DE LA VIDA DEL MAESTRO DE ESCUELA DE CHANGSHÁ

El camarada Mao Tsetung nació el 26 de diciembre de 1893 en la aldea de Shaoshan, provincia en Junán. Sus padres, campesinos medios acomodados, tuvieron además otros dos varones y adoptaron una pariente, que se convirtió en la hermana menor.

Su temprana infancia transcurre en la granja de su padre donde alterna el trabajo productivo con el aprendizaje primario en la escuela local. Por la época en que se desplaza a la capital provincial, Changshá, en vistas a continuar el estudio, sus padres, haciendo uso de la antigua costumbre, lo habían desposado, a los 14 años con una muchacha de 20, con la cual nunca convivió. La pasión por la lectura y la avidez de conocimientos que se habían despertado en el joven Mao jamás habrían de abandonarlo desde entonces. En Changshá bebe de las ideas nacionalistas que bullían desde la revolución de 1911 y empieza a gestar en su espíritu precoz una profunda rebeldía contra el oprobio que sufría su patria, cercenada y oprimidas por distintas potencias imperialistas y bajo la férula interna de la asfixiante dictadura manchú. A los 17 años ingresa al ejército rebelde formado para combatir a los manchúes permaneciendo en él durante seis meses.

“Cuestión de camaradería”

Retorna a la escuela para la prosecución de sus estudios, pero al poco tiempo la abandona, descontento con los sistemas imperantes de enseñanza, dedicándose a aprender por su cuenta en la biblioteca local, en la que dura hasta diez horas diarias leyendo. Mas tarde, su familia lo insta a ingresar a la Escuela Normal. El pintoresco episodio de su admisión se lo narró Mao al periodista Edgar Show: “dos de mis amigos… me insistían para que entrara allí. Ellos necesitaban mi ayuda para escribir la disertación de ingreso… Escribí las disertaciones de mis dos amigos y la mía. Nos admitieron a los tres (de hecho), yo había sido admitido tres veces). No pensaba entonces que esto constituyera un acto inmoral; era sólo una cuestión de camaradería”. Cinco años después se gradúa, pero su mentalidad emprendedora y audaz que se desarrollaba vertiginosamente lo induce a acometer un viaje a pie por su provincia, acompañado de un condiscípulo: “los campesinos nos proporcionaban alimentos y lugar donde dormir; en todas partes nos acogían gentilmente”.

“Resueltamente antiimperialista”

Participa en 1917 en la fundación de la “Nueva Sociedad de Estudios Populares”, varios de cuyos miembros habrían de transformarse luego en figuras relievantes de la revolución china. Al lado de un intenso ejercicio físico, los miembros de la Sociedad discuten e investigan los principales problemas del país y de la sociedad en general. Las ideas de Mao en aquel momento “eran una ligera mezcla de liberalismo, reformismo democrático y socialismo utópico. Sentía algún entusiasmo por la ‘democracia del siglo XIX’, el utopismo y el liberalismo antimilitarista y antiimperialista”. Al presentársele la oportunidad de viajar a Europa, caro anhelo de la generalidad de los estudiantes chinos, resuelve permanecer en China porque “no sabía lo suficiente sobre mi país”, y prefiere trasladarse a Pekín, empleándose allí como ayudante de la biblioteca universitaria. Conoce a Yang Kai-jui, hija de un antiguo profesor suyo, con quien contraería matrimonio en 1920.

Primeras actividades revolucionarias

Al cabo de una temporada de trabajar y estudiar e la capital regresa a Changshá y asume la jefatura de reacción de la “Revista del Siang Chiang”, que ejercía considerable influencia en los movimientos estudiantiles del sur del país. Crea, igualmente la “Sociedad Cultural del Libro”, donde se debaten “las tendencias culturales y políticas modernas”. No tarda Mao en orientar la revista y la sociedad contra el gobernador militar de la provincia, promoviendo una huelga general para deponerlo. El sátrapa, en respuesta, cierra la revista, lo que conduce a la ampliación del movimiento y con ella, a su propia caída.

A finales del 19 se halla en Shanghai, sentado conjuntamente con Che Tu-siu las bases de una liga “Para la Reconstrucción de Junán”. Este Che Tu-siu, a quien previamente había conocido en Pekín sería más adelante el primer Secretario General del Partido Comunista de China. El movimiento separatista que encabeza la liga fue reprimido y abortado, pero le sirvió a Mao para “experimentar la influencia de la teoría marxista y la revolución Rusa”, cuyos ascendientes lo llevan a principiar la construcción de células comunistas entre los trabajadores de Junán. La atracción irrefrenable que ejercen los acontecimientos de Rusia en Mao, lo guían a Pekín, donde se hace a tres libros: “El manifiesto Comunista primer libro marxista que se publicó en China; La Lucha de Clases, de Kautsky y una Historia del Socialismo, de Kirkup… En el verano de 1920, me convertí en teoría, y hasta cierto punto en acción, en marxista”.

El 1 de julio de 1921 asiste en Shanghai a la Conferencia de fundación del Partido Comunista de China. En su orientación y organización los papeles los desempeñaron Che Tu-siu y Li Ta-chao. Numerosos núcleos comunistas comienzan a florecer a raíz de la Conferencia en toda la nación y entre los residentes chinos en varios países europeos.

Los inicios de una fulgurante carrera

Nombrado responsable de la sección provincial de Junán, Mao constituye sindicatos obreros y círculos estudiantiles y organiza y orienta varias huelgas y levantamientos para la conquista de elementales derechos democráticos que desembocan, el 1 de mayo de 1922, en una huelga general de toda la provincia que se convirtió en “la primera manifestación amplia del movimiento obrero en China”.

El III Congreso del Partido de 1923 decide la entrada de los comunistas al Kuomintang, partido nacionalista y democrático fundado por el patriota Sun Yat-sen, para la formación de un frente común contra los caudillos militares del Norte, inaugurándose así el periodo de la Primera Guerra Civil Revolucionaria (1921-1927). Mao resulta elegido a la dirección de Kuomintanista de Shanghai, desplegado una febril actividad en Junan, Cantón y Shanghai, pasando luego a la jefatura de “Semana Política”, órgano del Kuomintang, y posteriormente a su comisión de propaganda. Desde ese entonces abre fuego contra el ala derecha de los Kuomintanistas, acaudillada por Chiang Kai-shek.

Su inquietud principal se orienta con creciente fuerza hacia el problema del campesinado, que representaba a la inmensa mayoría de la población y que recibía una casi nula atención por parte del Partido Escribe una serie de materiales sustentando sus apreciaciones, que sufren el rechazo de Che Tu-siu y el Comité Central. En consecuencia, Mao se ve obligado a imprimirlos como folletos, después de que su publicación en la prensa partidista fuera prohibida. En esta forma se comenzaba a abrir la brecha en el seno del Partido entre las concepciones revolucionarias de Mao y el oportunismo del Comité Central chentusiuista.

Mao solicita su traslado a Junán en 1926 para asesorar el movimiento campesino que experimentaba un proceso ascendente de rebeldía contra los terratenientes y el despotismo de las autoridades feudales. Anteriormente había asumido la dirección de la sección campesina del Partido en Shanghai. En Junán redacta su famoso Informe sobre una Investigación del Movimiento Campesino de Junán, en el que insiste en la urgencia para los comunistas de adoptar una línea nueva en el campo, apoyando “una política agraria revolucionaria y la necesidad de una poderosa organización de las poblaciones rurales”. La corriente del oportunismo trotskista de Chen maniobra nuevamente para archivar el informe.

Bancarrota de Chen Tu-siu

El V Congreso del Partido se celebra en 1927, dos años después de la muerte de Sun Yat-sen y cuando la dirección Kuomintang ha pasado a manos de Chiang Kai-shek, quien lo torna en un partido reaccionario y traidor. Feroces masacres de comunistas son ordenadas por Chiang, ante las cuales, el Comité Central del Partido Comunista propone una política de conciliación con el verdugo, desnudando su naturaleza derechista. De otro lado Chen persiste en no comprender el papel de los campesinos en la revolución, subestimado sus posibilidades. Los asesinatos de revolucionario por las hordas de Chiang provocan una grave crisis en el Partido, considerables cantidades de cuyos dirigentes se refugian apresuradamente, huyendo incluso algunos de ellos en Rusia.

El nacimiento del Ejército Rojo

En agosto del 27, con Chu Te a la dirección, se produce el levantamiento de Nanchang contra el Kuomintang, que habría de dar origen al futuro Ejército Rojo y abrir nuevas perspectivas para el desarrollo de la revolución. Inmediatamente, Mao convoca una reunión extraordinaria del partido que aprueba el cese total de la colaboración con Chiang Kai-shek y la destitución de Chen Tu-siu de la Secretaria del partido.

En el curso del “Levantamiento de la Cosecha de otoño” Mao crea las primeras unidades del Ejército rojo, en base a antiguos soldados del kuomintang y a trabajadores urbanos y rurales, bajo la orientación de un programa revolucionario de 4 puntos. Durante el transcurso de su trabajo político, Mao es hecho prisionero por las tropas de Chiang Kai-shek, que lo conducen al cuartel general para ser fusilado. “Con algunas decenas de dólares… traté de sobornar a mi escolta. Los soldados rasos eran mercenarios y estuvieron de acuerdo en ponerme en libertad, pero el sub-oficial que los dirigía no quiso permitirlo. Decidí escapar, pero no tuve la oportunidad sino cuando estábamos a unos 200 metros del cuartel general. En ese momento me solté y escapé a través del campo”.

Debatiéndose en medio del hostigamiento del Kuomintang y de la desautorización del Partido, Mao logra consolidar el núcleo del Ejército, denominado por los oportunistas incrustados en el Comité Central “el movimiento del pillaje”.

Construyendo el Poder Soviético

Chu Te arriba en 1928 a las montañas Chingkang, elegidas por Mao como su base de operaciones para la guerra contra el Kuomintang, unificándose los dos ejércitos, con la consigna de la creación del poder soviético en las zonas de influencia del Partido. Y fue solamente ese año cuando el VI Congreso del Partido realizado en Moscú apoyó esta consigna de Mao, que empieza a irradiar en varias provincias, jubilosamente acogida por las masas. Los éxitos iniciales en la aplicación de esta política encuentran un serio obstáculo en la posición aventurera de “izquierda” de Li Li-san que pregona la desviación de los asaltos espectaculares a las grandes ciudades, sin proteger la retaguardia y arriesgando el incipiente poder de los soviets. El ataque dirigido contra Changshá por Li Li-san se estrella ante la manifiesta superioridad de las fuerzas del enemigo, terminando en un ruidoso fracaso. El Kuomintang desencadena cruentas represalias contra los habitantes de la ciudad como respuesta, y especialmente contra los familiares de Mao: “mis tierras de Siang Tang habían sido confiscadas por el Kuomintang y mi joven hermana, las mujeres de mis dos hermanos… y mi propio hijo habían sido arrestados… Mi mujer y mi joven hermana fueron ejecutadas”. No iba a ser ésta la única tragedia en el hogar de Mao. Sus otros dos hermanos habrían de ofrendar también sus vidas por la causa revolucionaria; Mao Tse-tan pereció en el transcurso de una batalla en 1935 y Mao Tse-min, el mayor, cayó prisionero y fue luego ejecutado en 1942.

La reacción a la ofensiva

Los graves errores del lilisanismo fueron desenmascarados por Mao, resultando eliminados del Partido y el Ejército. En tanto, Chiang Kai-shek organizaba una furiosa acometida en gran escala contra la revolución. Luego de cuatro campañas sucesivas de “cerco y aniquilamiento “ derrotadas todas por la pericia militar de las tropas de Mao, el Kuomintang logra agrupar cerca de un millón de hombres asesorados por técnicos alemanes en un desesperado esfuerzo por exterminar al Ejército Rojo. La arremetida chiangkaishekista halla para su realización valiosos aliados dentro del Partido entre los oportunistas Wang Ming y Chang Kuo-tao. Merced a sus crasas equivocaciones, el ejército y el Partido pierden hasta el 90% de sus efectos en la última campaña del Kuomintang.

Es en ese momento cuando Mao toma la más audaz de las iniciativas revolucionarias, monumento imperecedero a la conducción militar de la guerra popular, para la transformación de una derrota táctica en una victoria estratégica: La Larga Marcha.

Una epopeya de heroísmo y coraje

La Larga Marcha se inició el 16 de octubre de 1934 y terminó el 20 de octubre de 1935, con más de 11.000 Kms. De recorrido. “Enfrentando siempre mayores dificultades, atravesando los ríos más grandes, más profundos, más peligrosos de China, cruzando los pasos de las montañas más altas y riesgosas a través de las más inhóspitas regiones, las estepas desérticas, el frío o el calor intensos, el viento, la nieve y las tempestades, perseguidos por la mitad de los ejércitos de China, atravesando todos los obstáculos naturales y abriéndose paso a través de las tropas… el ejército comunista llegó por fin al norte de Shensí (Yenán)… La marcha victoriosa del ejército comunista y su llegada triunfal a Kansú y Shensí con sus fuerzas vitales intactas se deben en primer lugar, a la justa dirección del Partido Comunista, pero también a la gran habilidad, al valor, a la voluntad, a la fortaleza casi sobrehumana y al ardor revolucionario de los cuadros de base de nuestra población de los soviets.

El Partido Comunista ha estado, está ahora y estará siempre agradecido al marxismo–leninismo y continuará luchando contra todas las tendencias oportunistas. Esta firmeza es una de las razones de su fuerza invencible y de la inevitabilidad de su victoria”, concluye Mao Tsetung.

En enero de 1935 en plena Larga Marcha, el Partido convocó la Conferencia de Tsunyi, que acabó con la dominación de la línea oportunista de Wang Ming y estableció la dirección de Mao en todo el Partido.

Desde las cuevas de Yenán

Aun cuando en 1931 el imperialismo japonés había invadido el nordeste de China, su ofensiva general no se llevó a efecto sino hasta 1937. Mao proclama el apremio de poner fin a la guerra civil y de forjar el más amplio frente antijaponés, que se cristaliza luego de inmensos tropiezos, representados en la posición conciliadora del Kuomintang con el Japón y de ataque al Partido Comunista, y en el oportunismo de “izquierda” que anidaba en el Partido.

Desde Yenán, Mao dirige las fuerzas revolucionarias en la guerra de liberación y escribe en sus habitaciones –cuevas más de cien brillantes obras marxistas, como Sobre la Táctica de la Lucha contra el Imperialismo Japonés, Sobre la Guerra Prolongada, Sobre la Contradicción, Sobre la Practica, Sobre el Gobierno de Coalición, además de una colección de hermosos poemas, que iluminaron el camino que el pueblo siguió para conquistar la victoria, que sobrevino luego de ocho años de permanente combate, salpicado de múltiples hazañas y proezas revolucionarias, en agosto de 1945 con la rendición incondicional del Japón. Con este triunfo China contribuyó enormemente a la victoria del frente mundial antifascista, a cuya cabeza figuraba la Unión Soviética de Stalin. Sobre la Alemania nazi y sus aliados.

Hacia la toma total del Poder

No se habían enfriado aun las bocas de los cañones de la guerra de liberación y ya el imperialismo norteamericano, que tenía intereses de dominación en China desde principios de siglo, se hallaba suministrando colosales cantidades de dinero y armamento al apátrida Chiang Kai-shek para la prosecución de la guerra civil contra el Partido Comunista.

Empero, el Ejército Rojo estaba ya templado en muchas pruebas, contaba con el apoyo del pueblo y la sabia guía de Mao. Es así como ya en julio de 1947 la revolución pasa a la ofensiva general aniquilando 1.690.000 soldados enemigos después de haber liberado Nankín, capital de Kuomintang: la suerte estaba decidida. Chiang y su pandilla corrieron atropelladamente a refugiarse en Taiwán con el apoyo y la complicidad de los Estados Unidos. El 1 de octubre de 1949, Mao Tsetung anuncia solemnemente en Pekín el nacimiento al mundo de la República Popular China. Aquel hombre, como lo describiera Snow, “delegado, con una figura parecida a la de Lincoln, de estatura más elevada que el promedio de los chinos, algo cargado de hombros, de pelo fino y negro más bien largo, grandes ojos escudriñadores, anchas fosas nasales y prominentes huesos en las mejillas” amante “de los platos fuertemente condimentados de Junán y fumador empedernido”, con “un vivaz sentido del humor y una risa desabrochada y contagiosa”, cuyos ojos “se humedecían cuando hablaba de los camaradas muertos”, aquel hombre, interpretando las condiciones concretas de su país a la luz del marxismo – leninismo, logrando que las masas convirtieran en invencible fuerza material sus ideas, condujo a la nación más populosa de la Tierra, la cuarta parte de la humanidad, al anchuroso camino del socialismo para transformar a su patria atrasada, vejada, descuartizada, dominada, en un joven país, erguido y altivo, soberano e independiente, dando un ejemplo sin precedentes a todas las generaciones actuales y futuras del mundo.

Construyendo el socialismo

Bajo la dirección de Mao y el Partido el pueblo de las distintas nacionalidades de China emprende el arduo proceso de la construcción del socialismo: la lucha sólo había cambiado en su forma.
En 1950, designado Presidente de la República se dirige a Moscú para entrevistarse con Stalin y firmar el Tratado de Amistad Chino–Soviético. Ese mismo año el imperialismo yanqui desencadena la guerra de agresión contra Corea. Mao organiza a los Voluntarios del Pueblo Chino para combatir conjuntamente con sus hermanos al invasor norteamericano. Su propio hijo, Mao An-ying cae en pleno campo de batalla, erigiéndose en símbolo vivo del internacionalismo proletario.

La lucha contra el revisionismo

Al morir Stalin en 1953 la banda de Jruschov asalta el Poder en la Unión Soviética, inicia la restauración del capitalismo y hecha por la borda todos los principios de Marx, Engels, Lenin y Stalin. En 1956, durante el XX Congreso del PCUS, Jruschov arremete arteramente contra la obra y figura de Stalin, introduciendo de contrabando concepciones traidoras a los fundamentos del marxismo–leninismo y escindiendo el movimiento comunista internacional. Orientado por Mao, el Partido Comunista chino concentra sus baterías contra los cismáticos produciendo una serie de documentos que son verdaderos aportes a la teoría proletaria revolucionaria. Esta polémica, en la que los comunistas chinos se han unido lealmente con todos los demás partidos auténticamente proletarios del mundo viene profundizándose, permanentemente desde entonces, y con mayor vigor aún en la actualidad, habida cuenta que la camarilla que reemplazo a Jruschov en el partido soviético prosiguió su nefasta obra, volviendo la patria de Lenin un país imperialista, más agresivo y opresor que el de la época de los zares.

Superando las dificultades

La orientación de establecer la Comunas Populares en todo el país trazada por Mao en 1958 consolida el socialismo en el campo y estimula ampliamente la producción. “El Gran Salto Adelante” pasa a ser el eje de la política económica, la cual encuentra a su más furioso enemigo en el sabotaje del revisionismo soviético, que retira intempestivamente todos sus técnicos y créditos.

La concepción que anima “El Gran Salto”, no obstante, desbroza la senda para el rápido avance socialista del país. Entretanto, Mao despliega una nueva ofensiva interna en el Pleno Comité Central de Lushan contra Peng Te-Juai, Ministro de defensa, cuyas medidas derechistas amenazaban con cambiar de color al Ejército Popular de Liberación. El Pleno le cierra el paso a Peng y derrota su influjo pernicioso. En esta misma etapa, el sector revisionista de Lui Shao-chi acumulada poder en el Gobierno y el Partido cuando su cabecilla pasa a ocupar la presidencia de la República ante la renuncia de Mao.

Nadando contra la corriente

A los 73 años de edad Mao alarma a la dirección del Partido al anunciar sorpresivamente su propósito de nadar en las turbulencias y caudalosas aguas del río Yangtse. El 16 de julio de 1966 la realización de su proeza materializada su brillante aserto de que “ir contra la corriente es un principio del marxismo – leninismo” al convertirse en el anuncio de la marejada incontenible de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

Aun cuando la consigna principal en que se concretó todo este convulsionado periodo fue la de derrocar “a los dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del Partido”, específicamente al Jruschov chino”, Liu Shao-chi, la Revolución Cultural constituyó uno de los más sustanciales aportes de Mao al marxismo–leninismo, a la teoría de la continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado. Esta revolución, que llegaba “al alma misma de la gente”, conmovió al país y movilizó en extensión y profundidad más cantidad de personas que cualquiera otra revolución en la historia.

Una indicación del poder que destentaba al grupo de Liu Shao-chi es proporcionada por Mao a Snow, al referir que en 1965 no pudo lograr que la prensa controlada por el Partido publicara un documento destinado a lanzar la frase propagandística de la Revolución Cultural. La historia se repetía 40 años más tarde: Mao tuvo que editar el documento en forma de folleto en Shanghai.

La revolución fue arrebatando uno a uno todos los reductos a los revisionistas y restauradores hasta su triunfo final, refrendado por el IX Congreso de 1969 con la expulsión de Liu de todos sus cargos dentro y fuera del Partido.

“Una tendencia oculta a la otra”

Como señaló el Informe de Chou En-lai al X Congreso del partido de 1973 citado en Engels, “el desarrollo del proletariado transcurres por doquier en medio de luchas internas”. “Esto es independiente de la voluntad del hombre”, agrega Chou. La tendencia arribista y conspiradora de Lin Piao, que se había mantenido agazapada y oculta por la de Liu Shao-chi, vio en la caída de éste su mejor oportunidad para sacar la cabeza y usurpar el Poder. Después de varias conspiraciones y de un fallido intento de golpe de Estado para asesinar a Mao, Lin Pia, viéndose perdido “toma secretamente un avión para entregarse a los revisionistas soviéticos, traicionando al Partido y a la Patria”, pero perece al estrellarse su avión en Mongolia, relata el mismo informe.

De otra parte, la política exterior del Estado chino conoce en este periodo una serie de conquistas decisivas que rompen el bloqueo a que venía siendo sometida por los Estados Unidos desde 1949. Centenares de países establecen relaciones diplomáticas con la República Popular; las Naciones Unidas, por absoluta mayoría aprueba su ingreso a su seno y, finalmente, el imperialismo norteamericano reconoce la portentosa realidad de la China, al enviar a sus dos últimos presidentes a negociar “nuevas relaciones” en Pekín.

Incesante actividad hasta el fin

A pesar de la avanzada edad que minaba implacablemente sus energías, Mao hace la prueba de su descomunal fortaleza física y de una lucidez abrumadora, entregándose a un fatigoso trajinar en sus postreros años. Intensamente afectado por las muertes en los últimos meses de Chou En-lai y Chu Te, dos de sus más íntimos colaboradores durante medio siglo de brega revolucionaria, Mao continuó trazando política interior y exterior de China, recibiendo a decenas de jefes de Estado, partidos y grupos revolucionarios hermanos, representantes de las masas chinas, asistiendo a múltiples reuniones, leyendo y estudiando. En los umbrales de la muerte brinda una patética y ejemplarizante muestra de su posición proletaria al desarrollar una enérgica lucha interna contra las desviaciones derechistas de Teng Sia-ping, fulminantemente destituido como Viceprimer Ministro en febrero de este año.

En la madrugada del 9 de septiembre se extinguió la vida del filósofo, conductor político, economista, estratega militar y poeta, del hombre que entre todos los títulos sólo reclamó para si el de maestro.

INFORME DE CHOU EN-LAI AL X CONGRESO

Aparte del capitulo segundo del informe ante el X Congreso Nacional del Partido Comunista de China presentado por el camarada Chou En-lai.

Camaradas:

A lo largo de medio siglo nuestro Partido ha conocido diez importantes luchas entre las dos líneas. El derrumbamiento de la camarilla antipartido de Lin Piao no significa el fin de la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido. Nuestros enemigos tanto dentro como fuera del país saben que el modo más fácil de tomar una fortaleza es atacarla desde dentro. El que los dirigentes seguidores del camino capitalista incrustado en el Partido trabajen para subvertir la dictadura del proletariado es mucho mejor para los terratenientes y capitalistas que su propia subida a la palestra, sobre todo cuando estos últimos ya tienen muy mala reputación en la sociedad. Incluso en el futuro, desaparecidas las clases, persistirán las contradicciones entre la superestructura y la base económica y entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas. Como reflejo de estas contradicciones, persistirá la lucha entre las dos líneas, a saber, entre lo avanzado y lo atrasado, entre lo correcto y lo erróneo. Sin contar con que la sociedad socialista cubre una etapa histórica bastante larga. A todo lo largo de esta etapa, existen clases, contradicciones de clase y lucha de clases; existe la lucha entre el camino socialista y el capitalista; existe el peligro de restauración del capitalismo, y existen la amenaza de subversión y agresión por parte del imperialismo y socialimperialismo. Como reflejo de estas contradicciones, persistirá por largo tiempo la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido, surgirá aún diez, veinte, treinta veces, y aparecerán personajes como Lin Piao, personajes como Wang Ming, Liu Shao-chi, Peng Te-juai y Kao Kang. Esto es independiente de la voluntad del hombre. Así, pues, todos los camaradas de nuestro Partido deben mantener una suficientes preparación mental para la larga venidera y saber aprovechar la situación de la mejor manera para conducir la lucha hacia la victoria para el proletariado, por mas variadas que sean las maniobras de nuestros enemigos de clase.

El presidente Mao nos enseña: “El que sea correcta o no la línea ideológica y política lo decide todo”. Se derrumbará quien siga una línea incorrecta, aun cuando controle la dirección de las autoridades centrales, de las autoridades locales y del ejército. Quien siga una línea correcta llegará a tener soldados aunque ahora no tenga ninguno y conquistará el poder político aunque no lo tenga ahora. De esto habla la experiencia histórica tanto de nuestro partido como del movimiento comunista internacional desde los tiempos de Marx. Lin Piao quería “tenerlo todo bajo su mando y a su disposición”. Pero terminó por no tener nada bajo su mando ni a su disposición. El quid del problema reside en la línea. Esta es en verdad infalible.

El presidente Mao ha trazado para nuestro Partido la línea y la política fundamentales para toda la etapa histórica del socialismo así como las líneas y políticas específicas para los diversos trabajos concretos. En nuestro trabajo, debemos atribuir importancia no sólo a las líneas y políticas especificas del Partido, sino muy especialmente a la línea y la política fundamentales del Partido. Esta es la garantía básica para que nuestro Partido obtenga mayores victorias.

Sintetizando la experiencia de las diez luchas entre las dos líneas en el seno del Partido y sobre todo la de la lucha por el aplastamiento de la camarilla antipartido de Lin Piao, el Presidente Mao ha hecho el siguiente llamamiento a todo el partido: “Practicar el marxismo y no el revisionismo; trabajar por la unidad y no por la escisión; actuar en forma franca y honrada y no urdir intrigas y maquinaciones”. Así, ha formulado para nosotros el criterio para distinguir entre la línea correcta y la errónea y ja señalado los tres principios básicos a que debe atenerse firmemente cada comunista. Todos nuestros camaradas deben tener bien presentes estos tres principios, preservar en ellos y lleva adelante en forma activa y acertada la lucha entre las dos líneas en el seno del Partido.

El Presidente Mao nos ha enseñado constantemente que es preciso advertir que una tendencia oculta otra. La lucha contra el oportunismo derechista de Chen Tu-siu, que propugnaba la “mera alianza sin lucha”, ocultó al oportunismo “izquierdista” de Wang Ming, de “mera lucha sin alianza”. La rectificación de la desviación “izquierdista” de Wang Ming ocultó la desviación derechista del mismo Wang Ming. La lucha contra el revisionismo de Lui Shao-chi ocultó al revisionismo del Lin Piao. La historia conoce numerosos casos como éstos en que, al ocultar una tendencia a otra, la mayoría se dejó arrastrar por la corriente que surgía mientras que sólo unos pocos se mantuvieron firmes. Hoy día, en la lucha en el plano internacional y nacional, sigue siendo posible que surjan tendencias parecidas a las que se registraron en otros tiempos, cuando en condiciones de una alianza con la burguesía se olvidaba sostener la lucha indispensable o, producida la ruptura con la burguesía, se olvidaba la posibilidad de una nueva alianza bajo determinadas condiciones. En menester que hagamos todo lo posible para descubrir y rectificar a tiempo semejantes tendencia y que, cuando se nos venga encima una tendencia errónea con el ímpetu de una marejada, no tengamos miedo al aislamiento y nos atrevamos a ir contra la corriente, arrostrándola a ultranza. El Presidente Mao ha dicho: “Ir contra la corriente es un principio del marxismo–leninismo.” El propio Presidente Mao es el ejemplo y maestro que se ha atrevido a ir contra la corriente y a persistir en la línea correcta durante las diez luchas entre las dos líneas en el seno del Partido. Cada uno de nuestros camaradas debe aprender concienzudamente el Presidente Mao y atenerse firmemente a este principio.

Guiado por la correcta línea representada por el Presidente Comunista de China ha venido midiendo fuerzas durante largo tiempo con los enemigos de clase, de dentro y fuera del partido, de dentro y fuera del país, armados y sin armas, declarados y ocultos. Nuestro partido no ha sido escindido ni aplastado. Por el contrario, la línea marxista–leninista del Presidente Mao se ha desarrollado más aún y nuestro Partido ha crecido y se ha vuelto más fuerte. La experiencia histórica nos convence profundamente de que “este partido nuestro tiene como brillante futuro”. Tal como pronosticó el Presente Mao en 1966, “si la derecha lleva a cabo un golpe de Estado anticomunista en China, estoy seguro de que no conocerá tampoco la paz, y muy probablemente su dominación será de corta vida, ya que esto no será tolerado por ninguno de los revolucionarios, que representan los intereses del pueblo, constituido por mas del 90 por ciento de la población”. Mientras todo nuestro Partido tenga bien presente la experiencia histórica y persista en la correcta línea del Presidente Mao, fracasarán todas las maquinaciones de la burguesía para su restauración. Por numerosas que sean las importantes luchas que se produzcan entre las dos líneas, las leyes de la historia no cambiarán y la revolución en China y el mundo terminará por coronarse con la victoria.

Los leales padres que tanto sacrificaron por la Nación
nunca temieron el destino final.
Ahora que nuestro país se ha vuelto rojo
¿quién será su guardián? Nuestra misión, inconclusa,
puede tomar mil años. La lucha nos fatiga y se ha vuelto
gris nuestro cabello.
Tú y yo, viejos amigos, ¿podemos quedarnos mirando cómo
se lleva nuestros esfuerzos la marea?

PROCESO DE LA GRAN REVOLUCIÓN CULTURAL PROLETARIA

Capitulo segundo del Informe del Comité Central ante el IX Congreso Nacional del Partido Comunista de China.

La presente Gran Revolución Cultural Proletaria es una gran revolución política iniciada y dirigida personalmente por nuestro gran líder el Presidente Mao en las condiciones de la dictadura del proletariado, una gran revolución en la superestructura. Tenemos por objetivo aplastar el revisionismo, recuperar la parte del Poder usurpada por la burguesía, ejercer totalmente la dictadura del proletariado en la superestructura, incluidos todos los dominios de la cultura, consolidar y fortalecer la base económica del socialismo y asegurar que nuestro país siga avanzando a pasos agigantados por el camino socialista.

En la X Sesión Plenaria del VIII Comité Central del Partido, celebrada en 1962, el Presidente Mao señaló: “Para derrocar el Poder político es siempre necesario, ante todo, crear opinión publica y trabajar en el terreno ideológico. Así proceden las clases revolucionarias, y también las clases contrarrevolucionarias”. Con estas palabras el Presidente Mao asestó un golpe certero a la camarilla revisionista contrarrevolucionaria de Liu Shao-chi. Fue justamente con el único objetivo de preparar la opinión publica para derrocar la dictadura del proletariado que esta camarilla se esforzó tan febrilmente por tomar en sus manos el campo ideológico y la superestructura, ejerció una rabiosa dictadura contrarrevolucionaria sobre el proletariado en los diversos departamentos controlados por ella y difundió también tuvimos que destruir, en primer término, su opinión publica contrarrevolucionaria con la opinión publica revolucionaria.

El Presidente Mao siempre ha concedido gran importancia a la lucha ideológica. Desde la liberación de todo el país, ha emprendido muchas campañas de critica, como la critica a la película “La vida de Wiu Sün”, a la camarilla contrarrevolucionaria de Ju Feng y la obra “Estudio sobre ‘El sueño del pabellón rojo’.” Esta vez, de nuevo fue el Presidente Mao quien condujo a todo el partido a atacar las posiciones de la burguesía donde estaban atrincheradas Lui Shao-chi y su pandilla. En su famosa tesis “¿De dónde provienen las ideas correctas?” y otros documentos, el Presidente Mao criticó el idealismo y la metafísica burgueses de Lui Shao-chi y censuró los departamentos controlados por éste, señalando que “hasta hoy, ‘los muertos’ reinan todavía” en los departamentos de arte y literatura, que el Ministerio de Cultura, “si rehusan transformarse, tiene que cambiar su nombre por el de ministerio de emperadores y reyes, generales y cortesanos, de letrados y beldades, o de extranjeros de museo”, y que el Ministro de Sanidad asimismo tenía que cambiar su nombre por “ministerio de sanidad al servicio de los señores de la ciudad”. Respondiendo al llamado del Presidente Mao, el proletariado desató la revolución primero en la ópera de Pekín, el ballet y la música sinfónica, dominios considerados por los terratenientes y la burguesía como sagrados e inviolables. Se trataba de una lucha cuerpo a cuerpo. Pese a que Lui Shao-chi y su banda recurrieron a mil y un medios para poner la resistencia y hacer sabotaje, el proletariado obtuvo al fin importantes conquistas a través de arduos combates. De este modo, nacieron una serie de espléndidas obras teatrales revolucionarias modelo y por fin se irguieron en el escenario las heroicas imágenes de obreros, campesinos y soldados. Enseguida, el Presidente Mao inició la critica a la pieza teatral “La destitución de Jai Yui” y otras hierbas venenosas, apuntando directamente contra la guarida de la camarilla revisionista –el antiguo Comité Municipal del Partido de Pekín, hermético e impenetrable “reino independiente” controlado por Lui Shao-chi.

La “Circular” del 16 de mayo de 1966, elaborada bajo la dirección personal del Presidente Mao, estableció la teoría, la línea, los principios y las políticas para esta Gran Revolución Cultural Proletaria, y constituye un gran programa para todo el movimiento. Esta “Circular” criticó a fondo el “Informe esquemático de febrero” lanzado por el cuartel general burgués de Lui Shao-chi para reprimir esta Gran Revolución y llamó a todo el Partido y al pueblo a apuntar el arco contra los representantes de la burguesía infiltrados en el Partido y prestar especial atención a descubrir a “gente tipo Jruschov” que “todavía anida a nuestro lado”. Esta fue una gran orden de movilización dada a todo el pueblo para emprender una gran revolución política. El Grupo de la Revolución Cultural dependiente del Comité Central, creado de acuerdo con la decisión de la “Circular”, ha aplicado resueltamente la línea revolucionaria proletaria del Presidente Mao.
Guiadas por la línea revolucionaria proletaria del Presidente Mao, las grandes masas revolucionarias se lanzaron al combate. En la Universidad de Pekín, se escribió un dazibao (1) en respuesta al llamamiento del Comité Central, y rápidamente se extendieron por todo el país los dazibao de critica a la ideología reaccionaria burguesa. Acto seguido, contingentes de guardias rojos surgieron en oleadas, y los adolescentes y jóvenes revolucionarios se convirtieron en valientes desbrozadores de caminos. La camarilla de Lui Shao-chi quedó desconcertada, se apresuró a lanzar la línea reaccionaria burguesa y reprimido cruelmente el movimiento revolucionario de los jóvenes estudiantes. Sin embargo, no alcanzó a ganar mucho tiempo para mantener su precaria existencia. Presidida por el presidente Mao, se celebró la XI Sesión Plenaria del VIII Comité Central del partido. En ella, se aprobó un documento programático: la “Decisión de Comité Central del Partido Comunista de China sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria” (“Decisión de 16 Puntos”). El Presidente Mao dio a conocer el dazibao, “Cañonear el cuartel general”, en el que levantó la tapa al cuartel general burgués de Lui Shao-chi. En una carta a los guardias rojos, el Presidente Mao señaló que sus acciones revolucionarias “manifiestan la indignación y la condenación contra la clase terrateniente, la burguesía, el imperialismo, el revisionismo y sus lacayos, quienes explotan y oprimen a los obreros, campesinos, intelectuales revolucionarios y partidos y grupos revolucionarios y testimonian que se justifica la rebelión contra los reaccionarios; les expreso mi caluroso apoyo”. Acto seguido, en la Plaza Tien An Men en Pekín, el Presidente Mao recibió en 8 ocasiones a 13 millones de guardias rojos y otros integrantes de las masas revolucionarias venidos de todos los lugares del país, lo que estimulo la voluntad de combate revolucionario de todo el pueblo. Los movimientos revolucionarios de obreros y campesinos y el movimiento de funcionarios revolucionarios de las instituciones oficiales se desarrollaron con rapidez. Como ardientes llamas devorando la pradera, como millares de cañones tronando al unísono, se multiplicaron los dazibao; por todo el país retumbó la consigna: ”Se justifica la rebelión contra los reaccionarios”. Así los centenares de millones de las masas desplegaron con gran ímpetu el combate para cañonear al cuartel general burgués de Lui Shao-chi.

(1) Dazibao: carteles con que las masas hacen públicas sus opiniones.

Ninguna clase reaccionaria se retira por su propia voluntad del escenario de la historia. Cuando la Revolución tocó la parte del Poder usurpada por la burguesía, la lucha de clases se hizo más aguda. Después de la caída de Lui Shao-chi, su camarilla revisionista y sus agentes en diversos lugares, cambiando una y otra vez de táctica, lanzaron la consigna de “sospechar de todo” y “derribarlo todo”, consigna “izquierdista” en la forma derechista en esencia, con el vano intento de continuar atacando a muchos para proteger a un puñado; a sí mismo. Además, crearon divisiones entre las masas revolucionarias, manipularon y embaucaron a una parte de las masas para protegerse. Y cuando estos complots fueron destrozados por los revolucionarios proletarios, emprendieron otra frenética contra–ofensiva: la contracorriente que tuvo lugar en el invierno de 1966 y la primavera de 1967.

Esta contracorriente estaba dirigida contra el cuartel general proletario encabezado por el Presidente Mao. Su programa general se reducía a invalidar las resoluciones aprobadas por el XI Sesión Plenaria del VIII Comité Central del partido, revocar el justo veredicto sobre el ya derribado cuartel general burgués acaudillado por Lui Shao-chi y sobre la línea reaccionaria burguesa desacreditada por la critica de las grandes masas, y reprimir y vengarse del movimiento revolucionario de masas. Sin embargo, esa contracorriente fue seriamente criticada por el Presidente Mao y tropezó con la resistencia de las grandes masas revolucionarias; y logró detener el impetuoso avance de la corriente principal del movimiento revolucionario de masas.

Los repetidos zigzags y reveses en el movimiento revolucionario hicieron comprender mejor a las grandes masas la importancia del Poder. Lui Shao-chi y su banda pudieron perpetrar fechorías principalmente porque habían usurpado el Poder del proletariado en muchas entidades y lugares; allí las masas revolucionarias eran reprimidas principalmente porque el poder no estaba en manos del proletariado. En algunas entidades que aparentemente eran del sistema de propiedad socialista, la dirección real había sido usurpada por un puñado de renegados, agentes secretos y dirigentes seguidores del camino capitalista o aún estaba en manos de los antiguos capitalistas. Sobre todo, cuando los dirigentes seguidores del camino capitalista desencadenaron el siniestro viento criminal economismo contrarrevolucionario después del fracaso su complot para reprimir la Revolución son pretexto de “empeñarse en la producción” las amplias masas llegaron a comprender con mayor claridad que, sólo recuperando el Poder perdido, podría derrotar radicalmente a los dirigentes seguidores del camino capitalista. Dirigida por el Presidente Mao y el cuartel general proletario encabezado por él y con su apoyo, la clase obrera de Shanghai, que posee tradición revolucionaria, se adelantó valientemente y, unida con las amplias masas y cuadros revolucionarios, en enero de 1967 arrebató desde abajo el Poder a los dirigentes seguidores del camino capitalista dentro de los antiguos Comité Municipal del Partido y Comité Popular Municipal.

El presidente Mao sintetizó oportunamente la experiencia de la tempestad revolucionaria de enero en Shanghai y lanzó a toda la nación el siguiente llamamiento: “¡Revolucionarios proletarios, uníos para arrebatar el Poder al puñado de dirigentes seguidores del camino capitalista dentro del Partido!”. Luego, impartió otra instrucción: “El Ejercito Popular de Liberación debe apoyar a las amplias masas de la izquierda”. A continuación, el Presidente Mao sintetizó las experiencias de Jeilungchiang y de otras provincias y municipios y formuló los principios y la política para el establecimiento del comité revolucionario, en que participan representantes de los cuadros revolucionarios, representantes del Ejército Popular de Liberación y representantes de las masas revolucionarias, y que constituye una triple integración revolucionaria. Esto impulsó a la lucha por recuperar el Poder en todo el país.

La lucha de toma y contraforma del Poder entre el proletariado y la burguesía es una lucha de vida o muerte. Durante un año y nueve meses, desde la tempestad revolucionaria de enero de 1967 en Shanghai hasta el establecimiento de los comités revolucionarios del Tibet y Sinchiang en septiembre de 1968, una y otra vez las dos clases y las dos líneas midieron fuerzas en lo político; la ideología proletaria y la ideología no proletaria sostuvieron una enconada lucha, y una situación sumamente complicada hizo su aparición. Sucedió precisamente como ha señalado el Presidente Mao: “En el pasado, combatimos por el Sur y el Norte; era relativamente fácil hacer tales guerras, pues el enemigo era evidente. Esta Gran Revolución Cultural Proletaria es mucho más difícil que ese tipo de guerra”. “El problema está en que confunden los que han cometido errores ideológicos con aquellos cuyas contradicciones con nosotros son las que existen entre nosotros y el enemigo, y es difícil por un tiempo diferenciarles”. No obstante, gracias a la sabia dirección del Presidente Mao, logramos por fin superar esta dificultad. En el verano de 1967, el Presidente Mao efectuó una gira de inspección por el Sur y el Norte del río Yangtsé, y emitió instrucciones de suma importancia, que condujeron a las grandes masas revolucionarias a distinguir gradualmente las contradicciones entre nosotros y el enemigo de las existentes en el seno del pueblo y a dar nuevos pasos en la realización de la gran alianza revolucionaria y la triple integración revolucionaria y encaminaron a quienes tenían ideas pequeño burguesas hacia el rumbo de la revolución proletaria. Como consecuencia de ello, en el curso de esta lucha el enemigo quedó en desorden y las amplias masas se templaron.

El puñado de renegados y agentes secretos, de aquellos que entre los terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, elementos nocivos y derechistas no se han transformado, de contrarrevolucionarios activos, y de arribistas y elementos de doble faz burgueses, ocultos entre las masas, no salen a la luz sino en determinado clima. En el verano de 1967 y la primavera de 1968 semejantes elementos desataron desde la derecha y la extrema “izquierda” otro siniestro viento reaccionario de rehabilitación. Dirigieron la punta de la lanza contra el cuartel general proletario encabezado por el Presidente Mao, el Ejército Popular de Liberación y los comités revolucionarios recién nacidos, y, al mismo tiempo, incitaron a las masas a pelear entre sí y organizaron grupos conspiradores contrarrevolucionarios con el vano intento de usurpar nuevamente el Poder al proletariado. Sin embargo, al igual que su cabecilla Lui Shao-chi, este puñado de elementos malvados fueron finalmente desenmascarados. Esta fue una importante victoria de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

«ESTUDIARÉ Y HARÉ LA REVOLUCIÓN DURANTE TODA MI VIDA»

Por Ran Da-gu

Ran Da-gu es miembro del Comité Revolucionario de la Región Autónoma de la Nacionalidad Chuang de Guangsí y vieja campesina pobre de la Comuna Popular Longtou del distrito de Yishan. Este articulo, cuya versión abreviada presentamos, apareció en “Pekín Informa” Nº 11, de marzo 19 de 1969.

Tengo 89 años de edad. Gracias al Presidente Mao y al pensamiento de Mao Tsetung, mientras más vivo, más joven me siento y más revolucionaria soy.

El Presidente Mao es el gran libertador de nosotros, los campesinos pobres y campesinos medios de la capa inferior. Si no estudiamos sus obras ni seguimos sus enseñanzas ¡estamos olvidando en realidad nuestro origen de clase!

Cruelmente explotada y oprimida por la clase terrateniente en la vieja sociedad, nunca viví bien, ni por un solo día, y nunca tuve comida suficiente. Cuando tenia 15 años de edad, mis dos hermanos menores y yo, como nuestro padre, nos hicimos asalariados agrícolas contratados por un año por el terrateniente. Como no podíamos soportar más los golpes y el abuso que siempre sufríamos en la casa del terrateniente, abandonamos el distrito de Dúan y vagamos hasta donde está situada la actual Brigada de Producción Longtien en el distrito de Yishan. Vivíamos de la venta de leña. Mis seis hermanos menores murieron todos poco después de que llegamos a establecernos en Longtien. No mucho tiempo después, mi esposo y mis dos hijo murieron de enfermedad uno tras otro. Enviudé y no tenía a nadie a quien recurrir. Agobiada por las penas y la enfermedad, vivía medio muerta.

En nuestro gran líder el Presidente Mao quien me liberó y me capacitó para llevar hoy una vida feliz, en 1950 ya tenía 70 años y me encontraba viviendo en las montañas cuando caí enferma y no pude comer nada durante tres días. Un miembro del Ejército Popular de Liberación, enviado allí por el Presidente Mao, me llevó debajo de la montaña, sobre sus espaldas, a una clínica que quedaba a más de 25 kilómetros de distancia. Después fue enviada a un hospital de la ciudad de Liuchou, y fui salvada. Hoy, me siento muy bien y rara vez caigo enferma. La vieja sociedad me hizo inválida mientras que la nueva me rejuveneció y cada vez me siento más joven. Cuando pienso en esto grito incluso en mis sueños: “¡Viva el Presidente Mao! Una larga, larga vida para el Presidente Mao!”.

“Trabajaré en bien de la Revolución durante toda mi vida”

Después de estudiar el artículo del Presidente Mao “En memoria de Norman Bethune”, llegué a comprender que para ser una persona de provecho para el pueblo, uno debe dedicarse de todo corazón al interés público y hacer todo en bien del interés público durante toda su vida.

Desde la liberación, siempre he seguido las enseñanzas del Presidente Mao y he tomado la delantera en todos los trabajos; nunca escatimo mis energías. Vivo frugalmente aunque he podido vivir bastante bien con el dinero que gano de mi trabajo. He ido a reuniones en Nanning en nueve ocasiones y sólo he gastado diez centavos. El presidente Mao nos enseña siempre que “hay que practicar un régimen de economías al hacer la revolución”. He gastado el dinero y granos que he ahorrado cuando la revolución más los necesita.

En cada uno de los últimos años, he criado un cerdo gordo y varios pollos y los he vendido al Estado para apoyar la construcción del país. Cada vez que vendo mi cerdo, lo llevo con el estómago vacío y llevo conmigo su comida. Le doy de comer después de que ha sido pesado y entregado al Estado. La primera vez vendí mi cerdo en esta forma, el camarada del centro de alimentación, quien no me comprendía, me criticó al ver al cerdo que estaba hambreado, y pensó que estaba enfermo. Sonriendo, le expliqué: “No se preocupe, por favor. Yo cesé de dar de comer al cerdo la noche pasada antes de traerlo aquí”. Después de que el cerdo fue pesado y puesto en la pocilga, le di la comida que había traído conmigo. El cerdo recuperó el aliento. Luego pedí a este camarada que lo pesara de nuevo y el peso del cerdo aumentó 28 jin exactamente. Con profunda emoción, el camarada dijo Da-gu, me equivoqué, debo autocriticarme ante ti. ¿Realmente has sentado un buen ejemplo que debemos seguir!” Aunque yo consideraba que era una cosa ordinaria que yo debía hacer, el camarada de este centro difundió rápidamente la historia por toda la zona. Ahora, la mayoría de los comuneros de nuestra Brigada nos les dan de comer a sus cerdos y pollos desde la noche anterior cuando los van a vender al Estado.

Nuestras cosechas sufrieron el año pasado a causa de las inundaciones de primavera y la sequía de otoño. Después de la intensa labranza primaveral, algunos comuneros pasaron tiempos difíciles en su vida. Yo recordé lo que el Presidente Mao nos enseña: “Debemos prestar profunda atención a los problemas relativos a la vida de las masas, desde los problemas de la tierra y el trabajo hasta los del combustible, el arroz, el aceite y la sal”. Consulté con los cuadros y los organizamos a las masas para estudiar las enseñanzas del Presidente Mao sobre apoyarse en los propios esfuerzos y las exhorté a seguir las enseñanzas del Presidente Mao promover la laboriosidad y la economía y apoyarse en sus propias fuerzas en lugar de pedir ayuda al Estado. Siguiendo la enseñanza del Presidente Mao de que “todos los que integran las filas revolucionarias deben cuidarse entre sí, tenerse afecto y ayudarse mutuamente”, entregué a la Brigada los 360 jin de granos que había ahorrado durante los años y los 30 yuanes que había obtenido al vender cerdos, para que fueran distribuidos entre las familias de campesinos pobre y campesinos medios de la capa inferior que tenían dificultades.

El Presidente Mao nos enseña “Para nadie resulta difícil hacer una cosa de provecho. Lo difícil es hacer cosas de provecho durante toda la vida”. No sé cuánto más pueda yo servir al pueblo, pero me esforzaré por estudiar más las obras del Presidente Mao, hacer más trabajo para mostrar mi lealtad, al Presidente Mao, y contribuir más al socialismo con el espíritu revolucionario de “¡hay que aprovechar cada día, cada hora!” Siempre me recuerdo: “Haré lo que va en interés del público incluso a costa de mi propia vida. Nunca haré nada en mi propio interés por muy pequeño que sea”.

“Contribuiré más al socialismo”

Hace unos años, la dirección a nivel superior a los campesinos pobres y campesinos medios de la capa inferior me urgieron repetidamente: “Debes gozar de descanso el resto de tu vida. Ya eres muy vieja”. Yo pensé: Aunque estoy vieja, aún puedo trabajar. Puedo esforzarme por caminar a lo largo del sendero montañosos y puedo llevar al hombro 45 kilogramos de peso. ¿Cómo puedo sentarme y gozar del descanso por el resto de mi vida? De modo que les dije: “Gracias por su bondad. Mientras más esmeradamente cuiden ustedes de mí, más duro trabajaré junto con ustedes. Siempre mantendrá las excelentes cualidades del pueblo trabajador y haré la revolución toda mi vida”.

Durante los últimos diez años y tanto, aparte de asistir a mítines, de estudiar y esmerarme por hacer el trabajo de propaganda, he trabajado todos los días en el campo desde el amanecer hasta el anochecer. Considero que mientras más contribuyo al socialismo, más grande es mi lealtad al Presidente Mao; mientras más días trabajo por la colectividad, más riqueza añado al Estado y más felicidad creo para las generaciones venideras.

En el pasado, nuestra Brigada Longtien tenía más tierras sin irrigación que arrozales. Y la gran mayoría de éstos carecían de agua también. Para poner término a nuestro estado de pobreza y desnudez, reuní bajo la dirección de la célula del Partido de la Brigada los cuadros de la Brigada y equipos de producción, con el fin de movilizar a las masas de campesinos pobres y campesinos medios de la capa inferior para que se apoyaran en los propios esfuerzos y lucharán con toda decisión por la prosperidad del país, poniendo en tensión todas las fuerzas a fin de construir obras hidráulicas. Así emprendimos una ardua lucha para transformar la naturaleza.

Nuestra comuna y nuestra Brigada han construido tres embalses relativamente grandes en los últimos años. Participé en toda la labor de construcción, cavando la tierra y acarreando barro. Nunca llevaba 99 jin cuando podía llevar 100.

Cuando nuestro equipo de producción decidió construir un nuevo embalse en 1967, me uní a las masas en el estudio del articulo del Presidente Mao “El Viejo Tonto que removió las montañas”, y las movilicé a viejos y jóvenes, hombre y mujeres a trabajar en la sede de la construcción. Finalmente cumplimos nuestra tarea en formar triunfal.

En los últimos años, he participado a menudo en el trabajo manual. Aunque me hago más vieja año tras año, mi salud ha mejorado todo este tiempo. Siendo que mientras más vivo, más joven me vuelvo.