FROYLAN PELÁEZ Y ENRIQUE MOLINARES

Froylán Peláez

Desde hace 28 años, Froylán Peláez Zapata militaba en el MOIR. Su profunda convicción y recia personalidad hicieron de él un cuadro político de primera línea en Adida, el sindicato del magisterio antioqueño. Además de su presencia permanente en las movilizaciones de los educadores, era posible verlo compartiendo con los habitantes de la Comuna de Belén en batalla contra la valorización, o con la gente del norte del Valle del Aburrá, ayudándoles a protestar por el cobro de un arbitrario peaje, o con los arruinados productores del suroeste antioqueño, en la organización de Unidad Cafetera y Salvación Agropecuaria.

Al momento de su trágica muerte, el camarada Froylán Peláez era integrante del comité ejecutivo de la CUT-Antioquia, hacía parte de la Comisión Obrera Regional de nuestro Partido y atendía el trabajo sindical partidario en el oriente antioqueño.


Enrique Molinares

En julio del presente año falleció Enrique Molinares Dugand, barranquillero nacido hace sesenta años y destacado dirigente de nuestro Partido. Era ingeniero químico de la Universidad de Antioquia y estaba vinculado a la zona de Urabá desde 1966 como productor de banano. Fue dirigente liberal y presidente del Concejo de Apartadó en varias ocasiones. En 1975 se apartó del oficialismo, formó el Movimiento de Unidad Liberal y, en alianza con el MOIR, participó en la campaña presidencial de Jaime Piedrahita Cardona. Posteriormente, le pidió personalmente a Mosquera militancia en nuestro Partido. Desde cuando el fundador y jefe de nuestra colectividad avizoró en 1990 la terrible suerte que correría Colombia bajo el modelo neoliberal, Molinares se convirtió para él en uno de los principales soportes en el estudio del fenómeno.

Al momento de fallecer, Enrique Molinares formaba parte del Comité Regional de Antioquia, era el Secretario Zonal del MOIR en Urabá y desempeñaba una activa labor en Cedetrabajo.

Le sobreviven su esposa Lilia Arévalo, sus hijas Lucila Beatriz, Liliana Marcela y Pilar Andrea y su padre, de 87 años, Enrique Molinares.

«INTERVENCIONISMO DE ESTADOS UNIDOS NO HARÁ SINO PRENDER LAS LLAMAS DEL LEVANTAMIENTO EN TODO EL MEDIO ORIENTE»

Eduardo Kronfly, decano de la facultad de Derecho de la Universidad San Martín, es colombiano, hijo de sirios cristianos llegados al país a finales del siglo XIX. Gran parte de su vida la ha dedicado a una consecuente acción en pro de sentidas causas antiimperialistas de los pueblos del mundo. Ha apoyado con tesón las luchas de liberación nacional de los países de América Latina, y fue uno de los principales abanderados de la solidaridad con la lucha de liberación del Vietnam contra los agresores norteamericanos. Lleva años entregado a la defensa de la causa palestina, al punto que hoy forma parte del movimiento por la independencia de esa nación y por la construcción de su Estado. El doctor Kronfly sostuvo con Tribuna Roja una amable y apasionante conversación, sobre la diversa gama de asuntos que componen la heroica lucha de ese pueblo.

«La opinión mundial presta solo atención al palestino que se inmola en una calle de Israel, pero no a los bombardeos inmisericordes sobre el campo de refugiados de Jenín. La gente no se da cuenta de eso. Lo que debe denunciarse principalmente es el terrorismo de Estado de Israel.

«Los palestinos tienen, en esta última intifada, mil quinientos muertos, sin contar los de Jenín ni los de Ramala. Los israelíes, con sus tanques, con sus aviones, con sus ojivas, han puesto trescientos muertos. No se trata de hacer una contabilidad. Pero, ¿por qué es terrorismo que mueran trescientos israelíes y no es terrorismo que mil quinientos palestinos caigan, víctimas de la violencia desatada por el segundo ejército mejor armado y más moderno del planeta, después del de Estados Unidos, el principal aliado de Israel? La violencia es mucho más grave cuando proviene del Estado.

«¿No fue terrorismo la tenebrosa masacre perpetrada por Sharon en Sabrá y Shatila? ¿No fue terrorismo lo que hizo la ultraderecha judía, actualmente en el gobierno, al asesinar al primer ministro Yitzhak Rabín cuando estaba bien avanzado el tratado de paz con Arafat? ¿Y no fue terrorismo el asesinato aleve de Abu Yihad, el segundo hombre de la OLP, delante de su mujer y de sus hijos, por comandos israelíes?» Las anteriores frases, pronunciadas con indignación por Kronfly, fueron el abrebocas de nuestra charla.

Tribuna Roja. Una de las acusaciones que le hacen los grandes medios de comunicación y los gobiernos de Occidente a la Autoridad Palestina es que no fue capaz de cumplir los acuerdos de Oslo al no acertar a controlar a los sectores violentos.

Kronfly. Esa es una presentación maliciosa y sesgada. Desde Oslo, llevamos diez años de conversaciones. En ese lapso, para los palestinos no ha habido sino ilusiones y violencia. Ariel Sharon llega al gobierno en los últimos dos años de este período y lo primero que hace es ir a desafiar a los palestinos en la mezquita de Jerusalén.

Durante todo ese tiempo, Estados Unidos e Israel han presionado a Arafat para que encarcele a sus propios compatriotas, liberando de la tarea del mantenimiento del orden público al ejército israelí, que está ocupando los territorios palestinos. Si con la más sofisticada y experimentada maquinaria militar y de espionaje que hoy existe, como es la israelí, no pueden controlarlo, ¿cómo Arafat, casi sin armas, sin policía, y sin ejército, va a lograr hacerlo? Eso no cabe en ninguna cabeza.

Como hasta ahora las conversaciones han sido estériles, a Arafat se le han salido algunos sectores de las manos. Hay una inmensa población que no quiere más conversaciones. Hay otros sectores que están desesperados. Ha surgido un movimiento nuevo dentro del territorio israelí, que no le obedece a Arafat. Es el Hamás, que se inició con el levantamiento de miles de estudiantes, apoyados por religiosos, los Camilos Torres de allá, y que se fue fortaleciendo con la intifada. Estados Unidos e Israel, al exigirle a Arafat que los encarcele, lo que persiguen es desacreditarlo ante el mundo, presentándolo como un hombre incapaz, y ante sus propios compatriotas, como un enemigo.

TR. Diversos análisis de los primeros años posteriores a los acuerdos de Oslo, daban a entender que los palestinos apoyaban cada vez menos los actos individuales de terrorismo, pero esa tendencia ha venido cambiando, ¿cuáles cree que son las razones de este hecho?

Kronfly. Los acuerdos de Oslo se firmaron entre Israel y la OLP de Arafat, que representa a los cuatro millones de refugiados que bordean las fronteras de Israel. Allí está la fuerza de la OLP, cuyo máximo organismo es el Consejo Nacional Palestino, que se reúne en el exilio, en Túnez, y está integrado por cuatrocientas treinta personas.

Pero hay organizaciones por fuera de la OLP que no los aceptan. Son las que agrupan o representan a los dos millones de palestinos que viven dentro del Estado de Israel como ciudadanos de segunda categoría y en la miseria absoluta.

La palabra intifada, o levantamiento, significa la rebelión interna dentro del Estado de Israel contra su maquinaria militar y ocurre por fuera del control de Arafat. Sin embargo, paradójicamente, con motivo de los últimos sucesos, Arafat, cercado en Ramala, desconceptuado por las cadenas norteamericanas ante la opinión pública mundial, recuperó un prestigio del que no gozaba desde hacía mucho tiempo.

TR. Otro argumento recurrente en la propaganda occidental es que la Autoridad Palestina fracasó como gobierno en todos los campos.

Kronfly. En las conversaciones de paz, si hay justicia, debe partirse de la Resolución 242 de la ONU, que ordena a los israelíes replegarse a los territorios que ocupaban antes de la Guerra de los Seis Días, y la desocupación de las áreas tomadas posteriormente.

Fueron las mismas Naciones Unidas las que partieron en dos a Palestina. Le dejan al Estado de Israel la franja sobre el mar Mediterráneo y las mejores tierras del interior. A los palestinos les reservan las zonas más áridas. La Resolución 242 insiste en que el punto de partida de las negociaciones es que el ciento por ciento de la zona otorgada por la ONU sea exclusivamente para los palestinos y que de allí se retire el ejército israelí de ocupación.

En las negociaciones a partir de Madrid y de Oslo, Israel se niega a entregar la mitad del territorio reservado exclusivamente a los palestinos por la ONU. Entonces, una inmensa mayoría de palestinos se opuso a dicha imposición.

TR. En 1993, entrevistamos a Jaime Salem, representante en Colombia del Consejo Nacional Palestino, quien se mostró optimista sobre la fundación en un plazo breve del Estado palestino. ¿Qué tanta responsabilidad por el fracaso de dicha tentativa estaría en que temas cruciales como los de la fecha de nacimiento del nuevo Estado, los asentamientos, los refugiados, la capital, las aguas, entre otros, quedaran para definirse con posterioridad?

Kronfly. Es muy fácil hablar de paz en la literatura periodística y ser optimista cuando se está en conversaciones. Pero la realidad de las negociaciones no nos permite serlo. ¿Por qué? Porque hay temas cruciales que Israel se empeña en dejar por fuera y, sin ellos, ninguna paz será legítima ni justa. El tema de las aguas, por ejemplo. ¿Cuáles aguas? No hay más río que el Jordán. Dentro de las actuales negociaciones, 95% de las aguas se reservan para Israel y solo 5% para los palestinos.

En segundo lugar, los israelíes no aceptan siquiera que se ponga sobre la mesa la repatriación a sus tierras de origen de cuatro millones de refugiados palestinos, pues, según ellos, el regreso de tal cantidad de población alteraría sustancialmente el equilibrio demográfico actual.

En tercer lugar, las autoridades israelíes no aceptan levantar los asentamientos judíos dentro del territorio reservado por la ONU para Palestina, verdaderas fortalezas militares enclavadas en medio de áreas pobladas por palestinos. No solo no lo aceptan, sino que siguen estimulando la penetración de nuevas oleadas de colonos fuertemente armados, como es el caso del millón de judíos llegados desde Rusia en el último año. Y, además, se oponen a que sean claramente fijadas las fronteras.

En cuarto lugar, el estatuto para Jerusalén, poblada históricamente por palestinos de las tres religiones: musulmana, cristiana y judía. Israel ha declarado que Jerusalén es su capital única e indivisible y que no cederán un milímetro de ella. La contraparte exige que la Jerusalén oriental sea preservada como capital del nuevo Estado palestino.

En quinto lugar, no se retiran las tropas de Israel del territorio reservado por la ONU a los palestinos. La ocupación se mantiene, so pretexto de la protección de los asentamientos judíos.

Y, en sexto lugar, está el asunto del Estado soberano palestino, como derecho inalienable de esa nación. Israel se niega a admitirlo. Tampoco admite que los palestinos tengan su propio ejército. Sobre las bases anteriores, no podrá haber acuerdo ni compromisos de paz.

La estrategia estadounidense-israelí en las negociaciones es la de negociar por pasos. Desocupamos una porción del territorio reservado por la ONU a los palestinos, a cambio de que ustedes nos concedan tal cosa. Desocupamos otra parte, a cambio de tal otra concesión. Lo del Estado, lo discutimos después. Lo de las aguas, lo de los refugiados, lo discutimos después.

TR. En su opinión, la lucha de los palestinos sí está ligada estrechamente a la de los demás países árabes.

Kronfly. Sí, y también al precio del petróleo. Que el nacionalismo se ha ido fortaleciendo, es un hecho innegable. Algo viene ocurriendo en tal sentido desde la Guerra del Golfo en 1991. Es bien sabido que fue la monarquía de Arabia Saudita la que financió en buena parte la agresión norteamericana contra Irak y la que prestó su territorio como base militar. Como respuesta a tal felonía, hubo manifestaciones en las principales capitales de todos los países árabes. Cientos de miles de personas protestaron contra Estados Unidos. Por las calles de El Cairo desfiló un millón de personas. Semejante respuesta, hizo que el rey saudita le pidiera a Bush padre que le ayudara para poder mostrarle a la inmensa nación árabe algunos resultados de paz entre palestinos e israelíes. Bush, entonces, revivió el proceso de paz con los palestinos, el que continuó Clinton.

TR. En los últimos meses la situación tiene algunas similitudes con la que está describiendo, no sólo los pueblos de la zona, sino inclusive los aliados de Estados Unidos: jeques, reyes y potentados, han empezado a exigirle que le dé salida a la cuestión palestino-israelí. Esto, además, compromete el objetivo gringo de que estas naciones le sirvan de peones de brega en el derrocamiento de Saddam Hussein.

Kronfly. Hay dos aspectos ahí. Lo primero, sigue en marcha el proceso nacionalista, que ya cumple ciento cincuenta años, con dos hechos relativamente recientes: Irak e Irán independizan el petróleo rescatándolo de las manos estadounidenses y británicas. Son en conjunto siete millones de barriles diarios que escapan a la égida directa de Wall Street. A lo anterior se añade que, por primera vez, el nacionalismo empieza a invadir al principal productor, Arabia Saudita. La respuesta de Estados Unidos a este ascenso del nacionalismo árabe es ordenarle al ejército israelí que apriete a sus vecinos.

Lo segundo, como consecuencia del nacionalismo, es la inquietud que comienza a aflorar entre los reyes y jeques de Arabia Saudita y de los Emiratos y en el gobierno de Egipto.

En la situación actual, por la agresividad de Estados Unidos e Israel después del 11 de septiembre, puede que no esté muy a la mano la concreción del Estado palestino. Pero yo les diría, tomando un viejo adagio: no hay imperio que dure cien años ni pueblo que lo resista. En Arabia Saudita, Egipto, Argel, las cosas están cambiando. Y cuando cambie la correlación de fuerzas en los países árabes más ricos, tanto en lo político como en lo militar, la situación para los palestinos también tendrá que cambiar.

Aquí enfrenta Bush una gran dificultad, porque si no le da una salida presentable al conflicto palestino-israelí, es dudoso que pueda unificar a los países árabes en el propósito que se ha fijado Washington de derrocar a Sadam Huseín, parte del «Eje del Mal», junto con Irán y Corea del Norte.

Sea como fuere, cualquier intromisión norteamericana en los asuntos internos de Palestina seguirá siendo nefasta para esa nación y para todo el mundo árabe. Como ya se demostró con la Guerra del Golfo, el intervencionismo de Estados Unidos no hará sino avivar los levantamientos en todo el Medio Oriente.

TR. Para mayor comprensión, detállenos cómo está distribuida en la actualidad la población palestina.

Kronfly. En 1918, poco tiempo después de la Declaración Balfour y cuando los ingleses se apoderan de Palestina tras la caída del imperio otomano, había 660 mil palestinos, 60 mil de ellos de religión judía. Los ingleses los censaron como judíos, pero no le dijeron al mundo que eran palestinos nativos de religión judía, que convivían pacíficamente con los demás palestinos de religión musulmana y cristiana.

Partido en 1947 el territorio de la antigua Palestina –una Palestina de seis mil años de existencia, por donde han pasado todos los imperios pero todos han salido—, las Naciones Unidas les reservaron a los palestinos la parte interior, desértica. En ese momento, la proporción de habitantes era de 1.100.000 palestinos, todos nativos y campesinos, y 500 mil judíos, provenientes de Europa y desplazados por el sistema nazifascista. Eran principalmente alemanes y polacos de religión judía, un cuerpo extraño trasplantado a la región del Medio Oriente pero recibido por los árabes con su tradicional hospitalidad.

El Estado de Israel es, por ende, una creación artificial. Las Naciones Unidas lo aprueban en el mismo momento en que Estados Unidos necesita una punta de lanza en el Medio Oriente. Aprovechando que Gran Bretaña ha quedado en la ruina después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se queda con las acciones que poseían los ingleses en las grandes compañías petroleras que operaban en el Golfo Pérsico. El nuevo imperio, dueño ya del petróleo, precisa con urgencia de un satélite que le sirva de gendarme. Utiliza entonces para tal fin a esos pobres judíos trasladados desde Europa, que en sus países de origen hacían parte del proletariado. Todo, para que el imperio de Estados Unidos pueda ser dueño de los veinte millones de barriles diarios que produce el Golfo Pérsico. Este es el problema de fondo.

TR. ¿Hay palestinos que sean ciudadanos de Israel? Los cuatro millones de refugiados palestinos ¿qué nacionalidad tienen?

Kronfly. De los seis millones de habitantes del Estado de Israel, dos millones son palestinos, nativos todos del Medio Oriente, vistos como ciudadanos de segunda clase e influidos en buena parte por el Hamás. Durante esta segunda intifada cuando por primera vez ciudadanos israelíes se levantaban contra su propio gobierno, los que lo hacen son precisamente integrantes de estos dos millones de personas.

Lo segundo es difícil de contestar. En estricta lógica jurídica, el palestino nacido en un campo de refugiados de las afueras de Beirut es libanés. El niño que nace en un campo de refugiados de Siria, es sirio. El que nace en un campo de refugiados en las afueras de Ammán, donde hay millón y medio de palestinos habitando en tugurios, es jordano. Sin embargo, hay tal conciencia de patria, que ellos se consideran a sí mismos palestinos, primero que todo.

TR. ¿En qué condiciones económicas viven los refugiados palestinos.

Kronfly. En la absoluta miseria. Las Naciones Unidas les tiene asignadas unas cuotas de harina de trigo, que en la actualidad es el único alimento del que disponen. Los campos son tugurios de latas y cartones, sin acueducto, sin alcantarillado, en medio de un hedor insoportable, y sin los más mínimos elementos de salubridad. Los viejos, las mujeres y los niños viven muertos de hambre, en condiciones infrahumanas. Jóvenes no hay, porque casi todos están por fuera. El territorio de Gaza, con un millón de palestinos, carece de agua, luz y alcantarillado. Yo presencié su situación. Es lo más lamentable que he visto en mi vida.

TR. ¿Cómo es la actual composición de las fuerzas políticas dentro del movimiento palestino por la independencia nacional?

Kronfly. Dentro de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, cuyo máximo organismo es el Consejo Nacional Palestino, hay siete tendencias, que representan partidos políticos, grupos de exiliados, gremios de profesionales, maestros y grupos religiosos, musulmanes y cristianos. Entre los partidos, el más fuerte es Fath –aquí decimos Al Fatah—, que quiere decir «La Antorcha» o «El que va adelante iluminando», es de centro-izquierda. Hay dos partidos marxistas, el Frente Popular y el Frente Democrático. Y por fuera de la OLP están el Hamás y la Yihad Islámica.

TR. ¿A qué se debe el liderato de Yasser Arafat?

Kronfly. Primero, porque es un gran negociador y cuenta con una gran autoridad moral, por haber sido durante veinte años un combatiente en los campos de batalla. Y segundo, porque es el jefe del movimiento mayoritario.

TR. Se han levantado voces a denunciar que lo que en última instancia pretende Ariel Sharon es la limpieza étnica, expulsar a todos los palestinos de Israel e incluso de Cisjordania, para crear un Gran Israel, o Heretz Israel, el sueño del sionismo.

Kronfly. Los ataques genocidas a Jenín, Ramala, Nablusa y Belén, incluida la basílica cristiana y los conventos que la circundan –varios de los cuales fueron destruidos—, perseguían sacar a los palestinos de sus hogares. Y en efecto, muchos salieron.

Israel negoció con las dos Iglesias, la católica y la ortodoxa, el levantamiento del sitio a la basílica, donde murieron de hambre varios palestinos, cristianos todos. Hubo quince muertos. Los primeros niños que salieron lo hicieron con dos cadáveres. Los testigos narran que estaban viviendo al lado de la podredumbre.

TR. ¿Cómo visualiza el futuro del conflicto?

Kronfly. Ya incluso se empiezan a ver reacciones dentro de la misma opinión pública israelí. Las encuestas dentro del Estado de Israel desfavorecen hoy a Ariel Sharon. Hay contradicciones entre Sharon y Peres, y entre Sharon y Netaniahu. Además, hay sectores influyentes que tratan de moverle la butaca a Sharon, entre ellos tres partidos que le han pedido expresamente que se retire de los territorios ocupados.

Lo único que se ve es que los palestinos persistan en su resistencia armada contra la ocupación israelí. Incluso la suerte misma de las negociaciones depende de que continúe esa resistencia.

Homenaje a Francisco Mosquera en el 8o. aniversario de su muerte: «HAY HOMBRES-FARO QUE VEN EN LAS TINIEBLAS EL CAMINO CORRECTO»

Palabras del periodista Reinaldo Spitaletta en el acto celebrado en Medellín, el 1o. de agosto, en homenaje a nuestro desaparecido fundador y guía ideológico.

Reinaldo Spitaletta

Tal vez lo que voy a decir esta noche ustedes lo sepan mejor que yo, pero me resisto a guardármelo, aunque sé que con ello no estaré descubriendo nada. Quizá esté reafirmando algunos aspectos que a mí me parecen fundamentales en la existencia humana, o , mejor, en la trayectoria vital de un hombre que jamás se cansó de luchar por la conquista de un mundo nuevo, por mostrar que en la larga marcha de las transformaciones revolucionarias se requieren una inalterable paciencia, disciplina, inteligencia, rigor en el análisis y sobre todo, estar dotado de espíritu dialéctico, ese que permite saber que un minuto antes es prematuro, pero un minuto después será demasiado tarde.

Hablar de seres iluminados podría ser parte de una charada o jugarreta metafísica. Pero no. Me parece que sí hay hombres-luz, hombres-faro, hombres que distinguen entre las tinieblas cuál es el camino correcto. Dotados de un discernimiento superior, que aumenta cuando se vinculan a los procesos sociales, cuando están hombro a hombro con la gente, metidos en el barro que después convertirán en pura vida, esos hombres, digo, pueden enfrentar molinos de viento o ejércitos de carneros para convalidar que su capacidad de lucha trasciende cualquier límite y que todo es posible si se es dueño de valor, esa cualidad que, como este gran timonel colombiano lo expresara, es «hálito vital de toda empresa desbrozadora del progreso del hombre».

Había un hombre que supo, con Filón de Alejandría, que las palabras crean las cosas. Y otorgó al verbo un poder revolucionario, es decir, que la palabra fuera capaz de incendiar praderas, de prender las primeras chispas de las transformaciones sociales, de los revolcones en el espíritu, que tuviera un renovado poder organizador. Había un hombre que decía que había que leer con diccionario y escribir sin él, y amaba a Balzac y a Shakespeare, y escribía con profundo conocimiento de la lengua, y con sabiduría de la historia, la economía, las artes, pero, sobre todo, de la ciencia del marxismo. Y ese hombre, claro, se llamaba Francisco Mosquera.

Varios recibimos de él inolvidables lecciones en Tribuna Roja. No sé si las aprendimos del todo, pero, de cualquier manera, nos mostraron la faceta de un hombre que tenía hondas preocupaciones por la palabra bien escrita, por realizar un periodismo al servicio de las masas populares, opuesto al amarillismo, de un lado, y a la propalación de los valores burgueses de la gran prensa, del otro. Él, como en el poema de Bertolt Brecht, nos decía que había que estudiar, porque estábamos llamados a divulgar las epopeyas cotidianas de los obreros y los campesinos. Entre sus constantes reflexiones siempre estuvo la de que Tribuna Roja debía tener un Manual de Estilo, que él fue elaborando y sintetizando.

Nos hablaba de que debíamos dejar que los hechos hablaran por sí mismos, de las relaciones entre descripción y narración. Y cuestionaba la verborrea. «La retórica, el palabreo desasido de la realidad, el desfile de términos abstractos, es el mayor enemigo de la redacción periodística», anotaba a fines de los setentas, en medio de las ardientes discusiones sobre una palabra apropiada, un titular, la entrada de una noticia, la construcción de una frase.

Nos recomendaba leer a periodistas experimentados como Gabo, como Hemingway, como John Reed. «Esos son maestros de la utilización del matiz, de la sugerencia, de no verlo todo en blanco y negro». Y se oponía a las frases de cajón, a los clichés. Siempre había que buscar una manera novedosa e impactante para redactar Tribuna Roja. Mosquera amaba una frase de Martí, cuya esencia también la tiene el escritor ruso Antón Chéjov: «El arte de escribir es reducir». O sea, podar, capar, una, dos, diez veces, hasta dejar en el papel lo absolutamente necesario. Y en eso él era un maniático. Corregía y corregía. Bueno, aun así sus editoriales quedaban extensos, pero, a mi juicio, con las palabras y las idea absolutamente esenciales.

En aquellos tiempos, los artículos del periódico había que enfocarlos desde el punto de vista de la lucha contra el revisionismo y el liberalismo. «En todo artículo revolucionario es fundamental determinar de antemano los blancos de ataque: redactar es como disparar un fusil provisto de mira telescópica, y no una escopeta de regadera», advertía.

Dentro de toda la inmensa variedad de asuntos que se discutían en Tribuna Roja, estaba el del tratamiento de la represión. No había que mostrar al pueblo humillado y vencido, como lo hace la prensa sensacionalista, ni con trazos lúgubres que apabullan al lector. Por el contrario, había que equilibrar la represión con la resistencia popular. Por eso, nos recomendaba estudiar a fondo el hermoso libro de Julius Fucik, Reportaje al pie del patíbulo, dentro del cual, entre otros valores narrativos, el escritor checo contrastaba las torturas con la resistencia a la represión, mostraba escenas de solidaridad y se preocupaba por que los personajes no fueran rebajados ni envilecidos. Es un libro pleno de pequeños heroísmos, de escenas diarias de la lucha de los comunistas en la clandestinidad. Fucik muestra en él las debilidades del enemigo. En ese libro, como decía Mosquera, «hay siempre, de parte de los revolucionarios, una actitud firme y serena frente a la muerte, nunca una actitud lloriqueante».

Y algo con ese espíritu era lo que había que escribir en Tribuna Roja: mostrar el heroísmo del pueblo, su resistencia frente a los atropellos, desnudar el contenido de las relaciones de clase y destruir el mito de la «armonía social». Había que mostrar los antagonismos y su solución por vías revolucionarias.

Quise evocar unas cuántas situaciones de Mosquera y Tribuna Roja, porque, a mi parecer, muestran el rigor de un dirigente, sus preocupaciones por el más mínimo detalle en la edición, la corrección, la diagramación, todo tenía que diferenciar a un periódico revolucionario del resto de publicaciones. Por su calidad, por los contenidos, por su modo de redacción, y todo ligado a la información de las luchas populares. En eso, como en otras facetas de su obra revolucionaria, era minucioso y exigente.

Había un hombre estudioso, amador de los clásicos no sólo del marxismo sino de la literatura y el arte, que estaba convencido del poder de las palabras. Y leía y releía, porque ésa también es una actividad revolucionaria, una labor transformadora del individuo y de la sociedad. En eso también era coherente con su pensamiento y sensibilidad. Ese Mosquera periodista sigue iluminando el curso de la historia colombiana, las luchas de obreros y campesinos, y abriendo nuevas trincheras para el combate contra el neoliberalismo y la recolonización estadounidense.

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No soy quien para hablar del pensamiento político de Francisco Mosquera. Pero no puedo dejar de enunciar algunos aspectos suyos, dentro de la inmensa cantera de leyes y postulados que el máximo dirigente de la revolución colombiana sintetizó, descubrió y elaboró, y que siguen siendo guía para la transformación de esta sociedad inicua, para dar sepultura algún día a un establecimiento lleno de inequidades e iniquidades.

Desde los tiempos de la lucha contra el infantilismo de izquierda y por crear un auténtico partido proletario, Mosquera dilucidó la táctica y la estrategia y señaló con acierto que el «marxismo no dejará de ser una planta disecada, muerta, a menos que hunda sus raíces en la problemática de la lucha de la clase obrera y crezca y se enriquezca contribuyendo con eficacia a solucionarla. Además no existe otro medio para estudiarlo y entenderlo». Propinó madera ideológica a charlatanes y embaucadores, ahondó en el estudio del marxismo-leninismo pensamiento Mao Tsetung y le proporcionó a su Partido una herramienta fundamental de análisis y transformación de la sociedad. Creo que ya eso, que no es poco, bastaría para elevarlo al pódium de los grandes pensadores revolucionarios que en el mundo han sido. Sus estudios sobre la producción y el agro colombianos, la caracterización de la sociedad colombiana, el identificar las causas del atraso del país, sus apreciaciones críticas sobre el Frente Nacional y, después, sobre los gobiernos que lo prosiguieron, convirtieron a Mosquera en un dirigente esclarecido que desarrolló el marxismo.

Tal vez en la segunda mitad del siglo XX no hubiera en América Latina un dirigente político que avizorara con tanta claridad la desviación revisionista de la camarilla que usurpó el poder en el URSS, como el ascenso y posterior caída del socialimperialismo. Hoy la historia le da la razón, pero en aquellos años, muchos lo calificaron a él y su Partido como «traidores». La vigencia histórica del pensamiento de Mosquera aumenta con el paso de los años.

El marxismo es absolutamente creador y dinámico. Es una guía para la acción. Y de ello sí que dejó Mosquera lecciones imperecederas. Lo cito otra vez: «La revolución colombiana tiene indudablemente harto que aprender del marxismo, siendo el craso desconocimiento de éste su mayor deficiencia y su peor infortunio».

Había un hombre que decía que nada del actual sistema nos sirve, para señalar que había que construir una nueva sociedad sobre las cenizas de la vieja. Había un hombre que se oponía a todo fundamentalismo, porque tenía la capacidad de pensar por sí mismo y de enseñar a pensar a los demás; había un hombre, un dirigente, un pensador, un proletario, que desentrañó la nueva táctica del imperialismo, la globalización y la apertura económica, y ofreció lúcidos elementos teóricos para enfrentarla, que nos sirven como faro. Ese hombre era un creador. Un hombre-lámpara cuyo pensamiento continúa iluminando los ásperos senderos, llenos de riscos y de abismos, de la revolución en Colombia.

Quiero volver al libro de Fucik, que él amaba tanto, para decir que su nombre no estará jamás ligado a la tristeza. A Francisco Mosquera siempre habrá que recordarlo con felicidad, como se recuerda a aquellos que han destinado su existencia a las empresas desbrozadoras del progreso de la humanidad.

EL MOIR REPUDIA EL ATENTADO CONTRA OSCAR GUTIÉRREZ

Cuando en las horas de la mañana del 7 de noviembre se dirigía por la carretera que de Chinchiná conduce a Manizales a iniciar sus labores políticas como dirigente del MOIR en Caldas y diputado de la Asamblea en ese departamento, Oscar Gutiérrez Reyes fue víctima de un atentado criminal sin que los sicarios que lo perpetraron, a pesar de las heridas a bala que le causaron, pudieran lograr su propósito de asesinarlo.

Oscar Gutiérrez ha consagrado su vida a la defensa de los intereses y el progreso de la población de Chinchiná y de todo Caldas, especialmente de su sector rural desde sus cargos de dirección en Unidad Cafetera Nacional. Esa enjundiosa labor la ha desempeñado también como integrante del Concejo de Chinchiná y ahora como diputado de la Asamblea, luego de que, en reconocimiento, numerosas gentes lo eligieran como su auténtico vocero en dichas corporaciones.

Que en medio de la borrasca de violencia que soportan los colombianos, siniestras fuerzas quieran eliminar a tan calificado miembro del MOIR, es un hecho no solo repudiable por toda persona de bien sino que pone en entredicho la vigencia de suficientes garantías que por mandato constitucional debe proporcionar el gobierno que preside Álvaro Uribe para que los militantes de nuestra organización, tanto los que ocupan cargos en las corporaciones públicas, empezando por nuestro senador, Jorge Enrique Robledo, como los centenares entregados a actividades en diversos estamentos sociales a lo largo del territorio nacional, puedan ejercer sus derechos democráticos y políticos libres de todo riesgo para sus vidas .

El MOIR, que durante su trayectoria ha mantenido una indeclinable posición de resistencia ante las políticas que viene imponiendo Estados Unidos en connivencia con los distintos gobiernos, políticas que han conducido a la actual crisis que atraviesa nuestra nación, nunca ha cohonestado ni recurrido a acciones o expedientes que lesionen la integridad de ningún colombiano, pues su conducta guarda plena armonía con los fines democráticos y patrióticos que motivan su lucha.

En consecuencia, y con el impecable título que nos otorga el contenido de nuestra línea política y los métodos que utilizamos para aplicarla, denunciamos y condenamos de manera categórica este alevoso atentado contra el compañero Oscar Gutiérrez, convencidos de que la columna vertebral de nuestra nación, los más de cuarenta millones de compatriotas inmersos en la forja laboral y productiva, finalmente prevalecerá en salvaguardar la existencia de todos aquellos que estén al servicio de sus más altos intereses.

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR)

Comité Ejecutivo Central

Héctor Valencia, secretario general

Bogotá, 8 de noviembre de 2002

LOS NEOLIBERALES SE DESNUDAN

Por Jorge Enrique Robledo Castillo, senador del MOIR

No fueron pocas las veces en que se nos tildó de «exagerados» cuando denunciamos que uno de los propósitos de la globalización neoliberal era eliminar una porción enorme del sector agropecuario colombiano, con el fin de importar principalmente de Estados Unidos la dieta básica de la nación, y que, cuando mucho, nos dejarían la especialización en los productos tropicales de exportación que fueran capaces de competir con los de países de condiciones agrológicas similares a las de Colombia. Esas críticas en parte se explicaban porque los neoliberales ocultaban sus propósitos y porque incluso luego de la lectura del Plan Colombia, el documento oficial en que esa política se planteó de manera más explícita, algunos podían quedar con dudas al respecto.

Pero en artículo publicado en el diario El Tiempo el 18 de octubre pasado, que todo colombiano debiera leer, el señor Rudolf Hommes, quien luce cada vez más descompuesto en su defensa de lo indefendible, le tiró en la cara a la nación lo que él denomina «Modelo agropecuario alternativo», que no significa otra cosa que proponer el desaparecimiento de más de dos millones de hectáreas de cultivos de arroz, papa, caña de azúcar, fríjol, maíz, sorgo y soya, entre otros, y renunciar por completo a producir 6.5 millones de litros de leche diarios, 560 mil toneladas de carne de cerdo, 47 millones de docenas de huevos y 92 millones de libras de carne de pollo al año, todo lo cual se reemplazaría, dice, con «otras cosechas que no se dan en los países ricos de clima templado», tales como palma africana, espárragos, palmitos, ñame, hortalizas, frutas, caucho, plátano, yuca y caña de azúcar para producir alcohol, más productos de zoocriaderos y carne bovina.

Quien fuera ministro de Hacienda del gobierno de César Gaviria, y hoy el principal asesor económico de Álvaro Uribe Vélez, arguye que hay que «aprovechar los subsidios que otorgan (a su agro) los países ricos para alimentar mejor a la población local, incrementando por la vía de las importaciones» la capacidad de compra de los colombianos. Agrega que no tiene sentido producir trigo porque es mejor adquirir el que venden los gringos subsidiado y «que lo mismo es cierto en el caso de la mayoría de los cereales y los granos». Sentencia que «lo que no producimos a un precio razonable lo deberíamos dejar importar». Y concluye que «el mayor beneficio del comercio proviene de las importaciones, y no de las exportaciones, como nos han acostumbrado a pensar equivocadamente los mercantilistas criollos». Habrá que agradecerle que, por fin, decidiera despojarse hasta de la hoja de parra que lo cubría.

De tener éxito esta posición del Fondo Monetario Internacional y del gobierno de Estados Unidos que amplifica Rudolf Hommes, el ex funcionario del Banco Mundial, Colombia no solo perdería sectores claves para el empleo, los salarios y la acumulación de riqueza, acrecentando en proporciones insoportables la miseria rural y urbana, sino que, al perder la seguridad alimentaria, es decir, su capacidad para producir en el país la dieta básica de la nación, quedaría sometida al chantaje que le quisieran imponer quienes le vendieran la comida. Mas si este argumento de fondo no basta para poner en la picota una propuesta tan contraria al interés nacional, también puede demostrarse que el disparate de Hommes no resiste análisis ni en su propia lógica.

Es hasta ridículo soñar siquiera con que dos millones de hectáreas de agricultura y toda la producción pecuaria que quieren eliminar pueden reemplazarse con cultivos de ñame, palmitos y espárragos o con el establecimiento de zoocriaderos, porque esos productos carecen de mercados lo suficientemente grandes y sufren por competidores feroces. ¿Y no sabrá Hommes que el aceite de soya importado tiene contra la pared la palma africana, que nadie tiene como vender un plátano más en el mercado mundial, que en carne de bovinos también podemos ser golpeados por lo foráneo, que tampoco somos competitivos en producción de alcohol a partir de caña de azúcar y que sus teorías hasta le abren camino a inundarnos de café extranjero?

Además, y aun si fueran viables en el largo plazo los nuevos productos, ¿cuánto valdría montar esos negocios? ¿Quién pondría los recursos? ¿Los campesinos y empresarios arruinados por las importaciones que propone el Estado? ¿Y si calcularía cuánto costarían las nuevas compras en el exterior y sus efectos en las balanzas comercial y de pagos del país?

¿Hasta cuándo tendremos que soportar teorías que los hechos condenan en Colombia como tontas porque no han acertado en la defensa de los intereses nacionales o como astutas porque sí han acertado en la defensa de los intereses extranjeros?

Jorge Enrique Robledo en el Senado: “REFERENDO Y REFORMA POLÍTICA, DEMAGÓGICOS Y ANTIDEMOCRÁTICOS”

Los tiempos de crisis, y Colombia está en la peor de su historia, son propicios para defender principios, pero también para presentar como grandes propuestas unas cuantas baratijas ideológicas como el referendo y la reforma política.

¿Apunta el referendo a resolver los problemas nacionales? Entre 27 y 33 millones de colombianos están en la pobreza, el desempleo pasa de 20%, hay tres millones de niños sin escuela, la crisis de la salud no tiene antecedentes, un déficit fiscal nunca visto, la deuda pública externa e interna es de proporciones incalculables. Causas conocidas: apertura, neoliberalismo, privatización, órdenes del FMI, sumisión extrema de los gobiernos de César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, a las políticas que han destruido la base productiva del país.

Para colmo, ha llegado a la dirección del Estado un gobierno neoliberal como el que más. Basta leer sus propuestas en la campaña electoral, o conocer los puntos de vista de los ministros, o ver funcionarios de Gaviria y de Pastrana repitiendo en este gobierno: Juan Luis Londoño, responsable de la salud en la administración Gaviria, un sistema que genera hechos tan dramáticos como el de la señora de Cartagena tirada a morir en la puerta de un hospital por no tener para pagar los costos de la medicina privada; el embajador en Washington, Luis Alberto Moreno, coautor o coejecutor o cómplice, no sé cómo llamarlo, de la redacción del Plan Colombia, que ordena, por ejemplo, privatizar las catorce electrificadoras regionales y dispone que Colombia importe, principalmente de Estados Unidos, toda la comida de la nación; Marta Lucía Ramírez, ministra de Comercio Exterior, comprometida con el ingreso de Colombia al ALCA, un acuerdo que arrasará lo que aún queda de la producción nacional. Y resucitaron a Hommes, de ingratísima recordación, hoy todopoderosa eminencia gris de este gobierno, que sin responderle a nadie, y a la sombra, mueve los hilos del poder.

Pero en lugar de acometer la solución de los problemas, el gobierno de Uribe se aprovecha de la confusión de la gente para introducir reformas de signo antidemocrático. Nadie debe confundirse. El referendo y la reforma política no son democráticos. Hacen parte de la reforma neoliberal, de la recolonización del país por Estados Unidos y de su adecuación al ALCA. En los términos más vergonzosos, a Colombia se la está sometiendo a la condición de colonia de Estados Unidos. Volvimos al Virreinato.

Contra el Congreso

La propaganda sobre el referendo y la reforma política está montada sobre el desprestigio del Congreso, al que se busca responsabilizar de todos los males que padece la nación. Pero quien afirme que el Congreso es el principal causante del desastre nacional, no sabe de qué está hablando. Sin que por esto quiera yo exculpar al Congreso de los errores que haya cometido. En ese sentido, hay que señalar que se ha equivocado en materia gravísima en los últimos doce años, aprobando las leyes 50, 100, 142, 143, 99, 617, 715, el acto legislativo 02, que son, en general, columna vertebral de las reformas neoliberales. Todas se las presentó el Poder Ejecutivo al Congreso, y lo presionó de múltiples maneras para que les diera aprobación.

Desde las reformas de 1936 y 1968, pero más aún con la Constitución de 1991, al Congreso le han recortado de manera sistemática las funciones que la democracia les concede supuestamente a las instituciones representativas. Actualmente hay más de 25 temas sobre los cuales carece de iniciativa. La ley del Plan de Desarrollo, tan decisiva, puede ser determinada por decreto de la Presidencia caso de que el Congreso no la apruebe. La gente cree que un parlamentario puede pasar proyectos para subir el precio del café o aumentar el presupuesto de la universidad pública. Todos esos temas le están vedados. No solo nos está vedada toda iniciativa, sino que en la reforma política se señala que el Congreso debe pedirles permiso a los ministros para introducir cualquier modificación en ese tipo. La responsabilidad principal de los desastres que afligen a Colombia le compete al Poder Ejecutivo, por su sumisión a los designios del FMI y de Estados Unidos

Sobre la corrupción tampoco se puede exonerar ni a este ni a ningún Congreso anterior. Quiero iniciar el análisis del tema con dos afirmaciones categóricas: primero, la empresa privada es tan corrupta como el Estado; es una mentira decir que privatizar las empresas es sustraerlas de las garras de la corrupción. Segundo, en el mar de la corrupción nacional, que incluye al Poder Legislativo y al capital privado, la responsabilidad fundamental reposa en el Poder Ejecutivo, en la Presidencia de la República, en los alcaldes y gobernadores. Este Poder se llama así porque le corresponde ejecutar, entre otros, el gasto público, vale decir, firmar los cheques. Sin la firma del Ejecutivo no es posible la corrupción.

La corrupción más lesiva y protuberante es la que el Ejecutivo les permite a las trasnacionales y al capital financiero, que tienen de rodillas al país y sometido a condiciones de ignominia. Me permito leerles una frase de George Soros, famoso especulador internacional que en una semana le tumbó al Banco de Inglaterra dos mil millones de dólares. Soros explica cómo opera ese capital financiero al que el doctor Londoño Hoyos muestra como el único que puede sacarnos de la flecha y el guayuco. Afirma Soros: «Los mercados financieros no son inmorales, son amorales. No es que tengan moral mala, es que no tienen moral…En los negocios, la moralidad puede llegar a ser un estorbo. En un entorno sumamente competitivo, es probable que las personas hipotecadas por la preocupación por los demás obtengan peores resultados que las que están libres de todo escrúpulo moral. De este modo, los valores sociales experimentan lo que podría calificarse de proceso de selección natural adversa: los pocos escrupulosos aparecen en la cumbre».

Debate sobre la democracia

Este también es un debate sobre la democracia. Que no reside únicamente en elegir al presidente de la República. Jefes de Estado, llámense reyes, emperadores, tiranos, han existido siempre. Lo nuevo en la civilización es el surgimiento de los Congresos y la democracia representativa. Mientras que en el Ejecutivo está solo representada la pequeña minoría que logra la dirección del Estado, en los Congresos podrían estar representados todos los sectores, incluidas fuerzas débiles. Cualquier propuesta del Ejecutivo que apunte a avasallar al Legislativo es una intentona autoritaria que debemos rechazar en forma resuelta. Porque, además, el Ejecutivo dispone a su arbitrio del apoyo y el presupuesto de las Fuerzas Armadas.

La democracia presupone que las mayorías determinen el rumbo, pero también que las minorías disfruten de la libertad de expresarse. Y uno de los canales es el Congreso. Sin Congreso libérrimo, no hay democracia. Su función no es solo hacer las leyes, es también controlar las andanzas del Ejecutivo e impedir que los países terminen convertidos en el reino del autoritarismo.

Llevamos doce años en una campaña fríamente calculada no contra unos congresistas corruptos sino contra la propia institución de la democracia representativa. Si un congresista le discute al Ejecutivo alguna determinación, le cae encima la aplanadora y es caricaturizado por los medios como una de las ratas que habitan este edificio. ¿No es de la esencia misma de la democracia que un congresista tenga el derecho y el deber de entrar en controversia con las determinaciones del Poder Ejecutivo? Es una campaña por cierto muy consecuente con la concentración del poder económico en los grandes monopolios y en las trasnacionales, a las que les parece, por razones obvias, que aquí se discute demasiado. La democracia no es eficaz para el neoliberalismo.

Se equivocan quienes afirman que el referendo es la máxima expresión de la democracia porque apela al constituyente primario. Quienes así lo adornan coinciden en el planteamiento con dictadores como Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet y Fujimori. Con plebiscito se proscribieron en Colombia los partidos distintos al liberal y el conservador; una monstruosidad antidemocrática que se presentó como el non plus ultra de la democracia.

La reforma política

La compleja reforma política que viene caminando tampoco es el fruto de la genialidad de ningún cerebro criollo. Es una propuesta hecha por las universidades de Yorktown y de Harvard, norteamericanas las dos. Es ¡el gringo ahí! Insisto: el día que un neoliberal criollo tenga una idea propia le da un derrame cerebral.

Reforma y referendo son antidemocráticos, regresivos y demagógicos: se montan sobre la base de perseguir la politiquería y la corrupción, y nos les hacen ni cosquillas. Están a todas luces diseñados para recortar aún más la democracia. Van a golpear la circunscripción nacional, probablemente el instrumento que ha permitido que al Congreso lleguen sectores como el MOIR. En la circunscripción regional, alcaldes y gobernadores y quienes tienen el presupuesto imponen a su antojo la votación. La idea del umbral es aberrante; yo salí elegido por 47 mil votos, pero con la fórmula del gobierno, hubiera necesitado varios centenares de miles de votos.

El referendo no es claro. Once páginas de preguntas sibilinas, donde quien esté en contra es un pillo que debe ser lanzado a las tinieblas exteriores. Y está diseñado para que el elector no lea las preguntas ni sepa por qué está votando. Oigamos dos: Para hacer más eficaz la lucha contra la corrupción política, ¿aprueba el artículo xx? Para eliminar los llamados carruseles pensionales y otras prácticas indebidas, ¿aprueba el artículo xx? Esta redacción me recuerda la película de un judío preso en la Alemania nazi. En el interrogatorio, en lo que llaman los generales de ley, en lugar de los nombres del papá y de la mamá un general nazi le preguntó al judío: «Diga usted el nombre de la prostituta que lo parió y del mantenido que la preñó». Una redacción maniquea satura el texto del referendo. Y permite votar sí a todo el documento, pero para votar no debe hacerse el peregrinaje artículo por artículo.

Sobre la revocatoria del Congreso, pretensión ilegal, no contemplada en el ordenamiento jurídico, Uribe plantea un método detestable: no propone de frente que va a cerrar las cámaras, sino que da al presidente el instrumento para revocarlo si no se somete al Ejecutivo. Así, el jefe del Estado podría convertirse en el primer extorsionista de Colombia.

¿Cuáles son las leyes que le van a presentar al nuevo Congreso? Cómo será lo que se viene que este Congreso, que ha sido sumiso a todas las reformas del neoliberalismo, ya no les sirve. ¡Cómo será lo que tienen entre manos que necesitan un Congreso más de bolsillo, más sometido, más controlado por el capital trasnacional y por el capital financiero!

JORGE ENRIQUE ROBLEDO CASTILLO EN EL SENADO

La actividad de Robledo en el Senado ha sido intensa. Además de los resonantes debates sobre el referendo (Véase página 3), la Conmoción Interior, la situación agropecuaria, la política petrolera, el Banco de la República, la ley de presupuesto nacional, el turbio manejo del contrato Ferrovías-Fenoco y otros, el senador del MOIR dejó, en compañía de buen número de congresistas, las siguientes constancias sobre algunos de estos problemas:

En carta a El Tiempo, enviada a sus directores Enrique y Rafael Santos, cuestiona la actitud de ese periódico sobre graves hechos contra el interés nacional.

«El pasado martes, 1 de octubre, en la sesión plenaria del Senado de la República y con transmisión por Señal Colombia, los senadores Álvaro Araújo, Mauricio Pimiento, Leonor Serrano y Bernardo J. Guerra realizaron un documentado debate sobre las graves irregularidades que ha tenido el desarrollo del contrato de concesión suscrito entre Ferrovías y la transnacional Fenoco, para la rehabilitación de un largo tramo del ferrocarril entre Bogotá y Santa Marta. También denunciaron las enormes pérdidas que le podría significar a Colombia el litigio que se desarrolla en un tribunal en París entre Fenoco y la Drummond, en torno a la operación del ferrocarril por el que salen buena parte de las exportaciones de carbón del país. Dependiendo del fin que termine por tener este desastre, en el que además están desapareciendo —por robo y con la alcahuetería del contratista— centenares de kilómetros de rieles, las pérdidas para la nación superarían los US500 millones, una de las mayores de que se tenga noticia en este tipo de contratos.

«En respuesta a las acusaciones de los senadores, el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, con detallada exposición de más de una hora, confirmó uno a uno los desmanes cometidos por Fenoco en contra del interés nacional y puso en evidencia el riesgo inminente de que esa firma tire el contrato firmado, con lo que el asalto se consumaría. Además, el ministro les reclamó a estas transnacionales por la agresión que nos significa a los colombianos que el pleito entre Fenoco y la Drumond se desarrolle en un tribunal en el extranjero.

«Ante estos hechos, ¿por qué, señores directores, ese periódico decidió no gastarle ni una línea a esta lesión enorme al patrimonio de los colombianos, la cual, además, entraba de manera notable el progreso de Colombia porque interrumpe, por largos años o para siempre, la conexión férrea entre el centro del país y el Océano Atlántico? Y a propósito, ¿cómo explican que El Tiempo, con tanta frecuencia, guarde silencio o diga muy poco sobre muchos de los debates que se hacen en el Congreso de la República o solo informe sobre lo que en ellos dicen los casi omnipresentes miembros del poder Ejecutivo en los medios de comunicación?»


Ley de presupuesto. Los abajo firmantes dejamos constancia de nuestro voto en contra de la Ley de Presupuesto del 2003, porque en esa ley se expresa la voluntad del gobierno de Álvaro Uribe Vélez de continuar con las políticas neoliberales impuestas por el FMI y que han llevado a Colombia a la peor crisis de su existencia, según lo ilustran los siguientes hechos: las cuentas de la Ley de Presupuesto parten de considerar como positivas para la nación, y como que serán aprobadas por el Congreso y por los colombianos, la reforma tributaria propuesta por el gobierno y la congelación del gasto público incorporada por las mayorías de las comisiones primeras de senado y cámara en el proyecto de referendo. Y esas dos propuestas significan el empobrecimiento de centenares de miles de familias por la vía de la reducción de sus ingresos por sueldos y salarios, con la consecuente disminución de la demanda que tanto requieren la industria y el agro del país, en tanto el aumento de los impuestos y especialmente del IVA empobrecen también a los colombianos y lesionan con especial énfasis a los sectores más pobres de Colombia.

El presupuesto que se acaba de aprobar tiene como principal criterio de elaboración mantener la «confianza de los mercados», el eufemismo con el que ocultan las imposiciones del capital financiero internacional, lo que conduce a sacrificar la inversión, el gasto social, el empleo y los salarios del sector público, en aras de atender el cumplido pago de las deudas externa e interna del Estado, cada vez más convertidas en impagables. El calibre de la exacción al que estamos siendo sometidos los colombianos a través del pago de la deuda pública lo explica la propia ponencia elaborada por las comisiones tercera y cuarta del senado, la cual señala: «Mientras que en 1995 el servicio de la deuda representaba el 19% del presupuesto nacional, en 2002 alcanzará el 38.9% y el 40.9% en 2003. Por el contrario –agregan– la inversión ha pasado del 20% en el primer año, a 9.1% y 8.4% en cada uno de los siguientes, respectivamente».

También es evidente que el gobierno ha tenido que recurrir a una interpretación notoriamente amañada de lo que significa «gasto social», para poder argüir que está cumpliendo con el Art. 350 de la Constitución Política, el cual ordena que el porcentaje de ese gasto dentro del presupuesto debe incrementarse año por año.

El recorte de $244 mil millones al presupuesto del Sena debe rechazarse no solo porque deteriora las condiciones de funcionamiento de una institución vital en la educación de los colombianos y para la producción nacional, sino porque viola su autonomía para definir su presupuesto y establece el criterio de que el gobierno puede desviar los recursos parafiscales y, además, utilizarlos para atender los afanes del endeudamiento oficial.

Jorge E. Robledo Castillo; Carlos Gaviria D.; Luis Carlos Avellaneda; Gerardo Antonio Jumí; Jaime Dussán C.; Bernardo Hoyos M.; Francisco Rojas B.; Edgar Artunduaga S.; Bernardo A. Guerra; Alexander López (representante).

De Salvación Agropecuaria: LA RESISTENCIA CIVIL DIO EL TRIUNFO A LOS PANELEROS FRENTE A LAS PRETENSIONES DE LOS MONOPOLIOS

El Ministerio del Medio Ambiente, mediante resolución número 0960 del 18 de octubre de 2002, revocó la resolución de la Corporación Regional del Cauca del 3 de mayo de este año que otorgaba la licencia ambiental al ingenio panelero de Padilla, Cauca. Dicha revocatoria se basó en «los impactos que afectan a la comunidad campesina tradicional productora de panela». Es decir, por iguales motivos con los que la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria y la Unidad Panelera convocaron a la Resistencia Civil a los 300 mil productores nacionales.

Esa Resistencia Civil, adelantada desde el Congreso Panelero de marzo de 2000 en Moniquirá, en las Marchas Paneleras de los últimos dos años, en el gran Paro Nacional Agropecuario del 31 de julio de 2001, así como en la Marcha al Ministerio del Medio Ambiente del 30 de julio de 2002, fue una táctica correcta y justa contra el establecimiento de ese trapiche industrial de propiedad de los grupos económicos poderosos del país, de firmas internacionales como la norteamericana Enron y de algunos ingenios del oligopolio azucarero del Valle del Cauca.

Con personalidades, alcaldes, Concejos y Asambleas, congresistas y organizaciones sindicales, sociales y agrarias se formó un gran frente que contribuyó a la movilización de los paneleros y alcanzó este triunfo para el sector agropecuario nacional. El gobierno debe velar porque el grupo Desarrollos Empresariales Caucanos cumpla esa resolución, que no tiene apelación, e impedir que con alguna artimaña se pretenda violar lo resuelto y se continúe con el empeño de poner a producir ese ingenio y arruinar a los productores nacionales de panela.

Pese a la victoria, otros problemas de los paneleros se agravan. Para enfrentarlos, junto con las nuevas dificultades, como es la implantación del ALCA y sus consecuencias nefastas sobre la producción agropecuaria e industrial del país, debemos fortalecer la unidad. Para la panela, por ejemplo, es muy grave que la firma Coca Cola ya esté importando más de diez mil toneladas de azúcar a Colombia. En varias ocasiones señalamos que el Ingenio de Padilla se debía, en buena parte, a que los poderosos ingenios azucareros nacionales veían en el mercado de la panela un «escampadero» frente a la competencia extranjera del azúcar, pues con el ALCA se acaba la protección que han tenido durante décadas. La Unidad Panelera y las organizaciones agropecuarias deben tomar este triunfo como fuente de nuevas energías para luchar contra los peligros futuros y para estrechar los vínculos tanto con todos aquellos que quieran una patria próspera como con las fuerzas progresistas del continente que rechazan la esclavitud que se intenta imponer a centenares de millones de americanos con ese proyecto, el ALCA, que sólo favorece a las compañías multinacionales gringas. Desde ya, el mayor número de paneleros ha de estar dispuesto a gritar: ¡No al ALCA!

Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria

Ángel María Caballero
Presidente

Aurelio Suárez M.
Director Ejecutivo

Unidad Panelera Nacional

Pedro Camargo A.
Coordinador Nacional.
José Fernando Ocampo T.
Coordinador Cundinamarca

Noviembre 9 de 2002


Aurelio Suárez fue designado director ejecutivo de Salvación Agropecuaria, por decisión unánime de la Asamblea General, celebrada en junio en Ibagué. Suárez Montoya reemplaza en el cargo a Jorge Enrique Robledo Castillo, quien debió retirarse para atender sus obligaciones en el Senado, en la curul que obtuvo en las elecciones de marzo pasado.

Aurelio Suárez Montoya, además de ser el fundador de Unidad Cafetera en Risaralda y su dirigente durante casi dos décadas, ha sido diputado a la Asamblea en ese departamento, candidato a la Gobernación y candidato a la Cámara de Representantes, por la coalición Unidad Cívica Agraria-MOIR. Profesor universitario y conferencista, es autor de varios libros y columnista del diario La Tarde, de Pereira.

Declaración de Quito: ENCUENTRO CONTINENTAL DE PARLAMENTARIOS SOBRE EL ALCA

(Trascripción del texto sobre el ALCA aprobado por congresistas de México, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Uruguay, en el Encuentro que se realizó en Quito el 29 y 30 de octubre de 2002. De Colombia asistieron los senadores Gerardo Jumí y Jorge Enrique Robledo Castillo).

Nosotros, parlamentarios de México, Uruguay, Costa Rica, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, El Salvador, Venezuela, Perú, Colombia, Québec, reunidos en Quito los días 29 y 30 de octubre de 2002, en el marco del «Encuentro Continental sobre el ALCA y el rol de los parlamentos», hacemos la presente declaración, frente a la VII Conferencia Ministerial de Negociación del Acuerdo de Libre Comercio para las Américas, ALCA, de acuerdo con las siguientes consideraciones:

Primera: Como delegatarios de la soberanía popular, tenemos el ineludible compromiso de legislar para el bienestar integral y, en consecuencia, para la mejoría de la calidad de vida de nuestras comunidades nacionales.

Segunda: Que a pesar de que los Estados democráticos y soberanos sólo pueden existir y mantenerse con un apropiado sistema de participación e información ciudadana y con un régimen parlamentario fuerte, los ciudadanos de nuestros países y los Parlamentos han sido objeto de un sistemático desconocimiento por parte de quienes llevan a cabo las negociaciones del ALCA. Los textos del ALCA han sido realizados en un escenario de secretismo, con reuniones cerradas, plazos arbitrarios, documentos incompletos y de acceso restringido.

Tercera: Que cualquier acuerdo de «libre comercio» es una decisión política que modifica y determina las condiciones de vida de los ciudadanos, y tiene que ver con la soberanía popular y, por ende, debe ser conocido ampliamente, analizado, discutido y sancionado por los Parlamentos nacionales y refrendado por el conjunto de la ciudadanía.

Cuarta: Que las grandes potencias tienen control sobre el desarrollo de la ciencia y la tecnología, los mercados, la industria, el comercio, las finanzas, la agricultura y los servicios, a lo que se suman los subsidios a su producción interna, condiciones que determinan que los países latinoamericanos no estén en capacidad de competir.

Quinta: Que la fórmula del «libre comercio», promovida por el ALCA, favorece una política de apertura indiscriminada que arruina la producción industrial y agropecuaria, elimina los derechos de los trabajadores, socava las normas de protección de los consumidores, acrecienta el endeudamiento público, y pone en peligro la conservación del patrimonio económico y natural.

Sexta: Que el ALCA, tal como está concebido reforzará las reformas económicas y la privatización de los servicios públicos esenciales como el agua, la salud, la seguridad social, la educación, la electricidad y las comunicaciones, transformando a los ciudadanos de usuarios de bienes y servicios en clientes de trasnacionales.

Séptima: Que el ALCA pretende consolidar el control de recursos estratégicos como son el petróleo, el agua, la biodiversidad, y el conocimiento ancestral, mediante patentes de propiedad intelectual —entre otros—, en manos de trasnacionales principalmente al servicio de los intereses de una única potencia: los Estados Unidos, que quiere acaparar para sus empresas un mercado de 800 millones de consumidores y consolidar el flujo regular de recursos desde el sur del continente hasta su propio territorio.

Octava: Que otras iniciativas promovidas desde los Estados Unidos como la Organización Mundial de Comercio, el TLCAN, el Plan Puebla Panamá, y la ruta hacia el ALCA, buscan mantener la hegemonía de Estados Unidos en detrimento del desarrollo de nuestros pueblos.

Novena: Que la imposición del año 2005 para que entre en vigencia el ALCA no es aceptable, ya que obliga a los países a adecuar sus instrumentos legales, económicos y políticos sacrificando sus agendas soberanas y violentando la voluntad popular, que en América Latina y el Caribe demuestra que la ciudadanía clama por cambios sociales, justicia y dignidad.

Como representantes electos somos conscientes de la responsabilidad que tenemos ante nuestros pueblos frente al ALCA. En consecuencia declaramos:

Primero: Invitar a los Parlamentos nacionales, como representantes de los pueblos americanos, a discutir y decidir sobre los acuerdos en torno al comercio internacional, en tanto que estos afectan la soberanía y condiciones de vida de los ciudadanos del Continente y a fijar agendas soberanas con relación a la integración. En consecuencia, sugerimos que donde no existan, se constituyan comisiones parlamentarias especiales para atender lo correspondiente al ALCA y otros proyectos de integración comercial similares.

Segundo: Proceder, como paso inicial a estas discusiones, a evaluar los resultados y procesos de varios acuerdos internacionales como son el TLCAN, el Plan Puebla Panamá, la OMC, y otros.

Tercero: Propiciar procesos de integración de nuestros pueblos, en donde haya respeto a la dignidad y a la autodeterminación. Cualquier proceso de integración debe ser equitativo y sostenible, debe satisfacer las necesidades de más 70% de nuestra población que vive en situaciones de extrema pobreza y debe revertir la tendencia de que 70% de nuestras exportaciones sean recursos naturales y materias primas.

Cuarto: Proponemos que se dé una amplia difusión de los documentos que discuten los grupos de negociación, definiendo claramente los países que presentan o apoyan y solicitar que se elimine el carácter secreto que hasta ahora han tenido las negociaciones.

Quinto: Promover la más amplia unidad nacional de empresarios, indígenas, campesinos, obreros y ciudadanía en general para defender el mercado interno como el fundamento de desarrollo de cada Nación.

Sexto: Proponer al Parlamento Latinoamericano, Parlatino, conformar una Comisión especial para abrir el debate continental, mantener la vigilancia sobre cualquier tipo de negociación en torno al libre comercio y ser promotores de la participación ciudadana, cumpliendo el mandato de nuestras representaciones.

Séptimo: Rechazar el ALCA y exhortar a nuestros gobiernos a retirar de las rondas de discusión sus equipos de negociadores, procurando el fortalecimiento de organismos y acuerdos de integración latinoamericana y del Caribe, como son el CAN, Mercosur, Caricom, entre otros.

Octavo: Finalmente expresamos nuestro agradecimiento al Honorable Congreso Nacional del Ecuador y al Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo, que se han distinguido por su fraternal acogida y la efectiva conducción de este encuentro parlamentario, contribuyendo notablemente a su resultado exitoso.

¡Otra integración es posible!

Dado en Quito, el 30 de octubre de 2002

Dr. Antonio Posso Salgado, presidente del Congreso Nacional de Ecuador.

Dr. Andrés Aguilar, secretario del Congreso Nacional de Ecuador.

Quito, Ecuador, octubre 29 y 30 de 2002

Contra el ALCA: DECLARACIÓN DE ORGANIZACIONES Y PERSONALIDADES COLOMBIANAS

Entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre se realizó en Quito la VII reunión de ministros de Comercio de los países americanos, con miras a avanzar en la concreción del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA. Esta reunión fue precedida de más de cien reuniones de diversas comisiones y de tres cumbres de jefes de Estado, por medio de las cuales nuestro país se ha comprometido a suscribirlo en el 2005. El ALCA proyecta crear el mercado regional más grande del mundo como ampliación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, TLC. El acuerdo busca llevar a su máxima ejecución y a obligatorio cumplimiento las políticas y medidas adoptadas bajo la inspiración del Consenso de Washington que, en solo trece años, han devastado en Colombia y en América Latina la capacidad instalada agrícola e industrial, la organización social y la soberanía nacional.

Estados Unidos pretende hacer más drásticas la eliminación de políticas de protección y fomento que aseguren la producción de bienes y servicios esenciales; la libre circulación del dólar y la exportación de capitales; el desempleo masivo de la población; el control que a través de la propiedad intelectual tienen los países más avanzados sobre la ciencia y la tecnología, entre los cuales sobresalen los referentes a alimentos y medicamentos; la preferencia de las empresas extranjeras en las compras y contratos con el Estado; la exclusión por la vía de las concesiones y privatizaciones de las empresas y profesionales nacionales en la contratación pública y privada; la supresión de la competencia de los tribunales nacionales en la solución de litigios con inversionistas extranjeros.

Se anuncia que dentro de las políticas de imposición unilateral de los Estados Unidos y de subordinación absoluta de la mayoría de los gobiernos, si no se realiza una negociación hemisférica colectiva y en las fechas acordadas, se suscribirían acuerdos separados de libre comercio con cada país, con lo que se anularían las posibilidades de una acción conjunta latinoamericana y se agravaría al extremo la crisis general provocada por la apertura.

Por lo anterior:

1. Exigimos la suspensión de la toma de decisiones hasta cuando se realice una consulta popular y se logre el acuerdo mancomunado de las naciones latinoamericanas, y,

2. A semejanza de lo que ha venido ocurriendo a escala universal, invitamos a las más amplias fuerzas nacionales constituidas por empresarios, pequeños industriales, agricultores, trabajadores urbanos y rurales, académicos, profesionales e intelectuales, estudiantes, organizaciones sociales, políticas y religiosas y en general a todos los colombianos a constituir un gran movimiento que clarifique los peligros que implica el ALCA, organice las distintas fuerzas y promueva diferentes acciones, entre ellas un foro a comienzos del año entrante como inicio de una campaña de divulgación sobre los efectos que para el país tiene el compromiso de suscribir tal acuerdo.

Suscrita por: Eduardo Sarmiento Palacio, director del Centro de Investigaciones de la Escuela Colombiana de Ingeniería; Raúl Alameda, secretario perpetuo de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas; María Teresa Velásquez, Mujer y Sociedad; Rodrigo Llano Isaza, secretario ejecutivo de la Sociedad Económica de Amigos del País; Lilia Beatriz Sánchez, coordinadora Comité de Altos Estudios de la Sociedad Colombiana de Economistas; Rafael Franco, presidente Federación Colombiana de Colegios de Contadores Públicos; Rafael Barrera, vicepresidente Federación Colombiana de Colegios de Contadores Públicos; Carlos Rodado Noriega, rector de la Escuela Colombiana de Ingeniería y ex ministro de Estado; Gabriel Misas, ex vicerrector académico de la Universidad Nacional; Eduardo Umaña Luna, profesor emérito de la Universidad Nacional; Eduardo Kronfly, decano de la facultad de derecho de la Universidad San Martín; Alfredo Molano, escritor y periodista; Enrique Daza y José Fernando Ocampo, por Cedetrabajo y la revista Deslinde; Carlos Alzate, editor; Carlos Corsi, ex senador de la República; Santiago Peña D., escritor; Josefina Acosta, profesora universitaria; Ramiro de la Espriella, periodista; Apolinar Díaz Callejas, ex ministro e historiador; Orlando Fals Borda, escritor y profesor universitario; Carlos Guillermo Álvarez; Edgar Gutiérrez Castro, ex ministro de Hacienda; José Gregorio Hernández, ex presidente de la Corte Constitucional; Eduardo López V., médico psiquiatra; Pedro P. Morcillo, abogado planificador; Juan J. Neira, oficial (r) Asociación pro bienestar de las reservas de las Fuerzas Armadas; Gonzalo Bermúdez R., mayor (r), Asociación de Militares Democráticos de América Latina, Omdelac; Temístocles Ordóñez, Sociedad Geográfica; Gabriel Poveda Ramos, consultor industrial e historiador; Diego Roldán L., consultor; Guillermo Silva, directivo universitario; Rubén Darío Utria, planificador y consultor internacional; Félix Moreno P.; Eduardo Díaz U., ex ministro de Estado; Amílkar Acosta, ex senador de la República; Víctor Ogliastri, comunicador social.

Parlamentarios y legisladores. Senadores: Jaime Dussán, Piedad Córdoba, Antonio Navarro, Carlos Gaviria, Francisco Rojas Birry, Gerardo Jumí, Luis Carlos Avellaneda, Jorge Enrique Robledo, Bernardo Hoyos, Jesús Bernal. Representantes: Venus Silva, Alex López, Wilson Borja, Pedro Arenas, Gustavo Petro. Diputados: Augusto Borrero Durán, del Huila; Oscar E Gutiérrez Reyes, Caldas, Unidad Cívica y Agraria-Moir, Carlos Alfredo Crosthwaite, Risaralda. Concejales: Jesús Guevara, Quinchía, Fernando Ruiz, Belén de Umbría.

Representantes gremiales: Ángel María Caballero, presidente de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria; Julio Roberto Gómez, secretario general adjunto de la CLAT y secretario general de la CGTD; Miguel Antonio Caro, CUT; Gloria Inés Ramírez, Fecode; Rodolfo Gutiérrez, presidente de la USO; Aurelio Suárez, presidente de Unidad Cafetera Nacional; Pedro Santana R., y Jorge Bernal M., presidente y director ejecutivo de la Corporación Viva la Ciudadanía; Miguel Hernán Santana, presidente de la Confederación de Asociaciones de Contadores de Colombia; Hernán Pérez Zapata, presidente Asociación de Ingenieros Agrónomos, ACIA; Fabio Lozano Suárez, presidente Federación Nacional de Profesores Universitarios; Gonzalo Arango J., vicepresidente Federación Nacional de Profesores Universitarios; José Tomás Jiménez, representante profesoral en el Consejo Nacional de Educación Superior; Pedro Camargo, presidente Unidad Panelera Nacional; Aldo Cadena, presidente Sindes; Iván Martínez Baquero y Héctor Eduardo Santos, presidente y vicepresidente Asociación de Agricultores y Ganaderos del Meta, Agameta; José María Amado, director Asociación por la Salvación Industrial; Raúl Arroyave, Fecode; Tarcisio Rivera, Colectivo Sindical Guillermo Marín; Héctor Mondragón, asesor del Consejo Nacional Campesino; Guillermo Cardona M., presidente del Movimiento Comunal y Comunitario de Colombia; Luis Francisco Verano, dirigente cooperativo; Jorge Gómez, coordinador Salvación Agropecuaria de Antioquia; Alberto Caro, miembro Junta Directiva de Fedepapa; Diego Fernando Duque R., directivo Federación Nal. de Estudiantes de Contaduría Pública; Eduardo Arias, directivo universitario; Orlando Fernández P., presidente Asociación Agropecuaria del Huila; Mercedes Lizcano, presidenta Asociación Agropecuaria de La Plata; Gustavo Mora P., presidente Asociación Dptal. de Usuarios de los Servicios Públicos del Huila; Hernán Torres P., presidente Asociación de Institutores Huilenses; Luis Carlos Fuentes, presidente Sindicato de Educadores de Bolívar; Alfonso Berrío, Asociación de Institutores de Antioquia; Francisco Rinaldi, presidente Asociación de Educadores del Cesar; Enrique Urrea, ACOTV; Isauro Cerón, directivo Junta Acción Comunal Barrio Santa Inés de Neiva; Eduardo Tito Gómez, coordinador nacional de Jóvenes Trabajadores de Colombia; Antonio Forero Mayorga, presidente Asociación de Fondos de Empleados de Bogotá; Alejandro Mayorga S., coordinador general Mesa Nacional de Trabajo Solidario; Alpher Rojas, presidente Corporación Asopúblico Colombia; Norberto Ríos, director general Escuela Nacional Sindical; José Luciano Sanín, subdirector Escuela Nacional Sindical; Jairo Foronda, secretaría técnica Foro Social Antioquia; Diana Obregón; Gustavo Montañés Gómez; Roberto Rengifo E., presidente Asociación Nacional de Usuarios del Sistema Financiero y de los Servicios Públicos, Anusif-Antioquia.

Profesores universitarios y profesionales: Jaime Zuluaga, profesor asociado Universidad Nacional; Jairo Giraldo, profesor titular Universidad Nacional; Gloria Mercedes Escobar, representante profesores al Consejo Académico Universidad de Caldas; María Olga Loaiza, presidenta Asociación de Profesores Universidad de Caldas; María Elvira Escobar, profesora UniCaldas; Nelly Ocampo Osorio, profesora UniCaldas; César Augusto Giraldo, profesor Universidad Nacional; Oscar Robledo Hoyos, profesor universitario; Alberto Niño, profesor Universidad del Tolima; Jorge Aristizábal, profesor Universidad de Antioquia; Consuelo Ahumada, profesora Universidad Javeriana; Juan Pablo Arango P., abogado y profesor universitario; Lucila Romero de Pardo, educadora; Clara Lucía Aldana, matemática; Manuel Hernández, profesor Universidad de los Andes; Octavio Quintero, Clara Inés Domínguez, docente; Clara M. Gómez Cardona, educadora; Clara de Aldana, profesora universitaria; René Vargas, profesor universitario; Jorge Consuegra, crítico literario y periodista; Carlos Romero; Aldemar Torres, físico; Luis Alberto Ávila, economista consultor; Clara López Obregón; Fernando Garavito; María Mercedes Moreno, Colectivo Mamá Coca; Paula Ganistky, coordinadora nacional de la Organización Colombiana de Estudiantes, OCE; Gloria Ines Flórez, Directora Asociación MINGA, Beatriz Helena Santander, Defensoría del Pueblo Manizales; Jairo Estrada M.,Profesor Universidad Antioquia, Jefe Centro de Extensión Facultad Nacional de Salud Pública. Héctor José Arenas A. Fundación América Latina, José Corredor Núñez, U. Cooperativa, Carlos Villamil Chaux, ex ministro de Agricultura y ex gerente de Incora, Gumersindo Olmos, actuario, Fernando Quintero, Planeta Paz.

Siguen más firmas.