EDITORIAL: EL COMBATE Y LA UNIDAD

La unidad de las fuerzas revolucionarias y en especial la unidad del proletariado colombiano como vanguardia de la revolución, dependerá en cada momento de la aplicación exitosa de una correcta estrategia revolucionaria. Esta estrategia se viene abriendo paso en Colombia a través de pequeñas y de grandes contiendas. El MOIR ha estado atento a desentrañar y desarrollar las leyes y principios generales y particulares de este proceso revolucionario. Estamos apenas aprendiendo pero ya empezamos.

Entra las más recientes experiencias de la lucha revolucionaria colombiana se cuenta la alianza sostenida entre el MOIR y el Partido Comunista de Colombia. Nuestro Partido señaló esta política unitaria como la política de Unidad y Combate, que en su conjunto abarca el período de los tres últimos años. Dos importantes tareas nos propusimos con la política de Unidad y Combate: la constitución de un frente de izquierda, conocido más con el nombre de Unión Nacional de Oposición y la construcción de una central obrera unitaria. Ambas tareas reclaman de nosotros un análisis detenido y completo, ya que tanto la una como la otra arrojan importantes lecciones para la revolución colombiana.

En el número anterior de TRIBUNA ROJA, a raíz del congreso de la CSTC, dimos comienzo al trabajo de sistematizar los principales logros obtenidos y las contradicciones fundamentales suscitadas con la aplicación de la política de Unidad y Combate dentro del movimiento sindical. Ha quedado abierta en la práctica una polémica pública con nuestros aliados. Sin embargo, el Partido Comunista, soslayando las cuestiones de fondo que hemos precisado, se reduce a argumentar, como para salir del atolladero, que el MOIR asumió la posición crítica “porque no pudo dominar a la central. porque no consiguió asaltar la conducción del movimiento”. Como creemos que puede ser de interés para nuestros lectores y de enorme utilidad en la discusión que estamos adelantando, sobre todo para confirmar que nos asisten razones de peso en las contradicciones ulteriores con el Partido Comunista de Colombia, hemos resuelto publicar varios documentos, algunos recientemente difundidos, otros olvidados, referentes a lo que ha sido el combate y la unidad dentro del movimiento sindical independiente.

A excepción del artículo acerca de la reapertura de las relaciones diplomáticas de Colombia y Cuba, este número de nuestro periódico está dedicado a la reedición de los materiales mencionados.

Tres bloques de documentos se publican: 1) los que seleccionamos de la etapa de los encuentros de unidad sindical y que demuestran que la consigna de la creación de la central unitaria sí fue producto de claros acuerdos revolucionarios; 2) los que se refieren al conflicto bancario de enero pasado y que desenmascaran la actitud vacilante, burocrática, falsa y divisionista de la dirección de la CSTC, en los días inmediatamente anteriores al Congreso del 4 de marzo y; 3) los que resumen la respuesta de un amplio e importante sector sindical ante las maniobras antidemocráticas del Comité Ejecutivo de la Confederación.

El estudio y discusión de estos documentos ayudarán a la militancia del MOIR, a los obreros avanzados y en general a las masas populares en la dispendiosa pero irrenunciable labor de desenredar el ovillo y encontrar la verdad, ahora que está en duda si el proceso unitario revolucionario de los últimos tres años fue fruto de conveniencias pasajeras, o estuvo basado en una política de principios que repercutirá en el futuro de la revolución.

LAS RELACIONES, VICTORIA DE CUBA

El pasado 6 de marzo los gobiernos de Colombia y de Cuba anunciaron la reanudación de sus relaciones interrumpidas por más de trece años. En el breve comunicado conjunto al respecto, dado a conocer simultáneamente por las cancillerías de los dos países, se lee: “la amistad que une a los pueblos de Colombia y Cuba desde la guerra de independencia iniciada por los patriótas cubanos el 10 de octubre de 1868 -guerra que contó con el total respaldo de la nación colombiana y la participación activa de ciudadanos suyos-, los gobiernos de ambos países, en ejercicio de su soberanía y consecuentes con los principios de igualdad jurídica de los Estados, del respeto mutuo, del beneficio recíproco y de la unidad de América Latina, han acordado restablecer plenamente, a partir de la fecha, sus relaciones diplomáticas, consulares, comerciales y de comunicaciones con rango de Embajada y procederán al intercambio de embajadores en el plazo más conveniente”.

Esta decisión del gobierno colombiano de reabrir las relaciones con la gloriosa Isla del Caribe, adoptada después de muchas idas y venidas, se convierte de hecho en un triunfo importante para Cuba y en una derrota evidente de la política antinacional y proimperialista sostenida durante lustros por los distintos regímenes oligárquicos que han sojuzgado a nuestra patria, y que la actual administración de López hijo persiste en alentar y prolongar. Da grima escuchar los argumentos oficiales colombianos sobre la medida. El Ministro de Relaciones Exteriores, Indalecio Liévano Aguirre, el día que entregó a la prensa el comunicado conjunto, explicó así las razones que movieron al gobierno de Colombia para estblecer las relaciones con la República de Cuba:

“Creemos sinceramente que con pasos como el de hoy se le dará una imágen mucho más aceptable para los pueblos de América Latina a los organismos del Sistema Interamericano. Su desprestigio dependía de esa vinculación a la guerra fría y estamos seguros que, en la medida que esos organismos se desliguen de ella, se va a vigorizar el Sistema Interamericano y su imagen va a recuperar el dinamismo que se requiere para que estos organismos funcionen eficientemente.

“El gobierno colombiano considera que organismos como el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) y la OEA (Organización de Estados Americanos) son instituciones del Sistema Interamericano que queremos defender, que vamos a defender y que contribuiremos a fortalecer”.

La revolución cubana es la primera tronera grande del llamado Sistema Interamericano. Precisamente para preservar este sistema, Cuba fue expulsada de la OEA en 1962, y luego, en 1964, se le impuso el bloqueo económico y comercial. Hasta la revoluación cubana los Estados Unidos, aplastando rebeliones populares como en México, Nicaragua o Guatemala, habían manejado a su antojo a las repúblicas latinoamericanas.

El sistema interamericano responde a la concepción imperialista yanqui de que América es un inmenso bloque, monolítico, una unidad geográfica cuyos intereses, aspiraciones y sacrificios se definen en Washington. Esta concepción se resume más o menos así: lo que le conviene a los Estados Unidos le conviene a América. De tal forma, los países latinoamericanos han sido la principal zona de influencia del imperialismo yanqui.

La historia de este siglo del Continente americano es la historia de la expoliación y dominación del imperialismo yanqui y de la lucha de los pueblos latinoamericanos por su liberación nacional, su soberanía y su progreso. El sistema interamericano, del que tanto habla el canciller Liévano Aguirre, no es más que el ordenamiento jurídico perfeccionado por los imperialsitas y los gobiernos títeres del Hemisferio en multitud de foros internacionales, por medio del cual los Estados Unidos tienen todos los derechos, incluyendo el de desconocer cuando le venga en gana tal ordenamiento, y nuestros países todos los deberes, sin omitir los de la sumisión y la obediencia. Y en el redil Cuba era la predilecta.

Desde su independencia de España y su creación como Estado, cayó en las garras del imperialismo que lo tenía ahí, al frente, amenazante y pujante, a sólo noventa millas. El amo yanqui insertó en la Constitución de la Nueva República la conocida “Enmienda Platt” con la que colocaba la soberanía de Cuba bajo el tutelaje de la gran potencia. Los embajadores estadinenses decidían en la práctica los asuntos internos cubanos de importancia. Los capitalistas norteamericanos muy pronto llegaron a controlar todos los negocios de la Isla, especialmente el azúcar, y terminaron por convertirla, de preferencia, en el prostíbulo de las Antillas. Y quien protestara era acallado, encarcelado o simplemente desaparecido para siempre.

Pero Cuba se levantó de su postración como un gigante. En 1953, Fidel Castro asaltó el Cuartel Moncada, una de las fortalezas del odiado régimen de Fulgencio Batista, al frente de un puñado de hombres que con esa acción fundaba el Movimiento 26 de julio, e inició toda una odisea revolucionaria que culminaria, después de una guerra popular de tres años, en la toma del Poder, el 1° de enero de 1959. La revolución expulsó de su suelo a los opresores extranjeros, confiscó las grandes pertenencias norteamericanas y declaró a Cuba “Territorio Libre de América”. La revolución cubana es el acontecimiento más transcendental del Continente en este siglo, marca un hito en las luchas de nuestros pueblos por su liberación e inaugura toda una época revolucionaria antiimperialista en América Latina.

De ser la más sumisa, la República de Cuba pasó a transformarse en la más rebelde, la más digna, la más antogónica frente al sistema neocolonial estadinense, a sólo noventa millas del monstruo.

Estados Unidos echó mano de cuanto instrumento de represalia estuvo a su alcance para recuperar a Cuba: organizó operaciones de espionaje y de terrorismo, patrocinó grupos de gusanos y de bandidos contraguerrilleros en el Escambray, saboteó fábricas, incendió cañaverales y preparó, armó y dirigió la invasión de Bahía Cochinos en 1961. Pero Cuba, invencible, pulverizó todos estos atentados y provocaciones, y en Playa Girón, con la derrota infringida a los invasores adiestrados por la CIA, salvaguardó las conquistas de la revolución y vengó a Augusto Cesar Sandino y a los demás guerrilleros antiimperialistas sacrificados de Latinoamérica.

Ante lo irremisible, el imperialismo yanqui lanzó alaridos por todo el continente, bramando que la Isla de Martí y de Fidel era inajustable al sistema interamericano. Y apoyado en la complicidad de las oligarquías antipatrióticas de América Latina, Estados Unidos determinó apartar a Cuba de la Organización de Estados Americanos y aplicarle las sanciones de aislamiento y bloqueo del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca.

La declaración de exclusión de Cuba de la OEA, aprobada por la VIII Reunión de Consulta de Punta del Este, en 1962, dice: “el actual gobierno de Cuba que oficialmente se ha identificado como un gobierno marxista-leninista, es incompatible con los propósitos y principios del sistema interamericano”.

Se necesita una buena dosis de fariseismo para explicar, como lo hace el canciller colombiano, que con la reapertura de relaciones de Colombia y Cuba “se le dará una imagen mucho más aceptable para los pueblos de América Latina a los organismos del Sistema Interamericano”. Estas explicaciones no reflejan más que el alma obsequiosa del gobierno de López Michelsen y su deseo de continuar servilmente a la disposcición de los dictados del Norte. Pero para Cuba la reanudación de las relaciones es una victoria, un golpe certero dirigido exactamente al fundamento mismo del denominado sistema interamericano. Cuba demostró que la OEA y el TIAR son vulgares herramientas de los Estados Unidos para llevar a cabo su política imperialista de saqueo y opresión.

No es cierto que Cuba, perseguida y calumniada, haya intevenido o agredido a las naciones hermanas del Hemisferio. Tampoco es cierto que el imperialismo yanqui haya obrado en defensa de los principios de no intervención y respeto mutuo entre los Estados. Estos trece años largos, trancurridos desde cuando Alberto Lleras anunció el 9 de diciembre de 1961 el rompimiento de las relaciones con el gobierno cubano, prueban lo contrario.

Durante este lapso los Estados Unidos no ha hecho otra cosa en América, que provocar bochinches conspirar contra los países latinoamericanos, intervenir descaradamente en sus asuntos internos, agredirlos militarmente o a través de sus aparatos de inteligencia. Hay están como testimonio vergonzoso la invasión a la República Dominicana, las masacres de gentes panameñas, el derrocamiento y asesinato de Salvador Allende, los incontables golpes de estado de los Ejércitos Mercenarios fraguados por el Pentagono.

El rompimiento del bloqueo impuesto a Cuba, al igual que las relaciones con el gobierno de Fidel Castro, por parte de México, Venezuela, Argentina, Guyana, Panamá, Perú y ahora Colombia, son acontecimientos producidos a espaldas del sistema interamericano y hacen parte de las batallas de Latinoamérica por la soberanía económica y política, como la exigencia de las 200 millas de mar territorial, la defensa de los precios de nuestros artículos de exportación, la solidaridad con la lucha del pueblo panameño por la plena soberanía sobre el Canal de Panamá, y el resto de combates antiimperialistas.

Y la falaz y acomodaticia acusación que hacen algunos sectores de la oligarquía vendepatria frentenacionalista en nuestro país, como la reciente del Directorio Nacional Conservador, de que Cuba es el principal peligro de la subversión, desconoce el hecho de que en Colombia y en América Latina sobran motivos para la insubordinación y la rebeldía. La solidaridad internacionalista dada por la revolución cubana a los combatientes revolucionarios no se puede calificar como agresión externa. Las luchas abnegadas y heróicas como la del Che Guevara en Bolivia han dependido para su triunfo única y exclusivamente del apoyo oportuno y eficaz que les logren brindar las masas populares. Aunque el Che hubiese sido comandante de la revolución cubana, su máxima en Bolivia fue la misma de Sandino en Nicaragua: “Yo me haré matar con los pocos que me acompañan porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no vivir como esclavos”.

DOCUMENTOS DEL PROCESO UNITARIO

Aprobado en Bogotá, el 3 de agosto de 1974.
1) AVANCEMOS UNIDOS HACIA UNA AUTÉNTICA CENTRAL OBRERA, INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA.

1973 se inició con la imposición de más medidas anti-populares de la oligarquía gobernante que atentan y asaltan los intereses económicos y burlan los derechos democráticos de la clase obrera y las masas populares colombianas.

La alianza burgués-terrateniente en el poder, aplica así las antipatrióticas políticas que exige el capital monopolista norteamericano y que le permiten aumentar sus fabulosas ganancias, saqueando nuestras riquezas en todos los frentes e impidiendo el desarrollo independiente de nuestra economía, que con la propiedad monopolista e improductiva de la tierra por los terratenientes, son las causas fundamentales del atraso de nuestro país y de la superexplotación, opresión y miseria de las clases trabajadoras y populares colombianas.

Especial atención y esfuerzo dedican el imperialismo y sus lacayos nacionales a golpear a la clase obrera.

Eso indica la integración a la política del gobierno de las recomendaciones de la OIT del llamado “plan de pleno empleo”, la imposición de decretos como el 939 y la ley 48 de 1968 que recortan el derecho de huelga e implantan los fatídicos tribunales de arbitramento obligatorio; del 3135 y 1848 que quitan el derecho de organización a los trabajadores oficiales; el impulso al sitema de contratistas, al paralelismo sindical y la legalización de los contrapliegos patronales; el anunciado tribunal nacional de arbitramento; y la reforma al calendario laboral que cursa nuevamente en el Congreso, que quita el dominical triple, los festivos y el porcentaje sobre horas extras y el trabajo nocturno, etc.

Todo esto unido a la asfixiante situación económica que soportan las masas populares debido al alza desenfrenada en el costo de vida mientras amenazan con congelar los salarios.

Capítulo aparte merece el vulgar asalto a nuestras cesantías a través de los llamados FONDOS REGIONALES DE CAPITALIZACIÓN SOCIAL Y FOMENTO ECONÓMICO, engendro del imperialismo yanqui, y sus socios nacionales que estarán controlados por éstos y sus acólitos que dicen representar la clase obrera, y serán sus beneficiarios. Sin detenerse el gobierno en su campaña por robarse las cesantías de los trabajadores, el Ministro de Trabajo ha dictado la resolución 295 por medio de la cual se impide y dificulta el trámite de pago de prestaciones sociales.

Estas políticas proimperialistas cuentan con apologistas y servidores incondicionales infiltrados en las organizaciones obreras. Tal papel lo vienen desempeñando las camarillas dirigentes de la UTC y CTC que encabezan Tulio Cuevas y Raquel Mercado, feroces opositores de la unidad en las filas obreras, agentes del anticomunismo más vulgar y obstáculos para la defensa real de los derechos e intereses obreros y populares.

Pero la lucha de la clase obrera no la detiene nadie. Desafiando la criminal persecusión y represión del proimperialista gobierno del “frente social” de Pastrana, el proletariado avanza en su lucha antiimperialista y antioligárquica a la cabeza del pueblo colombiano. La clase obrera superará todas las dificultades y obstáculos que se oponen al cumplimiento de su misión histórica como fuerza dirigente del proceso revolucionario de liberación nacional del yugo yanqui y la realización de las transformaciones democráticas.

Conquistará sus derechos de organización, contratación, expresión, reunión, movilización y huelga e inevitablemente mantendrá su puesto de vanguardia en la lucha por la auténtica democracia para las masas populares. Y la situación le es favorable. Los campesinos, estudiantes, maestros, artistas e intelectuales luchan valientemente por sus derechos y gradualmente agudizan la lucha general contra el imperio yanqui y las clases dominantes. Esa es la tendencia general de la etapa actual de nuestro país.

Esta situación ha permitido en Santander, que los sectores más avanzados de la clase obrera, entren a realizar serias, claras y fraternales discusiones.

Como tal, las direcciones ejecutivas de la FEDERACIÓN SANTANDEREANA DE TRABAJADORES, FESTRA, Y EL BLOQUE SINDICAL INDEPENDIENTE DE SANTANDER-MOIR. Comprendiendo la necesidad de agilizar el proceso de unificación de todos los sectores revolucionarios, democráticos y consecuentes del movimiento obrero colombiano, y particularmente de Santander, que culmine en una nueva y poderosa CENTRAL OBRERA, ANTI-IMPERIALISTA Y ANTI-OLIGÁRQUICA, hemos, después de varias conversaciones, concertado una alianza a nivel de nuestras organizaciones en base a estos principios:

1. DEFENSA DE LOS DERECHOS E INTERESES DE LA CLASE OBRERA Y EL PUEBLO COLOMBIANO;

2. LUCHA Y AISLAMIENTO CONTRA LAS CAMARILLAS DIRIGENTES DE LA UTC Y CTC, QUE REPRESENTAN LOS INTERESES POLÍTICOS ESTRATÉGICOS DEL IMPERIALISMO YANQUI DENTRO DE LA CLASE OBRERA;

3. RESPETO A LA PARTICIPACIÓN DE TODAS LAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS DEL PROLETARIADO EN SUS ORGANIZACIONES.

Desde luego nuestras organizaciones mantendrán su independencia y autonomía para desarrollar sus propias fuerzas y la libertad para criticar y denunciar las violaciones e incumplimientos a los principios señalados y aceptados ante las masas populares.

Consecuentemente, EL BLOQUE SINDICAL INDEPENDIENTE DE SANTANDER Y LA FEDERACIÓN SANTANDEREANA DE TRABAJADORES, hacemos un fervoroso y fraternal LLAMADO a todas las fuerzas sindicales independientes y democráticas del movimiento obrero, especialmente de Santander, a la lucha contra las medidas y políticas señaladas; al REPUDIO Y LUCHA PERMANENTE contra las camarillas dirigentes de la UTC y CTC, y a emprender hombro a hombro con nosotros la lucha por los derechos democráticos de nuestra clase y el resto del pueblo, REALIZANDO ACCIONES UNITARIAS Y MOVILIZACIONES en base a los principios arriba señalados.

POR LOS DERECHOS DEMOCRÁTICOS OBREROS Y POPULARES ¡ADELANTE!

AVANCEMOS UNIDOS HACIA UNA AUTÉNTICA CENTRAL OBRERA, INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA!!

BLOQUE SINDICAL INDEPENDIENTE DE SANTANDER (MOIR)

Por el Comité Ejecutivo: Salomón Pedraza y Alvaro Silva.

FEDEREACION SANTANDEREANA DE TRABAJADORES -FESTRA-

Por el Comité Ejecutivo: Luis José Morales y Gilberto Ayala.

2) LA UNIDAD OBRERA, UNA POLÍTICA DE PRINCIPIOS.

DEL PRIMER ENCUENTRO DE UNIDAD SINDICAL DEL SUR-OCCIDENTE. CALI. MARZO 17 Y 18 DE 1973.

El imperialismo norteamericano y sus lacayos nacionales siempre se han preocupado por mantener la división en el movimiento sindical. En 1946 durante el gobierno oscurantista de Ospina Pérez y aprovechando la reforma laboral de ese entonces fundan la UTC, bajo el tutelaje conservador. Posteriormente, en 1960 logran convertir a la CTC en un aparato reaccionario, cuando son expulsadas las fuerzas consecuentes.

En la actualidad Cuevas y Mercado han logrado que las centrales que dirigen recojan la ideología burguesa, apliquen la “conciliación de clases”, el economismo y el apoliticismo. Los señores Cuevas y Mercado como es de público conocimiento reciben subvención de la embajada yanqui y del Gobierno y son cómplices de todas la medidas antiobreras y siempre han traicionado a la clase obrera.

Sin embargo, la situación interna de las centrales UTC-CTC, no es color de rosa, están sumidos en agudas contradicciones como producto de que sus afiliados están indignados por sus entregas y traiciones descaradas. Para tratar de salvar la aguda crisis han recurrido al más cerrero anticomunismo, que es el arma predilecta del imperialismo norteamericano y sus lacayos colombianos que le han permitido cometer los más horrendos crímenes. El anticomunismo ha servido para mentener en postración a los sectores más atrasados políticamente de los trabajadores, la llamada política unitaria de los Cuevas y Mercado está asentada sobre la base ideológica del anticomunismo y con ella han llegado a macartizar y expulsar organizaciones enteras como la Federación de Trabajadores Libres del Cesar y Telecom. No obstante toda esa situación de represión y anticomunismo, hay una insubordinación interna contra la dirigencia nacional de esas centrales: el Sindicato de Paz del Río emitió comunicados en los que condena la política macartista de UTC; se desafilió el Sindicato de Trabajadores de Avianca de la CTC; y ahora con motivo de la aplicación de los “fondos regionales” muchas organizaciones de esas dos centrales se han pronunciado en contra de aquellos.

Es importante destacar las luchas libradas por la clase obrera en el marco de esta política represiva y de recorte de sus derechos: las resonantes huelgas de los trabajadores de Avianca, Telecom, de los servidores de la rama judicial y múltiples huelgas desarrolladas en la defensa de sus pliegos de peticiones, son una clara muestra de que la clase obrera no se somete a los designios del Gobierno y está dispuesta a romper todas las barreras que se le han tendido.

La Uunidad de la clase obrera

Se ha acusado a las fuerzas independientes de ser las causantes de la división de la clase obrera, pero la realidad es que la existencia de fuerzas sindicales no vinculadas a las dos centrales patronales, conforman el sector más importante del proletarido, han logrado ubicar a sus enemigos principales: El Imperialismo Norteamericano, los Gobiernos Proimperialistas y las Camarillas Nacionales de UTC y CTC y son esas fuerzas independientes las llamadas a jugar un papel de vanguardia en la superación de la división, la defensa de las conquistas y la vigorización de las luchas, abriendo el camino a la clase obrera por su organización gremial nacional.

Para que este Proceso Unitario tenga un desarrollo cada día más positivo y de consolidación permanente y progresivo, tenemos que tener en cuenta los diferentes matices que van a intervenir en él y garantizar la plicación de principios tales como la Democracia Sindical, es decir, garantizar el pleno derecho a la expresión a todos los grupos y tendencias, el respeto a la minoría y hacer uso de la mayoría únicamente cuando se trate de la defensa inquebrantable de los derechos e intereses de la clase obrera; debemos combatir el Sectarismo entre las diferentes fuerzas democráticas que participamos en la dirección de la clase obrera para centrar los ataques contra los enemigos principales; las discusiones que se den en el seno de estos Comités Unitarios deben girar concretamente alrededor de los problemas de la clase obrera y las salidas concretas para contrarrestar la ofensiva de los explotadores; BRINDEMOS SOLIDARIDAD indiscriminadamente: ésta, aplicada con plena consecuencia y honestidad nos permite el acercamiento de sectores obreros dominados por la ideología burguesa, a la vez contribuye a fortalecer las luchas que los diferentes sectores libren en la defensa de sus intereses.

Este problema de UNIDAD del movimiento obrero de ser discutido a nivel nacional en un GRAN ENCUENTRO NACIONAL DE UNIDAD SINDICAL que debemos realizar en el curso de este año.

Este PROCESO UNITARIO debe servir de apoyo a las luchas que libran en especial los sectores campesinos, que son nuestro principal aliado, por la tierra para el que la trabaja y la confiscación de la tierra a los grandes terratenientes; a los estudiantes, a los intelectuales y profesionales que luchan por expulsar la “cultura” del imperialismo norteamericano y de sus lacayos y por la democratización de la educación; y a los demás sectores de la población que sufren la opresión, explotación y represión del imperialismo yanqui y sus agentes nacionales.

El anchuroso camino de la UNIDAD, debe ser canalizado hacia la creación de la gran ORGANIZACIÓN GREMIAL DE LOS TRABAJADORES con una posición INDEPENDIENTE, ANTIIMPERIALISTA, ANTIOLIGÁRQUICA, que desarrolle la defensa de los derechos e intereses de la clase obrera y del pueblo, combata y aisle a las camarillas dirigentes de la UTC y CTC, y sirva a la LIBERACIÓN NACIONAL, del yugo del imperialismo norteamericano y a la realización de las transformaciones democráticas que necesita Colombia.

3) POSICIÓN UNITARIA DEL MOIR

Discurso pronunciado por el compañero Abel Rodríguez en el Encuentro Nacional Sindical, realizado en Bogotá, del 12 al 14 de octubre de 1973. En este Encuentro se programó el Congreso Sindical Unitario.

Compañeros delegados:

En nombre de la corriente sindical independiente, que a nivel nacional dirige el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), representada en este grandioso Encuentro por las organizaciones filiales de los Frentes Sindicales Autónomos de Antioquia y el Valle, del Bloque Sindical de Santander y demás sindicatos que bajo la misma orientación partidista han concurrido desde distintas regiones del país, la Costa, el antiguo Caldas, Tolima, Cundinamarca, Nariño, Meta y otros lugares, para expresar su incondicional respaldo a la política de unidad de la clase obrera, presento a ustedes un caluroso, emocionado y revolucionario saludo.

Como vocero de esta fuerza quiero ratificar una vez más el profundo interés que nos anima por sacar adelante el logro de una Central Unitaria, en respuesta a la imperiosa necesidad del movimiento obrero por agruparse en un núcleo batallador, orientado revolucionariamente, que le resuelva el gravísimo problema de dispersión, descoordinación y carencia de metas claras y comunes en sus filas, sin lo cual no será posible para la clase obrera enfrentar adecuadamente la política del imperialismo yanqui y sus lacayos dentro de nuestro país y derrotar definitivamente las camarillas dirigentes traidoras de la UTC y la CTC.

En anteriores ocasiones hemos expresado nuestra decisión de integrarnos activamente a las filas de las federaciones regionales de la CSTC, para facilitar con el aporte de nuestros efectivos un mayor robustecimiento de estas organizaciones, y dar al mismo tiempo los pasos necesarios para la efectiva realización del Congreso Nacional que ha de constituir la nueva central que reclama el proletariado. Quiero en esta ocasión ratificar una vez más este propósito y precisar de manera enfática las bases mínimas que exigimos para ponerlo en práctica de inmediato. Estas bases mínimas están consignadas en tres principios fundamentales enumerados cuidadosamente en la última edición del periódico TRIBUNA ROJA, órgano oficial del MOIR. A saber:

1) El compromiso sagrado de defender los intereses del proletariado y el pueblo por parte de las organizaciones federales a las que nos integremos, lo cual se concreta expresamente en la lucha sin cuartel contra el imperialismo yanqui y las clases antinacionales que en nuestro país detentan el Poder.

2) Combatir firmemente las camarillas dirigentes de la UTC y la CTC, agentes permanentes de la traición y la entrega contra nuestra clase, y

3) El respeto y la garantía de la democracia sindical, lo que significa la libertad interna de opinión, el respeto a la minoría, la obediencia de ésta a la mayoría y la supresión de las maniobras y los métodos burocráticos para imponer las decisiones al margen del libre juego democrático.

Sobre estas bases, que los aquí militantes del MOIR consideramos están contempladas en la ponencia propuesta por la Comisión Preparatoria del Encuentro Nacional, vamos a dar inmediatamente el paso de afiliar nuestras organizaciones sindicales a las federaciones regionales de la CSTC. Esto significa que desde el mismo momento en que concluya esta solemne reunión todos los militantes y simpatizantes del MOIR a nivel nacional estaremos empeñados en la tarea de llevar las organizaciones sindicales donde tenemos mayoría al seno de las de la CSTC, y batallando porque este sea el camino que tomen aquellas donde aún somos una fuerza minoritaria.

Igualmente sumaremos nuestro modesto caudal y nuestro esfuerzo al de las organizaciones sindicales independientes comprometidas con la política de unidad, en aquellas regiones del país que aún carecen de federaciones, para integrar estas y adherirlas a la nueva Central Unitaria.

Mientras el respeto a los principios de unidad revolucionaria de la clase obrera, contemplados en la ponencia que hemos de aprobar aquí, sean mantenidos, tienen todos ustedes, compañeros delegados al I Encuentro Nacional Sindical, la palabra de honor del MOIR de que esta será nuestra inmodificable línea de conducta.

Muchas gracias.

4) DE LA CSTC Y EL UNIR AL ENCUENTRO NACIONAL SINDICAL DE AGOSTO

Los siguientes son los apartes principales del proyecto de ponencia presentado conjuntamente por la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC) y el Comité de Unidad Intersindical Regional de Cundinamarca (UNIR) a consideración y estudio del Encuentro de Consulta Nacional Sindical, que se llevó a cabo en la ciudad de Bogotá, durante los días 5 y 6 de agosto de 1973.

Desde su nacimiento la clase obrera colombiana ha estado combatiendo la política del imperialismo norteamericano y sus agentes, los terratenientes y la burguesía comercial importadora. Ha enfrentado con valor y decisión al imperialismo norteamericano y las oligarquías de nuestra patria, realizando memorables luchas en la defensa de la soberanía nacional y contra la explotación extranjera. Así mismo, con su incansable esfuerzo y unidad el proletariado colombiano conquistó en el pasado los derechos de organización sindical, contratación colectiva, huelga y demás garantías esenciales para la defensa de sus intereses. Testimonio de ello, son las grandes huelgas de los trabajadores de las bananeras, los petroleros, Fedenal y muchas más.

El camino glorioso de la clase obrera, sus luchas, sus combates, han determinado para el proletariado colombiano experiencias que le permiten hoy avanzar decididamente por el camino de la unidad, requisito esencial para enfrentar con éxito la lucha contra los enemigos del pueblo y la nación colombiana. El avance unitario de la clase obrera le permitirá aglutinar, dirigir y llevar a cabo con exito las alianzas con los campesinos, los estudiantes, intelectuales demócratas y con los demás sectores de la población que sufren las consecuencias de la dominación imperialista.

Causas de la división de la clase obrera

Al imperialismo le preocupa la existencia de un movimiento sindical independiente, consecuente con los interesesde la clase obrera y las masas populares, y siempre se ha preocupado por mantener la división en el seno del movimiento obrero. La creación de la UTC en 1946 y la posterior división en 1960 de la CTC, no han tenido más que el propósito de ejercer el control del proletariado colombiano sobre la base de su división.

CUEVAS Y MERCADO han logrado poner bajo su férula esas dos centrales y colocarlas al servicio incondicional de los planes del imperialismo. Estos traidores, es de público conocimiento, reciben subvención de los Estados Unidos y del gobierno colombiano. Para tratar de salvarse de la crisis han recurrido al más severo anticomunismo, arma predilecta del imperialismo norteamericano, de las clases explotadoras y sus agentes, a nombre del cual cometen los más horrendos crímenes.

La proyectada fusión de UTC y CTC tiene la base ideológica del anticomunismo y ha servido para macartizar y expulsar organizaciones enteras como la Federación de Trabajadores Libres del Cesar y el Sindicato de Telecom. Esta política represiva no ha podido impedir la insubordinación interna contra estas camarillas: el Sindicato de Paz del Río condenó la política anticomunista de UTC, el Sindicato de Avianca se desafilió de CSTC y numerosas organizaciones sindicales han venido fortaleciendo el movimiento obrero independiente del país.

Marcha ascendente de la unidad

Hoy se vive un gran proceso de unidad de la clase obrera, lo que ha determinado inclusive que bajo la presión y la lucha de los trabajadores y e pueblo, el Gobierno se vea obligado a presentar un proyecto de ley de amnistía para los trabajadores petroleros. Es necesario destacar la gran contribución que a este proceso han dado los diferentes encuentros de unidad, realizados en el Valle, Antioquia, Santander, Cundinamarca, Meta y otras regiones del país; el destacado papel de los diferentes Comités de Unidad que existen en todas las regiones del país y la existencia de la CSTC, que como Central independiente y democrática propuso el año pasado la realización de un Gran Encuentro Nacional de Unidad e inclusive ha manifestado en documentos su disposición de cambiar de nombre si ello asegura la constitución de una central más amplia, donde se dé cabida a la gran mayoría del movimiento obrero. Son estas fuerzas independientes las llamadas a jugar un papel decisivo en la superación de la división, la defensa de las conquistas y la vigorización de las luchas, despejando el camino a la clase obrera para su integración en un futuro cercano en una CENTRAL ÚNICA INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA, que permitar aislar y derrotar al minúsculo grupo de vendeobreros que comandan CUEVAS y MERCADO y las ideologías anarquistas dentro del movimiento sindical.

Democracia interna

Este proceso ha venido siendo garantizado con la aplicación de principios democráticos.

Hay que reconocer la existencia de diversas corrientes y matices en el seno de la clase obrera; practicar la plena democracia sindical en forma consecuente y unitaria entre los diversos sectores o tendencias, en la defensa inquebrantable de los intereses de los trabajadores y del pueblo.

Gran encuentro nacional de unidad sindical

Hemos culminado la primera etapa de este proceso unitario. Hemos hecho conocer la posición del movimiento sindical de mayor conciencia de clase en la lucha por la unidad de la clase obrera, hemos discutido y aprobado una política antiimperialista de lucha contra el gobierno, las camarillas vendeobreras de Cuevas y Mercado y una indoblegable decisión en la defensa de los intereses de la clase obrera y del pueblo.

Más de medio millar de sindicatos estamos comprometidos en las tareas señaladas por los distintos Encuentros Regionales. Este Proceso de Unidad del Proletariado Colombiano es ya irreversible. Hace parte del avance de su conciencia de clase, de las respuestas que en resonantes batallas ha venido dando a la política del imperialismo y del gobierno; basta citar para ello las huelgas de los petroleros, de los trabajadores de Telecom, de los maestros, de los médicos, los cementeros y muchas más. Las grandes movilizaciones del 1° de mayo realizadas por la clase obrera, hacen parte también de las derrotas que la clase obrera y los pueblos del mundo y de América Latina con particularidad han venido infringiendo al imperialismo yanqui y a todos sus agentes; ejemplo de esto es la gloriosa lucha del pueblo vietnamita, de Cuba y de Chile, etc. Nadie ni nada podrá impedir que la clase obrera colombiana se ponga al frente de la lucha de liberación nacional y dirija a las demás clases en la tarea por construir UNA REPÚBLICA INDEPENDIENTE, POPULAR Y PRÓSPERA EN MARCHA AL SOCIALISMO.

Hoy estamos ante la realización del gran Encuentro Nacional de Unidad Sindical

En él, podrán participar todas las organizaciones que estén de acuerdo con la política expresada y que sustenta las bases de la unidad. El Encuentro Nacional además de discutir y examinar las medidas del imperialismo y del Gobierno, contra la clase obrera y el pueblo, determinar formas de solidaridad con las luchas del proletariado, los campesinos, los estudiantes e intelectuales demócratas, señalar derroteros para enfrentar con éxito los futuros combates del movimiento sindical, deberá indudablemente ocuparse, como aspecto principal, de lo relacionado con la Unidad de la Clase Obrera Colombiana y determinar los métodos y la manera democrática como llegaremos a ese gran anhelo de la clase obrera: LA CONSTRUCCION DE UNA CENTRAL UNICA, INDEPENDIENTE Y DEMOCRÁTICA!!!

VIVA LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA COLOMBIANA!!!

VIVA EL GRAN ENCUENTRO NACIONAL DE UNIDAD SINDICAL!!!

CONFEDERACION SINDICAL DE TRABAJADORES DE COLOMBIA (CSTC)

PASTOR PEREZ-GUSTAVO OSORIO-TEOFILO FORERO

COMITES DE UNIDAD INTERSINDICAL REGIONAL DE CUNDINAMARCA (UNIR)

HECTOR MOLINA

AGUSTIN GONZALEZ

FRANCISCO SANDOVAL

ABEL RODRIGUEZ

Bogotá, agosto 5 y 6 de 1973

5) DE LA AFILIACION DE ACEB A LA CSTC

Publicamos el tercer considerando de la resolución de la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios (ACEB), por medio de la cual se afilió a la CSTC, en el que se recogen los principios básicos que fundamentan la política unitaria de la clase obrera. Estos principios orientaron la vinculación de un sinnúmero de organizaciones sindicales a la CSTC, y hoy siguen siendo guías seguras de sus luchas.

La Asociación Colombiana de Empleados Bancarios “ACEB” ha respondido consecuentemente al llamado unitario de la CSTC y de los bloques sindicales independientes y se ha vinculado a la tarea de crear los Comités de Unidad Intersindical Regional existentes en todo el país, los cuales se convirtieron en los dos últimos años en el polo de atracción del sector más avanzado del movimiento obrero colombiano. Tal como lo ordenó la VIII Convención Nacional de Delegatarios, la ACEB, ha defendido y defenderá en todo este proceso los principios que nos han guiado para lograr la unidad.

En primer lugar, ser consecuente con la defensa de los intereses del proletariado y el pueblo; luchar por las reivindicaciones económicas, políticas y sociales de los trabajadores y pugnar porque la nueva central sirva en la lucha por liberar a nuestro país del yugo de la gran burguesía y de los terratenientes, aliados del imperialismo norteamericano.

En segundo lugar, luchar por aislar a las camarillas de las centrales UTC y CTC por ser esquiroles infiltrados en el movimiento obrero, y cómplices de todas las medidas antipopulares y antiobreras gestadas por los gobiernos del Frente Social.

En tercer lugar, defender los principios de la democracia sindical tendientes a garantizar la libertad interna de opinión y el funcionamiento correcto de la nueva central. Solo así se impide el sectarismo y se crea un ambiente de fraternidad y de estudio serio de los problemas, lo que desarrollará la conciencia de clase de los trabajadores y fortalecerá la unidad y cohesión en sus filas.

Aprobado en Bogotá, el 3 de agosto de 1974.

DESMENTIDAS CALUMNIAS SOBRE PARO BANCARIO

Aclaración Necesaria

Esta fue la contestación que conocidos dirigentes de ACEB y ASEBANCIAL dieron a las falaces afirmaciones de la CSTC sobre el paro bancario.

El esquirol Fortunato Gómez Santos, expresidente de la ACEB, ha persistido en difundir versiones amañadas y calumniosas sobre las luchas de los trabajadores bancarios. Estas versiones tienen el propósito de ocultar su comportamiento saboteador y divisionista en el paro bancario. Cosa que, desde luego, no logrará. Como la dirección de la CSTC se ha solidarizado con tales versiones y tal conducta, nos vemos obligados a hacer las siguientes aclaraciones:

Desarrollo de los hechos

1) en los primeros días de enero los trabajadores del Banco Ganadero orientados por la ACEB y la UNEB, decidieron lanzarse a un paro general en procura de reivindicaciones negadas por la empresa. Este se extendió rápidamente por todo el país y recibió el respaldo del resto de trabajadores, quienes se solidarizaron con mítines en las Empresas y en las calles, manifestaciones, operación tortuga, paros escalonados, etc. El Viceministro Chica Hincapié calificó en forma grosera a los bancarios de tahures y borrachos, y la Ministra María Elena de Crovo desató una reaccionaria y macartista campaña contra la CSTC y el movimiento que adelantaban los 2.200 trabajadores del Banco Ganadero al cual le adjudicó el carácter de “una conjura para derrocar al gobierno”

2) La ACEB y la UNEB convocaron a todo el movimiento bancario a un paro de solidaridad para el día viernes 17 de enero, el cual se realizó en forma exitosa en las principales ciudades del país y contó con el respaldo de los trabajadores bancarios.

3) En la noche del 17 de enero, se realizó la segunda Asamblea Distrital de Bancarios, en la presencia de los siguientes sindicatos: ACEB, UNEB, ASEBANCIAL, ASTRABAR, SINTRABANCOL, SINTRAPOPULAR, SINTRABANCA, ADEBIC, Sindicato del Banco de Santander y del Banco Franco-Colombiano. En esta Asamblea, se aprobó por unanimidad, sin una voz discordante, con el apoyo y compromiso de los principales dirigentes del movimiento bancario, realizar un paro nacional a partir del lunes 20 a las 8:00 a.m. Este paro levantó las reivindicaciones generales del movimiento bancario: Alza de salarios en un 30%, salario mínimo de $2.400 con estabilidad, garantías sindicales, jubilación a los 20 años a cualquier edad, y semana laboral de 5 días. Para dirigir el paro se nombró un Comité Intersindical con dos delegados por cada organización sindical.

4) El lunes 20 se realizaron paros en el Banco Ganadero, Colombia, Central Hipotecario y Comercial Antioqueño. La ACEB y la UNEB se pusieron al frente del movimiento. Este mismo día, la Junta Directiva de ACEB decidió por unanimidad y con la presencia de Francisco Sandoval de la FESTRAC-CSTC convocar Asambleas en los Bancos Bogotá, Comercio y Londres, que no se habían sumado al movimiento, para que pararan también a partir del miércoles 22. Esta posición fue fijada por Fortunato Gómez ante la Asamblea del Banco Ganadero que se realizaba simultáneamente a la reunión de Junta Directiva.

El día martes se realizan las Asambleas mencionadas y se aprueba entrar a paro a partir del miércoles 22 a las 8 a.m.. Ni Fortunato Gómez ni ninguno de su camarilla toma posición en contra, por lo cual , la decisión de la Asamblea fue adoptada por unanimidad.

5) El miércoles 22, la ACEB, UNEB, ASEBANCIAL y ASTRABAN impulsan el paro en los Bancos Ganadero, Comercio, Comercial, Londres, Nacional, Central Hipotecario y Bogotá, el cual se realizó en forma satisfactoria y en casi todas las seccionales del país.

Este miércoles sucedieron hechos que nosotros ya denunciamos ante la clase obrera colombiana. Fortunato Gómez, Carlos Avendaño, alberto Murillo, Vicente Flórez y otros elementos de esta camarilla oportunista, se dedicaron desde tempranas horas en abierta actividad de esquiroles, a oponerse al paro decretado. Esta maniobra fue respaldada abiertamente por los empresarios, de lo cual son testigos principales los trabajadores del Banco de Bogotá. Esta actitud fue rechazada ejemplarmente por los trabajadores quienes se lanzan a la huelga por encima de la traición.

Perdida su gestión de rompehuelgas en las bases, Fortunato y su camarilla trataron de lograr apoyo en el Comité Intersindical reunido en las horas de la tarde. Sinembargo, el Intersindical, con la presencia enfurecida de las bases que pedían sancionar a los traidores, aprueba la segunda resolución de respaldo al movimiento y plantea varias tareas, entre otras, un paro de 24 horas de solidaridad para el viernes 24 de enero. Con esto se comprometieron la totalidad de los sindicatos de base ahí reunidos. Acosado por su doble fracaso, Fortunato recurrió esa misma noche a radio Todelar, donde leyó una declaración “ordenando”, por su cuenta, levantar el paro con la estúpida ilusión de que quienes estaban en él acatarían su desesperada decisión. Esta declaración fue difundida profusamente por la gran prensa del país.

6) Otra cosa sucedía el miércoles en la noche entre los bancarios. En una Asamblea pletórica de entusiasmo, con el apoyo de la mayoría de las Juntas Directivas de ACEB, UNEB y ASEBANCIAL, se determinó continuar el movimiento hasta que fuesen resueltas las justas peticiones. Fortunato y su camarilla no se atrevieron a asistir a la Asamblea a dar cuenta de sus actos de esquirolaje realizados durante el día. Al contrario, se encontraban coordinando con los enemigos de los trabajadores de declaratoria del levantamiento del paro. Su ausencia en la Asamblea aumentó la indignación de los trabajadores, quienes, con justa ira y sobradísima razón, le propinaron en juicio de responsabilidades un merecido castigo a los traidores, repudiando su actividad, declarándolos personas no gratas, exigiendo su expulsión de la dirección y del sindicato. A su vez, la Asamblea apoyó la correcta posición de la mayoría de la Junta Directiva de la ACEB.

7) Pese a esta traición, el paro de los siete Bancos logró mantenerse en forma exitosa durante los días miércoles 22 y jueves 23. Para el viernes 24, la situación se tornó difícil, pues la acción de los esquiroles había logrado dividir el movimiento. Fortunato Gómez y su camarilla siguieron impulsando el levantamiento del paro utilizando los medios de comunicación que el enemigo les facilitó, y contando con el apoyo de la dirección de la CSTC lograron confundir algunos sectores y levantar el paro en seccionales tan importantes como la de Antioquia.

Por esta razón ante la división abierta de Fortunato y sus amigos, los trabajadores decidieron el viernes 24 de enero, después de amplias discusiones en Asambleas, y en forma unánime, suspender temporalmente el movimiento.

Conclusiones generales

I) La lucha de los trabajadores bancarios ha contribuido a desenmascarar la verdadera naturaleza reaccionaria del Gobierno de López. Para todo el mundo ha quedado claro que el Ministerio del Trabajo no ha tenido otra preocupación que la de preservar los intereses de los grandes banqueros y en especial del capital financiero norteamericano. La actitud de la Señora María Elena de Crovo en el conflicto, fue cínica y tramposa, y su política ha sido la de golpear a mansalva y sobre-seguro a los heróicos combatientes del paro bancario.

II) Denunciamos ante el movimiento obrero colombiano a la camarilla traidora de Fortunato Gómez Santos, a la cual le hacemos el siguiente juicio de responsabilidades:

a) Esta camarilla fue la principal gestora de la división del paro, pues en el momento culminante de la lucha, contra la decisión de los trabajadores, se lanza a romperlo con el apoyo y visto bueno de la gran prensa, patronos y gobierno.

b) Esta camarilla renegada rompe el principio de la democracia sindical, pues viola sucesivamente las siguientes decisiones: la tomada en la Asamblea Distrital; la resolución de la Junta Directiva del lunes 20 de enero; la decisión de la Asamblea del martes 21 y la resolución del Intersindical. A pesar de que en estas reuniones Fortunato no tuvo la entereza de fijar posiciones en contra, si decidió en forma burocrática “levantar” el paro.

III) Tenemos que lamentar que la dirección de la CSTC haya respaldado públicamente las decisiones reaccionarias de Fortunato Gómez. El día 24 de enero, la dirección de la CSTC, en comunicado repartido profusamente, no sólo calumnia a los trabajadores bancarios y tergiversa los hechos, sino que termina identificándose con la declaración emitida por el Ministro de Gobierno, al señalar que el paro bancario no obedecía a las justas aspiraciones de los huelguistas si no a la “posición aventurera” del MOIR. Obvio que tal apreciación provocadora y macartista de los hechos propalada por el Ministro Cornelio Reyes, tenía como única finalidad la de confundir a la opinión pública y buscar un enfrentamiento de las fuerzas políticas que respaldaban el movimiento. En esta forma podría el gobierno quebrar una lucha que llevaba ya 20 días, que se había extendido a nivel nacional y obtenido respaldo de la clase obrera.

Cabe destacar, por la gravedad que implica, el hecho de que la dirección de la CSTC, haya señalado en el momento más difícil de la lucha de los trabajadores bancarios, con nombres propios, a compañeros que venían combatiendo a brazo partido a favor del movimiento, con la consecuencia de que el gobierno los reprimiera por pertenecer a una organización política.

Sinembargo, lo más lamentable, es la afirmación hecha por la dirección de la central, de que “el paro bancario le daba un pretexto al gobierno para imponer el Estado de Sitio… lo cual dificultaría el proceso unitario que ha venido encauzando la CSTC”. Nosotros, que nos afiliamos recientemente a la Confederación sobre la base de principios claros y revolucionarios, rechazamos rotundamente este argumento, pues con él se condena al movimiento obrero a no pelear en defensa de sus intereses, ya que cualquier lucha contra el Gobierno de López “le daría pretexto para imponer el Estado de Sitio”.

IV) Por último hemos de resaltar que pese a la represión del gobierno y a la división creada por los esquiroles, el sector consecuente de la ACEB se mantuvo de manera seria y responsable al frente de la lucha de los trabajadores, peleó al lado de la UNEB, ASEBANCIAL y ASTRABAN, hasta cuando lo permitieron las condiciones, y defendió el prestigio de la Organización Sindical.

Nosotros sabemos que la situación será difícil durante algún tiempo, pero tenemos la seguridad de que solucionaremos finalmente todos los problemas. Persistiremos con mayor vigor que nunca, después de esta batalla, en la defensa de los principios unitarios de la clase obrera y en particular en la unidad de los trabajadores bancarios alrededor del Sindicalismo de Industria. Llamamos finalmente a todos los bancarios del país y al resto de los trabajadores colombianos a sacar experiencia de esta lucha y prepararnos para nuevas y más profundas batallas contra los enemigos de la clase obrera y el pueblo: el imperialismo norteamericano y sus lacayos nacionales.

Firmado por: LA JUNTA DIRECTIVA DE ACEB:
Carlos Rodríguez, Presidente Suplente.
Jorge Carrasco, Secretario General.
Holger Forero, Fiscal.
Humberto González, Fiscal Suplente.

LA JUNTA DIRECTIVA NACIONAL DE ASEBANCIAL:
Hugo Cruz García, Presidente.

DECLARACIÓN DE LA CSTC

El Comité Ejecutivo de la CSTC publicó esta declaración dos días después de que unos cuantos esquiroles dividieron el paro nacional bancario y facilitaron la acción represiva del gobierno y de los patronos contra los huelguistas. En ella se sostiene que para la dirección de la CSTC el paro indefinido era una “posición aventurera”. Al mismo tiempo, se defiende a los esquiroles del movimiento sin importarles a los dirigentes de la Confederación que aquellos estuvieron de acuerdo con el paro indefinido, y se ataca al MOIR como justificación macartista de la traición a la lucha de los trabajadores bancarios.

El movimiento sindical de los trabajadores bancarios ha venido cumpliendo una serie de luchas reivindicativas que responden a justas aspiraciones como el alza de salarios, la fijación del mínimo de $2.400.oo pesos mensuales, estabilidad en el trabajo y contra la represión patronal y gubernamental.

Frente a estas acciones huelguísticas la CSTC y la FESTRAC y todas sus organizaciones filiales han brindado una efectiva y combativa solidaridad.

Entre estas luchas tuvo lugar un paro de solidaridad el 17 de enero, cuyo éxito fue posible por la participación unitaria de las diversas organizaciones de los bancarios. Posteriormente algunos sectores plantearon transformar este paro de solidaridad de 24 horas en un movimiento huelguístico nacional indefinido, con lo cual se le hacía el juego y se daba el preteexto que buscaban empresarios y gobierno para efectuar despidos, aplicar medidas represivas y , llegado el caso, imponer de nuevo el Estado de Sitio, que le facilite más a la clase dominante dificultar el proceso unitario que ha venido encausando la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia.

Esa posición aventurera de paro indefinido no fue aceptada por la mayoría de los dirigentes de las organizaciones que conforman el Comité Intersindical Bancario. Esa consigna de paro indefinido dió lugar a una lucha intestina que quebrantó la unidad de acción en el Comité Intersindical y en la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios. Tanto la CSTC como FESTRAC respaldaron la idea de que lo correcto era organizar al máximo el movimiento huelguístico y de solidaridad con los trabajadores del Banco Ganadero, sugiriendo la suspensión del paro y adelantando otras formas de solidaridad que fueran creando las condiciones para un verdadero paro nacional bancario.

En el curso de una asamblea de trabajadores bancarios celebrada el 22 de enero, un grupo se dió a la tarea de difundir la calumnia de que el presidente de ACEB había traicionado, se había vendido, con lo que impidieron el acceso a la reunión del presidente y otros directivos de ACEB. Ese mismo grupo asaltó al estilo policiaco la sede de ACEB, “destituyó” arbitrariamente de sus cargos directivos al compañero Fortunato Gómez y a otros compañeros, cuando eso sólo se puede hacer por una asamblea de delegatarios.

La rabiosa campaña anticomunista fue impulsada por Carlos Rodríguez, Martha Buriticá y otros compañeros secundados por gentes extrañas al movimiento de los bancarios, como Omar Ñañez y otros activistas del MOIR.

Después de que tal grupo destituyó a los dirigentes de ACEB, el presidente y otros directivos de la misma resolvieron ordenar la suspensión del paro a fin de evitar la anarquía y la desmoralización del movimiento, que sólo beneficios puede traer a los patronos y a la reacción. Esta suspensión transitoria del paro tiene por objeto reagrupar fuerzas, restituir la unidad y preparar nuevas acciones por alza de salarios, para detener los despidos y represalias.

Sólo con la unidad podrán los trabajadores bancarios defender la estabilidad en el trabajo, imponer respeto a la organización sindical y lograr los reintegros del personal despedido con la autorización del Ministerio del Trabajo.

Hacemos un llamamiento a los trabajadores bancarios para que defiendan su unidad, para que rechacen todo método aventurero y anarquista de grupos que llevados por la desesperación facilitan la acción de los enemigos de los trabajadores.

CSTC. Pastor Pérez, Presidente; Roso Osorio, Secretario General.
FESTRAC. Teófilo Forero, Presidente; Faustino Galindo, Secretario.

Bogotá, enero 24 de 1975.

RESPUESTA DE CARLOS RODRÍGUEZ A FESTRAC

Bogotá, 26 de febrero de 1975.

Señores
TEÓFILO FORERO CASTRO Y FAUSTINO GALINDO RINCÓN
Presidente y Secretario del Ejecutivo de “Festrac”

Compañeros:

Ante todo debo recordarles que mi elección en el Comité Ejecutivo de la FESTRAC no puede prestarse a equivocaciones o servir de ilusión para nadie, en el sentido de que ello hipoteca o cambia mis principios, pues partiendo de la concepción ideológica que me orienta y guía en la lucha de clases no voy a permitir que contra la clase obrera y sus luchas se cometan los más horrendos crímenes.

En reunión del Ejecutivo del 17 de los corrientes, bien les consta que como Vicepresidente de la Federación,como directivo nacional de ACEB y como trabajador les ratifiqué de manera enfática lo expresado en el comunicado que lleva mi firma y que titula “ACLARACIÓN NECESARIA SOBRE EL PARO BANCARIO”. Asimismo, sin vacilaciones rechacé la decisión del Ejecutivo con respecto a mi persona, no sólo por su carácter reaccionario y mendaz, sino por cuanto ella implica una afrenta contra los trabajadores bancarios.

Es por decir lo menos temeraria la afirmación que señala a los bancarios como gente extraña, desconociéndoles su carácter natural de auténticos protagonistas de las luchas que en defensa de sus intereses libraron. Tratar de minimizar o desconocer el verdadero significado de esta batalla , no es otra cosa que un irrespeto más a la lucha de las masas y un vano intento por negar la decidida y combativa participación de una fuerza revolucionaria en la huelga de los bancarios.

Pretextar razones legales o jurídicas para atacar la correcta posición de los trabajadores, cuando en plena lucha toman la justa y consecuente determinación de sancionar y castigar a quienes en su seno practican el más repudiable esquirolaje y la más aberrante conciliación con el enemigo, es igual o más grave aún que la actitud que frente a los trabajadores y sus luchas asumen los Cuevas y los Mercados, los patronos y el Gobierno.

Delatar la militancia política de los trabajadores para favorecer al enemigo, y regocijarse por el despido de los compañeros que se atrevieron a pelear en defensa de sus derechos, es una práctica, esa sí, anticomunista, derechista y antiproletaria. Se equivocan quienes se casan con estos crímenes, más aún cuando aspiran a que estas fechorías y su denuncia se congelen con acuerdos al margen de las masas, o se negocien por prebendas burocráticas. Los revolucionarios jamás permitiremos que a nombre del Marxismo-Leninismo se cometan tantos exabruptos, tanta ignominia y crímenes contra la revolución y los trabajadores. El sector consecuente de ACEB continúa vinculado a las masas trabajadoras bancarias, de ellas estamos recibiendo un constante apoyo en razón a que luchamos a su lado defendiendo sus interéses, estimulándolas en la batalla y combatiendo sin tregua al enemigo.

La solidaridad que hoy recibimos, la honestidad y responsabilidad de los trabajadores bancarios en el conflicto, es el mejor acicate y estímulo para quienes seguimos trabajando y batallando por el bienestar de nuestro gremio y del resto de la clase obrera, por sacar avante la revolución, para acabar con este régimen de opresión y explotación que sobre nuestro pueblo ejercen el imperialismo norteamericano y sus lacayos nacionales la gran burguesía y los grandes terratenientes.

Plantear ahora que estuvieron invitándome a reuniones para examinar el conflicto y contribuir a la lucha de los bancarios es una gran mentira. Ustedes nunca estuvieron interesados en participar de manera decidida y consecuente en la búsqueda de soluciones a nuestros problemas; lo único cierto fue la visita de un miembro del Ejecutivo de la CSTC para plantearme una reunión tendiente a analizar la situación surgida a raíz de la actitud traidora y rompehuelga de Fortunato Gómez S. , y luego de haber sacado los dos ejecutivos sendas declaraciones apoyando a Gómez Santos e incurriendo en delaciones. Han sido los ejecutivos los que se han colocado contra los trabajadores bancarios, una prueba son sus declaraciones públicas y es a ustedes a quienes corresponde hacer las rectificaciones del caso, a mi, me queda ratificarles mis críticas a tan lamentable actitud. A pesar de lo anterior, a nombre de los bancarios que combatieron y lucharon, hago una vez más público reconocimiento de la solidaridad y simpatía por nuestro movimiento, recibidas de las bases filiales de la Central Obrera, expresión de clase otorgada por encima de la voluntad de la dirección.

Fiel a mis principios y contra el deseo de unos pocos, seguiré trabajando incansable y revolucionariamente por la unidad de la clase obrera y el fortalecimiento de la CSTC y vigilante por que se mantengan los principios que han sido pilar de este avance unitario; porque la unidad no se edifique en abstracto, porque ella sea el fruto del apoyo y solidaridad con la lucha de la clase obrera y del pueblo colombiano, en combate sin cuartel contra el imperialismo yanqui y las clases antinacionales que detentan el poder, el señalamiento de las camarillas de la UTC y CTC, por el respeto y garantía de una auténtica democracia sindical y porque la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia CSTC, pueda convertirse en una central al servicio de la revolución, capaz de aliderar las luchas de los trabajadores y del pueblo colombiano en el largo camino a recorrer por rescatar a nuestro país de las garras del imperialismo yanqui y sentar las bases para la construcción de una patria digna y soberana en marcha al socialismo.

Fraternalmente

Carlos Rodríguez
Vice-presidente de la FESTRAC

SITTELECOM ANUNCIA RETIRO DE CSTC

La junta Directiva Nacional del Sindicato de Telecom, se permite fijar su posición ante los hechos que han precedido la celebración del II Congreso Nacional de la CSTC. La cual respalda la Asociación Colombiana de Empleados Bancarios (ACEB) a través de sus directivos abajo formantes.

DECLARA:

1) Tenemos que lamentar el comportamiento sectario y antidemocrático asumido por el Comité Ejecutivo de la CSTC, quien violando sagrados compromisos unitarios acordados en el curso de los tres últimos años con las fuerzas más consecuentes del movimiento obrero, ha procedido a injuriar y atropellar los sectores sindicales que en el seno de la misma Confederación reclaman la fidelidad y los pactos y principios que ha guiado la unidad sindical.

Dos hechos arbitrarios confirman esta aseveración: Primero, el desconocimiento hecho por el Comité Ejecutivo de la CSTC al Comité Nacional Preparatorio del Congreso Unitario, elegido en el Encuentro Nacional de Unidad Sindical de octubre de 1973. Dicho Comité Nacional Preparatorio tenía a su cargo programar y reglamentar el Congreso Unitario, elaborar sus temas y plataformas de lucha, y realizar los acuerdos previos necesarios para el buen éxito del certamen, como textualmente lo reconoció la nota editorial del periódico Unidad Sindical, órgano de la CSTC en enero de 1975.

Sin embargo, la dirección nacional de la Confederación ha hecho caso omiso de este organismo representativo de las diferentes fuerzas del sindicalismo independiente, procediendo a montar en forma unilateral el desarrollo del Congreso.

El segundo hecho alarmente ha sido llevado a cabo por el Comité Ejecutivo de la Festrac, mediante exigencia pública hecha al compañero Carlos Rodríguez, Vicepresidente del mismo organismo y dirigente de la ACEB, para que se autocritique públicamente por haber denunciado a los esquiroles y rompehuelgas del pasado movimiento bancario, y por haber sostenido una posición consecuente en el transcurso del mismo. Semejante chantaje, bendecido y apoyado por la dirección nacional de la CSTC, constituye el más bajo atropello contra la democracia sindical y contra quien se atreve a desarrollarla disintiendo de los métodos burocráticos de los cuadros directivos de la Confederación. Esto prueba la ausencia de crítica y de ánimo para corregir los errores.

2) En cuanto a Sittelecom se refiere, con gran sorpresa, después de haber cumplido con todos los compromisos unitarios, a través de nuestra participación en el UNIR de Cundinamarca, y a lo largo del país en innumerables encuentros sindicales, y luego de haber afiliado a nuestro Sindicato a la CSTC, en grandiosa Asamblea Nacional donde se ratificaron los principios revolucionarios de la unidad, nos encontramos con que el Comité Ejecutivo de la Confederación eludió concretar la delegación plena y oficial de nuestra Organización al II Congreso, a la vez que el vocero oficial del Partido Comunista “Voz Proletaria” tergiversaba calumniosamente nuestro honesto empeño y trabajo por afiliarnos a la CSTC.

Igual cosa ha ocurrido respecto a la ACEB, a quien se negó la participación no sólo oficial si no fraternal pretendiendo reconocer como vocero del Sindicato al grupo esquirol de Fortunato Gómez, por tanto,

RESUELVE

1) No asistir al II Congreso de la CSTC ni reconocer su carácter unitario.

2) Impulsar y promover la desafiliación de nuestras Organizaciones de la CSTC.

3) Ratificar nuestra fidelidad a los principios revolucionarios que guían la unidad de la Clase Obrera Colombiana, y en consecuencia, nuestra decisión de continuar la lucha por una verdadera unidad alejada de maniobras, sectarismos y maquinarias antidemocráticas.

JUNTA DIRECTIVA NACIONAL SITTELECOM

ACEB: CARLOS RODRÍGUEZ, Presidente suplente; OLGER FORERO, Fiscal; JORGE CARRASCO, Secretario General; HUMBERTO GONZALEZ, Fiscal suplente.

Bogotá, D.E. febrero 28 de 1975.

DELEGADOS DENUNCIAN TÁCTICA DIVISIONISTA

Los delegados oficiales plenos y fraternales de los sindicatos abajo firmantes ante los hechos que han precedido la celebración del II Congreso de la CSTC,

DECLARAMOS

Que el Comité Ejecutivo de la CSTC, sectaria y antidemocráticamente, ha violado sagrados compromisos unitarios acordados en el curso de los tres últimos años con las fuerzas mas consecuentes del movimiento obrero, y ha procedido a injuriar y atropellar a los sectores sindicales que en el seno de la misma Confederación, reclaman la fidelidad a los pactos y principios que han guiado el proceso unitario.

Dos hechos arbitrarios confirman esta aseveración:

Primero, el desconocimiento que hizo el Comité Ejecutivo de la CSTC al Comité Nacional Preparatorio del Congreso Unitario elegido en el Encuentro Nacional de Unidad Sindical de Octubre de 1973. Dicho Comité Nacional Preparatorio tenía a su cargo programar y reglamentar el Congreso Unitario, elaborar sus temas y plataforma de lucha, y realizar los acuerdos previos para el buen éxito del certámen, como textualmente lo reconoció la nota editorial del periódico _UNIDAD SINDICAL_, órgano oficial de la CSTC, en enero de 1975. Sin embargo, la dirección nacional de la Confederación ha hecho caso omiso de este organismo, representativo de las diferentes fuerzas del sindicalismo independiente, procediendo a montar en forma unilateral el Congreso.

El segundo hecho alarmante es la exigencia perentoria del Comité Ejecutivo de FESTRAC al vicepresidente de la misma y dirigente de la ACEB, compañero Carlos Rodríguez, para que se autocritique públicamente por haber denunciado a los esquiroles y rompehuelgas del pasado paro nacional bancario. Semejante chantaje, bendecido y apoyado por la dirección nacional de la CSTC, constituye el más bajo atropello contra la democracia sindical. Esta es la manera exacta de no permitir la expresión de las distintas opiniones ni la discusión en el seno de la Confederación, aplastando burocráticamente las voces disidentes.

Por tanto,

DECIDIMOS

1) No asistir al II Congreso de la CSTC ni reconocer su carácter unitario.

2) Impulsar y promover la desafiliación de nuestras Organizaciones de la CSTC.

3) Ratificar nuestra fidelidad a los principios revolucionarios que guían la unidad de la Clase Obrera Colombiana, y en consecuencia, nuestra decisión de continuar la lucha por una verdadera unidad alejada de maniobras, sectarismos y maquinarias antidemocráticas.

FIRMAN:
Agustín González Parra. DELEGADO OFICIAL DE LA FESTRAC
Abel Rodríguez C. DELEGADO OFICIAL DE FECODE
Orlando Zambrano. DELEGADO OFICIAL DE FECODE
Carlos Rodríguez. VICEPRESIDENTE DE FESTRAC
Hugo Cruz. DELEGADO OFICIAL DE LA FEDETA Y ASEBANCIAL
Leonel Arias. VICEPRESIDENTE DE FEDETAV.
Olger David Forero. DELEGADO OFICIAL DE ACEB.
Eduardo Rodríguez. DELEGADO OFICIAL DEL SINDICATO NAL. DEL INCORA.
Luis Adolfo Osorio. DELEGADO OFICIAL DEL SINDICATO NAL DEL INCORA.
Tiberio Trespalacios. DELEGAD OFICIAL DE ACEINEM.
Oscar Canchano. DELEGADO OFICIAL DE ACEINEM.
Gloria de García. DELEGADO OFICIAL DE ACEINEM.
José R. Campo. DELEGADO OFICIAL DE SINTRENAL.
Diego Buriticá. DELEGADO OFICIAL DE ASPU.
Octavio Franco. DELEGADO OFICIAL DE ASPU.
Leonel Valderrama. DELEGADO OFICIAL DE SINTRA EMPAQUES.
Gerardo Quiroz. DELEGADO OFICIAL DE SINTRA TEJICONDOR.
Natalio Gómez. DELEGADO OFICIAL DEL SIND. JORNALEROS AGROPECUARIOS DE ANT.
Hernán Taborda. DELEGADO OFICIAL SIND. INDUSTRIA MINERA DE ANT.
Benjamín Atehortua. DELEGADO SIND. INDUSTRIA MINERA DE ANT.
Horacio Espinal. DELEGADO OFICIAL SIND. HOSPITAL MENTAL DE ANT.
Alejandro Martínez. DELEGADO OFICIAL SIND. INDUSTRIAS CRYSTAL (MED).
Carlos Emiro Gómez. DELEGADO OFICIAL SIND. INDUSTRIAS CRYSTAL (MED).
Marta Inés Fonnegra. DELEGADO OFICIAL SIND. INDUSTRIAS CRYSTAL (MED).
José López. DELEGADO OFICIAL SINDICATO NAL. MINEROS DE COL. SECC. ANTIOQUIA.
Jesús Hernández. DELEGADO OFICIAL SIND. TRABAJADORES DE VICUÑA.