CONSUELO RECORRE EL PAÍS

Amplia gira nacional

A partir del 13 de agosto, la candidata presidencial del Frente por la Unidad del Pueblo, Consuelo de Montejo, ha llevado a cabo una intensa gira nacional, presidiendo más de 60 actos y manifestaciones en Tolima, Huila, Boyacá, Casanare, Santander, Norte de Santander, Cesar, Caquetá, Atlántico, Magdalena, Sucre, Córdoba, Bogotá y Cundinamarca. En distintos recorridos han acompañado a la candidata los dirigentes del FUP; Jaime Piedrahíta Cardona y Álvaro Bernal Segura, de la ANAPO Revolucionaria; Carlos Valverde, Marcelo Torres y Avelino Niño, del MOIR; Enrique Hernández, de Insurgencia Liberal; Enrique Molinares, del Movimiento Unidad Liberal; Germán Pérez Ariza y José Zamudio Parra, del Movimiento Independiente Liberal MIL.

Bogotá

Además de la gira adelantada por Consuelo de Montejo y los dirigentes del FUP por once departamentos del país, se realizaron también actos políticos en Bogotá, con la presencia de los dirigentes Álvaro Bernal Segura, Avelino Niño, Germán Pérez Ariza y José Zamudio Parra. En cerca de 30 barrios de Bogotá se instalaron comandos y se hicieron manifestaciones del FUP.

El día 10 de octubre más de mil afiliados al sindicato de vendedores ambulantes Sinucom, brindaron un cálido homenaje a su compañero Avelino Niño, concejal de Bogotá y dirigente del MOIR. Y el 18 de octubre Conuelo acompañó al pueblo bogotano en el multitudinario bazar del FUP en el parque del Salitre.

LA DISPUTA DE LAS SUPERPOTENCIAS POR EL NORTE DE ÁFRICA

El sector oriental del Norte de África comprende cuatro Estados (Egipto, Libia, Chad y Sudán) con una enorme superficie de 7.6 millones de kilómetros cuadrados y una población de casi cien millones de habitantes. Más de la mitad del litoral africano sobre el Mediterráneo y sobre el Mar Rojo pertenece a los países del área y allí se encuentran el Canal de Suez, una de las rutas vitales para Occidente. Asimismo, el Nilo, el río más largo de África, atraviesa los extensos territorios de Sudán y Egipto. La región es prolífica en recursos naturales como petróleo, gas natural, oro, hierro, plomo, manganeso, etc. Su proximidad al Oriente Medio la convierte, además, en un punto de importancia estratégica en las relaciones internacionales. Los eventos acaecidos recientemente en la zona – la muerte del presidente Sadat, la invasión Libia al Chad y el conflicto entre sudaneses y libios-, han agregado un elemento nuevo a la disputa de las dos superpotencias por el dominio de África y las regiones petroleras.

Egipto y la política estadinense
De todos los países del mundo árabe, Egipto es el que cuenta con la mayor población y con las fuerzas armadas más poderosas. En las últimas tres décadas, las orientaciones políticas emanadas de El Cairo ejercieron decisiva influencia en el desarrollo de los acontecimientos del Medio Oriente y África Septentrional. La Unión Soviética, aprovechando el auge de las luchas anticolonialistas e independentistas libradas por los pueblos árabes, así como el conflicto de éstos con los israelitas, sentó sus reales en Egipto, donde instaló varias bases militares y ubicó cerca de 18.000 uniformados.

Luego de las componendas de la URSS con los Estados Unidos en torno al problema árabe-israelí, el sucesor de Nasser, Anwar El Sadat en el Poder desde 1970, decidió expulsar al personal militar soviético y cerrar sus bases, en 1972. Comenzaba así el paulatino acercamiento de El Cairo a Washington, que culminaría con la firma de los acuerdos de Camp David, en marzo de 1979. A partir de entonces comienzan las entendederas entre la nación más influyente del bloque Árabe e Israel. El imperialismo norteamericano logró de este modo abrir una brecha en el mundo árabe, ganar un aliado confiable, recuperar parte de la iniciativa que había perdido por su apoyo al sionismo y excluir de un golpe a Moscú de las gestiones de Paz en el Cercano Oriente. Estas peripecias le costaron a Sadat la enemistad de todas las naciones árabes, con las únicas excepciones de Sudán, Somalia y Omán. El “frente de rechazo”, encabezado por Libia, Siria y la OLP, y respaldado por Moscú, condenó a Egipto al ostracismo. Por su parte, la Casa Blanca se dedicó a equipar con armamento moderno al ejército egipcio y a otorgar a Sadat cuantiosos créditos (unos 2.000 millones de dólares al año), todo con el fin de consolidar su nueva punta de lanza y construir una barrera contra el avance del Kremlin en el área.

Sin embargo, el asesinato del mandatario egipcio, el 6 de octubre último, ensombreció el éxito de la estrategia yanqui, llenó de temores a los gobernantes árabes que conservaban simpatías por Washington y alentó la ofensiva política y militar de los aliados de la Unión Soviética, no obstante las advertencias de la administración Reagan sobre cualquier acción de éstos en la zona.

La carta libia
El régimen de Muammar Gaddafi, instaurado en Trípoli en 1969, ha desempeñado un papel de gran trascendencia en el juego de la URSS en África y los países árabes. Aunque Libia apenas cuenta con tres millones de habitantes y un ejército de 60.000 soldados, Moscú se ha encargado de vender sofisticado y abundante material bélico (avaluado en cerca de 13.000 millones de dólares), que incluye tanques T-72 y aviones Mig-25. Con el viraje egipcio de 1972, los socialimperialistas reforzaron sus relaciones con Gadaffi y han estado detrás de muchas de sus aventuras agresivas, entre las cuales pueden destacarse las siguientes: intento de anexión de territorios de Níger, en 1976; ataque fronterizo contra Egipto, en 1977; intervención en los asuntos internos de Ghana, Gambia y el Líbano, entre 1980 y 1981, y la invasión a Chad y las amenaza contra Sudán, en 1981.

Desde cuando estalló la guerra civil en Chad, en marzo del año pasado, el gobierno libio envió tropas en apoyo del bando de Queddei, presidente de aquel país, mientras que Francia hacía lo propio con el del primer ministro Habré. Empero, a comienzos de 1981, los masivos traslados de hombres y pertrechos libios y la indecisión francesa pusieron término a la lucha y dieron la victoria a los protegidos de Gaddafi. Las tropas libias, en número de 12.000, no sólo no se retiraron, sino que en Trípoli se proclamó la “fusión” de Chad y Libia, con lo cual se consumaba la anexión. A cambio de dar vía libre a los libios en Chad, Francia obtuvo de Gaddafi jugosas concesiones petroleras y aseguró los suministros de crudo de dicho país. (Libia es un importante productor de petróleo con 1.5 millones de barriles diarios. El 12% del crudo importado por Estados Unidos, proviene de los pozos libios).

Le tocaría luego el turno a Sudán, contra cuyo presidente Gaafar Nimeiry, el jefe libio ya había organizado varios complots, todos frustrados. Cinco días después del asesinato de Sadat, la aviación libia bombardeó varias aldeas sudanesas, a tiempo que contingentes del ejército libio tomaban posiciones a lo largo de la frontera entre Sudán y Chad. Nimeiry declaró que “la URSS es la primera potencia colonialista del mundo y países como Libia están enteramente en sus manos” y que “su objetivo es, primero Sudán, pero luego Arabia Saudita”.

En efecto, la posición estratégica de la Unión Soviética en la región es excelente. Mantiene estrechas relaciones político – militares con la OLP, Irak y Siria, a través de esta última avanza sobre el Líbano y tiene a tiro de cañón a Jordania e Israel; en la península Arábiga se atrinchera en Yemen del Sur, y en África tiende cerco a Egipto y Sudán, desde Etiopía, Libia y Chad. De lograr penetrar en Sudán, el Kremlin establecerá una cadena ininterrumpida de satélites desde el Océano Índico hasta el Norte de África y alrededor de las regiones petroleras más importantes del orbe.

Los Estados Unidos reaccionaron con rapidez ante los problemas reseñados; despacharon dos aviones radar AWACS para que Egipto vigilara sus 1.300 kilómetros de frontera con Libia, y aceleraron el envío de ayuda militar y económica por 200 millones de dólares a Sudán. Asimismo el pentágono anunció que en noviembre efectuará maniobras militares conjuntas con los gobiernos egipcio y sudanés. El gobierno de Reagan persigue lo que ha denominado un “consenso estratégico” con Arabia Saudita, Egipto y Sudán para contener las incursiones de los soviéticos y sus agentes. No obstante, el plan tropieza con serias dificultades, como el temor de los sauditas a comprometerse demasiado con la política de Washington y la reticencia del Congreso estadinense a venderles aviones AWACS a estos. Mientras que la URSS dispone de varios puntos de apoyo bélico, los Estados Unidos carecen de bases permanentes y tienen que maniobrar contra la desconfianza y las vacilaciones de sus potenciales aliados del mundo árabe y, al mismo tiempo, continuar respaldando a Israel y llevar adelante las gestiones concernientes a los acuerdos de Camp David. Así las cosas, lo que se avecina en la zona Norte de África y el Cercano Oriente es una intensificación de la contienda de las dos superpotencias imperialistas en procura del control, con la Unión Soviética a la ofensiva en todos los frentes y los Estos Unidos haciendo desesperados esfuerzos por conservar sus amenazadas prerrogativas.

CONSUELO EN LA COSTA

Barranquilla, octubre 2
El día 2 de octubre, el pueblo de Barranquilla tributó a Consuelo de Montejo una cálida acogida en la gigantesca manifestación celebrada en el Paseo Bolívar de esa ciudad. Posteriormente en los días 3 y 4, se realizaron actos públicos en Repelón, la Aguada de Pablo y Juan de Acosta. Con la candidata del FUP estuvieron presentes los dirigentes regionales del MOIR Jorge Iván Zapata, Néstar de Ferrer, Erasmo Arteta, Rafael Osorio, Luz Molina y Salomón Ganitski.

Magdalena
En el departamento del Magdalena la comitiva nacional presidió concentraciones en Santa Marta, el 1 de octubre, y en Aracataca, el 5, hicieron uso de la palabra Juan J. Arango, Luis Arrieta y Alberto Décola.

Córdoba
En Córdoba se llevaron a cabo manifestaciones en Montería, Cereté, Lorica y Sahagún, entre el 7 y el 11 de octubre. Participaron los dirigentes regionales del MOIR Francisco Valderrama, Nicomedes Aldana y Raúl Ramírez.

Casanare, Boyacá, Norte de Santander y Urabá
El 4 de octubre se realizó el primer foro nacional del Frente por la Unidad del Pueblo en Urabá, con el fin de promover la candidatura presidencial de Consuelo de Montejo. En el evento participaron delegaciones de Turbo, Necoclí, San Pedro de Urabá, Chigorodó y Medellín.

Hicieron uso de la palabra los concejales Enrique Molinares y Alberto Arroyave, de Apartadó, y Jorge Agudelo y Jaime Montoya, de Necoclí; así mismo el dirigente del MOIR, Mario Hernández.

Consuelo de Montejo se hizo presente en Boyacá en las concentraciones de Tunja, el 28 de agosto, y de Sogamoso, el 29. Luego se trasladó a Yopal, el 30 del mismo mes. En Norte de Santander se efectuaron actos en Pamplona, Cúcuta y La Gabarra, entre el 11 y el 13 de septiembre.

Acompañaron a la candidata del FUP, José Daniel Rodríguez, Álvaro Concha, José Molina, Jorge Prieto, Hernando Chávez y Rafael Espinel, del MOIR, y Francisco Castillo Noguera, del Liberalismo Independiente de Norte de Santander.

Huila, Caquetá y Santander
En el Huila se realizaron actos en Neiva y Garzón, el 15 de agosto, y en Pitalito y Gigante, el 16. en Caquetá, en Florencia y El Doncello, los días 25 y 26 de septiembre, en Santander, en Bucaramanga, Barrancabermeja y Barbosa, entre el 4 y el 6 de septiembre. En las diferentes manifestaciones intervinieron, además de los miembros de la comitiva nacional, Carlos Tovar, Álvaro Rodríguez, Edgar Piñeros, Gildardo Jiménez, Gustavo Triana y Alirio Muñoz, del MOIR; Enrique Hernández de Insurgencia Liberal; Roberto Vanegas, del Conservatismo Independiente del Caquetá, y Alfonso Medina, de Anapo Revolucionaria.

BUSH EN BOGOTÁ: LAS GESTIONES DE UN HUÉSPED INDESEABLE

El viaje a Colombia del vicepresidente norteamericano, George Bush, el 13 de octubre, se efectuó en momentos en que el Imperio del Norte da los últimos toques a su estrategia en Centroamérica y en la cuenca del Caribe, con el propósito de enfrentar los avances de su rival soviético en la zona. Los Estados Unidos buscan afanosamente salvar sus posesiones al sur del Río Grande de las tormentas que se abaten sobre ellas, y que amenazan la supremacía que tradicionalmente han tenido aquellos en el Hemisferio. El objeto del periplo de Bush era encuadrar a los gobernantes colombianos en los planes estadounidenses, lo cual se desprende de las declaraciones del ex director de la CIA durante su estancia en Bogotá.

La pesadilla centroamericana
Para el imperialismo yanqui la reciente evolución política en Nicaragua, El Salvador y Guatemala se ha tornado en una de sus mayores preocupaciones; Washington tuvo que resignarse a perder el último de los Somozas en medio de los embates del pueblo nicaragüense y a presenciar el acercamiento cada vez más acelerado de Managua a la órbita soviético-cubana. A pocos kilómetros, la nación salvadoreña se debate en una cruenta guerra civil, en la que las mayorías explotadas luchan con tenacidad contra la oligarquía y su régimen corrupto y despótico. La considerable ayuda militar suministrada por la administración Reagan al gobierno de Napoleón Duarte, la cual incluye varias decenas de consejeros militares, no ha surtido los efectos esperados de aplastar la insurgencia. Cuba, sirviendo de ariete del Kremlin, trata de aprovechar el conflicto salvadoreño para establecer otra cabeza de playa en Centroamérica y expandir la influencia de su patrón moscovita en el área. Para complicar aún más el problema, México y Francia decidieron, a fines de agosto, reconocer a las guerrillas de El Salvador como “fuerza política representativa”. La actitud de los dos países (que cuenta con el respaldo de la socialdemocracia europea) está motivada antes que nada por el interés de éstos de extender su injerencia política y sobre todo económica en la región, valiéndose de las dificultades de Estados Unidos y de la confusión prevaleciente.

Como si lo anterior fuera poco, Guatemala empieza a experimentar un proceso similar al de su vecino salvadoreño, y los demás países de la zona, incluida Colombia, padecen graves crisis sociales y económicas, situaciones todas en las que La Habana recibe el encargo de explotar mercenariamente a favor de Rusia. Cuando mister Bush parte hacia Colombia, el panorama que vislumbra la Casa Blanca con mal disimulado temor es el de un desplome en serie de varios de sus títeres y la intromisión de la URSS en su patio trasero. Tal el contexto de la visita de uno de los amos yanquis a su heredad colombiana.

Bajo la mira de las superpotencias
Colombia, con su extenso litoral sobre el mar Caribe, su cercanía a Centroamérica y sus enormes riquezas naturales, constituye una pieza clave en el ajedrez que juegan Moscú y Washington por el Continente. Varios funcionarios norteamericanos han venido refiriéndose a nuestro país como un posible blanco de la ofensiva de la URSS y sus agentes. Por ello, Reagan desea incluir a Colombia dentro de sus planes de seguridad imperial, antes de que sea demasiado tarde.

En una de sus primeras afirmaciones públicas en Bogotá, George Bush dijo que “no habrá compromiso alguno en la región del Caribe en el cual no esté participando Colombia”. Y de acuerdo con el canciller Lemos Simonds, “fue el diálogo más descarnado que se haya hecho de la situación de Centroamérica y, al mismo tiempo, el más positivo que hayan tenido hasta el momento el gobernante de Colombia y el vicepresidente de los Estados Unidos”.

Al remitirse a las actividades de Moscú en el hemisferio, Bush señaló: “La Unión Soviética amenaza la paz del Continente con el apoyo que brinda a los grupos terroristas a través de Cuba y Nicaragua, con lo cual se pretende desestabilizar los gobiernos latinoamericanos”.

El presidente colombiano expresó una gran preocupación por el desamparo en que se hallan los regímenes incondicionales de Norteamérica ante la campaña ruso-cubana. Al respecto indicó: “Colombia considera de la mayor importancia contribuir a que la imagen de los Estados Unidos en América Latina recobre el prestigio que tuvo en las épocas de la alianza para el Progreso. La América Latina pasó a un tercer lugar en el orden de las relaciones de la gran democracia del Norte y se ha producido un vacío político a cuyo amparo han prosperado situaciones como la del Caribe, frente a las cuales es preciso tener bien abiertos los ojos”. Y formuló un vehemente llamado a Washington para que recupere su posición de control hegemónico en la zona: “La vecindad y las características propias de los Estados Unidos los obligan a ejercer, como de hecho lo ejerce, un liderazgo a nivel mundial; pero las circunstancias exigen hoy, más que nunca, que las naciones de este hemisferio se comprometan más fuertemente con una política de vigilancia democrática y, a su turno, la gran nación de Norte se comprometa más en la empresa del desarrollo hemisférico”. Turbay reiteró al vicepresidente yanqui la fidelidad para con Estados Unidos de que ha hecho gala durante casi un siglo la plutocracia colombiana. Anotó: “Puede usted llevarse de Colombia la convicción de que somos leales y buenos amigos de su país”.

De este modo queda claro que nuestro territorio no está al margen de la riña entre los dos grandes imperialismos por la distribución del orbe. Las oligarquías colombianas siguen buscando refugio bajo las alas del águila estadinense, sin el cual no podrían disfrutar de sus incontables privilegios, y Washington les ofrece protección ante las amenazas del oso soviético, a fin de garantizar el saqueo del trabajo y de las riquezas de nuestra patria.

El pueblo colombiano, al igual que los pueblos de Centroamérica y el Caribe, deberá continuar luchando sin desmayo contra la dominación y la explotación del imperialismo norteamericano y de sus lacayos. Pero al mismo tiempo tendrá que mantener una severa vigilancia contra los intentos del socialimperialismo soviético y sus cipayos por imponer su propia modalidad de sojuzgación y pillaje. Sólo de esta manera alcanzará el bien más preciado para cualquier nación, el disfrute de una independencia y una autodeterminación plenas.

LA PARODIA DEL PARO

Para nadie ha sido un secreto que el MOIR alertó a la clase obrera respecto a los buscadores de fortuna política que trataron de ganar puntos apostando al “segundo paro cívico nacional”, consigna que no contaba con condiciones para llevarse a cabo y, por muchos de los propósitos abiertos u ocultos de sus propaladores, tendía solo a la conciliación con el enemigo. No es que dudemos que este gobierno merezca uno, dos o hasta más paros obreros, nacionales y cívicos; o que al pueblo le falten justificadas razones para expresar su descontento con las deudas seculares de dolor y de sangre que sus explotadores y verdugos le tienen contraídas. Sin embargo, no basta señalar que la explotación y la represión han llegado a límites inauditos para que sea aconsejable una determinada acción. En la víspera de cualquier batalla, y sobre todo cuando se pone en juego la estructura organizativa, perseverante y costosamente levantada, el proletariado debe tener muy presente por lo menos dos factores claves: si lo objetivos corresponden a los intereses de clase y si la correlación de fuerzas resulta favorable. En el caso que nos ocupa, ni aquellos ni ésta se mostraron propicios.

El lanzamiento de la consigna del paro estuvo antecedido de una insistente campaña por la paz y la reconciliación nacionales. Se parte del supuesto de que con el levantamiento del estado de sitio y de sus disposiciones más coercitivas y aberrantes, agregado a la aplicación de unas cuantas reformas económicas y sociales, queda expedita la senda para un grande entendimiento, un gran pacto, una gran convergencia democrática entre todas las clases y sectores, bajo la cúratela del gobierno. Pocas propuestas como esta han recibido el aplauso unánime de las múltiples banderías y matices en que se encuentran parceladas las colectividades de las oligarquías dominantes. El señor López Michelsen la insertó en el programa de su nuevo “mandato de hambre, demagogia y represión”. El señor Lleras Restrepo y su pupilo Luis Carlos Galán la vienen patrocinando fervorosamente. El partido conservador, no obstante sus naturales prevenciones, la mira con simpatía. Turbay Ayala decidió ya la conformación de una flamante “comisión de paz”. A los responsables de la tragedia de Colombia, los intermediarios de los monopolios imperialistas, los saqueadores de los recursos naturales y del trabajo del pueblo, los mandamases de siempre, les viene de perlas que en medio de su desbarajuste la oposición, disfrazada de revolución, les tienda la mano amistosa para que, como dicen los capitulacionistas: “emprendamos, unidos, la búsqueda del país perdido”, y puesto que “todos sabemos cuando se perdió, pongámosnos de acuerdo en encontrarlo y rescatarlo” 1.

Precisamente quienes montaron el simulacro de paro, los dirigentes del Partido Comunista y de la CSTC, han sido los más oficiosos propagandistas de dicho avenimiento. Últimamente, en decenas de comunicados y declaraciones y con diversas palabras, los cabecillas del mamertismo le han reiterado al régimen que “más que pedirle, le ofrecemos, primordialmente nuestra contribución a la apertura de tranquilidad que tan urgentemente está solicitando nuestro país y punto en el cual tanto el señor presidente como nosotros nos encontramos de acuerdo” 2. El 10 de octubre, en compañía de otras fracciones oportunistas le cumplieron la cita de “concertación” al presidente Turbay, en donde, junto con la crema de la oligarquía colombiana y de los esquiroles de las centrales amarillas, refrendaron un ominoso respaldo a “nuestro sistema jurídico-político y a las instituciones que lo sustentan”3. ¿Vale la pena mover un dedo o parar una fábrica por semejantes objetivos? ¿Conviene arriesgar un solo sindicato para ir tras la política de la reacción y sacar de sus crecientes aprietos a los refaccionadores del sistema? ¡Tanta alharaca, tantos aspavientos de rebeldía, tantas decisiones desesperadas, para encubrir la desnuda traición con la hoja de parra del 21 de octubre!

Debido a la crisis económica que conmociona al imperialismo norteamericano y lo inclina inexorablemente a redoblar la explotación de las naciones sometidas, y debido a la bancarrota de la producción nacional que aumenta sin cesar la carestía y el desempleo, a Colombia le tocará recorrer un buen trecho de enconados conflictos políticos y sociales. Dentro de esa perspectiva la minoría gobernante acentuará, con legalidad o sin ella, la violencia sobre las mayorías expoliadas y antes de coronar la revolución al pueblo colombiano le aguardan privaciones sin cuento y heroicas peleas a las que no puede concurrir improvisadamente, coadyuvando a los fines de los oportunistas.

La consigna del “segundo paro cívico” se agitó ininterrumpidamente durante cuatro años. Ayudó a las componendas con el gobierno de los integrantes del llamado Consejo Nacional Sindical, especialmente de los dirigentes de la UTC y CTC que no han perdido ocasión para condecorar ministros, bendecir las disposiciones oficiales en materia de orden público y recoger las moronas del ponqué presupuestario. Suministró el motivo para la constitución de los comités preparatorios que luego tornan en núcleos de propaganda electoral de los revisionistas. Aumentó el entusiasmo de la grupusculería por la “agudización de las luchas” y los “combates decisivos”. Y dio pábulo a las calumnias contra el MOIR, por no haberse prestado éste a tamaños embelecos. Sin embargo, esta socorrida tramoya, pese a que se mantuvo en cartelera durante tanto tiempo, aportó muy poco a las tareas de cohesionar las filas de los trabajadores y de educarlos en una táctica correcta.

En 1977, la jornada del 14 de septiembre fue posible por la coincidencia de variadas contradicciones, y entre ellas los agrietamientos surgidos en la coalición oligárquica, que obligaron a la UTC y CTC a comprometerse con la protesta, prevista como tal, y una protesta llana y simple, sin comisiones negociadoras ni conciliadores. Es de público conocimiento que nosotros respaldamos y participamos activamente en las movilizaciones de ese día, así nuestros detractores se empeñen tontamente en negarlo. En 1981 no se dieron ninguna de las circunstancias de aquella memorable batalla, cuando la clase obrera y el pueblo le propinaron una buena tunda al régimen. El 21 de octubre no pasó de ser una parodia del 14 de septiembre, fruto del acorralamiento y del desespero en que han ido cayendo los revisionistas y sus amigos. El proletariado no prestó ningún cuidado a sus necedades. Ni siquiera los obreros de la CSTC aceptaron la burocrática determinación. Lo único que obtuvieron los artífices de la aventura fue envalentonar al gobierno, que ya procedió a suspender personerías jurídicas y a autorizar los despidos en las fábricas y demás establecimientos. Por su dirección, por sus objetivos, por el escaso grado de preparación, por la división del movimiento sindical, por el reflujo temporal de la lucha de las masas, no había condiciones para que los oprimidos les plantearan a los opresores un cese de envergadura nacional.

Lo único reconfortante consiste en que la clase obrera sabrá sacar las experiencias pertinentes. ¡Que los futuros sepultureros del sistema oligárquico descubran la importancia de guiarse sin claudicaciones por una estrategia revolucionaria, y la conveniencia de aplicar una táctica flexible que les permita avanzar en el zigzagueante sendero de la lucha! ¡Brindemos por eso!

Notas

1. Cita extraída de la solicitud hecha al gobierno por el Partido Comunista, Firmes y miembros de los partidos tradicionales con el objeto de buscar un gran entendimiento nacional que salve a Colombia de la crisis. El Tiempo, julio 31 de 1981.

2. De kla carta enviada a Turbay Ayala por parte de concejales del Partido Comunista y publicada en El Espectador, el 7 de agosto de 1981.

3. El Espectador, octubre 11 de 1981

En Polonia: EL SINDICATO “SOLIDARIDAD” RADICALIZA POSICIONES

“Creo que la confrontación es inevitable. La siguiente confrontación será un choque total. Ahora necesitamos algo de tiempo para sobrevivir un poco más y luego podemos ganar. No deberíamos hablar de política”. Estas sombrías afirmaciones del máximo dirigente de Solidaridad, Lech Walesa, fueron hechas el 20 de agosto, días antes de la iniciación del congreso de dicha agremiación, evento que causaría graves conmociones no sólo en Polonia, sino en todo el bloque soviético europeo. El Kremlin organizó unas impresionantes maniobras militares con más de 100.000 soldados en las fronteras polacas y en el mar Báltico, con el objeto de amedrentar el encuentro de los sindicalistas.

Desafío sin precedentes

Cerca de 900 delegados, en representación de diez millones de afiliados, se dieron cita entre el 5 de septiembre y el 10 de octubre, en el Puerto Gdansk para celebrar el Primer Congreso de Solidaridad, luego de catorce meses de continua agitación laboral y en medio de una crisis económica cada vez más dramática. Los obreros aprobaron una serie de puntos concernientes a la autogestión de los trabajadores en las fábricas y exigieron la instauración de elecciones parlamentarias y locales libres, o sea, sin la intervención del Partido en la escogencia de los candidatos. Sin embargo, el asunto culminante del congreso fue el llamamiento a los proletarios de los países de Europa Oriental. En dicho documento, Solidaridad insta a sus camaradas de las otras neocolonias rusas a seguir su ejemplo de construir sindicatos autónomos y combatir por reformas políticas y económicas. De igual modo, ofrece su apoyo incondicional “a aquellos que han decidido entrar al difícil camino de la lucha por sindicatos libres e independientes”. La exhortación culmina en forma categórica diciendo: “No somos ya un sindicato, sino un movimiento social”.

Era la primera vez que una fuerza obrera se atrevía a desafiar tan abiertamente el orden socialimperialista en el este de Europa, estimulando la rebeldía contra las burocracias pro soviéticas de estos Estados. La agencia de noticias TASS indicó al respecto que la confederación polaca se había entregado a una “orgía anti-socialista y anti-soviética”. La ira de los líderes del Kremlin no tuvo límites y se expresó con rayos y centellas, en el ultimátum enviado a las autoridades de Varsovia el 10 de septiembre, demandando de estas la aplicación, de una vez por todas, de drásticas medidas represivas contra la indisciplina obrera. Pero ni las maniobras militares masivas, ni las burdas amenazas afectaron el ánimo de los delegados de Solidaridad. Al contrario, varios oradores llegaron incluso a mencionar la necesidad de que Polonia abandone el Pacto de Varsovia y siga un rumbo propio, sin el tutelaje de Moscú, a pesar de las contradicciones internas, debido al surgimiento de posiciones más tajantes que las de Walesa; éste fue reelegido en su cargo, y el congreso aprobó por mayoría el programa de Solidaridad, sobre el cual la URSS dijo que “no es un documento de un sindicato, sino un manifiesto de un partido político que reclama el liderato del país”.

Rusia prepara solución de fuerza

No bien hubo concluido el evento, en la mayoría de las provincias de Polonia estallaron paros de protesta por el aumento de los precios de los productos básicos y por la escasez aguda de los mismos. En efecto, la situación de la economía polaca es sencillamente desastrosa. Si en 1979 el ingreso nacional decreció en un 2.3% y en 1980 en un 1%, en el presente año se espera que tal reducción alcance un increíble 15%. Este cuadro tiende a empeorar, puesto que la producción del carbón, la principal fuente de divisas, disminuirá también en cerca del 15%, mientras que la de cemento y acero lo harán en 30 y 18%, respectivamente. El déficit comercial alcanza la cifra de 1.200 millones de dólares y la deuda externa, principalmente con bancos privados de los países capitalistas, ronda ya los 30.000 millones. Debido al caos productivo, los alimentos escasean en los mercados y sus precios han sido elevados por el régimen en un 400% en promedio, en los últimos meses. Se trata, pues, de un círculo vicioso entre la debacle económica y las protestas de las masas, las cuales adquieren ribetes de franca insubordinación contra los poderes establecidos y la dominación soviética.

Fue entonces cuando se hizo sentir la presión de los social imperialistas. Respondiendo a los dictados de la carta del 10 de septiembre, el Comité Central del Partido Obrero Unificado Polaco decidió aceptar, el 18 de octubre, la renuncia de su primer secretario, Stanislaw Kania, quien ocupaba el cargo desde hacia un año y quien se había mostrado favorable a conciliar con las demandas del sindicato independiente. En su reemplazo fue nombrado el ministro de Defensa y Primer Ministro, Wojciech Jaruzelski, el cual declaró semanas antes que el gobierno debería apelar a la fuerza militar para “poner fin a la anarquía” y a “los excesos anti-soviéticos”. De inmediato, Leonid Brezhnev saludó alborozado el cambio ocurrido en la dirigencia polaca, alabando a Jaruzelski como “prominente líder del Partido y el Estado” y “constante promotor de la inviolable amistad entre Polonia y la Unión Soviética”. El nuevo títere de Moscú procedió a solicitar al Parlamento la aprobación de una ley suspendiendo el derecho de huelga, reivindicación que Solidaridad había conquistado desde el año pasado.

Todo hace pensar que Moscú y Varsovia están ahora más dispuestas que nunca a liquidar los movimientos que pongan en peligro el esquema de dominio y explotación implantado por el revisionismo en Polonia y en el resto de Europa Oriental. El respaldo otorgado a Jaruzelski y las aseveraciones belicosas de este último permiten suponer que el primer paso en la supresión del descontento será encomendar al ejército polaco las tareas represivas que sean necesarias, antes de que la URSS tenga que emprender la incierta y riesgosa aventura de una invasión a Polonia. Sin embargo, si esta táctica fracasa, ya no les quedarán a los nuevos zares rusos más cartas por jugar que las de una intervención militar directa.

DIÁLOGO DE PARTIDOS REVOLUCIONARIOS EN BOGOTÁ

Atendiendo una invitación del MOIR visitaron nuestro país, entre el 12 y el 14 de septiembre pasado, delegaciones de varios partidos revolucionarios de América Latina. A Bogotá llegaron representantes del Partido Comunista del Perú “Patria Roja”, de la Liga socialista de Venezuela y de la Organización Revolucionaria “Compañero”, de México.

Durante dos días, los camaradas de los partidos hermanos sostuvieron conversaciones con miembros de la dirección nacional del MOIR y su secretario general, Francisco Mosquera.

Se intercambiaron puntos de vista acerca de la lucha que libran los pueblos del Continente por alcanzar su independencia y soberanía nacionales frente al imperialismo norteamericano. De igual modo se discutió ampliamente el problema de las ambiciones expansionistas de la Unión Soviética en el Hemisferio y de las actividades que realizan La Habana y los partidos revisionistas para facilitar la penetración del socialimperialismo.

El sábado 12 se llevó a cabo un acto de masas para dar la bienvenida a los compañeros visitantes, en el cual hicieron uso de la palabra, en su orden, Enrique Daza, del MOIR; Antonio Martínez, de la Organización Revolucionaria “Compañero”; Oscar Bataglini, de la Liga Socialista de Venezuela y Rolando Breña, del Partido Comunista del Perú.

(A continuación reproducimos apartes de los discursos pronunciados).

EL ULTIMÁTUM SOVIÉTICO

A continuación presentamos los principales apartes de la carta enviada el 10 de septiembre por el Comité central del Partido Comunista de la URSS al gobierno de Polonia y al Partido Obrero Unificado Polaco, la cual constituye una clara evidencia de la forma como el social imperialismo se entromete en los asuntos internos de las naciones sometidas a su yugo. De igual modo, el documento refleja la profunda crisis política de Polonia y el peligro creciente de una intervención militar rusa para reprimir por la fuerza la insumisión de las masas trabajadoras polacas.

“El Comité Central del Partido Comunista y el gobierno soviético se ven forzados a llamar la atención del Comité Central del Partido Obrero Unificado y del gobierno polaco ante la creciente tendencia anti-soviética en Polonia, que ha llegado a límites peligrosos”.

“Los hechos muestran que está teniendo lugar una campaña en el país, abierta, impune y en gran escala contra la Unión Soviética y su política exterior e interior. Esta campaña no se reduce a estallidos esporádicos e irresponsables de gente contraria al orden, sino que se manifiesta también en actos promovidos por elementos hostiles al socialismo, cuya línea política está claramente definida.

“El antisovietismo penetra cada vez más profundamente en las distintas esferas de la vida social del país, tanto a nivel ideológico como cultural y educativo. La historia de las relaciones entre nuestros países es falsificada en forma flagrante. Una propaganda extremista contra la Unión Soviética aparece en las páginas de las diversas publicaciones, en las pantallas de cine, en los teatros y en los espectáculos. Llega a hacerse patente en declaraciones públicas formuladas ante el pueblo por parte de dirigentes del Comité de Autodefensa Obrera (KOR), de la Confederación dela Polonia Independiente y de Solidaridad”.

“La primera parte del congreso de este sindicato se convirtió, en realidad, en un foro permanente de insultos y mentiras contra nuestro Estado Soviético. El llamado mensaje a los trabajadores de Europa del Este, aprobado en Gdansk, es una provocación repulsiva. Han comenzado a oírse amenazas contra los soldados de las unidades del Ejército soviético que montan guardia en la frontera occidental de la comunidad socialista, de la que forma parte la República Popular de Polonia”.

“Las fuerzas antisocialitas se esfuerzan por crear en Polonia un clima de nacionalismo extremado, dándole un claro carácter antisoviético. El volumen, la intensidad y el grado de hostilidad de la actual campaña antisoviética en Polonia recuerdan la histeria antisoviética que prospera en ciertos Estados imperialistas. Esto no puede por menos de darnos motivos para preguntar por qué las autoridades oficiales polacas no han tomado hasta ahora ninguna medida para poner fin, de una vez por todas, a la campaña hostil contra la URSS, estando Polonia, como está, vinculada a la URSS por relaciones de amistad y compromiso de alianza”.

Una actitud así es incluso incompatible con la Constitución polaca, en la que consta el principio de reforzar la amistad con la URSS. No conocemos un solo caso en que los causantes de provocaciones antisoviéticas hayan tenido que enfrentarse con una reacción firme por parte de las autoridades, sufriendo el castigo correspondiente.

“Y más grave aún, estos provocadores utilizan, sin la menor dificultad, locales oficiales para celebrar sus reuniones, se les da acceso a los medios de comunicación de masas y tienen a su disposición toda clase de facilidades técnicas, sin que se les pregunte antes con qué objeto las van a utilizar”.

“En varias ocasiones hemos llamado la atención de la jefatura del POUP y del Gobierno polaco sobre la escalada de esta ola de antisovietismo en Polonia. Hemos hablado de esto en el transcurso de nuestras conversaciones en Moscú, en marzo, y en Varsovia, en abril, exponiéndolo también, con gran sinceridad, en la carta del Comité Central del PCUS que lleva fecha de 5 de junio. Igualmente abordamos la cuestión en nuestra reunión de Crimea en agosto pasado”.

“El Comité Central y el gobierno soviéticos consideran que toda indulgencia con respeto a cualquier manifestación de antisovietismo perjudica muchísimo las relaciones polaco-soviéticas y está en contradicción directa con las obligaciones de Polonia como aliado y con los intereses vitales del pueblo Polaco. Esperamos de la alta dirección del POUP y del Gobierno polcaos que tomen inmediatamente medidas firmes y radicales con el fin de acabar inmediatamente con la malévola propaganda antisoviética y con los actos hostiles contra la Unión Soviética”.

Rolando Breña, del Partido Comunista del Perú: “LA LUCHA POR LA REVOLUCIÓN DEBE LIGARSE A LA LUCHA CONTRA EL SOCIALIMPERIALISMO”

Si bien es cierto que cada pueblo hace su propia revolución, si bien cierto que cada pueblo fabrica sus propios instrumentos revolucionarios, si bien es cierto que ningún pueblo le traza el camino a otro, también es verdad que el combate tiene que ser de conjunto. En conjunto tenemos que golpear tanto al imperialismo norteamericano, el que principalmente nos oprime, como al socialimperialismo soviético que pretende reemplazar a los yanquis en nuestro Continente. Con frecuencia se dice que debido a que el socialimperialismo se encuentra un tanto lejos y que el enemigo fundamental es el imperialismo norteamericano, la tarea de desenmascarar al primero no tiene importancia.

Tesis como ésta son sumamente peligrosas. Si el socialimperialismo no es un factor dominante en los países de América Latina, con la excepción de Cuba, en cada uno de nuestros Estados tiene agentes, filiales, dependencias llamadas partidos comunistas revisionistas. En América Latina los partidos revisionistas no tienen ningún tipo de independencia ideológica o política; son simples cajas de resonancia del Kremlin. Esos partidos jamás aplican políticas independientes dentro del proceso de su propia lucha de clases. Cada uno de sus actos, por pequeños que sean, son producto del socialimperialismo, son producto de sus intereses.

Por ello la lucha en Latinoamérica por la revolución, por la democracia, por la independencia nacional, debe estar indisolublemente ligada a la lucha contra el socialimperialismo soviético y el revisionismo.

¡LAS MUJERES AL COMBATE REVOLUCIONARIO!

En el salón Boyacá de Capitolio Nacional se realizó el día 9 de septiembre, a partir de los siete de la noche, un acto político de homenaje de las mujeres revolucionarias a la candidata del Frente por la Unidad del Pueblo, Consuelo de Montejo. Con extraordinario entusiasmo, agitando permanentemente consignas contra el gobierno turbayista, la oligarquía liberal conservadora y el imperialismo norteamericano y dando vivas por las luchas del pueblo y por el avance de las fuerzas políticas integrantes del FUP, más de mil mujeres testimoniaron su aprecio por Consuelo de Montejo.
El salón Boyacá se encontraba, desde las primeras horas de la tarde engalanado con pancartas y banderas del MIL, de la ANAPO, del MOIR, y del FUP, de los barrios del Sur y de los Sindicatos Independientes en las cuales se podía leer: “La mujer colombiana con Consuelo”, “La liberación de la mujer esta ligada con la lucha por la Liberación Nacional” etc.

Acompañados por clamorosos aplausos de las asistentes hicieron su entrada a las 7 pm, Consuelo de Montejo y Solita de Jaramillo, quien presidió el homenaje.

En medio de gran alegría fueron llamados a la mesa directiva los compañeros Álvaro Bernal Segura y su Sra. Fanny Sarmiento de Bernal, Germán Pérez Ariza y su Sra. Gilma Forero de Pérez, José Zamudio Parra y su Sra Emma de Zamudio y los dirigentes Luis A. Sánchez, Carlos Valverde y Marcelo Torres.

Con canciones revolucionarias y populares y entonando de pie el himno nacional se dio comienzo el evento con un saludo de Solita de Jaramillo en el que deseaba éxitos, y avances a la campaña del Frente Revolucionario.

Siguieron las intervenciones de las compañeras, en su orden: María Mercedes Rengifo, por el Sindicalismo Independiente; Ligia Villamil, por las vendedoras ambulantes; María Olga Jiménez, por la Juventud Patriótica; Myriam Bernal, por los Barrios del Sur de Bogotá; Gladis Murcia, por la Anapo; Clemencia Lucena, por los artistas, y Ana Nora Ochoa, por el MOIR.

La consigna repetidamente coreada en el homenaje femenino a Consuelo; “vinculemos a millares de mujeres al combate revolucionario”, empezó a hacerse realidad esa noche del 9 de septiembre, en el Salón Boyacá del Capitolio Nacional.