Actualidad económica: LESIVA REFORMA LABORAL

por Norman Alarcón Rodas

Uno de los proyectos más polémicos presentados por Uribe es el de la reforma laboral. La opinión pública recuerda la ley 50 de 1990, de la cual fue ponente el actual mandatario y en la que se perdieron importantes derechos como la retroactividad de las cesantías y la estabilidad laboral. Se decía que con dicha reforma se reactivaría el empleo, pero sucedió todo lo contrario, pues con la aplicación de la apertura económica el desempleo se disparó hasta llegar a los niveles actuales de cerca del 20%, uno de las mayores del mundo.

Vuelve y juega. Se tomará como trabajo diurno el comprendido entre las 5 a.m. y las 9 p.m., para birlar el recargo nocturno que hoy se reconoce a partir de las 6 de la tarde; los dominicales laborados no se pagarán con remuneración triple sino doble; los festivos se pagarán como sencillos; se reducirá el reconocimiento de horas extras; se disminuirán las indemnizaciones por despidos, aumentando la inestabilidad; y se rebajará el monto del subsidio familiar a los derechohabientes.

Según uno de los ponentes, el senador Oscar Iván Zuluaga, se están haciendo esfuerzos para que la Comisión Laboral del Senado apruebe la rebaja de dos puntos de los recursos parafiscales que van al Sena, al ICBF y a las Cajas de Compensación Familiar, para destinarlos supuestamente a fortalecer el régimen pensional de prima media del ISS.

Gustavo Triana, del Comité Ejecutivo de la CUT, se opuso a la nueva reforma porque con ella el gobierno está buscando el muerto río arriba. Opina que para reactivar el empleo se requiere detener la apertura y echar atrás las privatizaciones, como también estimular la industria y el agro, con lo cual habría fuentes de empleo. También rechaza el recorte de más del 20% de los recursos parafiscales que provienen de los trabajadores y los empresarios y enfatiza que las Cajas de Compensación, el Sena y el ICBF cumplen importantes funciones sociales y de capacitación laboral, por lo que deberían ser fortalecidas.

Lo que más debilita hoy el régimen de prima media del Seguro Social es la competencia desleal que significan las AFP (Administradoras de Fondos Pensionales), creadas por la ley 100 de 1993 para favorecer al capital financiero con los recursos provenientes de los aportes pensionales. El otro factor que incide en la crisis del ISS es la pérdida de cientos de miles de empleos y la significativa merma en la calidad de los que quedan.

Si se requieren nuevos ingresos para el régimen pensional del ISS, éstos deben provenir del Estado, que le debe al Instituto más de 40 billones de pesos, en vez de seguir esquilmando a los trabajadores y empresarios. Al contrario, se debe defender el trabajo y la producción nacional, actividades claves del desarrollo del país.

AUNAR VOLUNTADES EN LA DEFENSA DE LA PRODUCCIÓN NACIONAL

(Mensaje del senador del MOIR, Jorge Enrique Robledo C., al Encuentro de Organizaciones, Instituciones y Empresas afectadas por la crisis textil, evento celebrado en Girardota, Antioquia, el pasado 25 de octubre).

Quiero estar presente en el Encuentro a través de este mensaje, en el que si se me permite, deseo hacer las siguientes reflexiones. En primer lugar merece mi más positiva valoración el hecho de que autoridades civiles y eclesiásticas, junto con empresarios y trabajadores, dejando de lado diferencias naturales, aúnen voluntades alrededor de uno de los más altos intereses de la nación, cuál es la defensa de su actividad productiva.

Es posible que ustedes mismos no alcancen a dimensionar la importancia del paso que están dando, pero puede asegurarles que están brindando una lección ejemplar a los millones de compatriotas que quisieran hacer algo para sacar la nación del atolladero, pero no atinan en la forma de hacerlo. Ustedes identificaron un propósito, unos objetivos y un método correctos, pero sobre todo, tuvieron el valor de hacer coincidir el pensar con el hacer, y emprendieron el camino de construir ese Frente Común, al que sin duda alguna le espera un auspicioso porvenir.

La segunda reflexión que quiero hacerles llegar, es que el camino que hoy emprenden también esta lleno de obstáculos y dificultades, pues lo que en el fondo se va a confrontar, es el modelo impuesto por una potencia que tras su arrogancia y unilateralidad pretende ocultar una debilidad que la carcome de manera ineluctable. La tragicomedia de la última semana alrededor de los aranceles definidos por la Comunidad Andina de Naciones, CAN, es una clara muestra de ello. En un tímido intento proteccionista los gobiernos de las cinco naciones socias de ese acuerdo definieron, como base para el inicio de las negociaciones del ALCA, los aranceles consolidados de la OMC, organización de la que son socios y cuyas resoluciones han aprobado ellos, así como Estados Unidos. Y sin embargo, de inmediato, el vicesecretario para Servicios Agrícolas del Departamento de Agricultura de EU, J.B. Penn, advirtió que «el gobierno de su país no está dispuesto a aceptar que los países andinos notifiquen aranceles mayores a los que están vigentes», según lo registró La República, el 23 de octubre.

De forma inmediata, el Presidente de la República, aparece presto a enmendar la plana, y a garantizar al imperio que regresaremos sumisos a los aranceles anteriores. Y el personaje que aparece legitimando semejante despropósito, y como el que a nombre de los colombianos abogó para que se corrigiera el supuesto yerro, es ni más ni menos que quien funge como vocero de los industriales colombianos, el señor Luis Carlos Villegas, presidente de la ANDI.

Es decir, no es una autopista pavimentada y de ocho carriles la que han escogido. Es una senda dura, tanto por que confronta intereses poderosos y mezquinos, como porque algunos de los que se pudiera pensar que son amigos de la causa, lo son en verdad de la contraria. Pero si de algo estoy totalmente seguro es de que si persisten en los objetivos, si preservan la unidad y despliegan toda la iniciativa creativa que caracteriza a nuestro pueblo, no sólo obtendrán importantes conquistas, sino que le habrán prestado un gran servicio al país.

En lo que a mi respecta, cuenten con todo mi respaldo. Me identifico plenamente con el enunciado de la convocatoria, en el que expresan que «sin protección oficial a cada uno de los eslabones de la cadena (textil) no es viable esta actividad en Colombia».

Además el propósito de defensa de la producción nacional encaba exactamente en uno de los ejes del programa de lucha con el que obtuvimos esta curul, y seré el vocero de su causa en el Senado, pero muy especialmente, en las luchas y movilizaciones que los trabajadores y empresarios, así como los pobladores, concejales, diputados, alcaldes, sacerdotes, obispos y personalidades de los municipios que giran alrededor de esta actividad productiva, deberán librar para hacer prevalecer la fuerza de la razón, mediante la razón de la fuerza masiva y civilizada.


Proposición presentada al Encuentro Textilero

de Girardota el pasado 25 de octubre

El Encuentro de Instituciones, Empresas y Organizaciones afectadas por la crisis textil, realizado en el municipio de Girardota el día 25 de octubre de 2002,

Considerando

Que la crisis por la que atraviesa la producción textil colombiana, que afecta la cadena completa, desde las fibras naturales y sintéticas, hasta las confecciones, no es una crisis coyuntural sino de tipo estructural, y tiene como causa principal la apertura de nuestro mercado sin ningún tipo de contraprestación de parte de quienes se benefician de ella.

Que la defensa del mercado nacional, como destinatario natural y principal de nuestra producción, es la médula espinal de una solución integral a la crisis prolongada y creciente del sector.

Que las ventas en el exterior, aunque juegan un papel importante en los ingresos de la cadena, deberán ser consideradas subalternas, por tratarse de ventas en mercados muy volátiles y en los que ni los productores ni nuestras autoridades pueden incidir.

Que sin reglas claras de juego, abastecimiento oportuno y seguro de materias primas, protección suficiente frente a la competencia desleal, el dumping y el contrabando abierto o técnico, y facilidades para el acceso a créditos que permitan una adecuada reconversión y modernización de nuestras plantas, la cadena algodón-fibras-textil-confecciones oscilará permanentemente entre la crisis y la amenaza de desaparición.

Resuelve

Presentar al Gobierno Nacional un listado de medidas que se deberán adoptar como condición necesaria para la solución de esta crisis estructural, y que se resumen de la siguiente forma:

Fijar niveles arancelarios suficientes que impidan la competencia desleal y el dumping, protegiendo a todos y cada una de los eslabones de la cadena, sin excepción.

Adopción de una lista de precios estimados, para el control del contrabando técnico y la subfacturación. Estos precios han de adoptarse consultando las cotizaciones internacionales, estudios de costos reales de producción en distintos orígenes, y el criterio de los productores nacionales.

Adopción de una política de crédito que permita las reconversiones y modernizaciones de la cadena, liberando al sector de las variaciones drásticas de las tasas de interés y de los escandalosos márgenes de intermediación.

Establecimiento de un Fondo de Garantías que le restablezca a los productores de la cadena la condición de sujetos de crédito.

Elaboración de un plan de choque que resucite la producción algodonera nacional, y de esta forma garantizar el suministro oportuno, estable y a precios preestablecidos de esta materia prima básica.

Fijación de una tasa de cambio competitiva y predecible, que al tiempo que facilite las exportaciones, proteja el mercado interno.


Amplia representación de sectores empresarial, sindical y político tuvo Encuentro Textilero de Girardota

En la Casa de la Cultura de Girardota, y presidido por el alcalde, Jorge Londoño, el obispo de la diócesis de Girardota, monseñor Héctor Salah Zuleta, el vicepresidente del Concejo, Martín Alonso Bustamante, el director ejecutivo de la Corporación Pro Aburrá Norte que agremia a las 34 más grandes empresas de los municipios de Bello, Copacabana, Girardota y Barbosa, y por el presidente de Sinaltradihitexco Girardota, sindicato mayoritario de los trabajadores de Enka de Colombia, Fernando Hernández, se llevó a cabo el viernes 25 de octubre el Encuentro de Organizaciones, Instituciones y Empresas afectadas por la crisis textil.

Entre las personalidades presentes cabe destacar al representante a la Cámara Óscar Suárez Mira, los diputados de la Asamblea Departamental, Jaime Cano, primer vicepresidente, Alonso Tobón y David Jaramillo, el alcalde de Barbosa, Gildardo Correa, el director ejecutivo de la Cámara Algodón Fibras Textil Confección de la ANDI, Carlos Eduardo Botero, representantes de las empresas Fabricato y Enka de Colombia, el secretario de asuntos textiles de la subdirectiva CUT de Antioquia, Guillermo Idárraga, el representante de la CGTD, Fernando Cadavid, a la vez presidente del Sindicato de Vicuña, el presidente de Sintratextil Nacional, Jairo Osorio, el presidente de la subdirectiva de Sintratextil en Girardota Alcides Salazar, el presidente nacional de Sinaltradihitexco, Amado Correa, y el presidente de Utratexcoc, Jorge Díaz.

EN EL CASO DE LOS MEDICAMENTOS GENERICOS URIBE CEDIO A LAS EXIGENCIAS DE ESTADOS UNIDOS

Con la expedición por parte de Álvaro Uribe Vélez del decreto 2085, el cual le prohibirá a la industria farmacéutica nacional la producción de nuevos medicamentos genéricos, hasta por cinco años, el gobierno, como era previsible, se sometió a los intereses de las multinacionales, que a través del gobierno de los Estados Unidos venían presionando para que se impusiera esa decisión antinacional, bajo el sofisma de la protección de los derechos de propiedad intelectual.

Indigna aún más el apresuramiento mostrado en producir el decreto, para usarlo como carta de presentación en la visita a Washington, que advirtió perentoriamente que las «ventajas» que Colombia obtendría con la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas, Atpa, estarían en entredicho si no se tomaba esa determinación.

En síntesis, Uribe concedió mansamente una prerrogativa que afectará la salud de la población y golpeará la industria farmacéutica nacional, a cambio de unos beneficios comerciales dudosos, que principalmente benefician a las propias compañías norteamericanas que son las que hacen la mayor parte de las exportaciones del país.

Las graves consecuencias de la decisión son incalculables en el mediano y largo plazo. Baste decir que los medicamentos «de marca» son más costosos que los genéricos entre 60% y 80%; que las entidades de salud pública deberán asumir costos anuales de cientos de miles de millones de pesos más, y que las condiciones de competencia de la industria nacional con las trasnacionales se complicarán aún más.

Resultan falaces todos los argumentos utilizados para defender la decisión oficial. En primer lugar, el de que los famosos derechos de propiedad intelectual estimulan las iniciativas que conducen al desarrollo, cuando se sabe que uno de los baluartes del progreso de los países industriales fue, durante todo el siglo XIX y parte del XX, su explícita negativa a aceptarlos, y cuando los avances científicos deben ponerse al servicio de la solución de las carencias de la humanidad y no en provecho de los magnates del mundo. Pero también los hechos han demostrado que no era cierto, como se dijo a comienzos de la década pasada, que si Colombia se allanaba a la introducción de patentes, como en efecto se hizo, se dispararía la inversión extranjera en el sector. Lo que sucedió fue que las factorías extranjeras de drogas pasaron de 31 a 11, y el promedio de su inversión anual que entre 1994 y 1998 fue de 70 millones de dólares, bajó, entre 1999 y 2000, a 37 millones. Además, sus importaciones superaron los US$ 420 millones.

La decisión gubernamental también confirmó los temores expresados por empresarios nacionales del sector, que advirtieron oportunamente sobre los «tremendos costos económicos y sociales» que ocasionaría, y quienes también han denunciando que el gobierno ha permitido que en las reuniones en las que se define la posición colombiana frente al Área de Libre Comercio de las Américas (Alca) participen masivamente los abogados de las trasnacionales que operan en el país.

Lo que sigue, entonces, es preparar la resistencia civil de la mayoría de los colombianos, para que ni las medidas contra la producción de medicamentos genéricos, ni la grave amenaza del ALCA logren concretarse.


Grave atentado contra industria farmacéutica nacional

El día jueves 19 de septiembre el gobierno nacional expidió el decreto reglamentario número 2085 que lleva las firmas del presidente Álvaro Uribe y del ministro de Salud y de Trabajo, Juan Luis Londoño, por medio del cual se estipula que el Estado colombiano a través del Invima protegerá los medicamentos producidos por las trasnacionales y se prohíbe la fabricación y venta de drogas genéricas en el país, es decir, las copias de las originales, las cuales hacen parte del conocimiento universal. Inicialmente la medida tendrá una vigencia de tres años, pero a partir del cinco de septiembre del 2005 se ampliará a otros dos; en definitiva las impresionantes gabelas para las firmas foráneas se extenderán por cinco años.

Según estudios de los investigadores de Fedesarrollo Luis Alberto Zuleta y Juan Carlos Junca, el impacto económico sobre los colombianos de esta medida tiene un costo por año de 777 millones de dólares, ganancias que se llevarán las empresas trasnacionales a sus países de origen. Esto son más de dos billones de pesos, pero como la medida es por cinco años la suma alcanzaría los diez billones de pesos.

El gobierno, según informa El Tiempo del 20 de septiembre, atendió las presiones del gobierno de Estados Unidos para poder acceder el país a unos supuestos beneficios del sistema de aranceles andinos para las exportaciones conocido como Atpa, faltando por cumplir otras exigencias coloniales como la aceptación de todos los fallos de los tribunales internacionales como el caso de Termorrío, que a pesar del fallo favorable al país por parte del Consejo de Estado le exigen al gobierno que acate la sentencia internacional y no la interna. Están también en la mira los fallos a favor de las trasnacionales de las comunicaciones y en contra de Telecom por cerca de dos mil millones de dólares.

Los principales afectados con este decreto gubernamental son los colombianos que padecen enfermedades y dolencias, ya que tendrán que pagar sumas superiores a las actuales por los medicamentos que requieren; la industria farmacéutica nacional que podría ser barrida al no poder fabricar drogas genéricas; el ISS y las EPS que sufrirán grandes pérdidas y, lo peor de todo, se lesiona la soberanía económica por cuanto es una decisión claramente a favor de intereses foráneos que se toma atendiendo presiones de una potencia extranjera que se siente dueña del mundo. Sigue teniendo toda su vigencia la necesidad más sentida del país, cual es la defensa insobornable del trabajo, la producción y la soberanía nacional.

FROYLAN PELÁEZ Y ENRIQUE MOLINARES

Froylán Peláez

Desde hace 28 años, Froylán Peláez Zapata militaba en el MOIR. Su profunda convicción y recia personalidad hicieron de él un cuadro político de primera línea en Adida, el sindicato del magisterio antioqueño. Además de su presencia permanente en las movilizaciones de los educadores, era posible verlo compartiendo con los habitantes de la Comuna de Belén en batalla contra la valorización, o con la gente del norte del Valle del Aburrá, ayudándoles a protestar por el cobro de un arbitrario peaje, o con los arruinados productores del suroeste antioqueño, en la organización de Unidad Cafetera y Salvación Agropecuaria.

Al momento de su trágica muerte, el camarada Froylán Peláez era integrante del comité ejecutivo de la CUT-Antioquia, hacía parte de la Comisión Obrera Regional de nuestro Partido y atendía el trabajo sindical partidario en el oriente antioqueño.


Enrique Molinares

En julio del presente año falleció Enrique Molinares Dugand, barranquillero nacido hace sesenta años y destacado dirigente de nuestro Partido. Era ingeniero químico de la Universidad de Antioquia y estaba vinculado a la zona de Urabá desde 1966 como productor de banano. Fue dirigente liberal y presidente del Concejo de Apartadó en varias ocasiones. En 1975 se apartó del oficialismo, formó el Movimiento de Unidad Liberal y, en alianza con el MOIR, participó en la campaña presidencial de Jaime Piedrahita Cardona. Posteriormente, le pidió personalmente a Mosquera militancia en nuestro Partido. Desde cuando el fundador y jefe de nuestra colectividad avizoró en 1990 la terrible suerte que correría Colombia bajo el modelo neoliberal, Molinares se convirtió para él en uno de los principales soportes en el estudio del fenómeno.

Al momento de fallecer, Enrique Molinares formaba parte del Comité Regional de Antioquia, era el Secretario Zonal del MOIR en Urabá y desempeñaba una activa labor en Cedetrabajo.

Le sobreviven su esposa Lilia Arévalo, sus hijas Lucila Beatriz, Liliana Marcela y Pilar Andrea y su padre, de 87 años, Enrique Molinares.

«INTERVENCIONISMO DE ESTADOS UNIDOS NO HARÁ SINO PRENDER LAS LLAMAS DEL LEVANTAMIENTO EN TODO EL MEDIO ORIENTE»

Eduardo Kronfly, decano de la facultad de Derecho de la Universidad San Martín, es colombiano, hijo de sirios cristianos llegados al país a finales del siglo XIX. Gran parte de su vida la ha dedicado a una consecuente acción en pro de sentidas causas antiimperialistas de los pueblos del mundo. Ha apoyado con tesón las luchas de liberación nacional de los países de América Latina, y fue uno de los principales abanderados de la solidaridad con la lucha de liberación del Vietnam contra los agresores norteamericanos. Lleva años entregado a la defensa de la causa palestina, al punto que hoy forma parte del movimiento por la independencia de esa nación y por la construcción de su Estado. El doctor Kronfly sostuvo con Tribuna Roja una amable y apasionante conversación, sobre la diversa gama de asuntos que componen la heroica lucha de ese pueblo.

«La opinión mundial presta solo atención al palestino que se inmola en una calle de Israel, pero no a los bombardeos inmisericordes sobre el campo de refugiados de Jenín. La gente no se da cuenta de eso. Lo que debe denunciarse principalmente es el terrorismo de Estado de Israel.

«Los palestinos tienen, en esta última intifada, mil quinientos muertos, sin contar los de Jenín ni los de Ramala. Los israelíes, con sus tanques, con sus aviones, con sus ojivas, han puesto trescientos muertos. No se trata de hacer una contabilidad. Pero, ¿por qué es terrorismo que mueran trescientos israelíes y no es terrorismo que mil quinientos palestinos caigan, víctimas de la violencia desatada por el segundo ejército mejor armado y más moderno del planeta, después del de Estados Unidos, el principal aliado de Israel? La violencia es mucho más grave cuando proviene del Estado.

«¿No fue terrorismo la tenebrosa masacre perpetrada por Sharon en Sabrá y Shatila? ¿No fue terrorismo lo que hizo la ultraderecha judía, actualmente en el gobierno, al asesinar al primer ministro Yitzhak Rabín cuando estaba bien avanzado el tratado de paz con Arafat? ¿Y no fue terrorismo el asesinato aleve de Abu Yihad, el segundo hombre de la OLP, delante de su mujer y de sus hijos, por comandos israelíes?» Las anteriores frases, pronunciadas con indignación por Kronfly, fueron el abrebocas de nuestra charla.

Tribuna Roja. Una de las acusaciones que le hacen los grandes medios de comunicación y los gobiernos de Occidente a la Autoridad Palestina es que no fue capaz de cumplir los acuerdos de Oslo al no acertar a controlar a los sectores violentos.

Kronfly. Esa es una presentación maliciosa y sesgada. Desde Oslo, llevamos diez años de conversaciones. En ese lapso, para los palestinos no ha habido sino ilusiones y violencia. Ariel Sharon llega al gobierno en los últimos dos años de este período y lo primero que hace es ir a desafiar a los palestinos en la mezquita de Jerusalén.

Durante todo ese tiempo, Estados Unidos e Israel han presionado a Arafat para que encarcele a sus propios compatriotas, liberando de la tarea del mantenimiento del orden público al ejército israelí, que está ocupando los territorios palestinos. Si con la más sofisticada y experimentada maquinaria militar y de espionaje que hoy existe, como es la israelí, no pueden controlarlo, ¿cómo Arafat, casi sin armas, sin policía, y sin ejército, va a lograr hacerlo? Eso no cabe en ninguna cabeza.

Como hasta ahora las conversaciones han sido estériles, a Arafat se le han salido algunos sectores de las manos. Hay una inmensa población que no quiere más conversaciones. Hay otros sectores que están desesperados. Ha surgido un movimiento nuevo dentro del territorio israelí, que no le obedece a Arafat. Es el Hamás, que se inició con el levantamiento de miles de estudiantes, apoyados por religiosos, los Camilos Torres de allá, y que se fue fortaleciendo con la intifada. Estados Unidos e Israel, al exigirle a Arafat que los encarcele, lo que persiguen es desacreditarlo ante el mundo, presentándolo como un hombre incapaz, y ante sus propios compatriotas, como un enemigo.

TR. Diversos análisis de los primeros años posteriores a los acuerdos de Oslo, daban a entender que los palestinos apoyaban cada vez menos los actos individuales de terrorismo, pero esa tendencia ha venido cambiando, ¿cuáles cree que son las razones de este hecho?

Kronfly. Los acuerdos de Oslo se firmaron entre Israel y la OLP de Arafat, que representa a los cuatro millones de refugiados que bordean las fronteras de Israel. Allí está la fuerza de la OLP, cuyo máximo organismo es el Consejo Nacional Palestino, que se reúne en el exilio, en Túnez, y está integrado por cuatrocientas treinta personas.

Pero hay organizaciones por fuera de la OLP que no los aceptan. Son las que agrupan o representan a los dos millones de palestinos que viven dentro del Estado de Israel como ciudadanos de segunda categoría y en la miseria absoluta.

La palabra intifada, o levantamiento, significa la rebelión interna dentro del Estado de Israel contra su maquinaria militar y ocurre por fuera del control de Arafat. Sin embargo, paradójicamente, con motivo de los últimos sucesos, Arafat, cercado en Ramala, desconceptuado por las cadenas norteamericanas ante la opinión pública mundial, recuperó un prestigio del que no gozaba desde hacía mucho tiempo.

TR. Otro argumento recurrente en la propaganda occidental es que la Autoridad Palestina fracasó como gobierno en todos los campos.

Kronfly. En las conversaciones de paz, si hay justicia, debe partirse de la Resolución 242 de la ONU, que ordena a los israelíes replegarse a los territorios que ocupaban antes de la Guerra de los Seis Días, y la desocupación de las áreas tomadas posteriormente.

Fueron las mismas Naciones Unidas las que partieron en dos a Palestina. Le dejan al Estado de Israel la franja sobre el mar Mediterráneo y las mejores tierras del interior. A los palestinos les reservan las zonas más áridas. La Resolución 242 insiste en que el punto de partida de las negociaciones es que el ciento por ciento de la zona otorgada por la ONU sea exclusivamente para los palestinos y que de allí se retire el ejército israelí de ocupación.

En las negociaciones a partir de Madrid y de Oslo, Israel se niega a entregar la mitad del territorio reservado exclusivamente a los palestinos por la ONU. Entonces, una inmensa mayoría de palestinos se opuso a dicha imposición.

TR. En 1993, entrevistamos a Jaime Salem, representante en Colombia del Consejo Nacional Palestino, quien se mostró optimista sobre la fundación en un plazo breve del Estado palestino. ¿Qué tanta responsabilidad por el fracaso de dicha tentativa estaría en que temas cruciales como los de la fecha de nacimiento del nuevo Estado, los asentamientos, los refugiados, la capital, las aguas, entre otros, quedaran para definirse con posterioridad?

Kronfly. Es muy fácil hablar de paz en la literatura periodística y ser optimista cuando se está en conversaciones. Pero la realidad de las negociaciones no nos permite serlo. ¿Por qué? Porque hay temas cruciales que Israel se empeña en dejar por fuera y, sin ellos, ninguna paz será legítima ni justa. El tema de las aguas, por ejemplo. ¿Cuáles aguas? No hay más río que el Jordán. Dentro de las actuales negociaciones, 95% de las aguas se reservan para Israel y solo 5% para los palestinos.

En segundo lugar, los israelíes no aceptan siquiera que se ponga sobre la mesa la repatriación a sus tierras de origen de cuatro millones de refugiados palestinos, pues, según ellos, el regreso de tal cantidad de población alteraría sustancialmente el equilibrio demográfico actual.

En tercer lugar, las autoridades israelíes no aceptan levantar los asentamientos judíos dentro del territorio reservado por la ONU para Palestina, verdaderas fortalezas militares enclavadas en medio de áreas pobladas por palestinos. No solo no lo aceptan, sino que siguen estimulando la penetración de nuevas oleadas de colonos fuertemente armados, como es el caso del millón de judíos llegados desde Rusia en el último año. Y, además, se oponen a que sean claramente fijadas las fronteras.

En cuarto lugar, el estatuto para Jerusalén, poblada históricamente por palestinos de las tres religiones: musulmana, cristiana y judía. Israel ha declarado que Jerusalén es su capital única e indivisible y que no cederán un milímetro de ella. La contraparte exige que la Jerusalén oriental sea preservada como capital del nuevo Estado palestino.

En quinto lugar, no se retiran las tropas de Israel del territorio reservado por la ONU a los palestinos. La ocupación se mantiene, so pretexto de la protección de los asentamientos judíos.

Y, en sexto lugar, está el asunto del Estado soberano palestino, como derecho inalienable de esa nación. Israel se niega a admitirlo. Tampoco admite que los palestinos tengan su propio ejército. Sobre las bases anteriores, no podrá haber acuerdo ni compromisos de paz.

La estrategia estadounidense-israelí en las negociaciones es la de negociar por pasos. Desocupamos una porción del territorio reservado por la ONU a los palestinos, a cambio de que ustedes nos concedan tal cosa. Desocupamos otra parte, a cambio de tal otra concesión. Lo del Estado, lo discutimos después. Lo de las aguas, lo de los refugiados, lo discutimos después.

TR. En su opinión, la lucha de los palestinos sí está ligada estrechamente a la de los demás países árabes.

Kronfly. Sí, y también al precio del petróleo. Que el nacionalismo se ha ido fortaleciendo, es un hecho innegable. Algo viene ocurriendo en tal sentido desde la Guerra del Golfo en 1991. Es bien sabido que fue la monarquía de Arabia Saudita la que financió en buena parte la agresión norteamericana contra Irak y la que prestó su territorio como base militar. Como respuesta a tal felonía, hubo manifestaciones en las principales capitales de todos los países árabes. Cientos de miles de personas protestaron contra Estados Unidos. Por las calles de El Cairo desfiló un millón de personas. Semejante respuesta, hizo que el rey saudita le pidiera a Bush padre que le ayudara para poder mostrarle a la inmensa nación árabe algunos resultados de paz entre palestinos e israelíes. Bush, entonces, revivió el proceso de paz con los palestinos, el que continuó Clinton.

TR. En los últimos meses la situación tiene algunas similitudes con la que está describiendo, no sólo los pueblos de la zona, sino inclusive los aliados de Estados Unidos: jeques, reyes y potentados, han empezado a exigirle que le dé salida a la cuestión palestino-israelí. Esto, además, compromete el objetivo gringo de que estas naciones le sirvan de peones de brega en el derrocamiento de Saddam Hussein.

Kronfly. Hay dos aspectos ahí. Lo primero, sigue en marcha el proceso nacionalista, que ya cumple ciento cincuenta años, con dos hechos relativamente recientes: Irak e Irán independizan el petróleo rescatándolo de las manos estadounidenses y británicas. Son en conjunto siete millones de barriles diarios que escapan a la égida directa de Wall Street. A lo anterior se añade que, por primera vez, el nacionalismo empieza a invadir al principal productor, Arabia Saudita. La respuesta de Estados Unidos a este ascenso del nacionalismo árabe es ordenarle al ejército israelí que apriete a sus vecinos.

Lo segundo, como consecuencia del nacionalismo, es la inquietud que comienza a aflorar entre los reyes y jeques de Arabia Saudita y de los Emiratos y en el gobierno de Egipto.

En la situación actual, por la agresividad de Estados Unidos e Israel después del 11 de septiembre, puede que no esté muy a la mano la concreción del Estado palestino. Pero yo les diría, tomando un viejo adagio: no hay imperio que dure cien años ni pueblo que lo resista. En Arabia Saudita, Egipto, Argel, las cosas están cambiando. Y cuando cambie la correlación de fuerzas en los países árabes más ricos, tanto en lo político como en lo militar, la situación para los palestinos también tendrá que cambiar.

Aquí enfrenta Bush una gran dificultad, porque si no le da una salida presentable al conflicto palestino-israelí, es dudoso que pueda unificar a los países árabes en el propósito que se ha fijado Washington de derrocar a Sadam Huseín, parte del «Eje del Mal», junto con Irán y Corea del Norte.

Sea como fuere, cualquier intromisión norteamericana en los asuntos internos de Palestina seguirá siendo nefasta para esa nación y para todo el mundo árabe. Como ya se demostró con la Guerra del Golfo, el intervencionismo de Estados Unidos no hará sino avivar los levantamientos en todo el Medio Oriente.

TR. Para mayor comprensión, detállenos cómo está distribuida en la actualidad la población palestina.

Kronfly. En 1918, poco tiempo después de la Declaración Balfour y cuando los ingleses se apoderan de Palestina tras la caída del imperio otomano, había 660 mil palestinos, 60 mil de ellos de religión judía. Los ingleses los censaron como judíos, pero no le dijeron al mundo que eran palestinos nativos de religión judía, que convivían pacíficamente con los demás palestinos de religión musulmana y cristiana.

Partido en 1947 el territorio de la antigua Palestina –una Palestina de seis mil años de existencia, por donde han pasado todos los imperios pero todos han salido—, las Naciones Unidas les reservaron a los palestinos la parte interior, desértica. En ese momento, la proporción de habitantes era de 1.100.000 palestinos, todos nativos y campesinos, y 500 mil judíos, provenientes de Europa y desplazados por el sistema nazifascista. Eran principalmente alemanes y polacos de religión judía, un cuerpo extraño trasplantado a la región del Medio Oriente pero recibido por los árabes con su tradicional hospitalidad.

El Estado de Israel es, por ende, una creación artificial. Las Naciones Unidas lo aprueban en el mismo momento en que Estados Unidos necesita una punta de lanza en el Medio Oriente. Aprovechando que Gran Bretaña ha quedado en la ruina después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se queda con las acciones que poseían los ingleses en las grandes compañías petroleras que operaban en el Golfo Pérsico. El nuevo imperio, dueño ya del petróleo, precisa con urgencia de un satélite que le sirva de gendarme. Utiliza entonces para tal fin a esos pobres judíos trasladados desde Europa, que en sus países de origen hacían parte del proletariado. Todo, para que el imperio de Estados Unidos pueda ser dueño de los veinte millones de barriles diarios que produce el Golfo Pérsico. Este es el problema de fondo.

TR. ¿Hay palestinos que sean ciudadanos de Israel? Los cuatro millones de refugiados palestinos ¿qué nacionalidad tienen?

Kronfly. De los seis millones de habitantes del Estado de Israel, dos millones son palestinos, nativos todos del Medio Oriente, vistos como ciudadanos de segunda clase e influidos en buena parte por el Hamás. Durante esta segunda intifada cuando por primera vez ciudadanos israelíes se levantaban contra su propio gobierno, los que lo hacen son precisamente integrantes de estos dos millones de personas.

Lo segundo es difícil de contestar. En estricta lógica jurídica, el palestino nacido en un campo de refugiados de las afueras de Beirut es libanés. El niño que nace en un campo de refugiados de Siria, es sirio. El que nace en un campo de refugiados en las afueras de Ammán, donde hay millón y medio de palestinos habitando en tugurios, es jordano. Sin embargo, hay tal conciencia de patria, que ellos se consideran a sí mismos palestinos, primero que todo.

TR. ¿En qué condiciones económicas viven los refugiados palestinos.

Kronfly. En la absoluta miseria. Las Naciones Unidas les tiene asignadas unas cuotas de harina de trigo, que en la actualidad es el único alimento del que disponen. Los campos son tugurios de latas y cartones, sin acueducto, sin alcantarillado, en medio de un hedor insoportable, y sin los más mínimos elementos de salubridad. Los viejos, las mujeres y los niños viven muertos de hambre, en condiciones infrahumanas. Jóvenes no hay, porque casi todos están por fuera. El territorio de Gaza, con un millón de palestinos, carece de agua, luz y alcantarillado. Yo presencié su situación. Es lo más lamentable que he visto en mi vida.

TR. ¿Cómo es la actual composición de las fuerzas políticas dentro del movimiento palestino por la independencia nacional?

Kronfly. Dentro de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, cuyo máximo organismo es el Consejo Nacional Palestino, hay siete tendencias, que representan partidos políticos, grupos de exiliados, gremios de profesionales, maestros y grupos religiosos, musulmanes y cristianos. Entre los partidos, el más fuerte es Fath –aquí decimos Al Fatah—, que quiere decir «La Antorcha» o «El que va adelante iluminando», es de centro-izquierda. Hay dos partidos marxistas, el Frente Popular y el Frente Democrático. Y por fuera de la OLP están el Hamás y la Yihad Islámica.

TR. ¿A qué se debe el liderato de Yasser Arafat?

Kronfly. Primero, porque es un gran negociador y cuenta con una gran autoridad moral, por haber sido durante veinte años un combatiente en los campos de batalla. Y segundo, porque es el jefe del movimiento mayoritario.

TR. Se han levantado voces a denunciar que lo que en última instancia pretende Ariel Sharon es la limpieza étnica, expulsar a todos los palestinos de Israel e incluso de Cisjordania, para crear un Gran Israel, o Heretz Israel, el sueño del sionismo.

Kronfly. Los ataques genocidas a Jenín, Ramala, Nablusa y Belén, incluida la basílica cristiana y los conventos que la circundan –varios de los cuales fueron destruidos—, perseguían sacar a los palestinos de sus hogares. Y en efecto, muchos salieron.

Israel negoció con las dos Iglesias, la católica y la ortodoxa, el levantamiento del sitio a la basílica, donde murieron de hambre varios palestinos, cristianos todos. Hubo quince muertos. Los primeros niños que salieron lo hicieron con dos cadáveres. Los testigos narran que estaban viviendo al lado de la podredumbre.

TR. ¿Cómo visualiza el futuro del conflicto?

Kronfly. Ya incluso se empiezan a ver reacciones dentro de la misma opinión pública israelí. Las encuestas dentro del Estado de Israel desfavorecen hoy a Ariel Sharon. Hay contradicciones entre Sharon y Peres, y entre Sharon y Netaniahu. Además, hay sectores influyentes que tratan de moverle la butaca a Sharon, entre ellos tres partidos que le han pedido expresamente que se retire de los territorios ocupados.

Lo único que se ve es que los palestinos persistan en su resistencia armada contra la ocupación israelí. Incluso la suerte misma de las negociaciones depende de que continúe esa resistencia.

Homenaje a Francisco Mosquera en el 8o. aniversario de su muerte: «HAY HOMBRES-FARO QUE VEN EN LAS TINIEBLAS EL CAMINO CORRECTO»

Palabras del periodista Reinaldo Spitaletta en el acto celebrado en Medellín, el 1o. de agosto, en homenaje a nuestro desaparecido fundador y guía ideológico.

Reinaldo Spitaletta

Tal vez lo que voy a decir esta noche ustedes lo sepan mejor que yo, pero me resisto a guardármelo, aunque sé que con ello no estaré descubriendo nada. Quizá esté reafirmando algunos aspectos que a mí me parecen fundamentales en la existencia humana, o , mejor, en la trayectoria vital de un hombre que jamás se cansó de luchar por la conquista de un mundo nuevo, por mostrar que en la larga marcha de las transformaciones revolucionarias se requieren una inalterable paciencia, disciplina, inteligencia, rigor en el análisis y sobre todo, estar dotado de espíritu dialéctico, ese que permite saber que un minuto antes es prematuro, pero un minuto después será demasiado tarde.

Hablar de seres iluminados podría ser parte de una charada o jugarreta metafísica. Pero no. Me parece que sí hay hombres-luz, hombres-faro, hombres que distinguen entre las tinieblas cuál es el camino correcto. Dotados de un discernimiento superior, que aumenta cuando se vinculan a los procesos sociales, cuando están hombro a hombro con la gente, metidos en el barro que después convertirán en pura vida, esos hombres, digo, pueden enfrentar molinos de viento o ejércitos de carneros para convalidar que su capacidad de lucha trasciende cualquier límite y que todo es posible si se es dueño de valor, esa cualidad que, como este gran timonel colombiano lo expresara, es «hálito vital de toda empresa desbrozadora del progreso del hombre».

Había un hombre que supo, con Filón de Alejandría, que las palabras crean las cosas. Y otorgó al verbo un poder revolucionario, es decir, que la palabra fuera capaz de incendiar praderas, de prender las primeras chispas de las transformaciones sociales, de los revolcones en el espíritu, que tuviera un renovado poder organizador. Había un hombre que decía que había que leer con diccionario y escribir sin él, y amaba a Balzac y a Shakespeare, y escribía con profundo conocimiento de la lengua, y con sabiduría de la historia, la economía, las artes, pero, sobre todo, de la ciencia del marxismo. Y ese hombre, claro, se llamaba Francisco Mosquera.

Varios recibimos de él inolvidables lecciones en Tribuna Roja. No sé si las aprendimos del todo, pero, de cualquier manera, nos mostraron la faceta de un hombre que tenía hondas preocupaciones por la palabra bien escrita, por realizar un periodismo al servicio de las masas populares, opuesto al amarillismo, de un lado, y a la propalación de los valores burgueses de la gran prensa, del otro. Él, como en el poema de Bertolt Brecht, nos decía que había que estudiar, porque estábamos llamados a divulgar las epopeyas cotidianas de los obreros y los campesinos. Entre sus constantes reflexiones siempre estuvo la de que Tribuna Roja debía tener un Manual de Estilo, que él fue elaborando y sintetizando.

Nos hablaba de que debíamos dejar que los hechos hablaran por sí mismos, de las relaciones entre descripción y narración. Y cuestionaba la verborrea. «La retórica, el palabreo desasido de la realidad, el desfile de términos abstractos, es el mayor enemigo de la redacción periodística», anotaba a fines de los setentas, en medio de las ardientes discusiones sobre una palabra apropiada, un titular, la entrada de una noticia, la construcción de una frase.

Nos recomendaba leer a periodistas experimentados como Gabo, como Hemingway, como John Reed. «Esos son maestros de la utilización del matiz, de la sugerencia, de no verlo todo en blanco y negro». Y se oponía a las frases de cajón, a los clichés. Siempre había que buscar una manera novedosa e impactante para redactar Tribuna Roja. Mosquera amaba una frase de Martí, cuya esencia también la tiene el escritor ruso Antón Chéjov: «El arte de escribir es reducir». O sea, podar, capar, una, dos, diez veces, hasta dejar en el papel lo absolutamente necesario. Y en eso él era un maniático. Corregía y corregía. Bueno, aun así sus editoriales quedaban extensos, pero, a mi juicio, con las palabras y las idea absolutamente esenciales.

En aquellos tiempos, los artículos del periódico había que enfocarlos desde el punto de vista de la lucha contra el revisionismo y el liberalismo. «En todo artículo revolucionario es fundamental determinar de antemano los blancos de ataque: redactar es como disparar un fusil provisto de mira telescópica, y no una escopeta de regadera», advertía.

Dentro de toda la inmensa variedad de asuntos que se discutían en Tribuna Roja, estaba el del tratamiento de la represión. No había que mostrar al pueblo humillado y vencido, como lo hace la prensa sensacionalista, ni con trazos lúgubres que apabullan al lector. Por el contrario, había que equilibrar la represión con la resistencia popular. Por eso, nos recomendaba estudiar a fondo el hermoso libro de Julius Fucik, Reportaje al pie del patíbulo, dentro del cual, entre otros valores narrativos, el escritor checo contrastaba las torturas con la resistencia a la represión, mostraba escenas de solidaridad y se preocupaba por que los personajes no fueran rebajados ni envilecidos. Es un libro pleno de pequeños heroísmos, de escenas diarias de la lucha de los comunistas en la clandestinidad. Fucik muestra en él las debilidades del enemigo. En ese libro, como decía Mosquera, «hay siempre, de parte de los revolucionarios, una actitud firme y serena frente a la muerte, nunca una actitud lloriqueante».

Y algo con ese espíritu era lo que había que escribir en Tribuna Roja: mostrar el heroísmo del pueblo, su resistencia frente a los atropellos, desnudar el contenido de las relaciones de clase y destruir el mito de la «armonía social». Había que mostrar los antagonismos y su solución por vías revolucionarias.

Quise evocar unas cuántas situaciones de Mosquera y Tribuna Roja, porque, a mi parecer, muestran el rigor de un dirigente, sus preocupaciones por el más mínimo detalle en la edición, la corrección, la diagramación, todo tenía que diferenciar a un periódico revolucionario del resto de publicaciones. Por su calidad, por los contenidos, por su modo de redacción, y todo ligado a la información de las luchas populares. En eso, como en otras facetas de su obra revolucionaria, era minucioso y exigente.

Había un hombre estudioso, amador de los clásicos no sólo del marxismo sino de la literatura y el arte, que estaba convencido del poder de las palabras. Y leía y releía, porque ésa también es una actividad revolucionaria, una labor transformadora del individuo y de la sociedad. En eso también era coherente con su pensamiento y sensibilidad. Ese Mosquera periodista sigue iluminando el curso de la historia colombiana, las luchas de obreros y campesinos, y abriendo nuevas trincheras para el combate contra el neoliberalismo y la recolonización estadounidense.

2

No soy quien para hablar del pensamiento político de Francisco Mosquera. Pero no puedo dejar de enunciar algunos aspectos suyos, dentro de la inmensa cantera de leyes y postulados que el máximo dirigente de la revolución colombiana sintetizó, descubrió y elaboró, y que siguen siendo guía para la transformación de esta sociedad inicua, para dar sepultura algún día a un establecimiento lleno de inequidades e iniquidades.

Desde los tiempos de la lucha contra el infantilismo de izquierda y por crear un auténtico partido proletario, Mosquera dilucidó la táctica y la estrategia y señaló con acierto que el «marxismo no dejará de ser una planta disecada, muerta, a menos que hunda sus raíces en la problemática de la lucha de la clase obrera y crezca y se enriquezca contribuyendo con eficacia a solucionarla. Además no existe otro medio para estudiarlo y entenderlo». Propinó madera ideológica a charlatanes y embaucadores, ahondó en el estudio del marxismo-leninismo pensamiento Mao Tsetung y le proporcionó a su Partido una herramienta fundamental de análisis y transformación de la sociedad. Creo que ya eso, que no es poco, bastaría para elevarlo al pódium de los grandes pensadores revolucionarios que en el mundo han sido. Sus estudios sobre la producción y el agro colombianos, la caracterización de la sociedad colombiana, el identificar las causas del atraso del país, sus apreciaciones críticas sobre el Frente Nacional y, después, sobre los gobiernos que lo prosiguieron, convirtieron a Mosquera en un dirigente esclarecido que desarrolló el marxismo.

Tal vez en la segunda mitad del siglo XX no hubiera en América Latina un dirigente político que avizorara con tanta claridad la desviación revisionista de la camarilla que usurpó el poder en el URSS, como el ascenso y posterior caída del socialimperialismo. Hoy la historia le da la razón, pero en aquellos años, muchos lo calificaron a él y su Partido como «traidores». La vigencia histórica del pensamiento de Mosquera aumenta con el paso de los años.

El marxismo es absolutamente creador y dinámico. Es una guía para la acción. Y de ello sí que dejó Mosquera lecciones imperecederas. Lo cito otra vez: «La revolución colombiana tiene indudablemente harto que aprender del marxismo, siendo el craso desconocimiento de éste su mayor deficiencia y su peor infortunio».

Había un hombre que decía que nada del actual sistema nos sirve, para señalar que había que construir una nueva sociedad sobre las cenizas de la vieja. Había un hombre que se oponía a todo fundamentalismo, porque tenía la capacidad de pensar por sí mismo y de enseñar a pensar a los demás; había un hombre, un dirigente, un pensador, un proletario, que desentrañó la nueva táctica del imperialismo, la globalización y la apertura económica, y ofreció lúcidos elementos teóricos para enfrentarla, que nos sirven como faro. Ese hombre era un creador. Un hombre-lámpara cuyo pensamiento continúa iluminando los ásperos senderos, llenos de riscos y de abismos, de la revolución en Colombia.

Quiero volver al libro de Fucik, que él amaba tanto, para decir que su nombre no estará jamás ligado a la tristeza. A Francisco Mosquera siempre habrá que recordarlo con felicidad, como se recuerda a aquellos que han destinado su existencia a las empresas desbrozadoras del progreso de la humanidad.

EL MOIR REPUDIA EL ATENTADO CONTRA OSCAR GUTIÉRREZ

Cuando en las horas de la mañana del 7 de noviembre se dirigía por la carretera que de Chinchiná conduce a Manizales a iniciar sus labores políticas como dirigente del MOIR en Caldas y diputado de la Asamblea en ese departamento, Oscar Gutiérrez Reyes fue víctima de un atentado criminal sin que los sicarios que lo perpetraron, a pesar de las heridas a bala que le causaron, pudieran lograr su propósito de asesinarlo.

Oscar Gutiérrez ha consagrado su vida a la defensa de los intereses y el progreso de la población de Chinchiná y de todo Caldas, especialmente de su sector rural desde sus cargos de dirección en Unidad Cafetera Nacional. Esa enjundiosa labor la ha desempeñado también como integrante del Concejo de Chinchiná y ahora como diputado de la Asamblea, luego de que, en reconocimiento, numerosas gentes lo eligieran como su auténtico vocero en dichas corporaciones.

Que en medio de la borrasca de violencia que soportan los colombianos, siniestras fuerzas quieran eliminar a tan calificado miembro del MOIR, es un hecho no solo repudiable por toda persona de bien sino que pone en entredicho la vigencia de suficientes garantías que por mandato constitucional debe proporcionar el gobierno que preside Álvaro Uribe para que los militantes de nuestra organización, tanto los que ocupan cargos en las corporaciones públicas, empezando por nuestro senador, Jorge Enrique Robledo, como los centenares entregados a actividades en diversos estamentos sociales a lo largo del territorio nacional, puedan ejercer sus derechos democráticos y políticos libres de todo riesgo para sus vidas .

El MOIR, que durante su trayectoria ha mantenido una indeclinable posición de resistencia ante las políticas que viene imponiendo Estados Unidos en connivencia con los distintos gobiernos, políticas que han conducido a la actual crisis que atraviesa nuestra nación, nunca ha cohonestado ni recurrido a acciones o expedientes que lesionen la integridad de ningún colombiano, pues su conducta guarda plena armonía con los fines democráticos y patrióticos que motivan su lucha.

En consecuencia, y con el impecable título que nos otorga el contenido de nuestra línea política y los métodos que utilizamos para aplicarla, denunciamos y condenamos de manera categórica este alevoso atentado contra el compañero Oscar Gutiérrez, convencidos de que la columna vertebral de nuestra nación, los más de cuarenta millones de compatriotas inmersos en la forja laboral y productiva, finalmente prevalecerá en salvaguardar la existencia de todos aquellos que estén al servicio de sus más altos intereses.

Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR)

Comité Ejecutivo Central

Héctor Valencia, secretario general

Bogotá, 8 de noviembre de 2002

LOS NEOLIBERALES SE DESNUDAN

Por Jorge Enrique Robledo Castillo, senador del MOIR

No fueron pocas las veces en que se nos tildó de «exagerados» cuando denunciamos que uno de los propósitos de la globalización neoliberal era eliminar una porción enorme del sector agropecuario colombiano, con el fin de importar principalmente de Estados Unidos la dieta básica de la nación, y que, cuando mucho, nos dejarían la especialización en los productos tropicales de exportación que fueran capaces de competir con los de países de condiciones agrológicas similares a las de Colombia. Esas críticas en parte se explicaban porque los neoliberales ocultaban sus propósitos y porque incluso luego de la lectura del Plan Colombia, el documento oficial en que esa política se planteó de manera más explícita, algunos podían quedar con dudas al respecto.

Pero en artículo publicado en el diario El Tiempo el 18 de octubre pasado, que todo colombiano debiera leer, el señor Rudolf Hommes, quien luce cada vez más descompuesto en su defensa de lo indefendible, le tiró en la cara a la nación lo que él denomina «Modelo agropecuario alternativo», que no significa otra cosa que proponer el desaparecimiento de más de dos millones de hectáreas de cultivos de arroz, papa, caña de azúcar, fríjol, maíz, sorgo y soya, entre otros, y renunciar por completo a producir 6.5 millones de litros de leche diarios, 560 mil toneladas de carne de cerdo, 47 millones de docenas de huevos y 92 millones de libras de carne de pollo al año, todo lo cual se reemplazaría, dice, con «otras cosechas que no se dan en los países ricos de clima templado», tales como palma africana, espárragos, palmitos, ñame, hortalizas, frutas, caucho, plátano, yuca y caña de azúcar para producir alcohol, más productos de zoocriaderos y carne bovina.

Quien fuera ministro de Hacienda del gobierno de César Gaviria, y hoy el principal asesor económico de Álvaro Uribe Vélez, arguye que hay que «aprovechar los subsidios que otorgan (a su agro) los países ricos para alimentar mejor a la población local, incrementando por la vía de las importaciones» la capacidad de compra de los colombianos. Agrega que no tiene sentido producir trigo porque es mejor adquirir el que venden los gringos subsidiado y «que lo mismo es cierto en el caso de la mayoría de los cereales y los granos». Sentencia que «lo que no producimos a un precio razonable lo deberíamos dejar importar». Y concluye que «el mayor beneficio del comercio proviene de las importaciones, y no de las exportaciones, como nos han acostumbrado a pensar equivocadamente los mercantilistas criollos». Habrá que agradecerle que, por fin, decidiera despojarse hasta de la hoja de parra que lo cubría.

De tener éxito esta posición del Fondo Monetario Internacional y del gobierno de Estados Unidos que amplifica Rudolf Hommes, el ex funcionario del Banco Mundial, Colombia no solo perdería sectores claves para el empleo, los salarios y la acumulación de riqueza, acrecentando en proporciones insoportables la miseria rural y urbana, sino que, al perder la seguridad alimentaria, es decir, su capacidad para producir en el país la dieta básica de la nación, quedaría sometida al chantaje que le quisieran imponer quienes le vendieran la comida. Mas si este argumento de fondo no basta para poner en la picota una propuesta tan contraria al interés nacional, también puede demostrarse que el disparate de Hommes no resiste análisis ni en su propia lógica.

Es hasta ridículo soñar siquiera con que dos millones de hectáreas de agricultura y toda la producción pecuaria que quieren eliminar pueden reemplazarse con cultivos de ñame, palmitos y espárragos o con el establecimiento de zoocriaderos, porque esos productos carecen de mercados lo suficientemente grandes y sufren por competidores feroces. ¿Y no sabrá Hommes que el aceite de soya importado tiene contra la pared la palma africana, que nadie tiene como vender un plátano más en el mercado mundial, que en carne de bovinos también podemos ser golpeados por lo foráneo, que tampoco somos competitivos en producción de alcohol a partir de caña de azúcar y que sus teorías hasta le abren camino a inundarnos de café extranjero?

Además, y aun si fueran viables en el largo plazo los nuevos productos, ¿cuánto valdría montar esos negocios? ¿Quién pondría los recursos? ¿Los campesinos y empresarios arruinados por las importaciones que propone el Estado? ¿Y si calcularía cuánto costarían las nuevas compras en el exterior y sus efectos en las balanzas comercial y de pagos del país?

¿Hasta cuándo tendremos que soportar teorías que los hechos condenan en Colombia como tontas porque no han acertado en la defensa de los intereses nacionales o como astutas porque sí han acertado en la defensa de los intereses extranjeros?

Jorge Enrique Robledo en el Senado: “REFERENDO Y REFORMA POLÍTICA, DEMAGÓGICOS Y ANTIDEMOCRÁTICOS”

Los tiempos de crisis, y Colombia está en la peor de su historia, son propicios para defender principios, pero también para presentar como grandes propuestas unas cuantas baratijas ideológicas como el referendo y la reforma política.

¿Apunta el referendo a resolver los problemas nacionales? Entre 27 y 33 millones de colombianos están en la pobreza, el desempleo pasa de 20%, hay tres millones de niños sin escuela, la crisis de la salud no tiene antecedentes, un déficit fiscal nunca visto, la deuda pública externa e interna es de proporciones incalculables. Causas conocidas: apertura, neoliberalismo, privatización, órdenes del FMI, sumisión extrema de los gobiernos de César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, a las políticas que han destruido la base productiva del país.

Para colmo, ha llegado a la dirección del Estado un gobierno neoliberal como el que más. Basta leer sus propuestas en la campaña electoral, o conocer los puntos de vista de los ministros, o ver funcionarios de Gaviria y de Pastrana repitiendo en este gobierno: Juan Luis Londoño, responsable de la salud en la administración Gaviria, un sistema que genera hechos tan dramáticos como el de la señora de Cartagena tirada a morir en la puerta de un hospital por no tener para pagar los costos de la medicina privada; el embajador en Washington, Luis Alberto Moreno, coautor o coejecutor o cómplice, no sé cómo llamarlo, de la redacción del Plan Colombia, que ordena, por ejemplo, privatizar las catorce electrificadoras regionales y dispone que Colombia importe, principalmente de Estados Unidos, toda la comida de la nación; Marta Lucía Ramírez, ministra de Comercio Exterior, comprometida con el ingreso de Colombia al ALCA, un acuerdo que arrasará lo que aún queda de la producción nacional. Y resucitaron a Hommes, de ingratísima recordación, hoy todopoderosa eminencia gris de este gobierno, que sin responderle a nadie, y a la sombra, mueve los hilos del poder.

Pero en lugar de acometer la solución de los problemas, el gobierno de Uribe se aprovecha de la confusión de la gente para introducir reformas de signo antidemocrático. Nadie debe confundirse. El referendo y la reforma política no son democráticos. Hacen parte de la reforma neoliberal, de la recolonización del país por Estados Unidos y de su adecuación al ALCA. En los términos más vergonzosos, a Colombia se la está sometiendo a la condición de colonia de Estados Unidos. Volvimos al Virreinato.

Contra el Congreso

La propaganda sobre el referendo y la reforma política está montada sobre el desprestigio del Congreso, al que se busca responsabilizar de todos los males que padece la nación. Pero quien afirme que el Congreso es el principal causante del desastre nacional, no sabe de qué está hablando. Sin que por esto quiera yo exculpar al Congreso de los errores que haya cometido. En ese sentido, hay que señalar que se ha equivocado en materia gravísima en los últimos doce años, aprobando las leyes 50, 100, 142, 143, 99, 617, 715, el acto legislativo 02, que son, en general, columna vertebral de las reformas neoliberales. Todas se las presentó el Poder Ejecutivo al Congreso, y lo presionó de múltiples maneras para que les diera aprobación.

Desde las reformas de 1936 y 1968, pero más aún con la Constitución de 1991, al Congreso le han recortado de manera sistemática las funciones que la democracia les concede supuestamente a las instituciones representativas. Actualmente hay más de 25 temas sobre los cuales carece de iniciativa. La ley del Plan de Desarrollo, tan decisiva, puede ser determinada por decreto de la Presidencia caso de que el Congreso no la apruebe. La gente cree que un parlamentario puede pasar proyectos para subir el precio del café o aumentar el presupuesto de la universidad pública. Todos esos temas le están vedados. No solo nos está vedada toda iniciativa, sino que en la reforma política se señala que el Congreso debe pedirles permiso a los ministros para introducir cualquier modificación en ese tipo. La responsabilidad principal de los desastres que afligen a Colombia le compete al Poder Ejecutivo, por su sumisión a los designios del FMI y de Estados Unidos

Sobre la corrupción tampoco se puede exonerar ni a este ni a ningún Congreso anterior. Quiero iniciar el análisis del tema con dos afirmaciones categóricas: primero, la empresa privada es tan corrupta como el Estado; es una mentira decir que privatizar las empresas es sustraerlas de las garras de la corrupción. Segundo, en el mar de la corrupción nacional, que incluye al Poder Legislativo y al capital privado, la responsabilidad fundamental reposa en el Poder Ejecutivo, en la Presidencia de la República, en los alcaldes y gobernadores. Este Poder se llama así porque le corresponde ejecutar, entre otros, el gasto público, vale decir, firmar los cheques. Sin la firma del Ejecutivo no es posible la corrupción.

La corrupción más lesiva y protuberante es la que el Ejecutivo les permite a las trasnacionales y al capital financiero, que tienen de rodillas al país y sometido a condiciones de ignominia. Me permito leerles una frase de George Soros, famoso especulador internacional que en una semana le tumbó al Banco de Inglaterra dos mil millones de dólares. Soros explica cómo opera ese capital financiero al que el doctor Londoño Hoyos muestra como el único que puede sacarnos de la flecha y el guayuco. Afirma Soros: «Los mercados financieros no son inmorales, son amorales. No es que tengan moral mala, es que no tienen moral…En los negocios, la moralidad puede llegar a ser un estorbo. En un entorno sumamente competitivo, es probable que las personas hipotecadas por la preocupación por los demás obtengan peores resultados que las que están libres de todo escrúpulo moral. De este modo, los valores sociales experimentan lo que podría calificarse de proceso de selección natural adversa: los pocos escrupulosos aparecen en la cumbre».

Debate sobre la democracia

Este también es un debate sobre la democracia. Que no reside únicamente en elegir al presidente de la República. Jefes de Estado, llámense reyes, emperadores, tiranos, han existido siempre. Lo nuevo en la civilización es el surgimiento de los Congresos y la democracia representativa. Mientras que en el Ejecutivo está solo representada la pequeña minoría que logra la dirección del Estado, en los Congresos podrían estar representados todos los sectores, incluidas fuerzas débiles. Cualquier propuesta del Ejecutivo que apunte a avasallar al Legislativo es una intentona autoritaria que debemos rechazar en forma resuelta. Porque, además, el Ejecutivo dispone a su arbitrio del apoyo y el presupuesto de las Fuerzas Armadas.

La democracia presupone que las mayorías determinen el rumbo, pero también que las minorías disfruten de la libertad de expresarse. Y uno de los canales es el Congreso. Sin Congreso libérrimo, no hay democracia. Su función no es solo hacer las leyes, es también controlar las andanzas del Ejecutivo e impedir que los países terminen convertidos en el reino del autoritarismo.

Llevamos doce años en una campaña fríamente calculada no contra unos congresistas corruptos sino contra la propia institución de la democracia representativa. Si un congresista le discute al Ejecutivo alguna determinación, le cae encima la aplanadora y es caricaturizado por los medios como una de las ratas que habitan este edificio. ¿No es de la esencia misma de la democracia que un congresista tenga el derecho y el deber de entrar en controversia con las determinaciones del Poder Ejecutivo? Es una campaña por cierto muy consecuente con la concentración del poder económico en los grandes monopolios y en las trasnacionales, a las que les parece, por razones obvias, que aquí se discute demasiado. La democracia no es eficaz para el neoliberalismo.

Se equivocan quienes afirman que el referendo es la máxima expresión de la democracia porque apela al constituyente primario. Quienes así lo adornan coinciden en el planteamiento con dictadores como Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet y Fujimori. Con plebiscito se proscribieron en Colombia los partidos distintos al liberal y el conservador; una monstruosidad antidemocrática que se presentó como el non plus ultra de la democracia.

La reforma política

La compleja reforma política que viene caminando tampoco es el fruto de la genialidad de ningún cerebro criollo. Es una propuesta hecha por las universidades de Yorktown y de Harvard, norteamericanas las dos. Es ¡el gringo ahí! Insisto: el día que un neoliberal criollo tenga una idea propia le da un derrame cerebral.

Reforma y referendo son antidemocráticos, regresivos y demagógicos: se montan sobre la base de perseguir la politiquería y la corrupción, y nos les hacen ni cosquillas. Están a todas luces diseñados para recortar aún más la democracia. Van a golpear la circunscripción nacional, probablemente el instrumento que ha permitido que al Congreso lleguen sectores como el MOIR. En la circunscripción regional, alcaldes y gobernadores y quienes tienen el presupuesto imponen a su antojo la votación. La idea del umbral es aberrante; yo salí elegido por 47 mil votos, pero con la fórmula del gobierno, hubiera necesitado varios centenares de miles de votos.

El referendo no es claro. Once páginas de preguntas sibilinas, donde quien esté en contra es un pillo que debe ser lanzado a las tinieblas exteriores. Y está diseñado para que el elector no lea las preguntas ni sepa por qué está votando. Oigamos dos: Para hacer más eficaz la lucha contra la corrupción política, ¿aprueba el artículo xx? Para eliminar los llamados carruseles pensionales y otras prácticas indebidas, ¿aprueba el artículo xx? Esta redacción me recuerda la película de un judío preso en la Alemania nazi. En el interrogatorio, en lo que llaman los generales de ley, en lugar de los nombres del papá y de la mamá un general nazi le preguntó al judío: «Diga usted el nombre de la prostituta que lo parió y del mantenido que la preñó». Una redacción maniquea satura el texto del referendo. Y permite votar sí a todo el documento, pero para votar no debe hacerse el peregrinaje artículo por artículo.

Sobre la revocatoria del Congreso, pretensión ilegal, no contemplada en el ordenamiento jurídico, Uribe plantea un método detestable: no propone de frente que va a cerrar las cámaras, sino que da al presidente el instrumento para revocarlo si no se somete al Ejecutivo. Así, el jefe del Estado podría convertirse en el primer extorsionista de Colombia.

¿Cuáles son las leyes que le van a presentar al nuevo Congreso? Cómo será lo que se viene que este Congreso, que ha sido sumiso a todas las reformas del neoliberalismo, ya no les sirve. ¡Cómo será lo que tienen entre manos que necesitan un Congreso más de bolsillo, más sometido, más controlado por el capital trasnacional y por el capital financiero!

JORGE ENRIQUE ROBLEDO CASTILLO EN EL SENADO

La actividad de Robledo en el Senado ha sido intensa. Además de los resonantes debates sobre el referendo (Véase página 3), la Conmoción Interior, la situación agropecuaria, la política petrolera, el Banco de la República, la ley de presupuesto nacional, el turbio manejo del contrato Ferrovías-Fenoco y otros, el senador del MOIR dejó, en compañía de buen número de congresistas, las siguientes constancias sobre algunos de estos problemas:

En carta a El Tiempo, enviada a sus directores Enrique y Rafael Santos, cuestiona la actitud de ese periódico sobre graves hechos contra el interés nacional.

«El pasado martes, 1 de octubre, en la sesión plenaria del Senado de la República y con transmisión por Señal Colombia, los senadores Álvaro Araújo, Mauricio Pimiento, Leonor Serrano y Bernardo J. Guerra realizaron un documentado debate sobre las graves irregularidades que ha tenido el desarrollo del contrato de concesión suscrito entre Ferrovías y la transnacional Fenoco, para la rehabilitación de un largo tramo del ferrocarril entre Bogotá y Santa Marta. También denunciaron las enormes pérdidas que le podría significar a Colombia el litigio que se desarrolla en un tribunal en París entre Fenoco y la Drummond, en torno a la operación del ferrocarril por el que salen buena parte de las exportaciones de carbón del país. Dependiendo del fin que termine por tener este desastre, en el que además están desapareciendo —por robo y con la alcahuetería del contratista— centenares de kilómetros de rieles, las pérdidas para la nación superarían los US500 millones, una de las mayores de que se tenga noticia en este tipo de contratos.

«En respuesta a las acusaciones de los senadores, el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, con detallada exposición de más de una hora, confirmó uno a uno los desmanes cometidos por Fenoco en contra del interés nacional y puso en evidencia el riesgo inminente de que esa firma tire el contrato firmado, con lo que el asalto se consumaría. Además, el ministro les reclamó a estas transnacionales por la agresión que nos significa a los colombianos que el pleito entre Fenoco y la Drumond se desarrolle en un tribunal en el extranjero.

«Ante estos hechos, ¿por qué, señores directores, ese periódico decidió no gastarle ni una línea a esta lesión enorme al patrimonio de los colombianos, la cual, además, entraba de manera notable el progreso de Colombia porque interrumpe, por largos años o para siempre, la conexión férrea entre el centro del país y el Océano Atlántico? Y a propósito, ¿cómo explican que El Tiempo, con tanta frecuencia, guarde silencio o diga muy poco sobre muchos de los debates que se hacen en el Congreso de la República o solo informe sobre lo que en ellos dicen los casi omnipresentes miembros del poder Ejecutivo en los medios de comunicación?»


Ley de presupuesto. Los abajo firmantes dejamos constancia de nuestro voto en contra de la Ley de Presupuesto del 2003, porque en esa ley se expresa la voluntad del gobierno de Álvaro Uribe Vélez de continuar con las políticas neoliberales impuestas por el FMI y que han llevado a Colombia a la peor crisis de su existencia, según lo ilustran los siguientes hechos: las cuentas de la Ley de Presupuesto parten de considerar como positivas para la nación, y como que serán aprobadas por el Congreso y por los colombianos, la reforma tributaria propuesta por el gobierno y la congelación del gasto público incorporada por las mayorías de las comisiones primeras de senado y cámara en el proyecto de referendo. Y esas dos propuestas significan el empobrecimiento de centenares de miles de familias por la vía de la reducción de sus ingresos por sueldos y salarios, con la consecuente disminución de la demanda que tanto requieren la industria y el agro del país, en tanto el aumento de los impuestos y especialmente del IVA empobrecen también a los colombianos y lesionan con especial énfasis a los sectores más pobres de Colombia.

El presupuesto que se acaba de aprobar tiene como principal criterio de elaboración mantener la «confianza de los mercados», el eufemismo con el que ocultan las imposiciones del capital financiero internacional, lo que conduce a sacrificar la inversión, el gasto social, el empleo y los salarios del sector público, en aras de atender el cumplido pago de las deudas externa e interna del Estado, cada vez más convertidas en impagables. El calibre de la exacción al que estamos siendo sometidos los colombianos a través del pago de la deuda pública lo explica la propia ponencia elaborada por las comisiones tercera y cuarta del senado, la cual señala: «Mientras que en 1995 el servicio de la deuda representaba el 19% del presupuesto nacional, en 2002 alcanzará el 38.9% y el 40.9% en 2003. Por el contrario –agregan– la inversión ha pasado del 20% en el primer año, a 9.1% y 8.4% en cada uno de los siguientes, respectivamente».

También es evidente que el gobierno ha tenido que recurrir a una interpretación notoriamente amañada de lo que significa «gasto social», para poder argüir que está cumpliendo con el Art. 350 de la Constitución Política, el cual ordena que el porcentaje de ese gasto dentro del presupuesto debe incrementarse año por año.

El recorte de $244 mil millones al presupuesto del Sena debe rechazarse no solo porque deteriora las condiciones de funcionamiento de una institución vital en la educación de los colombianos y para la producción nacional, sino porque viola su autonomía para definir su presupuesto y establece el criterio de que el gobierno puede desviar los recursos parafiscales y, además, utilizarlos para atender los afanes del endeudamiento oficial.

Jorge E. Robledo Castillo; Carlos Gaviria D.; Luis Carlos Avellaneda; Gerardo Antonio Jumí; Jaime Dussán C.; Bernardo Hoyos M.; Francisco Rojas B.; Edgar Artunduaga S.; Bernardo A. Guerra; Alexander López (representante).