LAS DOS CONCEPCIONES DEL MUNDO

capítulo primero del artículo “sobre la contradicción”, escrito por el camarada Mao TseTung en agosto de 1937

A lo largo de la historia del conocimiento humano, siempre han existido dos concepciones acerca de las leyes del desarrollo del universo: la concepción metafísica y la concepción dialéctica, que constituyen dos concepciones del mundo opuestas. Lenin dice:

“Las dos concepciones fundamentales (¿o las dos posibles? ¿o las dos que se observan en la historia?) del desarrollo (evolución) son: el desarrollo como disminución y aumento, como repetición, y el desarrollo como unidad de los contrarios (la división del todo único en dos contrarios mutuamente excluyentes y su relación recíproca)”. (1)

Lenin se refiere aquí precisamente a estas dos diferentes concepciones del mundo.

Durante largo tiempo en la historia, tanto en China como en Europa, el modo de pensar metafísico formó parte de la concepción idealista del mundo y ocupó una posición dominante en el pensamiento humano. En Europa, el materialismo de la burguesía en sus primeros tiempos fue también metafísico. Debido a que una serie de países europeos entraron, en el curso d su desarrollo económico–social, en una etapa de capitalismo altamente desarrollado, a que las fuerzas productivas, la lucha de clases y las ciencias alcanzaron en esos países un nivel sin precedentes en la historia y a que allí el proletariado industrial llegó a ser la más grande fuerza motriz de la historia, surgió la concepción marxista, dialéctica materialista, del mundo. Entonces, junto al idealismo reaccionario, abierto y sin disimulo, apareció en el seno de la burguesía el evolucionismo vulgar para oponerse a la dialéctica materialista.

La concepción metafísica del mundo, o concepción del mundo del evolucionismo vulgar, ve las cosas como aisladas, estáticas y unilaterales. Considera todas las cosas del universo, sus formas y sus especies, como eternamente aisladas unas de otras y eternamente inmutables. Si reconoce los cambios, los considera sólo como aumento o disminución cuantitativos o como simple desplazamiento. Además, para ella, la causa de tal aumento disminución o desplazamiento no está dentro de las cosas mismas, sino fuera de ellas, es decir, en el impulso de las fuerzas externas. Los metafísicos sostienen que las diversas clases de cosas del mundo y sus características han permanecido iguales desde que comenzaron a existir, y que cualquier cambio posterior no ha sido más que un aumento o disminución cuantitativos. Consideran que las cosas de una determinada especie sólo pueden dar origen a cosas de la misma especie, y así indefinidamente, y jamás pueden transformarse en cosas de una especie distinta. Según ellos, la explotación capitalista, la competencia capitalista la ideología individualista de la sociedad capitalista, etc., pueden ser halladas igualmente en la sociedad esclavista de la antigüedad, y aún en la sociedad primitiva, y existirán sin cambio para siempre. En cuanto al desarrollo social, lo atribuyen a factores exteriores a la sociedad, tales como el medio geográfico y el clima. De manera simplista, tratan de encontrar las causas del desarrollo de las cosas fuera de ella mismas, y rechazan la tesis de la dialéctica materialista según la cual el desarrollo de las cosas se deben a sus contradicciones internas. En consecuencia, no pueden explicar ni la diversidad cualitativa de las cosas, no el fenómeno de la transformación de una calidad en otra. En Europa, este modo de pensar se manifestó como materialismo mecanicista en los siglos XVII y XVIII y como evolucionismo vulgar a fines del siglo XIX y comienzos del XX. En China, el modo metafísico de pensar expresado en el dicho “El cielo no cambia y el Tao tampoco” (2), ha sido durante largo tiempo sostenido por la decadente clase dominante feudal. En cuanto al materialismo mecanicista y al evolucionismo vulgar, importados de Europa en los últimos cien años son sostenidos por la burguesía.

En oposición a la concepción metafísica del mundo, la concepción dialéctica materialista del mundo sostiene que, a fin de comprender el desarrollo de una cosa, debemos estudiarla por dentro y en sus relaciones con otras cosas; dicho de otro modo, debemos considerar que el desarrollo de las cosas es un automovimiento, interno y necesario, y que, en su movimiento, cada cosa se encuentra en interconexión e interacción con las cosas que la rodean. La causa fundamental de desarrollo de las cosas no es externa sino interna; reside en su carácter contradictorio interno. Todas las cosas entrañan este carácter contradictorio; de ahí su movimiento, su desarrollo. El carácter contradictorio interno de una cosa es la causa fundamental de su desarrollo, en tanto que su interconexión y su interacción con otras cosas son causas secundarias. Así, pues, la pues, la dialéctica materialista refuta categóricamente la teoría metafísica de la causalidad externa o del impulso externo, teoría sostenido por el materialismo mecanicista y el evolucionismo vulgar. Es evidente que las causas puramente externas sólo pueden provocar el movimiento mecánico de las cosas, esto es, sus cambios de dimensión o cantidad, pero no pueden explicar la infinita diversidad cualitativa de las cosas ni la transformación de una cosa en otra. De hecho, hasta el movimiento mecánico, impulsado por una fuerza externa, tiene lugar también a través del carácter contradictorio interno de las cosas. El simple crecimiento de las plantas y los animales, se desarrollo cuantitativo, también se debe principalmente a sus contradicciones internas. De la misma manera, el desarrollo de la sociedad no obedece principalmente a causas externas sino internas. Países de condiciones geográficas y climáticas casi idénticas se desarrollan de un modo muy distinto y desigual. Más aún, en un mismo país se producen enormes cambios sociales sin que haya cambiado su geografía ni su clima. La Rusia imperialista se transformó en la Unión Soviética socialista, y el Japón feudal, cerrado al mundo exterior, se transformó en el Japón imperialista, sin que se hubieran producido cambios en el medio geográfico ni el clima de ninguno de los dos piases. China, dominada durante largo tiempo por el feudalismo, ha experimentado enormes cambios en los últimos cien años y ahora está avanzando hacia su transformación en una nueva China, emancipada y libre, sin embargo, no han ocurrido cambios en su geografía ni en su clima. Por cierto, se operan cambios en la geografía y el clima de la Tierra en conjunto y de cada una de sus zonas, pero son insignificantes en comparación con los cambios en la sociedad; los primeros se manifiestan en términos de decenas de miles de años en tanto que los segundos lo hacen en términos de miles, cientos o decenas de años, e incluso en pocos años o meses (en periodos de revolución). Según la dialéctica materialista, los cambios en la naturaleza son ocasionados principalmente por el desarrollo de las contradicciones internas de ésta, y los cambios en la sociedad se deben principalmente al desarrollo de las contradicciones internas de la sociedad, o sea, las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre las clases y entre lo viejo y lo nuevo. Es el desarrollo de estas contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsar la sustitución de la vieja sociedad por la nueva. ¿Excluye la dialéctica materialista las causas externas? No. La dialéctica materialista considera que las causas externas constituyen en la condición del cambio, y las causas internas, su base, y que aquellas actúan a través de éstas. A una temperatura adecuada, un huevo se transforma en pollo, pero ninguna temperatura puede transformar una piedra en pollo, porque sus bases son los diferentes países. En la época del capitalismo, especialmente en la época del imperialismo y de la revolución proletaria, son extremadamente grandes la influencia mutua y la interacción entre los diversos países en los terrenos político, económico y cultural. La Revolución Socialista de Octubre inauguró una nueva era no sólo en la historia de Rusia sino también en la historia mundial. Ha ejercido influencia en los cambios internos de los demás países del mundo y también, con especial profundidad en los cambios internos de China. Tales cambios, sin embargo, han tenido lugar a través de las respectivas leyes internas de dichos países, incluida China. Cuando dos ejércitos traban combate y uno resulta vencedor y el otro vencido, tanto la victoria del uno como la derrota del otro son determinadas por causas internas. Uno es el vencedor gracias a su poderío o a la corrección de su mando, y el otro sale derrotado sea por su debilidad o por los errores de su mando; las causas externas actúan a través de las causas internas. En China, la derrota que la gran burguesía infligió al proletariado en 1927 se produjo por obra del oportunismo que existía entonces en el seno del proletariado chino (dentro del Partido Comunista de China). Cuando liquidamos ese oportunismo, la revolución China volvió a desarrollarse. El que más tarde la revolución china haya sufrido de nuevo serios golpes de sus enemigos es consecuencia del aventurerismo, nuestra causa reanudó su avance. De esto se desprende que sin partido quiere conducir la revolución a la victoria, ha de basarse en la justeza de su línea política y en la solidez de su organización.

La concepción dialéctica del mundo surgió ya en la antigüedad, tanto en China como en Europa. Sin embargo, la antigua dialéctica tenía un carácter espontaneo e ingenuo; en razón de las condiciones sociales e históricas de entonces, no le era posible constituirse en teoría sistemática, y por eso no podía dar una explicación completa del universo y fue reemplazada más tarde por la metafísica. Hegel, célebre filosofo alemán de fines de siglo XVIII y comienzos del XIX, hizo importantísimas contribuciones a la dialéctica, pero su dialéctica era idealista. Sólo cuando Marx y Engels, los grandes protagonistas del movimiento proletario, crearon la gran teoría del materialismo dialéctico y el materialismo histórico sintetizando todo lo positivo conquistado en la historia del conocimiento humano y, en particular, asimilando críticamente los elementos racionales de la dialéctica hegeliana, se produjo en la historia del conocimiento humano una gran revolución sin precedentes. Esta gran teoría ha sido desarrollada posteriormente por Lenin y Stalin. Al ser introducida en nuestro país, provocó enormes cambios en el pensamiento chino.

Esta concepción dialéctica del mundo nos enseña principalmente a observar y analizar el movimiento de los contrarios en las distintas cosas, y a determinar, sobre la base de tal análisis, los métodos para resolver las contradicciones. Por consiguiente, es para nosotros de singular importancia comprender concretamente la ley de la contradicción en las cosas.

Notas:
(1) V.I. Lenin: “En torno a la cuestión de la dialéctica”
(2) Palabras de Tung Chung-shu (179-104 a.n.e.), célebre exponente del confucianismo durante la dinastía Jan. Una vez Tung dijo al emperador Wuti: “El Tao se origina en el cielo. El cielo no cambia el Tao tampoco” “Tao”, término comúnmente usado por los filósofos chinos de la antigüedad, significa “camino” “razón” y “también” “ley”.

CONVIVAMOS CON NUESTRO DOLOR EN FUERZA

En la madrugada de hoy, 9 de septiembre, falleció en Pekín el camarada Mao Tsetung, Presidente del Comité Central del Partido Comunista de China, máximo conductor del pueblo chino y maestro del proletariado internacional.

Su deseo llena de profunda consternación y dolor a todos los comunistas, los obreros y pueblos y naciones amantes de la libertad, la paz y el progreso en el mundo.

Con la muerte del Camarada Mao Tsetung desaparece una de las más portentosas figuras del siglo XX. La obra de toda su vida al frente de la revolución china constituye una de las epopeyas más grandiosas de la historia de la humanidad.

Mao Tsetung heredó, defendió y desarrolló al marxismo–leninismo en todos sus aspectos. Sus aportes en los terrenos de la filosofía, la economía y la política son una continuación de la gran tarea de Marx, Engels, Lenin y Stalin por la revolución, la construcción del socialismo y el comunismo.

El Movimiento Obrero Independiente y revolucionario (MOIR) enluta su bandera por esta pérdida irreparable para el pueblo chino, el Movimiento Comunista Internacional y todos los pueblos del mundo, con la firme revolución de transformar nuestro dolor en fuerza, a fin de contribuir a impulsar las tareas históricas que le corresponden al proletariado y al pueblo de Colombia. Este será nuestro mejor homenaje a la memoria de Mao Tsetung, el más grande marxista–leninista de la época, cuyo pensamiento es guía luminosa de la revolución mundial.

MOVIMIENTO OBRERO INDEPENDIENTE Y REVOLUCIONARIO
Comité Ejecutivo Central
Francisco Mosquera
Secretario General

PENSAMIENTO DE MAO TSE TUNG: NUEVA DEMOCRACIA Y FRENTE UNIDO

“En esta era, toda revolución emprendida por una colonia o semicolonia contra el imperialismo, o sea, contra la burguesía o capitalismo internacional, ya no pertenece a la vieja categoría, a la de la revolución democrático–burguesa mundial, sino a la nueva categoría; ya no forma parte de la vieja revolución burguesa o capitalista mundial, sino de la nueva revolución mundial: la revolución mundial socialista proletaria. Estas colonias o semicolonias en revolución no pueden ser consideradas como alianzas del frente de la contrarrevolución capitalista mundial; se han convertido en aliadas del frente de la revolución socialista mundial.

En su primera etapa o primer paso, tal revolución de un país colonial o semicolonial, aunque por su carácter social sigue siendo fundamentalmente democrático–burguesa y sus reivindicaciones tienden objetivamente a desbrozar el camino al desarrollo del capitalismo, ya no es una revolución de viejo tipo, dirigida por la burguesía y destinada a establecer una sociedad capitalista y un Estado de dictadura burguesa, sino una revolución de nuevo tipo, dirigida por el proletariado y destinada a establecer, en primera etapa, una sociedad de nueva democracia y un Estado de dictadura conjunta de todas las clases revolucionarias. Por consiguiente, esta revolución abre precisamente un camino aún más amplio al desarrollo del socialismo. Durante su curso atraviesa varias fases debido a los cambios en el campo contrario y entre sus propios aliados, pero su carácter fundamental permanece inalterado.

Tal revolución combate consecuentemente al imperialismo, y por lo tanto éste no la tolera y lucha contra ella. En cambio, el socialismo la aprueba, y el Estado socialista y el proletariado internacional socialista la ayudan.

Por eso, esta revolución no puede ser sino parte de la revolución mundial socialista proletaria”.

(“Sobre la Nueva Democracia”, enero de 1940).

“Por revolución de nueva democracia se entiende una revolución antiimperialista y antifeudal de las grandes masas populares bajo la dirección del proletariado. Sólo a través de una revolución semejante puede la sociedad china avanzar hasta el socialismo; no hay otro camino.
La revolución de nueva democracia es muy diferente de las revoluciones democráticas que tuvieron lugar en los países de Europa y Norteamérica; no conduce a la dictadura de la burguesía, sino a la dictadura de frente único de las diversas clases revolucionarias bajo la dirección del proletariado.

(“La revolución china y el Partido Comunista de China”, diciembre de 1939).

“A los comunistas no les está permitido establecer un frente único sin principios”.

(“Unidad hasta el fin”, julio de 1940).

“Sólo manteniendo firmemente el frente único nacional podremos vencer las dificultades, derrotar al enemigo y construir una nueva China. En eso no cabe ninguna duda. Pero, a la vez, todo partido o grupo político que forma parte del frente único, sea el Kuomintang, el Partido Comunista o cualquier otro, debe conservar su independencia ideológica, política y organizativa. En las relaciones entre partidos el Principio de la Democracia, uno de los Tres Principios del Pueblo, significa admitir tanto la unión de todos los partidos y grupos políticos como la existencia independiente de cada uno de ellos. Hablar solamente de unidad y negar la independencia es abandonar el Principio de la Democracia y con ello no estará de acuerdo ni el partido Comunista ni ningún otro partido o grupo político. Por supuesto, la independencia dentro del frente único sólo puede ser relativa y no absoluta; considerarla absoluta significaría socavar la política general de unidad contra el enemigo. Sin embargo, no debe negarse en modo alguno esta independencia relativa; ideológica política y organizativamente, cada partido debe gozar de independencia relativa, esto es, de libertad relativa. Dejarse despojar de ésta o renunciar voluntariamente a ella, también significaría socavar la política general de unidad contra el enemigo. Esto han de comprenderlo bien todos los militantes del Partido Comunista y también todos los miembros de los partidos amigos”.

(“El papel del Partido Comunista de China en la Guerra Nacional”, octubre de 1938).

“Dondequiera que haya partidos o individuos democráticos dispuestos a cooperar con nosotros la actitud que corresponde a los comunistas es consultar y cooperar con ellos. Es erróneo tomar decisiones arbitrarias y actuar de manera autoritaria, sin haber caso de los aliados. Un buen comunista debe saber tener en cuenta el todo, pensar en función de la mayoría y trabajar junto con los aliados”.

(“El papel del Partido Comunista de China en la Guerra Nacional”, octubre de 1938).

CHANGSHÁ

Me encuentro solo en el otoño frío,
mientras miro las aguas del río Siang, que corren hacia el norte.
Desde la isla Naranja veo a mi alrededor
millares de colinas escarlata y el rojo de los bosques.
En el intenso azul del ancho río
cien barcas luchan contra la corriente.
Las águilas golpean sus alas contra el cielo
y en las aguas los peces cruzan como celajes.
Bajo el gélido cielo, las criaturas todas rivalizan
en el disfrute de la libertad.
En esta inmensidad, profundamente absorto
a la infinita tierra le pregunto:
¿Quiénes controlan la naturaleza?

Antaño estuve aquí con multitud de compañeros míos.
En esos meses densos, en esos años plenos de energía,
éramos estudiantes llenos de juventud,
gallardos, de talento floreciente.
Exaltaba nuestro ánimo
el espíritu puro del letrado.
Justos y enhiestos, audaces y sinceros,
mirando a nuestra tierra introducíamos
loa y condenación en nuestra pluma:
los poderosos no eran más que ceniza
Mas, ¿recordáis acaso cuando a mitad de la corriente misma contra la proa de las raudas barcas?