LOS TRABAJADORES DEL ORO SÓLO POSEEN SU MISERIA

Hace 400 años el conquistador español Jorge Robledo, perdido con sus menguadas tropas en la insalubre maraña selvática, encontró a 200 kilómetros de donde luego se levantaría Medellín, lo más parecido a la leyenda de “El Dorado”, que deslumbraba a los aventureros de la época. Repartió entonces baratijas entre los primitivos pobladores, y nombres de su patria a dos localidades que lo volvieron famoso y rico. Zaragoza y Segovia, donde estaban los yacimientos que harían de la Nueva Granda el mayor productor de oro en el mundo durante el siglo XVII. De estas tierras cuyos indígenas son universalmente conocidos por su prodigiosa orfebrería, el imperio español se llevó entre 1.530 y 1.810 la astronómica cantidad de 1000 toneladas del codiciado metal.

El oro se extrae actualmente en nuestro país en un promedio de 300 mil onzas refinadas por año, que valen aproximadamente 100 millones de dólares. Todavía Antioquia aporta el 75% de la producción nacional. Pero ayer, por la opresión colonial española, y hoy, por la dominación del imperialismo norteamericano y la entrega que la gran burguesía y los grandes terratenientes en el Poder hacen de nuestros recursos naturales a los consorcios internacionales, el pueblo colombiano jamás ha disfrutado de esa fortuna.

Saqueo de siglos
Las 2 mil familias de esclavos africanos que los españoles arrearon como animales hasta Zaragoza para explotar el lecho del Río Henchí, empezaron a sacar el mineral con tan buenos resultados que muy pronto fue preciso fundar una Casa Real de Fundición que, no obstante el inhóspito clima, se constituyó en sede de los gobernadores coloniales de la provincia durante muchos lustros. Poco después, en Remedios y Segovia, el trabajo de los negros forzados que abrían cortes en la montaña hasta donde el agua subterránea dejaba, reveló que en esos parajes estaba el filón más rico de las Indias Occidentales.

Hacia 1.650, el país producía el 39% del oro del mundo y 100 años después aportaba la cuarta parte. Poco a poco, las técnicas rudimentarias fueron cediendo el paso a la voladura, las bombas extractoras de agua y los molinos de energía hidráulica, uno de cuyos modelos fue inventado en Remedios y se conoció universalmente como “Molino Antioquia”. Vinieron luego los taladros, los socavones se profundizaron, y durante la primera mitad del siglo XIX, el oro colombiano todavía llegaba al 20% del total mundial. Cuando en 1848 se descubrieron las minas de California, Australia, Alaska y Suráfrica, ese porcentaje se redujo al 1%, pero aún así, en 1885 exportábamos principalmente oro, y hoy continuamos siendo los primeros productores de América Latina.

Empero toda esta riqueza está en manos de monopolios norteamericanos, en particular de la International Mining Corporation, saqueadora de Colombia desde 1.864 que controla casi el 60% de las empresas mieras del país y extrae más de la mitad del oro, la plata y el platino. Hasta ahora, este pulpo ha obtenido ganancias superiores a los 3.000 millones de dólares en sus concesiones de Nariño, Chocó, Antioquia y otras regiones del país.

La dura vida del barequeo
Pese a que la obtención de oro mediante bateas de palo es el método más atrasado que existe, el 90% de los 30 mil pequeños mineros que hay en nuestra tierra lo utiliza. Por todo el nordeste de Antioquia, mazamorreros y barequeros pasan sus días hincados sobre la precaria herramienta en cuyo fondo aparecen de vez en cuando, tras la paciente eliminación de la a”jagua”, o residuo, tres o cuatro diminutas pintas de oro. Junto con los medianos mineros que tienen su “entable” o motor de gasolina, los mazamorreros viven perseguidos, acosados, victimas de confiscaciones. A demás de tener que trabajar clandestinamente, se están arruinando por el encarecimiento del combustible y el agotamiento de veneros. Los más pobres, hambrientos y desesperados, se cuelgan un costal lleno de piedras para poder sumergirse en los ríos y arañar su asiento con una batea, arriesgando su integridad.

Según el testimonio muchos humildes barequeros, cuando ellos descubren una veta aurífera y comienzan a trabajar en ella, el ejército los detienen, los sigue, los tortura, les confisca la mina y la militariza para entregársela a la empresa. Miles de estos mineros artesanales no miden la producción en onzas “troy” o refinadas, sino con las arcaicas referencias de la colonia española; el grano (lo que pesa un fósforo), el real (6 granos), el tomín (2 reales), el castellano (8 tomines) y la libra (100 castellanos).

Como contraste, las dragas de los monopolios, en medio de su estridente chirriar, procesan cada una más de 4 y medio millones de metros cúbicos de barro y piedra al año. Sus cucharas escalonadas penetran hasta 20 metros en la base del río. El material que sustraen es lavado por un gigantesco rodillo que conserva oro y desecha los cantos gruesos y residuos, expulsándolos sobre la orilla, donde se van formando grandes montículos de piedras conocidos como “cargueros”.

En 1.909, la primera draga de vapor que recorrió el Nechí asombró y llenó de expectativas a las gentes de Zaragoza. Unos años después al Pato Gold Mines puso a navegar sus excavadoras eléctricas, una de las cuales, la número 4, estableció hace tres décadas, según la compañía, el record de producción de oro en un año. Pero como dice un ingeniero australiano que trabajó media vida en el Pato, “en cualquier país del mundo, menos en Colombia, a una empresa que destroce todo a su paso como lo ha hecho ésta, ya le habrían cortado la cabeza”. Porque el trust, en su afán de rapiña, usó explosivos que acabaron con la pesca (hoy vale más un pescado en El Bagre que en Medellín) y anegó por completo las cálidas y húmedas vegas donde antes se cultivaba maíz, yuca, legumbres, caña y banano, de los que centenares de familiar derivaban el sustento.

Un antiguo campesino de Palizada, ahora barequero, declara: “Primero la compañía empantanó 80 hectáreas de siembras, después se llevó los ranchos a zarpazos y nos obligó a venir al bagre y fundar este barrio de Las Delicias en medio del “carguero”. Tres veces nos lo ha tumbado el ejército, pero otras tres lo hemos vuelto a levantar”. Tan firmemente reclamaron los campesinos, que hasta el Inderena conceptuó que debían ser indemnizados en 840 millones de pesos. Pero el monopolio, reescaladado por la tropa, hizo caso omiso de este concepto y, con la complicidad de funcionarios oficiales a su servicio, escondió el informe. Dicho documento, ahora descubierto y dado a la luz pública por el concejal moirista Gustavo Saldarriaga, revela con lujo de detalles los brutales daños ocasionados por la Pato y fabulosas utilidades que le representan, mientras el gobierno se apresura a rebajarle aún más los impuestos t a reintegrarle divisas por concepto del CAT, con lo cual resulta que de los millones de dólares que vale el oro extraído de Colombia cada año, la Nación escasamente percibe un magro 0.64%.

“Se vive humillado por la empresa”, concluye con rabia un habitante de Puerto Claver, pueblo carcomido y lleno de “cargueros”, con pozos de aguas estancadas que engendran mil enfermedades. “Hasta el cementerio se lo arrastraron”, cuenta su esposa, y él agrega: “Dijeron que iban a hacer un nuevo, con todo y carro mortuorio, pero ni los huesos juntaron. Por eso le digo que Claver puede que parezca muerto, pero cualquier día revienta contra el abuso”.

Creadores de la profundidad
Bajo Segovia y Remedios se ramifican hacia todos los lados interminables túneles. Estos pueblos son los campamentos donde vive el proletariado minero al servicio de la Frontino Gold Mines Limited, filial del gigantesco consorcio de la International. La empresa es dueña de las dos terceras partes del municipio segoviano, en donde la mayoría de sus 20 mil habitantes tienen que ver con la extracción de oro, plata, platino, zinc y plomo en cantidades que bastarían para las necesidades industriales del país, pero que son salteadas por el pulpo extranjero.

La Frontino posee más de 16 mil hectáreas, con 373 minas adjudicadas y redimidas a perpetuidad, cuyo núcleo principal, conocido como Ñeme-Ñeme o Bolivia, fue adquirido a precio irrisorio por los británicos en 1846 sobre una alinderación original de 1.825, según la cual sus dominios de exacción se extienden por “las minas de oro corrido y vetas metálicas, y sus aguas altas y bajas, comprendidas desde el Salto de Santa Teresa, pasando por sus valles, hasta sus cumbres, con sus vertientes”.

Precisamente allí se ubica la mina El Silencio, con 60 kilómetros de túneles. Su bocamina se halla a 275 metros de altura, mientras que su piso 44, el más profundo (hasta el cual se gasta una hora en el carro mecánico o “marrana”), llega a más de 100 metros bajo el nivel del mar.

Entre la tierra, los proletarios del socavón, auténticos productores de toda esta riqueza, sudan y endurecen entre “machines” o taladros de compresor, palas y azadones mecánicos, que manejan con destreza incomparable. Sus recios cuerpos se enferman rápidamente con la tuberculosis y los males derivados del monóxido y el dióxido de carbono, el sulfuro de hidrogeno y el nitrógeno, gases por los que no se preocupa la empresa, afanada principalmente en someter a sus trabajadores a humillantes requisas que sólo la lucha decidida pudo hacer menos minuciosas y degradantes.

“Dentro de la mina no se sabe si de día o de noche. Únicamente la fatiga de los músculos mide el tiempo”, explica un corpulento obrero de la Frontino, que sale de su turno y cierra los ojos a la luz que los hiere. Pero ni el cansancio ni tampoco la intimidación de los patronos y el gobierno han podido jamás atenuar la audacia de los mineros, característica especialmente preciada por estos creadores de la profundidad. Entre ellos, el prestigio personal tiene como fundamento la capacidad de trabajo, desde la época de los pioneros cateadores de cuarzo y los perforadores de zapapica. Manejan la dinamita con precisión, conocen como a sus manos cada zapa, cada tambor, cada pozo y cada guía de los socavones. Por ello, y porque siempre han sido abanderados de la unidad de la clase obrera contra la explotación y por la soberanía nacional, la imagen de estos trabajadores se yergue a lo largo de la historia colombiana como símbolo de la infinita creatividad y fortaleza de nuestro pueblo.

Todo ello lo testimonian los pobladores de Segovia que, acorralados por la miseria, acuden a la mina Cogote, ya desmantelada por la Frontino, y raspan los residuos auríferos de las paredes. Cerca de un millar de hombres, mujeres, ancianos y niños van allá día tras día. “Antes se podía entrar por la bocamina”, narra un anciano ligado desde la infancia al trabajo minero, “pero ahora el alcalde y sus gamonales llevaron al ejército, cercaron la entrada y cobran 50 pesos por el derecho a trabajar en Cogote”. Quienes no pueden pagar, o no quieren someterse al abusivo impuesto, tienen que atreverse a descender por un precario túnel vertical de 60 metros, del ancho de un torso, abierto a pulso. Y se hunden en las negruras de la tierra sin casco ni protección alguna, con un cavo de vela, una piedra para desmenuzar la arena y un talego donde acumularla.

La “colonización” del pillaje
Un humilde “johnsero”, nombre de quienes manejan las pequeñas lanchas que son el único medio de transporte en la región de Zaragoza, El Bagre, Pato, Dos Bocas, Puerto Claver, Vijagual, Cuturú y Amacerí, dice señalando el horizonte: “Todo lo que se ve a la redonda es de la empresa”.

En una vasta zona fluvial de “placeres” o yacimientos de aluvión, el Pato Consolidated Gold Dredging Limited empezó a operar en Colombia desde comienzos del presente siglo, y sin embargo la mitad de las 110 minas que le adjudicaron y de las 75 que tomó un arriendo sobre un área de más de 80 mil hectáreas, está sin explotar todavía. Todas se hallan entre Dos Bocas, donde se unen los ríos Porce y Nechí, y la desembocadura de este último en el Cauca.

El monopolio norteamericano ha sido amo y señor económico, político y militar de la región. Sus gerentes nombran y destituyen a los alcaldes, funcionarios, inspectores y policías, y todos los cuales viven y comen en sus instalaciones reservadas.
También acantonan en sus dominios a la fuerza pública, la transportan y hasta ordenan su movilización a los comandantes de tropa. Esto lo confirman mineros, campesinos y dirigentes populares. Por otro lado, la empresa financia las campañas electorales de sus gamonales, compra funcionarios, evade impuestos, declara una décima parte de lo que efectivamente extrae, incumple sus obligaciones legales con el municipio, mientras los agentes del gobierno le acolitan a cambio de las migajas que ella les arroja.

Pero el odio del pueblo por este pillaje se ha manifestado en mil formas. Y los mandaderos del capital extranjero fraguaron la patraña de la “colombianización” del oro. Los grupos financieros, Bogotá, Grancolombiano y Suramericana, ansiosos por defender los intereses de sus amos, fundaron Mineros Colombianos S.A., que compró parcialmente a la International dos de sus filiales, la Choco Pacifico y La Pato. La nueva empresa, viendo que las luchas del pueblo de Condoto no dejaron que las dragas se comieran sus casas, requisito para evitar una catástrofe económica “colombianizo” la opresión y luego trasladó la quiebra a lo obreros, cambiándoles los supuestos mil millones de activos (en verdad su achatarrada maquinaria apenas valdrá 80), por los 500 millones que en prestaciones les debía.

La Frontino teje una estafa similar, y por lo que hace a los veneros auríferos de Zaragoza, Mineros Colombianos contra 945.000 acciones de la compañía Mineros de Antioquia, que reemplazó a la Pato, donde figurones de la burguesía intermediaria del capital yanqui, como Luis Prieto Ocampo, Jorge Mejía Salazar y Jaime Michelsen Uribe, manejan paquetes personales de 13.700 acciones, fundamentalmente puestas al servicio del imperialismo.

Rebelión contra el vandalismo
Desde 1938, Zaragoza dejó de ser el centro de la religión, pese a conservar su calidad de cabecera municipal. En ese año, la empresa inauguró un campamento que bautizó con su nombre; Pato. En las barracas de su “ciudad colombiana” se hacinaban los obreros, rodeados de cercas metálicas y sometidos a permanente vigilancia. Las mujeres debían solicitar permisos para entrar por un máximo de 12 horas semanales. Entretanto, sobre la parte alta se erigió la “ciudad inglesa”, de elegantes “bungalows”, ostentosas piscinas y un aeropuerto desde el cual salían todos los días, rumbo al extranjero, aviones cargados de arrobas de oro refinado.

Allí se forjaron leyendas de fortuna y despilfarro que hicieron palidecer al mito de “El Dorado”. Pero hoy, la misma población es un miserable rancherío. Un amanecer de 1952, la compañía decidió desplazar su sede río abajo, y en un acto de vandalismo se dedicó a destruir el pueblo. Con un buldózer echó al suelo los campamentos, se llevó por delante la iglesia, derrumbo la escuela, desmanteló el campo aéreo, llenó de huecos la carreteras. Sólo quedaron las planchas de cemento.

Cuando los obreros protestaron, agentes del consorcio quemaron varios ranchos de los alrededores, y un anciano que defendía su pobre techo fue incinerado. Como justa respuesta una violenta rebelión popular se extendió hasta Zaragoza. A piedra, y aun a bala y con dinamita, las gentes dieron libre curso a su repudio contra los imperialistas y sus guardianes.

Las instalaciones de la minera se transportaron entonces a El Bagre, donde habitan 15 mil personas, entre ellas los trabajadores que ocupan los campamentos de Mineros de Antioquia y laboran continuamente en jornadas que denominan “blanca”, “morena” y “negra”, según correspondan a la mañana, la tarde o la noche, respectivamente. Operan los “winches”o los rodillos de las dragas, o bien trabajan en los molinos de oro, cuando no entre los gigantescos tornos, cepillos, complejos de soldadura y prensas de los talleres mecánicos y eléctricos. Mineros de Antioquia, pretextando razones de seguridad, convierte su lugar de trabajo en un trampa mortal, instalando en sus excavadoras cables de 450 voltios que ya electrocutaron a dos obreros.

Rodeados por la riqueza de su patria, los trabajadores son obligados a vivir “como chinches”, conforme a la expresión de uno de ellos. A sus barracones no llega agua; sus hijos mueren a diario por gastroenteritis; los que sobreviven, que apenas pueden educarse hasta el 2° año de primaria, crecen con hambre y enfermos ante la angustia impotente de sus madres. Además, dado que la destartalada carretera de Medellín a Segovia se recorre en 10 horas, y que de ahí a Zaragoza hay apenas una trocha de penetración al cabo de la cual es obligado movilizarse en lancha, la ropa, la comida, las drogas y los servicios cuestan varias veces más que en la capital del departamento.

Los obreros, únicos verdaderos generadores de riqueza, sólo tienen su hambre, su miseria, su carencia de educación y de vivienda, y las cadenas de la explotación que los asfixian desde la infancia. A tiempo que un puñado de sanguijuelas extranjeras y sus testaferros, convertidos en despóticas autoridades, repiten el pasaje de Shakespeare: “¡Oro!, ¡oro maravilloso, brillante, precioso! Un poco de el puede volverlo blanco, negro; lo feo, hermoso; lo falso, verdadero; lo bajo, lo noble; lo viejo, lo joven; lo cobarde, lo valiente.
Este amarillo esclavo va a atar y desatar lazos sagrados, bendecir a los malditos, hacer adorable la lepra blanca, dar plaza a los ladrones y hacerlos sentar entre los senadores, con títulos, genuflexiones y alabanzas”.

Valerosa tradición de insurgencia
Esa codicia rapaz de los filibusteros imperialistas siempre ha sido acompañada por la salvaje represión que busca impedir el levantamiento popular contra el saqueo. Un día, los niños que madrugan a la escuela de Zaragoza regresaron corriendo a sus casas, con los ojos desmesuradamente abiertos. A la entrada del centro escolar colgaban los cuerpos de tres mineros salvajemente asesinados, cuyo delito era haber pertenecido hacía años a la Unión Sindical Obrera, USO, de Barrancabermeja. Muy cerca de Segovia, en el puesto militar Otú, cada bus es requisado. En El Bagre hay un soldado por cada 15 habitantes y están prohibidas las representaciones teatrales, la venta de periódicos distintos a los de la oligarquía y la distribución de boletines sindicales. En la población de Nechí, el régimen posee un campo de concentración en donde los presos son mantenidos con agua a la cintura por varios días. Cuando se iba a inaugurar el matadero de Zaragoza, que costó 300 mil pesos pagados por el pueblo para solucionar un grave problema higiénico, el ejército traslado a él su cuartel y allí se quedó. En 1977, la soldadesca mató en Segovia a dos dirigentes sindicales de La Frontino.

Tanto en las orillas del Nechí como en Remedios y Segovia, cada potrero es un campamento militar “Les da tanto miedo la rebeldía campesina, que hay épocas en que para comprar cualquier libra de sal uno tiene que anotar a donde la conduce pedir permiso para viajar con comida y aguantar requisas. Muchas veces, la poca remesa que se llevan la botan al agua porque va un plátano de más”. El campesino que denuncia estos abusos ha soportado por ello más hambre que la de costumbre. Y agrega: “Cuando van buscando a alguien, yo les señalo el lado opuesto, y si puedo, ayudo y escondo al perseguido”.

Al igual que todo el pueblo colombiano, el proletariado minero de oro ha protagonizado erguidos combates buscando liberarse de las garras del imperialismo norteamericano y la minoría vendepatria.

En Segovia se rememora la huelga de 1919, duro y significativo triunfo obrero. Fue allá donde, en 1925, la luchadora popular María Cano pronuncio su primer discurso, para animar un cese de actividades. En El Bagre, un paro obrero realizado en 1963, y que se rememora como “la guerra del 63”, se sostuvo durante 101 días de pelea, sin importar que la Pato despidiera un huelguista por cada 24 horas que durante el conflicto. Los 101 trabajadores lanzados contaron con amplia solidaridad del pueblo. Y al alborear el presente año, ante las ridículas ofertas de los patronos, que en 1978 vendieron 48 mil onzas de oro, los 600 obreros al servicio de Mineros de Antioquia, pararon una vez más. La empresa cerró entonces la escuela donde estudia la población infantil de El Bagre y suspendió los pagos a los pensionados, pero el generoso apoyo de pobladores y campesinos de la región permitió al sindicato mantener su actitud combativa.

Por todo el nordeste antioqueño, las masas populares señalan con claridad que los culpables de todos sus males son “la empresa y el gobierno”. Y pese a la intimidación, circulan boletines, son vendidos periódicos del pueblo, se libran las contiendas necesarias. Zaragoza recuerda con orgullo haber sido escenario de la primera insurrección de esclavos de la Nueva Granada, en 1958, cuando por espacio de un año los negros mantuvieron en jaque a las tropas de la corona española, y ha sido parte activa en mil batallas, antes, durante y después de la Independencia. En estas regiones, que “se han tenido siempre por asiento de borrascas”, cobrarán fuerza los vigoroso huracanes llamados a barrer de nuestro país la tiranía extranjera, la explotación y la miseria, e instaurar la anhelada nueva Colombia por la cual cada día más y más patriotas se suman a las columnas de combate que encabezan los obreros y campesinos.

¡NICARAGUA SANDINISTA VENCERÁ!

“Toda intromisión extranjera en nuestros asuntos trae la pérdida de la paz y provoca la ira del pueblo”
Augusto César Sandino

En la madrugada del pasado 17 de julio, un avión particular salió del aeropuerto de Managua llevándose los restos de una tiranía que gobernó a los nicaragüenses durante cuatro décadas. Anastasio Somoza Debayle, acompañado por su hijo, por un puñado de íntimos colaboradores y por los despojos mortales de su padre y de su hermano, abandonó el país que su familia había esclavizado desde 1937 y se exilió en los Estados Unidos. Terminaba así el primer capitulo de una de las batallas populares más aguerridas de los últimos veinte años en América Latina.

Cuarenta y ocho horas después, con pena y sin gloria, el presidente interino, Francisco Urcuyo escapó a Guatemala en medio de la repulsa general de sus conciudadanos, y en la mañana del 20 de julio alrededor de 100 mil personas llenaron hasta el tope la plaza de la Revolución, en la capital de Nicaragua, para esperar la entada victoriosa de los guerrilleros sandinistas y saludar a los principales dirigentes de la Junta de Reconstrucción Nacional. Los manifestantes entonaban canciones revolucionarias y portaban inmensas pancartas de Augusto César Sandino, el legendario combatiente antiimperialista que con su ejército de patriotas se batió contra las tropas de ocupación norteamericanas desde 1927 hasta 1933. Y en medio del entusiasmo desbordante de las masas que después de 42 años de lucha habían logrado el derrocamiento de una de las dictaduras más oprobiosas del Hemisferio, la naciente administración de los rebeldes expidió los primeros decretos del nuevo Poder nicaragüense.
La hermana nación centroamericana fue presentada ante el mundo como una república democrática, popular, independiente y no alineada con ningún bloque de Estados, según declaraciones de sus mismos personeros. El Congreso Somocista, que durante ocho años lustros consecutivos había servido para legitimar los atropellos de la dinastía, quedó clausurado de inmediato y en su lugar se creo un consejo legislativo de 33 miembros, en representación de todas las fuerzas políticas, sindicales y gremiales del país. La Guardia Nacional de Nicaragua, el aparato represivo al servicio incondicional del régimen depuesto, fue disuelta en el acto. Las tierras del clan de los Somoza se expropiaron con el propósito de ser repartidas entre los campesinos que la trabajen. El gobierno nacionalizó medio centenar de compañías pertenecientes al sátrapa exiliado y posteriormente aplicó la misma medida con los bancos privados, el comercio exterior y las industrias minera, pesquera y forestal, la mayor parte de las cuales había estado en manos de un reducido grupo de inversionistas norteamericanos desde finales del siglo XIX. Una carta de Derechos Ciudadanos consagró la libertad de expresión, de organización sindical y de huelga para la clase obrera y convocó a todos los demás sectores populares a participar la manera activa y sincera en las tareas de reconstrucción.

La unidad y el programa
Bajo la dirección del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, que desde 1962 acaudillo la lucha contra la tiranía, Nicaragua ha demostrado una vez más ante los ojos del mundo que la causa de los oprimidos triunfa cuando sus abanderados, en una situación revolucionaria, se levantan con las armas en la mano y persisten en la rebelión. Del heroísmo y la tenacidad, de la audacia y de la inteligencia con que cientos de miles de nicaragüenses se enfrentaron a sus opresores tendrán mucho que aprender las naciones latinoamericanas, que se debaten en el atraso secular y en la miseria como producto de la dominación imperialista.
Entre otros factores que contribuyeron a ello, los herederos de Sandino, consiguieron la derrota de la dictadura porque lograron unificar a la abrumadora mayoría de sus compatriotas en un solo destacamento de combate contra el despotismo. En el frente libertario participaron en igualdad de condiciones los obreros de las fábricas, los campesinos de las regiones apartadas, las estudiantes de las ciudades grandes y pequeñas, las capas medias de la población y varios segmentos de la burguesía afectadas por la competencia ruinosa de los monopolios extranjeros y por los innumerables negociados de la familia presidencial. La unidad del pueblo se alcanzó gracias a la defensa común de un programa revolucionario que resguardaba los intereses de todas las clases sociales opuestas a la autocracia, o, para decirlo, con las palabras de Tomas Borge, uno de los voceros más caracterizados del actual gobierno, gracias a que “no estábamos proponiendo un rígido esquema socialista sino más bien una revolución democrática, popular y nacional”.

En Nicaragua no pudieron hacer carrera los pontífices socialisteros partidarios de “saltar etapas”, y la fulminante expulsión de la Brigada Simón Bolívar, comandada por dos pintorescos trotskistas colombianos en trance de curtidos guerrilleros, es una muestra de ello. Durante la insurrección tampoco dieron señales de vida los profetas revisionistas que en otros países sabotean los anhelos unitarios de las masas con la exigencia inaceptable de que éstas apoyen las aventuras mercenarias del régimen cubano, buscando matricular en esta forma el frente único antiimperialista y los contingentes que lo integran en la órbita de influencia de la Unión Soviética. Para fortuna suya, el movimiento patriótico de liberación que derribó a la dictadura no se declaró “aliado natural” de ninguna superpotencia.

La práctica de la revolución nicaragüense les cierra el camino a los oportunistas de “izquierda” y de derecha. Quiérase o no, el programa nacional y democrático y la política de no alineamiento fueron pospilares imprescindibles para edificar la unidad de los desposeídos y humillados, y la consiguiente victoria de los sandinistas.

El precio de una larga amistad
El derrumbe de Somoza significó una pérdida invaluable para la supremacía de los Estados Unidos en una región considerada como su tradicional patio trasero. Y no sólo porque el caído mayordomo les garantizaba a los capitalistas foráneos el control absoluto de la economía nacional nicaragüense, de sus recursos nacionales y de su posición geográfica estratégica, sino porque el poderío militar de la corrupta dinastía les había servido durante muchos años para contener el avance revolucionario en los demás países de América Central y del Caribe.

El somocismo respaldó siempre sin reservas la política de la Casa Blanca en la Naciones Unidas y en la Organización de Estados Americanos. Al empezar la década de los 50 años acompañó al imperialismo yanqui en su guerra de agresión contra el pueblo de Corea, y en 1954 desempeñó un papel determinante en el cuartelazo que depuso al presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, cuyo gobierno se había enfrentado valerosamente a las pretensiones de la Unidad Fruit Company. Desde 1961 fue el soporte fundamental del Consejo redefensa Centroamericano CONDECA, un organismo castrense creado para mantener el orden imperial en Nicaragua y las repúblicas vecinas de Honduras, El Salvador y Guatemala. A partir de ese mismo año participó de manera beligerante en la fracasada invasión de Bahía Cochinos y en el bloqueo continental a la isla de Cuba, y en 1965 se asocio a los incontables atropellos de los “marines” gringos en Santo Domingo. Como lo expresará el último vástago de los Somoza, con visible amargura, pocas horas antes de abandonar “el bunker” asediado por los sandinistas: “No extraña mucho lo que está pasando aquí, porque durante toda la vida hemos sido uno de los aliados más fieles y más perseverantes de la democracia norteamericana en el mundo”.

Aunque el presidente Carter, en aras de sacar adelante su política y salvar la imagen de su administración, termino sacrificando a esta casta de vasallos tan sumisos, lo cierto fue que se valió de todas las artimañas que estuvieron a su alcance para apoyarla hasta el último momento. Hace poco más de un año que el primer mandatario de los Estados Unidos felicitaba a su colega de ese entonces por la supuesta mejoría de los derechos humanos en Nicaragua. El pasado mes de mayo, el Departamento de Estado dio su aprobación para que el fondo Monetario Internacional le concediera un préstamo de más de 65 millones de dólares al antiguo régimen, y el 15 de junio de 1979, en plena sublevación popular contra Somoza, 130 parlamentarios yanquis todavía reclamaban el restablecimiento de la ayuda militar al déspota. Fue sólo ante la creciente agudización de la crisis mundial por la que atraviesa el imperialismo norteamericano, ante el avance arrollador del movimiento revolucionario en Nicaragua y ante el descrédito universal que significaba para la Casa Blanca el mantenimiento de una tiranía tan repudiada y corrompida, que el actual presidente de los Estados Unidos resolvió quitarle su respaldo abierto al dictador y propugnar un “somocismo sin Somoza”.

Con ese objetivo, el Departamento de Estado propuso el 24 de junio del presente año, en la última reunión de consulta de una OEA, la constitución de una “Fuerza Interamericana de Paz” que le permitiera intervenir con tropas extranjeras en los asuntos internos de la república hermana y truncar el triunfo de los insurrectos. Posteriormente, con el argumento de que la Junta designada por los rebeldes “no representa a las fuerzas vitales y responsables de la nación”, los asesores de Carter hicieron todo lo posible por ampliarla con personajes del Partido Liberal, puntal de la autocracia.

Como los sandinistas se negaran entonces a aceptar elementos partidarios de Somoza dentro de las filas del nuevo gobierno, el imperialismo yanqui tuvo que ceder después de muchos forcejeos, ante la determinación de sus adversarios.
Se necesitó que las masas populares levantadas en armas persistieran en la lucha durante 19 meses seguidos, y que el país quedara totalmente arruinado y desvastado por las acciones criminales de la Guardia Nacional, para que los Estados Unidos acabaran por admitir de mala gana el desenlace final de los acontecimientos; la caída de una satrapía que los piratas de Wall Street elevaron al Poder hace 42 años, y que luego protegieron, financiaron y cebaron hasta cuando les fue de alguna utilidad.

La farsa de Turbay
Como en tantas otras naciones hemisféricas, en Colombia, donde las autoridades civiles y militares no tienen mucho que envidiarle al derrocado gobierno de Somoza, el turbayismo quiso aprovechar la rebelión del pueblo nicaragüense para componer siquiera en parte la maltrecha imagen de la dictadura imperante en el país. Ríos de demagogia corrieron por la prensa u por distintos documentos oficiales. El pasado 20 de julio, por ejemplo, en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, Turbay Ayala tuvo el descaro de manifestar que las presiones diplomáticas del Pacto Andino, y más particularmente de su administración, habían sido “definitivas” para la derrota del somocismo y el triunfo de sus contendores.
Los hechos, sin embargo, demuestran lo contrario. En unas declaraciones dadas a una agencia española de noticias durante su largo, inoficioso y costoso peregrinaje por México y varios países europeos, el presidente de Colombia fue el primer mandatario latinoamericano en apoyar públicamente la mencionada “Fuerza Interamericana de Paz”, concebida por los Estados Unidos para camuflar sus pretensiones de injerencia militar en la gesta liberadora de los sandinistas.

Una vez que tal proposición de la superpotencia yanqui había cumplido con una de sus finalidades principales, cual era la de tratar de intimidar al pueblo de la pequeña nación centroamericana con la amenaza de una intervención armada, estimulando en esta forma a los sectores sociales más retardatarios de Nicaragua, la Casa Blanca puso en juego a sus aliados del Pacto Andino para tramar su próxima maniobra imperialista. Y así, con el patrocinio de Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela, y cuando ya Somoza estaba totalmente aislado y cercado por sus enemigos internos, se aprobó en la XVII reunión de consulta de la OEA una resolución que pedía el “reemplazo inmediato y definitivo”, del dictador, pero bajo la condición explicita de que el gobierno provisional propuesto por los insurgentes otorgara plenas “garantías de respeto a los Derechos Humanos de todos los nicaragüenses, sin excepción”.

La exigencia de “garantías” para “todos los nicaragüenses”, incluidos los asesinos a sueldo de la Guardia Nacional, reflejaba los intentos del Pacto Andino por impedir que la justicia revolucionaria castigara a los responsables de miles de crímenes contra las masas desheredada. Y en cuanto a los “Derechos Humanos”, es bien sabido que con esta política del señor Carter se pretende crear un nuevo ambiente para la vieja estrategia de saqueo y de dominación que practican los Estados Unidos en el mundo entero. Cuando el imperialismo norteamericano habla de los “Derechos Humanos”, lo que entiende por ellos es la defensa cerrada de los monopolios yanquis y el establecimiento de repúblicas antinacionales con careta democrática, que mantengan esclavizados a los pueblos de los países neocoloniales. Eso fue, en última instancia, lo que votó favorablemente la delegación colombiana ante la OEA.

El canciller Uribe Vargas y sus colegas del llamado Acuerdo de Cartagena colaboraron después con los mensajeros diplomáticos de Washington para que la junta de Reconstrucción se ampliara con “otros dos miembros moderados” de conocida trayectoria somocista, y durante todo el proceso de la guerra fueron el instrumento fundamental que utilizó el Departamento de Estado para procurar influir en los acontecimientos y torcerles el rumbo. No en vano el viceministro nicaragüense del Interior. Edén Pastora, dijo recientemente que “algunos gobiernos están tratando de adquirir prestigió a costa del sacrificio de todo un pueblo”.

Atrás la intervención foránea
A la revolución nacional y democrática que ha tenido lugar en Nicaragua la rondan dos peligros principales. Por una parte, el imperialismo norteamericano y sus aliados nunca se resignarán a perder el control sobre un país que mantuvieron bajo su dominio absoluto desde principios del siglo, y, a través de los empréstitos condicionados para la reconstrucción de la economía, del sabotaje político e incluso de la agresión militar, bregarán por reconquistar el terreno ganado palmo a palmo por el heroico pueblo nicaragüense.
Por otra parte, el gobierno de Cuba y los revisionistas que pelechan a su amparo, y que actúan ambos según las conveniencias hegemónicas de la Unión Soviética a nivel Internacional, no descansaran en sus aspiraciones por doblegar la independencia de Nicaragua, pisotear su soberanía recién alcanzada en la lucha y colocar a la patria de Sandino bajo la égida del socialimperialismo. Sobran los ejemplos históricos para demostrar que los altos burócratas cubanos son simples peleles de los nuevos zares de Rusia, y que su pretendida “ayuda” a los movimientos de liberación nacional de los países sometidos no es sino el primer eslabón de una larga cadena de futuros atropellos.

Alinearse con regímenes intermediarios de la Unión Soviética sólo puede conducir a que Nicaragua caiga bajo la bota militar del Kremlin, y los miles de patriotas que derrocaron a Somoza no permitirán sumisamente que esto suceda. Como dijera el comandante en jefe del Ejército Defensor de la Soberanía Nicaragüense, Augusto César Sandino, en una proclama escrita desde Las Segovias, en febrero de 1928: “toda intromisión extranjera en nuestros asuntos trae la pérdida de la paz y provoca la ira del pueblo”.

III Foro Pereira, septiembre 29: CONTRA EL DESPOTISMO Y EL OPORTUNISMO

En el Coliseo Polideportivo, de la ciudad de Pereira, a las cinco de la tarde del próximo sábado 29 de septiembre se dará comienzo al III Foro del Frente por la Unidad del Pueblo. Concurrirán delegaciones de todo el país y en representación de todas las clases revolucionarias y patrióticas. Harán uso de la palabra los dirigentes de los partidos integrantes del FUP. Con el siguiente mensaje se citó al trascendental encuentro:

El Frente por la Unidad del Pueblo FUP decidió convocar su tercer foro unitario. Tan importante certamen se llevará a cabo en uno de los momentos más críticos de la historia de Colombia. Bajo la ruinosa influencia de la coalición liberal-conservadora gobernante, cuya gestión tradicional ha sido la de agenciar el saqueo del imperialismo y sus intermediarios y mantener en la esclavitud a las mayorías esquilmadas, el país se halla abocado a sufrir desventuras mucho más graves que las conocidas hasta ahora. Con o sin “bonanza cafetera” el futuro inmediato estará signado por la inflación, la usura el encarecimiento descomunal del costo de la vida y la quiebra de la producción nacional. En las diversas declaraciones de la alta burocracia se capta que la oligarquía vendepatria prepara a grande escala una nueva embestida contra el pueblo. Se autorizaran alzas en los combustibles, servicios públicos y demás medios y bienes de primera necesidad; se acentuará el agio y seguirán los intereses especulativos con los cuales los magnates de las finanzas vienen poniendo de rodillas al resto de las actividades económicas; habrá ampliación de importaciones y franquicias especiales para la inversión extranjera, sin considerar los gravísimos daños que tales medidas ocasionen a la incipiente industria colombiana, que se vera privada de sus materias primas y excluida de su propio mercado por la acción de los monopolios imperialistas; continuará el proceso del fatal endeudamiento con las agencias prestamistas internacionales y la agudización del circulo vicioso de déficit fiscal e impuestos, emisiones y devaluaciones, y las masas trabajadoras de la ciudad y el campo, que son al fin y al cabo las únicas forjadoras de la riqueza social, pagarán con su sudor y sus lagrimas toda esta guía insaciables de la minoría parasitaria.

Si tal es la estrategia en el terreno económico de los testaferros del imperialismo norteamericano, dentro de las relaciones políticas su comportamiento inevitablemente será, de un lado, tratar de ocultar sus criminales intenciones y engañar al pueblo, y del otro, echar mano de los instrumentos represivos del estado, de la violencia institucionalizada, para sofocar la protesta e impedir la organización de las fuerzas populares. El trabajo sucio le corresponde ejecutarlo a los integrantes de la casta militar, he ahí su función de adiestrados canes guardianes de la gran heredad, mientras los pescadores de votos habían sobre las “bondades” de los derechos humanos reseñados en la Carta Constitucional oligárquica, sobre la separación de las ramas del Poder que previene y enmienda los desmanes del mismo o sobre las reformas que de cuando en vez hay que hacerle al sistema para conservarlo atractivo.

Por eso llamamos a combatir vigorosamente tantos contra la creciente militarización del régimen como contra quienes siembran ilusiones respecto a la necesidad de remendar el orden jurídico prevaleciente. Rechacemos el estado de sitio, el Estatuto de Seguridad, los tribunales castrenses. Denunciemos los allanamientos, las torturas, los asesinatos oficiales. Solidaricémonos con los sindicatos y demás agrupaciones de avanzada perseguidas. Sumémonos en el campo a las movilizaciones que los campesinos adelantan para frenar la actual revancha de los terratenientes. Luchemos por la libertad de los presos políticos y por cada uno de los derechos básicos del pueblo. Entre “Unidad contra el despotismo” Pero desenmascaremos la cháchara del gobierno que no obstante masacrar obreros y campesinos, desaparecer estudiantes, ultrajar sacerdotes y cometer iniquidades mil, su principal personero viene impunemente de pavonearse como demócrata sin tacha en su viaje por el exterior, donde revivió las tesis más retrocadas y colonialistas, doblo la cerviz de manzanillo, pueblerino ante príncipes y presidentes, repartiendo aquí y halla adulaciones y reverencias, mendigándoles a todos, burlándose de la dignidad nacional y el mismo convertido en rey de burlas. Repudiemos los consejos verbales de guerra, pero no les hagamos el juego a los reivindicadores de la llamada justicia ordinaria con que las clases dominantes subyugan a las masas empobrecidas y humilladas. Contribuyamos a destapar la corruptela administrativa de los desfalcadores del erario, exijamos garantías democráticas reales y al mismo tiempo ridiculicemos a cuantos pretendan prestar el obsoleto derecho burgués como la última medicina libertaria. Alertemos al país contra el golpe de cuartel, más nunca nos tornemos en defensores de la constitución que legítima la dictadura de los peleles del imperialismo, causa fundamental de nuestros males. El general Camacho Leyva ciertamente seria una desgracia para Colombia, pero el señor Turbay Ayala es una maldición ¡Unidad contra el oportunismo!

La contienda por la democracia no puede separarse de la mira de liberar la nación del yugo extranjero, alcanzar y preservar la verdadera soberanía nacional, desalojar del poder a los camarillas traidores e instaurar un Estado de las clases y fuerzas patrióticas y revolucionarias. Bajo el actual gobierno de la alianza burgués-terrateniente pro imperialista existe democracia para los dueños de los truts, los señores de la gran propiedad inmobiliaria, los pulpos urbanizadores, los poderosos traficantes del comercio internacional, pero jamás la habrá para los obreros, los campesinos, los productores y comerciantes no monopolistas, es decir, para el pueblo. La tendencia reformista, encarnada por la UNO y el oportunismo liberal, cómplice vergonzante de la barbare establecida, busca desmoralizar a las masas y entregarlas dócilmente a la coyunda ideológica de sus espoliadores; sin embargo, fracasará irremediablemente, porque la superexplotación del imperialismo y sus secuaces ha llegado a un punto tal que la vida se ha vuelto insoportable y, debido a ello, las banderas que agita el Frente por la Unidad del Pueblo son cada día más llamativas para las gentes del común. Toda nueva ola inflacionaria, como la que se avecina, trae aparejada una carga mayor de represión política. Simultáneamente crecerán los conflictos sociales y la rebeldía se generalizará. Nicaragua sandinista no constituirá la excepción en el panorama latinoamericano su lucha, que respaldamos con entusiasmo, alienta la causa de los pueblos del Tercer Mundo, su valor nos fortalece y su destino se hermana con el nuestro.

El Tercer Foro del FUP debatirá todos estos problemas vitales para la nación colombiana, les cerrará el paso a las tendencias oportunistas y reafirmará los principios revolucionarios de la unidad: Programa Nacional. Y Democrático, Normas Democráticas de Funcionamiento y no Alineamiento. Invitamos a las fuerzas democráticas y patrióticas a que nos acompañen a realizar las tareas que la hora los impone, dentro de la brega por desbrozar el camino de la unión de los oprimidos contra los opresores.

FRENTE POR LA UNIDAD DEL PUEBLO

Por la ANAPO:
José Jaramillo Giraldo
Jaime Piedrahita Cardona y
Álvaro Bernal Segura

Por el MOIR:
Francisco Mosquera y
Otto Ñañez

Por la DP:
Miguel Gamboa y
Hernando Franco

En el Sudeste Asiático: VAPULEADO EL EXPANSIONISMO SOVIÉTICO-VIETNAMITA

Desde los primeros días de 1979, acontecimientos de gran trascendencia han conmovido la región del Sudeste de Asia. El hegemonismo soviético, haciendo uso de sus mercenarios vietnamitas, desató en el lapso de un mes y medio dos conflictos armados. Primero fue la aleve invasión a Kampuchea por parte de Viet Nam y luego la intensificación de las provocaciones militares de Hanoi contra China, lo cual obligó a esta responder con un contraataque punitivo limitado. Más tarde, los círculos gobernantes vietnamitas provocaron un éxodo violento y masivo de ciudadanos y residentes chinos hacia los países de la región, causando la muerte de centenares de miles de personas inocentes.

China defiende sus fronteras
Entre el 17 de febrero y el 5 de marzo, soldados fronterizos chinos atacaron las provincias septentrionales de Viet Nam y penetraron varios kilómetros, ocupando decenas de ciudades y poniendo fuera de combate numerosos contingentes de tropas enemigas. Después de más de 3.000 actos de agresión y sabotaje cometidos desde 1974 por los gobernantes de Hanoi, que causaron la muerte de centenares de ciudadanos y cuantiosas pérdidas materiales, las autoridades y el pueblo de la República Popular China, luego de repetidas advertencias, decidieron finalmente dar una respuesta contundente a sus hostigadores, arremetiendo a través de las regiones limítrofes desde donde estos venían organizando sus acciones bélicas.

No es la primera vez que un bastión socialista se vale del legítimo derecho de contraatacar en defensa de su soberanía, incursionando incluso en el territorio de los atacantes. No obstante, lo que distingue la posición del proletariado de la de los expansionistas, es que cada vez que aquel se ha visto precisado a proteger su Estado lo ha hecho sobre la base del respeto a la soberanía de sus vecinos, sin estacionar tropas de ocupación, ni interferir en los asuntos internos de otros países, así estos hayan provocado las hostilidades. Por ejemplo, en 1920, el Ejército Rojo rechazó a las huestes reaccionarias polacas hasta las puertas de Varsovia, luego de que éstas invadiesen el país de los soviets, instigadas por los imperialistas anglo-franceses; a fines de 1939, las ropas rusas penetraron en Finlandia para suspender las continuas actividades militares llevadas a cabo por el régimen ultraderechista de ese país que, envalentonado por la burguesía de Occidente, ponía en serio peligro la seguridad del norte de la URSS, en 1962, El Ejército Popular Chino traspasó los linderos de la India a fin de contener los asaltos que los dirigentes de Nueva Delhi venían cometiendo desde 1959. En todos los casos mencionados, los efectivos proletarios regresaron a su patria una vez cumplida su misión defensiva.

El ingreso de Viet Nam a la órbita moscovita corrió paralelo con las actitudes antichinas cada vez más marcadas de los dirigentes de Hanoi. Millares de consejeros militares rusos ocuparon el lugar que dejaran los marines yanquis y las gigantescas y estratégicas bases navales de Da Nang y Cam Ranh sirven de atracadero para los navíos de guerra soviéticos que merodean por el Pacifico y el Indico. El pueblo vietnamita debe al Kremlin la astronómica suma de 6.000 millones de dólares por concepto de deuda externa. La enajenación de Vietnam se acentuó con su ingreso, en junio de 1978, al CAME (bloque económico imperialista de la URSS) y con la firma de un pacto militar con la camarilla de Brezhnev en noviembre pasado.

El socialimperialismo, apenas hubo asegurado a su satélite, lo lanzó a hostilizar a China. Las primeras victimas fueron los 1.300.000 residentes y ciudadanos de ascendencia china que con su laboriosidad estaban contribuyendo a la reconstrucción económica de Viet Nam. Desde mediados de 1978, el régimen vietnamita expulsó alrededor de 230.000 personas a China, a tiempo que desataba una implacable persecución contra el resto, sin que mediara causa justificada y a pesar de las enérgicas protestas de Pekín. Simultáneamente, los nuevos peones de Moscú organizaban ataques de mordisqueo en la frontera, mientras acumulaban grandes cantidades de tropa a los largo de la misma.

El 18 de enero de este año, China notificó que “si las autoridades vietnamitas hacen caso omiso de las advertencias del gobierno chino y siguen llevando a cabo provocaciones militares, el gobierno vietnamita debe asumir la responsabilidad por todas las consecuencias que de ello se deriven”.

Como los pequeños expansionistas persistieron en su absurdo empeño de hostigar más y más, vanagloriándose de ser la “tercera potencia militar del mundo”, las tropas chinas cruzaron a territorio vietnamita para castigar a los agresores. La Unión Soviética y el mamertismo internacional pusieron en marcha su maquinaria propagandística para condenar la justa acción y, distorsionando los hechos, presentar a un Viet Nam minúsculo e indefenso enfrentado a una China superpotente y belicosa. Empero, la opinión pública mundial sabe que detrás del pequeño Viet Nam se agazapa el prepotente oso polar ruso que le instiga y respalda en todas sus fechorías.

La diminuta e insular Cuba es otro ejemplo del mismo problema. Fieles a lo expresado en el comunicado del 17 de febrero, en el sentido de que no aspiraban ni a una pulgada de duelo vietnamita, las fuerzas chinas se retiraron a su país entre el 5 y el 16 de marzo. Al mismo tiempo, Pekín propuso una vez más el comienzo inmediato de negociaciones tendiente a resolver el conflicto pacíficamente.
Desde el mes de abril, las dos partes iniciaron en Hanoi las discusiones relativas a la solución del grave problema surgido entre ellas. A su vez, China decidió, a partir de mediados de mayo, la liberación unilateral y progresiva de los prisioneros vietnamitas, que culminó el 22 de junio.

La “federación indochina” en apuros
Los círculos gobernantes de Hanoi aparentemente alcanzaron su ansiado proyecto de someter a Camboya a Laos a su control bajo la bandera de una “federación” peninsular. Con este propósito, para servir a los designios de expansión de Rusia, sostienen gobiernos lacayos en las dos naciones vecinas. Sin embargo, el engendro hegemonista se halla minado por profundas y múltiples dificultades.

En Kampuchea, los aguerridos contingentes de patriotas (khmer rojos) se han aglutinado en un amplio frente de liberación que desde enero propina duros golpes al régimen fantoche de Pnom Penh, a los 150.000 invasores vietnamitas y a los consejeros soviéticos t cubanos, quienes naufragan en el océano de la guerra popular de las masas camboyanas. En un desesperado esfuerzo por oficializar la anexión de Kampuchea, Viet Nam suscribió el 18 de febrero un tratado militar con sus peleles, mediante el cual se abroga el derecho de mantener tropas y saquear esta nación. A excepción de los satélites de Moscú, ningún país ha reconocido a la espuria camarilla que pretende presentar y gobernar a Camboya, que se ha convertido en el Viet Nam de Viet Nam.

La administración de Laos, al igual que la de Pnom Penh, depende íntegramente de Hanoi y sus padrinos. En julio de 1977, el Primer Ministro laosiano, apodado por sus compatriotas “el vietnamita”- firmó con Viet Nam un tratado de amistad y cooperación por 25 años, el cual establece relaciones “especiales” entre los dos países, autoriza a Hanoi a mantener más de 50.000 soldados en Laos y legaliza la coyunda foránea.

Viet Nam es la nación que mayores contradicciones padece; el desempleo abarca a millones de personas; el hambre amenaza al pueblo, ya que el año pasado el déficit de granos alcanzó los 4.3 millones de toneladas; el déficit comercial se acerca a los 700 millones de dólares, y la inflación bordea el 100%. Por otra parte, en el centro y el sur del país operan grupos guerrilleros que se oponen a la rosca pro-soviética dominante. La economía y la población están siendo militarizadas aceleradamente con el objeto de aliviar la crisis y desatar guerras de agresión. Viet Nam dispone de un potente aparato bélico que incluye alrededor de dos millones de personas en armas, sumando la milicia; 300 aviones modernos de combate, y 900 tanques, sin contar el enorme arsenal capturado a los yanquis y sus peleles en 1975. Después de la Unión Soviética y Estados Unidos, es el país que más tropas mantienen en el extranjero.

Hanoi está creando graves problemas políticos, sociales y de seguridad a sus vecinos del Sudeste Asiático con la expulsión masiva de resientes y ciudadanos de origen chino. Además, la guerra de agresión contra Kampuchea y el control vietnamita sobre Laos también han generado oleadas masivas de refugiados de esos países. Fuera de las 230.000 personas acogidas por China, a las naciones de la región han llegado en los últimos meses cerca de medio millón más. Los ciudadanos chinos son forzados a salir de Viet Nam, previa expropiación de todos sus bienes, en frágiles embarcaciones que la mayoría de las veces naufragan o caen victimas de los piratas que operan en esas aguas. En solo el mes de abril, las autoridades vietnamitas adquirieron 240 millones de dólares como producto de su negocio genocida y racista, que está siendo mundialmente condenado y que cuenta exclusivamente con el respaldo del Kremlin. “Hoy son los vietnamitas chinos. Los Camboyanos ya han sido agregados a la lista de gentes que van a morir. ¿Por qué no Tailandia mañana, y Malasia, Singapur y otros que se encuentran en los sueños de Viet Nam?, anota un alto funcionario de Singapur.

Hace pocas semanas. Hoang Van Hoam, destacado dirigentes del gobierno vietnamita, uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores de Viet Nam, veterano combatiente anticolonialista y diputado a la Asamblea Nacional, abandonó Hanoi y se exiló en Pekín. Según declaro en una rueda de prensa el 9 de agosto, Viet Nam “esta subordinado a una potencia extranjera económica, política y militar y diplomáticamente”. Refiriéndose al problema de los refugiados y de los opositores en su país, señaló: “Solamente puede compararse con lo que hizo Hitler en Alemania con los judíos”.

El Medio Oriente: CAMPO DE DISPUTA DE LAS DOS SUPERPOTENCIAS

La rivalidad entre Estados Unidos y la unión Soviética por el reparto del mundo se ha concentrado en los últimos meses en una zona trascendental importancia, tanto por su ubicación estratégica como por su formidable riqueza en recursos naturales. Abarca el Medio Oriente (hasta el Golfo Pérsico y la Península Arábiga), el Cuerno de África y parte de Asia Central. Se trata nada menos que de 22 países, 9.5 millones de kilómetros cuadrados, 300 millones de habitantes, rutas comerciales y militares claves y la producción y las reservas petroleras más grandes del Orbe. Antaño una región sometida omnímodamente a control yanqui, hoy es escenario de fuertes tensiones provocadas por la Unión Soviética que ansía echarle su zara y los Estados Unidos que no desean abandonarla.

Estados Unidos pierde Irán
“La situación de Irán es una tragedia para Occidente”. Con esta lacónica frase caracterizaba no hace mucho el ex secretario de Estado, Henry Kissinger, el mayúsculo descalabró que para Washington significó la caída de su fiel testaferro, el Shah Mohamed Reza Pahlevi. Desde su asenso al poder, en 1953, mediante un golpe orquestado por la CIA, el monarca iranio instauró un régimen despótico y corrompido que se mantenía gracias al soporte económico y militar de los Estados Unidos, quienes sólo entre 1972 y 1978 le entregaron 14.000 millones de dólares en materiales bélicos.

Para el imperialismo norteamericano y sus aliados Irán constituye una pérdida de extraordinaria valía; con sus enormes yacimientos petrolíferos (hasta hace poco el segundo exportador mundial del crudo) proveía el 40% del petróleo que consume Europa Occidental, el 90% de Suráfrica, el 70% de Israel y el 10% de Estados Unidos; desempeñaba el papel de “gendarme del Golfo Pérsico”, región que produce en conjunto el 71% de los hidrocarburos necesitados por los europeos del oeste, y, con sus 1.800 kilómetros de frontera con la URSS, era considerado el más firme obstáculo a la expansión soviética hacia el Medio Oriente. El socialimperialismo, reviviendo las viejas aspiraciones de los zares sobre este país en busca de una salida al Océano Indico, comenzó a penetrar en Orán aún antes del derrumbamiento del Shah, era su tercer proveedor de armas, le compraba 10.000 millones de metro cúbicos de gas diarios (para luego revenderlo más caro a Europa) y había financiado 124 proyectos económicos gubernamentales.

Después de un año de continuas y masivas movilizaciones y huelgas en contra suya, el Shah abandonó el país el 16 de enero de 1979, a tiempo que los 40.000 residentes norteamericanos eran prácticamente expulsados. Cabe anotar que en medio de la crisis, en noviembre de 1978, Brezhnev notifico perentoriamente a Washington que cualquier intervención estadinense en Irán sería considerada como “un asunto que afecta la seguridad de la URSS”. Las emisoras rusas comenzaron a atacar la Shah y respaldaron a los religiosos musulmanes que encabezaron la revuelta y que hasta hacia poco el Kremlin tachaba de contrarrevolucionarios. Mientras tanto, a la administración Carter observaba entre impasible y sorprendida los sucesos que culminarían con el mayor revés para los yanquis desde la guerra Indochina. Los acontecimientos de los últimos meses forman para de la compleja y prolongada revolución democrático-nacional emprendida por el pueblo iraní contra sus ancestrales opresores internos y foráneos.

El nuevo gobierno que asumió el Poder el 11 de febrero, orientado por el Ayatollah Khomeini, tomó una serie de medidas desfavorables para el bloque de Occidente; nacionalizó la comercialización del petróleo (antes en manos extranjeras), aumentó su precio y redujo su producción; rompió relaciones diplomáticas con Sudáfrica e Israel y reconoció a la organización para la Liberación de Palestina (OLP); procedió al retiro de Irán de la CENTO (Organización del Tratado Central, integrada por EEUU, Inglaterra, Turquía, Irán y Pakistán), emprendió la revisión de todos los convenios económicos y militares con Estados Unidos. Asimismo, Teherán retiró sus tropas de las fuerzas de la ONU en la frontera entre Líbano e Israel e hizo regresar los soldados iraníes estacionados en Omán, aduciendo que ya no estaba dispuesto a jugar el papel de “policía del Golfo Pérsico”. Irán se sumó a los países árabes que condenaron a comienzos de abril los acuerdos de paz egipcio-israelíes, promovidos por Washington.

Recientemente, el régimen revolucionario decretó la confiscación de todos los capitales extranjeros, y nacionalizó las compañías de seguros, incluyendo una de propiedad soviética, y los bancos, aspa como gran parte de la industria.

Voceros del gobierno recién instaurado han insistido en que su nación será “independiente, no alineada” y “sin influencia de cualquier superpotencia”, Khomeini señaló que “todavía no se han arrancado de cuajo los imperialismos norteamericano, soviético y británico, así como el sionismo”, y llamó a su pueblo a estar vigilante contra cualquier interferencia extranjera. No obstante, los expansionistas moscovitas, ante la retirada estadounidense de Irán, aprovechan toda oportunidad que les permita entrometerse en los asuntos iraníes y colocar dicho Estado bajo su dominio.

El Kremlin ha venido interviniendo en los conflictos desatados por los sectores autonomistas kurdos, turcomanos y baluchis que habitan amplias regiones de Irán, Irak y Turquía, con el propósito de ampliar su influencia en dichos países y, si es el caso, desmembrarlos.

A partir de febrero, en Irán no ha habido un solo día de calma. Conflictos de muy diverso orden que van desde las protestas de sectores descontentos hasta las rebeliones de grupos separatistas, pasando por divisiones dentro del gobierno y asesinatos políticos, han impedido la estabilización de la república islámica.

Algunos de los problemas que afronta la dirigencia musulmana, provienen además de la injerencia soviética, de la aplicación de códigos de justicia arcaicos, de medidas discriminatorias y opresivas contra las mujeres y del fanatismo religiosos con el que se han querido manejar algunas de las cuestiones esenciales de la sociedad iraní, lo cual ha creado antagonismos y ha despertado insubordinaciones entre las masas.

La URSS en Afganistán
El 27 de abril de 1978 se produjo en Kabul, capital de Afganistán, un golpe de Estado que elevó al Poder un gobierno pro soviético. A partir de entonces, esta nación centroasiática país a convertirse en una neocolonia de Moscú. Actualmente hay allí más de 5.000 ciudadanos soviéticos, la mayoría consejeros militares. El 60% de la deuda externa es para con la URSS, que al mismo tiempo compra el gas natural afgano 30% más barato que en el mercado mundial. Los nuevos zares rusos han firmado 29 acuerdos de “ayuda” a cambio de tener mano libre para saquear recursos tales como el petróleo, el cobre, el uranio y la fluorita. Expertos soviéticos supervisan los textos escolares, actúan en todos los ministerios y mandan las tropas. Para reforzar su coyunda, el Kremlin suscribió en diciembre último un tratado de “amistad, buena vecindad y cooperación” por veinte años con el Primer Ministro afgano Mohamed Taraki, documento que establece una alianza militar bilateral.

En marzo, durante acciones confusas, resulto muerto el embajador de Estados Unidos en Kabul; Washington consideró que la policía secreta rusa (la KGB) desempeñó un activo papel en el crimen, y envió una nota de protesta a la URSS.

A partir del mes de abril estallaron violentas sublevaciones populares contra el régimen de Taraki. Los consejeros militares rusos fueron el principal blanco de ataque y desde entonces varios centenares de ellos han resultado muertos durante los combates. Las fuerzas de Kabul y los agentes soviéticos han sido confinados a unas pocas ciudades mientras la mayor parte de las zonas rurales está bajo control de los insurrectos.

A comienzos de agosto, los rebeldes, agrupados en el Frente Islámico, lanzaron violentos ataques contra la capital, y el 18 del mismo mes, comenzaron a formar gobiernos populares en la zonas liberadas. La URSS, siguiendo los pasos de toda potencia imperialista, se encuentra empantanada en esta guerra de liberación de un país del Tercer Mundo.

Camp David, la respuesta yanqui
La perdida de Irán y el continuo avance de Moscú han tenido hondas repercusiones en el Medio Oriente. Al otro lado del Golfo Pérsico. Arabia Saudita, el primer exportador mundial de petróleo y el segundo pilar de Estados Unidos en la región después de Irán, está rodeada por Estados de la órbita soviética o que se inclinan hacia ella. En el flanco meridional se encuentra un Yemen del Sur que alberga 3.000 rusos y cubanos, sostienen una base naval en Adén a disposición de los socialimperialista y se inmiscuye en los problemas internos de Omán. Recientemente agredió a Yemen del Norte, en vista de lo cual la Casa Blanca reaccionó enviando a este último 100 consejeros militares, 400 millones de dólares en armas, y desplazando al Mar de Arabia unos cuantos navíos de guerra.

Cerrando la entrada al Mar Rojo, arteria vital para Europa, está Etiopía, donde un régimen títere del Kremlin, apoyado por 17.000 mercenarios cubanos, masacra al pueblo de Eritrea con el fin de asegurar para Moscú un punto de apoyo en la ribera africana de la estratégica vía marítima. En el flanco septentrional, los hegemonistas soviéticos aprovechándose del viejo conflicto árabe-israelí, han venido metiendo baza en Siria e Irak.

De otra parte, Turquía, pieza clase del flanco oriental de la OTAN, atraviesa por una de las peores crisis políticas y económicas de su historia. En junio, el gobierno supedito la presencia de aviones de espionaje estadinenses en ala frontera ruso-turca al visto bueno de la Unión Soviética.

El Kremlin viene gestionando hace meses un empréstito de 8.000 millones de dólares para Ankara, así como ala venta de una planta nuclear y varios proyectos eléctricos.

Es debido a todo lo anterior que Washington organizó afanosamente la conclusión de una paz separada entre dos antiguos rivales. Israel y Egipto, tratando de salirle al paso a sus contendores de la URSS, que también se entrometen en los problemas de las naciones del Oriente Medio para sacar partido. Después de muchas idas y venidas, Carter, Sadat y Begin firmaron en septiembre de 1978 los acuerdos de Camp David y, el 26 de marzo de este año, el tratado de paz.

Los compromisos establecen en resumen, lo siguiente; paz entre Egipto e Israel; devolución paulatina (en tres años) de la península del Sinaí a Egipto, ocupada por Tel Aviv desde 1967, y retirada de las tropas, bases aéreas asentamientos judíos de aquella, concesión de la autonomía a la población de la franja de Gaza y de la margen occidental del río Jordán (Cisjordania), conquistadas por Israel desde 1967 y donde habitan dos millones de palestinos; al cabo de cinco años, las partes interesadas precisarán el status definitivo de las dos zonas mencionadas; Israel mantendrá durante un lustro fuerzas militares en Gaza y Cisjordania. De otra parte, Egipto dará paso libre a los buques israelitas por el Canal de Suez y venderá el petróleo del Sinaí preferencialmente al país judío. Los Estados Unidos se comprometieron a respaldar los acuerdos concediendo a Israel 3.000 millones de dólares en ayuda bélica y a Egipto 2.000, sin embargo, se habla de muchos millones más.

En vísperas de la firma del tratado de paz de Washington, los sionistas declararon arrogantemente por boca de Begin que Israel jamás regresaría a las fronteras de 1967, nunca devolvería el sector árabe de Jerusalén, se opondría siempre a la creación de un Estado Soberano para los palestinos y que la autonomía de Gaza y Cisjordania será simplemente administrativa. Cuando aún estaba fresca la tinta de los acuerdos, el gobierno judío anunció la fundación de nuevas colonias israelitas en Cisjordania, con lo que busca desplazar al pueblo árabe de los territorios que legítimamente le pertenecen. Sin embargo, mientras no se reconozcan los derechos nacionales palestinos de tener un Estado libre jamás podrá haber paz duradera en el Medio Oriente; mientras Israel se empecine en conservar a la fuerza las tierras conquistadas en 1967, no habrá tranquilidad en la zona.

Los acuerdos fueron repudiados unánimemente por un buen número de gobierno árabes y la OLP, incluyendo varios aliados de Norteamérica, no obstante los esfuerzos del Departamento de Estado por conseguir el visto bueno a su manipulación de los destinos de la región. Iracundo por haber sido marginado de las negociaciones de paz, Brezhnev saltó a defender sus prerrogativas imperialistas, declarando que se oponía a cualquier arreglo que no tenga en cuenta al Kremlin ya que ello supuestamente constituye “un abuso de los derechos e intereses del Estado Soviético”. Los socialimperialistas han venido especulando con el descontento generado por los acuerdos e intrigan en el seno del “frente de rechazo”, conformado por 18 países árabes que se oponen a la táctica yanqui y que el 2 de abril decidieron romper con Egipto.

Como resultado de la injerencia de las dos superpotencias, el Medio Oriente se está convirtiendo en un foco de guerra. Estados Unidos ha resuelto últimamente apuntalar su presencia militar en puntos clave del subcontinente, mientras Moscú, desde hace años a la ofensiva, trata por todos los medios de ganar esta partida, ya que de ser así tendrá a merced suya los abastecimientos del Mercado Común Europeo, la presa más apetecida para el oso polar ruso.

Poco después de la caída del Shah, el presidente Carter afirmó que “en el Medio Oriente, en el Sudeste asiático y en cualquier otra parte del mundo, estaremos al lado de nuestros amigos; cumpliremos nuestros compromisos vitales de los Estados Unidos”. Con ese propósito, Norteamérica está organizando una fuerza de 110.000 hombres para librar “guerras limitadas”, especialmente en el Cercano Oriente. Como puntos de apoyo de dicha fuerza. Estados Unidos cuenta con bases militares y navales en la isla de Diego García, en el Índico; en el emirato de Bahrain, en el Golfo Pérsico, y está gestionando su establecimiento en la isla de Masirah, en el Mar Arábigo, y en la península del Sinaí.

La complicada situación por la que atraviesan los pueblos del Oriente Medio sólo podrá ser superada en la medida en que se observen los principios de coexistencia pacifica, o sea, el respeto a la soberanía y la integridad territorial de cada país, la no intervención en los asuntos internos y la no agresión, política que los revolucionarios de todo el mundo apoyamos incondicionalmente, a tiempo que nos solidarizamos con la heroica lucha del pueblo palestino por su autodeterminación nacional.

El 16 de septiembre, en medio de oscuras circunstancias, fue depuesto el mandatario afgano.

Sin embargo, según las últimas informaciones, el nuevo presidente, Hafizullah Amín, mantendrá con el Kremlin las mismas relaciones de alianza que su antecesor.

EL CAOS AL MANDO DE LA ECONOMÍA

Al año de su gobierno, el señor Turbay Ayala desata la más violenta ofensiva contra las masas populares del país. Decreta, por tercera vez, aumentos en los precios de los combustibles y del transporte; autoriza alzas en los alimentos y servicios públicos, después del demagógico y caricaturesco congelamiento ordenado en el mes de abril, y proyecta endeudar a la nacional en seis mil millones de dólares (252.000 millones de pesos), abyecta entrega de nuestra soberanía económica al capital financiero internacional.

Y como si fuera poco, la política gubernamental anunciada en los últimos días, golpeará la producción nacional y acrecentará el desempleo. La liberación de importaciones y la baja en los aranceles estrecharán aun más el mercado a la raquítica industria colombiana. Al mismo tiempo se anuncia la eliminación de los créditos de fomento y el reajuste de las tasas de interés, el impulsó a las exportaciones de recursos naturales y materias primas, y una mayor apertura de las puertas al capital extranjero. Todo esto, naturalmente, después de haber creado, con el Estatuto de Seguridad, el “clima propicio” para que el imperialismo se regodee saqueando nuestras riquezas.

El alza de los combustibles
En menos de doce meses el galón de gasolina corriente ha pasado de $12 a $26, incrementándose en un 117%. Los pasajes pasaron de $1.30 a $2.20, subiendo un 70%. El régimen turbayista continua así con la política antinacional y entrevista trazada por López, de plegarse a las exigencias de los monopolios extranjeros, reajustando los precios a los derivados del petróleo.

Entre las consecuencias inmediatas ocasionadas por las mencionadas disposiciones se encuentra la escalada alcista en todos los demás bienes y servicios, los cuales suben porque se multiplican sus costos de materia prima, combustibles y transporte. La inflación, que hasta en las amañadas cifras del DANE llega en agosto al 20%, alcanzara en este año tales niveles que quedaran aniquiladas, en poco tiempo, las conquistas salariales obtenidas por los sindicatos tras largas y difíciles luchas. La decisión oficial de limitar los aumentos de sueldos a un 18% se ha convertido en un verdadero atraco a los trabajadores. Estos ven ahora disminuir sus salarios reales, menguados ya en más de la mitad con respecto a 1970.

Quiebra de Ecopetrol
Se ha pretendido justificar las impopulares alzas de la gasolina en base al déficit constante que viene presentando ECOPETROL en los últimos años y que llega a unos 500 millones de dólares (21.000 millones de pesos). Al respecto es necesario aclarar que, del valor de cada galón vendido, la empresa sólo recibe un 64%, pues el gobierno se queda con cerca del 30% por concepto del impuesto a las ventas y recaudos para el fondo Vial y los distribuidores, especialmente las grandes compañías internacionales Esso, Texas y Mobil, que controlan en su casi totalidad el comercio mayorista de combustibles en Colombia, se apropian del resto. Resulta, entonces, que las invocadas pérdidas de la empresa estatal con el fruto de las ganancias del fisco y de los monopolios norteamericanos.

Pero el problema central, la crisis de Ecopetrol y la baja producción petrolera, hunde sus raíces en hechos más profundos; el saqueo por parte del imperialismo de nuestros recursos naturales. Desde la entrega de la Concesión de Mares, en Barrancabermeja, ala Standard Oil del Grupo Rockefeller, en 1917, cada uno de los gobierno ha emulado por darle a los pulpos estadinenses mejores condiciones para explotar el petróleo, hasta llegar a los presididos por López y Turbay que instauraron la modalidad de la “asociación” y de las alzas periódicas. Los monopolios extranjeros, amos absolutos en todo lo referente a la exploración, explotación y distribución en el territorio colombiano, obtienen del Estado el máximo de ventajas por su asociación con Ecopetrol, logran reducir la producción, convirtiéndonos de exportadores en importadores de hidrocarburos, y se aprovechan de la escasez de los mismos para presionar a su favor toda clase de privilegios.

Economía en crisis
Casi todas las actividades productivas del país se ven abocadas, en el presente, a graves problemas, consecuencia de la política económica oficial.

La construcción, que cayó en manos de los grupos financieros que controlan la nación, sufre una gran parálisis, amenazando con dejar vacantes a 22.000 trabajadores. Los grandes urbanizadores se han dedicado a la edificación de casas y apartamentos lujosos para realizar jugosas ganancias, mientras el crónico déficit de vivienda popular se acentúa día a día.

La industria, por su lado, se enfrenta a la pérdida de su mercado interior ante la liberación de importaciones y la rebaja de aranceles. A tiempo que los países industrializados, atafagados por agudas crisis de superproducción, restringen las importaciones y protegen sus industrias de la competencia foránea., en Colombia se desempolvan viejas teorías librecambistas con el objeto de “hacer más competitiva y eficiente nuestra producción” y “bajar los precios” de las cosas, conforme al razonamiento oficial. En el fondo de todo esto sólo existe el deseo de resolver las dificultades que sufren los monopolios extranjeros, permitiendo que las reservas internacionales (3.5000 millones de dólares), obtenidas en parte por la exportación de café y en parte por el trafico de narcóticos, retornen a los Estados Unidos a cambio de las mercancías gringas.

Cómo derrochar 400.000 millones de pesos
En julio del presente año, Colombia obtuvo del Grupo de Consulta, en París, aprobación a créditos externos por seis mil millones de dólares. Estos, y los 3.500 millones de dólares que posee en reservas, suman 400.000 millones de pesos que quedaran a discreción en manos del régimen despilfarrador. Las “comisiones”, los “serruchos”, las “mordidas” y demás formas de soborno, estarán a la orden del día en esta fabulosa danza de los millones.

El capital financiero foráneo, dado el condicionamiento que a través de los prestamos impone sobre la política tributaria, las tarifas de servicios públicos, la compra de productos en los países prestamistas y el transporte de aquellos, tendrá injerencia directa en el manejo de los 14.000 millones de dólares que vale el Plan de Integración Nacional que será ejecutado con dichos prestamos.

La política oficial de endeudar al país y subir el costo de la vida, liberar las importaciones y bajar los aranceles, subir las tasas de interés y promover el saqueo de los recursos naturales, sólo beneficiará a los monopolios imperialistas, a los grupos financieros y a la gran burguesía intermediaria compradora y vendedora. El desbarajuste económico resultante hará más oprobiosa la subsistencia de las masas trabajadoras, quienes cada vez comprenden mejor el antagonismo existente entre sus intereses y los de quienes nos expolian en nombre de la libertad y la democracia.

DELEGACIÓN DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA VISITÓ A COLOMBIA

Del 1° al 5° de mayo pasado estuvo en el país una delegación de la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero. Los 9 visitantes, encabezados por Hou Tong, vicepresidente de ese organismo, dictaron conferencias sobre la política exterior y la economía de China.

Demostraron, además, su interés en estrechar la amistad entre los dos pueblos. Invitados por la Asociación de Amistad Colombo-China, recorrieron las ciudades de Cartagena, Medellín, Pereira, Cali, Palmira y Pasto.

Uso y Paz del Río: DOS TRIUNFOS DE LA CLASE OBRERA

Las conquistas logradas por la USO en la convención firmada el pasado mes de mayo y el triunfo obtenido por los obreros de Acerías Paz del Río, después de 30 días de huelga, constituyen los avances más significativos de la clase obrera en el primer semestre de este año.

La USO alcanzó importante victoria después de cuatro meses de negociaciones y agudos enfrentamientos con el gobierno y las directivas de ECOPETROL. Entre los asuntos acordados se destacan la contratación a término indefinido de trabajadores temporales, mayores garantías sindicales, nuevas conquistas en materia de educación, servicios médicos, alimentación, vivienda y transporte, así como incrementos salariales que oscilan entre el 21 y el 31%, muy por encima de la política oficial del 18%. Una vez firmada la convención colectiva, Jorge Santos, presidente de la USO, expresó que continuará la lucha por el reintegro de los 217 compañeros despedidos durante la huelga de 1977.

Cabe destacar la solidaridad brindada a la USO por la clase obrera y el pueblo, especialmente la del sindicalismo independiente, que estuvo a la cabeza de las tareas de apoyo y movilización.

Contrasta con esto la actitud del Consejo Nacional Sindical, que condicionó su solidaridad a que la USO se colocara a la cola de su política conciliadora con el gobierno.

Primera huelga en 30 años
A las once y media de la noche del 4 de abril, la sirena que rutinariamente anuncia el cambio de turno fue la señal que dio comienzo a la primera huelga en los 30 años de existencia de Acerías Paz del Río. El 4 de mayo, 30 días después de que los yacimientos de carbón, hierro y caliza y la planta de Belencito permanecieran inactivos, los 7.200 hombres que producen la mitad del acero que consume el país regresaron victoriosos a sus frentes de trabajo. Con un aumento del 31% para el primer año y del 30 para el segundo, lograron una de las conquistas más destacadas del año.

Los obreros metalúrgicos rompieron con 30 años de amargas experiencias, levantándose en forma unánime para exigir a la UTC, que en ocasiones anteriores entregó los pliegos, una actitud no vacilante en la negociación. Los sectores independientes se aliaron con los utecistas en torno a la defensa del pliego y al respeto de la democracia proletaria.

Con base en estos postulados el sindicato organizó un 1° de Mayo unitario, en el que se ondearon las banderas del sindicalismo independiente y de las centrales obreras. Sobre el triunfo obtenido señaló un trabajador: “La huelga fue una gran lección. Pero somos conscientes de que, en nuestra primera experiencia, no podíamos arrancar a la empresa todos los derechos que por años nos ha negado. La lucha de los obreros de Paz del Río apenas comienza”.

CONTINÚA PARO EN MINHACIENDA

A pesar de la declaratoria de ilegalidad del movimiento, de las detenciones y de la serie de despidos que suman 60 en todo el país, los trabajadores del Ministerio de Hacienda continúan el paro general que realizan desde el 23 de agosto.
El cese de actividades comenzó en Barranquilla y luego se extendió a todas las seccionales. A la exigencia inicial de que se respetaran la antigüedad y la capacidad de los trabajadores al decretarse los ascensos, se sumaron las de aumento de salarios y cumplimiento de los compromisos adquiridos con el Fondo de Empleados a raíz del paro de 1977.
El pasado 6 de septiembre los trabajadores del Estado adelantaron una jornada de protesta, en defensa del pliego unificado y en apoyo a los huelguistas. Esta jornada fue declarada igualmente ilegal y más de 15 dirigentes de los sindicatos del Agustín Codazzi y de la rama judicial fueron destituidos de sus cargos.

Persecución en Sindes
La declaratoria de ilegalidad y los despidos han sido las armas usadas por el gobierno para tratar de intimidar a los trabajadores de la salud, que en este año han realizado varios paros en todo el país. 146 compañeros fueron declarados insubsistentes y otros tantos sancionados en las distintas seccionales. De los despidos, 44 son de Sucre, donde se adelantó durante 13 días una combativa huelga el pasado mes de agosto.

Reseña sindical: ACEB CONSOLIDA POSICIONES UNITARIAS

Con la asistencia de 101 delegados, en representación de 34 seccionales, tuvo lugar en Bogotá del 28 de julio al 1° de agosto la XV Asamblea de Asociación Colombiana de Empleados Bancarios (ACEB). El evento ratifico por unanimidad las funciones aprobadas por la UNEB y el Sintracreditario, nombró la nueva junta directiva y respaldó la lucha de los trabajadores del Banco Popular, el Comercial Antioqueño, el Bogotá, el Anglo Colombiano y el Ganadero. Hugo Cruz, quien fue reelegido y rechazó las maniobras del Ministerio del Trabajo, por cuya negativa ha sido imposible que se legalice la integración de UNEB y Sintracreditario. El presidente de éste, Rafael Conde, también hizo uso de la palabra y señaló las conquistas logradas por los trabajadores en la última negociación.

ETB sabotea elecciones del sindicato.
La empresa de Teléfonos de Bogotá logró el pasado 13 de agosto torpedear las elecciones internas del sindicato, convocadas con el objeto de nombrar junta directiva. Los patronos interpusieron toda suerte de obstáculos para evitar que los trabajadores acudieran a las urnas. Aunque no hubo quórum, las planchas de los independientes obtuvieron 700 votos. El grupo que controla actualmente la junta directiva se abstuvo de participar en la votación.

Continúan tribunales de arbitramento
Tras 90 días de vigorosa huelga, los trabajadores de Polímeros Colombianos, de Medellín, recibieron la respuesta patronal de un tribunal de arbitramento. El Ministerio del Trabajo decretó también estos tribunales para romper las huelgas de Maizena, en Cali, y de Editorial Bedout en Medellín. Los trabajadores de estás dos empresas se habían lanzado a paro en el mes de marzo.

Los 250 obreros de Curtidos Sabaneta, tras culminar con éxito la primera huelga en los 45 años de existencia de la empresa, suscribieron en el pasado mes de agosto la nueva convención colectiva e impidieron así la convocatoria de un tribunal de arbitramento impuesto por el gobierno.

Firme el paro en Britilana
Desde el 21 de marzo 700 trabajadores de Britilana Benrey de Cali se encuentran en huelga. En respuesta a su justo pliego de peticiones, los empresarios solicitaron al Ministerio del Trabajo la autorización para el cierre definitivo de la factoría. La firmeza de los huelguistas ha impedido que esta maniobra se consume.

Se agudiza persecución en Empaques
Desde el pasado 1° de agosto a 17 trabajadores de la Compañía de Empaques de Medellín se les niega la entrada a la factoría, acusados arbitrariamente de injuriar al presidente de dicha empresa. De los compañeros alejados ilegalmente de la producción, diez son de la junta directiva del Sindicato, dos de la comisión de quejas y reclamos, y el resto de la base. La feroz persecución se inició en 1972, y desde entonces la Compañía de empaques se niega a discutir los pliegos de peticiones. La última amenaza de los empresarios es la de que se solicitarán el levantamiento del fuero sindical de todos los miembros de la junta directiva.

Dos huelgas en Antioquia
Un mes de cese de actividades completaron los trabajadores de Grasas Vegetales (Gravetal) en el municipio de Sabaneta. Los 240 obreros piden un aumento de 100 pesos sobre el salario actual de 131 pesos, estabilidad laboral, auxilios para educación y servicios médicos. La organización que aglutina a los trabajadores hace parte del sindicalismo independiente.

Los 450 trabajadores de Fundiciones y Repuestos S.A. (Furesa), empresa del monopolio Coltejer, iniciaron también un movimiento huelguístico el pasado 28 de agosto. Entre otras reivindicaciones, los obreros exigen aumento salarial, estabilidad laboral y eliminación del sistema de contratista. El sindicato milita asimismo en las filas del sindicalismo independiente.

Despidos en Obras Públicas del Casanare
Cuatro directivos y nueve activistas, fundadores del Sindicato de Obras Públicas del Casanare, han sido despedidos por el gobierno seccional, que busca destruir la organización obrera. Entre los directivos destituidos se encuentran el presidente, Luis Ernesto Camacho; el tesorero, Leopoldo Gaucha; el fiscal, Melquisedec Sánchez y Gustavo Barrera, suplente del secretario.