EDITORIAL: POR UNA AUTÉNTICA UNIDAD DEL PUEBLO

El gran Encuentro nacional del FRENTE POPULAR-MOIR, reunido en Bogotá, en el Salón Elíptico del Capitolio, durante los días 26 y 27 de febrero y con la asistencia de 4.000 delegados de todo el país, demostró el entusiasmo, la conciencia y el apoyo con que las masas populares más avanzadas han recibido el anuncio de la unificación del Frente Popular Colombiano y el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario en torno a la plataforma de lucha conjunta. Estuvieron representados en el Primer Encuentro Nacional, por intermedio de nutridas delegaciones, todas las clases y sectores que sufren la explotación y dominación del imperialismo yanqui y sus lacayos. Se hicieron presentes los destacamentos más combativos de las organizaciones de masas, tanto de la ciudad como del campo. Y todos expresaron su fe inquebrantable en el FRENTE POPULAR-MOIR como núcleos aglutinantes del pueblo colombiano y como orientador acertado de la lucha revolucionaria, ya que en las batallas y en los puntos programáticos del Frente Popular y del MOIR están respaldados y consignados los intereses y derechos de las clases y fuerzas revolucionarias.

La Plataforma conjunta sienta las bases sólidas de una auténtica unidad popular.

Los obreros la apoyan luchando por sus derechos democráticos de organización, expresión y huelga y por alcanzar mejores condiciones de vida y de trabajo, reafirmando, a su vez, la decisión de crear una central obrera colombiana, revolucionaria e independiente de los partidos reaccionarios y de las directivas patronales tradicionales.

Los campesinos la aplican invadiendo las fincas de los grandes señores en la portentosa lucha por la confiscación de la tierra de los terratenientes y por su reparto entre los campesinos que la trabajan.

Los estudiantes la siguen al combatir por una educación nacional y científica al servicio de las grandes masas populares, y por eliminar de la universidad y del resto de centros docentes la infiltración cultural imperialista.

Los pequeños comerciantes y productores, así como los industriales nacionales, la defienden al luchar por una industria completamente colombiana, que contribuya al desarrollo del país y no al enriquecimiento de los monopolios extranjeros norteamericanos.

Los indígenas la realizan al defender sus tierras y bienes y al luchar por la igualdad de derechos para todos los colombianos.

La mujer la fortalece al batallar contra la discriminación y al exigir la igualdad con los hombres ante el trabajo y ante las demás actividades de la sociedad.

La nación y el pueblo colombiano la interpretan al luchar por la liberación nacional del yugo del imperialismo yanqui y por hacer la revolución de nueva democracia.

Sólo las organizaciones revolucionarias que comprendan plenamente el carácter nacional y democrático de la revolución en la presente etapa y que conduzcan victoriosamente a las distintas clases y fuerzas revolucionarias en procura de sus reivindicaciones y derechos fundamentales podrán unir al pueblo y llevarlo al poder. Las organizaciones o partidos políticos que se opongan a la liberación nacional y a las luchas democráticas de nuestro pueblo, a que hagan componendas con los imperialistas yanquis y sus lacayos antinacionales, serán a la larga desenmascarados y barridos por las masas populares.

El FRENTE POPULAR MOIR con su Plataforma de puntos programáticos estratégicos de la revolución de nueva democracia participa en las elecciones para diputados y concejales de manera revolucionaria y contribuye con su lucha electoral a impulsar el proceso de unidad del pueblo. El FRENTE POPULAR-MOIR no pide el respaldo a sus electores a cambio de ofrecimientos promeseros, ni creando la ilusión de que con la elección de sus candidatos el pueblo va a resolver sus grandes problemas. Las masas no tendrán más de lo que conquisten con su lucha. El FRENTE POPULAR-MOIR no ha elaborado un programa para ir a las elecciones, sino que va a la lucha electoral para defender su plataforma revolucionaria. En esta forma orienta y educa al pueblo colombiano en la búsqueda de un porvenir próspero y seguro. Sólo con su acción unitaria y revolucionaria las masas populares podrán arrancar a sus odiados enemigos sus derechos y conquistas y podrán a la postre derrotar al imperialismo yanqui y a las clases intermediarias dominantes y construir una república nueva, independiente, democrática, popular y próspera en marcha al socialismo.

La unificación del Frente Popular Colombiano y el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario se da en un momento en que el sistema neocolonial y semifeudal que nos sojuzga se debate en profundas e irremediables contradicciones. Alberto Lleras Camargo y Mariano Ospina Pérez, como principales cabezas del sistema, hacen esfuerzos desesperados por mantener la coalición gobernante y por impedir el colapso final de su política antinacional y antidemocrática. Han dicho que las próximas elecciones son de suprema importancia para la supervivencia normal (legal) del régimen y han salido con la vieja solución: la alianza burgués-terrateniente pro-imperialista que tiene su expresión política en la coalición liberal-conservadora. En el fondo está el chantaje del golpe de Estado y de continuar la coalición a través de un gobierno militar. El pueblo debe prepararse para rechazar la amenaza y responder en el terreno en que coloque la pelea la pandilla dominante.

La coalición liberal-conservadora ha sido funesta para Colombia. Es la responsable de la entrega del país a los monopolios yanquis y del atraso y la miseria del pueblo colombiano. La batalla electoral se debe dar fundamentalmente contra la coalición liberal-conservadora y contra su camarilla dirigente llero-ospinista. El resultado de las elecciones marcará un avance el pueblo, mientras que la alianza burgués-terrateniente pro-imperialista se hundirá cada vez más en el pantano hacia su agonía final.

Cada voto por el FRENTE POPULAR-MOIR, será un voto de calidad, será un voto contra el injusto sistema oligárquico pro-imperialista, será un voto en defensa de los programas estratégicos de la revolución de nueva democracia que prepara las bases para el paso al socialismo, será un voto contra los partidos y organizaciones oportunistas que como la ANAPO y el Partido Comunista Revisionista le hacen el juego al régimen, será un voto por el comienzo de la auténtica unidad popular.

FORMIDABLE ENTUSIASMO REVOLUCIONARIO EN EL PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DEL FRENTE POPULAR-MOIR

Más de cuatro mil cuadros y dirigentes del Frente Popular Colombiano y del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario MOIR colmaron el recinto y las barras del Salón Elíptico del Capitolio Nacional durante los días sábado 26 y domingo 27 de febrero con motivo del Primer Encuentro Nacional del FRENTE POPULAR-MOIR.

El rotundo éxito del Encuentro superó todas las previsiones de la Dirección Nacional del Debate, ya que al iniciarse la conferencia, a las seis y media de la tarde del sábado, el Salón Elíptico, sus barras y los salones adyacentes se encontraban totalmente copados de entusiastas delegaciones procedentes de todos los lugares del país.

Venidos desde el lejano Nariño, del Valle y Antioquia, de la Costa Atlántica y los Llanos Orientales, de los Santanderes y Boyacá, del Choco y el Tolima, de Caldas, Risaralda y Quindío, los delegados del FRENTE POPULAR-MOIR, al abrazarse en Bogotá con sus compañeros de Cundinamarca y los barrios capitalinos, estaban representando realmente a todas las regiones de la Patria y mostraban con su presencia la respuesta positiva que los cuadros de los dos movimientos y las grandes masas populares están dando a los planteamientos revolucionarios del FRENTE POPULAR MOIR.

El espectáculo del Salón Elíptico era emocionante. Decorado con las banderas roja y negra del Frente Popular y roja del MOIR, y con las grandes pancartas en las que se recordaban los lemas fundamentales de la lucha conjunta, el recinto del Congreso presentaba un aspecto de fiesta revolucionaria en la que emulaban activamente en fervor y entusiasmo los coros y los estribillos de las diversas delegaciones y frentes de trabajo.

La entrada de los compañeros Alberto Zalamea y Francisco Mosquera, directores de la lucha conjunta, acompañados de los miembros de la dirección nacional del Frente Popular y del MOIR fue saludada por un impresionante agitar de banderas y provocó un gigantesco estallido de entusiasmo revolucionario que sólo se calmó al instalarse los dirigentes en la Mesa de la Presidencia y entonarse el Himno Nacional, el Himno del Frente Popular-MOIR y la Internacional, instrumentados por el grupo de “La Esfera” y coreados fervorosamente por todos los asistentes.

El anuncio de que el compañero Marcelo Torres, miembro de la dirección nacional de la Juventud Patriótica, y los compañeros Alvaro Rodríguez, Germán Patiño y Alejandro Manzoli, no se encontraban presentes por haber sido detenidos por el DAS en Barranquilla, fue recibido con indignación unánime, y su inmediata libertad exigida con impresionante energía.

Como Presidente del Encuentro fueron aclamados los nombres de los compañeros Alberto Zalamea, Francisco Mosquera, Ricardo Samper y Mario Olarte, quienes ocuparon la Mesa de la Presidencia. Como vicepresidentes se designó a los siguientes compañeros: Otto Ñañez, Manuel Ciro Arias, Cesar Pardo, Rosa Sánchez, Horacio Gutierrez, Carlos Naranjo, Octavio Belalcázar, Heraldo Romero, Gonzalo España y José Daniel Rodríguez.

Como Secretario General del Encuentro actuó el compañero Omar Ñañez.

Acto seguido el compañero Alberto Zalamea, director nacional del Frente Popular Colombiano, declaró inaugurado el Primer Encuentro Nacional del Frente Popular-MOIR y pronunció el discurso de instalación cuyo texto completo aparece en otro lugar de esta edición.

Al concluir Zalamea su intervención, permanentemente aclamado por los millares de delegados, hizo uso de la palabra el compañero Francisco Mosquera, Secretario General del MOIR, a quien el Congreso en pleno tributó una larga y emocionada ovación. El discurso de Mosquera, interrumpido también en forma constante por los aplausos de los asistentes, es publicado en la página 4a de éste número.

A las diez y media de la noche, se levantó la primera sesión del Encuentro y se citó para el domingo a las diez de la mañana.

Más de mil quinientos delegados que habían llegado de fuera de Bogotá se dirigieron entonces a las casas de compañeros del Frente Popular y del MOIR donde fueron alojados fraternalmente.

La segunda sesión del Encuentro constituyó otro éxito rotundo. Nuevamente el Salón Elíptico fue colmado por los delegados y otra vez se desbordó el

entusiasmo al entonarse los himnos y al escucharse el mensaje revolucionario de los responsables de los frentes de trabajo y de las diversas regiones del país.

Durante esta sesión intervinieron los siguientes compañeros delegados, ovacionados entusiasta y fraternalmente: Otto Ñañez, a nombre de la jefatura nacional del debate; Mario Olarte; Manuel Ciro Arias; José Daniel Rodríguez; César Pardo; Carlos Naranjo; Rosa Sánchez; Ricardo Camacho; Bruno Díaz y Luis Carlos Ramírez.

Igualmente se leyó un mensaje de solidaridad con el Encuentro y sus deliberaciones enviado desde la cárcel de Barranquilla por los compañeros Marcelo Torres, Alvaro Rodríguez, Germán Patiño y Alejandro Manzoli.

El encuentro fue solemnemente clausurado por el compañero Ricardo Samper quien en una brillante improvisación resumió los resultados de las deliberaciones y planteó las directrices de la política inmediata del FRENTE POPULAR-MOIR. El texto de discurso de Samper, ovacionado fervorosamente, aparece en la página 5a de esta edición de TRIBUNA ROJA.

LOS MAESTROS RECHAZAN EL ESTATUTO DE PASTRANA

Autodenominándose benefactor de los maestros, Pastrana Borrero impuso el pasado 22 de febrero, por el decreto 223, un antipopular y reaccionario Estatuto Docente. Esta siniestra medida eliminó de un tajo los derechos gremiales y políticos conquistados por los maestros en sus grandiosas luchas de los últimos años.

Por medio de este oprobioso decreto los educadores son clasificados como empleados públicos, eliminando toda posibilidad para que se organicen sindicalmente y ejerzan los derechos de contratación colectiva y huelga.

Se fragmentó a las masas magisteriales en una serie de categorías inalcanzables y absurdas, ridiculizadas hasta por la prensa oficial. Se refrendó también la pérdida absoluta de la estabilidad de los educadores, dejándolos por completo en manos de las fuerzas represivas y de elementos ajenos a la educación.

El gobierno títere de Pastrana cumple así los dictados del imperialismo norteamericano con miras a tratar de destruir las organizaciones combativas de los trabajadores.

Pero las amplias mayorías de los trabajadores de la educación han calado la farsa de la política educativa y salarial de Pastrana y su ministro Luis Carlos Galán. Los educadores de enseñanza media se encuentran ya en huelga y los maestros están decididos a lanzarse en paro nacional lo más pronto posible.

Los Trabajadores Revolucionarios de la Educación (TRE), encabezados por los compañeros de la ADE, Abel Rodríguez, Jaime Moreno, Edison Yanes, Luis Ernesto Lasso, Hernán Peña y Héctor Fajardo, han denunciado el carácter proimperialista, antipopular y reaccionario del Estatuto Docente de Pastrana, exigiendo una rápida respuesta combativa con un paro nacional del magisterio, y lanzaron un Proyecto de Programa Mínimo de los Trabajadores de la Educación de Colombia, bandera de lucha que recobre las reivindicaciones mas sentidas por las amplias mayorías magisteriales.

El FRENTE POPULAR-MOIR se solidariza totalmente con la actual lucha de los educadores contra la política educativa y salarial de Pastrana y por la defensa y conquista de sus derechos gremiales y políticos y los del pueblo colombiano. El combativo movimiento de los trabajadores de la educación hacen parte importante de la lucha de las masas populares contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos por la liberación nacional y por una cultura nacional, científica, al servicio del pueblo.

«LA VISITA DE NIXON A CHINA NO ES LA MARCHA DE UN TRIUNFADOR SINO EL VIAJE TRISTE DE UN VENCIDO» DIJO KIM IL SUNG

En el discurso que pronunciara el 6 de agosto del año pasado en Pyongyang, al dar la bienvenida al jefe de Estado de Camboya y Presidente del Frente Unido Nacional de Camboya, Samdech Norodom Sihanouk, el Primer Ministro de la República Popular y Democrática de Corea, Mariscal Kim II Sung, analizó certeramente la visita del Presidente de los Estados Unidos a la República Popular China, visita que debe considerarse como “el viaje triste de un vencido”.

Los apartes del discurso de Kim II Sung relativos al viaje de Nixon a China son los siguientes:

“En sus esfuerzos por atacar a las fuerzas revolucionarias en Asia los imperialistas yanquis dedicaron grandes fuerzas a bloquear y asfixiar a la República Popular China.

Desde los primeros días del triunfo de la revolución popular en China, el imperialismo norteamericano miraba con hostilidad a la República Popular China sin reconocerla y perpetró todas las maniobras virulentas para bloquear y aislar a China movilizando todas las fuerzas reaccionarias. Simultáneamente con la provocación de la guerra agresiva en Corea, los imperialistas yanquis ocuparon a Taiwan, sagrado territorio inseparable de la República Popular China y han venido perpetrando sin cesar la amenaza de agresión militar y actos hostiles de provocación contra el pueblo chino.

Pero todas estas maniobras fracasaron. A pesar de la política de bloques y aislamiento del imperialismo yanqui, la República popular China, lejos de ser asfixiada, ha crecido y se ha desarrollado cada día más como un poderoso Estado Socialista erguido majestuosamente en Asia y como una poderosa fuerza revolucionaria antiimperialista.

En estos días, el establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China, reconociéndola como el único gobierno legítimo del pueblo chino constituye una tendencia mundial indetenible, y la política del bloqueo del imperialismo yanqui contra China llegó a su fin vergonzoso.

Bajo esta circunstancia histórica en que el imperialismo yanqui se encuentra en un callejón sin salida en el plano interior y exterior, hace poco Nixon publicó su plan de visita a China.

Este significa el fracaso completo de la política hostil a China, perseguida temerariamente por el imperialismo yanqui durante más de 20 años para detener con la fuerza el curso de grandes cambios revolucionarios en China que cuenta con casi un cuarto de la población mundial, y quiere decir que el imperialismo yanqui se puso de rodillas por fin ante la presión de las poderosas fuerzas revolucionarias antiimperialistas del mundo.

En fin de cuentas, esto es que Nixon viene a Pekín con la bandera blanca, igual que en el pasado los agresores imperialistas yanquis derrotados en la guerra coreana aparecieron en Panmunyom con la bandera blanca.

Todos los hechos demuestran que en nuestra época el proceso de desmoronamiento del imperialismo se acelera a una velocidad extraordinariamente rápida.

En estos días, surgen en el mundo varias opiniones en relación con el plan de visita de Nixon a China.

La visita de Nixon a China no es una marcha de un triunfador sino el viaje triste de un vencido y refleja tal como está, el destino del imperialismo yanqui que asemeja al de un sol poniente. Esta es una gran victoria del pueblo chino y de los pueblos revolucionarios del mundo.

El Partido Comunista de China y el pueblo chino son un partido y un pueblo probados y templados, que tienen las gloriosas tradiciones de haber venido librando durante largo tiempo la lucha revolucionaria antiimperialista y las ricas experiencias de haber enfrentado a la punta de lanza del enemigo con la suya para quebrantarla y haber hecho frente y frustrado la táctica de engaño de los enemigos oponiéndole al principio revolucionario. Hoy también la República Popular China, sirviendo de un pilar recio de las fuerzas revolucionarias antiimperialistas en Asia, lucha resueltamente contra la política de agresión y guerra de los imperialistas acaudillados por el imperialismo yanqui y ayuda activamente a todos los pueblos revolucionarios de Asia y el resto del mundo que se oponen a los agresores imperialistas yanquis, manteniendo firmemente el principio del internacionalismo proletario.

El Gobierno de la República popular China reafirma que en el futuro también mantendrá firmemente sus invariables principios revolucionarios y apoyará y respaldará continua y activamente a los pueblos revolucionarios en lucha.

En la actualidad, el interior del campo imperialista con motivo del plan de visita de Nixon a China se abisma en una nueva confusión y descomposición Sato, primer ministro del Japón, que se ponía en la delantera más que nadie para ejecutar la política hostil hacia la República Popular China, siguiendo por entero al imperialismo yanqui, cada día pronuncia, extremadamente perturbado, palabras carentes de lógica, haciendo esfuerzos desesperados para encubrir la derrota de su política reaccionaria. Otros Estados satélites y los títeres del imperialismo yanqui, que seguían ciegamente a este último también están perturbados no sabiendo a donde dirigirse y particularmente la camarilla de Chan Kai-Chek y la camarilla títere de Corea del Sur lanzas gritos fúnebres presas de gran inquietud y temor. (…)

(…) Los pueblos coreano y chino han venido luchando siempre hombro con hombro y de mancomún en el frente común contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos, y han experimentado a través de la vida práctica que sus destinos no se pueden separar.

Hoy cuando se tornan cada día más abiertas las maquinaciones de agresión y de guerra a base de la confabulación y contubernio de los imperialistas norteamericanos y los militaristas japoneses en Asia, los pueblos de nuestros dos países, Corea y China, hacen más firmes todos los preparativos para enfrentarse conjuntamente a cualquier agresión enemiga, como compañeros de armas revolucionarios, como aliados fraternales también en el futuro al igual que combatieron y vencieron en el pasado compartiendo la vida y la muerte, la pena y la alegría en la misma trinchera.

Precisamente hace poco, con motivo del décimo aniversario de la conclusión del Tratado Coreano-Chino sobre Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua, se intercambiaron las delegaciones del Partido y del Gobierno entre nuestros dos países y se llevaron a cabo en Pyongyang y Pekín, capitales de los dos países, y otras localidades solemnes concentraciones de masas. Estos actos conmemorativos manifestaron una vez más ante todo el mundo la inconmovible decisión de los pueblos de los dos países, Corea y China, de alcanzar la victoria luchando juntos hasta el fin contra el imperialismo norteamericano y el militarismo japonés.

Son indestructibles la amistad y solidaridad fraternales de los pueblos coreanos y chino que han sido cimentadas con la sangre y superaron toda clase de pruebas de la historia. También en el futuro nuestro pueblo avanzará para siempre junto con el hermano pueblo chino en la lucha contra el enemigo común.

Para vencer a los imperialistas acaudillados por el imperialismo norteamericano, hay que reforzar más la solidaridad no sólo de los pueblos de los países asiáticos en revolución sino también de los pueblos de todos los países del mundo en revolución.

También en el futuro con la bandera del marxismo-leninismo y la bandera revolucionaria de la lucha antiimperialista y antiyanqui en alto, nos uniremos con los pueblos de los países socialistas y con los pueblos revolucionarios de todas las regiones del mundo incluyendo Asia, Africa y América Latina para ir luchando con más vigor por la victoria de nuestra causa común”. (…)

MONSTRUOSO NEGOCIADO CON LA COLPET Y CONTRA LA NACIÓN AUSPICIA EL GOBIERNO

Una prueba más del engaño al pueblo y de la traición a la nación colombiana ha dado el Gobierno de Misael Pastrana con el caso de la COLPET. En lugar de exigir el cumplimiento de las normas estipuladas en el contrato de concesión y de hacer respetar los derechos de los trabajadores, el Gobierno resolvió indemnizar a la COLPET en cerca de 50.000 dólares mediante la compra de acciones de la Compañía y exonerarla de las obligaciones contraídas con el país.

LA COLPET INCUMPLE Y PERSIGUE A LOS OBREROS

Como parte de la política de control y saqueo del imperialismo yanqui sobre los recursos naturales de Colombia, la Colombian Petroleum Company (COLPET) recibió en 1931, por intermedio del llamado contrato Chaux-Folsom, la concesión Barco para que la explotara durante 50 años. Después de extraer petróleo durante cuatro décadas y de agotar prácticamente los pozos, la COLPET ha comenzado a desmantelar los campos cuyas maquinarias e instalaciones deberían revertir al Estado, burlando en esa forma los compromisos contraídos. Además de esto, la COLPET viene aplicando desde hace tiempos una política de persecución a los obreros, produciendo despidos masivos y estableciendo el sistema de contratistas, a través del cual se le niegan los derechos de organización, contratación colectiva y demás prestaciones legales y convencionales a los trabajadores contratados. Finalmente la Empresa petrolera norteamericana redujo la producción por debajo de lo estipulado, creando problemas de abastecimiento en la región oriental del país y violando flagrantemente el contrato de la concesión.

EL PUEBLO EXIGE LA NACIONALIZACIÓN DEL PETRÓLEO

Frente a todos los atropellos y arbitrariedades enumerados, los obreros del Sindicato del Catatumbo (SIDELCA) han realizado muchos movimientos de protesta y se han visto obligados, para defender sus derechos, a ir a paros de resonancia nacional logrando hacer conocer de la opinión pública la grave situación producida por la COLPET. Igualmente, bajo la dirección de SIDELCA, el pueblo de Cúcuta efectuó un gran paro cívico y exigió la nacionalización del petróleo y le reclamó al Gobierno perentoriamente que haga respetar los intereses y derechos de la nación frente a los explotadores extranjeros.

ECOPETROL DE ACCIONISTA

El Gobierno se comprometió públicamente en que obligaría a la COLPET a cumplir con el contrato y en que, de lo contrario, la concesión revertiría a manos del Estado. Sin embargo, el país fue sorprendido con la noticia de que ECOPETROL compraba el 49% de las acciones de la COLPET, y así exoneraba a ésta de sus obligaciones tanto con los trabajadores como con la nación. Esta es una prueba concreta de cómo funciona el sistema de las empresas mixtas con capital nacional y extranjero, en las cuales el Gobierno corre con los principales riesgos y costos a favor de los inversionistas extranjeros que se llevan la riqueza y el trabajo de los colombianos.

El país entero protesta por las maniobras antinacionales en el caso de la COLPET y levanta en alto la bandera de la defensa de los recursos naturales y por la nacionalización de todos los monopolios extranjeros y nacionales.