INFORME DE CHOU EN-LAI AL X CONGRESO

Aparte del capitulo segundo del informe ante el X Congreso Nacional del Partido Comunista de China presentado por el camarada Chou En-lai.

Camaradas:

A lo largo de medio siglo nuestro Partido ha conocido diez importantes luchas entre las dos líneas. El derrumbamiento de la camarilla antipartido de Lin Piao no significa el fin de la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido. Nuestros enemigos tanto dentro como fuera del país saben que el modo más fácil de tomar una fortaleza es atacarla desde dentro. El que los dirigentes seguidores del camino capitalista incrustado en el Partido trabajen para subvertir la dictadura del proletariado es mucho mejor para los terratenientes y capitalistas que su propia subida a la palestra, sobre todo cuando estos últimos ya tienen muy mala reputación en la sociedad. Incluso en el futuro, desaparecidas las clases, persistirán las contradicciones entre la superestructura y la base económica y entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas. Como reflejo de estas contradicciones, persistirá la lucha entre las dos líneas, a saber, entre lo avanzado y lo atrasado, entre lo correcto y lo erróneo. Sin contar con que la sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. A todo lo largo de esta etapa, existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista; existe el peligro de restauración del capitalismo, y existen la amenaza de subversión y agresión por parte del imperialismo y socialimperialismo. Como reflejo de estas contradicciones, persistirá por largo tiempo la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido, surgirá aún diez, veinte, treinta veces, y aparecerán personajes como Lin Piao, personajes como Wang Ming, Liu Shao-chi, Peng Te-juai y Kao Kang. Esto es independiente de la voluntad del hombre. Así, pues, todos los camaradas de nuestro Partido deben mantener una suficientes preparación mental para la larga venidera y saber aprovechar la situación de la mejor manera para conducir la lucha hacia la victoria para el proletariado, por mas variadas que sean las maniobras de nuestros enemigos de clase.

El presidente Mao nos enseña: “El que sea correcta o no la línea ideológica y política lo decide todo”. Se derrumbará quien siga una línea incorrecta, aun cuando controle la dirección de las autoridades centrales, de las autoridades locales y del ejército. Quien siga una línea correcta llegará a tener soldados aunque ahora no tenga ninguno y conquistará el poder político aunque no lo tenga ahora. De esto habla la experiencia histórica tanto de nuestro partido como del movimiento comunista internacional desde los tiempos de Marx. Lin Piao quería “tenerlo todo bajo su mando y a su disposición”. Pero terminó por no tener nada bajo su mando ni a su disposición. El quid del problema reside en la línea. Esta es en verdad infalible.

El presidente Mao ha trazado para nuestro Partido la línea y la política fundamentales para toda la etapa histórica del socialismo así como las líneas y políticas específicas para los diversos trabajos concretos. En nuestro trabajo, debemos atribuir importancia no sólo a las líneas y políticas especificas del Partido, sino muy especialmente a la línea y la política fundamentales del Partido. Esta es la garantía básica para que nuestro Partido obtenga mayores victorias.

Sintetizando la experiencia de las diez luchas entre las dos líneas en el seno del Partido y sobre todo la de la lucha por el aplastamiento de la camarilla antipartido de Lin Piao, el Presidente Mao ha hecho el siguiente llamamiento a todo el partido: “Practicar el marxismo y no el revisionismo; trabajar por la unidad y no por la escisión; actuar en forma franca y honrada y no urdir intrigas y maquinaciones”. Así, ha formulado para nosotros el criterio para distinguir entre la línea correcta y la errónea y ja señalado los tres principios básicos a que debe atenerse firmemente cada comunista. Todos nuestros camaradas deben tener bien presentes estos tres principios, preservar en ellos y lleva adelante en forma activa y acertada la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido.

El Presidente Mao nos ha enseñado constantemente que es preciso advertir que una tendencia oculta otra. La lucha contra el oportunismo derechista de Chen Tu-siu, que propugnaba la “mera alianza sin lucha”, ocultó al oportunismo “izquierdista” de Wang Ming, de “mera lucha sin alianza”. La rectificación de la desviación “izquierdista” de Wang Ming ocultó la desviación derechista del mismo Wang Ming. La lucha contra el revisionismo de Lui Shao-chi ocultó al revisionismo del Lin Piao. La historia conoce numerosos casos como éstos en que, al ocultar una tendencia a otra, la mayoría se dejó arrastrar por la corriente que surgía mientras que sólo unos pocos se mantuvieron firmes. Hoy día, en la lucha en el plano internacional y nacional, sigue siendo posible que surjan tendencias parecidas a las que se registraron en otros tiempos, cuando en condiciones de una alianza con la burguesía se olvidaba sostener la lucha indispensable o, producida la ruptura con la burguesía, se olvidaba la posibilidad de una nueva alianza bajo determinadas condiciones. En menester que hagamos todo lo posible para descubrir y rectificar a tiempo semejantes tendencia y que, cuando se nos venga encima una tendencia errónea con el ímpetu de una marejada, no tengamos miedo al aislamiento y nos atrevamos a ir contra la corriente, arrostrándola a ultranza. El Presidente Mao ha dicho: “Ir contra la corriente es un principio del marxismo–leninismo.” El propio Presidente Mao es el ejemplo y maestro que se ha atrevido a ir contra la corriente y a persistir en la línea correcta durante las diez luchas entre las dos líneas en el seno del Partido. Cada uno de nuestros camaradas debe aprender concienzudamente el Presidente Mao y atenerse firmemente a este principio.

Guiado por la correcta línea representada por el Presidente Comunista de China ha venido midiendo fuerzas durante largo tiempo con los enemigos de clase, de dentro y fuera del partido, de dentro y fuera del país, armados y sin armas, declarados y ocultos. Nuestro partido no ha sido escindido ni aplastado. Por el contrario, la línea marxista–leninista del Presidente Mao se ha desarrollado más aún y nuestro Partido ha crecido y se ha vuelto más fuerte. La experiencia histórica nos convence profundamente de que “este partido nuestro tiene como brillante futuro”. Tal como pronosticó el Presente Mao en 1966, “si la derecha lleva a cabo un golpe de Estado anticomunista en China, estoy seguro de que no conocerá tampoco la paz, y muy probablemente su dominación será de corta vida, ya que esto no será tolerado por ninguno de los revolucionarios, que representan los intereses del pueblo, constituido por mas del 90 por ciento de la población”. Mientras todo nuestro Partido tenga bien presente la experiencia histórica y persista en la correcta línea del Presidente Mao, fracasarán todas las maquinaciones de la burguesía para su restauración. Por numerosas que sean las importantes luchas que se produzcan entre las dos líneas, las leyes de la historia no cambiarán y la revolución en China y el mundo terminará por coronarse con la victoria.

Los leales padres que tanto sacrificaron por la Nación
nunca temieron el destino final.
Ahora que nuestro país se ha vuelto rojo
¿quién será su guardián? Nuestra misión, inconclusa,
puede tomar mil años. La lucha nos fatiga y se ha vuelto
gris nuestro cabello.
Tú y yo, viejos amigos, ¿podemos quedarnos mirando cómo
se lleva nuestros esfuerzos la marea?

PROCESO DE LA GRAN REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA

Capitulo segundo del Informe del Comité Central ante el IX Congreso Nacional del Partido Comunista de China.

La presente Gran Revolución Cultural Proletaria es una gran revolución política iniciada y dirigida personalmente por nuestro gran líder el Presidente Mao en las condiciones de la dictadura del proletariado, una gran revolución en la superestructura. Tenemos por objetivo aplastar el revisionismo, recuperar la parte del Poder usurpada por la burguesía, ejercer totalmente la dictadura del proletariado en la superestructura, incluidos todos los dominios de la cultura, consolidar y fortalecer la base económica del socialismo y asegurar que nuestro país siga avanzando a pasos agigantados por el camino socialista.

En la X Sesión Plenaria del VIII Comité Central del Partido, celebrada en 1962, el Presidente Mao señaló: “Para derrocar el Poder político es siempre necesario, ante todo, crear opinión publica y trabajar en el terreno ideológico. Así proceden las clases revolucionarias, y también las clases contrarrevolucionarias”. Con estas palabras el Presidente Mao asestó un golpe certero a la camarilla revisionista contrarrevolucionaria de Liu Shao-chi. Fue justamente con el único objetivo de preparar la opinión publica para derrocar la dictadura del proletariado que esta camarilla se esforzó tan febrilmente por tomar en sus manos el campo ideológico y la superestructura, ejerció una rabiosa dictadura contrarrevolucionaria sobre el proletariado en los diversos departamentos controlados por ella y difundió también tuvimos que destruir, en primer término, su opinión publica contrarrevolucionaria con la opinión publica revolucionaria.

El Presidente Mao siempre ha concedido gran importancia a la lucha ideológica. Desde la liberación de todo el país, ha emprendido muchas campañas de critica, como la critica a la película “La vida de Wiu Sün”, a la camarilla contrarrevolucionaria de Ju Feng y la obra “Estudio sobre ‘El sueño del pabellón rojo’.” Esta vez, de nuevo fue el Presidente Mao quien condujo a todo el partido a atacar las posiciones de la burguesía donde estaban atrincheradas Lui Shao-chi y su pandilla. En su famosa tesis “¿De dónde provienen las ideas correctas?” y otros documentos, el Presidente Mao criticó el idealismo y la metafísica burgueses de Lui Shao-chi y censuró los departamentos controlados por éste, señalando que “hasta hoy, ‘los muertos’ reinan todavía” en los departamentos de arte y literatura, que el Ministerio de Cultura, “si rehusan transformarse, tiene que cambiar su nombre por el de ministerio de emperadores y reyes, generales y cortesanos, de letrados y beldades, o de extranjeros de museo”, y que el Ministro de Sanidad asimismo tenía que cambiar su nombre por “ministerio de sanidad al servicio de los señores de la ciudad”. Respondiendo al llamado del Presidente Mao, el proletariado desató la revolución primero en la ópera de Pekín, el ballet y la música sinfónica, dominios considerados por los terratenientes y la burguesía como sagrados e inviolables. Se trataba de una lucha cuerpo a cuerpo. Pese a que Lui Shao-chi y su banda recurrieron a mil y un medios para poner la resistencia y hacer sabotaje, el proletariado obtuvo al fin importantes conquistas a través de arduos combates. De este modo, nacieron una serie de espléndidas obras teatrales revolucionarias modelo y por fin se irguieron en el escenario las heroicas imágenes de obreros, campesinos y soldados. Enseguida, el Presidente Mao inició la critica a la pieza teatral “La destitución de Jai Yui” y otras hierbas venenosas, apuntando directamente contra la guarida de la camarilla revisionista –el antiguo Comité Municipal del Partido de Pekín, hermético e impenetrable “reino independiente” controlado por Lui Shao-chi.

La “Circular” del 16 de mayo de 1966, elaborada bajo la dirección personal del Presidente Mao, estableció la teoría, la línea, los principios y las políticas para esta Gran Revolución Cultural Proletaria, y constituye un gran programa para todo el movimiento. Esta “Circular” criticó a fondo el “Informe esquemático de febrero” lanzado por el cuartel general burgués de Lui Shao-chi para reprimir esta Gran Revolución y llamó a todo el Partido y al pueblo a apuntar el arco contra los representantes de la burguesía infiltrados en el Partido y prestar especial atención a descubrir a “gente tipo Jruschov” que “todavía anida a nuestro lado”. Esta fue una gran orden de movilización dada a todo el pueblo para emprender una gran revolución política. El Grupo de la Revolución Cultural dependiente del Comité Central, creado de acuerdo con la decisión de la “Circular”, ha aplicado resueltamente la línea revolucionaria proletaria del Presidente Mao.
Guiadas por la línea revolucionaria proletaria del Presidente Mao, las grandes masas revolucionarias se lanzaron al combate. En la Universidad de Pekín, se escribió un dazibao (1) en respuesta al llamamiento del Comité Central, y rápidamente se extendieron por todo el país los dazibao de critica a la ideología reaccionaria burguesa. Acto seguido, contingentes de guardias rojos surgieron en oleadas, y los adolescentes y jóvenes revolucionarios se convirtieron en valientes desbrozadores de caminos. La camarilla de Lui Shao-chi quedó desconcertada, se apresuró a lanzar la línea reaccionaria burguesa y reprimido cruelmente el movimiento revolucionario de los jóvenes estudiantes. Sin embargo, no alcanzó a ganar mucho tiempo para mantener su precaria existencia. Presidida por el presidente Mao, se celebró la XI Sesión Plenaria del VIII Comité Central del partido. En ella, se aprobó un documento programático: la “Decisión de Comité Central del Partido Comunista de China sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria” (“Decisión de 16 Puntos”). El Presidente Mao dio a conocer el dazibao, “Cañonear el cuartel general”, en el que levantó la tapa al cuartel general burgués de Lui Shao-chi. En una carta a los guardias rojos, el Presidente Mao señaló que sus acciones revolucionarias “manifiestan la indignación y la condenación contra la clase terrateniente, la burguesía, el imperialismo, el revisionismo y sus lacayos, quienes explotan y oprimen a los obreros, campesinos, intelectuales revolucionarios y partidos y grupos revolucionarios y testimonian que se justifica la rebelión contra los reaccionarios; les expreso mi caluroso apoyo”. Acto seguido, en la Plaza Tien An Men en Pekín, el Presidente Mao recibió en 8 ocasiones a 13 millones de guardias rojos y otros integrantes de las masas revolucionarias venidos de todos los lugares del país, lo que estimulo la voluntad de combate revolucionario de todo el pueblo. Los movimientos revolucionarios de obreros y campesinos y el movimiento de funcionarios revolucionarios de las instituciones oficiales se desarrollaron con rapidez. Como ardientes llamas devorando la pradera, como millares de cañones tronando al unísono, se multiplicaron los dazibao; por todo el país retumbó la consigna: ”Se justifica la rebelión contra los reaccionarios”. Así los centenares de millones de las masas desplegaron con gran ímpetu el combate para cañonear al cuartel general burgués de Lui Shao-chi.

(1) Dazibao: carteles con que las masas hacen públicas sus opiniones.

Ninguna clase reaccionaria se retira por su propia voluntad del escenario de la historia. Cuando la Revolución tocó la parte del Poder usurpada por la burguesía, la lucha de clases se hizo más aguda. Después de la caída de Lui Shao-chi, su camarilla revisionista y sus agentes en diversos lugares, cambiando una y otra vez de táctica, lanzaron la consigna de “sospechar de todo” y “derribarlo todo”, consigna “izquierdista” en la forma derechista en esencia, con el vano intento de continuar atacando a muchos para proteger a un puñado; a sí mismo. Además, crearon divisiones entre las masas revolucionarias, manipularon y embaucaron a una parte de las masas para protegerse. Y cuando estos complots fueron destrozados por los revolucionarios proletarios, emprendieron otra frenética contra–ofensiva: la contracorriente que tuvo lugar en el invierno de 1966 y la primavera de 1967.

Esta contracorriente estaba dirigida contra el cuartel general proletario encabezado por el Presidente Mao. Su programa general se reducía a invalidar las resoluciones aprobadas por el XI Sesión Plenaria del VIII Comité Central del partido, revocar el justo veredicto sobre el ya derribado cuartel general burgués acaudillado por Lui Shao-chi y sobre la línea reaccionaria burguesa desacreditada por la critica de las grandes masas, y reprimir y vengarse del movimiento revolucionario de masas. Sin embargo, esa contracorriente fue seriamente criticada por el Presidente Mao y tropezó con la resistencia de las grandes masas revolucionarias; y logró detener el impetuoso avance de la corriente principal del movimiento revolucionario de masas.

Los repetidos zigzags y reveses en el movimiento revolucionario hicieron comprender mejor a las grandes masas la importancia del Poder. Lui Shao-chi y su banda pudieron perpetrar fechorías principalmente porque habían usurpado el Poder del proletariado en muchas entidades y lugares; allí las masas revolucionarias eran reprimidas principalmente porque el poder no estaba en manos del proletariado. En algunas entidades que aparentemente eran del sistema de propiedad socialista, la dirección real había sido usurpada por un puñado de renegados, agentes secretos y dirigentes seguidores del camino capitalista o aún estaba en manos de los antiguos capitalistas. Sobre todo, cuando los dirigentes seguidores del camino capitalista desencadenaron el siniestro viento criminal economismo contrarrevolucionario después del fracaso su complot para reprimir la Revolución son pretexto de “empeñarse en la producción” las amplias masas llegaron a comprender con mayor claridad que, sólo recuperando el Poder perdido, podría derrotar radicalmente a los dirigentes seguidores del camino capitalista. Dirigida por el Presidente Mao y el cuartel general proletario encabezado por él y con su apoyo, la clase obrera de Shanghai, que posee tradición revolucionaria, se adelantó valientemente y, unida con las amplias masas y cuadros revolucionarios, en enero de 1967 arrebató desde abajo el Poder a los dirigentes seguidores del camino capitalista dentro de los antiguos Comité Municipal del Partido y Comité Popular Municipal.

El presidente Mao sintetizó oportunamente la experiencia de la tempestad revolucionaria de enero en Shanghai y lanzó a toda la nación el siguiente llamamiento: “¡Revolucionarios proletarios, uníos para arrebatar el Poder al puñado de dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del Partido!”. Luego, impartió otra instrucción: “El Ejercito Popular de Liberación debe apoyar a las amplias masas de la izquierda”. A continuación, el Presidente Mao sintetizó las experiencias de Jeilungchiang y de otras provincias y municipios y formuló los principios y la política para el establecimiento del comité revolucionario, en que participan representantes de los cuadros revolucionarios, representantes del Ejército Popular de Liberación y representantes de las masas revolucionarias, y que constituye una triple integración revolucionaria. Esto impulsó a la lucha por recuperar el Poder en todo el país.

La lucha de toma y contraforma del Poder entre el proletariado y la burguesía es una lucha de vida o muerte. Durante un año y nueve meses, desde la tempestad revolucionaria de enero de 1967 en Shanghai hasta el establecimiento de los comités revolucionarios del Tibet y Sinchiang en septiembre de 1968, una y otra vez las dos clases y las dos líneas midieron fuerzas en lo político; la ideología proletaria y la ideología no proletaria sostuvieron una enconada lucha, y una situación sumamente complicada hizo su aparición. Sucedió precisamente como ha señalado el Presidente Mao: “En el pasado, combatimos por el Sur y el Norte; era relativamente fácil hacer tales guerras, pues el enemigo era evidente. Esta Gran Revolución Cultural Proletaria es mucho más difícil que ese tipo de guerra”. “El problema está en que confunden los que han cometido errores ideológicos con aquellos cuyas contradicciones con nosotros son las que existen entre nosotros y el enemigo, y es difícil por un tiempo diferenciarles”. No obstante, gracias a la sabia dirección del Presidente Mao, logramos por fin superar esta dificultad. En el verano de 1967, el Presidente Mao efectuó una gira de inspección por el Sur y el Norte del río Yangtsé, y emitió instrucciones de suma importancia, que condujeron a las grandes masas revolucionarias a distinguir gradualmente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo y a dar nuevos pasos en la realización de la gran alianza revolucionaria y la triple integración revolucionaria y encaminaron a quienes tenían ideas pequeño burguesas hacia el rumbo de la revolución proletaria. Como consecuencia de ello, en el curso de esta lucha el enemigo quedó en desorden y las amplias masas se templaron.

El puñado de renegados y agentes secretos, de aquellos que entre los terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, elementos nocivos y derechistas no se han transformado, de contrarrevolucionarios activos, y de arribistas y elementos de doble faz burgueses, ocultos entre las masas, no salen a la luz sino en determinado clima. En el verano de 1967 y la primavera de 1968 semejantes elementos desataron desde la derecha y la extrema “izquierda” otro siniestro viento reaccionario de rehabilitación. Dirigieron la punta de la lanza contra el cuartel general proletario encabezado por el Presidente Mao, el Ejército Popular de Liberación y los comités revolucionarios recién nacidos, y, al mismo tiempo, incitaron a las masas a pelear entre sí y organizaron grupos conspiradores contrarrevolucionarios con el vano intento de usurpar nuevamente el Poder al proletariado. Sin embargo, al igual que su cabecilla Lui Shao-chi, este puñado de elementos malvados fueron finalmente desenmascarados. Esta fue una importante victoria de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

“ESTUDIARÉ Y HARÉ LA REVOLUCIÓN DURANTE TODA MI VIDA”

Por Ran Da-gu

Ran Da-gu es miembro del Comité Revolucionario de la Región Autónoma de la Nacionalidad Chuang de Guangsí y vieja campesina pobre de la Comuna Popular Longtou del distrito de Yishan. Este articulo, cuya versión abreviada presentamos, apareció en “Pekín Informa” Nº 11, de marzo 19 de 1969.

Tengo 89 años de edad. Gracias al Presidente Mao y al pensamiento de Mao Tsetung, mientras más vivo, más joven me siento y más revolucionaria soy.

El Presidente Mao es el gran libertador de nosotros, los campesinos pobres y campesinos medios de la capa inferior. Si no estudiamos sus obras ni seguimos sus enseñanzas ¡estamos olvidando en realidad nuestro origen de clase!

Cruelmente explotada y oprimida por la clase terrateniente en la vieja sociedad, nunca viví bien, ni por un solo día, y nunca tuve comida suficiente. Cuando tenia 15 años de edad, mis dos hermanos menores y yo, como nuestro padre, nos hicimos asalariados agrícolas contratados por un año por el terrateniente. Como no podíamos soportar más los golpes y el abuso que siempre sufríamos en la casa del terrateniente, abandonamos el distrito de Dúan y vagamos hasta donde está situada la actual Brigada de Producción Longtien en el distrito de Yishan. Vivíamos de la venta de leña. Mis seis hermanos menores murieron todos poco después de que llegamos a establecernos en Longtien. No mucho tiempo después, mi esposo y mis dos hijo murieron de enfermedad uno tras otro. Enviudé y no tenía a nadie a quien recurrir. Agobiada por las penas y la enfermedad, vivía medio muerta.

En nuestro gran líder el Presidente Mao quien me liberó y me capacitó para llevar hoy una vida feliz, en 1950 ya tenía 70 años y me encontraba viviendo en las montañas cuando caí enferma y no pude comer nada durante tres días. Un miembro del Ejército Popular de Liberación, enviado allí por el Presidente Mao, me llevó debajo de la montaña, sobre sus espaldas, a una clínica que quedaba a más de 25 kilómetros de distancia. Después fue enviada a un hospital de la ciudad de Liuchou, y fui salvada. Hoy, me siento muy bien y rara vez caigo enferma. La vieja sociedad me hizo inválida mientras que la nueva me rejuveneció y cada vez me siento más joven. Cuando pienso en esto grito incluso en mis sueños: “¡Viva el Presidente Mao! Una larga, larga vida para el Presidente Mao!”.

“Trabajaré en bien de la Revolución durante toda mi vida”

Después de estudiar el artículo del Presidente Mao “En memoria de Norman Bethune”, llegué a comprender que para ser una persona de provecho para el pueblo, uno debe dedicarse de todo corazón al interés público y hacer todo en bien del interés público durante toda su vida.

Desde la liberación, siempre he seguido las enseñanzas del Presidente Mao y he tomado la delantera en todos los trabajos; nunca escatimo mis energías. Vivo frugalmente aunque he podido vivir bastante bien con el dinero que gano de mi trabajo. He ido a reuniones en Nanning en nueve ocasiones y sólo he gastado diez centavos. El presidente Mao nos enseña siempre que “hay que practicar un régimen de economías al hacer la revolución”. He gastado el dinero y granos que he ahorrado cuando la revolución más los necesita.

En cada uno de los últimos años, he criado un cerdo gordo y varios pollos y los he vendido al Estado para apoyar la construcción del país. Cada vez que vendo mi cerdo, lo llevo con el estómago vacío y llevo conmigo su comida. Le doy de comer después de que ha sido pesado y entregado al Estado. La primera vez vendí mi cerdo en esta forma, el camarada del centro de alimentación, quien no me comprendía, me criticó al ver al cerdo que estaba hambreado, y pensó que estaba enfermo. Sonriendo, le expliqué: “No se preocupe, por favor. Yo cesé de dar de comer al cerdo la noche pasada antes de traerlo aquí”. Después de que el cerdo fue pesado y puesto en la pocilga, le di la comida que había traído conmigo. El cerdo recuperó el aliento. Luego pedí a este camarada que lo pesara de nuevo y el peso del cerdo aumentó 28 jin exactamente. Con profunda emoción, el camarada dijo Da-gu, me equivoqué, debo autocriticarme ante ti. ¿Realmente has sentado un buen ejemplo que debemos seguir!” Aunque yo consideraba que era una cosa ordinaria que yo debía hacer, el camarada de este centro difundió rápidamente la historia por toda la zona. Ahora, la mayoría de los comuneros de nuestra Brigada nos les dan de comer a sus cerdos y pollos desde la noche anterior cuando los van a vender al Estado.

Nuestras cosechas sufrieron el año pasado a causa de las inundaciones de primavera y la sequía de otoño. Después de la intensa labranza primaveral, algunos comuneros pasaron tiempos difíciles en su vida. Yo recordé lo que el Presidente Mao nos enseña: “Debemos prestar profunda atención a los problemas relativos a la vida de las masas, desde los problemas de la tierra y el trabajo hasta los del combustible, el arroz, el aceite y la sal”. Consulté con los cuadros y los organizamos a las masas para estudiar las enseñanzas del Presidente Mao sobre apoyarse en los propios esfuerzos y las exhorté a seguir las enseñanzas del Presidente Mao promover la laboriosidad y la economía y apoyarse en sus propias fuerzas en lugar de pedir ayuda al Estado. Siguiendo la enseñanza del Presidente Mao de que “todos los que integran las filas revolucionarias deben cuidarse entre sí, tenerse afecto y ayudarse mutuamente”, entregué a la Brigada los 360 jin de granos que había ahorrado durante los años y los 30 yuanes que había obtenido al vender cerdos, para que fueran distribuidos entre las familias de campesinos pobre y campesinos medios de la capa inferior que tenían dificultades.

El Presidente Mao nos enseña “Para nadie resulta difícil hacer una cosa de provecho. Lo difícil es hacer cosas de provecho durante toda la vida”. No sé cuánto más pueda yo servir al pueblo, pero me esforzaré por estudiar más las obras del Presidente Mao, hacer más trabajo para mostrar mi lealtad, al Presidente Mao, y contribuir más al socialismo con el espíritu revolucionario de “¡hay que aprovechar cada día, cada hora!” Siempre me recuerdo: “Haré lo que va en interés del público incluso a costa de mi propia vida. Nunca haré nada en mi propio interés por muy pequeño que sea”.

“Contribuiré más al socialismo”

Hace unos años, la dirección a nivel superior a los campesinos pobres y campesinos medios de la capa inferior me urgieron repetidamente: “Debes gozar de descanso el resto de tu vida. Ya eres muy vieja”. Yo pensé: Aunque estoy vieja, aún puedo trabajar. Puedo esforzarme por caminar a lo largo del sendero montañosos y puedo llevar al hombro 45 kilogramos de peso. ¿Cómo puedo sentarme y gozar del descanso por el resto de mi vida? De modo que les dije: “Gracias por su bondad. Mientras más esmeradamente cuiden ustedes de mí, más duro trabajaré junto con ustedes. Siempre mantendrá las excelentes cualidades del pueblo trabajador y haré la revolución toda mi vida”.

Durante los últimos diez años y tanto, aparte de asistir a mítines, de estudiar y esmerarme por hacer el trabajo de propaganda, he trabajado todos los días en el campo desde el amanecer hasta el anochecer. Considero que mientras más contribuyo al socialismo, más grande es mi lealtad al Presidente Mao; mientras más días trabajo por la colectividad, más riqueza añado al Estado y más felicidad creo para las generaciones venideras.

En el pasado, nuestra Brigada Longtien tenía más tierras sin irrigación que arrozales. Y la gran mayoría de éstos carecían de agua también. Para poner término a nuestro estado de pobreza y desnudez, reuní bajo la dirección de la célula del Partido de la Brigada los cuadros de la Brigada y equipos de producción, con el fin de movilizar a las masas de campesinos pobres y campesinos medios de la capa inferior para que se apoyaran en los propios esfuerzos y lucharán con toda decisión por la prosperidad del país, poniendo en tensión todas las fuerzas a fin de construir obras hidráulicas. Así emprendimos una ardua lucha para transformar la naturaleza.

Nuestra comuna y nuestra Brigada han construido tres embalses relativamente grandes en los últimos años. Participé en toda la labor de construcción, cavando la tierra y acarreando barro. Nunca llevaba 99 jin cuando podía llevar 100.

Cuando nuestro equipo de producción decidió construir un nuevo embalse en 1967, me uní a las masas en el estudio del articulo del Presidente Mao “El Viejo Tonto que removió las montañas”, y las movilicé a viejos y jóvenes, hombre y mujeres a trabajar en la sede de la construcción. Finalmente cumplimos nuestra tarea en formar triunfal.

En los últimos años, he participado a menudo en el trabajo manual. Aunque me hago más vieja año tras año, mi salud ha mejorado todo este tiempo. Siendo que mientras más vivo, más joven me vuelvo.

VICTORIA EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA ECONOMÍA SOCIALISTA

Apartes del artículo aparecido en diciembre de 1974 de la revista China Ilustrada.

Por Sing Jua
En los 25 años transcurridos desde la fundación de la República Popular China, bajo la dirección del Presidente Mao Tsetung y del partido Comunista de China, nuestro pueblo ha logrado una gran victoria en la revolución y construcción socialistas, transformando la vieja China, pobre y atrasada, en un país socialista con prosperidad inicial.

Las bases de la economía socialista en nuestro país se han consolidado y desarrollado gradualmente. Han mejorado mucho las condiciones de la producción agrícola, y se ha reforzado la capacidad contra las calamidades. Las abundantes cosechas, en los últimos 13 años consecutivos, de los cultivos cerealeros e industriales permiten satisfacer, en lo fundamental, las necesidades de vida del pueblo y el desarrollo de la industria, quedando resuelto el problema de la alimentación para cerca de 800 millones de habitantes.

China posee hoy una industria con capacidad incipiente pero sólida y capaz de proporcionar materias primas, combustibles y equipos a la agricultura y otras ramas de la económica nacional. Los productos industriales son suficientes para responder a la demanda del mercado interno y para ampliar, tanto en cantidad como en variedad, el comercio exterior.

China, donde los precios son estables y el mercado es próspero, es ahora un país libre de deudas internas y externas. Está formándose un sistema industrial u de economía nacional, independiente y relativamente completo, con la agricultura socialista como base.

Bajo la despiadada opresión del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, la vieja China estaba sumida en un extremado atraso. La producción de cereales y algodón no bastaba para alimentar y vestir la población. A partir de mediados del siglo XIX, se veía obligada a importar cereales todos los años. El nivel tecnológico era muy bajo. En el periodo inicial de la post–Liberación, el valor global de la producción industrial representaba solamente el 30% del producto nacional bruto, y de esa cifra más el 70% correspondía a la producción de la industria ligera. Atormentado por la inflación, la carestía y la recesión económica, el pueblo trabajador llevaba una vida misérrima.

LA REVOLUCIÓN PROMUEVE LA PRODUCCION

Después de la fundación de la Nueva China, el Gobierno Popular dirigido por el Partido Comunista de China, procedió a decomisar las empresas del imperialismo y de los capitalistas burocráticos, a realizar la Reforma Agraria, y otros movimientos revolucionarios. Todo esto despertó el entusiasmo socialista de los obreros y campesinos y aceleró la restauración y el desarrollo de la industria y la agricultura. En 1952, la cantidad de los productos principales, tanto de la agricultura como de la industria, sobrepasó el nivel más alto de la historia. Durante el periodo de la restauración de la economía nacional (1950-1952), China rompió innumerables bloqueos económicos impuestos por los imperialistas y controló la inflación dejada por los reaccionarios, creando condiciones necesarias para iniciar, de manera planificada, la construcción económica socialista. En 1953, China empezó el primer Plan Quinquenal para el desarrollo de la economía nacional, de manera de realizar en grane escala la construcción económica.

En 1956, cuatro años del Primer Plan Quinquenal, China realizó, en lo fundamental, la transformación de la agricultura, la artesanía, la industria y el comercio capitalista en socialistas. El gran cambio de las relaciones de producción ha impulsado el desarrollo de las fuerzas productivas. En 1957, China cumplió con creces el primer Plan Quinquenal. Desde entonces, el pueblo chino cuenta con una serie de nuevas ramas industriales tales como la fabricación de aviones, automóviles, maquinas – herramientas modernas, equipos electrónicos, equipos de metalurgia y minería, etc.

En 1958, el Presidente Mao elaboró a Línea General: “Poner en tensión todas las fuerzas y pugnar por marchar siempre adelante para construir el socialismo según la norma de cantidad, rapidez, calidad y economía”. A la luz de esta Línea, surgió un vigoroso desarrollo de la economía nacional y nació en las amplias zonas rurales la Comuna Popular, cuya potencia económica colectiva es más poderosa que la de las cooperativas agrícolas. Aquel mismo año, el rendimiento global de la industria aumentó en un 55% respecto al año anterior. Con un notable crecimiento de la producción agrícola e industrial, el pueblo chino cumplió con dos años de anticipación los principales índices de la producción industrial y agrícola estipulados en el Segundo Plan Quinquenal (1958-1962).

En 1960, la camarilla renegada revisionista soviética de Jruschov retiró alevosa y repentinamente de China a todos los expertos y técnicos soviéticos, rompió centenares de acuerdos y contratos y cortó el suministro de importantes equipos en vano intento de sabotear la construcción socialista de China. Bajo la dirección del Presidente Mao, el pueblo chino, apoyándose en sus propios esfuerzos, luchó con decisión por la prosperidad de la patria y frustró las intrigas destructivas del revisionismo soviético, logrando continuar el desarrollo de la industria, la ciencia y la tecnología sobre la base de independencia, autodecisión y autosostenimiento.

El Tercer Plan Quinquenal para el desarrollo de la economía nacional (1966-1970) coincide con la gran revolución Cultural proletaria, durante la cual, se destrozaron los cuarteles generales burgueses de Lui Shao-chi y Lin Piao, se rompieron sus complots de restaurar el capitalismo y se fortalecieron aún mas la dictadura del proletariado y la base de la economía socialista. El entusiasmo revolucionario de las masas populares se ha tornado más dinámico y las fuerzas productivas se han incrementado velozmente. En 1970, China cumplió y sobrepasó los principales índices de la producción industrial y agrícola previstos en su Tercer Plan Quinquenal.

Acto seguido empezó el Cuarto Plan Quinquenal (1971-1975). A fines del año 1974, el valor global de la industria y la agricultura aumentó en 190%, en relación con 1964. Se ha elevado en gran proporción la producción de los importantes productos tales como acero, aceite crudo, petróleo, electricidad, fertilizantes, tractores hilados del algodón, fibras sintéticas, etc. En el valor global de la producción agrícola se ha registrado un aumento del 51% en comparación con 1964. Aunque nuestra población ha aumentado en un 60% a partir de la Liberación, la producción de cereales y de algodón se ha incrementado en 140% y 470% respectivamente.

AUTOSOSTENIMIENTO

¿De dónde obtiene China los recursos materiales, fondos, equipos y fuerzas humanas para el fomento de su economía socialista? La experiencia china consiste en apoyarse en sus propios esfuerzos.

A la luz del principio el Presidente Mao de “independencia y autodecisión” y “autosostenimiento”, durante la construcción socialista, China ha utilizado plenamente sus propios recursos, se ha apoyado en la acumulación interna de sus propios fondos y en la fuerza y sabiduría de su pueblo, abriendo así un nuevo camino para el desarrollo de su propia economía.

Para transformar la situación dejada por la vieja China, situación en la que el suministro de petróleo dependía de la importación, la nueva China explota hoy sus propios recursos petrolíferos, tanto en variedad como en calidad, sino también se exporta petróleo bruto y algunos derivados de petróleos a otros países. Los obreros metalúrgicos se han entregado a una extensa explotación minería abriendo mina tras mina y garantizando así el autoabastecimiento de minerales a la siderurgia.
Los equipos de maquinaria que se usan en China son fundamentales de fabricación nacional. Esto equipos existentes no son necesariamente nuevos, pero la clase obrera con su inteligente capacidad creadora, ha sido capaz de elevar la eficacia de los viejos equipos y fabricar con ellos equipos modernos. Tras más de 20 años de esfuerzos, la industria de maquinaria del país ya puede proporcionar juegos completos de equipos a las diversas ramas de la economía nacional.

China obtiene fondos para las construcciones socialista mediante la acumulación interna, sin depender de préstamos externos ni aumentar las cargas económicas sobre el pueblo. En las fabricas, minas y otras unidades de producción, se persiste en el aumento de la producción y la practica de las economías para ampliar la acumulación. Hoy día, el ingreso financiero anual de país es mas de 10 veces respecto al de los primeros años de la post.Liberación. La inversión anual asignada para la construcción básica de la industria es muchas veces superior al ingreso financiero anual en el periodo inicial de la nueva China. El pueblo chino observa el principio de laboriosidad y económica, y ahorra todo lo que puede para contribuir a la construcción del país.

En cuanto a la fuente del personal técnico y especializado, una parte es preparada en los centros de enseñanza, pero la mayoría es formada por medio de la misma practica productiva. Los grupos de “triple integración” (conformados por cuadros, técnicos y obreros) han realizado en un esfuerzo mancomunado las innovaciones técnicas y reformas tecnológicas que han permitido acelerar el desarrollo de la ciencia y técnica así como la formación de decenas de miles de especialistas de origen obrero.

En la construcción de su economía socialista, China ha prestado atención a la colaboración e intercambio de mercancías de necesidad mutua con diversos países sobre la base de igualdad y beneficio mutuos. Pero de ninguna manera ha dependido de otros países. La experiencia china demuestra que un país puede lograr un rápido desarrollo de su economía nacional sólo valiéndose de sus propios esfuerzos; por el contrario, la dependencia del extranjero solamente puede atar las manos y los pies de su pueblo, impide el rápido desarrollo de la construcción económica y perjudica la independencia y la autodecisión del país tanto en lo político como en lo económico.

AGRICULTURA E INDUSTRIA

Sosteniendo el principio general del Presidente Mao de “Tomar la agricultura como base y la industria como factor dirigente” para el fomento de la económica nacional, los planes que se trazan para el desarrollo económico están de acuerdo con el siguiente orden: agricultura, industria ligera e industria pesada, de suerte que se desenvuelvan en forma general.

“Tomar la agricultura como base” quiere decir que se debe poner en primer lugar el desarrollo de la agricultura. China es un gran país agrícola, cuya población rural ocupa más del 80% de la del país. El desarrollo de la agricultura puede resolver no solamente el problema de alimentar y vestir a los cerca de 800 millones de habitantes, sino también el problema de las materias primas, fondos y mercados para la industria. Paralelamente al desarrollo de la industria pesada, China ha prestado debida atención al desarrollo de la agricultura e industria ligera. En 1973, la producción de cereales llegó a 250 millones de toneladas, cifra que fue más del doble que la de 1949. La producción de los cultivos industriales también reportó un apreciable aumento. El desarrollo agrícola posibilita proporcionar materias primas y mercado a la industria ligera e impulsa su crecimiento (70% de las materias primas de la industria ligera proviene de la agricultura). El valor global de la producción de la industria ligera en 1973 superó en más de 10 veces el del año de 1949. Debido al desarrollo de la agricultura y la industria ligera, la industria pesada cuenta con el mercado y los fondos para un progreso aún más acelerado. A su vez, el rápido desarrollo de ella hace posible el suministro de mas equipos para la modernización de la agricultura y la expansión de la industria ligera, el desarrollo de otras ramas de la economía nacional así como para la defensa nacional. Así la industria desempeña eficazmente el papel dirigente en la economía del país.