EL PARO EN MINHACIENDA: MOTÍN A BORDO CONTRA LÓPEZ

Desde el 16 de febrero y durante 15 días, 14.000 empleados del Ministerio de hacienda realizaron asambleas permanentes para presionar al gobierno por el cumplimiento del acuerdo firmado en marzo de 1.975 y exigir el reintegro y libertad de los compañeros despedidos o detenidos en el curso del combativo movimiento. Es una muestra más del despertar de los trabajadores estatales, que escogieron el camino de la lucha y no están dispuestos a trasegar por el atajo del conformismo y el silencio.

Origen del conflicto.
Luis Fernando Cárdenas, secretario de prensa del sindicato, a Tribuna Roja: “En el mes de marzo de 1975 se firmó un acuerdo entre el Ministerio de Hacienda y nuestra organización. Contempla una reclasificación de cargos o aumento salarial, estabilidad, incorporación de los supernumerarios y puntos relativos a vivienda, descongelación de las cesantías, becas de estudio y otros. El sindicato nombró un comité de vigilancia, previendo que el gobierno no cumpliría. En efecto, dos meses después de la firma, el Ministerio negó que hubiera arreglo alguno alrededor de la reclasificación de cargos con el aumento de que ‘no se pueden hacer más aumentos’. De esta manera, el que había sido pactado no se hizo efectivo. Las violaciones de ahí en adelante fueron continuas’.

Asambleas Permanentes.
“Ante semejante actitud vimos con claridad que la única salida era acudir a las vías de hecho. Medellín y Barranquilla dieron la pauta. El 16 de febrero, 29 secciónales del Ministerio de Hacienda realizaron asambleas permanentes como un medio de presionar la solución de nuestras exigencias. En respuesta, el gobierno ilegalizó el conflicto y autorizó despidos masivos. Hasta el 28 de febrero había sido destituidos más de medio centenar de compañeros, incluidos los altos empleados que se solidarizaron con el paro. El gobierno de López autorizó igualmente al ministerio para enganchar nuevos empleados en reemplazo de quienes no quisieran reintegrarse. Pero los trabajadores no nos dejamos amilanar”.

Abiertos al diálogo.
Hizo énfasis Cárdenas en que el sindicato estuvo permanentemente abierto al dialogo. “propusimos numerosas fórmulas de arreglo, que el gobierno no quiso aceptar. La falta de seriedad de los representantes del gobierno fue el peor obstáculo para la solución del conflicto, como lo reconocieron el subdirector de impuestos, Dr. Jaime Vásquez, y otros funcionarios, en su carta del 26 de febrero dirigida al presidente de la república. Pese a todo, la firmeza de las bases fue extraordinaria. En particular, la valentía demostrada por el personal femenino”.

El paro en el Ministerio de Hacienda, que fue levantado el 2 de marzo, ha despejado el camino para amplias movilizaciones de masas en el sector de los trabajadores estatales.

DECENAS DE MILES DE BANCARIOS DISPUESTOS A VENCER

En rotundo rechazo a los tribunales de arbitramento obligatorio, 15.000 trabajadores de los Banco Popular, Cafetero y Central Hipotecario realizaron en todo el paros un paro el 20 de febrero y continúan adelantando acciones masivas, que han encontrado del régimen lopista como única respuesta, la detención de numerosos dirigentes y el allanamiento de los lugares de trabajo.

El gobierno ha ofrecido una ridícula oferta del 15% en salarios y utiliza como arma exclusiva la represión abierta contra el movimiento. Los empleados bancarios de las tres entidades semioficiales, agrupados en el CIBAN, anunciaron que si el gobierno ilegaliza el paro, responderán con movilizaciones de masas aún más amplias.
El movimiento ha exhibido un derroche de firmeza, pese a todos los intentos por quebrarlo. El proletariado bancario sale en defensa de los derechos de huelga y contratación colectiva, que han desconocido los regímenes antidemocráticos de la coalición liberal-conservadora con la imposición de los tribunales de arbitramento obligatorio.

PAROS ESCALONADOS EN EL AGUSTÍN CODAZZI

El 24 y 25 de febrero, 2.300 empleados y técnicos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, en 21 secciónales, realizaron paros de solidaridad con los trabajadores de la administración de Impuestos, y, en Bogotá, centenares de activistas se hicieron presentes en la sede principal del Ministerio de Hacienda, entidad a la que está adscrito el Instituto. José Miguel Caro Díaz, presidente del sindicato, confirmó el carácter solidario del paro, pero indicó que el movimiento buscó también presionar “la solución del pliego de peticiones, así como garantizar el cumplimiento del anterior acuerdo, que el Geográfico está desconociendo”. Dijo Caro que “mientras hay empleados que sólo devengan $2.000 al mes, laborando 200 horas, algunos altos ejecutivos reciben sólo 3 horas a la semana $1.800.”. Agregó finalmente el dirigente que “existen motivos más que suficientes para una justa protesta. Como miembros del Comité Intersindical de Trabajadores del Estado, vamos a impulsar la más amplia unidad, para lograr el respeto a los derechos de organización, contratación colectiva y huelga”.

FRACASARON MANIOBRAS PATRONALES EN COLTEPUNTO

Los 1.200 trabajadores de Coltepunto, empresa subsidiaria del monopolio Coltejer, iniciaron el 27 de enero una combativa huelga en el municipio de Rionegro (Antioquia). Los esquiroles citaron un plebiscito que, a pesar de la proliferación de propaganda de la empresa y la complicidad de la Regional de Trabajo, constituyó un rotundo fracaso para las aspiraciones patronales.
Las numerosas patrañas de la compañía y un sinnúmero de condiciones adversas, no han sido obstáculo para que en los actuales momentos los trabajadores de Coltepunto se muestren firmes y valerosos en el combate.

«EL ROCKEFELLER SANTANDEREANO SE QUEDÓ CON LOS CRESPOS HECHOS»

Afirmaron huelguistas de gaseosas colombianas
En los predios de Carlos Ardila Lulle, el “Rockefeller” santandereano, 1.150 trabajadores adelantan desde el 12 de febrero una valerosa huelga. “Con los crespos hechos se quedó el patrón, porque no puedo seguir jugando al paralelismo sindical, al que le pusimos fin después de 14 años”, dijo José A. Chaparro, presidente del sindicato de industria. En efecto, se leen en la carpa huelguística consignas relativas a la “unidad contra el monopolio entre los dos sindicatos”, filiales de CSTC y UTC, respectivamente. Chaparro dijo que “hoy los salarios son en promedio de $2.300”. en tal sentido, el dirigente desmintió un comunicado publicado por la empresa en los principales diarios del país: “No es cierto que el salario suba $120 diarios. Las que sí están por las nubes son las utilidades de la empresa”.

El movimiento se mantiene firme y la unidad es total. El monopolio de las gaseosas, acostumbrado a aprovecharse de la división, se ha visto frenado en sus propósitos por los trabajadores. Es una prueba más del auge de las luchas reivindicativas del proletariado colombiano.

EN LOS CAÑADUZALES DEL VALLE DEL CAUCA: UN EJERCITO DE CIEN MIL PROLETARIOS

En uno de los valles más fértiles de Colombia, entre cañaduzales que se extienden sobre miles de hectáreas o en ingenios y trapiches, laboran de sol a sol, bajo aberrantes condiciones de inseguridad y sumidos en la miseria, más de 100.000 trabajadores que producen algo más de un millón de toneladas de azúcar al año. Los proletarios azucareros, hoy como ayer verdaderos forjadores de toda esta riqueza, poseen un tradición de combate clasista que se enriquece con cada día que pasa.

Los patronos los llaman despectiva e indistintamente “peones” e “iguazos”, pero ellos tienen diversas tareas a su cargo: son los tractoristas, acomodadores, regadores, fumigadores y despertadores que siembran y cuidan los cogollos; o las cuadrillas de corteros que con sus trocheros y cabos de corte van tumbando las cañas que las parejas o “mangualas” de alzadores recogen y acomodan en vagones. En los ingenios, rodeados de básculas, picadoras, calderas, filtros, evaporadoras, cristalizadoras, hornos, centrífugas y empaquetadoras, trabajan los gruístas, purgadores, brequeros, tacheros, electricistas y bulteadores. También están los hombres humildes que baten y moldean panela en los cientos de trapiches regados como hornos humeantes entre la inmensidad de la caña. Múltiples oficios dan cuerpo al proletariado azucarero.

El trabajo de todos los días talla sus músculos como si fueran de chonta. El sol ardiente del valle curte su piel, las pesadas faenas manuales endurecen y llenan de callos sus manos. Los sufrimiento de su existencia insoportable tiemplan su voluntad para las más duras tareas. Esta masa acosada por el hambre, heterogénea en su procedencia y en su forma, está identificada en su espíritu rebelde frente a los explotadores, un profundo sentimiento de clase: zambos y mulatos del Patía, negros altos y fuertes de Guapi, Timbiquí, Puerto Merizalde y el Chocó, sufridos hombres de las montañas de Nariño, nativos de la hoya del Río Cauca, han hecho con su sacrificio la verdadera historia del Valle y encarnan las necesidades y esperanzas de todo el pueblo. Cientos de ellos han muerto en los ingenios; otros entregaron su vida a la producción y están inutilizados.
Una dependencia absoluta.

Colombia tiene en el Valle del Cauca una de las mejores tierras del mundo para el cultivo de la caña de azúcar, debido a que en sus plantaciones se corta todo el tiempo, sin la limitación de una sola zafra por año que tienen Cuba, Puerto Rico y Hawai. Además, su fértil suelo está regado abundantemente de manera natural, lo cual descarga al productor de las costosas instalaciones de regadío que requiere, por ejemplo, el Perú. Y el factor de la luz favorece los sembrados de manera única.

Con todo, su productividad es comparativa baja. Ciertamente, entre 1963 y 1975 la producción nacional aumentó de un 350.000 a 1’001.000 toneladas. Pero tanto su financiación como su mercadeo son directamente dependientes del capital monopolista norteamericano: los grandes ingenios los costean corporaciones financiaras de capital básicamente extranjero. Por otra parte, el transporte del total de exportaciones está monopolizado por la naviera “Grace Line”, que no embarca un producto acabado sino una materia prima: el azúcar no sulfitado, vale decir crudo, del cual se derivan 108 subproductos industriales de gran importancia, de los que Colombia escasamente explota ocho: azúcar crudo, melaza, miel de purga, bagazo, alcohol, ácido acético, ácido cítrico y acetato de etilo. Con el agravante de que los ingenios cedieron los derechos de producción de estos derivados al mayor monopolio mundial de ácidos orgánicos, la compañía ”Miles”.
Paraíso de los explotadores
e infierno de los trabajadores.

Al recorrer el valle y conversar con los proletarios azucareros, se recogen permanentes e indignadas denuncias sobre su explotación. Las básculas de todos los ingenios están alteradas para robar el trabajo diario de corteros y alzadores. Los trabajadores son recogidos a las 4 de la mañana con una taza de tinto o agua panela en el estómago por todo desayuno, y llevados al campo en camiones, como animales. Un trabajador nos dijo: “Uno sale de la casa por la noche y vuelve por la noche. Aguanta hambre en el corte, porque un día sí el otro no el arroz y la papa de la mochila están agrios antes de las 11 de la mañana. Toca defenderse a punta de panela”. La voracidad patronal no tiene limites: jornadas de 14 y 16 horas, turnos dobles en puestos de peligro, obligación de trabajar a los enfermos con amenazas de despido. Es muy precisa la afirmación de un dirigente obrero, de que “La zona azucarera del Valle y Cauca es un paraíso terrenal para la minoría explotadora que construyó su imperio robando tierras y cometiendo crímenes, y un infierno para los trabajadores y la gente humilde”.

Un cortero que nos relató varios accidentes de sus compañeros, que suceden a diario y ocasionan la muerte o graves mutilaciones, denunciaba: “No nos dan siquiera la funda en qué guardar la pacora. Hay que rebuscar cómo envolverla en los que sea, hasta en periódicos”. Tanto en ingenios y trapiches como en las faenas de campo, el trabajador arriesga la integridad y la vida a cada minuto. Fundiendo, en la red de energía, en los molinos y picadoras de caña. Los corteros dejan parte de su existencia en el cañal, a cada golpe de pacora. Los alzadores se hunden en podridos barrizales donde pululan la cascabel y la talla. La pelusa de la caña invade el aire, se roba hasta la respiración. Como lo sintetiza: “De todas estas riquezas, la miel la cogen los ricos y a nosotros nos tiran el bagazo”.

Asocaña y sus tentáculos.

Dentro del proceso de expansión de la industria azucarera se conformó un monopolio, encarnado en la Asociación Nacional de Cultivadores de Caña. Asocaña que representa los intereses de una pocas familias vinculadas al Estado, y que concentra en sus manos el poder económico y político, impidiendo su ley sobre todos los elementos de la producción, incluidas las masas trabajadoras. Son los Eder, dueños de Manuelita y el Ingenio del Cauca; los Holguín, de Mayagüez; los Cabal, de Pichinchí y Providencia, y los Caicedo González, de Castilla, Riopaila y Begala.

Amos y señores de Asocaña, controlan las exportaciones y obligan a las empresas medianas a adherir a su cuota internacional: ingenio como Ucrania, El Porvenir, San Fernando, María Luisa, El Arado, El Samán y muchos más, se denominan “colonos” de los grandes pulpos que los han forzado a cerrar sus instalaciones industriales, por lo cual para subsistir tienen que dedicarse únicamente a tumbar caña: el 30% de la que procesan Riopaila, Manuelita, Castilla y Providencia, la suministran “colonos”. Estos cuatro últimos ingenios suman 56.000 hectáreas, el 46% de la extensión total de los cañales del país.

Asocaña tiene además un gran poder de presión: el actual gobierno, caracterizado por complacencia ante los potentados, ha concedido ya en tres ocasiones cuantiosas alzas en el precio interno del azúcar, invariablemente precedidas de una escasez ficticia del producto, acompañada por declaraciones al estilo de la que comienzos de febrero emitiera Rodrigo Escobar Navia, presidente de la Asociación: “Debe reajustarse el precio interno y enseñársele a los colombianos a pagar el precio que realmente tiene el producto, y no mantenerlo en una situación artificial y política”. Mientras esto se plantea, el gobierno añade a sus garantías la de cerrar los ojos ante el voluminoso mercado negro internacional del azúcar. El contraste es palpable en las declaraciones de una mujer del pueblo: “Una ve que los muchachos tumban y tumban caña para el ingenio, y no tiene derecho a conseguir azúcar ni panela, ni aunque tuviera con qué pagarla”.

Verdaderos campos de concentración.

Por todo el Valle y el norte del Cauca, desde Cartago hasta Santander de Quilichao, los trabajadores viven hacinados como esclavos. Florida, por ejemplo, tiene 80 hectáreas de su “área urbana” invadidas de caña, y está imposibilitada para crecer, cercada por los sembrados mientras su población aumenta al ritmo de la expansión permanente de las tierras de tres ingenios cuyo ensanche reclama más y más mano de obra.

Florida es prácticamente un campo de concentración de Castilla, Balsilla y el Ingenio del Cauca. Uno de sus múltiples inquilinatos, conocido como “Casablanca”, albergan en 20 míseras piezas a más de 140 personas. Pradera, por su parte, soporta el total abandono de sus servicios públicos y las consecuentes epidemias y calamidades.

Para colmo de desgracias, en todas las poblaciones se enquistan los agentes secretos y provocadores o “payasos” encargados de denunciar cualquier brote de rebeldía. Muchos ingenios, más parecen cárceles. Trabajadores de Castilla denunciaron que en la época electoral son obligados mediante amenazas y agresiones físicas a consignar sus cédulas, asistir a las manifestaciones de los partidos tradicionales y recorrer por las noches las carreteras coreando los nombres de sus candidatos.

Las “campañas de salud” que proclaman los ingenios, enmascaran un macabro experimento denominado “Prueba de Metabolismo”, que no se ocupa de estudiar la prevención de accidentes ni las enfermedades más comunes entre los trabajadores, sino que examina la manera de lograr que su cuerpo resista el máximo, buscando algo así como la “variedad de nombre” que fisiológicamente tolere mejor los rigores sin cuenta de la superexplotación.

Los sueldos miserable se suman a las demás calamidades de los obreros. Con el pago promedio de $21 por tonelada tumbada, un cortero escasamente puede llevar carne a su casa para un solo día de la semana. En algunos sitios el chocolate de 20 personas se prepara con una sola pastilla. Cunde entre padres y madres la desesperación al ver crecer a sus hijos a punta de plátanos, arroz y aguapanela, desnudos, sin escuela, amontonados en viviendas miserables, condenados a las enfermedades y desprovistos de los más elementales recursos. Los ancianos están igualmente desvalidos. Un extrabajador, condenado a la mendicidad, nos narraba su caso: “Me dio paludismo de no comer, de aguantar hambre y de tomar agua de charcos. Me cogió y casi me mata, y ya después en ningún sitio quisieron darme trabajo. Es como si al pobre le cayera una maldición del cielo”.

Lugares como Puerto Tejada viven sometidos a todas las humillaciones de la vida, sin agua ni alcantarillado, envueltos por el polvo que se levanta de sus calles, llenos de chozas y tugurios, con un río totalmente contaminado por los desperdicios que arrojan los ingenios. Uno de cada 15 niños muere de hambre, y a diario fallecen más de dos a causa de la gastroenteritis.

Las promesas de López.

El sistema de contratistas, que elimina de un tajo todos los derechos democráticos de los obreros, y contra el cual se levantaron los trabajadores de la Zona Bananera en 1928, se ha ganado también el odio de los proletarios azucareros. López Michelsen, entonces candidato, pronunció un discurso en Palmira, el 18 de marzo de 1974, en el cual manifestó: “No entiendo que en los ingenios vecinos haya sindicatos en condiciones satisfactorias que permitan el sistema de enganche, mediante el cual sus hermanos trabajadores se convierten en contratistas de instituciones fantasmas para no gozar de la misma situación de los sindicatos que contratan directamente. Es algo que no puede existir bajo los gobiernos liberales”. Y añadió: “Nada de subterfugios ni de medios expeditos de burlar las leyes. Que sepan los trabajadores del Valle de Colombia que el 7 de agosto en adelante también habrá para ellos una baraja nueva”. Con la anuencia de su gobierno, Asocaña ha generalizado el sistema de contratistas al 70% de los trabajadores de la caña. Los corteros recuerdan con ironía el discurso del Presidente, como ejemplo demagogo que juega con cartas marcadas.

Además, los ingenios condicionan los contratos a la no-sindicalización del trabajador; dividen sus empresas en varias “razones sociales”, para quebrar las organizaciones existentes, como ha sucedido en Mayagüez y La Quinta, y fomentan las bases bajo bayonetas, recogen sin recato las sobras de lo que los grandes señores sirven a su mesas. Por todo ello, apenas el 20% de los trabajadores de la caña está sindicalizado.

Una rica tradición de combate.

Las expresiones de rebeldía de los obreros se traducen en frecuentes combates del proletariado azucarero: paros cívicos por mejores servicios públicos, manifestaciones indignadas por los atropellos de las autoridades y la inmoralidad oficial, tomas de ingenios, pedreas en las que participan corteros pacora en mano, amas de casa, estudiantes. “Cuando nosotros paramos, nada se mueve”, dice un trabajador de Manuelita, mientras un anciano tractorista del El Arado, viejo luchador, agrega: “Yo tal vez ya no llegue allá, pero los que vivan van a ver a este pueblo trabajador y honrado pararse en la raya”. El espíritu de batalla de los obrero de caña brota por doquier: ¡la piola estira y estira hasta que se revienta!

Cuando mencionan su luchas, los trabajadores azucareros recuerdan como un símbolo su marcha de agosto de 1959, cuando tras el despido de más de 2000 huelguistas de Riopaila, se decretó el paro solidario en todos los ingenios y se organizó una manifestación en la que tomaron parte más de 20.000 obreros. “Se alzaron los de Providencia, Manuelita, Mayagüez narra un cortero. Salió gente de Florida, Zarzal, La Paila, de Bugalagrande y de aquí de Candelaria. De todas partes salíamos. Arrimamos hasta el paso del comercio pero no pudimos seguir hasta Cali porque ahí en el puente el ejército empezó a dar bala, gases y patadas”. En aquella ocasión cayeron víctimas del primer gobierno llerista del Frente Nacional, los compañeros José Rodolfo Chalacán y Manuel J. Rodríguez, quienes perviven como ejemplo de sacrificio por la causa de su clase en la memoria del proletariado.

A pesar de la represión generalizada, todos los años se suceden choques entre los trabajadores y explotadores. En todos los ingenios se narran luchas; cada obrero puede contar en cuántas ha tomado parte. Un ejemplo es la huelga de los de la Quinta en 1965, ante el incumplimiento de los pactos laborales por su patrón, Joaquín Vallejo Arbelaéz. El movimiento duro 107 días y no pudo ser debilitado ni por el chantaje, ni por la violencia, ni ante la muerte por hambre de 17 hijos de los trabajadores.

En los actuales momentos, Riopaila vuelve a ser escenario de un aleccionador combate en defensa de los derechos democráticos de la clase obrera. Desde el pasado 14 de noviembre los obreros están en paro y de nada han valido en esta ocasión tampoco los rigores del clima, ni los incendios terroristas de los cañaduzales provocados por esquiroles, ni la policía y el ejército. La muerte de Gustavo Hurtado, hijo de un huelguista, y la del obrero José Dolores Cardona, las heridas graves de estudiantes, mujeres y niños, han reforzado y mantienen la decisión de lucha de los trabajadores.

La dispersión y el sistema de contratistas a que son sometidos los trabajadores azucareros, lo han llevado a apreciar ña imperiosa necesidad de la organización. Además, las experiencias de lucha les ha dejado valiosas enseñanzas: uno a uno, los bandidos incrustados en sus filas son y seguirán siendo desenmascarados y expulsados. Día a día es mayor la independencia sindical frente a los patronos y el gobierno. Y paralelamente crece la acogida a la bandera de la unidad del movimiento obrero; en cada combate encarna y gana terreno, porque el proletariado azucarero sabe que los tres principios unitarios: servir a la clase obrera y al pueblo; aislar y combatir a las camarillas de UTC y CTC; y acogerse a la democracia sindical, los llevará a forjar una herramienta indispensable para el desarrollo de la revolución colombiana, con cuya victoria ellos habrán de conquistar un mundo nuevo.

EL CASO DE LA LOCKHEED: LOS SOBORNOS, UNA VIEJA HISTORIA

En el mes de febrero, se inició con un nuevo escándalo mundial: los sobornos de la Lockheed Aircraft. Y esta vez, los cables internacionales implicaban a generales de la Fuerza Aérea Colombiana entre otros muchos “beneficiados” por la campaña norteamericana.

Ante la imposibilidad de ocultar por más tiempo los hechos, los diarios colombianos se vieron obligados a publicar algunas de las cartas comprometedoras, excusándose en que ya había trascendido al público y habían sido reveladas por la prensa de otros países.

Estas cartas que los representantes de la matriz de los Estados Unidos, con palabras en clave y con la desfachatez propia del poder de corrupción del capital monopolista, configuran todo un tratado sobre la manera como se realizan los negocios entre los grandes pulpos imperialistas y las naciones hasta donde extienden sus tentáculos. Los párrafos siguientes de una de esas cartas, fechadas en 1968, son una muestra bastante elocuente:
“Mis ideas sobre esta materia se basan en los requisitos que la experiencia en ventas en Colombia ha demostrado. Un numero de gente involucrada no solo en hacer las decisiones de compras, sino también involucradas en las aprobaciones para el financiamiento, las licencias de importación, las negociaciones, etc., etc.,. esperan parte del ‘pastel’.

“El general Urrego no ha podido ver al Presidente. El Presidente ha estado demasiado ocupado”.

“No parece prometedor para Satena comprar la ‘B’ en el futuro cercano. No parece que la Ley de Satena será aprobada este año. La única oportunidad este año, es a través del presidente” (Tomado de El Tiempo, febrero 8 de 1976).

Según el anterior, resulta evidente que están comprometidos, además de los generales, altos funcionarios gubernamentales, ministros y hasta el propio presidente del al República, en ese entonces, Carlos Lleras Restrepo.

I N S T I T U C I O N A L I Z A C I O N D E L C I N I S M O

La desvergüenza de la clase dominante llega a tales extremos, que todo un exministro de Hacienda y ex embajador en los Estados Unidos, Hernán Echavarría Olózaga, confiesa sin ningún recato que: “en nuestro país no se hace un negocio importante con el Estado sin pagar comisiones. Para qué llamarlo con el nombre vulgar de sobornos? Es una mera consideración hacia los que se han dedicado a servirle a su país desde importantes posiciones”.

Es, en otras palabras, la institucionalización del cinismo. En realidad el caso de la Lockheed no es un acto aislado protagonizado por una compañía norteamericana ni es el primero para la historia de Colombia. Tampoco se refiere solamente a los gobernantes de un país “subdesarrollado” de América del Sur: la Lockheed admite haber pagado 22 millones de dólares en sobornos a los más variados personajes mundiales, desde un “ultraderechista japonés criminal de guerra”, pasando por un ministro de defensa de Italia, el líder de la Unión Social Cristiana en Alemania, hasta llega a una personalidad de la más “rancia y noble estirpe de la realeza europea”, el príncipe Bernardo de Holanda.

Decíamos que la Lockheed no es la única compañía que utiliza semejantes procedimientos para realizar sus actividades comerciales. En encuesta realizada en los Estados Unidos a 73 de las más grandes compañías multinacionales, el 75 por ciento acepta haber hecho pagos a funcionarios y políticos en el exterior, y la Comisión de Seguridad y Cambios del Senado norteamericano investiga en la actualidad a los 54 mayores empresas por sobornos fuera y dentro de ese país.

Así, la ITT se apoya en su poder económico para inmiscuirse en la actividad política de innumerable gobiernos y los monopolios bananeros con la United Brands a la cabeza obtienen de presidentes y ministros y ministros centroamericanos leyes ventajosas para sus actividades comerciales. Las superpoderosas compañías petroleras como la Gulf Oil o la Texas, compran conciencias y obtienen grandes concesiones y privilegios estadinense y del capital monopolista, apartados rincones de la tierra.

VIEJA Y NEGRA HISTORIA
En Colombia, nada de esto es nuevo. Bástenos mencionar los sucios manejos, las inmoralidades y demás artimañas que han rodeado la historia negra de nuestro petróleo. En ella han actuado desde Marco Fidel Suárez a quien la oligarquía siempre ha presentado como un “dechado de virtudes y morales”, los gobiernos conservadores hasta 1930 y el lacayo Olaya Herrera. Todas esas maquinaciones y negociados tuvieron sólo resultado: que con nuestro petróleo se engrosaran más y más las insaciables arcas de las compañías petroleras norteamericanas y los bolsillos de unos cuantos vendepatrias.
Recientemente tenemos las compras de las concesiones como la de la Colpet. Por estas “nacionalizaciones” los gobiernos de Pastrana y de López Michelsen entregaron millones de dólares a los consorcios internacionales por unos huecos que legalmente ya le pertenecían al Estado.

Y no olvidemos la compra por más de 20 millones de dólares de la Electrificadora del Atlántico a otro monopolio norteamericano durante la administración de Lleras Camargo en 1960. Dicha electrificadora debió revertir al Estado en 1948 después de haber sido explotada por 25 años con pingues ganancias. Y en los mismos manejos turbios se pueden incluir Cerromatoso y Cerrejón así como los que ya comienzan a salir a la luz pública: la compra de 18 aviones Mirage y de los fusiles G-3.
Ante estos hechos, el desenmascaramiento del imperialismo que subyuga y explota al pueblo colombiano y de quienes se nutren sirviendo a los intereses del capital monopolista, es un deber de los auténticos patriotas. Porque dentro de la esencia del imperialismo está su capacidad infinita de corrupción y su poder omnipotente para comprar generales, sobornar ministros y manipular presidentes y obtener a cambio leyes favorables a sus intereses comerciales.

Afortunadamente el país entero ha empezado a tomar conciencia de estos actos aberrantes y comienza a gestarse un poderoso movimiento para expulsar al imperialismo norteamericano y todos sus lacayos.

EL ESTUDIANTADO NO SE DOBLEGA

El 20 y 23 de febrero fueron fechas de combate para el estudiantado colombiano. Conscientes del significado que tuvo para nuestro país la visita de Henry Kissinger, en Medellín, Bogotá, Bucaramanga, Ibagué, y Popayán los estudiantes organizaron manifestaciones de repudio al nefasto personaje, quemaron banderas norteamericanas y marcharon por las calle de las principales ciudades de Colombia al grito de ¡fuera Kissinger, agente del imperialismo! _Frente a la patriótica actitud de los universitarios, el gobierno realizó un despliegue de fuerza sin precedentes, tratando de ocultar tras una cortina de bayonetas, la propuesta popular contra la dominación imperialista.

M A S D E U N M E S D E L U C H A
ESTUDIANTIL

Desde que en enero pasado el rector de la Universidad de Medellín pisoteó las reivindicaciones alzadas por los alumnos del claustro, la universidades y liceos de Antioquia se encuentran en pie de lucha, brindando su combativa solidaridad a los compañeros de la Universidad de Medellín. Han enfrentado la más variada gama de medidas represivas, desde la cancelación de semestres, exámenes custodiados por la fuerza pública, destitución de empleados y profesores, alzas arbitrarias de matrículas, hasta la ocupación militar de colegios y universidades, salvaje agresión a los desfiles de protesta, detención de cientos de manifestantes, ataques a garrote que han dejado numerosos heridos, justicia castrense para los supuestos culpables del desorden, y destrucción policial en varias entidades docentes, especialmente en la Universidad de Antioquia que, como núcleo principal de la organización del movimiento, es la más codiciada presa del vandalismo oficial. A las causas iniciales del movimiento se sumó la visita a Colombia del señor Kissinger, señalada como un atentado más contra la soberanía nacional por amplias y enérgicas manifestaciones, que suscitaron la histeria gubernamental, nuevos allanamientos, detenciones y toda clase de amenazas contra los estudiantes.

L A U N I V E R S I D A D N A C I O N A L :
CAMPO DE BATALLA

Bogotá también fue escenario de violentos enfrentamientos entre el estudiantado que protestaba por la presencia del Secretario de Estado norteamericano en Colombia y la fuerza publica. Los predios del primer centro de enseñanza superior del país terminaron siendo ocupados por la policía militar el 20 de febrero, y más de 100 estudiantes pasaron a las mazmorras oficiales. Estos hechos se repitieron el. Lunes 23 , día en que la soldadesca trató de convertir temporalmente en campo de concentración la Ciudad Universitaria, y sólo cuando el fatídico visitante colaba rumbo a Centroamérica , los estudiantes y empleados de la Universidad Nacional pudieron abandonar el claustro, no sin antes ser reseñados como delincuentes. Y ante la amenaza que pesa sobre numerosos compañeros detenidos de ser llevados a consejos de guerra, el 2 de marzo se organizaron mítines con el fin de denunciar la medida y exigir su libertad.

POR LA UNIDAD DEL PUEBLO

A lo largo y ancho del país se viene abriendo camino la política unitaria del MOIR. En numerosas ciudades y poblaciones, se crean alianzas revolucionarias con diversos sectores patrióticos y revolucionarios, en base a un programa nacional y democrático y a unas normas de funcionamiento democráticas.
A continuación reproducidas apartes de las declaraciones publicas de algunos de los principales frentes unidos revolucionario que contienen los principios programáticos y organizativos de dichos movimientos.

EN CORDOBA:

AMPLIO FRENTE UNIDO

El 22 de febrero se realizó en Montería la Asamblea Departamental del FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO DE CORDOBA en la que fue aprobada la declaración pública que en uno de sus apartes dice: “Reiteramos nuestra invitación a todas las organizaciones políticas, gremiales y religiosas de Córdoba y a todas las personas que sufran o se indignen con la opresión imperialista sobre nuestro pueblo, a discutir nuestro programa y a fortalecer las filas de este Frente Unido para combatir más eficazmente a los enemigos fundamentales del pueblo colombiano”.
El documento está firmado por el prestigioso dirigente popular Manuel H. Iriarte, Laureano Arroyo Mendoza, Rafael Herrera Quezada, Francisco Coneo, Luis Thevening y Marciano Córdoba del Movimiento de Izquierda Liberal, Pedro Julio Vallejo, Benito Madera, Juan Francisco Ramos, Taracio Castaño y Cristóbal Martínez de la Ligas Campesinas Indepnedientes de Ciénaga de Oro, Lorica, Sahagún y Pueblo Nuevo, Francisco Valderrama del Movimiento Obrero Independiente y revolucionario (MOIR), Soveida Lobo, Pastor Zapata y Héctor García de la ANAPO Revolucionaria de Montelíbano, Juan Manuel Pacheco, Roberto Madrigal y Orlando Torres de la ANAPO Revolucionaria de San Bernardo del Viento, Felipe Méndez de la MAPO Revolucionario de Sahagún, Robisón Viveros, del Sector Independiente y Anjano Alvárez de Movimiento de Organización Popular de Sahagún.

EN EL MAGDALENA:

“AVANCEMOS CON UN RPOGRAMA NACIONAL Y DEMOCRATICO”

El pasado mes de febrero fue dada a conocer en Santa Marta una declaración pública firmada por el conocido dirigente político Salvado Villa Carbonell y por varios dirigentes de numerosos municipios del Magdalena, por medio de la cual se anuncia la conformación de un Frente democrático y antiimperialista que participará con listas únicas en el próximo debate electoral. El documento indica que desenmascarará en el departamento de Santa marta toda la política de corrupción e inmoralidad que campea impunemente “dentro de un gobierno en el que el pueblo ha visto incrementar su hambre y miseria, resultado de las más lesivas medidas económicas y sociales”.

El regional del MOIR en Magdalena, anunció por su parte el respaldo a la constitución de dicho frente.

EN LA GUAJIRA:

MOVIMIENTO AMPLIO DE IZQUIERDA CONTRA EL GOBIERNO LOPISTA

“Como respuesta política a la situación actual que vive Colombia y el departamento de la Guajira bajo el gobierno del ‘mandato de hambre’ de Alfonso López Michelsen, el cual ha sometido al pueblo a mayores sacrificios y miseria, hemos conformado y un amplio movimiento de izquierda en donde tiene participación sectores populares, personalidades democráticas y progresistas y todas las demás capas del pueblo que sufren la opresión y dominación extranjera”.

El comité Coordinador de este movimiento, firmante de la declaración publica, está integrado por: Carlos Caicedo, Armando Bula y Amilcar Acosta en Riohacha; Sixto Romero, Segundo Brito y Alberto Camargo en Maicao; Alberto Sierra y Alvaro Mercado en Manaure; Emiro Brito en Barrancas; Manuel Moscote, Yadira de Peralta, Jesús Solano y Carlos Carrascal en Fonseca; Miguel Gómez en San Juan del cesar y Daniel Celedón y Andrés Camargo Villanueva.

EN BOYACA:

“UNIFICAR AGLUTINAR Y DIRIGIR AL PUEBLO EN SUS COMBATES”

delegados de todo Boyacá adoptaron desde finales del año pasado la Plataforma del FRENTE UNIDO BOYACENSE DE IZQUIERDA que en algunos aparte dice:
“Unificar, aglutinar y dirigir al pueblo en sus combates es el deber de los inconformes y revolucionarios. En consecuencia las organizaciones y dirigentes políticos abajo firmantes, proponemos a los rebeldes que han militado en el liberalismo, el conservatismo, el anapismo, a los dirigentes sindicales y populares…conformar un gran Frente Unido Boyacense de Izquierda”.

Integran el Frente, entre otros, el Movimiento Socialista Colombiano; el MOIR; la ANAPO Revolucionario de la provincia de Ricaute; la Organización Campesina de la provincia de Tundama; el Liberalismo Popular de Tundama y la Juventud Revolucionaria de la provincia de Sugamuxi, y firman respectivamente Carlos Amaya, Mauricio Jaramillo, Luis Sáenz, Daniel Vargas, Luis Patiño, José del Carmen Castro, Segundo J. Mesa, concejal de Duitama y Carlos Pachón, concejal de Chiquinquira.

EN MADRID
(CUNDINAMARCA):

“UNIDOS CONTRA LOS ENEMIGOS DEL PUEBLO”

Argeniro Ortega Alvarez de la ANAPO Revolucionaria de Madrid y Cesar Pardo Villalba del MOIR suscribieron la declaración de principios del FRENTE DE OPOSICION REVOLUCIONARIA DE MADRID, en la que se lee en algunos apartes:
“La necesidad de unir a los obreros, los campesinos, los pequeños y medianos productores comerciantes, los intelectuales y estudiantes en un gran frente de combate para luchar y derrotar la opresión imperialista y la coalición liberal – conservadora, culpables de que la inmensa mayoría de la nación colombiana se encuentre explotada, arruinada y privada de la libertad y demás derechos democráticos, hacen que surja el Frente de Oposición Revolucionaria de Madrid”. (foto)

EN AMAGA:

“¡ TODOS LOS RECURSOS DEL FRENTE UNIDO A LA BATALLA ELECTORAL!”

“Los abajo firmantes, representante en su orden de la Alianza Nacional Popular (ANAPO) Comando Municipal de Amaga –y del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) Comando Municipal de Amaga–, después de haber debatido ampliamente sobre la situación de miseria y explotación a que tiene sometido al pueblo colombiano el actual régimen oligárquico liberal–conservador, agente del imperialismo norteamericano en nuestra patria y con el fin de adelantar una política unitaria que defienda consecuentemente los intereses del pueblo trabajador y demás sectores populares de Amaga que sufren o les indigne la opresión imperialista, nos comprometemos con el programa nacional y democrático que exponemos a continuación”.
Firman el documento:
Conrado Aredondo por la ANAPO
Hernán Taborda por el MOIR

EN ZARZAL:

ALIANZA PARA LA LUCHA CONTRA OLIGARQUIA

Dirigentes populares, personalidades democrática y revolucionarias de Zarzal conformaron, junto con el MOIR, el FRENTE UNIDO POPULAR DE ZARZAL en el mes de febrero. La Declaración Pública que dio a conocer el acuerdo y que lleva las firmas de Norma Lazo, Tulio Ballesteros, Gabriel Betancour y José González, manifiesta que “el actual mandato de hambre, demagoga y represión de López Michelsen es una clara prueba de la incapacidad de la oligarquía liberal – conservadora para solucionar los problemas del pueblo y la nación colombiana.

EN BARBOSA
(ANTIOQUIA):

OTRO FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO

Los comandos municipales de la Alianza Nacional Popular (ANAPO) y el MOIR e importantes sectores independientes decidieron unir sus fuerzas en el FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO DE BARBOSA (Antioquia) con el fin de adelantar una política unitaria en base a la lucha por “la conquista de liberación nacional del yugo del imperialismo norteamericano y la construcción de una república independiente, soberana, popular, democrática y en marcha al socialismo”.

La declaración de principios está suscrita por León A. Muñoz de la ANAPO, Miguel A. Echeverri del MOIR y Argiro Tobón del sector independiente.

EN ARMERO:

“INVITAMOS A LUCHAR POR LA SALVACION DE COLOMBIA”

El Movimiento Amplio Colombiano (MAC) y el MOIR confirmaron recientemente el FRENTE UNITARIO REVOLUCIONARIO DE ARMERO. En su Declaración Pública, firmada por Jorge Montealegre del MAC y Arcesio Vieda del MOIR, se lee:

“La necesidad de unir a la inmensa mayoría del pueblo colombiano en un gran Frente de Combate que organice y dirija las luchas de los distintos destacamentos que enfrentan la explotación imperialista y la coalición liberal–conservadora, culpables de la miseria y ruina, y de la negación de los mas elementales derechos democráticos de más del 90% de nuestro pueblo, hace que surja el FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO DE ARMERO”.

EN SAN JUAN DE RIOSECO:

IZQUIERDA INDEPENDIENTE Y EL MOIR CREAN FRENTE UNIDO

A través de una declaración publica firmada por Julio Cesar Rubio Zárate de la Izquierda Independiente y Aristóbulo Sierra o Isidoro López del MOIR, se divulgó la conformación del FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO DE SAN JUAN DE RIOSECO (Cundinamarca).

EN MALAMBO:

“ENARBOLEMOS UN PROGRAM NACIONAL Y DEMOCRATICO”

El Movimiento Independiente Revolucionario (MIR) de Malambo (Atlántico) emitió una declaración que lleva la firma de sus secretario, Edgar Riaños, por medio de la cual da a conocer su determinación de “retirarse de la Unión Nacional de Oposición y de pactar alianza con el MOIR y otras fuerzas de izquierda para las próximas elecciones de mitaca, sobre la base de impulsar la campaña de desenmascaramiento del mandato lopista, enarbolando un programa nacional–democrático y llamado a la conformación de un frente unido de todo el pueblo que alcance la ansiada liberación nacional de nuestra patria”.

Comunicado de las Juventudes del MAC:

La dirección central de la Juventud Socialista del MAC emitió un comunicado de prensa en el que señala que esta organización “llegó a un acuerdo electoral con el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), entendiendo este paso como el primer escalón por conseguir la unidad de las diversas fuerzas que de manera consecuente luchan contra la oligarquía y el imperialismo y por la construcción de una patria socialista.

UNA VISITA AFRENTOSA PARA EL PAÍS

Declaración emitida por el Comité Ejecutivo Central del MOIR, el 20 de febrero de 1976, con motivo de la llegada a Colombia del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger.

La llegada a Bogotá del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, anunciada para el próximo domingo 22 de febrero, es ciertamente un acontecimiento deplorable para Colombia. Jamás fue grato para la nación y el pueblo colombiano el arribo a nuestro país de los principales personeros del imperialismo norteamericano. Siempre que ha sucedido por uno u otro motivo, en esta o aquella ocasión, las visitas de altos funcionarios del gobierno estadinense o de hombres de negocios de la potencia del Norte, las masas trabajadores, el estudiantado y el resto de sectores patrióticos y democráticos han exteriorizado vehementemente su repudio e indignación por la presencia de quienes personifican la política de saqueo y opresión sobre las inmensas mayorías nacionales.

En las actuales condiciones la venida de Kissinger es mucho más irritante y afrentosa ya que coincide con la delicada situación económica por las que atraviesa la nación entera y cuyas calamitosas consecuencias recaen aplastantemente sobre los obreros, los campesinos, los pequeños y medianos productores y comerciantes. Colombia no conocía una época como la que está viviendo en la cual el desempleo, el encarecimiento del costo de la vida, la hambruna generalizada de las capas más pobres de la población, de la descomposición social y la inseguridad de todos los ordenes hubieran llegado a extremos tan intolerables,. Todos estos males asoladores tienen una causa fundamental: el yugo y la explotación del imperialismo norteamericano. El régimen lopista con su línea antinacional y antipopular de mayores concesiones y privilegios a los monopolios extranjeros y a sus intermediarios colombianos no ha hecho más que agravar las cosas. Debido a ello, después de 18 meses de ejercicio gubernamental, López Michelsen afronta un complicado momento, ante la escalada de la lucha popular que va desde los paros cívicos de pequeñas y grandes ciudades hasta las huelgas de obreros y empleados que aquí y allá estallan sin cesar. Kissinger será recibido por el puño cerrado de los combatientes colombianos que no sólo defienden sus reivindicaciones económicas y democráticas sino que aspiran fervorosamente a independizar el país de la sojuzgación de los estados Unidos para construir una patria plenamente soberana, autónoma, democrática, popular y próspera.
La gira que el Secretario de Estado estadinense realiza por Latinoamérica viene antecedida a su vez de una serie de descalabros de la política preconizada por Washington. El imperialismo norteamericano que salió vigoroso y pujante de la segunda guerra mundial ha entrado en un periodo de notoria decadencia, como resultado, por una parte, del auge del movimiento de la liberación nacional de Asia, Africa y América Latina y de la revolución mundial, y por la otra, de la recuperación de los países imperialistas de Europa y del Japón y de la preponderancia de los socialimperialistas soviéticos que le han venido compitiendo y debilitando su influencian en los cinco continentes. Tales circunstancias hacen que los estados Unidos vuelvan la mirada con mayor codicia sobre Latinoamérica a la que han considerado como su patio trasero. El viaje de Kissinger por varios países del Hemisferio busca arreglar cargas y trazar directivas precisas a los gobiernos títeres. Por eso los pronósticos sobre el “nuevo dialogo” de que ahora habla el más destacado componedor de la política exterior de los Estados Unidos no son más que la mampara para ocultar las verdaderas intenciones de filibustero del imperialismo norteamericano. Las promesas de “ayuda” económica se convertirán en más grilletes en los tobillos de los pueblos latinoamericanos. Y las hipócritas palabras de “vigorizar nuestros lazos hemisféricos” sólo conmueven a la oligarquía vendepatria. Las clases dominantes colombianas en su afán por justificar los fracasos cosechados en el campo económico por sus gobiernos acuñó la frase de que los fiascos en los intentos por desarrollar la producción, controlar el alto costo de la vida, sanear, el déficit fiscal, se deben a la “inflación importada”. Con esta explicación se quiere indicar que a los mandatarios se les escapa de sus manos el manejo de factores que dependen exclusivamente del exterior. Pero para semejantes irregularidades cabe únicamente como solución el rompimiento de la dependencia externa. Y neocolonias de todo el peso de sus crisis, redoblando la explotación sobre los países subdesarrollados y oprimidos. En este sentido el hambre del pueblo colombiano es “importada”, como son “importados” el atraso, el desempleo, la miseria. Para grandes dolencias grandes remedios; sólo la liberación nacional resolverá de raíz los múltiples problemas de Colombia. Esta es la salida revolucionaria proclamada por la clase obrera y demás fuerzas populares. Mediante sus luchas los colombianos se le harán saber al indeseado huésped, como se lo advirtieron al mismo señor Kissinger los estudiantes de Caracas, a quien sacaron cual perro apaleado de tierras venezolanas.