EL RESURGIR DE TRIBUNA ROJA

Reproducimos la nota publicada en el periódico La Chaza, órgano de Sinucom, seccional Barranquilla, de agosto de 1993.

Ricardo Silva

El 29 de julio recientemente pasado, salió en circulación el órgano informativo del MOIR, después de un largo receso. Hecho de trascendental importancia para los trabajadores. Por lo que auguramos éxitos a Tribuna Roja en tan difícil pero necesaria empresa.

Tribuna Roja contribuyó, en su «primer intento», en el despertar de vitales sectores de la sociedad colombiana., y facilitó no sólo el desarrollo y construcción del Partido Obrero, sino la organización de trabajadores y de vendedores estacionarios y ambulantes, como en efecto aconteció en la ciudad de Barranquilla.

Un día después de las denominadas elecciones de «mitaca» del año 1980 se vendió en el gremio de vendedores Tribuna Roja. 78 ejemplares adquiridos por los vendedores fueron la base de su organización gremial. Se conocieron, así, las personas que posteriormente fueron fundadores y dirigentes de Sinucom. Había un motivo especial: el número 31 de este periódica traía un artículo destinado a explicar la vida y las formas de trabajo en la calle, titulado «Para los vendedoras ambulantes, cada día de trabajo es una jornada de combate».

En las circunstancias abrumadoras como trabajan los vendedores, hostigados permanentemente por la policía, encarcelados, golpeados y platillados, de un lado y del otro, mirados con indiferencia y despreciados por el sector «crema» de la sociedad, Tribuna Roja y el susodicho artículo contribuyeron en el despertar de la conciencia sobre su vida y trabajo. Comprendieron el hecho de que la manera de obtener su subsistencia mediante la venta callejera no era una actividad deshonrosa como la mostraba la prensa amarilla. Se trataba de una labor vital, ante la desprotección del Estado, al que muchos hombres trabajadores y honestos recurrían. «Somos hijos del desempleo», se decía con justeza. Eran y son consecuencia de la profunda crisis de la industria, de la agricultura y de la sociedad entera. La conciencia de las causas de su situación, de sus desdichadas formas de trabajo fueron la antesala de memorables jornadas de lucha, movilizaciones pequeñas y grandes pero igualmente combativas que con el tiempo dieron fecundos resultados.

La semilla sembrada en momentos críticos, hoy germina. Proliferan en el gremio hombres y mujeres con claridad admirable, con experiencia de lucha y con un grande espíritu de unidad y fraternidad.

Además, desde tan modesta organización, se logró influir en el proceso de unidad del sindicalismo colombiano. Participamos decididamente en los compromisos iniciales de unidad de las centrales democráticas, asistimos a dos eventos en Comfamiliar de carácter nacional, los que se cristalizaron en la fundación de la CTDC y posteriormente en la CGTD. Confederación de la que aspiramos se convierta en la más poderosa organización de los trabajadores democráticos. La objetividad, la orientación y la educación hacen invaluable y admirable el resurgir de Tribuna Roja. Éxitos.

SALUDO DEL MOIR

Francisco Mosquera; Secretario General del MOIR; Bogotá, septiembre 17 de 1993.

Compañeros
Confederación Latinoamericana de Trabajadores Sao Paulo.

Queridos compañeros:
La convocatoria del X Congreso de la CLAT transcurre en un momento clave para la América Latina íntegra y especialmente para el futuro de la clase obrera. Sabemos que el imperialismo yanqui, desde su aparición a finales del siglo pasado, echó raíces sobre los sufrimientos de los pueblos menesterosos del continente, a los cuales los analistas suelen calificar de «patio trasero» del Norte. No obstante hoy asistimos a la más siniestra de las arremetidas a que nos tienen acostumbrados soportar.
Pretendiendo salir de la aguda crisis que los agobia y aprovechándose de los cambios intempestivos de la situación mundial, los mandatarios de Washington han resuelto imponer sus dictámenes de plena neocolonización económica al globo entero, sin excluir ningún procedimiento tortuoso, bélico o criminal. Decidieron arruinar a nuestras naciones en todos los aspectos: industrial, agrícola y hasta culturalmente.

Están comprando a precio de huevo cuanto nos pertenece. Nos obligan a abrir las fronteras mientras ellos se acogen cada vez más al proteccionismo. Dolarizan nuestras monedas. Exigen la privatización de nuestros bienes públicos. Sustituyen las viejas castas políticas antipatrióticas por señoritos mucho más dóciles. En fin, padecemos los mismos males, y por eso la historia nos impulsa a unirnos estrechamente como nunca antes.

A nuestra patria llegan los ecos estimulantes de las luchas de ustedes, al igual que nosotros también hemos combatido. No ignoramos que existen fuerzas traidoras en las filas del proletariado, así aparezcan minoritarias. En Colombia, por ejemplo, hay grupillos sindicales que propagan la conseja de que el señor Gaviria, después de haber consumado las órdenes recibidas, modificó su conducta ante el país y los trabajadores. Pero queremos decirles que tales elementos no prevalecerán impunemente. Sea como fuere, las mayorías obreras y populares se hallan abocadas, sin otra perspectiva, a dejar el pellejo en la batalla.

Los mismos norteamericanos forjaron su «reunión para tomar el té» en procura de su independencia frente a Inglaterra; y los colombianos tuvimos nuestro «florero de Llorente» en las bregas por librarnos de España. Así, en la actualidad, las repúblicas de Latinoamérica encontrarán igualmente formas originales para deshacerse del imperialismo.

Queridos compañeros:
Les deseamos éxitos en sus deliberaciones y conclusiones.