RESPUESTA A “EL TIEMPO”: A LA REVOLUCIÓN SÓLO LA SOSTIENE EL PUEBLO

A continuación reproducimos la carta que la dirección del MOIR envió a “El Tiempo” como respuesta a las acusaciones calumniosas que este diario hiciera contra nuestro partido.

Señor Doctor
ROBERTO GARCIA PEÑA
Director de “El Tiempo”
La Ciudad.

Señor Director

En la edición dominical del pasado 21 de marzo, después de calculada introducción en la que con confusa mezcla de turbación y de cinismo asegura su periódico no estar opacado “por sombra alguna de desviación a la derecha o de asustado reaccionalismo, lo cual constituirá en nuestra historia claro imposible de moral”, el editorial de “El Tiempo” consigna textualmente lo siguiente: “los muros de la ciudad están atiborrados de carteles con la efigie de los candidatos dependientes de directrices extranacionales. Por ejemplo los del MOIR, que al parecer es el conjunto mejor organizado y mejor financiado, seguramente ya no por el ‘oro de Moscú’ sino por el ‘oro de Pekín’ y quizá por la criminal industria de los secuestros, ya que no cabe imaginar que tan abultada y costosa publicidad pueda ser costeada por las precarias finanzas de los militantes criollos. Nos dicen personas que entienden de estos menesteres que –valga el ejemplo- en solo avisos murales la aguerrida y fanática secta pekinesa ha gastado alrededor de un millón de pesos, y eso sin contabilizar lo que pudo derrochar en la multitudinaria concentración del 5 de marzo en la Plaza de Santamaría”.

Ni a usted, ni a nosotros, ni a nadie se le escapa la gravedad y las implicaciones de la temeraria insinuación de que el MOIR está siendo financiado por medio de la “criminal industria de los secuestros”. Se está preparando meticulosamente y a sangre fría un plan escalonado para proceder sin contemplaciones contra las fuerzas democráticas, patrióticas y revolucionarias. Las afirmaciones aventureras de “El Tiempo” coinciden sospechosamente con el anuncio reciente hecho por el señor López Michelsen ante la llamada Comisión de Reforma Constitucional, de apelar a “medidas drásticas” después de las elecciones de mitaca “para preservar el orden”; con la muchas declaraciones que en el mismo sentido han proferido el Ministro Cornelio Reyes y los mandos de los cuerpos represivos, y con los desaforados editorialistas de otros órganos de expresión de Bogotá y de provincia. No hay duda que nos encontramos frente a una provocación de inocultable magnitud, cuyo desenlace lógico, de continuar, sólo será el terror oficializado, como ha sido frecuente en la historia de nuestro país y como hoy sucede en Brasil, Chile, Uruguay, Argentina y otras repúblicas latinoamericanas. Para ello ya se han dado los primeros pasos, al mantenerse por cerca de un año el estado de sitio y utilizar los consejos verbales de guerra y demás procedimientos violentos y represivos para acallar las justas demandas de las masas trabajadoras y del estudiantado.

Ahora se escucha el furioso alarido del coro de la más oscura reacción liberal–conservadora que no vacilan en recurrir al perverso expediente de señalar falsariamente a los partidos políticos de avanzada como organizaciones de delincuentes comunes y para los cuales reclama de las autoridades un ejemplar castigo. Antes de iniciar en forma la cacería de brujas, se prefabrica una opinión pública favorable a todos los excesos, labor en la que “El Tiempo” ha sido experto durante los 65 años que lleva al servicio de la mentira y la calumnia. Tan viejo como nuestra nacionalidad es este procedimiento. Los colonialistas españoles acusaban de facinerosos a José Antonio Galán y sus comuneros, versión que todavía alientan los historiadores a suelo de la crema oligárquica. Por atracador de caminos los reyes católicos de España le pusieron precio a la cabeza de Simón Bolívar. Miles de falacias se han tejido por parte de las minorías privilegiadas contra Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliéce Gaitán y el sacerdote Camilo Torres Restrepo, mártires de la libertad y de la democracia. Hoy se les quiere endilgar a los revolucionarios colombianos en el mote de secuestradores para justificar la barbarie oficial.
¿Pero qué es lo que en verdad llena de pánico a la coalición gobernante, desde el presidente de la República hasta los gacetilleros de las grandes rotativas? Esta es la situación a donde ha legado la sociedad colombiana y que comienza a salirse del control de los poderes establecidos. Una crisis económica irreversible expresada en el estancamiento de la producción nacional, el desempleo, la inflación, el encarecimiento acelerado del costo de la vida. Una descomposición social que ha entronizado como ley suprema la violación del Código Penal burgués y en la que los principales desfalcadores de los dineros públicos son a la vez los encargados de fiscalizarlos y de velar por la seguridad del Estado. Un desbarajuste crónico de los partidos tradicionales que han agotado su capacidad de engaño al pueblo. Y sobre todo el ascenso de las luchas de las masas explotadas y oprimidas, resueltas a no postergar por más tiempo sus reclamos centenarios. A lo que en definitiva temen las clases dominantes es a si propia obra. Durante más de siglo y medio ha gobernado a esta nación y el resultado desastroso está a la vista.

Los partidos políticos que como el MOIR plantean un cambio revolucionario, sobre la base de la unidad de todas las fuerzas y personas que nada tengan que ver con los turbios negocios del Estado ni con la entrega del país al imperialismo norteamericano y que estén dispuestas a sacrificar por una Colombia verdaderamente soberana, democrática y próspera, no pueden menos de recibir el respaldo amplio, entusiasta y decidido de quienes nunca contaron con voz ni voto en la conducción de los destinos nacionales. En esta política fundamenta nuestro partido el éxito de su acción presente y futura. Dependemos, por tanto, de nuestros propios esfuerzos y de los esfuerzos de las masas. Cuestión incomprensible para la minoría dominante que deriva su poder y su riqueza del soporte y del contubernio con los neocolonialistas norteamericanos. Si el pueblo colombiano no apoya con sus inagotables recursos a la revolución, no habrá quien la sostenga ni financie, dentro o fuera de nuestras fronteras. Como tampoco habrá quien la contenga si se decide a hacerlo. A la liberación nacional y a las transformaciones democráticas por las que luchamos está supeditada la suerte de Colombia. Esto no es una invención de los comunistas. Hace cerca de medio siglo que Gaitán denunciaba que “en este país el gobierno tiene para los colombianos la metralla homicida y una temblorosa rodilla en tierra ante el oro americano”. He ahí esbozado un camino de salvación para Colombia: suprimir este tipo de gobiernos despóticos y antinacionales y en su lugar erigir un Estado independiente, popular y democrático. Un Estado que rechace de igualdad las relaciones con todos los países de la Tierra.
Los ideólogos del bipartidismo tradicional se quejan a menudo de que la “extrema izquierda”, al participar en las elecciones organizadas por le régimen, no cree en ellas ni en la bondad de los cuerpos parlamentarios. Al descrédito de unas y otros han contribuido más que la propaganda de los partidos revolucionarios, la rica e insustituible experiencia directa de las masas, las cuales han comprobado, generación tras generación, como los mecanismos de la democracia burguesa en siglo y medio de vigencia nunca dejaron de ser una farsa ni unos instrumentos de la más cruel y despiadada dictadura contra el pueblo. En la memoria de los colombianos se mantiene fresca, por ejemplo, la manera espectacular y vergonzosa como el entonces presidente Lleras Restrepo y hoy de nuevo candidato presidencial, le ordenó, a la media noche del 19 de abril de 1970, a su ministro de gobierno que alterara al machamartillo el resultado de las urnas y evitara así el inobjetable triunfo electoral del general Rojas Pinilla. ¿Qué tratamiento puede esperar entonces los integrantes de las organizaciones sinceramente partidarias de una política democrática y nacional? Sobre todo cuando desde las paginas de la gran prensa se les indica de secuestradores y bandidos, simplemente porque durante el transcurso de la misma campaña electoral han obtenido un determinado éxito, han adelantado una propaganda llamativa, sacado un periódico o realizado concentraciones que ningunos de los figurones del liberalismo ni el conservatismo ha igualado. Y cuando además tales sindicaciones se hacen desde una posición de fuerza, con estado de sitio y bayoneta calada.

Como nuestro pueblo, también nosotros queremos la paz y anhelamos que las transformaciones democráticas indispensables para la prosperidad de Colombia se efectúen con el menor desgaste de energías y de vidas, pero no le tememos a la guerra. Si la minoría dominante pretende resolver sus agudas contradicciones políticas recurriendo a la violencia y ensangrentando el país, el territorio patrio será escenario de otra gesta comparable a la que culminara con el triunfo de nuestra primera independencia. Sabemos que la lucha será larga y dura y los sacrificios incontables, pero al final la victoria se pondrá del lado de las mayorías que marchan en el sentido de la historia y defienden una causa noble y justa.

Iluso pensar que “El Tiempo” publique esta declaración rectificatoria de las mendaces acusaciones contra nuestro partido, sin embargo ella quedará como una constancia de nuestra diáfana actitud política en estas horas difíciles para Colombia.

Atentamente,
MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO
FRANCISCO MOSQUERA
Secretario General
Bogotá, marzo 23 de 1976.

POR LA UNIDAD DEL PUEBLO

Seguimos públicando tal como lo hicimos en nuestro número anterior, los acuerdos y las alianzas que el MOIR ha venido efectuando a nivel regional y local con diferentes fuerzas y sectores patrióticos y democráticos, dentro de la política unitaria planteada por nuestro partido.

EN EL CESAR: POR UNA REVOLUCIÓN DE NUEVA DEMOCRACIA
El Frente Revolucionario del Cesar expidió una declaración pública en la que se dan a conocer los 10 puntos del programa nacional y democrático que las organizaciones y personas comprometidas agitarán en el próximo debate electoral. Firman el documento, por el Movimiento Amplio Colombiano (MAC) Danilo Hernández, Enrique Elías Bolaños Zapata, Evelio Santana Rojas y Miguel Acosta Mejía; por la Liga Marxista–Leninista de Colombia Antonio L. Valera, Osmiro Barahona M. Y Félix Reyes; por el MOIR Armando Portela, Carlos Peñalosa, Luis Cadena Rojas, Moisés Alvarez y Manuel Moscote; por las comunidades indígenas Liberato Crespo, gobernador del Cabildo Arhuaco y Luis Napoleón Torres, líder indígena; además firman las siguiente personalidades patrióticas y revolucionarias; Dr. Diomedes Daza, sacerdote Alvaro Bolívar, Dr. Flavio Díaz, Dr. Jesús Solano García, Dr. Guillermo Oliveros, Dr. Carlos Quintero, Dr. Miguel Alvarez pacheco, Dr. Efreín Aponte Martínez y Dr. Alfonso González Maestre.

EN EL CAUCA: ANAPO REVOLUCIONARIA VA A LA LUCHA ELECTORAL CON EL MOIR
La Anapo Revolucionaria del Cauca publicó una declaración en la cual comunica al pueblo caucano su decisión de participar conjuntamente con nuestro partido en el próximo debate electoral del 18 de abril.
Firman: en Popayán, Guillermo Rojas (concejal), Luis M. González, Luis Carlos Olano, Elena de Rodríguez, Carmen Fajardo y Genaro Gómez; en Piendamó, Miguel Reyes (concejal), Luis Enrique Vera y Ventura Díaz; en Puracé, Marino Pisso, Primitivo Mompotez, José Ricaute Guaña, Vicente Guaña, Aquilino Anaconas y Leonardo Colimba; en Caldono, Neftalí Orozco (concejal); en Morales, José Simeón Ceballos y en Pescador, Angel Muñoz.

EN BOLIVAR: FRENTE UNIDO DEPARTAMENTAL
Diversas organizaciones gremiales y política del departamento firmaron el 15 de marzo una declaración pública por medio de la cual se crea el FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO de Bolívar.

Los representantes de las organizaciones firmantes se comprometen con un programa de 10 puntos. Suscriben el documento, Antonio Caballero Cabarcas por el Movimiento de Izquierda Liberal de Bolívar, Eloy Obezo por la Asociación de Usuarios Campesinos de Calamar, Manuel Mosquera por el Movimiento Campesino Independiente de palenque, Pedro Trocha por la Asociación de Usuarios Campesinos del Guamo, Rafael Escorcias por la Juventud Revolucionaria de Malagana, Cristóbal Zúñiga, por el Movimiento Campesino Independiente de Sicerín, Gustavo Varón por la Juventud Patriótica de Arjona y Felipe Escobar por el MOIR.

EN CORDOBA: NUEVOS MIEMBROS DEL FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO
El Movimiento Independiente del Pueblo de Ayapel adhirió en días pasados a la declaración pública del FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO de Córdoba. La organización que entró a engrosar las filas de la unidad revolucionaria está dirigida por Humberto Pupo Pastrana, Eduardo Cerra y Roger Márquez.

EN APULO: “LOPEZ MICHELSEN ES EL PRINCIPAL ENEMIGO DEL PUEBLO”
La Izquierda Independiente de Apulo (Cund.) y el MOIR se comprometieron en ese municipio con un programa nacional y democrático que impulsarán conjuntamente dentro del FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO DE APULO en las próximas elecciones de mitaca. La declaración pública, lleva las firmas de Adriano Alfonso, Inés de Ortiz, Fernando Gómez, Alfredo Salazar, Germán Romero, Víctor Manuel Fonseca y Alvaro Pardo.

EN PALMIRA: “CONCENTREMOS NUESTRA ARTILLERIA CONTRA LA ALIANZA LIBERAL-CONSERVADORA”.
“Anapo Revolucionaria de Palmira va a la lucha electoral con el MOIR” es el título de la declaración pública emitida por un numeroso grupo de dirigentes anapistas de esa ciudad valluna, en la que explican su decisión de abandonar la dirección de Anapo y conformar un frente con nuestro partido para las próximas elecciones.
El documento está firmado por Omar Sánchez, Carmen Delgado, Carlos A. Peña, Arcesio Moreno, Gabriel Vargas, Julio E. Bejarano, Salvador Arismendi, Rosario S. Romo, Francisco Mullo, Lorenzo Moreno, Omar Lugo, Emilio Grannobles, Nacianceno Parra, José Ricardo Jumbo, Miguel Escandón, Abraham Matallana, Francisco Murillo, Adán de Jesús Pérez, Genoveva de Granada, Juan B. Lozano, José Maniel Bastidas; Alvaro Nasarit y Hernando Holguin.

EN SOACHA: “POR UNA PATRIA INDEPENDIENTE Y PROSPERA”
Honorato Usaquén de la Anapo, Evelio Caipa, Mauricio Pinzón y Guillermo Cubillos del Movimiento Cívico de Soacha, Mercedes Casallas y Luis A. Vargas del Movimiento Cívico Independiente de Santa Ana, Sicto Acero Herrera del Movimiento independiente Liberal, Luis Alberto Jiménez y Jorge Cortés del Partido Socialista de Colombia y pastor Avila y Julio C. Peñalosa del MOIR suscribieron la declaración pública del FRENTE UNIDO DE IZQUIERDA DE SOACHA.

EN SAMPUES: “POR UN FRENTE DE LUCAH ANTIIMPERIALISTA
En Sampués (Sucre) fue conformado el FRENTE DE OPOSICION MUNICIPAL ANAPO MOIR, cuya declaración pública lleva las firmas del concejal anapista Víctor Mercado Pacheco y Daniel Paternina e Iván Acuña del MOIR.

EN BARANOA: DESENMASCARAR EL “MANDATO DE HAMBRE”
El 25 de febrero fue firmada la declaración publica conjunta del Movimiento Independiente de Baranoa (MIB) y el MOIR mediante la cual se pacta la alianza entre las dos organizaciones para las próximas elecciones. El documento lleva las firmas de Robison Castro, candidato al concejo y dirigente del MIB y Guillermo Ortega por el MOIR:

EN COYAIMA: UN LLAMADO A LA UNIDAD
La Anapo Revolucionaria (Comités de Base), el MOIR y numerosos dirigentes populares independientes suscribieron el 25 de febrero la declaración pública del FRENTE DE OPOSICION REVOLUCIONARIA DE COYAIMA (Tolima) a través de sus representantes Nelson Tovar Rojas, José Oved Osorio B. Y Heliodoro Yate.

EN EL BANCO: FRENTE DEMOCRATICO REVOLUCIONARIO
Jorge Biswell Cotes de la Anapo Revolucionaria, Ramiro Torres del MOIR y Alonso Bayter Aljure del Conservatismo Independiente conformaron el Frente Democrático Revolucionaria de El Banco.

EN APARTADO: ACUERDO UNITARIO ENTRE LA ANAPO Y EL MOIR
La Alianza Nacional Popular y el MOIR acordaron conformar el FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO DE APARTADO (Antioquia) comprometiéndose con un programa revolucionario y unas normas mínimas de funcionamiento democrático. Firman la declaración política, por la Anapo, Guillermo Parra Vargas presidente del comando municipal y por el MOIR Alberto Arroyave.

EN FUNDACION Y ARACATACA: RESPUESTA AL CLAMOR UNITARIO DEL PUEBLO
El Bloque Liberal Independiente de Fundación y Aracataca y el MOIR conformaron el FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO DE FUNDACION Y ARACATACA.
La declaración política está firmada por Martín Segebre y Caleb Miranda Avendaño del Bloque Liberal Independiente y Ramón Carrascal del MOIR.

EN VALDIVIA: LISTAS CONJUNTA Y UNICAS
Los presidentes de los comandos municipales de la Anapo y el MOIR en Valdivia (Antioquia), Guillermo Velásquez, Raúl Arroyave, suscribieron la declaración del FRENTE UNIDO REVOLUCIONARIO de esa localidad.

EN FONTIBON: DECLARACION UNITARIA DE LA ANAPO REVOLUCIONARIA
La Anapo Revolucionaria de Fontibón dio a conocer una declaración política en la que anuncia su decisión de aliarse con el MOIR, para participar conjuntamente en las próximas elecciones y luchar contra el gobierno de López Michelsen.
Firman los dirigentes anapistas Rafael Nuñez y Enrique Ochoa.

EN FACATATIVA: PATICIPACION REVOLUCIONARIA EN LAS ELECCIONES
La Anapo Revolucionaria de Facatativá emitió una declaración política en la que anuncia al pueblo su determinación de participar con las listas del MOIR en esta batalla frontal contra el régimen. Firman: Luis Enrique de Santos (concejal), Argelia de Aponte, Jaime Rodríguez Rincón, Pedro Gordillo Gómez, Camel Ramírez Moreno, José Huertas, Luis A. Guzmán, Francisco Orlando Ramos, José Vicente Vega y Ofelia de Velásquez.

EN SUBACHOQUE: (Cund.): ANAPO Y MOIR CREAN FRENTE UNIDO
Alianza Nacional Popular y el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) conformaron en días pasados el FRENTE DE OPOSICION REVOLUCIONARIA DE SUBACHOQUE que se dio a conocer a través de una declaración publica que continene los puntos programáticos y organizativos de la alianza.
Firman: por la Anapo, Alvaro Hernández y por el MOIR César Pardo Villalba.

EN NOCAIMA: “UNIDOS CONTRA EL CONTINUADOR”
Gabino Sánchez de la Anapo y José F. Flórez del MOIR firmaron la declaración de principios que da nacimiento al FRENTE AMPLIO DE OPOSICION DE NOCIMA (Cund.).

EDITORIAL: LA UNIDAD DE ABRE PASO

La aclaración política firmada por el MOIR y el MAC, cuyo texto completo transcribimos en esta página, guarda una inobjetable importancia que se explica por sí misma. En esta forma se arroja luz sobre los hechos y se insiste en una línea unitaria revolucionaria.

Después que el Partido Comunista invadió hasta más no poder el ambiente con sus fumarolas sectarias, tras la maniobra de corto vuelo de convertir a la UNO en su aparato de bolsillo y de enroscar a los demás el pecado de la división, aparece el comunicado del MOIR y el MAC, dos organizaciones que le dieron aliento y vida a la Unión Nacional de Oposición durante el debate electoral de 1974. Probablemente los mandos centrales del Partido Comunista recurrirán al artificio de desconocer a quienes suscriben la aclaración conjunta por parte del Movimiento Amplio Colombiano, montarán otro MAC a la carrera o le expedirán simplemente su carta de defunción. Cierto que esta agrupación aliada, que contribuyó decisivamente a la política unitaria, ha tenido innumerables problemas derivados de las traiciones de tres de sus parlamentarios que resolvieron regresar a la guarida liberal. Sin embargo, los compañeros que rubrican el comunicado en calidad de dirigentes del MAC son quienes integraron hasta hace unos cuantos meses el Comando Nacional de la UNO, encabezaron las listas unitarias en varios departamentos y dos de ellos resultaron elegidos, Gilberto Zapata Isaza para la Cámara de Representantes y Margoth Uribe de Camargo para el Consejo de Bogotá.

En fin de cuentas, ¿con quién se quedó el Partido Comunista haciendo las veces de amos y señores de la UNO? Con Manuel Bayona Carrascal, al que escogieron como cabeza de plancha para Bogotá. Por muchos méritos con que cuente este solidario militante del MAC, el Partido Comunista no lo puede presentar como prueba de su conducta unitaria dentro de la UNO. La verdad de a puño hoy es que de las tres agrupaciones de envergadura nacional que le dieron sustento e impulso a la UNO, dos de éstas, el MOIR y el MAC, se han desentendido de ella, porque, como bien lo dicen, ninguna pretende “emular en la rebatiña de un nombre que perdió su contenido político unitario y solamente puede aportar, en el mejor de los casos, una temporal confusión en las masas de la izquierda revolucionaria”. El Partido Comunista terminó aliado con Manuel Bayona Carrascal, o, lo que es igual, aliado consigo mismo. No nos referimos, desde luego, a determinados grupos de provincia con los cuales sabemos que la dirección de ese partido ha llegado a acuerdos para ir a las elecciones, como también lo venimos haciendo, y con mejor éxito, el MOIR y el MAC.

De este complejo proceso queda una enorme experiencia para la revolución colombiana. No son unitarios, no pueden serlo, quienes pretendan imponerles la férula a los demás, pisoteen los acuerdos, actúen sectariamente y pongan los intereses particulares e individuales por encima de los intereses de la revolución y del pueblo, la línea unitaria revolucionaria sólo puede ser aquella que, partiendo del cumplimiento de los compromisos contraídos, proclame y aplique consecuentemente un programa nacional y democrático, establezca una claras normas democráticas de funcionamiento y de mutuo respeto entre las fuerzas aliadas y destaque la necesidad de combatir toda vacilación y sectarismo. A pesar de lo sinuoso del camino la unidad de las clases y fuerzas revolucionarias se va abriendo paso.

ACLARACIÓN POLÍTICA: COMUNICADO CONJUNTO DEL MOIR Y EL MAC

La importancia revolucionaria del pasado debate electoral no puede medirse únicamente por los votos obtenidos por la Unión Nacional de Oposición (UNO), dadas las circunstancias adversas que existieron al respecto, sino por las amplias masas que la UNO movilizó a todo lo largo y ancho del país en la lucha frontal contra el imperialismo norteamericano y la oligarquía vendepatria que lo acolita. La UNO fue un frente que pugnó por integrar todas las fuerzas y organizaciones políticas que en aquel entonces eran susceptibles de defender un programa revolucionario y aceptar unos compromisos mínimos de unidad y de lucha.

Es evidente que en lo que hace al Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y al Movimiento Amplio Colombiano (MAC) ambas agrupaciones se mantuvieron fieles a los pactos y a las normas democráticas de funcionamiento acordadas con el Partido Comunista, como integrantes de la Unión Nacional de Oposición.

El MOIR y el MAC coincidieron siempre en que la UNO podía ser patrimonio exclusivo de ningún grupo o persona. El Partido Comunista rompiendo los acuerdos unitarios formó una nueva UNO con sus militantes, para tener un aparato hegemónicamente suyo. Ante esta situación ni el MAC ni el MOIR pretenden emular en la rebatiña de un nombre que perdió su contenido político unitario y solamente puede aportar, en el mejor de los casos, una temporal confusión en las masas de la izquierda revolucionaria.

Los dos movimientos firmantes de esta aclaración ratifican su coincidencia en la apreciación nítida y cierta de que la unidad revolucionaria del pueblo colombiano, necesaria para derrotar la opresión y explotación imperialistas a las clases dominantes antinacionales, tiene mínimamente que basarse en los siguientes puntos: 1) En un programa nacional y democrático, cuyos postulados esenciales defendimos ya durante el proceso de creación de la UNO y los cuales quedaron interpretados en la plataforma de los 9 puntos. 2) En la lucha por crear un frente basado en normas de funcionamiento democrático, dentro del cual todas las fuerzas políticas que lo integren sean iguales en derechos y deberes, con independencia ideológica y organizativa de cada una de ellas, y con autentico respeto mutuo entre éstas. 3) La dirección de este frente ha de estar conformada democráticamente y todas sus decisiones deberán adoptarse mediante consulta previa y acuerdo entre las partes. 4) La defensa y aplicación del programa unitario a las condiciones del país implican la batalla consecuente y sin concesiones contra el régimen liberal–conservador, que encarna al sistema y cuya cabeza visible es actualmente el gobierno de Alfonso López Michelsen.

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario y el Movimiento Amplio Colombiano aunarán esfuerzos en el debate electoral actual y llevarán a cabo una acción parlamentaria coordinada y conforme a las pautas de principio anteriormente enumeradas. Ambas organizaciones reiteran su decisión de trabajar incansablemente para obtener la unidad revolucionaria nacional, sobre el principio inalienable de que la revolución colombiana en su presente etapa sólo puede ser el producto de la lucha de la alianza de todas las clases y fuerzas revolucionarias, organizadas dentro del frente único antiimperialista. Igualmente expresamos nuestra disponibilidad a propiciar el entendimiento con todas las corrientes políticas y personas, sin excepción alguna, que estén dispuestas a combatir por el programa nacional y democrático y a respetar unas normas mínimas democráticas de coordinación y funcionamiento. El frente revolucionario es cada vez más un imperativo de la hora, tanto por la marcha acelerada del régimen hacia posiciones desembozadamente fascistoide, como por la urgencia de encauzar y alentar el auge de la lucha del pueblo.

En las circunstancias del momento, el combate consecuente contra el gobierno lopista de hambre, demagogia y represión es un debe impostergable para todos los revolucionarios. Este gobierno se torna cada día más voraz contra las masas trabajadoras, a la que les niega sus más elementales peticiones, mientras auspicia sin tasa ni medida la elevación sistemática del costo de la vida. A la clase obrera se le recorta progresivamente sus derechos de organización y huelga. A los campesinos se les golpea y persigue ferozmente con el objeto de acallar sus justas demandas de tierra para trabajar. A los estudiantes se les masacra o se les condena en montados consejos verbales de guerra. A las fuerzas políticas distintas al liberalismo y al conservatismo se les da un tratamiento intimidatorio y de desconocimiento de sus derechos democráticos. Y al país entero se le hipoteca a los monopolios extranjeros para que éstos saqueen la riqueza y el trabajo de los colombianos. He ahí le tétrica hazaña del mandato lopista y continuista.

Pero el pueblo colombiano, mediante las más variadas formas de lucha, ha respondido valientemente todas las provocaciones de la minoría explotadora que detenta el Poder. La clase obrera en particular prosigue en su empeño por impulsar la unidad del movimiento sindical que permita a la postre el logro de una central única de trabajadores colombianos. El estado de sitio y demás medidas de excepción no han logrado doblegar el espíritu de lucha y rebeldía de las masas populares. La contienda electoral adelantada por las fuerzas revolucionarias se convierte en una campaña de esclarecimiento y cohesión del pueblo.

Apoyemos el proceso unitario del sindicalismo independiente.

Respaldemos incondicionalmente todas y cada una de las manifestaciones de combate de los oprimidos contra los opresores.

Contra el mandato de hambre, demagogia y represión, a la carga!

MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR)
FRANCISCO MOSQUERA
Secretario General

MOVIMIENTO AMPLIO COLOMBIANO (MAC)
GILBERTO ZAPATA ISAZA
MARGOTH URIBE DE CAMARGO
JORGE REGUEROS PERALTA
RAFAEL BONILLA GAMBOA
Bogotá, marzo 18 de 1976

195 AÑOS DE INSURRECCIÓN COMUNERA: UNIÓN DE LOS OPRIMIDOS CONTRA LOS OPRESORES

La insurrección comunera que sacudió todo el virreinato de la Nueva Granada en el año 1781, haciendo tambalear el secular régimen colonial y feudal que entonces casi dos siglos en una inagotable contera de experiencias y ejemplos para las luchas del pueblo colombiano. La poderosa tormenta de rebeldía que desató en cada población, demostró históricamente la capacidad de combate de los oprimidos y fue el primer gran paso hacia la independencia nacional de la corona española que se consumó cuatro décadas más tarde.

El estallido de la revolución.
La causa inmediata del levantamiento popular fue la aplicación de un decreto tributario que imponía nuevas cargas en los estancos, nuevas alcabalas y almojarifazgos, y el denominado “Impuesto de la Armada de Barlovento”, con los cuales el Rey Carlos III buscaba financiar la guerra declarada por España a Inglaterra en 1779, y que también habían motivado la insurrección de Túpac Amaru en el virreinato del Perú.
El 16 de marzo de 1781, día de mercado en El Socorro, los comerciantes, artesanos, campesinos e indígenas, leyeron con estupor e ira el edicto sobre impuestos. De entre el tumulto y el murmullo indignado se adelantó entonces Manuela Beltrán, una humilde vivandera que rompió en pedazos la Real Cédula y la lanzó al aire. En su acción se concentraban siglos de ira acumulada por un pueblo explotado y oprimido sin medida; agobiado por tributos a la Corona, al clero, a los corregidores y encomenderos; vejado con altanería por los funcionarios extranjeros y sus soldados, y sometido a la odiosa discriminación con que los imperios acostumbran tratar a los naturales de sus colonias.
La chispa aventada por Manuela Beltrán encendió la hoguera de la rebelión contra el vasallaje. Echando al vuelo las campanas, Charalá, Mogotes, Barichara, Guadalupe, Vélez, San Gil, Simacota, Pichones, obligaron a los cabildos a suspender los tributos. En pocos días, y extendiendo la consigna “¡Qué viva la libertad!”. Las masas perdieron respeto por las instituciones opresoras, desconocieron su autoridad y proclamaron: “Viva El Socorro y va el reino entero, si socorro al Socorro le prestare!”

Veinte mil insurrectos marcha a Santa Fe

Muy pronto, el pueblo eligió sus propias “Juntas Comunes” de gobierno, haciendo que a ellas se integraran los criollos adinerados, que eran discriminados por los españoles “puros”. Y el poder de las gentes del común ordenó avanzar sobre Santa Fe de Bogotá. Por donde pasaba la columna rebelde, las gentes humildes sumaban sus fuerzas: los negros y mulatos rompían sus cadenas; los “cimarrones”, parias a quienes se prohibía incluso hablar, unieron sus hondas y piedras; los siervos de la gleba acudieron armados de azadas, machetes y una cuantas escopetas; los indios carares, yeregüíes y panches, aportaron sus lanzas y sus flechas.
Incontenibles, derrotaron en Puente Nacional a los batallones enviados a enfrentarlos y capturaron sus armas. El regente Gutiérrez de Piñeres, huyó despavorido de la capital. El 26 de mayo, 20.000 insurrectos rodearon a Zipaquirá extendiendo sus campamentos, haciendo redoblar sus tambores, y destacado una avanzada comandada por José Antonio Galán hacia el Río Magdalena.
El régimen colonial envió a su encuentro entonces al taimado arzobispo Caballero y Góngora, para que mediante la firma de una engañosas “Capitulaciones”, donde se cumplían las exigencias económicas y políticas de los comuneros, pero solamente de palabra, impidiera la toma de la capital.

La unión de los oprimidos contra los opresores.
Para entonces, José Antonio Galán, nacido en Charalá en 1741, y quien ya había librado varios combates contra la dominación colonial, empuñaba a lo largo de la cuenca del Magdalena una bandera revolucionaria sobre la cual se leía: “Oprimidos contra los opresores”. Al paso de su avanzada comunera cayeron Villeta, Guaduas, Mariquita y Ambalema. Luego acaudilló levantamientos de indios, esclavos, mineros, habitantes de las ciudades y trabajadores de las plantaciones. El ejemplo del Socorro, que él personificaba, encontró eco en Nariño, Cauca, Antioquia, Huila, Caldas, Boyacá, Casanare. El pueblo de todo el territorio nacional protagonizó en campos y ciudades miles de acciones heroicas contra el régimen colonial.
Cuando Galán se enteró de la firma de las Capitulaciones, comprendiendo que la victoria del pueblo dependía de la toma de Bogotá, se dirigió de nuevo al Socorro donde arengó a los líderes comuneros con las siguientes palabras: “Alentémonos, y veamos si a costa de nuestras vidas atajamos este pernicioso cáncer, que amenaza nuestra ruina, y cuando no las vidas, el infame borrón y sucesivo reato de una sonrojada esclavitud!”. Pero era tarde. El ejército comunero, desmovilizado y confiado en quienes lo estaban traicionando, no pudo ser reagrupado.
El líder rebelde fue capturado por traidores, llevado a Santa Fe y juzgado por los inquisidores y señores feudales que se ensañaron con él, condenándolo a la horca, la incineración, el descuartizamiento y exhibición pública de su cabeza, manos y pies, en los lugares que había presenciado sus combates. Decretaron, además, que se diera “al olvido tan detestable memoria”, y lo ajusticiaron el 1º de febrero de 1782, junto con sus compañeros de lucha Juan Manuel Ortiz, Isidro Molina y Lorenzo Alcantuz.
Pero los verdugos se equivocaron respecto a la memoria de José Antonio Galán, cuya imagen encarna en todos y cada uno de los combates que las masas populares de Colombia han librado desde entonces, y junto con las de Manuela Beltrán, el comunero indígena Ambrosio Pizco y miles de los combatientes de hoy hace 195 años, constituyen un ejemplo de rebeldía contra la opresión digno de la conmemoración emocionada de todos los revolucionarios.

EN EL ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE GAÍTAN: “PUEBLO, CONTRA LAS OLIGARQUÍAS, ¡A LA CARGA!”

El 9 de abril próximo se conmemoran 28 años del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Aun cuando siempre se intentó tener una cortina de humo sobre los hechos que rodearon su muerte, lo que todo el pueblo conoce es que la bala que segó su vida desencadenó la violencia de las oligarquías, que produjo el holocausto de más de medio millón de compatriotas, en un febril intento por contener la creciente rebeldía de los oprimidos, alimentada por la lucha democrática y progresista de Gaitán.
Gaitán había comenzado su carrera política enarbolando la defensa de los pisoteados derechos de las masas trabajadoras. Imborrables en el recuerdo de las gentes son sus antológicos debates contra el régimen apátrida de Abadía Méndez y el imperialismo norteamericano, a raíz de la masacre de los obreros de las bananeras, luego de la huelga contra la United Fruit Company, en 1928. Las denuncias continuas de las corruptelas del régimen conservador y del maridaje con éste de las directivas de su propio partido, el liberal, le valieron la adhesión de amplios sectores de masas y el repudio y temor de los poderosos. En 1948 Gaitán se había convertido en un obstáculo insalvable para la caverna conservadora y sus indisimulados cómplices, los jerarcas liberales.

“El hambre no es ni liberal ni conservadora”, solía pregonar, indicando con ello que la confrontación entre liberales y conservadores no constituía ya sino un sofisma de distracción y que el enfrentamiento era entre las mayorías expoliadas y el puñado de familias opulentas empotradas en el Estado. Sus requisitorias persistentes contra el gobierno, traducidas en el avance progresivo del movimiento gaitanista, hizo que a los vendepatria no les temblara la mano para asesinar al dirigente y sumir a la nación entera en la más negra y tenebrosa de sus noches.

El nombre de Gaitán vino en esta forma a sumarse a la lista de quienes como Uribe Uribe y demás lideres han ofrendado sus vidas por la causa del pueblo, y a confirmar que las clases dirigentes criollas no se detienen ante ningún crimen con tal de acallar a los que osen levantarse contra sus irritantes privilegios.

Sin embargo, el cauce para la realización de los ideales políticos que Gaitán insistía en colocar en los marcos de la desahuciada corriente liberal, estaba limitado, por cuanto hacia mucho tiempo a la burguesía le había pasado su vigencia histórica como conductora de las transformaciones democráticas requeridas por Colombia para salir del atraso. Esas tareas pasaron a manos de la única clase que, al frente del pueblo, liberará el país y construirá una sociedad nueva en marcha al socialismo: la clase obrera.

Las fuerzas revolucionarias de nuestra patria levantan hoy la bandera del combate a muerte contra el régimen de burgueses y terratenientes proimperialistas, por liquidar la dominación extranjera y el atraso, rescatando y apoyándose en la tradición de lucha del pueblo colombiano.

AMENAZAS A LA PAZ MUNDIAL O EL SOFISMA DE LA “DISTENSIÓN”

Después de varios años, de estar haciendo coro a regañadientes y en forma disonante a la “distensión” tan entonada por los dirigentes de la Unión Soviética en los últimos tiempos, los Estados Unidos, por boca de su presidente Ford, ha acabado por declarar que ésta es “sólo una palabra” y que no creen “que sea aplicable”. Mientras tanto en Moscú, ante el XXV Congreso del Partido Comunista de la URSS, el jefe máximo de la camarilla dirigente de dicha organización, Brezhnev, seguía afirmando que había “cambios hacia la distensión y el afianzamiento de la paz”.

Sabiendo que desde la terminación de la Segunda Guerra Mundial en el mundo no ha habido paz. Una vez derrotado el eje fascista de Berlín –Roma– Tokio, los EE.UU. se apresuraron a establecer en el orbe entero un imperio de dimensiones nunca vistas. Con el pretexto de “combatir el comunismo” como “principal amenaza para la paz”, el imperialismo norteamericano se trazó como estrategia agredir y controlar las naciones y pueblos del planeta y, de hecho, se lanzó a incesantes guerra e intervenciones contrarrevolucionarias en todas las regiones del mundo, acumulando así condiciones para una nueva conflagración mundial.

Sin embargo, desde que Jruschov usurpó la dirección del Partido y el Estado soviéticos, el gobierno de la URSS se dedicó a embellecer la imagen del imperialismo yanqui. Cuando Kennedy afirmaba abiertamente que era necesario el reforzamiento de una “fuerza para toda contingencia” a fin de que EE.UU. pudiese hacer toda clase de guerras, el cabecilla soviético aseguraba que el presidente norteamericano mostraba “solicitud por la preservación de la paz”. Y cuando EE.UU se lanzaba desenfrenadamente a la conquista de colonias de nuevo tipo, Jruschov y sus cohermanos del Kremlin declaraba que la liquidación del colonialismo había entrado en su “fase de coronamiento” y que el movimiento de liberación nacional entraba ya a una “nueva etapa” en la cual la producción económica era la “tarea central” y el “eslabón fundamental en el desarrollo ulterior de la revolución”.

Las dos caras de la política

Doble era el objetivo de los jefes de Moscú: por una parte, congraciarse obsequiosamente con el imperialismo norteamericano y ganarse la confianza de su burguesía monopolista con miras a llegar a un entendimiento para dominar conjuntamente el mundo. Jruschov afirmó: “Nosotros (los EE.UU. y la URSS) somos los países más poderosos del mundo; si nos unimos en nombre de la paz, no habrá ninguna guerra. Entonces, sin algún loco quiere guerra, bastará que le amenacemos con los dedos para que se sosiegue”. Por otra parte, querían amedrentar y adormecer a los pueblos, en particular al Tercer Mundo y Europa, a fin de facilitar su penetración en los países de esas regiones y disputarse con EE.UU. su influencia en ellas. Aquellos santurrones de la paz “advertían” a los pueblos que “toda guerra local”, por muy pequeña que sea puede servir de chispa que encienda la conflagración de una guerra mundial”, la cual podría destruir “nuestra arca de Noé, el globo terráqueo”. Se comprometieron incluso a apagar toda “chispa” dondequiera que se prendiera. He ahí los dos significados de la prédica de Jruschov y sus congéneres. Al imperialismo: ¡Repartámonos el mundo! A los pueblos y naciones oprimidos: ¡No os rebeléis, podéis destruir el mundo!

La sucesión imperialista
Los continuadores de Jruschov, encabezados por Brezhnev, aumentaron el volumen de su cantinela sobre la paz y la distensión, a la par que aceleraron más que nunca la militarización de la economía soviética. Bajo este marco, intensificaron su penetración económica y militar, en Asia, Africa y América Latina. Mientras los EE.UU. eran vapuleados y expulsados de diversas regiones gracias a la lucha resuelta de los pueblos, los dirigentes soviéticos se frotaban las manos, no de alegría por esas victorias, sino por la posibilidad que les abría de llenar los vacíos dejados por el imperialismo norteamericano. Y al tiempo que éste se veía obligado a descuidar algunos flacos, la URSS redoblaba su control militar y económico de Europa oriental y se lanzaba a conquistar esferas de influencias en los cinco continentes.

Jruschov y compañía se empeñaban en convencer a los pueblos de que el arreglo de todo problema en el mundo dependía del acuerdo de las dos superpotencias, de que sólo la “emulación pacífica” y la conciliación entre las naciones y pueblos oprimidos y sus opresores constituían el curalotodo de los males de la humanidad. Con ello, los jerarcas de Moscú buscaban aflojar la voluntad de lucha de los pueblos sojuzgados y paralizar los movimientos de liberación nacional, a fin de emprender su penetración política, económica y militar en diversas regiones a nombre del socialismo, el internacionalismo y la paz. Para la ejecución de este siniestro plan imperialista se consideró que Jruschov no era lo suficientemente drástico y eficaz. Correspondió entonces Brezhnev y al “nuevo” equipo sucederlo en la realización de esas ambiciones expansionistas.

La “paz” armada

La “emulación pacífica entre EE.UU y la URSS se reduce, como paradoja de los imperialismos, a la acumulación desbocada de toda clase de armamentos desde los llamados convencionales hasta los nucleares. La URSS se ha esforzado en sobrepasar militarmente a los EE.UU y para ello ha colocado al 60% de sus empresas industriales al servicio de sus objetivos militares. En medio de la furiosa carrera armamentista entre los dos “colosos” se puede notar el aumento vertiginoso de su pie de fuerza militar: mientras los EE.UU. alcanza tener 3 millones de miembros, la URSS cuenta con 4.2 millones.

Es pues evidente que toda platica acerca de “la paz, la amistad y la distensión” no es más que un manido pretexto con el que las dos superpotencias tratan en vano de atarse recíprocamente de pies y manos, a la vez que intentan someter a los pueblos del mundo a su voluntad hegemónica. Esta táctica ya la utilizó Hitler, quién también hablaba de “paz” y “relajamiento” antes de lanzar su zarpazo nazi contra otras naciones de Europa y contra la, en ese entonces, revolucionaria y gran amiga de los pueblos, Unión Soviética dirigida por Stalin. Brezhnev habla hoy profusamente de “distensión” mientras realiza intensos preparativos bélicos, tal como Hitler en el pasado.

Mostrándose las garras

Pero pasemos a la afirmación de Brezhnev que es en Europa en donde se notan mejor los efectos de la “distensión”. Europa ha sido siempre la presa codiciada y la arena de contienda de las potencias imperialistas debido a su importancia económica y política. Allí, las superpotencias han establecido dos bloques militares, el de la OTAN bajo tutela norteamericana y del Pacto de Varsovia encabezado por la Unión Soviética, con los cuales se muestran constantemente sus garras y dientes.

A causa de su agresión a los países del sudeste asiático, el imperialismo yanqui se vio obligado a sacar ingentes fuerzas y armamentos de Europa y el Mediterráneo, dejando así un resquicio en el flaco meridional europeo, el cual se fue anchando a medida que sumaba agresiones en otras partes del mundo. Aprovechando esta situación, propia de la voracidad imperialista, la URSS intensifico su penetración en Europa Meridional, acrecentó su maniobra en el Mediterráneo y en el Atlántico Central y multiplico sus actividades militares en los mares europeos. Simultáneamente, aumentó en forma considerable sus fuerzas y armamentos en Europa Oriental. Su plan a la vista es envolver a Europa de norte a sur, y al tiempo convertirse en potencial cancerbero del Mediterráneo metiendo mano en el suministro de petróleo a este continente.

En Europa han concentrado los soviéticos las tres cuartas partes de sus fuerzas militares y sus armas ofensivas más modernas. No es pues gratuitamente que Brezhnev ha declarado que “en todo el frente de confrontación global”, la URSS se halla en una posición “históricamente ofensiva, capaz de ‘lanzar una real y extensa ofensiva general’ respaldada por ‘poderío militar”, ha agregado, para mayor claridad en sus designios, que las fuerzas armadas soviéticas deben estar preparadas para “emprender una ofensiva táctica, con armas nucleares o sin ellas”. Y Grechko, ministro de defensa soviética, llamo a “perfeccionar la disposición de las fuerzas armadas de combate”.
Pero los Estados Unidos, aunque han quedado en una difícil situación después de su derrota en el sudeste asiático, no han dejado de observar los movimientos soviéticos y se declaran dispuestos a reforzar y reajustar su estrategia mundial. Se han empeñado en apuntalar sus fuerzas en Europa y sus bases militares en el Mediterráneo. De 200 aviones de guerra han pasado a 850, han trasladado 6 de sus 8 batallones de misiles “lance” a Europa Central, han destinado a Europa muchos de sus submarinos Poseidón así como su nuevo y gigantesco portaaviones, el Nimitz. Además, trasladarán al frente la infantería de marina que tienen en el Pacífico.

Cuando las dos superpotencias toman estas disposiciones de combate precisamente en Europa, ¿puede alguien creerle a Brezhnev su sofisma de “distensión?”

El negocio de la “ayuda”
La disputa soviético–norteamericana por dominar el mundo no termina en lo anterior. En Asia, Africa y América Latina, unas veces, en nombre del socialismo y el internacionalismo, “apoyan” política, económica y militarmente algunos movimientos para inmiscuirse en los asuntos internos en determinados países, tal como ocurrió con Pakistán en 1973 y como repitieron más desembozadamente hace poco en Angola. Otras veces, bajo el manto de “no inmiscuirse en los asuntos internos” y practicar la “coexistencia pacífica” apoyan a las fuerzas reaccionarias y vendepatria, como fue el caso de Camboya cuando conocieron a las fuerzas revolucionarias. En el Medio Oriente recurren a todo para mantener allí una situación de “ni guerra, ni paz” que les permita, al igual que los EE.UU, mercadear sus armas, ejercer chantaje militar y político, dividir al movimiento árabe, debilitar la lucha del pueblo palestino y controlar la región. De ahí sus contactos secretos con Israel. “Con sello gano yo, con cara pierdes tú”, así se resume la política soviética en el Medio Oriente.

La URSS, como se ve, se comporta en forma idéntica a los Estados Unidos, sólo que en nombre del socialismo y el internacionalismo que en su boca no son más que palabras vacías. Primero intenta la división del movimiento de liberación nacional y la infiltración y subversión de gobiernos. Si esto no funciona, viene la ocupación militar como en Checoslovaquia en 1968, la intervención armada como en Pakistán y Angola, las agresiones fronterizas como en la isla china de Chenpao en 1969, etc. Y en último recurso será la guerra.

Vana ambición hegemónica

La contienda URSS–EE.UU por la hegemonía en el mundo alcanza todos los rincones del planeta. Desde el Japón, en el Pacífico, por cuyos estrechos rodean a razón de 300ª 400 buques soviéticos de guerra por año, pasando por la India y el océano indico en donde permanecen 19 buques y submarinos de guerra soviéticos, hasta llegar a Angola donde la URSS ya cuenta con una base naval, y el Mediterráneo y el Atlántico Central donde la flota soviética ya sobrepasa a la Sexta Flota norteamericana.
Casi con las mismas palabras con que lo expresaría un cabecilla del imperialismo yanqui, Grechko se jactaba hace poco de que los navíos de guerra soviéticos “han navegado más allá de las aguas costeras y los mates interiores, entrando en los vastos océanos del mundo”. Esta es la cacareada “tendencia irreversible hacia la distensión” en boca de los soviéticos ellos tensionan y los demás deben aflojar.

Los viejos zares quisieron implantar un imperio alrededor de la Rusia autárquica y tenebrosa de antaño. Hoy, los gobernantes soviéticos, aprendices de zar, desean realizar con apetito más voraz lo que aquellos no pudieron. Mas como todos aquellos que han tratado de imponer su hegemonía en el mundo, también estos serán barridos por el torrente, este sí irreversible, de la revolución de los pueblos, del afán de independencias de los países, de las ansias de liberación de las naciones.

SE GENERALIZA LA LUCHA ESTUDIANTIL

Indignación nacional por Consejos de Guerra
El movimiento que inició en enero el estudiantado antioqueño contra los atropellos cometidos por las directivas de la Universidad de Medellín, que se intensifico y extendió a nivel nacional para rechazar la visita de Henry Kissinger a nuestro país, que protesto combativamente contra la violencia que en esa ocasión desplegó la fuerza pública y cobro una víctima al caer asesinado en Medellín el 4 de marzo el estudiante Elkin Eduardo Córdoba Giraldo, ha redoblado su fuerza para denunciar la aplicación de la justicia castrense a numerosos estudiantes, detenidos en las manifestaciones del 12 de marzo en Bogotá y del 15 en Medellín. Ante el auge del actual movimiento estudiantil; el gobierno no ha ahorrado ninguna amenaza, provocación ni chantaje, tratando de intimidar al aguerrido estudiantado colombiano, que una vez más se levanta contra la opresión y la dominación imperialista.

Enfático rechazo a los Consejo de guerra

En desarrollo de sus medidas especiales de orden público, el gobierno del “mandato de hambre” ha enviado a sus esbirros a destruir centros docentes, a golpear y a capturar manifestantes, en la tarde del viernes 12 de marzo, haciendo alarde de vandalismo, los antimotines penetraron en predios de la Universidad Nacional de Bogotá, saquearon y destrozaron la Escuela Superior de Administración Pública, las residencias Diez de Mayo donde cometieron toda clase de desmanes, invadieron barrios aledaños a la Ciudad Universitaria donde atacaron residencias privadas y detuvieron a gentes que contemplaban con estupor los excesos de las hordas uniformadas y prestaban su apoyo a estudiantes heridos. El miércoles 17 de marzo, la policía allanó la Faculta de Arquitectura de la Universidad Nacional, Seccional de Manizales, y el INEM de Cali, donde destruyó los laboratorios. A todo esto se suma la medida más atrabiliaria y que ha provocado un enfático rechazo por parte del estudiantado y demás sectores populares del país: los consejos de guerra para numerosos detenidos en las manifestaciones estudiantiles de Medellín y Bogotá. Los estudiantes Guillermo Centanero Muñoz, León Fernando Mojica, Guillermo Antonio Vásquez, Luis Fernando Díaz, Edison Flórez, Alberto Jairo Rodríguez Castro, Javier José Cortés Cuellar y Luis Fernando Casabuenas Mora en Bogotá, y Jorge Mario Alvarez e Hidelbrando Montoya en Medellín, seleccionados al azar entre los detenidos fueron llevados a tribunales militares unas pocas horas después de ser capturados, y acusados de incendio de vehículos y de causar toda clase de lesiones a los uniformados. En forma relámpago se montó la farsa judicial, en la que se le negó a los acusados la más mínima posibilidad de defensa y en la se pretendió inculpar a bachilleres que entrenaban fútbol en una cancha cercana a la Ciudad Universitaria, de ser los directos causantes del desorden. Se condenó a Guillermo Centanero Muñoz, a Guillermo Antonio Vásquez y a León Fernando Mojica en Bogotá, a doce meses de prision a este último. Y continuando con el sainete, el 17 de marzo se condenó a Hidelbrando Montoya y a Jorge Mario Alvarez, alumnos del Liceo Pascual Bravo de Medellín. Y se anuncian nuevos consejos de guerra para juzgar a más de 32 estudiantes.

El crimen de Montería
Con la indignación y con ira, el estudiantado colombiano registra la muerte de dos más de sus combatientes. En Cereté y Montería el estudiantado se levantó para brindar su solidaridad al magisterio y protestar por los atropellos de que ha sido víctima este gremio en el departamento de Córdoba. El 12 de marzo, en Montería, una manifestación que conmemoraba la masacre estudiantil de marzo de 1969 y condenaba el allanamiento del Sindicato de Educadores perpetrado la víspera por la policía, fue brutamente atacada por las fuerzas represivas. En desarrollo de estos hechos, murieron ahogados en el río Sinú los compañeros Jairo Burgos, estudiante de agronomía y Jorge Morelos Viloria, alumnos de bachillerato. Bestialmente golpeados y perseguidos por agentes de la policía, varios manifestantes se vieron obligados a lanzarse al río. Los cadáveres de dos de ellos fueron hallados poco después. La muerte de los estudiantes enardeció al pueblo de Montería, que se unió masivamente a la protesta, y combatió con la soldadesca durante varias horas. Numerosos maestros y dirigentes sindicales fueron detenidos en esa ocasión. Al día siguiente la indignación popular desafió una vez más las medidas represivas, y miles de estudiantes, obreros, amas de casa y trabajadores en general asistieron al entierro de los compañeros caídos.

Como un reguero de pólvora
Las medidas extremas que han venido tomando el gobierno, lejos de acallar la protesta estudiantil y popular, la han extendido. Ahora los estudiantes de universidades y liceos en todo el país se levantan para exigir la libertad de sus compañeros detenidos y la suspensión de los juicios amañados que se están llevando a cabo en los cuarteles. Las movilizaciones se han extendido a Cúcuta, Tunja, Pasto, Cali, Barranquilla, Cartagena, Popayán, Sincelejo, Montería, Cereté y Manizales, ciudades donde la indignación por los consejos de guerra se ha sumando a las diferentes luchas reivindicativas del estudiantado, donde los centros docentes se hallan paralizados yu las asambleas y manifestaciones son casi diarias, a pesar de la ferocidad con que el gobierno pretende detener el avance del movimiento. Pero este no solo avanza, sino que ve diariamente sumarse a sus filas otros sectores explotados. Además, su voz de rebeldía ha encontrado eco en todas las gentes honestas del país: así, el Consejo Directivo de la Universidad de Antioquia, la Asociación Colombiana de Educadores de los INEM (Aceinem), la Asociación de Educadores de Antioquia (Adida), Proas, Fecode, la Asociación de Internos y Residentes del Hospital San Vicente de Paul de Medellín y la Asociación de Profesores de la Esap han expedido sendos comunicados en los que coinciden en rechazar el tratamiento que las autoridades vienen dando a los problemas universitarios, y el vandalismo policial.

COMBATE ANTIIMPERIALISTA EN NARIÑO: PARO CÍVICO EN DEFENSA DEL PETRÓLEO COLOMBIANO

El pasado viernes 12 de marzo la ciudadanía de Pasto paralizó la industria, el comercio y los transportes en realización de un paro cívico de protesta contra el saqueo afrentoso de nuestro petróleo por parte del imperialismo norteamericano, y exigiendo al gobierno nacional la continuación de la construcción de la Refinería y planta petro–química de Tumaco.
A continuación reproducimos los principales apartes del comunicado emitido por la Junta Pro–Refinería y el Comité de Defensa de los Recursos Naturales, entidades que convocaron el paro:

“La Junta Central Pro–Refinería y el Comité de Defensa de los Recursos Naturales acogen como deber Patriótico el manifestar a todos los colombianos”:
Que el ‘argumento’ esgrimido el 20 de julio de 1975 ante el Congreso Nacional por el Presidente López en el sentido de aplazar la construcción de la Refinería de Tumaco, precisamente cuando esta debía inaugurarse, basado dizque en ‘recomendaciones técnicas, por la escasez de petróleo en el Putumayo lo han considerado, desde un principio, como una premeditada mentira política a más de significar un ultraje a la dignidad de nuestros pueblos.

Que la realidad demuestra que existe petróleo en abundancia tanto en el Putumayo como en Nariño y prueba de ello son los 55 mil barriles a diario que según los propios empleados oficiales, salen por el oleoducto Trasandino y según los obreros de la Texas el bombeo asciende a 120 mil barriles diarios, y que, aún más, como el colmo de los colmos, actualmente está operando el vergonzoso contrato con la Latín Oil firmado bajo la actual presidencia, y por medio del cual Colombia vende a Venezuela 40 mil barriles diarios de petróleo, para que Ecopetrol, a su vez compre a Venezuela petróleo impuro (azufrado) y con un sobreprecio de 50 centavos por barril.

Que la empresa norteamericana “Cayman” se prepara a explotar los abundantes yacimientos prolíferos de la costa de Nariño.

Que todo lo anterior confirma la política entreguista del Gobierno frente a las compañías extranjeras que son las que manejan y saquean a su antojo los múltiples recursos y riquezas de Nariño y el Putumayo.

Que por razones contundentes que nos asisten, no le queda al pueblo otro camino que continuar decididamente la lucha hasta impedir definitivamente la salida del petróleo por todos los medios posibles.

INVASIÓN EN EL DIFÍCIL (MAGDALENA)

Centenares de habitantes destechados de la cabecera municipal de Ariguaní (El Difícil) ocuparon tierras aledañas a la Escuela Comunal Mixta de esa localidad. Presionadas por su necesidad de abrigo y por el estado de abandono en que se hallaba la Escuela, descuidada al punto de haberse convertido en inaccesible para alumnos y maestros, y cansadas ya de tanto quejarse infructuosamente ante las autoridades, aproximadamente 200 familias resolvieron tomar acciones directas en sólida unión. La fuerza pública no se hizo esperar, e intervino violentamente arrestando a 60 pobladores, de los cuales trasladaron tres a la vecina población de Plato. Mas esto no redujo la voluntad de lucha de los invasores, quienes manifiestan repetidamente su decisión de defender su nuevo barrio, el “8 de diciembre”, cueste lo que cueste.