EDITORIAL: LA HORA ES DE UNIDAD Y DE COMBATE

Francisco Mosquera

Cuando el año finaliza, es momento propicio para hacer un balance de los acontecimientos de 1972 que mayormente influyeron en la política nacional y señalar las perspectivas revolucionarias que se vislumbran con el año venidero. Ha sido este un período de especial agitación política. Las clases dominantes empezaron con tiempo los preparativos de su continuidad en el poder por cuatro años más a partir de 1974. La estrategia reaccionaria es clara: la prolongación indefinida de la Gran Coalición del Frente Nacional. Lo que ahora discuten y preparan los altos jerarcas liberales y conservadores es la forma que adoptará en el futuro el Frente Nacional, la persona que los representará en el próximo cuatrienio, la manera de realizar las convenciones, sortear las dificultades, pactar los acuerdos y derrotar o neutralizar los descontentos de los dos partidos tradicionales. Dentro de la izquierda también hay excitación. La preocupación principal consiste en cómo hacerle frente a la estratagema de la reacción y como resolver el asunto de la unidad de las filas revolucionarias. La consigna es obstaculizar los planes del imperialismo yanqui y de sus lacayos colombianos y movilizar coordinadamente los efectivos populares. Enérgico rechazo ha sufrido la política oficial por parte de vastos sectores de masas.

Los obreros le han declarado la guerra a las camarillas patronales de la UTC y CTC y proponen un movimiento sindical independiente y revolucionario. Los campesinos desenmascaran las maniobras del gobierno tendientes a crear una asociación campesina de bolsillo y se salen del tutelaje estatal para proyectar su propia organización. Los estudiantes no ceden un milímetro en sus justas luchas democráticas y patrióticas y se plantean la necesidad de una federación nacional de universitarios. Desde el punto de vista de la revolución la cuestión se resume en estimular las luchas de las masas populares, entrelazarlas para que se apoyen mutuamente y desemboquen en un gran movimiento nacional.

Frente a frente están las dos estrategias. Las clases dominantes buscan prolongar el régimen del Frente Nacional y así redoblar la explotación del pueblo y entregar aún más el País al imperialismo yanqui. Las clases populares buscan coordinar sus luchas y unificar sus fuerzas para desembarazarse de los opresores extranjeros y colombianos y conquistar sus derechos fundamentales. ¿De quién será la victoria? A la larga la victoria será inevitablemente del pueblo, pero el que ésta se alcance más temprano que tarde depende de la dirección revolucionaria, del acierto en la solución de los problemas que vayan apareciendo en el proceso revolucionario.

UN PASO AUDAZ HACIA ADELANTE

Las elecciones de abril fueron un acontecimiento de relativa importancia. Aunque no se alteró en su conjunto a correlación de fuerzas, las elecciones produjeron algunos cambios que es necesario tener en cuenta. Lo primero por resaltar y evaluar es nuestra participación en la campaña electoral. Por primera vez las fuerzas que conforman el MOIR hicieron uso de este tipo de lucha, modificando para ello la posición abstencionista sostenida con no poco ardor en ocasiones pasadas. Este viraje en la táctica del MOIR, como fue explicado en la Resolución del Comité Ejecutivo Central de nuestro Partido, es el resultado de la asimilación de la experiencia vivida que nos ha enseñado cómo sí es conveniente y permisible para el proletariado la utilización revolucionaria de las elecciones. Fue también ante todo la demostración práctica nuestra de una mayor comprensión del marxismo-leninismo.

Sin embargo, a nadie escapaba que una corrección tan brusca, producida a menos de tres meses del 16 de abril, plazo angustioso para preparar una campaña electoral y en especial para una fuerza política perseguida, inexperta en esas lides y que no contaba con una organización extendida por todo el país ni con recursos suficientes, podría acarrearnos contradicciones graves, incluso divisiones internas o hasta deserciones. El temple de un partido se mide en la audacia y en la capacidad de amoldar su táctica a las situaciones fluctuantes. Se puso a prueba lo que hemos aprendido y avanzado en pocos pero difíciles años de construcción revolucionaria, de trabajo paciente de partido de nuestra militancia.

En las múltiples declaraciones emitidas por el gobierno de Misael Pastrana sobre las elecciones abundan las alabanzas para la democracia, las formulaciones de absoluta neutralidad y de garantías para todos los partidos en pugna. El pueblo sabe qué poco valen las palabras de los gobernantes de Colombia. Las elecciones se desarrollaron en estado de sitio y bajo el régimen de los consejos verbales de guerra para juzgar a los luchadores populares.

Los partidos tradicionales y en especial las corrientes gobiernistas gozaron de todos los privilegios, del favor de gobernadores y alcaldes y de la protección de los aparatos represivos. Las corrientes opuestas al Frente Nacional adelantaron la campaña en medio de la persecución policial. Sus manifestaciones eran entorpecidas o prohibidas, sus activistas encarcelados, su propaganda incautada, se les provocaba. En más de una región se recurrió al asesinato para impedir la expresión popular. El MOIR afrontó toda esa represión.

Al observar las condiciones de desigualdad con que las fuerzas revolucionarias se enfrentan en las campañas electorales que organizan los explotadores, hay personas que preguntan por qué el MOIR fue a las elecciones y se sometió a unas reglas de juego a todas luces desventajosas y sucias. Cuando los marxistas han participado en las elecciones manipuladas por los explotadores no es porque crean en las bondades de la democracia burguesa, ni aún en los casos más excepcionales. Jamás habrá igualdad democrática para los obreros y campesinos en un país neocolonial y semifeudal como el nuestro, ni siquiera en la república capitalista más “avanzada” y “democrática”. La democracia de los explotadores es la dictadura sobre las masas trabajadoras. El pueblo no podrá derrocar a sus opresores con los medios que estos le permiten. El MOIR aprovechó las elecciones para extender su influencia entre las masas, explicar su programa revolucionario, combatir a los enemigos del pueblo y a su farsa democrática, hacer llegar su voz si era posible a las corporaciones públicas, a pesar de las mentidas garantías y por encima de ellas.

Fuera de la represión oficial y de los sistemáticos y naturales ataques de los partidos tradicionales, el MOIR encaró la rabiosa hostilidad de la ANAPO y del Partido Comunista que vieron en nuestra participación electoral una grave amenaza para sus planes. Uno de los argumentos de la dirección del Partido Comunista para combatirnos era el de que el “único resultado” de nuestra campaña electoral “será el de restar votos a la oposición”. En su propaganda tanto la ANAPO como el PC pregonaban sin el menor escrúpulo y con el mayor cinismo que la decisión del MOIR de ir a las elecciones hacía parte de una macabra maniobra “divisionista” de la oligarquía, que se trataba de un grupo “oportunista”, “electorero”, “anticomunista”, que “no lucha contra la oligarquía y el imperialismo sino contra los verdaderos revolucionarios”[i] y otras calumnias por el estilo. Lo curioso es que el Partido Comunista decía todas estas cosas, sin importarle el antecedente de que en el pasado criticaba con parecido entusiasmo nuestro abstencionismo y nos retaba a que fuéramos a las elecciones, y olvidando que había proclamado, en tono histórico, que ve con buenos ojos la aparición de nuevos partidos políticos distintos al Liberal y Conservador. Indudablemente que cuando el Partido Comunista habla de “nuevos partidos” se refiere a la ANAPO y a la Democracia Cristiana. Los esfuerzos mancomunados del Partido Comunista y la ANAPO no pudieron sabotear la campaña electoral del MOIR, siendo que nuestras fuerzas eran mucho más débiles y contábamos con menos recursos.

El problema de la aceptación y profundización de la línea trazada se resolvió mediante el estudio, la discusión y la lucha ideológica intensamente llevados a cabo a todo nivel. Los cuadros y militantes iban fundamentando su posición en la marcha, a medida que adelantaban la campaña electoral. Al esclarecimiento contribuyó decisivamente la experiencia sistematizada de las luchas libradas por el MOIR en el seno de las masas obreras, campesinas y estudiantiles.

En esta forma la unidad ideológica salió fortalecida. Importantísimo, porque un destacamento político que da muestra tan impresionante de disciplina como la del MOIR en la batalla electoral, es capaz de proponerse empresas más difíciles y salir victorioso. No se produjo una sola deserción que merezca mencionarse. Los resultados son de crecimiento y extensión de nuestra organización en todo el país y más estrecha vinculación a las masas. Aprendimos, corregimos fallas y perfeccionamos el estilo de nuestro trabajo. Las tendencias dogmáticas y sectarias propias del infantilismo político fueron duramente golpeadas: modificarnos e hicimos más entendibles para las masas nuestro lenguaje y nuestros escritos, nos acercamos y colaboramos con grupos y personas susceptibles de ser influenciados pero que despreciábamos o no queríamos tratar. Vale destacar la actividad incansable de la, Juventud Patriótica y de los Trabajadores del Arte Revolucionario, baluartes del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario.

Agitamos profusamente nuestro programa nacional y democrático, sin vacilación. No hicimos concesiones para sortear situaciones difíciles o ganar momentáneamente adictos. No ocultamos nuestras intenciones, a riesgo de complicar las cosas. Fuimos a las elecciones a la manera bolchevique, a la manera comunista. Esta actitud nos diferenció antagónicamente de los partidos tradicionales y oportunistas y fue el mejor mentís para nuestros detractores. El MOIR acordó alianzas y listas conjuntas con varios grupos y movimientos políticos regionales y con el Frente Popular Colombiano, dirigido por Alberto Zalamea. Con esta política de alianzas adelantadas sobre la base de apoyar las luchas populares y respaldar las tesis programáticas del MOIR, superamos en parte la debilidad relativa de nuestras fuerzas. Logramos inscribir listas en 16 departamentos y obtuvimos aproximadamente 19.000 votos. Esta cifra no es precisa, debido al fraude, pero refleja sin duda el estado real de nuestro desarrollo, propio de un movimiento joven y en ascenso.

LO QUE VA DEL 19 AL 16 DE ABRIL

El MOIR no participó en las elecciones de 1970 a causa de la posición abstencionista autocriticada y corregida en 1972. Por lo consiguiente no tenemos guarismos que comparar, solo el salto de la “abstención beligerante” a la utilización revolucionaria de las elecciones. El resto de partidos de envergadura nacional se enfrentaron tanto en la contienda electoral del 70 como en la del 72.

El avance o retroceso de los partidos políticos no pueden ser medidos exclusivamente por unas elecciones, y mucho menos por esta clase de elecciones amañadas y prefabricadas. Sin embargo los marxistas tomamos las luchas electorales y sus resultados como indicadores importantes de los altibajos de las diferentes fuerzas.

Comparando las dos últimas votaciones aparece de bulto el debilitamiento de la ANAPO. En 1970 el general Rojas como candidato a la Presidencia pasó del millón seiscientos mil votos. Dos años después los electores anapistas no llegaron a seiscientos mil. Haciendo la salvedad de que las elecciones presidenciales son más caudalosas que las llamadas de “mitaca”, en 1972 el efectivo electoral anapista se redujo a la tercera parte. Disminución bastante considerable.

Existe el convencimiento generalizado de que el 19 de abril de 1970 Rojas le ganó las elecciones al candidato del Frente Nacional. El gobierno alteró el resultado y proclamó vencedor a Misael Pastrana. El pueblo se volcó a las calles de las grandes ciudades exigiendo se hiciera respetar con un paro general el resultado de las urnas. Fue este el punto culminante de mayor auge de la ANAPO y también el comienzo y origen de su descenso posterior. Rojas, puesto preso en su residencia, condenó y desautorizó las manifestaciones de protesta de las masas y declaró que esperaba confiado en la imparcialidad del presidente Lleras Restrepo, quien, para imponer a Pastrana, había recurrido al estado de sitio, decretado el toque de queda en todo el territorio nacional y ordenado la captura de los dirigentes revolucionarios y de la oposición.

En un reportaje concedido a El Periódico el pasado 10 de julio, el General comentó descaradamente: “Es curioso y es triste volver los ojos a ese 19 de abril en que el pueblo se llenó de júbilo porque había ganado el poder, porque iba a ser redimido. Lo hizo en forma alegre, pero no quiso defender el triunfo. Mucha gente dice que por qué yo no defendí el triunfo. ¿Cómo puede una sola persona irse contra todas las fuerzas del gobierno y lo que llaman las fuerzas vivas de la nación para defender el triunfo?”

Como nunca, ese 19 de abril la ANAPO y su Jefe supremo se dejaron ver el cobre. El día. del gran “triunfo” cayeron hechas pedazos muchas ilusiones. La única escuela de los pueblos es su propia experiencia.

Cuando las masas, desencantadas de las promesas del Frente Nacional y oprimidas por la feroz dictadura del bipartidismo constitucionalizado, comenzaron a seguir a Rojas, veían en el viejo exdictador al exiliado que regresaba a su patria dispuesto a desafiar la ira de la oligarquía que lo cogió de chivo expiatorio de todos los males de la República. No importaba que el acusado hubiera sido el más incondicional servidor de esa oligarquía; lo que interesaba era que Rojas, desde el presidio, en el juicio del Congreso donde nada le probaron porque sus jueces eran cómplices de los mismos crímenes, con su solitaria y estoica resistencia se le enfrentaba de verdad al Frente Nacional. Sin otra perspectiva más clara, o más visible, fueron engrosando el rojismo elementos de las capas más empobrecidas de la población, de la pequeña burguesía e inclusive de los sectores descontentos de la burguesía y de los terratenientes. Así, de la noche a la mañana, como por arte de magia, apareció ese movimiento agigantado que aterrorizó el 19 de abril a las clases dominantes. Pero no fue más que un susto electoral. A Rojas lo único que se le ocurrió fue reprender al pueblo e implorar la “pureza del sufragio”.

De la experiencia de la ANAPO deben quedar bien aprendidas dos lecciones históricas. Las clases dominantes colombianas no entregarán legalmente el Poder al pueblo. Si echando mano de la violencia, le negaron el acceso al Poder a la ANAPO que es un partido de oposición, es decir, electoral, dentro del sistema, alejado de la revolución, con muchísimas razones más y más violentamente se lo negarán a un partido que tenga inscrita en sus banderas de lucha la transformación revolucionaria de la sociedad. La segunda lección es la de que sólo un partido auténticamente revolucionario, leal al pueblo y a la nación, dispuesto a combatir en todos los terrenos y no únicamente en las elecciones, puede conducir las masas al Poder.

Pero el descenso de la ANAPO no se debe solo a las vacilaciones y componendas del 19 de abril. La reacción sostiene que la ANAPO perdió las elecciones en 1972 porque abandonó las toldas de las dos “colectividades históricas” y se convirtió en un “tercer partido”. En Colombia, agregan, no florecen las agrupaciones políticas distintas al liberalismo y al conservatismo. “Los terceros partidos -dice Ospina Pérez- no han tenido éxito en Colombia, ni siquiera bajo el impulso de hombres tan extraordinariamente dotados y de tan profunda y brillante formación política como Núñez, Carlos E. Restrepo, Gaitán o Alzate”[ii]. Pero la cosa es completamente al contrarío. La ANAPO ha retrocedido precisamente porque en el fondo no ha dejado de ser un partido tradicional. Su programa no difiere mucho del programa de los viejos partidos.

En los dos problemas claves de la Colombia de hoy, la dominación neocolonialista yanqui y el semifeudalismo, la ANAPO toma como suyas, y como si fueran grandes reivindicaciones, los viejos postulados reformistas de la Gran Coalición burgués-terrateniente proimperialista. Además, en la dirección anapista tienen influencia determinante elementos burgueses y terratenientes que han terminado imprimiéndole su carácter regresivo.

El hecho de que siga siendo un partido tradicional, a pesar de que formalmente proclame lo contrario, explica el por qué del apoyo de la ANAPO a ciertas iniciativas del gobierno y sus contradicciones cada día más crecientes con las masas trabajadoras de la ciudad y el campo.

Las dos únicas posibilidades serias de hacer política, son, o al lado de los opresores o al lado de los oprimidos; o se sirve al imperialismo yanqui y sus lacayos que sojuzgan y explotan a Colombia o se sirve a las masas trabajadoras y a la nación colombiana. El porvenir será de la clase obrera y de su partido, única fuerza capaz de encabezar la lucha revolucionaria y liberadora del pueblo colombiano. Los intentos por crear nuevos partidos en Colombia distintos al Liberal y Conservador han fallado porque no tienen en cuenta esta ley fundamental de la revolución. El “tercer partido” en Colombia no puede ser otro que el partido de la clase obrera. Sólo el partido proletario podrá convertirse en el vocero auténtico de los oprimidos y humillados de Colombia. Ese partido y no otro podrá apoyar e interpretar los intereses de las masas campesinas, organizar al pueblo y liberar al país. En las condiciones actuales de Colombia es esta la principal tarea de los marxista-leninistas: construir un partido obrero, auténticamente revolucionario, auténticamente comunista.

Tanto los dos partidos tradicionales como el Partido Comunista mantuvieron en 1972 la votación alcanzada en el 70. Sin embargo hay que volver a hacer la misma observación que ya hicimos. En las elecciones de “mitaca” la abstención es mayor. El tremendo retroceso de la ANAPO es lo que permite a los partidos tradicionales reclamar la victoria de las elecciones del 16 de abril. Realmente para las clases dominantes ha quedado despejado el camino de la continuación del Frente Nacional dentro de los marcos de la Constitución, o por lo menos más despejado de lo que estaba el 19 de abril de 1970.

Sin embargo hay que resaltar que no todos los votos sumados al Frente Nacional en las últimas elecciones fueron pedidos en su nombre. Como Frente Nacional se conoce la política de “responsabilidad compartida” de los dos partidos tradicionales que desde 1957 obliga a liberales y conservadores a respaldar un mismo programa, repartirse paritariamente los cargos públicos y alternarse la presidencia de la República. Esta obligación no es de cualquier tipo, sino que lo manda la Constitución Nacional. El Frente Nacional no es más que la expresión política, jurídica si se quiere, de la alianza burgués-terrateniente proimperialista que tantos males le ha traído al pueblo colombiano. En las pasadas elecciones el llero-lopismo agitó puntos de vista que evidentemente se separan de la posición oficial.

No se trata de indagar si el señor Lleras Restrepo y el señor López Michelsen defienden o no los intereses del imperialismo y de las clases dominantes. Nadie puede dudar del servilismo y el antipatriotismo de estos dos funestos personajes. Se trata de analizar con qué planteamientos solicitaron el respaldo del pueblo el 16 de abril, de señalar un hecho concreto, de denunciar el truco a que recurrió el llero-lopismo para obtener más del 50% de los votos liberales.

El truco del llero-lopismo consistió en hacer creer que había diferencias con el gobierno, que Pastrana, en un viraje hacia la derecha, estaba desmontando la obra “bienhechora” de su antecesor. El terreno venía siendo preparado desde antes. Días después de haber salido del Palacio de San Carlos, Lleras Restrepo declaró a unos periodistas que no era “gobiernista ni anti-gobiernista”. Y el expresidente de la Dirección Liberal, Augusto Espinosa, carlosllerista de tiempo completo, manifestó en el Senado que el Partido Liberal necesitaba de una “división creadora”. La “división creadora” consistía en que a una parte del Partido Liberal le tocaba respaldar a Pastrana, velar por los acuerdos con el Partido Conservador, defender los programas oficiales. Este papel correspondió al señor Turbay. La otra parte jugaba a la oposición, al sectarismo, a la “democracia”. Este papel, mucho más grato, desde luego, correspondió al llerolopismo. Al turbayismo le costaría más trabajo entusiasmar al electorado liberal, como en realidad fue.

Entre el gobierno, el Partido Conservador y el turbayismo, respaldados por los expresidentes Ospina y Lleras Camargo, por un lado, y el llero-lopismo, por el otro, se entabló una polémica sobre el artículo 120 de la Constitución, referente a la continuación de la paridad en el Ejecutivo a partir de 1974. El llero-lopismo sostenía que no obliga al presidente electo en 1974 conformar su gobierno “exclusivamente” con liberales y conservadores y que puede, sin violar la Carta, llamar a colaborar a miembros de otros partidos. En esta forma se halagaba a la oposición y se pretendía neutralizar a la multitud de fuerzas que ven en el paritarismo bipartidista una de las trabas antidemocráticas más aberrantes del actual sistema. Lo que el llero-lopismo quería hacer resaltar era su inclinación “democrática” e “izquierdista”, dar a entender que si el señor Lleras llega al Poder en 1974, o el señor López, hasta podría la ANAPO recibir su cuota burocrática. El democraterismo fue tal y el cinismo, que López se atrevió durante la campaña electoral, a decir que el comunismo en Colombia le debía a él, a su gestión disidente, el derecho al voto.

Mientras esas y otras bobadas hablaba el llero-lopismo, Misael Pastrana, que es el presidente y el máximo personero actual de la Gran Coalición, notificaba al país: “La enmienda constitucional de 1968 que consagra hasta 1978 la más estricta paridad del liberalismo y el conservatismo ‘en todos los niveles de la administración’, como afirma textualmente el artículo 120. No estará en juego, por consiguiente, en 1974 el predominio hegemónico de un partido sobre el otro, sino simplemente la dirección desde la Jefatura del Estado de una coalición de inequívoco y obligatorio origen constitucional”[iii] ” … si en las elecciones de 1974 triunfare un partido distinto al conservador o al liberal, ese partido tendría un presidente pero no obtendría el gobierno”[iv].

La interpretación que Pastrana le da al artículo 120 de la Constitución es la única correcta, por la sencillísima razón de que eso fue precisamente lo que buscaban las clases dominantes con la reforma de 1968: prolongar el Frente Nacional. No se es “progresista” por afirmar, como lo afirma el editorial del 6 de julio de 1972 de “Voz Proletaria”, órgano del Partido Comunista, que “los jefes del llamado progresismo, Lleras Restrepo y López, dan una interpretación acertada a este artículo” (el 120).

La reforma constitucional de 1968 es la principal obra del gobierno anterior. Por ella presentó Lleras Restrepo renuncia a la presidencia de la República para presionar su aprobación. En su carta de renuncia al Congreso el presidente dijo: “El artículo 10 del proyecto de acto legislativo que está a la consideración del Senado prolonga por cuatro años más, esto es, hasta el 7 de agosto de 1978, la paridad en el gabinete, en las gobernaciones y en los demás cargos queno pertenezcan a la carrera administrativa”[v]. El Congreso, aprobó el proyecto, y Lleras. contínuó gobernando.

La oligarquía viene prolongando el Frente Nacional en sucesivas reformas constitucionales efectuadas con los medios más tramposos. En el plebiscito del 19 de diciembre de 1957 propusieron el Frente Nacional por doce años, en el 59 lo prorrogaron cuatro afños más y en el 68 por otros cuatro, es decir hasta 1978, con lo que se completan veinte años. Pero la cuestión es mucho más descarada. De 1978 en adelante continuarán, los llamados “gobiernos nacionales” en los cuales el partido gobernante debe darle obligatoriamente representación en el Poder al partido mayoritario de la oposición. Es decir, el mecanismo de prórroga indefinida del bipartidismo está previsto.

El problema del reconocimiento de la oposición no se puede reducir tampoco a darle la interpretación “más conveniente” a la Constitución. Cuando las clases explotadoras dominantes hablan de que se les dará garantía legal a los partidos de la oposición no incluye en esa denominación a los partidos revolucionarios.

Una prueba de esto la suministra Pastrana en la intervención que hizo como ministro de Gobierno en la Cámara, de Representantes para explicar las virtudes de la reforma constitucional del 68. A la vez que defendía la participación en el gobierno de los partidos de la oposición después de 1978, objetaba lo siguiente: “Si la línea comunista de Pekín, partidaria de la subversión violenta del orden establecido, obtiene un cierto número de curules, el Gobierno tendría que darle participación, y así contemplaríamos el absurdo de una, Administración que en una proporción sería partidaria del mundo occidental y cristiano y en otra del materialismo marxista”[vi]. Conclusión: Cuando se habla de participación de partidos de la oposición se debe entender participación de partidos, partidarios “del mundo occidental y cristiano”.

Lenin dice: “El partido dominante de una democracia burguesa solo cede la defensa de la minoría a otro parido burgués, mientras al proletariado, en todo problema serio, profundo y fundamental, en lugar de ‘defensa de la minoría’ le tocan en suerte estados de guerra”. Solo en esta forma se debe entender la cuestión de la participación democrática de la oposición en un régimen como el de Colombia. No solo lo enseña Lenin, el gran maestro del proletariado, sino que lo reconoce Pastrana, el obsecuente sirviente del imperialismo y de la oligarquía.

Pasadas las elecciones y recogido el fruto de la “división creadora”, el llero-lopismo pactó con el turbayismo la unidad liberal, pactó con el gobierno la defensa de los programas oficiales y pactó con el Partido Conservador la continuidad del Frente Nacional tal y como está consignado en la Constitución. El título de la comedia: Cómo engatuzar ingenuos. Solo en broma se podía aceptar que Lleras Restrepo, curtido en lacayismo, fuera a librar una batalla, contra el bipartidismo. El señor Ospina Pérez que tiene sus motivos para presumir que conoce muy bien al señor Lleras Restrepo dijo de éste: “…es un hombre inteligente. Muy inteligente y que tiene una capacidad de reversar que no la tenemos muchos otros que parecemos ser más suaves y más condescendientes”. Estas frases las pronunció Ospina a finales de mayo del año pasado en la Junta de Parlamentarios Conservadores para explicar cómo Carlos Lleras había aceptado todas las exigencias hechas por los terratenientes cuando se discutió con él en privado la reforma agraria.

Otra experiencia de las elecciones de 1972: Es más difícil pedir votos a favor del Frente Nacional que en su contra.

LA POSIBILIDAD DE UN FRENTE ELECTORAL DE IZQUIERDA

La estrategia del imperialismo yanqui para Colombia es prolongar el Frente Nacional. Significa que el Estado colombiano continuará bajo el control del puñado de dirigentes de los dos partidos tradicionales, cuyos estrategas más connotados, “claros” y con mayor influencia dentro de la coalición gobernante son Alberto Lleras y Ospina Pérez.

El imperialismo explota y oprime a la nación colombiana a través de la gran burguesía y los grandes terratenientes. Estas dos clases vienen coligadas en el Poder desde hace 27 años, cuando Alberto Lleras llegó a la Presidencia por primera vez y formó un “gobierno nacional”. Hoy por hoy los partidos Liberal y Conservador son los partidos de la gran burguesía y de los grandes terratenientes, interpretan los intereses de estas clases y a ellas sirven. El Frente Nacional es la alianza de los dos partidos, Liberal y Conservador, consagrada en la Constitución colombiana como la única forma de gobierno permitido.

La alternación termina en 1974, pero el presidente que salga elegido entonces deberá gobernar con los dos partidos tradicionales. Las camarillas dirigentes liberal y conservadora pueden lanzar para 1974 un candidato presidencial por cada partido o lanzar uno solo que los represente a ambos. En cualquiera de los dos casos la obligación es la misma: gobernar coligadamente. A esto se han comprometido los varios aspirantes de los dos partidos. Hasta Alfonso López. Esta es la perspectiva de la reacción para las próximas elecciones.

Frente a esa situación se viene hablando de la necesidad de que la izquierda también se unifique y proclame un candidato único para 1974. La propuesta proviene concretamente del Partido Comunista, del Movimiento Amplio Colombiano y del Partido Social Demócrata Cristiano que ya integraron un frente, al que le dieron el nombre de Unión Nacional de Oposición (UNO). El MOIR ha sido invitado para que forme parte de este nuevo frente. El Comité Ejecutivo de nuestro Partido nombró una comisión para que adelante las discusiones al respecto con todas y cada una de las tres organizaciones que conforman la UNO. Se han realizado varias reuniones y dentro de la mayor cordialidad hemos fijado nuestros criterios. Las discusiones las seguiremos adelantando porque el MOIR no rechaza ni es su intención torpedear la perspectiva de un frente que, alrededor de una plataforma revolucionaria de lucha, lance un candidato único de la izquierda para 1974 y aglutine los más amplios sectores de masas posibles.

Cuatro son las condiciones que creemos se deben dar para que ese frente contribuya al desarrollo de la lucha revolucionaria del pueblo colombiano en la situación actual.

PRIMERA. El frente propuesto debe aprovechar la campaña electoral para desenmascarar la política anti-patriótica y antidemocrática del Frente Nacional, para agitar un programa revolucionario y para apoyar las luchas de los obreros, los campesinos, los estudiantes y demás sectores populares.

Estos son los únicos tres objetivos que se puede proponer el frente. Son objetivos realizables, corresponden a la situación nacional y al actual estado de desarrollo de las fuerzas de izquierda.

Plantear que el frente electoral de izquierda y su candidato presidencial deban proponerse alcanzar el Poder en 1974 es francamente perder el sentido de las proporciones y engañar al pueblo. Desenmascarar la política antidemocrática del régimen es aclararle al pueblo que ningún partido en Colombia distinto al Liberal, y al Conservador pueden gobernar legalmente. La misión de la izquierda no es velar por el imperio de la Constitución, como muchos seudo-revolucionarios opinan. La alternativa del Poder popular es inevitablemente “extraconstitucionaI”.

SEGUNDA. La ANAPO no podría ser la columna vertebral del frente electoral de izquierda.

En reiteradas oportunidades la dirección del Partido Comunista ha manifestado que la ANAPO debe ser la fuerza determinante y principal del frente de oposición. Es más, ha pedido que se realicen todos los esfuerzos para convencer a la dirección anapista, y si es del caso reducir los puntos programáticos para facilitar los acuerdos.

Rojas adopta cada día posiciones más reaccionarias. Su preocupación consiste en congraciarse con las clases dominantes para que lo dejen gobernar de nuevo. En un reportaje concedido a la revista “Arco” del mes de noviembre pasado, hace una extensa remembranza de todos los servicios prestados a la oligarquía y al imperialismo yanqui, no solamente en Colombia durante la época de la violencia, sino en Corea durante la guerra de agresión contra el hermano pueblo coreano. En esta entrevista recurre al anticomunismo más vulgar para borrar toda sospecha sobre cuáles son sus reales intenciones.

El Partido Comunista ha insistido mucho en las cuestiones positivas de la ANAPO, en los aspectos “avanzados”, “progresistas” y “nacionalistas” de su programa, para concluir que si estos aspectos se “desarrollan” haría mayores condiciones en Colombia para un verdadero frente de la oposición. A nosotros nos corresponde hacer hincapié en los aspectos negativos de la ANAPO, que son nada más y nada menos que sus posiciones conciliadoras con los dos grandes males de la nación colombiana: el neocolonialismo y el semifeudalismo. En la práctica la ANAPO apoya muchas de las medidas de tipo económico y político de las clases dominantes contra el pueblo. Está dispuesta a transigir y negocian con el gobierno en asuntos fundamentales a cambio de irrisorias prebendas. En realidad nunca se pudo tomar en serio el dilema: “ANAPO u oligarquía”.

Para que la ANAPO pueda convertirse en la columna vertebral del posible frente electoral de la izquierda colombiana tendría que variar radicalmente, cosa que creemos en verdad imposible. Además Rojas ha sido supremamente sincero cuando afirma que la ANAPO no hará alianzas con ningún movimiento y que irá a las lecciones con candidato propio. La única alianza que hará la ANAPO, según el General, es que aceptara gustosa los votos que por él se depositen, sean comunistas o no.

A la ANAPO no se le debe hacer una sola concesión. Para que los sectores izquierdistas de ANAPO puedan participar en un frente electoral revolucionario no les queda otra salida distinta de la insubordinación y desconocimiento de la dirección del General, como lo hicieron los miembros del Movimiento Amplio Colombiano.

TERCERA. El frente electoral debe aprobar una plataforma antimperialista y democrática a la que se ceñirán sin excepción para la agitación y propaganda todas y cada una de las fuerzas integrantes.

La importancia principal de un frente de esta naturaleza en la situación actual es la agitación que realice y la educación que imparta a las masas. Hay que profundizar la conciencia revolucionaria del pueblo colombiano; explicar que la dominación extranjera y la traba semifeudal son los factores determinantes del estancamiento de la producción y de la ruina económica de las mayorías. Exigir la nacionalización no solo del petróleo, sino de todos los recursos naturales, así como la supresión de la injerencia del imperialismo yanqui en todas las ramas de la economía colombiana. La reforma agraria a propugnar no es una reforma cualquiera; ha, de estar basada en la eliminación de la explotación terrateniente mediante la confiscación de los grandes latifundios y el reparto de la tierra para los campesinos que la trabajan.

En las pasadas elecciones el MOIR adelantó su agitación y propaganda y pactó alianzas con varias agrupaciones amigas en torno a la llamada Plataforma de Lucha Electoral. La UNO aprobó en su reunión constitutiva del 22 de septiembre una Plataforma Mínima de nueve puntos. Estos dos documentos pueden servir para la discusión y elaboración programática definitiva que unifique a la izquierda colombiana en la batalla electoral de 1974.

CUARTA. Debe hacerse un acuerdo previo entre todos y cada uno de los partidos y organizaciones del frente que garantice: a) La dirección colectiva de la alianza y b) El respeto del carácter independiente de los partidos y organizaciones.

Estos requisitos contribuyen a un mayor entendimiento y armonía dentro del frente.

La dirección colectiva radica en que se acepte la participación democrática en la dirección del frente , de todas y cada una de sus fuerzas políticas integrantes, sin vetar a ninguna porque sea más débil o porque tenga 44menos votos”. La dirección colectiva determina sobre los asuntos propios del frente.

El respeto al carácter independiente radica en la no injerencia en los asuntos internos y de exclusiva incumbencia de los distintos partidos y organizaciones del frente, en el compromiso mutuo a no interferir ni entorpecer el desarrollo organizativo de estos.

El MOIR desde su fundación, en septiembre de 1969, viene sosteniendo la necesidad de la creación de un partido auténticamente revolucionario como la tarea fundamental de la revolución en el actual período. El Gran Pleno Revolucionario del Bloque Sindical Independiente de Antioquia, celebrado en agosto de 1971, caracterizó al nuevo partido en la siguiente forma: “La vanguardia que necesita el pueblo colombiano en sus luchas es un partido auténticamente revolucionario, auténticamente comunista, pertrechado de una ideología correcta, el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, férreamente, unido y disciplinado, organizado en todo el país, vinculado estrechamente a las masas populares, arraigado profundamente a la realidad nacional y capaz de llevar a la victoria a las clases revolucionarias en las batallas más difíciles. Sólo la clase obrera podría crear un partido así, su propio partido”. A principios de este año el MOIR lanzó públicamente la consigna de la fundación del Partido del Trabajo de Colombia y de la próxima realización de su Primer Congreso. La tarea de la fundación del Partido del Trabajo de Colombia, para la cual han venido preparando condiciones las fuerzas del MOIR con una perseverante y paciente labor de varios años entre las masas, es precisamente una de las cuestiones de exclusiva incumbencia del MOIR y de las fuerzas revolucionarias, que lo siguen.

Aclaramos este punto porque el MOIR continuará los esfuerzos tendientes a la preparación del Primer Congreso del Partido del Trabajo de Colombia. Las concepciones ideológicas, los principios programáticos y políticos y las normas estatutarias del nuevo partido solo los discutiremos con la militancia nuestra, con la base obrera y las masas en general, con las fuerzas revolucionarias del proletariado internacional y con las organizaciones y amigos que muestren de verdad una actitud consecuente y sincera.

Creemos que la fundación de nuestro Partido no tiene por qué perjudicar la posible conformación del frente electoral de la izquierda para 1974. El desarrollo de las fuerzas revolucionarias solo puede redundar en beneficio del pueblo y de la revolución.

El MOIR propone a la discusión las cuatro condiciones anteriormente numeradas y explicadas. Sobre estas bases estamos dispuestos a llegar a acuerdo con todos los partidos y movimientos políticos que quieran unificar sus fuerzas con la nuestra en la próxima campaña electoral.

CONCENTREMOS TODAS LAS FUERZAS CONTRA LAS CAMARILLAS DE LA UTC Y CTC Y UNIFIQUEMOS EL MOVIMIENTO SINDICALEN UNA CENTRAL OBRERA INDEPENDIENTE

La división del movimiento sindical y la falta de una organización nacional gremial de todos los obreros colombianos es algo que debe preocupar a los revolucionarios y en especial a los marxista-leninistas. El proletariado colombiano necesita con urgencia una organización que lo aglutine nacionalmente, que pueda defender sus conquistas, exigir sus derechos y fortalecer sus luchas. El proletariado necesita. superar la división.

“La clase obrera de un país semifeudal y sometido a la dominación neocolonial del imperialismo yanqui, como es el caso de Colombia, se desenvuelve en circunstancias adversas para alcanzar su pleno desarrollo político. Las principales medidas del régimen buscan someter material y moralmente al proletariado a las más terribles condiciones de vida. Con la supresión de los derechos de organización, expresión, movilización y huelga se les niega a los obreros toda posibilidad de defensa legal, y quienes lleven a la práctica el ejercicio de estos derechos son ametrallados o encarcelados. Pero el proletariado colombiano removerá todos los obstáculos, despreciará los peligros y sacrificios, y se vinculará estrechamente a las amplias masas no proletarias con una política nueva, diametralmente opuesta a la caduca política de las podridas clases dominantes, que interprete con fidelidad las exigencias fundamentales del pueblo y sea un reflejo auténtico de la realidad y del curso histórico del país”.

“A los explotadores les aterroriza la existencia de un movimiento proletario independiente. Por eso, además de reprimir y privar de sus derechos democráticos al proletariado, el imperialismo yanqui y sus lacayos colombianos pretenden sostener mediante el soborno y la coacción una organización sindical patronal. Es de público conocimiento el hecho de que la UTC y CTC reciben subvención de organismos financieros norteamericanos y del gobierno colombiano. El desarrollo de una fuerza independiente y revolucionaria del proletariado implica una lucha aguda, permanente y decidida tanto contra la dominación imperialista como por barrer de las filas obreras a los oportunistas y agentes del imperialismo. Hay que convertir las organizaciones obreras en organizaciones revolucionarias al servicio de los intereses proletarios y populares”.

Los dos párrafos anteriores pertenecen a la Declaración aprobada por los obreros del MOIR en el Pleno del Bloque Sindical ya mencionado.

Tal como se explica en la Declaración, la corriente patronal y la división del movimiento sindical colombiano se originan en la nefasta actividad de las camarillas dirigentes de la UTC y CTC. La negación de los derechos de organización, contratación, movilización, expresión y huelga de la clase obrera colombiana tiene como única causa la política represiva y explotadora de las clases dominantes proimperialistas. La destrucción de los sindicatos y la división sindical no las producen las fuerzas independientes y revolucionarias del proletariado que luchan por la defensa de los derechos democráticos y contra las camarillas de la UTC y CTC. Quienes han dicholo contrario confunden lo blanco con lo negro. Tampoco son las fuerzas independientes y revolucionarias las que debilitan la lucha de la clase obrera. Por sostener estos puntos de vista y ser consecuentes con ellos en la práctica, el MOIR ha sido perseguido y calumniado. El gobierno ha suspendido la personería jurídica, congelado los fondos, ilegalizado las asambleas y autorizado los despidos de dirigentes de la casi totalidad de sindicatos que se han atrevido a hacer parte del MOIR. El oportunismo de todos los pelambres ha culpado desvergonzadamente al MOIR de todos estos problemas del movimiento sindical independiente.

Pero la lucha de la clase obrera no la detiene nadie. Las dificultades son temporales y serán superadas. En la actualidad una gran conmoción sacude de abajo hacia arriba todo el movimiento obrero. No hay un solo sindicato que escape a la tormenta. Es este un fenómeno favorable porque lo produce el avance de las nuevas fuerzas que batallan contra las viejas y caducas corrientes patronales y reaccionarias.

La fusión de la UTC y de la CTC anunciada en el propio Palacio de San Carlos y bajo la bendición presidencial, ha echado leña a la hoguera de la rebeldía de la clase obrera. La crisis profunda por la que atraviesan las camarillas patronales les ha alborotado su anticomunismo. Están lanzando golpes a diestra y siniestra. Han expulsado federaciones enteras como la Federación Libre deTrabajadores del Cesar y sindicatos tan importantes como el de Telecom, que eran filiales de la CTC y UTC, respectivamente.

Toda esta situación y en especial el anuncio de la fusión de las centrales ha servido para diluir ciertas ilusiones sobre la verdadera catadura de la dirección utecista. Y se abre paso la consigna de unificar todas las fuerzas independientes del movimiento obrero para, en un frente común combatir, derrotar y aislar las camarillas de la UTC y CTC.

El Partido Comunista, ha manifestado estar de acuerdo con unificar todas las fuerzas susceptibles de ser unidas dentro del movimiento sindical, con el objetivo de combatir las camarillas utecistas y cetecistas. Inclusive ha expresado su disposición de suprimir siglas, si es del caso, para abrir campo a la formación de una central obrera nacional lo más representativa que se pueda. El MOIR considera justas y acertadas estas declaraciones del Partido Comunista porque contribuyen, en las condiciones actuales, a la unidad del movimiento sindical colombiano.En el informe leído por Teófilo Forero en la conferencia de dirigentes obreros del Partido Comunista de Bogotá se expresa textualmente lo siguiente: “Resulta claro que dentro de las nuevas circunstancias políticas, analizadas atrás, aparece como una posibilidad real que los comunistas mejoren sus relaciones con muchas de las organizaciones sindicales denominadas autónomas e ‘independientes’, sobre la base de la lucha contra cualquier forma de expresión del anticomunismo, de derecha o de ‘izquierda’. Es también claro que un avance significativo del proceso unitario del movimiento sindical no podrá lograrse, si no empezamos por admitir como una realidad la existencia de muy diversos matices y tendencias políticas dentro de cada sindicato en particular y dentro del conjunto del movimiento a escala regional y nacional. Partiendo de esta premisa el último pleno de la CSM lanzó la iniciativa de organizar un gran encuentro nacional sindical que sirva de foro para la discusión y análisis de los problemas fundamentales que tiene el movimiento sindical en la actualidad y particularmente las cuestiones relativas a la unidad de acción y a su unidad orgánica. Este debate tiene entre otros objetivos, el estudio de un nuevo reagrupamiento de todas las fuerzas sindicales que no se hallan vinculadas a ninguna de las centrales sindicales que culmine en un congreso del cual nazca, si es el caso, una nueva central de trabajadores, que aglutine el mayor número de sindicatos y federaciones. Se trata de una iniciativa muy audaz, que de ponerse en práctica conllevaría el surgimiento de una verdadera gama de nuevos y complejos problemas para el Partido, para sus cuadros y militantes sindicales, pero confiamos poder sortearlos. El cumplimiento de esta meta significaría un verdadero reto en la tarea de la unidad sindical y una respuesta contundente a las nuevas tácticas divisionistas urdidas por el imperialismo, los capitalistas y su gobierno”[vii].

Son muy claras las palabras de Teófilo Forero. Hay que partir de la “existencia de muy variados matices” dentro del movimiento sindical, si se piensa en serio trabajar por la unidad. Sin embargo también existe la ventaja de que a casi todos esos “matices” los identifica la lucha contra las camarillas patronales y contra sus amos. Estamos de acuerdo con “el estudio de un nuevo reagrupamiento de todas las fuerzas sindicales que no se hallan vinculadas a ninguna de las centrales sindicales que culmine en un congreso del cual nazca, si es el caso (y es el caso) una nueva central de trabajadores que aglutine el mayor número de sindicatos y federaciones”.

El Partido Comunista alerta sobre el peligro del sectarismo que se puede fortalecer debido a las “relaciones justas y necesarias con los grupos y sectores independientes”.

Valdría la pena hacer una historia pormenorizada y objetiva de los últimos cinco años, tiempo durante el cual en una u otra forma hemos tenido que ver con la lucha de los obreros colombianos, para desentrañar de dónde sopan los vientos sectarios. Por hoy conformémonos con señalar que el MOIR ha estado siempre de acuerdo con el apoyo fraternal a todos los sindicatos en lucha, pertenezcan a las federaciones o centrales que fueren. El combate de las fuerzas revolucionarias debe concentrarse en la minoría de esquiroles y vendeobreros y en ninguna forma contra los sindicatos, los dirigentes medios honestos o las bases de la UTC y CTC. Somos partidarios -siempre lo hemos sido- de que se emprendan todas las acciones unitarias necesarias y posibles en defensa de los derechos de la clase obrera. La exigencia que formulamos -siempre la hemos hecho- es que las acciones unitarias no deben ser entregadas a la dirección unilateral y traidora de los agentes patronales para que sean vendidas o desviadas como en 1965 y 1969.

Otra preocupación que se le plantea al movimiento obrero es lo referente a la construcción de sindicatos de industria. El gobierno apoyado en la UTC y CTC viene propiciando la fundación de este tipo de organizaciones. El fenómeno obedece a la concentración cada día mayor del poder económico de los monopolios que hace inevitable la organización de la producción por grandes ramas industriales. Los monopolistas consideran beneficioso el experimento de los sindicatos de industria porque confían resolver los conflictos laborales a su favor valiéndose de la UTC y CTC, en lugar de tenérselas que entender con varios sindicatos de base de diversa, orientación política.

La clase obrera debe impulsar los sindicatos de industria. Es no solo iluso sino equivocado oponerse a esta tendencia que favorecerá más a los obreros, los cuales sabrán expulsar de las juntas nacionales de sus sindicatos de industria a los esquiroles y aprovechar la concentración de sus fuerzas en lugar de esa atomización sindical que tanto ha debilitado al movimiento obrero.

El movimiento sindical debe ponerle toda la atención a las actuales condiciones favorables para su unidad y no escatimar esfuerzo para lograrla y consolidarla. A nivel nacional, se deben adelantar las conversaciones entre todas las fuerzas políticas que estén de acuerdo con la propuesta hecha por el Partido Comunista y que el MOIR respalda, sobre el reagrupamiento del movimiento sindical para aislar a las camarillas de la UTC y CTC y echar los cimientos de una central obrera. A nivel regional, continuar adelantando la formación de los comités de unidad sindical como los del Valle del Cauca y otros departamentos.

En el desarrollo de esta política se comprobará quiénes están realmente por la unidad de la clase obrera y quiénes se escudan tras esta palabra para ocultar sus propósitos inconfesables.

NOTAS


* Editorial de “TRIBUNA ROJA”, No. 8, diciembre de 1972. En este editorial el MOIR plantea su política de “Unidad y Combate”, cuyas dos tareas principales son las de la integración de un frente electoral de izquierda para las elecciones de 1974 y de la unidad del movimiento sindical independiente. Ambos propósitos se cumplieron en lo esencial. El primero, con la constitución de la Unión Nacional de Oposición, frente unido que participó en el debate electoral de 1974 con programa común y candidatos únicos, y el segundo, con la realización de más de un centenar de encuentros obreros regionales y del Gran Encuentro Nacional Obrero del 12 de octubre de 1973, a los cuales concurrieron varios miles de dirigentes sindicales que refrendaron unánimemente los principios unitarios del sindicalismo independiente. En materiales posteriores, reproducidos también en este libro, se analizan los logros y tropiezos de la política de “Unidad y Combate” del MOIR.


[i] “Derrotemos al gobierno y a quienes quieren dividir a las fuerzas de oposición”, “Manifiesto electoral del PCC”. “Documentos Políticos”, marzo-abril de 1972, pág. 118.

[ii] Mariano Ospina Pérez. Discurso pronunciado en la “Comida de Unidad Conservadora”, Medellín, 16 de marzo de 1972. “La República”, 17 de marzo de 1972, pág. 6.

[iii] Misael Pastrana. Mensaje al Congreso al declarar instalado el’ período legislativo de 1972. “La República” 21 de julio de 1972.

[iv] Misael Pastrana. Mensaje a los directorios liberal y Conservador, 7 de enero de 1972. “El Tiempo”, 8 de enero de 1972.

[v] “Historia de la Reforma Constitucional de l968”. Presidencia de la República, 1969, pág. 286.

[vi] Idem, pág. 261.

[vii] Apartes del Informe leído en la “Conferencia de Dirigentes Sindicales Comunistas de Bogotá”, 11 de noviembre de 1972. “Voz Proletaria” suplemento “Ideología”, 23 de noviembre de 1972, pág. 5.

VIETNAM IMPONDRÁ LA PAZ

Desde hace decenas de años, el pueblo vietnamita no ha cesado de luchar heroicamente contra enemigos siempre poderosos en defensa de su soberanía nacional y de su libertad. Enemigos tan fieros como el colonialismo francés, el imperialismo japonés y desde hace unos diez años, el imperialismo norteamericano, no pudieron ni han podido doblegar la férrea voluntad de lucha de la nación vietnamita. Y es la lucha tenaz que libran los vietnamitas contra el imperialismo norteamericano la que ha mostrado a todos los pueblos oprimidos del mundo el camino a seguir en la lucha por la liberación nacional.

Ante la inquebrantable resistencia del pueblo vietnamita en su conjunto y las sucesivas derrotas del ejército norteamericano y sus aliados, algunos círculos políticos de los Estados Unidos vieron la necesidad objetiva de entablar negociaciones con la República Democrática de Vietnam (RDV) y el Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur, para llegar a un acuerdo sobre la paz y asegurar una retirada “honrosa” de las tropas yanquis. Sin embargo estos intentos fracasaron ante la posición recalcitrante de los principales representantes de los grandes monopolios imperialistas norteamericanos, entre los que se contaba el presidente Johnson. La solución al problema, según ellos, consistía en bombardear sin descanso a la RDV y aumentar sistemáticamente la escalada de la guerra en el sur de Vietnam. Pero el agresor imperialista se estrelló de nuevo contra el muro de la resistencia vietnamita y su política encontró en el mundo entero el más enérgico rechazo. Es así como los USA se ven obligados a impulsar la famosa táctica de “vietnamización” de la guerra que no significa otra cosa que, ante su bancarrota política y militar, retirarse poco a poco del escenario dejando poderosamente armado al régimen pelele del Sur.

No obstante, el imperialismo, agresivo por naturaleza, persistió en su política de agresión contra la RDV. Y el heroico pueblo vietnamita respondió este año con una de las ofensivas más enérgicas y victoriosas de toda la historia de la presente guerra, llegando incluso a acorralar al enemigo en las pocas zonas que aún es capaz de mantener bajo su control. Como respuesta, el imperialismo norteamericano desencadenó amplios bombardeos contra las ciudades y aldeas de la RDV llegando incluso a minar sus puertos. Es en estas circunstancias que el gobierno norteamericano, con Nixon a la cabeza, se ve obligado a buscar conversaciones directas con Hanoi para llegar a un acuerdo definitivo sobre la paz en Vietnam, el retiro de tropas y la reunificación del país.

A partir de octubre del presente año, y con el pleno consentimiento del Gobierno Revolucionario Provisional de la República de Vietnam del Sur, el gobierno de la RDV inició contactos y conversaciones con los USA con miras a una solución pacífica del problema de Vietnam. La RDVN presentó un proyecto de “Acuerdo sobre el término de la guerra y la restauración de la paz en Vietnam”.

Luego de una serie de discusiones en torno a puntos concretos, el 22 de octubre el texto del acuerdo fue concluido por ambas partes. Algunos de sus puntos principales son los siguientes: 1) Los USA respetarán la independencia, soberanía e integridad territorial de Vietnam; 2) 24 horas después de firmado el acuerdo, el cese de fuego será realizado en todo el territorio de Vietnam del Sur y los USA pondrán fin a los bombardeos en Vietnam del Norte. En un plazo de 60 días los USA retirarán todos sus efectivos del Sur; 3) La población sudvietnamita decidirá por sí misma el futuro político del sur de Vietnam mediante elecciones verdaderamente libres y democráticas bajo la supervisión internacional; 4) La reunificación de Vietnam será realizada paso a paso y por medios pacíficos.

Es muy importante destacar el hecho de que los puntos claves del acuerdo coinciden en lo fundamental con los “Cuatro Puntos” planteados por la RDVN desde abril de 1965 para la solución del problema de Vietnam, y con los “Diez Puntos” del Programa del Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur esbozados en 1960, lo cual constituye un triunfo indiscutible del pueblo vietnamita.

Pero el imperialismo norteamericano no parece estar plenamente dispuesto a llegar a este acuerdo, desde octubre pasado ha venido postergando sucesivamente la fecha de firma del tratado, llegando a “encontrar” dificultades en Saigón con su títere Nguyen Van Thieu. Esto no es más que un pretexto burdo esgrimido por los imperialistas para demorar el cumplimiento de sus compromisos ya que es sabido que la administración saigonesa depende totalmente de los USA. El imperialismo ha puesto en boca de su pelele lo que no puede decir abiertamente: las “objeciones” de Van Thieu coinciden exactamente con los “problemas” que veían los USA en el acuerdo! Por otra parte, los USA predican a los cuatro vientos que desean la paz en Vietnam pero continúan sus agresiones a la RDVN y arman desesperadamente al odiado régimen de Saigón. Por un lado reconocen que deben retirarse de Vietnam, reconocen su derrota política y militar, reconocen la necesidad de la paz, pero por otro lado lanzan desesperados ataques contra el pueblo vietnamita y tratan de pertrechar lo más que puedan al títere del sur.

El pueblo vietnamita desea sinceramente la paz, pero al mismo tiempo está dispuesto a luchar vigorosamente por defender su patria de la agresión extranjera; desea la paz sobre la base de la independencia y la libertad; “el pueblo vietnamita ama la paz, la verdadera paz, la paz dentro de la independencia y de la libertad, no la paz simulada, la paz norteamericana”. Inclusive si los Estados Unidos no cumplen con su compromiso de firmar el acuerdo, el pueblo vietnamita persistirá en su lucha por lograr estos nobles objetivos: liberar el Sur, defender y construir el Norte Socialista y proceder a la reunificación pacífica del país. Seguirá la orientación del presidente Ho Chi Minh: “Para la defensa de la independencia de la patria y por el cumplimiento de nuestra obligación para con los pueblos que luchan contra el imperialismo norteamericano, nuestro pueblo y nuestro ejército, unidos como un solo hombre, lucharán resueltamente hasta la victoria total, cualesquiera que sean los sacrificios y las penalidades que pueda haber!”.

EL PROLETARIADO CONTRA RECORTE DE LOS FESTIVOS

Desde 1971, el gobierno a través del Ministro de Trabajo, Crispín Villazón de Armas, y previo acuerdo en el Consejo Nacional del Trabajo, decidió presentar a consideración del Congreso de la República, el Proyecto de Ley 160. Este proyecto de ley, denominado “Reforma al Calendario Laboral”, busca eliminar 9 festivos y propone la creación de una prima de vacaciones de 15 días, a la vez que aumenta las vacaciones a 18.

El mencionado proyecto, aprobado en la Comisión Séptima de la Cámara con los votos de la bancada oficialista y de algunos miembros de la ANAPO, constituye parte de la avanzada reaccionaria contra los derechos de las masas obreras, campesinas y populares del país.

La pretendida reforma, al eliminar 9 días festivos, conlleva según el gobierno la “necesidad de aumentar la producción nacional”. Esta confesión de boca es absolutamente clara. Lo que desea el gobierno proimperialista de Misael Pastrana es acrecentar la super-explotación a la que se encuentran sometidos los trabajadores, producir mayores ganancias para los grandes empresarios y hacer más aguda la situación de miseria y desempleo de la clase obrera.

Aunque la camarilla de UTC que dirige Tulio Cuevas, sostenga que los trabajadores colombianos lograron el pago triple para dominicales y festivos, como fruto de la lucha de “UTC y CTC” en el vendido paro de 1965, lo que en realidad hay que esclarecer es que dicha prestación otorgada a través del decreto 2351 de 1965, se concedió a los trabajadores como pago para posteriormente, en 1966, a través del decreto 939, recortar el derecho de huelga a 40 días y establecer los antidemocráticos tribunales de arbitramento obligatorio. No fue pues ésta una dádiva del gobierno; fue la patraña del Frente Nacional para despojar al proletariado colombiano de uno de sus derechos fundamentales.

Lo que conlleva la medida es oficializar la política de congelación de salarios. El imperialismo norteamericano a través de los distintos gobiernos, en diversos programas económicos, ha señalado como fundamental para solucionar el problema del desempleo y los distintos males del país, la congelación de los salarios. Se dice por ejemplo que el aumento de salarios trae consigo inflación; hoy Tulio Cuevas dice lo mismo de la prima vacacional que establece la reforma. Resulta que en nuestro país el gobierno y sus agentes hablan de inflación para impedir la justa lucha de la clase obrera colombiana por mejores salarios y como si el principal mal de nuestra nación no se encontrará en la dominación a que se encuentra sometida por el imperialismo norteamericano. A partir de ahora, los patronos negarán los aumentos de salarios que los trabajadores solicitan en sus pliegos de peticiones, con el argumento de que se han aumentado los costos de producción con el pago de la prima vacacional y así ejecutarán su política económica que consiste, entre otras cosas, en negar el aumento de salarios. La llamada prima vacacional que contiene la reforma, lleva, en el fondo, al cumplimiento de este plan contra la economía de los trabajadores y el cumplimiento de los planes imperialistas. De la aprobación de la prima y el recorte de los festivos en adelante, los empresarios y el gobierno dirán No a las justas peticiones salariales de la clase obrera.

Vale destacar como esta maniobra gubernamental de pagar una prima para eliminar derechos de los trabajadores, se convierte en un sofisma de distracción. Esta prima no afectará los salarios y las prestaciones. Es decir, no se trata de una prima que afecte los salarios, en el sentido de que se pudiera utilizar para efecto de liquidación de prestaciones sociales, sino que por el contrario es una prima concedida para no aumentar salarios ni para que los trabajadores logren aumentar el monto de su cesantía.

Otros aspectos de cómo mediante esta maniobra se pretende aumentar la super-explotación consiste en que los perjudicados serán tanto el porcentaje de los obreros que laboran estos feriados como los que descansan esos nueve días. Para los primeros, resulta lógica la pérdida del pago triple y, para los segundos, resulta que ahora deben trabajar esos días por la misma remuneración que antes devengaban gozando del descanso. Es decir, ventajas por partida doble para los patrones y el gobierno.

El MOIR ha venido señalando desde su fundación en 1969 la arremetida del imperialismo, el gobierno y los patronos contra los derechos fundamentales de la clase obrera y el pueblo. Son incontables las batallas libradas en este sentido por numerosos sindicatos, dentro de lo cual se revela la justeza de la propuesta de nuestra organización en 1970, de realizar un paro nacional contra esta política antipopular.

De lo que se trata, entonces, es de lograr responder con un gran movimiento nacional a esta represión del gobierno. Estamos contra el proyecto de reforma al calendario laboral porque comprendemos, como lo señalamos antes, que ésta es una medida contra intereses fundamentales de la clase obrera. Las camarillas de UTC y CTC tienen dificultades para impedir que la clase obrera se levante y libre el combate contra sus enemigos incrustados en el seno del movimiento sindical y por la defensa de sus derechos. Para oponernos a este proyecto y lo que resta de la Reforma Laboral, es necesario promover un gran movimiento sindical democrático que unifique a los distintos sectores del movimiento obrero, que permita construir una gran central obrera nacional independiente.

La lucha por los derechos de la clase obrera, contra las camarillas de UTC y CTC ha abierto en el fondo un gran camino de unidad y combate. Es urgente dar los pasos para hacer realidad esta política proletaria y así acrecentar la lucha por impedir el recorte de derechos fundamentales de la clase obrera e iniciar una etapa que, a no dudarlo, será de gran beneficio para el proletariado en sus luchas futuras.

CHILE CONTRA EL SAQUEO IMPERIALISTA YANQUI

Las actividades del monopolio norteamericano Braden Kennecott Corporation en Chile conforman uno de los ejemplos más típicos de la política imperialista en su saqueo y explotación de los países del tercer mundo. Luego de extraer cobre de la mina El Teniente durante varios lustros, esta empresa, bajo el nombre de Kennecott Cooper Corporation, propuso y obtuvo en 1964 del gobierno vendepatria de Frei la formación de una sociedad mixta con el Estado chileno. Como resultado de negociaciones fraudulentas se suscribieron entonces los llamados “convenios del cobre” mediante los cuales se concedían franquicias y beneficios escandalosos a la empresa yanqui a fin de que superara supuestas dificultades financieras para alejar así toda posibilidad de nacionalización.

Para los planes sobre aumento de la producción de que hablaban los “convenios”, la Kennecott no aportó ni un solo dólar, debiéndose recurrir al financiamiento a través de créditos externos por valor de 700 millones de dólares a cargo del Estado. Lo que siguió a estos negociados fueron obras defectuosas, baja en la producción y una más intensa explotación de los obreros chilenos.

Bajo la administración Allende y en base a una reforma constitucional, el Congreso aprobó por unanimidad un proyecto de nacionalización que dispone para las empresas nacionalizadas una indemnización por el valor de sus instalaciones, equipos, maquinarias, capitales, dineros, bienes y productos, pero que autoriza deducir de este monto el valor de los yacimientos (que por ley pertenecen al Estado), las revalorizaciones realizadas por las empresas, los bienes en condiciones deficientes y la rentabilidad excesiva que hayan obtenido las compañías. De estas deducciones, la de la rentabilidad excesiva adquiere una enorme importancia ya que mediante ella la Nación chilena puede recuperar las utilidades desmedidas obtenidas por las empresas imperialistas, poniéndole así un justo freno al saqueo, a la vez que sienta una altiva advertencia a los saqueadores.

En el caso de Kennecott, la rentabilidad excesiva fue determinada por el gobierno de Allende comparando el promedio de utilidad lograda por las empresas mineras en Estados Unidos y otros países industrializados con el promedio obtenido en Chile a partir de 1955. Esto llevó a comprobar que mientras la utilidad correspondiente a las inversiones mundiales de la Kennecott exceptuando Chile era inferior al 10%, la utilidad de esta empresa en la mina El Teniente tenía un promedio de 52.87% (las utilidades fueron en 1967 el 10.6%, en 1968 el 113%, en 1969 el 205%, en 1970 el 205%). Así lo por descontar, a título de rentabilidad excesiva de la indemnización que por su participación en la sociedad El Teniente correspondía a la Kennecott, ascendió a 1410 millones de dólares.

Este justo fallo del Estado y su posterior ratificación por los tribunales chilenos provocó la ira de la Kennecott que, desconociendo cínicamente la facultad soberana de Chile para tomar esta determinación ha iniciado, contando con la connivencia del gobierno norteamericano, una campaña de saboteo al comercio del cobre chileno mediante su embargo en puertos extranjeros, para lo cual se fundamenta en falsos derechos de propiedad sobre la mina El Teniente. Si se tiene en cuenta que el cobre constituye el 70% del comercio exterior chileno, esta campaña equivale a un sucio atentado imperialista contra la economía y el pueblo de Chile.

Pero este atentado contra Chile no es algo particular. Está enmarcado dentro de la estrategia imperialista contra los países del tercer mundo. No otra cosa significa el intento de colocar las medidas de la Kennecott como respuesta “original” a las expropiaciones de compañías imperialistas, que realicen estos países. Ya los monopolios norteamericanos han expresado su propósito diciendo que el bloqueo al cobre chileno por parte de la Kennecott “es una medida de significación para todas las empresas multinacionales que funcionan en países ricos en minerales pero pobres en capital”.

Ante este reto, los países del tercer mundo en especial los de América Latina, deben solidarizarse con Chile en contra del enemigo imperialista, trazando una política independiente que lleve a la recuperación de sus recursos naturales y al cese de la explotación del trabajo de sus pueblos. Las conversaciones entre Chile y otros países productores de cobre como Perú, Zambia y el Zaire (antiguo Congo Belga) para oponerse a las pretensiones de la Kennecott tiene en complicidad con diversas entidades bancarias y financieras internacionales, así como las protestas de los sectores obreros y populares europeos, muestran que la lucha contra los monopolios norteamericanos y por la defensa de la soberanía nacional adquiere cada día mayor ímpetu entre los pueblos sometidos al colonialismo y neocolonialismo imperialista, y que cuenta con el apoyo del proletariado internacional.

LA CLASE OBRERA CONTRA LAS CAMARILLAS DE LA UTC Y CTC

El 1° de mayo de 1972, se anunció de manera oficial, por parte del gobierno, la determinación de unificar las centrales obreras UTC y CTC. Esta medida constituye un esfuerzo desesperado por mantener el control de los trabajadores colombianos y sus organizaciones, por parte del imperialismo norteamericano. Eliminar los derechos fundamentales de la clase obrera, impedir su independencia y aplastar su capacidad de lucha, es el contenido de la política del imperialismo, acogida por sus más destacados agentes en el movimiento obrero, Tulio Cuevas y José Raquel Mercado. Estos designios imperialistas constituyen un signo de que estamos viviendo la época en que se agudiza la crisis de la dominación que las clases dominantes y los EE.UU han ejercido sobre el proletariado a través de directivas anticomunistas y traidoras.

Pero si lo que se pretende es maniobrar a la clase obrera, impedirle su proceso de cualificación y desarrollo, esto no contará más que con el profundo rechazo de los trabajadores, que hoy de manera copiosa y decidida están desenmascarando esta política oficial e iniciando de diversas formas la lucha por independizarse y sacudirse el control del enemigo.

La táctica que pretende unificar a la UTC y la CTC ha agudizado la crisis interna en el seno de estas centrales obreras. Esta crisis es buena y favorece al proletariado. Son muchas las federaciones y sindicatos que se oponen a la medida que propicia el imperialismo, auspicia el gobierno y ejecutan sus fieles servidores.

De mayo a esta fecha, son incontables las protestas, las manifestaciones de rechazo que van conformando una gran corriente obrera que lucha por forjar una verdadera unidad y que se capacita cada día más para el combate por sus derechos.

Publicamos apartes de algunas de las declaraciones emitidas por sindicatos y federaciones que se oponen a la unidad UTC-CTC y a la labor divisionista y traidora que comandan Tulio Cuevas y Raquel Mercado.


ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE EMPLEADOS BANCARIOS (ACEB). Declaración de octubre de 1972, tomado del N° 29 del periódico “El Bancario”.

“… La unidad decretada desde el gobierno, que cumple estrictamente los programas para Colombia elaborados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) comienza a hacer esfuerzos por realizar su labor de destrucción de las organizaciones sindicales independientes de la putrefacta dirección de la UTC-CTC.

Realmente el programa destructor se efectúa mediante una acción combinada de fuerzas represivas y traficantes del sindicalismo, algo así como la famosa acción cívico militar contra las organizaciones sindicales; las centrales obreras UTC-CTC y quienes con ella se identifican, a través de la prensa amarilla se encargan de señalar a los dirigentes obreros que no comulgan con su política de entrega y vasallaje, tal como la ha venido haciendo Tulio Cuevas a través de “El Tiempo”, delatando nombres de organizaciones y personas, preparando de esta forma a la opinión pública para dar paso a la represión y a los consejos de guerra.

Esta política la vienen comprendiendo amplios sectores de trabajadores que han estado más por tradición que por unificación de criterios con las banderas de los Cuevas y los Mercados y éstos mismos sectores se han atrevido a plantear a las camarillas dirigentes, lo reaccionario de esta actitud, razón suficiente para que hayan sido expulsados y señalados por los siervos del sistema que cumplen función de agentes de la CIA”.


En el pasado decimoséptimo Congreso Nacional de CTC, realizado en la ciudad de Medellín, 7 federaciones emitieron la siguiente declaración:

“Las federaciones firmantes de la presente declaración fijan su posición frente al decimoséptimo Congreso Nacional del Trabajo de la CTC en los siguientes términos:

“1°) Analizando detenidamente la situación que hoy vive la CTC en el panorama nacional por razón de una equivocada orientación en cuanto a la solución de los problemas por razón a la clase obrera y en especial la cetecista, lo cual ha perjudicado notablemente el avance en las organizaciones sindicales.

2°) Para corregir esa equivocada política de acción que se le viene imprimiendo a nuestro movimiento cetecista, consideramos necesario, oportuno e implazable el relevo en la presidencia de nuestra confederación.

3°) Rechazamos enérgicamente la política de desorientación que han trazado ciertos elementos en el sentido de regionalizar, personalizar o inmiscuirle infiltración política a nuestro movimiento. En el sindicalismo no puede existir discriminación racial o regional.

4°) Nuestra oposición es clara en su objetivo y no nos prestaremos en ningún momento a componendas que a la larga no conducen a nada beneficioso para la misma Confederación.

5°) Invitamos a las delegaciones de los diferentes departamentos que se identifiquen con nuestros objetivos a que nos acompañen en esta cruzada de reivindicación de la lucha sindical, de querer ver en el futuro una CTC grande, respetada y libre de todo compromiso ajeno a los intereses de los trabajadores.

Fdo. FEDERACIONES SINDICALES DE LOS DEPARTAMENTOS DE: VALLE, CUNDINAMARCA, SANTANDER, RISARALDA, CALDAS, TOLIMA Y EL CESAR”. ___________________________________________________

Del periódico “Unidad Obrera, N°4, del Bloque Sindical Independiente de Santander, extractamos lo siguiente:

”… Se entiende por qué entonces el acelerado proceso de aislamiento de las direcciones patronales de la UTC y CTC encabezadas por Cuevas y Mercado, a pesar de la “red salvadora” tejida por el imperialismo y las clases dominantes, consistente en la unión de esas pandillas dirigentes en una llamada central única intentando así, impedir el avance de la clase obrera por el camino hacia su auténtica unidad de clase y la conquista de sus derechos de organización, estabilidad, reunión, expresión, movilización y huelga, por alza de salarios y mejores condiciones de vida y trabajo. Sin embargo, se hace imperante la unificación de todas las organizaciones antipatronales, democráticas del movimiento obrero para enfrentar la arremetida de sus enemigos de clase y los oportunistas y patronales a su servicio”.


Los sindicatos Sintrapopular, Sintrabancol, Sindicato Caja Agraria, Sindicato Banco Central Hipotecario y Aceb de Nariño, constituidos en el llamado Frente de Trabajadores Bancarios, señalan en una declaración las medidas que viene aplicando el gobierno para eliminar los derechos obreros y a continuación expresan: “A esta aberrante situación se suma ahora la alianza de las camarillas CTC y UTC para que en colaboración con el Ministerio de Trabajo y la policía, repriman al movimiento obrero.

“Frente a este panorama la única salida es la de unificar las fuerzas de todas las organizaciones obreras nacionales para que bajo la dirección de la clase obrera demos la batalla al sistema y fortalezcamos nuestra lucha por la conquista de los derechos democráticos y la liberación de nuestra patria”. ___________________________________________________

Organizaciones Sindicales de Boyacá reunidas el pasado 22 de octubre, señalan en algunos apartes de su resolución:

“… Que a esto se agrega la labor antiobrera y divisionista adelantada por los altos dirigentes de la UTC y CTC que mientras hablan mentirosamente de unión a nombre de la defensa de los intereses de los trabajadores, en realidad entregan a los patronos y al gobierno valiosas conquistas adquiridas a través de grandes luchas, adelantando al mismo tiempo toda una campaña de persecución y señalamiento a todos aquellos dirigentes honestos que no acepten sus traidoras maniobras y traten de oponerse a ella; ejemplo muy claro de todo lo anterior es la campaña desatada contra las subdirectivas del sindicato de Paz del Río, Avianca, Telecom, Unimoto, etc”.

Fdo. SINDICATOS: Nacional de Choferes Sec. Duitama, Gaseosas Boyacá, Industria Metalmecánica Sec. Duitama, Construcción, Banco Popular de Tunja, Único de la Construcción, Cementos Boyacá, Asociación de Ing. Agrónomos, Asociación Campesina de Casanare y Sindinaboy.


FEDERACIÓN COLOMBIANA DE EDUCADORES. (Resolución de la Junta Directiva ampliada con delegados de todos los sindicatos filiales, reunidos en Bogotá a los 30 días del mes de septiembre de 1972).

“… La traición que están haciendo los dirigentes entreguistas y patronalistas de las centrales obreras UTC y CTC a los trabajadores que dicen representar, al sumarse siempre a los intereses de capital y a la campaña “macartista” de señalamiento en que está empeñado el sistema, y, por consiguiente, darle el visto bueno a represión desatado contra el pueblo con el argumento demagógico de que está defendiendo el sindicalismo “libre y democrático”.


LA ASOCIACIÓN DISTRITAL DE EDUCADORES (ADE), en resolución expedida por la Asamblea de Delegados de la misma el 30 de septiembre de 1972 señala en su numeral 4: “… Los dirigentes de la UTC, en un acto de irresponsabilidad y entreguismo expulsaron al sindicato de trabajadores de Telecom de dicha Confederación, sin importarles que en este momento quedan 30 destituidos, 437 suspendidos por 30 días, los salarios de todos los huelguistas recortados por 10 días y los permisos sindicales suspendidos.


El comité Intersindical del Meta, integrado por las siguientes organizaciones: Sindicato Agrario de Puerto López, Aceb del meta, Sindicato Incora, Provivienda Barrio Dos Mil, Sindicato Agrario de Granada, Sintrapopular Meta, Sinaltramopcar, Asociación de Electricistas, Sindicato Avianca y Asociación de Educadores del Meta, en declaración de octubre de 1972 acoge entre otros, la siguiente formulación contenida en la declaración del comité Sindical del Valle del Cauca:

“… Más la represión antes que amedrentarnos por el contrario aumenta nuestra indignación y esta propiciando que tomemos cada vez más conciencia de nuestro papel histórico como clase de vanguardia para construir una Colombia libre, democrática y próspera en marcha al socialismo. Pero para ello es necesario e indispensable la Unidad de la Clase Obrera y por eso hacemos un llamado a todos los sindicatos, incluyendo a las bases de la UTC y CTC para que en forma debida, integrados en un frente, derrotemos la política del gobierno, el imperialismo, y las direcciones patronales de UTC y CTC.


SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE TELECOM, En Asamblea Nacional realizada del 27 al 29 de noviembre fue aprobada la plataforma sobre Lineamiento Político Sindical y en ella se lee textualmente: “… 2° continuar con la política de acercamiento hacia los demás sindicatos de comunicaciones con el objeto de crear en primera instancia un Sindicato único, y a la vez, propugnar por conseguir la unidad con los diferentes gremios representativos de los trabajadores, para contrarrestar la política reaccionaria, antiobrera y traidora de las camarillas de UTC y CTC”.


ACCIÓN SINDICAL DE CUNDINAMARCA (ASICUN) En declaración publicada en “El Periódico” de sep. 27/72, se lee: “Bastan estos hechos para ver claramente que en la actitud de la burocracia de la UTC ha habido incapacidad, venganza y traición para con los trabajadores de Telecom. Esta realidad es la que nos permite hablar de una política cínicamente antiobrera de la UTC. El hecho es claro para los trabajadores de Telecom y para todos los trabajadores del país”.


EL COMITÉ DE UNIDAD SINDICAL DEL VALLE DEL CAUCA, integrado por las siguientes organizaciones sindicales: Ingenio Manuelita, Ingenio Papayal, Ingenio La Quinta, Ingenio Mayaguez, Sintratexval, Central Tumaco, Ingenio Oriente, EL Saman, Sintra-imec-Cali, Facomec, Croydon, Pequeños Comerciantes-Cali, Industria Nacional de Repuestos (IMCABE), Municipio de Palmira, Coltabaco-Cali, La Madera, Industria del Dulce-pradera, Industria del Cuero, Ultratex, Cemento del Valle, Pavimentos Unidos, Good Year, Empresas Municipales de Cali, Collins Colombiana, Sintraimec-Palmira, Fumigadoras El Triunfo, Telecom-Cali, Telecom-Palmira, Choferes de Buses Urbanos de Colombia, Fenalcerve, Asociación Colombiana de Empleados Bancarios, Vendedores Ambulantes-Tulúa, Provivienda-Palmira, Campesinos Usuarios Cabuyal y de Palmira, en una declaración pública señala lo siguiente:

“… La represión antes que amedrentarnos, por el contrario aumenta nuestra indignación y está propiciando que tomemos cada vez más conciencia de nuestro papel histórico como clase de vanguardia de construir decididamente una Colombia libre, democrática y próspera en marcha al socialismo. Pero para ello es indispensable la UNIDAD DE LA CLASE OBRERA, y por eso hacemos un llamamiento a todos los sindicatos, incluyendo las bases de las centrales UTC y CTC, para que en forma decidida, integrados en un sólo frente, derrotemos la política del gobierno y las direcciones patronales de UTC y CTC…”.


El Comité de Unidad Sindical de Antioquia, integrado por las siguientes organizaciones sindicales: Coltabaco, Empaques S.A., Paños Vicuña, Hilandería Medellín, Federación de Trabajadores de Antioquia (FEDETA), FENALCERVE, FEDETEX, GASEOSAS LUX, Asociación de Loteros de Antioquia, Sintrafec, Bordados Crystal, CSTC, Fenaltraconcem, Fentramental, ASOCIACION SINDICAL ANTIOQUEÑA (ASA), señala en una declaración de octubre 10 de 1972:

“… Que el llamado congreso de la CTC, constituye una nueva farsa que busca dar un golpe de opinión, tendiente a crear las condiciones para la fusión de la UTC y la CTC, en cumplimiento de los mandatos del imperialismo y de las oligarquías, interesadas en conquistar una base de apoyo en nuestro pueblo ante el desprestigio y el repudio que por su política antipopular y de saqueo de nuestra riqueza, se ha granjeado de la inmensa mayoría del pueblo colombiano y para respaldar los proyectos antiobreros que el Ministro del Trabajo presenta al Congreso de la república…”

“… Por todo lo anterior, formulamos un caluroso llamamiento a todas las organizaciones sindicales y democráticas a rechazar la maniobra de CTC y UTC y a desenmascarar a los traidores de los intereses y derechos de la clase obrera y de nuestro pueblo…”


El Comité de UNIDAD SINDICAL BANCARIO DEL VALLE DEL CAUCA, integrado por los siguientes sindicatos: ACEB, SINTRAPOPULAR, SINTRABANCOL, ASTRABAN, CAJA AGRARIA, BANCO NACIONAL DE PARÍS; en un comunicado expedido con fecha septiembre de 1972, señala en uno de sus apartes:

“Actualmente cursa en el Congreso “un paquete laboral” el cual contempla la creación de un Banco Obrero donde van a parar todas las cesantías de los trabajadores. Este Banco seguramente será entregado para su dirección a las camarillas UTC-CTC, como premio de los patronos y el gobierno a estas centrales que permanentemente han entregado la lucha de los trabajadores”.


EL SINDICATO NACIONAL DE TRABAJADORES DE ICOLLANTAS, en un boletín informativo expedido el pasado mes de septiembre, señala en algunos de sus apartes:

“… El paro de los trabajadores de Avianca, ha desenmascarado una vez más la política de persecución oficial, contra los sindicatos independientes del control de la camarillas gobiernistas, de UTC y CTC y es una gran lección de firmeza y resistencia que los trabajadores de Avianca han desarrollado en defensa de sus derechos democráticos; de organización, contratación colectiva y huelga. Queda demostrado que la organización sindical, en manos de dirigentes consecuentes, derrota las medidas represivas de empresarios y gobierno, como en el caso de Avianca que el agente de los monopolios, Crispín Villazón de Armas, tuvo que dar pie atrás, restituyendo la personería jurídica a los sindicatos, quedando así al descubierto su maniobra patronal en favor de los monopolios extranjeros.

“… Esta es la política que el gobierno ha implantado contra los trabajadores que se levantan a reclamar sus derechos, como los casos de Ecopetrol, contra cuyos dirigentes sindicales y trabajadores consecuentes en la lucha se desató la más violenta represión, hasta condenarlo en consejos verbales de guerra. Igual sucede con el monopolio Moris Gutt, dueño de Industrial Agraria La Palma, Indupalma”; en San Alberto (César), cuyos dirigentes sindicales con el compañero presidente, Víctor Moreno, se encuentran presos hace más de un año en Valledupar, por falsas imputaciones hachas por la Empresa y el gobierno, para castigar la posición consecuente de dichos dirigentes obreros, fue así como destruyeron el sindicato y lo pusieron en manos de la UTC. Otro caso como el de Emsirva, donde la empresa con el apoyo del gobierno despidió a más de trescientos trabajadores.

Son ejemplos típicos de la persecución instaurada en forma conjunta por gobierno, empresarios y camarillas de UTC y CTC, por destruir el movimiento obrero organizado en Colombia y ponerlo bajo el control de Tulio Cuevas Y Raquel Mercado, por medio de sus funestos planes, como el del Banco Obrero que pone todos los fondos sindicales al servicio de estas camarillas”.


CONFEDERACIÓN SINDICAL DE TRABAJADORES DE COLOMBIA (CSTC), En manifiesto denominado ANTICOMUNISTAS Y DELATORES, firmado por Pastor Pérez y Roso Osorio, Presidente y Secretario General de dicha organización, se afirma en algunos apartes:

“… La nueva campaña anticomunista de las directivas de UTC y CTC se enmarca dentro de las órdenes de fusión que han recibido de la embajada norteamericana. Es en cierta forma un preámbulo de las arbitrariedades que nuevamente cometerá el grupo de José Raquel Mercado en el Congreso de CTC próximo a reunirse en Medellín, para mantenerse en las posiciones directivas. Y es síntoma de la desesperación que sienten los ejecutivos de UTC y CTC porque cada día pierden más opinión en sus bases, porque no pueden continuar engañando y traicionando a los trabajadores, porque sus falsos planteamientos unitarios no logran atraer a las bases sindicales”. ___________________________________________________

SINDICATO PAZ DEL RÍO. En carta enviada al Comité Ejecutivo de UTC, con fecha 27 de septiembre de 1972, y firmada por LIBARDO ARIZA N. y JORGE MALDONADO, presidente y secretario general, respectivamente, se afirma: “… Tenemos conocimiento que este tipo de “Cacería de Brujas” no está ocurriendo sólo en el caso del Sindicato de Acerías Paz del Río, sino que obedece a una campaña del más crudo “Macartismo” trazada desde el Comité ejecutivo para tender el sofisma que permita ocultar ante los trabajadores el entreguismo que se ha hecho de la Confederación ante el gobierno al respaldar la represión que se ejerce contra el pueblo trabajador y estudiantil; al cohonestar complacientemente toda la política del gobierno que ha traído como consecuencia las insoportables alzas del costo de vida; en fin, dentro de un oscuro panorama social permitiendo que el imperialismo capitalista se siga apoderando de las riquezas nacionales y de las pocas fuentes de producción industrial”.


SINDICATO DE AVIANCA. La XX bis Convención Nal. del Sindicato de Trabajadores de AVIANCA, en su sesión del día 7 de junio de 1972, aprobó la resolución N° 1, que dice en algunos apartes: “… Que las orientaciones de la CTC en el movimiento obrero colombiano, han sido alejadas de la defensa de los verdaderos intereses de los trabajadores, hasta el extremo de colocarse en posiciones que fundamentalmente favorecen la explotación por parte de los patronos. “… e) Que la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC), últimamente entorpeció el desarrollo del sindicato de trabajadores de Avianca con su intervención en apoyo a dirigentes patronales, tal como sucedió en las convenciones nacionales de Cali, Pereira, Santa Marta y Armenia. “… RESUELVE: Desafiliar al Sindicato Nacional de Trabajadores de Avianca de la Organización de 3er. Grado Confederación de Trabajadores de Colombia “C.T.C. a partir de la fecha”.


FEDERACIÓN NACIONAL DE TRABAJADORES DEL METAL (FENTRAMETAL) En declaración publicada por EL PERIÓDICO, julio 19 de 1972, se afirma: “… En contraprestación, el gobierno con el poyo de los señores Tulio Cuevas y Mercado insistirá en el Congreso para que le apruebe la falsa reforma laboral que trae consigo la abolición de los días festivos, que será un duro golpe contra los ya escasos salarios, porque desaparece el salario triple por festivo trabajado a la vez que significa una mayor explotación (productividad, según los capitalistas) y por último el gobierno y los partidos tradicionales tratarán que esa mentada fusión UTC-CTC se exprese en las urnas para las elecciones de 1974”.


SINDICATO DE TRABAJADORES DE ENVASES S.A. En Asamblea General se expidió la resolución publicada en EL PERIÓDICO el 23 de septiembre de 1972 y en la cual se determina: “… d) Que la actitud asumida por algunos dirigentes de ”UTRAL” es de entrega y traición y por lo tanto conviene a los trabajadores no pertenecer más a esa federación ni a su confederación “UTC”, porque además de su orientación es la de anestesiar a la clase trabajadora y tolerar el abuso, el atropello y la injusticia que a diario cometen los empresarios y la oligarquía gobernante contra la clase obrera y todo nuestro pueblo. “Resuelve: Art. 1° desafiliar, como en efecto lo hace, el sindicato de trabajadores de envases colombianos S.A. de la Unión de Trabajadores de Colombia “UTC” y de su federación regional “UTRAL”. Fdo. Junta Directiva”.


FESTRAC. Comisión de prensa y propaganda del IV congreso de la Federación Sindical de Trabajadores de Cundinamarca (FESTRAC), propuso a la plenaria una declaración la que fue aprobada el 13 de octubre de 1972 y de la cual extractamos: “… El rechazo a la superficial y acomodada unidad de UTC y CTC y su política divisionista y de persecución a sindicatos que no quieren seguir siendo objeto de dañinas orientaciones, ha sido unánime, lo mismo que ha habido un pronunciamiento decidido contra la política oficial y empresarial de los leoninos pactos colectivos”.


EL SINDICATO REGIONAL DE INCORA, reunido en Asamblea Nacional de Bogotá, aprobó con fecha 19 y 20 de agosto de 1972, una declaración, que dice: “… a) En primer lugar rechazamos enérgicamente y denunciamos la unidad de las camarillas dirigentes de la UTC y CTC, obedeciendo una política y una maniobra dictada por el Gobierno y los patronos, de común acuerdo con los traidores y renegados de la clase obrera Tulio Cuevas y Raquel Mercado; política contra la cual debemos luchar al lado de las demás organizaciones sindicales independientes y de aquellas otras que adelanten una política consecuente en defensa de los intereses de los trabajadores colombianos”.


EL SEGUNDO ENCUENTRO NACIONAL ESTUDIANTIL, reunido en Medellín entre los días 28 y 29 de octubre de 1972, en la declaración aprobada: “… Las huelgas de Icollantas, Telecom, Emsirva, Avianca, así como la heroica batalla pasada de los obreros del petróleo y las numerosas protestas que realizan a diario los trabajadores por encima de las camarillas proimperialistas UTC-CTC, demuestran que la clase obrera está a la cabeza de las luchas populares, es la clase más revolucionaria de la sociedad colombiana y constituye el combatiente de vanguardia en la lucha más resuelta por la democracia en Colombia”.

EL PUEBLO RESPONDERÁ MEDIDA POR MEDIDA

La represión antipopular es una característica propia de un Estado dirigido por los grandes terratenientes y la gran burguesía. El imperialismo norteamericano para imponer su estrategia y tener garantías para la inversión de sus capitales, controlar nuestras materias primas y obtener jugosos beneficios para sus empresas instaladas en territorio nacional, requiere de una mayor super-explotación del trabajo nacional. Es por eso que a través del gobierno antinacional que dirige Misael Pastrana, tiene que acentuar su política de represión a las grandes masas populares y ejercer así la violencia generalizada contra el 90% de la población.

Contra la clase obrera, los distintos gobiernos del Frente Nacional, han desatado la más feroz política de recorte a sus derechos democráticos, hasta el punto de que hoy se encuentran eliminados sus mecanismos fundamentales para librar su propia lucha reivindicativa.

Las huelgas de los trabajadores son en general declaradas ilegales y reprimidas violentamente.

En ECOPETROL, empresa al servicio de los monopolios internacionales, los trabajadores realizaron una justa huelga en 1971 y se les contestó con la invasión militar a la refinería y a la sede sindical de Barranca; fue asesinado el compañero Fermín Amaya y se inició un capítulo oprobioso al ser llevados 36 compañeros a Consejos Verbales de Guerra y posteriormente condenados. En la Empresa Industrial Agraria La Palma, sus trabajadores llevaron a cabo una huelga que fue duramente reprimida, destruido el Sindicato y enviados a la cárcel varios miembros directivos bajo una injusta acusación. Hace más de un año se encuentran detenidos los compañeros que se atrevieron a combatir en defensa de los intereses de los trabajadores y por ello el sistema somete a cárcel a quienes, como el dirigente Víctor Moreno, comprenden las formas en que el proletariado debe responder a la política enemiga. Las huelgas de Telecom, Emsirva y Avianca, fueron duramente reprimidas por las fuerzas asesinas del régimen. Varios centenares de trabajadores despedidos, sus personerías jurídicas suspendidas, sus fondos sindicales congelados y, también allí, fueron varios los dirigentes llevados a las cárceles del régimen.

Esta política represiva, ejecutada por el gobierno de Pastrana contra la clase obrera, cuenta con el respaldo, la colaboración y la labor anticomunista, delatora y traidora de los más relevantes agentes del imperialismo incrustados en las organizaciones obreras, como son: Tulio Cuevas y José Raquel Mercado.

Contra el movimiento campesino, se utilizan todos los instrumentos represivos del gobierno. Se divide la Organización Nacional de Usuarios, división financiada y dirigida por el Ministro de Agricultura, Hernán Jaramillo Ocampo, quien en representación de los grandes terratenientes ha venido desarrollando la compra de dirigentes. Inclusive las fuerzas gobiernistas realizaron un llamado 2° Encuentro Nacional de Usuarios Campesinos en la ciudad de Armenia, con el objeto de tratar de someter a los campesinos colombianos a las políticas del imperialismo. A los campesinos que luchan por sus derechos y que invaden las grandes extensiones de tierras improductivas se les somete a vejaciones, torturas y cárcel y se les condena a través de los Consejos de Guerra. Para el campo colombiano tiene una solución: el asesinato de campesinos, la reforma agraria imperialista y proterrateniente, el despojo de los a los pequeños propietarios de tierras y el garrote para quienes se atrevan a luchar.

Después de las gloriosas batallas de 1971, donde toda la juventud colombiana se movilizó contra la cultura imperialista y por obtener la democratización de la educación y la universidad, el gobierno ha impuesto lo más brutal de su política represiva contra los estudiantes.

Eliminó los Consejos Superiores democráticos de las Universidades Nacional y de Antioquia. La Universidad de Cartagena se convirtió en un nuevo ensayo represivo del régimen, donde se expulsó a profesores y estudiantes, se prohibió realizar asambleas y se estableció un estado de abierta represión. El gobierno expulsó centenares de estudiantes y profesores.

En Barranquilla fueron condenados los estudiantes Alejandro de J. Maury y Luis Conrado Castro de 17 años acusados de “actos dinamiteros” contra una empresa imperialista. La Universidad Nacional continúa bajo estricta vigilancia militar se requiere certificado especial para entrar a dicho recinto se han expulsado decenas de estudiantes y dirigentes, numerosos profesores licenciados, entre ellos los encargados de dirigir grupos de teatro en una abierta represión contra el nuevo arte, y ahora se anuncia la expulsión de por lo menos 2.000 estudiantes. La Universidad de Los Andes estuvo cerrada durante un mes, como consecuencia del paro realizado por los estudiantes exigiendo la participación democrática en los organismos de dirección de la misma y hoy ha sido imposible restaurar la normalidad académica.

En la Universidad de Antioquia se cierran facultades, se despide en masa a más de una veintena de profesores y se persigue violentamente a los estudiantes. En Neiva es asesinado el estudiante Jairo Sanmiguel del Colegio Técnico Superior de esa ciudad. Los estudiantes que asistían como delegados al Encuentro Nacional realizado hace pocos días en Medellín son perseguidos, llevados varios de ellos a cárcel y sometidos a vejámenes e interrogatorios irregulares.

La represión está al orden del día. A quienes luchan por sus derechos, a quienes se les descubre su oposición al régimen antidemocrático se les acusa de agentes de la subversión y se les prepara el camino para someterlos a Consejos de Guerra. En Santander son detenidas Matilde Espitia y Mercedes Pallares de Valbuena, tesorera y presidente de la Asociación de Maestros (ASANDIP), esta última detenida junto con su hijo de 14 años, bajo la acusación de ser miembro de una supuesta red subversiva. Bajo la misma acusación se encuentran presos, Alfonso Ojeda Awad, David Humberto Ojeda Awad, Elías José Awad y Gustavo Chacón profesor de la Universidad Nacional.

En Neiva son condenados a 60 días de cárcel los dirigentes de la Asociación de Maestros del Huila (ADIH), Ader Argote y Miguel Mazorra, bajo el pretexto de haber colaborado con los campesinos en las marchas de Florencia. En Antioquia se allana la sede de ADIDA, la organización del Magisterio. Se confiscan los archivos y el mimeógrafo y se detiene a Víctor Baena López, vicepresidente de FECODE, Oscar Oquendo y Rafael Sepúlveda (presidente y vicepresidente de ADIDA) Helena Cadavid y la secretaria auxiliar de la misma organización, Nelly Angel.

En las cárceles se encuentra más de un millar de obreros, campesinos e intelectuales víctimas de la represión oficial. Bajo el pretexto de ser miembros de la red urbana del Ejército de Liberación Nacional, fueron detenidos varios intelectuales, entre ellos: Gabriela Samper, Julia de Alvarez, Carlos Alvarez, Manuel Vargas y el profesor universitario Jaime Torres.

En la Cámara de Representantes se realizó un intento de debate contra las detenciones arbitrarias y las torturas, y hoy, al representante Humberto Oviedo, propiciador del mismo se le llama a interrogatorio acusado de “dirigir un secuestro”.

En muchas regiones son cerrados periódicos opositores al régimen. La libertad de prensa no existe en Colombia. En Bogotá se suspende definitivamente el Radioperiódico “LA TAPA” y al diario “EL PERIÓDICO” se le prohibe asistir a través de sus periodistas al Consejo de Guerra que se realizaba en los cuarteles del BIM por el peculado en las FF.AA. Colombia no podía escapar a la política imperialista. Para los EE.UU, el ejemplo de gobierno lo es Brasil. En Colombia se utilizan también los métodos puestos en práctica en Brasil, Argentina y Bolivia contra las clases populares. Se utilizan los manuales norteamericanos y la asesoría de los servicios secretos norteamericanos existentes en el país, con el ostentoso cargo de “asesores militares”.

El estado de sitio, es hoy, estado permanente en Colombia, lo que permite al régimen violar los derechos ciudadanos y perseguir al pueblo colombiano. Bajo el régimen de “estado de sitio”, todas las huelgas son declaradas ilegales, sus dirigentes detenidos y el país sometido a un estado que constituye la propia negación del derecho burgués.

Este es el panorama en que gobiernan al país las clases dominantes. Un estado que tiene como base la injusticia, no puede dominar de otra manera. El gobierno pro-imperialista de Pastrana tiene muchos inconvenientes y a ello se agrega la valerosa resistencia opuesta por las masas. A nivel mundial, una gran crisis corroe los cimientos del imperialismo. Las valerosas guerras de liberación de los pueblos asiáticos y en especial Vietnam, Laos y Camboya, constituyen la avanzada de combate anti-imperialista. El sistema imperialista, con EE.UU a la cabeza, se encuentra en agonía y bancarrota, las masas populares del mundo, bajo la dirección del proletariado, son en esta época los sepultureros que hoy tienen al borde de la muerte a todo el sistema capitalista mundial.

En Colombia, se hace necesaria la aplicación de una política democrática y unitaria para oponer un gran frente a las clases dominantes. Es necesario un gran frente de las fuerzas democráticas y revolucionarias del país que derrote las fuerzas minoritarias del régimen pro-imperialista. Un frente que sea capaz de aprovechar la favorable situación nacional para movilizar y dirigir al pueblo colombiano en la lucha contra el dominio burgués-terrateniente y por expulsar del suelo patrio a los EE.UU. de América como principal enemigo de los pueblos del mundo.

Hoy se requiere como nunca de una política flexible y audaz. Las clases dominantes pretenden eliminar los derechos de las masas, acentuar la dominación y la explotación. Pero el paso que requieren las masas obreras, campesinas, estudiantiles y populares está asegurado hacia la victoria. Es necesario responder medida por medida, golpe por golpe a la represión oficial hasta construir una patria democrática, libre e independiente.

RECHAZO POPULAR AL ALTO COSTO DE LA VIDA

En 1972 se hicieron más incontenibles las alzas y más profundas y generalizadas el hambre, la miseria y la ruina del pueblo colombiano.

El gobierno tuvo que apresurarse a proclamar la adopción de “medida de emergencia para hacer frente al acelerado crecimiento de los precios en los alimentos”. Las estadísticas salidas de los propios bolsillos de estafador del gobierno dieron, sin terminar el año, un crecimiento de un 12.6 por ciento en el costo de la vida. Como el camuflado dato no dejaba de reconocer pálidamente la crítica situación, el actual Ministro de Agricultura insistió en que la cifra no se podía interpretar como la del costo de la vida sino como la de los precios de la llamada “canasta familiar”.

Pero informes oficiales detallaron alzas en consumos que no caben en ninguna canasta: vivienda, educación, vestuario, drogas, misceláneas. Y aproximaron el flojo dato anual de crecimiento, contabilizado de octubre del 71 a octubre del 72, en un 14,4 por ciento. Se arriesgaron además a “vaticinar” que el crecimiento total en 1972 superaría el 16 por ciento, “el cual sería el más alto de los últimos años”.

Esta aberrante situación que padecen millones de colombianos se profundizó y abortó nueve meses después de protagonizarse en el Teatro Colón una farsa descarada que, con la actuación del sonriente títere principal parapetado entre los representantes del sector público y el privado, proclamó un “plan nacional contra la carestía”.

No podía salir de esta reunión de los “zares de los precios” otra cosa que las despiadadas y asesinas medidas que han extendido y profundizado el hambre y la miseria entre el pueblo.

No había transcurrido todavía un mes, cuando el 4 de marzo “El Tiempo” señaló alarmado que “no ha tenido efectos la política de abaratamiento de los artículos de primera necesidad”. Al día siguiente un editorial de “La República” se daba golpes de pecho: “A decir verdad nos preocupa la simultaneidad entre el aumento del costo de la vida y el de las utilidades de las empresas”.

Pero la farsa no se había representado ni por primera ni por última vez. A fines de marzo Pastrana desencajó de nuevo su necia sonrisa. Recitó entonces un programa de abastecimiento para “rebajar en 150 millones de pesos el costo de los alimentos en Bogotá en 300 productos básicos”.

Como si quisiera no desmentir y negar la cruel realidad, el gobierno tituló este programa “Plan Tiburón”.

La insaciable y feroz voracidad del imperialismo y sus intermediarios difícilmente podría encontrar un mejor calificativo.

La mención de una de las “soluciones” descubrió la única promesa que cumple con fiel diligencia el gobierno: la entrega del país al imperialismo norteamericano. Ya transitaban hacia Colombia miles de toneladas de leche deshidratada por equivalencia a 18 millones de botellas, negociadas a elevadísimos precios con los monopolios yanquis para el exclusivo consumo en los reservados supermercados de esos mismos monopolios.

En Junio el gobierno autorizó un reajuste nacional de los precios de la leche que, en Bogotá, significó un aumento superior al 30 por ciento para los obreros, según el Dane. El déficit de la producción lechera se calculó en un 58 por ciento para este año.

Los negociados de los terratenientes con el imperialismo y la gravísima crisis de la producción pecuaria, determinaron más adelante la imposición del racionamiento en el consumo de carne vacuna dos días por semana.

La alarmante situación resucitó un no tan viejo informe, del agrónomo Guillermo Palacio del Valle, en el cual se señala cómo durante el quinquenio 1951-55 bajó el consumo de carne por persona en un 16 por ciento y cómo de 1937 a 1954, en 14 años, los precios del mismo producto habían subido en Bogotá un 703 por ciento. Añadía el mismo informe que los colombianos apenas consumen 19 a 20 kilos de carne por persona al año.

Esta situación de miseria no sólo se prolongó sino que se hizo más aguda. Hernán Jaramillo Ocampo expresó el 6 de noviembre como Ministro de Agricultura, presentando las bases del plan nacional ganadero, que “si el crecimiento de la población vacuna y la tasa de extracción continúan a los promedios de los últimos años 2.4% para el crecimiento de la población y 12.5% para la tasa de extracción para 1980 tendríamos un déficit de 6 millones de cabezas en el activo ganadero del país y de 900.000 al año en producción”.

“El cuadro es desolador”, reconoció el exministro. Y anotó que “toda la riqueza del sector ganadero cubre únicamente las necesidades de consumo de carne de solo un 15 por ciento de la población colombiana”.

Sin embargo Jaramillo tomó aliento para señalar descaradamente que a pesar de todo “el país, si quiere cumplir las metas de producción trazadas tiene que aceptar por algún tiempo una contracción con sacrificios innegables de los consumidores”. Para 1980 el gobierno tiene pactado un compromiso con el imperialismo: suministrarle 740 mil cabezas de ganado en pie además de la carne en canal. Esta entrega ya se comenzó a cumplir con la explotación de la casi totalidad de la producción pecuaria, no sólo en carne sino también en cueros y otros derivados, incluida la leche. La reciente crisis de la mediana y pequeña industria del calzado reveló cómo la escasez de cuero en el mercado proviene de esta política de saqueo, premiada por el gobierno con la promesa de anular las cargas tributarias que aún fastidian a los ganaderos.

Declaraciones del presidente de la Corporación Nacional de Industriales del Calzado y del gerente de ACOPI (“La República” noviembre 9), señalaron como “El traumatismo interno del mercado del calzado tiene como principales factores la exportación de cueros en todas sus formas (curtidos, verde y de mediana curtisión); la exportación de ganado en pié y la veda en las principales ciudades del país”. “… de diciembre de 1971 a noviembre de 1972 el precio de las materias primas ha registrado aumentos hasta del 60 por ciento” y se ha creado “un alza incontrolable en el precio de los cueros curtidos”. ”Colombia es el único país que no importa calzado y de continuar esta situación nos colocaríamos en el problema de comprarlo en un futuro en el exterior”.

Después del rasgar de vestiduras ante el último estremecimiento producido por la crisis, Pastrana interpretó con absoluta fidelidad los clamores de los intermediarios de los monopolios norteamericanos. En noviembre se anunció una vez más que se adoptarían las medidas necesarias, no ya para detener las alzas, sino para rebajar el costo de la vida! Esto en plata blanca significó la importación de más productos norteamericanos, varios de los cuales se traerán ahora de manera ilimitada y completamente libre.

Ya a fines del año pasado el gobierno anunció la importación en 1972 de más de medio millón de toneladas de trigo de Estados Unidos y el desembolso de 350 millones de pesos como subsidio para los grandes traficantes.

En menos de un año el gerente general del IDEMA se tuvo que tragar sus palabras de “frenar el costo de la vida aumentando la producción nacional” y su proclamación de “no importaciones, con excepción de trigo”.

La pretendida extensión del PAN (Programa de Abaratamiento Nutricional) y la “filosofía del IDEMA en 1972… darle más peso al peso colombiano” se han encarnado en arrebatarle el pan y aumentar el peso de la explotación, la opresión, y la miseria al pueblo colombiano.

Las alzas en los productos de primera necesidad en este año han sido más graves que las ocurridas hace más de dos años, calificadas entonces por un funcionario del Dane como “el más alto crecimiento de los últimos cinco años”, declaración que le costó su destitución por la tímida refutación a las falacias genocidas del gobierno.

La base y los índices oficiales para medir el crecimiento del costo de la vida saltaron y el Dane anunció el 25 de noviembre la eliminación de las clasificaciones para las alzas sufridas por los obreros y los empleados.

Mientras se repletan las arcas del imperialismo norteamericano y de sus fieles sirvientes, la gran burguesía y los grandes terratenientes, el hambre es un monstruo más vasto y gigantesco. Según el gobierno, en Colombia mueren 100 niños por día a causa de la desnutrición.

El salario de los obreros difícilmente abarca los mínimos requeridos para atender a la peor subsistencia. Más del 50 por ciento de los empleados y subempleados gana menos de $500 al mes y cerca del 20% menos de $1500. Más del 10 por ciento de las familias tiene ingresos menores de $300 mensuales. Los desocupados se acercan a los 3 millones y el crecimiento anual del desempleo es cada vez mayor. La devaluación anual del peso colombiano es para el propio gobierno de un 12 por ciento. Aunque otros lacayos como Lleras Restrepo, la sitúan por encima del 16 por ciento.

En 16 años, de 1955 a mediados de 1971, los precios subieron más de un 400 por ciento. Los salarios en el sector manufacturero excepcionalmente aumentaron el 20 por ciento en 7 años de 1962 a 1969.

Los reajustes en servicios de salud, drogas, ICSS, educación, públicos, impuestos, transporte, doblan en muchos casos las tarifas y cuotas anteriores.

Contra toda esta criminal y despiadada política de saqueo y desolación se está levantando combativamente el pueblo colombiano. Los obreros, los campesinos, los estudiantes y los intelectuales, los empleados, los pequeños y medianos empresarios, han protagonizado huelgas, invasiones, paros, movimientos cívicos, en una gran oleada de rechazo a la medidas del gobierno.

Las masas se han movilizado combativa y ampliamente a luchar por mayores salarios e ingresos y por mejores condiciones de vida comprendiendo cada vez más que solo la destrucción absoluta de todo el actual régimen neocolonial y semifeudal, la expulsión de Colombia del imperialismo norteamericano y de sus aliados, la gran burguesía y los grandes terratenientes, y la instauración de un nuevo régimen democrático dirigido por el proletariado y el resto del pueblo, puede asegurar remedio y solución a todos los males y miseria que padece el pueblo colombiano.

POSICIÓN DE CHINA EN LA ONU: EL MEDIO AMBIENTE Y LA AYUDA EXTERNA

Los “Ocho principios de la ayuda de China a países extranjeros”, reafirmados por la delegación china ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) realizada en abril de este año en Santiago de Chile, y los “Diez principios cardinales de China sobre la revisión de la Declaración sobre el medio ambiente del hombre”, formulados por el vocero de la delegación china ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente del Hombre celebrada en junio pasado en Estocolmo, constituyen dos documentos acordes con la lucha de los pueblos de los países del tercer mundo por la salvaguardia de la independencia nacional, el desarrollo de la economía nacional y el mejoramiento del medio ambiente. Estos principios enfrentan y permiten desenmascarar la política de saqueo, agresión y guerra practicada por las dos superpotencias del mundo actual. Estados Unidos con su imperialismo y la Unión Soviética con su socialimperialismo. Son, por lo tanto, testimonio de la correcta posición revolucionaria e internacionalista de China, difundida ahora más ampliamente gracias a la persistencia en una junta política exterior que le permitió romper el aislamiento y bloqueo imperialista y recobrar sus derechos en las Naciones Unidas. Indudablemente, el contenido de estos principios será asimilado e implantado cada día más por mayor número de países, en armonía con la corriente histórica que está llevando hacia la ruina definitiva al imperialismo, el colonialismo y el neocolonialismo, comprobándose así la correcta formulación de Mao Tse Tung de que “el imperialismo norteamericano es un tigre de papel” y “la Unión Soviética revisionista es también un tigre de papel”.

1. Relación entre el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente.

El desarrollo económico y el progreso social son el indispensable requisito previo para la protección y el mejoramiento del medio ambiente. En la actualidad, la urgente necesidad para los países en desarrollo es desarrollar su economía nacional, construir una industria y agricultura modernas y realizar la completa independencia económica con el fin de salvaguardar y consolidar su independencia nacional y mejorar paso a paso su medio ambiente bajo este requisito. Algunos países altamente desarrollados, sin embargo, han contaminado seriamente su medio ambiente y perjudicado el del mundo. La condición y la naturaleza de los casos son enteramente diferentes y deben ser tratados distintamente.

Todos los países tienen derecho a decidir su propia política del medio ambiente de acuerdo con sus propias condiciones, pero todos ellos deben ayudar a promover el progreso económico en vía de desarrollo y no deben perjudicar sus intereses.

2. Relación entre el aumento de población y la conservación del medio ambiente.

De todas las cosas en el mundo, la gente es la más preciosa. El pueblo hace el progreso social, crea la riqueza de la sociedad, desarrolla la ciencia y la técnica, y, mediante su propio trabajo laborioso, transforma permanentemente el medio ambiental del hombre. La historia humana ha probado que la velocidad de desarrollo de la producción, la ciencia y la técnica siempre sobrepasa la tasa del aumento de población. Con el progreso social y el desarrollo de la producción, la ciencia y la técnica, la humanidad puede crear cada vez más riquezas para satisfacer las necesidades de su propia subsistencia y desarrollo y es por completo capaz de mejorar su medio ambiente cada día más efectivamente. Es totalmente infundado tener un punto de vista pesimista respecto a la relación entre el aumento de población y la conservación del medio ambiente.

Por su puesto, el aumento natural de población traerá problemas a la protección del medio ambiente. Pero estos problemas pueden ser todos solucionados si un gobierno tiene verdaderamente en cuenta los intereses de su pueblo y adopta los correctos principios y medidas tales como planificación racional de la distribución de la población urbana y rural en el transcurso del desarrollo de la economía nacional, adecuado control de la población urbana, mayores esfuerzos por proteger y mejorar el medio ambiente en las ciudades y popularización de la planificación familiar.

3. La guerra y la protección del medio ambiente.

Las guerras de agresión lanzadas por el imperialismo han causado la mayor destrucción del medio ambiente del hombre. El imperialismo, colonialismo y neocolonialismo han utilizado los máximos logros en la técnica moderna para masacrar brutalmente millones y millones de personas, destruir la cultura y civilización de la humanidad y devastar el medio ambiente humano, causando desastres sin paralelo a la humanidad. Todos los países y pueblos que aman la paz y sostienen la justicia deben condenar y detener firmemente la guerra agresiva desatada por el imperialismo, colonialismo y neocolonialismo.

Para proteger a la humanidad y su medio ambiente se debe prohibir con firmeza el uso de las armas bioquímicas inhumanas, que destruyen y contaminan gravemente el medio ambiente, y destruirlas en su totalidad, y las armas nucleares deben ser prohibidas por completo y destruidas definitivamente. Como el primer paso, se exige que todos los países nucleares lleguen a un acuerdo de no usar las armas nucleares en cualquier tiempo y circunstancia.

4. La causa social de la contaminación del medio ambiente.

En la actualidad en numerosas zonas del mundo, el medio ambiente humano es contaminado y dañado, e incluso la contaminación se ha hecho un grave mal común en algunas zonas. Consideramos que la principal causa social de este estado de cosas es que, como el capitalismo se ha convertido en imperialismo, los grupos capitalistas monopolistas, que buscan superganancias bajo condiciones de seria anarquía en su producción, descargan, a capricho y sin atender al destino del pueblo, substancias dañosas que contaminan y envenenan el medio ambiente. En particular, las superpotencias que practican una política imperialista de saqueo, agresión y guerra, han destruido de manera más grave el medio ambiente humano.

5. Protección de los recursos naturales.

Todos los países tienen el derecho a explotar y utilizar sus recursos naturales de acuerdo con la necesidad de su desarrollo económico y a proteger de destrucción sus recursos naturales. Hay que oponerse a la explotación destructiva de los recursos naturales de los países en desarrollo por parte del imperialismo, colonialismo y neocolonialismo con el propósito de saqueo. Hay que apoyar resueltamente las justas acciones tomadas por los países víctimas para aplicar sanciones contra aquellos que saquean y causan destrucciones.

6. Lucha contra la contaminación.

Todos los gobiernos deben tomar medidas para prohibir la descarga de los materiales venenosos que perjudican el medio ambiente del hombre y la salud pública, y para resolver este problema. Deben apoyar a todos los pueblos en sus justas luchas contra la contaminación y el mejoramiento del medio ambiente.

7. Compensación por contaminación internacional.

Todos los países tienen el derecho a proteger su medio ambiente de la contaminación exterior. Cualquier país víctima cuyo medio ambiente sea gravemente contaminado y envenenado por otro país que descarga a vierte a su antojo las sustancias dañosas tendrá derecho a reclamar una compensación de aquel país culpable.

8. Intercambios mundiales de conocimientos científicos y técnicos sobre la conservación del medio ambiente.

Todos los gobiernos deben aplicar y desarrollar activamente la ciencia y técnica con miras a proteger y mejorar el medio ambiente. El avanzado conocimiento científico y técnico en este campo no debe ser monopolizado por uno o dos países, sino que debe ser popularizado y concedido gratuitamente a los países que lo necesitan, en particular a los países en desarrollo, a fin de ayudar a mejorar el medio ambiente del hombre.

9. Fondo del medio ambiente internacional: su cobro y su uso.

Un fondo debe ser reunido para acciones internacionales de proteger y mejorar el medio ambiente. Debe ser proporcionado por los principales países industriales desarrollados, especialmente por los países que contaminan seriamente el medio ambiente en el plano internacional.

10. Cooperación internacional en la conservación del medio ambiente humano.

La amplia cooperación internacional, incluyendo la cooperación regional, en el mejoramiento del medio ambiente, debe ser propugnada con el requisito previo de respetar la soberanía de todos los países. Todas las formas de cooperación y todas las acciones en este aspecto deben realizarse en el espíritu de que las naciones, grandes o pequeñas, deben ser iguales y consultar plenamente entre ellas. Ningún país puede violar la soberanía de otro país, intervenir en sus asuntos internos y perjudicar sus intereses so pretexto de proteger el medio ambiente.

AYUDA EXTERNA

1.- El Gobierno chino siempre se basa en el principio de igualdad y beneficio mutuo al proporcionar ayuda a otros países. Nunca considera esta ayuda como una especie de limosna unilateral, sino como algo recíproco.

2.- Al proporcionar ayuda a otros países el Gobierno chino respeta estrictamente la soberanía de los países en cuestión y nunca establece ninguna condición adicional ni exige privilegio alguno.

3.- El gobierno chino proporciona ayuda económica en forma de préstamos libres de interés o a bajo interés y, cuando es necesario, prolonga el plazo de pago, a fin de aliviar en lo posible la carga de los países que reciben ayuda.

4.- Al proporcionar ayuda a otros países, el Gobierno Chino no persigue el objetivo de hacer dependientes de China a esos países, sino ayudarlos a tomar en forma gradual el camino de autosostenimiento y de desarrollo económico independiente.

5.- El Gobierno chino hace todo lo posible por ayudar a los países que reciben su ayuda a construir obras que requieran menos inversiones y rindan más rápidos resultados, para que los gobiernos de estos países puedan incrementar sus ingresos y acumular capital.

6.- El Gobierno chino proporciona equipos y materiales de la mejor calidad y de fabricación propia a los precios del mercado internacional. Si los equipos y materiales proporcionados por el Gobierno chino no corresponden a las especificaciones y calidad acordadas, el Gobierno chino se compromete a reemplazarlos.

7.- Al proporcionar cualquier ayuda técnica el Gobierno chino se encarga de que el personal del país beneficiado domine totalmente esta técnica.

8.- Los expertos enviados por el Gobierno chino para ayudar en la construcción de los países beneficiados disfrutan del mismo nivel de vida que los expertos de esos países. A los expertos chinos les está vedado plantear ninguna exigencia particular ni gozar de ninguna comodidad especial.

El TRATADO SOBRE LOS CAYOS: NEGOCIADA LA SOBERANÍA NACIONAL

En el despacho de la Presidencia de la República y con la presencia de Pastrana, el pasado 8 de septiembre, complaciente dobló la cerviz el Canciller Alfredo Vásquez Carrizosa para firmar un tratado con el embajador de los Estados Unidos Leonard J. Saccio, sobre la soberanía del banco Quitasueño y los cayos Roncador y Serrana, situados a 35 y 75 millas respectivamente, de las islas de San Andrés y Providencia.

Mediante este indigno y vergonzoso tratado el gobierno aceptó sin remilgos la posición neocolonialista de los Estado Unidos, que se abrogó plenos derechos y exclusividades para explotar todo lo que se encuentre en la zona del banco y los cayos. Desde la flora y la fauna, de las más ricas y variadas del mundo, hasta el subsuelo, que según investigaciones puede contener petróleo.

En “compensación” a esta entrega de la soberanía del país, el gobierno de Pastrana aceptó correr con los costos de mantenimiento de los faros instalados allí por el gobierno norteamericano y se comprometió a trazar y desarrollar planes que permitan el saqueo a las compañías pesqueras de los Estados Unidos.

Esta alta traición a los intereses de la nación colombiana la presentó Pastrana como “… hecho de resonancia para América, que tiene que registrar complacida como sin falsos nacionalismos, dentro del espíritu del diálogo es posible llegar… a acuerdos justos”. Después de titular que Colombia había reconquistado su soberanía en el banco y los cayos después de 44 años. “El Tiempo” editorializó con desvergüenza que “… los Estados Unidos han devuelto a Colombia el goce pleno de su jurisdicción territorial sobre los cayos. Un imperio tan poderoso como los Estados Unidos ha podido alegar cualquier razón para imponer allí su dominio. No lo ha hecho, sin embargo, y ello demuestra como la voluntad imperial no se ejercita cuando de por medio hay claros fundamentos de derecho… Todo ello demuestra cómo los Estados Unidos carecen de toda ambición territorial y que si en el pasado la tuvieron, ahora se contentan con lo que es de su auténtica posesión. No hay a este respecto afán imperialista alguno, como ocurre en la guerra de Vietnam, -absurda y deplorable guerra- en la que los Estados Unidos se han visto vitalmente comprometidos por su deseo de asistir con su fuerza a una nación débil, Vietnam del Sur, que se hallaba en crítica situación ante la ofensiva de un enemigo poderoso”.

Pero es evidente cual es el juego del imperialismo. De una parte, mientras dice reconocer la soberanía colombiana sobre el banco y los cayos, exige que solo sus monopolios pueden explotar todas las riquezas naturales de la zona. Este es el “goce pleno” del saqueo que encabeza el neocolonialismo contemporáneo.

Rebosante de alegría, el embajador J. Saccio expresó su “gran satisfacción” y tributó su “especial reconocimiento a Vásquez Carrizosa”. No era para menos. De acuerdo al boletín de la embajada de los Estados Unidos, “ambos países señalan la libertad de navegación y pesca de la otra parte en el área, según reglamentación anexa al tratado, sobre derechos de pesca”.

En otras palabras, de boca el gobierno de Nixon “reconoció” que Quitasueño, Roncador y Serrana son de Colombia pero que solo deben ser explotados por los monopolios norteamericanos, o sea que en definitiva su valiosa riqueza pertenece a los Estados Unidos. Esta es la ausencia de “afán imperialista alguno”.

Más adelante, el 26 de septiembre, una declaración del Departamento de Estado de los Estados Unidos dejó al descubierto la “voluntad imperial”. Mientras el representante de Nixon en Bogotá aseguraba la soberanía de Colombia sobre Quitasueño, en Washington el Departamento de Estado declaró que “por estar sumergido se considera como alta mar y no sujeto a reclamación de ninguna soberanía territorial”.

Bien sabe el gobierno de Nixon que está tratando con sus más fieles e incondicionales perros falderos, sempiternos negociadores de la soberanía colombiana. Que estando de por medio estos traficantes poco valdría la firme posición de defensa de la total soberanía que reclama el pueblo colombiano en base a los documentos que ratifican la pertenencia de Quitasueño, Roncador y Serrana a la patria. Desde la Real Orden del Rey de España del 30 de noviembre de 1803, el Tratado entre Colombia y las Provincias Unidas de Centroamérica del 15 de marzo de 1825, el Laudo Arbitral proferido por el Presidente de Francia, Emile Lubet el 11 de septiembre de 1900 en desarrollo de la Convención suscrita en París entre Colombia y Costa Rica el 20 de enero de 1886, hasta el antipatriótico tratado de 1928 en Colombia y Nicaragua. Este Tratado, aunque dejó muy en claro que aquella zona no pertenecía a Nicaragua aceptó que estaba en “litigio” entre Colombia y los Estados Unidos. Además, cedió extensos territorios con la firma del lacayo Olaya Herrera, por entonces Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario del gobierno de Abadía Méndez.

Como en 1928, en 1972 el gobierno títere de Pastrana entregó la soberanía nacional refrendando el chantaje que mantenía Estados Unidos. Bastó que en 1869 el comerciante norteamericano J. W. Jennett cavara un pozo de agua y levantara una empalizada en un desaparecido islote de Quitasueño, para que 59 años más tarde, en 1928, Estados Unidos se sintiera dueño de la mayoría de los islotes y bancos de esta extensa área del Caribe.

Jennett posó como “descubridor” de los cayos y consiguió del gobierno norteamericano un permiso para saquear el guano y la fauna. Se amparó en la arbitraria ley norteamericana del 18 de agosto de 1856 que autorizó al Presidente de los Estados Unidos para declarar posesión norteamericana a cuanta isla, cayo o banco se le antojara.

Desde entonces Estados Unidos se consideró dueño de los cayos, ignorando los justos reclamos de Colombia.

En 1854, 15 años antes del “descubrimiento” de Jennett, Rafael Nuñez, gobernador de la Provincia de Cartagena, conocedor de las andanzas por la zona de otro comerciante norteamericano, S.R. Kimball, prohibió la explotación del guano en Providencia y el resto de islas y cayos, incluido Roncador. Esta medida se comunicó al Cónsul de Estados Unidos en Cartagena, León Sánchez, el 22 de noviembre de 1854.

37 años después, el 8 de enero de 1891 el gobierno colombiano reclamó a Estados Unidos la presencia de Jennett, que violaba la soberanía del país”…. y el entonces Secretario de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos en nota que no hace mucho honor al Derecho Internacional, adujo argumentos livianos para sostener los pretendidos derechos de su país sobre los cayos de Roncador y Quitasueño que el denominó “islas” (Guillermo Ruiz Rivas en el libro “El Archipiélago Lejano”).

Pero el gobierno norteamericano insistió en sentirse “descubridor” de una zona que ya hacía muchos años había sido revelada -se cree que fue avistada por Colón en su primer viaje- de la cual existían ya mapas, elaborados por una comisión de la Nueva Granada, que encabezó don Miguel Patiño, y que fue incluida en las delimitaciones hechas en virtud del “Uti Possidetis Juris” de 1810, delimitaciones que conservaron las nuevas repúblicas una vez liberadas del colonialismo español.

En 1919 Estados Unidos desalojó a un colombiano que con una “autorización de privilegios exclusivos” concedida por el gobierno colombiano en 1915 en base a la soberanía del país sobre la zona, explotaba el guano de los cayos.

El gobierno norteamericano desplegó imponente la Proclamación Presidencial N° 1512, por medio de la cual se anexó los cayos “aduciendo propósitos de ayudas a la navegación y establecimiento de faros”.

Con la firma del Tratado de Barcenas-Esguerra del 24 de marzo de 1928, se cerró este primer capítulo del despojo de nuestro territorio. Estados Unidos contó entonces con la fiel complicidad del despótico régimen militar nicaragüense del general José Bonilla. El 8 de febrero de 1913 Estados Unidos y Bonilla firmaron una convención secreta (Chamorro-Weitzel) que, a cambio de la construcción de un canal interoceánico, arrendaba a Estados Unidos por 99 años islas pertenecientes a Colombia.

El 8 de abril de 1970, López Michelsen, entonces Ministro de Relaciones Exteriores, inició un intercambio de notas con la embajada norteamericana para adelantar conversaciones tendientes a descongelar el supuesto condominio existente en Quitasueño, Roncador y Serrana. Como bien lo dice en carta dirigida por él al Ministro de Defensa de Currea Cubides, la “captura” de un pesquero norteamericano en la zona cercana a los cayos probaba que “La Armada Nacional… ya estaba en capacidad de patrullar… y mantener en funcionamiento sus faros…” (El Tiempo, 10 de septiembre de 1972).

Ante la nota colombiana en medio de la dura presión internacional de la lucha de los pueblos latinoamericanos por las 200 millas de mar territorial, Estados Unidos se sentó rápidamente ante la mesa de conversaciones. En menos de un año, a partir de junio del año pasado, de aclaró “la revisión de la situación jurídica suscitada por la Armada” (carta de López) y se firmó el entreguista tratado Vásquez-Saccio, que continúa siendo un secreto para todo mundo.

Desde entonces el perpetuo y genocida dictador nicaragüense Anastasio “Tachito” Somoza, se lanzó de manera oportunista a pretender disputarle a Colombia la soberanía de los cayos. En burda pugna, calificada por “El Tiempo” como “juego de corresponsables sin tema” y por un periódico de Managua como “guerra de banderas”, Somoza intentó repetir el negociado Chamorro-Weitzel, mientras su nuevo canciller -el anterior fue destituido por no prestarse al juego- viajaba a España a conocer por primera vez en su vida los contenidos del Archivo de Indias en relación a la Real Orden de 1803 y el Tratado de 1825, el gobierno nicaragüense “consideraba garantizar concesiones a compañías petroleras extranjeras con el propósito de reforzar sus derechos en el área” (“Time”, noviembre 15 de 1972).

Para no quedarse atrás de la opereta de muecas protagonizada por Somoza, Pastrana mandó a su ministro de defensa, Currea Cubides, a la cabeza de una denominada “operación soberanía” encargada de enarbolar la bandera nacional en Quitasueño. Cuando el ministro y sus pelotones se acercaban a los cayos en dos destructores, retrocedieron aterrorizados ante la visión de lo que les pareció una formación naval del enemigo: los mástiles oxidados del cementerio de buques estrellados en Quitasueño.

Más adelante en una nueva misión de “soberanía”, los funcionarios de Pastrana fueron recibidos por un multimillonario norteamericano que cómodamente tenía anclado su yate en medio de los cayos.

Todas estas burdas maniobras no hacían más que pretender ocultar a los ojos de los pueblos de Nicaragua y de Colombia y del resto de América Latina, la presencia opresora y saqueadora del imperialismo norteamericano.

Pero el pueblo colombiano ha rechazado toda esta farsa. El pueblo y la nación colombianos, hacen causa común con el resto de pueblos y naciones de América Latina y el mundo en su lucha por la liberación nacional del yugo del imperialismo norteamericano.

El proletariado colombiano y el resto de clases populares del país apoyan decididamente la lucha que libran pueblos y gobiernos de América Latina por las 200 millas, en contra de la posición neocolonialista del “mar patrimonial”, tesis que cocinó el imperialismo norteamericano con el apoyo del socialimperialismo soviético y que tiene como máximo abogado al gobierno colombiano, con el vendepatria Vásquez Carrizosa a la cabeza.

El proletariado y el pueblo colombiano sostienen además la posición firme de que toda diferencia por límites territoriales entre las naciones, debe ser solucionada de común acuerdo y de manera pacífica, atendiendo las razones de las partes y sin la interferencia de ninguna superpotencia.

El despojo de que ha sido blanco Colombia, tiene un solo responsable: el imperialismo norteamericano. En menos de 50 años de este siglo, a Colombia se le han arrebatado miles de kilómetros cuadrados. Este saqueo territorial, así como la entrega de recursos materiales del país, han sido repetidamente denunciados. Recientemente, estudiantes de la Universidad Santo Tomás rechazaron esta política neocolonialista, expresada en el acuerdo Vásquez-Saccio.

Nunca olvidarán la clase obrera y el pueblo colombiano estos crímenes contra la patria. Con justificada ira y con indignación, recordarán estas entregas. Y como se levantaron en el pasado a combatir contra el colonialismo por la independencia nacional, se levantarán ahora a luchar hasta el final por la liberación nacional y contra el imperialismo norteamericano.

CRECE LA LUCHA DE LIBERACIÓN NACIONAL DE LOS PUEBLOS ÁRABES

Ante el creciente movimiento revolucionario de liberación nacional emprendido por los pueblos árabes del Medio Oriente a partir de la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo norteamericano estableció, en unión con las demás potencias imperialistas y el sionismo internacional, el “Estado de Israel” el 14 de mayo de 1948 como instrumento de agresión. Un día después de los sionistas lanzaron en todos los frentes una guerra agresiva contra las tierras árabes quemando, asesinando y saqueando. Ocuparon territorio árabe en una extensión de más de 6.500 kilómetros cuadrados. Más de un millón de árabes que vivieron durante generaciones en sus tierras palestinas fueron expulsados de ellas convirtiéndose en refugiados.

Acto seguido los EE.UU. firmaron una serie de tratados con el reaccionario gobierno israelí proporcionándole gran cantidad de armamento y financiación, ayuda que hasta ahora, lejos de disminuir, aumenta cada día. A partir de ese momento, los sionistas israelíes llevaron a cabo numerosas agresiones contra el pueblo palestino y otros pueblos árabes, campaña que culminó en 1956 con la conquista de nuevos territorios árabes (Campaña del Sinaí). En todas sus actividades expansionistas, el gobierno israelí estuvo apoyado abiertamente por los imperialismos norteamericano, inglés y francés interesados no sólo en el exterminio del movimiento de liberación de los pueblos árabes, sino también en los riquísimos recursos petrolíferos de la zona y en la importancia estratégica de la misma.

Pero el afán de conquista del sionismo y sus amigos extranjeros no se detuvo en este punto. En junio de 1967, Israel desencadenó otra descarada guerra de agresión contra los países árabes. Invadió y ocupó la orilla occidental del río Jordán, la península del Sinaí y otros territorios que totalizaban una superficie de 65.000 kilómetros cuadrados. (Guerra de los seis días). Desde entonces las incursiones israelíes contra países árabes no han cesado, negándose además a devolver los territorios conquistados, siempre contando con el beneplácito y apoyo del imperialismo norteamericano.

Pero los pueblos oprimidos no pueden coexistir pacíficamente con sus opresores. La opresión genera resistencia y rebelión, y la única salida que tienen los pueblos oprimidos es la lucha armada contra sus opresores. Esto lo comprendió el pueblo palestino ya desde 1965, año en que la lucha armada popular se inició en Palestina bajo la iniciativa y dirección del “Al Fatah” -fuerza principal de las guerrillas palestinas-. El Frente Popular de Liberación Palestino se sumó a la lucha armada en diciembre de 1967 y la Organización para la Liberación Palestina lo hizo en febrero de 1968. Los obreros y campesinos palestinos conforman la vanguardia de la lucha y representan el 65% de la fuerza guerrillera. La lucha de las guerrillas cuenta con el total apoyo de la población. Además, la justa lucha del pueblo palestino se ha ganado el apoyo incondicional de todos los pueblos árabes y de los gobiernos democráticos.

Pero los EE.UU. no están solos en el Medio Oriente. Desde hace no pocos años el gobierno de la Unión Soviética, en su carrera de competencia internacional con el imperialismo norteamericano por disputarse las esferas de influencia, unas veces con el simple consentimiento y otras activamente, ha apoyado la agresión contra el pueblo palestino. En unión con los EE.UU. ha tratado inútilmente de impulsar una “solución pacífica” al problema palestino con el único objetivo de acabar con la lucha armada del pueblo palestino y conseguir de este modo la repartición pacífica y sin problemas de las esferas de influencia del Medio Oriente con los EE.UU.; incluso han llegado a apoyarse en gobiernos reaccionarios como el de Jordania para exterminar las guerrillas palestinas. El punto fundamental del problema es que las dos superpotencias aprovechan las dificultades por las que atraviesan los pueblos árabes para negociar a expensas de los derechos nacionales de dichos países, con miras a dividirse los importantes lugares estratégicos, los recursos naturales y las esferas de influencia.

Esa es la razón por la cual el problema del Medio Oriente no se ha podido resolver aún. Y para asegurar sus intereses mantienen gobiernos antidemocráticos como el de Israel que no puede existir sin el apoyo del imperialismo norteamericano.

Es necesario resaltar que también el pueblo israelí se ve afectado por esta política expansionista. Cada embestida agresora de los gobernantes de Israel para esclavizar a los palestinos y otros árabes lleva al fortalecimiento de la reacción sionista e imperialista, y, en consecuencia, a la esclavización intensificada de los israelíes. Esta relación directa entre la política expansionista en lo externo y la política reaccionaria en lo interno está siendo comprendida cada vez más por amplios sectores del pueblo israelí que, al experimentar por sí mismos la justeza del principio formulado por Marx de que “el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre”, hará causa común con los pueblos árabes hasta sacudirse el yugo imperialista y sionista.

Basándose en sus propias fuerzas, el pueblo palestino continúa su lucha por recobrar el legítimo derecho a la existencia nacional y del regreso a sus hogares. La lucha de los pueblos oprimidos por la autodeterminación en su vida interna y por su existencia nacional es apoyada por los otros pueblos del mundo. “Innumerables hechos prueban que quien sostiene una causa justa gana amplio apoyo, mientras que quien sostiene una causa injusta carece de apoyo. Un país débil puede derrotar a un país poderoso, un país pequeño puede derrotar a un país grande. Siempre que el pueblo de un pequeño país se levante en lucha, se atreva a empuñar las armas y tome en sus manos el destino de su propio país, podrá indefectiblemente derrotar la agresión de un país grande. Esa es una ley de la historia”.