LA PARODIA DEL PARO

Para nadie ha sido un secreto que el MOIR alertó a la clase obrera respecto a los buscadores de fortuna política que trataron de ganar puntos apostando al “segundo paro cívico nacional”, consigna que no contaba con condiciones para llevarse a cabo y, por muchos de los propósitos abiertos u ocultos de sus propaladores, tendía solo a la conciliación con el enemigo. No es que dudemos que este gobierno merezca uno, dos o hasta más paros obreros, nacionales y cívicos; o que al pueblo le falten justificadas razones para expresar su descontento con las deudas seculares de dolor y de sangre que sus explotadores y verdugos le tienen contraídas. Sin embargo, no basta señalar que la explotación y la represión han llegado a límites inauditos para que sea aconsejable una determinada acción. En la víspera de cualquier batalla, y sobre todo cuando se pone en juego la estructura organizativa, perseverante y costosamente levantada, el proletariado debe tener muy presente por lo menos dos factores claves: si lo objetivos corresponden a los intereses de clase y si la correlación de fuerzas resulta favorable. En el caso que nos ocupa, ni aquellos ni ésta se mostraron propicios.

El lanzamiento de la consigna del paro estuvo antecedido de una insistente campaña por la paz y la reconciliación nacionales. Se parte del supuesto de que con el levantamiento del estado de sitio y de sus disposiciones más coercitivas y aberrantes, agregado a la aplicación de unas cuantas reformas económicas y sociales, queda expedita la senda para un grande entendimiento, un gran pacto, una gran convergencia democrática entre todas las clases y sectores, bajo la cúratela del gobierno. Pocas propuestas como esta han recibido el aplauso unánime de las múltiples banderías y matices en que se encuentran parceladas las colectividades de las oligarquías dominantes. El señor López Michelsen la insertó en el programa de su nuevo “mandato de hambre, demagogia y represión”. El señor Lleras Restrepo y su pupilo Luis Carlos Galán la vienen patrocinando fervorosamente. El partido conservador, no obstante sus naturales prevenciones, la mira con simpatía. Turbay Ayala decidió ya la conformación de una flamante “comisión de paz”. A los responsables de la tragedia de Colombia, los intermediarios de los monopolios imperialistas, los saqueadores de los recursos naturales y del trabajo del pueblo, los mandamases de siempre, les viene de perlas que en medio de su desbarajuste la oposición, disfrazada de revolución, les tienda la mano amistosa para que, como dicen los capitulacionistas: “emprendamos, unidos, la búsqueda del país perdido”, y puesto que “todos sabemos cuando se perdió, pongámosnos de acuerdo en encontrarlo y rescatarlo” 1.

Precisamente quienes montaron el simulacro de paro, los dirigentes del Partido Comunista y de la CSTC, han sido los más oficiosos propagandistas de dicho avenimiento. Últimamente, en decenas de comunicados y declaraciones y con diversas palabras, los cabecillas del mamertismo le han reiterado al régimen que “más que pedirle, le ofrecemos, primordialmente nuestra contribución a la apertura de tranquilidad que tan urgentemente está solicitando nuestro país y punto en el cual tanto el señor presidente como nosotros nos encontramos de acuerdo” 2. El 10 de octubre, en compañía de otras fracciones oportunistas le cumplieron la cita de “concertación” al presidente Turbay, en donde, junto con la crema de la oligarquía colombiana y de los esquiroles de las centrales amarillas, refrendaron un ominoso respaldo a “nuestro sistema jurídico-político y a las instituciones que lo sustentan”3. ¿Vale la pena mover un dedo o parar una fábrica por semejantes objetivos? ¿Conviene arriesgar un solo sindicato para ir tras la política de la reacción y sacar de sus crecientes aprietos a los refaccionadores del sistema? ¡Tanta alharaca, tantos aspavientos de rebeldía, tantas decisiones desesperadas, para encubrir la desnuda traición con la hoja de parra del 21 de octubre!

Debido a la crisis económica que conmociona al imperialismo norteamericano y lo inclina inexorablemente a redoblar la explotación de las naciones sometidas, y debido a la bancarrota de la producción nacional que aumenta sin cesar la carestía y el desempleo, a Colombia le tocará recorrer un buen trecho de enconados conflictos políticos y sociales. Dentro de esa perspectiva la minoría gobernante acentuará, con legalidad o sin ella, la violencia sobre las mayorías expoliadas y antes de coronar la revolución al pueblo colombiano le aguardan privaciones sin cuento y heroicas peleas a las que no puede concurrir improvisadamente, coadyuvando a los fines de los oportunistas.

La consigna del “segundo paro cívico” se agitó ininterrumpidamente durante cuatro años. Ayudó a las componendas con el gobierno de los integrantes del llamado Consejo Nacional Sindical, especialmente de los dirigentes de la UTC y CTC que no han perdido ocasión para condecorar ministros, bendecir las disposiciones oficiales en materia de orden público y recoger las moronas del ponqué presupuestario. Suministró el motivo para la constitución de los comités preparatorios que luego tornan en núcleos de propaganda electoral de los revisionistas. Aumentó el entusiasmo de la grupusculería por la “agudización de las luchas” y los “combates decisivos”. Y dio pábulo a las calumnias contra el MOIR, por no haberse prestado éste a tamaños embelecos. Sin embargo, esta socorrida tramoya, pese a que se mantuvo en cartelera durante tanto tiempo, aportó muy poco a las tareas de cohesionar las filas de los trabajadores y de educarlos en una táctica correcta.

En 1977, la jornada del 14 de septiembre fue posible por la coincidencia de variadas contradicciones, y entre ellas los agrietamientos surgidos en la coalición oligárquica, que obligaron a la UTC y CTC a comprometerse con la protesta, prevista como tal, y una protesta llana y simple, sin comisiones negociadoras ni conciliadores. Es de público conocimiento que nosotros respaldamos y participamos activamente en las movilizaciones de ese día, así nuestros detractores se empeñen tontamente en negarlo. En 1981 no se dieron ninguna de las circunstancias de aquella memorable batalla, cuando la clase obrera y el pueblo le propinaron una buena tunda al régimen. El 21 de octubre no pasó de ser una parodia del 14 de septiembre, fruto del acorralamiento y del desespero en que han ido cayendo los revisionistas y sus amigos. El proletariado no prestó ningún cuidado a sus necedades. Ni siquiera los obreros de la CSTC aceptaron la burocrática determinación. Lo único que obtuvieron los artífices de la aventura fue envalentonar al gobierno, que ya procedió a suspender personerías jurídicas y a autorizar los despidos en las fábricas y demás establecimientos. Por su dirección, por sus objetivos, por el escaso grado de preparación, por la división del movimiento sindical, por el reflujo temporal de la lucha de las masas, no había condiciones para que los oprimidos les plantearan a los opresores un cese de envergadura nacional.

Lo único reconfortante consiste en que la clase obrera sabrá sacar las experiencias pertinentes. ¡Que los futuros sepultureros del sistema oligárquico descubran la importancia de guiarse sin claudicaciones por una estrategia revolucionaria, y la conveniencia de aplicar una táctica flexible que les permita avanzar en el zigzagueante sendero de la lucha! ¡Brindemos por eso!

Notas

1. Cita extraída de la solicitud hecha al gobierno por el Partido Comunista, Firmes y miembros de los partidos tradicionales con el objeto de buscar un gran entendimiento nacional que salve a Colombia de la crisis. El Tiempo, julio 31 de 1981.

2. De kla carta enviada a Turbay Ayala por parte de concejales del Partido Comunista y publicada en El Espectador, el 7 de agosto de 1981.

3. El Espectador, octubre 11 de 1981

En Polonia: EL SINDICATO “SOLIDARIDAD” RADICALIZA POSICIONES

“Creo que la confrontación es inevitable. La siguiente confrontación será un choque total. Ahora necesitamos algo de tiempo para sobrevivir un poco más y luego podemos ganar. No deberíamos hablar de política”. Estas sombrías afirmaciones del máximo dirigente de Solidaridad, Lech Walesa, fueron hechas el 20 de agosto, días antes de la iniciación del congreso de dicha agremiación, evento que causaría graves conmociones no sólo en Polonia, sino en todo el bloque soviético europeo. El Kremlin organizó unas impresionantes maniobras militares con más de 100.000 soldados en las fronteras polacas y en el mar Báltico, con el objeto de amedrentar el encuentro de los sindicalistas.

Desafío sin precedentes

Cerca de 900 delegados, en representación de diez millones de afiliados, se dieron cita entre el 5 de septiembre y el 10 de octubre, en el Puerto Gdansk para celebrar el Primer Congreso de Solidaridad, luego de catorce meses de continua agitación laboral y en medio de una crisis económica cada vez más dramática. Los obreros aprobaron una serie de puntos concernientes a la autogestión de los trabajadores en las fábricas y exigieron la instauración de elecciones parlamentarias y locales libres, o sea, sin la intervención del Partido en la escogencia de los candidatos. Sin embargo, el asunto culminante del congreso fue el llamamiento a los proletarios de los países de Europa Oriental. En dicho documento, Solidaridad insta a sus camaradas de las otras neocolonias rusas a seguir su ejemplo de construir sindicatos autónomos y combatir por reformas políticas y económicas. De igual modo, ofrece su apoyo incondicional “a aquellos que han decidido entrar al difícil camino de la lucha por sindicatos libres e independientes”. La exhortación culmina en forma categórica diciendo: “No somos ya un sindicato, sino un movimiento social”.

Era la primera vez que una fuerza obrera se atrevía a desafiar tan abiertamente el orden socialimperialista en el este de Europa, estimulando la rebeldía contra las burocracias pro soviéticas de estos Estados. La agencia de noticias TASS indicó al respecto que la confederación polaca se había entregado a una “orgía anti-socialista y anti-soviética”. La ira de los líderes del Kremlin no tuvo límites y se expresó con rayos y centellas, en el ultimátum enviado a las autoridades de Varsovia el 10 de septiembre, demandando de estas la aplicación, de una vez por todas, de drásticas medidas represivas contra la indisciplina obrera. Pero ni las maniobras militares masivas, ni las burdas amenazas afectaron el ánimo de los delegados de Solidaridad. Al contrario, varios oradores llegaron incluso a mencionar la necesidad de que Polonia abandone el Pacto de Varsovia y siga un rumbo propio, sin el tutelaje de Moscú, a pesar de las contradicciones internas, debido al surgimiento de posiciones más tajantes que las de Walesa; éste fue reelegido en su cargo, y el congreso aprobó por mayoría el programa de Solidaridad, sobre el cual la URSS dijo que “no es un documento de un sindicato, sino un manifiesto de un partido político que reclama el liderato del país”.

Rusia prepara solución de fuerza

No bien hubo concluido el evento, en la mayoría de las provincias de Polonia estallaron paros de protesta por el aumento de los precios de los productos básicos y por la escasez aguda de los mismos. En efecto, la situación de la economía polaca es sencillamente desastrosa. Si en 1979 el ingreso nacional decreció en un 2.3% y en 1980 en un 1%, en el presente año se espera que tal reducción alcance un increíble 15%. Este cuadro tiende a empeorar, puesto que la producción del carbón, la principal fuente de divisas, disminuirá también en cerca del 15%, mientras que la de cemento y acero lo harán en 30 y 18%, respectivamente. El déficit comercial alcanza la cifra de 1.200 millones de dólares y la deuda externa, principalmente con bancos privados de los países capitalistas, ronda ya los 30.000 millones. Debido al caos productivo, los alimentos escasean en los mercados y sus precios han sido elevados por el régimen en un 400% en promedio, en los últimos meses. Se trata, pues, de un círculo vicioso entre la debacle económica y las protestas de las masas, las cuales adquieren ribetes de franca insubordinación contra los poderes establecidos y la dominación soviética.

Fue entonces cuando se hizo sentir la presión de los social imperialistas. Respondiendo a los dictados de la carta del 10 de septiembre, el Comité Central del Partido Obrero Unificado Polaco decidió aceptar, el 18 de octubre, la renuncia de su primer secretario, Stanislaw Kania, quien ocupaba el cargo desde hacia un año y quien se había mostrado favorable a conciliar con las demandas del sindicato independiente. En su reemplazo fue nombrado el ministro de Defensa y Primer Ministro, Wojciech Jaruzelski, el cual declaró semanas antes que el gobierno debería apelar a la fuerza militar para “poner fin a la anarquía” y a “los excesos anti-soviéticos”. De inmediato, Leonid Brezhnev saludó alborozado el cambio ocurrido en la dirigencia polaca, alabando a Jaruzelski como “prominente líder del Partido y el Estado” y “constante promotor de la inviolable amistad entre Polonia y la Unión Soviética”. El nuevo títere de Moscú procedió a solicitar al Parlamento la aprobación de una ley suspendiendo el derecho de huelga, reivindicación que Solidaridad había conquistado desde el año pasado.

Todo hace pensar que Moscú y Varsovia están ahora más dispuestas que nunca a liquidar los movimientos que pongan en peligro el esquema de dominio y explotación implantado por el revisionismo en Polonia y en el resto de Europa Oriental. El respaldo otorgado a Jaruzelski y las aseveraciones belicosas de este último permiten suponer que el primer paso en la supresión del descontento será encomendar al ejército polaco las tareas represivas que sean necesarias, antes de que la URSS tenga que emprender la incierta y riesgosa aventura de una invasión a Polonia. Sin embargo, si esta táctica fracasa, ya no les quedarán a los nuevos zares rusos más cartas por jugar que las de una intervención militar directa.

DIÁLOGO DE PARTIDOS REVOLUCIONARIOS EN BOGOTÁ

Atendiendo una invitación del MOIR visitaron nuestro país, entre el 12 y el 14 de septiembre pasado, delegaciones de varios partidos revolucionarios de América Latina. A Bogotá llegaron representantes del Partido Comunista del Perú “Patria Roja”, de la Liga socialista de Venezuela y de la Organización Revolucionaria “Compañero”, de México.

Durante dos días, los camaradas de los partidos hermanos sostuvieron conversaciones con miembros de la dirección nacional del MOIR y su secretario general, Francisco Mosquera.

Se intercambiaron puntos de vista acerca de la lucha que libran los pueblos del Continente por alcanzar su independencia y soberanía nacionales frente al imperialismo norteamericano. De igual modo se discutió ampliamente el problema de las ambiciones expansionistas de la Unión Soviética en el Hemisferio y de las actividades que realizan La Habana y los partidos revisionistas para facilitar la penetración del socialimperialismo.

El sábado 12 se llevó a cabo un acto de masas para dar la bienvenida a los compañeros visitantes, en el cual hicieron uso de la palabra, en su orden, Enrique Daza, del MOIR; Antonio Martínez, de la Organización Revolucionaria “Compañero”; Oscar Bataglini, de la Liga Socialista de Venezuela y Rolando Breña, del Partido Comunista del Perú.

(A continuación reproducimos apartes de los discursos pronunciados).

EL ULTIMÁTUM SOVIÉTICO

A continuación presentamos los principales apartes de la carta enviada el 10 de septiembre por el Comité central del Partido Comunista de la URSS al gobierno de Polonia y al Partido Obrero Unificado Polaco, la cual constituye una clara evidencia de la forma como el social imperialismo se entromete en los asuntos internos de las naciones sometidas a su yugo. De igual modo, el documento refleja la profunda crisis política de Polonia y el peligro creciente de una intervención militar rusa para reprimir por la fuerza la insumisión de las masas trabajadoras polacas.

“El Comité Central del Partido Comunista y el gobierno soviético se ven forzados a llamar la atención del Comité Central del Partido Obrero Unificado y del gobierno polaco ante la creciente tendencia anti-soviética en Polonia, que ha llegado a límites peligrosos”.

“Los hechos muestran que está teniendo lugar una campaña en el país, abierta, impune y en gran escala contra la Unión Soviética y su política exterior e interior. Esta campaña no se reduce a estallidos esporádicos e irresponsables de gente contraria al orden, sino que se manifiesta también en actos promovidos por elementos hostiles al socialismo, cuya línea política está claramente definida.

“El antisovietismo penetra cada vez más profundamente en las distintas esferas de la vida social del país, tanto a nivel ideológico como cultural y educativo. La historia de las relaciones entre nuestros países es falsificada en forma flagrante. Una propaganda extremista contra la Unión Soviética aparece en las páginas de las diversas publicaciones, en las pantallas de cine, en los teatros y en los espectáculos. Llega a hacerse patente en declaraciones públicas formuladas ante el pueblo por parte de dirigentes del Comité de Autodefensa Obrera (KOR), de la Confederación dela Polonia Independiente y de Solidaridad”.

“La primera parte del congreso de este sindicato se convirtió, en realidad, en un foro permanente de insultos y mentiras contra nuestro Estado Soviético. El llamado mensaje a los trabajadores de Europa del Este, aprobado en Gdansk, es una provocación repulsiva. Han comenzado a oírse amenazas contra los soldados de las unidades del Ejército soviético que montan guardia en la frontera occidental de la comunidad socialista, de la que forma parte la República Popular de Polonia”.

“Las fuerzas antisocialitas se esfuerzan por crear en Polonia un clima de nacionalismo extremado, dándole un claro carácter antisoviético. El volumen, la intensidad y el grado de hostilidad de la actual campaña antisoviética en Polonia recuerdan la histeria antisoviética que prospera en ciertos Estados imperialistas. Esto no puede por menos de darnos motivos para preguntar por qué las autoridades oficiales polacas no han tomado hasta ahora ninguna medida para poner fin, de una vez por todas, a la campaña hostil contra la URSS, estando Polonia, como está, vinculada a la URSS por relaciones de amistad y compromiso de alianza”.

Una actitud así es incluso incompatible con la Constitución polaca, en la que consta el principio de reforzar la amistad con la URSS. No conocemos un solo caso en que los causantes de provocaciones antisoviéticas hayan tenido que enfrentarse con una reacción firme por parte de las autoridades, sufriendo el castigo correspondiente.

“Y más grave aún, estos provocadores utilizan, sin la menor dificultad, locales oficiales para celebrar sus reuniones, se les da acceso a los medios de comunicación de masas y tienen a su disposición toda clase de facilidades técnicas, sin que se les pregunte antes con qué objeto las van a utilizar”.

“En varias ocasiones hemos llamado la atención de la jefatura del POUP y del Gobierno polaco sobre la escalada de esta ola de antisovietismo en Polonia. Hemos hablado de esto en el transcurso de nuestras conversaciones en Moscú, en marzo, y en Varsovia, en abril, exponiéndolo también, con gran sinceridad, en la carta del Comité Central del PCUS que lleva fecha de 5 de junio. Igualmente abordamos la cuestión en nuestra reunión de Crimea en agosto pasado”.

“El Comité Central y el gobierno soviéticos consideran que toda indulgencia con respeto a cualquier manifestación de antisovietismo perjudica muchísimo las relaciones polaco-soviéticas y está en contradicción directa con las obligaciones de Polonia como aliado y con los intereses vitales del pueblo Polaco. Esperamos de la alta dirección del POUP y del Gobierno polcaos que tomen inmediatamente medidas firmes y radicales con el fin de acabar inmediatamente con la malévola propaganda antisoviética y con los actos hostiles contra la Unión Soviética”.

Rolando Breña, del Partido Comunista del Perú: “LA LUCHA POR LA REVOLUCIÓN DEBE LIGARSE A LA LUCHA CONTRA EL SOCIALIMPERIALISMO”

Si bien es cierto que cada pueblo hace su propia revolución, si bien cierto que cada pueblo fabrica sus propios instrumentos revolucionarios, si bien es cierto que ningún pueblo le traza el camino a otro, también es verdad que el combate tiene que ser de conjunto. En conjunto tenemos que golpear tanto al imperialismo norteamericano, el que principalmente nos oprime, como al socialimperialismo soviético que pretende reemplazar a los yanquis en nuestro Continente. Con frecuencia se dice que debido a que el socialimperialismo se encuentra un tanto lejos y que el enemigo fundamental es el imperialismo norteamericano, la tarea de desenmascarar al primero no tiene importancia.

Tesis como ésta son sumamente peligrosas. Si el socialimperialismo no es un factor dominante en los países de América Latina, con la excepción de Cuba, en cada uno de nuestros Estados tiene agentes, filiales, dependencias llamadas partidos comunistas revisionistas. En América Latina los partidos revisionistas no tienen ningún tipo de independencia ideológica o política; son simples cajas de resonancia del Kremlin. Esos partidos jamás aplican políticas independientes dentro del proceso de su propia lucha de clases. Cada uno de sus actos, por pequeños que sean, son producto del socialimperialismo, son producto de sus intereses.

Por ello la lucha en Latinoamérica por la revolución, por la democracia, por la independencia nacional, debe estar indisolublemente ligada a la lucha contra el socialimperialismo soviético y el revisionismo.

¡LAS MUJERES AL COMBATE REVOLUCIONARIO!

En el salón Boyacá de Capitolio Nacional se realizó el día 9 de septiembre, a partir de los siete de la noche, un acto político de homenaje de las mujeres revolucionarias a la candidata del Frente por la Unidad del Pueblo, Consuelo de Montejo. Con extraordinario entusiasmo, agitando permanentemente consignas contra el gobierno turbayista, la oligarquía liberal conservadora y el imperialismo norteamericano y dando vivas por las luchas del pueblo y por el avance de las fuerzas políticas integrantes del FUP, más de mil mujeres testimoniaron su aprecio por Consuelo de Montejo.
El salón Boyacá se encontraba, desde las primeras horas de la tarde engalanado con pancartas y banderas del MIL, de la ANAPO, del MOIR, y del FUP, de los barrios del Sur y de los Sindicatos Independientes en las cuales se podía leer: “La mujer colombiana con Consuelo”, “La liberación de la mujer esta ligada con la lucha por la Liberación Nacional” etc.

Acompañados por clamorosos aplausos de las asistentes hicieron su entrada a las 7 pm, Consuelo de Montejo y Solita de Jaramillo, quien presidió el homenaje.

En medio de gran alegría fueron llamados a la mesa directiva los compañeros Álvaro Bernal Segura y su Sra. Fanny Sarmiento de Bernal, Germán Pérez Ariza y su Sra. Gilma Forero de Pérez, José Zamudio Parra y su Sra Emma de Zamudio y los dirigentes Luis A. Sánchez, Carlos Valverde y Marcelo Torres.

Con canciones revolucionarias y populares y entonando de pie el himno nacional se dio comienzo el evento con un saludo de Solita de Jaramillo en el que deseaba éxitos, y avances a la campaña del Frente Revolucionario.

Siguieron las intervenciones de las compañeras, en su orden: María Mercedes Rengifo, por el Sindicalismo Independiente; Ligia Villamil, por las vendedoras ambulantes; María Olga Jiménez, por la Juventud Patriótica; Myriam Bernal, por los Barrios del Sur de Bogotá; Gladis Murcia, por la Anapo; Clemencia Lucena, por los artistas, y Ana Nora Ochoa, por el MOIR.

La consigna repetidamente coreada en el homenaje femenino a Consuelo; “vinculemos a millares de mujeres al combate revolucionario”, empezó a hacerse realidad esa noche del 9 de septiembre, en el Salón Boyacá del Capitolio Nacional.

Oscar Bataglini, de la Liga Socialista de Venezuela: “LA GRAN REVOLUCIÓN DE OCTUBRE HA SIDO TRAICIONADA”

Para nosotros el imperialismo norteamericano constituye el enemigo principal de nuestros pueblos. Este imperialismo ha conformado en nuestros respectivos países una alianza con todos los sectores reaccionarios de la sociedad, con el propósito de mantener una situación de explotación y de opresión. Por otra parte, dado el proceso de deterioro del poder del imperialismo norteamericano en nuestro Continente y en todas partes del mundo, cada vez se hace más favorable para nuestros pueblos el proceso de acumulación de fuerzas y de movilización de masas para la causa revolucionaria.

Sin embargo, hay una historia trágica en el desarrollo del movimiento revolucionario mundial, como señalaban los compañeros de Colombia y de México. Esa tragedia es que la gran Revolución Socialista de Octubre, dirigida por el camarada Lenin, ha sido traicionada por la camarilla reaccionaria que sigue un camino opuesto a la revolución internacional. Al atacar al imperialismo norteamericano como enemigo principal de nuestros países debemos, al mismo tiempo, denunciar esta tragedia.

A la luz de la experiencia histórica, consideramos que la garantía para que las revoluciones de todo el mundo no se distorsionen, no se detengan a mitad de camino, radica en que seamos capaces de construir organizaciones auténticamente revolucionarias que reivindiquen su total independencia, su total autonomía en lo que se refiere al trazamiento de sus políticas revolucionarias en el plano nacional e internacional. Esto es de vital importancia para que, como dijera Mao Tsetung, las banderas rojas de la revolución no cambien de color.

EXTRACTOS DE LOS DISCURSOS

Consuelo de Montejo
Se ha discutido mucho en los últimos años sobre la mujer y su participación en la comunidad. Ayer, la mujer sólo era tenida en cuenta a nivel de vida familiar. Era, sí, el centro de la casa, pero sólo para administrar el hogar, tener los hijos y cocinar. Pero los tiempos han cambiado y la mujer lentamente está luchando por sus derechos como ser humano y ha logrado algunas conquistas. Sin embargo, en países como Colombia aún nos encontramos a medio camino y, por la disparidad de clases, la desigualdad de la mujer es más notoria.

Hoy la mujer tiene su gran oportunidad de ayudar a forjar la nueva Colombia. La meta es la igualdad entre el hombre y la mujer, pero no basta, se requiere la igualdad de toda la sociedad, para que la vida, la educación y toda la propiedad no sean patrimonio de unos pocos. Por eso es importante la participación de la mujer en la revolución.

En nombre de la mujer colombiana he recogido las banderas del cambio. En nombre de la mujer colombiana me he convertido en la punta de lanza de la revolución. En nombre de la mujer colombiana daré esta gran batalla por la igualdad.

Clemencia Lucena
La tradición milenaria de dominio patriarcal no se quebrará con una generación de mujeres revolucionarias ni con muchas generaciones de hombres y mujeres revolucionarios, ni cesará automáticamente con la instauración del socialismo, aunque todo ello sea indispensable. Sólo la sucesión de movimientos de más hondo contenido ideológico y de más amplio alcance, campañas masivas de remodelación espiritual que involucren todos los dominios del pensamiento y del quehacer humano, permitirán que en un futuro remoto aún, las elevadas metas de identidad y de sana interrelación de los sexos sean alcanzadas. Ese formidable aporte de Mao Tsetung al marxismo constituye el primero de estos movimientos en gran escala. Y por distantes que se encuentren de nosotros tales objetivos y tareas, la orientación de trabajo a realizar en este sentido está claramente establecida.

María Mercedes Rengifo
No pasa un solo día en Colombia en que no escuchemos las provocaciones de la oligarquía liberal-conservadora reclamando respaldo para el régimen de opresión y miseria con que continuamente mantiene sometido al pueblo. Ya sea Turbay Ayala que llama a los candidatos de las casas liberales y conservadoras para que se pronuncien contra la subversión y a favor del gobierno. Igualmente la amenaza constante de Gómez Hurtado y Pastrana Borrero en el mismo sentido.

Todo es únicamente la muestra de las dificultades por las cuales está atravesando la oligarquía liberal-conservadora, que no tiene otra causa diferente que la del dominio que el imperialismo norteamericano está ejerciendo sobre la economía nacional, que ha quebrado la producción y que a pasos agigantados acelera la gran crisis económica de las clases populares y del pueblo trabajador.

María Olga Jiménez
Interesa a la Juventud Patriótica, Organización Juvenil del MOIR, resaltar en esta reunión la combatividad del movimiento estudiantil colombiano, sector en el cual participan activamente las nuevas generaciones femeninas, sobre todo en la última década, cuando se incrementó considerablemente la participación de la mujer en las aulas de colegio y universidades. Sin temor a equivocarnos afirmarnos que en todas las luchas estudiantiles por la ciencia y la democracia hemos participado al lado de nuestros compañeros en esta batalla antiimperialista. Sepa usted, compañera Consuelo, que contra el despotismo y el oportunismo, la Juventud Patriótica seguirá propugnando dirigir a los estudiantes de Colombia con las banderas del proletariado y del Frente por la Unidad del Pueblo.

Myriam Bernal
La mujer colombiana, que hasta hace unos años era considerada como la persona marginada de la sociedad, por cuanto se le impedía su participación en las decisiones de esta, ha logrado con la lucha a través del tiempo escalar posiciones y ganar batallas que le han permitido demostrarle a la sociedad nuestro valioso aporte al proceso de cambio en los destinos del país. Ha habido aguerridas mujeres quienes con su actuación llegaron a escribir bellas páginas de la historia de nuestra patria. Tal es el caso de Manuela Beltrán, Antonia Santos, Policarpa Salavarrieta, María Cano y otras heroínas, quienes con su coraje y valentía y en algunos casos con la ofrenda de su propia vida, proclamaron que no somos sujetos pasivos, ajenos a la causa revolucionaria, sino antes por el contrario, le probamos al mundo que nuestra ayuda y participación han contribuido de una manera fundamental a despejar el camino de liberación nacional.

Ligia Villamil
Las vendedoras ambulantes, hoy presentes en este acto, sabedoras de la responsabilidad que nos corresponde en la liberación nacional de nuestra patria, no cederemos en nuestro empeño por denunciar a la oligarquía liberal-conservadora, al imperialismo norteamericano y denunciar las traiciones de los oportunistas y los revisionistas criollos, que quieren entregar los frutos de la revolución al socialimperialismo soviético.

La compañera Consuelo de Montejo ha dado su ejemplo de combatiente revolucionaria y hoy nos representa como candidata presidencial. Sabemos que ella tiene los méritos suficientes y la seriedad y la responsabilidad que los candidatos de la oligarquía no poseen. López, Barco y Santofimio, Pastrana o Belisario, no pueden esconder su pasado de traición y entrega de los intereses del pueblo.

Ana Nora Ochoa
La situación del país es difícil. Se hace evidente la crisis de la industria nacional, de los pequeños y medianos comerciantes, de la agricultura en ruina. Debemos aprovechar al máximo esta campaña electoral para organizar a las masas, difundir nuestro programa y contribuir a profundizar la crisis de las castas dominantes. Estamos seguros de lograrlo. Nos acompaña la razón, tenemos los mejores aliados y una gran candidata, digna sucesora de Manuela Beltrán y Policarpa Salavarrieta.

Debemos vincularnos activamente a la causa emancipadora de la patria. Recordemos que las luchas nuestras hacen parte de las gestas del pueblo colombiano por la independencia. En esta batalla las mujeres, con Consuelo, tenemos un papel muy importante en el advenimiento de una aurora de libertad.

Antonio Martínez, de la Organización Revolucionaria ‘Compañero’ de México: “LA LUCHA CONTRA EL REVISIONISMO VA A SER PROLONGADA”

En México la lucha contra el oportunismo, contra el Partido Comunista revisionista, es una lucha larga que los revolucionarios mexicanos hemos venido librando hace aproximadamente veinte años.

Durante ese lapso, una corriente auténticamente revolucionaria ha surgido y se plantea la tarea de construir un partido que se convierta en la vanguardia del proletariado nacional. Nuestra organización engrosa dicha corriente y nos hallamos empeñados en la unificación del movimiento marxista-leninista pensamiento Mao Tsetung. Para nosotros esto representa un gran avance en la lucha del pueblo mexicano y constituye a la vez un duro golpe a la corriente revisionista.

México, al igual que los pueblos de América Latina, tiene una gran experiencia de combate contra el imperialismo y fundamentalmente contra el imperialismo norteamericano. Las tendencias pro soviéticas se presentan en nuestro país como socialistas.

Todavía una gran cantidad de agentes de Moscú y La Habana trata de dar una imagen distinta de lo rapaz que es el socialimperialismo soviético. La batalla que tenemos que librar en México para desenmascarar el Partido Comunista revisionista va a ser prolongada.

Enrique Daza, del MOIR: “ESTÁ EMPEZANDO A ACLARARSE EL PANORAMA”

El mundo vive nuevos tiempos y América Latina también. La Unión Soviética, que ayer fuera un país socialista, hoy se has convertido en el imperialismo más agresivo, el de tentáculos más largos, el de apetito más incansable y el de mayor fuerza militar. A nombre de la paz, del socialismo y de la revolución ha invadido Checoslovaquia, Afganistán y hoy ajusta la mira y afina la puntería para acribillar al pueblo polaco. Ha enviado mercenarios a invadir Kampuchea, Angola y varios países de África; ha promovido golpes de Estado y merodea con sus flotas por mares, océanos e islas de todo el mundo. En América Latina pretende torcer el rumbo de la heroica lucha revolucionaria de los pueblos de Centroamérica y del Caribe a través de Cuba, a la cual subsidia y pone de peón de brega y servidor de sus oscuros designios. Si hoy tenemos entre nosotros a nuestros hermanos de otros pueblos, es porque nos reúne la certeza de saber que en todo el Continente existen partidos que no permitirán que nuestra lucha antiimperialista sea aprovechada por el socialimperialismo. Los patriotas de América nos unimos en la brega por la total soberanía nacional.

Está empezando a disiparse la confusión acerca del verdadero papel de los agentes de Moscú y de La Habana, que frustran revoluciones con aventuras irresponsables o entregas y traiciones. Está empezando a aclararse el panorama. Hoy, mientras la Unión Soviética continua su empresa expansionista y todas las contradicciones mundiales se agudizan, los verdaderos revolucionarios del Continente elevamos nuestra vigilancia, nos ligamos al pueblo y nos aprestamos unidos a derrotar a Washington, a construir una América Latina próspera e independiente y a malograr las ambiciones imperiales de Moscú.