SALUDO DE ENCUENTRO DE ANAPO AL MOIR

Bogotá, Octubre 2 de 1976

Señor
FRANCISCO MOSQUERA
Secretario General
MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO MOIR

A nombre del Quinto Foro Democrático Nacional de ALIANZA NACIONAL POPULAR, nos es grato presentar a Ud. y al MOIR un fraternal saludo de agradecimiento para contestar el de ustedes con ocasión de nuestra Asamblea de Bogotá y Cundinamarca, reunida en el día de hoy.

Reciban asimismo, por nuestro conducto, el mensaje de solidaridad revolucionaria de los compañeros José Jaramillo Giraldo y Jaime Piedrahita Cardona, del Comité Regional Amplio de Bogotá y Cundinamarca elegido en el Foro, de los delegados y participantes y de la militancia en general.

Nos identificamos con ustedes- y fue ésta una de las conclusiones del Foro- en el sentido y necesidad de la Alianza de los Partido, Fuerzas y Personalidades progresistas y patrióticas, tendiente a consolidar una unidad revolucionaria de oposición democrática y antiimperialista.

Fue nuestro certamen un acto popular y democrático que subrayó, lo repetimos, los sentimientos revolucionarios que nos identifican.

Reciban un fraternal saludo.
GERMAN GUTIERREZ ARROYO
Presidente V Foro Democrático de ANAPO

PEDRO MANUEL RINCON
Secretario General del V Foro Democrático de ANAPO

INFAME ATROPELLO CONTRA RELIGIOSOS

Indignación general por los bárbaros allanamientos y capturas de tres sacerdotes y una monja en Cartagena.
El pueblo exige libertad de los religiosos y demás compañeros detenidos.

“Si esto se hace con miembros del clero, cuáles no serán los abusos contra las gentes humildes”

En los últimos días la opinión publica ha venido conociendo a traces de la gran prensa los detalles de una nueva farsa represiva montada por el gobierno y sus aparatos de seguridad. El sistema empleado por los esbirros del régimen consiste en “descubrir” poderosos arsenales en las viviendas y sitios de trabajo de las víctimas. Como en el caso de las residencias de la Universidad Nacional y de la Universidad de Antioquia, el ejército “incautó” un “arsenal suficiente para una matanza de incalculables proporciones” a tres sacerdotes y una religiosa en Cartagena. Con alarde de imaginación, el ejército aplica su novedoso sistema hasta en templos y residencias sacerdotales. Tan absurdo “hallazgo” motivó de inmediato la protesta del arzobispo de Cartagena, monseñor Rubén Isaza Restrepo, quien afirmó categóricamente: “Las armas de las cuales se ha dado cuenta no fueron halladas en los templos y casas parroquiales allanadas”. (El Tiempo; nov.7/76).

La detención

El 30 de octubre, fuerzas de la Infantería de Marina allanaron las iglesias y las casas parroquiales de San Jerónimo (corregimiento de Pasacaballos) y Santa Ana (isla de Barú) y detuvieron al sacerdote Rafael Geney y a la religiosa Herlinda Moisés. Tres días más tarde fueron privados de la libertad los sacerdotes César Augusto Rojas y Everardo Ramírez. Una quinta persona, José Manuel de Hoyos Arenilla, fue asimismo conducida a las instalaciones de la Base Naval de Cartagena. La acusación que formularon las autoridades contra los cinco detenidos fue la de tener en su poder numerosas granadas de fragmentación, dinero y drogas “con destino a los grupos subversivos” y de formar parte de una “red subversiva” que abarcaría una amplia zona de la Costa Atlántica.

Según lo denunció el clero de Cartagena en comunicado público del 5 de noviembre, durante el allanamiento de los templos los agentes de la Infantería de Marina “rompieron cielos rasos, levantaron pozos sépticos, bucearon aljibes, requisaron escaparates regando por el suelo todos los objetos personales; finalmente profanaron iglesia y sacristía tirando al suelo los ornamentos y vasos del culto y una caja fuerte destinada a sagrario de un templo en construcción. Arrojaron más tarde al suelo la custodia y se comieron las hostias.” (El Tiempo; nov.6/76). Todo esto con el fin de justificar el “descubrimiento” del arsenal, el dinero y las drogas.

Al servicio de la comunidad

Los cuatro religiosos arbitrariamente detenidos y acusados gozan de prestigio desde hace varios años entre las clases populares de la Bahía de Cartagena por su total dedicación y estrecha vinculación a los problemas cotidianos de las masas desposeídas. A este respecto dice el comunicado del clero cartagenero: “Queremos hacer resaltar ante los cristianos y la comunidad social en general, que tanto el padre Geney como los padres Rojas y Ramírez y la hermana Herlinda, se han distinguido por su trabajo evangélico de muchos años a favor de las gentes más pobres y olvidadas de la arquidiócesis. El padre Geney y la hermana Herlinda han venido trabajando ejemplarmente y en forma generosa en los 14 pueblos que integran la Bahía, en donde han construido importantes obras en beneficio de la comunidad”. A su vez, el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor José de Jesús Pimiento, señaló: “Creo que se han hecho una novela alrededor de estas informaciones y que todo obedece más a una especulación de prensa que a la realidad de los hechos, porque los religiosos acusados son calificados plenamente en orden apostolado y han prestado grandes servicios en sectores marginados de la población”. (El País; nov. 9/76; p.1ª).

El atropello cometido contra los cuatro religiosos en Cartagena ha sido enérgicamente condenado por diversos estamentos y sectores de la opinión publica y el clero colombiano. El Comité de Sacerdotes y Religiosas para la Defensa de los Derechos Humanos emitió el 8 de noviembre una declaración publica solidarizándose con el comunicado del clero cartegenero. El Comité sienta una encandecida protesta “por la violación de los derechos humanos en la persona de los sacerdotes y de la religiosa citados, por la violación de sus domicilios; por su detención sin que haya mediado inicialmente información alguna sobre las causas; por el aislamiento casi completo al que se los ha sometido, de modo que al mismo señor obispo se le prohibió por mucho tiempo visitarlos; por la profanación de las formas eucarísticas y de los templos.” La declaración agrega: “Si esto se hace con los miembros del clero, que cuentan con un amplio respaldo institucional y de opinión publica es fácil suponer cuáles puedan ser los abusos y violaciones de los derechos de las gentes humildes de Colombia”.

Finalmente, el Comité “llama la atención de la opinión publica internacional para que se llame a engaño ante el aparente respeto de nuestros gobiernos a las instituciones democráticas.” (El Espectador; nov. 10/76: p.11A).

Por otra parte, la protesta publica del arzobispo de Cartagena fue respaldada íntegramente por las religiosas de esa ciudad mediante comunicado del 8 de noviembre. Luego de denunciar los irrespetos a que fuera sometido el jerarca eclesiástico por parte de los mandos militares, el comunicado anota: “Con respecto a la religiosa y los sacerdotes capturados, protestamos por: a) la forma abusiva como se procedió en el momento de la captura; b) el desacato con que se trataron los lugares y objetos sagrados.” (El Tiempo; nov. 9/76).

La farsa del gobierno

Hasta tal punto ha llegado la algarabía oficial sobre los sucesos de Cartagena y sobre la necesidad de justificar a toda costa los abusos y la represión del gobierno, que “en medios del comando del ejército” se divulgó la noticia sobre un “desembarco de fuerzas extremistas” en las costas colombianas, y que “las armas descubiertas en algunas iglesias y casas parroquiales de la Babia de Cartagena, formaban parte del gran plan que se estaba iniciando en la Costa Atlántica.” (La Patria; nov. 10/76; p.1ª).

Con tales informaciones sensacionalistas, rayanas en lo grotesco, el gobierno y los mandos militares pretenden embaucar al pueblo colombiano y cubrir con un manto de legitimidad la desaforada cacería de brujas en que están empeñados. No obstante, las fuerzas revolucionarias, los sectores democratices, las organizaciones populares y el clero consecuente han repudiado este atropello, continuarán batallando para derrotar esta nueva patraña macartista del “mandato de hambre” y exigiendo la libertad de los religiosos y demás compañeros detenidos.

MENSAJE A LOS ANAPISTAS: POR LA REVOLUCIÓN Y LA UNIDAD DE LOS OPRIMIDOS

Fórmula de entendimiento de cinco puntos propone Jaime Piedrahita Cardona

Jaime Piedrahita Cardona; Bogotá, junio 13, 1976.
La dirección de Anapo, personificada en la señora María Eugenia Rojas de Moreno ha mostrado claramente su decisión, una vez más, de impedir que enfática adopte una política favorable a los intereses nacionales y populares. Igualmente ha sido enfática en declarar su rechazo por cualquier proceso unitario que conduzca a la construcción de una amplia unidad revolucionaria con todos los partidos y movimientos de Izquierda Colombiana.

Estos hechos y la gravedad de la hora presente para Colombia y para las clases populares, nos indican que se han agotado las posibilidades a los Anapistas partidarios de las grandes transformaciones revolucionarias de permanecer bajo la orientación de una dirección de lejos de formularse una severa autocrítica por los errores cometidos, se aferra con mayor fuerza a ellos, mientras se acelera el proceso de liquidación del Partido, con el intento de ponerlo al servicio de alguna de las candidaturas presidenciales de los partidos tradicionales en las elecciones de 1978.

Nada más oportuno por tanto, que este nuevo 13 de junio para revisar nuestra historia. En Colombia sólo podrán gozar del respaldo de las masas los partidos que realmente representen sus intereses; y sólo se puede proclamar representante de las clases populares aquel que delimite sin vacilaciones el campo de la Revolución es necesario proclamar antes que nada la necesidad de conquistar nuestra independencia frente a la dominación que sobre nuestra patria ejerce el Imperialismo Norteamericano, que controlar nuestra economía y saque nuestra riqueza, y luchar sin descanso contra la explotación que un puñado de grandes terratenientes y grandes burgueses, ejercen sobre la inmensa mayoría del pueblo colombiano.

El imperialismo Norteamericano y la gran oligarquía liberal–conservadora son nuestros principales enemigos y para combatirlos es preciso lograr la unificación de todos los explotados de Colombia sin exclusión de ningún sector.

Posiciones claras y tajantes como las anteriores nunca fueron adoptadas en la Anapo. Vacilaciones sistemáticas frente a los gobiernos oligárquicos y frente a la dominación extranjera han caracterizado su actuación política, hasta el punto que la propia Directora Nacional del Partido, confiesa paladinamente ante una audiencia conservadora en su pasada Conferencia en el Centro de Estudios Colombianos que la Anapo ha servido como una “fuerza de equilibrio político”, cuando lo necesita Colombia y su pueblo son fuerzas que impulsen dinámicamente el proceso revolucionario.

Hoy, quienes nos sentimos comprometidos con la Revolución Colombiana y militamos en la Anapo necesitamos delimitar los campos jamás separados. Para ello es indispensable dotarnos de una dirección independiente de la jerarquía retardataria que ha venido considerando al Partido como un patrimonio familiar inembargable.

Frente al caos y la anarquía reinante en el Partido, frente a la decisión de su máxima dirección de permanecer objetivamente al lado de nuestros enemigos, en la imposibilidad de esperar a que todos se decidan y con el sólo mérito de contar con la decisión de continuar, como fundador de la Anapo, en una lucha que iniciaron las masas anapistas, asumo la Coordinación General de una ALIANZA NACIONAL POPULAR Y REVOLUCIONARIA, hasta que el Congreso Popular del Partido se dé su propia Dirección. En este orden de ideas para la reestructuración de Anapo convocamos para un Encuentro Nacional el Próximo 7 de Agosto del presente año en la ciudad de Bogotá.

Recorreremos este nuevo proceso acompañados de todos aquellos que como mínimos puntos se formulen entre otros los siguientes:

1º La lucha por la soberanía nacional y la conquista de la Independencia de Colombia de la dominación imperialista y de sus monopolios:

2º La lucha por la tierra para los campesinos frente al poder terrateniente;

3º La lucha por la vigencia de verdaderos derechos de Democracia para las clases populares: la clase obrera, los campesinos, los intelectuales y estudiantes progresistas y las clases medias de la población Colombiana:

4º El respaldo a la lucha por la Liberación Nacional de las naciones del Tercer Mundo, respaldo a la lucha de los trabajadores en los países capitalistas y respaldo a los países socialistas.

5º Por la formulación de una política que tienda a la construcción del más amplio Frente de Unidad de todas las fuerzas revolucionarias en Colombia, dentro de la firme convicción de que la empresa de la Liberación Nacional no puede ser obra de una sola clase o Partido.

Preciso es en este momento, convocar a todos los Colombianos a combatir al actual gobierno presidido por Alfonso López Michelsen quien adelanta una política que favorece ampliamente a los intereses extranjeros en Colombia, a los grandes terratenientes, a los grandes monopolios y desata contra las masas y sus luchas el poder represivo del Estado Colombiano.

Las masas Anapistas han encontrado su camino. No soy yo, el que se los estoy señalando, sino que por el contrario ellas me lo han indicado en estos duros años de batalla política.

A todos los actuales militantes de Anapo, a todos los que se han distanciado del Partido como rechazo a la equivocada dirección, los convocamos a luchar por LA REVOLUCIÓN COLOMBIANA Y POR LA UNIDAD DE LOS OPRIMIDOS!

JAIME PIEDRAHITA CARDONA
SENADOR DE LA REPÚBLICA
Bogotá, junio 13, 1976.

ARRESTO ARBITRARIO DEL COMPAÑERO ALEJANDRO ACOSTA: PERSECUCIÓN POLÍTICA EN MAGANGUÉ

El pasado 29 de octubre fue alevosamente detenido por elementos del F-2 en Magangué el dirigente de nuestro Partido, Alejandro Acosta, quien fue secretario general de la Juventud Patriótica (JUPA), brazo juvenil del MOIR. Después de siete días de injusto arresto, de ser trasladado de Magangué a Cartagena y finalmente a Medellín, el compañero Acosta fue puesto en libertad incondicional el 5 de noviembre, por falta absoluta de evidencias en su contra.

Desde el comienzo las autoridades regionales y algunos medios de información trataron de justificar la detención del compañero relacionándola con la feroz persecución política recientemente desatada por la policía y el ejercito en Cartagena y el departamento de Bolívar.

A lo anteriormente denunciado se suma la campaña represiva que de tiempo atrás ha venido desencadenando la policía contra militantes y amigos del MOIR en la región de Magangué, campaña que va desde las continuas detenciones hasta los decretos de extrañamiento y las amenazas de muerte. Sin embargo, a pesar de la represión de que están siendo víctimas nuestros camaradas, el MOIR continuará el combate contra el régimen lopista, para lo cual cuenta con el respaldo de las masas populares de ese municipio.

Rectificación a “El Espectador”

A partir del 14 de noviembre, el diario El Espectador se dedicó a publicar toda una serie de informaciones tendenciosas contra el compañero Acosta. El 18 del mismo mes Alejandro Acosta envió al director de ese periódico una carta de rectificación, de la cual extractamos sus principales apartes: “En cuanto a los viles propósitos de hacerme aparecer como delator, es éste el más viejo truco de la reacción para dividir al pueblo y a los auténticos revolucionarios y tiene el inocultable propósito de enfrentar al MOIR con el ELN. Debe Usted saber que ante el inaudito atropello de que son víctimas los religiosos detenidos en Cartagena mi organización, el MOIR, y yo personalmente, sentamos nuestra más enérgica protesta y les brindamos nuestra incondicional solidaridad. Así como cuentan con ella todos los sectores democráticos y patrióticos que buscan un cambio revolucionario para Colombia, el cual le abra las puertas del progreso y la dignidad nacional. Contra los infundios de las minorías privilegiadas el pueblo colombiano forjará la coraza de la unidad y conquistará la victoria.

Las falacias levantadas contra el MOIR forman parte de una campaña tendiente a justificar la solución de fuera por la cual propugna la reacción ante el actual crimen nacional. Pero no las calumnias de la presa al servicio del gobierno, ni las amenazas, ni la violencia arbitraria podrán detener el desprestigio irreversible del régimen de López ante el pueblo; por el contrario, lo único que lograrán será acrecentar el torrente incontenible de la lucha popular”.

EL NORTE DEL VALLE LLAMA A CONFORMAR FRENTE

Que se agilicen los acuerdos piden miembros de la ANAPO y el MOIR

La siguiente carta fue aprobada por dirigentes de la ANAPO y del MOIR del Norte del Valle del Cauca en una reunión efectuada en Cartago el 4 de septiembre. En ella se hace un llamamiento a las direcciones nacionales de los diferentes partidos revolucionarios de oposición para que éstos realicen acuerdos de unidad basados en un programa revolucionario y se presenten en la próxima campaña electoral con un solo candidato que tenga el respaldo de todo el pueblo.

Compañeros:
Las organizaciones que representamos a nivel local de Cartago y sus alrededores a la Alianza Nacional Popular y al Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, hemos decidido hacerles un llamamiento para que se aceleren los acuerdos para lograr la unidad de las fuerzas revolucionarias y de oposición.

La situación por la cual atraviesa nuestro país, sumido en la más profunda crisis de su historia, ha sido producida por la dominación que ejerce el imperialismo norteamericano que, coaligado con la oligarquía liberal – conservadora, saquea las riquezas naturales y explota al pueblo colombiano. Esta situación ha llegado a extremos intolerables, agravados últimamente por las alzas de la gasolina y el transporte. Pero también ha encontrado el repudio de las masas a todo lo largo y ancho del país que ha sido sofocado a bolillo y plomo como sucedió en Bucaramanga, donde la represión segó la vida del compañero Pedro Vicente Rueda Montañez. Estos hechos se repiten a diario en la zona del Magdalena Medio, Cimitarra y Urabá contra campesinos y obreros.

Como respuesta a esta situación de ofensiva contra el pueblo, creemos que debemos apoyarnos en un PROGRAMA REVOLUCIONARIO de lucha que contenga las aspiraciones de las clases revolucionarias y del pueblo, llegar a los acuerdos necesarios para el funcionamiento de la alianza que se produce y que, en algo tan concreto como la prevista campaña, escojamos un solo candidato que represente a la oposición y estemos dispuestos a apoyarlo unificadamente.

Basados en estos puntos y en otras consideraciones que ustedes, como dirigentes, comprenderán mejor, y si sinceramente están comprometidos con la unidad del pueblo, esperamos que se agilicen los acuerdos para lograr la unidad de las fuerzas revolucionarias y poder presentar así un Frente Patriótico contra la oligarquía, que no sea una unidad sólo para la campaña que se avecina, sino que se extienda a todas las luchas que a diario nuestro pueblo tiene que librar para conquistar su definitiva independencia nacional y que contribuya a lograr los cambios democráticos que se necesitan para que nuestro país marche hacia el socialismo.

ALIANZA NACIONAL POPULAR
MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO (MOIR)

Por el MOIR Por la ANAPO
Guillermo García Vicente Ortiz
Fernando Vélez Pedro Patiño
Leopoldo Orozco Mario Marín
Dubiel Gómez Jaime Cano
Ana de Dios Gil de Soto
Adolfo León Gutiérrez Ochoa
Oscar Mata
Manuel Valladares
Francisco Buitrago

EL PROLETARIADO PETROLERO: 55 AÑOS DE LUCHA ANTIIMPERIALISTA

El proletariado petrolero colombiano nació en 1921, cuando tras irregularidades maniobras, la Tropical Oil Company obtuvo la concesión de los yacimientos de la ciudad de Barrancabermeja. Al pie del pozo “Infantas Nº 1”, centenares de obreros iniciaron entonces una historia de formidables episodios de lucha contra el yugo imperialista que pesa sobre nuestro pueblo. Nunca serán suficientemente exaltadas las jornadas de 1924, 1927, 1938, 1957 y 1971, pero sobre todas ellas, el combate de 1948, cuando tras vencer en una aguerrida batalla por la nacionalización del petróleo, los obreros, a la cabeza de las masas, se tomaron el poder local y constituyeron un gobierno popular que es símbolo y antorcha de los combates revolucionarios.

Actualmente, desde el Putumayo hasta la Guajira, miles de obreros del petróleo laboran en El Centro, Casabe, Cantagallo, Cicuco, Orito, Mamonal, Salgar, El Guamo, Aipe, Coveñas, Tibú y otros lugares, extrayendo la inmensa riqueza del subsuelo en cantidad superior a los 100.000 barriles por día: cavan los pozos bajo el sol ardiente, los limpian, mantienen el ritmo infatigable de los “Chin-machones”, o bien reparan la maquinaria en los talleres industriales mientras las cuadrillas domeñan selvas, desafían abismos y caudalosos ríos para tender los oleoductos de crudos y blancos. Otros más, en medio del calor atafagante de los complejos de refinación y petroquímica, entregan su capacidad y su energía, para el funcionamiento de las plantas de alquilación, craking, parafinas, turbo-expander, energía, tanques de almacenamiento, bombeo y tantas más.

Una riqueza enajenada

Cómo sucede con todos los recursos naturales, el caso del petróleo refleja de manera nítida la ilimitada voracidad con que los norteamericanos ejercen el pillaje en nuestro país. Este producto ha constituido la base de la industria mundial durante el siglo XX, pues del trabajo de los obreros surgen no solamente las gasolinas de aviación, blanca y de motor, el Fuel-Oil y el ACPM, sino también grasas, aceites, disolventes, alifáticos, ácidos, parafinas y cientos de derivados, fundamentalmente orientados hacia cuatro renglones.

Pero nuestro país, que extrae y refina crudo desde hace 55 años, jamas ha disfrutado de sus beneficios, dado que a lo largo de la historia la oligarquía gobernante ha mantenido una inmodificable actitud de entrega frente al imperialismo yanqui, cuya gigantesca asociación de monopolios, conformada por las compañías Standard Oil, Socony-Mobil, Texas Petroleum, Gulf y Shell, controla el 90% de la producción y comercio mundial.

Mientras esto sucede, ancianos, mujeres y niños humildes tienen que madrugar y formar largas colas ante las estaciones de gasolina, portando frascos y tarros vacíos en espera infructuosa del combustible para sus rudimentarias estufas.

A tal punto llegan los abusos de las compañías extranjeras, que tal y como lo anunció hace unos meses el gobierno, el país importará este año entre 20 y 30 mil barriles diarios, mientras la Texas, exporta, nada más que a Venezuela, 40.000 barriles de crudo colombiano por día. En el momento en que López anunciaba que no había petróleo, un buque extranjero lleno de éste se hunda frente a Tumaco.

Las primeras batallas proletarias

La entrega de nuestros hidrocarburos se remonta en 1905, cuando el dictador Rafael Reyes urdió una serie de maniobras y pisoteó la propia legalidad burguesa para otorgar a su protegido Roberto De Mares la concesión de los yacimientos de Barrancabermeja, que se extienden entre las desembocaduras de los ríos Carare y Sogamoso en el Magdalena.

El logrero De Mares burló a su vez todos los plazos que iniciación de trabajos, hasta que en 1919 ferió sus derechos a la Tropical Oil Company, filial de la International Petroleum, que era uno de los nombres de la Standard Oil, el pulpo con el cual John D. Rockefeller llegó a controlar a fines de siglo pasado, tras inenarrables filibusterías, el 95% de la capacidad de refinación de los Estado Unidos. La compañía recibió la concesión por un término de treinta años, cumplidos los cuales revertirían gratuitamente al Estado los equipos, maquinas, instalaciones, medios e instrumentos de producción.

La Tropical inició su explotación petrolera en agosto de 1921, imponiendo a los obreros el afrentoso régimen de exacción que ha caracterizado al imperialismo desde los tiempos del “Gran Garrote” hasta los del “Nuevo Diálogo”. Pero los centenares de trabajadores supieron oponer desde el mismo comienzo una beligerante resistencia a la opresión. Un anciano que vivió aquellas primeras luchas nos lo recuerda: “Por allá por 1922 empezamos a reunirnos en la casa con Raúl Eduardo Mahecha para ver cómo nos defendíamos; publicamos la ‘Vanguardia Obrera’, con la cual ganamos gente para fundar nuestro sindicato clandestino, que desde entonces se llama Unión Sindical Obrera. A los dos años ya estábamos peleando para que lo legalizaran y por un mejor pago del trabajo; porque claro que se ganaba más que en el campo, pero de todos modos no alcanzaba para vivir”. Ese movimiento significó la consolidación de la USO y su vinculación con los sindicatos de las riberas del Río Magdalena y la zona bananera.

Para el año 27, indóciles a los abusos sin cuenta de la Tropical, los trabajadores declararon una huelga que fue apoyada por los obreros de la Andian, los braceros de Neiva, Girardot, La Dorada y Puerto Berrío, y los ferrocarrileros de Barranquilla. Ante la magnitud del conflicto, el gobierno de Abadía Méndez, que un año más tarde ordenaría a sangre fría la masacre de las bananeras, hizo disparar sobre Barranca sus cañoneras de río y encarceló a los dirigentes populares.

La férula liberal de los años treinta

Tras una larga ausencia, el Partido Liberal volvió al Poder en la persona de Enrique Olaya Herrera, utilizando demagógicamente los anhelos de autonomía nacional y libertades democráticas del pueblo colombiano. Pero bien pronto mostró su verdadera cara: la “salvación nacional” que pregona Olaya consistió en el mayor sometimiento del país a los Estados Unidos, como quedó claro con la entrega de la Concesión Barco a la Colpet y con la legislación petrolera que expidió para darle carácter institucional al saqueo de los potentados foráneos.

El continuador de esa política fue Alfonso López Pumarejo, quien desparpajadamente apoyaba la tesis de Olaya, según la cual los colombianos estamos destinados a ser dependientes “por ley natural”.
Sin embargo durante su gobierno el combate de las masas le impuso el derecho de asociación sindical, y en 1928 la USO presentó un pliego de perdiciones que revela el grado de opresión a que la Tropical, llamada “Troco” por los trabajadores, sometía a sus obreros: éstos tuvieron que luchar no solamente por la jornada de ocho horas, sino incluso por el derecho de leer cualquier periódico. Pese a ello el pliego fue rechazado por la compañía, y el 8 de abril se declaró la huelga.

Cuatro días después, mientras los obreros realizaban una concentración en la Plaza de Bolívar de Barranca, ocurrieron los hechos que relata un trabajador jubilado: “Estábamos con las mujeres y los niños, cuando por las cuatro esquinas nos rodeó la tropa y sin más ni más comenzó a ametrallar. Yo vi caer a mucha gente. No supe cómo salí de ese infierno. Al otro día no quedaron sino las manchas de sangre, porque esa noche tiraron los cadáveres al río”. A partir de entonces, la ciudad fue escenario de los crímenes que cometían las bandas de esquiroles de la Troco.

“Colombia sí, Troco no!”

La Concesión De Mares debía revertir a la nación en agosto de 1951, de acuerdo con el contrato firmado por la Tropical. Pero los monopolios no suelen abandonar fácilmente sus rentables explotaciones, y desde cuatro años antes la compañía solicitó al gobierno de Mariano Ospina Pérez una prórroga de sus privilegios.

La Troco sobornó a ingenieros y funcionarios oficiales, con lo que obtuvo un informe al gobierno según el cual, durante el lapso de disfrute de la concesión que le restaba, no alcanzaba a recuperar sus inversiones en taladros, instalaciones, tubería, torres, talleres, transporte, cocinas y plantas de gas.

Pero la Tropical cometió un grave error; no contaba con la conciencia patriótica de la clase obrera colombiana, totalmente opuesta a la de los lacayos con los que trataba en las altas esferas.
El 7 de enero de 1948, a las 12 del día, la Unión Sindical Obrera declaró una inolvidable huelga cuyos protagonistas relatan con orgullo.

En efecto, el gobierno intentó quebrar el movimiento ordenado al ejercito que realizara el cargue y descargue en el puerto de Galán. Pero la respuesta popular fue masiva; petroleros, braceros y pescadores se interpusieron con sus mujeres y niños entre la carga y los buques, defendiendo una huelga en la que no estaba de por medio una sola reivindicación económica para los obreros. El proletariado libraba la heroica batalla por la nacionalización del petróleo en representación de toda Colombia. La USO, que diez años atrás parecía más unida y combativa que nunca.

Durante los 57 días que duró la batalla, por todo el país se desplegó la solidaridad popular. Un combatiente de entonces cuenta que “El concejo de Barranca nos tuvo que apoyar. Y todos los días llegaban proclamas a favor de la huelga; las leíamos en los mítines y después salíamos en manifestación gritando: ¡Colombia sí, Troco no!”.

De nada valieron al gobierno las amenazas, ni las golpizas, ni los allanamientos, ni la detención de los dirigentes. La causa patriótica de los obreros se extendió por todo el país, y el prolongado arbitramento que se convocó, falló a favor de la nacionalización. La clase obrera entregaba al pueblo una resonante victoria sobre la Troco y sus agentes criollos, como resultado de la cual se fundó hace veinticinco años la Empresa Colombiana de Petróleos Ecopetrol, de propiedad del Estado.

El primer Poder obrero de nuestra historia.

Antes de que hubiera transcurrido dos semanas de levantada la huelga, el 9 de abril, la oligarquía asesinó en Bogotá a Jorge Eliécer Gaitán, lo que provocó insurrecciones espontaneas por todo el territorio nacional. El pueblo de Barrancabermeja, curtido en muchas batallas y a cuya cabeza esta un proletariado rico en experiencias y de incomparable audacia, se lanzó al combate.

Hoy en día, en cada cuadra hay por lo menos una persona que vivió aquellas jornadas y puede narrarlas emocionadamente: “No se sabía de dónde salían tantas armas, pero lo cierto fue que en horas barranca era del pueblo”, dice un antiguo trabajador petrolero. Las masas eligieron democráticamente un “Comité Provisional Revolucionario Primer organismo de Poder dirigido por la clase obrera en la historia de Colombia, que de inmediato conformó milicias populares y proclamó la toma del Poder, exigiendo la entrega del gobierno nacional. Los humildes desbarataron el orden de los explotadores: tomaron control de la ciudad y enviaron batallones obreros para ocupar la radio, los teléfonos, correos y telégrafos; bloquearon con grandes barriles la pista del aeropuerto, coparon el paso por el Magdalena y se posesionaron de la refinería y el Centro de producción.

Los obreros fabricaron en la refinería tres cañones accionados a la manera de las antiguas escopetas con los cuales desfilaron victoriosas las milicias del pueblo por las calles.

Sin embargo, las condiciones políticas del país no estaban aun maduras para que la revolución triunfara nacionalmente. La rebelión se aplaco en las demás ciudades, y Barranca tuvo que entregar el Poder.
Las formidables jornadas de 1948 en Barrancabermeja constituyen un valioso legado proletario, porque los obreros y las gentes humildes se atrevieron a violar el privilegio de gobierno de sus explotadores y superaron las dificultades, lucharon decididamente, pusieron todo su empeño en demostrar que el futuro les pertenece.

La oligarquía vuelve a hincar su rodilla

El gobierno bipartidista que se conformó a raíz del 9 de abril, extendió como una plaga por todo el país la represión: creó la “Guardia Rural” y la Policía Militar, instauró la censura de prensa, y lanzó una ola de consejos de guerra para condenar sumariamente a sus opositores, entre ellos varios combatientes de la USO, muchos de los cuales tuvieron que pasar a la resistencia guerrillera para enfrentar a los asesinos a sueldo que los perseguían.

Entre tanto, la Troco socavaba la nacionalización del petróleo. En 1951, no entregó la refinería ampliada, como estaba estipulado, ni devolvió la flota con la que operaba en el Magdalena.

La oligarquía, que desplegó todas sus fuerzas en contra de las clases populares, hincó una vez más su rodilla ante los monopolios. Les arrendó la planta de envase por cien pesos al año, les otorgó los derechos de recuperación secundaria de varios yacimientos, y les anexó los equipos, carreteras, plantas de energía, vapor y gas, los talleres, bodegas, comisariatos, restaurantes, escuelas y casas de habitación, además de un hospital y la cantidad de cuatro y medio millones de dólares.

Como si ello fuera poco, Ecopetrol fue obligada a comprar petróleo colombiano a los extranjeros pagando en dólares el 40%, porcentaje que actualmente sube hasta el 75%. En 1957, los obreros dieron la batalla contra el contrato que bajo esas condiciones existía con la Forest, pero el gobierno indemnizó a la compañía con 10 millones de dólares que cargó a la empresa estatal.

El frente nacional y la desnacionalización

La alianza burgués–terrateniente que se ha alternado en el poder durante los últimos 18 años, incrementó la desnacionalización de Ecopetrol mediante onerosos “contratos de asociación” con los monopolios, entre los cuales se destaca la Texas, ahora usufructuaría también del gas de la Guajira. En tales contratos se beneficia a los pulpos con todas las prerrogativas imaginables: exención de impuestos en virtud de la “Cláusula de deducción por agotamiento”, regalías, exención de inspección y registro de sus diversas en el exterior, pago en dólares por parte de la empresa estatal colombiana del petróleo que extraen, alzas mensuales en el precio interno de la gasolina y nombramiento de sus ex funcionarios y beneficiados como directivos de Ecopetrol, empresa a la que los pulpos niegan el derecho de explotar y el de comercializar la gasolina, dejándole únicamente la función de realizar una parte de la refinación.

Ultimamente, los imperialistas vienen utilizando la crisis energética para especular acaparando el suministro del crudo y aumentar sus descomunales ganancias. Dentro de esa estrategia presionan las alzas en el precio del petróleo, alegando que “se desliza” hacia Venezuela y el Ecuador, mientras que de hecho sabotean los equipos de Ecopetrol, como lo denuncia un dirigente de la USO: “En 1963, nosotros fuimos a la huelga porque los agentes de las compañías extranjeras incrustados en las actividades de la empresa dañaban o se robaban los equipos, y después ellos mismos le vendían los repuestos. Duramos peleando 42 días y logramos la destitución de algunos, pero los reemplazaron con otros iguales o peores. Fíjese que en Casabe, por ejemplo, mantienen funcionando pozos casi agotados, mientras que han sellado 600 de buen rendimiento.

Los obreros petroleros libraron su más reciente batalla en 1971, cuando en la Colpet se fueron a la huelga por la nacionalización de las concesiones Barco y Cicuco – Violo, ganándose el apoyo de la población de Tibú y de Cúcuta, que los respaldó con paros cívicos llenos de combatividad, mientras que en Barrancabermeja un cese de actividades contra las violaciones a la convención colectiva y la corrupción administrativa era reprimido a sangre y fuego, en la contienda en que entregó su vida el compañero Fermín Amaya, encarnando con su sacrificio el heroísmo de las luchas del proletariado petrolero.

Un arsenal para las batallas del futuro

López Michelsen demostró una vez más que es títere del poder extranjero, al comprar las instalaciones de la Colpet cuando apenas faltaba un mes para que revirtieran gratuitamente al Estado, y cargar de paso a Ecopetrol con los 650 millones de pesos que el monopolio adeudaba a sus trabajadores, cuyos derechos, arduamente conquistados, quiere ahora desconocer.

Pero el proletariado petrolero de nuestro país ha demostrado desde su nacimiento por qué la clase obrera dirige el proceso de liberación nacional del yugo del imperialismo norteamericano. Sus combates, librados en las más diversas regiones del territorio nacional, han conquistado victorias llenas de invaluables enseñanzas para todos los patriotas. Su experiencia constituye un arsenal poderoso para las batallas futuras de la revolución colombiana, y la sangre que han derramado sus combatientes caídos fecunda constantemente todas y cada una de las luchas que a diario libran las masas populares de nuestro país. Los revolucionarios tendremos siempre presente esta brillante historia, a cuyos protagonistas saludamos emocionadamente, y hombre a hombro marcharemos con ellos hacia la conquista de esa Colombia distinta a la de los explotadores, por la cual se han librado ya tantas contiendas.

LOS TAC: ESTAFA LOPISTA A LOS CAFETEROS

A continuación publicamos la declaración conjunta por la ANAPO y el MOIR de Caldas en la que se desenmascararon la verdadera naturaleza de los Títulos de Ahorro Cafetero del “mandato de hambre”. Firman el documento por la ANAPO, Gildardo Arcila García, Germán Gutiérrez Arroyo y Alirio Mendieta Pacheco y, por el MOIR, Jorge Robledo, Gonzalo Arango J. y Carlos Giraldo H.

Con la carga de café vendiéndose en Nueva York por QUINCE MIL PESOS aproximadamente, el gobierno y la Federación elevaron los impuestos cafeteros hasta más del 50% del valor de la cosecha, resultando que al productor sólo le pagan, en el mejor de los casos, SEIS MIL QUINIENTOS PESOS por cada carga del grano y MIL PESOS de éstos no son en efectivo, sino en un Bono, el Título de Ahorro Cafetero TAC. Papeles que sólo se podrán cobrar a los tres años, ganan bajos intereses y sobre los cuales hay que pagar también impuestos. Pretende López demostrar que los Títulos son para impulsar el ahorro, cuando la mayoría de los cafeteros, con hambre en sus hogares, tendrán que entregarlos por menos de su valor a un puñado de usureros que harán grandes ganancias como intermediarios, negociándolos con el imperialismo norteamericano según el uso que le dio a los Tac el gobierno de López. Además, con estos bonos la Federación ha logrado que la mayoría de los productores no vendan su café en las Cooperativas de Cafeteros, lesionados así gravemente a estas organizaciones.

Los casi OCHO MIL QUINIENTOS PESOS en cada carga que le quitan por impuestos al cafetero, además de los impuestos corrientes, de renta, patrimonio y complementarios, producirán TREINTA MIL MILLONES DE PESOS este ano al gobierno y a la Federación, dinero que sale del trabajo de los cafeteros y que como el caso de los TAC terminará en manos de los monopolistas que controlan la Federación y los exportadores. Para los pequeños y medianos productores la llamada “Bonanza Cafetera” sólo representa la elevación de los precios de la comida, el transporte, los servicios públicos, los implementos agrícolas y más impuestos para la Federación y el gobierno antipopular que nos oprime.
Conocedores de este gran atraco oficial contra el gremio cafetero, invitamos a todas las organizaciones gremiales y políticas y a los productores de café, para que organizados democráticamente nos unamos y luchemos contra los Títulos de Ahorro y los impuestos cafeteros.

Esta lucha, contra la oligarquía liberal – conservadora y su representante ahora Alfonso López Michelsen, es una de las muchas que librará el pueblo en la defensa de sus intereses y debe servir para que las organizaciones en la defensa de sus intereses y debe servir para que las organizaciones que combatimos contra las clases dominantes y el imperialismo norteamericano, avancemos en el camino de la unión definitiva de los oprimidos contra los opresores y hagamos realidad el anhelo popular de conquistar la totalidad independencia nacional de nuestra patria.

EN LA CÁMARA DE REPRESENTATES: RICARDO SAMPER ENJUICIA EL DESPOTISMO OFICIAL

Resonante debate en defensa de los trabajadores del ICSS

Durante las sesiones plenarias de la Cámara del 16 y el 21 de septiembre el representante del MOIR, compañero Ricardo Samper, adelantó una vigorosa defensa de la justa lucha de los trabajadores del Instituto Colombiano de Seguros Sociales por sus derechos democráticos. En brillante debate contra la ministra de Trabajo, el camarada Samper utilizó revolucionariamente la tribuna parlamentaria para fustigar la política antiobrera del “mandato de hambre” y de sus acólitos de UTC y CTC, así como para ofrecer el apoyo irrestricto del MOIR al movimiento de los médicos y el personal paramédico.

Las mentiras oficiales

El compañero Samper refutó una por una las declaraciones del Presidente y su ministra en contra de los médicos del ICSS. Refiriéndose a lo dicho por López en su ultimo mensaje al Congreso en el que afirma que los dirigentes sindicales del instituto gastan varios millones de pesos anualmente, Ricardo Samper señaló: “En ese mensaje el presidente de la República abrió fuego por primera vez contra los médicos del Seguro Social. Me puse a investigar, porque uno jamas logra penetrar la totalidad de esa conciencia astrosa y nefaria que dirige los destinos del país. Que dizque 26 millones de pesos gastan los dirigentes sindicales, mientras que apenas 27 millones destinan para drogas, dice ‘la palabra de oro’ del Presidente. Pero aquí tengo la cuenta de los pagos que ha hecho el ICSS por concepto de gastos sindicales en los años de 1973, 1974 y 1975: la suma de 113.090 pesos. Eso se convierte dentro de la alquimia presidencial en 26 millones anuales! Ese ha sido el sistema con el que atacan a los médicos!”.
Sobre el discurso presidencial televisado del 13 de septiembre, el compañero Samper anotó: “El Presidente dijo a toda una serie de inexactitudes en ese mensaje. López con su acostumbrada truculencia, López el manipulador de la verdad y la mentira, López que todo lo confunde, atacó a los médicos por haberse lanzado a las vías de hecho, a la huelga, cuando según él no había un ‘acto jurídico perfecto’. Dice a los médicos que por qué no demandaron. Pero eso lo vino a decir López cuando le había fallado completamente su estrategia de detracción y de calumnia contra los médicos en huelga. Cuando también había fallado la tergiversación acomodaticia de la señora Ministra en el Senado y ante las cámaras de televisión. Declararon ilegal la huelga, como es costumbre en el Ministerio de Trabajo, y destituyeron como empleados públicos a numerosos médicos por resolución del consejo directivo del ICSS. No obstante, al país le dicen que el gobierno tiene ánimo de conciliación, que no habrá vencedores ni vencidos, que quedan los recursos legales”.
En relación con algunas afirmaciones hechas por la ministra, el compañero Samper dijo: “La señora ministra presenta unas cifras y dice que los médicos van a quebrar el instituto porque el 40% del presupuesto se destina al pago del personal científico y paramédico. Es natural que en una institución como los Seguros Sociales se pague el 40% de su presupuesto a los médicos ya que la materia prima fundamental de los Seguros es el trabajo que realizan estos profesionales y que no son parte de la gigantesca burocracia chanchullera y viatiquera que sí ha venido desangrando al Instituto. Ese 40% es la única plata bien gastada y que se sabe cómo se gastó!”.

La justeza del movimiento

El compañero Samper hizo una enérgica defensa del paro adelantando por los trabajadores del ICSS en defensa de sus más sagrados derechos en los siguientes términos: “El gobierno estaba convencido de que iba a resultarle muy fácil arrebatarle a los médicos sus derechos fundamentales de prestar pliegos de peticiones, de utilizar la huelga, de contratación colectiva, como lo han hecho otros gobiernos con decenas de miles de trabajadores oficiales. El poder concentrado del capital monopolista, que no tolera ningún derecho democrático, ha venido desarrollando la más tenebrosa ofensiva contra el derecho de huelga. El derecho de huelga es una conquista fundamental de la clase obrera. Sin embargo en Colombia cualquier gobierno puede en cualquier momento declarar ilegal cualquier huelga. En este sistema, mientras el capital busca mayores ganancias, los trabajadores necesitan organizarse como fuerza para hacer valer sus derechos. Cuando hay un proceso inflacionario que recorta enormemente el valor de los salarios reales, no le queda a los trabajadores más recurso que acudir a la huelga, no le queda a los trabajadores de cualquier índole más recurso que su organización para defender la estabilidad de su trabajo. Es monstruosa la situación que la inmensa mayoría de los empleados públicos tiene que padecer en este país donde se ha hecho famoso el dicho popular: Cambio de Ministro, que tiemblen los porteros. Todos estos empleados públicos son funcionarios de libre nombramiento y remoción que se ven obligados por los caciques de turno a prestar toda clase de servicios contrarios a su propia dignidad porque de otra manera son declarados insubsistentes. Y ahora quiere el gobierno que los trabajadores del Seguro acepten con los brazos cruzados y mansamente la eliminación de sus derechos democráticos conquistados”.

“Este conflicto ha puesto de manifiesto entre otras cosas –prosiguió Ricardo Samper– cómo es de deplorable la situación de los pobres de Colombia frente a los servicios de salud. A Asmedas y demás organizaciones sindicales les debemos el que se esté cobrando conciencia nacional ante tan grave situación. Pero ahora vienen las lagrimas de cocodrilo de quienes jamas les ha importado la salud del pueblo”. Sobre este tema puntualizó ante la defensa del derecho de huelga. Aquí se trata de una guerra entre el capital y el trabajo. Qué gran ejemplo para la clase obrera de todo el país ver a esos profesionales tomando en sus manos iuna gloriosa bandera proletaria! Por eso tiene una trascendencia y una importancia gigantesca el actual movimiento!”

La traición de las camarillas patronales

El compañero Samper condenó a lo largo del debate la actitud entreguista, traidora y falaz de los dirigentes de UTC y CTC ante el paro médico. Al respecto dijo: “Pero resulta que el gobierno y la oligarquía tienen aliados fieles en el seno del movimiento obrero. El país vio a Tulio Cuevas, presidente de la UTC, paseándose en la pasada campaña electoral haciendo las manifestaciones del más despreciable servillismo ante Gómez Hurtado, verdugo de este pueblo, dizque a nombre de la clase obrera. Y ahora el señor Tulio Cuevas en el consejo directivo del ICSS firma con el actual gobierno la reclasificación de los trabajadores de ese instituto, sumándose a la ANDI y a la SAC, los chacales más crueles del sistema. Los señores de UTC y CTC han sido cómplices de toda la legislación laboral existente y que ahora el ‘mandato claro’ quiere hacer aún más regresiva. Y podríamos señalar una tras otra las huelgas que han sido vendidas por esas centrales controladas por burócratas amarillos y esquiroles. Es una pagina siniestra la que han escrito en nuestro país los dirigentes de esas centrales en contubernio con el gobierno y los patronos. Han traicionado todos los movimientos, venden las huelgas. Porque uno sabe que si los trabajadores piden cinco pesos diarios de aumento y son mil trabajadores serían cinco mil pesos diarios; luego es más fácil para el patrón darle a los burócratas treinta o cuarenta mil pesos para que entreguen el movimiento”.

Al referirse a algunas afirmaciones del representante conservador Tulio Cuevas, Ricardo Samper indicó: “El señor Cuevas reconoce que desde la reforma administrativa de sus derechos de contratación colectiva, organización y huelga, y dice calumniosamente que porque se trataba de humildes obreros nadie protestó en su tiempo. Resulta que el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) en 1970, convocando sindicatos de todas las centrales a encuentros nacionales, llamó a un Paro Nacional Patriótico precisamente en contra del Decreto 3135 y de la aplicación de la reforma administrativa. Los primeros en oponerse a este movimiento fueron los señores dirigentes de la UTC”.

El gobierno culpable

El representante del MOIR concluyó su intervención agregando: “Están pasando miles y miles de masas por el camino de la unidad y del combate. Ya se suman a las huestes proletarias pisoteadas sectores que los esquiroles y el gobierno llaman privilegiados. Es el sentido patriótico de los médicos que comprometen que Colombia por donde va no puede seguir. ¡Mientras el gobierno no reconozca los derechos democráticos de los trabajadores, restituya a los despedidos y se abstenga de tomar represalias, seguirá siendo el único culpable de todas las consecuencias que tenga su absurda, terca y provocadora actitud en contra del Seguro Social!”.

MANIFESTACIÓN CONJUNTA EN CALI

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR), el Partido Comunista de Colombia y la Alianza Nacional Popular, por iniciativa de este último partido, realizaron en la tarde del 18 de septiembre una gran manifestación de rechazo a las políticas lopistas en la ciudad de Cali.

En el acto intervinieron José Ignacio Giraldo, senador de la República y dirigente de la Anapo, el representante a la Cámara José Cardona Hoyos en nombre del Partido Comunista y el concejal del MOIR en Cali, Jorge Gamboa.

José Ignacio Giraldo:
“La unidad, exigencia perentoria”

En primer término habló el compañero José Ignacio Giraldo. Emocionado por la combatividad y el espíritu unitario dijo: “La convocatoria de la oposición, expresada en los movimientos y partidos políticos más significativos, para que desde esta plaza pública exprese su inconformidad con un solo grito de protesta, tiene una honda significación en nuestro universo político”.

En otro aparte señaló: “Una política de alianzas de fuerzas diversas, desde luego, encuentra tropiezos difíciles de superar. Peligrosa, por ejemplo, la tendencia muy marcada en otras experiencias, de que la parte sustituya al todo, traducida en el afán vehemente de muchos militantes y de no pocos dirigentes de hacer prevalecer, de imponer el liderazgo del partido o grupo de sus apetencias. Una sana política de alianza implica el respeto mutuo, la garantía total de que serán respetadas en su autonomía de las distintas vertientes que confluyen a ese prodigioso de la unidad popular”.

Jorge Gamboa:
“Por un frente que no excluya a nadie”.

A continuación hizo uso de la palabra al compañero Jorge Gamboa del MOIR quien, refiriéndose al problema de la unidad de las diferentes fuerzas revolucionarias expresó: “Si nos decidimos sinceramente por una política unitaria, podemos realizar grandes jornadas revolucionarias. Podemos poner en aprietos a la oligarquía liberal – conservadora y en aprietos al imperialismo norteamericano. Somos del criterio también de que a la unidad no debemos ponerle trabas, que los problemas fundamentales que nos deben unificar son el combate contra el imperialismo y la oligarquía y la conquista de las transformaciones democráticas de nuestro pueblo. Creemos que sobre estas bases, que cada vez encuentran mayor aceptación, podemos conformar un portentoso Frente Único de lucha y combate. Y creemos, compañeros, que hay que hacerlo sin excluir a nadie…”

José Cardona Hoyos:
“Superar obstáculos para la unidad”

El compañero José Cardona Hoyos, en nombre del Partido Comunista de Colombia, clausuró la concentración. En su intervención señaló que deben unirse: “No solamente los grupos políticos aquí presentes sino también aquella masa inmensa que todavía está engañada con los represores y los explotadores del trabajo colombiano”.

MINISTERIO DE TRABAJO DERROCHA DINEROS DE LOS SEGUROS SOCIALES

El representante de la ANAPO Socialista y miembro del Frente Parlamentario de Oposición, Carlos Toledo Plata, hizo uso de la palabra durante el debate sobre el ICSS para formular una serie de importantes denuncias, a la vez que realizó una enérgica defensa del paro medico. El compañero Toledo Plata resumió el problema de la siguiente manera:

“La Ministra de Trabajo ha querido presentar este conflicto como un conflicto de un gremio privilegiado y llama a los obreros para que respalden al gobierno, porque es un gremio privilegiado el que está atentando contra la salud del pueblo. Este ha demostrado ser un argumento falso y ridículo. Dice el gobierno que trasladando al personal medico de trabajadores oficiales a empleados públicos se va a resolver el problema del Instituto de Seguros Sociales. ¿Acaso se ha solucionado el problema de los servicios médicos en la Caja Nacional de Previsión con el simple hecho que sus médicos sean empleados públicos? Lo que ocurre es que el gobierno quiere pasar el problema del gran déficit del Instituto a sus trabajadores. El problema del Seguro no se soluciona desmejorando las condiciones de sus trabajadores. Aunque se diga en la resolución que se van a respetar los derechos adquiridos, no se están respetando ni se van a respetar porque el hecho de pasar a ser empleado publico automáticamente elimina todas las conquistas adquiridas como la de huelga y contratación colectiva.

El compañero Toledo Plata continuó: “Usted dice, señora Ministra, que los médicos gastan mucho dinero, que reciben sueldos muy altos. Lo que no dice es que usted misma aumentó de $250 a $2.000 lo que se paga a los miembros del consejo directivo del ICSS por cada junta, según resolución Nº 102 del 4 de mayo de 1976. Y si el ICSS está en crisis, señora Ministra, ¿usted por qué destina $500.000 para una fiesta en Cúcuta para el Encuentro de las dos Colombias? Y si el ICSS está en crisis, ¿qué significan $75.499.95 trasladados a la Ministra en funciones del consejo directivo del Instituto para actividades en Santa Marta, Barranquilla y Bogotá (resolución Nº 1098 del 23 y 24 de agosto de 1976)? Y si el ICSS está en crisis, señora Ministra, ¿por qué se gasta usted en los viajes a Cali $35.333.75, según resolución Nº 917 de julio de 1976?”