MENSAJES DE APOYO DE MAO TSETUNG A LOS PUEBLOS DEL MUNDO.

Extractos
¡Pueblos de todo el mundo uníos y derrotad a los agresores norteamericanos y a todos sus lacayos!

“Está produciéndose ahora, en escala mundial, un nuevo ascenso en la lucha contra el imperialismo norteamericano. Desde cuando terminó la segunda Guerra Mundial el imperialismo norteamericano y sus seguidores constantemente han desencadenado guerras de agresión y los pueblos de diversos países han recurrido incesantemente a la guerra revolucionaria para derrotar a los agresores. Subsiste el peligro de una nueva guerra mundial; los pueblos del mundo deben estar preparados.

No obstante, la principal tendencia del mundo actual es la revolución.

“Incapaces de ganar la guerra en Viet Nam y Laos, los agresores norteamericanos maquinaron el golpe de Estado reaccionario perpetrado por la camarilla de Lon Nol-Sirik Matak, han enviado flagrantemente tropas a Camboya y han reanudado el bombardeo contra el norte de Viet Nam. Esto ha suscitado la furiosa resistencia de los tres pueblos indochinos. Apoyo cálidamente el espíritu de lucha del jefe de Estado de Camboya Sandech Norodom Sihanouk contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos, apoyo cálidamente la declaración conjunta de la Conferencia Cumbre de los Pueblos Indochinos y apoyo cálidamente el establecimiento del Gobierno Real de Unión Nacional bajo la Dirección del Frente Unido Nacional de Kampuchea. Fortaleciendo su solidaridad, apoyándose entre sí y sosteniendo una prolongada guerra popular, los tres pueblos indochinos infaliblemente superarán todas las dificultades y conquistarán la victoria completa”.
(20 de mayo de 1970).

Al Congo
“En su justa lucha, ustedes, pueblo congoleño, no se hallan solos. El pueblo chino los apoya. Los apoyan todos los pueblos del mundo que luchan contra el imperialismo. El imperialismo norteamericano y los reaccionarios de todos los países son tigres de papel. Lo demostró la lucha del pueblo vietnamita lo está demostrando. También lo demostrará la lucha del pueblo congoleño. Fortaleciendo su unidad nacional y perseverando en su lucha prolongada, el pueblo del Congo sin duda logrará la victoria. El imperialismo norteamericano está condenado a ser derrotado”.
(28 de noviembre de 1964).

A Panamá
“La heroica lucha que despliega actualmente el pueblo de Panamá contra la agresión norteamericana y en defensa de su soberanía nacional es una gran lucha patriótica. El pueblo chino está firmemente del lado del pueblo panameño y apoya plenamente su justa acción de oponerse a los agresores norteamericanos y reclamar la restitución de su soberanía sobre la Zona del Canal de Panamá”.
(12 de enero de 1964).

Al pueblo dominicano
“El imperialismo norteamericano nunca ha dejado de someter a los países latinoamericanos a su control, intervención, subversión y agresión. Esta vez, el gobierno norteamericano ha prescindido de todas sus palabras engañosas tales como ‘política de buena vecindad’ y ‘principio de no intervención’, y ha perpetrado una desembozada intervención y agresión contra la República Dominicana.

Esto deja más al desnudo todavía la catadura de bandidos de los imperialistas norteamericanos…
“…La intervención armada de los EE.UU en la República Dominicana ha provocado una nueva marejada antiyanqui entre los pueblos de América Latina y del mundo entero. Ustedes, heroico pueblo dominicano, no están solos en su lucha. Les apoyan los demás pueblos latinoamericanos, los pueblos africanos y los pueblos del campo socialista. Todos los pueblos del mundo los apoyan”.
(12 de mayo de 1965)

A los negros Norteamérica
“Exhorto a los obreros, campesinos, intelectuales revolucionarios, elementos burgueses sensatos y otras personas sensatas de todos los colores en el mundo, blancos, negros, amarillos, morenos, etc., a unirse contra la discriminación racial del imperialismo norteamericano y a apoyar a los negros norteamericanos en su lucha contra la discriminación racial. La lucha nacional es, en último término, un problema de lucha de clases. En los EE.UU., los que oprimen a los negros no son más que los círculos dominantes reaccionarios entre los blancos. Ellos no pueden en modo alguno representar a la mayoría aplastante de los blancos, que son obreros, campesinos, intelectuales revolucionarios y otras personas sensatas. En la actualidad, son un puñado de imperialistas con los EE.UU. a la cabeza y los reaccionarios de los diversos países que les apoyan, los que practican la opresión, la agresión y la amenaza contra la mayoría abrumadora de las naciones y pueblos del mundo entero. Nosotros somos la mayoría y ellos son la minoría. A lo más, representan menos del 10 por ciento de los tres mil millones de habitantes del mundo entero. Estoy profundamente convencido de que contando con el respaldo de más del 90 por ciento de los habitantes del mundo entero, la justa lucha de los negros norteamericanos se coronará de seguro con la victoria.

El malvado sistema colonialista e imperialista, que floreció con la esclavitud y el tráfico de negros, también desaparecerá con la emancipación definitiva de la raza negra”.

(8 de agosto de 1963).

Al pueblo japonés

“El Japón, que es una gran nación, no permitirá que le imperialismo norteamericano cabalgue sobre sus espaldas durante largo tiempo. En el curso de los últimos años, el frente único patriótico de todas las capas sociales del pueblo japonés contra la agresión, la opresión y el control del imperialismo norteamericano se ha ampliado constantemente. Esta es la más segura garantía de la victoria en su lucha patriótica contra los Estados Unidos. El pueblo chino está profundamente convencido de que el pueblo japonés podrá ciertamente expulsar a los imperialistas norteamericanos de su tierra y de que se realizarán seguramente sus aspiraciones de independencia, democracia, paz y neutralidad”.

(27 de enero de 1964).

A Viet Nam

“Es mi esperanza que la clase obrera, los pueblos revolucionarios y los progresistas del mundo entero se pongan todos del lado del pueblo del Sur de Viet Nam y, en respuesta al llamamiento del presidente Ho Chi Minh, apoyen la justa lucha del heroico pueblo del Sur de Viet Nam y se opongan a la agresión y opresión de la camarilla contrarrevolucionaria de EE.UU y Ngo Dinh Diem, para que el pueblo se salve de la masacre y logre la liberación completa”.

(29 de agosto de 1963).

MOVIMIENTO CAMPESINO EN JUNÁN

Extractos del “informe sobre una investigación del movimiento campesino en Junán”, escrito por el camarada Mao Tsetung en marzo de 1927.

Los llamados “excesos”

“Hay otros que opinan: ‘Cierto que las asociaciones campesinas son necesarias, pero están cometiendo demasiados excesos’. Así razonan los que mantienen una posición intermedia. Pero ¿qué ocurre en realidad? Es verdad que en las aldeas los campesinos ‘se han desmandado’ hasta cierto punto. Las asociaciones campesinas, que gozan de autoridad suprema, no dejan ni abrir la boca a los terratenientes y reducen a polvo su prestigio. Todo esto viene a ser como si después de derribarlos por tierra les pusieran el pie encima. Los campesinos amenazan a los déspotas locales y shenshi* malvados diciendo: ‘Te vamos a anotar en el otro registro!’ Les imponen multas, los cargan de contribuciones y destruyen sus palanquines. Irrumpen en masa en las casas de los déspotas locales y shenshi malvados que se oponen a las asociaciones campesinas, degüellan sus cerdos y consumen sus cereales. Se permiten incluso arrellanarse un momento en los lujosos lechos de sus hijas y nueras. A la menor provocación, efectúan arrestos, colocan cucuruchos de papel a los arrestados y los hacen desfilar por las aldeas, diciéndoles: ‘Ahora si que nos vas a conocer bien shenshi malvado!’ Haciendo cuanto les viene en gana y volviéndolo todo patas arriba, han creado una especie de terror en el campo. Eso es lo que algunos llaman cometer ‘excesos’, ‘sobrepasar los límites justos al corregir un error’ y ‘cometer actos abusivos’. Tales opiniones parecen razonables, pero en realidad son también erróneas. En primer lugar, son los propios déspotas locales, shenshi malvado y terratenientes sin ley quienes han forzado a los campesinos a actuar así. Por siglos, se han aprovechado de su poder para tiranizar y pisotear a los campesinos’, de ahí que éstos hayan reaccionado tan enérgicamente. Las rebeliones más violentas y los desordenes más graves han tenido lugar invariablemente allí donde los déspotas locales shenshi malvados y terratenientes sin ley habían perpetrado los peores ultrajes. La mirada de los campesinos es penetrante. Se dan perfecta cuenta de quién es malo y quién no lo es, quién es el peor y quién no es tan perverso, quién merece severo castigo y quién trato clemente, y muy rara vez el castigo no corresponde al crimen. En segundo lugar, hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, no pintar un cuadro o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan tranquila y delicada, tan apacible, tan amable, cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de violencia mediante el cual una clase derroca a otra. La revolución en el campo es una revolución mediante la cual el campesinado derroca el poder de la clase terrateniente feudal. Sin recurrir a la máxima fuerza, el campesinado jamás lograría derrocar al poder de los terratenientes, profundamente arraigado a través de los milenios. El campo necesita de un poderoso auge revolucionario, pues sólo éste puede agitar a los millones y millones de campesinos y convertirlos en una gran fuerza. Los ‘excesos’ arriba mencionados son precisamente producto de la fuerza de los campesinos despertada por el poderoso auge revolucionario en las zonas rurales. Estos ¿excesos’ son sumamente necesarios en el segundo periodo del movimiento campesino, el de acción revolucionaria. En este periodo, es imprescindible imponer la autoridad absoluta de los campesinos, prohibir toda critica malévola a las asociaciones campesinas, derrocar todo el poder de los shenshi, derribarlos por tierra e, incluso, ponerles el pie encima. Los llamados ‘excesos’ en este segundo periodo tienen todos un significados revolucionarios. Para decirlo con toda franqueza, en todas las aldeas se necesita un breve periodo de terror. De lo contrario, resulta absolutamente imposible aplastar las actividades de los contrarrevolucionarios en el campo y derrocar el poder de los shenshi. Para corregir un error, hay que sobrepasar los límites justos; de otra manera, el error, no será corregido. Los que critican los ‘excesos’ aparentemente se diferencian de los que gritan ‘Muy mal!’, pero en el fondo unos y otros comparten el mismo punto de vista y sostienen la misma teoría de los terratenientes, que defienden los intereses de las clases privilegiadas. No podemos dejar de combatir resueltamente esta teoría, que obstaculiza el ascenso del movimiento campesino y, por consiguiente, socava la revolución.

El llamado “movimiento de la chusma”

El ala derecha del Kuomintang afirma: ‘El movimiento campesino es un movimiento de la chusma, de campesinos holgazanes’. Comentarios como éste se oyen con frecuencia en Changshá. Fui al capo y oí decir a los shenshi: ‘Está bien crear asociaciones campesinas, pero los que ahora trabajan en ellas no sirven, hay que reemplazarlos!’ En derecha del Kuomintang. Tanto los shenshi como el ala derecha del Kuomintang dicen que está bien organizar el movimiento campesino (como éste ha surgido ya, nadie se atreve a decir lo contrario), pero que la gente que lo dirige es incapaz. Sienten particular odio hacia los encargados de las asociaciones campesinas de base, y los tildan de ‘chusma’. En suma, todos los que en otros tiempos eran despreciados y arrojados al barro y pisoteados por los shenshi y que no tenían un lugar en la sociedad ni derecho a opinar, ahora han levantado la cabeza. No sólo han levantado la cabeza, sino que han tomado el Poder. Ellos son ahora los dueños de las asociaciones campesinas de los cantones (el nivel más bajo), a las que han transformado en una fuerza terrible. Levantan sus ásperas y ennegrecidas manos y las ponen sobre la cabeza de los shenshi. Atan a los shenshi malvados, les colocan cucuruchos de papel y los hacen desfilar por las aldeas tirándolos de una soga (a eso se llama en Siangtang y Siangsiang ‘ hacer desfilar por los poblados’, y en Liling, ‘hacer desfilar por los campos’). A diario machacan los oídos de los shenshi con sus agrias e implacable acusaciones. Los campesinos dictan órdenes y lo dirigen todo. Aquellos que eran inferiores a todos, están ahora por encima de todos y por eso se afirma que ‘el mundo se ha vuelto patas arriba’.”

* Shenshi: terratenientes, campesinos ricos, funcionarios retirados o gentes acaudalada de la vieja sociedad china que, valiéndose de su influencia y poder, hacía y deshacían en el campo de la ciudad.

CONVIVAMOS CON NUESTRO DOLOR EN FUERZA

En la madrugada de hoy, 9 de septiembre, falleció en Pekín el camarada Mao Tsetung, Presidente del Comité Central del Partido Comunista de China, máximo conductor del pueblo chino y maestro del proletariado internacional.

Su deseo llena de profunda consternación y dolor a todos los comunistas, los obreros y pueblos y naciones amantes de la libertad, la paz y el progreso en el mundo.

Con la muerte del Camarada Mao Tsetung desaparece una de las más portentosas figuras del siglo XX. La obra de toda su vida al frente de la revolución china constituye una de las epopeyas más grandiosas de la historia de la humanidad.

Mao Tsetung heredó, defendió y desarrolló al marxismo–leninismo en todos sus aspectos. Sus aportes en los terrenos de la filosofía, la economía y la política son una continuación de la gran tarea de Marx, Engels, Lenin y Stalin por la revolución, la construcción del socialismo y el comunismo.

El Movimiento Obrero Independiente y revolucionario (MOIR) enluta su bandera por esta pérdida irreparable para el pueblo chino, el Movimiento Comunista Internacional y todos los pueblos del mundo, con la firme revolución de transformar nuestro dolor en fuerza, a fin de contribuir a impulsar las tareas históricas que le corresponden al proletariado y al pueblo de Colombia. Este será nuestro mejor homenaje a la memoria de Mao Tsetung, el más grande marxista–leninista de la época, cuyo pensamiento es guía luminosa de la revolución mundial.

MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO
Comité Ejecutivo Central
Francisco Mosquera
Secretario General

LAS DOS CONCEPCIONES DEL MUNDO

capítulo primero del artículo “sobre la contradicción”, escrito por el camarada Mao TseTung en agosto de 1937

A lo largo de la historia del conocimiento humano, siempre han existido dos concepciones acerca de las leyes del desarrollo del universo: la concepción metafísica y la concepción dialéctica, que constituyen dos concepciones del mundo opuestas. Lenin dice:

“Las dos concepciones fundamentales (¿o las dos posibles? ¿o las dos que se observan en la historia?) del desarrollo (evolución) son: el desarrollo como disminución y aumento, como repetición, y el desarrollo como unidad de los contrarios (la división del todo único en dos contrarios mutuamente excluyentes y su relación recíproca)”. (1)

Lenin se refiere aquí precisamente a estas dos diferentes concepciones del mundo.

Durante largo tiempo en la historia, tanto en China como en Europa, el modo de pensar metafísico formó parte de la concepción idealista del mundo y ocupó una posición dominante en el pensamiento humano. En Europa, el materialismo de la burguesía en sus primeros tiempos fue también metafísico. Debido a que una serie de países europeos entraron, en el curso d su desarrollo económico–social, en una etapa de capitalismo altamente desarrollado, a que las fuerzas productivas, la lucha de clases y las ciencias alcanzaron en esos países un nivel sin precedentes en la historia y a que allí el proletariado industrial llegó a ser la más grande fuerza motriz de la historia, surgió la concepción marxista, dialéctica materialista, del mundo. Entonces, junto al idealismo reaccionario, abierto y sin disimulo, apareció en el seno de la burguesía el evolucionismo vulgar para oponerse a la dialéctica materialista.

La concepción metafísica del mundo, o concepción del mundo del evolucionismo vulgar, ve las cosas como aisladas, estáticas y unilaterales. Considera todas las cosas del universo, sus formas y sus especies, como eternamente aisladas unas de otras y eternamente inmutables. Si reconoce los cambios, los considera sólo como aumento o disminución cuantitativos o como simple desplazamiento. Además, para ella, la causa de tal aumento disminución o desplazamiento no está dentro de las cosas mismas, sino fuera de ellas, es decir, en el impulso de las fuerzas externas. Los metafísicos sostienen que las diversas clases de cosas del mundo y sus características han permanecido iguales desde que comenzaron a existir, y que cualquier cambio posterior no ha sido más que un aumento o disminución cuantitativos. Consideran que las cosas de una determinada especie sólo pueden dar origen a cosas de la misma especie, y así indefinidamente, y jamás pueden transformarse en cosas de una especie distinta. Según ellos, la explotación capitalista, la competencia capitalista la ideología individualista de la sociedad capitalista, etc., pueden ser halladas igualmente en la sociedad esclavista de la antigüedad, y aún en la sociedad primitiva, y existirán sin cambio para siempre. En cuanto al desarrollo social, lo atribuyen a factores exteriores a la sociedad, tales como el medio geográfico y el clima. De manera simplista, tratan de encontrar las causas del desarrollo de las cosas fuera de ella mismas, y rechazan la tesis de la dialéctica materialista según la cual el desarrollo de las cosas se deben a sus contradicciones internas. En consecuencia, no pueden explicar ni la diversidad cualitativa de las cosas, no el fenómeno de la transformación de una calidad en otra. En Europa, este modo de pensar se manifestó como materialismo mecanicista en los siglos XVII y XVIII y como evolucionismo vulgar a fines del siglo XIX y comienzos del XX. En China, el modo metafísico de pensar expresado en el dicho “El cielo no cambia y el Tao tampoco” (2), ha sido durante largo tiempo sostenido por la decadente clase dominante feudal. En cuanto al materialismo mecanicista y al evolucionismo vulgar, importados de Europa en los últimos cien años son sostenidos por la burguesía.

En oposición a la concepción metafísica del mundo, la concepción dialéctica materialista del mundo sostiene que, a fin de comprender el desarrollo de una cosa, debemos estudiarla por dentro y en sus relaciones con otras cosas; dicho de otro modo, debemos considerar que el desarrollo de las cosas es un automovimiento, interno y necesario, y que, en su movimiento, cada cosa se encuentra en interconexión e interacción con las cosas que la rodean. La causa fundamental de desarrollo de las cosas no es externa sino interna; reside en su carácter contradictorio interno. Todas las cosas entrañan este carácter contradictorio; de ahí su movimiento, su desarrollo. El carácter contradictorio interno de una cosa es la causa fundamental de su desarrollo, en tanto que su interconexión y su interacción con otras cosas son causas secundarias. Así, pues, la pues, la dialéctica materialista refuta categóricamente la teoría metafísica de la causalidad externa o del impulso externo, teoría sostenido por el materialismo mecanicista y el evolucionismo vulgar. Es evidente que las causas puramente externas sólo pueden provocar el movimiento mecánico de las cosas, esto es, sus cambios de dimensión o cantidad, pero no pueden explicar la infinita diversidad cualitativa de las cosas ni la transformación de una cosa en otra. De hecho, hasta el movimiento mecánico, impulsado por una fuerza externa, tiene lugar también a través del carácter contradictorio interno de las cosas. El simple crecimiento de las plantas y los animales, se desarrollo cuantitativo, también se debe principalmente a sus contradicciones internas. De la misma manera, el desarrollo de la sociedad no obedece principalmente a causas externas sino internas. Países de condiciones geográficas y climáticas casi idénticas se desarrollan de un modo muy distinto y desigual. Más aún, en un mismo país se producen enormes cambios sociales sin que haya cambiado su geografía ni su clima. La Rusia imperialista se transformó en la Unión Soviética socialista, y el Japón feudal, cerrado al mundo exterior, se transformó en el Japón imperialista, sin que se hubieran producido cambios en el medio geográfico ni el clima de ninguno de los dos piases. China, dominada durante largo tiempo por el feudalismo, ha experimentado enormes cambios en los últimos cien años y ahora está avanzando hacia su transformación en una nueva China, emancipada y libre, sin embargo, no han ocurrido cambios en su geografía ni en su clima. Por cierto, se operan cambios en la geografía y el clima de la Tierra en conjunto y de cada una de sus zonas, pero son insignificantes en comparación con los cambios en la sociedad; los primeros se manifiestan en términos de decenas de miles de años en tanto que los segundos lo hacen en términos de miles, cientos o decenas de años, e incluso en pocos años o meses (en periodos de revolución). Según la dialéctica materialista, los cambios en la naturaleza son ocasionados principalmente por el desarrollo de las contradicciones internas de ésta, y los cambios en la sociedad se deben principalmente al desarrollo de las contradicciones internas de la sociedad, o sea, las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre las clases y entre lo viejo y lo nuevo. Es el desarrollo de estas contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsar la sustitución de la vieja sociedad por la nueva. ¿Excluye la dialéctica materialista las causas externas? No. La dialéctica materialista considera que las causas externas constituyen en la condición del cambio, y las causas internas, su base, y que aquellas actúan a través de éstas. A una temperatura adecuada, un huevo se transforma en pollo, pero ninguna temperatura puede transformar una piedra en pollo, porque sus bases son los diferentes países. En la época del capitalismo, especialmente en la época del imperialismo y de la revolución proletaria, son extremadamente grandes la influencia mutua y la interacción entre los diversos países en los terrenos político, económico y cultural. La Revolución Socialista de Octubre inauguró una nueva era no sólo en la historia de Rusia sino también en la historia mundial. Ha ejercido influencia en los cambios internos de los demás países del mundo y también, con especial profundidad en los cambios internos de China. Tales cambios, sin embargo, han tenido lugar a través de las respectivas leyes internas de dichos países, incluida China. Cuando dos ejércitos traban combate y uno resulta vencedor y el otro vencido, tanto la victoria del uno como la derrota del otro son determinadas por causas internas. Uno es el vencedor gracias a su poderío o a la corrección de su mando, y el otro sale derrotado sea por su debilidad o por los errores de su mando; las causas externas actúan a través de las causas internas. En China, la derrota que la gran burguesía infligió al proletariado en 1927 se produjo por obra del oportunismo que existía entonces en el seno del proletariado chino (dentro del Partido Comunista de China). Cuando liquidamos ese oportunismo, la revolución China volvió a desarrollarse. El que más tarde la revolución china haya sufrido de nuevo serios golpes de sus enemigos es consecuencia del aventurerismo, nuestra causa reanudó su avance. De esto se desprende que sin partido quiere conducir la revolución a la victoria, ha de basarse en la justeza de su línea política y en la solidez de su organización.

La concepción dialéctica del mundo surgió ya en la antigüedad, tanto en China como en Europa. Sin embargo, la antigua dialéctica tenía un carácter espontaneo e ingenuo; en razón de las condiciones sociales e históricas de entonces, no le era posible constituirse en teoría sistemática, y por eso no podía dar una explicación completa del universo y fue reemplazada más tarde por la metafísica. Hegel, célebre filosofo alemán de fines de siglo XVIII y comienzos del XIX, hizo importantísimas contribuciones a la dialéctica, pero su dialéctica era idealista. Sólo cuando Marx y Engels, los grandes protagonistas del movimiento proletario, crearon la gran teoría del materialismo dialéctico y el materialismo histórico sintetizando todo lo positivo conquistado en la historia del conocimiento humano y, en particular, asimilando críticamente los elementos racionales de la dialéctica hegeliana, se produjo en la historia del conocimiento humano una gran revolución sin precedentes. Esta gran teoría ha sido desarrollada posteriormente por Lenin y Stalin. Al ser introducida en nuestro país, provocó enormes cambios en el pensamiento chino.

Esta concepción dialéctica del mundo nos enseña principalmente a observar y analizar el movimiento de los contrarios en las distintas cosas, y a determinar, sobre la base de tal análisis, los métodos para resolver las contradicciones. Por consiguiente, es para nosotros de singular importancia comprender concretamente la ley de la contradicción en las cosas.

Notas:
(1) V.I. Lenin: “En torno a la cuestión de la dialéctica”
(2) Palabras de Tung Chung-shu (179-104 a.n.e.), célebre exponente del confucianismo durante la dinastía Jan. Una vez Tung dijo al emperador Wuti: “El Tao se origina en el cielo. El cielo no cambia el Tao tampoco” “Tao”, término comúnmente usado por los filósofos chinos de la antigüedad, significa “camino” “razón” y “también” “ley”.

CHANGSHÁ

Me encuentro solo en el otoño frío,
mientras miro las aguas del río Siang, que corren hacia el norte.
Desde la isla Naranja veo a mi alrededor
millares de colinas escarlata y el rojo de los bosques.
En el intenso azul del ancho río
cien barcas luchan contra la corriente.
Las águilas golpean sus alas contra el cielo
y en las aguas los peces cruzan como celajes.
Bajo el gélido cielo, las criaturas todas rivalizan
en el disfrute de la libertad.
En esta inmensidad, profundamente absorto
a la infinita tierra le pregunto:
¿Quiénes controlan la naturaleza?

Antaño estuve aquí con multitud de compañeros míos.
En esos meses densos, en esos años plenos de energía,
éramos estudiantes llenos de juventud,
gallardos, de talento floreciente.
Exaltaba nuestro ánimo
el espíritu puro del letrado.
Justos y enhiestos, audaces y sinceros,
mirando a nuestra tierra introducíamos
loa y condenación en nuestra pluma:
los poderosos no eran más que ceniza
Mas, ¿recordáis acaso cuando a mitad de la corriente misma contra la proa de las raudas barcas?

PENSAMIENTO DE MAO TSE TUNG: NUEVA DEMOCRACIA Y FRENTE UNIDO

“En esta era, toda revolución emprendida por una colonia o semicolonia contra el imperialismo, o sea, contra la burguesía o capitalismo internacional, ya no pertenece a la vieja categoría, a la de la revolución democrático–burguesa mundial, sino a la nueva categoría; ya no forma parte de la vieja revolución burguesa o capitalista mundial, sino de la nueva revolución mundial: la revolución mundial socialista proletaria. Estas colonias o semicolonias en revolución no pueden ser consideradas como alianzas del frente de la contrarrevolución capitalista mundial; se han convertido en aliadas del frente de la revolución socialista mundial.

En su primera etapa o primer paso, tal revolución de un país colonial o semicolonial, aunque por su carácter social sigue siendo fundamentalmente democrático–burguesa y sus reivindicaciones tienden objetivamente a desbrozar el camino al desarrollo del capitalismo, ya no es una revolución de viejo tipo, dirigida por la burguesía y destinada a establecer una sociedad capitalista y un Estado de dictadura burguesa, sino una revolución de nuevo tipo, dirigida por el proletariado y destinada a establecer, en primera etapa, una sociedad de nueva democracia y un Estado de dictadura conjunta de todas las clases revolucionarias. Por consiguiente, esta revolución abre precisamente un camino aún más amplio al desarrollo del socialismo. Durante su curso atraviesa varias fases debido a los cambios en el campo contrario y entre sus propios aliados, pero su carácter fundamental permanece inalterado.

Tal revolución combate consecuentemente al imperialismo, y por lo tanto éste no la tolera y lucha contra ella. En cambio, el socialismo la aprueba, y el Estado socialista y el proletariado internacional socialista la ayudan.

Por eso, esta revolución no puede ser sino parte de la revolución mundial socialista proletaria”.

(“Sobre la Nueva Democracia”, enero de 1940).

“Por revolución de nueva democracia se entiende una revolución antiimperialista y antifeudal de las grandes masas populares bajo la dirección del proletariado. Sólo a través de una revolución semejante puede la sociedad china avanzar hasta el socialismo; no hay otro camino.
La revolución de nueva democracia es muy diferente de las revoluciones democráticas que tuvieron lugar en los países de Europa y Norteamérica; no conduce a la dictadura de la burguesía, sino a la dictadura de frente único de las diversas clases revolucionarias bajo la dirección del proletariado.

(“La revolución china y el Partido Comunista de China”, diciembre de 1939).

“A los comunistas no les está permitido establecer un frente único sin principios”.

(“Unidad hasta el fin”, julio de 1940).

“Sólo manteniendo firmemente el frente único nacional podremos vencer las dificultades, derrotar al enemigo y construir una nueva China. En eso no cabe ninguna duda. Pero, a la vez, todo partido o grupo político que forma parte del frente único, sea el Kuomintang, el Partido Comunista o cualquier otro, debe conservar su independencia ideológica, política y organizativa. En las relaciones entre partidos el Principio de la Democracia, uno de los Tres Principios del Pueblo, significa admitir tanto la unión de todos los partidos y grupos políticos como la existencia independiente de cada uno de ellos. Hablar solamente de unidad y negar la independencia es abandonar el Principio de la Democracia y con ello no estará de acuerdo ni el partido Comunista ni ningún otro partido o grupo político. Por supuesto, la independencia dentro del frente único sólo puede ser relativa y no absoluta; considerarla absoluta significaría socavar la política general de unidad contra el enemigo. Sin embargo, no debe negarse en modo alguno esta independencia relativa; ideológica política y organizativamente, cada partido debe gozar de independencia relativa, esto es, de libertad relativa. Dejarse despojar de ésta o renunciar voluntariamente a ella, también significaría socavar la política general de unidad contra el enemigo. Esto han de comprenderlo bien todos los militantes del Partido Comunista y también todos los miembros de los partidos amigos”.

(“El papel del Partido Comunista de China en la Guerra Nacional”, octubre de 1938).

“Dondequiera que haya partidos o individuos democráticos dispuestos a cooperar con nosotros la actitud que corresponde a los comunistas es consultar y cooperar con ellos. Es erróneo tomar decisiones arbitrarias y actuar de manera autoritaria, sin haber caso de los aliados. Un buen comunista debe saber tener en cuenta el todo, pensar en función de la mayoría y trabajar junto con los aliados”.

(“El papel del Partido Comunista de China en la Guerra Nacional”, octubre de 1938).

PENSAMIENTO DE MAO TSE TUNG: DICTADURA DEL PROLETARIADO

“La tarea central y la forma más alta de toda revolución es la toma del Poder por medio de la lucha armada, es decir, la solución del problema por medio de la guerra. Este revolucionario principio marxista – leninista tiene validez universal, tanto en China como en los demás.

(“Problemas de la guerra y la estrategia”, noviembre 6 de 1938)

“Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: ‘El Poder nace del fusil’. (…) Todo nace del fusil. Según la teoría marxista del Estado, el ejercito es el principal componente del Poder estatal. Quienquiera que desee tomar el Poder estatal y retenerlo, tiene que contar con un poderosos ejército. (…) La experiencia de la lucha de clases en la época del imperialismo nos enseña que sólo mediante la fuerza del fusil, la clase obrera y las demás masas trabajadoras pueden derrotar a la burguesía y la clase terrateniente armadas; en este sentido cabe afirmar que sólo con el fusil se puede transformar el mundo entero. Somos partidarios de la eliminación de la guerra; no deseamos la guerra. Pero sólo mediante la guerra se puede eliminar la guerra. Para acabar con los fusiles, hay que empuñar el fusil”.

“La sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. Durante la etapa histórica del socialismo, aún existan clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existen la lucha entre el camino socialista y el capitalista y el peligro de una restauración capitalista. Es preciso comprender lo largo y complicado de esta lucha y elevar nuestra vigilancia. Es necesario realizar la educación socialista. Es necesario comprender y tratar de manera correcta el problema de las contradicciones de clase y de lucha de clases y distinguir acertadamente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo, y tratarlas de manera correcta. De otro modo, un país socialista como el nuestro, se convertirá en su contrario, degenerará, y se producirá la restauración. De ahora en adelante, debemos hablar de esto cada año, cada mes y cada día, de modo que tengamos una comprensión relativamente clara de este problema y sigamos una línea marxista–leninista”.

(“Publicado en la editorial de Hongqi, número 10 de 1967)

“Durante la etapa histórica del socialismo hay que mantener la dictadura del proletariado y llevar hasta el fin la revolución socialista, y sólo así se podrá impedir la restauración del capitalismo, realizar la construcción socialista y preparar las condiciones para el paso al comunismo”.

(Publicado en Renmin Ribao, julio 14 de 1964).

“Según el punto de vista leninista, la victoria final de un país socialista no sólo requiere los esfuerzos de su propio proletariado y de sus amplias masas populares, sino que depende, además, del triunfo de la revolución mundial y de la abolición del sistema de explotación del hombre por el hombre en todo el globo terrestre, o sea, la emancipación de toda la humanidad. Por lo tanto, es erróneo, contrario al leninismo y no corresponde a la realidad hablar a la ligera de la victoria final de la revolución en nuestro país”.

(Publicado en el informe del comité Central al IX Congreso Nacional del partido Comunista de China, abril 14 de 1969).

PENSAMIENTO DE MAO TSE TUNG: PRINCIPIOS MILITARES

extracto de artículo de Mao TseTung: “La situación situación actual y nuestras tareas”, escrito el 25 de diciembre de 1947

“En diecisiete meses de combate (de julio de 1946 a noviembre de 1947; no hemos agregado aún los datos de diciembre), causamos 1.690.000 bajas a las fuerzas regulares e irregulares de Chiang Kai–shek: 640.000 muertos y heridos y 1.050.000 prisioneros. Así pudimos rechazar la ofensiva de Chiang Kai–shek, conservar los principales territorios de las regiones liberadas y pasar a la ofensiva. Desde el punto de vista militar, pudimos hacer esto porque aplicamos una línea estratégica correcta. He aquí nuestros principios militares:

1. Asestar golpes primero a las fuerzas enemigas dispersas y aisladas, y luego a las fuerzas enemigas concentradas y poderosas.

2. Tomar primero las ciudades pequeñas y medianas y las vastas zonas rurales, y luego las grandes ciudades.

3. Tener por objetivo principal el aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo y no el mantenimiento o conquista de ciudades o territorios. El mandamiento o conquista de una ciudad o un territorio es el resultado del aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo, y, a menudo, una ciudad o territorio puede ser mantenido o conquistado en definitiva sólo después de cambiar de manos repetidas veces.

4. En cada batalla, concentrar fuerzas absolutamente superiores (dos, tres, cuatro y en ocasiones hasta cinco o seis veces las fuerzas del enemigo), cercar totalmente las fuerzas enemigas, procurar aniquilarlas por completo, sin dejar que nadie se escape de la red. En circunstancias especiales, usar el método de asestar golpes demoledores al enemigo, esto es, concentrar todas nuestras fuerzas para hacer un ataque frontal y un ataque sobre uno o ambos flacos del enemigo, con el propósito de aniquilar una parte de sus tropas y desbaratar la otra, de modo que nuestro ejército pueda trasladar rápidamente sus fuerzas para aplastar otras tropas enemigas. Hacer lo posible por evitar las batallas de desgaste, en las que lo ganado no compensa lo perdido o sólo resulta equivalente. De este modo, aunque somos inferiores en el conjunto (hablando en términos numéricos), somos absolutamente superiores en cada caso y en cada batalla concreta, y esto nos asegura la victoria en las batallas. Con el tiempo. Llegaremos a ser superiores en el conjunto y finalmente liquidaremos a todas las fuerzas enemigas.

5. No dar ninguna batalla sin preparación, ni dar ninguna batalla sin tener la seguridad de ganarla; hacer todos los esfuerzos por estar bien preparados para cada batalla, hacer todo lo posible porque la correlación existente entre las condiciones del enemigo y las nuestras nos asegure la victoria.

6. Poner plenamente en juego nuestro estilo de lucha; valentía en el combate, espíritu de sacrificio, desprecio a la fatiga y tenacidad en los combates continuos (es decir, librar combates sucesivos en un corto lapso y sin tomar reposo).

7. Esforzarse por aniquilar al enemigo en operaciones maniobras. Al mismo tiempo, dar gran importancia a la táctica de ataque a posiciones con el propósito de apoderarse de los puntos fortificados y de las ciudades del enemigo.

8. Con respecto a la toma de las ciudades, apoderarse resueltamente de todos los puntos fortificados y todas las ciudades débilmente defendidos por el enemigo. Apoderarse en el momento conveniente y si las ciudades que el enemigo defienda con medianas fuerzas. Apoderarse de los puntos fortificados y las ciudades poderosamente defendidos por el enemigo cuando las condiciones para ello hayan madurado.

9. Reforzar a nuestro ejército con todas las armas y la mayor parte de los hombres capturados al enemigo. La fuente principal de los recursos humanos y materiales de nuestro ejército está en el frente.

10. Aprovechar hábilmente el intervalo entre dos campañas para hacer descansar, adiestrar y consolidar a nuestras tropas. Los periodos de descanso, adiestramiento y consolidación no deben ser en general muy prolongados para no dar, hasta donde sea posible, ningún respiro al enemigo.

Estos son los principales métodos empleados por el Ejército Popular de Liberación para derrotar a Chiang Kai-shek. Han sido forjados por el Ejército Popular de Liberación en largos años de lucha contra los enemigos nacionales y extranjeros, y corresponden completamente a nuestra situación actual. La pandilla de Chiang Kai-shek y el personal militar del imperialismo norteamericano en China conoce muy bien estos métodos militares nuestros. Con la esperanza de encontrar medidas para contrarrestarlos, Chiang Kai-shek ha reunido muchas veces a sus generales y jefes en cursos de instrucción y ha distribuido, para su estudio, nuestras publicaciones militares y documentos capturados en la guerra. El personal militar de los EE.UU ha recomendado a Chiang Kai-shek tal o cual estrategia y táctica para destruir al Ejército Popular de Liberación; ha adiestrado a las tropas de Chiang Kai-shek y las ha abastecido de armamentos. Pero ninguno de esos esfuerzos puede salvar de la derrota a la pandilla de Chiang Kai-shek. Esto se explica por el hecho de que nuestra estrategia y táctica se basan en una guerra popular y ningún ejército antipopular puede utilizarlas. Sobre la base de una guerra popular, sobre la base de los principios de unidad entre el ejército y el pueblo, de unidad entre los mandos y los combatientes y de desintegración de las tropas enemigas, el Ejército Popular de Liberación ha desarrollado su vigorosa la labor política revolucionaria; esto constituye un importante factor para obtener la victoria sobre el enemigo”.

PENSAMIENTO DE MAO TSE TUNG: SOBRE EL PARTIDO

“Para hacer la revolución, se necesita un partido revolucionario. Sin un partido revolucionario, sin un partido construido conforme a la teoría revolucionaria marxista–leninista y al estilo revolucionario marxista–leninista, es imposible conducir a la clase obrera y las amplias masas populares a la victoria sobre el imperialismo y sus lacayos”.

(“Fuerzas revolucionarias del mundo uníos, luchad contra la agresión imperialista, noviembre de 1948).

“¿Cómo ejerce el proletariado, a través de su partido, la dirección política sobre todas las demás clases revolucionarias del país? En primer lugar, plantea consignas políticas fundamentales que correspondan al curso del desarrollo histórico, y para convertirlas en realidad, lanza consignas de acción para cada etapa de desarrollo, así como para cada acontecimiento importante. Hemos formulado, por ejemplo, consignas fundamentales como la de “Frente único nacional antijaponés” y la de “República democrática unificada”, y hemos formulado también las consignas de “Poner fin a la guerra civil”, “Luchad por la democracia” y “Resistir al Japón”, como objetivos concretos para la acción común de toda la nación. Sin objetivos concretos como estos, no puede haber dirección política. En segundo lugar, cuando todo país entra en acción en pos de estos objetivos, el proletariado y en especial su vanguardia, el Partido Comunista, deben dar el ejemplo en la realización de dichos objetivos mostrando su ilimitado entusiasmo y devoción. En la lucha por el cumplimiento de todas las tareas del frente único nacional antijaponés y de la república democrática, los comunistas deben ser los más perspicaces, los más dispuestos a sacrificarse, los más firmes y los más capaces de apreciar las situaciones sin ideas preconcebidas; y deben apoyarse en la mayoría de las masas y conquistar su apoyo. En tercer lugar, ciñiéndose al principio de no renunciar jamas a los objetivos políticos que se ha fijado, el Partido Comunista debe engrosar sus filas y mantener su unidad ideológica y su rigurosa disciplina. El Partido Comunista ejerce su dirección política sobre todo el pueblo precisamente por medio del cumplimento de todas estas condiciones. Ellas constituyen la base que garantiza nuestra dirección política y asegura el triunfo completo de la revolución impidiendo que ésta sea socavada por el carácter vacilante de nuestros aliados”.

(“Tareas del partido Comunista de China en el periodo de la resistencia al Japón”, mayo de 1937).

“La oposición y la lucha entre ideas diferentes tienen lugar constantemente dentro del Partido. Este es el reflejo en su seno de las contradicciones entre las clases y entre lo nuevo y lo viejo en la sociedad. Si en el Partido no hubiera contradicciones ni luchas ideológicas para resolverlas, la vida del Partido tocaría a su fin”.

(“Sobre la contradicción”, agosto de 1937).

“Sucede que la revolución socialista le cae a uno mismo sobre la cabeza. Ya durante la cooperativización agrícola, hubo en el seno del Partido, quienes se pronunciaron en contra, y ante la critica al derecho burgués se muestran resentidos. La revolución socialista está en marcha; con todos, hay incomprensión acerca de dónde está ubicada la burguesía. Justamente está en el seno del Partido Comunista; se trata de los dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del Partido. Los seguidores del camino capitalista siguen todavía su camino”.
(Pekín Informa N. 11, marzo de 1976).

DE LA VIDA DEL MAESTRO DE ESCUELA DE CHANGSHÁ

El camarada Mao Tsetung nació el 26 de diciembre de 1893 en la aldea de Shaoshan, provincia en Junán. Sus padres, campesinos medios acomodados, tuvieron además otros dos varones y adoptaron una pariente, que se convirtió en la hermana menor.

Su temprana infancia transcurre en la granja de su padre donde alterna el trabajo productivo con el aprendizaje primario en la escuela local. Por la época en que se desplaza a la capital provincial, Changshá, en vistas a continuar el estudio, sus padres, haciendo uso de la antigua costumbre, lo habían desposado, a los 14 años con una muchacha de 20, con la cual nunca convivió. La pasión por la lectura y la avidez de conocimientos que se habían despertado en el joven Mao jamás habrían de abandonarlo desde entonces. En Changshá bebe de las ideas nacionalistas que bullían desde la revolución de 1911 y empieza a gestar en su espíritu precoz una profunda rebeldía contra el oprobio que sufría su patria, cercenada y oprimidas por distintas potencias imperialistas y bajo la férula interna de la asfixiante dictadura manchú. A los 17 años ingresa al ejército rebelde formado para combatir a los manchúes permaneciendo en él durante seis meses.

“Cuestión de camaradería”

Retorna a la escuela para la prosecución de sus estudios, pero al poco tiempo la abandona, descontento con los sistemas imperantes de enseñanza, dedicándose a aprender por su cuenta en la biblioteca local, en la que dura hasta diez horas diarias leyendo. Mas tarde, su familia lo insta a ingresar a la Escuela Normal. El pintoresco episodio de su admisión se lo narró Mao al periodista Edgar Show: “dos de mis amigos… me insistían para que entrara allí. Ellos necesitaban mi ayuda para escribir la disertación de ingreso… Escribí las disertaciones de mis dos amigos y la mía. Nos admitieron a los tres (de hecho), yo había sido admitido tres veces). No pensaba entonces que esto constituyera un acto inmoral; era sólo una cuestión de camaradería”. Cinco años después se gradúa, pero su mentalidad emprendedora y audaz que se desarrollaba vertiginosamente lo induce a acometer un viaje a pie por su provincia, acompañado de un condiscípulo: “los campesinos nos proporcionaban alimentos y lugar donde dormir; en todas partes nos acogían gentilmente”.

“Resueltamente antiimperialista”

Participa en 1917 en la fundación de la “Nueva Sociedad de Estudios Populares”, varios de cuyos miembros habrían de transformarse luego en figuras relievantes de la revolución china. Al lado de un intenso ejercicio físico, los miembros de la Sociedad discuten e investigan los principales problemas del país y de la sociedad en general. Las ideas de Mao en aquel momento “eran una ligera mezcla de liberalismo, reformismo democrático y socialismo utópico. Sentía algún entusiasmo por la ‘democracia del siglo XIX’, el utopismo y el liberalismo antimilitarista y antiimperialista”. Al presentársele la oportunidad de viajar a Europa, caro anhelo de la generalidad de los estudiantes chinos, resuelve permanecer en China porque “no sabía lo suficiente sobre mi país”, y prefiere trasladarse a Pekín, empleándose allí como ayudante de la biblioteca universitaria. Conoce a Yang Kai-jui, hija de un antiguo profesor suyo, con quien contraería matrimonio en 1920.

Primeras actividades revolucionarias

Al cabo de una temporada de trabajar y estudiar e la capital regresa a Changshá y asume la jefatura de reacción de la “Revista del Siang Chiang”, que ejercía considerable influencia en los movimientos estudiantiles del sur del país. Crea, igualmente la “Sociedad Cultural del Libro”, donde se debaten “las tendencias culturales y políticas modernas”. No tarda Mao en orientar la revista y la sociedad contra el gobernador militar de la provincia, promoviendo una huelga general para deponerlo. El sátrapa, en respuesta, cierra la revista, lo que conduce a la ampliación del movimiento y con ella, a su propia caída.

A finales del 19 se halla en Shanghai, sentado conjuntamente con Che Tu-siu las bases de una liga “Para la Reconstrucción de Junán”. Este Che Tu-siu, a quien previamente había conocido en Pekín sería más adelante el primer Secretario General del Partido Comunista de China. El movimiento separatista que encabeza la liga fue reprimido y abortado, pero le sirvió a Mao para “experimentar la influencia de la teoría marxista y la revolución Rusa”, cuyos ascendientes lo llevan a principiar la construcción de células comunistas entre los trabajadores de Junán. La atracción irrefrenable que ejercen los acontecimientos de Rusia en Mao, lo guían a Pekín, donde se hace a tres libros: “El manifiesto Comunista primer libro marxista que se publicó en China; La Lucha de Clases, de Kautsky y una Historia del Socialismo, de Kirkup… En el verano de 1920, me convertí en teoría, y hasta cierto punto en acción, en marxista”.

El 1 de julio de 1921 asiste en Shanghai a la Conferencia de fundación del Partido Comunista de China. En su orientación y organización los papeles los desempeñaron Che Tu-siu y Li Ta-chao. Numerosos núcleos comunistas comienzan a florecer a raíz de la Conferencia en toda la nación y entre los residentes chinos en varios países europeos.

Los inicios de una fulgurante carrera

Nombrado responsable de la sección provincial de Junán, Mao constituye sindicatos obreros y círculos estudiantiles y organiza y orienta varias huelgas y levantamientos para la conquista de elementales derechos democráticos que desembocan, el 1 de mayo de 1922, en una huelga general de toda la provincia que se convirtió en “la primera manifestación amplia del movimiento obrero en China”.

El III Congreso del Partido de 1923 decide la entrada de los comunistas al Kuomintang, partido nacionalista y democrático fundado por el patriota Sun Yat-sen, para la formación de un frente común contra los caudillos militares del Norte, inaugurándose así el periodo de la Primera Guerra Civil Revolucionaria (1921-1927). Mao resulta elegido a la dirección de Kuomintanista de Shanghai, desplegado una febril actividad en Junan, Cantón y Shanghai, pasando luego a la jefatura de “Semana Política”, órgano del Kuomintang, y posteriormente a su comisión de propaganda. Desde ese entonces abre fuego contra el ala derecha de los Kuomintanistas, acaudillada por Chiang Kai-shek.

Su inquietud principal se orienta con creciente fuerza hacia el problema del campesinado, que representaba a la inmensa mayoría de la población y que recibía una casi nula atención por parte del Partido Escribe una serie de materiales sustentando sus apreciaciones, que sufren el rechazo de Che Tu-siu y el Comité Central. En consecuencia, Mao se ve obligado a imprimirlos como folletos, después de que su publicación en la prensa partidista fuera prohibida. En esta forma se comenzaba a abrir la brecha en el seno del Partido entre las concepciones revolucionarias de Mao y el oportunismo del Comité Central chentusiuista.

Mao solicita su traslado a Junán en 1926 para asesorar el movimiento campesino que experimentaba un proceso ascendente de rebeldía contra los terratenientes y el despotismo de las autoridades feudales. Anteriormente había asumido la dirección de la sección campesina del Partido en Shanghai. En Junán redacta su famoso Informe sobre una Investigación del Movimiento Campesino de Junán, en el que insiste en la urgencia para los comunistas de adoptar una línea nueva en el campo, apoyando “una política agraria revolucionaria y la necesidad de una poderosa organización de las poblaciones rurales”. La corriente del oportunismo trotskista de Chen maniobra nuevamente para archivar el informe.

Bancarrota de Chen Tu-siu

El V Congreso del Partido se celebra en 1927, dos años después de la muerte de Sun Yat-sen y cuando la dirección Kuomintang ha pasado a manos de Chiang Kai-shek, quien lo torna en un partido reaccionario y traidor. Feroces masacres de comunistas son ordenadas por Chiang, ante las cuales, el Comité Central del Partido Comunista propone una política de conciliación con el verdugo, desnudando su naturaleza derechista. De otro lado Chen persiste en no comprender el papel de los campesinos en la revolución, subestimado sus posibilidades. Los asesinatos de revolucionario por las hordas de Chiang provocan una grave crisis en el Partido, considerables cantidades de cuyos dirigentes se refugian apresuradamente, huyendo incluso algunos de ellos en Rusia.

El nacimiento del Ejército Rojo

En agosto del 27, con Chu Te a la dirección, se produce el levantamiento de Nanchang contra el Kuomintang, que habría de dar origen al futuro Ejército Rojo y abrir nuevas perspectivas para el desarrollo de la revolución. Inmediatamente, Mao convoca una reunión extraordinaria del partido que aprueba el cese total de la colaboración con Chiang Kai-shek y la destitución de Chen Tu-siu de la Secretaria del partido.

En el curso del “Levantamiento de la Cosecha de otoño” Mao crea las primeras unidades del Ejército rojo, en base a antiguos soldados del kuomintang y a trabajadores urbanos y rurales, bajo la orientación de un programa revolucionario de 4 puntos. Durante el transcurso de su trabajo político, Mao es hecho prisionero por las tropas de Chiang Kai-shek, que lo conducen al cuartel general para ser fusilado. “Con algunas decenas de dólares… traté de sobornar a mi escolta. Los soldados rasos eran mercenarios y estuvieron de acuerdo en ponerme en libertad, pero el sub-oficial que los dirigía no quiso permitirlo. Decidí escapar, pero no tuve la oportunidad sino cuando estábamos a unos 200 metros del cuartel general. En ese momento me solté y escapé a través del campo”.

Debatiéndose en medio del hostigamiento del Kuomintang y de la desautorización del Partido, Mao logra consolidar el núcleo del Ejército, denominado por los oportunistas incrustados en el Comité Central “el movimiento del pillaje”.

Construyendo el Poder Soviético

Chu Te arriba en 1928 a las montañas Chingkang, elegidas por Mao como su base de operaciones para la guerra contra el Kuomintang, unificándose los dos ejércitos, con la consigna de la creación del poder soviético en las zonas de influencia del Partido. Y fue solamente ese año cuando el VI Congreso del Partido realizado en Moscú apoyó esta consigna de Mao, que empieza a irradiar en varias provincias, jubilosamente acogida por las masas. Los éxitos iniciales en la aplicación de esta política encuentran un serio obstáculo en la posición aventurera de “izquierda” de Li Li-san que pregona la desviación de los asaltos espectaculares a las grandes ciudades, sin proteger la retaguardia y arriesgando el incipiente poder de los soviets. El ataque dirigido contra Changshá por Li Li-san se estrella ante la manifiesta superioridad de las fuerzas del enemigo, terminando en un ruidoso fracaso. El Kuomintang desencadena cruentas represalias contra los habitantes de la ciudad como respuesta, y especialmente contra los familiares de Mao: “mis tierras de Siang Tang habían sido confiscadas por el Kuomintang y mi joven hermana, las mujeres de mis dos hermanos… y mi propio hijo habían sido arrestados… Mi mujer y mi joven hermana fueron ejecutadas”. No iba a ser ésta la única tragedia en el hogar de Mao. Sus otros dos hermanos habrían de ofrendar también sus vidas por la causa revolucionaria; Mao Tse-tan pereció en el transcurso de una batalla en 1935 y Mao Tse-min, el mayor, cayó prisionero y fue luego ejecutado en 1942.

La reacción a la ofensiva

Los graves errores del lilisanismo fueron desenmascarados por Mao, resultando eliminados del Partido y el Ejército. En tanto, Chiang Kai-shek organizaba una furiosa acometida en gran escala contra la revolución. Luego de cuatro campañas sucesivas de “cerco y aniquilamiento “ derrotadas todas por la pericia militar de las tropas de Mao, el Kuomintang logra agrupar cerca de un millón de hombres asesorados por técnicos alemanes en un desesperado esfuerzo por exterminar al Ejército Rojo. La arremetida chiangkaishekista halla para su realización valiosos aliados dentro del Partido entre los oportunistas Wang Ming y Chang Kuo-tao. Merced a sus crasas equivocaciones, el ejército y el Partido pierden hasta el 90% de sus efectos en la última campaña del Kuomintang.

Es en ese momento cuando Mao toma la más audaz de las iniciativas revolucionarias, monumento imperecedero a la conducción militar de la guerra popular, para la transformación de una derrota táctica en una victoria estratégica: La Larga Marcha.

Una epopeya de heroísmo y coraje

La Larga Marcha se inició el 16 de octubre de 1934 y terminó el 20 de octubre de 1935, con más de 11.000 Kms. De recorrido. “Enfrentando siempre mayores dificultades, atravesando los ríos más grandes, más profundos, más peligrosos de China, cruzando los pasos de las montañas más altas y riesgosas a través de las más inhóspitas regiones, las estepas desérticas, el frío o el calor intensos, el viento, la nieve y las tempestades, perseguidos por la mitad de los ejércitos de China, atravesando todos los obstáculos naturales y abriéndose paso a través de las tropas… el ejército comunista llegó por fin al norte de Shensí (Yenán)… La marcha victoriosa del ejército comunista y su llegada triunfal a Kansú y Shensí con sus fuerzas vitales intactas se deben en primer lugar, a la justa dirección del Partido Comunista, pero también a la gran habilidad, al valor, a la voluntad, a la fortaleza casi sobrehumana y al ardor revolucionario de los cuadros de base de nuestra población de los soviets.

El Partido Comunista ha estado, está ahora y estará siempre agradecido al marxismo–leninismo y continuará luchando contra todas las tendencias oportunistas. Esta firmeza es una de las razones de su fuerza invencible y de la inevitabilidad de su victoria”, concluye Mao Tsetung.

En enero de 1935 en plena Larga Marcha, el Partido convocó la Conferencia de Tsunyi, que acabó con la dominación de la línea oportunista de Wang Ming y estableció la dirección de Mao en todo el Partido.

Desde las cuevas de Yenán

Aun cuando en 1931 el imperialismo japonés había invadido el nordeste de China, su ofensiva general no se llevó a efecto sino hasta 1937. Mao proclama el apremio de poner fin a la guerra civil y de forjar el más amplio frente antijaponés, que se cristaliza luego de inmensos tropiezos, representados en la posición conciliadora del Kuomintang con el Japón y de ataque al Partido Comunista, y en el oportunismo de “izquierda” que anidaba en el Partido.

Desde Yenán, Mao dirige las fuerzas revolucionarias en la guerra de liberación y escribe en sus habitaciones –cuevas más de cien brillantes obras marxistas, como Sobre la Táctica de la Lucha contra el Imperialismo Japonés, Sobre la Guerra Prolongada, Sobre la Contradicción, Sobre la Practica, Sobre el Gobierno de Coalición, además de una colección de hermosos poemas, que iluminaron el camino que el pueblo siguió para conquistar la victoria, que sobrevino luego de ocho años de permanente combate, salpicado de múltiples hazañas y proezas revolucionarias, en agosto de 1945 con la rendición incondicional del Japón. Con este triunfo China contribuyó enormemente a la victoria del frente mundial antifascista, a cuya cabeza figuraba la Unión Soviética de Stalin. Sobre la Alemania nazi y sus aliados.

Hacia la toma total del Poder

No se habían enfriado aun las bocas de los cañones de la guerra de liberación y ya el imperialismo norteamericano, que tenía intereses de dominación en China desde principios de siglo, se hallaba suministrando colosales cantidades de dinero y armamento al apátrida Chiang Kai-shek para la prosecución de la guerra civil contra el Partido Comunista.

Empero, el Ejército Rojo estaba ya templado en muchas pruebas, contaba con el apoyo del pueblo y la sabia guía de Mao. Es así como ya en julio de 1947 la revolución pasa a la ofensiva general aniquilando 1.690.000 soldados enemigos después de haber liberado Nankín, capital de Kuomintang: la suerte estaba decidida. Chiang y su pandilla corrieron atropelladamente a refugiarse en Taiwán con el apoyo y la complicidad de los Estados Unidos. El 1 de octubre de 1949, Mao Tsetung anuncia solemnemente en Pekín el nacimiento al mundo de la República Popular China. Aquel hombre, como lo describiera Snow, “delegado, con una figura parecida a la de Lincoln, de estatura más elevada que el promedio de los chinos, algo cargado de hombros, de pelo fino y negro más bien largo, grandes ojos escudriñadores, anchas fosas nasales y prominentes huesos en las mejillas” amante “de los platos fuertemente condimentados de Junán y fumador empedernido”, con “un vivaz sentido del humor y una risa desabrochada y contagiosa”, cuyos ojos “se humedecían cuando hablaba de los camaradas muertos”, aquel hombre, interpretando las condiciones concretas de su país a la luz del marxismo – leninismo, logrando que las masas convirtieran en invencible fuerza material sus ideas, condujo a la nación más populosa de la Tierra, la cuarta parte de la humanidad, al anchuroso camino del socialismo para transformar a su patria atrasada, vejada, descuartizada, dominada, en un joven país, erguido y altivo, soberano e independiente, dando un ejemplo sin precedentes a todas las generaciones actuales y futuras del mundo.

Construyendo el socialismo

Bajo la dirección de Mao y el Partido el pueblo de las distintas nacionalidades de China emprende el arduo proceso de la construcción del socialismo: la lucha sólo había cambiado en su forma.
En 1950, designado Presidente de la República se dirige a Moscú para entrevistarse con Stalin y firmar el Tratado de Amistad Chino–Soviético. Ese mismo año el imperialismo yanqui desencadena la guerra de agresión contra Corea. Mao organiza a los Voluntarios del Pueblo Chino para combatir conjuntamente con sus hermanos al invasor norteamericano. Su propio hijo, Mao An-ying cae en pleno campo de batalla, erigiéndose en símbolo vivo del internacionalismo proletario.

La lucha contra el revisionismo

Al morir Stalin en 1953 la banda de Jruschov asalta el Poder en la Unión Soviética, inicia la restauración del capitalismo y hecha por la borda todos los principios de Marx, Engels, Lenin y Stalin. En 1956, durante el XX Congreso del PCUS, Jruschov arremete arteramente contra la obra y figura de Stalin, introduciendo de contrabando concepciones traidoras a los fundamentos del marxismo–leninismo y escindiendo el movimiento comunista internacional. Orientado por Mao, el Partido Comunista chino concentra sus baterías contra los cismáticos produciendo una serie de documentos que son verdaderos aportes a la teoría proletaria revolucionaria. Esta polémica, en la que los comunistas chinos se han unido lealmente con todos los demás partidos auténticamente proletarios del mundo viene profundizándose, permanentemente desde entonces, y con mayor vigor aún en la actualidad, habida cuenta que la camarilla que reemplazo a Jruschov en el partido soviético prosiguió su nefasta obra, volviendo la patria de Lenin un país imperialista, más agresivo y opresor que el de la época de los zares.

Superando las dificultades

La orientación de establecer la Comunas Populares en todo el país trazada por Mao en 1958 consolida el socialismo en el campo y estimula ampliamente la producción. “El Gran Salto Adelante” pasa a ser el eje de la política económica, la cual encuentra a su más furioso enemigo en el sabotaje del revisionismo soviético, que retira intempestivamente todos sus técnicos y créditos.

La concepción que anima “El Gran Salto”, no obstante, desbroza la senda para el rápido avance socialista del país. Entretanto, Mao despliega una nueva ofensiva interna en el Pleno Comité Central de Lushan contra Peng Te-Juai, Ministro de defensa, cuyas medidas derechistas amenazaban con cambiar de color al Ejército Popular de Liberación. El Pleno le cierra el paso a Peng y derrota su influjo pernicioso. En esta misma etapa, el sector revisionista de Lui Shao-chi acumulada poder en el Gobierno y el Partido cuando su cabecilla pasa a ocupar la presidencia de la República ante la renuncia de Mao.

Nadando contra la corriente

A los 73 años de edad Mao alarma a la dirección del Partido al anunciar sorpresivamente su propósito de nadar en las turbulencias y caudalosas aguas del río Yangtse. El 16 de julio de 1966 la realización de su proeza materializada su brillante aserto de que “ir contra la corriente es un principio del marxismo – leninismo” al convertirse en el anuncio de la marejada incontenible de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Aun cuando la consigna principal en que se concretó todo este convulsionado periodo fue la de derrocar “a los dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del Partido”, específicamente al Jruschov chino”, Liu Shao-chi, la Revolución Cultural constituyó uno de los más sustanciales aportes de Mao al marxismo–leninismo, a la teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado. Esta revolución, que llegaba “al alma misma de la gente”, conmovió al país y movilizó en extensión y profundidad más cantidad de personas que cualquiera otra revolución en la historia.

Una indicación del poder que destentaba al grupo de Liu Shao-chi es proporcionada por Mao a Snow, al referir que en 1965 no pudo lograr que la prensa controlada por el Partido publicara un documento destinado a lanzar la frase propagandística de la Revolución Cultural. La historia se repetía 40 años más tarde: Mao tuvo que editar el documento en forma de folleto en Shanghai.

La revolución fue arrebatando uno a uno todos los reductos a los revisionistas y restauradores hasta su triunfo final, refrendado por el IX Congreso de 1969 con la expulsión de Liu de todos sus cargos dentro y fuera del Partido.

“Una tendencia oculta a la otra”

Como señaló el Informe de Chou En-lai al X Congreso del partido de 1973 citado en Engels, “el desarrollo del proletariado transcurres por doquier en medio de luchas internas”. “Esto es independiente de la voluntad del hombre”, agrega Chou. La tendencia arribista y conspiradora de Lin Piao, que se había mantenido agazapada y oculta por la de Liu Shao-chi, vio en la caída de éste su mejor oportunidad para sacar la cabeza y usurpar el Poder. Después de varias conspiraciones y de un fallido intento de golpe de Estado para asesinar a Mao, Lin Pia, viéndose perdido “toma secretamente un avión para entregarse a los revisionistas soviéticos, traicionando al Partido y a la Patria”, pero perece al estrellarse su avión en Mongolia, relata el mismo informe.

De otra parte, la política exterior del Estado chino conoce en este periodo una serie de conquistas decisivas que rompen el bloqueo a que venía siendo sometida por los Estados Unidos desde 1949. Centenares de países establecen relaciones diplomáticas con la República Popular; las Naciones Unidas, por absoluta mayoría aprueba su ingreso a su seno y, finalmente, el imperialismo norteamericano reconoce la portentosa realidad de la China, al enviar a sus dos últimos presidentes a negociar “nuevas relaciones” en Pekín.

Incesante actividad hasta el fin

A pesar de la avanzada edad que minaba implacablemente sus energías, Mao hace la prueba de su descomunal fortaleza física y de una lucidez abrumadora, entregándose a un fatigoso trajinar en sus postreros años. Intensamente afectado por las muertes en los últimos meses de Chou En-lai y Chu Te, dos de sus más íntimos colaboradores durante medio siglo de brega revolucionaria, Mao continuó trazando política interior y exterior de China, recibiendo a decenas de jefes de Estado, partidos y grupos revolucionarios hermanos, representantes de las masas chinas, asistiendo a múltiples reuniones, leyendo y estudiando. En los umbrales de la muerte brinda una patética y ejemplarizante muestra de su posición proletaria al desarrollar una enérgica lucha interna contra las desviaciones derechistas de Teng Sia-ping, fulminantemente destituido como Viceprimer Ministro en febrero de este año.

En la madrugada del 9 de septiembre se extinguió la vida del filósofo, conductor político, economista, estratega militar y poeta, del hombre que entre todos los títulos sólo reclamó para si el de maestro.