultaron señalados José Alberto Molina, como presidente; Plutarco Urbano, como vicepresidente; Alfredo Reyes, como secretario; Roberto Chaparro como tesorero y Reinaldo Teatín como fiscal.

SIGUE RACHA DE ALZAS

Durante los últimos meses de 1980 y en lo que va corrido de 1981, el costo de la vida se ha elevado en proporciones alarmantes para la mayoría de los colombianos. En octubre pasado el gobierno decretó un reajuste del 32% en los precios de la gasolina y demás derivados del petróleo, y por quinta vez en el lapso de dos años autorizó un aumento de cincuenta centavos en las tarifas del transporte urbano. Poco tiempo después la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá ascendió el valor del servicio en un 45%, estableciendo un sistema de alzas «upaquizadas» que regirá hasta el 31 de octubre próximo. En diciembre de 1980 las autoridades permitieron un incremento en los precios de los arrendamientos, y a principios de 1981 promulgaron una revisión de avalúos catastrales que afecta a millares de familias en los barrios indigentes de Bogotá. Hasta el DANE tuvo que reconocer hace poco que la sal, las gaseosas el azúcar, la carne, la leche, la panela, las frutas, las verduras y muchos otros alimentos habían subido en términos escandalosos. En todo el país se ha desatado un torrente inflacionario que afecta los distintos renglones de la economía y que agrava todavía más la situación de miseria en que se debaten los obreros, los campesinos pobres y los sectores medios de la sociedad.

TRIUNFA PARO DE RECOLECTORES DE ALGODÓN EN CÓRDOBA

Centenares de recolectores de algodón de las zonas de Colombia, El Carito, El Bongo, El Paso de las Flores y Morales, del departamento de Córdoba, realizaron el 12 y 13 de enero de este año, un exitoso paro. Esta lucha fue orientada por las Ligas Campesinas Independientes de Córdoba con las consignas de mejores precios para la recolección, control de las romanas con las cuales se pesa la mota cogida por los jornaleros, transporte hasta cultivos y aprovisionamiento permanente de agua pura para los trabajadores. Pese a la represión que se ejerció sobre el movimiento y al enganche de peones de corregimientos aledaños a la región, para tratar de hacer fracasar el paro, se consiguió arrancar a los explotadores aumentos significativos en el kilo de algodón acopiado, el cual pasó de $2.50 a $3.50 en la mayoría de los casos y hasta $4 tratándose del algodón de primera, y a $5 y $6 el de segunda.

El desempleo y la abundancia de mano de obra barata en Córdoba han contribuido a que los terratenientes paguen sumas irrisorias por la recolección del algodón, muy por debajo de lo que se ofrece en otras zonas del país. Además, a del pesaje, los capataces, mediante la alteración de las basculas, les roban a los recogedores por cada lona de cinco a diez kilos. Tradicionalmente no se cumple ni siquiera con la liquidación del salario mínimo, dominicales, prestaciones sociales, subsidio familiar y, mucho menos, con los servicios de salud.

Los grandes sembradores y las autoridades, ante la justa actitud de los recolectores, militarizaron la región, colocando en cada zorra y tractor un carabinero. La intimidación oficial se dirigió de manera especial contra los dirigentes de las ligas, los compañeros Benito Madera y Miguel Atilano. También contra los sindicalistas que se solidarizaron con la pelea de los campesinos. El 20 de enero, en el municipio de Ciénaga de Oro, agentes del F-2 allanaron la casa de la profesora Consuelo Ahumada, la detuvieron y la trasladaron al batallón Junín de Montería. El Comité Regional de Solidaridad se pronunció contra este atropello y exigió la libertad de la compañera.

VISITA DEL MOIR A CHINA

Atendiendo una cordial invitación del Comité Central del Partido Comunista de China, una delegación de la dirección nacional del MOIR, encabezada por el camarada Francisco Mosquera, visitó la República Popular de China, durante el pasado mes de julio, y efectuó una intensa correría por diversas provincias del país y sitios de atracción histórica y política. El encuentro entre nuestros dos partidos fue aprovechado para examinar asuntos de común interés, no sólo en lo referente al desarrollo de la revolución de Colombia y China, sino a la evolución de los acontecimientos internacionales, particularmente los que tienen que ver con los avances expansionistas del socialimperialismo soviético. Se reiteraron los sentimientos de mutua solidaridad e indestructible amistad que une a los pueblos de Colombia y de China.

INICUA PERSECUCIÓN CONTRA DIRIGENTE DEL MOIR EN ARAUCA

En cumplimiento de los despóticos mandatos del gobierno turbayista, las autoridades de la intendencia de Arauca han desatado una atrabiliaria campaña de hostigamientos contra los dirigentes y militantes del MOIR en esa región. En menos de un año, Juan Simón Rico, secretario de nuestro partido en Arauca, ha sido encarcelado en seis oportunidades, con los argumentos más baladíes. El 1° de abril del año pasado fue detenido, junto con el compañero Luis Francisco Mosquera Gómez, bajo la acusación de mantener vínculos con «grupos subversivos». Rico permaneció incomunicado en las celdas de la VI Brigada, con sede en Villavicencio, en donde fue golpeado y sometido a interrogatorios con vendas en los ojos. Con diversos pretextos volvió a perder la libertad el 5 y 27 de junio, el 30 de julio y el 1 y 2 de septiembre del año pasado.

También han sido blanco de la persecución los compañeros Clímaco Ayala y Francisco Acosta Félix. A este último lo llevaron a la cárcel acusado de recibir propaganda ilegal, luego de que su correspondencia fue violada y a pesar de comprobarse que el sobre sólo contenía recortes de noticias aparecidas en la prensa oligárquica. La Organización Campesina Intendencial de Arauca, Ocida, repudió el ataque que un inspector de la vereda de Betoyes efectuara contra una familia campesina y durante el cual el funcionario disparó contra una anciana de 105 años y encañonó a una niña de siete años en hechos ocurridos el 9 de agosto del año pasado. Posteriormente, la casa del Presidente de la Ocida, compañero Pedro Herrera, fue allanada en dos ocasiones.

Preso militante en Urabá
El 4 de octubre del año pasado, en San Pedro de Urabá, Antioquia, fue encarcelado durante varias semanas y bajo falsas acusaciones el compañero Sixto Negrete. El 6 de julio del mismo año, y en aquella región, la policía detuvo a seis militantes del MOIR cuando regresaban de participar en un acto de homenaje a Consuelo de Montejo.