INTERVENCIÓN DE DANIEL PATERNINA: LOS PUEBLOS ÁRABES VENCERÁN

Compañeros palestinos y demás compañeros árabes residentes en Colombia:

Compañeros y amigos:

Desde cuando los imperialistas montaron por la fuerza el llamado Estado de Israel en territorio de Palestina, no hay paz en el Medio Oriente. Desde entonces, los sionistas israelíes y sus amos imperialistas se han propuesto inutilmente obligar, por medio de la amenaza y la agresión armada, al pueblo palestino y a los demás pueblos árabes, a que reconozcan la existencia de dicho estado como legal y legítima. Siguiendo esta política de bandidos, han desencadenado guerras de conquista y ocupado territorios de Egipto, Jordania y Siria.

Israel es el producto de la agresión imperialista y es más bien una base militar del imperialismo yanqui para ejercer la agresión contra los pueblos árabes. Israel no podría existir sin el sustento económico y militar desde el exterior, por los imperialistas.

Los sionistas israelíes han desterrado al pueblo palestino de su propio territorio, habitado por sus antepasados desde la antigüedad; llegaron como usurpadores y se mantienen allí aplicando una bárbara represión sobre la población árabe.

El pueblo palestino y los demás pueblos árabes pertenecen al Tercer Mundo; ellos, como los demás pueblos asiáticos, africanos y latinoamericanos, sufren la intervención de los imperialistas en sus asuntos internos, el atropello a sus derechos nacionales y el saqueo de sus recursos naturales. Después de muchas décadas de dominio colonial y explotación por parte de los imperialistas ingleses y franceses, los imperialitas alemanes, italianos y estadinenses se lanzaron sobre los países árabes como lobos sobre la presa, para desalojar a los viejos colonialistas. Antes de la II Guerra Mundial, los Estados Unidos entraron a disputarle a Inglaterra el control del petróleo del Medio Oriente y en el curso del conflicto, los imperialistas convirtieron el territorio árabe en campo de batalla, causándole grandes calamidades a los pueblos árabes. Como resultado de esta guerra, el imperialismo norteamericano pasó a ocupar el primer lugar como explotador de los países árabes.

El nuevo colonialismo, practicado por los Estados Unidos después de la última conflagración mundial, ha cometido en corto tiempo muchas agresiones contra los pueblos árabes. Establecieron en el Mediterráneo, de manera ilegal y contra la voluntad de los países mediterráneos, la VI Flota Naval, destinada a ejercer la amenaza y el control sobre los países de la región. Los Estados Unidos se inmiscuyeron en el Medio Oriente a través del pacto militar de Bagdad y sometieron a su control militar a varios países árabes. Desembarcaron tropas en el Líbano en 1958, y han intervanido en Irak, Jordania y Egipto en varias ocasiones. Todas las guerras de agresión desatadas por Israel han sido patrocinadas y apertrechadas por los Estados Unidos.

Es larga la historia de las agresiones de los imperialistas contra los pueblos árabes y aún no ha cesado la intervención, el saqueo y la ocupación militar extranjeros en esa región. Pero el pueblo palestino y demás pueblos árabes, han empuñado las armas y combatido incesantemente a los sionistas e imperialistas. Mediante la guerra han creado una excelente situación revolucionaria en el Medio Oriente y han ganado simpatía y apoyo de todo el mundo.

No habrá paz en el Medio Oriente mientras los territorios árabes ocupados y los territorios y derechos nacionales de Palestina no sean recuperados.

Para llevar a cabo esta sagrada misión, el pueblo palestino ha creado varias organizaciones revolucionarias y está desarrollando la lucha armada en forma de guerrilla y en forma regular, tanto en los territorios ocupados como dentro de las fronteras de Israel. Los heroicos combatientes palestinos han demostrado valor y espíritu de sacrificio en la lucha. Siempre que fortalezcan su unidad y perseveren en la lucha armada, lograrán la victoria. Así ha sucedido en el pasado con las guerras revolucionarias de otros pueblos y recientemente, con la guerra de liberación nacional de Camboya y Viet Nam.

Este hecho merece destacarse. La victoria de Camboya y Viet Nam sobre la más poderosa potencia imperialista de la actualidad, gracias a una prolongada guerra popular, demuestra una vez más que una causa justa es invencible y gana amplio apoyo en todas partes. Esta victoria es también un brillante ejemplo de cómo un país pequeño, cuando se decide a levantarse en guerra popular, con una línea y dirección correctas como guía, puede rechazar la agresión y derrotar a una gran potencia imperialista.

Los acontecimientos mundiales son cada vez más favorables a los pueblos revolucionarios. El movimiento de liberación nacional de Asia, Africa y América Latina ha entrado en un nuevo auge. El imperialismo yanqui, enemigo número uno de los pueblos del mundo, está siendo rechazado en todas partes y ha caído en el desprestigio y el aislamiento internacionales; no cuenta más que con una odiada minoría de reaccionarios vende-patrias famosos por su corrupción y despotismo, como Van Thieu, Lon Nol y otros por el estilo; unos más desvergonzados que otros, pero en el fondo iguales. Pues allá como acá, han negociado con los intereses nacionales y pisoteado la dignidad de la patria. Allá como acá, han enrolado a los países a los bloques políticos y en los pactos militares del imperialismo, aceptando sus órdenes y practicando la división y el enfrentamiento con otros pueblos que son igualmente víctimas del imperialismo, que padecen los mismos males y defienden intereses que les son comunes.

Después de la guerra árabe-israelí de octubre de 1973, los países árabes utilizaron su petróleo, por primera vez, como arma en la lucha contra el sionismo y el imperialismo: suspendieron los suministros de petróleo a los países que apoyaban a Israel y elevaron su precio a un nivel equitativo, contrarrestando de esta manera la actitud de los monopolios extranjeros, que a la fuerza los habían mantenido excesivamente bajos desde la II Guerra Mundial. Esta justa medida puso en dificultades a los imperialistas y demostró que son muy vulnerables. Como resultado, la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), encabezada por los países árabes, se fortaleció y aprestigió en todo el mundo y numerosos países del Tercer Mundo se sintieron estimulados y se decidieron por la lucha unificada para defender sus materias primas del saqueo imperialista; sólo en 1974 surgieron 7 organizaciones de países exportadores de materias primas. La ofensiva antiimperialista se ha extendido a otros frentes de lucha como el del derecho a las 200 millas de mar territorial y por un nuevo derecho del mar, que reemplace al viejo derecho colonialista del mar, impuesto por los imperialistas.

Los países del tercer Mundo han hecho aprobar en la ONU la “Declaración sobre la implantación de un nuevo orden económico internacional”, que golpea los privilegios de las potencias imperialistas. Estos países se están apoyando mutuamente y están fortaleciendo su unidad, cosa que desagrada mucho a los opresores imperialistas. Como resultado de esta situación, creada por la lucha y por los éxitos obtenidos por los pueblos revolucionarios del mundo, la justa causa del pueblo palestino y demás pueblos árabes ha ganado apoyo en todas las naciones. La prueba de que las cosas andan bien para los pueblos de Palestina y demás pueblos árabes, es que el año pasado una amplia mayoría de países invitaron a Yasser Arafat, dirigente de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), a hablar en la reunión de la Asamblea General de la ONU, en medio del entusiasmo general de las fuerzas progresistas y del pánico de los reaccionarios.

Una gran marejada anti-imperialista está recorriendo el mundo. Quienes estén contra esta tempestad popular, serán barridos al basurero de la historia. Esa es la suerte reservada a todos los reaccionarios.

El MOIR apoya firmemente la justa lucha del pueblo palestino y demás pueblos árabes contra el sionismo y el imperialismo y se opone a todas sus maniobras contra los intereses de estos pueblos. Apoya la lucha libertadora de los pueblos asiáticos, africanos y latinoamericanos. Apoya la lucha de las masas trabajadoras de los países imperialistas. Apoya la causa de los países no alineados y del Tercer Mundo. El MOIR condena el colonialismo, el racismo, el sionismo, el imperialismo y el hegemonismo, causa de todos los males de los pueblos.

Viva la guerra revolucionaria del pueblo palestino y demás pueblos árabes!
Viva la amistad revolucionaria del pueblo árabe y colombiano!
Viva la victoria de Camboya y Viet Nam!
Viva la revolución mundial!

LO DEL CARBÓN NO ES COMO LO PINTAN

Enrique Santos Calderón
La semana pasada una numerosa comisión oficial encabezada por los ministros de Minas y Desarrollo visitó la zona carbonífera de El Cerrejón, en el municipio guajiro de Barrancas. Por primera vez, altos funcionarios del Estado vieron de cerca los yacimientos de carbón más grandes del país -80 millones de toneladas de reservas probadas- y regresaron con el cuento de que “esta riqueza aún no ha sido entregada para su explotación a ninguna compañía extranjera”.

La advertencia de los ministros seguramente busca disipar la reacción que despertó en todo el país el aberrante acuerdo firmado por el IFI con la firma norteamericana Peabody, en septiembre de 1972, para la “exploración, desarrollo y explotación económica de los carbones de El Cerrejón”. Se trata, ahora, de crear la impresión de que sólo existe acuerdo para explorar los yacimientos y que la explotación propiamente dicha podrá ser contratada libremente por el gobierno colombiano en una fase posterior con cualquiera otra compañía en términos más favorables.

Esta nueva e impreovisada versión se esfuerza por tapar algo inocultable. La verdad es que, mientras no se derogue o suscriba otro, el único válido que existe es el ya mencionado con la Peabody. Además, la firma norteamericana ya ha invertido un millón de dólares en exploración. Y ninguna compañía del mundo, menos un pulpo internacional como la Peabody (filial de Kennecot Copper Corp.), va a desembolsar esta suma sin plenas garantías de seguir adelante con la explotación, que representa el verdadero negocio.

Debe ser por esto que los ministros recuerdan al final de sus declaraciones que, claro está, la Peabody es una empresa seria y que “esta prestigiosa firma tiene la primera opción” (“El Tiempo”, enero 26), Entonces, se preguntan muchos, para qué tanta cortina de humo verbal si todos sabemos quien acabará explotando estas minas.

La Peabody, en todo caso, no dejará escapar así no mas, un negocio tan redondo como el que consagra el polemizado acuerdo en cuestión. Sobre todo en momentos en que recursos energéticos como el carbón adquieren un extraordinario valor en todo el mundo. Y ya que el actual gobierno ha decidido seguir adelante con esta campaña en El Cerrejón, creando en su entorno falsas ilusiones nacionalistas, conviene recordar algunos de los aspectos más significativos y aún no modificados del acuerdo vigente.

La Peabody obtuvo la licitación tras un procedimiento rodeado de irregularidades, entre ellas la se que su apoderado en Colombia era miembro de la junta directiva del IFI, organismo encargado de concretar la negociación. El acuerdo firmado apresuradamente en ese entonces resultó tan contrario a los intereses del país que fue criticado por los mismos técnicos del IFI y el Departamento de Planeación elaboró un documento, urgiendo que se renegociara el contrato de El Cerrejón.

En el mencionado acuerdo, el Estado colombiano entrega a la compañía un 47 por ciento del depósito carbonífero sin recibir ninguna compensación por su descubrimiento, ni por el hecho de ser el propietario de esa riqueza. Pero sí le concede a la firma extranjera prebendas como el de un porcentaje por “asistencia técnica y asesoría en ventas” que puede llegar hasta el 40 por ciento de las utilidades brutas. Esto, con el antecedente de que el pliego de cargos presentado por el IFI especificaba claramente que el país no pagaría regalías por concepto de asistencia técnica, patentes, etc.

Cómo apareció esta asombrosa claúsula es apenas uno de los muchos lados oscuros de esta negociación, que ni ésta ni la anterior administración han querido aclarar. Se ha optado más bien por crear la impresión de que los perjuicios a la nación podrán subsanarse en la tercera fase del proyecto. Lo más probable es que en la etapa de la explotación, aparezca una tercera compañía, con un nombre y marco jurídico distintos, que no sería sino una filial de la Peabody. Esta es, por lo demás, una fórmula común dentro del modelo de “contratos de asociación” adoptado por el gobierno y donde la alianza de los pulpos internacionales con el capital estatal legitimiza la nueva forma del saqueo.

Tal vez con el ánimo de disimular aún más las dimensiones del atropello de El Cerrejón, se hace saber oficialmente que la zona adelaña a las 10 mil hectáreas ya adjudicadas, será entregada a Ecopetrol para su explotación. Pero no se especifica que Ecopetrol piensa entregárselas a su vez, al consorcio petrolero British Petroleum. Tampoco se informa que los yacimientos carboníferos de Santander los explotará otra compañía petrolera, la Cayman. Dos hechos que apenas confirman la avidez con que los consorcios petroleros, conscientes, ellos sí, de la creciente importancia del carbón como fuente de energía, se están apoderando de cuanto yacimiento de importancia aparezca en el horizonte.

Siguiendo con este mineral, cabe resaltar el anuncio del ministro de Minas, el miércoles, de que ha sido definitivamente cancelado el convenio con el Brasil para explotar conjuntamente el carbón de Cundinamarca por considerarlo “lesivo a los intereses nacionales”. Esto es incuestionable y debe aplaudirse. Pero doblemente lesivo a estos mismos intereses resulta el convenio con la Peabody en Cerrejón. Y lo es mucho más desde que la administración López expidió el célebre decreto de hidrocarburos, donde se extiende a la minería el concepto de “agotamiento”, que regía exclusivamente para el petróleo.

Esta regresiva modificación permite que también las empresas mineras puedan acogerse ahora a que “sus” reservas disminuyen gradualmente para pagar una suma cada vez menor de impuestos al Estado. Tanta generosidad busca estimular aún más -si cabe- a empresas como la Peabody o como la Hanna-Chevron, el consorcio norteamericano que explotará el níquel de Cerromatoso.

A esta última firma se le han otorgado también concesiones realmente abrumadoras, como la de permitir que su giro de utilidades sea calculado no sólo sobre el capital que la compañía aporte, sino también sobre los préstamos externos que se obtengan para financiar el proyecto. De esta manera, la Hanna-Chevron podrá repatriar hasta el 100 por ciento de ganancias y recuperar -según Planeación Nacional- “la inversión neta en uno o dos años”.

Los casos anteriores, todos muy concretos, sumados a otros como la entrega del gas natural de la Guajira a la Texas (libre giro al exterior de utilidades) o como los asombrosos privilegios que se otorgan al consorcio “Mineros Colombianos”, para que trafique con el oro, conforman un panorama desolador en lo que se refiere a la supuesta defensa de los recursos naturales anunciada en alguna ocasión por el gobierno.

No hay argumento sobre falta de capital nacional, o tecnología, o divisas, que justifique que riquezas como el petróleo y el carbón, el oro y el platino, el gas natural y el níquel sean arrancadas del país sin dejar más que la ilusión de una prosperidad pasajera. Este es el antidesarrollo por excelencia. Algunos responderán que estos recursos (fuente de divisas, mano de obra, “desarrollo”, etc) no pueden guardarse indefinidamente bajo tierra. Pero no se trata de eso, sino de ejercer una mínima capacidad de negociación cuando se decide ofrecerlos.

Para rematar, esta semana se divulgó la noticia de que también somos inmensamente ricos en uranio, materia prima de la energía nuclear.

Pero simultáneamente con los grandes titulares y los mapas de color indicando el sitio de los yacimientos, ya se insinúa el tremendo interés de diversas compañías extranjeras por sacar cuanto antes este mineral radioactivo de gran valor estratégico. Dados los antecedentes en este campo y la forma como se está preparando el terreno, el uranio parece destinado a seguir el camino que, desde tiempos inmemoriables, le ha trazado a las riquezas naturales la clase dirigente colombiana.

BUCARAMANGA DERROTA EL ESTADO DE SITIO

Durante diez días consecutivos la clase obrera y el pueblo de Bucaramanga batallaron sin cesar contra el alza del transporte, la escasez de gas y la represión oficial en una lucha que por su amplitud y heroísmo no tiene precedentes en los últimos años en las ciudades capitales del país.

A la cabeza de esta importante rebelión popular estuvo en todo momento el proletariado bumangués que logró movilizar al 95% de la ciudadanía en procura de sus reivindicaciones y derechos. Veamos cómo de desarrolló el conflicto.

PRIMEROS ENFRENTAMIENTOS

El 28 de octubre el INTRA decretó para Bucaramanga una sorpresiva alza del 100% en las tarifas del transporte urbano y recortó notablemente las rutas de buses en detrimento de los habitantes de los barrios populares de esa ciudad. Tal fue la chispa que encendió la justificada indignación popular. A partir de ese momento diversos sectores de la ciudadanía comenzaron a manifestar pública y masivamente su rechazo a tan arbitrarias medidas. Varias organizaciones sindicales y estudiantiles convocaron mítines en los lugares céntricos de la ciudad con el fin de preparar lo que más tarde sería un movimiento cívico de gran envergadura. Las fuerzas de policía reprimieron brutalmente todo acto público de protesta y procedieron a detener numerosas personas.

LA PRIMERA VÍCTIMA

El día 30 se llevó a cabo una gigantesca manifestación popular organizada por un considerable número de organizaciones obreras y por la Asociación Universitaria de Santander (AUDESA) y que conto con un amplio respaldo de las gentes sencillas de Bucaramanga. A los manifestantes , el gobierno enfrentó varias columnas del ejército que procedieron a disolver la marcha con tiros de fusil. El joven estudiante de secundaria Jorge Eliécer Ariza cayó mortalmente herido por un disparo a quemarropa. Junto con él fueron heridos a bala seis estudiantes más y un obrero. El número de detenidos pasó del medio centenar. Horas más tarde el alcalde decreto el toque de queda y ordenó la militarización total de la ciudad.

Al día siguiente miles de trabajadores, estudiantes y amas de casa se volcaron a las calles a construir barricadas para enfrentar los ataques del ejército y la policía. En todos los barrios populares comenzaron a formarse comités cívicos que se constituyeron en los organismos de dirección del movimiento.

En las horas de la madrugada del sábado 1° de noviembre falleció el estudiante Jorge Eliécer Ariza. Su entierro fue una extraordinaria demostración de solidaridad combativa. Asistieron más de 15.000 personas que posteriormente realizaron mítines en el centro de la ciudad. De nuevo se sucedieron los disparos del ejército y las detenciones. Durante esta jornada de lucha fueron arrestados catorce obreros del sindicato metalmecánico de Santander.

ORGANIZACIÓN, PROGRAMA DE LUCHA Y CABILDO ABIERTO

El 3 de noviembre las calles de Bucaramanga amanecieron totalmente bloqueadas por miles de amas de casa que construían barricadas con cilindros de gas.
La distribución del gas propano había sido fuertemente restringuida causando enormes perjuicios a numerosísimas familias de escasos recursos. Ese mismo día se conformó un organismo central para la dirección del movimiento integrado por representantes de los comités cívicos, de la Federación Santandereana de Trabajadores (FESTRA), de la Unión de Trabajadores de Santander (UTRASAN), de los trabajadores bancarios, del magisterio y de AUDESA. El programa de lucha planteado por este comité contemplaba los siguientes puntos: rebaja de las tarifas de los buses urbanos, eliminación del nuevo sistema de rutas, arreglo de las vías públicas, suministro adecuado de gas propano, libertad de todos los detenidos y suspensión del toque de queda y de la militarización de la ciudad. Se decidió también convocar un cabildo abierto para discutir los diferentes problemas del momento. Esa noche fue disulta por la tropa una multitudinaria concentración que se desarrollaba en el Parque García Rovira y que esperaba la realización del cabildo abierto. El concejal del MOIR, Gildardo Jiménez, fue detenido con otros dirigentes del movimiento entre los que figuraban Tiberio Trespalacios, presidente nacional de ACEINEM, Gerardo Ardila, presidente de la Asociación de Profesores de Secundaria, Carlos Duarte, obrero metalúrgico y 20 personas más.

EL PARO CÍVICO

Para los días 4 y 5 de noviembre las organizaciones populares convocaron a un paro cívico que contó con la particiapación combativa de toda la ciudadanía y decenas de organizaciones gremiales. Las fábricas y el comercio quedaron completamente paralizados y las vías de acceso a la ciudad fueron bloqueadas por las gentes. El pueblo bumangués resistió valientemente los infructuosos intentos de la policía y el ejército por detener la oleada de rebeldía popular. Fueron heridos a tiros o con bombas de gases lacrimógenos trece personas, varias de ellas de gravedad. Los detenidos sumaron más de 100 y se anunciaron consejos verbales de guerra contra nueve de ellos. En los municipios cercanos a Bucaramanga como Piedecuesta y Floridablanca estudiantes y trabajadores realizaron manifestaciones de apoyo y solidaridad con el pueblo de la ciudad vecina.

La insurrección de Bucaramanga muestra dos cuestiones importantes al pueblo colombiano. En primer lugar, quedó al desnudo la catadura sanguinaria y profundamente reaccionaria del gobierno de López Michelsen. En segundo lugar, quedó plenamente demostrado que el pueblo es capaz de derrotar con su lucha cualquier medida represiva, empezando por el Estado de Sitio.