EDITORIAL: DESPEJADO EL CAMINO DE LA UNIDAD

La Tercera Convención de la Unión Nacional de Oposición, celebrada el 22 y 23 de septiembre, y el Encuentro Nacional de Unidad Sindical, realizado el 12, 13 y 14 de octubre, han sido dos acontecimientos de especial importancia, llamados a influir honda y positivamente en la vida política del país. La repercusión del primero radica en que la izquierda colombiana logró encontrar la forma de participar de manera unificada en la presente campaña electoral, alrededor de un programa nacional y democrático y de un candidato único, Hernando Echeverri Mejía. La trascendencia del segundo consiste en que el proletariado se ha propuesto sacar adelante un sindicalismo de clase que le permita inicialmente unir a sus sectores independientes y avanzados, mediante la creación de una Central Unitaria Independiente que desemboque a la postre en la central única de los trabajadores colombianos.

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario ha venido propiciando desde finales del año pasado la política de _unidad y combate_, cuyas tareas fundamentales son la constitución de un frente electoral de izquierda y la creación de la central unitaria. Se puede afirmar que con la Convención de la UNO y el Encuentro Sindical estas dos tareas han superado ya los primeros y más serios obstáculos y avanzan viento en popa.

TÁCTICA ELECTORAL REVOLUCIONARIA

Después de un análisis de la situación nacional en su conjunto y de las diversas partes que la configuran, el camarada Francisco Mosquera, en nombre del MOIR, expuso en la Convención de la UNO la táctica revolucionaria para la campaña electoral. Tres aspectos comprenden esta táctica: 1) concentrar los ataques en los enemigos principales, los partidos tradicionales y sus candidatos Alvaro Gómez y Alfonso López; 2) Criticar las vacilaciones y el manzanillismo de la ANAPO y de su candidata María Eugenia Rojas, procurando a la vez que los sectores de la izquierda anapista adopten una posición consecuentemente antiimperialista y antioligárquica, y 3) fortalecer la unidad alcanzada en la Unión Nacional de Oposición, respaldando a su candidato Hernando Echeverri Mejía y a su programa revolucionario, y facilitando sobre estas bases el crecimiento de la UNO con nuevas agrupaciones políticas y más amplios contingentes populares.

Las contradicciones con la Alianza Nacional Popular han quedado plenamente definidas. Mientras la ANAPO no adoptara una posición favorable para la soberanía del país y para los intereses y derechos del pueblo colombiano era imposible, como en realidad lo fue, llegar a un acuerdo con esta organización para luchar unificadamente en la campaña electoral. A tales divergencias no de matiz sino de fondo, se les agrega la tendencia anticomunista cada vez más marcada de la dirección anapista. Aunque en la actualidad nuestra revolución es nacional y democrática, y únicamente en una segunda etapa se podrá pasar al socialismo, la actitud que se tenga frente al movimiento comunista define el carácter progresista o regresivo de un partido o de una persona. No puede aspirar al título de revolucionario, ni siquiera al de avanzado o democrático, quien sea hostil al movimiento comunista, ya que éste, sin ser la fuerza principal de nuestra revolución actual, constituye, como expresión política de la clase obrera y de su ideología, el factor consciente y direccional del proceso revolucionario. Por otra parte el movimiento comunista internacional es el mejor aliado de nuestro país en la lucha por la liberación nacional y por la revolución. La persona que no acepte esto, o es un ignorante en política, en cuyo caso se le debe educar, o es un estúpido reaccionario al que debemos combatir y desenmascarar a los ojos del pueblo.

Con la Tercera Convención de la UNO se han completado los factores mínimos necesarios para que las fuerzas revolucionarias puedan ir a las próximas elecciones en condiciones ventajosas no para lograr la victoria, pero sí para librar una pelea exitosa contra el imperialismo y sus lacayos colombianos y a favor del pueblo y de su unidad.

HACIA UNA CENTRAL UNITARIA

El Encuentro Nacional de Unidad Sindical es otro triunfo de las fuerzas revolucionarias. El MOIR ha venido luchando desde su fundación por la unidad del movimiento sindical. El MOIR siempre creyó que esta unidad no se alcanzaría sino a condición de que los sectores independientes del sindicalismo colombiano partieran del criterio de que un paso primordial unitario es el de combatir y expulsar la clase obrera a los principales causantes de la división, las camarillas patronales y gobiernistas de la UTC Y CTC. En el transcurso de los diferentes encuentros regionales y con el gran Encuentro Nacional de Unidad Sindical ha quedado claramente establecido este criterio.

El MOIR se ha comprometido con el proyecto de la fundación de la nueva central unitaria, conjuntamente con el Partido Comunista, la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC) y otras fuerzas independientes.

Lo que ahora corresponde hacer en este terreno es bregar porque una inmensa cantidad de sindicatos y federaciones sindicales que están identificados con la unidad, se afilien a la CSTC, realicen los congresos regionales y preparen el congreso nacional constitutivo de la central unitaria. Todo esto teniendo como guía tres principios orientadores: que la nueva agremiación nacional estará al servicio de los intereses de la clase obrera y del pueblo, que combatirá y aislará a las camarillas dirigentes de UTC y CTC y que se regirá por la democracia sindical. Una central unitaria de este tipo se convertirá en una de las mejores armas de lucha del proletariado y del pueblo contra los explotadores y vendepatrias.

La Convención de la UNO y el Encuentro Sindical son resultados concretos de la política impulsada por el MOIR en la hora actual, son dos eventos que despejan el camino unitario de la clase obrera y de la izquierda colombiana. Proseguiremos en esta lucha en procura de nuevas y más brillantes conquistas para las fuerzas revolucionarias.

PROGRAMA DE LA UNO

La UNION NACIONAL DE OPOSICION (UNO) se compromete ante el pueblo y la nación colombiana a:

PRIMERO
Combatir el neocolonialismo y la dominación exterior de tipo económico, político y cultural, que los Estados Unidos de Norteamérica ejerce sobre nuestra patria a través de las clases sociales reaccionarias en las cuales se apoya internamente. Apoyar las luces del pueblo por la nacionalización del petróleo, las minas, bosques, fauna y recursos marinos y por la confiscación de los grandes monopolios.

SEGUNDO
Luchar por la realización de una reforma agraria democrática que en base a la confiscación de la propiedad terrateniente, entregue la tierra a los campesinos que la trabajan y a las comunidades indígenas y los provea de crédito fácil, maquinaria agrícola, servicios de salud, asistencia técnica. Así mismo, exigir la titulación gratuita de las tierras tomadas por los campesinos, y el respeto a sus organizaciones de masas.

Apoyar la lucha de los asalariados agrícolas por la plena vigencia de los derechos laborales y la jornada de ocho horas en el campo.

TERCERO

Conquistar la plena vigencia de las libertades democráticas y las garantías ciudadanas, el respeto al derecho de organización popular, de reunión, manifestación y libre expresión para el pueblo. Luchar por el levantamiento del Estado de Sitio y la supresión de las medidas represivas que apoyadas en él, se aplican contra obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales de avanzada y especialmente por la abolición de los consejos verbales de guerra y por la libertad de todos los presos políticos y sindicales.

Apoyar todas las luchas democráticas de las masas y de las minorías indígenas en defensa de sus tierras, intereses y derechos. Propugnar por la igualdad de derechos para la mujer colombiana.

CUARTO
Respaldar las luchas de los trabajadores en general por mejores condiciones de vida y de trabajo, por la congelación de los precios de los artículos de primera necesidad y de las tarifas del transporte y de servicios públicos y por el aumento de sueldos y salarios que compensen el costo creciente de la vida cuyo origen es el abuso de los monopolios nacionales y extranjeros, de los grandes acaparadores y la sumisión del gobierno a la política económica y monetaria de los organismos internacionales financieros controlados por los Estados Unidos.

Luchar por los derechos de organización, contratación colectiva y huelga de la clase obrera, incluyendo los trabajadores del sector público y respaldar incondicionalmente el proceso de unidad de l movimiento sindical independiente, por agruparse en una gran central obrera unitaria y por aislar las direcciones patronales y gobiernistas de la UTC y CTC.

QUINTO
Apoyar las luchas de las masas populares por la vivienda, contra los abusos de arrendadores y por una reforma urbana que suprima los pulpos urbanizadores y la especulación con la tierra en las ciudades y facilite la adquisición de vivienda adecuada al pueblo colombiano.

SEXTO

Respaldar a los estudiantes, maestros, profesores y a todo el pueblo colombiano en su lucha por una enseñanza gratuita y obligatoria estatal y por la ampliación del presupuesto para la educación pública y la elevación del nivel de vida de los educadores; por la eliminación de la privatización de la universidad colombiana y de la intromisión académica y financiera de las instituciones imperialistas y reaccionarias dentro de ellas.

Apoyar una reforma de la educación de contenido popular y democrático que estimule la investigación científica y que impulse el florecimiento de una cultura que sirva a los intereses supremos de la liberación nacional. Impulsar y desarrollar el deporte masivo.

SEPTIMO
Apoyar las aspiraciones populares por un sistema de asistencia médica y hospitalaria gratuita en todas las regiones del país.

OCTAVO

Batallar sin descanso por la constitución de un Estado democrático de los obreros, campesinos, clases medias, industriales y productores nacionales. Un Estado que ejerza el control de los sectores fundamentales de la actividad económica, estimule la pequeña y mediana industria, planifique la economía del país y liquide toda clase de monopolios, promoviendo el desarrollo nacional independiente del imperialismo.

Este Estado al desarrollar una economía próspera e independiente sentará las bases materiales, sociales y políticas para la futura construcción de una patria socialista en Colombia.

NOVENO

Abogar por las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con todos los países del mundo en base a la igualdad, respeto mutuo y beneficio recíproco. Solidarizarnos con todos los pueblos que luchan por la defensa de su soberanía y contra la opresión extranjera, por la revolución y el socialismo, y consolidar una auténtica cooperación económica latinoamericana, sin intervención del capital extranjero imperialista.

Bogotá, D.E. Septiembre 22 de 1973

UNION NACIONAL DE OPOSICION (UNO).

VIVA LA LUCHA DE LOS EDUCADORES

Más de un mes de continuas batallas llevan los educadores colombianos en desarrollo del paro que se vieron obligados a decretar para exigir sus legítimos derechos.

El incumplimiento por parte del gobierno de los pactos firmados con el magisterio del 18 de abril de 1972, la negativa a reajustar los salarios a partir de enero del presente año, a negociar los pliegos nacionales y seccionales presentados por las organizaciones sindicales a expedir un Estatuto Docente y un escalafón elaborado conjuntamente con los educadores, y a levantar las sanciones impuestas en el paro anterior, son demostraciones del rompimiento de los compromisos por parte del gobierno de Misael Pastrana.

Ante esta actitud intransigente y después de un año de pacientes esfuerzos de los educadores para resolver los problemas por la “vía del diálogo”, estos resolvieron decretar un paro nacional unificado, como única “alternativa forzosa” para conquistar sus derechos y obligar al gobierno a cumplir el pacto firmado.

Los educadores colombianos llevan muchos años luchando contra su clasificación como empleados públicos, por la conquista de sus derechos democráticos, de organización, movilización, huelga y contratación colectiva; exigen su participación democrática en la elaboración de textos, planes y programas educativos, y la expedición de un Estatuto Docente al servicio de los educadores y de la educación colombiana.

Las organizaciones de los educadores, unificados a nivel nacional en el Comité de Unidad de los Trabajadores de la Educación (CUTE), han denunciado valerosamente cómo la educación colombiana está bajo la influencia del imperialismo yanqui y cómo el Estado agudiza la represión sobre el sector educativo y se perfecciona jurídicamente para facilitar la dominación cultural. Ejemplo de lo anterior lo constituye el proyecto de impartir la educación vía satélite desde un centro internacional ubicado en los Estados Unidos para todos los países latinoamericanos, violando así su soberanía nacional y el derecho que tienen los pueblos a darse su propia educación.

La bandera de lucha contra la penetración cultural del imperialismo norteamericano levantada con mayor vigor desde 1971 en los gloriosos combates del movimiento estudiantil colombiano, ha sido tomada conscientemente por los educadores colombianos quienes están dispuestos a no sucumbir ante ningún sacrificio por defender una cultura nacional y científica que le sirva a las amplias masas populares.

Son profundas pues, las razones de lucha de los educadores. Sin embargo, Misael Pastrana y su Ministro Juan Jacobo Muñoz en declaraciones que no tienen precedentes, han calificado a los educadores como privilegiados e intransigentes, y a la gloriosa lucha como un paro “endémico” y “maniático”; semejantes declaraciones fueron el preludio de una feroz campaña de persecución, chantaje y represión, concretados en la expedición del decreto 1805, la cancelación de las personerías jurídicas y la congelación de los fondos sindicales a las organizaciones en lucha, el impulso al paralelismo sindical, la destitución masiva de profesores, las amenazas contra los estudiantes, el cierre de colegios y el encarcelamiento de activistas y dirigentes sindicales y políticos.

Pero ni las difamaciones ni la persecución han logrado atemorizar a los educadores. Por el contrario, cerca de 100.00 maestros en todos los departamentos del país y de todos los niveles de la enseñanza se han puesto en pie de lucha. En las aulas, colegios, asambleas sindicales, universidades, en las calles y en las plazas públicas por medio de sus boletines y periódicos, en los mítines y manifestaciones, los maestros colombianos han denunciado y combatido la política antipopular del gobierno.

Las jornadas combativas de los trabajadores hacen parte de la lucha del pueblo colombiano; en particular, se suman a las batallas que distintos sectores proletarios han emprendido contra sus sojuzgadores y contribuyen a fortalecer la política de UNIDAD y de COMBATE que están impulsando la clase obrera y las masas populares.

El Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario hace un llamado caluroso a los obreros, campesinos, estudiantes y demás sectores populares a solidarizarse y a apoyar activamente la justísima lucha de los educadores colombianos.