VIL ASESINATO DE RODRIGO ROJAS, DIRIGENTE DE LA USO

Rodrigo Rojas Acosta, miembro del comité local del MOIR en Barrancabermeja y secretario de la subdirectiva de la USO, cayó asesinado el 25 de octubre, a las 9 y 30 de la noche, frente a la puerta de su casa, situada en el barrio Luis Eduardo Rolón de esta ciudad. Los dos bandidos que lo estaban acechando le dispararon a quemarropa. El compañero Rojas se perfilaba, como el más destacado de nuestros cuadros jóvenes en el frente petrolero.

El camarada Rojas había nacido en Medellín hace 28 años. Siendo estudiante de bachillerato en el Instituto Nacional de Educación Media, INEM, se vinculó a la Juventud Patriótica, la organización juvenil del MOIR. Por la misma época hizo parte del Club La Comuna del barrio Manrique, donde sobresalió por su entusiasmo y capacidad de liderazgo.

Tras un paso fugaz por la Universidad de Antioquia, viajó a Barrancabermeja y entró allí a laborar en Ecopetrol. Elegido hace apenas dos años al, cargo sindical, logró ganarse el corazón de los trabajadores por el desinterés y la alegría con que impulsaba las tareas revolucionarias. Horas antes de morir había inscrito su nombre para las nuevas elecciones de la organización, en las que figuraba como una de las cabezas de lista.

Consecuente con los ideales que pregonaba, nuestro compañero fue ejemplar en su militancia, preocupado en todo instante por cumplir el deber que le imponía su condición de dirigente. El mejor homenaje que los moiristas podemos rendir a su memoria es el de proseguir sin desfallecimientos en la lucha por liberar a la nación colombiana y por sacar avantes los intereses fundamentales de la clase obrera.

LA ENCERRONA DE BEIRUT

Luego de ser fundada en 1964, la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, tuvo que esperar diez años antes de que los mismos árabes la reconocieran. En 1969, Yasser Arafat fue elegido presidente como jefe del grupo más numeroso, Al Fatah, que significa victoria.

A raíz de la invasión israelita al Líbano en junio de 1982, sus fuerzas se replegaron a diferentes destinos: Túnez, Yemen del sur, Argelia, Jordania, Irak, Grecia, Chipre y la lejana Sudán. De Jordania ya habían sido expulsados en 1971, luego de una cruenta guerra civil. Antes, desde 1948, habían comenzado a deambular por él mundo, incluida la familia de Arafat. Era la diáspora del pueblo palestino.
En la agresión al Líbano, el jefe palestino queda aprisionado en la parte occidental de Beirut, cuartel general de la OLP y sitio de los mayores campos de refugiados. Los israelitas atacan con 1.600 tanques, centenares de obuses, aviones de combate y fuerza naval. Arafat llega con un ejército a Beirut, pero sale sin él. Al final, las pérdidas de su armamento son enormes: 516 cañones, 144 blindados, 4.000 toneladas de municiones, 359 equipos de telecomunicación militar y decenas de depósitos de armas.

Semanas de arduas negociaciones transcurren en medio del humo de la contienda. Los contactos se pierden con los ataques israelitas. A cada proclama de paz de la OLP, del gobierno libanés e incluso a las propuestas de Estados Unidos, Israel responde con un bombardeo. El ejército de Jerusalén sitia la zona, corta la electricidad, impide la entrada de alimentos, medicinas, combustibles. Una repulsa mundial se levanta contra la carnicería. Por primera vez en tiempos de guerra se muestra el agrietamiento interno en el mando israelita: renuncian altos jerarcas militares porque no se hacen cargo del asalto de Beirut occidental. En Tel Aviv se lleva a cabo la más grande manifestación contra la guerra, con la concurrencia de 80 mil personas el 25 de julio de 1983.
Frente a la invasión, Estados Unidos adoptan un tono neutral mientras que Francia, Italia y la misma Inglaterra coadyuvan a la salida de las tropas de Arafat; sólo la Unión Soviética y Siria se oponen a la retirada. Esta última mantenía en Líbano una fuerza de ocupación desde 1976 y, aunque abogaba por el desalojo de los judíos, se abstenía de ejecutar el suyo.

Arafat, antiguo presidente de la Unión de Estudiantes Palestinos, quien renunciara públicamente al terrorismo, denuncia entonces a la Unión Soviética y, en una clara maniobra para dividirla, la prosoviética Siria da refugio al segundo hombre de la OLP. La ruptura con la URSS no se hizo esperar. El régimen de Moscú precisaba de cipayos. Pero era Arafat quien levantaba la bandera de la dignidad y la independencia nacionales, como su más preciada conquista.

Jaime Salem: “CREO QUE EN MENOS DE CINCO AÑOS PUEDE HABER UN ESTADO PALESTINO”

Nacido en Ramala, Palestina, hace 53 años, Jaime Salem hace parte del Consejo Nacional Palestino, órgano legislativo de la OLP compuesto por 435 miembros, que se reúnen una vez al año. A Colombia llegó en 1958 y desde entonces se encuentra vinculado a la actividad comercial.

Jaime Salem resultó elegido “congresista en el exilio”, como él mismo se llama, con el voto mayoritario de los palestinos residentes en nuestro país.

“Colombia es también mi pueblo -agrega-. Me nacionalicé en esta tierra y mis tres hijos y mi esposa son colombianos”.

Tribuna Roja. ¿Señor. Salem, que significado le atribuyen ustedes al acuerdo suscrito entre la OLP y el Estado de Israel?

Jaime Salem. Bueno, nosotros lo apoyamos con la esperanza de que sea una ventana hacia la paz; pero para que dentro de cinco años complete y respete Israel lo que firmó, el acatamiento a las Resoluciones 242 y 338 del consejo de seguridad de las Naciones Unidas, es decir el retiro total de los territorios ocupados en la guerra de 1967
TR ¿Piensa usted, que el acuerdo configura el inicio, la preparación, para hacer tránsito a la creación de un Estado palestino?

Jaime Salem. Sí. Yo creo que en menos de cinco años puede haber un Estado palestino. ¿Por qué? El, Estado se compone de un territorio y un pueblo. Y ambas condiciones están dadas. Hay el territorio, que va a devolver Israel, y existe el pueblo palestino, reconocido por ciento once países en el mundo.

TR. Además del cumplimiento de los acuerdos, ¿qué otras dificultades enfrenta el pueblo palestino en el camino hacia la construcción del Estado?

Jaime Salem. El obstáculo más difícil para llegar a un convenio es Jerusalén, porque a Jerusalén la reclaman tres pueblos: el musulmán, el católico y el judaísmo. Para los palestinos, en particular, la autodeterminación y el Estado sin la Jerusalén oriental no tienen gracia, ¿me entiende? Jerusalén es para nosotros la columna vertebral de ese Estado. Palestina carece de petróleo y sobrevive del turismo que llega a Jerusalén. Pero la ciudad siempre ha estado dividida. Por lo tanto, la cuestión queda resuelta si Israel cumple con la resolución 242 -aprobada inclusive por Estados Unidos-, la cual reconoce que Jerusalén oriental es un territorio ocupado, como Jericó, como Nabras, como Ramala, como cualquier otra ciudad.

TR ¿Los acuerdos recientes con Israel han generado alguna división en la OLP, o ésta conserva su unidad?
Jaime Salem. Yo no hablaría de división. En la OLP gobierna un sector mayoritario que es Al Fatah. Y hay también partidos minoritarios que están en la oposición, como ocurre en cualquier democracia del mundo. Nosotros respetamos esto. Es la misma situación que vive Israel. El Likud representa 43% de la votación y está en contra del acuerdo, tanto que hasta llegó a amenazar de muerte a Rabín y a Simón Peres. Pero quiero sacarlo a usted de la duda, y lo mismo a sus lectores. Nunca va a suceder que un palestino lance su arma contra otro palestino. ¿Por qué? Porque hemos sufrido mucho como para empezar ahora a matarnos los unos a los otros. Y en cuanto a Israel, nosotros vamos por la paz, siempre y cuando se cumplan las resoluciones de las Naciones Unidas.

TR. El pueblo palestino enfrenta dificultades, ya que vive en la pobreza y el atraco. ¿Cómo han concebido ustedes la construcción material del nuevo Estado?

Jaime Salem. Agradezco mucho esa pregunta, porque es muy errada. Para sus cuentas, y esto se puede confirmar con las cifras de la Unesco, somos el tercer país en educación superior en el mundo, después de los Estados U y la Unión Soviética, en proporción con el número de habitantes, claro. Desde el punto de vista económico, los problemas no son tan graves. Lo que pasa es que nosotros vamos a cobrar el daño que se nos ha hecho. Si aceptamos la ayuda del mundo, no es porque sea un regalo ni una limosna. Quiero que me lo entiendan así. Es simplemente un reconocimiento del perjuicio que han hecho Oriente y Occidente, Europa Occidental y Europa Oriental, contra el pueblo palestino, al crear el Estado de Israel y al repartir a Palestina, un territorio que no tenían por qué fraccionarlo.

Modestia aparte, algunos países del Medio Oriente ricos en petróleo no viven como viven los palestinos. Si usted ha visto las imágenes que se presentan en televisión sobre Gaza y Jericó, tiene que recordar cómo esos pueblos llevan 26 años sufriendo una ocupación. Imagínese usted: cuando un niño le tira una piedra a un camión militar encierran la población durante ocho días. Pero, mire: la tierra en Jericó, a raíz de los últimos acontecimientos, subió 300% y no hay en estos momentos un lote que usted pueda comprar. Eso demuestra que lo que necesitábamos era confianza, decir,”esto es nuestro, vamos para adelante”.

Abrigo la esperanza de que en diez años Palestina habrá avanzado mucho, porque somos gente trabajadora.

TR. El señor embajador de Israel en Colombia hablaba de la posibilidad, hacia el futuro, de crear un mercado común en el Medio Oriente. ¿Qué piensa usted de esa propuesta?

Jaime Salem. Esa idea no salió del embajador de Israel. Si él la dijo la está copiando. Fue una idea de Europa, del Mercado Común Europeo, más exactamente de Francia, y apoyada por Estados Unidos. ¿Por qué? Con el fin de que Israel salga a negociar con los países árabes, en lugar de estar pidiendo dinero todos los días a Estados Unidos para sostenerse. Ahora le dicen: “Señor, viva con sus vecinos, comercie con ellos, haga su mercado con ellos y no siga pidiéndonos dinero. Ya le dimos, su oro y su Estado, ya le hicimos la paz con sus vecinos, ya usted es mayor de edad. Esta es la verdad sobre esa propuesta.

TR. ¿En qué estado se encuentran las relaciones de la OLP con sus vecinos, por ejemplo, con Jordania, con Siria y, en general con el mundo árabe?

Jaime Salem. Somos uno de los 22 países que conforman la Liga Arabe, la que nos reconoce como Estado. Usted sabe muy bien que pueden subsistir dificultades por la guerra del Golfo Pérsico. Pero yo admito con toda honestidad que, si se volviera a presentar la misma situación, Arafat tendría que apoyar de nuevo al pueblo de Irak. ¿Por qué? Porque todo gobernante debe tener en mente el pensamiento de su pueblo y no el pensamiento de él como dirigente. Los palestinos siempre hemos estado junto a Irak. No se le olvide que en 1948 combatieron a nuestro lado contra Israel. En tierra palestina hay tres cementerios que albergan los cuerpos de los soldados iraquíes muertos en esa guerra. Nosotros no podemos ir a favor de los aliados y en contra de un pueblo árabe y musulmán.

Las relaciones son normales, con problemas, desde luego. Algo similar sucede entre los países de América Latina. Podemos tener problemas con el gobernante, pero no a nivel del pueblo. Tenga en cuenta que los árabes son muy unidos.

TR. ¿Ustedes han recibido solidaridad del resto de los pueblos del mundo?

Jaime Salem. Sí, claro que sí. Incluso el gobierno de Colombia acaba de reconocernos. Hemos tenido embajadas y oficinas de información en casi toda América Latina, ante gobiernos de izquierda o de derecha. Ahora todo el mundo está reconociendo que Arafat no era terrorista. Que el Arafat que tendió la mano en la Casa Blanca a Rabín es el campeón de la paz y no de la humillación. Nosotros somos un pueblo que quiere vivir en paz y que anhela tener una entidad como cualquier otra nación. Tener una cédula, un pasaporte y poder decir, “yo soy de tal parte”. Yo creo que las cosas van a marchar bien, si Dios quiere.

TR. La prensa habla de una solicitud de ayuda económica que va a tramitar Arafat especialmente ante Washington, para la reconstrucción del Estado palestino. ¿Qué opina?

Jaime Salem. Es lo mismo que le acabo de decir. Después de 26 años de destrucción a cargo de los militares israelíes, el mundo tiene que ayudarnos, sobre todo los países que crearon el problema. No sólo Estados Unidos, sino también Europa Occidental y Rusia. Usted sabe que el primer país que reconoció al Estado de Israel fue la Unión Soviética. Todos ellos están en la obligación de ayudar a levantar esos territorios, que cuando gocen de independencia, va a ver usted el progreso que lograrán. Parece que hay muy buen ambiente en torno a los trámites de dicha colaboración.

Entrevista con Mario de J. Valderrama: “BUSCAMOS UN SINDICALISMO NUEVO, BELIGERANTE, ESTUDIOSO”

Tribuna Roja. ¿Cuáles son los orígenes de la antigua CTDC?

Mario de J. Valderrama: Voy a referirme a lo que la CTDC significó en su momento, hasta convertirse en una alternativa, y explicaré por qué se crea la confederación, que contribuyó al proceso unitario de la actual CGTD.

Belisario Betancur impulsa, en palabras de López Michelsen, una corriente política que desbordó los votos del partido conservador. El fugaz éxito hace soñar a Belisario, antiguo asesor de la UTC, con una organización suprapartidista, el llamado Movimiento Nacional; y se mete en la cabeza la idea de fortalecerlo partiendo de la estructura del movimiento obrero. Parece como si inconscientemente hubiera querido borrar el recuerdo amargo de la masacre de Santa Bárbara, en 1963.

Pero Belisario se encuentra con una realidad distinta, porque los dirigentes de la UTC y la CTC, en su mayoría, siguen a los partidos; tradicionales.

La UTC venía mostrando su incapacidad de liderazgo, por anquilosamiento y burocratismo. Además, porque las clases dominantes solían brindarle una jugosa cuota de poder. Bajo López, por ejemplo, el alcalde de Bogotá, Gaitán Mahecha; le entregó a la UTC casi todas las alcaldías menores. En ese entonces se habían dispuesto las condiciones económicas que envician a la dirigencia. A través de la famosa carta de intención, firmada entre el Banco Interamericano de Desarrollo y la OEA, conjuntamente con el gobierno, le giraron a las centrales 500 mil dólares, semilla del Banco de los Trabajadores, cuyos directivos salieron de las filas de UTC y CTC.

Luego Turbay les dijo a las centrales: ensayen traer taxis. Con semejante oferta logró debelar el paro de 1979. Se importaron mil taxis de Corea y ya la lucha en UTC y CTC no fue por fortalecer el movimiento sino por controlar las millonarias ganancias.

Llega Belisario y resuelve nombrar como ministro de Trabajo a Jorge Carrillo, con la mira puesta en el movimiento suprapartidista de que hablaba al principio. Apoyándose en sectores de la CTC y contando con la supuesta influencia de su ministro, pretendió atraer lo que quedaba de la UTC y constituir una nueva central que le ayudara a allanar el camino hacia la reelección. El escamoteo del dinero del caso de los taxis le sirvió a Carrillo de pretexto para armar un escándalo y fundar después la CUT bajo su presidencia. Detrás de todo estaba la CSTC, porque veía llegado el momento de quedar al frente de una central única, como lo planteaba el proyecto oficial. Entendíamos hacia dónde iba el proyecto de Betancur y Carrillo.

Consideramos que era nuestro deber salvar el sindicalismo democrático. Inicialmente, en Antioquia, con 18 sindicatos se conforma una coordinadora, buscando evitar el hundimiento de la UTC. Por fortuna, surge un fenómeno que hoy debemos reconocer. Aparecen los dirigentes del Comité Nacional Sindical de Solidaridad, CNSS, y con ellos se nos ocurre crear la Unión Sindical Democrática, USD, en octubre de 1987. El CNSS pone a la Acción Sindical Antioqueña, ASA, al servicio del propósito unitario. Participan también algunos sindicatos salidos de la Utrán.

En ese momento tan difícil yo tenía la calidad de vicepresidente de la UTC. Cuando nos hallábamos abocados a convocar el congreso de liquidación, me enteré de que se efectuaban en Bogotá reuniones entre algunos representantes de nuestra central, de la CTC, el CNSS, Utraval y otras. Me invitaron y empecé contándoles cuanto sucedió en Antioquia. Ahí teníamos un buen modelo a seguir.

En tales reuniones se resolvió crear la CTDC. Cabe resaltar la diferencia. Mientras la CUT surge de unos acuerdos en palacio, la CTDC es fruto de numerosas asambleas, realizadas a lo largo del país, por miles y miles de trabajadores. La CTDC nace primero en la provincia. Cuando los delegados llegan a Bogotá a fundarla, saben a qué vienen, porque sus asambleas han discutido y aprobado los estatutos y la plataforma.

TR. ¿Quiénes fueron, entre otros, los promotores de la unidad?

Mario de J. En esta historia tan tonificante vale la pena recordar a algunas personas que cumplieron un destacado papel. Debe mencionarse el nombre de Víctor Acosta, uno de los inspiradores de la contienda. En una reunión dijo: “Si a la CUT la formaron en palacio para liquidar a la UTC, echemos mano de lo que queda de ésta para establecer un polo diferente a la CUT y salvar el sindicalismo democrático”. Señalamos igualmente a Agustín González, del CNSS; a veteranos de la UTC como Alfonso Vargas, José Torres, Santander Solano, Hernando Baquero y el sacerdote Jaime Martínez; a exponentes de la CTC como Rafael Torres, y a activistas independientes como Marco A. Córdoba, Antonio Torres y José León Ramírez. Y al mismo Manuel Felipe Hurtado, un convencido de la unidad. Si Manuel Felipe no hubiese muerto, estoy seguro de que la CTC también se habría fusionado a la CTDC. De hecho, hicimos cuanto correspondía. A su sucesor, Apecides Alvis, se le ofreció la presidencia de la nueva central.

TR. ¿Qué escollos hubieron de vencer?

Mario de J. Tropezamos naturalmente con mil dificultades. La USD en Antioquia funcionaba en una pequeña oficina de cuatro por cuatro, del sindicato de Telecom. Estos compañeros nos aportaban el dinero para poder desarrollar las actividades. Así se comenzó a cristalizar la federación, hasta que terminamos en la sede de ASA. Hay un hecho curioso: la UTC nació en Antioquia, con la Utrán. Y la CTDC también arranca en Antioquia, con la USD.

No habíamos cumplido un año desde el surgimiento de la USD cuando se materializa el proceso nacional. Los hechos eran contundentes. Había tal urgencia de aglutinar a las fuerzas democráticas, que por todas partes brotaban gentes deseosas de contribuir. Al momento de fundarse, sin sede, sin ayuda estatal, sin prebendas de la patronal, la CTDC logra reunir a tantas fuerzas, que sólo es superada en número por la CUT. Nos vimos obligados a abrir oficinas provisionales en la sede de Fetramecol, cedidas por Marco A. Córdoba.

Hay un hecho que no tenemos por qué ocultar. Contamos con el respaldo de las organizaciones sindicales de la AFL-CIO y hasta con la simpatía de los asesores laborales norteamericanos. Este fenómeno ocurre en el marco de la pelea contra el socialimperialismo soviético; y desaparece apenas se desmorona la URSS.
Antecedentes de la unidad

TR. ¿Qué hizo la CTDC en sus cuatro años de vida?

Mario de J. Desde el mismo congreso de fundación invita a las demás fuerzas a hacer parte de la unidad. Varias organizaciones de la CUT responden al llamado. Lo que preocupa a su comité ejecutivo es que nosotros, con una incipiente infraestructura, empezamos a crecer poco a poco, incluso a costa de ellos. Asimismo nos dedicamos a formar nuevas organizaciones. En los primeros doce meses de vida abrimos más frentes que la CUT en tres años. Lo cual demuestra que sí teníamos el indeclinable propósito de unir a los trabajadores colombianos alrededor de una propuesta democrática. Que no era una aventura.

El país sindical empieza a beneficiarse de nuestros cursos y seminarios. No para enseñar a hacer asambleítas o a redactar estatutos, sino para discutir la problemática nacional. Buscamos un sindicalismo nuevo, beligerante, estudioso.

De otra parte, hemos insistido en una táctica de lucha adecuada y acorde con el curso de los acontecimientos. Así, unas veces hemos propuesto ceses generales de actividades a favor de la soberanía y de la producción, que por lo regular la CUT ha rechazado; y otras, tuvimos que desenmascarar las engañosas intenciones de vertientes a las cuales no les ha importado el fortalecimiento de la clase obrera.´

Siempre reivindicamos principios inalienables sobre el programa, la estructura del movimiento sindical, su política, su acción. A pesar del llamado pluralismo ideológico, no cejamos de defender los tales fundamentos. Cuando fuimos al paro del 14 de noviembre de 1990, la central más grande nos traicionó. La víspera, por la noche; se dedicaron a amar a sus organizaciones y a decirles: “No se metan en eso”. En efecto, los sindicatos sancionados por el gobierno fueron los nuestros, los mismos que mantuvieron la decisión de ir al paro contra la apertura económica y la reforma laboral.

Fuimos los primeros en Colombia y de golpe los primeros en América Latina en lanzar una respuesta firme y orientadora contra la apertura económica.

TR. ¿Sobre qué bases se cimentó la unidad con la CGT, que dio origen a la CGTD?

Mario de J. El 15 de noviembre de 1990, Apecides Alvis, Julio Roberto Gómez y yo, en representación de las tres centrales que habían participado en el paro, nos reunimos para hacer la evaluación. Invitamos a la CUT, pero no quiso ir. Sabían que ellos eran los grandes responsables de que el movimiento no hubiera tenido el éxito esperado. La CTDC les propone a la CTC y a la CGT avanzar aún más en la unidad. Ambas aceptan y allí mismo comienza la marcha. No habíamos andado mucho trecho cuando Apecides Alvis se retira. La CGT, en cambio, creía firmemente en la unidad. Julio Roberto Gómez, un líder serio, responsable, empeñó su palabra al afirmar que no se retiraría de la mesa de negociaciones, mientras no cristalizara el acuerdo.

No olvidábamos la extraordinaria experiencia vivida en la CTDC. Y entonces decidimos trasladar el proceso a quien le competía, es decir, a las bases. A lo largo y ancho del país se reunieron decenas de asambleas. En ese extraordinario Primero; de Mayo de 1992, se reúnen por aparte los congresos de la CTDC y la CGT y aprueban unánimemente crear la CGTD.
La gente piensa, que la unidad fue fácil, regalada. Hubo miembros de las dos centrales que no alcanzaron a llegar porque su visión no les daba para tanto. En el congreso de constitución de la CTDC, el 7 de agosto de 1988, aprobamos afiliamos a la ORIT y a la CIOSL. Pero, por intrigas de la CUT y en especial del sector liderado por Jorge Carrillo, beneficiario de los aportes de esas organizaciones, comenzaron a sacarnos disculpas para no aceptar nuestra petición. Más adelante, aquellas centrales internacionales se declararon acérrimas enemigas de la conformación de la CTDC. El único organismo que a la sazón aceptaba mantener relaciones con la CTDC era el Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre, dependiente la AFL-CIO, la federación de Estados Unidos. Pero dichos contactos con el Instituto se rompieron a raíz del hundimiento soviético y de la arremetida de Washington.

Ya estaba en marcha el acomodamiento de las normas laborales en el mundo. Y en esto sí que hay un pecado en materia grave. Quienes en ese momento adhirieron a la CIOSL y a la ORIT -el caso del frente unitario dentro de la CUT- terminaron pretendiendo frenar la protesta contra el gobierno de Gaviria.

Los primeros que vamos en 1989 a la OIT, en Ginebra, a dejar clara constancia de lo que, ocurre, somos nosotros. Nuestras palabras caen en el vacío, pues ya se empezaba a echar atrás lo obtenido por los trabajadores en convenios internacionales. Se trata de una ofensiva mundial, el Nuevo Orden Económico planteado por Reagan y Thatcher, con arreglo al cual en nuestros países se debe abrir campo a la inversión extranjera, mediante la disminución sustancial de los salarios y prestaciones sociales.

TR. ¿Cuál ha sido la posición de la CGTD frente a las medidas antiobreras del gobierno de Gaviria?

Mario de J. En los últimos cinco años la CGTD ha mantenido una postura coherente en defensa de la soberanía nacional y los derechos de los trabajadores, y en rechazo a las políticas de los gobiernos. Ahora sí entendemos por qué razón era tan mal visto ayer el surgimiento de la CTDC y hoy la creación de la CGTD. Si observamos los documentos desde 1988, ha sido una constante nuestra posición, expresada públicamente a través de numerosas acciones en contra de Gaviria. Cuando éstas no han surtido efecto no obedece a que la CGTD las haya hecho abortar o fracasar, sino a la actitud indolente, matrera y marrullera de otros sectores sindicales.

La soberanía nacional está siendo pisoteada por los gobiernos neoliberales, que reafirman a América Latina como el patio trasero de Estados Unidos. Lo demuestra en Colombia la suerte de Telecom.

Nunca en los últimos diez años el movimiento sindical se había movilizado como en 1993 en solidaridad con los trabajadores de Telecom que luchan con denuedo por la soberanía del país.

Es lo que el gobierno ha castigado y por eso vemos a 16 compañeros perseguidos por la justicia. Allí no existe ningún delito. Se trata de una acción política contra la clase obrera, para penalizar la osadía de haber enfrentado con beligerancia al régimen.
Tenemos el orgullo de presentar a los colombianos una hoja de vida combativa frente al neoliberalismo y al Nuevo Orden Económico Internacional. Nuestros movimientos, por regla general, se han visto rodeados de una gran opinión pública, que asimila cómo se le miente, para adocenarla y hacer que acepte sin chistar los dictámenes del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Hemos respaldado las luchas de Fecode, la Caja Agraria, el SENA, la USO, porque no nos guía el criterio estrecho de que el movimiento se halle circunscrito a nuestra sigla. Estamos dispuestos a acompañar solidariamente a todo aquel que esté decidido a enfrentar a los heliotropos del gavirismo.

Cuatro principios de la CGTD

TR. ¿Hasta dónde van sus controversias con la CUT?

Mario de J. Me decía un amigó en una carta que nosotros estábamos muy alejados de los compañeros de la CUT. Le respondí que muy tarde lo había descubierto. No sólo estamos alejados; nos oponemos diametralmente a sus métodos políticos y sindicales.
Nadie puede acusar al presidente de la CGTD de atentar contra la unidad de los trabajadores. Por el contrario, siempre he tratado de emplear un lenguaje fraternal, para no inferir heridas y despejar posibilidades. Pero sí debo señalar aquí con toda claridad que los intereses de la CUT no son los mismos de los trabajadores. Allí se mueven diversas motivaciones políticas, personales y progubernamentales; y una central manejada con esos criterios no puede exhibir cohesión, coherencia, ni mucho menos representar a cabalidad a los trabajadores. Las organizaciones inscritas en la CUT reciben permanentemente nuestro llamado a que revalúen su posición.

La CGTD tiene cuatro principios básicos y fundamentales. La defensa de la soberanía nacional irrenunciable. La defensa de la producción. Si estamos contra la apertura económica es porque defendemos la producción nacional En tercer lugar, la defensa de la causa de los trabajadores; y, finalmente, el rechazo a todo método que no se encuadre dentro de los lineamientos de la auténtica democracia sindical para dirimir las controversias políticas o gremiales. Los cuatro puntos explican nuestras divergencias con la CUT.

El mundo está empezando a poner en salmuera la política de la apertura económica. Europa reversa cada vez más hacia el proteccionismo. Sin embargo, en Colombia vamos en contravía.

Alguien me comentaba que abogar por la producción nacional, como lo pregona la CGTD, equivale a hacer la apología de una patronal que no ha sido inteligente en preservar la estructura básica de nuestras factorías, ni se ha modernizado. ¿Por qué resguardamos la producción nacional? Si no hay fábricas, ¿a qué trabajadores vamos a representar? Obviamente lo que están buscando los gobiernos es abaratar la mano de obra, destruir la industria y promover el saqueo externo, para barrer el sindicalismo.

Los ecos de la devastación han llegado hasta la OIT. Persiste una pugna entre los neoliberales y los socialdemócratas, para llamarlos de alguna manera. Por otro lado, la grave crisis que está viviendo la Internacional Socialista es fruto también de dicha situación. Más de la mitad de sus integrantes son neoliberales. Gobiernos como el de Felipe González o Mitterrand, o el belga, embarcaron a sus países en la mencionada tendencia. No resulta extraño que a la CIOSL, influida por la Internacional, la veamos comprometida con la apertura. Debido a eso se han agudizado las contradicciones con nosotros.

En el X Congreso de la CLAT quedó claro que nos oponemos al Nuevo Orden impuesto por el Banco Mundial y el FMI; que rechazamos la apertura económica, y que estamos comprometidos en la lucha frontal en pro de la soberanía, la producción nacional, el pueblo y la clase obrera. Tales puntos nos separan diametralmente de la ORTT y de la CIOSL.

La retardataria reforma del ISS

TR: ¿Qué opinión le merece la reforma a la seguridad social que se adelanta en el Congreso?

Mario de J. Hemos rechazado el proyecto no por ser bueno lo que tenemos, sino porque implica un retroceso. Hay que desvencijar las normas laborales para que sean menos beneficiosas para el trabajador. Y la reforma a la seguridad social hace parte de todo esto.

¿Cuánto dinero vamos a trasladar por tal concepto los trabajadores al sector financiero privado? Cuatro billones de pesos. Y de ellos cerca de la mitad corresponde al gobierno, que se encuentra endeudado con el ISS y las cajas de previsión. Y no son calumnias de la oposición sino cifras de la Contraloría. El año pasado el sector financiero obtuvo 300 mil millones de pesos de utilidades. Y en 1993, sólo en el primer semestre, ya han llegado casi a esa cantidad. Pobrecitos los usureros. Como están tan quebrados, hay que pasarles rápido la platita del Seguro Social.

Hay muchos motivos para oponernos al proyecto de ley 155. La reforma significa en realidad que terminaremos los trabajadores entregando nuestros denarios a quienes nadan en la abundancia. La clase obrera va a acabar siendo solidaria con los de arriba.

En el movimiento sindical todo el mundo quiere estar de párroco, en su sindicato, manejando un grupito, un plieguito de peticiones y le importa un bledo lo que pase más allá. Pero los problemas obreros afectan a América Latina. En Brasil apreciamos los dos extremos. De qué manera tan protuberante se nota la absoluta miseria y, al otro lado, el carnaval de lo superfluo. El contraste, mayor que el nuestro, es indignante, hiere. Va uno a Argentina o México y encuentra lo mismo. Los jefes deben salir de la miopía, deponer sus pequeños intereses, y pasar a los nacionales y a los continentales. Se trata de la unión fraternal entre los pueblos de América Latina. La intención de Estados Unidos consiste en mantener separadas a nuestras naciones, cuyos problemas son comunes, como nunca antes. No luce gratuito que Menem gobierne la Argentina, ni don Carlos Andrés Pérez lo haya hecho en Venezuela, ni Collor de Melo, ni Fujimori, ni Gaviria aquí, ni Salinas de Gortari en México. Es el mismo modelo, el mismo lenguaje, la misma academia.

La CLAT y la CMT

TR ¿En Sao Paulo estuvo sobre el tapete de las discusiones la unidad continental de que usted nos habla?

Mario de J. En el X Congreso de la CLAT se puso de manifiesto el deseo de unificar las batallas. Vale la pena recoger una anécdota muy bonita. Trajeron el mensaje de los presos de Telecom en un casete y el Congreso lo escuchó de pies, aplaudiéndolo por más de cinco minutos. El pronunciamiento impacto al Congreso, que lo tuvo en cuenta como bandera de resistencia.

No había nadie que, al encontrarse con un delegado colombiano, no preguntara por Telecom. Ayer recibimos un fax del compañero Mena, de Panamá, en que manifestaba su alegría porque se hubiera aprobado el día continental de solidaridad con los compañeros de Telecom, para el 14 de octubre. Y estoy convencido de que el próximo Congreso de la CMT acogerá este tipo de apoyos a los frentes que combaten.

Otro detalle significativo estriba en la elección de Julio Roberto Gómez al comité ejecutivo de la CLAT. La segunda votación unipersonal, con 183 votos sobre 226.

El Congreso de la CMT pensaba realizarse en Lomé, capital de la República de Togo, sobre el golfo de Guinea, en África Ecuatorial. No obstante el día en que se instala, ese país va a estar en paro nacional en respaldo al movimiento que lideran Nelson Mandela y el Consejo Nacional Africano. Por eso se ha trasladado a la isla Mauricio, también en Africa.

TR ¿Cómo aprecia usted las perspectivas de acción política de los trabajadores colombianos?

Mario de J. Voy a empezar con una autocrítica. En el pasado comité ejecutivo creamos un movimiento que se llama Colombia Soberana. Y no hemos recogido mil firmas.

Desde luego, nunca me he opuesto a que se creen agrupaciones políticas de esta índole. El problema reside en que no hemos podido desentrañar ni resolver la dicotomía dentro del movimiento obrero. Somos capaces de ordenar un paro y la gente nos responde. Pero a la hora de la gestión pública, los trabajadores se rehúsan a hacerlo, o por una total apatía o por el compromiso bipartidista. Hemos fallado en el lenguaje cuando nos trasladamos al campo de la controversia entre las ideologías y los programas. Entonces desaparece la consistencia, la verticalidad, la originalidad, al presentar el proyecto.

Me preocupa que en toda una motivación popular. En ello ha de desempeñar un importante papel nuestra confederación. Pero la CGTD no puede decir: hoy somos partido político y aquí están las listas para senado y cámara.

De cualquier manera, el porvenir de los trabajadores colombianos se ve cada vez mejor, y mucho más en medio de la crisis. La clase obrera representa el único destacamento organizado y que le queda al país. Las demás fuerzas están llamadas a seguirlo.

ARRANCÓ EN FIRME LA CAMPAÑA ELECTORAL

orge Santos y Marcelo Torres

La campaña electoral del MOIR y el Bloque Democrático Regional de Barrancabermeja, que lanzaron como candidatos al senado a los compañeros Jorge Santos y Marcelo Torres, arrancó en firme el 30 de octubre con el nutrido acto organizado en Bogotá por la Comisión Obrera de nuestro Partido.

Los asistentes guardaron un minuto de silencio en homenaje a la memoria del camarada Rodrigo Rojas, dirigente petrolero asesinado en Barrancabermeja el 25 de octubre.

A renglón seguido se leyó el mensaje enviado por Eberto López, presidente del sindicato de Telecom, en el que exhorta a brindar caluroso apoyo a las candidaturas de la resistencia civil: “Desde el lugar que hoy me corresponde -señaló Eberto López- no sólo respaldo, sino que convoco a la militancia para que todos, como en nuestros mejores tiempos, y con la tenacidad que nos es característica, acometamos, este nuevo reto, con la seguridad de que al lograrlo, estaremos allanando el camino de lo que es nuestro objetivo fundamental: resguardar la soberanía económica de nuestra patria y poder brindar el bienestar que nuestro pueblo espera y se merece”.
En la mesa directiva estuvieron, además de nuestros candidatos, los compañeros Carlos Naranjo, Yezid García, Enrique Daza y Oscar Parra, del Comité Ejecutivo Central del MOIR; los dirigentes sindicales Jesús Bernal, presidente de Sintracreditario, Aldo Cadena, presidente de Sindess, Esperanza Alarcón, presidente del sindicato de Protabaco, Alfredo Rubiano, presidente de Sinucom; Francisco Sánchez, de ACEB, Humberto Hernández, de Sittelecom, Javier Sánchez, de Sindistritales, Carlos Barragán, directivo de Sintracreditario, seccional Boyacá, y Miguel Pardo, secretario general de la JUPA.
“Qué mejor candidato que el jefe de las huestes moiristas entre los trabajadores petroleros, el compañero Jorge Santos. Y qué mejor que el compañero Marcelo Torres, de incuestionable valor y persistencia revolucionaria”, expresó en su intervención Jesús Bernal, presidente del sindicato de la Caja Agraria.

Marcelo Torres señaló: “En medio de este tropel de candidaturas que representan el continuismo, hemos izado como una bandera en una cumbre la candidatura de la resistencia civil.

“Ante el asedio al que se ha visto sometida la industria; ante la ruina de la producción agrícola, ante la ofensiva del gobierno contra los salarios y los derechos de los trabajadores, las fuerzas democráticas nos, hallamos resueltas a enfrentar esta infame cruzada de avasallamiento. Y el llamado a la lucha lo hacemos con la candidatura revolucionaria del compañero Jorge Santos Núñez, salida de las filas del proletariado petrolero. Tenemos el deber de alcanzar una posición de lucha en el senado para contribuir a que se desencadene el amotinamiento general. (…) Si la corriente más avanzada de la clase obrera ha librado batallas de tanta envergadura como las de Telecom, la Caja Agraria, Ecopetrol y el magisterio, ha de ser capaz de rodear y de sacar victoriosa esta candidatura. ¡Que nuestro mensaje retumbe como el trueno en todos los rincones de la geografía colombiana!”

El compañero Jorge Santos instó a la militancia a tomarse las calles de ciudades y pueblos, “con hombres como Eberto López, porque en todas las plazas le exigiremos al gobierno que ponga en libertad a los dirigentes de Telecom”.

“A los productores vamos a decirles que sí existe en Colombia una fuerza consecuente con la defensa de la producción y la soberanía, un partido con la frente en alto, porque somos insobornables”.

Invitó asimismo a convertir las casas de los dirigentes obreros en sedes de la campaña y a participar con fervor en la venta de Tribuna Roja. “Es bonito ser voceador de un periódico como Tribuna Roja que está hablando de los problemas del país con argumentos contundentes y serios”.

Finalmente, el compañero Jorge Santos concluyó: “Con la dirección de Francisco Mosquera y la candidatura de Marcelo Torres, aprestémonos a canalizar las condiciones tan favorables para la protesta popular, llenando las plazas y diciéndole a la nación que aquí estamos los hombres dispuestos a defenderla”

En Telecom: EXITOSA LA ASAMBLEA DEL SINDICATO

Libres los dirigentes perseguidos
El primero de noviembre, como fruto de la protesta nacional e internacional, fueron liberados los técnicos e ingenieros de Telecom detenidos desde febrero y levantadas las órdenes de captura a los dirigentes de Sittelecom, que se encontraban en la clandestinidad.

El gobierno, que persiguió con saña a quienes realizaron el paro de abril de 1992 buscando la derogatoria del proyecto que feriaba la empresa a las multinacionales, sufría así una importante derrota.

Trazando un norte de lucha contra la privatización de las telecomunicaciones terminó en Bogotá con pleno éxito, el 2 de octubre, la XXXVII asamblea nacional del sindicato.

La reunión eligió nueva junta directiva, aprobó presentar pliego de peticiones y, en reconocimiento al respaldo recibido durante su heroica resistencia, los delegados decidieron la afiliación a la Unión de Trabajadores del Estado, Utradec, de Colombia, y a la Central Latinoamericana de los Trabajadores de las Telecomunicaciones, CLTC, perteneciente a la CLAT.

La asamblea fue otro triunfo de los compañeros de Telecom, quienes han impedido los intentos de las fuerzas retardatarias por acabar con su contingente sindical.

En consecuencia, el gobierno cada vez encuentra más obstáculos en el propósito de enajenar las telecomunicaciones colombianas, lo cual está expresamente prohibido en el acuerdo firmado, el 29 de abril de 1992, entre los funcionarios oficiales y los trabajadores de la entidad. Convenio que el Estado insiste en desconocer.

La persecución a Sittelecom ha sido intensa: una demanda laboral, tras la finalidad de suspender su personería jurídica, que a la postre resultó fallida; dieciséis órdenes de captura contra operarios de la empresa; investigaciones de la Fiscalía a otros 40, bajo la inculpación de obstruir el ejercicio del trabajo, y más de 300 procesos disciplinarios internos por participar en las jornadas de protesta.
La sindicación de terroristas a los dirigentes de las movilizaciones de abril es una de las más aberrantes actuaciones de la oligarquía colombiana contra el sindicalismo.
En la asamblea se denunció el caso de Buenaventura, donde Telecom tenía lista una planta para desarrollar la red telefónica local, y, en vez de instalarla, terminó entregando los beneficios de la ampliación de la red a un monopolio imperialista, que tomará el 80% de las entradas.
La asamblea concluyó unitariamente, rechazando la transformación de Telecom en empresa industrial y comercial del Estado, cambio que lleva inherente la pérdida de significativas conquistas y el establecimiento de inferiores condiciones para los nuevos empleados.

Por encima de las vicisitudes, el evento culminó en un ambiente entusiasta, reafirmando su tradición de varias décadas de combate en beneficio del progreso, del país y de las masas laboriosas.

Seguirá su contienda contra los decretos leyes 2122, que abrió las telecomunicaciones a los monopolios internacionales, y 2123, que modificó la naturaleza de la empresa.
A la junta directiva fueron elegidos los dirigentes del MOIR Eberto López, Carlos Julio Campos, Elíseo Arango, Alfonso Medina y Manuel Cortés. Y Eberto López fue reelegido a la presidencia del sindicato.

UNA GRAN VICTORIA

Las elecciones en Fecode
UNA GRAN VICTORIA
El pasado 30 de septiembre más de trece mil maestros votaron a favor de la lista encabezada por José Fernando Ocampo y Álvaro Morales Sánchez en las elecciones para definir el Comité Ejecutivo de Fecode, del cual hoy hacen parte ambos compañeros. Esta plancha se constituyó en la mayoritaria, entre un total de 28. En todos los departamentos del país, los candidatos presentados por el MOIR obtuvieron votos y lograron el respaldo de un amplio espectro de los educadores colombianos. Esta era la primera vez que se elegía el Comité Ejecutivo de Fecode por voto directo en cada uno de los municipios del país.

Entre los integrantes de la plancha figuraron dirigentes nacionales y regionales del magisterio como Raúl Arroyarte, presidente del sindicato del Cesar; Néstar de Ferrer, vicepresidenta del sindicato del Atlántico; Luis Fuentes, presidente del sindicato de Bolívar; Alfonso Berrio, vicepresidente del sindicato de Antioquia; Wilson García, vicepresidente del sindicato de Caldas; Diógenes Orjuela, presidente del sindicato del Meta, y Jorge Eliécer Peña, tesorero del sindicato del Quindío.

“Le hemos cumplido al magisterio y le seguiremos cumpliendo,” fue la consigna agitada en la campaña electoral. Ocampo pudo presentar una impecable hoja de servicio a los educadores y a la educación. El Estatuto Docente en el 79, el Fondo de Prestaciones en el 89 y la Ley General de Educación desde 1991, fueron logros conseguidos con su participación activa en las negociaciones con el gobierno.
Indudablemente, la contribución de todos los candidatos de la lista al paro nacional indefinido de mayo y junio de este año constituyó un elemento fundamental para que los educadores hubieran sufragado por ellos. El haber derrotado la política neoliberal del gobierno de Gaviria en la educación con la Ley 60, echando por tierra el intento de municipalizar y privatizar el servicio educativo, se erigió en factor determinante de la aceptación de las tesis presentadas por la lista presidida por Ocampo.

“Recorrimos el país y le hablamos a los maestros de la situación nacional y de la problemática educativa,” le dijeron Ocampo y Morales a Tribuna Roja. “Explicamos la Ley 60 y el proyecto de; Ley General de Educación; examinamos la línea de apertura antinacional de Gaviria; mostramos el triunfo histórico del paro nacional de mayo y junio, y presentamos un programa coherente hacia el futuro, todo para defender las conquistas del magisterio y, en particular, las del paro de 1993, añadieron los candidatos victoriosos.

Con el objeto de orientar la Federación, el MOIR ha pugnado durante los últimos tres años, por dos criterios fundamentales, que mantuvo para la distribución de los cargos en el nuevo Comité Ejecutivo: la oposición a la política proimperialista del gobierno de Gaviria y la defensa de la reforma educativa presentada por Fecode, consagrada en la Ley 60 de 1993 y en el Proyecto de Ley General de Educación, cuyos puntos nodales fueron aprobados en la Cámara de Representantes.

Con dichos criterios Ocampo y Morales apoyaron la presidencia de Jaime Dussán y se unieron a un conjunto de dirección de once ejecutivos, con la excepción del Partido Comunista. Los candidatos de tal agrupación dirigieron su campaña a atacar las conquistas del paro; desvirtuaron el sentido histórico de este movimiento; calumniaron a sus dirigentes, e ignoraron la derrota que el magisterio le propinó a los derroteros neoliberales del régimen. Mediante una propaganda difamatoria y desorientadora, intentaron conformar un bloque para lo que ellos denominaron “la recuperación de Fecode”. Pero fracasaron en su pretensión.

Como una tarea fundamental de la nueva directiva proclamada por los educadores colombianos, se impone la reglamentación de las leyes y la conquista de un erario profesional que le permita al maestro consagrarse en mejores condiciones a cualificar el servicio educativo. Los dirigentes moiristas en el magisterio, no cejarán en su lucha por defender estos intereses de los maestros y de la educación y por enfrentar la estrategia aperturista del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional.

LOS ÚLTIMOS EPISODIOS DE LA TRAGEDIA RUSA

Con los métodos de los viejos zares, Boris Yeltsin termino sepultando el Parlamento (Congreso de Diputados y Soviet Supremo de la Federación), y deteniendo a Ruslán Jasbulatov, dirigente del mismo, y a Alexander Rutskoi, quien había sido nombrado presidente de la República por los parlamentarios, ambos cabezas visibles de la rebelión. El triunfo le abrió a aquél el paso hacia un régimen de dictadura constitucional. Bajo el actual estado de emergencia prevalece una completa restricción de prensa. Hay censores por todas partes. Numerosos periódicos han sido suspendidos y algunas publicaciones, incluso las adictas al presidente, aparecen con páginas en blanco.

Los designios del dirigente ruso son los de convocar a elecciones en diciembre, que den lugar a un sistema bicameral en que la mitad de los miembros de la Cámara alta serían los jefes administrativos de las 88 regiones de Rusia, todos nombrados por él mismo. Ocho de los 21 partidos que aspiraban participar en tales comicios fueron marginados, con el argumento de que no llenaban el requisito de las firmas exigidas por la ley. Al órgano legislativo se le privaría de la atribución tradicional de destituir al presidente por violaciones a la Constitución. Y a éste se le convertiría en señor de vidas y haciendas.

Nada de esto hubiera pasado sin la posición de Estados Unidos, que amenazó con intervenir en caso de que el ejército ruso desobedeciera las órdenes gubernamentales. Las fuerzas armadas vacilaban entre el presidente y el Congreso, incertidumbre que duró dos días y que, de prolongarse, desembocaría en guerra civil. El jefe del Estado, que cortejaba al cuerpo castrense con cautela, les dobló los salarios a los militares. Al final, el general Grachev, ministro de Defensa, resolvió atacar el Parlamento. La presión de Clinton había surtido efecto.

La demolición del soviet dejó al descubierto que Washington seguía insistiendo en el propósito de disgregar a Rusia y ponerla de rodillas. Algo que empezó a verse desde los tiempos de la perestroika propuesta por Gorbachov en 1987, y luego en el frustrado golpe de Estado contre éste en 1991. Hace poco e1 secretario de Estado norteamericano, Warren Christopher, viajó a Kiev para exigir de Ucrania la destrucción de sus armas nucleares. Y a Rusia, que había lanzado desechos atómicos al mar de Japón, Estados Unidos le ofreció financiación para el mismo fin; lo cual, obviamente, le permite ganar terreno en su carrera hacia el monopolio nuclear del mundo.

Y en la esfera económica, Occidente, bajo la batuta norteamericana, ha dicho que su “colaboración” crecerá al ritmo de los avances del capitalismo en la patria de los desaparecidos bolcheviques. Después del reinado de Kruschev, Brezhnev y Gorbachov, la Unión Soviética terminó en la bancarrota. Hoy, la privatización de los bienes raíces, antes propiedad estatal, permite que se especule con ellos y que se concentren en pocas manos; las gentes tienen que entregar sus casas por cualquier centavo. En octubre el gobierno decretó la venta a particulares de las tierras destinadas a la agricultura, lo que permite advertir que en el campo se llegará a iguales resultados. Mientras tanto, Yeltsin anuncia sanciones a las repúblicas federadas por la deuda acumulada con Moscú. Pero la pobreza es de tal magnitud que ninguna de ellas puede tributar.

Antes del incendio de la Casa Blanca, sede del Parlamento, y de la detención de sus miembros, Christopher manifestó sin rodeos que “el apoyo de los Estados Unidos a los esfuerzos reformistas de Yeltsin es una inversión en nuestra seguridad nacional”. El 23 de septiembre el Senado norteamericano aprobó un préstamo a Rusia por 2.500 millones de dólares. Los ministros de finanzas de las siete potencias expidieron un comunicado en el cual expresan “su ferviente esperanza de que los últimos acontecimientos ayuden a Rusia para que pueda lograr un decisivo avance en el camino hacia la reforma del mercado”. Dentro de estos criterios el director del FMI declaró que le giraría créditos adicionales. Y el Banco Mundial, después de prometerle 1.400 millones de dólares le ha entregado 350, debido a los escollos del proceso. Son comprensibles las palabras de Yeltsin: “Estas medidas resultan necesarias para defender a Rusia y al mundo entero de las catastróficas consecuencias de un colapso del Estado ruso y del triunfo de la anarquía en un país con un enorme arsenal de armas nucleares. No tengo otra meta diferente”.

Control de las regiones
El Kremlin, ante los estragos de la desmembración de la Unión Soviética, ha decidido someter violentamente a sus antiguas repúblicas. Ni siquiera ha retirado las tropas de la zona del Báltico. En Georgia, el dictador inicialmente ordenó al ejército ruso apoyar a las fuerzas separatistas de Abjasia, pero cuando Shevarnadze aceptó sus condiciones, despachó buques y tanques para respaldarlo. Las autoridades de Moscú todavía supervisan, a través de sus destacamentos, las instalaciones de radar e institutos de investigación nuclear en Armenia, Bielo rusia, Turkmenistán, Ucrania, Uzbekistán, Moldavia. Y para colmo, recientemente amenazaron, no sólo a Occidente sino también a los países que habían girado en su órbita, con utilizar su poderío nuclear, su última carta. La situación es tan asfixiante que obligó a 14 de las 19 Regiones de Siberia a suscribir una declaración contra el presidente por pisotear la Constitución.

Algunos dirigentes regionales citaron una reunión en Moscú con el fin de condenar a Boris Yeltsin. Aquellos que se atrevieron a declarar en contra suya fueron fulminantemente destituidos. Después de disueltos los soviets municipales y regionales de la capital, cayó el procurador, y al presidente del Tribunal Supremo se le presionó para que renunciara.

La rebelión continúa
La Federación de Sindicatos de Rusia está empeñada en combatir la embestida de Yeltsin. El 6 de septiembre medio millón de obreros del carbón realizaron un paro de 24 horas. Y hubo conatos semejantes en las industrias agrícolas y forestales. Asimismo anunciaron una huelga los trabajadores de la salud. El cese de actividades en todas las plantas de defensa se cumplió el 17 de septiembre, tal como se había previsto.

Como demanda principal, los sindicatos exigen poner fin a las flagrantes violaciones de los acuerdos salariales por parte del gobierno, en una época de escasez carestía. El Estado ha venido pagando los salarios con meses de retraso.

Una vez se declaró abolido el Parlamento, el 21 de septiembre, la dirección nacional de la Federación de Sindicatos Independientes denunció el hecho como un “golpe de Estado”. Entonces le fueros cortadas las líneas telefónicas a la sede de la organización. El ejército lanzó un ultimátum: o el movimiento obrero se plegaba o se le limitaría su libertad de acción. Efectivamente, el 28 de septiembre el gobierno firmó un ucase “sobre la administración del seguro social por parte de la federación de sindicatos”, que despojaba a ésta del manejo de los fondos para enfermedad, vacaciones y otros beneficios.

En reunión efectuada ese mismo día, la federación tras adoptar una actitud táctica de espera por el momento, condenó el decreto como una violación de los derechos de los trabajadores, y convocó un congreso extraordinario. En fin, abundan los ejemplos. El panorama de Rusia es el de un hervidero de descontento de proletarios, campesinos y trabajadores en general.

EL TUERTO LÓPEZ, UNA REVOLUCIÓN POÉTICA

Guillermo Alberto Arévalo

A Luis Carlos López se le designa como “el poeta de los zapatos viejos” por el monumento que tantos han visitado en Cartagena, al pie del cual está grabado el facsímil de A mi ciudad nativa, quizá el más difundido de sus sonetos. En verdad, este poeta irreverente poco tuvo que ver con el nombre que le dieron al nacer, en 1879: Luis Carlos Bernabé del Monte Carmelo López Escauriaza. Sus íntimos lo llamaron Luiscé, y hoy todos lo conocemos como El Tuerto, aunque era apenas bizco.

La vida provinciana
De niño, López rompía las cartillas de lectura -nadie se daba cuenta de su defecto visual- porque no podía leer como sus compañeros de escuela. Luego, ya con anteojos, terminó el bachillerato e inició la carrera de medicina, pero en la Guerra de los Mil Días (1900-1903) intentó vincularse a las guerrillas liberales y, sorprendido, fue confinado a su ciudad como cárcel.

Poco después publicó en España su primer libro, De mi villorrio, en 1908. Rápidamente se sucedieron el segundo y el tercero: Posturas difíciles (1909), y Varios a varios (1910), obra editada en compañía con los poetas barranquilleros Abraham Z. López-Penha y Manuel Cervera.

Por entonces, López regentaba un almacén de su familia; en 1913 tuvo lugar su única intervención en política, de la cual salió derrotado por un fraude, y dedicó al periodismo. Apenas en 1920 vuelve a publicar un libro: Por el atajo cuya reedición, definitiva, ocurre en 1928. En ese mismo año es designado cónsul en Munich, Alemania, cargo del que pronto regresa para dirigir la Imprenta Departamental y luego la Biblioteca Fernández Madrid de Cartagena. Ocuparía otro consulado del país, en Baltimore, Estados Unidos, entre 1937 y 1944.

Pero no vuelve a escribir, salvo algunos sonetos sueltos de desigual calidad. El desencanto, nota de toda su obra, apoderó de él. Enclaustrado y esquivo vivió hasta el 30 de octubre de 1950, su muerte, múltiples evocaciones le hicieron homenaje. Entre otras la del cubano Nicolás Guillén, quien dijera en aquella ocasión: “En una sociedad pacata, monjil, apegada a las viejas tradiciones, manejada por el clero, explotada por la gran burguesía conservadora liberal, la voz del Tuerto López no alzó para divertir al amo, sino para fustigarlo.”

El postmodernismo
Luis Carlos López perteneció a una generación de poetas latinoamericanos que encontró agotada la estética modernista y prefirió el entorno local, ya no como idealización sino como objeto de crítica. La conformaban también, entre otros, los mexicanos José Juan Tablas y Ramón López Velarde, y los argentinos Baldomero Fernández Moreno Oliverio Girondo. Cada cual seguía una vía particular, pero los unían la voluntad de antítesis, la ironía y el retorno a las realidades inmediatas de la vida de nuestras sociedades.

Herederos de los aportes que el modernismo brindó a la poesía en lengua española; sin embargo, se rebelaron contra sus maestros y lograron crear un idioma nuevo, propio, opuesto al empalagoso y sensiblero que imperaba. El prosaísmo es una de sus características, como el lenguaje conversacional, la desmitificación de los valores románticos y la actitud crítica que preside su empresa poética.

Su convulsionada época histórica cobijó la “separación” de Panamá, la República Conservadora, la Guerra de los Mil Días, la Revolución Mexicana, la Primera Guerra Mundial, la Revolución de Octubre, el surgimiento de las ciudades y de las primeras organizaciones sindicales, la quiebra de la Bolsa de Nueva York, que derrumbó el esquema cultural de los “alegres años veintes” y, luego, la ascensión del nazismo, la segunda Gran Guerra y el afianzamiento del imperio de los Estados Unidos sobre las naciones débiles.

Una poética de la ironía
Vale la pena destacar, de entre las características de la obra de Luis Carlos López, la actitud escéptica; su humor proviene de una visión desencantada del mundo, que conduce a una ironía que lo abarca a sí mismo y aun a la poesía. Para él, sus libros son “librejos sin literatura” y varios de sus poemas los tituló “Despilfarros”.

En lo referente a los temas, predominan en la obra del cartagenero la ciudad con sus ambientes y personajes, vistos como los de un “rincón”, “pueblo” o “parroquia”; en segundo lugar, los paisajes, descritos con perspectiva irónica, en un escueto estilo de acuarelista, y titulados “cromos”, “viñetas” o “croquis”. Finalmente, en repetidas ocasiones López se ve “al margen”, “en la penumbra” y escribiendo “en tono menor”. El particular tratamiento del tema amoroso es una constante en su poesía; un amor definidamente antirromántico, con frecuentes alusiones eróticas y dirigido a derribar convenciones.

Con su obra López demuestra un juicioso conocimiento de los recursos literarios de nuestra lengua, a la vez que un sistemático rechazo de su utilización a la manera retórica y grandilocuente tan común en la poesía colombiana. Su expresión estuvo siempre muy cerca del soneto, pero “le torció el cuello” con trabajada sobriedad. Hizo objeto de su mirada crítica al paisaje propio del ambiente social, con imágenes como un sol que parece “inmensa yema de huevo frito”, lunas “de latón” que son testigos de los delitos de los jueces, mares adormilados o señoras de alcurnia, comerciantes, alcaldes y barberos retratados en una carcajada.

Los breves poemas de López conforman una obra casi narrativa o teatral, como complemento de la cual sobresale el tema del paso del tiempo. Su ironía buscaba, en el fondo, subvertir la realidad. Lo logró; como los grandes del género humorístico. Como en ValleInclán, en Quevedo, en Chaplin, en la vieja historia de Luciano o las obras de Aristófanes, ello resultaba “necesario”, según habría dicho Carlos Marx, para que el país “se despidiese alegremente de su pasado.” Entre risas, Luis Carlos López nos da una posición desveladora de la historia nacional, con calles, personajes del pueblo, políticos, valores establecidos. Apenas hoy empieza a ser nuevamente reconocido como el poeta realista y revolucionario que fuera.

LA LUCHA PALESTINA Y LOS ACUERDOS DE PAZ

La concordia suscrita en los jardines de la Casa Blanca, el pasado 13 de septiembre, entre palestinos e israelíes, ha generado toda clase de expectativas a nivel mundial. A pesar de que aquélla representa un avance para la causa palestina, son varios los interrogantes que deja sin resolver.

El apretón de manos entre el dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat, y el primer ministro de Israel, Yitzhak Rabín, selló el acercamiento entre las dos partes y su compromiso de proseguir con las negociaciones tendientes a desarrollar la conciliación en cada uno de los aspectos previstos. Por primera vez la Jerusalén judía reconoció a la OLP como representante del pueblo palestino. Arafat ya había admitido públicamente ante la ONU, en 1988, el derecho de Israel a existir.

El resultado más tangible del pacto consiste en la aceptación de unas autonomías palestinas en la franja de Gaza, sobre el Mediterráneo, y en el área de Jericó, sobre la margen occidental del río Jordán, a partir del próximo 13 de enero. Para su cumplimiento se estipula como plazo máximo el 13 de julio, con el objeto de efectuar elecciones en perímetros en procura de conformar un Consejo Palestino. Especie de administración proyectada para un período transitorio de cinco años, y tras la mira de propiciar la independencia de los territorios sometidos. Dicho organismo tendrá a su cargo lo relacionado con educación, salud, impuestos directos, turismo, asuntos sociales y policivos. Un arreglo a complementario especificará los alcances del Consejo respecto a su autoridad ejecutiva y judicial, pero no podrá atender las relaciones internacionales ni instituir un ejército; y los destacamentos israelíes continuarán protegiendo los asentamientos judíos en Gaza. Paralelamente se establecerá un Comité de Vinculación Palestino-Israelí y otro de Cooperación Económica para estudiar el montaje de redes de aguas, electricidad, energía, finanzas, transporte, comunicaciones y comercio. El último se encargará también del fomento de las regiones con asistencia internacional. Para el 13 de abril de 1994 se contempla el retiro de las tropas invasoras de las localidades materia del convenio.

Hay que recordar que Israel se apoderó de estas zonas en la Guerra de los Seis Días de 1967. Si se concreta el acuerdo, Palestina volverá por lo menos a registrarse en el mapa mundial En 1947 sus habitantes, expulsados por las autoridades del Estado judío en cierne – su fundación data del 14 de mayo de 1948-, fueron convertidos en refugiados en las naciones vecinas, y sus aldeas arrasadas. El país desapareció. Aunque las extensiones actualmente asignadas resultan muy reducidas para albergar a los cinco millones de desterrados, la fórmula les permitirá un reagrupamiento inicial. Pero la cuestión candente de la creación de un Estado, lo cual representa el anhelo más sentido del pueblo palestino, quedó postergada.

Suscribieron el acuerdo Mahmud Abbas, jefe de Relaciones Internacionales de la OLP, y Shimon Peres, canciller israelí, después de casi dos años de estire y encoge en busca de una solución. Varios expresidentes norteamericanos avalaron con su presencia los compromisos, amén de un sinnúmero de delegados de distintas naciones, incluida Rusia. Todo armisticio se realiza entre adversarios y se sobreentiende que ha de favorecer a los bandos involucrados. En este caso, los Estados Unidos e Israel, de un lado, y, del otro, los árabes y el pueblo palestino.

Antes de culminar las negociaciones, Arafat fue cuidadoso en visitar a la mayoría de gobernantes de los Estados árabes, con la finalidad de obtener su consentimiento a los ajustes con que habrían de limarse las asperezas. Lo firmado representa tres logros para el pueblo palestino. Primero; la posibilidad de crear un Estado propio en un futuro no muy lejano. Segundo, el reconocimiento de la OLP por parte de Israel, cuyos cabecillas se vieron obligados a concederle la autonomía en las porciones de Gaza y Jericó; además el tratado les otorga a los habitantes de Jerusalén oriental la prerrogativa de elegir y ser elegidos en las mencionadas juntas administrativas. Tercero, la forma como se condujo el conflicto ha permitido estrechar los nexos entre los pueblos árabes, en especial entre los que sufren en la actualidad los embates piráticos de los sionistas. Israel tiene, en efecto, asuntos pendientes con Jordania, Líbano, Siria, Irak y otros Estados árabes, a los cuales lesiona de diversa manera, desde contraer sus espacios vitales y obstaculizar sus salidas al mar, hasta sustraerles el agua. Ammán, por ejemplo, lleva 22 meses discutiendo estos asuntos con los mandatarios de Jerusalén.

Con la firma del convenio Washington procura sofocar las flamas de la rebeldía de los hijos de Alá, que Amenazan no sólo la estabilidad, sino los intereses pecuniarios de su sojuzgación. Por ellos desató la Guerra del Golfo, tras haberse transformado de nuevo en la única superpotencia; y venía presionando a Israel para llegar a una salida negociada y mejorar las negociaciones con el mundo árabe.

En cuanto a los judíos, el compromiso contribuye a atenuar las tensiones. El primer ministro Yitzhak Rabin, que había propuesto la paz en su programa durante las elecciones del año pasado, se impuso a su contrincante Yitzhak Shamir, del Likud. Vale la pena anotar que la ocupación de la superpoblada franja de Gaza se había convertido en un dolor de cabeza para el gobierno hebreo. Así, retrocede un poco con el fin de avanzar, algo.

Arafat no perdió de vista el complicado rompecabezas del Medio Oriente. Recorrió varios de sus Estados y puntualizó que la paz debería ser global o no sería nada. Estos países se encuentran interesados en resolver no sólo las controversias sobre los refugiados, sino en desarrollar planes de electrificación, red de transporte, canalización de aguas, telefonía…, todo lo cual integraría la región. Tales proyectos requerirán de la asistencia internacional, sin excluir lo que le corresponda a Israel. El acercamiento palestino-israelí puede contribuir a desbrozar estas dificultades.

El jefe de la OLP sostuvo dos cruciales reuniones con sus efectivos, antes de llegar a Washington. Una, en pos de convencer a su organización, Al Fatah, para que firmara el acuerdo, lo cual consiguió el 4 de septiembre. Luego deliberó con el Comité Ejecutivo de la OLP, en donde sus contradictores lo señalaron como un dirigente impulsivo que llevaba a cabo tratos secretos. De entrada, se salieron cuatro miembros de los dieciocho que conformaban el Comité y dos no participaron. Al final, la sesión aprobó la propuesta con nueve votos a favor y tres en contra. Nada expedita se mostró la senda. Las conversaciones de Oslo habían levantado ampollas en las toldas israelíes y palestinas, pues no trascendían públicamente. Se trataba nada menos que de la redacción definitiva de las cláusulas de la transacción que incluirían el mutuo reconocimiento.

Entre las dos reuniones arriba referidas, Abu Amar -nombre de combate de Arafat- visitó al gobernante de Omán, el sultán Qaboos, con el fin de recoger las corrientes moderadas de los árabes y darle dimensión al diálogo político que había iniciado con Israel. Dicho encuentro, después del desembarco estadinense en la península arábiga, fue el primero de un líder del Golfo Pérsico con Arafat quien, de forma valiente, casi solitario, había secundado a Irak en la “madre de todas las batallas”. Sobrevino una avalancha de apoyo. Omán, Arabia Saudita, Kuwait, Qatar, Bahrein y los Emiratos Árabes Unidos respaldaron las decisiones de la OLP e Israel, Egipto, Argelia, Jordania y Túnez también las vieron con buenos ojos. Siria se abstuvo, en tanto que Irak, libia y Sudán, al igual que Irán, se opusieron.

La comunidad palestina necesitará ahora de una amplia ayuda financiera externa para evolucionar en el terreno conquistado merced a la aplicación de los puntos convenidos. Como producto del colonialismo israelí, de más de dos décadas, los territorios ocupados se encuentran en precarias condiciones y carecen de la infraestructura y servicios básicos que les permitan un razonable beneficio económico.

He ahí la síntesis de las actuaciones y de los deseos, explícitos e implícitos, de los firmantes; pero a lo mejor, únicamente han propiciado otras condiciones para la continuación de la guerra.