IMPORTANTE TRIUNFO DE LA ADE: LA ORIENTACIÓN REVOLUCIONARIA DEL MAGISTERIO NACIONAL SE ABRE PASO

En agosto y septiembre de este año, miles de maestros de la Asociación Distrital de Educadores, ADE, con el respaldo de las masas de padres de familia y estudiantes, propinaron una aparatosa derrota a las negras aspiraciones del gobierno y la reacción para destruir esa combativa organización. Durante 28 días los maestros de Bogotá efectuaron numerosas y revolucionarias concentraciones, manifestaciones y mítines, lanzándose a las calles a denunciar la persecución y las maniobras dirigidas por el gobierno de Pastrana contra la ADE y sus dirigentes y activistas revolucionarios.

El 12 de agosto, la administración distrital, reprimió con sevicia y salvajismo una pacífica manifestación de maestros que protestaba por el incumplimiento de los acuerdos pactados con la ADE. Operando con sus títeres infiltrados en el movimiento magisterial, y con la íntima colaboración de los oportunistas de todo tipo, el gobierno calificó la justa protesta de los maestros de “asonada maoísta” y de “infiltración de fuerzas extremistas” en el sindicato. Creyendo llegada la oportunidad de destruir a la ADE y de desalojar a sus dirigentes y activistas revolucionarios, la Secretaría de Educación Distrital y el Ministerio del Trabajo sancionaron a varios dirigentes y suspendieron su personería jurídica.

Por encima de las amenazas del gobierno de aplastar la lucha de los educadores, rompiendo el cerco de las fuerzas represivas y despreciando las consejas liquidacionistas del oportunismo, las amplias masas de maestros se mantuvieron firmes en su lucha por defender a la ADE y sus dirigentes perseguidos, consiguiendo la solidaridad efectiva de la clase obrera y del pueblo colombiano. Los padres de familia y los estudiantes no sólo se unieron combativamente a las manifestaciones y mítines de los maestros, sino que también impidieron que los huelguistas fueran reemplazados por individuos nombrados a última hora para tratar de romper el movimiento. Los sectores revolucionarios y avanzados del magisterio nacional, educadores de secundaria y enseñanza técnica y supervisores escolares, realizaron paros y movimientos de solidaridad con la ADE y le expresaron su total respaldo.

HABLA EL PRESIDENTE DE LA ADE
El compañero Abel Rodríguez. Presidente de la junta directiva de la ADE, analizando este victorioso movimiento del magisterio, declaró que “El triunfo de los maestros del Distrito es un triunfo de la clase obrera colombiana y del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR, a la vez que una derrota de la política fascista de Pastrana y de los derechistas y oportunistas. La fuerza y beligerancia revolucionarias de los maestros obligaron al gobierno a negociar y a echar atrás todas las medidas represivas contra el sindicato y sus dirigentes de avanzada. También rechazaron a los derechistas y oportunistas que desesperadamente se esforzaron por sustituir los objetos del paro y la lucha de las masas magisteriales por “alegatos jurídicos”. La correcta orientación y dirección revolucionaria y la firme decisión de lucha de los maestros dejaron en el asfalto las aspiraciones reaccionarias de los derechistas y oportunistas”. En esta lucha las masas magisteriales combatieron acertadamente y ratificaron su apoyo irrestricto a la dirección revolucionaria de la ADE. La ADE demostró una vez más su prestigio nacional cuando logró movilizar en torno suyo a la mayoría del magisterio colombiano en un verdadero acto de solidaridad revolucionaria. Confirmó su correcta orientación proletaria y la alta capacidad de lucha de sus masas, que se han liberado de la influencia de las camarillas dirigentes patronales y reaccionarias, de la UTC, CTC y de la revisionista CSTC.

DISCURSO DE CHINA EN LA ONU

El siguiente es el texto del discurso pronunciado en la ONU el 15 de noviembre pasado por el camarada Chiao Kuan-jua, jefe de la Delegación de la República Popular China al 26° período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En este discurso se formula la posición revolucionaria proletaria frente a la actual situación internacional.

Señor Presidente, señores representantes:

Ante todo, permítanme en nombre de la delegación de la República Popular China agradecer a usted, señor Presidente y a los representantes de numerosos países, la bienvenida que nos han ofrecido.

Muchos amigos han pronunciado discursos muy entusiastas expresando su confianza así como su estímulo y sentimiento fraternales hacia el pueblo chino.

Estamos profundamente conmovidos por ello y todo esto lo transmitiremos a la totalidad del pueblo chino.

Es un placer para la delegación de la República Popular China estar hoy aquí para asistir al 26° Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Como es sabido de todos, China es uno de los miembros fundadores de las Naciones Unidas. EN 1949 el pueblo chino derrocó el régimen reaccionario de la camarilla de Chiang Kai-shek y estableció la República Popular China.

Desde entonces, los derechos legítimos de China en las Naciones Unidas deberían haber pasado como cosa natural a la República Popular China.

Fue sólo debido a la obstrucción del gobierno de los Estados Unidos que los legítimos derechos de la República Popular China en las Naciones Unidas fueron arrebatados durante largo tiempo y que la camarilla de Chiang Kai-shek, desde hace mucho tiempo repudiada por el pueblo chino, pudo usurpar el puesto legítimo de China en las Naciones Unidas.

Esta fue una grosera interferencia en los asuntos internos de China, así como una premeditada violación de la carta de las Naciones Unidas. Ahora ha sido finalmente corregido tan injustificables estado de cosas.

UNA VICTORIA DE TODOS LOS PUEBLOS

El 25 de octubre de 1971, la actual sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por una abrumadora mayoría la resolución que restituye a la República Popular China todos sus legítimos derechos en las Naciones Unidas y que expulsa de ahí en adelante a los representantes de la camarilla de Chiang Kai-shek de las Naciones Unidas y de todas las organizaciones con ella relacionadas.

Esto prueba la bancarrota de las políticas de hostilidad hacia el pueblo chino y de aislarlo e imponerle el bloqueo. Esta es la derrota del plan de crear dos chinas en las Naciones Unidas, fraguado por el gobierno de los Estados Unidos en colusión con el gobierno japonés de Sato.

Esta es una victoria de la línea revolucionaria del presidente Mao Tsetung en los asuntos exteriores; esta es una victoria común de todos los pueblos del mundo.

Ateniéndose a los principios y a la justicia, los países patrocinadores de la resolución -Albania, Argelia, Birmania, Ceilán, Cuba, Guinea Ecuatorial, Guinea, Irak, Mali, Mauritania, Nepal, Pakistán, República Popular Democrática del Yemen, República Popular del Congo, Rumania, sierra Leona, Somalia, El Sudán, Siria, República Unida de Tanzania, República Árabe del Yemen, Yugoslavia y Zambia- han realizado incesantes y fructuosos esfuerzos para restaurar los legítimos derechos de China en las Naciones Unidas.

Muchos países amigos que apoyaron esta resolución también han hecho aportes a este fin.

Algunos otros países han expresado su simpatía hacia China en diversas formas.

En nombre del gobierno y el pueblo chinos expreso sinceros agradecimientos a los gobiernos y pueblos de todos estos países.

Han transcurrido 26 años desde la fundación de las Naciones Unidas. 26 años son un abrir y cerrar de ojos en la historia de la humanidad. Sin embargo, durante este período han tenido lugar profundos cambios en la situación mundial.

Cuando se fundaron las Naciones Unidas había 51 Estados miembros y ahora el número de miembros se ha elevado a 131.

De los 80 miembros que ingresaron posteriormente, la abrumadora mayoría son países que alcanzaron la independencia después de la Segunda Guerra Mundial.

LA GRAN CORRIENTE HISTÓRICA
En los últimos 20 años y tanto, los pueblos de Asia, Africa y América Latina han librado decididas luchas para conquistar y salvaguardar la independencia nacional y oponerse a la agresión y la opresión extranjeras.

También en Europa, Norteamérica y Oceanía están surgiendo movimientos de masas y corrientes sociales a favor del cambio del actual estado de cosas. Un creciente número de países medianos y pequeños se están uniendo para oponerse a las políticas de hegemonía y poder practicadas por una o dos superpotencias y para combatir por el derecho a resolver sus propios asuntos como países independientes y soberanos, y por un status de igualdad en las relaciones internacionales.

Los países quieren la independencia, las naciones quieren la liberación y los pueblos quieren la revolución. Esto se ha convertido en una corriente irresistible de la historia.

La sociedad Humana invariablemente hace constantes progresos y tales progresos siempre se logran a través de innumerables revoluciones y transformaciones. Tómense a los Estados Unidos, donde está situada la sede de las Naciones Unidas. Fue debido a la victoria de la Guerra Revolucionaria de 1776, dirigida por Washington que el pueblo norteamericano ganó la independencia. Y fue debido a la gran Revolución de 1789 que el pueblo francés se libró del yugo del feudalismo. Después de que la humanidad entró en el siglo XX, la victoria de la Revolución Socialista Rusa de octubre de 1917 dirigida por el gran Lenin abrió un amplio camino para la libertad y la liberación de las naciones y pueblos oprimidos del mundo.

El avance de la historia y el progreso social alegra los corazones y alienta a los pueblos del mundo y sume en el pánico al puñado de fuerzas reaccionarias decadentes que hacen máximos esfuerzos para sostener luchas desesperadas. Cometen agresión armada contra otros países, subvierten los gobiernos legítimos de otros países, intervienen en los asuntos internos de otros países, someten a otros países a su control político, militar y económico e intimidan a otros países a su voluntad.

Desde la Segunda Guerra Mundial, no ha tenido lugar una nueva guerra mundial, pero no han cesado las guerras locales. En el presente, subsiste el peligro de una nueva guerra mundial, pero la principal tendencia del mundo actual es la revolución. Aunque hay vueltas y revueltas y reveses en las luchas de los pueblos, las corrientes adversas a los pueblos y al progreso, no pueden, en última instancia, detener la corriente principal del continuo desarrollo de la sociedad humana.

El mundo se mueve inevitablemente hacia el progreso y la luz y, definitivamente, no hacia la reacción y la oscuridad.

EL PUEBLO CHINO SE HA PUESTO EN PIE
Señor Presidente y señores representantes: el pueblo chino ha experimentado sufrimientos inenarrables bajo la opresión imperialista. Durante más de un siglo, el imperialismo desencadenó repetidamente guerras de agresión contra China y la obligó a firmar muchos tratados desiguales. Ellos dividieron a China en zonas de influencia suyas, saquearon los recursos de China y explotaron al pueblo chino. El grado de pobreza y carencia de libertad sufridos por el pueblo chino en el pasado son conocidos de todos.

A fin de ganar la independencia, la libertad y la liberación nacionales, el pueblo chino, avanzando en oleadas con espíritu intrépido, sostuvo prolongadas luchas heroicas contra el imperialismo y sus lacayos y finalmente triunfó en la revolución bajo la dirección de su gran líder el presidente Mao Tsetung y el Partido Comunista de China. Desde la fundación de la República Popular China, nosotros, el pueblo chino, desafiando férreos bloqueos imperialistas y resistiendo intensas presiones impuestas desde fuera, hemos construido nuestro país como un Estado Socialista con inicial prosperidad mediante el mantenimiento de la independencia y la conservación de la iniciativa en nuestras propias manos y a través del apoyo en nuestras propias fuerzas. Los hechos han aprobado que nosotros, la nación china, somos completamente capaces de pararnos en nuestros propios pies dentro de la familia de las naciones.

TAIWÁN SERÁ LIBERADO
Taiwán es una provincia de China y los 14 millones de personas que viven en Taiwan son nuestros compatriotas por la carne y por la sangre. Taiwan ya había retornado a la patria después de la Segunda Guerra Mundial de acuerdo con la Declaración de El Cairo y la proclama de Potsdam, y nuestros compatriotas de Taiwan habían retornado ya al regazo de su patria.

El gobierno de los Estados Unidos confirmó oficialmente este hecho en más de una ocasión en 1949 y 1950 y declaró públicamente que la cuestión de Taiwan es un asunto interno de China y que el gobierno de los Estados Unidos no tenía ninguna intención de interferir en él.

Fue solo debido al estallido de la guerra de Corea que el gobierno norteamericano echó atrás sus propias palabras y envió fuerzas armadas para invadir y ocupar a Taiwan y el Estrecho de Taiwan, que pertenecen a China y hasta la fecha están todavía allí. La propalación en ciertos lugares de la falacia de que “el status de Taiwan no está determinado” es una conspiración para tramar “un Taiwan independiente” y persistir en crear “dos chinas”. En nombre del gobierno de la República Popular de China reitero aquí que Taiwan es parte inalienable del territorio del China y que la ocupación de Taiwan y del Estrecho de Taiwan no pueden en lo más mínimo alterar la soberanía de la República Popular China sobre Taiwan, que todas las fuerzas armadas de los Estados Unidos definitivamente deben ser retiradas de Taiwan y del Estrecho de Taiwan y que nos oponemos firmemente a cualquier designio de separar a Taiwan de la patria. El pueblo chino está resuelto a liberar a Taiwan y no hay fuerza en la tierra que nos pueda impedir hacerlo.

APOYO A LAS LUCHAS DE LOS PUEBLOS
Señor Presidente y señores delegados: el pueblo chino, que durante largo tiempo ha sufrido la opresión y agresión imperialista, se ha opuesto consistentemente a las políticas imperialistas de agresión y guerra y ha apoyado a todos los pueblos y naciones oprimidas en sus justas luchas para conquistar la libertad y la liberación, para oponerse a la intervención extranjera y convertirse en dueños de sus propios destinos. Esta posición del gobierno y el pueblo chinos se basa en los intereses fundamentales de los pueblos del mundo y está también de acuerdo con el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas.

La agresión armada de los Estados Unidos contra Vietnam, Camboya y Laos y su violación de la integridad territorial y la soberanía de estos tres países ha agravado la tensión en el Lejano Oriente y ha encontrado la poderosa oposición de los pueblos del mundo, incluido el mismo pueblo norteamericano.

El gobierno y el pueblo chinos apoyan firmemente a los tres pueblos de Indochina en su guerra contra la agresión norteamericana y por la salvación nacional y apoya firmemente la Declaración Conjunta de la Conferencia Cumbre de los Pueblos de Indochina y la propuesta de Paz de siete puntos formulada por el Gobierno Revolucionario Provisional de la República de Vietnam del Sur. El gobierno norteamericano debe retirar inmediata e incondicionalmente todas sus fuerzas armadas y las fuerzas armadas de sus seguidores, de manera que los pueblos de los tres países puedan resolver sus propios problemas independientemente y libres de la interferencia extranjera; esta es la clave para el relajamiento de la tensión en el Lejano Oriente.

Hasta la fecha, Corea aún permanece dividida. Los voluntarios del Pueblo Chino hace mucho se retiraron de Corea pero hasta ahora las tropas norteamericanas aún permanecen en Corea del Sur. La unificación pacífica de su patria es el anhelo común de la totalidad del pueblo coreano. El gobierno y el pueblo chinos apoyan firmemente el programa de ocho puntos para la unificación pacífica de la patria formulado por la República Popular Democrática de Corea en abril de este año y apoya firmemente su justa exigencia de que todas las resoluciones ilegales aprobadas por las Naciones Unidas sobre la cuestión de Corea sean anuladas y de que sea disuelta la “comisión de las Naciones Unidas para la Unificación y Rehabilitación de Corea”.

La esencia de la cuestión del Medio Oriente es la agresión contra el pueblo palestino y otros pueblos árabes por el sionismo israelí con el apoyo y la convivencia de las superpotencias. El gobierno y el pueblo chinos resueltamente apoyan al pueblo palestino y a los demás pueblos árabes en su justa lucha contra la agresión y creen que, perseverando en la lucha y defendiendo la unidad, el heroico pueblo palestino y los demás pueblos árabes seguramente serán capaces de recuperar el territorio perdido de los países árabes y restituir al pueblo palestino sus derechos nacionales.

El gobierno y el pueblo chinos sostienen que todos los países y pueblos que aman la paz y defienden la justicia tienen la obligación de apoyar la lucha del pueblo palestino y los otros pueblos árabes, y que nadie tienen derecho a entrar en tratos políticos a espaldas de ellos, feriando su derecho a la existencia y su interés nacional.

La continuada existencia del colonialismo y todas sus manifestaciones es una provocación contra los pueblos del mundo. El gobierno y el pueblo chinos apoyan resueltamente a los pueblos de Mozambique, Angola y Guinea (Bissau) en su lucha de liberación nacional y apoyan resueltamente a los pueblos de Tanzania, Zimbawe y Namibia en su lucha contra el régimen colonialista blanco y la discriminación racial. Su lucha es justa, y una causa justa triunfa con toda seguridad.

La independencia de un país es incompleta sin la independencia económica. El atraso económico de los países de Asia, Africa y América Latina es el resultado del saqueo imperialista. La oposición al saqueo económico y la protección de los recursos nacionales son derechos soberanos inalienables de un Estado independiente.

CHINA PERTENECE AL TERCER MUNDO
China es todavía un país atrasado económicamente y al mismo tiempo un país en desarrollo. Como la abrumadora mayoría de los países de Asia, Africa y América Latina, China pertenece al Tercer Mundo. El gobierno y el pueblo chinos apoyan resueltamente las luchas iniciadas por los países y pueblos latinoamericanos para defender sus derechos sobre doscientas millas náuticas de mar territorial y para proteger los recursos de sus respectivos países.

El gobierno y el pueblo chinos apoyan resueltamente las luchas desplegadas por los países exportadores de petróleo en Asia, Africa y América Latina, así como en varias organizaciones regionales y especializadas para proteger sus derechos e intereses nacionales y oponerse al saqueo económico.

Hemos sostenido consistentemente que todos los países, grandes o pequeños, deben ser iguales, y que los Cinco Principios de la Coexistencia Pacífica deben ser tomados como principios de guía de las relaciones entre los países. El pueblo de cada país tiene el derecho a escoger el sistema social de su propio país de acuerdo con su propia voluntad y a proteger la independencia, la soberanía y la integridad territorial de su propio país. Ningún país tiene derecho a someter a otro país a la agresión, subversión, control, interferencia e intimidación. Nos oponemos a la teoría imperialista y colonial de que las naciones grandes son superiores a las naciones pequeñas y de que las naciones pequeñas están subordinadas a las naciones grandes. Nos oponemos a la política de poder y de hegemonía de las grandes naciones que intimidan a las naciones débiles. Sostenemos que los asuntos de un país dado tienen que ser resueltos por su propio pueblo, que los asuntos del mundo tienen que ser resueltos por todos los países del mundo y que los asuntos de las Naciones Unidas tienen que ser resueltos conjuntamente por todos sus Estados miembros, y que no se les puede permitir a las superpotencias que los monopolicen y manipulen.

Las superpotencias quieren ser superiores a los demás y enseñorearse sobre los otros. En ningún momento, ni hoy ni en el futuro, será China una superpotencia que someta a otros a agresión, subversión, control, interferencia o intimidación.

LAS 2 SUPERPOTENCIAS SE ARMAN MIENTRAS HABLAN DE DESARME
Las una o dos superpotencias están acelerando su expansión armamentista y sus preparativos de guerra y desarrollando intensamente armas nucleares, amenazando así gravemente la paz internacional. Es compresible que los pueblos del mundo ansíen el desarme y particularmente el desarme nuclear. Su exigencia por la disolución de los bloques militares, el retiro de las tropas extranjeras y el desmantelamiento de las bases militares extranjeras es justa. Sin embargo, las superpotencias, a tiempo que hablan de desarme todos los días, en realidad están empeñadas diariamente en la expansión armamentista.

El llamado desarme nuclear que se supone que ellas buscan, tiene enteramente por propósito monopolizar las armas nucleares con el fin de efectuar amenazas y chantaje nucleares. China jamás participará en las llamadas conversaciones sobre el desarme nuclear entre las potencias nucleares a espaldas de los países no nucleares. Las armas nucleares de China están todavía en la etapa experimental. China desarrolla armas nucleares con el sólo propósito de defenderse y para romper el monopolio nuclear y eliminar finalmente las armas nucleares y la guerra nuclear. EL gobierno chino ha propugnado consistentemente la prohibición completa y la destrucción total de las armas nucleares y ha propuesto la convocatoria de una conferencia cumbre de todos los países del mundo para discutir este problema y, como el primer paso, para llegar a un acuerdo sobre el no uso de las armas nucleares.

El gobierno chino ha declarado en muchas ocasiones, y yo ahora en su nombre declaro una vez más solemnemente, que en ningún momento y en ninguna circunstancia será China la primera en usar armas nucleares. Si los Estados Unidos y la Unión Soviética real y verdaderamente quieren el desarme, deberían comprometerse a no ser las primeras en usar armas nucleares. Esto no es algo difícil de hacer. Hacerlo o no hacerlo será una prueba severa de si tienen o no un genuino deseo de desarme.

LAS LUCHAS DE LOS PUEBLOS SE APOYAN MUTUAMENTE
Siempre hemos sostenido que las justas luchas de los pueblos de todos los países se apoyan mutuamente. China siempre ha contado con la simpatía y el apoyo de los pueblos de varios países en su revolución socialista y en su construcción socialista. Es nuestro deber indeclinable apoyar las justas luchas de los pueblos de los diversos países. En este propósito, hemos suministrado ayuda a algunos países amigos para ayudarlos a desarrollar independientemente sus economías nacionales.

Al suministrar ayuda, siempre respetamos estrictamente la soberanía de los países receptores, y jamás exigimos que se agreguen condiciones para obtener algún privilegio. Suministramos ayuda militar gratuita a los países y pueblos que estén combatiendo contra la agresión. Nosotros jamás nos convertiremos en mercaderes de municiones. Nos oponemos firmemente a ciertos países que tratan de controlar y saquear a los países receptores por medio de la “ayuda”.

No obstante, como la economía china es todavía relativamente atrasada, la ayuda material que hemos suministrado es muy limitada y lo que suministramos es principalmente apoyo político y moral. Con una población de 700 millones, China debe hacer una mayor contribución al progreso humano y esperamos que esta situación, en que nuestra capacidad no alcanza a nuestro deseo, será modificada gradualmente.

Señor Presidente y señores representantes: de acuerdo con los propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, las Naciones Unidas deben desempeñar su papel en el mantenimiento de la paz internacional, oponiéndose a la intervención y a la agresión y desarrollando las relaciones amistosas y la colaboración entre las naciones. Sin embargo, durante un largo período, las una o dos superpotencias han utilizado a las Naciones Unidas y han hecho muchas cosas en violación de la Carta de las Naciones Unidas contra la voluntad de los pueblos de diversos países. Esta situación no debe continuar.

Nosotros esperamos que el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas será real y verdaderamente acatado. Nos colocaremos al lado de todos los países y pueblos que aman la paz y defienden la justicia y trabajaremos junto con ellos por la defensa de la independencia nacional y la soberanía estatal de los diversos países y por la causa de salvaguardar la paz internacional y promover el progreso humano.

LA CLASE OBRERA RECHAZA TRIBUNAL NACIONAL DE ARBITRAMENTO

El gobierno de Misael Pastrana, fiel a su compromiso de golpear al pueblo, se agrega un nuevo galardón del imperialismo yanqui por el Proyecto de Ley que, sobre la creación de un Tribunal Nacional de Arbitramento, presentó al congreso el ministro Villazón de Armas.

Con este proyectado Tribunal, la contratación colectiva queda definitivamente sujeta a la decisión unilateral del Gobierno y los patrones. Significa la culminación de un acelerado proceso de eliminación en la legislación laboral colombiana de derechos conquistados por la clase obrera en duras y prolongadas batallas.

En 1964, cuando entró a regir el Decreto 528, solamente tenía carácter de obligatorio el arbitraje en los servicios públicos, como etapa final en la discusión de los pliegos de peticiones que hubiesen pasado por arreglo directo y conciliación.

En 1965, el Decreto 2351 amplió la aplicación de los tribunales de arbitramento de minoría obrera al sector privado, en aquellos casos en que los trabajadores “voluntariamente” optaran por ellos.

En 1966, el Decreto 939, estableció estos tribunales de arbitraje arbitrario de manera ya obligatoria para todos los casos sin excepción, y a la vez limitó la huelga a 30 días.

En 1968, la ley 48 dio al Presidente de la República la despótica atribución de decretar ilegal cualquier huelga en cualquier momento, y de someter el conflicto a un tribunal de arbitramento obligatorio.

En 1970, por casación de la Corte Suprema de Justicia del 12 de junio, se declararon constitucionales y legales los contrapliegos patronales, y se autorizó a los tribunales de arbitramento obligatorio para abolir conquistas logradas por los trabajadores en convenciones anteriores.

A esta pesada cadena de atropellos a la clase obrera se le agrega un eslabón más: el Tribunal Nacional de Arbitramento propuesto por el gobierno.

EL NUEVO ATENTADO

Este nuevo tribunal que estaría integrado por seis árbitros escogidos por el Presidente de la República de una lista de 18 nombres presentada por los empresarios y las camarillas dirigentes de la UTC y de la CTC, con jurisdicción en todo el territorio nacional, sería el encargado de resolver los conflictos colectivos laborales. “El tribunal -dice el proyecto-, abocará el conocimiento de cada conflicto en Salas de Decisión integradas por tres árbitros”, en donde se suprime definitivamente la participación de la representación de los trabajadores, quedando el fallo en manos del gobierno, quien, sobra agregarlo, no va a fallar en contra de los intereses de los patronos.

La Sala de Decisión del tribunal podría convocarse en cualquier momento, impidiéndose de plano el ejercicio del derecho de huelga y podría suspender cualquier cláusula pactada en convenciones anteriores.

LOS OBREROS EN PIE DE LUCHA
El sólo anuncio del mencionado proyecto ha sido recibido con profunda ira por el proletariado colombiano, que está dispuesto a hacer valer sus intereses y a obstaculizar el proceso de recorte de los derechos democráticos adelantado por el régimen fascista. La clase obrera repudia los tribunales de arbitramento obligatorio y el nuevo Tribunal Nacional y está empeñada en una larga lucha por hacer valer sus derechos de organización, contratación colectiva y huelga. Las organizaciones sindicales independientes y revolucionarias han iniciado la movilización de sus fuerzas y de las fuerzas populares contra las nuevas amenazas y para aislar aún más a las camarillas patronales de la UTC y la CTC y a las directivas revisionistas de la CSTC, que en una u otra forma le hacen el juego a los propósitos oficiales.

AVANZA LA LUCHA DEL PROLETARIADO

El sindicato y los trabajadores de Paños Vicuña de Medellín lograron una importante victoria al derrotar un arbitrario e ilegal pacto colectivo, después de casi dos años de lucha abnegada y valerosa.

El 26 de junio de 1970, el Ministerio del Trabajo prorrogó unilateralmente por dos años el laudo arbitral vigente, cuando el sindicato presentaba de nuevo el pliego de peticiones que había sido retirado en febrero del mismo año, después de 38 días de huelga, con el fin de evadir el contrapliego patronal y el tribunal de arbitramento. Con esta medida, el gobierno, violando las leyes laborales, sentó un funesto precedente para la clase obrera, en ningún momento aceptado por los trabajadores de Vicuña.

A pesar de la encarnizada represión desatada por la Empresa, manifestada en el terror colectivo impuesto en la fábrica, en el despido de activistas, soborno de dirigentes, retención de cuotas sindicales, etc., los obreros permanecieron firmes, logrando convertir la situación desfavorable para los trabajadores, en insoportable para los patronos. De esta manera, el 28 de septiembre del presente año, la Empresa se vio obligada a firmar un acta de claudicación, enterrando el pacto colectivo impuesto y reconociendo el sindicato. Simultáneamente se firmó nueva colección colectiva con importantes conquistas para los trabajadores.

Con la orientación revolucionaria del Bloque Sindical Independiente de Antioquia, los compañeros de Vicuña han hecho un valioso aporte al combate general de la clase obrera colombiana y por la defensa de sus derechos de organización y contratación colectiva.

DERROTADA PROVOCACIÓN FASCISTA EN SINTRAEMCALI
El Sindicato de las Empresas Municipales de Cali logró un nuevo e importante triunfo al derrotar en reciente asamblea la alianza de la reacción patronal y el oportunismo de derecha. Sintraemcali se destaca en el movimiento obrero como una organización leal a los intereses de la clase obrera y del pueblo, y ha librado aguerridas luchas para mantener una línea proletaria, despertando el odio en sus enemigos de clase.

La actual administración de las Empresas Municipales, controlada por la Anapo y los mamertos, viola permanentemente la convención colectiva, especialmente en el Comité de Evaluación y Escalafón, y con la clasificación de un sector de los trabajadores para convertirlos en “empleados públicos”. Estos hechos, así como el contrato firmado por la directiva empresarial con las agencias financieras yanquis por 18 millones de dólares y para poner en práctica el llamado “plan maestro”, han originado la justa protesta de los trabajadores.

Sintraemcali, firme en su posición revolucionaria, ha denunciado que tales préstamos a las empresas de servicio público, son una forma de la explotación imperialista y se hacen con la condición de recortar los derechos democráticos y gremiales de los trabajadores y de aumentar las tarifas de servicio público al pueblo. Asimismo, ha señalado ante las masas a la Anapo y a los mamertos que justifican en todas las formas estos préstamos, como lo hiciera el renegado revisionista José Cardona Hoyos, directivo de las Empresas Municipales, Concejal de Cali.

Con el ánimo de silenciar la voz de protesta del sindicato y tener las manos libres para recortar los derechos de los trabajadores y para cometer sus fechorías antipopulares, la Junta Administradora, actuando conjuntamente con un grupo de esquiroles, pretendió asaltar la dirección del sindicato. Es así como en la asamblea del 23 de octubre, al ver frustradas sus esperanzas por el rechazo rotundo de la mayoría de los delegados, recurrieron a la violencia física, agredieron y amenazaron con armas de diverso tipo a los compañeros delegatarios; trataron de tomar el sindicato y sabotear la negociación del pliego de peticiones. Los trabajadores rechazaron sus métodos fascistas y se levantaron en lucha, persistiendo en la orientación revolucionaria del sindicato. Y en nueva asamblea, el 6 de noviembre, impusieron la disciplina, condenaron la administración de la Empresa y el oportunismo de derecha, ratificaron la junta directiva, aprobaron el pliego de peticiones y nombraron en la comisión negociadora a trabajadores probados en la lucha.

Esta nueva victoria de los trabajadores de Emcali, demuestra que el oportunismo de derecha, especialmente el revisionismo, será barrido por el proletariado en su camino hacia la liberación.

HACIA UNA CENTRAL REVOLUCIONARIA
El Sindicato Nacional de Industria de los Trabajadores del Cemento, por medio de resolución aprobada en asamblea general el 17 de septiembre, se desafilió de la CTC, condenando su política antiobrera y patronal. Además, hizo un llamado a los trabajadores del cemento a redoblar la lucha contra las posiciones claudicantes y entreguistas de las camarillas mamertas dirigentes de Fenaltraconcem y la CSTC, manifestando su decisión de combatir por liberar a la clase obrera de la influencia de la reacción y el oportunismo y por impulsar la construcción de una Central Obrera Independiente y Revolucionaria.

De igual manera la asamblea general del Sindicato Nacional de Trabajadores de Icollantas, reunida en Bogotá el 17 de octubre, condenó en resolución la ofensiva patronal e imperialista que desde el gobierno títere de Pastrana se lanza contra el movimiento sindical colombiano. Señaló que la actual división del sindicalismo obedece a la influencia política de la burguesía en el seno de la clase obrera, ejercida por las camarillas patronales de la UTC y CTC. Y resolvió autorizar a la Junta Directiva Nacional para que impulse una línea sindical independiente y junto a las organizaciones revolucionarias de la clase obrera, luche por el desarrollo de un movimiento auténticamente proletario y combativo.

HISTORICO AVANCE DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL: DERROTA DE LA REACCIÓN Y EL OPORTUNISMO

Las elecciones estudiantiles efectuadas el 16 de noviembre pasado en la Universidad Nacional de Colombia terminaron con un espléndido triunfo del estudiantado colombiano y de la causa revolucionaria. Por aplastante mayoría, la lista de los Comités de Base, integrada por los compañeros Uriel Ramírez y Carlos F. Simancas como principales y Juan J. Arango y José J. Rudas como suplentes, obtuvieron los dos puestos del estudiantado en el consejo universitario. En las elecciones las masas reconocieron de manera inapelable que la orientación trazada, la lucha desplegada sin descanso y el trabajo paciente y constructivo de la Juventud Patriótica (JUPA), fueron revolucionarios y acertados.

Sin ningún piso han quedado las lamentaciones de los oportunistas. La llamada Federación de Estudiantes Demócratas (FED), de orientación derechista, y la Juventud Comunista (JUCO), organización del Partido Comunista revisionista, pregonaron siempre de muy común acuerdo que el movimiento estudiantil no tenía una base democrática y que la dirección del movimiento era una usurpación a la voluntad mayoritaria del estudiantado. “Democraticemos el movimiento”, ha sido la consigna central de estas dos siniestras fuerzas. La explicación del gobierno sobre el poderoso auge de la lucha estudiantil fue también la misma: minorías exaltadas y anárquicas asaltaron la buena fe de las “mayorías silenciosas”. Argumentos parecidos esgrimen en todos los tiempos las clases y corrientes reaccionarias cuando sufren el repudio de las masas. Los estudiantes echaron a la caneca de la basura todas estas calumnias contra la dirección del movimiento.

La lucha estudiantil de este año no tiene paralelo en la historia del país. El blanco principal de ataque ha sido el imperialismo yanqui y sus lacayos colombianos que explotan y oprimen a Colombia y le imponen una cultura neocolonial y semifeudal. Librar a Colombia de ese yugo y defender y desarrollar una cultura nacional y científica de las grandes masas populares es la bandera del movimiento estudiantil de 1971, bajo la cual han marchado al combate miles y miles de jóvenes dispuestos a derrotar al enemigo, batalla tras batalla. Nunca fue tan consciente, tan valeroso y tan democrático el movimiento estudiantil colombiano. He ahí la razón de su fuerza, su vitalidad y su constancia. Las masas populares y en especial el proletariado han brindado su apoyo incondicional a los estudiantes. El proceso que se vive es de una vinculación cada vez más estrecha del movimiento estudiantil con las masas de obreros y campesinos, requisito indispensable para la victoria.

EL DECRETO 2070, DOBLEMENTE PROVISIONAL
El presidente Pastrana se vio obligado a promulgar el Decreto 2070, por el cual se establece para la Universidad Nacional un consejo universitario que el mismo gobierno ha tenido el cuidado de señalar como “provisional”. El nuevo organismo directivo universitario lo integran dos estudiantes, dos profesores, cuatro decanos, el rector o el ministro de Educación y un ex-alumno elegido por los anteriores. Es una forma de gobierno de la universidad diferente a los viejos consejos y acaba con el régimen autocrático del rector, institucionalizado en el Decreto 1259.

La lucha estudiantil desmoronó los consejos universitarios en los que tenían asiento las organizaciones extrauniversitarias más reaccionarias y oscurantistas, como la ANDI, FENALCO, la iglesia, etc. Igualmente, los estudiantes hicieron abortar las maniobras del gobierno por imponer el régimen autocrático del Decreto 1259 que confiere poderes absolutos a los rectores nombrados por Pastrana. Santiago Fonseca, denunciado a la faz del país como agente del imperialismo, presentó renuncia de su cargo de rector de la Universidad Nacional. William Rojas, rector de la Universidad de Antioquia, y Manuel Navarro, rector de la Universidad de Cartagena, han estado permanentemente sitiados por los estudiantes, que están dispuestos a expulsarlos de los claustros universitarios.

El estudiantado, analizando el conjunto de la situación y valorando los aspectos positivos, aceptó la fórmula propuesta por los asesores del presidente Pastrana.

Las diferentes organizaciones estudiantiles firmaron el acuerdo para abrir paso al nuevo organismo directivo de la Universidad Nacional. Sin embargo, el gobierno en una prueba más de su irresponsabilidad y burlando su propia palabra empeñada, introdujo en el texto del Decreto 2070 modificaciones al acuerdo previo, en actitud abiertamente provocadora. Por otra parte, el gobierno hace esfuerzos desesperados por lograr lo más pronto posible la aprobación en el Congreso de la reforma universitaria presentada por el Ministro de Educación y que significa otra seria amenaza para el estudiantado colombiano. Recientemente, y ante el avance del movimiento estudiantil, Pastrana y su ministro lacayuno optaron por violentar de nuevo la Universidad Nacional con la bota militar, apresar y llamar a consejo de guerra a otros estudiantes, y desconocer en forma cínica el organismo de gobierno elegido democráticamente por estudiantes, profesores y decanos, en un intento gubernamental de provocar el derrumbe de lo conquistado en su contra por el estudiantado. En estas condiciones, y teniendo en cuenta los grandes obstáculos con que chocarán los estudiantes y profesores universitarios para hacer valer las reivindicaciones democráticas en el consejo provisional, el Decreto 2070 no hace otra cosa que inaugurar un nuevo período en la lucha por la reforma revolucionaria de la universidad colombiana. Los estudiantes así lo entienden; saben que la victoria se halla lejos, que el camino no está allanado y que la lucha está a la orden del día.

FRACASO DE LAS ILUSIONES REVISIONISTAS
La JUCO, que firmó también el acuerdo con el gobierno sobre el Decreto 2070, fijó también su posición “revolucionaria” lanzando la acusación de que la Juventud Patriótica tenía “ilusiones derechistas” por haber defendido y propiciado la nueva forma de dirección provisional de la Universidad Nacional. Eso es achacar a otros lo que a uno sucede. La dirección revisionista del Partido Comunista de Colombia se pasa de “viva”, busca dar un golpe de mano y engañar a los estudiantes, haciéndoles creer que ella es la única y celosa guardiana de los intereses del estudiantado. Pero la juventud universitaria comprobó en la práctica que la línea de la JUCO no es sólo ilusionista sino una orientación derechista muy concreta y muy nociva para la lucha estudiantil.

La JUCO calificó de “anárquica” y “aventurera” la movilización y el paro del estudiantado contra Santiago Fonseca. La JUCO habló de defender los “intereses académicos de los estudiantes” y de “combinar las tareas académicas con las acciones estudiantiles” para promover la entrada a clases. La JUCO propaló el “reagrupamiento” o sea la normalización de la vida universitaria sin condición alguna, para ayudar al gobierno a salir del aprieto. La JUCO saboteó toda lucha concreta, tachándola de “extremo-izquierdista”. Y cuando el estudiantado, con la dirección de la JUPA y otras organizaciones estudiantiles, obligó a Misael Pastrana Borrero a decretar el gobierno provisional universitario, la cautelosa y sensata JUCO salió a prevenir a los estudiantes sobre el peligro de las “ilusiones derechistas” de la Juventud Patriótica. Con sobrada razón los universitarios de la Nacional les dieron el 16 de noviembre un rotundo rechazo a estos vástagos del revisionismo.

EN LIBERTAD MARCELO TORRES
Verdaderamente heroica ha sido esta lucha de la juventud colombiana: todo un año lleno de valerosos combates. El allanamiento de las universidades por la tropa, los asesinatos de compañeros, la violación de compañeras en las cárceles del régimen, el estado de sitio, los consejos verbales de guerra y la multitud de decretos represivos no lograron intimidar al movimiento estudiantil. El gobierno no pudo doblegar el espíritu revolucionario de los estudiantes. Por el contrario, sus medidas y atropellos se le han invertido ante el empuje combativo de las masas.

A los 45 días de haber sido detenido, el gobierno tuvo que poner en libertad a Marcelo Torres, uno de los más destacados dirigentes de la JUPA y del movimiento estudiantil, después de condenarlo a seis meses de prisión y de haber vociferado que su determinación era irrevocable. Por el encarcelamiento del compañero Marcelo protestaron desde organizaciones obreras, campesinas y estudiantiles hasta sectores del Senado y de la Cámara de Representantes. El Procurador General, doctor Jesús María Bernal, mediante importante providencia en la que señala las violaciones de la Constitución Nacional y de la Ley cometidas en la detención de Marcelo Torres, ordenó su inmediata libertad. Con base en esta providencia el doctor Anselmo Chávez presentó demanda por abuso de autoridad contra Carlos Albán Holguín, alcalde de Bogotá. Así, todas las arbitrariedades del régimen han terminado perjudicándolo, ya que atizan la ira popular y desenmascaran el carácter fascista de la dictadura burgués-terrateniente pro-imperialista que sojuzga a Colombia.

1972 SERÁ TAMBIÉN DE GRANDES BATALLAS
Al triunfo logrado en la Universidad Nacional y a la libertad de Marcelo Torres se suma el acuerdo a que le tocó llegar al Presidente Pastrana, según el cual en la Universidad de Antioquia entrará en vigor, en enero próximo, un gobierno provisional, echando atrás una vez más el Decreto 1259. Igual cosa reclaman los estudiantes de la Universidad de Cartagena, Tunja y otras universidades.

La tendencia del movimiento es la de consolidarse y profundizarse con el apoyo de las masas populares. Se destaca el hecho de que amplios núcleos de profesores universitarios, aprendiendo de los estudiantes, se han levantado para engrosar la lucha por una educación nacional, científica y de masas. Los estudiantes no cejarán en su empeño por lograr un gobierno democrático en las universidades, integrado por las fuerzas básicas: estudiantes y profesores, por la erradicación de la influencia del imperialismo yanqui y sus lacayos y por todos los demás puntos del PROGRAMA MÍNIMO. Asimismo, exigen la libertad inmediata de los universitarios detenidos y la salida de la fuerza pública de los predios universitarios y se disponen a fortalecer su unidad para combatir la reforma oficial y hacer frente a los consejos de guerra. 1972 será, pues, un año de grandes batallas. Una de ellas de singular importancia, será por la organización nacional estudiantil.

Editorial: EL PUEBLO APLASTARÁ LA VIOLENCIA OFICIAL

Cuando las clases explotadoras dominantes recurren a la violencia como único medio para controlar la situación, la revolución se pone al orden del día. Colombia he entrado en un período histórico en el que estallan por todas partes los conflictos de clase. Los campesinos invaden las fincas de los terratenientes en procura de un pedazo de tierra, los obreros se levantan y demandan mejores condiciones de vida y de trabajo, los estudiantes y maestros paralizan los planteles educativos reclamando una educación nacional, científica y de masas. El pueblo se rebela contra la explotación y la miseria. Para todas estas exigencias no hay más que un trato, una respuesta, una solución: la violencia oficial.

El estado colombiano a medida que se corrompe, se perfecciona a sí mismo como instrumento de dictadura sobre las masas populares. A cada escándalo en los organismos burocráticos por peculados, negociados o desfalcos, corresponde un decreto presidencial aumentando impuestos, autorizando alzas, recortando derechos democráticos, reglamentando la represión política. El Congreso Nacional, reducido en sus atribuciones y conformado abrumadoramente por los representantes más desvergonzados de las clases dominantes, es un organismo protocolario de fácil soborno y manejo para el Ejecutivo. Las disposiciones que puedan esperar se someten al “debate” parlamentario y las que precisen urgente aplicación son despachadas, según el caso, por la vía del “estado de sitio” o de la “emergencia económica”.

La base económica de todo este proceso de concentración de poder en manos de la burguesía burocrática y de agudización de la represión política es el desarrollo de un capitalismo monopolista de Estado que el imperialismo yanqui estimula y del cual se vale para llevar a cabo una más aguda explotación del pueblo colombiano. El Pacto Andino, por ejemplo, que implica un incremento de las inversiones norteamericanas en “empresas mixtas” con “capital nacional”, requiere de la participación del capital del Estado, único “socio” posible, seguro y ventajoso para los monopolios imperialistas. La Reforma Agraria, otro de los negocios del imperialismo requiere igualmente de la participación directa del Estado para garantizar el “buen uso” y el pago de los préstamos hechos por los organismos financieros yanquis, sin los cuales no hay reforma, y para garantizar el consumo de los productos de las grandes empresas monopolistas yanquis dentro de los programas de reforma agraria. De esta manera, la explotación del imperialismo sobre Colombia necesita del enorme crecimiento del capitalismo de Estado que ha acabado por controlar la vida económica de la sociedad colombiana.

Sólo eliminando todos los derechos democráticos y mediante la represión violenta se puede llevar a la práctica semejante política que conduzca a la ruina a más del 90 por ciento de la población. Se han establecido consejos verbales de guerra para castigar a quienes protesten por la situación. Centenares de personas han sido entregadas a la justicia militar. Cerca de 50 obreros petroleros de Barrancabermeja fueron condenados por este procedimiento sumarísimo a penas hasta de 15 años, sin habérseles permitido defenderse. El compañero Fermín Amaya fue asesinado durante la operación de desalojo de la refinería, hecha con la finalidad de impedir la huelga de los obreros petroleros. El consejo verbal de guerra que se convocó en Palmira y San Vicente, condenará a numerosas familias campesinas.

En Medellín se condenó en la misma forma a estudiantes que han participado en el movimiento por la transformación democrática de la universidad. En Bucaramanga más de veinte estudiantes fueron llamados a consejo de guerra por la misma causa. El país recuerda indignado el consejo de guerra montado arbitraria e inescrupulosamente contra Luz Elena Cárdenas de Cabrera y Alvaro Ramiro Medina. La lista es interminable.

El conflicto estudiantil no ha podido solucionarse porque el gobierno se empeña en desconocer el derecho que tienen los estudiantes y profesores a dirigir sus propias universidades. Por acción de la fuerza pública, muchos estudiantes han sido asesinados en este año. El 26 de febrero, en la masacre de Cali, murieron más de 20 personas, entre ellas el compañero Edgar Mejía Vargas de la Universidad del Valle. En Popayán fue asesinado de un tiro de fusil el compañero universitario Carlos Augusto González. Recientemente, en Barranquilla murió el estudiante de secundaria Julián A Restrepo con el cráneo despedazado por los golpes de bolillo recibidos durante la manifestación del Colegio Barranquilla. Y como remate a toda esta acción criminal contra el estudiantado, el gobierno presiona en el Congreso la aprobación de su proyecto de contrarreforma universitaria, en la que se establece una discriminación de clase más rigurosa para el ingreso a la universidad y se garantiza una influencia mayor del imperialismo y de las clases pro-imperialistas en la educación superior. Frente a semejantes atropellos, el estudiantado no capitulará jamás, así tenga que pasar años completos, como 1971, en una lucha aguda y tenaz para alcanzar sus justas aspiraciones.

Contra la clase obrera, el gobierno viene fraguando dos nuevos atentados. Son los proyectos de ley sobre el Tribunal Nacional de Arbitramento y la supresión de los días festivos. Con el primero, la contratación colectiva pasa a manos del Estado y el derecho de huelga queda, en el fondo, definitivamente suprimido, y con el segundo, los trabajadores de todo el país tienen que trabajar para los patronos, cada año, sin contraprestación alguna, 300 millones de horas más, según el cálculo hecho por el propio ministro del Trabajo. Estos atentados los está preparando el gobierno con la complicidad directa o indirecta de las camarillas dirigentes de la UTC y CTC, y configuran otro desafío del Estado contra el pueblo trabajador. La clase obrera, que no ha cedido por las buenas en una sola de sus conquistas, librará en el futuro las más hondas y aguerridas luchas por los derechos democráticos.

El 9 de octubre pasado, la Presidencia de la República promulgó dos nuevos decretos, el 1988 y el 1989, que dan carta franca a los altos mandos militares, colocando prácticamente en sus manos la administración de la justicia. Según esos decretos, por ejemplo, los “tira-piedras” se hacen merecedores a consejos verbales de guerra para ser condenados a 5 y más años de cárcel. Es el establecimiento del terror político. A todo esto se agrega la furibunda campaña anticomunista que adelantan las organizaciones financiadas por los grupos más reaccionarios de la burguesía, como la “mano negra”, “Tradición, Familia y Propiedad” y las camarillas patronales de la UTC y CTC. Al coro anticomunista y macartista de las clases dominantes se ha sumado la dirección revisionista del Partido Comunista de Colombia que impartió la orden de delatar con nombres propios a los compañeros de las distintas organizaciones de masas que pertenezcan al MOIR, con el objeto de que sean blanco fácil de la persecución policial en las fábricas, en las universidades, en el campo.

Los pueblos sometidos a la violencia reaccionaria de los explotadores han respondido siempre con la violencia revolucionaria, pasando a la ofensiva y terminando con el derrocamiento de las fuerzas opresoras. El pueblo colombiano no será una excepción en la historia. Las masas vejadas y oprimidas se levantarán por su propia cuenta y organizarán, con la clase obrera a la vanguardia, las legiones de combate, como lo están haciendo ya, bajo la consigna de liberar la patria del yugo del imperialismo yanqui y sus lacayos y hacer la revolución.

BANCARROTA ECONÓMICA YANQUI: LA CRISIS MONETARIA CAPITALISTA AGUDIZA LA LUCHA CONTRA EL IMPERIALISMO

Dificultades insuperables afronta el imperialismo yanqui. Los Estados Unidos han llegado a un verdadero atolladero. Multitud de problemas convergen a la vez, colocando a la economía norteamericana en una honda crisis de características muy particulares y sin antecedentes en la historia de los Estados Unidos. Las expresiones más sobresalientes de esta crisis son: baja constante de la producción, aumento acelerado del desempleo, estancamiento en el mercado interno, creciente incremento de los precios, balanza comercial desfavorable, enorme déficit presupuestal, pérdida considerable de las reservas de oro, devaluación del dólar, y grandes deudas internas y externas. Como se ve, la actual crisis de los Estados Unidos es a la vez una crisis económica y una crisis financiero-monetaria, y es el resultado natural del desarrollo del capitalismo monopolista norteamericano. La crisis del imperialismo yanqui es también producto de la política de agresión y guerra llevada a cabo desde hace muchos años por los distintos gobiernos de los Estados Unidos contra los pueblos y naciones del mundo.

LA HEGEMONÍA NORTEAMERICANA

Después de la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo yanqui expandió su sistema bancario, aumentó considerablemente sus inversiones de capital y acaparó los principales recursos naturales del mundo capitalista. Para garantizar esta expansión y reemplazar a otros países en sus dominios coloniales estableció cerca de 2.700 bases militares y más de millón y medio de soldados en el exterior, desplegó sus flotas de guerra en sitios estratégicos de los océanos y mares del mundo y creó bloques políticos y militares en todos los continentes. Además desató guerras de agresión y conquista como las de Corea en 1950 y Vietnam en 1960.

El principal cambio operado en las fuerzas imperialistas después de la guerra consistió en que Estados Unidos se convirtió en la principal potencia imperialista mundial y los demás países imperialistas quedaron subordinados a ésta.

En 1944, año anterior al fin de la guerra, EE.UU., convocó una conferencia de países capitalistas para crear el Fondo Monetario Internacional bajo su control. En los reglamentos constitutivos del Fondo se estableció que el valor de las monedas de los países miembros se expresaría en términos de oro o del dólar estadinense. Desde entonces el sistema monetario capitalista descansa en la relación dólar-oro, a razón de 35 dólares la onza de oro. Aprovechándose de estos privilegios monetarios y financieros, Estados Unidos se dedicó a emitir dólares sin respaldo e inundó el mundo con ellos, para financiar sus agresiones militares, préstamos y “ayudas” especulativas, acaparamiento de empresas y materias primas de otros países y todas las demás operaciones dirigidas a controlar regiones y continentes.

LOS TIEMPOS HAN CAMBIADO

Los gastos militares en el exterior y las guerras de agresión, la constante decadencia de su economía y los enormes déficits en los pagos internacionales, han causado la salida de gran cantidad de las reservas de oro de Estados Unidos hacia el exterior. A la vez, los países imperialistas de Europa Occidental y el Japón han logrado una gran producción industrial y la primacía en las exportaciones mundiales y en el control de las reservas de oro del mundo capitalista. También han llegado a controlar una gran cantidad de dólares.

En 1949, Estados Unidos tenía en sus arcas más del 73 por ciento de todas las reservas del oro del mundo capitalista. En cambio, a mediados del presente año no alcanzaba a tener un 30 por ciento; la producción industrial representaba en aquel año el 53.4 por ciento del total capitalista, en cambio hoy sólo representa un 40 por ciento del total, y sus exportaciones que alcanzaban algo más del 30 por ciento bajaron en la actualidad a un 15 por ciento del total.

La producción industrial estadinense ha declinado constantemente desde agosto de 1969. A fines de 1970, las empresas funcionaron a un 72 por ciento de su capacidad, el nivel más bajo en los doce años anteriores. Las utilidades netas totales en 1970 declinaron en 7 por ciento con respecto a 1969; y en abril de este año las utilidades del sector no financiero declinaron un 10 por ciento.

Acosados por la frecuente crisis de superproducción, los monopolios han tratado vanamente de buscar una salida mediante la militarización de la economía. A fines militares corresponde el 95 por ciento de la industria de aviación, el 60 por ciento de la construcción de buques y el 40 por ciento de la industria de telecomunicaciones. Los pedidos militares del gobierno de Nixon en 1969 se elevaron a 42.300 millones de dólares, un alza del 59 por ciento con relación a 1965. En 1970 los gastos militares sumaron 80.200 millones de dólares.

A medida que se agrava la crisis las contradicciones de clase en los Estados Unidos se han agudizado. Se han movilizado en grandes luchas los obreros, estudiantes, negros, indios y demás sectores del pueblo norteamericano. Desde 1968 se vienen realizando grandes huelgas en los renglones básicos de la producción y del transporte. En 1969 los obreros declararon más de 5.000 huelgas y los negros lucharon en más de 170 ciudades contra el régimen fascista. A principios de 1970 cerca de 120 tribus indígenas participaron en luchas por la tierra y por los derechos democráticos en todo el país. Cuando Estados Unidos invadió Camboya, los estudiantes de 760 universidades fueron a la huelga para repudiar la agresión. En el presente año los obreros y el resto del pueblo han realizado grandes huelgas y manifestaciones.

MEDIDAS DE NIXON

En un afán desesperado por salir del pantano, el gobierno de Nixon adoptó el 15 de agosto pasado medidas de emergencia buscando el objetivo de proteger la economía estadinense de la fuerte competencia del Japón y demás países imperialistas de Europa, y aliviar la prolongada y profunda crisis que ha sumido al país en el caos. Suspendió la convertibilidad del dólar en oro, lo que significa el abandono del patrón oro; estableció un impuesto del 10 por ciento a las importaciones; congeló los salarios a los trabajadores del país, y exigió a sus rivales comerciales que revaluaran sus monedas. En esta forma el gobierno de Nixon pretende reducir el déficit de la balanza de pagos, evitar la salida del oro del país, proteger el mercado interior de la competencia de mercancías procedentes de los otros países imperialistas, especialmente de Alemania Occidental y Japón, y aumentar las exportaciones norteamericanas. Dichas medidas paralizan el comercio internacional y significan la bancarrota del actual sistema monetario capitalista. Se ha desatado una crisis financiera y comercial a nivel internacional.

Los monopolios dominantes yanquis quieren trasladar sus dificultades y los efectos de su propia crisis a los otros países imperialistas y a los países coloniales. Pero todo será en vano. La economía norteamericana está enferma de muerte. Las medidas de Nixon no lograrán resolver las contradicciones inherentes al capitalismo. Por el contrario, ellas agudizarán la crisis del sistema imperialista y terminarán estimulando el espíritu revolucionario de los pueblos del mundo que se levantan contra su más odiado enemigo: el imperialismo yanqui.

AMÉRICA LATINA CON LA PEOR PARTE

América Latina es una zona de dominio de Estados Unidos, sometida a su sistema financiero y a su control político y militar. Además de saquear sus recursos naturales y de oprimir y explotar a las masas populares, Estados Unidos impone a Latinoamérica relaciones comerciales desiguales, préstamos onerosos y el mantenimiento de sus reservas monetarias en dólares.

A los perjuicios tradicionales, derivados de su dominio y explotación, se suma el impuesto del 10 por ciento con que el gobierno de Nixon gravó las importaciones. Según cálculos oficiales, a causa de este impuesto, América Latina perderá algo más de 1.000 millones de dólares anuales en el valor de sus exportaciones a Estados Unidos. Los gobiernos títeres de estos países han sido sorprendidos por los golpes de su amo y no les ha valido las lamentaciones ni las protestas para conseguir trato especial.

Las dificultades de Estados Unidos las alivia forzando ajustes en los tipos de cambio de las monedas de estos países, obligándolos a devaluar, con lo cual el dólar aumenta su poder adquisitivo en estas zonas de dominio y disminuye el de las monedas dependientes. América Latina tiene que seguir usando el dólar y absorbiendo su pérdida de valor.

SITUACIÓN EXCELENTE PARA LA REVOLUCIÓN

Una grave crisis está sacudiendo el sistema capitalista e imperialista mundial. Los países imperialistas han entrado en un febril regateo y pugnan por sacar ventajas de la actual crisis financiera y monetaria; entre estos países se ha agudizado la competencia comercial y la lucha por los mercados.

También se están agudizando rápidamente las contradicciones entre el imperialismo y las naciones oprimidas en general, y entre Estados Unidos y América Latina en particular. La situación internacional es excelente para la revolución de liberación nacional. La crisis imperialista que sume a los pueblos oprimidos de Asia, Africa y América Latina en la miseria y represión violenta, sólo se solucionará con la derrota del imperialismo yanqui y el triunfo de la revolución.

La clase obrera y las amplias masas populares de los Estados Unidos, víctimas de la extremada explotación, de la carga de impuestos y del peso de los gastos militares, han entrado en una etapa de amplias luchas revolucionarias. Este gran desarrollo de la lucha de clases en el seno del imperialismo yanqui contra la política fascista interna y de agresión y conquista en el exterior, constituye un valioso aporte al desarrollo y la victoria de la revolución mundial proletaria. El pueblo estadinense desplegará aún más sus luchas, elevará a un nuevo nivel su conciencia política y conquistará grandes victorias.

El imperialismo yanqui saldrá maltrecho y derrotado; en cambio, los pueblos del mundo, orientados por el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, saldrán victoriosos y fortalecidos. El enemigo se descompone con cada día que pasa, mientras que para los pueblos las cosas mejoran diariamente.

CONCEPCIÓN MARXISTA DEL PROBLEMA AGRARIO

Víctimas del doble yugo del imperialismo yanqui y de los terratenientes, los campesinos colombianos se debaten en la explotación, el atraso y la miseria.

Según estadísticas oficiales, un millón trescientas cincuenta mil familias campesinas poseen 6.300.000 hectáreas, mientras que 18.200 propietarios poseen 10.200.000 hectáreas, o sea que el 94.5 por ciento de los propietarios tiene el 28.6 por ciento de la tierra y el 1.3 por ciento el 46.4. Desde el punto de vista de la tenencia de la tierra, estos son los dos polos fundamentales de la contradicción en el campo colombiano.

Sin embargo, y de acuerdo con las mismas estadísticas, la contradicción es mucho más aguda, ya que un millón de campesinos pobres posee solamente un millón trescientas mil hectáreas. En el otro extremo de la contradicción, hay 636 grandes terratenientes poseedores de siete millones de hectáreas. En promedio, cada uno de estos grandes terratenientes posee más de 11.000 hectáreas, cuando cada familia campesina tiene menos de una hectárea y media para subsistir, sin contar los centenares de miles de asalariados agrícolas que no tienen tierra en absoluto.

Esta abismal diferencia en la posesión de la tierra perpetúa en el campo colombiano un sistema atrasado de producción basado en el sojuzgamiento y la explotación de los campesinos por parte de la minoría terrateniente. Los terratenientes mantienen al campesino en una situación de dependencia económica. Lo explotan mediante las más variadas y complejas formas de servidumbre, como el pago en trabajo, en especie o en dinero. Este sistema, en esencia feudal, es causa del estancamiento de las fuerzas productivas, conserva las técnicas y procedimientos más rudimentarios de explotación de la tierra.

La tierra cultivable en Colombia son 35 millones de hectáreas, sumando las grandes extensiones de los terratenientes, los pequeños y medianos predios de los campesinos pobres y medios, las haciendas de los campesinos ricos, las propiedades y concesiones de los grandes monopolios, las sabanas comunales, los resguardos de indígenas y las posesiones estatales. De este gran total, 30 millones de hectáreas están dedicadas a ganaderías extensivas y sólo tres millones se utilizan en cultivos agrícolas. Aproximadamente 21 millones de hectáreas de las tierras ganaderas son pastos naturales. En agricultura mecanizada hay únicamente 800 mil hectáreas en las que se aplican técnicas de cultivo relativamente modernas.

LA TRABA IMPERIALISTA

Pero el sistema de explotación terrateniente no es la única causa del atraso y la miseria de los campesinos. A ésta se agrega otra que es la principal: la dominación y la explotación neocolonial del imperialismo yanqui sobre la nación colombiana. El imperialismo obtiene jugosas ganancias mediante el saqueo de los recursos naturales y materias primas del país, la venta obligada de los productos de la industria norteamericana y las inversiones del capital tanto en la ciudad como en el campo.

Los gigantescos monopolios norteamericanos no sólo despojan a Colombia de sus minerales, maderas y petróleo, sino que destinan también inversiones a la explotación de la caza y la pesca. Estos monopolios gozan de concesiones que les dan posesión sobre inmensas extensiones de tierra, de las cuales desalojan violentamente a indígenas, colonos y pequeños agricultores. Las regiones que sufren la expoliación imperialista quedan a la postre completamente arrasadas.

A través de distintos institutos de mercadeo, crédito, educación e investigación, el imperialismo ejerce un riguroso control sobre la producción agropecuaria del país. Los programas de extensión e investigación adelantados por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), por ejemplo, están destinados a promover la venta de semillas “mejoradas”, fertilizantes, insecticidas y todos los demás productos de los monopolios agroquímicos. Cosa semejante sucede con los programas del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IDEMA) orientados principalmente a colocar excedentes agrícolas y pecuarios de los Estados Unidos en el mercadeo nacional. Por intermedio de la banca oficial y demás organismos financieros el imperialismo controla y distribuye el crédito. Con estos y otros instrumentos de dominación el imperialismo yanqui estanca o destruye determinados renglones de la producción agropecuaria nacional, según le convenga a sus insaciables intereses.

El pillaje imperialista cae como pesada carga sobre el pueblo. Sólo dos clases, infinitamente minoritarias, traidoras a Colombia y enemigas del progreso, sacan beneficio en su condición de aliadas irrestrictas de los dominadores extranjeros: la gran burguesía que, empotrada en los organismos claves del Estado, participa como intermediaria en los negociados del imperialismo; y los grandes terratenientes, cuyo sistema de explotación sobre los campesinos se ve apuntalado por la dominación neocolonial.

REFORMA AGRARIA

Desde la aprobación de la Ley 135 de 1961, que creó el INCORA, la reforma agraria en Colombia lleva 10 años de ser aplicada por los cuatro gobiernos del Frente Nacional. Ha quedado en esta década plenamente comprobada la naturaleza de la reforma agraria oficial. Una reforma hecha por el imperialismo yanqui para aumentar sus ganancias y consolidar su dominación, a la vez que estrangula la producción nacional y protege el sistema de explotación terrateniente.

Todos los programas del INCORA dependen de los préstamos de los organismos financieros imperialistas efectuados en condiciones gravosas para la economía y la soberanía del país. En turbios negocios se ha comprado a los terratenientes tierras de la peor calidad a los mejores precios. Se obliga a los campesinos “beneficiados” con los créditos a comprar productos norteamericanos y ganado a los terratenientes, hipotecándolos de por vida. Con las obras de infraestructura se adecúan y valorizan las grandes fincas. Sólo se han entregado 100.000 títulos de propiedad a los campesinos, de los cuales 90.000 corresponden a tierras de colonos. Los 10.000 restantes son contratos de venta de pequeñas parcelas con plazos hasta de 20 años. Ninguno de estos “nuevos propietarios”, ni los campesinos que reciben crédito, ni los de las llamadas “empresas comunitarias” pueden disponer libremente de la tierra.

El Frente Nacional a través del INCORA ha gastado alrededor de 7.000 millones de pesos en la reforma agraria. En realidad esta cifra es tres veces más grande, si se le suman los fondos del IDEMA, del ICA, del INDERENA y del resto de organismos estatales o semi-estatales, cuyos presupuestos también contribuyen a financiar la política oficial agraria. Las enormes erogaciones no han repercutido favorablemente en la producción agropecuaria. Por el contrario, ésta ha disminuido en relación al aumento de la población. En los últimos años Colombia ha efectuado importaciones de casi todos los productos alimenticios, desde trigo, maíz, cebada, hasta huevos y leche. Buena parte de estos productos, procedentes principalmente de los Estados Unidos y que ocasionan al país una salida constante de divisas, son materias primas que el gobierno importa y luego vende, con pérdidas, a empresas norteamericanas de alimentos instaladas en Colombia. La llamada reforma agraria “integral” es un negocio integral del imperialismo yanqui, a costa del estancamiento de la producción nacional y de la miseria del pueblo.

Otra cuestión de capital importancia para el imperialismo y las clases dominantes colombianas en su política de reforma agraria ha sido la pretensión de dirigir al campesinado mediante la creación a nivel nacional de una “organización campesina” controlada y subvencionada por el Estado.

Los más distinguidos promotores de la reforma agraria oficial, quienes no hacen más que repetir al pie de la letra, como Carlos Lleras Restrepo, las orientaciones impartidas por el imperialismo yanqui, insisten en la necesidad de una “organización de campesinos” que someta mansamente las masas rurales a los abusos de los terratenientes y de las autoridades y que colabore en el campo al estricto cumplimiento de las leyes. Para crear una organización de esa naturaleza, el Estado montó todo un aparato burocrático de funcionarios especializados y ha venido preparando “líderes” en cursos de “capacitación campesina”.

REVOLUCIÓN AGRARIA

1971 ha registrado muchas luchas de obreros y estudiantes. Sin embargo, se puede afirmar que éste es un año especialmente rico en combates campesinos.

Centenares de fincas han sido invadidas por miles de campesinos en todos los departamentos del país. Las invasiones son un rechazo categórico a la política agraria del imperialismo yanqui y sus lacayos, la prueba contundente de que esta política ha fracasado. Los campesinos, ejecutores principales de la revolución agraria, se levantan y comienzan a hacer valer su derecho de únicos y legítimos dueños de las tierras que trabajan.

Al fragor de estas primeras batallas y enarbolando la consigna de “la tierra para el que la trabaja”, los campesinos han empezado a crear sus propias organizaciones, independientes del tutelaje de las clases dominantes y conformadas por los campesinos pobres y medios.

Por experiencia propia las masas campesinas han ido descubriendo quiénes son sus amigos y quiénes sus enemigos. Saben que los agentes del Gobierno buscan dividirlos, amarrarlos de pies y manos y entregarlos indefensos a los explotadores. Han aprendido que para emanciparse de la explotación del imperialismo y de los terratenientes tienen que librar luchas supremamente duras y largas, luchas que adquirirán las formas más elevadas. Y con la ayuda de las organizaciones proletarias han venido comprendiendo que su más íntimo amigo es la clase obrera, que la alianza obrero-campesina y la dirección obrera es la salvación y única garantía del triunfo.

De toda la situación anteriormente descrita se desprende que la lucha de los campesinos colombianos está dirigida no sólo contra la clase terrateniente sino principalmente contra el imperialismo, y hace parte entrañable de la lucha del pueblo colombiano por la liberación nacional. La lucha campesina es la esencia misma de la revolución colombiana en la presente etapa, una revolución antiimperialista y antifeudal de las amplias masas populares bajo la dirección de la clase obrera. Esta es la concepción proletaria, la concepción marxista-leninista del problema agrario, el único enfoque correcto de la realidad nacional y del desarrollo histórico de la sociedad colombiana.

CONSTRUYAMOS UN PARTIDO AUTÉNTICAMENTE COMUNISTA: APROBARON OBREROS DEL MOIR EN PLENO DE ANTIOQUIA

Han transcurrido escasos dos años desde cuando es esta misma ciudad de Medellín y junto al Bloque Sindical Independiente de Antioquia, obreros y representantes de todas las ramas de la producción y procedentes de todo el país, apoyados por campesinos, estudiantes, intelectuales y trabajadores de la cultura, aprobaron y juraron defender la Declaración Política del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario. Fue el Primer Encuentro Nacional del MOIR, acontecimiento de gran trascendencia para el desarrollo de la lucha de clases en Colombia.

La trascendencia de este acontecimiento consiste en que los sectores más avanzados del proletariado colombiano se unieron en el firme propósito de sacar adelante la causa obrera. Se partía de un hecho fundamental y de una gran verdad: la clase obrera es la fuerza más consecuentemente revolucionaria de la sociedad colombiana, la única capaz de organizar, educar y movilizar al pueblo colombiano en la lucha por la liberación nacional y las transformaciones democráticas, primero, y luego por la conquista del socialismo. Sin embargo se miraba también la situación, no menos real, por la que atraviesa la clase obrera colombiana, oprimida, dividida, dispersa, aletargada en su gran mayoría por la influencia nefasta de la política de las clases dominantes y sin un partido que la aglutine y la conduzca al asalto del Poder.

LUCHA POLÍTICA Y LUCHA ECONÓMICA

La clase obrera de un país semifeudal y sometido a la dominación neocolonial del imperialismo yanqui, como es el caso de Colombia, se desenvuelve en circunstancias adversas para alcanzar su pleno desarrollo político. Las principales medidas del régimen buscan someter material y moralmente al proletariado a las más terribles condiciones de vida. Con la supresión de los derechos de organización, expresión, movilización, contratación colectiva y huelga se les niega a los obreros toda posibilidad de defensa legal, y quienes lleven a la práctica el ejercicio de estos derechos son ametrallados o encarcelados. Pero el proletariado colombiano removerá todos los obstáculos, despreciará los peligros y sacrificios, y se vinculará estrechamente a las amplias masas populares no proletarias con una política nueva, diametralmente opuesta a la caduca política de las podridas clases dominantes, que interprete con fidelidad las exigencias fundamentales del pueblo y sea un reflejo auténtico de la realidad y del curso histórico del país.

A los explotadores los aterroriza la existencia de un movimiento proletario independiente. Por eso, además de reprimir y privar de sus derechos democráticos al proletariado, el imperialismo yanqui y sus lacayos colombianos pretenden sostener mediante el soborno y la coacción una organización sindical patronal. Es de público conocimiento el hecho de que la UTC y CTC reciben subvención de organismos financieros norteamericanos y del gobierno colombiano. El desarrollo de una fuerza independiente y revolucionaria del proletariado implica una lucha aguda, permanente y decidida tanto contra la dominación imperialista y su régimen como por barrer de las filas obreras a los oportunistas y agentes del imperialismo. Hay que convertir las organizaciones obreras en organizaciones revolucionarias al servicio de los intereses proletarios y populares.

La lucha que el proletariado adelante por mejorar sus condiciones de vida y de trabajo y por rescatar o hacer valer de hecho los derechos democráticos tendrá que enfrentar directamente al imperialismo. El MOIR, aplicando esta ley de la lucha de clases, ha llevado acabo infatigablemente el combate por mejores salarios, por la organización sindical, por la libertad de expresión y movilización, por la huelga. Los revisionistas del Partido Comunista de Colombia y demás oportunistas, calumniadores de la clase obrera, han saboteado y combatido esta lucha del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario y la han calificado de “economista”, “sindicalera”, “gremialista” o “aventurera”. El MOIR persiste en esta lucha y consecuentemente ratifica su consigna de trabajar hacia la creación de una central obrera revolucionaria, verdadera representante del sindicalismo colombiano, independiente de las directivas patronales de la UTC y CTC y de las revisionistas de la CSTC.

El hecho de que el MOIR desarrolle una corriente independiente y revolucionaria de la clase obrera colombiana, explica suficientemente las pruebas que ha soportado. El gobierno ha buscado la destrucción del MOIR descargando todo el peso de los decretos represivos contra las organizaciones obreras y populares que han adoptado como suya la nueva política revolucionaria. Ha bastado que un sindicato se declare abiertamente partidario o integrante del MOIR para que sus asambleas sean ilegalizadas, sus directivas desconocidas, sus dirigentes despedidos. Casi todas las organizaciones independientes y revolucionarias reciben a diario de los patronos y de las oficinas del trabajo el chantaje de que abandonen el MOIR si desean que sus reclamos sean atendidos o estudiados.

El MOIR lleva ya dos años de existencia, desde el Primer Encuentro Nacional de Medellín. Tiempo relativamente corto pero de supremas dificultades. Sin embargo ha logrado desbaratar una a una las maniobras fraguadas por las más oscuras fuerzas, desde el imperialismo y el revisionismo hasta el oportunismo de “izquierda”, que se han confabulado en el propósito de derrotarlo y destruirlo. Las victorias obtenidas se deben a que los sectores más conscientes y avanzados del proletariado colombiano se han mantenido leales a la línea trazada por el MOIR. La batalla por romper el asedio de los enemigos de la clase obrera arroja grandes experiencias. La más importante es, indudablemente, que la formación de una fuerza independiente y revolucionaria de la clase obrera, capaz de convertirse en la vanguardia de la revolución antiimperialista del pueblo colombiano, sólo se logrará a condición de que se luche sin tregua ni cuartel, tanto fuera como dentro de las organizaciones proletarias, contra todas las manifestaciones del oportunismo, principalmente el revisionismo. Y así está surgiendo un movimiento proletario invencible, al que no intimida ni la represión del gobierno ni los ataques traicioneros del oportunismo, dispuesto a rescatar la clase obrera de la influencia de los explotadores y a unir a todo el pueblo bajo las banderas de la revolución colombiana.

PARO NACIONAL PATRIÓTICO

A finales de 1969 el gobierno produjo nuevos recortes a los derechos democráticos y de manera especial inició la clasificación de los “trabajadores oficiales” como “empleados públicos”, medida ésta que significa la eliminación de los derechos de organización y contratación colectiva para los obreros vinculados a los llamados “servicios públicos”, que en Colombia son, según la legislación laboral, cerca del 50 por ciento de la masa obrera. Estas disposiciones, además, fueron aplicadas preferentemente a los sindicatos independientes y revolucionarios, como parte de la campaña para destruir el MOIR.

Las juntas administradoras de EE. MM. de Cali y EE. PP. de Medellín, apoyadas por el gobierno, clasificaron como “empleados públicos” a los respectivos obreros, por medio de resoluciones inconstitucionales e ilegales. Los sindicatos de EE. MM. de Cali y EE. PP. de Medellín quedaban con tales resoluciones prácticamente destruidos. A estas provocaciones se sumaba la hecha al sindicato de Planta de Acabados de Coltejer, filial del Bloque Sindical independiente de Antioquia, liquidado por resolución del Ministerio del Trabajo, y sus fondos, haberes y miembros trasladados inescrupulosamente a un sindicato de la UTC. Entre otras arbitrariedades cometidas en ese entonces vale la pena señalar la negativa del Ministerio de OO. PP., a negociar el pliego de peticiones de la Federación Nacional de Trabajadores de Carreteras (Fenaltracar), mientras ésta continuara en las toldas del MOIR; el chantaje de consejo de guerra para los dirigentes del Sindicato de Industrial Hullera de Amagá, quienes fueron detenidos durante dos meses, después de un heroica huelga que los empresarios calificaron de “subversiva” y causante de pérdidas por varios millones de pesos; las amenazas de clasificación de “empleados públicos” a los trabajadores del Sena; la generalización del sistema de contratistas que golpeaba duramente a los obreros petroleros y en especial a la Unión Sindical Obrera (USO) y un sinnúmero de atropellos perpetrados a sangre fría contra el resto del movimiento obrero, los maestros, el campesinado y los estudiantes. Todos estos atracos al pueblo y a la clase obrera fueron denunciados detalladamente por los representantes de las distintas organizaciones y sectores en el Encuentro de Trabajadores del Servicio Público y la Empresa Privada, realizado en Bogotá el 17 y18 de enero de 1970.

En este encuentro se hizo un examen a fondo de la situación. Los delegados de más de 100 organizaciones obreras y populares concluyeron que las principales medidas represivas aplicadas por el gobierno en los últimos meses de 1969 estaban dirigidas a impedir la formación de una corriente independiente y revolucionaria de la clase obrera colombiana, y en consecuencia, acordaron que a esa política había que responder con una amplia movilización que permitiera la preparación, organización y realización de un paro nacional patriótico.

El Encuentro de enero clarificó la naturaleza de la batalla que se avecinaba, una batalla ineludible. El gobierno se apresuraba a dar un golpe a una fuerza revolucionaria que aunque naciente amenazaba el control que las clases dominantes han ejercido sobre el sindicalismo colombiano. El Encuentro comprendió que se trataba de una lucha de vida o muerte. Estaba en juego la independencia de clase del proletariado colombiano, su política revolucionaria, su dirección en la revolución. Desde entonces hasta hoy esa ha sido la lucha alrededor del MOIR. Y si el MOIR continúa avanzando, no obstante el ataque mancomunado de todos sus enemigos, es precisamente por la vigencia histórica de la alternativa proletaria para la actual crisis de la sociedad colombiana, la imposibilidad de atajar el ascenso de las fuerzas nuevas que aplastarán lo viejo. Lo viejo en Colombia son el imperialismo yanqui y las clases dominantes pro-imperialistas, la gran burguesía y los grandes terratenientes, que mantienen al país como una neocolonia de los Estados Unidos, a la cual explotan, oprimen y condenan a la miseria y el atraso. Lo nuevo son las fuerzas populares integradas por la clase obrera, el campesinado, la pequeña burguesía urbana, los intelectuales y demás capas y sectores patrióticos y revolucionarios que, bajo la dirección del proletariado, impondrán una nueva democracia en Colombia mediante un cambio revolucionario y crearán una república popular, democrática, libre, soberana y próspera, en marcha al socialismo.

El Encuentro de enero trazó una política unitaria para llevar a la práctica la consigna del paro nacional patriótico. Se llamó a colaborar a todas las organizaciones sindicales del país y a las fuerzas de oposición, incluyendo a la Anapo, que por ese entonces tenía contradicciones agudas con el gobierno por el debate electoral que terminó en el más burdo fraude. Los oportunistas y en especial los revisionistas se mostraron muy activos en la gestión de impedir la movilización, la solidaridad y la unidad de todas las fuerzas obreras y populares. Dentro del sabotaje a la lucha de las masas trabajadoras, se dedicaron a condenar la política unitaria planteada por el Encuentro, con el argumento de que el MOIR traicionaba al llamar a las fuerzas de la oposición a que apoyaran el paro nacional patriótico. Es decir, no solamente negaban la solidaridad a las organizaciones obreras víctimas de la represión oficial, sino que les negaban a estas organizaciones el derecho de aprovechar las contradicciones del enemigo, a fin de neutralizar fuerzas y ganar aliados para tan dura batalla. Y en esto los oportunistas de derecha e “izquierda”, y particularmente los revisionistas encabezados por la dirección del Partido Comunista de Colombia, se mostraron como lo que son, enemigos soterrados de las clases populares y colaboradores conscientes o inconscientes del odiado régimen opresor.

En condiciones desfavorables para la clase obrera, todos estos ataques concentrados pusieron en serias dificultades la movilización nacional, ablandaron a los elementos vacilantes que terminaron desertando, pero no lograron su objetivo, no pudieron destruir el MOIR. Los obreros más avanzados y leales se mantuvieron firmes en los puestos de combate, desafiando todos los peligro, desbaratando todas las maniobras, aglutinando y organizando a las masas más combativas y llevando a la práctica el 24 de abril el movimiento del paro nacional patriótico. Hoy se reúne el MOIR en este Gran Pleno Revolucionario del Bloque Sindical Independiente de Antioquia, sin la presencia de los aliados vacilantes y oportunistas, es cierto, pero en compañía de nuevas organizaciones obreras y nuevos compañeros, lo mejor del proletariado colombiano, probados en la lucha y dispuestos a darlo todo por la causa obrera, lo que garantiza el futuro exitoso del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario.

CRISIS, REPRESIÓN Y LUCHA

La situación actual se presenta con nuevas amenazas. Los imperialistas yanquis tienen planes de mayor saqueo de los recursos naturales y de superexplotación del trabajo de las masas populares de los países sometidos a su dominación. Programas para Colombia como los llamados de “pleno empleo”, “reforma agraria”, “integración económica”, se enmarcan en la estrategia del imperialismo de imponer condiciones óptimas para la inversión de sus capitales, control de las fuentes de materias primas, máximas seguridades de expansión y beneficio para sus empresas instaladas en las neocolonias y colonias y mercados ventajosos para los productos de la industria norteamericana. Semejantes programas de criminal explotación, requieren ante todo la represión violenta y el sojuzgamiento de las masas populares. Contra la clase obrera hay proyectos de más recortes a sus menguadas garantías legales. El fascismo abierto es la política del gobierno títere de Misael Pastrana.

El consejo verbal de guerra a los obreros de Barrancabermeja inicia un siniestro capítulo en la opresión oficial. Han quedado inaugurados los juicios sumarísimos, sin posibilidad de defensa, para juzgar y condenar a quienes cometan el “delito” de protestar por la explotación, la opresión y la miseria. A consejos de guerra van los campesinos sin tierra que, para poder producir y subsistir, invaden las grandes extensiones de los terratenientes. A consejos de guerra van los estudiantes que defiendan los intereses nacionales contra la dominación política y cultural del imperialismo. A consejos de guerra van ciudadanos humildes que demandan servicios públicos para sus poblaciones o exigen bajas en el costo de la vida. Consejos de guerra sin guerra que el régimen ha institucionalizado para perseguir al pueblo, pero que a la vez anuncian la forma que adoptará la lucha de la nación colombiana en el tránsito hacia su liberación.

Los métodos represivos indican además de la gran injusticia del sistema imperialista, los gravísimos inconvenientes que éste afronta y la valerosa resistencia opuesta por las masas. Una profunda crisis corroe los cimientos mismos del imperialismo a escala mundial. El sistema imperialista ha entrado en agonía y sus sepultureros, las masas populares del mundo, al mando del proletariado, lo tienen ya al borde de la tumba. El revisionismo contemporáneo, acaudillado por la camarilla revisionista del Partido Comunista de la Unión Soviética, hace esfuerzos desesperados para suavizar esta situación, apagar las llamas de la revolución mundial, impedir que los pueblos saquen el mejor provecho de la crisis del imperialismo. Uno de esos esfuerzos en América Latina es el reformismo, que los revisionistas quieren introducir de contrabando en Colombia como allendismo con visa oficial. No habrá poder en el mundo que ataje la marcha revolucionaria de los pueblos. El proletariado internacional, armado con el marxismo-leninismo- pensamiento Mao Tsetung, prepara su gran batalla, la batalla por el hundimiento del sistema imperialista, por la derrota total y definitiva del capitalismo y para hacer realidad el sueño supremo de la humanidad: acabar la explotación del hombre por el hombre.

La clase obrera colombiana sabrá utilizar también la crisis del sistema imperialista y en especial del imperialismo yanqui para cumplir con sus tareas históricas como dirigente máximo de la revolución colombiana.

POR UN PARTIDO MARXISTA-LENINISTA

Hace más de cincuenta años el proletariado colombiano viene batallando contra los dominadores yanquis y contra toda forma de explotación. Sin embargo, para que se materialice su dirección en la revolución colombiana, necesita de su propio partido. Mientras el proletariado no defina su política de clase de manera autónoma que le permita elaborar una estrategia y una táctica correctas, mientras no se organice y organice al pueblo como una fuerza nacional, férreamente unida, disciplinada y dispuesta a destruir las fortalezas del enemigo en todos los terrenos; mientras no se combatan y derroten las influencias perniciosas del oportunismo y principalmente del revisionismo del mal llamado Partido Comunista de Colombia con su secuela de vacilaciones, ilusiones y traición; mientras un desarrollo tal de la lucha de clases no se dé, el proletariado colombiano, la clase destinada a transformar revolucionariamente a la sociedad colombiana, no podrá desempeñar su papel histórico. Todas estas condiciones presuponen la existencia de un partido proletario, es decir, sin éste aquellas no se dan.

Los llamados partidos tradicionales de Colombia, el liberal y el conservador, han dominado la vida del pueblo colombiano durante siglo y medio, alternándose algunas veces en el poder y otras gobernando conjuntamente mediante coaliciones. como lo hacen desde 1957. Tenebroso es el historial de estos dos partidos. Ambos tienen a su haber innumerables crímenes y traiciones al pueblo y a la nación colombiana. El partido conservador ha sido preferentemente la organización política de la clase terrateniente y el partido liberal la de la clase burguesa, lo que no ha obstado para que se confabulen en el propósito reaccionario de explotar y oprimir al pueblo, y de servir de dóciles instrumentos de los imperialistas extranjeros, a quienes han entregado la soberanía y las riquezas del país. La coalición liberal-conservadora que actualmente gobierna a Colombia, bautizada cínicamente con el nombre de “Frente Nacional”, no es otra cosa que la dictadura del imperialismo norteamericano, ejercida a través de la alianza de sus colaboradores, las clases terrateniente y burguesa. El pueblo colombiano no tiene nada que esperar de estos dos partidos, a no ser más engaños, miseria, violencia y opresión.

La vanguardia que necesita el pueblo colombiano en su lucha revolucionaria no puede ser como los llamados partidos tradicionales, ni como el Partido Comunista Revisionista, ni siquiera parecida; no puede ser un partido salido del liberalismo, del conservatismo ni del revisionismo, ni mucho menos guiado o inspirado en sus líneas ideológicas, políticas y organizativas. No puede ser de carácter burgués, terrateniente o revisionista. Tiene que ser un partido diametralmente distinto, un partido de tipo nuevo, de temple especial, que esté a la altura de las grandiosas y heroicas tareas de la revolución. La vanguardia que necesita el pueblo colombiano en sus luchas es un partido auténticamente revolucionario, auténticamente comunista, pertrechado de una ideología correcta, el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, férreamente unido y disciplinado, organizado en todo el país, vinculado estrechamente a las masas populares, arraigado profundamente en la realidad nacional y capaz de llevar a la victoria a las clases revolucionarias en las batallas más difíciles. Sólo la clase obrera podrá crear un partido así, su propio partido.

La necesidad de la creación del partido de la clase obrera colombiana determina el período en que se encuentra la revolución colombiana. Es esta la tarea principal en el momento actual. Las organizaciones sindicales independientes y revolucionarias, congregadas en este Gran Pleno Revolucionario del Bloque Sindical Independiente de Antioquia, y apoyadas por campesinos, estudiantes y trabajadores de la cultura, cierran filas para librar esta nueva batalla de fundamental importancia para el futuro de Colombia.

BATALLA EN EL FRENTE CULTURAL

El 12 de septiembre pasado tuvo lugar en Manizales la sesión inaugural del 4° Festival Latinoamericano de Teatro Universitario. Concurrieron como invitados algunos de los más promovidos intelectuales y artistas “progresistas” del continente, y por nuestro país, los grupos artísticos pseudo-revolucionarios y “autoridades” revisionistas con Enrique Buenaventura a la cabeza. De esta forma, el imperialismo y el gobierno pretendían darle a tal acto antipopular y reaccionario una apariencia democrática.

A la hora de la instalación, existía cierta expectativa en el lujoso teatro “Los Fundadores”, dado que el grupo que se presentaría representaba a la Asociación nacional de Teatro Universitario (ASONATU), que venía haciendo repetidas críticas al carácter imperialista del evento. Los estudiantes de ASONATU consideraban, en efecto, que la lucha contra el Festival era un combate más del movimiento estudiantil colombiano contra la cultura y educación neocoloniales.

Se abrió el telón, y cuando la encopetada oligarquía caldense esperaba presenciar una obra acorde con su gusto reaccionario, se encontró con una ingeniosa improvisación sobre el Festival mismo. Allí se mostraba a los artistas e intelectuales invitados como payasos del imperialismo y las oligarquías latinoamericanas, y al Festival como una farsa del gobierno títere colombiano.

Terminada la representación, los estudiantes leyeron un comunicado en el que denunciaron cómo el Festival era una mera pantalla del gobierno lacayo para tratar de ocultar la horrenda situación de explotación, saqueo, miseria y atraso en que se encuentra Colombia. Señalaron, además, la importancia fundamental de la lucha de clases en el terreno de la cultura y la defensa de la cultura revolucionaria de las masas populares frente a la penetración imperialista.

El escándalo que se armó a continuación fue descomunal: la audacia de los compañeros estudiantes, quienes se habían atrevido a asaltar una fortaleza sagrada del enemigo, profanándola, ridiculizándola y denunciando su carácter reaccionario a la opinión pública nacional e internacional, provocó la histérica ira de la oligarquía caldense y de sus perros falderos intelectuales. Las escenas que se vieron mostraban a las almidonadas señoras de la alta sociedad manizalita abandonando cualquier recato para proferir toda suerte de palabrotas contra los estudiantes, acompañadas por el coro destemplado de las “autoridades” académicas.

Al día siguiente, la gran prensa del país se desgarró solemnemente las vestiduras y calificó a los compañeros de la ASONATU como “asesinos de la cultura”, “vándalos”, “sediciosos”, “fascinerosos”, y otros epítetos por el estilo. El periódico “La Patria” de Manizales llegó hasta pedir la intervención de la policía contra los estudiantes.

En los días siguientes, además de los grupos latinoamericanos, se presentaron los conjuntos colombianos orientados por el Partido Comunista revisionista y agrupados en torno a la Corporación Colombiana de Teatro, fantasmagórico aparato de los mamertos. En las discusiones, conferencias y mesas redondas, los estudiantes de la ASONATU, firmemente respaldados por sus compañeros de las universidades de Manizales, por otros sectores populares y por algunos estudiantes revolucionarios latinoamericanos que se hicieron presentes, continuaron su lucha contra la farsa oficial y contra las tesis de los intelectuales capitaneados por los revisionistas criollos.

Teorías como las del “arte por encima de la política”, “el artista como la conciencia crítica de la sociedad”, “los valores eternos del arte”, “la naturaleza humana al margen de las clases” y demás concepciones fomentadas por el imperialismo, el revisionismo y la reacción para envenenar la mente de las masas, fueron desbaratadas una a una por los jóvenes revolucionarios.

Como aspecto fundamental merece destacarse la manera como fue puesta al descubierto la índole revisionista de las “vacas sagradas” que, como Enrique Buenaventura, tradicionalmente se han opuesto de un modo rabioso a que el teatro colombiano siga una orientación revolucionaria y de avanzada. Su verdadero papel de saltimbanquis y lacayos de la oligarquía quedó plenamente al desnudo cuando cerraron filas con ésta para defender su Festival.

No menos importante fue la crítica implacable a Mario Vargas Llosa y a la corte que él representa de artistas traficantes al servicio del imperialismo, quienes han venido realizando una siniestra tarea de zapa contra de la heroica revolución cubana. Esta pandilla de sabandijas fue repudiada por el gobierno y el pueblo cubanos, y sus crímenes contrarrevolucionarios, denunciados a la opinión pública mundial.

Paralelamente a su labor de denuncia del Festival, los estudiantes de la ASONATU movilizaron a las masas populares de Manizales para presentarles sus obras en sindicatos, barrios y escuelas. El pueblo manizalita acogió con entusiasmo estas piezas teatrales, al tiempo que denunció el carácter reaccionario del Festival, calificándolo de “diversión de los oligarcas con la plata del pueblo”.

Los auténticos artistas revolucionarios de América Latina desechan este tipo de festivales y. bajo la dirección del proletariado, formarán un amplio frente cultural revolucionario que habrá de contribuir decisivamente al desarrollo de la lucha antiimperialista de sus pueblos.